sábado, 18 de julio de 2015

114- ¿Qué sucede?

-¿De quién es ésto?- preguntó Harumi, con los ojos muy abiertos y un hilo de voz.

-No quiero saberlo.- dijo Louis después de tragar saliva ruidosamente.

-Yo sí.- opinó Zayn.-Da positivo, debemos preocuparnos.-

-Zayn, hagamos cómo si nunca lo hubiéramos visto.- corrigió Louis, asustado.

-Se nos notaría demasiado que estamos disimulando.- habló Harumi.-Somos pésimos disimulando.-

-Tiene razón.- repuso Zayn.

-¿Y qué hacemos?- exclamó Louis, agitado.

Harumi sonrió un poco ante la gracia que le causaban los nervios de Louis, aunque su sonrisa se borró al recordar que estaban viendo un test de embarazo positivo.

-Sólo... Vamos a dejarlo dónde lo encontré, ¿vale?- suspiró Zayn.-Y vamos a intentar tranquilizarnos. Nadie más tiene pinta de saberlo, de lo contrario nos habrían dicho algo.-

-En ése caso, ¿no deberíamos decir algo nosotros también si nos preguntan?- repuso Harumi.

De repente, oyeron pasos en el pasillo y los tres se congelaron, palideciendo.

-¡Shhh!- siseó Zayn en tono urgente.

Guardó el test de embarazo en su sitio mientras Louis y Harumi se cogían del brazo, alarmados. Los pasos pasaron de largo; parecían de Niall, ya que además, pudieron oírle suspirar. Acto seguido murmuró;

-¿Dónde demonios guarda Harry los collares de sus gatos?-

Acto seguido se alejó más y los tres escondidos en el baño se relajaron. Se miraron entre ellos.

-Nada ha pasado aquí, ¿de acuerdo?- dijo Zayn arreglándose el pelo.

Harumi y Louis intercambiaron una mirada y luego miraron de nuevo a Zayn.

-¿Seguro que sabremos disimular?- dijo de nuevo Harumi.

-Zayn, alguien está embarazada. Ésto es algo gordo, más gordo que mi culo.- comentó Louis. Aunque aquello sonaba gracioso, él lo dijo nervioso y muy serio.

Harumi se cubrió la boca con ambas manos tratando de reprimir un ataque de risa. Aquella situación tan tensa le producía la típica risa nerviosa. Zayn le dio un pequeño codazo y la japonesa se detuvo, tratando de mantenerse seria y calmada.

-Bien. Ahora volvamos antes de que se pregunten dónde estamos.- dijo Zayn dirigiéndose a la puerta del baño.

Los tres salieron y regresaron al salón intentando actuar de forma natural. Se reunieron con Liam, Aly y Harry en el salón y les sonrieron.

-¿Qué pasa?- preguntó Aly.

-¿Eh? Nada, ¿por?- preguntó Louis notando cómo se le aceleraba el pulso.

-Porque Harumi... Harumi, ¿estás bien?- Aly señaló a la japonesa.

Zayn y Louis la miraron. Harumi sonreía demasiado, cómo si estuviera tratando de mostrar todos sus dientes. Zayn se dio una palmada en la frente mientras que Louis rodeaba los hombros de la joven oriental con un brazo.

-Claro que está bien. Sólo está feliz.- trató de excusarla el mayor.

-Pero la conozco, y ésa sonrisa indica que está nerviosa por algo. ¿Qué pasa, Harumi?- dijo Aly acercándose a su amiga.

-Sólo... Ya sabes, el trabajo.- se apresuró a decir Harumi.-Anne nos está haciendo ayudarla un montón con sus diseños y estoy un poco nerviosa, pero nada más.-

-¿Mi madre?- Harry alzó una ceja.-Pero si no sacan nuevos diseños hasta el mes que vie...-

Louis corrió hacia Harry y le abrazó, tapando su boca con una mano de paso, interrumpiéndolo.

-¡Ay, mi ricitos! ¡Cómo lo quiero! ¡Qué guapo eres! ¡Normal que las fans nos adoren juntos, seríamos la pareja perfecta!- posó junto a él y miró a los demás.-¿A que sí, chicos?-

Aly y Liam se echaron a reír. Harumi suspiró de alivio y se permitió mostrar una sonrisa, ésta vez natural y genuina. Louis siguió aferrándose a Harry y restregando su mejilla con la suya hasta que el cantante de rizos castaños lo empujó entre risas.

-Ya basta, Louis. Me vas a dejar la cara roja de tanto frotarte cómo un gato.- repuso acariciando su propia mejilla y haciendo una divertida mueca.

Liam soltó otra carcajada.

-Estáis cómo cabras. Aunque éso ya lo sabía.- dijo.

-Claro, papá.- bromeó Louis.

Liam rodó los ojos sonriendo y Aly le revolvió el pelo a Harumi.

-Bueno, hagamos algo. Estoy aburrida.- dijo en tono feliz.

-¿Y qué?- repuso Zayn.

-¿Cómo que y qué? ¿Acaso no te importo? ¡Creí que teníamos algo especial! ¡Zayn, maldita sea!- bromeó Aly, dramatizando mientras se dirigía a Zayn y le daba falsos puñetazos en el pecho y los hombros.

Los demás presentes rieron y de repente Niall llegó de nuevo, cargado con collares para gatos. Los gatos de Harry lo perseguían. Todos lo miraron con aire inquisitivo. Niall dejó los collares en el suelo y se arrodilló para acariciar a los gatos.

-Ní, ¿qué haces?- quiso saber Harry.

-Voy a arreglar a tus gatitos y a probarles todos sus collares para dejarlos guapos.- contestó el rubio.

Liam y Louis se miraron. Harry y Zayn también. Aly y Harumi sólo se echaron a reír.

-Muy bien.- dijo finalmente Aly.-Mientras, yo seguiré vigilando el horno, no sea que se queme la merienda.-

-Bien dicho. Voy contigo.- asintió Liam en tono educado.

Niall alzó los collares cómo si estuviera a punto de luchar en una guerra.

-¡¿Estáis listos, gatos?!-

La multitud gatuna maulló y Harry sacudió la cabeza mirando el suelo.

-Niall está muy mal de la olla, ¿no?- susurró Harumi.

-¿Y ahora te das cuenta?- bromeó Louis.



~~~

Cindy salió del bar a paso rápido transportando los dos helados. Éstos se derretían rápidamente debido a la calor y ella debía entregarle el suyo a Wen. Acababan de tener un divertido día, habían ido a la piscina de la familia de Wen por la mañana, y tras secarse y marcharse, quisieron tomar un helado juntos, al igual que solían hacer siempre.

-Vamos, vamos, no te derritas, por favor.- decía Cindy en tono suplicante mirando al helado de Wen. Le daba igual que se derritiera el suyo propio.

Esquivó a una persona hábilmente y de repente oyó un silbido. Se giró buscando la procedencia del sonido y vio a un chico joven y desconocido haciéndole señas. Cindy se giró para mirar detrás de ella, y luego miró al chico de nuevo.

-¿Es a mí?- preguntó en voz baja, pues el chico estaba demasiado lejos cómo para escucharla. Él la miraba a ella, pero Cindy supo que podría ser una confusión.

Él asintió y le indicó a Cindy que se agachara urgentemente. Ella se giró, soltó un pequeño grito y se agachó a la velocidad de la luz, justo antes de que un globo de agua volara sobre su cabeza y aterrizara en la cara del chico que le había hecho señas. El joven, empapado, se frotó la cara mojada y se echó a reír. Cindy se levantó lentamente y soltó una pequeña risa. Se había colocado sin darse cuenta en medio de una pelea de globos de agua. Le asintió al chico en señal de agradecimiento y se alejó, mientras que éste cogía uno de sus globos de agua y se preparaba para lanzárselo a su amigo, el cuál ya le había dado a él.
Cindy caminó por unos instantes más hasta llegar con Wen. Le entregó su helado y el chico la observó, curioso, alzando ambas cejas, una más que la otra.

-¿Te encuentras bien? Tienes cara de cansada.- dijo, entre preocupado y divertido.

-Sí, es sólo que...- Cindy hizo una pausa para coger aliento.-He corrido mucho para que no se derritieran, y cómo se ha formado ésta multitud de gente delante del bar, porque TODOS quieren helado, y es normal, pues me he colado sin querer en una pelea de globos de agua, y por poco me dan, pero gracias a uno de sus participantes me he salvado...-

-Vale, vale, respira.- dijo Wen riendo y acariciándole un hombro.-Gracias por traerlos.-

-No hay de qué.- Cindy se llevó su helado a la boca, desesperada por aliviar aquel calor de cuarenta y dos grados que había en toda la ciudad.

Ambos pasearon mientras iban tomando sus helados. Finalmente decidieron dirigirse al apartamento de los Willson, pues Aly estaba en casa de Harry, Richard y Lara trabajaban, y Cindy debía recoger a Talia del cole de verano. Así lo hizo y pocos minutos después, los tres estaban en casa de la familia Willson. Talia se dirigió corriendo a la cocina para coger una botella de agua fría mientras que Cindy y Wen la miraban.

-Me encanta tu hermana pequeña. Tiene una energía increíble.- dijo Wen.

-Bueno, cómo todos los de su edad.- bromeó Cindy.

Ambos se dejaron caer en el sofá y Cindy encendió el aire acondicionado. Ambos suspiraron de alivio al notar el aire frío recorriendo el salón de estar.

-Mucho mejor.- repuso la rubia en tono cansado.

-¡Cindyyyy!- gritó la voz de Talia desde la cocina.-¡Tero helado!-

Wen se rió ante la forma de decir "quiero" de Talia.

-Vale, vooooy.- suspiró Cindy poniéndose de pie.

-¿Te ayudo?- se ofreció Wen.

-No, es mi hermana, yo me ocupo. Pero gracias.- repuso ella con una sonrisa.

Fue hacia la cocina y preparó helado de chocolate en un bol para Talia. Ya de paso, preparó otro para ella y otro para Wen. Con tanto calor, apetecía estar tomando helado todo el día.
Wen fue el primero en terminar, ya que no le gustaba el helado derretido. Cindy y Talia, por otro lado, se tomaron su tiempo y al cabo de veinte minutos no habían acabado aún.

-Qué rico.- dijo la pequeña niña, golpeando el helado con su cuchara.

-Sí cariño, sí, pero no hagas éso que vas a llenar todo el sofá de helado.- dijo Cindy antes de tomar otra cucharada de su helado.

-Vale, ya dejo de jugar con mi helado. Entonces... ¿sois novios o no?- inquirió cambiando de tema repentinamente, mirando a su hermana mayor y a Wen.

Cindy, pillada desprevenida, se atragantó violentamente y prácticamente escupió, manchándose ella misma y el sofá de helado de chocolate. Talia, con la cuchara de helado a medio camino de su boca, agrandó los ojos en señal de sorpresa antes de que Cindy le dirigiera una mirada nerviosa.

-¿Eh?- murmuró ante la atenta mirada de Talia.

Wen, de repente, se echó a reír mientras las miraba, enternecido por la inocencia de Talia y los nervios de Cindy. Por alguna razón, le encantaba que Cindy se pusiera nerviosa, le hacía verse más guapa.

-Qué monas sois.- opinó en tono sincero una vez que terminó de reír.

Cindy se sonrojó y Talia sonrió de forma adorable.

-¡Gracias! Tu también. Me gustas para Cindy. Quiero que seáis novios.- dijo en tono inocente y alegre, agitando las manos.

Wen se rió de nuevo mientras que Cindy, cada vez más sonrojada, procuraba agachar la cabeza para cubrirla con su pelo y que de éste modo nadie pudiera notar su notable vergüenza, reflejada en color rojo por toda su cara.

-Talia...- murmuró por lo bajo en tono casi amenazante, notando sus mejillas arder.

-¿Has oído, Cindy? Somos la One True Pairing de tu hermanita.- bromeó Wen sentándose un poco más cerca de Cindy.

-¿One True qué?- Talia ladeó la cabeza, ahora con la boca llena de helado de chocolate debido a su última cucharada. No entendía muy bien a qué se refería el chico.

-OTP. Es una expresión.- resumió Wen.-Significa una pareja, ya sea real o no, que te gusta mucho.-

Talia dejó caer su cuchara en su bol y alzó las manos, entusiasmada.

-¡Jack del Origen de Los Guardianes y Elsa de Frozen!- gritó.-¿Éso es?-

-Sí, podría ser. Da igual si la pareja sea real o no, de la misma película o serio o no, simplemente son dos personajes, te gustan juntos y los unes.- añadió Wen.

-Jack y Elsa, Bob Esponja y Arenita, Ariel y Eric, Hiro y Gogo, Flynn y Rapunzel, Víctor y Emily, Gumball y Penny, Mordecai y Margaret, Maléfica y Diaval, Aurora y el Príncipe, Shizuka y Nobita...- empezó a enumerar la niña.

-Vale, tranquila, nos ha quedado claro.- la cortó Cindy con una pequeña risa.

Tan pequeña, y ya había sido introducida al mundo de los "ships." No podía esperar a verla de mayor hablando sobre el mismo tema, pero para aquello aún faltaba mucho.

-¡Ah, sí! Papá y mamá, Aly y Niall, y vosotros dos.- añadió Talia contando con los dedos de sus pequeñas manos mientras miraba hacia el techo muy pensativa y sonriendo sin parar.

Cindy se sonrojó otra vez y se tapó la cara con una mano. 

-¡Nosotros no contamos, Talia!- dijo a través de sus manos.

-¿Por qué no?- la niña mostró cara de desilusión.

-¡Porque no!- el nivel de vergüenza de Cindy era enorme y no dejaba de sonrojarse más y más.

-Jooo...- Talia miró el suelo y puso morritos de tristeza.

Wen se rió, abrazó a la avergonzada Cindy y le besó la cabeza. Luego miró a Talia y le guiñó un ojo. Ésta sonrió aún más y aplaudió feliz, dando saltitos sentada en el sofá.



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Harry llevaba media hora entera tumbado sobre su cama viendo pasar las horas. Estaba aburrido y triste. Sólo quería que Brianna despertase para poder hablar con ella, abrazarla y pedirle matrimonio.

-Vamos, Harry, debes animarte.- dijo Aly entrando en el dormitorio y sentándose en el borde de la cama. Frotó una de las piernas de Harry y éste se dio la vuelta, dándole la espalda.

-No quiero. Tengo sueño.- murmuró.

Aly rodó los ojos.

-Veeenga. Los chicos y Harumi están viendo una película. Y luego pondrán tus favoritas.- insistió. Aly era una persona muy paciente, pero aquél día parecía más impaciente de lo normal e incluso un poco agitada.

Harry supo que Aly era más determinada y cabezota que él, de modo que se levantó de la cama sin decir nada más y salió de su dormitorio, dejando a Aly allí. Ella suspiró. Había intentado dejar de pensar en aquello que la preocupaba pero no sabía el qué, la constante sensación de que se había olvidado de algo durante el día en el que se había formado todo el revuelo de Brianna un mes atrás. Se estiró y se tumbó en la cama de Harry, mirando el techo. Se rascó la cabeza con fuerza, pensativa.

-¿Qué demonios será...?- dijo. Notaba cómo una pequeña espina de angustia que no la dejaba en paz. Sólo se quitaría aquella espina cuándo recordase de qué se trataba. Normalmente no tenía tan mala memoria, pero era obvio que con todo lo sucedido con Brianna, iba a olvidar las cosas de menor importancia.

Repasó los hechos en su cabeza. El día de la supuesta muerte de Brianna, Louis había informado primero de que Harry y ella habían roto. Y había informado a Niall llamándole por teléfono después de que el irlandés y Aly mantuvieran relaciones. Siguió repasando el resto del día. Fueron rápidamente a casa de Harry para ayudarle y luego Zayn habló por teléfono con los del hospital y todos creyeron que Brianna había muerto. Al día siguiente, el funeral... 

-Un momento.- Aly agrandó los ojos y se incorporó en la cama, quedándose sentada en ésta.

Volvió a repasar los eventos del día de la ruptura y falsa muerte. Justo después de la llamada de Louis, recordó que Niall y ella habían ido a toda prisa a casa de Harry, y a partir de ahí se desencadenó el caos con la supuesta muerte de Brianna. A Aly le empezó a sonar su alarma interna y comenzó a sudar. La llamada de Louis fue justo después de que Niall y era intimaran. Y con todo aquél jaleo de Brianna...

-Oh... no.- murmuró.

Se acordó. Ya recordaba aquello. La sensación de que se le había olvidado algo importante pero no lograba recordar el qué. Ya había caído, por fin. Se agitó los cabellos, presa del pánico.
Se había olvidado de tomar la píldora del día de después.



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Kai estaba en casa de las gemelas Parker. Celine y él estaban en el salón merendando galletas caseras, mientras que Faline estaba en su dormitorio con la música a tope. Estaba escuchando, cómo no, heavy metal y con el volumen a tope, haciendo que la música resonara por toda la casa. La canción en cuestión era Sail de DevilDriver. 

-¡VAMOS!- gritaba Faline desde su dormitorio.-¡Vamos! ¡Killcam! ¡Killcam! ¡Ataca! ¡Ataca, cabrón! ¡Lo tengo! ¡¡Lo tengo!! ¡¡VAMOOOOS!!- chillaba sin parar.

Estaba escuchando música con el volumen a tope y jugando al Call of Duty en su ordenador a la vez. Daba saltos en su silla mientras se aferraba al ratón y y al teclado del ordenador cómo si fueran su única salvación en la vida. Estaba tan metida en el juego, que parecía algo personal, algo de vida o muerte. Sudaba sin parar, mirando atenta la pantalla.

I blame it on my own sick pride. Blame it on my ADD baby! BABYYY! SAIL! SAIL!
Resonaba la música a todo volumen. La canción original era de Awolnation, pero Faline prefería la cover de DevilDriver, era la que escuchaba siempre y la que estaba escuchando en aquél momento.

-¡No! ¡Me han matado! ¡¡Me han matado!! ¡HIJOS DE PUTA! ¡AAAAH!- berreó de repente, y acto seguido, se oyó el sonido de algo pesado estampándose contra el suelo.

Kai trató de aguantarse la risa mientras masticaba una galleta. Celine suspiró y encendió la radio del salón. Empezó a sonar "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi y aumentó el volumen. Las dos melodías se mezclaron y las voces del grupo DevilDriver contrastaban con la tranquila armonía de los instrumentos Vivaldi.

-¿Le estás declarando la guerra?- inquirió Kai mirando a Celine.

-No, sólo escucho yo también mi propia música.- repuso ella tímidamente, encogiéndose de hombros.

El chico se echó a reír. Escuchar Sail de DevilDriver y las Cuatro Estaciones de Vivaldi a la vez era lo más gracioso que había escuchado en toda su vida. Dos estilos de música tan diferentes y opuestos sonando a la vez hacían que para Kai fuera todo un reto no aguantarse la risa.

-¡Me cago en la...!- siguió gritando Faline.

Celine aumentó el volumen de Las Cuatro Estaciones y Kai, sin poder aguantar más, se echó a reír, tapándose los ojos con una mano. Se oyó otro objeto pesado aterrizando en el suelo, ésta vez, de forma más estruendosa, y Celine se preguntó si Faline habría sido capaz de volcar la cama. Bueno, claro que sí era capaz. Pero se preguntaba si lo habría hecho o no.

-Odio que...- empezó a decir Kai en tono bajo debido a la risa.-Odio que la gente diga que el heavy metal y los videojuegos violentos vuelven a la gente violenta y agresiva, porque no es cierto, pero... Pero tu hermana es lo que les da la razón a ésa gente.- dijo.

-Mi hermana ha sido así toda la vida, según dicen.- añadió Celine.-La música y los videojuegos no tienen nada que ver. De hecho, deberías saber que es una fan loca de Harry Styles.-

-Lo sé, lo sé. Tú me hablaste de éso, ¿recuerdas?- opinó el rubio.

-Yo creo que ahora está más desatada aún debido a su viaje con Edmond a Tomorrowland. No es por el viaje ni por Tomorrowland en sí, sino porque ella se desata muy fácilmente.- dijo ella.

Ambos parecían unos padres resignados y hablando preocupados sobre el comportamiento de su hija rebelde, y Kai lo notó. Aquello le hacía gracia y le parecía tierno. Celine y él serían unos buenos padres...

-¡ÑÁ!- se oyó a Faline. Y acto seguido, un estruendo tremendo que indicaba que había apagado su radio y abierto la puerta de su habitación de una patada.

Celine apagó la radio, haciendo que la música de Vivaldi también dejara de sonar, de modo que se oyó el silencio interrumpido por los pasos estruendosos de Faline. Ésta apareció en el salón muy despeinada, con la cara roja de ira y llena de sudor. Llevaba unos pantalones muy cortos de pijama negros, sandalias negras y una camiseta negra de Deadpool que le llegaba hasta el muslo. Tenía las manos cerradas en dos puños impotentes.

-¡ME HAN MATADO CUÁNDO ESTABA A PUNTO DE GANAR!- gritó cerrando los ojos y llenando sus pulmones con cada palabra.

-Oh vaya, lo siento.- dijo Celine, aunque ya lo sabía, pues era bastante obvio debido al escándalo que había montado Faline con grito y tirando objetos de su cuarto.

Kai continuó riéndose por lo bajo mientras que Faline respiraba profundamente tratando de volver en sí.

-Necesito pagarlo con alguien.- dijo finalmente.

Celine tragó saliva. Kai paró de reír. Faline los miró durante unos instantes, y finalmente, se acercó al sofá a pisotones, mirando a Kai. Éste miró a Celine en busca de ayuda.

-Déjame a tu novio.- dijo cogiendo uno de los brazos de Kai y tirando de él.

-¿Eh?- la menor agrandó los ojos.-Espera, ¿qué le vas a hacer?-

-¡Socorro!- gritó el rubio, sintiendo algo de pánico.

-Tu pelo es bastante bonito, Kai. Déjame destruirlo.- dijo Faline, y sin más, arrastró al novio de su hermana por el pasillo.

-¡Celine! ¡Ayuda! ¡Va a hacer algo con mi pelo! ¡Raparlo! ¡Teñirlo! ¡No lo sé, pero algo va a hacer! ¡Socorro!- iba gritando él.

-Qué no, idiota. Sólo voy a desahogarme un poco.- repuso Faline, ya cerca de su dormitorio.

Cerró de un portazo y Celine se quedó con sus galletas y su taza de té en la mano, muy sorprendida y sin saber cómo actuar. Desde el dormitorio de Faline, se oyó el sonido de un secador y los gritos de ayuda de Kai. Faline, aparte del secador, también usaba sus manos para destrozar el peinado del joven.
Al cabo de unos segundos, todo el ruido finalizó y Kai salió del dormitorio de Faline acompañado por ella. Se sentó de nuevo junto a Celine y ésta dio un pequeño brinco al ver a su novio.

-¡Dios mío!- exclamó, pillada desprevenida.

No sabía si reírse o no, aunque tuvo muchas ganas.

-Hoy, señores, hoy he creado... ¡arte!- exclamó Faline besándose una mano y alzándola hacia arriba.

Le había hecho un enorme destrozo al pelo de Kai. Usando el secador de pelo y sus propias manos, había conseguido dejarlo más despeinado que nunca. Cada mechón de su cabello apuntaba a una dirección distinta. El chico parecía divertido, cansado y torturado a la vez.

-Pa... parece que te hayas acabado de levantar.- dijo Celine, alargando una mano y tocando con suavidad el pelo de su chico.

-No. Ni siquiera de recién levantado estoy tan mal. Cuándo me acabo de levantar, mi pelo está despeinado, pero no tanto.- murmuró Kai en tono cansado, preguntándose cuánto tiempo tardaría en arreglar aquél destrozo. Suspiró y miró hacia arriba, observando a Faline.

-Te acabo de hacer una obra de arte en el pelo, deberías agradecérmelo.- repuso ella.

-¿Pero qué clase de persona se desahoga despeinando a los demás?- preguntó el joven.

-¡Pues yo! Tengo muchas formas de pagar mis frustraciones, y una de ellas ha sido con tu bonito pelo. Bueno... Ya no tanto.- replicó Faline antes de echarse a reír. Miró alrededor en busca de su móvil.-Ahora... ahora una foto ¡y listo!-

-¿Qué? ¿Pretendes destruirme?- se horrorizó Kai.-Tengo una reputación que mantener.- bromeó.

-Ya no.- repuso Faline tras coger su móvil y fotografiar a Kai.

-¡Espera!- gritó el chico.

-¡Al instagram!- chilló Faline corriendo hacia su dormitorio.

-No puede ser.- Kai se cruzó de brazos y sacudió la cabeza, haciendo que su peinado hecho por Faline se agitara un poco, sus mechones apuntando hacia arriba dándole un aspecto muy gracioso.

-¡Claro que puede ser!- gritó la joven desde el pasillo. Acto seguido dio un portazo.

-Es increíble. Cómo se nota que Tomorrowland la ha vuelto más gamberra de lo que ya era.- repuso Kai.

-¡Lo he oído!- se oyó a Faline desde su dormitorio.

-¡Lo sé, era mi intención!- repuso el joven.

Celine sólo negaba con la cabeza observando la escena. Su hermana y su novio, cada cuál más curioso que el otro. Pero obviamente, los quería de todas formas.



~~~

Los doctores habían estado observando la actividad del cerebro de Brianna durante el último mes. Había aumentado ligeramente, dándoles la esperanza de que despertaría pronto. Suponían que debería llevarle su tiempo, pues la catalepsia causaba daños colaterales cómo estados de inconsciencia prolongados.
La habitación de Brianna estaba en soledad cuándo ella, finalmente, abrió los ojos. 
Miró alrededor y acto seguido parpadeó. Con esfuerzo, se levantó de la cama, emitiendo un pequeño gemido de dolor al notar el pulso en la cabeza. Observó una maleta en una silla cercana. Se acercó y la abrió, descubriendo que estaba llena de ropa. Reconoció que era ropa de su madre. 
Sacó un par de prendas, se quitó el camisón blanco y se vistió con dicha ropa. Se fue al baño de la habitación, se peinó, arregló y maquilló un poco, tratando de parecer normal y sana, y salió de la habitación a toda prisa antes de que alguien la viera.
Miró alrededor de nuevo, antes de entrar en el ascensor y dirigirse a la planta baja. Agachó la cabeza para poder esconder la cara tras su pelo y se dirigió, a paso rápido, a la salida del hospital. Suspiró de alivio una vez que estuvo fuera. Había conseguido salir de allí. No recordaba lo que le había pasado, sólo que estaba en su casa y de repente despertó en un espacio cerrado y pequeño, lo que parecía ser una caja de madera. Llamó a Valery por teléfono y no recordó nada más, hasta finalmente despertar allí. 
Se dirigió a un bar cercano, entró y se encerró en el baño, frotándose la frente con una expresión de estrés en su mirada. Poco a poco iba recordando más y más. El médico le había diagnosticado catalepsia, y estaba sola en su casa, pensando sobre ello, cuándo llegó Valery. Brianna estaba temiéndose que la enterraran viva, y al parecer, así había sucedido. Salió un momento del baño y se dirigió a la zona del bar dónde estaban los periódicos. Agarró uno y regresó al baño. Se apoyó junto al lavabo, abrió el periódico y empezó a leer:

-Falsa muerte de la modelo Brianna Stevenson. La modelo, en realidad, sufre de catalepsia y...- se interrumpió a sí misma al oír que la puerta se abría.

Se dirigió corriendo a una de las cabinas del baño. Una mujer joven entró y se dirigió a otra de las cabinas. Brianna siguió leyendo el periódico. Tras unos segundos, la mujer salió, fue al lavabo, se lavó las manos y salió del baño de mujeres de aquél bar. Brianna seguía leyendo en silencio y suspiró. Ya todo tenía sentido. Poco a poco los recuerdos terminaban de establecerse y ordenarse. Entonces, aquél pequeño espacio en el que despertó era un ataúd... Siguió leyendo. Le habían organizado un gran funeral, al parecer.
Suspiró y cerró el periódico. Al menos ahora se encontraba perfectamente y había logrado salir del hospital sin que los doctores y la prensa la agobiaran.



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Aly tropezó cuándo entró en el apartamento de su familia. Divisó a Wen, Cindy y Talia viendo la televisión en el sofá. Estaban viendo Bob Esponja, haciendo que Talia se riese sin parar. Aly pasó por detrás de ellos y los tres se giraron para mirarla.

-Hola.- saludó ella algo nerviosa.

-¡Hola Aly!- saludó Wen alegremente.

-¿Qué tal el día, hermana?- dijo Cindy.

-Bien, bien. ¿Ha merendado Talia?- se preocupó Aly alejándose.

-Sí, antes ha tomado un poco de helado. Aunque tranquila, se lo he dado yo.- respondió Cindy.

-¡Pero muy poco!- repuso Talia.-¡Yo quiero más helado!-

-Que no, que luego te duele la tripa.- dijo Aly acercándose a Talia y acariciándole el pelo con dulzura.-Entonces te pones a llorar y tenemos que llevarte al médico.-

-¡Pero me gusta mucho! ¿Puedo tomar un poco más, por favor?- insistió.

-No, Talia. A lo mejor luego, después de cenar.- añadió la mayor.

-A mí no me dejaban comer helado cuándo quisiera de pequeña.- intervino Cindy cruzando los brazos.

Wen se echó a reír.

-Ni a mí.- dijo.

-Ni a mí.- Aly sacudió la cabeza.-Pero ya sabéis que los niños pequeños de ahora están muy mimados.-

-Nosotras hemos mimado a Talia más que papá y mamá. Es nuestra culpa.- opinó Cindy.

Talia se rió por lo bajo y siguió viendo la televisión junto a Cindy y Wen. Aly se dirigió a su dormitorio con su bolso y se sentó en la cama. Suspiró, pasándose una mano por el cabello. Miró la puerta que llevaba al baño y bajó la mirada. Revolvió un poco su bolso y sacó de éste un test de embarazo. Se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño.
En el salón, Talia había seguido insistiendo un rato para que le dieran más helado, pero al final se rindió y empezó a bostezar. Cindy se puso en pie, la cogió de la mano y la llevó hasta su dormitorio.

-¿Vas a hablar a solas con tu novio?- preguntó la niña.

-¿Eh? No, Talia, Aly está por aquí. No vamos a estar a solas.- Cindy se sonrojó ante la idea de estar a solas con Wen, aunque no sería la primera vez debido a las citas que habían tenido.

-Hmm, si tú lo dices.- la pequeña se encogió de hombros.

Ambas llegaron al dormitorio de Talia y Cindy la ayudó a ponerse el pijama y a acostarse. Le hizo cosquillas y le dio un beso en la mejilla. Luego se fue y regresó al salón, dónde Wen seguía sentado en el sofá. Cindy se sentó a su lado y sonrió.

-La pobre tiene sueño.- dijo con un suspiro.

-Sí, es normal si lleva todo el día jugando.- respondió Wen.-La cuidas mucho, ¿eh?-

-Es mi hermana pequeña. Claro que la cuido.- opinó Cindy.

Wen sonrió y le dio un pequeño beso en los labios. Ella se sonrojó notablemente. Él la abrazó y se rió por lo bajo. Parecía divertido ante su ligera timidez.

-Eres muy mona cuándo te pones así.- opinó.

-¡Es tu culpa! Si no me dieres besos, no me pondría roja.- rebatió ella avergonzada.

-Pero si te estoy diciendo que estás muy mona.- repuso Wen, riendo y besándole una mejilla.

-Tú también eras bastante mono cuándo hablabas sólo delante de tu espejo sobre mí.- habló Cindy, recordando el día de aquella cita en casa de Wen.

El chico se sonrojó y apartó la mirada.

-Que no estaba hablando sobre ti.- insistió algo tímido.

-Anda ya, ¡si te escuché!- repuso ella. 

-¡No me escuchaste!- él agarró un cojín del sofá y golpeó con él a Cindy.

-¡Mentiroso!- Cindy cogió otro cojín y le golpeó de vuelta.

Antes de darse cuenta, ambos estaban riendo y golpeándose con los cojines. Cindy saltó hacia el otro sofá y Wen la siguió, haciéndola caer boca arriba sobre el sofá y cayendo sobre ella. Ambos rieron mirándose a los ojos, divertidos. Cindy se rió más cuándo Wen le hizo cosquillas en la tripa.

-¡Basta! ¡No me hagas cosquillas!- gritó empujando a Wen, haciendo que éste cayera del sofá.

-¡Au!- Wen cayó de culo en el suelo y se empezó a reír.

-Perdón.- Cindy se rió de nuevo y ayudó a Wen a levantarse.

-No pasa nada.- respondió él.

Ambos se sentaron de nuevo en el sofá. Wen la abrazó y ambos siguieron viendo la televisión.



~~~

Harry se encontraba sólo en casa. Aly, Harumi y los otros cuatro chicos ya se habían marchado y ahora él estaba tumbado en su cama, mirando el techo. Sus gatos paseaban por toda la casa y jugaban entre ellos. Se sentía muy sólo. De repente, llamaron al timbre. Él, suspirando, se levantó de la cama. Salió de su dormitorio y bajó las escaleras para llegar a la planta baja. Se paró frente a un espejo y se arregló un poco el pelo, puesto que no le gustaba recibir visitas despeinado. Se dirigió a la puerta y la abrió. 
En aquél momento, notó que el corazón le daba un vuelco. Se congeló en el sitio, poniéndose pálido, y agrandó los ojos, atónito. Estaba en shock. Se esperaba a cualquier persona en la puerta de su casa menos a aquella.

-Hola, Harry.- saludó Brianna.

El cantante sólo se quedó en el sitio y parpadeó varias veces, para averiguar si estaba teniendo una alucinación o no. Se frotó los ojos con ambas manos al ver que Brianna no desaparecía. Ella ladeó la cabeza y sonrió mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas. Harry sólo apartó la mirada, aún con los ojos abiertos de par en par. Miró de nuevo a Brianna, observándola, sorprendido, de arriba a abajo, y alargó una mano lentamente. Sus dedos tocaron la mejilla de Brianna. Harry dio un salto y apartó la mano bruscamente. ¿Las alucinaciones se podían tocar?

-Harry, soy yo.- repuso la chica con voz suave, esbozando una pequeña sonrisa y aguantando sus lágrimas para que éstas no cayeran. Avanzó hacia él y le abrazó con mucha dulzura, echando sus brazos sobre los hombros del cantante y apoyando su frente en uno de sus hombros.

Harry tuvo un escalofrío. Brianna lo estaba abrazando. Notaba su tacto, su olor, su presencia, la notaba a ella. El cerebro del cantante iba tan rápido que sentía que le iba a estallar. Le vino un dolor de cabeza enorme y se le secó la boca. Con lentitud, alzó un poco los brazos y le devolvió el abrazo a la chica. Sus brazos y sus manos apretaban la espalda de Brianna. Estaba ahí de verdad, era ella. Era real.

-¡Brianna!- gritó Harry antes de echarse a llorar y apretar aún más a la joven entre sus brazos.

Ella también dejó que sus lágrimas cayesen y enterró su cara en el hombro de Harry. Ambos se quedaron allí, en la puerta de la mansión del cantante, llorando y abrazándose. Harry sollozaba sin contenerse, notando que una felicidad inmensa invadía todo su ser. Al cabo de un par de minutos, Brianna se apartó de él, sonrió y le besó en los labios. Harry le devolvió el beso sin dejar de abrazarla. Acto seguido se despegó de ella y le secó las lágrimas. Luego se secó las suyas propias.

-¿P-pero, pero... c-cuándo has d-despertado?- preguntaba Harry muy nervioso y sin dejar de llorar.

-Hace un par de horas. No había nadie en mi habitación. Me he escapado del hospital porque necesitaba verte.- respondió ella a toda prisa, agitada debido al impacto de volver a ver al chico que amaba después de pasar una experiencia tan mala.

-¿Pero estás loca? ¡Podrías haberte encontrado peor! ¡Deberías haberte quedado en el hospital! Debemos llevarte de vuelta.- dijo él.

-No, yo quería verte a ti, a ti antes que a nadie. Quería ser la primera persona con la que hablar, no quería que fuera ningún doctor ni nadie más. Necesitaba verte, abrazarte, y mantener a los médicos y a la prensa fuera de ésto.- insistía ella en tono sincero.

Harry le hizo pasar y cerró la puerta. La miró, se rió de pura felicidad y la besó de nuevo. Ella le devolvió el beso y sonrió mientras que Harry se agachaba un poco, la sujetaba de las piernas y la levantaba por el aire mientras se seguían besando. Brianna se rió y besó la mejilla de Harry antes de abrazarle, aún levantada y sostenida en el aire por él. Harry giró sobre sí mismo, dando vueltas sin soltar a Brianna. Finalmente la dejó en el suelo de nuevo y la besó en los labios una vez más.

-Dios mío, nunca he sido tan feliz. Te quiero, Brianna.- decía él aún con las mejillas húmedas y una gran sonrisa brillando en su rostro.

-Yo también te quiero.- ella lo abrazó y le dio otro beso.

-Lo... lo he pasado tan mal. Cuándo creí que habías muerto, yo... De no haber llamado Valery diciendo que estabas viva, yo me habría vuelto loco... Quería... quería hacer una locura, estaba dispuesto a suicidarme. No podría haber seguido viviendo sin ti.- empezó a decir él muy nervioso, recordando los momentos en los que pensaba que Brianna estaba muerta.

-Shhh, todo está bien. Estoy aquí, estoy contigo de nuevo.- Brianna sonrió y le besó otra vez.

Harry se dio una palmada en la frente con la mano y alzó un dedo.

-Espera aquí. ¡No te muevas!- exclamó.

Corrió escaleras arriba, dejando a Brianna un poco confusa y sorprendida. Ella miró alrededor y al cabo de unos segundos, Harry regresó con las manos tras la espalda. Tenía las mejillas muy rojas y una gran sonrisa en la cara. Ella ladeó la cabeza, sin entender.

-Brianna Stevenson.- empezó a decir.-Hay algo que me habría gustado preguntarte hace mucho tiempo y delante de todo el mundo, para que todos sepan lo que siento por ti y lo mucho que te quiero.-

Avanzó unos pocos pasos más, comenzando a sudar.

-Eres una chica maravillosa, la mejor que he conocido, y daría mi vida por ti si fuera necesario. Eres la única capaz de hacerme sentir cosas nuevas y de plantarme cara aunque sea famoso. Puedo notar que me amas a mí, no al famoso cantante de una banda. Me miras de una manera... y cuándo sé que te hago reír... éso... éso me hace sentir el chico más afortunado del mundo. Quiero estar siempre contigo porque te quiero, Brianna.- siguió explicando.

Se arrodilló sobre una sola rodilla y la joven abrió los ojos de par en par. Harry reveló lo que escondía tras la caja; una pequeña caja negra. La abrió, mostrando el anillo que tiempo atrás le había enseñado primero a Niall y luego al resto de sus seres queridos. Tragó saliva sonoramente y sonrió, permitiendo que sus ojos verdes brillaran.

-Brianna Stevenson.- dijo con voz temblorosa y segura a la vez.-¿Quieres casarte conmigo?-

Ella se echó a llorar de manera inesperada. Harry se mordió el labio para no hacerlo él también. La chica asintió con la cabeza, tapándose la boca con ambas manos, y sus hombros convulsionaron con violencia. Se retiró las manos de la boca y mostró su gran sonrisa y sus mejillas cubiertas de lágrimas.

-Sí, Harry.- dijo entre sollozos.-¡Claro que sí!-

El cantante de rizos castaños también se echó a llorar, sin borrar su sonrisa ni la felicidad de sus ojos. Sacó el anillo de la caja y lo colocó con cuidado en el correspondiente dedo de Brianna. Acto seguido se levantó del suelo, la atrajo hacia sí y la besó con fuerza, con cariño. Sentía que no podía ser más feliz. Ella lo besó de vuelta, abrazándolo y sin despegar sus labios de los suyos. Estaba pletórica, más feliz que nunca, y Harry igual. Tras finalizar el beso, Harry la abrazó de nuevo y ambos se rieron, conmovidos por el momento. Se iban a casar, iban a estar siempre juntos.

-Ahora sí, ahora sí podemos hablar con nuestras familias. En el próximo concierto de One Direction daré la noticia de que estamos prometidos.- dijo Harry.-Necesito que todo el mundo sepa que eres la persona más importante de mi vida.-

-Harry, soy muy feliz. De verdad. Estaba esperando que me lo pidieras. Iba a pedírtelo yo también, pero no sabía si estarías preparado por el asunto de la banda, de las giras...- decía ella.

-Claro que sí, claro que estoy preparado para vivir siempre contigo. Pasaré cada momento que tenga libre a tu lado, puedo estar casado y continuar con One Direction a la vez.- explicó él.

Brianna se enganchó al cuello del cantante y lo besó otra vez.

-Ahora deberíamos informar a todo el mundo de que he despertado y de que estoy bien antes de que los doctores se empiecen a preocupar.- dijo ella.

-Creo que ya lo saben y ya están buscándote preocupados, ¿no dices que has despertado hace un par de horas? Vamos, vamos, debemos hablar con tu familia también, con la mía, nuestros amigos...- Harry agarró sus llaves y su móvil.

-¿Les contamos ésto?- preguntó la joven señalando el anillo.

-No. De momento sólo vamos a saberlo tú y yo. Ellos ya saben que yo quería pedirte matrimonio, pero no sabrán que ya lo he hecho hasta que yo lo anuncie en el próximo concierto.- se expresó Harry.-Hasta entonces, será nuestro secreto.-

Le guiñó un ojo a Brianna y ésta se sonrojó. Acto seguido se rió y besó a Harry de nuevo. Se quitó el anillo y lo escondió en un cajón cercano.

-Buena idea, así nadie sospechará.- asintió el cantante.

Brianna sonrió y ambos salieron a toda prisa de casa del cantante.



~~~

Los padres de Brianna fueron los segundos en enterarse de que la chica había despertado, ya que Harry había sido el primero. Una vez después de visitarlos, Harry y Brianna se dedicaron a hacer saber a todo el mundo que la joven había despertado y estaba sana. Todas las prensas querían hablar con ellos, sobretodo con Brianna, pero los doctores la llevaron al hospital de nuevo, sólo para tenerla unas horas en observación, cuidar de ella y asegurarse de que se encontraba bien. También la regañaron por escaparse del hospital, pero ella afirmó que se había encontrado perfectamente al despertar, y seguía así.
La noticia de Brianna recorrió todos los medios de comunicación en pocos segundos. La televisión e internet hablaban de ello todo el rato. Los periódicos también empezaban a escribir acerca del tema. Se estaba formando un revuelo increíble en toda la ciudad, y también en las redes sociales de todo el mundo. El fandom de One Direction estaba dando saltos de alegría. Las revistas de moda ya estaban escribiendo sobre aquello, puesto que Brianna, al ser una modelo, tenía gran impacto en el mundo de la moda y las noticias, y mucha más gente de la que ella creía en un principio habían lamentado su supuesta muerte.

-¡Estoy tan feliz de que todo haya salido bien!- exclamó Louis.

Todos los componentes de One Direction estaban en el hospital junto a Valery y los padres de Brianna. No podían esperar a que le dieran en alta. Ya llevaba una hora y media en observación y ellos estaban impacientes. Tenían el miedo de que le pasara algo más, pero ya había despertado e incluso había salido del hospital para ver a Harry, lo cuál les mantenía con las esperanzas altas de que la chica estaba sana y nada más iba a suceder. Louis le dio una palmada a Harry en el hombro.

-Yo también.- asintió el cantante de rizos castaños.-Nunca antes he sido tan feliz...-

Zayn, Niall y Liam se unieron a Louis y los cuatro rodearon a Harry con sus brazos, abrazándolo y revolviéndole el pelo. Valery sólo los observaba mientras reía. Los padres de Brianna caminaban de un lado a otro, felices y nerviosos a la vez. Finalmente un joven doctor salió de la habitación de Brianna y miró a todos los presentes con una sonrisa.

-La señorita Brianna Stevenson se encuentra, efectivamente, en buen estado. Vamos a dejarla en reposo media hora más y entonces dejaremos que se vaya.- anunció.

-Muy bien.- asintió el padre de la chica, aliviado. 

-Ya le he dicho a mi madre que Brianna ha despertado y está muy feliz.- dijo Harry.-Quiero contárselo a Gemma pero no me coge el teléfono. Estará ocupada.-

En aquél momento llegó Aly y abrazó a Harry. Luego a los demás.

-He venido en cuánto Niall me ha llamado.- dijo en tono cansado aunque alegre.-¡Me alegro tanto de que Brianna haya despertado! Todas las televisiones hablan sobre ella.-

Harry dio un pequeño salto y sonrió.

-¡Lo sé! Cuándo llamó a la puerta de mi casa... Yo... por poco no me desmayé.- dijo felizmente.

De repente el móvil de Harry sonó. Lo agarró y miró la pantalla, era su hermana. Descolgó felizmente.

-¿Sí?-

-¡Harry, ya me he enterado de lo de Brianna!- gritó ella.-¡Felicidades, hermanito!-

-¡Gracias, Gemma!- repuso él alegremente.-Oye, ¿te encuentras bien?-

Había notado algo de nerviosismo en la voz de su hermana mayor, aunque posiblemente sólo se lo imaginaba.

-Bueno, eh... Necesito que vengas a casa. Ahora.- dijo Gemma tratando de controlar su voz.

-¿Ahora?- Harry miró alrededor sin despegarse el móvil de la oreja.-Pero a Brianna le dan el alta en media hora... Y me gustaría estar aquí cuándo éso pase.-

-Harry, es urgente, necesito hablar contigo.- oyó la voz de su hermana.-Ven a casa cagando ostias.-

Las últimas palabras las había dicho con algo de énfasis e incluso un poco de impaciencia y rabia en la voz. Harry agrandó los ojos, sin comprender. Suspiró y se dijo a sí mismo que trataría de volver al hospital antes de que pasara la media hora, para poder ver a Brianna nada más le dieran el alta. Anunció a todos los presentes que necesitaba irse un momento y se marchó, subiendo a su coche y conduciendo hasta su casa por las largas carreteras.

-¿Qué querrá ahora? Gemma sabe lo importante que es Brianna para mí...- suspiró el cantante mientras conducía. No le hacía ninguna gracia tener que abandonar el hospital, pero su hermana sonaba realmente nerviosa por teléfono.

Tras unos diez minutos conduciendo, llegó a su mansión. Entró y miró alrededor.

-Gemma, ya estoy aquí.- dijo elevando la voz.

-Estoy en el salón.- repuso ella en tono algo seco.

Harry rodó los ojos. ¿Por qué Gemma parecía tan borde de repente? Harry fue al salón y vio a su hermana sentada en uno de los sofás. Ella miraba el suelo, muy pensativa, y parecía nerviosa a más no poder.

-Ya estoy aquí. ¿Qué sucede?- inquirió él. Tenía veinte minutos para volver al hospital y ser el primero en ver a Brianna de nuevo.

-Siéntate, por favor.- dijo ella procurando suavizar su tono de voz.

Harry se sentó junto a su hermana. Ella lo abrazó con timidez.

-Felicidades de nuevo por lo de Brianna.- dijo con voz temblorosa.

-Gracias, hermana.- Harry sonrió, devolviéndole el abrazo. Aquello ya estaba mejor.

Gemma se apartó y miró el suelo, tímida. Parecía avergonzada por algo. Harry lo notó.

-¿Estás bien? Dime, ¿qué te pasa?- inquirió.

Gemma pasó de la timidez a la seriedad de nuevo. Suspiró y sacudió la cabeza, muy agitada y seria.

-Necesito que esto no se lo cuentes a absolutamente nadie, ni siquiera a mamá, ni a Brianna, ni a los chicos, a nadie. Sólo entre tú y yo.- dijo en tono confidencial.

Harry parpadeó y asintió.

-Claro, Gemma. Por cierto, ya que me vas a contar algo importante y sólo a mí, yo también quiero confesarte algo; pero no se lo digas a nadie tú tampoco.- dijo el chico con una pequeña sonrisa.-Le he pedido matrimonio a Brianna, finalmente. ¡Ha dicho que sí!-

Gemma entreabrió los labios y sus ojos se iluminaron. Sonrió genuinamente y dio un pequeño brinco.

-¡Harry, éso es fantástico!- exclamó abrazando a su hermano de nuevo.

-¡Gracias! De momento sólo lo sabes tú. En el próximo concierto de One Direction lo haré público para que lo sepa todo el mundo. ¡Estoy tan feliz!- dijo él.

-Me alegra muchísimo ser la primera en saber vuestro compromiso.- opinó ella con un pequeño asentimiento de cabeza. Acto seguido bajó la mirada y suspiró.

-Bien, ahora te toca a ti.- repuso Harry incorporándose y esperando la noticia de su hermana.

-Eh...- Gemma miró hacia su hermano y luego al suelo de nuevo.

Harry sólo la miraba, dándole a entender que la escuchaba.

-No... no sé cómo decirte ésto.- dijo ella forzando una risa nerviosa.

Su hermano ladeó la cabeza y se rascó la barbilla, curioso y algo impaciente.

-Vamos, Gemma. Puedes confiar en mí.- dijo con ternura.-Desde pequeños nos lo hemos contado todo.-

-Ésto es distinto, Harry.- dijo ella palpando sus propias manos. Estaban sudorosas. 

-Pero, ¿qué es lo que pasa? Dímelo ya, por favor. Me estás preocupando...-

Gemma se mordió el labio inferior para no llorar y miró a los ojos a su hermano.

-Harry, estoy embarazada.-

El cantante abrió los ojos de par en par y se le descolgó la mandíbula.

-¿Qué?-

Gemma sacó de debajo de un cojín un test de embarazo que había guardado ahí. Daba positivo. Se lo enseñó a Harry. Él lo cogió y lo observó, atónito. Miró a su hermana.

-Que estoy embarazada. Vas a ser tío.- repitió ella con voz temblorosa, y dejó caer sus lágrimas.