lunes, 19 de octubre de 2015

117- Hay mentes preocupadas, otras calmadas, pero todas únicas



-En serio, Val. ¿Por qué te hace tanta gracia?- quiso saber Brianna cruzándose de brazos.

-¡Que no es gracia en sí! Es simplemente emoción. Me río porque estoy feliz.- respondió la rubia.

-¿Te sigue costando creerlo?- preguntó la joven anfitriona.

Ambas amigas estaban en casa de Brianna, la cuál ya había finalizado su cita con Harry y había decidido invitar a su amiga a merendar. Fabbie y Valerianna, los dos perritos de las chicas, daban vueltas por el salón y la cocina, persiguiéndose y jugando.

-Un poco... Mi mejor amiga se casa en diciembre.- repuso Valery.-Guau, es que... Decirlo en alto suena aún más increíble. Suena tan... adulto. Y yo me sigo sintiendo cómo una adolescente. Es que es simplemente increíble el hecho de que te vayas a casar.-

-¡Venga ya! Al final me voy a ofender y todo.- bromeó la morena.

-¡Que no es en plan ofensivo! Te ofendes por todo, hija mía.- chilló de repente Valery, elevando su bonita voz.-Es simplemente increíble. Pero en el buen sentido, claro. Tonta.-

-Ya lo sé, estaba bromeando.- aclaró Brianna.

Valery bajó la mirada y sonrió.

-No sé que va a hacer Harry contigo una vez que os caséis. Le va a ser muy difícil tenerte cómo esposa. Eres un trasto.- repuso.

-¡¿Lo ves?! ¡¿Ves cómo si tengo motivos para ofenderme?!- exclamó Brianna dándole un leve empujón a su sonriente amiga rubia.

-¡Yo también estoy bromeando! ¿Acaso eres tú la única que puede bromear aquí o qué pasa? Me siento oprimida, tengo derecho a bromear.- rebatió Valery.

-Es mi casa. Yo tengo derecho, tú no.- Brianna ladeó la cabeza, sonriendo.

Valery, en respuesta, le sacó la lengua.

-Pues no haberme invitado, entonces.- opinó.-Si quieres recojo a Valerianna y nos vamos tan dignas, dejándoos a Fabbie y a ti en soledad y aburrimiento.-

-Nooo, no seas tonta tú tampoco.- Brianna se abrazó a su amiga y ésta la abrazó de vuelta.

-Por cierto, tenemos que hablar de lo más importante.- dijo la rubia.-¡Tu despedida de soltera!-

-¿Qué?- Brianna parpadeó.

-¡Sí! ¡Tiene que ser perfecta! ¡Alcohol, baile y chicos guapos! ¡Muchos, MUCHOS chicos guapos! ¡Guapísimos! ¡Chulos! ¡Cachas! ¡Semi desnudos! ¡Una despedida de soltera cómo Dios manda!- gritaba la rubia, entusiasmada y alegre.

-¡Valery, frena! Tienes novio. De modo que no hables cómo si quisieras enrollarte con cada hombre que esté en mi despedida de soltera.- la trató de parar Brianna.

-No, exagerada. Claro que no quiero. Yo obviamente le soy fiel a Toby. Pero no tiene nada de malo que mire a los chicos y babee con ellos en una despedida de soltera, ya que ¡para éso sirven las despedidas! Y aunque sea la tuya, todas las invitadas deben divertirse.- opinó Valery.

-¿Piensas organizarme tú la despedida o qué?- bromeó Brianna, riendo.

-Efectivamente.- Valery chasqueó los dedos y asintió.

-¿Eh? No, espera. Era broma. No quiero que tú la prepares. Ya la preparo yo, que para éso es mía.-

-¡Venga, Bri! ¡Si seguro que la de Harry la organizan los chicos de One Direction! Siempre es mejor cuándo los amigos organizan algo. De modo que yo me ocupo de tu despedida.- la intentaba convencer Valery.

Brianna rodó los ojos de manera exagerada, cansada ante la insistencia de su feliz amiga.

-Vaaaaaaale. Haz lo que te dé la gana.- repuso con un suspiro.

Valery aplaudió alegremente y dio saltitos a la vez.



~~~


Celine había terminado de escribir en un papelito la cantidad de encargos que le habían llegado aquél día en la pastelería dónde trabajaba. Se encontraba en su casa con Kai. Faline no estaba ya que se encontraba trabajando.

-Y así es cómo tu hermana logró que Toby y yo nos reconciliáramos.- explicó Kai desde el sofá, terminando de comerse un donut cubierto de chocolate.

Celine giró la silla del escritorio mientras doblaba el papel y lo guardaba. Acto seguido se levantó y se sentó en el otro sofá, escuchando atentamente a Kai.

-Lo siento, tenía que apuntar los encargos de hoy en la pastelería. ¿Qué me estabas contando?- inquirió con su vocecita dulce.

Kai agrandó los ojos y luego los puso en blanco.

-¿De verdad tengo que empezar desde el principio? Ay Dios...- murmuró.

Celine soltó una pequeña risa y negó con la cabeza.

-Que no, que es broma. Te he escuchado perfectamente.- asintió, haciendo que su pelo (el cuál había recogido en dos pequeñas coletas bajas) se agitara.

-Bueno, y, ¿qué opinas?- quiso saber el rubio.

-Me parece fantástico. Estoy muy orgullosa de mi hermana.- respondió Celine.

-Y yo. Lo cierto es que si ella no nos hubiera seguido, Toby y yo probablemente nos habríamos partido las piernas mutuamente... O no. No lo sé. Nunca sabré hasta qué punto habríamos llegado...- reflexionaba Kai alzando la mirada hacia el techo, pensativo.

-Sigo sin apoyar el hecho de que le dieras un puñetazo.- renegó Celine.

-Lo sé... Me pasé mucho. Pero él sabía que yo sigo estando sensible con lo de mi madre. No pude contenerme, tenía mucha rabia. Pero sigo arrepintiéndome. Normalmente soy muy pacífico. Supongo que mi burbuja de estrés estalló... Pero obviamente le pedí perdón, y él me lo pidió a mí por la idea de... desconectar a mi madre.- Kai pronunció las últimas palabras con un nudo en la garganta.

-Ahora por fin está todo aclarado. Cómo te dije, y cómo Valery me dijo a mí, la intención de Toby no era mala, aunque debería haber sabido que tú nunca harías éso...- asintió la joven, mirando el suelo tímidamente.

-Exacto. Los dos cometimos errores y éramos demasiado orgullosos para reconocerlo. Por suerte, tu hermana nos puso en nuestro sitio... A los dos. E hizo bien. Aunque sea cómo es, sabe ser madura cuándo hace falta y gracias a ella mi mejor amigo y yo nos hemos reconciliado.- pronunció Kai con una media sonrisa.

-Es una gran noticia.- asintió ella alegremente.-Aunque fue aún mejor que tu padre despertara... Y ahora mismo, la gran noticia es que en diciembre nos vamos de boda.-

-Sí, Harry y Brianna... Seguro que su boda será increíble. Estoy  muy feliz por ellos.- comentó Kai.

-Y yo...- Celine sonrió y acto seguido se mordió el labio inferior.-¿Puedo contarte un secreto?-

-Claro, Celine.- Kai se levantó del sofá en el que estaba y se sentó junto a ella.

-Pero no te enfades.- dijo la joven sonrojándose y clavando sus bonitos ojos en el suelo.

-Nunca podría enfadarme contigo.- sonrió el chico, rodeándola con un brazo y besándole la cabeza.-Venga, desembucha.- agrandó su preciosa sonrisa para transmitirle confianza a Celine. Ésta se sonrojó aún más ante la sonrisa de Kai.

-Verás... Ésto es algo que casi nadie sabe. Sólo Aly, y puede que Harumi... Creo. En fin... El caso es que cuándo One Direction llegaron al instituto en el que nosotras tres estudiábamos, Harry... Me gustaba bastante.- dijo bajando aún más la mirada y tratando de no herir los sentimientos de Kai.

El chico alzó ambas cejas, sorprendido. Dejó a Celine continuar.

-Pensaba en él cada día... Y... y me sonrojaba... Aunque éso no significa nada porque yo me sonrojo en seguida, soy muy tímida.- añadió ella, soltando una risita para amortiguar sus palabras.-El caso es que un día Aly habló conmigo en el instituto y me comentó que Harry había dicho que yo era cómo una hermana pequeña para él... Y yo obviamente no tuve otra opción que asimilarlo.- decía.

Kai asintió con la cabeza, mirándola mientras la escuchaba.

-Tras aclarar mis pensamientos hace ya mucho tiempo, me pude dar cuenta de que mis sentimientos hacia Harry partían de una gran admiración. Él es un chico determinado, extrovertido, confiado, todo lo contrario a mí. Por éso yo lo admiraba mucho, y de ésa admiración surgió el pequeño "flechazo," aunque en cuánto supe cómo se sentía él, mis sentimientos no tardaron en desaparecer. Hasta llegar al punto en el que yo también pude verlo a él cómo a un hermano, sin sentir nada romántico...- iba diciendo la joven.

El chico se pasó una mano por el cabello. Su desordenado pero adorable flequillo rubio siempre le aterrizaba sobre los ojos, y si agachaba la cabeza, se los tapaba, cómo a un personaje de anime. Era algo que a Celine le parecía atractivo a más no poder. Se ruborizó de nuevo, tragó saliva y cogió aire.

-Lo importante es que ya nunca he vuelto a sentir nada por él. Lo había superado incluso antes de que tú y yo nos conociéramos. Pero cuándo te conocí, ya desapareció cualquier duda que pudiera haber quedado... Vi que eras un chico dulce, tierno y sensible desde el principio.- añadió.

-Yo pensé lo mismo de ti... Aunque nuestra primera impresión no fuese muy buena, ¿recuerdas?- Kai esbozó su sonrisa de nuevo.

-Sí.- Celine se echó a reír cómo una niña pequeña a la que le intentaran hacer cosquillas.

-Mi tarántula trepando por tu brazo... Nuestra primera impresión distó mucho de ser buena.- añadió el joven negando con la cabeza y riéndose por lo bajo mientras recordaba.

-Bueno, lo que quiero decir es... que ahora tu eres el único chico que existe para mí. Me gustas muchísimo y lo sabes, por éso empezamos a salir. Y te he contado ésto cómo muestra de confianza. Pero no te preocupes por Harry, porque sé de quién estoy enamorada, y no es de él. Sino de ti. Y espero que siempre lo recuerdes.- explicó ella en tono introvertido y dulce.

Kai sonrió y la besó en los labios. Ella se sonrojó aunque luego le devolvió el beso.

-Sé que no debo preocuparme.- dijo el joven tras separarse de ella.-Y tú tampoco.-

Acto seguido le dio un beso en la frente con dulzura, mientras que ella se sonrojaba de nuevo.



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Cindy regresaba a casa, acababa de ir al cine con Wen y éste había tenido que ir al centro comercial, dónde le esperaba su madre, para ayudarla con las compras, motivo por el cuál no había podido acompañar a Cindy a casa, pero no importaba. 

Cindy había pensado en ofrecerse para ir con Wen y ayudarlo a él y a su madre, pero se encontraba demasiado cansada debido al cambio de temperaturas, y sólo le apetecía volver a casa, tumbarse en el sofá y ver una película.

Parecía que fuera a llover pronto, de modo que Cindy aceleró su paso. Había varias personas por la calle, pero ella tenía la extraña sensación de que alguien la seguía. Sonó su móvil, sobresaltándola. Ella suspiró, lo sacó del bolsillo de su pantalón y descolgó.

-¿Sí?- preguntó.-Sí, mamá, ahora iré para casa. Sí, he hecho mis deberes. Mamá, ¡acaba de empezar el curso! ¡No te preocupes tanto! Vaaale, le daré la merienda a Talia más tarde. Pero papá no se va todavía, ¿no? Muy bien. Nos vemos luego.-

Colgó y rodó los ojos ante la insistencia de su madre por estar pendiente de ella todo el rato. Suspiró de nuevo y recordó la película que había visto con Wen en el cine. Sonrió sin darse cuenta. Estaba muy enamorada de él, y siempre se arrepentía de haber dudado de su confianza. Aunque por suerte, él la comprendía. 

Por fin, Cindy estaba llegando al lugar de las viviendas de edificios dónde se encontraba el apartamento de su familia. Cruzó un paso de cebra hasta llegar a la otra acera. De repente, se cruzó con Treisy y dos de sus amigas, las cuáles iban en dirección contraria. Cindy se tensó sin querer. Treisy sonrió, aceleró sus pasos (sonoros debido a los tacones) y se acercó a ella.

-¡Hola, Cindy!- exclamó con una voz dulce, y claramente falsa. Parecía muy arreglada y maquillada.

Sus dos amigas se colocaron junto a Cindy, prácticamente rodeándola.

-¿Qué es lo que queréis?- dijo la nerviosa joven apretando los puños.

-Hablar... Sobre Wen.- objetó Treisy, pronunciando la última palabra con inesperada dulzura.

-No lo menciones. Sé que te lanzaste sobre él. Me lo ha contado todo.- gruñó Cindy.

-¿Y le has creído?- su ex amiga alzó una ceja con aire altivo y sarcástico.-Pobre ingenua.-

-No voy a caer en tu trampa, Treisy. Conozco a Wen, lo conozco mucho mejor de lo que tú jamás podrás conocerle. Y sé que no me está engañando. Tú sí. Me estás intentando engañar, pero no lo vas a conseguir.- repuso la rubia confiada y cruzando los brazos.

Una de las dos amigas de Treisy le dio un tirón en el pelo a Cindy. Ésta se quejó y se giró. Las dos chicas soltaron una risita y retrocedieron un poco.

-Abre los ojos, Cindy.- habló Treisy alzando la barbilla.-Eres una chica inocente. Wen lo sabe y se aprovecha de éso. Sabe que haga lo que haga, siempre le creerás y le perdonarás...-

-Él no ha hecho nada.- lo defendió Cindy.-La única que debe abrir los ojos eres tú. Nunca nadie se enamorará de ti, y por éso intentas destruir mi relación con Wen. No soportas ver que alguien sea feliz, y que ése alguien no seas tú.-

La morena agrandó los ojos ligeramente. Sus dos amigas se miraron entre ellas, algo sorprendidas.

-¿Crees que vas a conseguir algo con tus palabras?- repuso Treisy con una sonrisa burlona.

-No, no lo creo. ¿Sabes por qué? Porque eres un caso perdido. Las personas cómo tú no tienen arreglo, a contrario, van a peor.- se expresó Cindy sacudiendo la cabeza con indignación.

-Cierra el pico.- siseó Treisy. Su sonrisa había desaparecido.

-Sabes que tengo razón. Lo sabes bien.- dijo Cindy, cuyo enfado iba en aumento.-Nadie te quiere y lo sabes perfectamente. Eres una chica "popular," sí, pero ésa es justamente la razón por la que la gente se acerca a ti, por conseguir popularidad, por interés. No les gustas tú cómo persona. No les gustas porque eres despreciable.- escupió las palabras con desdén.

Las amigas de Treisy ahogaron una exclamación. Su "líder" se mantenía impasible, mirando fijamente a Cindy. La cara de Treisy no mostraba ninguna emoción, ya que procuraba mantenerse firme.

-Finges ser buena y pacífica pero en realidad criticas a las personas sin conocerlas, sólo porque no sean de tu estatus. Vas de buenas con todo el mundo y luego a sus espaldas dices cosas malas sobre ellos. Cambias de opinión constantemente dependiendo de si algo te va a servir para bien o para mal. No tienes principios, no tienes autoestima. Dices cosas y luego tratas de borrarlas, de retirarlas, todo para tener la mejor reputación posible. Porque es lo único que tienes, Treisy. Tu reputación. Y dime, tu querida reputación, ¿de qué te sirve?- habló Cindy.-Yo te lo diré; sirve para que llenes ése vacío existencial, el mismo que debes llenar criticando e insultando a los demás porque tú no tienes a nadie. Y quieres que todo el mundo esté tan amargado cómo tú.-

Sin decir más, echó a andar de nuevo, golpeando su hombro con el de Treisy. La aludida, aún con el rostro impasible, miró a sus dos amigas, las cuál miraban, estupefactas, a Cindy alejarse. Ninguna de las tres fue hacia ella. Los ojos marrones de Treisy se llenaron de lágrimas. Sus dos amigas se acercaron a ella. Una de ellas le puso una mano en el hombro.

-Treisy, ¿estás...?- empezó a decir.

-Estoy bien.- Treisy parpadeó varias veces seguidas y sonrió con orgullo.-No voy a ofenderme por las palabras de una niña estúpida. Lo que diga me vale una mierda. No tiene razón... No tiene razón. No la tiene.- pronunció las últimas palabras intentando creérselas ella misma.

Aunque no funcionó.



Minutos después, Cindy llegó a casa. Se sentó en el sofá y cruzó los brazos. Pensaba que quizá había sido demasiado dura con Treisy, pero ya iba siendo hora de que alguien le dejara las cosas claras.
Aly salió de la cocina y saludó a Cindy.

-Hola, Cin.- dijo con amabilidad antes de sentarse junto a ella.

-Hola Aly.-

-¿Qué tal tu día?- preguntó la mayor.

-Bastante bien... Aunque justo ahora, cuándo regresaba, Treisy y sus amigas se han cruzado conmigo. Han intentado burlarse de mí otra vez...- suspiró.

-¿Qué? ¿Y qué ha pasado? ¿Estás bien?- se preocupó Aly, acariciando la melena de su hermana menor.

-Sí, no te preocupes. Estoy bien. Me he enfrentado a ella, le he plantado cara. Estaba cansada de que tratara de hacerme la vida imposible sin motivo...- contestó Cindy.

-¿Y no te ha hecho nada?- quiso saber Aly, levantándose y entrando en la cocina de nuevo.

-No... Se ha quedado pálida y en silencio. Creo que soy la primera persona en decirle lo hipócrita que es. No está acostumbrada a que la gente le plante cara... Pero ahora, espero que lo esté. Sé que no soy la única persona a la que ha intentado hacer daño.- se expresó Cindy.

-Estoy orgullosa, hermanita.- habló Aly desde la cocina.-Le has echado valor. Así se hace.-

-Sí, bueno... No iba a permitir que Treisy siguiera creyendo que puede manipularme y hacerme creer cosas. Si lo hiciera, estaría avergonzada de mí misma.- repuso la menor.

Aly regresó desde la cocina con una taza de café y se la tendió a su hermana. Cindy cogió la taza y sonrió.

-Gracias.- agradeció a su hermana mayor.

-Así me gusta, me enorgullece saber que tengo una hermana valiente y fuerte. Has hecho bien.- repuso ella antes de darle un beso en la cabeza.

-Pero...- Cindy sorbió el café y bajó la mirada.-Temo haberme pasado. Temo haber sido demasiado dura con ella. No me gusta hacer daño a la gente, pero es que ella me saca de mis casillas. Estaba acosando a Wen, sólo para hacerme daño. Yo no iba a permitir que siguiera tomándose ésa libertad..-

-Si te sientes así, quizá es porque lo hayas sido.- habló Aly con suavidad.-Pero no te preocupes. Algunas personas se merecen que les digan las cosas sin medir sus palabras, o de lo contrario nunca espabilarán. Y Treisy ha sido muy destructiva contigo, de modo que estás en tu derecho de ser un poco destructiva con ella. Aunque seas mejor que éso, pero si tanto daño te ha hecho, se lo merece.-

-Éso suponía... Nunca quise insultarla, pero cómo ha agotado mi paciencia, ahora debe lidiar con mis palabras. Sigo sintiéndome un poco mal por haber sido tan dura, pero... Que me hubiera dejado tranquila desde el primer momento. Yo nunca le hice nada malo.- pronunció Cindy antes de sorber el café de nuevo.

Aly asintió con la cabeza. Luego rodeó con un brazo los hombros de su hermana.

-Ahora relájate, ¿de acuerdo? Y no le des más importancia a Treisy. Olvídala.- dijo con tono fraternal, manteniendo el abrazo protector sobre su hermana.


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Llegó el mes de octubre. Era lunes día 20 y todos estaban muy ocupados. Quedaba poco más de un mes para la boda, ya que se celebraría el 1 de diciembre. Octubre terminaría pronto, y durante todo noviembre estarían preparando la boda. Algunas personas también se preparaban para Halloween, el cuál tardaría aún menos en llegar.
Era por la mañana. Aly se acababa de levantar, de vestir y se estaba peinando en el cuarto de baño de su dormitorio. De repente, llamaron a la puerta.

-Adelante.- dijo mientras se pasaba las manos por su alborotado cabello rubio.

-Hola, Aly.- dijo Niall entrando en la estancia.

La joven se giró muy sorprendida.

-¡Niall!- sonrió y acto seguido se dirigió hacia él, le dio un beso en los labios y se apartó.-¿Qué haces aq...?-

-He venido de visita, Cindy me ha abierto la puerta.- la interrumpió Niall.-Quería verte sólo para desearte buena suerte. Sé que hoy tienes un examen importante, me lo dijiste. Así que, ¡mucha suerte!-

-Gracias.- Aly le dio otro beso y se giró de nuevo hacia el espejo para seguir peinando y arreglando su melena.-Es muy tierno de tu parte...-

-Aunque, la verdad...- Niall miró al suelo, apoyó la espalda en la pared y cruzó los brazos sobre su pecho.-Hay una cosa que quería decirte. Ya sabes que siempre acudo a ti antes que a nadie más cuándo me siento inquieto por algo.-

-Claro Niall, puedes contarme cualquier cosa.- dijo Aly dándose la vuelta para mirarlo.-¿Qué pasa?-

-Últimamente noto raro a Harry.- confesó el irlandés, mirando a su novia a los ojos.-Muy raro.-

-Cariño, es normal. Va a casarse pronto. Es comprensible que esté nervioso.- comentó Aly en tono calmado. Se giró hacia el espejo otra vez y continuó peinándose.

-Sí, lo sé, pero... No son los nervios con los que ya lo hemos visto antes. Lo hemos visto nervioso pero feliz. Ahora... Ahora parece nervioso... en el mal sentido. Cómo si tuviera dudas.- murmuró Niall bajando la mirada y rascándose la cabeza suavemente.

Aly lo miró. Niall le devolvió la mirada y se encogió de hombros.

-¿Qué?-

-Niall, ¿de verdad crees que si Harry tuviera dudas, le habría pedido matrimonio a Brianna en primer lugar?- preguntó la rubia en tono resuelto.

-No he dicho que tenga dudas.- Niall negó con la cabeza.-Digo que lo parece.-

Aly suspiró.

-Él está muy enamorado de Brianna. No puede tener dudas. Ni ella tampoco.- zanjó.

-Si tú lo dices... Yo sólo te lo he dicho porque estoy un poco inquieto.- repuso el irlandés.

-Lo sé, y gracias por confiar en mí. Me alegra que te fíes tanto de mí.- sonrió ella antes de darle un beso en la mejilla.-Bueno, debo irme ya.-

-Te llevo yo a Yale.- Niall le guiñó un ojo.

Ella le acarició la barbilla y ambos salieron de allí, para luego salir del apartamento y del edificio hasta llegar al coche de Niall. Una vez allí, el cantante se dispuso a llevar a su novia a la universidad.



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-Vale, todavía queda un mes y poco más... Tenemos tiempo de organizarlo todo.- decía Anne, muy estresada ante la inminente boda de su hijo.

-Anne, tranquila.- dijo Brianna.

Ambas estaban en el estudio de moda de Anne, la cuál no dejaba de firmar documentos. Acto seguido se alejó ya que la reclamaban y Brianna se quedó ayudando a una joven a cortar un trozo de tela. En seguida apareció un chico con gafas, el cuál saludó a Brianna. Ella no lo conocía de nada.

-Hola, ¿Brianna Stevenson, verdad?- inquirió. Parecía simpático.

-Sí, es ella.- repuso Anne sonriendo y acercándose.-Se va a casar con mi hijo, Harry Styles.-

Brianna se giró y miró a Anne, sin comprender. ¿Por qué la presentaba en vez de dejarle hacerlo a ella?

-Tranquila Brianna, éste es Stephen Baine. Se ocupa de hacer cástings para películas y le he hablado de ti. ¿Te interesaría participar en alguna? Podrías ser actriz y modelo a la vez.- explicó Anne sonriéndole a la futura esposa de su hijo.

-Gracias por la oferta.- dijo Brianna girándose de nuevo para mirar al joven.-Pero dudo que éso pueda dejarme tiempo libre. Ya sabéis, pronto estaré casada... Y Harry tampoco tiene demasiado tiempo libre. Además, yo no soy actriz, no tengo ninguna experiencia y no creo que se me dé bien actuar...- dijo con delicadeza y amabilidad.

-Lo entiendo.- el chico se ajustó las gafas y asintió. Le entregó un papel a Brianna.-De todas formas, piénsalo. Podrías tener mucho éxito. Gracias. Y gracias por invitarme, Anne.- asintió otra vez con educación y se alejó a paso tranquilo.

Brianna miró a Anne alzando una ceja, cómo pidiéndole explicaciones por lo sucedido.

-No te preocupes, es de fiar.- la reconfortó Anne.

-Ya lo sé.- respondió Brianna.-Pero Anne... Estamos preparando la boda. Harry anda ocupado y yo también siendo modelo para tu empresa. Ser actriz ahora me vendría muy mal...- 

-Lo sé, y Stephen te ha dicho que lo pienses. No tiene por qué ser ahora. Puede conseguirte un papel en cualquier película del año que viene, por ejemplo, siempre y cuándo tengas talento y hagas un buen casting.- explicó Anne.-A él lo conozco de hace años. Ha conseguido actores para varias películas taquilleras. Lo he invitado para que te haga la oferta por si te interesa, para que puedas conseguir más fama. Sólo si quieres.- añadió, rodeando con un brazo los hombros de Brianna.

-Te lo agradezco, Anne.- asintió Brianna.-Pero ahora mismo estoy bien.-

-Éso espero, porque pronto te casas con mi niño. Te veo luego, ¿sí?- Anne sonrió, le dio un beso en la mejilla a Brianna y se alejó.

La joven sonrió y acto seguido se dirigió al probador dónde la vestirían para la próxima sesión de fotos.



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-¿En serio, Liam?- suspiró Zayn rodando los ojos y cruzando los brazos, mirando a su amigo.

-¡Que sí! ¿Quién dice que el disfraz de Batman no da miedo?- repuso Liam.

-Eh, ¿todo el mundo? Por algo es un superhéroe que salva a las personas.- bufó el moreno.

-De todas formas puedo disfrazarme de lo que me dé la gana en Halloween.- Liam alzó la barbilla dignamente y se dispuso a caminar hacia la cocina, ya que ambos estaban en su casa junto a Louis.

-Dejad de discutir, pesados.- dijo éste desde el sofá, ya que intentaba dormir la siesta.

-Pero Louis, Liam va a dar risa en Halloween, y no miedo. Se supone que debe asustar.- insistió Zayn.

-Claro querido, claro, lo que tú digas.- ironizó Liam con una sonrisa sarcástica.

-Haz lo que quieras.- Zayn le sacó la lengua.

-Éso haré.- contestó Liam felizmente. Y acto seguido caminó de nuevo hacia la cocina.

-Por cierto chicos, ¿alguno ha visto a Harry?- preguntó Louis, incorporándose con cuidado en el sofá y abandonando la idea de dormir.

-Sí, lo he visto ésta mañana.- respondió Zayn sentándose en el otro sofá para estar más cerca del mayor.-¿Por qué? ¿Ha desaparecido?-

-No, pero parece nervioso últimamente.- se explicó Louis.-Cómo... Estresado, agitado...-

-Louis, se va a casar dentro de poco. Es comprensible.- comentó Zayn en tono tranquilo.

-Sí, pero está cómo muy raro.- repuso el mayor acurrucándose contra un cojín y bostezando.

-Déjalo, los nervios son algo natural.- intervino Liam saliendo de la cocina con una bolsa de patatillas. Metió la mano y comió unas pocas.

-Deberíamos organizarle una despedida de soltero para que se relaje.- opinó Zayn pasándose una mano por el cabello.

-Míralo él, qué listo.- rió Louis.-Pensando, cómo no, en la diversión.-

-Eres idiota.- resopló Zayn dándole un pequeño puñetazo en el hombro y echándose a reír.

-Tú más.- contestó Louis en tono de falso enfado.

-Chicos.- suspiró Liam tratando de detener la discusión.

-¿Qué?- Louis rodó los ojos.

-No discutáis. Debemos estar felices.- repuso el mayor.

-Sí, papá.- bromeó Zayn con una media sonrisa.

Acto seguido alargó la mano y le robó varias patatillas a Liam de la bolsa. Éste lo fulminó con la mirada.



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Llegó el día de Halloween. Corinne estaba en su casa, muy emocionada. Todavía no le quedaba del todo claro por qué celebraban ése día ni por qué había que disfrazarse para asustar, pero le encantaba la idea. Tras la pérdida de memoria permanente, no se sentía con ningún tipo de experiencia en nada, de modo que aquello lo consideraba su primer Halloween, y estaba realmente feliz.
Se encontraba junto a su hermana en la cocina de la mansión, cortando las caras de las calabazas que colocarían en el jardín ésa misma noche con velas dentro para iluminarlas.

-Ésto es genial.- decía Corinne.-Una fiesta sobre monstruos y seres sobrenaturales... ¡Me encanta la idea!-

-Sí, Halloween es un día fantástico.- asintió Colette, contenta ante el entusiasmo de su hermana.

-¿Y de verdad que puedes ir por la calle con un disfraz y maquillaje raro o una máscara sin que nadie te juzgue ni te diga nada?- quería saber Corinne.

-Claro que puedes. De hecho la mayoría de personas también se disfrazan y maquillan. Sobretodo los niños pequeños y la gente de nuestra edad. Aunque también hay adultos o personas mayores que celebran Halloween y les encanta.- le explicaba Colette.

Corinne asentía mientras escuchaba atentamente.

-Es fascinante. ¡Ojalá Halloween durara todo el mes! Podrías disfrazarte de una cosa diferente cada día y comer muchos dulces. Cada día del mes irías por la calle y te encontrarías a varias personas disfrazadas de monstruos y espíritus, podrías hacer amigos vampiros, lobos, zombis... ¡Sería todo tan guay! Y ésas amistades las conservarías después de que acabase Halloween. Pero en un sólo día no te da tiempo a hacer amigos.- decía, hablando en tono feliz y repleto de ilusión.

-Si te gusta Halloween, espera a que llegue la Navidad. ¡Te va a encantar!- repuso su hermana mayor mientras cortaba la forma de los ojos en su respectiva calabaza.-Pero para éso aún falta.-

-He investigado sobre la Navidad en internet. ¿De verdad colocaremos un pequeño árbol dentro de casa con luces? Suena extraño... Pero bonito.- opinó Corinne.

-Sí, y posiblemente se ponga a nevar, con suerte. Ya verás, te va a encantar la nieve. Es muy bonita. Verla en fotos no se compara con observarla en la vida real, es mágico. Pero ahora centrémonos en Halloween, que al fin y al cabo es hoy. Recuerda que hoy es el día del miedo, de modo que por muchas cosas extrañas o macabras que veas, diviértete. No te asustes de los disfraces con sangre, esqueletos o máscaras extrañas. Es parte del festejo de Halloween. El terror es el centro de éste día.- Colette apartó el cuchillo y sacudió su calabaza.

Corinne soltó una risita.

-No puedo esperar a maquillarme y salir a la calle, ¡ésto va a ser divertido! Qué emoción, ¡voy a saber lo que es salir en Halloween!- dijo dando pequeños saltitos.

-Tranquila, tranquila. Espera a que se haga de noche y ya te maquillaremos y disfrazaremos.- intentó calmarla su hermana mayor.

Y en efecto, al llegar la noche Colette le dio a su hermana menor algo de ropa siniestra y la maquilló, haciéndole falsas ojeras, labios oscuros y un par de cortes gruesos en al cara.
Acto seguido la despeinó y se irguió junto a ella delante del espejo. Colette, por su parte, no se maquilló, sino que simplemente se vistió con un bonito vestido naranja y negro con murciélagos estampados. Corinne se observó, fascinada, y luego hizo caras y poses tenebrosas.

-¡Me encanta! Doy tanto miedo... ¡Me veo chula! ¿De verdad que puedo ir así por la calle?- preguntaba, muy emocionada.

-Ya te he dicho que sí.- repuso Colette riendo.-De hecho hay personas que van a ir maquilladas de manera mucho más exagerada y realista. Yo sólo te he hecho un par de toques escalofriantes. Y he hecho un buen trabajo, estás genial.- añadió.

-¡Grrrr!- Corinne gruñó mientras se mostraba los dientes en el espejo y simulaba garras con los dedos de sus manos.-¡Ésto es fantástico!- comentó mientras sonreía ampliamente.

-Sí, lo es. Y ahora, a pasear. He cogido una bolsa de dulces por si los niños pequeños nos piden.- explicó su hermana.

-¿Podemos salir ya?- se impacientó Corinne.

-Claro.- la rubia asintió y ambas salieron del dormitorio de Corinne a paso animado, sonoro debido a sus tacones, portando en sus manos los dulces y caramelos que la mayor de ambas hermanas llevaba en bolsitas de cartón negras y con pequeñas calabazas estampadas.

Acto seguido salieron de la mansión y se subieron al coche de Colette, dispuestas a dirigirse al centro de la ciudad para celebrar Halloween felices y juntas.
Cómo las hermanas que eran.

Los chicos de One Direction y Aly también celebraron Halloween aquella noche, disfrazados en una discoteca que reservaron, invitando a sus parejas y a todos sus amigos, incluidos Cher, Valery, Scott.... La fiesta duró hasta madrugada. Pasaron una genial noche de Halloween.

Y sí, al final Liam se disfrazó de Batman, para disgusto de Zayn, el cuál seguía opinando que Liam no daba miedo cuándo dar miedo era el propósito de todos en Halloween.



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Pasó una semana. Era sábado 8 de noviembre.
Aly seguía estudiando en la universidad y había hecho ya varios exámenes, aunque pensar en conseguir su título de psicóloga la animaba a esforzarse. Los chicos de One Direction seguían ocupados.
Se acercaba la boda de Brianna y Harry, el cuál cada vez estaba más nervioso. Sus cuatro mejores amigos y compañeros de banda parecían preocupados por él, pero decidieron no darle importancia.

Brianna acababa de llegar a la mansión de Harry, la cuál estaba vacía en aquél momento. Entró con la copia de llaves que tenía desde que empezó a salir con él y se quitó la chaqueta, colgándola en el perchero de la entrada. Se dirigió a las escaleras cuándo vio un gigantesco ramo de rosas blancas situado sobre una mesilla de cristal. 

-¿Qué es ésto?- inquirió en voz alta, algo desconcertada.

Se acercó, las olió y comprobó que eran de verdad. Bajó la mirada y se encontró una nota. La desdobló y reconoció la letra de Harry, formando la frase:
"Cada vez queda menos para nuestra boda. Éste es mi pequeño regalo para ti antes de que nos casemos. Te quiero. Harry." acompañado de una carita sonriente. La joven sonrió y le dio un pequeño beso a la nota.

-Es tan tierno...- comentó en voz baja, mirando la nota con dulzura y leyéndola de nuevo.

Dobló la nota de nuevo y la guardó en su bolso. Acto seguido olió las rosas de nuevo y las acarició, arreglándolas con cuidado. Sacó una rosa del ramo con delicadeza y la olió. Suspiró mientras sonreía y subió las escaleras, admirando todavía el ramo mientras subía, llevándose con ella la rosa blanca que había sacado del mismo. Cuándo lo perdió de vista, siguió subiendo y observó la pequeña rosa blanca que sostenía en su mano derecha.

-Supongo que ésta es la decoración floral que ha elegido Harry para nuestra boda... No podría haber hecho una mejor elección.- murmuró, sonriendo de nuevo y recordando la historia que Harry y él habían compartido con la rosa blanca antes de empezar a salir oficialmente.

Fue al dormitorio de Harry y colocó la rosa blanca sobre su cama, la cuál estaba cuidadosamente hecha y arreglada. Acto seguido salió y se dirigió al aseo para bañarse, ponerse el pijama y esperar a Harry para poder estar toda la noche viendo películas con él.

Mientras tanto, Gemma acababa de llegar a la casa con su novio, el cuál ya sabía que iba a ser padre. Al principio se había mostrado en shock y muy nervioso, pero rápidamente abrazó a su novia y la felicitó, empezando a llorar de alegría con ella ante la idea de tener un hijo. Sí, eran bastante jóvenes, pero se querían y sabían que también iban a querer a su hijo.

-Nacerá en abril, en plena primavera.- repuso Gemma, ya que acababan de llegar del ginecólogo.-¡Estoy tan emocionada! Aunque me da miedo pensar en el parto...-

-No te preocupes.- la calmó Tyler, su atractivo novio, dándole un pequeño beso en la mejilla.-Sé que eres fuerte. El dolor del parto valdrá la pena ya que dará paso al nacimiento de nuestro bebé.-

La joven asintió y bajó su mirada, acariciando su barriga de embarazo de 4 meses. Estaba algo abultada, aunque todavía no le pesaba demasiado. Sin embargo, ya había empezado a sufrir estrés, cambios de humor, y necesitaba comer el doble, por lo que, al engordar, le habían salido pequeñas estrías en los pechos y la barriga. Pero todo aquello tenía poca importancia comparándolo con el hecho de que estaba llevando a otro ser vivo dentro de su barriga. Tyler y ella todavía no habían ido a revisar si el bebé sería niño o niña.
De repente, repararon en el gran ramo de rosas blancas que había en la mesa junto a la escalera.

-Adornos para la boda de mi hermano.- supuso Gemma, y estaba en lo correcto. Se colocó una mano en los riñones y gimió un poco, dolorida.-Todavía no me creo que el día uno de diciembre se vaya a casar... Queda menos de un mes. Menos de un mes para que mi hermanito se... se case... Es un hombre... Estoy tan orgullosa de él.- Gemma se llevó las manos a la boca, sus ojos se inundaron en lágrimas, y empezó a llorar desconsoladamente.

-Cariño, cariño, tranquila...- repuso Tyler abrazando a Gemma.-No llores...-

-¡¿Cómo que no llore?!- gritó Gemma, la cuál había dejado de llorar. Se secó las lágrimas y alzó aún más el tono de voz.-¡Mi único hermano se casa el mes que viene! ¡Estoy tan nerviosa porque él también lo está...! ¡Pero a la vez siento tanta ilusión! ¡Es mi hermano! ¡¡Mi hermano!! Parece que fue ayer cuándo yo tenía nueve años, y él era aún un crío, y abríamos los regalos de Navidad juntos... Me hizo tanta ilusión ver que Santa Claus me había traído el coche de la Barbie... Era un cochecito pequeño, tan rosa y tan chulo... ¡Me puse tan feliz...!- Gemma se tapó los ojos con las manos y empezó a llorar de nuevo, las lágrimas corriendo por sus mejillas cómo si estuvieran echando una carrera.

Tyler se rascó la nuca y luego puso los brazos en jarras. No sabía qué hacer ante las situaciones de éste tipo, cuándo las hormonas de Gemma se volvían locas a causa del embarazo y su humor cambiaba en pocos segundos. Sabía que ella sufría, pero en cierto modo resultaba gracioso verla.

-Mi amor...- murmuró acercándose a ella y poniéndole una mano en el hombro.

-¡No!- Gemma se alejó y se limpió las lágrimas.-No quiero hablar. Quiero un helado... Cuatro bolas de helado, a poder ser. ¡Y de chocolate! Las cuatro. No, espera... Dos de chocolate y dos de vainilla. ¡No! Una de chocolate, otra de vainilla, otra de fresa y otra de menta... Por favor.- miró a su novio y sonrió, pestañeando.

Tyler carraspeó.

-Ehh... Muy bien, lo que tú quieras, mi amor.- dijo antes de dirigirse a la cocina.

-¡Ay no, espera! No me lo traigas, ya me lo preparo yo. Así me entretengo.- repuso Gemma deteniendo a su novio. Y acto seguido, echó a correr hacia la cocina, muy feliz.

El chico se rascó la barbilla de nuevo y negó con la cabeza, sonriendo.

-Y que luego digan que las mujeres son el sexo débil... Qué mentira. Yo no aguantaría tener éstos cambios de humor. Desde luego, las fuertes son ellas. Sobretodo las embarazadas.- dijo en voz baja, hablando consigo mismo.

Brianna, la cuál había escuchado a alguien llegar, se dirigió hacia la entrada. Tyler la vio bajando las escaleras y la saludó con la mano.

-Eh, Brianna.- murmuró.

-Hola.- repuso la joven.-¿Cuándo habéis llegado?- añadió, pues aunque no veía a Gemma, supuso que ella había venido con él.

Gemma salió desde la cocina a paso rápido, aunque algo torpe debido a su barriga de cuatro meses. Todos sus seres queridos sabían ya de su embarazo, no sólo Tyler, Harry y Anne. Los demás chicos de One Direction y sus respectivas novias también lo sabían todos, así cómo los demás familiares de Gemma. No podría ocultar sus cambios de humor, y mucho menos su barriga por mucho tiempo, así que lo hizo saber. Incluso las Directioners se habían enterado un par de semanas atrás.

-¡Brianna! ¿Cómo está mi queridísima y guapísima cuñada?- exclamó mientras corría hacia Brianna y la abrazaba.

-Hola, Gemma.- respondió ella devolviéndole el abrazo algo desconcertada, aunque sabía que el humor de Gemma era distinto todo el tiempo debido al embarazo.

-¡Me alegro tanto de verte! ¡Ayyy, no puedo creer que el mes que viene te cases con mi hermano! ¡Estoy tan emocionada!- Gemma hizo palmadas y luego sonrió ampliamente.-Seguro que te ves preciosa con el vestido de novia. ¿Lo has elegido ya? Yo no. El de invitada, claro, no el de novia, porque la que se casa eres tú, no yo. ¡Ay, lo que me cuesta encontrar vestidos bonitos para mujeres embarazadas de cuatro meses! Mi barriga ya se nota, pero no demasiado, de modo que todos los vestidos para embarazadas que veo son o con tripa demasiado grande, o con tripa demasiado pequeña. ¡No encuentro ninguno para mí! Es tan frustrante. Pero en fin, seguro que al final encuentro el vestido perfecto para acudir a la boda de mi hermano y tuya. Y seguro que todo será muy bonito. Y lo pasaremos genial. Y recordaremos siempre ése día... Y... Y qué hambre me ha dado... Creo que iba a servirme helado en la cocina cuándo te he oído hablar con Tyler. Sí, necesito helado.- repuso, hablando bastante rápido y haciendo muchos gestos.

Entró de nuevo en la cocina y Brianna, la cuál sólo había podido decir dos palabras en presencia de Gemma (porque ésta no le había dejado decir nada más), miró a Tyler con gesto interrogante, cómo preguntándole si todo andaba bien.

-Tranquila.- repuso en tono calmado.-Ésto no es nada. Va a ir a peor según avancen los meses de su embarazo, pero no te preocupes. Estará bien.-

Brianna asintió con la cabeza y acto seguido miró de nuevo hacia la cocina. Sonrió.



~~~

Harry echó un vistazo alrededor. Estaba en casa de Niall, con él y con los demás miembros de la banda.

-Vamos Harry, siéntate y relájate.- repuso Louis dando una palmada al hueco vacío que tenía a su lado, en el sofá.

-Sí, ya hemos ensayado bastante por hoy.- contestó Liam desde un sillón cercano.

Niall y Zayn estaban en la cocina, preparando una merienda a base de chocolate caliente y galletas para todos ellos.

Harry suspiró y acto seguido se sentó junto a Louis en el sofá. Su amigo lo miró.

-Tío, insisto. Estás muy raro últimamente. Muy nervioso, muy tenso. Cómo si tuvieras una espina clavada que te molesta todo el rato.- opinó en tono sincero.

-Hemos llegado a pensar que incluso tienes dudas... Por lo de la boda, ya sabes.- habló Liam.

-¿Qué? Chicos, venga ya. Vosotros me conocéis mejor que éso. Para empezar, si tuviera dudas, no le habría propuesto matrimonio a Brianna.- se defendió el chico de cabello rizado y castaño.

-Entonces, ¿qué es lo que te pasa?- quiso saber Louis.

-Ya os lo he dicho muchas veces. Son nervios, nada más.- respondió Harry con parsimonia y en tono tranquilo.

-No nos mientras.- pronunció Liam.

-¡Que no os estoy mintiendo!- Harry agrandó los ojos para dar más énfasis a sus palabras.

-Harry, anda ya...- Louis rodó los ojos.

-¡Os lo juro! Cómo se nota que ninguno de vosotros va a casarse. Estaríais igual que yo si ése fuera el caso... No entendéis mis nervios. Pero es sólo éso, estoy nervioso, nada más. Lo cuál es perfectamente natural y normal antes de una boda.-

-No son simples nervios, Harry. Pareces estresado, ansioso y desconcertado todo el tiempo, aunque siempre lo disimulas. Pero nosotros lo notamos. Ya no haces tantos comentarios ingeniosos, cosa que siempre es típica de ti.- observó Liam señalando con un firme dedo índice a su amigo de pelo rizado.

-Chicos, de verdad.- Harry suspiró, apoyó sus codos en sus rodillas y bajó la mirada.

-¡LA MERIENDA ESTÁ SERVIDA!- vociferó Niall, muy alegre, llegando desde la cocina con Zayn. Ambos transportaban las bandejas con galletas y vasos de chocolate caliente para combatir un poco el fresco temporal de noviembre.

-¡Bien!- Louis dio una sonora palmada.

-Harry no confiesa.- les informó Liam a sus amigos Zayn y Niall.

-No tengo nada que confesar.- pronunció Harry lentamente, matando a Liam con la mirada.

-Hazza, todos te hemos notado muy tenso últimamente.- habló Zayn cogiendo una galleta mientras que tomaba asiento en otro sofá.-Y sabes que puedes confiar en nosotros... Lo sabes, ¿verdad?-

-Claro que lo sé, idiota.- bromeó Harry sacudiendo la cabeza y sonriendo.

-Entonces háblanos.- insistió Liam.

-Que no me pasa nada.- respondió el susodicho cantante, sintiéndose interrogado por sus amigos.

-¡Habla ya!- gritó Louis, visiblemente impaciente.-Algo te pasa, algo más que simples nervios, y no nos lo quieres contar. No te da la real gana. Dime. ¿Tanto te cuesta confiar en nosotros?-

Se hizo el completo silencio durante unos instantes. Zayn, Liam y Niall se miraron, incómodos.

-Louis.- dijo Harry de repente.-Ya deberías saber, a éstas alturas, que confío plenamente en todos vosotros.-

-Bien. ¿Entonces? ¿Por qué te cuesta tanto contarnos lo que sea?- añadió el mayor.

Harry suspiró, paseó la mirada por toda la estancia y luego, finalmente, miró al suelo. Suspiró otra vez.

-Está bien, si insistís tanto, hablaré.- comentó finalmente, provocando una pequeña sonrisa por parte de Louis. Éste estaba muy feliz de haber conseguido convencer a su amigo.

Niall parpadeó e inclinó la cabeza hacia adelante, escuchando atentamente. Liam hizo lo mismo. Zayn mordió una galleta con la ansiedad de quién lleva siglos perdido en el desierto sin probar bocado. Harry se rascó la cabeza y habló:

-Veréis... Según se va acercando el día de la boda, mis nervios van en aumento.-

-Ya lo hemos notado.- repuso Liam.

-Por éso estamos tan preocupados.- añadió Niall.

-En ocasiones hemos pensado que podías tener dudas... Pero si dices que no son dudas, entonces ¿qué es lo que tienes?- preguntó Zayn con voz suave para no presionar a Harry.

-Tengo miedo.- confesó Harry finalmente, mirando el suelo y tragando saliva.

Sus cuatro compañeros lo miraron curiosos, sin creerle del todo.

-¿Miedo?- repitió finalmente Niall.

-Sí...- asintió Harry.

-Pero Harry, ¿miedo por qué? ¿De qué? ¿Del compromiso? Tú mismo nos dijiste que perdiste ése miedo al enamorarte de Brianna.- opinó Zayn.

-No, no es éso. Si fuera así, no le habría pedido matrimonio. Tengo claro que quiero casarme con ella y pasar con ella el resto de mi vida, envejecer junto a ella, morir junto a ella... Pero tengo miedo de... de que cualquier cosa salga mal. Al casarme, lo estoy arriesgando todo, hasta mi carrera. Nuestra carrera... Pero el caso es que estoy dejando todo mi corazón en manos de Brianna. Cuándo sea su esposo, estaré siempre unido a ella, y es lo que quiero, lo que ambos queremos. Pero... Me da miedo que algún día las cosas se tuerzan y toda ésta felicidad se eche a perder. Toda ésta ilusión...- Harry se interrumpió a sí mismo con un suspiro y se frotó el cabello con ambas manos.

-Ah, Harry...- murmuró Niall tiernamente, ladeando la cabeza y sonriendo, conmovido por su amigo.

-Éso no va a pasar.- dijo Zayn firmemente, con expresión seria en la mirada, pero una leve sonrisa en los labios.-Nunca. Brianna y tú os queréis. Vuestro matrimonio irá cómo la seda, pase lo que pase.-

-Sí, exacto.- asintió Louis mirando a Harry a los ojos.-No debes preocuparte. Todo irá bien... Te lo aseguro. Brianna y tú sentís amor puro el uno por el otro, y todos lo sabemos.-

-Chicos, lo sé. Lo sé, sé que me quiere y que yo la quiero, pero precisamente por éso tengo miedo. La quiero tanto que cualquier cosa pequeña que pueda interponerse entre nosotros me da miedo. Cuándo discutimos por tonterías, aunque hagamos las paces al cabo de tres horas, ésas tres horas son las más largas de mi vida, en las que paso mucho miedo. Y ahora que el mes que viene vamos a ser marido y mujer... Es un gran paso, y ambos estamos preparados. Quiero casarme con ella. No tengo ninguna duda, ninguna. Pero sí miedo.- pronunció el cantante de rizos castaños con la mirada baja.

-Tu forma de hablar expresa que no tienes miedo de casarte, sino de enamorarte. Pero llevas ya años enamorado de ella. Sólo que ahora, con el matrimonio, todo ésto cobrará más importancia. Éste miedo deberías tenerlo desde hace tiempo, entonces...- reflexionó Liam en voz alta, muy pensativo.

-¡Exacto!- Harry sonrió ante su amigo, el cuál siempre acertaba sus palabras.-Es... es algo así. Siempre he tenido miedo de discutir con ella o de perderla... Pero ahora éste miedo cobra más fuerza, muchísima más. Hasta ahora he tenido miedo de perder a mi novia... Pero a partir del mes que viene, ya no tendré miedo de perder a mi novia, sino de perder a mi esposa.- murmuró.

-Qué bonito.- susurró Niall en voz casi inaudible, sólo Zayn lo oyó. Niall se sonrojó y Zayn le sonrió, sacudiendo la cabeza para negar con ésta.

-Harry, escucha.- habló de nuevo Liam.-Mírame.-

Harry mantuvo los ojos en el suelo.

-Obedece a papi, Liam.- dijo Louis poniendo voz de niño pequeño.

Liam, (Daddy Direction) habló de nuevo.

-Harry Styles, mírame.- dijo en tono ligeramente firme, cómo si Harry fuera su hijo de verdad.

El susodicho suspiró de nuevo y lo miró. Los ojos marrones de Liam estaban llenos de firmeza y confianza.

-Escúchame bien. Nunca, y repito, nunca perderás a Brianna. Lo sé bien. Todos lo sabemos. Todo irá bien. Todo irá perfecto... Estarás bien. Los dos estaréis bien. Tendrás una gran esposa, y tú serás un gran marido. Ambos seréis marido y mujer, enamorados el uno del otro, perfectos. Y seréis felices. Pase lo que pase.- aseguró con voz muy seria y repleta de seguridad.

Harry parpadeó varias veces y luego bajó la mirada.

-Estoy con Liam.- habló Zayn poniéndose de pie de un salto y dando una palmada repentina.-Nunca nadie podrá interponerse entre Brianna y tú. Nadie. Pero con nadie me refiero a nadie en el mundo, ni en la galaxia ni en el culo de la existencia.-

-La cuál dudo que tenga un culo tan bonito cómo el mío.- murmuró Louis, sonriendo para sí mismo, aunque los demás lo oyeron. Suspiró y añadió, levantándose también.-Liam tiene razón. Lo apoyo a él y a Zayn. Elimina todo tu miedo, Harry. Brianna y tú seréis siempre felices. Nada podrá saliros mal mientras os queráis. Siempre buscáis lo mejor para el otro.-

-¡Estoy de acuerdo!- Niall también se levantó y sonrió de forma adorable.-Aquí y ahora, nosotros, tus cuatro mejores amigos, te aseguramos que Brianna y tú siempre estaréis bien. Es imposible que alguien pueda interponerse en vuestra relación, os queréis demasiado.-

Liam se levantó y rodeó con los brazos a sus tres amigos. Harry los miraba.

-¿Me lo prometéis?- quiso saber, hablando con un hilo de voz lleno de esperanza.

-Sí.- dijeron los cuatro a la vez.

-No, esperad, hay que decirle, "te lo prometemos."- dijo Louis.-A la de tres. Una, dos y tres.-

-¡Te lo prometemos!- exclamaron los cuatro jóvenes a la vez.

Harry sonrió. Se puso en pie, se dirigió a sus cuatro amigos con los brazos abiertos y los cinco se fusionaron en un abrazo de grupo. Harry confiaba en sus amigos más que nunca, y sobretodo, en la promesa de éstos.

-Gracias, chicos.-



~~~

Llegó el día siguiente, domingo 9 de noviembre. Eran las ocho menos cuarto de la mañana, y había amanecido un día muy nublado y gris. Brianna se encontraba con Scott desayunando en un pequeño café. Ambos consumían tostadas con mermelada de fresa y tazas de café con leche para espabilar y despertarse ante el día que les esperaba. Y hablando de esperar, ellos esperaban a Valery.

-¿Cuándo llegará? Hemos quedado a las ocho y media. Llega quince minutos tarde.- repuso Brianna algo molesta tras sorber un poco de su taza de café.

-La paciencia nunca ha sido tu fuerte, ¿eh, Bri?- bromeó Scott antes de dar un mordisco a su tostada.

-Oh, no me digas, ¿y te das cuenta ahora?- bromeó la joven rodando los ojos y alzando las manos.

Scott sonrió en respuesta, aunque sin mostrar los dientes ya que tenía la boca llena. Acto seguido sacudió la cabeza mientras tragaba y dio un sorbo de su propio café, dejando de removerlo con la cucharilla.

-Dime, ¿por qué estás tan nerviosa?- quiso saber.

-¿Quizás por que me caso el mes que viene, genio?- bromeó otra vez Brianna.

Scott, lejos de ofenderse, se echó a reír. Realmente ahora él y Brianna tenían una relación de hermanos, aunque no lo fueran. Los dos juntos eran la prueba viviente de que los ex novios podían ser amigos de verdad, sin rencores y sin restos de amor. Simplemente amigos, puros y felices.

-Ya lo sé.- repuso el chico con su voz amable de siempre.-Pero lo que quiero decir es que pareces más sarcástica de lo habitual. Distante. E incluso un poco arisca y agresiva.-

-Lo siento.- Brianna se colocó una mano en la frente.-Es sólo el estrés. Pero no me pasa nada más.-

-¿Éstas segura?- inquirió Scott.

-Sí.-

-¿Del todo?-

Brianna suspiró y se dispuso a responder cuándo, de repente oyeron una voz, era Valery, la cuál acababa de entrar al café. Estaba muy sonriente y de buen humor, parecía haber dormido bien.

-¡Chicos! ¡Aquí estoy! Perdón por tardar. ¿Estáis enfadados?- exclamó.

-¡Valery!- Scott sonrió y la saludó con la mano.

La rubia se acercó y se sentó junto a ellos. El camarero se acercó.

-Un café con leche y dos magdalenas, por favor.- pidió ella.

Éste asintió y se retiró. Valery miró a Brianna y a Scott.

-Bueno, responded. ¿Os habéis enfadado por mi tardanza o no?- quiso saber, inclinándose sobre la mesa.

-Yo no. Brianna tampoco, creo. Se estaba impacientando un poco. Últimamente está bastante irritable.- comentó, mirando a Valery con complicidad.

La rubia asintió con la cabeza, pero Brianna dio un golpe en la mesa con ambas manos.

-¡No estoy irritable!- gritó, bastante más alto de lo que le hubiera gustado.

Todos los demás presentes del café le dirigieron la mirada. Ella se sonrojó y bebió de su café.

-Vamos, desembucha. ¿Qué es lo que te pasa?- suspiró Valery, colocando su barbilla en una de sus manos y mirando atentamente a su mejor amiga.

-Ya lo sabéis. Los nervios por la boda. Harry está igual, lleva un tiempo muy raro... Aunque trata de disimularlo con gigantescos ramos de rosas blancas, lo cuál sirve para todo menos para disimular.- respondió la morena untando más mermelada de fresa en su tostada y dando un bocado.

-¿Y no puede ser que las rosas blancas sean simplemente su elección para el ambiente de vuestra boda?- se expresó Scott alzando una ceja con aire informal.

-Sí, si de hecho así es, pero sigo notándolo raro.- suspiró Brianna.

-Vamos Bri, tranquila. Él está nervioso, cómo tú. Éso es todo.- dijo Valery al mismo tiempo que el camarero llegaba con una bandeja y le ponía su café y sus dos magdalenas en la mesa.-Gracias.- dijo, sonriéndole a éste y entregándole un billete para pagar su desayuno.

-Lo conozco, Val. Algo le pasa. Está más nervioso de lo normal. Cuándo me propuso matrimonio parecía tan convencido, y ahora... Es cómo si quisiera pensárselo.- opinó.

-¿Acaso insinúas que tiene dudas?- se sorprendió Scott, agrandando un poco sus ojos azules.

-No, no... Pero...- Brianna dejó de hablar y suspiró.

-Brianna, escucha, Harry te quiere, y mucho. No creo que tenga dudas, se le ve muy convencido de querer casarse contigo.- dijo Valery, perforando con su mirada azul a Brianna.

Ésta negó con la cabeza y bajó la vista hacia su café.

-Entonces no entiendo qué le pasa.- murmuró.

-¿Y no has pensado que simplemente esté nervioso? No tiene por qué ser nada más.- dijo Scott, tratando de defender a Harry y de quitarle importancia a aquél asunto que inquietaba a Brianna.

-Sí...- suspiró ella.-Puede ser que sólo sea éso.-

-Bien. Pues entonces relájate ya.- insistió Valery.

Brianna tomó otro sorbo de su café, aunque no parecía muy convencida de las palabras de su amiga.

-Si tú lo dices...- insistió.-Pero yo sigo notándolo raro.-

-Tú también actúas rara. Ambos estáis nerviosos y emocionados porque os vais a casar, nada más. Y ahora disfruta del desayuno, ¿quieres?- intervino Scott. Acto seguido bostezó profundamente y se tapó la boca con una mano.

Valery soltó una risita. Brianna le dio otro sorbo a su café. Seguía bastante seria debido a la actitud de Harry últimamente, aunque no se daba cuenta de que ella misma estaba desarrollando una actitud similar.

-Está bien. Voy a olvidarme del tema. Por ahora.- murmuró.

-Así me gusta.- Valery hizo palmadas y sonrió ampliamente.

-Exacto. Y dinos, ¿tienes ya el vestido?- habló Scott, intentando llevar el tema hacia un punto más tranquilo.

-Aún no. Llevo dos semanas mirando tiendas con mi madre. Pero mañana elegiré uno, al fin. ¿Te vendrás con mi madre y conmigo, Val? Así de paso, estoy una tarde de chicas con las dos mujeres a las que más quiero, mi madre y tú.- dijo Brianna amablemente mirando a su amiga.

-¡Bri, qué mona eres! Por supuesto que iré con vosotras.- exclamó la rubia ensanchando su sonrisa.

-Y mientras tanto, yo en mi casa.- bufó Scott.-Me siento excluido.-

-¿Por qué? Lo del vestido de novia y despedida de soltera ha sido sólo cosa de chicas.- dijo Valery sacándole la lengua.-Además, Brianna es la que se ocupa de los planes.-

-Exacto.- sonrió la morena, mirando con aprobación a Valery.-Pero no te preocupes, Scott. Eres uno de los invitados de honor a la boda, y lo sabes.-

-Bien, bien.- el chico sonrió, dio otro bocado a su tostada y masticó.

Valery negó con la cabeza y tomó un poco de su café, feliz. Brianna los miró a los dos y sonrió a medias.


Después del desayuno, Valery había regresado a su casa y Scott a la suya. Pero Brianna había decidido pasear un poco a pesar del mal tiempo. Y allí estaba, en Battery Park, caminando con tranquilidad y mirando al cielo nublado.
Hacía un poco de viento, el cuál era frío, de modo que se ató los botones de la larga chaqueta que llevaba, la cuál le llegaba un poco más arriba de las rodillas, cubriendo su falda, pero dejando ver sus medias negras, acabadas en zapatos de tacón negro. Se ajustó su pequeño gorrito de lana, de un tono rojo púrpura, y sacó su móvil y unos pequeños auriculares negros del bolsillo de su chaqueta. Los conectó al móvil y los introdujo en sus orejas. Abrió el menú musical. Reprodujo la canción "Shadow of the Day" de Linkin Park y dejó caer de nuevo su móvil en su respectivo bolsillo, notando que la música la calmaba.
I close both locks below the window... I close both blinds and turn away... Sometimes solutions aren't so simple... Sometimes goodbye's the only way... And the sun will set for you... The sun will set for you.

-Casarme...- suspiró en voz casi inaudible.

Brianna se abrazó a sí misma y continuó paseando calmadamente, manteniendo la mirada baja. Pensaba en aquella verdad que no había querido decirle a Valery y a Scott, la verdad detrás de su comportamiento; aquella verdad era que tenía miedo. No de casarse con Harry, sino de lo que pudiera pasar después. Lo amaba y tenía miedo de que cualquier cosa pudiera salir mal. Siempre que discutía con él se asustaba mucho por miedo a perderlo, a discutir con él para siempre. Sentía que Harry era el amor de su vida, entonces, ¿cómo podría afrontar cualquier cosa mala que pudiera pasar entre ellos? Estaba asustada. Quería prometerse a sí misma que nadie, jamás, se interpondría entre Harry y ella. Pero al mismo tiempo era realista y sabía que la vida no era perfecta.

Recordó, de repente, a sus amigos. Confiaba en Scott y en Valery, pero aún así no había querido decírselo, pues prefería mantener la imagen de chica decidida y calmada, aunque por dentro la atormentaran todo tipo de inseguridades. Sabía que no era la única, que había muchas personas así. Todos tenían inseguridades que procuraban ocultar. Pero Brianna solía afrontar los problemas ella sola. Estaba convencida de que nadie supiera nunca que tenía miedo, ni siquiera Harry.

Si se lo contaba a Harry, él podría ofenderse, pensó Brianna. Podría pensar que ella no lo amaba lo suficiente, podría romper con ella, y su matrimonio se habría terminado antes de empezar. La sola idea de éso sucediendo llenaba de pánico a Brianna.

And the sun will set for you... The sun will set for you... And the shadow of the day will embrace the world in grey, and the sun will set for you. 

La joven levantó la mirada al cielo. En efecto, el sol estaba saliendo. La canción tenía razón. Brianna pudo ver cómo las amplias nubes se iban dispersando de manera muy lenta, imperceptible. Pequeños trozos de cielo azul se iban dejando ver entre los huecos de las gigantescas nubes. El sol emergió débilmente de entre éstas, dejándose ver en uno de ésos huecos.
Brianna sonrió y bajó la mirada. No debía tener miedo. Todo iría bien. Harry la amaba, y ella a él.

-Estaremos bien... Lo sé.- murmuró.

Un soplo de viento le agitó los cabellos y ella, con ambas manos, se ciñó su gorrito a su cabeza. Las hojas caídas de los árboles formaban pequeños torbellinos a cada soplo de viento. Una hoja naranja amarillenta le aterrizó de sopetón en la cara, con fuerza debido a la potencia del viento. Brianna se echó a reír y acto seguido se retiró la hoja de la cara. Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y mantuvo su sonrisa, mientras empezaba a caminar con paso más animado.
Al día siguiente, le tocaba elegir un vestido de boda junto a su madre y su mejor amiga.
Y el día uno de diciembre, se casaría con Harry. Empezaría una nueva vida con él. Con el chico que amaba. El sólo pensamiento de una vida casada con él le hizo sonreír aún más, y volvió a mirar al cielo mientras seguía paseando. Su miedo iba desapareciendo según el sol se iba haciendo más y más visible. Estaba preparada para casarse con Harry Styles.

-¿Qué podría salir mal?- se preguntó a sí misma en voz alta y con su radiante sonrisa.

-¡... Naaaaaaaaaa!- chilló una voz femenina.

Alguien chocó con ella por detrás, abrazándola. Brianna tropezó y cayó al suelo soltando un pequeño chillido. Notó que alguien se había caído junto a ella y que ése alguien se levantaba rápidamente. Los auriculares también se le habían caído, saliendo de sus orejas. Brianna gimoteó, dolorida, y abrió los ojos.

-¡Ay mi madre, lo siento! ¡Lo siento muchísimo!- gritó la voz de Harumi.

Brianna divisó a la chica japonesa. Estaba tapándose la boca con las manos, preocupada y a la vez ligeramente divertida. Llevaba un gorrito cómo ella (y cómo Valery), aunque negro. Casi todas las chicas lo solían llevar ahora que empezaba a hacer frío. También llevaba una gruesa chaqueta con pelaje falso y suave en la capucha, la cuál estaba caída, y pantalones ajustados negros. Su calzado era plano y del mismo tono verde oscuro que su chaqueta. Sin hacerla esperar, Harumi le tendió la mano a Brianna y la ayudó a levantarse.

-Pero Harumi, ¿qué te pasa?- quiso saber Brianna, frotándose la frente. Se agachó para recoger su gorrito de lana y se lo colocó de nuevo en la cabeza.

-¿Estás herida? ¿Te has hecho daño? ¡Lo siento, lo siento!- Harumi hizo varias reverencias con tanta fuerza que ésta vez el gorro de lana se le cayó a ella. Lo atrapó al vuelo, antes de que tocara el suelo, y se lo puso en la cabeza de nuevo.

-No, no te preocupes, estoy bien.- repuso Brianna para tranquilizarla.

-Verás, acabo de salir de mi casa, porque he quedado con Aly para desayunar en la suya, ya que hoy es domingo y puedo descansar un poco del estudio de Anne, igual que tú. El caso es que ahora te he visto, aunque estabas muy lejos, y empecé a llamarte, pero no contestabas.- se explicó la japonesa.

-Estaba escuchando música. Por éso no te oí.- Brianna señaló los auriculares que colgaban de su bolsillo. Sacó el móvil, paró la canción y volvió a guardarlo junto a los auriculares.

-Lo siento. De modo que cómo no me respondías, corrí hacia ti para saludarte con un abrazo, pero ambas tropezamos y nos caímos... Aunque más bien te tiré yo debido al salto que di. Lo siento, perdóname.- dijo Harumi visiblemente avergonzada.

-Tranquila, no pasa nada, de verdad. Me alegro de verte de todos modos... A pesar de la caída.- rió Brianna frotándose la frente de nuevo.

-Sí.- Harumi también se rió.-Culpa mía. Debo aprender a saludar a la gente de forma normal, y no lanzarme a dar abrazos a todo ser viviente... De nuevo, discúlpame.-

-¿Quieres que te acompañe durante éste camino? Yo no voy a ninguna parte en concreto, simplemente estoy paseando.- se ofreció Brianna sonriendo.

-¡Brianna! ¡Muchas gracias! Arigato. ¡Gracias por ofrecerte! Así no voy sola durante, al menos, una parte del camino. Y si quieres, podemos hablar de la boda, o de los vestidos de ésta, porque ya sabes, tú eres modelo, yo ayudante de diseñadora, ambas trabajamos con Anne, la diseñadora y madre de Harry, el chico con el que te casas... ¡Todo en la vida está conectado! Es broma. O no... No lo sé. ¡El caso es que por fin puedo charlar con alguien mientras me dirijo a casa de Aly!- se alegró la japonesa, dando saltitos de felicidad y cogiendo a Brianna de los hombros.-¡Vamos!-

Tiró de un brazo de Brianna, arrastrándola.

-¡Espera, espera! ¡No tenemos ninguna prisa!- exclamaba Brianna, tropezando mientras que corría detrás de Harumi, la cuál no soltaba su brazo.

¡Yo sí tengo prisa! ¡Tengo hambre! ¡Y en casa de Aly hay tortitas! ¡¡Debo llegar cuánto antes!!- chilló Harumi a voz en cuello con una gran sonrisa y la voz repleta de emoción.

Ambas siguieron caminando, aunque ahora al paso rápido y feliz de Harumi, la cuál parecía no conocer los límites del entusiasmo y la energía.




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Treisy se encontraba en su habitación, llorando. Llevaba así desde que tuvo aquella discusión con Cindy en mitad de la calle. Sin más preámbulos, cogió su teléfono móvil. Buscó el número de Cindy y la llamó.

Cindy todavía se encontraba durmiendo, no cómo sus familiares, los cuáles estaban desayunando. Pero le despertó la canción Basket Case de Green Day, la cuál era su tono de móvil.

Do you have the time to listen to me whine about nothing at everything at all once?

Cindy pegó un salto, asustada, abriendo sus ojos azules. Estiró su mano hacia la mesita de noche y descolgó sin mirar quién llamaba, haciendo que la música parase.

-¿Sí?- preguntó con voz adormilada.-¿Quién es...?-

Treisy sorbió por la nariz mientras que las lágrimas seguían cayendo por su rostro.

-¿Que quién es? Son las ocho de la mañana y es domingo... ¡¿Quién?!- exclamó Cindy.

-Cindy, soy yo, Treisy.- dijo la morena, intentando disimular el sollozo de su voz.

Cindy abrió los ojos de golpe y se incorporó en la cama, sentándose.

-¿Treisy?- gruñó.-¿Qué quieres ahora?-

Su ex amiga respiró profundamente.

-¿Nunca te cansarás de molestarme?- Cindy sacudió la cabeza y se frotó el pelo.

-Te he llamado para pedirte perdón.- soltó finalmente Treisy.-Por todo lo que he hecho.-

Cindy se quedó muda. Su boca se curvó hacia abajo y sus ojos se agrandaron. No supo qué decir.

-He sido una amiga horrible... Y una persona horrible, también. Siempre trato mal a mis padres, familiares, amigos... A todo el mundo. No eres la única.- murmuraba Treisy.

-Y... ¿por qué lo haces?- suspiró Cindy frotándose la frente con una mano.

-Porque me siento vacía. Mis padres nunca me han prestado atención. Siempre he tenido mal carácter y por éso nunca he podido hacer buenos amigos... Me metía con la gente para sentir que yo no era la única que lo pasaba mal.- Treisy se limpió una mejilla, mojada a causa de las lágrimas.

Cindy calló, dejándola continuar.

-Tenías razón en todo. En todo lo que me dijiste. Y Wen te dijo la verdad; yo me lancé sobre él, él nunca te fue infiel. Yo... yo soy la culpable de todo. De que llegaras un día borracha a tu casa, de que te pelearas con tus padres, con Wen... De todo. Siento mucho haberte hecho todo éso. Lo siento de verdad.- Treisy cerró los ojos con fuerza y se echó a llorar con más desesperación.

-Treisy.- dijo Cindy con suavidad. Tragó saliva.-Mi... mi intención nunca fue hacerte sentir así... Simplemente estallé porque tus amigas y tú me estabais acorralando y poniendo nerviosa... Pero no... yo no quería hacerte daño...- 

-No, tranquila.- Treisy se limpió las lágrimas de nuevo.-Tus palabras no me hicieron daño, fue el hecho de recordar que mi vida era así. Tenías razón. Y yo siempre lo supe, pero trataba de ocultarlo, viviendo en la alta sociedad gracias a mis padres, insultando a todo el mundo, tratando de mantener mi reputación perfecta... Pero siempre supe que era inútil, que mi reputación no servía para nada. Pero tenerla me hacía sentir mejor, más importante... Del mismo modo que meterme con los demás me hacía sentir menos desgraciada.-

Cindy se levantó de la cama y empezó a caminar de un lado a otro de la habitación, manteniendo su móvil pegado a su oreja. Su corazón latía con mucha fuerza.

-Treisy, por favor, no llores.- le pidió.-Te juro que mi intención no era ésta. Me enfadé mucho, éso es todo. Pero no... no quería ser destructiva contigo. Fui demasiado dura. Perdóname tú a mí.-

-No tengo nada que perdonarte, al contrario. Tú debes perdonarme a mí por todo lo que te he hecho pasar... Y no sólo tú. Mis conocidos, mis padres... Todos ellos se merecen una disculpa mía. He sido una persona terrible y lo siento.- decía Treisy sin dejar de soltar lágrimas. 

Cindy se pasó una mano por el pelo.

-Está bien. Pero por favor, cálmate y...- empezó a decir.

-¡Gracias, gracias!- se apresuró a responder Treisy.-Era lo que necesitaba oír. Lo que necesitaba oír para ir en paz... Sí, ésto era lo que tenía que hacer. Pedirte perdón. Gracias por perdonarme, Cindy. Tenías razón en todo y, y lo siento mucho... por todo. No te molestaré más. Gracias.- 

Colgó antes de que Cindy tuviera oportunidad de decir algo más. La joven rubia dejó el móvil en su mesita de noche, justo dónde estaba, y se rascó la cabeza, furiosa consigo misma. Agarró un cojín y le propinó un par de puñetazos antes de tirarlo al suelo. 

-¿Qué he hecho?- murmuró, preocupada por Treisy.

Empezó a caminar de nuevo en círculos por toda la habitación, muy nerviosa, notando que su preocupación iba en aumento a cada segundo. Cogió su móvil y llamó a Treisy, pero la línea le comunicó que Treisy estaba hablando por teléfono con otra persona. Cindy soltó su móvil sobre la cama y empezó a caminar otra vez de un lado para otro. Finalmente dejó caer los hombros, afligida.
Se frotó ambos ojos y suspiró. Fue paseando la vista por toda la estancia, se acercó a un mueble y lo acarició, muy pensativa, mientras la culpa y el arrepentimiento la invadían por dentro. Nunca quiso herir en serio a Treisy, pero lo había hecho. No había podido controlarse. Recordó la llamada. La voz de Treisy sonaba tan genuina, tan rota y tan llena de dolor... Cindy suspiró otra vez. La culpabilidad iba en aumento y no cesaba.
Finalmente, Cindy se dejó caer de nuevo en su cama. Se tapó hasta la cabeza con las sábanas y cerró los ojos para no llorar. Oyó unos pasos.

-Cindy.- dijo Lara, sonriendo afectuosamente al ver a su hija completamente tapada.

Cindy no contestó.

-Cindy, mi amor, ¿no bajas a desayunar? Tu padre y Aly se están comiendo todas las tortitas. ¡Si no te das prisa, se van a acabar y te vas a quedar sin ninguna!- exclamó su madre.

De nuevo, Cindy se mantuvo en silencio.

-Hija, sé que estás despierta.- Lara se sentó en la cama.-Te he oído hablar en voz alta, aunque no me he enterado de mucho. ¿Con quién hablabas?-

-Con nadie. Hablaba en sueños...- mintió su hija.

-¿Por qué? ¿Tenías una pesadilla?- quiso saber Lara.

-Sí.- repuso Cindy.

-Bueno, pues levántate ya, que aunque sea domingo y muy temprano, debes comerte al menos una tortita... Éso si los brutos de tu padre y tu hermana mayor no se las han comido ya.- resopló Lara.

Destapó la cara de su hija y ésta abrió los ojos. Lara sonrió, se inclinó y le dio un beso en la nariz.

-Venga, no te hagas de rogar. Si tu padre y Aly se comen todas las tortitas antes de que baje, no digas que no te he avisado.- insistió.

-Mamá... ¿Tú crees que soy mala?- preguntó de repente Cindy.

-¿Qué? ¡No, Cindy, claro que no! Siempre te he dicho que estoy orgullosa de ti y que tienes un gran corazón. ¿Por qué? ¿Quién te ha dicho que eres mala?- se apresuró a decir Lara.

-No, nadie. Pero... simplemente me siento así.- suspiró Cindy jugando con las sábanas.

-Hijita, no digas ésas cosas. Eres un amor y todos lo sabemos.- repuso su madre.

Le besó la frente y la ayudó a levantarse de la cama.

-Lávate la cara y ven. ¡Voy a guardar un par de tortitas antes de que alguien más se las coma! Tengo entendido que Aly ha invitado a Harumi a desayunar, así que date prisa. ¡El desayuno está a punto de desaparecer de la mesa!- exclamó Lara saliendo del dormitorio de su hija.

Cindy decidió obedecer. Suspiró de nuevo, miró su móvil y se frotó los ojos una vez más. Acto seguido entró en su baño, abrió el grifo y se lavó la cara con agua fría.
Pero el sentimiento de culpa parecía no irse por mucha agua que se echara.


3 comentarios:

  1. Estoy tan cansada de esperar jajajaja. Ya llevo como varios meses intentándolo y al final nunca nos podemos contactar así que te lo dejo por aquí. Te envié un gmail antes de leer tu comentario en mi blog así que te lo pego directamente. Me da igual que lo lea la gente ya después de tanto tiempo xdd

    Siento la tardanza, no he podido encender el ordenador durante estos días.
    A ver, en principio iba a escribirte un texto bastante grande pero veo que no dispongo de mucho tiempo así que seré directa.
    Te conozco desde hace más de dos años y gracias a tu novela me impulsó a escribir una propia. Escribir se convirtió uno de mis pasatiempos favoritos, escribía, buscaba personas que concordaran con el carácter y el físico de cada uno de los personajes que he creado, exploraba en internet en busca de imágenes conforme iba escribiendo y así durante horas. Todo gracias a ti.
    No voy a extenderme mucho pero al principio te veía como una "ídola" tanto por impulsarme a la escritura como por escribir tan bien. Me pareces una persona majísima y como que te conozco lo suficiente a pesar de que sólo nos hayamos comunicado a través de comentarios en nuestras respectivas novelas. Como ya he terminado la mía, me gustaría seguir manteniendo el contacto y quiero pedirte en número de teléfono (para hablar por whatsapp) o cualquier red social, como Instagram o algo parecido.
    Un beso y espero pacientemente tu respuesta. Rezo por que sea un sí.😊😊😊

    Ala, TACHÁNNN, aquí está lo que te quería decir. Espero tu respuesta pronto, un beso<3
    PD: En cuanto al capítulo, voy por la mitad ya. Sólo voy a decir que estoy un poco hartita de la Treisy esta. Que se busque amigos en vez de dedicarse a molestar a Cindy. Ella no debería sentirse mal, ha dicho la verdad que es más gigantesca que un catedral. Me han encantado las palabras de Cin, ¡qué verdad! Mucha gente actúa en el mundo se comporta de esa manera... Una pena.
    Un bss.

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    1. ¡Hola Clau! Siento mucho lo de toda la espera, es que el método que encontré para comunicarnos por privado era ése y no funcionó >.<
      Joooo, muchísisisisimas gracias por dejarme un mensaje tan bonito <3 Me alegra mucho saber que mi novela te gustó tanto cómo para empezar una. Es algo que me han dicho un par de veces ya, y me alegra mucho, es todo un halago aunque no tiene por qué, yo puedo haberte inspirado pero el talento para escribir es tuyo propio :3
      Aunque no me gusta parecerle una "ídola" a nadie porque no lo soy, de hecho escribo porque me gusta, pero de todas formas agradezco el cumplido :'D En ése caso todas las buenas escritoras de por aquí somos ídolas unas de otras <3
      Y respecto a éso, de verdad, me pareces una gran persona y digo lo mismo, de hecho ya te comenté que empecé a estudiar lenguaje de signos gracias a tu novela (aunque últimamente no tengo tiempo de seguir estudiándolo ya que todo mi tiempo libre lo dedico a escribir T.T) y que me ha encantado leer tu novela y que tú leas la mía, pero no puedo darle mi número a nadie porque lo tengo muy prohibido, mucho. Me fío de ti, en serio, y no es por desconfianza, es porque no lo tengo permitido. Y si no hago caso entonces sí que me quedo sin internet de por vida y adiós a la poca comunicación que tenemos D: Tampoco tengo redes sociales. Sé que suena a excusa ridícula, y lo siento, pero es la verdad :'( Pero te prometo que si algún día me lo permiten, serás de las primeras en tener mi número :D
      De nuevo muchas gracias por dejarme un mensaje tan bonito y motivador, creo que hoy voy a subir el nuevo capítulo debido a la alegría que me has dado xD Estoy con fiebre de modo que mañana me puedo quedar en casa, por éso hoy voy a terminar el capítulo rápido hoy que tengo tiempo para acostarme tarde.
      ¡Un abrazo y gracias otra vez por todo, guapa! <3 <3 <3 Siempre vale la pena ser Directioner si sirve para conocer a otras Directioners así :D

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    2. No pasa nada. Lo entiendo perfectamente, ¡espero que algún día sí!
      <3 <3 <3 un besazo enorme.

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