viernes, 14 de noviembre de 2014

105- Risas y psicología

La adrenalina golpeó el corazón de Faline con fuerza, haciéndolo latir más rápido. Siguió gimoteando y sacudiéndose, tratando de soltarse del agarre. El pánico la invadía por dentro y notaba un sudor frío resbalando por su frente. Debía liberarse, no iba a permitir que la secuestraran tan fácilmente. Recordando su propio talento para defenderse, mordió la mano que le tapaba la boca. El desconocido, hombre, apartó la mano gritando cómo una niña pequeña. Éso le causó gracia a Faline, pero la situación no era para reírse. Así que se giró, plantó un puñetazo en la mandíbula de su asaltante y acto seguido le propinó un rodillazo en sus partes. El chico, con una capucha negra que le cubría la cabeza, cayó de rodillas al suelo casi agonizando.

-No. Me. Toques.- repuso Faline, alzándose erguida cómo una heroína de Marvel, respirando agitadamente y con la barbilla alzada. Con la manó se retiró un liso mechón de pelo castaño que le caía sobre el rostro.

El chico arrodillado en el suelo gimió de nuevo, con sus manos sobre sus partes íntimas, malparadas debido a la mala leche de Faline. Entonces habló, y lo hizo con la voz del novio de la chica que lo acababa de dejar en el suelo:

-Fa... li... au... Ayyy... Dios. Cómo duele...- gimoteaba entre falsos llantos. Aunque no lloraba de verdad, el dolor era increíble.-No... No me has dejado estéril de... de mi... milagro.-

Al reconocer la voz, Faline abrió los ojos de par en par y su mandíbula se descolgó.

-¿Edmond? ¡¿Pero tú estás loco o qué?!- gritó enfadada mientras ayudaba a su novio a levantarse.

Él alzó la cabeza dejando ver su rostro. A Faline le transmitió mucha alegría y emoción ver su rostro en persona de nuevo, pero lo loco de la situación por la que acababan de pasar bloqueaba ése sentimiento.

-Bonito puñetazo me has dado... Por no hablar del rodillazo en mis... Ay.- decía Edmond frotándose la mandíbula, con una marca rojiza debido al puñetazo de Faline.

-Calla, estúpido.- Faline abrazó a su novio, sintiéndose algo culpable. Acto seguido dejó el abrazo y le dio unos toques a Edmond en la cabeza.-¿Es que acaso se te ha roto algo ahí dentro? ¡¿Cómo se te ocurre agarrarme por sorpresa cuándo voy por la calle?! ¡Pensé que iban a secuestrarme!-

-¿Alguien, secuestrarte? Del miedo que das te soltarían a los cinco minutos.- dijo Edmond forzando una risa, notando aún el dolor de las habilidades para luchar de su novia.-No te lo dije ayer por teléfono, pero ahora tengo vacaciones hasta septiembre. Quería darte una sorpresa, y bueno... ¡sorpresa!-

-La madre que te parió.- Faline colocó sus manos en sus caderas y negó con la cabeza.-Lo que acaba de pasar ha estado muy mal, Edmond. No sabes el susto que me has dado, en serio.-

-Bueno, yo te he dado un susto, y tú a mí una paliza. Estamos en paz.- bromeó el chico.

Faline rodó los ojos y besó al chico en los labios. Acto seguido le sonrió alegremente.

-Me alegra mucho verte de nuevo.- dijo.

-Hace unos segundos no lo parecía.- repuso él señalando la marca de su mandíbula.

-¡No sabía que eras tú!- se excusó Faline elevando la voz, cargada de falsa molestia.

Edmond se rió y a Faline se le escapó una sonrisilla.

-¿Qué hay de tus hermanos?-

-Con mi madre.- Edmond se encogió de hombros.-¿Recuerdas lo de las vacaciones de ella? Pues éso. Amo a mi familia pero necesitaba verte, y no por fotos o vídeo-llamadas. Además, el mensaje que te acabo de mandar de American Horror Story era para que mirases el móvil y estuvieras distraída, así yo podría sorprenderte. Y supe que ibas a pasar por aquí porque Celine me lo ha dicho por mensaje, me he compinchado con ella para saber por dónde estabas paseando.-

-Eres... Eres...- Faline no sabía si soltar una palabra bonita o un insulto, sólo negaba con la cabeza sonriendo debido a la incredulidad.

-¿El mejor?- Edmond alzó una ceja y fingió una sonrisa.

-No, el rey de los idiotas. Pero te quiero igual.- bromeó la chica abrazándose al joven.

Éste se echó a reír y le devolvió el abrazo. Acto seguido se besaron de nuevo.

~~~


Lara entró en la consulta médica. Le dolía reconocerlo, pero desconfiaba de su hija mediana. La enfermera dijo su nombre y la mujer entró en el despacho, atusándose el liso cabello rubio. Se sentó en una de las dos sillas vacías y clavó sus ojos azul verdoso en los ojos marrones del doctor, un hombre algo anciano pero de aspecto sano. Éste tecleaba en su ordenador, miró a Lara y le sonrió.

-Hola, Lara. Me alegra verte de nuevo. Bueno, es decir, me alegra verte pero no me alegra que estés aquí, porque éso significa que estás mal.- saludó el doctor con tono torpe aunque simpático.

-No estoy mal, no te preocupes. Casi siempre estoy sana y lo sabes.- Lara sonrió para tranquilizarlo.-Verás, venía aquí por otro motivo. Tú eres el doctor de toda mi familia, no sólo mío, y...- paró de hablar en seco y miró hacia el suelo.

-¿Y?- la alentó el doctor al seguir hablando.

-Quiero que compruebes tu historial médico del lunes, y que me digas, por favor, si Cindy vino ése día a hacerse una revisión.- pidió la mujer con mirada preocupada.

-Claro, no hay problema.- el doctor tecleó en su ordenador y con el ratón clicó varias carpetas, abriendo el historial de todos los pacientes del lunes de aquella semana. Usó la rueda del ratón para bajar a más velocidad, y con la mirada buscó el nombre de Cindy Willson. Terminó de bajar y no encontró el nombre por ningún lado.

-¿Y bien?- inquirió Lara.

-Mmm no Lara, tu hija Cindy no hizo ninguna visita médica el lunes.- respondió él mirando a la mujer a los ojos.-¿No te habrás confundido de día?-

-No. No es que me haya confundido de día... Es que directamente me ha mentido.- repuso Lara mostrando rabia en su rostro. Se levantó de la silla y negó con la cabeza.-Muchas gracias por tu ayuda. Ahora debo irme, pero éso es todo lo que necesitaba saber. Ten un buen día.-

-De nada, igu... igualmente.- la despidió el doctor con la mano, alzando una ceja, algo confundido por el repentino cambio de humor de la mujer.

Lara salió de la consulta médica dando pisotones y con las mejillas al rojo vivo, sus ojos llenos de ira.
Era de ésas madres que daban miedo al enfadarse.

~~~


-Tu hermana necesita sentar la cabeza un poco.- opinó Lexi en tono severo, pero no ofensivo.

-Lo sé, ¿verdad? Está bien que salga y se divierta, pero aún es muy joven para fiestas con alcohol. Debería ser mayor de edad, al menos.- repuso Aly mirando alrededor con un leve interés en los ojos.

Ambas amigas estaban en una de las tiendas del campus de la universidad. Con el fin de curso cerca, ambas buscaban ropa de su talla con el logo de la universidad, para poder mostrar con orgullo que estaban estudiando allí. Ojeaban las camisetas con la palabra "Yale" estampada en el pecho, y pasaban la mano con cuidado sobre las telas de las demás prendas de ropa de las estanterías.

-Verdad. Por ejemplo, yo probé el alcohol por primera vez con diecisiete años. Y ni siquiera fue borrachera, sólo un sorbito pequeño e inocente.- dijo Lexi.

-Sé que mi hermana es buena chica. Sólo que está en una edad muy influenciable. Los adolescentes a ésa edad hacen lo que sea para encajar. No todos, claro. Pero ella se está viendo sometida a mucha presión social y quiere seguir el ejemplo de sus amigos para recibir más aceptación y sentirse integrada.- dijo Aly de un tirón, segura de sí misma.

-¿Te ha contado todo éso?- interrogó Lexi abriendo mucho los ojos y mirando a su amiga.

-No.- contestó la rubia observando una serie de atuendos.

-¿Entonces cómo lo sabes?- Lexi dobló una camiseta que acababa de mirar y la colocó en su sitio.

-Lexi, ¿hola? ¿Sigues en la Tierra? Estamos estudiando PSICOLOGÍA.- le recordó Aly, poniendo énfasis en la última palabra mientras trataba de ocultar una sonrisa.

-Oh.- Lexi volvió a la realidad y se rió ante su propia ignorancia.-Verdad, gran verdad. Perdona, es que veo tanta ropa y me olvido hasta de qué carrera estudiamos.-

-Quedan once minutos para volver a clase.- informó Aly tras mirar el reloj de pared que había en una zona de la tienda.-¿Al final quieres comprar la primera camiseta que viste o no?-

-Mejor que no, si éso otro día...- respondió Lexi.

Ambas chicas se dirigieron a la salida cuándo entró un chico alto, atractivo y de cabello oscuro y ojos marrones. Al verlo, Lexi ahogó una exclamación y se tiró al suelo cómo una agente de Misión Imposible. Aly parpadeó desconcertada mientras miraba a su amiga.

-Lexi, ¿pero qué...?-

-¡Al suelo, joder!- gritó la morena, agarrando un brazo de Aly y tirando de ella hacia abajo.

Aly abrió mucho los ojos mientras era arrastrada hacia el suelo, y cayó de rodillas, notando un leve cosquilleo en éstas al recibir el impacto.

-¿Qué demonios pasa?- inquirió.

-Es Eric. Acaba de entrar.- repuso Lexi desconcertada, mirando al chico a través de los vestidos que colgaban de la percha tras la cuál se habían escondido.

-¿Y qué?- Aly suspiró y rodó los ojos.-No seas tonta y levántate. Ignóralo. Ya tenemos una edad para...-

-¡Oh, Dios mío, será zorra!- exclamó Lexi en un susurro al ver que la capitana del equipo de animadoras de Yale aparecía detrás de Eric y ambos se sonreían.

-... Ser maduros.- repuso Aly para ella misma, rodando los ojos.-Oye, a veces me siento cómo si siguiera en el instituto. Debes olvidar a Eric de una vez.-

-¡Shhh! Estoy intentando escuchar lo que dicen.- se quejó Lexi, con una expresión atenta en el rostro.

Aly suspiró con fuerza, alzó ambas manos en señal de rendición, y se puso de pie. Lexi la miró durante un segundo antes de dirigir la vista de nuevo a su ex-novio, entonces miró de nuevo a Aly abriendo mucho los ojos y se desesperó:

-¿A dónde vas? ¡No dejes que te vea!- le pidió a Aly.

La rubia la ignoró y se dirigió tranquilamente a la salida de la tienda. Eric dejó de conversar con la otra muchacha y le dirigió una mirada vergonzosa a Aly.

-Hola, Aly.- saludó cohibido.

-Eric.- saludó ella secamente en respuesta, sin ni siquiera detenerse. Seguía odiándole por lo que le hizo a Lexi, pero al menos trataba de ser respetuosa y saludar de vuelta.

Eric la siguió en cuánto Aly salió de la tienda y se colocó delante de ella.

-Oye... ¿Qué tal está Lexi?- preguntó, con la voz cargada de remordimiento.

-Mejor sin ti.- respondió Aly algo borde, aunque su amiga en realidad seguía paranoica.

-Sabe que lo siento, ¿verdad?-

-Todos lo sabemos, y a todos nos da igual. Ella te quería más que al mundo y le fuiste infiel, no la respetaste, no mereces su perdón.- zanjó Aly. Esquivó a Eric y se alejó de allí.

-En fin...- suspiró Eric.

El móvil de Aly pitó a medida que se alejaba de la tienda y caminaba por el campus. Lo cogió y descolgó.

-¡¿Cómo se te ocurre dejarme sola?! ¿Y si me ve? ¿Y si me habla? ¡Vuelve, Aly, por favor!- dijo la voz de Lexi en la otra línea.

-Lexi, no. Tienes que afrontar el problema antes de que se marque en tu subconsciente. Levántate cómo la mujer madura que eres y sal de la tienda ignorando a Eric.- la aconsejó ella, decidida.

-No puedo.- lloriqueó Lexi.

Aly rodó los ojos por enésima vez aquél día y colgó. Dio media vuelta y caminó de nuevo hacia la tienda, dispuesta a ayudar a su amiga en "apuros."

~~~


Lara entró en el apartamento dando pisotones. Respiró profundamente y se tranquilizó. Cindy seguía en su dormitorio, tal y cómo Lara le había pedido. La mujer se dirigió a dicho lugar, llamó la puerta y abrió, encontrándose a Cindy tumbada en la cama y arropada hasta la cintura.

-Mamá.- dijo la joven al ver a su madre en el umbral de la puerta.-¿Sigues enfadada?-

-Me dijiste que el lunes fuiste al médico, ¿verdad?- Lara sonrió y se cruzó de brazos.

-Sí. Te lo dije antes.- Cindy se incomodó con aquella pregunta, aunque lo disimuló muy bien.

-De acuerdo.- Lara ardió por dentro, pero por fuera ensanchó su sonrisa calmada.-Está bien, no te preocupes. Te creo. Al fin y al cabo, ¿por qué ibas a mentirle a tu propia madre?-

Cindy, alarmada, ante aquello, se sentó en el borde de la cama y comenzó a sudar. Miró hacia abajo, cohibida, y luego levantó la vista, mirando de nuevo a su madre.

-Claro, no tengo nada que ocultar. No te estoy mientiendo.- dijo visiblemente nerviosa, asintiendo con la cabeza.

-Ya veo.- repuso Lara.

Cindy bajó la mirada de nuevo y arrugó las sábanas de la cama entre sus dedos, nerviosa y procurando distraerse para no confesar. La culpabilidad y el remordimiento rasgaban su mente. Lara se mordió el labio inferior disimuladamente para no gritarle a su hija que estaba castigada un año entero por mentirosa.

-Mamá...- empezó Cindy.

-Venía a decirte que voy a empezar a preparar la comida. ¿Bajas a ayudarme? Necesito que alguien vigile a Talia para que no se coma el pelo de las Barbies mientras hago la comida.- la interrumpió Lara.

-Claro.- Cindy se puso en pie de un salto. Deseaba ayudar a su madre más que nada, así podría tranquilizar su conciencia y sentirse una buena hija.-Yo la vigilaré, no te preocupes.-

-Genial. Me alegra ver que mi hija mediana es responsable y madura.- añadió Lara.

Cindy notó un pequeño escalofrío de culpabilidad al escuchar aquello. Sospechaba que Lara sabía algo, pero prefería pensar que no. Pensaba que la culpabilidad le hacía imaginarse las sospechas de su madre. Por otro lado, a Lara se la veía calmada, pero por dentro estaba ofendida, profundamente decepcionada y sobretodo, furiosa. Su hija le seguía mintiendo y ella ya había descubierto la verdad. ¿Acaso la tomaba por estúpida?

-Vamos.- repuso con un movimiento de cabeza. Su hija asintió.

Ambas salieron del dormitorio de Cindy, pasaron por el de Talia, la recogieron y se dirigieron a la cocina. Cindy sentó a Talia en su pequeño trono con bandeja de plástico mientras Lara abría la nevera.

-Chindy.- balbuceó la niña alegremente, dando pataditas sentada en su trono.

-Sí, Talia, estoy aquí.- sonrió Cindy levemente. Se giró y miró a su madre.-¿Papá y Aly siguen enfadados conmigo?- inquirió.

Lara se quedó quieta de repente y meditó acerca de la respuesta. Sacó la carne picada del congelador de la nevera y cerró la puerta de ésta, suspirando, sin saber qué contestar.

-Los tres estamos muy decepcionados.- dijo al fin.

Aquellas palabras hirieron a Cindy, aunque sabía de sobra que todo era culpa suya.

-Lo sé. Lo siento. No quería decepcionaros.- se trató de excusar cómo pudo.

-Bueno, deja el tema, ¿de acuerdo? Ahora vigila a tu hermana, por favor.- pidió Lara.

Cindy asintió con la cabeza y suspiró.

-Emanita.- llamó Talia desde su trono.

La joven se acercó y acarició la cabeza de Talia, sonriendo.

-Oye, ¿tú que haces cuándo mamá se enfada contigo y quieres que te perdone?- preguntó, curiosa.

-Le digo que zoy pequeña y entonses mamá me penona.- respondió Talia sonriendo y encogiendo los hombros. Acto seguido agarró su Barbie favorita y empezó a morderle la cabeza.

-Cómo no. Ésa excusa siempre funciona cuándo tienes entre uno y séis años.- dijo Cindy rodando los ojos y apartando la Barbie de la boca de Talia.

~~~

Los días pasaron y el esperado concierto de One Direction tuvo lugar. Acudieron Aly, Harumi, las gemelas Parker y todos los amigos y familiares de los chicos. El lugar, cómo no, estaba a reventar. Se habían formado colas larguísimas los días anteriores para vender las entradas. El concierto completo duró una hora y media, pues el público pedía repeticiones de las canciones más famosas. Los chicos, al finalizar, se encontraban muy cansados y con las gargantas echando humo, pero felices. Saludaron a todos desde el escenario y Louis se acercó a su micrófono.

-Gracias una vez más por estar aquí.- dijo con la voz algo ronca, al fin y al cabo había sido una hora y media cantando canciones sin parar.-Y aprovecho para decirle a mi novia Eleanor algo que todos ya saben, que la amo. Recuerda que me tienes aquí para lo que sea y puedes confiar en mí. Te quiero.- sonrió, asintió con la cabeza y se alejó del micrófono.

El público soltó tremendas oleadas de gritos y aplausos, capaces de ensordecer a cualquiera. Aquellas palabras sinceras y bonitas de Louis habían encantado a mucha gente. Los cinco cantantes estuvieron cinco minutos más saludando con la mano al público y acto seguido, desaparecieron tras uno de los laterales del escenario, dando paso a que las puertas se abriesen y el público se marchase lentamente.

-Louis, ¿a qué ha venido éso?- preguntó Zayn con una sonrisa.

-Es por lo que le conté a Harry de que Eleanor lleva unos días muy rara. Espero que tras ésto se anime a contarme qué es lo que le pasa. No soporto verla triste.-

-Qué mono nuestro Louis.- bromeó Liam alborotándole el pelo al mayor de la banda.

-¡Ay! Quita.- bromeó éste apartando suavemente a Liam.

-Por cierto, el mánager dijo que nos esperaba en el camerino para comprobar las estadísticas de audiencia.- dijo Liam señalando detrás de él con el dedo pulgar.

-Sí, a ver cuánta gente nos ha visto por la tele.- asintió Niall alegremente.

-Pues un montón, cómo siempre.- sonrió Harry.-Y no me llaméis egocéntrico, que os veo venir.-

-Egocéntrico.- se mofó Zayn echando un brazo alrededor de los hombros de su amigo.

-Corrección: realista.- gruñó Harry.-¿Qué tiene de malo reconocer que tenemos mucha audiencia?-

-Humildad ante todo, Harry mío. Humildad ante todo.- lo reprendió Liam en tono ligeramente bromista.

Aly se acercó corriendo a los chicos y abrazó a Niall, luego a los demás. 

-¡Lo habéis hecho tan bien cómo siempre!- dijo animadamente.

-Gracias, guapa.- bromeó Harry dándole palmaditas en la cabeza.

-¿Te apetece que mañana vayamos a cenar a algún sitio romántico?- propuso Niall cogiendo las manos de su novia. Ambos se miraron a los ojos tiernamente.

-Puede que sí, puede que no. Depende de la cantidad de deberes que tenga.- resopló Aly, rendida. Acto seguido sonrió y abrazó a Niall de nuevo.-Pero muchas gracias por pensar en ello. Eres un encanto.-

-Está bien.- Niall sonrió, tratando de ocultar su pequeña desilusión.

Por otro lado, Eleanor se acercó a Louis y lo abrazó dulcemente.

-Louis, gracias por tus palabras. Sabes que confío plenamente en ti, así que no te preocupes.- dijo en un tono de voz sincero y calmado, para que su novio le quitara importancia al asunto.

-Me tienes aquí para todo, ¿de acuerdo?- la reconfortó Louis.-Aunque tampoco te obligaré a hablar de algo de lo que no quieras. Cuéntamelo cuándo te sientas lista.-

Eleanor sonrió y abrazó a Louis de nuevo, mientras se mordía el labio inferior y parpadeaba nerviosa mirando hacia todos los lados. Media hora después, todos se dirigieron a sus respectivas casas y descansaron un poco.


Llegó el día siguiente, domingo 8 de junio. A las nueve de la mañana, Faline se dirigió al apartamento de la abuela de Edmond, la cuál vivía allí, en Nueva York, desde hacía años. Había quedado con Edmond para pasear un rato por la ciudad, y éste le había dicho que fuera a recogerlo a la casa de su abuela para quedar ahí. Faline entró en el edificio, cogió el ascensor, y al llegar frente a la puerta, llamó al timbre repetidas veces. Luego aporreó la madera de la puerta con la palma de la mano abierta de par en par.

-¡EDDI! ¡EDDI! ¡EDDI! ¡¡EEEEEEEEEDDDDDDDDDIIIIIIIIIIIII!!- vociferó todo lo alto que pudo.

Abrió la puerta la abuela de Edmond, Hugo y Helinette, una mujer bajita, delgada, de pelo blanco y corto y unas gafas redondas posadas sobre su nariz. Llevaba un albornoz rojo oscuro y su cabello canoso recogido en una coleta corta. Se ajustó las gafas con el dedo índice y miró a Faline de arriba a abajo.

-Uy, ¡hola! ¿Te has perdido?- preguntó felizmente. Su boca no tenía dientes.

-Eh... No, señora. Verá, soy Faline, la novia de Edmond, su nieto. Encantada.- Faline trató de sonreír con amabilidad y le tendió la mano a la mujer.

Ésta ahogó un gritito de alegría y cogió la mano de Faline, pero en vez de estrecharla, tiró de ésta, acercando a Faline hacia ella y cogiéndola del hombro. Le plantó dos besos (con algo de baba) en ambas mejillas y se rió.

-¡Qué bien conocerte, querida! Y lo de los dos besos, tranquila, en Francia nos saludamos así. Bueno, en realidad, en casi toda Europa. Pero los americanos no entenderéis de éso.- decía parpadeando sus ojos azules y nítidos, cristalizados por las gafas redondeadas.

-Bueno, em... ¿Su nieto está despierto o...?- trató de decir Faline.

-¡Pasa, pasa, pasa, pasa!- gritó la anciana tirando de Faline hacia sí, cerró la puerta, y agarró de nuevo el brazo de la joven.-Edmond estará listo enseguida. Me dijo que iba a ducharse.-

-Vale.- asintió Faline, confundida por la efusividad de la anciana.

-Llámame Katherinna, por favor, querida Eugene.- sonrió la abuelita de Edmond.

-Faline. Eugene es nombre de chico.- Faline hizo una mueca.

-¿Has desayunado? Ven, ¡corre, corre! ¡Corre, antes de que se enfríen las magdalenas! Las acabo de sacar del horno. ¡Corre, corre, vamos, que se enfrían!- gritó Katherinna empujando a la joven hacia el salón.

-Pero... Pero...- decía Faline mientras era llevada al salón.-Pero yo ya he desayunado, Kath...-

Antes de que pudiera terminar de hablar, Katherinna le había metido una magdalena ardiente en la boca, cogiéndola de la cesta llena de magdalenas que echaban humo. Faline gimoteó al notar que el dulce le quemaba la lengua y los labios.

-Tonterías, ¡mira que delgada estás! Una mujer carnosa es una mujer bella. ¡Mira a Marilyn Monroe! Tenía su carne y sus curvas, y sigue siendo considerada la mujer más atractiva del mundo.- la reprendía Katherine agitando el dedo índice.

-Hgm...- Faline se retiró la magdalena de la boca y tragó rápidamente el trozo que le había estado quemando el interior de la boca.-Creía que Angelina Jolie era considerada la más atractiva del mundo.-

-¡Pamplinas! ¡En mi época todo era mucho mejor! ¿Sabías que la gente se miraba a la cara al hablar? ¡No cómo ahora, que incluso comiendo están todos con los móviles!- se quejaba Katherinna.

-Eh...- Faline sonrió y bajó las cejas.-Bueno, en éso tiene usted razón...-

-Mira lo que tengo.- Katherinna agarró un vaso de cristal y lo agitó delante de Faline, cómo un niño pequeño que le muestra a sus padres su regalo de Navidad.-¡Es mi dentadura! ¿Verdad que es bonita?-

En cuánto Katherinna dejó de agitar el vaso, Faline pudo ver que éste estaba lleno de agua, y que una dentadura flotaba en ésta. Abrió mucho los ojos y escupió el otro bocado de magdalena que acababa de comer.

-¡Se-señora, pero no me enseñe su dentadura mientras como!- se enfadó la joven.

-¡Un momeeeeeeento!- la voz de la anciana se llenó de curiosidad. Se inclinó delante de Faline cómo si examinara la barriga de ésta.

-¿Qué?- Faline miró hacia abajo, observando a la ancianita.

Ésta estaba mirando la camiseta de Faline, en la cuál podía verse el logo de la banda Slayer. Katherinna ahogó una exclamación horrorizada y retrocedió varios pasos, mirando pálida a Faline.

-¡No puede ser!- gritó.-¡Atrás, adoradora de Satán!-

-¿Quéee?- Faline volvió a abrir los ojos cómo platos.

-¡Escuchas música satánica! ¡Estás al servicio del maligno!- Katherinna miró hacia arriba y se santificó, trazando una cruz en su propia frente, su pecho y sus hombros.-¡Señor, perdóname! ¡Le he dado de desayunar a una seguidora de Satanás! ¡Perdóname, Señor, perdóname! Padre nuestro que estás en los cielos...-

-¡No, no! ¡No!- se apresuró a decir Faline.-¡Tranquila! ¡Se está confundiendo usted! ¡Yo no soy satánica!-

-Y entonces, ¿por qué llevas ésa aberración?-

-Porque... ¿me gusta la música de éste grupo? No sé, no es nada malo, me encanta Slayer y pensé que llevar una camiseta suya molaría porque su música me flipa y...- Faline se encogió de hombros.

-¡Aaaah!- Katherinna se tapó ambas orejas.-¡Blasfemias! ¡Música satánica, ropa satánica! ¡Me apuesto lo que sea a que eres bisexual!-

-Pues... ¿Sí? Mmm... No lo sé, nunca antes he salido con una chica, pero está Taylor Momsen que me parece muy sexy y...- musitó Faline rascándose la barbilla y reflexionando sobre su sexualidad.

-¡¡AAAAAAAAAAH!! ¡¡ENGENDRO DEL MAL!!- exclamó Katherinna, escandalizada.-¡Pecadora del infierno! ¡Si eres bisexual nunca amarás a mi nieto!-

-¡¿Qué?! ¡Se equivoca, señora! ¡La orientación sexual no tiene nada que ver con el amor! ¡Yo estoy ENAMORADA de su nieto!- exclamó Faline.

-¡Y seguro que juegas a ésos aparatos de juegos sangrientos! ¡Adoras la sangre, adoras al maligno! ¡Satanás está en tu corazón! ¡Dios Santo, bendice a ésta pobre muchacha!- gritaba Katherinna.

-¿Y qué si me encantan los videojuegos violentos? ¿Y la temática heavy? ¡¿Me convierte éso en una satánica, pecadora, mala persona, adoradora del maligno?!- se mofó Faline a voces, ya algo harta.

-¡Síiiiiiii!- chilló la ancianita.

-¡Bueno, bueno, bueno!- Faline dio tres pisotones en el suelo, una por cada "bueno" que gritó.-¡Ésto ya es el colmo! ¡Respete mis gustos, señora! ¡Estamos en el siglo veintiuno!-

-¡No quiero oír ni una palabra más! ¡Le he dado el desayuno a una adoradora de Satán!- se volvió a escandalizar Katherinna.

-¡Edmooooond!- gritó Faline. Se dirigió hacia la puerta que debía ser el cuarto de baño, porque se podía oír el agua cayendo de la ducha al otro lado de la puerta.

-¡Hola, Faline!- se oyó la voz de Edmond desde dentro.

-¡Tu abuela me está poniendo de los nervios! ¡Sal y vámonos ya!- gritó Faline.

Oyó que el agua dejaba de correr. Golpeó la puerta con los nudillos dos veces y la abrió de par en par. Se encontró a Edmond de pie en la bañera, tapado por las cortinas, mientras el agua volvía a salir de la ducha.

-¡Aaaaaaah!- gritó Edmond. Con el mango de la ducha, apuntó a Faline, mojándola.

-¡¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!!- Faline soltó un grito capaz de romper un cristal antibalas.

-¡¿PERO QUÉ HACES?!- gritó Edmond con la cara roja, enrollándose la cortina de la ducha alrededor de la cintura para que Faline no viera su "cosa."

-¡¿QUÉ HACES TÚ?! ¡¡ME ESTÁS EMPAPANDO, IDIOTA!- gritó Faline mientras los finos chorros de agua le caían por el pelo, la cara y la barriga.

-¡No lo sé, éste trasto se mueve por sí sólo! ¡PUSE DEMASIADA POTENCIA!- Edmond soltó el mango de la ducha, el cuál cayó fuera de la bañera, y acto seguido, impulsado por el agua que echaba, la regadera de la ducha empezó a moverse de un lado a propulsión, a otro cómo un globo desinflándose.

-¡¿Qué está pasando aquí?!- exclamó la abuela de Edmond (ahora con su dentadura puesta) entrando en el cuarto de baño corriendo.

La regadera de la ducha, sacudiéndose en el suelo sin parar, mojó de lleno la cara de la señora, la cuál gritó con tanto empeño que al estar su boca tan abierta, su dentadura, aún sin fijar del todo, cayó al suelo. Es fácil adivinar dónde aterrizó: en una de las botas negras de Faline.

-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAH!- Faline dio un salto.-¡¡QUÉ ASCO!! ¡QUÉ ASCO! ¡ASCO!-

-¡¿Ves películas gore cada día y te da asco una simple dentadura?!- se burló Edmond a voces.

-¡Sí, joder! ¡Es que una película es sólo una película! ¡Pero la dentadura de tu abuela es real! ¡Quítamela de aquí! ¡QUÉ ASCO, JODER! ¡WAAAAAAAAAHHH!-

-¡¿Pero qué diantres está pasando?!- gritó Katherinna de nuevo, agachándose y recogiendo la saltarina ducha del suelo.-¡¿Y por qué se me cae la dentadura si la he fijado bien?!-

-¡Abuela, tú NUNCA te fijas bien la dentadura! ¡Por éso vas al dentista cada día, para que te ayude a ponértela!- repuso Edmond frotándose los ojos empapados. Cogió la ducha de manos de su abuela, cerró el grifo ahora que el ambiente se había calmado y colocó los jabones caídos de la ducha en su sitio.

-¡Dame éso!- gritó la anciana recogiendo la dentadura del suelo y lanzándole una mirada asesina a Faline.

-¿Qué? ¡Pero si yo no la tenía! ¡Se le ha caído a usted! ¡En mi vida tocaría yo tal cosa!- gritó Faline.

-Blablabla... ¡Yo me largo de aquí!- masculló Katherinna saliendo del baño a regañadientes.

-Éso, éso, ¡fuera de aquí las dos!- gritó Edmond echando las cortinas de nuevo y enrollándose una toalla alrededor de su cintura.-¿No veis que estoy desnudo?-

-¡Eddi, tu abuela está siendo muy borde conmigo! ¡Es una intolerante!- se quejó Faline.

Edmond asomó su cabeza entre las cortinas y frunció el ceño.

-¡He dicho que fuera...!- antes de acabar de hablar resbaló con el jabón y se precipitó hacia Faline.

-¡Aaaah!- chilló ésta al notar que Edmond se le venía encima.

Edmond, invadido por el pánico, se agarró a la cintura de la chica, resbalando en la bañera. Faline cayó de espaldas sobre el suelo y Edmond, gritando un "¡Woooooh!" cargado de pánico, acabó cayendo sobre ella. Hubo un incómodo silencio. Ambos estaban ligeramente sonrojados. aunque sobretodo Edmond, pues iba desnudo a excepción de la toalla. Faline se mordió el labio inferior para no reír, aunque fue inútil y al final explotó en carcajadas.

-Esto es muy raro.- dijo entre risas.

Edmond notó que la camiseta de Faline estaba mojada debido al suceso de antes y se fijó por accidente en sus pechos. Entonces se dio una bofetada mental y se sonrojó, ¡él no era ningún pervertido! Notó un cosquilleo en su zona genital y contuvo el aliento.
<<Oh no. No, por favor. No no no... No me hagas ésto, cuerpo mío, no ahora.>> pensó Edmond.
Faline siguió riendo y frotándose la cara con una mano hasta que miró a Edmond y notó la cara roja e incómoda de éste. Sonrió y frunció el ceño.

-Eddi ¿estás bien?- preguntó Faline. Notó que algo ejercía presión sobre su barriga.

Edmond cerró los ojos con fuerza mientras que su cara roja ardía, pareciendo un bonito tomate en todo su esplendor. Faline dirigió la vista hacia su abdominal, dónde notaba que algo la presionaba.

-Ésto... Edmond, me estás clavando la rodilla en la barriga.- comentó.

El chico negó con la cabeza y abrió un ojo para ver la cara de Faline. Ésta alzó una ceja y notó que las rodillas de Edmond estaban a ambos lados de sus propias piernas. Entreabrió la boca y miró su barriga, luego a la cara de Edmond y luego hacia su barriga de nuevo. Se puso roja, pareciéndose a su gemela Celine, la cuál se pasaba sonrojada la mayor parte del tiempo.

-Uy.- soltó Faline. Contuvo su aliento y empujó a Edmond a un lado.

-Aaaaay.- repuso Edmond al ser empujado y caer en el suelo sobre su espalda.

-¡¿Por qué no te has apartado si sabías que ibas a...?!- Faline no sabía si reír o darle un puñetazo.

-¡Me he bloqueado! ¡No me podía mover!- Edmond le dio la espalda a Faline antes de que ésta mirase hacia "su zona."

-¡Te espero fuera!- Faline se levantó del suelo apresuradamente y salió del baño, cerrando de un portazo.

-Ay Dios mío.- Edmond, avergonzado, se dio un golpe en la frente con la mano.-¿Cómo ha podido pasarme ésto, con lo controlado que soy?-

-Ay Dios mío.- repuso Faline.-Y yo creyendo que me estaba clavando la rodilla... Madre. Sí que debe de tener una gran cualidad, el chico, para que yo creyese que era su rodilla...-

Se alejó de la puerta del baño y se dirigió al salón para esperar a su novio. Se sentó en el sofá y se limpió con un trapo cercano la bota en la que había caído la dentadura postiza de Katherinna.

~~~

Al día siguiente, lunes 9, Harry, con una bolsa en la mano, entró en el estudio de su madre, el cuál estaba lleno de personas que preparaban ropa y más ropa sin parar. Brianna ya se encontraba ahí, ayudando a una joven costurera a hacer las medidas exactas para el próximo vestido que ella se probaría, cómo la modelo principiante que era. El cantante de rizos castaños pasó junto a ellas y besó la mejilla de Brianna. Ésta le miró y sonrió.

-Buenos días, preciosa. ¿Dónde está mi madre?- preguntó.

-Harry.- sonrió Brianna.-Por ahí, hablando con Lou.- respondió la chica señalando hacia un pasillo.

Harry se apresuró hacia ése pasillo. Encontró a Anne que justamente estaba dejando de hablar con Lou, y fue a saludar a su hijo.

-Harry, ¡cariño! ¿Traes las telas que te pedí que trajeras de casa?-

-Sí, mamá. Aquí las tienes.- respondió Harry entregándole las bolsas.

-Gracias, cielo.- Anne besó la mejilla de su hijo y se alejó con la bolsa.

-Lou, ¿qué tal estás?- saludó Harry acercándose a la otra estilista.

-Genial, gracias. ¿Tú?- repuso ésta.

-Perfectamente.- Harry guiñó un ojo.-¿Y la pequeñina?-

-Lux se lo sigue pasando bomba en la guardería. Se pasan el día viendo películas.- rió Lou.-Escucha, ya que todavía queda una hora para que tu amiga Harumi llegue, ¿me ayudas a organizar éstas camisas?-

-Claro.- Harry asintió, sabiendo que aún disponía de algo de tiempo libre.

Mientras tanto, Brianna seguía a lo suyo cuándo notó que otra persona acababa de entrar. Un hombre de aspecto discreto pero misterioso a la vez. Éste se detuvo y miró alrededor disimuladamente. Brianna lo miró de reojo mientras la chica a la que ayudaba a medir el vestido se alejaba para ir a por una nueva tela. 
Brianna aprovechó para mirar de reojo otra vez a aquél señor. Lo miraba tanto porque curiosamente, no le sonaba de nada, cuándo todos en el estudio de Anne eran caras conocidas para ella. De todos modos, no sería raro si aquél hombre fuese un nuevo empleado. De repente el hombre la miró a ella y por alguna extraña razón, Brianna notó un escalofrío. Apartó la mirada, tratando de disimular, e hizo cómo si siguiera centrada en mejorar las medidas del vestido. Segundos después, la chica a la que ayudaba regresó a la mesa con la tela que había ido a buscar ya la colocó sobre ésta, sonriéndole a Brianna.

-Ya estoy. Me alegra ver que has escrito todas tus medidas exactas para que el vestido te siente a la perfección durante la sesión de fotos.- repuso amablemente. Miró de nuevo a Brianna, examinando su rostro con cautela, y alzó una ceja.-Oye, ¿te encuentras bien? Estás muy pálida.-

-¿Qué? Ah, sí, estoy bien. Tranquila.- habló Brianna, intimidada por la presencia de aquél extraño.

Harry pasó por allí de nuevo y besó de nuevo la mejilla de Brianna.

-Bueeeeeeno, ya he ayudado a Lou. Debo irme, he quedado con los chicos para ensayar. ¿Necesitáis ayuda por aquí antes de que me vaya?- preguntó.

-No, Harry. No te preocupes.- Brianna lo abrazó y lo besó en los labios suavemente.

-Vale. Me voy. Os veo luego. ¡Adiós, mamá!- dijo Harry elevando la voz a medida que se dirigía a la salida.

Brianna volvió a lo suyo, y, durante un breve momento, escrutó el alrededor con la mirada, disimulada y cuidadosamente. No había ni rastro del hombre misterioso que había entrado minutos atrás y con el que había intercambiado incómodas miradas de reojo. Se le puso la piel de gallina con sólo recordarlo. Aquél señor le traía malas vibraciones, pese a no conocerlo de nada. Su mirada era demasiado fría y dura, no transmitía ningún sentimiento ni ningún tipo de luz, al contrario. Parecía una mirada de acero. Brianna era una chica observadora, y con sólo mirar a las personas a los ojos ya podía decir si eran de fiar o no.
Y estaba segura de que ése hombre, fuese quién fuese, no lo era.

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En casa de Faline y Celine, ambas gemelas estaban en el salón. Celine, sentada en un sofá, con el cuaderno sobre las rodillas, hacía deberes aplicadamente, mientras que Faline, la cuál ya había acabado (porque se explicaba menos que su gemela a la hora de escribir respuestas) estaba medio sentada y medio tirada en el otro sofá, mando en mano, y viendo un nuevo capítulo de The Big Bang Theory, una de sus series favoritas. Minutos después, Celine cerró el cuaderno y presionó el botón de su boli, sonriendo satisfecha.

-Bueno, ya he acabado.- repuso tranquilamente.-¿Qué capítulo es éste?- señaló la tele.

-¿Eh?- Faline parpadeó un par de veces antes de mirar a su gemela menor.-Oh, emmm... En el que Penny se hace gamer.-

-Qué raro que no me hayas contestado enseguida. ¿Te pasa algo?- Celine se inclinó hacia adelante tratando de mirar a su hermana a los ojos.

-¿Hmm? No... No, qué va. ¿A mí, algo? Pfff.- Faline forzó una risa para disimular.

-Faline...- Celine alzó una ceja.-Vamos.-

-Vaaaaale. Pero no es nada del otro mundo. Sólo estoy pensando en Edmond y en su enorme...- Faline apretó los labios hasta que éstos formaron una fina línea.-Corazón.-

-Ohhh, qué bien.- Celine sonrió con genuina amabilidad.-Ya te he dicho muchas veces que hacéis una pareja perfecta. Me alegra ver que estás contenta con él.-

-Gracias.- Faline sonrió y acto seguido añadió en voz baja para sí misma.-Cómo para no estarlo. Joder...-

-¿Has dicho algo?- inquirió Celine.

-Naaaa, naaaa, qué va.- repuso Faline apresuradamente, nerviosa. Notó que empezaba a sudar. En el capítulo de The Big Bang Theory pusieron publicidad, y Faline se levantó del sofá de un salto.-¡Bien, publicidad! Me estoy meando viva.-

Celine soltó una risita ante aquello y Faline se apresuró al baño. Entró, cerró la puerta y se miró al espejo. Cuánto más se miraba, más pensaba en lo ocurrido con Edmond y más se sonrojaba. Carraspeó y colocó sus manos en sus mejillas.

-En serio, si confundí su cosa con su rodilla es que éste chico tiene una tremenda cosa.- repuso en voz baja mientras que su sonrojo iba en aumento.-Madre mía... Y somos los dos unos virgencitos. ¿Cómo puede Edmond ser virgen con semejante gran...?-

-Oye, ¿Faline?- preguntó Celine desde el otro lado de la puerta.-¿Estás bien?-

-Sí, tranquila, sólo estoy practicando para un discurso sobre el examen de mañana de la universidad.- se excusó ésta alzando la voz levemente.

-Vale.- los pasos de Celine se alejaron.

Faline rodó los ojos hacia el espejo dónde miró su reflejo otra vez. Pensó de nuevo en Edmond y empezó a hablarle a su propio reflejo, teniendo una conversación consigo misma en toda regla.

-Bueno, ya está bien. Soy una maldita pervertida. No puedo pensar así sobre mi novio, lo importante es su personalidad. No su gran... Asunto. Gigante, más bien... ¡No, Dios, qué pervertida soy, en serio! ¡Céntrate, Faline! ¡Céntrate! ¡Céntrate, por Dios!- se decía a sí misma, apuntando con ambas manos al espejo cada vez que se decía a sí misma que se centrara.

Se miró a sí misma de mala gana, cómo si se odiara por ser tan malpensada, aunque en el fondo le hacía mucha gracia. Respiró hondo, abrió el grifo y se echó agua helada en la cara para espabilar. Sacudió la cabeza cómo un perro mojado, abrió la puerta y salió del baño. Se dirigió al sofá de nuevo y procuró enfocar toda su atención hacia el capítulo de su querida serie. Celine salió de la cocina con un plato lleno de galletas Oreo y lo colocó sobre la mesa.

-Oh, perfecto.- sonrió Faline.-Oreos y The Big Bang Theory. Así por fin podré olvidarlo.-

-¿Olvidar el qué?- se interesó Celine mordiendo una Oreo.

-Mmm, eh... Un mal sueño que tuve anoche. Tenía una cita con Justin Bieber. Me desperté gritando del trauma. Fue peor que una película de terror.- se inventó Faline.

-Cómo alguna Belieber te oiga se te cae el pelo.- bromeó Celine con una risita.

-¿Caer? Más bien me lo intentarían arrancar las Beliebers más obsesivas.- Faline bromeó de vuelta.

-Tú harías lo mismo. Lo hiciste, de hecho..- repuso Celine.-¿Recuerdas cuándo me contaste que en Rusia, con 16 años, le clavaste un tenedor en la mano a un señor porque insultó a Metallica?-

-Sí. Lo recuerdo.- admitió Faline con la boca llena de Oreos.

-Pues éso. Tú eres una metalera, rockera, punk obsesiva. Así que tienes algo en común con el resto de fans de todos los artistas musicales.-

-Blegh.- Faline hizo una mueca después de casi atragantarse con las dos Oreos que había comido a la vez.-Bueno, basta de cháchara. Ya han acabado los anuncios y ahora viene la parte en la que Penny se hace gamer. ¡Me encanta éste capítulo!-

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-Aly, ¿qué se supone que estamos haciendo?- preguntó Niall tumbado en el sofá del elegante apartamento de Aly y su familia.

En un sillón cercano, Aly se encontraba sentada con un bloc de notas y un bolígrafo. Daba golpecitos con éste sobre el blanco papel mientras lo miraba, y acto seguido miró a Niall.

-Terapia de práctica.- contestó.

-Vale. ¿Y para éso me has llamado? ¿Qué se supone que debo hacer?- suspiró el cantante.

-Contarme experiencias malas de tu infancia y yo las apuntaré aquí y trataré de ayudarte a eliminarlas. Confías en mí y confío en ti, por éso te he elegido. Además, estaba prohibido elegir a alguien de la Universidad. Ésto son deberes independientes.- explicó Aly con una amplia sonrisa.

-Ah... Y... ¿Qué hago?- interrogó el irlandés.

-Ya te lo he dicho, sólo responde a lo que yo te pregunte. Luego apuntaré en otras páginas del cuaderno la manera de lo que los sucesos han afectado a tu mente y las terapias para recuperarse, entonces cuándo mañana lo entregue me podrán poner nota y decirme si está bien o no.- dijo pacientemente la rubia.

-¡Espera! ¿Qué? Entonces todos los que lean tus deberes conocerán mis problemas personales.- se quejó Niall enderezándose, quedándose sentado en el sofá.

-Que no, tonto.- suspiró Aly.-Que una de las reglas de oro en la Psicología es mantener las sesiones de los pacientes en el anonimato. En caso de que alguien más deba leer lo que he escrito, la identidad del paciente, en éste caso tú, se mantiene en secreto. Nadie sabrá que he hecho ésto contigo, igual que todos los demás alumnos de Psicología. Nadie sabe con quién han colaborado para hacer éstos deberes.-

-Vale...- Niall se echó hacia atrás lentamente, tumbándose de nuevo en el sofá.-Veamos... Mmm... Mi primer miedo fue el miedo a la oscuridad, cómo el de casi todos.-

Aly sonrió y empezó a apuntar aplicadamente en la libreta.

-¿Te supuso éso algún tipo de trauma o mala experiencia?- preguntó, mirando a Niall de nuevo.

-Bueno...- Niall se incorporó de nuevo y se rascó el pelo suavemente.-La verdad es que sí. Cuándo yo tenía cuatro años, una noche fui por el pasillo de mi casa para ir a la cocina a por un vaso de agua. El caso es que Greg tuvo la brillante idea de colocarse una máscara en forma de monstruo y asustarme mientras caminaba a oscuras por el pasillo. Estuve durmiendo con mi madre una semana entera.- explicó algo avergonzado.

-Ay, Dios.- Aly reprimió una risita repentina y apuntó en el cuaderno.-Lo siento mucho. ¿Aún te acuerdas, a pesar de que en su momento tuvieras sólo cuatro años?-

-Claro que me acuerdo. El recuerdo es borroso porque yo aún era un niño pequeñísimo, pero fue algo tan traumático para mí que lo recuerdo y todavía se lo echo en cara a mi hermano de vez en cuándo.- repuso Niall sonriendo levemente aunque bajando las cejas.

-Resumiendo, que la broma pesada de tu hermano Greg te supuso un trauma infantil severo que se te quedó anclado en el subconsciente y te hizo reclamar la atención materna, haciendo que buscases protección y seguridad en tu madre siendo el resultado dormir con ella una semana.- habló Aly, muy convencida de lo que decía, y repasando sus apuntes.

-¿Eh? Eh, sí... Viene a ser lo mismo.- asintió Niall, que sólo se había enterado de la mitad. Seguía sin entender la manera de pensar de los aspirantes a psicólogos. ¡Lo analizaban todo demasiado!

-¿Cómo lograste superar aquella experiencia? Al ser un niño de cuatro años, imagino que estarías aterrado.-

-Lo estaba.- rió Niall.-Pero mi madre obligó a Greg a disculparse y a romper su máscara delante mía. Se enfadó muchísimo con él. Por suerte, en cuánto vi la máscara rota, pensé que el "monstruo" había muerto.-

-Ya veo.- Aly sonrió amablemente.-Bueno, ¿alguna otra anécdota que me quieras contar?-

-Mmm...- Niall se rascó la barbilla.-Cuándo me teñí el pelo de rubio fue porque me apetecía y porque estaba... muy... ¿de moda?- soltó una pequeña risa.-Y además me encantó el resultado.-

-De acuerdo... Es decir, que de pequeño eras muy curioso y te gustaba probar cosas nuevas.- asintió la chica apuntando más palabras en su pequeño y ordenado cuaderno.

-Sí... ¿Cómo lo sabes?- bromeó Niall.

-Te tiñes el pelo. Señal de que te encanta innovar y probar cosas nuevas. No hay que ser muy observador para saber cuándo una persona es curiosa o no.- afirmó Aly.

-¿Crees que podrías hacerle terapia a Liam sobre su miedo irracional a las cucharas?- bromeó Niall poniéndose erguido, quedando sentado en el sofá, con una sonrisa en su cara.

-Eh...- Aly dejó el cuaderno a un lado y se rascó la cabeza, confundida.-No creo que pueda hacerlo de momento, no soy tan experta. Entender el miedo a algo tan común e inofensivo cómo las cucharas es algo difícil de aprender, y más aún de tratar...- dijo medio en broma, medio en serio.

-Un primo suyo me dijo que fue porque a Liam se le atascó una garganta en la cuchara cuándo era niño... Me pregunto si es verdad.- reflexionó Niall.

-Dios.- Aly abrió mucho los ojos.-Pobrecillo, qué terrible... Aunque éso sólo puede afirmarlo Liam.-

-No quiere ni hablar del tema.- rió Niall sacudiendo la cabeza.-Las cucharas le aterran demasiado.-

-Si lo que dijo su primo es cierto, entonces es normal que le aterren las cucharas.- repuso Aly.-De todos modos debería haberse tratado ése miedo desde pequeño. Ahora que es mayor será muy difícil quitárselo y hacer que vuelva a usar cucharas. Pero podré intentarlo una vez que haya terminado mis estudios.-

-De acuerdo.- asintió Niall.-Y oye, ¿cuándo puedo irme? Porque los chicos y yo estamos ocupadísimos, no sé, somos One Direction.- bromeó Niall.

Aly cogió de nuevo el cuaderno y el boli y rodó los ojos, suspirando y sonriendo.

-Vaaaaaale. Cuéntame un par de cosas más para que las apunte y ya escribo yo la manera de tratar las situaciones o problemas que me cuentes. Así podrás irte antes a ensayar o lo que sea.- le dijo a su novio tranquilamente.

-De acuerdo.- repuso Niall.

De repente se oyeron unos pasos por el pasillo más cercano y Cindy salió bastante arreglada y con su pelo suelto. Vio a Aly y a Niall en el salón y saludó con la mano.

-Hola, cuñado.- bromeó con una sonrisa.

-Cindy, ¿qué tal?- sonrió Niall de vuelta.

-Técnicamente no sois cuñados aún.- repuso Aly, medio avergonzada por la broma de su hermana menor.-Niall y yo no estamos casados.-

-Por ahora.- repuso Cindy guiñando un ojo y dirigiéndose hacia la puerta.

Niall y Aly se sonrojaron casi a la vez. No obstante, ella dijo, alzando la voz:

-¿Adónde vas, Cin?-

-He quedado con Wen. Vamos a dar una vuelta y a tomar un helado.- repuso la menor con una sonrisa. Sus mejillas se pusieron rojas, lo cuál demostró que no mentía.

-Así me gusta. Pasadlo bien.- asintió Aly con una sonrisa.

-¡Adiós!- Niall agitó la mano de nuevo, mirando a Cindy.

Ésta se despidió de ambos con la mano y salió por la puerta del apartamento, dirigiéndose al pasillo de éste para coger el ascensor y descender. Por otro lado, Aly apuntó un par de cosas más en su libreta, relacionadas con el asunto de Liam y las cucharas, para recordarse que debía tratar el tema cuándo obtuviera el título de psicóloga.

-Vale Niall, túmbate una vez más y relájate para las dos últimas preguntas. Luego te vas tan tranquilo, ¿de acuerdo?- bromeó mirando al cantante.

-Claro, mi amor, claro.- bromeó el irlandés, tumbándose en el sofá de nuevo, cómo el paciente de psicología que estaba fingiendo ser, y colocando sus manos entrelazadas sobre su pecho.

-¿Cómo de guapa definirías a tus otras novias en comparación con la actual?- preguntó Aly con tono profesional, sosteniendo el cuaderno y el bolígrafo en posición de escribir.

Niall alzó la cabeza y rodó los ojos para luego mirar intensamente a Aly. Tan intensamente que ambos empezaron a reír. Al finalizar las risas, Aly procedió a hacerle más preguntas serias para sus deberes de psicología antes de dejar que se fuera.

~~~

Louis contempló la foto encuadrada que colgaba de la pared de su salón. Estaba compuesta por muchas fotos de Eleanor y él, fotos que se habían hecho en un fotomatón varios meses atrás. Acarició el cristal de la foto suavemente y esbozó una sonrisa cerrada, la cuál desapareció al instante. Frunció el ceño y suspiro. Sus pensamientos fueron interrumpidos al oír que el timbre de la mansión sonaba repetidas veces.

-¡Ya voy! ¡Ya voy!- gritó caminando hacia la entrada.

Abrió la puerta, topándose con sus cuatro mejores amigos y compañeros de la banda. Los saludó a todos chocando los puños mientras intercambiaban varios "Hola" y "¿Qué tal?" los cuatro invitados se dirigieron al salón y tomaron asiento en los sofás; Harry y Niall en uno, Zayn y Liam en otro. Louis se quedó de pie frente a los dos sofás.

-Bueeeeeno, ¿ensayamos?- habló Harry tranquilamente, sonriendo a sus amigos.

-Antes de éso podemos tomar un refresco o algo, ¿no os parece? Tengo un montón en la nevera. Y además, hace mucho que no hablamos de nuestras cosas.- repuso Louis.

-Es verdad.- asintió Liam.-Añoro nuestras charlas.-

-¿Y si grabamos un vídeo para las Directioners?- propuso Niall, sonriente, siempre pensando en sus fans.

-Buena idea. Quizás después de ensayar.- aclaró Zayn, mirando con aprobación al feliz irlandés.-Lo que sí espero es que no hagamos de nuevo un concurso de notas altas. La última vez casi me rompo la garganta cantando mi solo con nota alta de You & I.- añadió con una carcajada.

-No te preocupes, hoy sólo ensayo de escalas vocales normal.- lo tranquilizó Liam amablemente.

Louis entró en la cocina y regresó de ésta con cinco botellas pequeñas de Coca-Cola, una para cada uno de sus amigos. Las repartió y se sentó junto a Liam y Zayn. Todos destaparon sus botellas y dieron un trago a la vez, cómo si estuvieran sincronizados, bajando las botellas también al mismo tiempo una vez que hubieron bebido.

-Bueeeeeeno.- sonrió Harry.-¿Cómo os va?-

-Guay. Aly acaba de hacerme terapia de práctica.- sonrió Niall mirando a sus amigos.

-¿Qué?- Zayn alzó una ceja.

-Es cómo si estuviera haciéndome terapia, pero para unos deberes de Psicología que le han mandado. Es para que practique antes de que le den el título y empiece a hacer terapias de verdad.- explicó Niall.

-Chicos.- intervino Louis, de repente algo serio.

Los cuatro pares de ojos restantes se fijaron en él. Louis los miró uno por uno y suspiró.

-Eleanor y yo hemos hablado por teléfono hace media hora. Por fin me ha contado lo que le pasaba.-

Liam y Zayn se acercaron más a Louis en el sofá. Niall y Harry se inclinaron hacia adelante desde el suyo. Los cuatro miraron atentamente al mayor del grupo. Éste alzó la mirada y miró seriamente a sus amigos.

-La están acosando.- dijo finalmente.