miércoles, 18 de noviembre de 2015

118- La gran boda Styles


Al día siguiente, tal y cómo Brianna había prometido, se fue con su madre y con Valery a comprar el vestido. Estuvieron varias horas visitando tiendas distintas.
Vieron miles de vestidos preciosos, pero a Brianna le costaba muchísimo decidirse. El día de su boda iba a marcar su vida para siempre y no quería equivocarse en la elección. En aquél momento, ambas se encontraban en la séptima tienda en la que habían entrado aquél día.

-Vamos, Bri. Hemos visitado ya siete tiendas en tres horas. Te has probado cómo quince vestidos. ¿Cuándo te decantarás por uno?- preguntó Valery, impaciente.

-No lo sé, Val.- suspiró Brianna.

-Pero hija, ¿por qué te cuesta tanto elegir?- repuso su madre.-Parece que ningún vestido despierte tu ilusión.-

-No digas, éso, mamá. Todos son muy bonitos. Pero el vestido de novia será lo último que lleve estando prometida y lo primero que lleve estando casada. Por éso quiero que sea inolvidable.- opinó Brianna, pensativa, tratando de crear en su mente una imagen del vestido perfecto.

-Ay, pero mi hijita, no debes preocuparte tanto. Sólo relájate y elige el vestido que más te guste.- su madre le dio un beso en la frente.

-Éso es justo lo que iba a decir. Vamos Brianna, siempre te esfuerzas en que todo sea demasiado perfecto, y deberías saber que las cosas salen mejor de manera natural, sin complicaciones.- añadió Valery pasándose una mano por su cabello rubio.

-Ya lo sé, Val.- Brianna rodó los ojos.-Pero intenta comprenderme. Estoy muy nerviosa y...-

-¡Y nada! Tu boda será perfecta porque te casarás con Harry, el vestido no tendrá nada que ver.- repuso la rubia.-Y ésto te lo dice alguien que ama la moda, yo misma. Me encanta ir de compras, pero es que ¡me estás impacientando! ¡A mí, una fanática de las compras y la ropa!- exclamó.

Brianna suspiró de nuevo y negó con la cabeza.

-Mira.- Valery corrió hacia la percha de vestidos y los fue señalando de uno en uno, tocando con suavidad la tela de éstos.-Todos son distintos, pero todos bonitos. Y si sigues sin ser capaz de elegir un modelo, entre miles y miles de vestidos de novia, ¡no te casarás en la vida a no ser que te los pongas todos a la vez!-

La madre de Brianna se rió. Ésta, por su parte, sólo emitió una pequeña sonrisa y rodó los ojos ante las ganas de ayudar de su amiga Valery.

-Está bien, trataré de elegir uno cuánto antes. De hoy no pasa. Pero metiéndome prisa tampoco vas a conseguir nada.- musitó mientras miraba más vestidos.

-Bueno, por intentarlo no pierdo nada. A lo mejor hasta consigo de que elijas uno antes de que se haga de noche.- sonrió Valery.

Brianna fue paseando la mirada por más vestidos. Suspiró. En cierto modo, su madre y su amiga tenían razón, estaba buscando demasiado. Cuándo lo simple y sencillo sería en realidad lo más adecuado para ella, ya que así no tendría que complicarse tanto. Ya estaba lo suficientemente estresada. Dejó de mirar los vestidos y se giró para mirar a sus dos acompañantes.

-El próximo vestido que me pruebe será el elegido.- declaró finalmente y en tono solemne.

La madre de Brianna sonrió. Valery hizo palmadas mientras daba saltitos.



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Pasó otro día. Era martes 11 de noviembre y Cindy acababa de salir del instituto. El día anterior, lunes, no había visto a Treisy en clase, y aquél día tampoco.
Se dirigía camino a casa cuándo una chica de su clase llamada Annie, de pelo corto (adornado con una cinta para el pelo recogida en un lazo) y ojos azules, se apresuró junto a ella.

-¡Cindy!- gritó.-Cindy, ¡espera, por favor!-

Cindy se detuvo y se giró para mirar a su compañera. Annie llegó junto a ella jadeando y apoyó las manos en sus rodillas para intentar recuperar el aliento.

-Annie.- la saludó Cindy.-¿Qué es lo que pasa?-

-Tenemos que hablar.- murmuró la joven, muy seria.

-Sí, me gustaría preguntarte algo.- asintió Cindy.-No he visto a Treisy ésta semana... ¿Sabes si está bien? Hablé con ella por teléfono el domingo y la he llamado varias veces, pero nunca lo coge y estoy preocu...-

-¿A ti también te llamó el domingo por la mañana para pedirte disculpas?- la interrumpió Annie.

Cindy se quedó muda. Había dado justo en el clavo al decir domingo por la mañana. Pero, ¿cómo lo sabía?

-Sí.- asintió con la cabeza, sin saber qué otra cosa hacer por los nervios.

-A mí también. Y según me dijo, iba a llamar y a disculparse con todos sus conocidos.- se expresó Annie.

-Y, ¿qué ha pasado? ¿Se encuentra bien? ¿Por qué no vino a clase ayer, y hoy tampoco? ¿Sabes algo?- inquirió Cindy, muy nerviosa y preocupada. Sabía que Annie no era una de las falsas amigas populares de Treisy, pero sí sabía que se llevaban bien ya que Annie solía ser simpática y amable con todo el mundo.

-Según todos en el colegio, y según el padre de la propia Treisy... Anoche... Anoche Treisy se intentó suicidar.- dijo finalmente Annie en tono asustado y frágil.

Cindy agrandó los ojos y se tapó la boca con una mano. Su sentimiento de culpa creció muchísimo más.

-No.- murmuró a través de su mano. La retiró de su boca y se la pasó por el pelo.-¿Dónde está ahora? ¿Se encuentra bien?- se apresuró a preguntar.

-En el hospital... Al parecer perdió mucha sangre. Se cortó las venas en el baño de su casa...- Annie palideció de repente y se aferró a un hombro de Cindy.-Dios mío, me... Me dan ganas de vomitar sólo con pensar en éso... Es terrible. Espero que se mejore...-

Cindy esperó a que Annie se encontrara mejor. Ésta se abanicó con su propia mano hasta que el color volvió a sus mejillas, respiró hondo, le dio una palmada a Cindy para despedirse y se alejó. En cuánto estuvo de nuevo sola, Cindy notó una gran presión en el pecho a medida que sus ojos se iban llenando de lágrimas. Echó a correr hasta llegar a un callejón cercano y solitario, dónde nadie podría oírla.

-No puede ser... ¿Qué he hecho? ¡¿Qué es lo que he hecho?!- exclamó, agarrándose con fuerza la cabeza.-¿Acaso he empujado a una persona al suicidio? ¿De verdad? No... No, por favor... Menos mal que no ha conseguido matarse. Pero ha sido culpa mía... ¡Ha sido mi culpa! ¡Treisy ha intentado suicidarse por culpa de todas las cosas que le dije!-

Estalló en llantos desconsolados, sintiéndose peor que nunca consigo misma. De repente, Aly pasó por allí, y al escuchar los sollozos de su hermana menor, retrocedió caminando hacia atrás y la vio en aquel callejón, llorando con la espalda apoyada en la pared y la cara entre las manos.

-¡Cindy!- exclamó corriendo hacia ella y abrazándola.-Pero, ¿qué te pasa? ¿Qué sucede?-

-¿Aly?- Cindy alzó la mirada hacia su hermana mayor.-¿Q-qué haces a-aquí...?-

-Quedamos en que hoy yo iría a recogerte, ¿recuerdas? Y que luego iríamos al colegio de Talia a recogerla a ella, porque hoy papá y mamá no comen en casa y yo os iba a llevar a vosotras dos a comer por ahí. Ahora dime, ¿qué ha pasado? ¿Por qué lloras?- dijo Aly tratando de calmarla y aumentando la presión del abrazo, intentando tranquilizar a su hermana menor.

-T-Treisy... Me han dicho que intentó suicidarse anoche... Y ha sido por mi culpa, Aly. ¡Ha sido culpa mía!- chilló Cindy antes de echarse a llorar de nuevo, abrazando a su hermana mayor en busca de consuelo.

-¿Treisy? No... No puede ser...- Aly negó con la cabeza y acunó con suavidad a Cindy, sin dejar de abrazarla. Le besó la cabeza y le siseó para que dejara de llorar.

-Debo... Debo ir a verla, necesito pedirle perdón... Pero ni siquiera sé en qué hospital está...- murmuraba Cindy entre sollozos.-Todo ha sido culpa mía, fui demasiado dura con ella y por éso...-

-Shhh, no digas éso, Cindy, por favor.- Aly miró alrededor con desconfianza, todavía abrazando a Cindy.-Tranquilízate. Estás temblando. Por favor, respira.-

-¡No puedo!- Cindy sacudió la cabeza.

Aly, a pesar de estar estudiando para ser psicóloga, no sabía cómo manejar los nervios de Cindy, pues al ser su hermana menor, le resultaba más estresante. Tranquilizar a un desconocido sería más sencillo. Agarró a su hermana menor por los hombros y la miró a los ojos.

-Cindy, mírame. Cuenta hasta diez y respira, ¿de acuerdo? Cálmate. Por favor. Respira...- decía en tono suave, tratando de mantener la calma.

Cindy intentó obedecer y empezó a respirar por la nariz y a expulsar el aire por la boca, primero hiperventilaba debido a sus nervios, pero luego logró respirar con más lentitud. Aly le acarició el pelo.

-Muy bien, éso es. Vamos a preguntar a cualquiera de tus compañeros de clase en qué hospital está Treisy, seguro que lo saben. Luego iremos a recoger a Talia, comeremos y después iremos al hospital en el que Treisy se encuentre para que la veas. ¿De acuerdo? Pero por favor, no te eches la culpa ni pierdas los nervios.- Aly volvió a abrazar a su hermana menor y le besó la cabeza de nuevo.

Una hora y media después, Cindy ya estaba entrando en la habitación de hospital de Treisy. Aly y Talia la habían acompañado, pero se habían quedado esperándola fuera. Según el doctor, Treisy se había despertado una hora atrás y sus padres ya la habían visto. Cindy se acercó a la cama, dónde se encontró a la morena muy pálida.

-Treisy.- murmuró con un hilo de voz.

-Hola, Cindy.- saludó la chica con voz adormilada.

-Treisy, lo siento muchísimo. De verdad. Perdóname, por favor.- pidió Cindy mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas de nuevo.

-¿Por qué? Ya te dije por teléfono que no pasa nada.- respondió Treisy cerrando los ojos.

-Pero no... No quería hacerte tanto daño, nunca fue mi intención. No sabría que podía empujarte al suicidio con mis palabras... Fui demasiado dura, y nunca me lo perdonaré, pero espero que tú si puedas perdonarme, por favor... Nunca me he sentido tan mal ni me he arrepentido tanto de hablar.- dijo la rubia en tono sincero.

-¿Qué?- Treisy abrió los ojos con esfuerzo y miró a su visitante.-¿Suicidio?-

-Me lo dijo Annie ésta mañana... Y lo siento, de verdad.- Cindy miró la muñeca izquierda de Treisy, en efecto, tenía un corte.

-Ah, ¿te refieres a ésto?- Treisy se miró la muñeca izquierda y luego miró a Cindy de nuevo.-No, no, te estás confundiendo, no he intentado suicidarme. Sólo que anoche estuve en mi casa, invité a una de la chicas con las que me metí para disculparme con ella, pero ella se enfadó muchísimo conmigo y me empujó, mandándome contra el espejo. Se rompió y me hice varios cortes por accidente, entre ellos éste de la muñeca. Entonces ella se fue y traté de ir al baño para lavarme éste corte y echarle desinfectante, pero me desmayé. Por lo que mis padres al llegar a casa me encontraron inconsciente en el baño con éste corte tan grande... Y es normal que ahora todos piensen que traté de suicidarme, pero no es así. Ellos ya saben la verdad y ahora van a denunciar a los padres de ésa chica.-

Cindy escuchó atentamente, y al final, dejó escapar un gran suspiro de alivio. Treisy no se había intentado suicidar, podía estar tranquila. Todo había sido un gran malentendido causado por rumores.

-Menos mal...- repuso mientras relajaba los hombros.-De todas formas quiero que me perdones por todo lo que dije. Me estuve arrepintiendo todo éste tiempo. Me sentía culpable.-

-No tienes por qué. Cómo te dije por teléfono, bastante me has aguantado ya.- objetó la morena.

-Disculpen.- el doctor entró en la habitación tras llamar a la puerta.-Señorita, debe salir y dejar descansar a la paciente. Ya la ha visto, que era lo que quería.-

-Sí, ya puedo quedarme tranquila.- asintió Cindy.-Mejórate, Treisy.-

-Gracias.- sonrió ella débilmente.

Cindy le devolvió la sonrisa y acto seguido se marchó de la habitación, dejando a Treisy al cuidado del doctor. En el pasillo, Aly estaba sentada en una de las sillas en fila, mientras que Talia jugaba con una niña de su edad que estaba allí con sus padres.

-Cindy, ¿qué tal está?- preguntó Aly al ver salir a su hermana.

-¡Ha sido todo un malentendido! ¡Treisy nunca se intentó suicidar!- exclamó Cindy con una gran sonrisa y abrazando a su hermana mayor.-¡Mi conciencia está tranquila de nuevo!-

-Entonces, ¿qué ha pasado?- inquirió Aly.

-Ahora te lo explico, Treisy ya me lo ha contado todo.- repuso su hermana.

-Está bien. ¡Talia! Vamos, volvemos a casa.- llamó Aly a la pequeña.

Ella, obediente, se despidió de la niña con la que jugaba y se dirigió hacia sus dos hermanas mayores. Éstas la cogieron de la mano y las tres se dispusieron a salir del hospital.




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Pasaron las semanas. Era día jueves 20 de noviembre. Eran las siete y media de la tarde. Harry y Brianna, acompañados de Louis y Eleanor, acababan de llegar al restaurante en el que iban a tener una cena de parejas. Dos días después, tanto la despedida de soltera de Brianna cómo la despedida de soltero de Harry tendrían lugar. Y el primer día de diciembre, la boda tan planeada y esperada por todos.

-Por fin se termina la cola.- repuso Louis, ya que él, Harry y las dos chicas llevaban media hora esperando en la cola para entrar al reconocido restaurante.

-Sí, vamos a pedir mesa para cuatro.- añadió Harry adelantándose junto a su amigo.

Ambos avanzaron unos pasos, dejando a sus respectivas chicas atrás.

-Y dime.- dijo Eleanor.-¿Tienes ya el vestido, Brianna?-

-Sí.- asintió ella.-Y ¿qué hay de ti?- replicó con una sonrisa.

-También. Estoy muy contenta, no puedo esperar al día de la boda. Aunque tanto a Harry cómo a ti se os ve un poco tensos. Pero es comprensible, no te preocupes.- la calmó Eleanor en tono afable.

-Lo sé, todo el mundo me lo dice y estoy segura de que a él también.- dijo Brianna.

-¡Chicas! Ya tenemos la mesa.- las llamó Louis.

-Genial.- asintió Eleanor sonriéndole a su novio. Le dio una suave palmada a Brianna en el hombro y ambas avanzaron.-Si te soy sincera, yo todavía estoy esperando a que Louis me lo pida.- dijo en un susurro para que sólo Brianna la oyera.

-¿Y por qué no se lo pides tú?- respondió Brianna con otro susurro.

-Es cantante de One Direction, no le quiero agobiar. Harry te lo pidió a ti, lo que indica que está listo, pero, ¿y si Louis no lo está?- suspiró.

-Nunca lo sabrás si no se lo pides.- Brianna le sonrió a Harry disimuladamente, el cuál se estaba adelantando con Louis hacia la mesa.

-Soy bastante tímida para ésto. Creo que esperaré un poco más...- repuso Eleanor en tono amable y calmado.-Sí. Seguiré esperando.-

Ambas jóvenes tomaron asiento junto a sus chicos y los cuatro agarraron sus menús y los abrieron para empezar a leerlos y que diera comienzo la agradable velada. Algo de calma nunca venía mal, sobretodo teniendo en cuenta lo que se avecinaba.



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Llegó el gran día. Lunes 1 de diciembre. Eran las tres de la tarde y todos los miembros de One Direction, menos Harry, se encontraban en casa de Niall terminando de prepararse. Aly también estaba allí. Niall y Louis se arreglaban las corbatas mutuamente mientras que Zayn se peinaba cómo loco delante de un espejo cercano y Liam salía y entraba de la mansión de Harry, sacando de ésta todos los regalos para Harry y Brianna y cargándolos en el maletero del coche de Niall. 

-¡¿Queréis ayudarme?!- gritó Liam, al borde del infarto debido a los nervios por la boda de su amigo.

-¿Cómo? ¡Si ya lo has llevado todo tú solo!- respondió Zayn mirando a Liam un momento antes de volver a mirarse en el espejo.

Niall y Louis se rieron por lo bajo. Liam se quedó mudo por un breve instante. Zayn rodó los ojos sin dejar de peinarse frente al espejo.

-Ah... Pues muy bien.- ironizó Liam, cansado.

-Vale, Niní, recuerda ésto.- dijo Louis mirando fijamente a Niall.-Debe de haber tarta para todos.- comentó, vocalizando de manera exagerada para que lo entendiera.

-Que sí, Louis. Ya lo sé.- respondió el rubio.

-No, no lo sabes.- intervino Liam.

-Cállate, papá.- bromeó Niall fulminando a Liam con la mirada.

-Niall.- dijo de nuevo Louis.-Hablo en serio. No te comas toda la maldita tarta, por lo que más quieras. Sólo un trozo por invitado. La mayor cantidad debe ser para Harry y Brianna, ¿entendido?-

-Louis, qué pesado eres.- suspiró el irlandés.

-Louis tiene razón y lo sabes, Niall.- dijo Zayn desde su rincón del espejo.

-Estoy de acuerdo.- añadió Liam asintiendo con la cabeza.

-Pero chicos, ¿por qué me tomáis? ¿Por una aspiradora andante?- se indignó Niall.

-Exactamente.- dijeron Louis, Liam y Zayn a la vez.

Niall se puso rojo de rabia y dio un pisotón en el suelo.

-¡Pues ahora me enfado y no voy!- exclamó.

-Deja de llorar.- lo cortó Zayn mirándose el pelo de nuevo.-Lo mío sí que es un motivo para llorar. ¡Se casa mi mejor amigo y no tengo el aspecto totalmente perfecto de siempre!- se quejó.

-Zayn, éso son paranoias tuyas.- replicó Liam.-Te ves bien. De verdad.-

De repente oyeron el estridente sonido de un claxon pitando varias veces seguidas. Los cinco salieron de la mansión de Niall, la cuál tenía las puertas abiertas debido a que Liam había estado sacando de allí los regalos para la boda. Vieron a Aly esperándolos apoyada en uno de los coches, más concretamente el de Niall. Llevaba un bonito vestido negro con detalles blancos en el escote palabra de honor, y tacones negros. No llevaba casi nada de maquillaje. Y cómo siempre, llevaba el pelo suelto. Había pensado en hacerse algún peinado nuevo para la boda de Harry, pero finalmente decidió ir natural.

-¡Chicos, ¿venís o qué?!- gritó impaciente aunque feliz.-¡La boda empieza a las cuatro y son las tres, pero hay que ir casi una hora en coche! ¡Venga, no podemos perder más tiempo!-

-¡Un minutito, cariñito!- gritó Niall poniendo voz aguda y pastelosa, burlándose de la actitud enamoradiza que todos tenían ése día debido al enlace de Harry y Brianna.

Aly se echó a reír de nuevo y negó con la cabeza.

-¡Busca mi chaqueta, con las prisas por salir me la he dejado sobre tu sofá!- gritó antes de que Niall entrara en su casa de nuevo.

-¡Y la mía!- berreó Zayn arreglándose el pelo una vez más y bajando los escalones del porche de la mansión Horan.

-¡Ya voy, ya voy! ¡Dejadme vivir!- gritó Niall, estresado. 

Llegó al salón y vio la chaqueta de Aly, negra con botones plateados, en el respaldo del sofá más cercano. Miró alrededor y vio la de Zayn colgando del respaldo de una silla. Cogió ambas chaquetas y salió disparado de la casa.

-¿Nos falta algo? ¿Nos dejamos algo?- preguntó con voz agobiada, mirando a Liam y a Louis, los cuáles seguían en el porche de la mansión.

-Creo que no.- murmuró Louis rascándose la barbilla.-Podemos irnos ya.-

Niall asintió y cerró las puertas de su casa. Pero entonces Liam dio una repentina exclamación.

-¡Las invitaciones! ¡Las invitaciones, Niall! ¡No las hemos cogido! ¡Siguen en la mesita del salón dónde nos hemos terminado de arreglar!- gritó agarrando al irlandés de los hombros.

-¡Es cierto!- gritó Aly, todavía apoyada junto al coche.-¡Yo no tengo la mía!-

-¡Ni yo la mía!- gritó Louis, preso del pánico. Empujó a Niall hacia la puerta de nuevo.-¡Abre! ¡Abre Niall, abre! ¡Abre y coge las invitaciones! ¡Rápido!-

-¡MIRAD, DEJAD DE ESTAR TAN NERVIOSOS, PORQUE AL FINAL VOY A PONERME A REPARTIR TORTAZOS Y DE AQUÍ NO VA A SALIR VIVO NI DIOS!- gritó Niall mientras era empujado por Louis y Liam.

Liam rodó los ojos, le quitó las llaves al tenso Niall y entró en su casa. Corrió hacia el salón, derrapó, casi chocándose con una pared, se precipitó sobre la mesita y agarró las cinco invitaciones. Las fue pasando para asegurarse de que no faltaba ninguna; la suya, la de Louis, la de Zayn, la de Aly y la de Niall.

-¡Todas!- exclamó feliz, aunque nadie le oía.

-¡Liaaaaaaaaaaam!- berreó de nuevo Zayn desde el exterior.-¡¡Vamos a llegar tarde!!-

-¡¡Ya voy!!- se enfureció Liam.

Salió corriendo de la casa de Niall y éste cerró con llave, mientras que Zayn y Aly terminaban de guardar los regalos para la boda en los maleteros de los coches. 

-Venga, venga.- decía Liam bajando de nuevo los escalones del porche de casa de Niall.

-¡Vámonos de boda!- gritó Louis entusiasmado mientras abría los brazos hacia el cielo.

Acto seguido Niall, Aly y Liam se subieron en el coche de Niall, el cuál iba al volante, mientras que Louis y Zayn se subieron en el de Zayn. Arrancaron y se fueron de allí, marchándose de casa de Niall.
Estuvieron conduciendo un par de minutos hasta llegar al centro de la ciudad y pasar de largo. Les esperaba casi una hora de coche para llegar al sitio dónde Harry y Brianna contraerían matrimonio. Debían alejarse mucho de la ciudad si querían llegar, pues la boda se celebraba en un lugar repleto de jardines, nada que ver con los altos edificios de la civilización.

-¿Creéis que Harry y Brianna tardarán mucho en aparecer por la boda? ¿Y creéis que habrá llegado ya alguien al sitio?- preguntó Liam, desde el asiento de atrás, a Aly y Niall. 

-No creo, la boda empieza a las cuatro y posiblemente nosotros seamos los primeros en llegar.- dijo Niall mientras conducía.

-Además de la familia de Harry y la familia de Brianna, claro. Ellos seguro que ya están allí desde hace horas para preparar todos los detalles. Pero Harry y Brianna todavía deben estar en sus respectivas casas, pero separados, sin verse, porque éso da mala suerte, y preparándose.- respondió Aly, que iba de copiloto, sentada al lado de Niall.

-Preparándose, sí. Preparándose una tila.- bromeó Liam.

Niall y Aly se echaron a reír.

-Para los nervios, ¿no?- añadió Niall entre risas.

-Es cierto, los dos han estado tomando muchas infusiones últimamente. El estrés pre boda.- objetó Aly, haciendo alarde una vez más de que estaba estudiando psicología.

No obstante, aunque fuera lunes, aquél día Aly no había ido a la universidad, pues se había preparado por la mañana para la boda y luego Niall la había llevado a su casa, con los chicos, para que les ayudara a prepararse a ellos también. Así, los cinco se habían preparado juntos para la boda de Harry. Y la invitación a la boda de Aly también le servía cómo justificante para clase. Ella miró por el retrovisor del coche y vio detrás de ellos el coche de Zayn, en el cuál Zayn y Louis los seguían a ellos. Sonrió. Estaba a punto de empezar un gran día.
Un gran día de boda.



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En casa de Brianna, Valery acababa de ceñirse su vestido rojo y de hacerse ondas en el pelo. Todavía le faltaba terminar de maquillarse y de ponerse accesorios, pulseras, collares, y quizá hasta un lacito en el pelo rojo, cómo su vestido y sus tacones. No lo sabía aún, seguía barajando posibilidades.

-¿Y bien? ¿Por qué tardáis tanto con éso?- preguntó en tono impaciente al llegar al salón.

Una modista y la madre de Brianna estaban agachadas junto a ésta, terminando de colocar la capa de tela brillante sobre la falda de su vestido de novia.

-Valery, hacen lo que pueden. No hagas que se apresuren más. Tranquila, mamá.- las defendió Brianna.

-Lo digo porque vas a llegar tarde y eres la novia. La. Novia. De la boda. Novia de la boooda.- repuso Valery, entonando lentamente las palabras.-En resumen, que ¡eres la más importante!-

-Harry y yo somos igual de importantes hoy. Ambos.- repuso la joven morena. Acto seguido se sonrojó sin querer y bajó la mirada hacia su largo vestido blanco.

-Lo sé, pero a Harry no hay que maquillarlo ni nada de éso. Él estará vistiéndose tranquilamente en su casa, con su madre y su hermana la embarazada bipolar. Y nosotras aquí, estresadas a más no poder para que te veas bonita.- repuso Valery pasándose las manos por la tela roja de su vestido, tratando de eliminar posibles arrugas de éste.

-Oye, no hay que esforzarse para que mi hija se vea bonita, ya lo es.- contestó la madre de Brianna.

Brianna se rió con suavidad y acto seguido negó con la cabeza. Su madre y Valery estaban mucho más nerviosas que ella, y éso que era ella quién se casaba. La modista se puso de pie, se colocó tras ella y continuó arreglando los últimos detalles de la tela.

-Va a ser todo perfecto.- murmuró la madre de Brianna, alzándose y contemplando a su hija.

-Éso espero.- Brianna la miró y sonrió tímidamente.

Su madre no pudo evitar emocionarse, sonrió, se tapó la boca con ambas manos, mientras que una pequeña lágrima asomaba a sus ojos y caía por su mejilla. Valery se acercó a ella y la rodeó con un brazo.

-Ya, calma, calma. No podemos llorar ahora. Debemos ahorrar las lágrimas para cuándo estén casados.- murmuró frotándole el hombro con afecto y energía.

-Es que... Mi hija, mi niña... Hace poco pensé que estabas muerta, todos los pensábamos... Y ahora estás aquí, y así... Así vestida... Y te vas a casar...- murmuraba mirando a Brianna todo el rato.

Brianna parpadeó varias veces para aguantar las lágrimas.

-Mamá, para ya o al final voy a llorar yo también.- dijo antes de reír.

-Éso, y si Brianna llora, yo también lloraré y acabaremos todas llorando aquí.- repuso Valery con otra risa.

-Yo no.- bromeó la modista.-Pero me emocionaría igualmente.-

Las presentes se rieron a la vez. Finalmente, terminaron de arreglar la falda del vestido de Brianna, y Valery la acompañó hacia el baño para que pudiera maquillarse bien y arreglarse un poco más. Brianna se colocó la diadema blanca en el pelo, más tarde añadirían el velo.

-Toma.- Valery cogió unos pequeños pendientes blancos de la encimera del baño y se los ofreció a su amiga.-Los pendientes. ¿Necesitas ayuda con algo más?-

-No, gracias.- Brianna se apartó un mechón de pelo del lateral de su cara y se puso el pendiente.

-¿Estás nerviosa?- preguntó Valery, tratando de darle conversación para calmarla. Aunque sabía la respuesta.

-Más que nunca.- respondió Brianna con sinceridad, colocándose el pendiente que le quedaba en la otra oreja.

-¿Por qué? Todo va a salir bien, ya lo verás. Ésta conversación la hemos tenido miles de veces desde que te comprometiste con Harry.- dijo Valery, cruzando los brazos sobre su vestido rojo.

-Lo sé, pero ahora es distinto. Hoy es el día. Y siento que en cualquier momento el corazón me va a estallar. Lo noto latiendo con fuerza en mi pecho, en mi garganta, en mi cabeza. Y es una sensación... curiosa. Estoy más feliz que nunca, pero a la vez estresada por completo.- repuso Brianna observando su nervioso reflejo.

-Vamos, Bri. Vas a empezar una nueva vida con el chico al que amas.- la animó su amiga.-Sé que estás nerviosa y preocupada. Y aunque nos lo quisieras ocultar a Scott y a mí, también sé que tienes miedo.-

Brianna se giró, apartando su mirada del espejo para mirar a su amiga.

-No es el tipo de miedo que piensas.- comentó.

-Ya lo sé, sé que tu miedo no es casarte con Harry. Es que algo vaya a salir mal una vez que os hayáis casado. Algo que arruine vuestro matrimonio.- dijo Valery.

-Vaya, siempre me conoces mejor de lo que creo.- se rió Brianna.

La rubia también se rió.

-Exacto.- añadió.

-Es que...- Brianna suspiró y se apoyó en la encimera del baño, colocando sus manos en su frente.-... Si fuera cualquier chico... Pero es que es uno de los cantantes de la banda más famosa del momento. Y casarme con él suena tan... Tan... Me viene grande.-

-¡Ni hablar! Claro que no te viene grande.- la animó Valery.

-Sí, Valery. Y puede que a él también. Ambos somos figuras públicas, yo soy una modelo conocida y quizá en el futuro sea actriz, pero él es toda una celebridad, todos saben quién es y éso es algo que me asusta. Ambos estamos muy expuestos, sobretodo él. Y me da miedo que con ésto del matrimonio... Yo pueda ser cómo un obstáculo en su carrera.- dijo, muy afligida.

Valery la escuchaba.

-De hecho, Harry me comentó que tuvo un par de discusiones con la discográfica y con los mánagers de One Direction, porque no les gusta la idea de que alguno de los miembros del grupo esté casado, ya que es algo que deprime a varias fans...- siguió diciendo la morena.

-Y algo que alegra a muchísimas otras.- intervino su amiga.

-Sí, tienes razón, pero no quiero ser ningún tipo de problema a Harry. Ni en su carrera, ni en su felicidad... No quiero que nuestro matrimonio sea un problema para One Direction. No para los otros cuatro chicos, porque ya sé que ellos están encantados con la boda, sino de la reputación del grupo. ¿Y si cae en picado después de que Harry se case y One Direction pierden miles de fans?- se atemorizó Brianna, compartiendo con Valery sus inquietudes, al fin.

-¿Y si es un bombazo y One Direction consiguen que su fama y sus ventas se multipliquen por mil?- bufó Valery, molesta ante el pesimismo de su amiga.-Escucha, a Harry no le importa lo que digan los de arriba. Él se quiere casar contigo y tú te quieres casar con él, punto. Todo saldrá bien.-

Brianna la miró y acto seguido se volvió a mirar a su reflejo. Desde el salón llegó música de piano. La madre de Brianna y la modista se habían sentado a merendar, y habían puesto en la radio un CD con música para llevar a la boda. En aquél momento sonaba la canción de piano Table For Four de CrusaderBeach. Valery le prestó un poco de atención a la música antes de dar otro paso hacia adelante y dirigirse a su amiga, la cuál le daba la espalda.

-Oye, Bri, hablo en serio. Nadie, nunca, se interpondrá entre ti y Harry. Y tampoco hará falta que Harry sacrifique a One Direction para estar contigo. Va a ir todo a la perfección. El matrimonio es una responsabilidad, pero no tiene por qué afectar al trabajo de Harry, ni al tuyo. Todo va a ser cómo siempre, salvo que en vez de novio y novia seréis marido y mujer, y viviréis juntos. Ése es el único cambio. Harry estará bien, tú estarás bien, y la carrera de One Direction estará bien.- dijo Valery, que no se daba por rendida.-Ahora sonríe y deja tus miedos de lados; vas a empezar una nueva vida con tu marido. Y con tu nueva vida, debe llegar una nueva actitud positiva y feliz.-

-Valery, ¿cómo sé que todo irá bien?- insistió la novia.

-¡Porque lo digo yo!- gritó la rubia.

Brianna se echó a reír sin querer y su amiga hizo lo mismo. Acto seguido, Valery echó un brazo sobre los hombros de Brianna y ambas contemplaron sus respectivos reflejos. El vestido corto y rojo de Valery contrastaba con el vestido largo y blanco de Brianna, al mismo tiempo que la discreta melena oscura de ésta contrastaba con el pelo rubio y llamativo de Valery.

-Venga.- dijo Valery.-Volvamos al salón.-



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Louis, Zayn, Liam, Niall y Aly acababan de llegar al Jardín Botánico de Queens, el sitio en el que tendría lugar la boda. Se trataba de un precioso jardín, enorme, de 39 acres y gran belleza. Estaba muy lejos de la parte grande de la ciudad, de modo que habían tenido que dirigirse prácticamente al campo para celebrarla. Habían conducido por carreteras cercanas a los bosques y zonas verdes.

-¡Por fin llegamos! Ya estamos aquí.- exclamó Niall soltando el volante y abriendo la puerta de su coche.

El amplio aparcamiento estaba casi vacío, sólo había unos tres coches más los dos que acababan de llegar de Niall y Zayn. En total, cinco coches. Lo cuál hizo pensar a los chicos y a Aly que llegaban pronto, pero aquello era buena señal, ya que podrían ayudar con los preparativos y no se perderían nada.

-Venga, hay que sacar los regalos y entrar para saludar a todos los que ya estén aquí.- apremió Liam.

Los cinco jóvenes empezaron a descargar los maleteros de los coches, y una vez listos, los cerraron y se adentraron en aquél bello lugar, cargados de cajas y bolsas de regalos para Harry y Brianna. Cruzaron unos cuántos jardines pequeños, con árboles de hoja perenne, para que se vieran bonitos incluso en invierno, puentes, arbustos y varios caminos de baldosas.

Una vez llegados a la zona cercana al altar, un amplio campo con pequeños estanques rodeados de mármol y alguna que otra fuente, se encontraron allí a la familia de Harry y a la familia de Brianna, aunque la madre de ésta no estaba ya que se estaba preparando a su hija. Gemma, la hermana de Harry, no era vista por ningún lado. Los recién llegados saludaron a las familias. Eran poca gente, de momento, ya que se trataban de los primeros en llegar. Pero en breve llegarían más familiares, amigos e invitados, e iban a ser muchos, razón por la cuál la boda se celebraba en un lugar tan enorme.

-Aly, cielo.- dijo Anne acercándose a la rubia.-¿Te importaría ir a buscar a Gemma? Se encuentra en los aseos del jardín. Con lo de su embarazo, va cada media hora a orinar, la pobre, y quiero que os diga hola a ti y a los chicos.-

-Claro, Anne. No hay problema.- repuso Aly sonriendo.

Se alejó y se dirigió a una pequeña construcción que se encontraba lejos, tratándose de los aseos. Entró y pudo escuchar el sonido de alguien que tiraba de una cadena.

-¿Gemma?- preguntó Aly.

-Soy yo, estoy aquí. ¡Hola, Aly!- gritó Gemma desde dentro de una de las cabinas del aseo.

-¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda?- dijo Aly acercándose a la puerta.

-¡No, no, tranquila! Ahora salgo, igual tardo un poco porque me cuesta horrores levantarme y colocarme bien la falda del vestido con ésta barriga...- se quejaba la joven embarazada.

Aly sonrió y se acercó a las encimeras de los aseos. Abrió uno de los grifos y empezó a lavarse las manos, ya que quería tener las manos limpias para cuándo luego comieran durante el banquete de la boda. El agua salía helada, pero no le importaba.

-De acuerdo. Anne me dijo que viniera aquí a buscarte, de modo que he entrado por éso.-

-Sí, mi madre siempre se preocupa... Todo el mundo se preocupa mucho por mí, es normal. Soy la embarazada.- bromeó Gemma, hablando por encima del sonido del agua que caía del grifo.

-¿Qué tal todo? ¿De cuántos meses estás ya? De cinco, creo. ¿No?- preguntó Aly cerrando el grifo y buscando algo para secarse las manos.

-Sí, de cinco meses. Quedan cuatro, y estamos en diciembre, por lo que mi bebé nacerá en abril. Estoy muy emocionada aunque a la vez tengo bastante miedo. Y hambre. Tengo hambre todo el rato.- objetó Gemma, todavía sin salir.

-Es comprensible.- asintió la amiga de su hermano. Encontró una caja con pañuelos de papel dentro, sacó uno, se secó las manos con éste y lo tiró a la papelera más cercana.

En ése momento la puerta de la cabina dónde estaba Gemma se abrió, y ésta salió con dificultad. Caminaba un poco inclinada hacia atrás para regular el peso de su barriga con el de su espalda.
Llevaba un vestido largo, hasta el suelo, de color morado pálido, casi rosa, y varios adornos morados. Tenía el pelo suelto y un maquillaje sencillo. Su barriga de cinco meses sobresalía bajo una cinta fucsia que se había atado a la cintura. El sencillo vestido por encima de las rodillas negro con escote blanco de Aly era muy distinto a aquél vestido que llevaba Gemma. Pero la vestimenta igual daba; lo importante era que ambas chicas querían mucho a Harry. Aly era cómo una hermana para él, y Gemma lo era de verdad.

-¡Vas muy guapa!- exclamó Aly acercándose a Gemma y abrazándola con cuidado. Acto seguido bajó la vista hacia la barriga redonda de su amiga y sonrió.-Éste vestido te queda genial, sabía que la barriga no te impediría tener la elegancia de siempre.-

-¡Gracias, Aly! Tú también vas preciosa, aunque vayas más sencilla. Yo también quería llevar un vestido corto, cómo tú, pero son muy apretados en la zona de la barriga, y es algo que no me puedo permitir. De modo que opté por éste vestido tan largo. Voy muy cómoda, la verdad. No me oprime la barriga y éso es de agradecer.- comentó Gemma con sinceridad.

-Y tú, pequeñín, ¿qué tal?- habló Aly inclinándose frente a la barriga de Gemma. La acarició y sonrió.-Estás acudiendo a la boda de tu tío sin darte cuenta. Ojalá pronto podamos verte la carita.-

-Pronto podréis, no te preocupes.- sonrió Gemma. Le encantaba que sus seres queridos, tanto amigos cómo familiares, le acariciasen la barriga y le hablaran para que el bebé les oyera. Le parecía algo muy tierno y una de las cosas más bonitas del embarazo.

-Bueno, ¿salimos? Creo que pronto ésto se llenará y tendrás que saludar a muchísima gente. Brianna y Harry posiblemente sean los últimos en llegar.- dijo Aly sonriendo y cogiendo a Gemma del brazo.

-Por supuesto, vamos.- Gemma también se agarró al brazo de la rubia.

Aly, ayudando a Gemma a caminar, la sacó de los aseos y ambas regresaron a la parte más amplia del jardín. Allí, Gemma saludó a los cuatro mejores amigos de su hermano, que acababan de llegar junto con Aly. Todos la saludaron con un abrazo y luego acariciándole la barriga.

Pasó una hora y finalmente llegó la limusina que llevaba a Harry, el novio. El joven salió del vehículo, vestido elegantemente debido a que aquél iba a ser el día más importante de su vida, y saludó a todos los presentes con abrazos, recibiendo felicitaciones. Acto seguido, todos ellos caminaron por el amplio jardín hasta llegar a la zona del altar, la cuál estaba elegantemente decorada, llena de adornos blancos.

-Harry.- murmuró Niall acercándose a su amigo de cabello rizado.-Quiero que sepas lo orgulloso que estoy de ti. Y pensar que cuándo éramos más jóvenes, jamás imaginé que llegaría éste día...- suspiró.

-Gracias, irlandés.- Harry abrazó a su amigo.-Dime, ¿y tú? ¿Cuándo darás el paso con Aly?-

Ambos giraron sus cabezas para mirar a Aly, la cuál hablaba alegremente con Harumi y con Gemma. Ésta última se sostenía la barriga con ambas manos cómo si se le fuera a caer. Harry sonrió. Niall se sonrojó mientras miraba a Aly y suspiró, bajando la mirada al césped.

-No lo sé. No sé si está preparada. Y tampoco sé si yo lo estoy. Sé que quiero casarme con ella, pero entre sus estudios y mi trabajo cómo cantante... No sé.- decía el rubio algo inseguro.

-Bueno, no te preocupes. No tenéis ninguna prisa. Hazlo cuándo te sientas preparado y cuándo tengas la sensación de que ella también quiere casarse.- lo aconsejó Harry calmadamente.

Niall asintió, abrazó de nuevo su amigo y éste se dirigió al altar, junto al cura. Los demás presentes se fueron sentando uno por uno. Todavía faltaba bastante para que llegase Brianna, de modo que todos debían ser pacientes. Harry estaba cada vez más nervioso, aunque mantenía su sonrisa. Anne y Gemma lo miraban desde sus asientos, y cuándo él las miraba de vuelta, ambas le sonreían y le saludaban con la mano. Harry les devolvía el gesto cada vez. Sabía que ambas estaban orgullosas de él, y aquello le hacía infinitamente feliz. Ahora sólo le quedaba esperar a que Brianna apareciera.



~~~

Brianna entró a paso rápido y veloz en última tienda de vestidos de novia en la que había estado. Acababa de huir de su casa, presa del pánico, con su madre, Valery y la modista tratando de perseguirla. Pero ella, vestida de novia y completamente arreglada, había cruzado todas las calles, y no sabía dónde refugiarse, de modo que eligió aquél lugar al ser el primero que se le ocurrió.

-Brianna, ¿qué haces aquí?- preguntó la dependienta, una mujer adulta y pelirroja.

-Hola, Marianne. Siento molestarte. Pero es que necesitaba venir.- repuso ella con un suspiro.

-¿Por qué? ¿Has cambiado de idea sobre el vestido a última hora?- 

-No, no es sobre el vestido.- Brianna se agarró la larga falda blanca y se acercó al mostrador.

-Entonces, ¿qué sucede?- Marianne salió de detrás de éste y se acercó a la joven novia.

-Tengo miedo. Mucho miedo. Estoy pensando en casarme mañana... Hoy mismo no puedo. Tengo el corazón en un puño.- se sinceró Brianna.

Marianne la miró y ladeó la cabeza, contrariada. Brianna se acercó a un espejo y se miró. Estaba muy guapa, pero no conseguía verse junto a Harry, en el altar. Quería casarse con él, claro que quería, pero sus miedos y sus inseguridades habían regresado, ésta vez, con más fuerza. Suspiró de nuevo y se alisó la falda del vestido, la cuál llegaba hasta el suelo, para luego colocarse bien los collares y los adornos del pelo. Sus ojos verdes carecían de expresión.

-Brianna.- repuso la dependienta colocándose junto a ella frente al espejo.-Es normal que te sientas así. Seguro que todos te lo han dicho ya.-

-Pues sí, pero...-

-Déjame acabar.- la cortó la mujer.-Por favor.-

Brianna se calló y asintió.

-Lo siento. Adelante.- dijo.

La dependienta miró al suelo por un instante y acto seguido continuó:

-Yo también sufrí de nervios y ansiedad el día de mi boda. Fue hace doce años. Y recuerdo que estaba nerviosa a más no poder. Tenía miedo, muchísimo miedo. Y el motivo es que iba a casarme con otra mujer.- habló Marianne, con tono de voz melancólico, feliz y triste a la vez.

Brianna se giró para mirarla, escuchando atentamente. Marianne continuó.

-Mis propios padres me rechazaron cuándo les conté sobre ello. Yo sabía que mucha gente no estaba de acuerdo con lo que mi pareja y yo íbamos a hacer. Sabía que a algunos les dábamos asco. Y también sabía que, después de casarnos, iban a criticarnos, insultarnos y atacarnos, tanto ella cómo a mí.- siguió diciendo.

-Y, ¿qué pasó?- Brianna colocó ambas manos sobre la falda de su vestido y miró a la mujer pelirroja.

-Cometí un error. Un gran error. Un día antes de casarnos, le dije que no podía, que no iba a ser capaz. Estaba enamorada de ella, la quería mucho, pero... la presión... la presión social era demasiada para mí. Fue la mayor estupidez que pude cometer. Ella estaba dispuesta a casarse conmigo sin importarles lo que dijeran los demás. Pero yo... Yo no era cómo ella. Yo escuchaba, prestaba atención, y me ofendía ante las críticas ajenas.- habló Marianne agachando la cabeza.

Brianna, conmovida y algo triste, le tocó un brazo con sutileza. Marianne la miró y acto seguido miró al techo, cómo si tratara de conseguir fuerza para seguir hablando.

-Ella me dejó, evidentemente. Y no la culpo, yo le di razones para hacerlo. Me sentí terriblemente deprimida al perderla, aunque fuese mi culpa. Simplemente... permití que el miedo fuese más fuerte que el amor. Yo la amaba, pero no pude casarme con ella. Ya recibíamos insultos y humillaciones diarias siendo novias, entonces ni me imagino por lo que habríamos tenido que pasar si nos hubiésemos casado. A ella no le importaba, pero a mí sí. Fui tan estúpida...-

-No fue culpa tuya.- la interrumpió Brianna.-Fue culpa de toda la gente homófoba que os criticaba. Deberían haberos dejado tranquilas, vosotras no hacíais nada malo ni muchísimo menos. No es cuestión de que fueseis dos mujeres a punto de casarse, sino dos personas. Erais dos personas que querían casarse, y los que no supieran verlo así, eran unos retrógrados y unos imbéciles.-

-Exacto, Brianna, todo el mundo debería verlo cómo tú. Pero por desgracia no es así, y tanto hombres cómo mujeres homosexuales sufrimos diariamente. Pero aunque la culpa sea de la gente homófoba, también fue mía, pues yo podría haberlos ignorado, cómo mi novia hacía. Pero no lo hice. Les presté atención y por éso decidí no casarme. La culpa de hacerles caso fue mía, y sólo mía...- se expresó Marianne.

-¿Y desde entonces has estado sola?- quiso saber Brianna.

-No, por suerte no. Hace nueve años conocí a otra mujer, nos enamoramos y ésta vez, fui yo la que le propuse matrimonio. Después de perder a mi primera novia, me di cuenta de lo estúpida que había sido, y me decidí a ser feliz con mi nueva pareja. Decidí ignorar por completo las opiniones ajenas. Y nos casamos. Llevamos ya ocho años casadas. Y hace siete años, ambas adoptamos un bebé. Ahora ha crecido y es un niño precioso. A veces se meten con él por tener dos madres en vez de una madre y un padre, cómo todos sus compañeros, pero él nos defiende, del mismo modo que nosotras lo defendemos a él, y es muy feliz. Nos quiere mucho y nosotras a él.- terminó de contar Marianne.

Brianna sonrió, emocionada ante la historia de la mujer.

-De modo que, Brianna, por favor. No cometas el mismo error que yo. No permitas que el miedo domine tus decisiones. Tu vida siempre será tuya, y de nadie más. Yo metí la pata justo antes de casarme, y por éso perdí a mi primer amor. Luego tuve la suerte de poder casarme con otra persona, pero el caso es que cometí un gran error en mi primera boda. No hagas lo mismo.- repuso la dependienta en tono conciliador.

-Gracias, Marianne.- repuso Brianna.-Tu historia debería de ser una inspiración para todos, especialmente para las parejas del mismo sexo que planean casarse pero no lo hacen por miedo. Yo soy una mujer y voy a casarme con un hombre, de modo que no sé lo que se siente. Pero me da mucha pena y me parece verdaderamente injusto.-

-Lo es, Brianna. Lo es. Por éso quiero que hoy seas feliz al máximo. Tú puedes hacerlo, y claro que habrá gente que te critique, sobretodo por casarte con un famoso cómo Harry Styles. Pero no hagas lo que yo hice, no dejes que te afecten las opiniones ajenas. Cuándo pude superarlo, ya era tarde y había perdido a mi primera mujer. Tuve la suerte de enamorarme de otra, pero perdí mi primera oportunidad por mi propia culpa. De modo que no hagas cómo yo. No pierdas ésta gran oportunidad para ser feliz con Harry Styles, la persona a la que amas.- la animó Marianne.

Brianna se miró en el espejo, se retocó de nuevo el cabello y suspiró. Marianne tenía razón. Ella había sufrido muchísimo más con su primera boda, y Brianna, de repente, notó que sentía miedos sin motivo. Marianne sí que había sufrido mucho por su primera boda. Brianna no. Simplemente había sentido nervios.

-Siento mucho que hayas sufrido tanto, Marianne. Pero gracias por compartir tu historia conmigo. Me ha ayudado mucho. Ahora sé que soy una tonta por quejarme, y aún más tonta por casi echar a perder el día de mi boda...- murmuró la novia.

-No te preocupes. Eres joven, es normal que sientas nervios y miedo. Seguro que Harry Styles está sintiéndose igual que tú en éste momento. Pero cómo te he dicho, nunca hay que permitir que el miedo tome las elecciones que nosotros debemos tomar.- respondió la dependienta con voz dulce.

-Gracias de nuevo por todo. Espero que sigas siendo feliz con tu mujer y tu hijo por muchos años.- repuso Brianna abrazando a Marianne con afecto.

-No hay de qué, y gracias a ti por escucharme.- repuso ella devolviéndole el abrazo.-Yo también espero que seas muy feliz con tu futuro marido. Harry Styles parece un buen chico, al igual que sus cuatro compañeros. Espero que tengas una vida muy próspera junto a él. Y que traigas un pequeño heredero Styles pronto.- bromeó guiñándole un ojo a la joven.

Brianna se sonrojó y apartó la mirada. Marianne se echó a reír e hizo un gesto con la mano.

-Tranquila, sólo bromeaba. Cada cosa a su tiempo. Lo digo porque Harry es muy guapo, y tú también eres muy guapa. Sólo puede salir un bebé precioso, niño o niña, pero precioso.- sonrió.

-Gracias por... En fin, por decir tal cosa.- Brianna sonrió educadamente.-Pero de momento, ambos estamos muy ocupados, sobretodo él... Y jamás querría quitarle su tiempo de ésa manera, dándole un hijo. Ya tiene suficiente estrés con su fama.-

-Lo sé, lo sé.- sonrió de nuevo la dependienta.

En aquél momento, Valery y la madre de Brianna entraron en la tienda. Ambas parecían cansadas.

-¡Brianna!- gritó Valery. Se dirigió a la madre de ésta.-¿Lo ves? Te dije que estaría aquí.-

La madre de Brianna asintió y se dirigió hacia su hija.

-Pero Brianna, ¿qué es lo que haces? ¿Por qué has huido de casa? ¡Y vestida de novia!- exclamó, abrazándola preocupada.

-Lo siento, mamá.- Brianna le devolvió el abrazo.-Sólo necesitaba salir de casa un momento... Y pensar. Pero ya estoy bien, lo prometo.-

La madre de Brianna se agachó mirando la falda del vestido para asegurarse de que su hija no lo había manchado mientras corría por las calles. Acto seguido se acercó a Marianne para disculparse por el hecho de que su hija irrumpiera en la tienda a última hora. Por otro lado, Valery se acercó a Brianna.

-No me digas que tu miedo ha vuelto.- susurró.

-Por un momento, lo ha hecho. Pero ya se ha ido... Y estoy lista para casarme.- respondió Brianna.

-¡Pues vamos!- gritó la madre de Brianna al escuchar aquello.-Debemos volver a casa y desde allí, coger el coche hacia el Jardín Botánico de Queens. ¡No puedes llegar tarde a tu propia boda!-

-No lo haré, mamá.- repuso Brianna sonriendo.

Su madre y la dependienta empezaron a hablar de nuevo. Valery y Brianna se miraron en el espejo de cuerpo entero de la tienda y Valery le echó un brazo sobre los hombros a su amiga.

-Vamos, amiga.- dijo Valery en tono cálido.-Mira por última vez el reflejo de Brianna Stevenson. Porque la próxima vez que lo mires, será el reflejo de Brianna Styles.-



~~~

Finalmente, llegó el momento. Brianna llegó a la boda. Todos los presentes ya estaban allí, sentados en las sillas blancas delante del altar. Sin embargo, se levantaron al ver que Brianna caminaba hacia ellos. El padre de Brianna la llevó del brazo por la bonita alfombra blanca tendida sobre el césped, hasta llegar al altar de flores blancas, dónde Harry y el cura llevaban un largo rato esperando de pie, pacientes. Harry sonreía pero con la boca cerrada, ya que estaba tratando de controlar sus nervios y sus emociones. Finalmente, Brianna llegó junto a él y todo el mundo pudo verlos en el altar, vestidos de boda. Algo que llevaban mucho tiempo esperando, y que habían creído imposible durante la supuesta muerte de Brianna. Se sentaron de nuevo en sus sillas, mientras que los novios y el cura permanecían de pie.
El cura empezó a recitar el discurso de bodas. Finalmente, hizo una pequeña pausa.

-Quién tenga algo que decir antes de éste enlace, que hable ahora o calle para siempre.- dijo.

-¡Yo!- Louis se levantó de su asiento.

Todos lo miraron sorprendidos, sobretodos Harry y Brianna.

-Lo siento, no quiero quitarle protagonismo a los novios, pero será sólo un segundo.- añadió Louis.

Cogió la mano de Eleanor, la hizo levantarse de su asiento y se arrodilló frente a ella.

-Eleanor Calder.- empezó a decir.

Murmullos y susurros de sorpresa se alzaron por todo el jardín. Eleanor agrandó los ojos.

-Tú y yo nos conocimos gracias a Harry Styles, mi mejor amigo y que hoy, ahora mismo, va a casarse. Por éso, me gustaría saber... ¿Estarías dispuesta a hacer lo mismo?- Louis se sacó un anillo del bolsillo y lo alzó en alto, junto a Eleanor.-¿Te casarías conmigo, Eleanor?-

La joven se echó a llorar y asintió con la cabeza. Louis le puso el anillo, se levantó y ambos se abrazaron mientras que los demás aplaudían, Harry y Brianna incluidos. Una vez terminada la pedida, Louis y Eleanor volvieron a sentarse, ella todavía secándose las lágrimas de felicidad. Y de nuevo, la atención volvió hacia Harry y Brianna. El cura siguió hablando.

-Harry Styles, aquí presente, ¿quieres contraer matrimonio con Brianna Stevenson, aquí presente, serle fiel en la felicidad y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla hasta que la muerte os separe?- preguntó con voz solemne y firme.

-Sí quiero.- murmuró Harry tras tragar saliva con fuerza para calmar sus nervios.

-Brianna Stevenson, aquí presente, ¿quieres contraer matrimonio con Harry Styles, aquí presente, serle fiel en la felicidad y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo hasta que la muerte os separe?- añadió el cura mirando a la hermosa joven vestida de blanco.

-Sí quiero.- respondió Brianna tras un breve silencio.

-Entonces yo os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.- repuso el cura con una sonrisa y dando un paso atrás.

Harry obedeció, y sin esperar más, rodeó la cintura de Brianna con sus brazos y la besó. Ella lo abrazó por el cuello y le devolvió el beso, mientras que todos los presentes se levantaban y rompían en aplausos y gritos ensordecedores. Anne lloraba, Gemma lloraba, la madre de Brianna lloraba, Valery lloraba, Aly lloraba, Harumi lloraba, Celine también lloraba, las siete llorando de felicidad y de emoción cómo si no hubiera un mañana.

Por los altavoces situados alrededor del parque empezó a sonar a todo volumen la canción "Life in Technicolor" de Coldplay. Harry y Brianna se separaron del beso y se abrazaron. Los presentes aplaudieron más, y acto seguido, cogieron sus cestas de pétalos de rosas, y empezaron a tirarles pétalos de rosa blanca a los novios. Harry cogió de la mano a Brianna y tiró de ella por la alfombra blanca que había delante del altar, cruzando a través de las dos filas de sillas bajo una lluvia de pétalos blancos que todos los invitados provocaban. Ambos reían sin parar, tapándose la cabeza, aunque Brianna ya tenía el pelo lleno de pétalos, y alguno que otro también se había enganchado en los rizos de Harry. 

-¡El ramo, Brianna! ¡Acuérdate!- gritó la madre de Brianna de repente.

-¡Ah, sí!- Brianna dejó de correr, y Harry también.

Brianna agarró su ramo de flores con ambas manos y se preparó para lanzarlo hacia atrás. Harry sacudió la cabeza cómo un perro, tratando de librarse de todos los pétalos de rosa blancos que tenía encima. Las chicas se colocaron a varios metros detrás de Brianna, dispuesta a coger el ramo. Eleanor debía cogerlo, ya que iba a ser la próxima en casarse, pues Louis se lo acababa de pedir. No obstante, alguien iba a ponérselo muy difícil...

-Uno... Dos... ¡Y tres!- gritó Brianna, a la de tres tiró el ramo con fuerza hacia atrás. 

El bonito ramo de flores voló. Todas las jóvenes gritaron e intentaron cogerlo.

-¡Para mí! ¡Para mí!- gritó Faline, con su fuerza bruta de siempre y su estridente voz, haciéndose paso a empujones.-¡Es mío, perras! ¡Es mío y de nadie más! ¡Apartaos de mi camino! ¡Abrid paso, perras! ¡El ramo es para mí y para nadie más!- siguió gritando mientras empujaba.

Dio un salto, y, cómo una atleta, agarró el ramo de flores al vuelo antes de que éste empezara a caer. Una vez que lo consiguió, Faline agrandó los ojos mientras miraba el ramo entre sus manos.

-Hala. Lo he conseguido.- susurró, sin creérselo.-¡Lo he conseguido! ¡¡Lo tengo, tengo el ramo!! ¡Me voy a casar con Edmond!- chilló dando saltos y rompiendo los oídos de todos los presentes.

-¿QUÉ?- Edmond, entre el gentío, agrandó los ojos y frunció el ceño.

-¡No hacía falta que nos empujaras!- gritó Harumi, indignada.

-¡Eso! ¡Eres una bruta!- añadió Perrie.

Todas las jóvenes invitadas se dirigieron hacia Faline, enfadadas. Ésta abrazó el ramo de flores contra su pecho, gritó y echó a correr, siendo perseguida por un montón de chicas, entre ellas Aly, Harumi, Valery, Gemma (la cuál corría menos debido a su embarazo), Cher, Eleanor, Perrie...

-¡Celine, ayúdame!- chilló Faline, asustada, sin dejar de correr.

Pero giró la cabeza y vio que Celine la estaba persiguiendo, junto a las demás jóvenes enfadadas. Faline gritó de nuevo y aceleró la velocidad de su carrera.
Los demás presentes se reían ante la escena, sobretodo Harry y Brianna. Acto seguido, ambos se besaron de nuevo, haciendo que los invitados les prestaran la atención que merecían y rompieran en aplausos de nuevo. Faline seguía corriendo con el ramo por los alrededores, perseguida por las enfurecidas chicas.

-Y ahora, ¡hora del banquete!- anunció Harry tras separarse del beso de Brianna.

-¡SÍ, POR FAVOR, SÍ!- gritó Niall alzando sus brazos hacia el cielo.



-No. Anda ya. No puede ser.- murmuró Niall.

-¿Por qué no, Ni?- inquirió Aly.

Habían pasado quince minutos desde que Harry y Brianna se habían convertido en marido y mujer, y en aquél momento, todos estaban en otra zona distinta del jardín, comiendo todo tipo de alimentos deliciosos.

-¡Porque no, y punto! ¡No puede ser!- insistió el irlandés.-¿En serio ésto es la tarta? ¿En serio?-

Aly y Niall estaban de pie frente a una pequeña mesa blanca, sobre la cuál había una bonita tarta de boda, decorada con muchísimas flores. Aly se agarró al brazo de Niall y lo miró inquisitivamente.

-¿Qué le pasa? Es preciosa.- dijo Aly.

-Pero... pero... ¡es muy pequeña! ¡Demasiado! ¡Que deprimente! ¡Yo me esperaba una tarta más grande!- se quejó el glotón cantante.

-Niall, te recuerdo que la boda es de Harry y Brianna, y que ellos la han querido así. Además, seguro que tienen otra por si ésta no es suficiente para todos.- lo tranquilizó ella.

-¡Claro que no es suficiente! ¡Es enana! ¡No parece la tarta de boda de Harry Styles!- lloriqueó Niall.

Aly le dio unas palmaditas en el hombro y trató de alejarlo de allí antes de que siguiera quejándose e insultando a la tarta de boda. Harry y Brianna estaban posando para un fotógrafo al cuál habían contratado para su boda. Tras unos minutos, Brianna se fue para abrazar a Valery, y Harry se reunió con Louis y con Zayn, los cuáles estaban probando varias cosas del banquete.

-Harry.- dijo Zayn al verlo llegar. Abrió los ojos y ambos se abrazaron.-Enhorabuena, tío. Estoy orgulloso.-

-Gracias, Zayn.- repuso Harry sonriendo, abrazando con fuerza a su amigo.

Ambos se separaron y Louis se acercó a Harry.

-¡Felicidades!- gritó abrazándolo también.

-Gracias Louis, igualmente. Felicidades por tu compromiso con Eleanor.- contestó Harry.

-Gracias, hermano. Yo... tenía la sensación de que ella quería que se lo pidiera. Y veo que he acertado. Estoy muy feliz. Pero hoy es tu día, y estoy todavía más feliz de que Brianna y tú seáis, al fin, esposos. Marido y mujer. Señor y señora Styles.- bromeó Louis sosteniendo los hombros de Harry.

Éste se rió y abrazó de nuevo a Louis.

-Ésto de ir de boda en boda mola. Transmite mucha felicidad. Podría acostumbrarme.- intervino Zayn con una sonrisa.

-Y tú, ¿qué? ¿Para cuándo la boda con Perrie?- dijo Louis despegándose de Harry y dándole una palmada a Zayn en el hombro.

-Hm... Pronto, supongo. En los próximos años.- respondió Zayn con un guiño.

-No nos hagas esperar, Zayn. Ahora mismo soy el único de One Direction que está casado. Suerte que Louis también lo estará pronto.- habló Harry.

-Sí, efectivamente.- Louis se rió de nuevo y se rascó la cabeza, sonrojándose levemente. Todavía no se podía creer que minutos antes, justo antes de que Harry y Brianna se casaran, le hubiera pedido matrimonio a Eleanor. Pero no se arrepentía en lo absoluto y estaba muy feliz de que ella hubiera aceptado.

Por otro lado, Brianna ya llevaba un rato hablando con Valery, cuándo de repente Aly se acercó a ambas. Brianna le sonrió, abrió sus brazos y Aly la abrazó dulcemente, sonriendo.

-¡Brianna, felicidades! No sabes lo feliz que me hace que seas la esposa de Harry. Él ha sido uno de mis mejores amigos durante mucho tiempo, y saber que tú le haces feliz... Es maravilloso. Gracias, Brianna. Gracias por hacer feliz a mi amigo.- dijo Aly con la voz cargada de emoción y sinceridad.

-¡Gracias a ti, Aly! Valery y yo siempre estuvimos equivocadas contigo en el instituto... Sé que fue hace mucho tiempo, pero no me canso de disculparme. Eres una gran persona y se nota, Harry te quiere mucho y eres cómo otra hermana para él. Y yo también te quiero, mucho, muchísimo, ya que sé que nunca has tenido malas intenciones con nadie. Ahora eres cómo una hermana para mí, igual que Valery. Las dos sois como hermanas para mí.- respondió Brianna devolviéndole el abrazo a Aly.

En aquél momento Gemma llegó corriendo y sosteniéndose con una mano su barriga redonda.

-¡Brianna! ¡Ayyyy, mi cuñada! ¡¡Por fin eres mi cuñada de verdad, no me lo creo!!- chilló.

Rodeó a Brianna con sus brazos, casi ahogándola, y la abrazó con la fuerza que su embarazo debería haberle quitado, pero no era así. El embarazo la debilitaba, pero la felicidad la fortalecía. Y en aquél momento, estaba más feliz que embarazada.

-¡Te quiero tanto, cuñada! ¡Estoy tan feliz! ¡Mi hermano y tú os veis tan guapos! ¡Voy a llorar!- Gemma soltó a Brianna y se echó a llorar, abrazándose a Aly y cubriendo el hombro desnudo de ésta de lágrimas.

-Ya está, ya...- trató de calmarla Aly, sonriendo y acariciándole la espalda.

Gemma se separó de ella y se limpió las lágrimas.

-Ya he abrazado a mi hermano veintidós veces en los últimos diez minutos, pero ¡debo hacerlo de nuevo! ¡Estoy tan feliz!- gritó, y acto seguido buscó a Harry con la mirada y corrió hacia él.

-Ay, Dios.- suspiró Valery.-El embarazo le está afectando mucho a ésta mujer.-

-Es normal.- repuso Aly con dulzura, sin borrar su sonrisa.

El resto de la boda transcurrió con bailes, risas, y abrazos. Cuándo llegó el momento de cortar la tarta, Harry y Brianna se dirigieron hacia ésta y notaron que faltaba un trozo.

-¡Alguien se ha comido un trozo de tarta antes de tiempo!- exclamó Harry, molesto.

Por puro instinto, todas las miradas apuntaron hacia Niall. Estaba escondido en un rincón del gran jardín, y tenía toda la boca cubierta de nata, al igual que la barbilla, y un poco de nata también resbalaba sobre el cuello de su elegante traje negro. Miró alrededor, al sentirse observado, y se encogió de hombros, revelando sus manos, las cuáles también estaban llenas de nata.

-¿Qué? ¿Qué miráis? ¿Por qué me miráis todos a mí? ¿Qué tarta? ¡Yo no he comido tarta!- se excusó, tratando de parecer ofendido y confuso.

-¡Niall, me lo prometiste!- gritó Louis.

Harry frunció el ceño y se dirigió hacia Niall a paso fuerte.

-Harry... Ha... Harry, colega... Te lo puedo explicar.- dijo Niall empezando a retroceder.

Harry aceleró sus pasos y echó a correr.

-¡¡¡Niall James Horan el irlandés, yo te mato aquí y ahora!!!- gritó a voz en cuello, mientras se dirigía hacia Niall cómo una bala.

Niall se limitó a gritar sin parar y echar a correr tan rápido cómo pudo para escapar de Harry. Algunos de los presentes se reían, otros se miraban entre ellos sin poder creer lo que veían. Louis se dio una palmada en al frente, Aly se empezó a reír cómo si no hubiera un mañana, Harumi hizo lo mismo, Zayn rodó los ojos sonriendo y Liam negó con la cabeza.

-Pero si antes Niall me dijo que odiaba la tarta...- murmuró Aly, casi llorando de la risa.

Niall, a gran velocidad, cruzó el jardín entero, con Harry corriendo detrás de él, enfadadísimo.

-Pero es una tarta al fin y al cabo. Y la relación de Niall con la comida siempre será igual.- habló Louis.



~~~

Harry despertó. Se encontraba en su casa, a la cuál Brianna se acababa de mudar. El día anterior había sido su boda, la cuál había durado hasta bien entrada la noche. Habían encendido todo tipo de velas por todo el jardín en cuánto se hizo de noche, y tanto él cómo Brianna y todos los invitados estuvieron bailando y celebrando hasta la madrugada. Fue una boda por todo lo alto. 
Se giró en la cama y pudo ver a Brianna, la cuál aún dormía. Ya no era su novia, sino su mujer. Sonrió y le besó la nariz con suavidad para no despertarla.

-Ahh... Mi mujer.- susurró felizmente. Se incorporó un poco y trató de taparse de nuevo, pues hacía frío. Era día martes 2 de diciembre, después de todo. El invierno estaba cada vez más cerca.

Era el primer día de Harry cómo hombre casado, y sinceramente, se sentía distinto. Se sentía cómo todo un adulto, aunque su edad y su personalidad no hubiesen cambiado.
Agarró su móvil de la mesita de noche y lo encendió. Poco después pudo ver que tenía millones de notificaciones de Twitter, y todas ellas eran felicitaciones por su boda del día anterior. Supuso que Tumblr también estaría lleno con cosas suyas y de su boda, ya que las Directioners eran muy dedicadas, efusivas y siempre solían mostrar su apoyo a los cinco chicos y a todos sus seres queridos. También pudo ver que tenía varios mensajes de Niall, Aly, Zayn, Louis y Liam. Los abrió por curiosidad.

"¡Pedazo de boda! Espero que tu primer día cómo marido vaya perfecto."- Liam.

"¡QUÉ FIESTÓN ANOCHE! TOTALMENTE INOLVIDABLE." -Zayn.

"No deberías haberme pegado por comerme el primer trozo de tarta, ¿qué tiene de malo alimentar a un pobre irlandés hambriento? Eres un mal amigo. Pero bueno, te perdono porque era tu boda y tal."- Niall.

"¡Felicidades de nuevo, Harry! Estoy muy orgullosa de ti. Un abrazo, y dale otro a Brianna de mi parte." -Aly.

"¡DDDDEEEESSSSSSPPPPPPIIIIIIEEEERRRRTTTTTAAAAAAAA!" -Louis.

Harry sacudió la cabeza y sonrió. Sus amigos estaban muy locos, pero precisamente por éso los quería tanto. Volvió a colocar el móvil en la mesita de noche y se levantó, agarrando su albornoz de seda negra del suelo, y se lo puso. Estiró los brazos mientras bostezaba y cruzó la habitación para dirigirse a la ventana. La abrió, dejando que un poco de aire fresco entrase en la estancia.
Brianna se despertó al notarlo, abriendo los ojos lentamente. Vio a Harry frente a la ventana y sonrió.

-Ey, buenos días, marido.- dijo en tono cálido y dulce mientras se incorporaba, sentándose con cuidado.

Harry se giró, le sonrió y se acercó a la cama. Se sentó al lado de Brianna y le puso una mano en las rodillas, las cuáles estaban cubiertas por las sábanas.

-Buenos días, Brianna Styles.- respondió con otra sonrisa.-¿Cómo ha dormido la esposa más guapa del mundo?-

-Feliz, junto al esposo más guapo del universo.- repuso ella. Se rió, se inclinó hacia adelante y le dio un suave beso a Harry en los labios. Éste la besó de vuelta con dulzura.

-¿Desayunamos o prefieres dormir un poco más?- preguntó él, tapando los hombros de Brianna con las sábanas hasta que sólo pudo verle la cabeza. Se rió. Estaba graciosa así.

-Es pronto, pero no tengo sueño. Podemos ir a desayunar ya y ver un poco la tele.- opinó la joven.

-Vamos, entonces. Seguro que en todos los canales están hablando de nosotros.- repuso Harry, mientras se ponía en pie de nuevo, iba hacia la ventana y la cerraba.

Acto seguido fue hacia el armario y sacó su pijama y el de Brianna, ya que deberían ponérselo para desayunar y no congelarse. Aunque en la cama habían podido dormir en ropa interior debido al grosor de los edredones y la suavidad de las sábanas.
Dos minutos después, el joven matrimonio se encontraba en el salón de estar, vestidos con sus pijamas y desayunando tostadas con mermelada de fresa, y bebiendo tazas de chocolate caliente. Harry cogió el mando de la televisión y la encendió. En el primer programa que vieron, ya estaban hablando sobre ellos. Un presentador alto y moreno sentado frente a su escritorio sonreía a los espectadores.

-... Y en efecto, ayer tuvo lugar la espectacular boda del famoso cantante de One Direction, Harry Styles, y la conocida modelo Brianna Stevenson. Se rumorea que durante la ceremonia, uno de los compañeros de banda de Styles, Louis Tomlinson, le propuso matrimonio a su pareja, Eleanor Calder. Si éstos rumores son ciertos, pronto las Directioners estarán celebrando una nueva boda.- decía el presentador en tono profesional, aunque sin dejar de sonreír.

-Es cierto.- asintió Harry.

-Lo es. Esperemos que Louis lo confirme pronto, aunque nosotros ya sabemos que es verdad.- dijo Brianna.

-Sin embargo...- dijo una presentadora, la cuál estaba sentada junto al presentador, pero no se la había enfocado hasta ahora.-Varias otras fans se han tomado mal la noticia, al no querer que su ídolo se casase, y han iniciado una revolución en Twitter llamada "CutsForHarry."-

Aparecieron varias imágenes de brazos cortados y sangrando en la pantalla. Harry, con el mando resbalándose de sus manos, cambió de canal a gran velocidad. Brianna había dejado caer su tostada, la cuál había rebotado en el plato, y se había llevado una mano a la boca. Harry y ella se miraron.

-Harry...- murmuró Brianna. En seguida empezó a temerse que su boda con Harry hubiera afectado a algunas personas para mal, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-No, tranquila.- se apresuró a decir él, interrumpiéndola.-Muy pocas hacen ésto. Muy pocas. La gran mayoría son buenas fans y se alegran por nosotros. Te lo prometo. Si no me crees, entra en Twitter. Yo ya lo he hecho y están todas las Directioners felicitándome, y a ti también, siendo tan amables cómo siempre. No permitas que cosas de éste tipo te afecten. Ellas saben de sobra que ni los chicos ni yo querríamos que se hicieran daño por nosotros, pero lo hacen igualmente. Yo prefiero centrarme en mis fans de verdad, las que hacen que los chicos y yo nos sintamos orgullosos y afortunados de tenerlas.- añadió, cogiendo una mano de Brianna y mirándola a los ojos para tranquilizarla.

Ella asintió con la cabeza algo inquieta, pero trató de relajarse. No llevaba ni veinticuatro horas casada con Harry, y ya empezaba a sentir presión y remordimientos.



~~~

Pasaron dos meses, terminando el 2014 y llegando el 2015. Era día miércoles 25 de febrero. Habían pasado los cumpleaños de Louis, Zayn y Harry. El de Harry había sido aquél mismo mes, había cumplido 21 años. El cantante de rizos castaños estaba más feliz que nunca, pero no sabía que aquella felicidad se iba a terminar en seguida.
En un pequeño garaje, alguien hablaba con una hermosa chica rubia, la cuál había acudido allí debido a la llamada de la persona con la que estaba conversando.

-Entonces, ¿tú eres Caroliz, verdad?- preguntó aquella persona.

La joven de gran belleza, melena rubia y ojos azulados asintió una sola vez.

-Sí, dime, ¿por qué me has llamado?- quiso saber.

-El matrimonio Styles. Quiero que lo destruyas.- pidió la otra persona en tono bajo y confidencial.

Caroliz parpadeó confundida, y segundos después frunció el ceño. No entendía nada.

-¿Qué? ¿Destruirlo? Pero... ¿Por qué ibas a pedirme algo así?- preguntó con genuina curiosidad.

-Porque necesito que lo hagas.-

-No, pero... No puedo. No tiene ningún sentido. No voy a hacerlo. Lo siento.- respondió la rubia.

-Dime una cifra. Te pagaré todo lo que quieras y más. Sé que necesitas el dinero.- respondió la persona con la que hablaba.-Y también sé que no entiendes ésto. Pero créeme, es necesario que lo hagas.-

-No puedo, ¿y si van a por mí? ¿Y si me denuncian? No quiero más problemas con la ley, ya he tenido suficientes...- Caroliz bajó la cabeza, avergonzada.

-No te preocupes, yo me aseguraré de que estés a salvo.- fue la respuesta que Caroliz recibió.

-No estoy segura. Sigo sin comprender...- repuso ella, aún mirando al suelo.

-Sólo hazlo, ¿de acuerdo? Te prometo que serás rica si cumples con ésta orden. Además, ahora hablaremos los detalles para que estés tranquila. Si me obedeces, nunca más tendrás que ganarte la vida del modo que lo has estado haciendo hasta ahora. Tendrás todo el dinero que necesites. Sé que has tenido una vida dura.- la voz mostraba compasión.

Caroliz subió su mirada hasta encontrar los ojos de la persona con la que hablaba. Suspiró, pensativa, y finalmente se pasó una mano por el cabello. Parecía resignada y desganada. Pero, tras mucho pensar, asintió de nuevo con la cabeza.

-Está bien. Lo haré.- murmuró.

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