miércoles, 25 de marzo de 2015

110- Calma y verano

-¿Seguro que te encuentras mejor?- suspiró Zayn.

-Sí, bueno, todo está bien ahora.- repuso Perrie.

-Me siento tan impotente... Tú secuestrada y yo sin saberlo.- resopló él.

-Y a mí lo mismo.- dijo Louis dirigiéndose a Eleanor y dándole un fuerte abrazo.

Todos se habían reunido en casa de Harry; los chicos de One Direction, Gemma, las cuatro secuestradas, Faline y Edmond. Los once hablaban acerca de lo ocurrido, muy preocupados y a la vez aliviados por lo que acababa de pasar. De los cinco miembros de la banda, sólo Harry había estado presente y había sabido que Brianna no había sido la única secuestrada.

-Vaya día más jodido. Por suerte todo ha salido bien. Menos mal que Edmond y yo te vimos.- habló Faline rodeando los hombros de Aly con un brazo.

-Si me hubiera enterado, habría ido yo mismo a darle una paliza a los secuestradores.- repuso Niall, observando preocupado a Aly mientras se pasaba una mano por el pelo y bajaba la mirada.

-Hemos logrado salir todos bien parados, y éso es lo importante.- lo calmó ella, dándole un beso en la mejilla y abrazándolos a él y a Faline a la vez.

Brianna estaba sentada en un sofá, temblando. Harry, sentado junto a ella, la tranquilizaba con abrazos y besos en la frente. La chica aún seguía conmocionada al ver a su novio recibir un disparo. Liam, Edmond y Gemma la miraron con algo de pena. Gemma sabía que su hermano había llevado chaleco antibalas, pero de no haberlo sabido, probablemente al oír el disparo habría reaccionado igual que Brianna. Louis, Zayn y Niall no podían creer todo lo que habían oído. Y ellos tres pensando que sus novias estaban bien... Y Liam igualmente estaba preocupado por el bienestar de las cuatro secuestradas. Por suerte, no habían estado ni un día entero cautivas. Aquello podía considerarse una victoria. Además, los criminales habían sido arrestados y no escaparían de la cárcel en una buena temporada.

-¿Qué tal ha conducido Faline? ¿Se ha excedido demasiado?- quiso saber Edmond.

Aly, Brianna, Eleanor y Perrie lo miraron, las cuatro con la misma expresión en el rostro.

-¿Yo? Pffff. Qué va. Qué poco me conoces, Eddi.- intervino Faline emitiendo una risa entre dientes.

-Claro, claro, sigue haciéndote la loca.- refunfuñó él por lo bajo.-Se te da de maravilla.-

Ella rodó los ojos y se encogió de hombros, sonriendo.

-Casi nos estrellamos con un contenedor, pero Fa pudo frenar a tiempo.- intervino Aly.

-Estábamos todas aterradas. Nunca antes en mi vida he ido en un coche a tanta velocidad.- comentó Eleanor en tono tímido y gentil.

Edmond fulminó a Faline con la mirada y ésta volvió a encogerse de hombros.

-Lo bueno es que hayan metido a ésos...- Zayn se tragó las palabras malsonantes que iba a decir y suspiró.-... En la cárcel. Ahora todo estará bien, o éso espero.-

-Éso esperamos todos.- repuso Liam.

~~~

Corinne, tras regresar de hablar con Niall y Liam, se había pasado el resto del día en su mansión, sin hacer nada. Se encontraba sentada en el sofá de la habitación dónde se encontraba la enorme tele y varias estanterías. Cogió su móvil y entró en internet, equivocándose un par de veces antes debido a que no lograba encontrar el navegador del móvil, pues había muchas aplicaciones y no recordaba nada. Entró en Twitter, aunque no tenía cuenta propia, y se dirigió al de One Direction para ver si habían hecho el favor que les pidió. Leyó un tweet en voz alta:

-"¡Hola a todos! Queremos, por favor, pedir algo de calma. No nos gusta saber que Corinder von Connor ha recibido amenazas de alguien que nos defiende. Tranquilos, todo ha cambiado. No hay necesidad de amenazarla ni odiarla. Todo está bien ahora. ¡Saludos!"- murmuró mientras iba leyendo el tweet. 

Suspiró, sonrió y cerró los ojos, aliviada. El tweet había sido publicado horas atrás y ya había tenido un millón de ¿retwiteaciones? ¿Retweets? Daba igual. Corinne no sabía lo que era éso de "retwittear" ni cómo se pronunciaba, pero le daba igual. Lo importante era que los chicos habían cumplido su palabra. Iba a estar tranquila ahora. Todavía debía arreglarse la ventana rota de su habitación, pero éso podía llevarse a cabo en un momento. Se sentía bastante aliviada y mucho más tranquila. La próxima vez que viese a One Direction, no se olvidaría de agradecerles el favor que le habían hecho.
De todas formas, aún no se sentía bien del todo. Seguía sintiéndose muy sola y perdida, y su familia apenas pasaba tiempo con ella, aún sabiendo que había perdido toda la memoria que tenía para siempre. Suponía que era porque estaban muy ocupados, pero no tenía ningún recuerdo de lo que se sentía al tener una familia, y tampoco lo estaba experimentando ahora. Suspiró algo triste y se dirigió a la cocina para picar algo y distraerse. La gata la siguió al notar que iba hacia la cocina.

-Vaya, parece que ya te voy cayendo mejor, ¿eh? Sólo debo ganarme tu cariño con comida.- bromeó Corinne entrando directamente a la cocina. No trató de acariciar a la gata porque sabía que huiría de ella.

~~~

Aquél día tan largo, movido y lleno de tensión llegó a su final, por fin, y pasaron los días. Llegó el día viernes 20, y ya quedaba muy poco de curso. Cindy estudiaba mucho en su instituto, aunque ahora muchísima gente había dejado de hablarle por no ser cómo Treisy, cómo ellos. Pero a Cindy ya no le importaba. Sabía que había gente que la quería por cómo era, sin necesidad de cambiar. Podía aferrarse a ellos. No necesitaba ser popular en el instituto para ser feliz. Estaba feliz con Wen, con su familia y consigo misma.
De todas formas, el ambiente era muchísimo más agitado en Yale. Aly, Lexi y los demás se pasaban horas allí, y al salir, varias horas más haciendo deberes. El final de curso en la universidad estaba siendo complicado: las materias eran cada vez más difíciles y los profesores mandaban cada vez más deberes. Al menos el día 21 finalizaría aquél curso, pero todavía quedaba otro por delante. A finales de septiembre todos deberían regresar a Yale para estar allí un último año, el cuál sería el más emocionante, pero por consiguiente, el más duro y difícil. Estudiar todo aquello era mil veces más complicado de lo que parecía, y requería una concentración enorme por parte de los estudiantes.

-No puedo más.- se quejó Lexi dejándose caer en su cama.-Llevo cuatro horas seguidas copiando apuntes sin parar... Matadme, por favor.-

Elma, sentada en su respectiva cama, soltó una risita mientras le hacía una trenza a Aly.

-Vamos, Lexi, ¿sabes cuántas horas llevo yo copiando apuntes? Siete.- repuso en tono animado.-Y no me quejo tanto.-

-Tú no eres vaga por naturaleza, yo sí.- gruñó Lexi, tumbada boca abajo en su cama.

-Españoles...- bromeó Elma rodando los ojos, aún trenzando el cabello rubio de Aly.

-¡Oh! ¡Maldita racista de españoles!- exclamó Lexi alzando la cabeza, agarrando un cojín y tirándoselo a Elma. Ésta colocó una mano frente a sí, sin apartar la mirada de la trenza de Aly, y evitó el golpe.-Además, ni siquiera soy española del todo. Nací aquí, cómo mi madre. Mi padre es el verdadero español de pura raza.-

-No te justifiques. Estaba bromeando.- repuso Elma. Su dedo índice, por accidente, se quedó enganchado en un mechón rubio de Aly.

-¡AAAAAAAH!- Aly echó un brazo hacia atrás y le dio una palmada a Elma en la frente.

-¡Au, tranquila, tranquila! Lo siento.- se apresuró a decir la morena.

-¿Por éso insistías tanto en hacerme una trenza? ¿Para darme tirones?- ironizó su amiga.

-Qué no, tonta. Que era para probar el nuevo modelo de trenza que encontré por internet.- contestó Elma mientras seguía trenzando el cabello rubio y largo de su amiga.-Ya verás, te va a quedar mucho más bonita que una trenza corriente.-

Lexi, ahora tumbada boca arriba sobre su cama, abrazó un cojín.

-Mañana acaba el curso... Pero en septiembre debemos volver. Y será ya el último año.- dijo, para luego suspirar en tono desconsolado.

-Lo cuál debería alegrarte.- la corrigió Elma.

-¿Alegrarme? Aunque sea el último curso, va a ser el más difícil.-

-Ésa es la idea. Estamos en la universidad.- habló Aly.

-Argh. Gracias por recordármelo, no tenía ni idea.- ironizó la castaña.

Elma y Aly se rieron entre dientes de nuevo. Lexi solía ponerse de muy mal humor cuándo estaba estresada. Ella, por su parte, sacó un libro de debajo de su almohada y empezó a estudiar un rato. Pocos minutos después, Elma terminó de arreglar el cabello de Aly y se separó de ella.

-Ya está. Me ha quedado genial. Soy una genia.- se jactó.

Aly se puso de pie y se acercó al espejo más cercano. La trenza que Elma le había hecho era, en efecto, muy bonita. Sonrió y se giró para mirar a su amiga.

-Me encanta, gracias por hacérmela. Tendrías que enseñarme, o al menos, pasarme el tutorial de internet en dónde encontraste los pasos para hacerla.-

-Luego, ahora tengo que volver a clase. Aunque sea viernes, los profes no van a darnos descanso a mis compañeros de clase ni a mí.- comentó Elma agarrando su mochila del suelo y dirigiéndose hacia la puerta.-Os veo luego.-

Lexi agitó la mano sin apartar la mirada de su libro y Aly le sonrió a Elma, también despidiéndose con la mano. Ésta salió del dormitorio, cerrando la puerta tras de sí, y Aly suspiró, acercándose a la cama de Lexi y sentándose junto a ella.

-Entonces, ¿Feather ya está totalmente recuperado?- preguntó algo preocupada.

-Sí, se ha mejorado en condiciones. Está a salvo en casa. No pienso traerlo aquí de vuelta...- suspiró Lexi. Dobló la esquina de la página del libro para no perder la lectura, lo cerró y lo dejó a un lado.

-Pobrecito. Se le echa de menos por aquí. Ésto está muy silencioso sin él.-

-Lo sé, ¿verdad? Sigo sin entender cómo alguien podría envenenarlo. Lo que más me preocupa es quién pudo haberlo hecho...-

-Elma no, y yo tampoco. No se me ocurre quién más ha podido entrar aquí, en vuestro dormitorio...- repuso Aly muy pensativa.

-Ni a mí. Estoy asustada, pero desde ése día no ha vuelto a suceder nada raro.- suspiró Lexi pasándose una mano por el cabello.-¿Y tú qué? ¿Ya te has recuperado del secuestro?-

-Sí, estoy mucho mejor. Brianna, Eleanor y Perrie también. Todo ha vuelto a estar tranquilo.- respondió Aly en tono calmado y sereno. Estaba preocupada por el simple motivo de que en ocasiones recordaba todos los momentos agitados de su vida, pero siempre trataba de apartarlos de su memoria y sonreír.

-Éso es bueno.- se alegró Lexi.-Me gusta ver que te recuperas fácilmente de las malas experiencias por las que has pasado, y que han sido muchas. Éso muestra lo fuerte que eres. Yo... por otro lado, soy la idiota que sigue torturándose por otro idiota que le puso los cuernos con otra tía aún más idiota con la que encima planea casarse.-

Aly asintió con la cabeza lentamente, bajando la mirada, y tragó saliva. Cuándo días atrás Lexi le había comentado éso, no se lo podía creer. Y seguía algo incrédula, sinceramente.

-Te agradezco que pienses que soy fuerte, pero no debes desmerecer tu propia fuerza. Sufrir de una infidelidad debe de ser algo terrible, y tú sigues intentando estar de buen humor siempre. Éso tiene mucho mérito.- la animó Aly colocándole una mano en el hombro.

La castaña esbozó una sonrisa a medias y dejó escapar un pequeño suspiro.

-Supongo...- repuso.-Pero lo mío sigue sin ser nada comparado a todo por lo que has pasado desde que conociste a One Direction.-

-Ésto no es una competición.- repuso Aly.-No se trata de ver quién es más fuerte. Sólo se trata de serlo, cada uno a su manera. Y tarde o temprano, tú conseguirás encontrarte mejor.-

-Gracias Aly.- Lexi sonrió y cogió su libro de nuevo.-Bueno... Voy a seguir estudiando.-


~~~

Aquella noche, los chicos estaban dando un concierto. Habían acudido miles de personas, cómo siempre. Sus seres queridos los observaban desde sus casas, por la televisión. Los gritos de las Directioners invadían el estadio, algunas más calmadas y dulces, y otras mucho más pervertidas. A los cinco cantantes les hacía ternura y gracia respectivamente.

-¡Harry, te quiero!-

-¡Niall, cásate conmigo!-

-¡Zayn y Liam! ¡Haced un trío conmigo!-

-¡Louis sé el padre de mis hijos!-

-¡Chicos, os amoooo!-

-¡No, yo más! ¡Os violo a los cinco ahora mismo!-

Ellos se limitaban a pasar a la siguiente canción, sabiendo que a sus respectivas novias no les molestaban aquellos comentarios, y por lo tanto, a ellos tampoco. Preferían tomárselo todo con humor. De ése modo, y siendo infantiles conseguían ser mucho más felices que personas totalmente "maduras" y serias. Estaban contentos porque la experiencia del secuestro a las cuatro chicas había quedado atrás y todas ellas estaban a salvo. Sacaban ésa felicidad a relucir en sus conciertos y se lo pasaban en grande. Sabían que eran unos privilegiados al poder trabajar de lo que les gustaba. El concierto duró dos horas y al terminar, los cinco estaban agotados, pero felices.

-Bueeeeno, hora de volver a casa.- habló Niall una vez que salieron del escenario.

-Sí, no puedo con mi alma ahora mismo. Mi garganta está en llamas.- bromeó Zayn.

-Qué ganas de irme a dormir y despertar mañana sabiendo que será el primer día de verano.- comentó Liam en tono alegre y entusiasta.

-Es verdaaaaad.- repuso Louis abriendo mucho los ojos y haciéndose el sorprendido.

-Yo he quedado con Brianna para dormir con ella en su casa. Sus padres no estarán en casa ésta noche, ya sabéis... Vamos a celebrar que mañana empieza el verano.- explicó Harry.

-Es decir, que vais a darle al tema cómo si fuera el fin del mundo.- intervino Niall, tajante, soltando una pequeña risa.

Harry lo miró de reojo y le dio una suave colleja. Niall se quejó y se frotó la nuca, ahora roja debido al repentino ataque de Harry. Louis, Zayn y Liam se rieron a carcajadas.

-Bueno tíos, nos vemos mañana.- repuso Liam chocando los puños con Louis antes de alejarse.

Niall aprovechó para sacar su móvil y entrar en su Twitter. Escribió un tweet diciendo lo alucinante que había sido el concierto y luego entró en el Twitter de la banda. El tweet a favor de Corinder von Connor tenía ya millones de retweets y miles de comentarios, todos afirmativos. Le alegraba saber que habían conseguido calmar a las "Directionators" enfurecidas, pues las fans de verdad, las Directioners, nunca serían tan violentas cómo para amenazar de muerte a alguien. Todos ellos habían conseguido perdonar a Corinder, o cómo debían llamarla ahora, Corinne, su diminutivo afectivo y de confianza. Al principio había sido difícil, sobretodo para él, pues tiempo atrás había recibido una gran paliza por los motivos conocidos. Pero aunque no lo pareciera, se sentía mucho mejor después de haberla perdonado. Sabía que ella, ahora, con su memoria en blanco y su nueva personalidad, era inocente.

~~~

-¡¡¡PUES TÚ ERES UN TREMENDO GILIPOLLAS!!!- la voz de Faline resonó por todo el globo terráqueo.

Edmond se agachó y una maleta voló por encima de su cabeza. Ésta chocó con la pared y cayó en el suelo con un ruido sordo. Edmond se giró para mirar a su novia, abriendo mucho los ojos. Faline agarró su balón de fútbol y se lo lanzó a Edmond. Ésta vez, acertó, y el balón golpeó la frente del chico. Éste gritó y cayó al suelo de culo.

-Um...- la cabeza de Celine asomó desde el pasillo.-¿Q-qué está ocurriendo?- preguntó algo asustada con su frágil y dulce vocecita de siempre.

-¡La loca de tu hermana! ¡Me está tirando cosas!- gritó Edmond, sentado en el suelo.

Celine se apresuró hacia su gemela mayor y la agarró de los brazos. Faline parecía endemoniada, estaba gruñendo por lo bajo y casi echando espuma por la boca.

-¡Faline, tranquila! ¿Qué sucede?- inquirió Celine, preocupada.

-¡¡TENGO LA REGLA!! ¡APARTAOS!- Faline se revolvió y se liberó de Celine.

-¿Qué? ¡Pero si nunca antes te has enfadado tanto al tener la regla!- se extrañó la menor, retrocediendo algo asustada.

-Estábamos en desacuerdo en algo, ¡y la muy loca de la cabeza se ha puesto a tirarme cosas y a gritar!- replicó Edmond poniéndose de pie. Corrió hacia Celine y se escondió tras ella. Resultaba gracioso ver a un chico de 1'86 escondiéndose tras una joven de 1'54.

-¡Voy a cargarme a cualquiera que se ponga en mi camino!- exclamó Faline. Ella, por su parte, medía 1'62. A pesar de ser físicamente igual a Celine, Faline era más alta debido a la gran cantidad de ejercicio, sobretodo baloncesto, que había hecho desde pequeña.

-¡Fa, tranquilízate, por favor! No hay necesidad de enfadarse... ¡Ni de tirar cosas!- trató de decir la sorprendida Celine en tono tembloroso. Edmond sí que estaba tembloroso, todavía agachado y escondido tras la hermana de su novia.

Faline se quitó la camisa mientras iba hacia su dormitorio dando pisotones. Se cambió y segundos después, salió con una camiseta de Kiss, uno de sus grupos de música favoritos. Era algo que hacía siempre para relajarse; cuándo estaba ardiendo de enfado pero sabía que debía calmarse, se ponía cualquier camisa de sus grupos o cantantes favoritos. Sus camisetas "sagradas" le transmitían algo de paz cuándo las llevaba puestas, y eran lo único capaz de calmar un poco su enfado.

-¡Me voy a dar un paseo!- gritó de mala gana.

-Pero Fa...- intervino Celine.

-¡No! Ya sabes que cuánto estoy cabreada es mejor que me aleje un rato hasta que me tranquilice. ¡De lo contrario, voy a cortar los testículos de ALGUIEN!- dijo ésta última palabra mirando a Edmond.

-¡Ah!- éste palideció, agrandando sus ojos, y se escondió todavía más detrás de Celine, cómo si ésta fuera su única salvación en el mundo.

-Nos vemos luego.- repuso Faline con el ceño muy fruncido. Alzó la barbilla, se alisó su camisa de Kiss y salió por la puerta a pisotones, cerrando, cómo no, con un portazo tan sonoro que sólo ella podía provocarlo.

Edmond y Celine estuvieron dos segundos en silencio, hasta que se oyeron unas llaves y la puerta se abrió de nuevo. Faline entró, dando pisotones, cómo no, y recogió con gesto solemne y orgulloso su móvil y sus auriculares de la mesilla del salón.

-Me olvidaba ésto.- dijo en tono de enfado.-Ahora sí, nos vemos luego.- 

Se fue, dio otro portazo y ésta vez más fuerte que el anterior. Edmond cerró los ojos al escucharlo. Celine lo miró de reojo y se giró hacia él. Le dio unas pequeñas palmaditas en la cabeza, mostrando compasión.

-Lo siento. Ya sabes lo exagerada que es mi hermana a veces.- dijo en tono dulce.

-E-exagerada es poco...- murmuró él. Seguía temblando y encogido cómo un perrito abandonado.

-Ven, vamos.- Celine se dirigió a un sofá y Edmond se sentó junto a ella.-¿Por qué discutíais?-

-Estábamos hablando de lo de Tomorrowland de éste año.- repuso Edmond.-Y sobretodo, de los artista de música electrónica, participen o no en él. Y bueno, ella se puso a defender a sus favoritos y yo a los míos. Yo estaba tranquilo, pero por su mal humor, todo escaló muy rápidamente. Qué violenta es... He visto pasar toda mi vida por delante de mis ojos.-

-Tranquilo.- Celine sonrió y cerró los ojos, bajando las cejas.-Ya sabes que ella tiene un fuerte carácter, pero nunca te haría daño... de forma grave.-

-¿Tú crees?- Edmond alzó una ceja.-Yo le tengo miedo... No sé si cortar con ella...-

Celine agrandó un poco los ojos y negó con la cabeza.

-No, Edmond. Ella te quiere mucho.- repuso Celine.-Sólo que cuándo se enfada... En fin, se vuelve loca.-

Él trató de sonreír pero estaba demasiado preocupado. Quería a Faline, estaba totalmente enamorado de ella, pero enfadada daba miedo... Miedo de verdad. Siempre trataba de no hacerla enfadar, pero en ocasiones cómo ésta, al tener, por ejemplo, la regla, se enfadaba mucho más de lo debido por cualquier tontería. Éso a él no le gustaba en lo absoluto, obviamente.

-Gracias Celine. Te lo agradezco.- repuso Edmond con un suspiro.-Y perdona por esconderme detrás de ti. Estoy dándole una mala impresión a mi querida cuñada.-

Ella se rió por lo bajo y negó con la cabeza.

-No te preocupes. Está bien.- dijo en tono calmado.

-Bueno, supongo que debería irme. Buena suerte en con los estudios y el hospital.- dijo él amablemente, levantándose del sofá.

Celine también se levantó y ambos se dieron un breve abrazo. Acto seguido ella se despidió con la mano mientras él iba hacia la puerta. Una vez sola de nuevo, Celine se volvió a sentar en el sofá y suspiró. Parecía que ella no era la única que tenía una relación complicada. No entendía a Faline. Ella tenía a Edmond a su completa disposición, y aún así se enfadaba con él. Y Celine, por su parte, quería a Kai y sabía que, aunque él también la amara ella, se encontraba en un constante estado de depresión y ausencia por lo de sus padres. Era injusto...

~~~

Todos los estudiantes de la universidad se despedían con abrazos y promesas de quedar mucho durante el verano antes de reencontrarse en septiembre. Aly estaba muy contenta con sus notas; había sacado sobresalientes y notables. Lo cuál le resultaba un alivio después de estudiar tanto y hacer tantos deberes.

-Verano, ¡al fin!- exclamó saliendo de la universidad de Yale mientras estiraba los brazos hacia arriba.

Lexi asintió mientras caminaba junto a ella.

-Qué ganas tengo de conocer a un chico guapo para olvidarme, por fin, de cierto idiota.- repuso.-O a lo mejor no. También puedo seguir soltera, debo aprender que no necesito pareja para ser feliz. Pero debo olvidarme de ésa mala experiencia cómo sea.-

-Con unos helados y una tarde de playa se te pasará todo, ya lo verás. Invitaremos a Elma y Leo también. Los cuatro lo pasaremos guay.- sonrió la rubia echando un vistazo al cielo.

-Seguro que sí... ¡Me encanta el verano!- repuso Lexi alegremente, dando pequeños saltos.

-¿A quién no?- añadió Aly sin borrar su sonrisa. Su angustiosa experiencia del secuestro iba desapareciendo de su cabeza lentamente, pero ella hacía todo lo posible por estar alegre y ser positiva.

Ambas se dirigieron a sus respectivos hogares. Lexi, Leo, Elma y los demás estudiantes internos se habían llevado sus maletas y pertenencias a casa el día anterior al salir de la universidad, de modo que aquél día podían marcharse sin tener que cargar con todas sus cosas.
Aly llegó al apartamento muy feliz y vio a Cindy en el sofá, dándole mordiscos a un bocata de pan de barra con Nutella. Se acercó a ella, se sentó a su lado y le dio un fuerte abrazo.

-¡Cin! ¡Por fin verano! ¿Qué tal las notas?- preguntó.

-¡Estupendas!- repuso la menor con la boca llena.

Cogió el boletín de sus notas, dejando en éste pequeñas manchas de Nutella. Aly las revisó; había aprobado todas. Sonrió y abrazó a su hermana de nuevo.

-Genial, Cindy. Lo has hecho genial.- la felicitó.

-Gracias. Seguro que tú también.-

-¡Sí! ¡Qué ganas de que llegue el próximo curso! Aunque sea muy difícil estudiar Psicología, mis compañeros y yo lo pasamos genial.- comentó Aly.

-Que vieja eres.- bromeó la menor en tono burlón.

-Calla, anda.- contestó ella, también de broma, mientras le revolvía el pelo.

-Vale, vale.- repuso Cindy de broma.

-Ahora vamos a por algo de picar, ¿te parece?- propuso Aly felizmente.

Cindy asintió con la cabeza y ambas, sonriendo, fueron a la cocina a por algo de comida para merendar juntas. Les esperaban unas más que merecidas vacaciones.

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No quería dejar el capítulo aquí ni escribir ésto, pero no puedo terminarlo ahora mismo y no quería teneros más tiempo esperando. Siento que sea tan corto y tan malo, pero ya sabéis lo que ha pasado... No puedo creerlo, de verdad que no puedo. Me encuentro en un estado emocional nefasto, igual que muchas otras fans de 1D. Sólo quiero llorar, o leer que es una broma. Debe de ser una broma. Nunca será lo mismo. Seguiré con la novela, por supuesto, y en la próxima que escriba también estarán los cinco chicos. CINCO. No cuatro. Para mí siguen siendo cinco, cinco chicos que me hicieron la vida más llevadera, cinco ídolos. Ésta noticia me ha arruinado el día.
Gracias por leerme y por apoyarme, si sois Directioners también contáis con todo mi apoyo. Ahora debemos apoyarnos más que nunca entre nosotr@s para afrontar ésto.
Te queremos mucho, Zayn.