domingo, 11 de enero de 2015

107- Esperanza... ¿o desesperación?

Aly releyó el documento de Harry y abrió los ojos cómo platos.

-¿De verdad has mandado quince partidas de búsqueda?- preguntó.

Los chicos de One Direction y Aly se encontraban en casa de Harry. Después de que éste les comunicara lo ocurrido por el chat del teléfono, todos enseguida fueron a su casa para apoyar y calmar a Harry.

-Sí. Quince grupos de agentes para que la busquen. En cada grupo hay cinco.- repuso Harry sentado en el sofá, muy serio y apoyando la barbilla en una de sus manos.-Sigo pensando que no son suficientes.-

-¿Que no son suficientes?- Aly hizo un cálculo mental. Quince grupos y cinco agentes en cada uno era igual a...-¡Hay 75 personas buscándola!-

-Lo sé.- repuso Harry-Lo que he dicho. No son suficientes. No la han encontrado todavía.-

-Harry, han salido a buscarla hace media hora, por supuesto que no la han encontrado todavía. Tranquilízate.- le dijo Niall con serenidad.

-¡No puedo! Necesito saber dónde está. Qué le ha pasado. Si está sana y salva.- se impacientó el chico de cabello rizado, mirando a todos los presentes, muy inquieto.

-La encontrarán, no te preocupes.- lo alentó Liam con una pequeña sonrisa calmada.

-Sí, ¿pero cuándo?- repuso Harry, desesperado.

-Pronto.- intervino Zayn.-Y ten paciencia, ¿de acuerdo? Seguro que en seguida volvéis a estar juntos.-

Harry miró de reojo a Zayn y suspiró, cansado. Deseaba que su amigo tuviera razón.

-Sí, no te preocupes, Harry.- habló Aly de nuevo.-Con 75 profesionales buscándola, es imposible que no aparezca, ¿no crees?-

Harry suspiró otra vez y se pasó una mano por el cabello.

-Supongo que no tengo otra opción que esperar...- murmuró por lo bajo.

Liam le dio una palmada en el hombro para tranquilizarlo.

-Éso es.- dijo calmadamente.-Espera y verás cómo aparece pronto, muy pronto.-

~~~


Brianna empezó a respirar aceleradamente, cogiendo sonoras bocanadas de aire. Trató, una vez más, de soltarse las cuerdas que le ataban las manos, pero no era posible. Cerró los ojos con fuerza a medida que los pasos se acercaban. Cuándo parecía que alguien iba a entrar en la habitación, los pasos se detuvieron en seco y segundos después, retrocedieron, dando marcha atrás. Brianna abrió los ojos despacio, algo temerosa, y oyó un portazo lejano que la hizo sobresaltarse.
Suspiró con fuerza, descargando la tensión de aquellos últimos segundos en los que pensaba que le iban a hacer algo. De nuevo, empezó a agitar las manos atadas a su espalda, a intentar separarlas, a frotar las cuerdas de ésta con la madera vieja de la silla... De repente, las cuerdas se quedaron enganchadas en algo. Brianna abrió mucho los ojos y trató de mirar hacia atrás lo máximo que pudo. En uno de los dos palos de madera vieja que unían el respaldo de la silla con el asiento, había un clavo atravesado, y las cuerdas se le habían enganchado en la parte más afilada de éste.

-Bien.- murmuró para sí misma, sonriendo al ver que podía usarlo para liberarse.

Trató de frotar con más fuerza todavía las cuerdas que ataban sus muñecas contra la parte afilada del clavo para que las cuerdas se rompiesen. Lo hizo tan rápido y con tanta desesperación que, por accidente, se hizo un rasguño en el dorso de la mano izquierda.

-¡Ay!- exclamó, aunque acto seguido apretó los labios. No podía permitirse el lujo de que la oyeran.

Enganchó de nuevo las cuerdas al clavo y sacudió sus manos, tirando de las cuerdas. Éstas se rasgaron tras un par de minutos. Brianna sonrió eufóricamente y con un golpe de muñecas hacia los lados, terminó de romper las cuerdas, ahora finas debido al clavo que las había ido rompiendo. Se miró las manos y se frotó las muñecas. Luego miró el dorso de su mano izquierda. El rasguño sangraba un poco, pero daba igual. ¡Al fin tenía las manos libres! Se levantó de la silla cautelosamente. Miró alrededor y se acercó a la puerta de la estancia. Pegó la oreja a ésta, no se oía nada. Trató de abrirla, pero claramente estaba cerrada con llave. Se giró. Había otro pasillo en ésa habitación. Suspiró para luego respirar profundamente. Luego se adentró en el pasillo.

~~~

Celine se dirigió al hospital. Ya que le había comentado a Faline y Aly su decisión de hacerse voluntaria y había obtenido la aprobación de ambas, decidió que empezaría aquél mismo día. Cuánto antes comenzase a ayudar a las personas, mejor. Entró y presentó el documento que había imprimido de la web oficial del hospital para presentarse oficialmente cómo voluntaria. La mujer que la atendió le ofreció una lista con actividades del hospital en las cuáles podría participar. La primera de la lista se trataba de leerle cuentos a los niños pequeños que estaban ingresados. Celine asintió, agradeció a la mujer y se dirigió al lugar correspondiente. Tras unos pocos minutos caminando por los pasillos del hospital, había llegado.
El sitio en cuestión era una bonita y colorida sala, con asientos de tonos alegres y una televisión enorme, en la cuál se estaba reproduciendo una producción de Disney y Pixar, la famosa película Buscando a Nemo. Sentados en los sillones multicolor y sofás amarillentos, había niños de entre 4 y 9 años, algunos de ellos vestidos con camisón blanco y pantuflas, y otros con ropa estándar. En cuánto Celine entró en la sala, los niños más mayores la miraron, mientras que los más pequeños seguían absortos en la película.

-Hola. Oye, ¿no eres un poco mayor para venir a ésta sala?- preguntó una niña de unos ocho años, examinando a Celine y extrañándose ante su físico de adolescente.

-Hola.- saludó Celine tímidamente, aunque sonrió.-En realidad, venía a leeros unos cuentos.-

-¡Sí, cuentos!- chilló un niño pequeño, bajito, de probablemente séis años o menos.

-Menos mal, Nemo está a punto de acabar y no sabía qué íbamos a hacer después.- habló otro niño.

Celine se dirigió tranquilamente a la esquina de la sala dónde reposaban todos los cuentos ilustrados sobre una pequeña mesa y cogió varios cuentos clásicos. Caperucita Roja, los Tres Cerditos, la Bella Durmiente, Hansel y Gretel, los Siete Cabritillos... Sabía que los niños ya conocían ésas historias, pero también sabía que lo clásico nunca pasaba de moda.
Una vez que Buscando a Nemo finalizó y la pantalla se puso en negro, un aviso salió en ésta, informando que en media hora pondrían Cómo Entrenar a tu Dragón, de Dreamworks. Los niños se apartaron de la televisión y rodearon a Celine, la cuál se colocó en una pequeña silla.

-Bien, hasta que empiece Cómo Entrenar a tu Dragón y la podáis ver, voy a leeros algunos cuentos. Éstos son los que he elegido.- dijo antes de colocar los cinco cuentos que escogió en el suelo.

Los niños se situaron en pequeñas sillas alrededor de Celine y observaron los cinco libros colocados en el suelo. Celine hizo una votación entre los niños y el cuento más votado fue el de Caperucita Roja, el primero que eligió. Sin más preámbulos, lo cogió y empezó a leer en voz alta y clara:

-Érase una vez, en un pequeño pueblecito, vivía una alegre aunque desobediente niña, conocida por todos cómo Caperucita Roja, debido a que siempre vestía una capucha y una capa roja. Un día, su madre le comunicó que su abuela estaba enferma, y le ofreció una cesta de comida para que se la llevara...-

La media hora transcurrió, durante la cuál, Celine pudo leer otros dos libros más. Después empezó Cómo Entrenar a tu Dragón y Celine pudo retirarse de la sala, feliz por haber entretenido a los niños con los cuentos. La niña más pequeña incluso le había dado un abrazo. Aquella sensación le hizo sonreír: acababa de empezar cómo voluntaria y ya se sentía genial.
Estuvo otra media hora dando vueltas por el hospital, pues ya se había estudiado el mapa de éste desde que decidió presentarse cómo voluntaria. Ayudaba a las enfermeras a transportar bandejas a las correspondientes y daba indicaciones a la gente que estaba perdida y debía encontrar una ubicación urgente, sin tiempo a mirar un mapa. De momento sólo tenía tiempo para presentarse quizás una hora o dos al día, de modo que debía irse temprano.

-Muchas gracias por haberte presentado.- le dijo una amable enfermera en uno de los pasillos.-Éste ha sido tu primer día, pero ya verás cómo a medida que vienes más, te irás sintiendo mejor y más cómoda.-

-No hay de qué, gracias a ustedes por ésta oportunidad. Siempre me ha encantado la idea de ayudar a los demás, pero quizás era demasiado tímida cómo para hacerlo...- repuso Celine inclinando un poco la cabeza en señal de respeto.

-Bueno, no pasa nada, mejor tarde que nunca.- la tranquilizó la enfermera.

-Antes de irme haré una pequeña visita a Kai, viene aquí cada día desde hace un año para estar con sus padres.-

-Ah, sí, Kai... Pobrecito. Sus padres llevan casi un año en coma, sí. No se separa de ellos más que para ir al baño y volver a casa por la noche. Pero por la mañana bien temprano está aquí de vuelta. Es un cielo de chico.- se expresó la mujer.

-Lo sé... Es mi...- Celine tragó saliva y se sonrojó.- ... Nos gustamos.-

-Oh, qué dulces.- la enfermera sonrió.-En ése caso verte le hará bien.-

Celine se sonrojó de nuevo y se despidió de la enfermera. Se dirigió a la habitación de los padres de Kai, llamó a la puerta suavemente y entró.
Los padres de Kai reposaban cada uno en su camilla con los ojos cerrados. A Celine le dolía verlos así, aunque ya estaba más o menos acostumbrada. Kai se encontraba mirando por la ventana, sentado en el umbral de ésta. Celine no podía verle la cara, pero sabía que Kai tenía la mirada perdida. Miraba la ciudad, pero sin observarla, pues en sus pensamientos sólo reinaba el ansia de que sus padres despertasen pronto. Celine carraspeó y habló con voz suave y baja:

-Hola, Kai...-

Él giró la cabeza rápidamente y su rostro se iluminó al ver a Celine. Se levantó del umbral de la ventana y sonrió, mientras un ligero rubor se formaba en sus mejillas.

-Celine... Hola. Gracias por venir.- dijo tímidamente.

-Siempre me lo agradeces, y no tienes por qué hacerlo.- repuso ella con una sonrisa dulce.

-Lo sé... Pero gracias igualmente, tu apoyo significa mucho para mí.- se expresó él con sinceridad.

Celine amplió su sonrisa.

-Me alegra saberlo.- dijo mientras trataba de evitar sonrojarse.-Verás, yo... He decidido hacerme voluntaria en éste hospital.- le comunicó en voz baja y tranquila.

-¿De verdad?- preguntó Kai abriendo mucho los ojos en señal de sorpresa.

-Sí.- repuso Celine con timidez.-Así puedo ayudar y de paso, estar más tiempo contigo. Sé que no puedo hacer mucho, pero así al menos...-

Kai la abrazó antes de que pudiera seguir hablando, interrumpiéndola de la manera más dulce posible. Celine se ruborizó y le devolvió el abrazo con cautela. Acto seguido Kai apartó su cabeza del hombro de Celine y la miró a los ojos. Se inclinó ligeramente hacia ella y la besó en los labios con ternura, cerrando los ojos. Celine por su parte, abrió mucho los suyos, mirando sorprendida al chico. Ambos estaban bastante sonrojados, y al cabo de unos pocos segundos, Kai se separó, rompiendo el beso, abriendo los ojos y sonriendo mientras se mordía el labio inferior suavemente. Celine se palpó sus propias manos y bajó la mirada hacia éstas. Aquél era posiblemente su segundo beso real.

-Bu-bueno... Eh... Me alegra ver que estás de acuerdo.- tartamudeó por lo bajo.

-Gracias.- dijo Kai con sencillez y suavidad. De repente, parecía más feliz.

-¿Eh?- Celine se sorprendió ligeramente.-No... no hay por qué darlas. Hago ésto por voluntad propia. Es algo que siempre quise hacer. Sólo tenía que superar mi timidez y decidirme.-

-Es una gran noticia.- dijo Kai sonriendo de nuevo.-De verdad.-

Celine volvió a sonreír.

-Trataré de venir cada día. Tengo la universidad, muchos deberes y luego está mi trabajo en la pastelería, pero en cuánto tenga un rato libre vendré y cumpliré cómo voluntaria. Lo haré lo mejor que pueda.- dijo decidida y con la mirada firme.

-Te lo agradezco mucho.- Kai sonrió de nuevo y volvió a abrazarla.

Ella sonrió tímidamente y lo abrazó de vuelta una vez más.

-¿Sabes?- Kai se despegó del abrazo lentamente y miró a sus padres.-Ahora que vas a venir aquí más frecuentemente cómo voluntaria, confío más que nunca en que despertarán. De algún modo, sabrás que están por aquí, y querrán despertar para conocer a la novia de su hijo.-

-¿L-la n-n-novia?- Celine se puso roja mientras se colocaba un mechón de pelo tras la oreja.

-Sí, bueno... Eh...- Kai soltó una risita nerviosa mientras se rascaba la nuca con suavidad.

-De... de acuerdo.- la joven sonrió, cohibida, y besó la mejilla de Kai.

Éste sonrió. Celine miró el suelo, sonriendo disimuladamente. Era la primera vez que Kai la mencionaba cómo su "novia." Y sinceramente, le encantaba cómo sonaba.

~~~

En Yale, Lexi se encontraba caminando por los pasillos, dirigiéndose al comedor para merendar. De repente, de una esquina salió repentinamente Yvana, la capitana de las animadoras de Yale. Lexi pegó un pequeño brinco al verla. Si a alguien no quería ver, era a ella.

-¡Lexiii!- gritó con un tono de alegría.

-Yvana.- siseó Lexi.-¿Qué quieres?-

-¡Ven, corre, corre, corre!- gritó la feliz animadora, dando saltitos y haciendo ondear su melena rubia. 

Sin más preámbulos, agarró a Lexi de la muñeca y echó a correr, arrastrando a la morena tras de sí.

-¡Eh! ¡Para, para, para!- se quejó Lexi. La chica con la que su novio le había sido infiel estaba tirando de ella por los pasillos de la universidad, tan tranquilamente. ¿En serio?

-¡No puedo, corre, corre!- exclamaba la animadora alegremente.

Tras unos segundos, la llevó a un sitio familiar: el dormitorio de Eric y sus compañeros de habitación. Abrió la puerta y prácticamente empujó a Lexi dentro. Ésta miró alrededor confundida.

-¿Por qué me has traído aquí?- gritó frunciendo el ceño.-¿Acaso quieres restregarme por la cara que aquí es dónde Eric me fue infiel contigo?-

-Lexi, te juro que yo no sabía nada.- se excusó Yvana inocentemente.

De detrás del sofá de la estancia asomó la cabeza de Eric. Se estaba poniendo la camiseta. Aparentemente, Yvana y el acababan de darle al tema detrás del sofá. La mandíbula de Lexi prácticamente cayó al suelo. ¿Yvana la había llevado allí para presenciar su escena post-sexo?

-Hola, Lexi.- se atrevió a saludarla Eric. Se terminó de poner la camiseta y se levantó, abrochándose la bragueta del pantalón.

-Pero, pero...- Lexi no cabía en sí del estupor y la incredulidad.

-Verás...- Yvana juntó las palmas de sus dos manos mientras daba saltitos alrededor de Lexi.-Te he traído por un motivo muy especial.-

-¿Qué motivo? No quiero saber nada de vosotros dos.- dijo Lexi, prácticamente escupiendo las palabras.

-Bueno, el caso es que...- dijo Eric acercándose a ambas chicas.-He estado hablando con Yvana y hemos decidido que, una vez que acabemos la universidad...-

-¡Vamos a casarnos!- terminó Yvana la frase, con su voz chillona cargada de alegría y felicidad.

Lexi se quedó a cuadros. Pensó que no había oído bien, pero sí, sin duda, había oído bien. La sorpresa la invadió por dentro, aunque de mala manera. ¿Que se casaban? ¿Cómo que se casaban? Debía ser una broma... Lexi abrió la boca para hablar, pero enseguida volvió a cerrarla. Miró a Eric, luego a Yvana y luego de nuevo a Eric. Finalmente fue capaz de articular palabra:

-¿Qué?-

-Que nos casaremos cuándo acabe la universidad.- vocalizó Yvana, hablando lentamente, por si Lexi no la había entendido.

-¿Y para qué demonios me traéis aquí? No, mejor aún: ¡¿para qué me lo contáis?!-

-Para invitarte.- soltó Eric tan campante encogiéndose de hombros.-Vamos a traer aquí a todos a los que vayamos a invitar, uno por uno, para comunicarlo de manera ordenada...-

-¡¿Invitarme?!- gritó Lexi apretando los puños.-¡¿POR QUÉ?!-

-Eres mi ex.- repuso Eric con tranquilidad.-De modo que te podemos invitar.-

-Sííí.- asintió Yvana alegremente.

Lexi sintió que le estallaba un trozo de cerebro debido a la escena tan surrealista, estúpida y poco lógica que estaba presenciando. Es decir, Eric le fue infiel a ella con Yvana, y ahora de repente planeaban casarse una vez que finalizasen la universidad, pese a que Yvana sabía que Eric era un infiel. ¿Y encima, tenían el descaro de invitarla a la boda? O se trataba de una broma pesada, o ambos eran, efectivamente, estúpidos a rabiar. Lexi prefería lo primero antes que lo segundo.

-Estáis de broma.- afirmó con una sonrisa forzada en su rostro.

-No.- Yvana negó con la cabeza. Su mirada mostraba inocencia.

Lexi entreabrió los labios y acto seguido los cerró, frunciendo el ceño de manera marcada.

-¡¿Cómo tenéis la poca vergüenza de invitarme?!- gritó, molesta.-¡¿Cómo carajos voy a acudir a una boda dónde el novio es mi ex que me fue infiel y la novia es la chica con la que me fue infiel?! ¡¡Estáis mal de la cabeza!!-

-Lexi, Eric te pidió perdón unas mil veces.- suspiró Yvana.

-Sí, lo hice.- se excusó él.

-¿No sería bonito enterrar vuestra hacha de guerra?- Yvana sonaba dulce, sincera. Y a la vez, tonta debido a la situación.

-¡Si él no la hubiera usado para cortarme el corazón en dos, quizás ni siquiera habría un hacha de guerra!- chilló Lexi, enfadadísima.

Eric e Yvana intercambiaron una mirada confusa. No entendían el enfado de Lexi. Bueno, sí, lo entendían. Pero pensaron de manera genuina en invitarla a su boda. Sí, eran estúpidos.

-¡Jamás iría a vuestra boda! ¿Me oís? ¡JAMÁS!- gritó la morena.

Dio media vuelta apretando los puños aún más y mordiéndose el labio inferior para no llorar. La situación habría sido graciosa para cualquiera menos para ella. Subió a su dormitorio, olvidándose de merendar. Llegó y cerró de un portazo. Se dirigió a la jaula de Feather para hablar con él, buscando apoyo en su mascota. Pero cuál fue su sorpresa que el loro estaba tumbado en el suelo de la jaula. Lexi agrandó los ojos y dejó caer su mochila, corrió hacia la jaula y abrió la puerta velozmente. Cogió al pequeño animal con cuidado, entrando en pánico.

-Feather. ¡Feather! ¡¡Feather, despierta!! ¿Qué ha pasado?- gritó, asustada.

El loro no emitió ninguna palabra. Sus ojos estaban cerrados. Lexi le examinó el pecho: subía y bajaba lentamente. ¡Estaba vivo! Lexi se apresuró a llamar a los servicios veterinarios antes de que el estado de Feather empeorara. ¿Qué le había pasado? Era un loro joven y con una salud excelente...

~~~


Corinne asomó la cabeza desde el coche de su familia. Miró el bar Starbucks que había frente a ella. Suspiró. Esperó pacientemente dentro del coche. El chófer estaba sentado al volante sin decir nada.

-Espero que Aly no me mintiera por mensajes cuándo me dijo que Liam y Niall estaban comprando cafés aquí.- dijo hablando en voz alta.

-Claro, señorita von Connor.- se limitó a asentir el chófer.

-Qué buena es, a pesar de todo lo que le hice me ha contado dónde estaban Liam y Niall sin pedirme explicaciones. Ha bastado conque le dijera que era urgente.- sonrió dulcemente la joven, alegre por tener a Aly cómo amiga.-Es tan buena persona, ¿no crees?-

-Sí, señorita von Connor.- habló de nuevo el chófer con tono autómata.

Corinne asomó de nuevo la cabeza y suspiró.

-Las calles están llenísimas de gente...- se quejó.

-Desde luego, señorita von Connor.-

-Si salen del Starbucks, no podré verlos.- suspiró Corinne.

Se desató el cinturón de seguridad y abrió la puerta del coche, pisando la carretera con cuidado.

-Por favor, espérame aquí, ¿de acuerdo?- dijo mientras le sonreía al chófer y cerraba la puerta.

-De acuerdo, señorita von Connor.- dijo el chófer, aunque la puerta ya estaba cerrada, pero ella podía oírle a través de la ventana abierta.

Corinne se aferró al bolsito de mano que sostenía en su puño derecho y empezó a caminar.

-No sabía que en las calles podía haber tanta gente...- murmuró para sí misma.

Esquivó a varias personas mientras se dirigía a la puerta del Starbucks. Se asomó a la ventana y observó a Niall y Liam haciendo cola. Sonrió levemente al comprobar que Aly le había sido sincera. Se separó de la ventana y cruzó la carretera para esperarlos al otro lado. Mientras tanto, empezó a observar los vestidos de una tienda de ropa cercana, mirándolos a través del escaparate con aire soñador y deseoso. Tras varios minutos se giró de nuevo hacia el Starbucks y esperó pacientemente. Al cabo de un pequeño rato, vio a Liam y a Niall salir del Starbucks, ambos con una bandeja repleta de vasitos con cafés del Starbucks.

-Anda, vamos a llevarlas a casa de Harry, que Aly, Louis, Zayn y él siguen allí.- habló Niall.

-Claro, a no ser que Harry se haya impacientado y se haya unido a la búsqueda.- dijo Liam.

Corinne los miró mientras salían del Starbucks y acto seguido, trató de elegir las palabras con las que iba a hablarles cuidadosamente. No había hablado con ellos, sólo con Aly, y no sabía cómo reaccionarían. Sólo sabía que ella estaba nerviosa por hablarles, no sólo por todo lo que les había hecho, aunque no lo recordase, sino también porque, al fin y al cabo, eran famosos, aunque ella no lo hubiese sabido de no haber sido informada. Salió de sus pensamientos con rapidez y cruzó la calle de nuevo.

-¡Liam! ¡Niall! ¡Esperad, por favor!- exclamó suavemente, con la voz insegura, algo temblorosa.

Los dos cantantes se giraron y abrieron mucho los ojos al verla. Niall por poco no dejó caer la bandeja con los cafés. Ella sólo los miró, preguntándose qué les habría hecho tiempo atrás para que ambos estuvieran tan sorprendidos e incluso algo asustados.

-C-Corinder.- dijo Liam. Acto seguido carraspeó y forzó una sonrisa.-Hola...-

-Hola.- repuso la chica tímidamente, aunque también sonrió para transmitir confianza.

-¿Qué...? ¿En qué podemos ayudarte?- trató de hablar Niall lo más educadamente posible. Jamás olvidaría la paliza que los dos aliados de Corinne le dieron años atrás. Aunque también, gracias a éso, Aly le besó por primera vez. Niall sonrió al recordar aquello.

Corinne tomó las sonrisas de Liam y Niall cómo una invitación para seguir hablando.

-Veréis, antes que nada quiero pediros perdón por todo lo malo que os haya podido hacer.- dijo bajando la cabeza con suavidad.-Aly me contó varias cosas. De verdad que no recuerdo nada, pero sea lo que sea, siento mucho los daños que causé.- se inclinó un poco para dar más énfasis a su disculpa.

Liam y Niall intercambiaron una mirada. Luego miraron a Corinne de nuevo, la cuál seguía inclinada y mirando al suelo. Liam carraspeó otra vez y sonrió calmadamente.

-No pasa nada, todos hemos decidido perdonarte.- le comunicó con voz amable.

Corinne se puso recta y sonrió brillantemente.

-¿De verdad?- exclamó feliz.

-Sí.- asintió Liam. Miró a su amigo.-¿Verdad, Niall?-

-¿Qué?- el irlandés había sido el menos convencido del discurso de Aly sobre perdonar a Corinne.

Liam le pegó un codazo en la tripa disimuladamente mientras le seguía sonriendo a Corinne.

-¡Ogh! Digo... Verdad, verdad. Sí, te hemos perdonado.- repuso, dolorido por el repentino golpe.

-¡Bien! ¡Gracias! Gracias, gracias, muchas gracias, de verdad.- empezó a agradecer Corinne dando saltitos.

-No hay de qué.- repuso Liam, tranquilo.-Bueno, ¿éso era todo? Tenemos un poco de prisa, van a enfriarse los cafés.-

-No, esperad, hay algo más.- Corinne se acercó aún más a ellos y abrió su bolso. Sacó de él la piedra con la nota y se la ofreció a los chicos.

-¿Una piedra?- Niall alzó ambas cejas, confundido.

-No, mirad. Ésta piedra me la lanzaron a la ventana de mi dormitorio seguida de una nota.- Corinne cogió la nota con cuidado y la desdobló delante de los dos cantantes.-Leedla, mirad lo que pone.-

Ambos cantantes leyeron el papelito que la chica sostenía.

-"Ahora que estás fuera del manicomio, pagarás por lo que le hiciste a One Direction."- leyó Liam en voz alta. Abrió mucho los ojos, preso de la sorpresa.

-Sí. Rompió la ventana de mi dormitorio. Antes de éso me llamaron por teléfono de un número desconocido. Decían ser Directioners enfadadas y que iban a venir a por mí.- explicó Corinne muy nerviosa.

Liam y Niall se miraron entre ellos de nuevo antes de mirar a Corinne de nuevo.

-No lo entiendo.- dijo Corinne.-Sé que hice cosas malas, pero...-

-No te preocupes.- la calmó Liam.-Nosotros haremos una llamada pública a las Directioners para que todas sepan que ya puedes estar en paz, de modo que las que te mandaron el mensaje lo oirán.-

-Las que te han llamado y tirado la piedra no son Directioners.- repuso Niall.-Sino Directionators.-

-¿Directionators?- parpadeó Corinne confundida.

-Son la versión malvada de las Directioners.- explicó Niall en tono chismoso, cómo si estuvieran en una película de fantasía y él le estuviera hablando de los guerreros enemigos.-Normalmente sólo aman a uno del grupo de One Direction y a los demás los dejan de lado. Son perversas, pueden hacer sentir mal a cualquiera. Nuestras Directioners de verdad nunca serían tan obsesivas y retorcidas cómo para hacerte éso, ni a ti ni a nadie.-

-Oh... Entiendo.- Corinne asentía con la cabeza, prestando atención.

Liam soltó una pequeña risa y miró a Niall.

-Bueno, vayámonos ya.- dijo calmadamente.

-Gracias por vuestra ayuda.- sonrió Corinne, quedándose mucho más tranquila.

~~~

Más tarde, Cindy regresó a casa, encontrándose con sus padres, los cuáles acababan de volver de trabajar. Lara acababa de contarle todo sobre Cindy a Richard, para que ambos pudieran pensar un castigo para ella sin que ella lo supiese. Ambos miraron a Cindy con aire reprochable.

-Hola.- saludó ella.

-Cindy...- habló Richard, mirando severamente a su hija.-¿Qué opinas de los mentirosos?-

La joven enrojeció y tragó saliva ruidosamente.

-Eh...- trató de decir.

-¿Cómo has podido hacer ésto, Cindy?- soltó Lara, dolida.-Mentirme aún cuándo ya sabía la verdad...-

-¿Qué?- Cindy achicó los ojos, tratando de hacer cómo que no comprendía la situación.

-Deja de hacerte la loca.- dijo su padre.

-Fui al médico a informarme. Nunca fuiste. Fingí creerte para ver si ibas a decir la verdad o no.- se exasperó Lara, poniéndose de pie.

-Yo... Ésto...- Cindy miró alrededor en busca de excusas.

-No, Cindy.- sacudió Richard la cabeza.-Ésta vez has mentido demasiado.-

-Yo sólo quería integrarme, llevarme bien con los demás alumnos de mi nuevo instituto.- se apresuró a decir Cindy, con sus ojos azules suplicando que la comprendieran.

-¿Y prefieres integrarte antes de serte fiel a ti misma?- interrogó Lara.-Me has decepcionado, Cindy.-

La joven se mordió el labio inferior con fuerza y acto seguido seguido empezó a llorar inevitablemente.

-Mamá, ¿de verdad crees que es fácil sobrevivir en mi instituto? Si no eres guay, todos se meten contigo. Yo necesito ser y actuar igual que los demás alumnos. ¿Crees que puedo portarme bien y que todo siga correctamente?- se quejó en tono infantil, cómo si les pidiera a sus padres una muñeca nueva.

Richard cruzó los brazos. Lara entreabrió los labios. Les costaba reconocer a su propia hija.

-¿Pero tú te estás oyendo?- exclamó Lara.-Estás hablando cómo las niñatas superficiales que acuden a tu instituto. ¿Cómo que no puedes portarte bien?-

-Necesito seguir sus pasos.- dijo Cindy.-¡Necesito que me acepten! Y si para éso debo beber alcohol, ir de fiesta y mentir, lo siento, pero lo haré. No tengo otra opción.-

-Cindy Cloe Anne-Marie Willson, castigada a tu cuarto. ¡Ahora!- dijo Richard, empleando el nombre completo de su hija mediana.

-¡No!-

-¿Cómo dices?- habló de nuevo el hombre.

-Cindy, no te atrevas a ponerte contestona.- la avisó Lara.-Ya has hecho bastante. ¡A tu cuarto!-

-¡No, mamá!- la voz se le quebraba debido al llanto.-¡No me entendéis! ¡No me apoyáis! ¡¡No me queréis!!-

-¡Cindy!- amonestó Lara alzando la voz.-¡¿Cómo puedes decir que no te queremos?! Si nos enfadamos es precisamente porque te queremos. No podemos consentir que vayas por el camino incorrecto. ¡Queremos lo mejor para ti!-

-La pregunta es, ¿nos quieres tú a nosotros?- la retó Richard, aunque conocía la respuesta; sí. Claro que sí. Era su hija. Los amaba y ellos la amaban a ella. Entonces, ¿por qué hacía éso?

-No lo sé. Yo quiero a unos padres que me apoyen.- dijo Cindy.

Mientras la discusión seguía, Aly entró en el apartamento. Acababa de llegar de casa de Harry. Nada más entrar oyó los gritos y llantos de su hermana mediana, y dedujo que el problema había llegado a su punto más alto. Abrió mucho los ojos y se acercó al salón.

-¡Te apoyamos, Cindy, pero no podemos apoyarte en las malas decisiones!- gritó Lara, aguantándose las ganas de llorar.

-¡Entonces no me queréis!- gritó la chica.

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó Aly en tono cansado y frustrado, acercándose a su familia y colocando sus manos en sus caderas. Miró a sus padres, luego a Cindy, y finalmente se frotó la frente con la mano derecha, suspirando en silencio.

-¡Papá y mamá me están riñendo!-

-¿Cómo se te ocurre decirles que no te quieren?- dijo Aly en tono calmado aunque dolido, mirando a su hermana con decepción.

-¡Porque no me apoyan! Por otro lado, ¡Wen siempre me apoya en todo! ¡Aunque se enterase de la verdad, él me seguiría apoyando!- gritó Cindy.-¡De hecho, me ha dolido más mentirle a él que a vosotros!-

-¡Ah, claro, es que Wen te ha traído a éste mundo y te mantiene! ¡¿Verdad?!- ironizó Lara.

-¡Lo mismo se aplica para vosotros! ¡Estáis dónde estáis por Aly! ¡Si ella nunca hubiera ganado el concurso, nunca habríamos llegado hasta aquí, a papá nunca le habrían ascendido y seguiríamos con cargas económicas! ¡Aly os ha mantenido, vuestra propia hija!- atacó Cindy apretando los puños.

-¡Cindy, para!- Aly se alarmó y elevó la voz.

-¡¡A tu cuarto!!- gritó Lara señalando hacia el pasillo.-¡Y no me hagas repetírtelo!-

Cindy dio un pisotón en el suelo mientras las lágrimas seguían cayendo de sus ojos.

-¡¡¡Os odio!!!- chilló antes de darse media vuelta y correr hacia su dormitorio.

Aquellas palabras llegaron hacia el interior de Lara y Richard. Dolían. Dolían de verdad, sobretodo si eran de una de sus hijas. Ambos se sentaron en el sofá al mismo tiempo. Aly no supo si las palabras iban también dirigidas hacia ella, pero igualmente sintió el dolor de sus padres.

-No os preocupéis.- dijo con voz suave una vez que se hizo el silencio.-Las adolescentes de hoy en día son muy influenciables y tienen la necesidad obsesiva de encajar entre la gente de su misma edad. Se le pasará pronto.- añadió en tono profesional, recordando lo último que había estudiado sobre el tema de las necesidades psicológicas.

Ambos miraron a su primogénita y le sonrieron. Las palabras de Aly iban con buena intención, pero a ellos dos no les tranquilizó en absoluto. Estaban muy decepcionados con su hija mediana.

~~~


Lexi suspiró nerviosa, mordiéndose las uñas. Se encontraba en la clínica veterinaria más cercana a la universidad de Yale, pues no quería ir a ninguna lejana para que su mascota no se pusiera peor. Un par de veterinarios estaban echándole un vistazo a Feather. Aquél día se había llevado dos pequeños disgustos con la noticia de la boda, y ahora su loro se había desmayado sin motivo aparente.

-Lexi.- dijo uno de los dos veterinarios que habían revisado a Feather, saliendo de la pequeña sala consulta.

-¿Qué le pasaba?- inquirió preocupada la chica.-¿Se va a poner bien?-

-Sí, sí, no te preocupes.- la tranquilizó él.

Lexi suspiró, algo más calmada.

-Lo que le pasaba era un poco raro. Hemos encontrado un poco de veneno en su aparato digestivo, aunque le hemos hecho defecar de inmediato antes de que le afecte. ¿Qué le has dado últimamente? No sé si lo sabes, pero dar productos tóxicos o venenosos a las mascotas es tan denunciable cómo dárselos a otra persona.- dijo el doctor.

-¿Eh? ¿Ve-veneno?- preguntó Lexi abriendo mucho sus ojos verdosos.-No, no, debe ser un error. Yo nunca envenenaría a mi loro, lo quiero mucho.-

-¿Entonces qué ha pasado? Alguien había intentado envenenar a tu loro. Por suerte lo hemos pillado a tiempo, de lo contrario habría muerto.- repuso el hombre.

-No... No lo sé... Revisé su comida y su agua, no había nada raro ni colores extraños en éstas. No lo entiendo...- Lexi miró el suelo y se rascó la cabeza ligeramente.-Deberé llevarlo a casa para que se quede ahí en vez de dejarlo en la universidad. No quiero que le vuelva a pasar nada similar.-

El doctor asintió y volvió a revisar a Feather junto al otro veterinario, para asegurarse de que iba a estar bien y de que ya no quedaban restos de veneno en él. Lexi por su parte se cruzó de brazos, muy preocupada. ¿Quién habría envenenado a Feather, y por qué...?

~~~

Brianna llevaba unos diez minutos dando vueltas por aquél lugar, asustadísima. De repente, escuchó lloriqueos cercanos. Se estremeció, agrandando los ojos; aquellos parecía una película de terror. Siguió caminando, guiándose por el sonido de los suaves llantos, que al parecer, procedían de una mujer. Abrió una puerta de metal gastado y se encontró, en aquella habitación, a Perrie Edwards y Eleanor Calder. Estaban bastante lejos la una de la otra: Eleanor estaba sentada en el centro de la sala, llorando, de modo que el llanto provenía de ella. Y Perrie, un poco más alejada, también estaba sentada en el suelo y tenía la cabeza apoyada en la pared. Ambas tenían sus manos atadas tras la espalda.

-¿Pero qué...?- murmuró Brianna.

-¡Brianna!- gritó Eleanor tras alzar la cabeza y ver a la joven.-¡Gracias a Dios! ¡Sácanos de aquí!-

-¡Shhh, Eleanor! No grites. No podemos dejar que nos oigan.- la reprendió Perrie, la cuál no lloraba, sino que más bien parecía tranquila debido a que Brianna acababa de entrar y se disponía a ayudarlas.

-¿Qué os ha pasado? ¿Qué hacéis aquí?- preguntó Brianna mientras corría hacia Eleanor, le limpiaba las lágrimas y se agachaba tras ella para desatar sus cuerdas.

-No lo sabemos.- habló Perrie de nuevo.-Yo iba pasando por un callejón vacío para atajar y de repente me golpearon en la nuca, perdí el conocimiento y desperté aquí.-

-Lo mismo me pasó a mí.- repuso Eleanor.-Pero en mi caso acababa de salir del garaje de mi casa. Dos hombres me metieron en un saco y me trajeron hasta aquí. Me metieron en ésta habitación, y cuándo llegué, Perrie ya estaba aquí.-

Brianna terminó de desatar las cuerdas de Eleanor y le cogió la mano para ayudarla a ponerse de pie. Acto seguido se dirigió hacia Perrie. Ésta apartó su espalda de la pared para que Brianna pudiera desatarle las manos. Eleanor fue a ayudarla.

-A mí me metieron en un saco mientras iba por el parking del centro comercial. Harry y yo estábamos allí, pero él había ido a firmar discos y yo estaba esperando en su camerino. Cuándo quise salir para mirar las tiendas del centro comercial y pasé entre los coches del parking, me metieron en un saco, me desmayé y desperté atada a una silla. He podido liberarme rasgando las cuerdas con un clavo mal puesto que había.- explicó en voz baja para no ser oída por nadie de otras habitaciones, aunque parecía que estaban ellas tres solas.

Brianna y Eleanor terminaron de desatar a Perrie y cada una la cogió de una mano para impulsarla hacia arriba y levantarla. Perrie se alisó el pantalón, pasándose las manos sobre éste, y se retiró su liso y largo pelo rubio del hombro.

-Bien. Ahora, ¿qué hacemos?- preguntó con voz suave e inquisitiva.

-Debemos salir de aquí. ¿Cuánto hace que os han traído?- quiso saber Brianna.

-A mí me trajeron hace unos veinte minutos y Eleanor unos diez.- habló Perrie. Rodeó con un brazo los hombros de Eleanor. Ésta ya no lloraba, pero seguía temblando y mirando alrededor, aterrada.

-Puede que estemos solas en éste lugar.- repuso Brianna.

-Éso espero.- dijo Eleanor, insegura.

-Tenemos que salir de aquí. Vamos a ir con cuidado y muy juntas.- planeó Brianna, feliz de estar con dos aliadas en aquella situación tan siniestra y peligrosa.

-Y si vuelven y tratan de hacernos algo, a pelear.- afirmó Perrie.-Ésta vez estamos tres chicas juntas y tenemos la guardia alta. No van a capturarnos otra vez.-

-¿Conseguiremos escapar?- quiso saber Eleanor mirando a ambas chicas.

-No sé cómo, pero sí.- afirmó Brianna.

-Desde luego. No vamos a quedarnos aquí encerradas cómo damiselas en apuros.- sentenció Perrie, muy decidida y cruzándose de brazos.

Brianna asintió decidida y ellas dos, seguidas por Eleanor, empezaron a caminar por aquella lúgubre, oscura y vieja estancia, decididas a encontrar una salida y ser libres de aquél secuestro.


9 comentarios:

  1. ME ENCANTO!!!

    Créeme, uno de los mejores capítulos que has escrito.

    Sigue pronto <3

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  2. Me encanta!!! Me encanta muchiiisimo!!! Que emocion! Sigue asi! Besoss

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  3. Mi comentario se elimino, tratare de publicar mañana

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    1. No te preocupes, sé lo que es que se eliminen los comentarios ellos solitos :(

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  4. Te quería comentar por el celular, pero ya se me ha borrado el comentario tres veces y pos ya me moleste, así que comentare entre estos dias desde mi Pc. Love you Raquella, el capitulo estuvo increible.

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  5. Te quería comentar por el celular, pero ya se me ha borrado el comentario tres veces y pos ya me moleste, así que comentare entre estos dias desde mi Pc. Love you Raquella, el capitulo estuvo increible.

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    1. Hoy subo así que no hace falta que comentes éste si no tienes tiempo :3 ¡Muchas gracias y me alegro de que te guste!

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