viernes, 27 de febrero de 2015

109- Temerarios


Poco antes, en el centro de la ciudad de Nueva York...

-Faline, deberías dejar ya de comer las patatas fritas de éste modo. Vas a ensuciar el coche de mi abuela con las migas.- repuso Edmond rodando los ojos.

Ambos estaban en el coche de Edmond, él sentado al volante, comiendo los alimentos del McDonald's que habían comprado en el "McAuto." El coche estaba aparcado de modo que podían comer tranquilamente.

-Pero es que están tan buenas...- decía Faline mientras roía las patatas fritas cuál ardilla hambrienta. Agarró la hamburguesa y le dio un gran bocado.-Y tu también, hamburguesa, no te pongas celosa.-

-¿Y por qué no engordas? Que alguien me lo explique, por favor.- repuso Edmond echándole un disimulado vistazo al proporcionado cuerpo de su novia.

-Porque luego me lío a hacer deporte.- repuso ella sonriendo.

De repente Faline divisó a Aly paseando por la acera de la calle. De la alegría que le dio verla por segunda vez en aquél día, prácticamente se atragantó con su comida. Sacudió a Edmond del brazo.

-¡EH, EDMOND, MIRA ES ALY! ¡¡HOLA ALY!!- gritó con la boca llena.

Edmond soltó una carcajada.

-Deberías bajar el cristal de la ventanilla o no te escuchará.- repuso.

-Oh, cierto.- Faline bajó el cristal de la ventanilla mientras observaba cómo Aly se metía en un callejón.

El cristal terminó de bajarse y Faline fue a llamarla de nuevo, pero se interrumpió a la hora de hacerlo, pues pudo observar cómo dos personas, aparentemente hombres, se alzaban tras Aly. Uno de ellos le dio un golpe en la nuca con una barra de madera, haciéndola caer inconsciente al suelo.

-¡OSTIA PUTA!- gritó Faline, aunque por suerte los dos hombres no la oyeron debido a lo lejos que estaban.

-¿Qué pasa?- se preocupó Edmond.

Ella le señaló lo que sucedía. Entre los dos hombres cargaron a Aly rápidamente y se alejaron corriendo. Aquello pasó en al menos diez segundos. Faline abrió mucho los ojos y Edmond hizo lo mismo.

-¡¿Qué coño ha sido éso?!- dijo Faline entrando en pánico.

Edmond le cubrió la boca con las manos. En menos de un minuto, Faline ya había soltado tres palabrotas, aunque era comprensible. Faline mordió la mano de Edmond pero a éste no le importó, pues observó un coche negro aparcado a lo lejos y vio cómo los dos hombres se dirigían hacia él corriendo, cargando a Aly.

-Vamos a perseguirlos. Pero a distancia.- dijo prudentemente.

-¡Sí, vale! ¡Voy a llamar a la pasma!- Faline sacó su móvil con manos sudorosas y temblorosas y marcó el número de la policía.-¡Calma, Faline! Calma... Acaban de llevarse a tu mejor amiga pero todo va a ir bien...-

-¡No es momento de hablar contigo misma!- exclamó Edmond, preocupado por el bienestar de Aly, mientras arrancaba el coche y se disponía a seguir al primero aunque fuese a máxima distancia para que no sospecharan.

Faline se mordió las uñas de la mano izquierda, a la vez que con la mano derecha mantenía su móvil pegado a su oreja, mientras comenzaba a sudar impacientemente.

~~~

En la comisaría de policía, Gemma y Harry seguían hablando con los agentes cuándo sonó un teléfono, el teléfono fijo del escritorio. Uno de los policías respondió, descolgando.

-¿Diga?- guardó silencio unos segundos, escuchando hablar a la persona que había llamado.

-¿Quién es?- preguntó una mujer policía que estaba sentada cerca de él.

-Una tal Faline Parker. Dice que acaba de ver cómo dos hombres altos dejaban inconsciente y secuestraban a su mejor amiga, Alyson Willson, novia del cantante Niall Horan.- repuso él seriamente.

-¡De One Direction, de tu grupo!- exclamó otro policía, señalando a Harry.

-Dice la verdad. Conozco a Faline.- asintió Harry. Acto seguido pensó en lo que ésta le acababa de contar al policía y su rostro se llenó de preocupación. Primero Brianna y ahora Aly. Y posiblemente también le habría pasado algo a Perrie, por lo ocurrido con Zayn llamándola por teléfono sin que ella cogiera el teléfono. Aquello le hizo preocuparse todavía más.

-Van a indicarnos por dónde los están persiguiendo, aunque a distancia.- repuso el policía al teléfono.

Los demás policías recargaron sus respectivas pistolas, se las colocaron y empezaron a salir de la comisaría, dirigiéndose a sus coches oficiales, para poder activar las sirenas de éstos y empezar la búsqueda cuánto antes.

-Quiero que se pongan a salvo cuánto antes.- repuso Harry.-Debería entrar yo en acción primero mientras vosotros rodeáis a los secuestradores y les tendéis una emboscada. Deben de estar en alguna casa abandonada o edificio viejo.-

-Las emboscadas deben ser secretas. Sabrán que venimos, llevaremos las sirenas encendidas.- repuso otro policía acercándose a Harry.

-De todas formas dejadme entrar a mí primero. Debo asegurarme de que se encuentran bien... Y debo saberlo cuánto antes.- insistió el cantante.

Gemma miró inquisitivamente a su hermano.

-Éso es un suicidio, Harry. Entrar tal cuál en un sitio con secuestradores peligrosos...- dijo frunciendo el ceño y con preocupación en su rostro.

-Lo sé, pero estamos hablando de Brianna, Aly y quizá Perrie también. Puede que hasta Eleanor esté en peligro. Melanie al menos está en París, a salvo lejos de aquí.- dijo Harry.

Gemma rodó los ojos y se dirigió al exterior para subir en uno de los coches de policía. Harry miró el suelo preocupado, invadido por el pánico y la preocupación, aunque lo disimulaba lo mejor que podía.

-Harry.- dijo la mujer policía.-Si quieres entrar en acción, vas a necesitar ésto.-

Éste se acercó curioso y ella le tendió algo.

~~~

Las cuatro chicas y los dos hombres dejaron de pelear en cuánto escucharon las sirenas de policía acercarse. Ellas se hincharon con esperanza, ellos con rabia. Uno de ellos frunció el ceño profundamente.

-Mierda, mierda, ¡mierda!- exclamó.

-Vamos a usarlas cómo rehenes.- dijo el otro.

Pero Aly le propinó un patada en la barriga nada más escucharlo.

-Sólo intentadlo.- dijo con voz amenazante.

-Éso.- repuso Eleanor, frotándose un codo que estaba ligeramente raspado.

El sonido de las sirenas sonaba más cerca a cada segundo, aunque todavía parecían estar lejos. Las cuatro chicas echaron a correr rápidamente, sin saber si los dos hombres iban a perseguirlas o a esconderse. Oyeron cómo alguien tiraba una puerta abajo. 

-¡Vamos!- gritó Brianna haciendo un gesto con la cabeza.

Se dirigieron hacia el sitio del que provenía el ruido y vieron que se trataba de una salida. Corrieron hacia el exterior, descubriendo que estaban en un diminuto pueblo abandonado, compuesto por unos diez edificios. Estaba vació y debía encontrarse muy lejos de la ciudad, en las afueras más lejanas. Vieron la carretera, desierta salvo por los edificios en cuestión, y pudieron observar unos tres coches de policía y otro que era un coche normal y corriente, aunque bastante viejo. De éste último salieron Faline y Edmond. Faline empujó a Edmond hacia el coche de policía mientras le murmuraba unas palabras. Éste abrió los ojos cómo platos y miró hacia el coche del que habían bajado, muy preocupado. Señaló a Faline con un dedo, cómo amenazándola, y ésta asintió distraídamente con la cabeza, le dio un beso en los labios y prácticamente lo empujó dentro del coche de policía en cuestión.

-¿Faline y Edmond? ¿Qué hacen ellos aquí?- dijo Aly.-¿Cómo han venido?-

-¡TÍAS, VENID!- arrasó la estridente y preocupada voz de Faline, cargada de pánico y prisa.-¡RÁPIDO! ¡RÁPIDO, JODER!-

Aly obedeció sin pensárselo dos veces y echó a correr. Perrie, Eleanor y Brianna no sabían si seguir a Aly o dirigirse a los coches de policía.

-¡TODAS, NO SÓLO ALY! ¡VENID, VAMOS! ¡¡DEPRISA!!- gritó de nuevo Faline, moviendo los brazos arriba y abajo cómo si hubiera naufragado en una isla desierta.

La voz de Faline sonaba con tanta urgencia que las tres chicas restantes corrieron hacia ella. Faline agarró la muñeca de Aly y la empujó dentro del coche, poniéndola en el asiento del copiloto. Hizo una señal a los coches de policía. Brianna, Perrie y Eleanor también entraron, sentándose en la parte de atrás del coche concreto. Harry salió del coche de policía en el que iba, pero Brianna ya había entrado con las demás en el otro coche. Los policías salieron del vehículo llevando sus pistolas y se dispusieron a rodear el edificio.

-¡Faline! ¿Qué hacíais Edmond y tú aquí? ¿Habéis traído a la policía vosotros?- inquirió Aly, muy agitada debido a la situación. 

En menos de diez minutos las otras tres secuestradas y ella habían peleado contra los dos delincuentes, habían escapado del lugar y habían subido a un coche que nunca antes habían visto en el que Faline les había gritado que se subieran.

-Sí, nosotros los hemos traído.- Faline se sentó en el asiento del conductor y cerró con un portazo tan fuerte que el coche entero se sacudió.-Edmond y yo vimos cómo te dejaban inconsciente y te llevaban. Llamé a la pasma mientras él conducía y perseguíamos de lejos al coche de los secuestradores.-

-¿Y por qué has llevado a Edmond al coche de policía y nos has dicho que nos subamos aquí nosotras?- repitió Aly, atándose el cinturón de seguridad.

Un coche salió del viejo garaje del edificio dónde habían permanecido secuestradas, y los dos delincuentes iban dentro. Los policías regresaron a sus coches rápidamente para intentar rodear el coche de los secuestradores.

-Por ésto.- repuso Faline al ver el coche de los secuestradores.-Van a tratar de huir o de perseguirnos. Los policías podrán rodearlos mientras yo os saco de aquí. Pero Edmond no cabía. Él se queda con los polis.-

Faline metió la marcha más rápida y pisó el acelerador a tope. Brianna, Perrie y Eleanor se chocaron entre ellas en la parte de atrás mientras las dos últimas trataban de atarse el cinturón. Perrie iba sentada tras Faline, Eleanor tras Aly, y Brianna en medio. El coche no tenía cinturón en medio, de modo que Brianna se agarró a los sillones de Faline y Aly.

-¡Fa, vas demasiado rápido!- gritó Aly alzando una mano y cogiendo la agarradera con fuerza.

-¡De éso se trata!- exclamó ella.

-¡Ni siquiera te has acordado de ponerte el cinturón!- repuso Aly.

-¡Oh mierda!- Faline miró hacia abajo y se mordió el labio inferior.

Aly se estiró y le abrochó el cinturón de seguridad a Faline, mientras que ésta mantenía sus manos en el volante y sólo despegó una un poco para que el cinturón pudiera pasar por su hombro. Faline, ahora con el cinturón de seguridad colocado, pisó más el acelerador haciendo que el coche adquiriese una mayor velocidad.

-¡Las tres de atrás, decidme qué es lo que veis!- dijo en tono militar, demasiado concentrada en la carretera cómo para recordar los nombre de las aludidas.

Brianna se giró levemente, temiéndose lo peor, y acertó en lo que se temía. Los dos secuestradores habían evitado a la policía y las perseguían con el coche.

-¡Vienen tras nosotras!- le informó a Faline.

Ésta agrandó los ojos al escuchar las palabras de Brianna. Estaba conduciendo a una gran velocidad, muy temeraria, pues le preocupaba sacar a las cuatro chicas secuestradas de aquella situación lo antes posible. Podía escuchar el lejano sonido de las sirenas de los coches de policía, que trataban de alcanzar a los secuestradores. Eleanor y Perrie sujetaron a Brianna al notar la velocidad extrema que iba adquiriendo el coche. Faline cogió una curva, derrapando violentamente, provocando que Eleanor gritara con pánico.

-¡Tienes que ir más despacio!- le gritó Eleanor a Faline.

-¿Para dejar que nos atrapen?- ironizó Perrie.

-¡No, pero Faline va muy deprisa!- repuso Eleanor, angustiada.

-¡No lo suficiente!- opinó Faline, concentrada al volante.

Aceleró todavía más, haciendo que sus cuatro pasajeras se asustaran y se aferraran a sus asientos del coche, mientras que Eleanor volvía a chillar. Más que chillar por el pánico de la velocidad, lo hacía para liberar la tensión de todo por lo que acababa de pasar. Un secuestro, una pelea y ahora un extraño intento de huida. Con lo calmada y sencilla que era ella... Faline derrapó en otra curva, ésta vez más pronunciada. Aly, Brianna y Perrie se unieron al griterío de Eleanor. Faline rodó los ojos mientras conducía y llegó a una rotonda, la cuál aprovechó para tomar otro camino distinto. La carretera estaba totalmente desierta pero de todas formas, cerca había un paso de cebra y un semáforo en rojo. Faline se los saltó mientras seguía conduciendo a una velocidad de infarto.

-¡Te van a quitar puntos del carnet de conducir por éso!- exclamó Brianna, bastante inquieta.

-¿Por saltarme un semáforo en rojo e ir a toda velocidad debido a que nos persiguen dos psicópatas que os han secuestrado a las cuatro?- replicó Faline frunciendo el ceño.-Yo creo que me lo perdonarán.-

-¡De todas formas, vas demasiado deprisa! ¿Y si nos estrellamos?- quiso saber Eleanor, algo preocupada.

-No lo haremos.- sentenció Faline, muy segura de sí misma, con las manos pegadas al volante y los ojos pegados a la carretera por la que conducía.

Perrie trató de girar la cabeza para mirar hacia atrás; el coche enemigo estaba lejos, cada vez más, debido a la velocidad que llevaba Faline. Miró hacia adelante y sonrió nerviosamente.

-¡Los estamos dejando atrás!- exclamó, con alegría y alivio en la voz.

-A ver si la pasma acelera y los pillan de una vez. Ahora voy a ir más despacio, y cuándo lo haga, Aly, coge ése pequeño bote que hay a tus pies, quita su tapa y tíralo por tu ventana.- dijo Faline.

-¿Qué?- Aly abrió los ojos de par en par.

-¡Tú hazlo!- se impacientó Faline mientras disminuía la velocidad notablemente.

El coche de los dos secuestradores las estaba alcanzando debido a que Faline había ralentizado su marcha. Aly obedeció, cogiendo un pequeño bote blanco, quitando la tapa y bajando la ventanilla del copiloto. Se asomó a ésta, esperó a que el coche de los secuestradores se acercara más, y cuándo llegó el momento oportuno, Aly lanzó el bote hacia el coche que las perseguía. Éste rebotó en el cristal frontal del coche enemigo y su contenido, un montón de pintura negra, cubrió el parabrisas de éste. Aly soltó una sorprendida carcajada. Faline aumentó la velocidad de nuevo, haciendo que el cabello rubio y largo de Aly se agitara antes de que ésta volviera a meter la cabeza por la ventanilla.

-¡Qué pasada!- gritó Aly.-¡Lo he conseguido!-

-¡Sí, lo has hecho!- repuso Brianna mirando hacia atrás.-¡Tienen el parabrisas lleno de pintura negra! ¡No van a poder ver nada!-

-Qué pedazo de idea, Faline.- asintió Perrie, en acuerdo.-Aunque éso serán otros cuántos puntos del carnet...-

-¡Me dan igual los puntos del carnet! ¡Los policías saben que éstos dos imbéciles nos están persiguiendo! Me lo perdonarán todo...- gruñó Faline por lo bajo.

-Si tú lo dices...- bromeó Eleanor sonriendo y bajando las cejas.

Aly, de repente, estaba muy pensativa. Estaba recordando todos los sucesos de aquél día, incluyendo la conversación con los chicos por el chat. Si no se equivocaba, antes de que ella se conectara Zayn mandó un mensaje diciendo que Perrie y él estaban viendo películas, pero éso probablemente habría sido por la mañana. Le alivió inmensamente saber que Perrie, Eleanor, Brianna y ella no habían pasado ni un día entero secuestradas. Ella sólo había pasado unos pocos minutos en aquél sitio, pero habían sido muy intensos, con una pelea, unas sirenas de policía, y ahora en coche a una velocidad terrible debido a que Faline iba al volante.
En las filas de atrás, Brianna se giró y observó al coche de los secuestradores. Éstos habían tratado de limpiar el parabrisas de pintura negra varias veces, pero la pintura no se iba, razón por la cuál Faline le había dicho a Aly que la lanzase. Los dos salieron del coche, uno de ellos con el móvil en la mano, y en ése instante, dos motos se acercaron a toda velocidad. Cada uno de ellos se sentó en una, detrás de los que conducían, y los cuatro se alejaron en las dos motos a toda velocidad.

-¡¿Qué?! ¡¿Hay más?!- gritó Brianna, estupefacta.

Las dos motos habían pasado de largo a Faline. Ella entreabrió los labios, agrandó los ojos, y luego los entrecerró, aferrando sus manos al volante con más fuerza.

-Ésto ya es algo personal.- murmuró desafiante, cómo si estuviese en una película.

-¿Qué?- Aly la miró de reojo, insegura.

Faline pisó el acelerador a fondo y el coche volvió a dispararse hacia adelante, cómo si llevara cohetes propulsores. Eleanor volvía a gritar mientras cerraba los ojos con fuerza. Faline siguió conduciendo mientras los coches de policía llegaban hasta el coche, ahora vacío, de los delincuentes.

~~~

Lara y Richard acababan de llegar a casa y Cindy se encontraba en su cuarto. Suspiró y se levantó de la silla de su escritorio. Había escrito un largo texto a papel y lápiz y estaba tratando de memorizarlo. Quería disculparse con sus padres detalladamente, para poder compensar el mal rato que les había hecho pasar antes y sobretodo, su mal comportamiento. Después de unos diez minutos memorizando, finalmente salió de su dormitorio y se dirigió al salón. Richard estaba en la cocina comiéndose una manzana verdosa a bocados, pues llegaba de trabajar con un poco de hambre, mientras que Lara colocaba unas flores en un jarrón sobre la mesa dónde comían y cenaban. Acto seguido se dirigió a la cocina dónde estaba su marido y le dio un beso en la mejilla.

-¿Desde cuándo te gustan tanto las manzanas?- bromeó.

-Llevamos 24 años casados, ¿y aún no te has dado cuenta?- dijo él, bromeando de vuelta.

Cindy se acercó a la cocina con paso cauteloso y se quedó en el margen de la puerta...

-Hola...- susurró tímidamente.

Ambos la miraron a la vez.

-Has salido de tu cuarto.- comentó Lara indiferentemente.-¿Tienes hambre?-

-No... No tengo.- respondió ella.

-¿Entonces qué pasa?- dijo Richard.

-¿Pu-puedo hablar con vosotros, por favor?- inquirió Cindy educadamente. Seguía sin entender cómo podía haberle levantado tanto la voz a sus padres pocas horas atrás.

-Adelante.- Lara cruzó los brazos y suspiró silenciosamente.

Cindy miró el suelo por unos instantes y luego miró de nuevo a sus padres. Empezó a hablar:

-Sé que va a ser muy difícil perdonar y olvidar mi actitud de éstos últimos días. Pero, por favor...- sus ojos se llenaron de lágrimas.-No quiero perderos. Sé que el error fue mío, sólo mío. Y lo siento, lo siento mucho.-

Las facciones de Richard se relajaron. Lara por otro lado, trató de mantenerse seria y fría, esperando a que su hija mediana continuara antes de comprometerse a abandonar su postura de madre decepcionada.

-Perdonadme. Traté de cambiar para caerle bien a la gente de mi edad, pero ahora sé que no lo necesito. Porque os tengo a vosotros, a mi familia. Tengo amigos de verdad. Y he cometido una estupidez enorme.- se quebraba la voz de Cindy, la cuál, sin poder contener sus emociones, empezó a llorar, permitiendo que las lágrimas cayeran.-Sé que he sido una hija horrible últimamente, y más aún por ocultaros mi doble cara. He sido una mentirosa y una egoísta. No os odio, éso fue la mayor mentira que he contado de todas las que he dicho últimamente. Nunca podía odiaros. Sois mis padres y os quiero. Me odio a mí misma por haberos decepcionado de éste modo. Lo siento.-

Lara descruzó los brazos y acto seguido, intercambió una mirada con su marido. Richard asintió levemente con la cabeza, y entonces Lara también asintió. Ambos miraron a su segunda hija, la cuál esperaba, con desesperación, una respuesta. Richard se levantó del taburete y tanto él cómo Lara se dirigieron hacia Cindy. Ésta se mordió el labio inferior para dejar de llorar.

-¿Volverás a hacer algo así?- preguntó Lara, con el rostro lleno de calma.

-No, no.- se apresuró a responder su hija, negando con la cabeza.

-¿Y serás la Cindy a la que criamos de nuevo?- añadió Richard.

-Sí, lo prometo. Nunca más dejaré de ser quién soy.- contestó ella muy convencida, aunque seguía llorando debido al dolor que le provocaba haber tratado a sus padres de ése modo.

Sus padres sonrieron levemente y acto seguido, abrazaron a su hija. Ella soltó un sollozo de alivio y les devolvió el abrazo, sintiéndose increíblemente feliz. Amaba a su familia, y se juró internamente que nunca más diría lo contrario, pues a ella le habría dolido muchísimo que fuese al revés y sus padres le soltasen un "te odiamos" a ella, cuándo ella sólo se preocupaba por el bienestar de ambos. Cindy por fin entendía a sus padres, y que éstos sólo querían lo mejor para ella, al igual que Aly y Talia, y que si se enfadaban con ella era, precisamente, porque la querían y se preocupaban por ella. Los tres permanecieron abrazados más de un minuto entero, mientras que Cindy hacía grandes esfuerzos para dejar de llorar. Se separaron y Lara le limpió las lágrimas a su hija, luego le besó en la frente.

-Recuerda siempre que sólo queremos que estés bien. No queremos darte órdenes porque sí. Buscamos lo mejor para ti, tu padre y yo. Y también Aly. Y cuándo Talia crezca, también te protegerá siempre. Somos una familia unida, y siempre estaremos contigo. Sólo debes tratar de no alterarte tanto cuándo te enfades, de ser sincera siempre, y de hacer cosas sanas.- dijo calmadamente, pues, al ser madre de 3 hijas, ya sabía bastante de la vida.

-Estoy de acuerdo en todo.- asintió Richard para reafirmar lo dicho por su mujer.

Lara lo miró de reojo, medio enfadada y medio divertida. Richard se rascó la nuca y soltó una risa silenciosa. Cindy se frotó los ojos mientras se reía con ganas. Se sentía tan feliz... Por fin podía sentirse limpia, transparente y calmada.
Se oyeron pasitos cortos por el pasillo, provenientes de una niña pequeña. Talia entró en la cocina y miró hacia arriba para ver a Cindy.

-Hola Cindy.- saludó con su voz infantil, aunque no sonrió.

-Ay, Talia, lo siento mucho por no abrirte la puerta antes.- repuso Cindy agachándose y abrazando a su hermanita.-Perdóname. Me encantó que cantaras Do You Want to Build a Snowman. Quería abrir, pero estaba un poco enfadada. Pero ya vuelve a estar todo bien.-

Talia sonrió y devolvió el abrazo a Cindy. Mientras tanto, Richard y Lara sonrieron, enternecidos, mirando a sus dos hijas menores abrazadas. Finalmente, ambas se separaron del abrazo y Cindy se puso en pie de nuevo. Miró de nuevo a sus padres y sonrió.

-Vamos a merendar los cuatro. Cuándo Aly vuelva, estará muy contenta de ver que todo se ha arreglado.- sugirió Richard.

~~~

Aly chilló, llena de pánico, junto a Brianna, Perrie y Eleanor, las cuáles también gritaban. Faline seguía conduciendo, con los ojos entrecerrados y la vista posada en las dos motos que se alejaban velozmente. Pero ella también aumentaba la velocidad del vehículo, de modo que no iba a perderlos de vista. Las sirenas de los coches de policía se oían en la lejanía. Las motos se estaban dirigiendo a otro pequeño pueblo de casas pequeñas y Faline estaba dispuesta a pillarlos a toda costa. Pero para éso, necesitaba ir a una velocidad tremenda, y éso era exactamente lo que estaba haciendo.
Se adentró en una de las carreteras, persiguiendo a las motos, pero éstas tomaron dos calles diferentes, separándose. Faline siguió a una de ellas, pisando el acelerador con todo su empeño.

-¡Tendrías que frenar un poco! ¡Estamos ahora entre las mismas casas que ellos!- sugirió Eleanor a voces.

-¡¡No voy a frenar!! ¡Ya he alcanzado la velocidad que quería! ¡NO PODÉIS PARARME!- gritó Faline muy decidida. Se armó de valor y empezó a cantar.-Don't, stop me now! Don't, stop me, 'cause I'm having a good time, having a good time!-

Tarareó a voces el resto de la canción mientras derrapaba una curva a toda velocidad, provocando más gritos de terror y adrenalina por parte de las cuatro chicas a las que transportaba. Faline pudo ver de nuevo la moto a la que había elegido perseguir y bajó su ventanilla del coche, haciendo que el aire le agitara el largo cabello castaño debido a la velocidad.

-¡Deteneos, enfermos mentales!- gritó asomando la cabeza por la ventana.

Aly rodó los ojos y se dio una palmada en la frente. Cómo si fueran a hacerle caso a Faline... Ésta, con las manos prácticamente pegadas al volante, inhaló por la nariz con fuerza y apretó su pie contra el acelerador.

-¡FALINE, FRENA!- chilló Brianna, asustada y mareada ante la velocidad.

-Don't stop me, don't stop me, don't stop me, hey hey hey! Don't stop me, don't stop me, huh huh huh!- replicó Faline, cantando de nuevo, con los ojos entrecerrados mirando a la moto.

Las cuatro pobres pasajeras se aferraron a sus asientos, con los ojos desorbitados. Se arrepentían de haber subido en aquél coche con Faline. La persecución a gran velocidad continuó por un par de minutos, hasta que la moto llegó a un callejón, dónde se desvió por otra calle más estrecha, por la cuál no cabía un coche. El coche conducido por Faline iba tan rápido que Aly se llevó las manos a la cabeza al ver que iban a chocar con un contenedor de basura.

-¡¡Faline, el contenedor!! ¡FRENAAAAAAAA!- gritó, aterrorizada.

Faline abrió mucho los ojos, mientras sus labios se entreabrían, y pisó el freno con toda la fuerza que pudo, frunciendo el ceño preocupadamente. Las ruedas del coche emitieron un desagradable chirrido mientras que las cuatro secuestradas chillaban, presas del pánico, y Faline daba desesperados y repetitivos pisotones al freno. El coche fue disminuyendo su marcha, justo a tiempo, y, finalmente, el morro del coche dio un suave, casi imperceptible toque en el contenedor. Las cinco chicas dentro del coche, muy tensas y con los ojos abiertos de par en par, suspiraron, todas a la vez, mientras se relajaban y sus hombros caían en picado. Oyeron las sirenas de policías acercándose. De repente, uno de los secuestradores enmascarados apareció con una pistola, se acercó a la ventanilla de Faline, aprovechando que estaba abierta, y apuntó al interior con la pistola, mientras que las cinco jóvenes enmudecían del pánico.

~~~

Después de la merienda, Richard había ido a la sala de su ordenador de la casa para trabajar desde internet, y Lara había salido a comprar una nueva muñeca Barbie para su hija más pequeña, pues ésta la había roto horas antes mientras fingía que su Barbie saltaba en paracaídas. Por su parte, Cindy había finalizado unos deberes mientras Talia miraba la tele, y ahora Cindy acababa de terminar. Guardó sus libros en su mochila y se sentó de nuevo en el sofá junto a su hermanita. Estuvieron así media hora, viendo la serie de Gumball mientras se reían a carcajadas.

-¡Darwin es muy malo!- gritó Talia señalando la pantalla con su diminuto dedo índice.

Darwin, el famoso pez terrestre, no dejaba de darle, con una pelota, a su hermano adoptivo, Gumball, en la cara. Cindy soltó otra risa y asintió con la cabeza.

-Sí, está mal que le haga daño a Gumball de ésa manera.- comentó tan entusiasmada cómo su hermana.

-¡Pobre Gumball!- Talia puso sus manos en sus mejillas y estiró de éstas hacia abajo.

Al ver la mueca formada por su hermana, Cindy dio una palmada en un cojín y se empezó a reír. ¡Había olvidado lo mona que era Talia! Le dio un pequeño abrazo y un beso en lo alto de la cabeza. La niña soltó una risita y se acurrucó junto a su hermana.

-Te quiero mucho, Talia. ¿Vale? Y de nuevo, perdóname por no abrir la puerta antes.- dijo con voz suave.

-Que no pasa nada, ya te lo he dicho.- repuso la pequeña tranquilamente.-Yo también te quiero mucho, eres mi emanita, y Aly también lo es.-

Cindy sonrió otra vez, enternecida, y abrazó más a su hermana, la cuál daba saltitos sentada en el sofá. Tras unos segundos más viendo Gumball, Cindy se levantó del sofá y se asomó al pasillo.

-¡Papá! ¿Te queda mucho por hacer?- inquirió.

-No, ¿por?-

-¿Puedo salir un rato para pasear y relajarme? Pero cuándo termines de estar en tu oficina, así puedes venirte al salón con Talia y que no esté sola.- dijo Cindy.

-En un rato iré. Y sal, pero no regreses tarde.- advirtió él desde la sala dónde trabajaba.

-Lo prometo.- repuso Cindy firmemente.

Volvió al sofá y sacó su móvil. Le mandó un mensaje a Wen diciéndole que iría al exterior de su casa para quedar. Éste respondió que estaba de acuerdo. Cindy sonrió disimuladamente, se sonrojó y miró de nuevo la tele. De repente, un pequeño dedo, de Talia, le tocó una mejilla.

-Estás roja.- observó la niña, hundiendo su dedo en la sonrojada mejilla de Cindy.

-¿Eh?-

-¡Que estás roja!- Talia alzó la voz inocentemente, pensando que su hermana no la había oído.

-Oh...- Cindy se sonrojó aún más.

-¿Qué te pasa?- quiso saber, con curiosidad, la pequeña.

-N-nada...-

-¡Es por Wen! ¿A que chí? Por que antes casi le das un beshito.- dijo Talia cubriéndose ambas manos con la boca y riéndose con aire travieso.

-¿Qué? No... Para nada.- rebatió Cindy tratando de sonar seria.

-Ya claro.- se rió Talia de nuevo.

Cindy alzó una ceja mirando a Talia. Tan pequeña y ya usaba el sarcasmo... Sonrió, negando con la cabeza, y se dirigió a su dormitorio. Se cambió de ropa y se cepilló el pelo en un breve momento. Suspiró, sabía que Wen no la odiaba, al contrario, habían estado a punto de besarse si sus narices no se hubieran chocado de una forma tan patosa. Pero le quería explicar que lamentaba haberlo decepcionado, y que de paso, había hecho las paces con su familia. Hablar con Wen siempre hacía que Cindy se pusiera nerviosa, lo cuál no era ningún secreto.
Bajó al salón para ver cómo Richard ya estaba en el sofá junto a Talia, ambos viendo, todavía, Gumball. Cindy se despidió de ambos y salió a la calle.

~~~

Faline derribó la puerta de una patada, jadeando. Llevaba dos pistolas, una en cada mano, y dio un paso hacia adelante. Con voz autoritaria, informó:

-Despejado.-

Aly, Brianna, Perrie y Eleanor aparecieron tras ella. Aly, algo despeinada y con un arañazo en el brazo, llevaba dos largas katanas, una en cada mano. Perrie llevaba una pequeña daga en la mano derecha. Brianna portaba un rifle de asalto, sosteniéndolo con las dos manos, y lucía un pequeño corte en la mejilla derecha. Y Eleanor llevaba un arco y una flecha.

-¿Cuál es el siguiente paso, comandante?- inquirió Aly mirando a Faline de reojo.

-Aniquilar a todos los malos.- Faline entrecerró los ojos.

-¡Sí, comandante!- dijeron las otras cuatro a coro.

Acto seguido, las cinco posaron, formando una épica imagen posando con sus respectivas armas al más puro estilo de Sucker Punch. Faline sonrió a medias.

-¡A por ellos!- exclamó.

Hubo una explosión detrás de ellas, pero ellas ni se inmutaron, manteniendo sus poses.
La vista de Faline se nubló y oyó de nuevo la voz de Aly.

-Faline.... Faline...- la llamaba Aly desde algún lugar lejano.

Faline estaba tumbada en lo que parecían ser unas cuántas chaquetas colocadas en el suelo. Aly estaba de rodillas junto a ella, y le daba suaves palmaditas en la cara y en el brazo.

-Somos las putas amas... Sííííí nena... Cómo molamos...- habló Faline en sueños.

-¿Qué?- Perrie alzó una ceja, arrodillada junto a Faline y Aly.

Aly sonrió y se encogió de hombros. Faline abrió despacio sus grandes ojos azules y miró a las dos chicas rubias que estaban arrodilladas junto a ella. Frunció el ceño y suspiró.

-Claro. Era un sueño. Cómo no, molaba demasiado para ser real.- murmuró entre gruñidos.

-Estabas diciendo algo de aniquilar a la mala gente.- dijo Aly aguantándose la risa.

-Ya, ya lo sé... Era un sueño, por desgracia.- suspiró Faline incorporándose, quedándose sentada.-¿Qué me he perdido?- añadió frotándose los ojos.

-Cuándo uno de los dos secuestradores sacó su arma y se asomó a la ventanilla del coche, te disparó un dardo sedante en el cuello para que no pudieras seguir conduciendo y te dormiste al instante.- explicó Aly.-Entonces llegaron los otros tres y trataron de cogernos de nuevo. Perrie y yo pudimos defendernos con rapidez, pero a Eleanor y Brianna se las llevaron más fácilmente, pues las inmovilizaron primero. Por suerte la policía ha llegado, y ahora les están persiguiendo por éste pueblo, ya que es pequeño.-

-Los polis masculinos se han quitado sus chaquetas y las han puesto en el suelo para que pudiéramos colocarte encima.- dijo Perrie algo divertida, sabiendo que lo habían hecho puramente porque Faline era muy guapa y buscaban algo para hacerle la pelota.

-Ah, ya veo.- repuso Faline mirando a su alrededor, descubriendo las chaquetas de uniforme policial sobre las que había estado tumbada. Suspiró y se frotó los ojos de nuevo. Recordó cómo había conducido de manera extrema, arriesgada, y aún así, no estrelló el coche de la abuela de Edmond. Sonrió.

-¡Hemos encontrado a Eleanor Calder!- gritó de repente la voz de un policía.-No se la habían llevado demasiado lejos.-

Aly y Perrie ayudaron a Faline a ponerse de pie y ambas vieron cómo Eleanor llegaba acompañada de dos policías. La joven corrió hacia ellas, abrazando a Perrie y Aly a la vez.

-¿Estás bien?- se preocupó Perrie, examinando el rostro de Eleanor.

-Sí, sí. Gracias.- Eleanor asintió y miró a Faline.-Y tú, Faline, ¿cómo te encuentras? Te durmieron con un dardo para evitar que empezaras a conducir de nuevo.-

-Estoy bien, necesitaba una siesta de todos modos después de conducir de una manera tan tensa. Además, he tenido un sueño muy guapo.- repuso Faline recordando su breve sueño en el que dirigía una banda justiciera formada por ella misma y las cuatro secuestradas.

-Han capturado ya a tres de los cuatro secuestradores. Falta encontrar a uno de ellos, y a Brianna. Ella es la única de nosotras que falta. Y... Bueno... Yo no sé a qué parte del pueblo se la llevaron, claramente a una distinta que a mí, sólo que a mí me han encontrado antes. Y ella... No ha aparecido aún.- informó Eleanor mirando una por una, algo seria, a Perrie, Faline y Aly.

Ellas tres intercambiaron una mirada muy breve y acto seguido observaron el suelo, preocupadas. Los policías corrían de un lado a otro. Aly suspiró y se frotó uno de sus brazos, tratando de calmar sus miedos.

-Harry está aquí.- comentó.

Las demás la miraron, queriendo saber más.

-¿Harry?- preguntó Perrie.

-Sí. Cómo sabéis, yo fui la primera en librarse de los asaltantes fuera del coche, y una vez que llegaron los policías, mientras a ti, Eleanor, y a Brianna, os llevaban, tú, Faline, te encontrabas dormida por el dardo y tú, Perrie, tratabas de librarte del otro secuestrador. En cuánto los policías separaron a Perrie y al asaltante, vi a Harry salir de uno de los coches de policía. Nos abrazamos y él me comunicó que iba a ayudar a los policías a buscar a Brianna.- explicó Aly detalladamente, en tono muy intranquilo.

-Por cierto, ¿y Edmond?- preguntó de repente Faline, recordando que su novio estaba en uno de los coches de policía. Miró alrededor con el ceño fruncido.

-Ha habido un par de disparos lejanos de los policías para capturar a los secuestradores. Tu novio, el de pelo castaño y ojos azules, creo que estaba dentro de uno de los coches de policía, sentado en los asientos de atrás y abrazando sus rodillas mientras se movía hacia atrás y hacia adelante. Parecía un niño pequeño traumatizado.- respondió Perrie mirando a Faline y reprimiendo una sonrisa.

-¡Será gallina!- gruñó Faline poniendo sus manos en sus caderas.

-Pobrecito.- murmuró Aly sonriendo levemente. Se compadecía de Edmond, tanto por estar muerto de miedo cómo por tener a Faline de novia.

-Voy ahora mismo a buscarle.- sentenció Faline asintiendo una sola vez con la cabeza. Dicho ésto, se alejó dando pisotones y moviendo los brazos hacia delante y hacia atrás de una manera muy enérgica.

-Mírala. ¿Quién diría que acaba de despertarse de los efectos de un dardo sedante?- bromeó Perrie observando a Faline y a la interminable energía que ésta poseía.

-Lo sé.- Aly sonrió de nuevo y se encogió de hombros.-Le da igual el sedante, ella es Faline Parker.-

~~~

Cindy se dirigía a casa de Wen, caminando felizmente y con tranquilidad. Por fin estaba bien con su familia y se acabó el mentir para ella, pues estaba muy arrepentida. De pronto, su sonrisa se borró en cuánto vio a tres chicas acercándose. Se trataba de Treisy y dos de sus mejores amigas.

-¡Cindy!- saludó Treisy con su sonrisa, más bien forzada, de siempre.

-Hola.- respondió ella tímidamente.

-¿Qué tal? ¿Ya has conseguido que tus padres te quiten el castigo por lo de la fiesta? Porque imagino que, al ser tu primera juerga y tu primera vez bebiendo, te habrán castigado...- quiso saber Treisy.

-Sí, ya me han perdonado...- contestó ella algo nerviosa.

-¡Qué guay! Me enorgulleces. ¿Cómo lo has conseguido?- inquirió su amiga.

-Yo... Les he prometido que no lo volvería a hacer y les pedí perdón.-

-Mola ver que funcionó. Entonces, ¿cuándo vendrás a la próxima fiesta? ¿Te han quitado el castigo del todo, o aún no?- insistió la popular chica, mientras sus dos amigas escuchaban muy calladas.

-Treisy, acabo de decirte que les he prometido no volver a hacerlo.- respondió la rubia.

-¿Y qué? Yo también le he prometido éso a mis padres varias veces.-

-Que no pienso volver a comportarme así. Lo probé y sólo me ha traído problemas. A partir de ahora voy a actuar cómo solía hacerlo.- explicó Cindy.

-¿Cómo?- Treisy alzó una ceja. Sus dos amigas también.

-He aprendido que no tengo por qué intentar gustarle a nadie. Yo tengo mi forma de ser, y no puedo hacer cosas que vayan en contra de mis principios sólo para encajar.- explicó Cindy.

-Cin, querida, me parece que no lo entiendes. Vamos juntas al instituto y si actúas diferente, no podré seguir juntándome contigo. Tengo una reputación que mantener, cómo todos. ¿No, chicas?- siseó Treisy. Sus dos acompañantes asintieron con la cabeza.-Así que, Cindy, estás tomando la decisión equivocada ahora mismo. Es muy sencillo; o estás con nosotras, o estás contra nosotras.-

-No tengo por qué dar explicaciones de lo que hago. Ni tampoco tengo que formar parte de ninguna de las dos partes. No estoy contra nadie, simplemente quiero seguir siendo yo misma, sin tener que forzar mi comportamiento para parecer guay.- se expresó Cindy tratando de mantenerse calmada y serena.

-Ya veo...- Treisy miró de reojo a sus dos amigas y soltó un pequeño suspiro.-Me has decepcionado, Cindy. Pensé que eras más inteligente, que estabas dispuesta a encajar. Pero ya veo que no. Una lástima, eras una buena amiga.-

-¿Era? Entonces, según tú, ¿vamos a dejar de ser amigas sólo porque tengo una forma de pensar distinta a la tuya? ¿Es éso?- quiso saber la rubia, algo decepcionada.

-Sí, exactamente.- asintió Treisy.-No vuelvas a hablar a nadie de nuestro instituto, aunque si lo haces, no te preocupes, ya me encargo yo de que ellos no te hablen de vuelta.-

-No es justo. Creí que éramos amigas.-

-Eres la futura cuñada de Niall Horan, miembro de One Direction. Por supuesto que quería ser tu amiga. Pero me lo has puesto muy difícil, y ahora más todavía.- se sinceró Treisy, entrecerrando los ojos.

-En ése caso...- Cindy alzó la barbilla, dolida y aliviada a la vez.-Sí, dejemos de ser amigas. No quiero relacionarme con alguien que busca mi amistad por interés, y no por cómo soy realmente. Tú sí que me has decepcionado a mí.-

Treisy miró de reojo a sus dos amigas y las tres siguieron caminando, con los hombros hacia atrás y una aire muy altivo. Cindy las vio alejarse y acto seguido observó el suelo. Quizás, de ahora en adelante, se meterían con ella en el instituto. Pero le daba lo mismo. Prefería éso antes que engañar a los demás y engañarse a sí misma.

Siguió caminando por varios minutos hasta que llegó al hogar de Wen. Éste salió enseguida, ocultando algo tras su espalda. Miró a Cindy tímidamente y le sonrió.

-Hola otra vez.- repuso Cindy, sonriéndole de vuelta.

-Hola.- asintió Wen.

-Quería decirte que ya he hablado con mis padres. Todo está solucionado.- informó Cindy en tono calmado.-Hablar con Aly y contigo me ha ayudado mucho. Y todo vuelve a estar bien...-

-Lo imaginaba.- sonrió él.

-Ya... Por cierto, ¿qué escondes?- inquirió Cindy algo curiosa, tratando de mirar detrás de Wen.

Éste retrocedió mientras soltaba una pequeña risa y se sonrojaba un poco.

-Me imaginaba que ibas a arreglarlo todo, así que, cuándo salí de tu casa... Pensé en darte ésto.- explicó.

Llevó sus brazos delante de él, revelando lo que escondía tras su espalda, y le ofreció a Cindy un bonito y pequeño ramo de margaritas blancas, mientras su sonrojo iba en aumento. Cindy parpadeó sorprendida y entreabrió los labios para decir algo, pero los volvió a cerrar y cogió el ramo con cuidado. Wen, al soltarlo, volvió a poner sus manos tras la espalda por pura educación y timidez. Cindy olió las flores y se ruborizó un poco.

-Qué bonitas. Me encantan.- dijo en voz más aguda y cohibida de lo que le habría gustado.-Molan un montón. Gracias.-

Se acercó a Wen y le dio un pequeño beso en la mejilla. Éste miró al suelo y sonrió sin darse cuenta, encantado.

-Es... em... es cómo un pequeño regalo para celebrar que la verdadera Cindy está de vuelta. Sabía que te iban a gustar.- dijo Wen.

-Claro, eh, ésto, en fin, se acerca el verano y, bueno, eh, unas flores siempre se ven bien para decorar cualquier casa.- objetó ella ligeramente nerviosa.

-Sí, la verdad es que sí.- repuso Wen con otra sonrisa. Le encantaba cuándo Cindy se ponía nerviosa, era tan graciosa. Además, así sabía que no era el único nervioso, lo cuál le reconfortaba.

Ambos empezaron a pasear en silencio, mientras que Cindy sostenía el ramo de margaritas blancas entre sus manos, observándolas con ternura y emoción. Pensaban hablar sobre cualquier tema con tal de pasar un rato juntos. Estaban felices; por fin el asunto de Cindy se había resuelto de manera positiva.

~~~

-¿Seguro que no tienes miedo, Styles?- preguntó el policía que iba junto a Harry por una de las estrechas calles del pequeño pueblo.

-Sí que tengo. Para ser más sincero, estoy cagado.- repuso el cantante.-Pero me da igual. Sólo quiero encontrar a Brianna. Las demás ya están a salvo.

-Iré a revisar ésta tienda abandonada. ¿Vienes?- preguntó el hombre.

-No, yo revisaré otro lugar, así cubriremos más terreno.- contestó Harry.

El policía asintió y se alejó hacia la tienda. Harry, por su parte, continuó en línea recta varios minutos hasta llegar a lo que parecía un bar abandonado por el cartel que ponía fuera, en el cuál se leía "Cups Delight." Aquél pueblo tan pequeño y antiguo estaba prácticamente abandonado y desierto. Harry entró en el sitio, pues la puerta estaba medio rota, y descubrió que el local estaba totalmente vacío, sin ningún mueble, sólo con las paredes y el suelo viejos por el paso del tiempo. Su frente se cubrió de sudor al saber lo que le esperaba. Recordó el mensaje que había recibido por móvil minutos antes:

Harry y los policías se alejaron de la zona dónde Faline, Perrie y Aly descansaban. Vieron que Eleanor se acercaba con más policías y supieron que ya sólo faltaba encontrar a Brianna, cosa que no le hacía mucha gracia a Harry, pero trató de calmarse y mantenerse positivo. De todos modos, estaba feliz por ver que Aly, Perrie, Eleanor y Faline estaban sanas y salvas, pero debía encontrar a Brianna o empezaría a sentirse realmente ansioso y preocupado. En ése instante notó un sonido, era su móvil. Lo sacó y leyó un mensaje Anónimo que decía: "Si quieres encontrar a tu chica, acércate al bar "Cups Delight" completamente sólo. Si traes a algún policía, ella morirá." 
Los ojos de Harry se abrieron de par en par, y, aterrado, releyó el mensaje mientras sus rodillas se doblaban de puro pánico.

Harry se aclaró la garganta y respiró profundamente.

-Estoy aquí.- dijo muy tenso y serio.

De repente, se abrió una puerta fuertemente y Brianna cayó al suelo, cómo empujada. Soltó un gemido de dolor al chocar contra el suelo, y se quedó tirada boca abajo unos instantes antes de tratar de incorporarse. Los ojos de Harry se agrandaron al verla.

-¡Brianna!- exclamó, acercándose unos pasos.

Un hombre enmascarado, pistola en mano, salió de la misma puerta por la que acababa de empujar a Brianna, y con su arma, apuntaba a Harry. Éste retrocedió un sólo paso, aún a varios metros de Brianna y el hombre.

-¿Has venido sólo?- inquirió el secuestrador.

-Sí. Totalmente sólo. Lo juro.- dijo Harry.-Los policías no me han seguido hasta éste lugar.-

-¡¿Me estás mintiendo?!- el hombre se aferró aún más a la pistola.

-No.- añadió Harry, que decía la verdad.-Vengo sólo. Te hice caso. No me ha acompañado ningún policía hasta éste bar.-

-Sólo me queda una bala...- repuso el hombre.-Y quiero asegurarme de no malgastarla.-

Brianna soltó un sollozo desde el suelo. Estaba temblando debido a la situación. Harry la observó, luego miró de nuevo al hombre del pasamontañas negro.

-Ya me tienes aquí. Deja que ella se vaya.- dijo en tono serio, casi amenazante.

-Me parece justo.- el hombre agarró a Brianna del brazo, la levantó y la volvió a empujar, haciendo que ésta tropezara y se diera, otra vez, de bruces contra el suelo. Ella podía defenderse cómo había hecho antes junto a las otras tres secuestradas, pero ahora él llevaba un arma y era todo muy distinto. No podía arriesgarse a que el hombre disparase a Harry o a ella si trataba de defenderse.

-¡Y deja de maltratarla!- habló de nuevo Harry, alzando la voz.

-Harry...- susurró Brianna mientras lloraba de puro terror.-Tienes que irte... Por favor.-

-No. Me buscan a mí. Buscan a One Direction. Por éso os han secuestrado a vosotras.- dijo Harry.

-Sólo quedan cuatro. Niall, Liam, Louis y Zayn.- siseó el secuestrador, con voz siniestra, calculadora, y muy satisfecha.-Todos cayendo, uno por uno. Ya veo los titulares "Descansad en Paz, One Direction." Y todos recordarán que Harry Styles fue el primero en caer.-

Sin dudarlo más, apretó el gatillo. Se oyó el disparo. La bala salió a toda velocidad y golpeó a Harry en el pecho. Brianna gritó con más fuerza de la que poseía, haciendo que su voz se rompiera. El cantante dio unos pasos hacia atrás por el impacto. Aún podía escucharse el eco resonando del disparo. Brianna lloraba y gritaba a la vez.

-¡¡¡Harry!!! ¡¡¡HARRY, NO!!!- chillaba a pleno pulmón, su rostro contraído ante la terrible imagen de ver a Harry siendo disparado.

Brianna sintió que todo su mundo se desmoronaba, que la ansiedad, el pánico y la ira la llenaban por dentro. No podía describir lo que sentía, sólo siguió llorando y gritando, tan conmocionada por aquél suceso que no podía ni moverse, su cuerpo no respondía. 
Harry había dado unos pasos hacia atrás al ser golpeado por la bala, sí. Pero no había caído el suelo cómo se esperaba que hiciera. El secuestrador frunció el ceño bajo el pasamontañas que cubría su rostro. Harry cerró los ojos por un momento y suspiró de puro alivio. Había funcionado. Bajando la vista, se desabrochó la chaqueta, botón por botón, a una velocidad más bien tranquila. Se apartó la chaqueta del pecho y reveló un chaleco antibalas.

-Vaya, vaya, fíjate en lo que tengo aquí. Pero mira por dónde, se me había olvidado por un instante que lo llevaba puesto.- habló Harry en tono descarado y bromista, mirando al delincuente.

Éste estampó la pistola contra el suelo, haciendo que varios pedazos de ésta se rompieran. Su última bala... Y la había usado en vano. Debería haber disparado a Brianna para que ella muriese y dejar a Harry Styles con depresión permanente. Se arrepintió en el acto cuándo por la puerta principal aparecieron unos ocho policías armados. Habían oído el disparo, el cuál prácticamente había resonado por todo el pueblo, y habían corrido hacia el lugar de origen. Uno de ellos disparó al secuestrador en la pierna y éste cayó al suelo gritando. Los ocho policías se abalanzaron sobre él para reducirlo y esposarlo.
Harry se apresuró junto a Brianna. Se arrodilló junto a ella y la abrazó con fuerza, mientras que ella seguía temblando y no conseguía que las lágrimas dejasen de caer. Aquél había sido el peor momento de su vida. Ver al chico que amaba ser disparado en el pecho había sido indescriptible, la peor experiencia del mundo. Pero ver que él seguía bien y que aquél chaleco antibalas le había salvado la vida la hizo inmensamente feliz, más feliz que nunca. Lloraba de alivio, de felicidad, y para desahogarse, liberando toda la tensión y el miedo acumulados aquél día.

-Tranquila.- susurró Harry, sosteniéndola.-Estoy aquí. No me voy a marchar nunca.-

Ella se abrazó a Harry cómo si éste fuera su única esperanza de vivir, su tesoro más valioso, y así lo era. Cubrió el hombro de Harry con lágrimas durante varios minutos, mientras que los policías se llevaban al secuestrador esposado y con una pierna herida debido al disparo recibido. Harry, todavía de rodillas junto a Brianna, se separó del abrazo y se levantó despacio, para luego tenderle la mano a su chica. Ella agarró la mano de Harry y él la ayudó a levantarse. La pobre chica seguía temblando y se abrazó de nuevo al cantante de rizos castaños.

-No... No vuelvas a hacer algo así en... en la vida... ¡Yo no sabía que llevabas chaleco antibalas! ¡Ca-casi me matas del susto!- exclamó Brianna, todavía conmocionada por lo ocurrido.

-Lo sé, lo siento. No podía decírtelo porque entonces él también se habría enterado. Ninguno de los dos sabíais que llevaba chaleco. Por éso me quedé quieto, sabía que probablemente me iba a disparar. Pero de no haber llevado chaleco antibalas, nunca me habría quedado en el sitio permitiendo que me disparase en el pecho. No soy tan estúpido cómo para dejarte de ése modo.- repuso él, acariciando el cabello de ella suavemente.

-He pasado el peor momento de mi vida al ver cómo recibías el disparo... Harry, te quiero.- repuso ella con otro sollozo, abrazándose a él una vez más.

-Yo también te quiero.- añadió él con una sonrisa y voz suave. Le devolvió el abrazo con ternura. Estaba feliz de regresar a la calma.-Y tranquila. No vas a deshacerte de mí tan fácilmente. Ya sabes lo que dicen. Mala hierba nunca muere.-

Brianna soltó lo que pareció ser un sollozo y una risa a la vez. Harry siempre conseguía animarla y hacerla reír, incluso si acababan de pasar por un momento abrumador. Ambos salieron del lugar, llegando a la calle. Caminaron junto a los policías hasta finalmente llegar con el resto de ellos y las chicas. Tuvo lugar un abrazo de grupo y un gran momento de alivio.

-Ahora todo estará bien.- dijo uno de los policías.-Prometido. No tenéis de qué preocuparos.-

Aly suspiró. Sabía que todo aquello iba a salir en las noticias, de modo que era inútil tratar de ocultárselo a sus padres para que no se preocuparan. Además, Niall, Louis, Zayn y Liam debían saber lo ocurrido. Aunque Melanie, la novia de Liam, al menos no había estado en ése revuelo; ella seguía en París.
Los cuatro secuestradores estaban arrestados y por fin todos podían tener algo de calma.
Se dirigieron a casa, de vuelta a la ciudad. Después de un día tan tenso y agitado, era hora de relajarse un poco, además de presentar la respectiva denuncia. Pero lo importante era que ya estaban a salvo.