martes, 20 de mayo de 2014

98- Las cosas se tuercen

Celine respiró hondo y cerró los ojos. Se encontraba sola en aquél largo y vacío pasillo, erguida de pie frente a la puerta de la suite de Kai y sus dos amigos, Toby y Alfred. Miró la madera blanca de la puerta durante varios segundos, examinándola, negándose a llamar. Respiró hondo de nuevo cerrando los ojos, y acto seguido los abrió. Sin pensárselo más, alzó el puño derecho con cuidado y llamó suavemente con los nudillos, haciendo sonar un toc toc toc sobre la madera blanca.
La puerta no se abrió en el acto cómo ella esperaba. Oyó pasos al otro lado y cerró los ojos, controlando su respiración. ¿Cómo podía alterarse tanto por un chico? Bueno, él no era sólo un chico. Era EL chico. El más perfecto que ella había conocido. El más tierno, el más simpático, el más agradable, el más dulce, el más comprensivo, el más adorable, el más...
Dejó de pensar en éso al notar que se sonrojaba. Sus nervios la empujaron a dar media vuelta y alejarse de allí. Pero a los pocos pasos, oyó cómo la puerta se abría tras ella.

-¡Celine! ¡Hola!- la siempre suave y alegre voz de Kai le llegó a los oídos.

Celine se estremeció. Se giró para mirar al rubio, poniendo en sus rosados labios una sonrisa. Inspiró por la nariz y miró directamente a los ojos azules de Kai.

-Kai...- murmuró sin dejar de sonreír.-¿Qué tal?-

-Bien, gracias.- él sonrió de nuevo, mostrando su malditamente adorable sonrisa, la cuál derretiría un iceberg entero. Un momento, ¿un iceberg? ¡El Polo Norte entero se fundiría ante una sonrisa sincera de Kai! El chico cruzó los brazos y apoyó el lado derecho de su cuerpo en el umbral de la puerta.-Ésto... ¿Necesitabas algo?-

Celine titubeó.

-No.-

-Ah.- Kai arrugó la nariz y descruzó los brazos. Apoyó una mano en el umbral de la puerta.-Entonces, ¿por qué has llamado?-

Celine colocó ambas manos tras la espalda y clavó las uñas de su mano izquierda en la palma de su mano derecha. Mierda. Éso habría pensado si no fuera tan propensa a evitar las palabrotas. Podía decir una palabrota allí, en París, y tendría la sensación de que sus padres la habían oído desde Nueva York.

-Emmm...- se mordió el labio inferior tratando de no ruborizarse.-Ah, sí, ésto...- carraspeó.-Bueno, yo...- las palabras tropezaban unas con otras y la voz se le atascaba en la garganta. Notar la preciosa mirada de Kai sobre ella la ponía tan nerviosa. La cara de Celine se tornó de un leve rosa rojizo.

-Celine.- él sonrió aún más, se apartó de la puerta y dió unos pocos pasos hasta llegar a ella. Le cogió un brazo suavemente, haciendo que Celine apartara ambas manos de su espalda, y le cogió la mano derecha con suavidad.-Tranquila.- añadió ensanchando su bonita sonrisa y mirándola con ternura.

La chica notó que le iba a estallar el corazón. El contacto de la piel de Kai con la suya siempre le provocaba unas raras descargas eléctricas en la tripa. Inspiró profundamente por la nariz de nuevo y miró a Kai a los ojos, sosteniéndole la mirada con increíble dificultad.

-¿Te apetece dar una vuelta?- soltó casi un hilo de voz, prácticamente susurrando, aunque en realidad se debía a que los nervios la despojaban de su voz.

Kai sonrió todavía más, haciendo una expresión adorable en su rostro.

-S-si no quieres lo entenderé, porque es decir, es todavía nuestro primer día en París y supongo que estarás cansado, todos hemos paseado mucho y...- empezó a decir ella atropelladamente.

-Escucha, Celine.- Kai la miró para reconfortarla.-Siempre estaré dispuesto a dar una vuelta contigo.- añadió con voz suave.

Ahora sí que sí, la joven escuchaba a la perfección los latidos de su propio corazón. Sonrió cómo una tonta, perdida en los dos mares azules que Kai tenía por ojos.

-Va-vale, pues... Te veo en dos horas...- dió media vuelta rápidamente y echó a andar a una velocidad un tanto acelerada.

Kai sonrió mientras la veía marchar por el pasillo.

~~~

Aly suspiró, ahora con la barriga llena de suflé. Entró en la suite que compartía con Niall, Louis, Eleanor, Perrie y Zayn, y vio que el salón estaba vacío. Arrugó la nariz, extrañada. ¿Dónde estaban sus compañeros de suite? Seguidamente, reparó en la chaqueta negra de Niall, la cuál estaba doblada sobre el respaldo de uno de los sofás. Sonrió, ya sabía que su novio estaba allí.

-¿Niall?- preguntó alzando la voz.

No hubo respuesta. Entró en el dormitorio que compartía con él. También vacío.

-¿Ni?- volvió a llamar.

Oyó un sonido impreciso llegar desde el cuarto de baño. Alzó una ceja mientras abría mucho los ojos, intrigada. Se acercó a la puerta y llamó.

-¿Se puede?- preguntó.

-Claro que se puede.- resonó al otro lado de la puerta la voz de Niall.

Aly, confiando en su novio, abrió la puerta y entró en el baño. 

-¿Qué tal estás, Ni...?- se interrumpió bruscamente a sí misma ante la escena.

Su cara fue un poema, con la boca muy cerrada y los ojos muy abiertos, abiertos de par en par, al ver la bañera llena de agua, y Niall dentro, con un gorrito protector para el pelo, la barbilla cubierta de espuma blanca y una cuchilla de afeitar en la mano izquierda.

-Mírame Aly, soy tu irlandesito sensual.- comentó con mirada pícara, moviendo la cabeza.

Aly, en vez de desnudarse sensualmente y meterse en la bañera con él (que era lo que él esperaba), notó un temblor en los labios y acto seguido rompió a reír cómo una bomba. Niall la miró estupefacto y desilusionado. La chica cayó de rodillas al suelo, riendo a carcajadas sin parar, agarrándose el vientre con ambas manos, el cuál ya le dolía de tanto reír. Al terminar se puso en pie de nuevo y, con los ojos a punto de soltar lágrimas de risa, miró a Niall, sonriendo, intentando no echarse a reír otra vez.

-¿Pero qué haces así, hijo de mi vida, si ni siquiera tienes barba?- preguntó señalando a Niall con las manos abiertas. Acto seguido se echó a reír de nuevo, aunque ésta vez con menos intensidad que antes.

-Yo...- Niall tragó saliva.-N-no sé, cómo Perrie, Zayn, Louis y Eleanor han salido pensé que...- carraspeó.-Qué podría esperarte aquí... Y que me vería sexy así.-

La rubia no lo pudo evitar, arreó una palmada a su propia rodilla y se tronchó de risa una vez más.

-N-Niall, mi amor...- dijo tratando de reprimir sus carcajadas.-Si tú estás guapo siempre, pero es que te veo ahí, en la bañera, con ése gorro, espuma en la cara y ésa cuchilla de afeitar cuándo no tienes barba y... Yo... Yo...- la risa repentina se escapó de sus labios una vez más.

Niall dejó caer la cuchilla de afeitar, frunciendo el ceño y soltando un pequeño gruñido.

-Esperaba otra cosa de ésto.- murmuró ligeramente molesto.

-¿Qué esperabas? ¿Que fuera erótico?- Aly se rió aún más.-Niall, te quiero pero... Con ésas pintas... No puedes excitar ni a una quinceañera con la menstruación.- se tapó la boca con una mano y cerró los ojos con fuerza, considerando que debía dejar de reírse por educación.

-¡Pues a las directioners ésto les parecería súper sexy!- exclamó el cantante, ofendido y orgulloso a la vez, señalando con ambas manos su cuerpo hundido bajo el agua.

Aly se giró llevándose ambas manos al rostro. Sus hombros se agitaban debido a la risa. Cogió una bocanada de aire y se giró, mirando a Niall una vez más. Logró no reírse.

-Si quieres que nos bañemos juntos, pídelo simplemente, no montes éstas... escenas.- se mordió el labio inferior con fuerza para no reírse.

-De acuerdo.- Niall sonrió satisfecho.-Es que tenemos que estar limpios para ir al teatro mañana.-

-Vale, vale.- Aly se quitó la chaqueta.-Pero al menos deja que me desnude en el cuarto, me siento incómoda al verte con ése gorrito sobre la cabeza.-

-¿Al final nos bañamos juntos?- la cara de Niall se iluminó.-¡Genial! Pero... ¿con tema o sin tema?-

Aly, la cuál estaba doblando su chaqueta y apoyándola en su brazo derecho, le lanzó una mirada asesina, una mirada de advertencia y furia. Niall parpadeó seguidamente, cómo un niño pequeño.

-Sin.- sentenció.-Tema.-

Los hombros de Niall cayeron en picado y éste puso una cara de decepción y desilusión que haría gracia a cualquiera.

-¿Por qué no?- se molestó, enrabietado cómo un niño al que le han regalado calcetines por Navidad.-¡Si la primera vez nos encantó!-

-No me gusta distraerme mientras me baño.- correspondió ella sonriendo angelicalmente, aunque manteniendo su mirada asesina. Le dió la espalda a Niall, cogió una toalla y salió del baño, dispuesta a quitarse la ropa en el dormitorio.

Niall resopló negando con la cabeza, tomó aire, y se hundió más en la bañera hasta que su cabeza también quedó bajo el agua, dejando a flote el gorrito que protegía su pelo. A él le apetecía pasárselo bien con Aly un rato. Pero mirándolo por el lado positivo, al menos iban a bañarse juntos por primera vez.

~~~


Celine entró en la suite que compartía con Faline, Mairi y Sarah. En el salón de ésta, compuesto por dos sofás, se encontraban las tres chicas, Mairi sentada en un sofá, con el móvil en las manos y auriculares introducidos en las orejas, escuchando música alegremente, Sarah sentada en el suelo, con las piernas cruzadas y las manos abiertas sobre las rodillas, con la palma hacia arriba y los ojos cerrados, haciendo yoga, y por último, Faline, completamente tirada en el otro sofá, pasando vagamente las páginas de una revista sobre grupos de rock y heavy metal franceses.

-¡No me lo puedo creer!- chilló Celine al cerrar la puerta de la suite tras de sí.

Sarah abrió los ojos, giró la cabeza y miró molesta a la recién llegada.

-Has interrumpido mi momento de yoga.- se disgustó mientras se levantaba del suelo, entraba en el dormitorio que compartía con Mairi y cerraba de un portazo.

Por su parte, Mairi no sabía ni que Celine había llegado, ya que seguía acomodada sobre el sofá, con sus auriculares y su música. Faline deslizó su mirada de la revista a su gemela.

-¿El qué no te puedes creer?- preguntó perezosamente.

Celine se acercó y se sentó en el extremo del sofá que Mairi ocupaba, ya que no podía sentarse con Faline puesto que ésta ocupaba el sofá entero al estar tumbada.

-Le he pedido una cita a Kai.- comentó ruborizándose mientras miraba a Faline.

La puerta que Sarah acababa de cerrar se abrió, y la propia Sarah apareció en el umbral, sosteniendo el pomo de la puerta, mirando boquiabierta a Celine.

-¡¿QUÉ?!- exclamó.

-Ah, chachi.- soltó Faline sin pizca de entusiasmo, volviendo a sumergirse en la revista que tanto la aburría.

-Ésto... ¿Te molesta?- le preguntó Celine a Sarah con un hilito de voz.

-¡Sí!- gritó la aludida.-¡Ya sabes que Kai me gusta!-

-Pero... Yo creo que le gusto...- susurró Celine mirando el suelo.

-¿Gustarle tú a él?- se mofó Sarah.

-Me cogió la mano hoy delante de la Torre Eiffel... Todos lo visteis.- se defendió ella con voz temblorosa.

-Fue para que Mairi y yo dejásemos de acosarle.- explicó Sarah. Mairi seguía sin oír nada debido a su música la cuál resonaba por sus auriculares.-Quería que le dejásemos en paz y te cogió de la mano para refugiarse, pero tú no le gustas. Él necesita a una mujer de verdad, tú eres demasiado tímida para un chico tan alegre.-

Faline dejó la revista a un lado y se levantó del sofá, apretando los puños, bajo la mirada de Celine.

-Sarah, deja en paz a mi hermana si no quieres meterte en problemas.- corroboró con la voz amenazante.

-Ah, ¿sí?- Sarah posó las manos en sus esbeltas caderas, que parecían esculpidas por las manos de un artista.-¿Y qué vas a hacer? ¿Pegarme con guantes de boxeo hasta que me muera? Marimacho.- dejó escapar la última palabra cómo si dejara escapar de entre sus labios el humo de un cigarrillo.

Faline enrojeció.

-¡Escúchame bien...!-

-Faline...- intervino Celine, temerosa.

-¡... No vuelvas a tocarme las narices ni a mí ni a mi hermana, porque boxear no boxearé, pero darte una buena tunda sí que puedo hacerlo!- seguía diciendo Faline.

Mairi, ajena a todo aquello, se levantó del sofá, sacudiendo la cabeza alegremente al ritmo de las canciones que escuchaba. Se disponía a salir de la suite e ir a tomar algo al comedor del hotel.

-¿Tú, darme una tunda a mí?- Sarah soltó una carcajada.-¡Por favor! ¡Mira cómo te pones al intentar defender a tu hermana, que por cierto, he dicho toda la verdad sobre ella!-

Mairi desconectó los auriculares de su móvil, así que ahora podía escucharlo todo, pero aún así seguía sin estar enterada de la discusión. Abrió la puerta de la suite tranquilamente cuándo entonces...

-¡Se acabó!- Faline enganchó de los pelos a Sarah y ambas empezaron a gritar.

Del susto, Mairi agarró su móvil con fuerza, seleccionando la canción All I Want de The Offspring, la cuál empezó a resonar por toda la habitación ahora que había desconectado los auriculares. Curiosamente, se trataba de una canción perfecta para presenciar una batalla entre dos guapas y jóvenes chicas furiosas, llenas de ira y sin control. La situación tenía su gracia.
Yeah yeah yeah yeah yeah! se escuchó la voz masculina cantando antes de que sonara la guitarra y la batería. Faline y Sarah siguieron sacudiéndose, cogidas de los pelos, gritando y tambaleándose por la habitación entera. Celine gritaba asustada el nombre de su gemela mayor, mientras que Mairi se apartó, pegándose a la pared, con su móvil emitiendo la música a todo volumen.
Day after day, your home life's a wreck, the powers that be just breathe down your neck... se escuchaba la canción del móvil de la pelirroja. Faline y Sarah siguieron tirándose del pelo y gritando, los alaridos chillones de Sarah contrastando con los gritos graves y guturales de Faline. Ambas salieron por la puerta, abierta debido a Mairi cuándo se disponía a salir, y siguieron tirándose de los pelos por el pasillo, cada una sacudiendo a la otra con los tirones para quitársela de encima. Mairi y Celine salieron disparadas tras ellas, Mairi demasiado conmocionada por la escena cómo para acordarse de quitar la música, haciendo que All I Want de The Offspring siguiera resonando, ésta vez por todo el pasillo. Celine se detuvo a los pocos pasos y corrió hacia atrás, cerró la puerta de la suite y de nuevo echó a correr tras Mairi.

-¡Faline!- iba gritando Celine por el pasillo.

That's all I want... All I want, that's all I want, all I want, yeah yeah yeah yeah yeah!, seguía resonando la música del móvil de Mairi. Faline y Sarah se tiraban de los pelos sin parar, dándose patadas y corriendo enganchadas por los pasillos. Una distinguida mujer vestida con un elegante traje de gala azul oscuro, collar de perlas blancas al cuello, pelo negro recogido en un moño y guantes de seda del mismo color azul oscuro que el vestido, sostenía en la mano una copa de champán. Bebió sutilmente y entonces ambas chicas pasaron peleándose por su lado. Sarah accidentalmente la empujó con un codo, y la elegante señora escupió el champán debido al susto y el impacto, manchando la elegante alfombra. Sarah y Faline se alejaron peleando mientras que la señora vestida de gala se intentaba limpiar la boca con su mano libre enguantada, ya que en la otra aún sostenía la copa. Mairi pasó corriendo junto a ella con el móvil dejando escapar la música y acto seguido, Celine, que al verla supo que su gemela y Sarah habían causado aquello.

-¡Lo siento mucho, es mi gemela!- exclamó ralentizando su marcha. Acto seguido, se apresuró de nuevo.

Sarah y Faline llegaron a las escaleras que bajaban a la planta baja, y, sin ningún cuidado, siguieron peleando, tirándose del pelo, pateándose en el estómago, y chillando cómo si no hubiera un mañana. Faline pisó el borde de un escalón y cayó, arrastrando a Sarah con ellas. Ambas rodaron escaleras abajo sin dejar de pelear y forcejear la una contra la otra. La gente de alrededor miraba embelesada y sorprendida. Al llegar de nuevo al suelo, las dos chicas siguieron rodando, queriendo colocarse una sobre la otra para seguir peleando. En aquél momento la famosísima y bella actriz Angelina Jolie entraba en el hotel acompañada del refinado y educado recepcionista.

-Sí, Miss Jolie, en éste hotel encontrará elegancia, educación y calma en estado puro...- le iba explicando el recepcionista.

Justo entonces Sarah y Faline pasaron rodando por el suelo, una sobre la otra según rodaban, por delante de ellos. Tanto Angelina cómo el recepcionista se quedaron pasmados. Ambas jóvenes siguieron rodando agarradas hasta llegar al centro del salón de recepción. Aún se oía resonar la canción All I Want de The Offspring, lo que significaba que Mairi estaba también llegando a aquella zona. En efecto, la pelirroja apareció allí en pocos segundos, móvil en mano, y con su mano libre se tapó la boca. Celine llegó un segundo después, colocándose junto a la pelirroja y mirando con horror cómo Faline y Sarah peleaban sobre el suelo.
So back off your rules, back off your jive 'cause I'm sick of not living to stay alive... la canción se escuchaba por toda la recepción del lujoso hotel, saliendo a todo volumen del móvil de Mairi. 

-¡PELEA DE GUARRAS!- gritó alguien, era una voz masculina, bravucona y sin acento francés, así que debía tratarse de Toby o Alfred, los cuáles merodeaban por ahí entre la gente. (Probablemente había gritado Alfred, ya que Toby era menos escandaloso.)

Al oír aquella frase, los presentes más alocados (la gran mayoría hombres, y algunas mujeres a las que les gustaba el alboroto) alzaron los puños y gritaron para caldear el ambiente, cómo si hubieran visto a su equipo de fútbol favorito marcar el gol que definía la victoria.
That's all I want! That's all I want! All I waaaaaaaaaaaaaaant! Yeah yeah yeah yeah yeah! la música terminó, finalizando, justo cuándo Faline y Sarah decidieron dejar de pelearse. Ambas estaban doloridas debido a que acababan de caer rodando de unas escaleras y que se habían golpeado intensamente. Reinó un tenso silencio mientras Faline se apartaba de Sarah (había estado subida sobre ella en el suelo los últimos segundos) y ambas chicas jadearon, agotadas.
La gente de alrededor rompió en atronadores aplausos. Sarah tenía un ojo entrecerrado y se frotaba una mejilla.

-Pegas muy fuerte, para tu información.- reprendió a Faline.

-Sólo cuándo me provocan.- Faline se frotó la cabeza, dolorida debido a los tirones.

Ambas estaban sentadas en el suelo, una junto a la otra, magulladas y soltando pequeños quejidos. La gente ya había dejado de aplaudir, y ahora ligeros murmullos se esparcían entre la gente, pero aún así el ambiente era silencioso.

-Mira, sé que me he pasado.- murmuró Sarah sinceramente, con los labios ligeramente hinchados debido a la pelea. Hablando se notaba que le costaba respirar.-Os pido perdón a ti y a tu hermana.-

-No pasa nada, lamento haberte pegado tan fuerte. Te va a salir un moratón en ése ojo.- Faline soltó una risita y tocó con la punta del dedo el ojo magullado de Sarah.

-¡AY!- Sarah le dió una fuerte palmada en la mano. Faline la retiró.

-Dios mío...- murmuró Celine tapándose la frente con una mano. Con la otra se apoyó en el hombro de Mairi para no caerse. La pelirroja la sostuvo.

Faline suspiró y se levantó del suelo, le tendió una mano a Sarah, ésta se la dió y Faline tiró de ella hacia arriba para ayudarla a levantarse. Sarah cojeaba de una pierna, y Faline, de no tener tanta resistencia física, también lo habría hecho. Ambas habían quedado en muy mal estado tras caer rodando de las escaleras. Aquello les había hecho más daño que los golpes y tirones de pelo que habían estado intercambiando.

-¿Vamos al comedor del hotel a que nos den hielo?- propuso Faline.

-Sí, pero ayúdame a caminar.- pidió Sarah echando un brazo sobre los hombros de Faline para apoyarse.

-Claro, tranquila.- añadió Faline, ligeramente preocupada, sosteniendo a Sarah de la cintura.

Ambas salieron de ahí agarradas, ésta vez pacíficamente y para ayudarse a caminar, Sarah cojeando de una pierna y Faline frotándose la dolorida cabeza con su mano libre. Celine se soltó de Mairi y señaló boquiabierta a las dos chicas que se alejaban.

-Pero, tú, ésto, tú, a ver, ésto, tú, Mairi, ésto, es que, a ver... ¡¿LO VES NORMAL?!- gritó por primera vez en su vida.

-Tu hermana y Sarah no son normales.- suspiró Mairi apagando su móvil, avergonzada después de haberlo llevado con la música a tope por el hotel.

-¡Hace unos minutos se estaban peleando cómo dos animales salvajes! Y ahora... ¡¡tan amigas!! ¡¿Te lo puedes creer?!- Celine no podía procesar lo que acababa de ocurrir.

Mairi le dió un par de palmaditas en el hombro izquierdo. Aquella situación había sido loca, inesperada y muy graciosa, sólo que las cuatro presentes (Faline, Celine, Mairi y Sarah) no lo habían notado pese a la evidencia de los hechos.


~~~

Melanie y Liam habían paseado por toda la ciudad y habían tomado un café mientras hablaban de cómo les había ido y de lo mucho que se habían echado de menos. Se lo habían pasado en grande, y en aquél momento estaban llegando a la mansión conjunta de la élite de modelos. Los dolores del estómago de Melanie no habían cesado, y la modelo empezaba a preocuparse seriamente. Ambos enamorados entraron y se dirigieron al salón; no había nadie.

-¿Hay alguien más en ésta casa?- preguntó Liam a su novia, acomodándose en un sillón negro del salón.

-No, estamos solos.- respondió ella forzando una sonrisa. Los calambres en sus tripas le dificultaban el habla. No obstante, había conseguido disimularlo a la perfección desde que empezó a pasear con Liam aquella tarde. Para algo hizo un curso de interpretación con 15 años.

-Ésta mansión es preciosa.- opinó el cantante.

-Sí. ¡Ay!- Melanie no pudo evitar soltar una exclamación, que fue incapaz de contener, al notar un fortísimo y repentino dolor en el estómago, cómo si le hubieran desgarrado el interior del vientre con un cuchillo.

-¿Qué te pasa?- Liam se incorporó en el sillón, preocupado.-¿Qué te duele?-

-Me... He...- Melanie se sostuvo la lisa barriga con ambas manos y controló su dolor usando todo su esfuerzo.-Me he... Olvidado de lo mal que me sentaba el café con chocolate...- mintió.

Corrió hacia el baño. Liam se acomodó otra vez en el sillón negro, más relajado. Oyó a Melanie cerrar con un poco de fuerza la puerta del baño. Diez minutos después, la modelo salió.

-¿Mejor?- preguntó Liam al verla llegar.

-Sí, gracias.- ella procuró sonreír.-Me dió un dolor fuerte de tripa... Malditos cafés con chocolate.- forzó una risa que quedó bastante natural. Se enorgulleció en silencio de su talento actuando.

Liam rió también.

-Bueeeeno.- Melanie suspiró, quedándose aún de pie.-Ya hemos paseado bastante, ¿qué te apetece hacer?-

-No sé... Tenemos ésta mansión entera para nosotros.- objetó él, mirando alrededor. Le gustaba la decoración.

-Sí, y no es raro, el resto de modelos están igual de ocupadas que yo.- repuso Melanie.

-Cuándo vengan tus amigas modelos podrías presentármelas.- bromeó Liam.

-Argh...- Melanie soltó un pequeño gruñido, disgustada, y se giró para echar a andar hacia la cocina.

-¡Era broma!- gritó el cantante levantándose del sillón.

-Sí, seguro.- respondió ella desde la cocina. Abrió un mueble y sacó un vaso de cristal, acto seguido echó agua de una jarra dentro.

-Sólo tengo curiosidad por ver con qué personas convives.- explicó Liam entrando también en la cocina y admirándola antes de acercarse a su novia.

-Si tú lo dices...- Melanie suspiró otra vez, no le apetecía discutir. Abrió un pequeño sobre y echó el polvito blanco que éste contenía en el vaso de agua. Sacó una cuchara de un cajón y removió el líquido del vaso.

-¿Qué vas a tomar?- se interesó el chico.

-Un sobre para el dolor de estómago. Ya sabes que acabo de salir del baño y no en muy buen estado... Es la última vez que vamos a tomar algo a ése bar.- sonrió ella mientras seguía removiendo, aún disimulando. En realidad el sobre era para el ardor, que era lo que ella sentía. Le dolía el estómago y los intestinos, pero especialmente el útero.

-Ay mi modelo que está malita.- Liam la rodeó con los brazos por detrás y le besó el hombro.

Melanie forzó otra sonrisa, aunque sabía que las palabras de Liam eran más verdad de lo que parecía en un principio. Se bebió el resto del agua con el sobre, la dejó en la encimera y cogió la mano de Liam.

-¿Y si vamos ya al hotel dónde te alojas? Quiero ver al resto de nuestros amigos.- pidió.

-Encantado.- Liam le apretó la mano.

-Estaré tan feliz de ver a Aly, Harumi y a los chicos...- Melanie no pudo evitar sonreír.

-Y ellos estarán encantados de verte.- añadió el cantante, y ambos se dirigieron hacia la puerta.

~~~

-¡Kaaaaaaaaaaai! ¡Kaaaaaaaaaai!- Aly llamó insistentemente a la puerta de la habitación de su primo menor y sus dos amigos.

Había pasado media hora desde que se había bañado con Niall. Ambos habían jugado con las burbujas de la bañera cómo niños pequeños, haciendo de ése momento algo divertido, romántico e inocente, y no erótico cómo parecía en un principio. Aly le había hecho a Niall una barba de burbujas y éste le ponía a ella espuma en la nariz. Se lo habían pasado en grande jugando con las burbujas de la bañera, jamás pensaron que se dedicarían a jugar cómo críos.

-¡Kaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!- gritó la rubia de nuevo, llamando a la puerta con más insistencia y más fuerza todavía, negándose a abandonar.

La puerta se abrió de par en par mientras que Aly retiraba la mano. 

-¿QUÉ?- preguntó a gritos, ligeramente divertido ante lo pesada que le resultaba su prima. Kai estaba muy despeinado, con la respiración algo agitada y las mangas de la camiseta muy arremangadas. Sus brazos se apoyaron en el umbral de la puerta.

-¿Sabías que en recepción ha habido una pelea por ti?- Aly se cruzó de brazos, aplastando su trenza rubia. Tras salir de la bañera y vestirse, se había recogido el largo y liso cabello rubio claro, ya totalmente seco, en una trenza que caía sobre su hombro izquierdo.

-¿Qué?- los ojos de Kai se abrieron de par en par.-¿Quiénes? ¿Por qué?-

-Faline y Sarah. Le he preguntado a Faline, y me contó que Celine te pidió una cita. Al parecer, Sarah dijo que tú nunca te fijarías en Celine, y Faline obviamente saltó a defender a su hermana. Faline me dijó que agarró a Sarah de la melena y ambas fueron así por el pasillo para luego rodar escaleras abajo y terminar con su función en mitad de la sala de recepción.- explicó su prima.

-De todas maneras...- parpadeó Kai, negando con la cabeza para expresarse mejor.-Ambas deberían saber que pelearse es una tontería, y más en un hotel tan famoso cómo éste.- retiró las manos del umbral de la puerta, relajando los hombros.-No entiendo cómo han podido cometer ésa estupidez. Podrían expulsarlas del hotel.-

-Debes entender que Faline se enervó cuándo Sarah se metió con Celine, es su gemela...- repuso Aly, sonriendo por la actitud madura de su primo menor.

-Lo sé, yo también me enervaría si alguien se metiera con Celine, pero pelearse con alguien ahí a plena luz del día y además en...-

-Espera.- lo interrumpió Aly.-¿Te enervarías si se metieran con Celine?- sonrió.-¿Por qué?- añadió, ligeramente pícara, aunque ya sabía de sobra la respuesta. Examinó los ojos azules de su primo en busca de señales.

-Eh...- Kai retrocedió un par de pasos y se sonrojo, bajando la mirada.-Ya sabes...-

-Estás enamorado.- canturreó Aly dando toques con los dedos índices de ambas manos en las costillas de su primo.

-Qué va.- Kai rodó sus ojos azules y se frotó el despeinado cabello rubio.

-Por favor, Kai, que te conozco desde que naciste, no intentes mentirme.- Aly se rió, retirándose la trenza del hombro izquierdo. Ésta cayó sobre su espalda trazando una línea recta perfecta. Aly era hermosa sin ser consciente de ello.

-Primita mía, no me toques la moral.- Kai sonrió angelicalmente aunque su mirada mostraba una amenaza.

Aly se rió todavía más fuerte, sólo por fastidiar a su primo.

-Admítelo, anda, ¡Celine te tiene loco!- cantó las últimas cuatro palabras.

Ésas precisas cuatro palabras se clavaron en el corazón de Kai, y éste, en respuesta, latió más rápidamente.

-¿Y qué más da?- el chico trató de cambiar de tema.-Éso no es lo que importa. Lo importante es que pueden echar del hotel a Sarah y Faline.-

-No creo que lo hagan.- Aly frunció el ceño, notando que su primo había cambiado de tema.

-¿Y por qué no?-

-Recuerda que vienen cómo invitadas de One Direction.- Aly cruzó los brazos de nuevo.-Si dan una explicación puede que se salven el culo.-

-A lo mejor, pero, ¿qué explicación van a dar? No tienen fundamentos.- habló Kai, recordando que era la segunda vez en aquél día que abría la puerta de la habitación para hablar con alguien.

-Podrían decir que era una broma de cámara oculta o algo.- Aly descruzó los brazos, echó una mano tras la espalda buscando su trenza, la agarró, y, echándola de nuevo sobre su hombro izquierdo, empezó a juguetear con ella.

-Buena idea.- Kai señaló a su prima con el dedo, sonriendo ante la aguda ocurrencia.

-Gracias.- Aly sonrió y alzó la barbilla, orgullosa de su propia idea.-Espero que funcione.-

-Seguro que funciona.- la alentó Kai con su característica sonrisa de siempre.

~~~

-Vale, guay, tenemos que abandonar el hotel en menos de una hora.- informó Faline en voz alta, mientras se agarraba su larga melena castaña y lisa, recogida en una coleta.

-¿Sólo Sarah y tú?- preguntó Mairi desde el sofá de la suite.

-Síp. Sólo nosotras dos.- suspiró Faline.

-Es comprensible que os hayan echado, vuestra conducta ha sido increíblemente escandalosa.- decía Celine preocupada, persiguiendo a su gemela por toda la suite.

-Nuestro primer día en París y ya la hemos liado.- Faline soltó una risita mientras abría el primer cajón de la cómoda del salón y sacaba su libreta pequeña.-Alucina.-

-Parece surrealista que os hayáis peleado con uñas y dientes en un hotel tan lujoso cómo éste, tan repleto de peces gordos y gente de la alta sociedad de París.- habló Mairi de nuevo, enroscando inocentemente un mechón de su cabello pelirrojo en el dedo índice de su mano izquierda.

-Es que ES surrealista.- corroboró Celine, enfadada y preocupada ante la actitud que Faline y Sarah habían mostrado, peleando agresivamente.-¿Adónde iréis ahora?-

-Supongo que a otro hotel.- intervino Sarah saliendo de su respectivo dormitorio, maleta en mano.

-Méh, yo no necesito éso.- Faline arrugó la nariz.

-¿Y dónde dormirás? ¿En la calle?- se preocupó Celine.

-Recuerda que he dormido en sitios impensables.- sonrió Faline.-Pero no, no me refiero a éso. Tengo un amigo aquí, que viajó hace años a Rusia y allí nos conocimos. Nació aquí y vive no muy lejos de éste hotel.-

-¿Y cómo piensas encontrar su casa? Nunca antes has estado en París.- Celine puso los brazos en jarras.

-Puedo llamarle, decirle que estoy en la puerta del hotel The Ritz, y él simplemente debe ocuparse de venir a recogerme.- Faline se encogió de hombros, tranquila, cómo si hablara de la posibilidad de servirse otro trozo de pizza.

Celine alucinó. ¡Su hermana estaba expulsada del hotel y ni le importaba!

-Voy a cambiarme.- añadió Faline entrando en el dormitorio que compartía con su gemela.

Celine suspiró, y acto seguido se sentó en el sofá junto a Mairi, la cuál se limitó a coger una revista de la mesilla y empezar a leer. Sarah había dejado sus maletas cerca de la puerta que daba al pasillo, y había vuelto a meterse en su dormitorio. Cinco minutos después, Celine se levantó del sofá y fue a ver a su gemela, entrando en el dormitorio que ambas compartían.

-¿Puedo entrar?- preguntó tímidamente, con su característica vocecita aniñada.

-Ya estás dentro.- respondió su gemela burlonamente.

Faline estaba de pie delante del espejo de cuerpo entero. Se había puesto su camiseta favorita de Nirvana, negra, de manga corta y con el logo en amarillo, pantalones pitillo de color azul muy oscuro y botas negras.

-Faline, ¿por qué has tenido que ser tan escandalosa? Podrías haberte quedado callada e ignorar a Sarah.- dijo Celine sentándose en el borde de la cama.

-Si ya nos llevamos bien de nuevo.- rebatió Faline pasándose las manos sobre su camiseta de Nirvana para alisarla.

-Pero no es éso.- suspiró Celine.-Lo que digo es que ahora las dos debéis abandonar el hotel por vuestra conducta. ¿No podríais haber hablado? Fuiste derecha a cogerla de los pelos.-

-Ya sabes cómo soy. Tengo mucho carácter.- Faline se giró para mirar a Celine.-Además, yo sólo trataba de defenderte.-

-Lo sé, lo sé, y te lo agradezco, de verdad, pero no tenías que ponerte a pelear con ella de una manera tan primitiva.- replicó la menor, mirando a Faline con desaprobación.-Habéis causado un verdadero caos, una mala impresión, y además habéis caído por las escaleras. ¿No te duele nada?-

Faline se giró de nuevo, y, mirándose en el espejo, giró ambos brazos, tratando de verse los codos.

-Mmm... Bueno, creo que me van a salir moratones hasta en las pestañas.- comentó soltando una risita.

Celine suspiró.

-Parece que no te importa que os hayan echado del hotel.-

-Me importa, pero no más de lo necesario. Me molesta porque debo moverme de nuevo, éso es todo.- decía Faline echándose sobre los hombros su liso y largo cabello castaño.-Además, Aly ha intentado decir que lo de Sarah y yo fue para un programa de cámara oculta, y no ha funcionado. No hay nada que pueda hacer.-

-¿Estarás bien?- quiso saber Celine.

-¡Sí! No te preocupes por mí.- Faline la miró y le sonrió para reconfortarla.-Ya sabes que yo me apaño. No le tengo miedo a nada.-

Se acercó y se sentó en la cama, junto a su gemela menor.

-¿Sabes? El miedo es lo que más obstáculos te provoca en la vida.- empezó a decir Faline.-Los obstáculos vienen, pero el miedo los aumenta y te impide esquivarlos. Yo siempre he ido sin miedo por la vida, por éso ahora soy feliz. No dejes que el miedo controle tu vida.- le puso una mano en la cabeza a Celine, la despeinó y acto seguido se levantó, saliendo de la habitación.

Celine bajó la mirada, palpándose sus propias manos. Acto seguido suspiró, mientras las ocho últimas palabras que Faline le acababa de decir resonaban en su cabeza. Eran unas sabias palabras.

~~~

Una hora después, Faline se encontraba en casa de su buen amigo francés Edmond. Era un chico de 19 años, alto, atractivo, con el pelo color marrón y los ojos azules. Era un apartamento situado en un alto y elegante edificio. Edmond abrió la puerta y Faline entró, arrastrando tras ella sus dos maletas de ruedas, ambas de color negro.

-Bueno, ésta es mi casa. Bueno, de mi madre. Pero de todas maneras espero mudarme a un apartamento para mí sólo en los próximos años.- explicó Edmond amablemente, mientras le cedía el paso a Faline.

Recordó lo sucedido en la última hora:

Faline, ya preparada con su equipaje, llamó por teléfono a Edmond. Le explicó que había ido de viaje a París y lo sucedido, para acto seguido preguntarle si podía quedarse en su casa. Tal y cómo esperaba, él dijo que sí. Faline le comentó que estaba en el hotel The Ritz, y quince minutos después Edmond pasó con su coche. Sin ni siquiera bajar para ayudar a su amiga, pitó el claxon, y Faline, que esperaba frente al hotel, colocó sus maletas en el maletero y se sentó en el asiento del copiloto. Edmond y ella se abrazaron.

-¡Faline! ¡Cuánto tiempo! ¡Estás igual que cuándo nos conocimos en Rusia!- dijo él con voz masculina, alegre y llena de felicidad.

-¡Tú también! Bueno, te has cambiado el flequillo. ¿Cuántos años hace que no nos vemos?- bromeó ella abrochándose el cinturón.

-Nos conocimos con 14 años, así que bastante.-rió él.-Mi casa no está muy lejos, pero me gusta conducir rápido, aunque sin pasar el límite. Agárrate.- sonrió.

-Así me gusta, ¡tal y cómo te recordaba!- rió ella agarrándose al asiento del coche.

Una vez que Faline estuvo dentro, él también entró y cerró la puerta. Faline dejó ambas maletas juntas a un lado de la puerta y admiró el salón.

-¿Te gusta la decoración?- preguntó.

-Mola.- Faline asintió con la cabeza.-Y oye, ¿tu madre no tiene ningún problema conque yo me quede aquí hasta que vuelva a Nueva York?-

-Mi madre ahora mismo está en un congreso del trabajo, aunque no muy lejos de aquí. Durante el congreso duerme en el hotel dónde ella y sus compañeros de trabajo se alojan.- explicó Edmond.-No volverá hasta dentro de mucho, así que tenemos la casa entera para los cuatro.-

-¿Los cuatro?- Faline parpadeó.

-Oh, sí, no te lo he contado.- Edmond se rascó la nuca.-Cuándo nos conocimos en Rusia hace unos años yo era hijo único, pero hace pocos años mis padres tuvieron mellizos. Se llaman Hugo y Helinette.-

-¿Tienes hermanitos?- Faline sonrió agarrando sus maletas de nuevo.

-Sí, los dos tienen cuatro años, el mes que viene cumplen cinco, y no te preocupes, no son muy escandalosos. Hugo puede ser algo llorón a veces, pero Helinette es encantadora. Los quiero mucho a los dos.- decía Edmond.

-Vale, guay, ehm... ¿Dónde duermo yo?- preguntó Faline mirando a todas partes.

-Hay una habitación de invitados por aquí.- Edmond se dirigió a una puerta y entró en la estancia.

Faline lo siguió. Ambos entraron en la habitación, decorada sencilla pero elegantemente, con una cama, un armario, tocador y mesitas de noche. Faline dejó las dos maletas de ruedas junto al armario y, poniendo los brazos en jarras, examinó el lugar.

-Me gusta.- dijo sonriente.

-Me alegra oírlo.- Edmond se dirigió a la cama y se dejó caer sobre ésta. Acto seguido dio un par de palmaditas sobre el colchón para que su amiga se colocara junto a él.

Ella así lo hizo, sentándose en el borde de la que sería su nueva cama, cubierta por una sábana rosada. Acarició, sorprendida ante la suave textura. Recordó que ni siquiera había tocado su cama del hotel The Ritz, puesto que aquél mismo día había llegado a París.

-Y bueno, ¿qué te cuentas?- la voz de Edmond la sacó de sus pensamientos. El chico apoyó el codo en la cama y la cabeza en la mano, dispuesto a escuchar atentamente a su vieja amiga.

-Lo de siempre.- Faline sonrió informalmente y se encogió de hombros.-Tú ya me conoces, sabes cómo soy y cómo pienso. Lo mío es vivir. Sin preocupaciones, sin prejuicios, sin novio, sin trabajo, sin pelos en la lengua...-

Edmond soltó una carcajada. Acto seguido miró a Faline de nuevo.

-¿Sigues llevándote bien con tu gemela? Cuándo hace un mes me contaste todo lo ocurrido por móvil me quedé flipando...-

-Sí, lo cierto es que hasta yo flipé cuándo me obligaron a dejar Rusia y mudarme a Nueva York. De la nada tenía unos padres y una hermana gemela.- explicó ella abriendo mucho sus ojos azules para dar mayor énfasis a sus palabras.

-Cuándo viajé a Rusia con mis padres y te conocí en el parque pensé que eras una chica nacida en Rusia que vivía en el orfanato porque la abandonaron.- repuso él.

-Éso pensé yo toda mi vida. Obviamente creí que había nacido en Rusia, porque allí vivía, y que crecí en el orfanato porque mis padres me abandonaron allí. Pero... Jamás me habría imaginado lo que te conté. Jamás me habría imaginado que nací en Nueva York, que nací junto a mi gemela, que fui secuestrada por delincuentes y llevada a Rusia por ellos... Todo me vino tan de golpe...- Faline se llevó las manos a la frente, parecía estar agobiándose al recordarlo, y era comprensible. Su vida había cambiado drásticamente. De ser una joven rusa sin familia de repente pasó a ser una joven neoyorquina, con familia y con una historia de secuestros y viajes detrás.

Edmond le frotó la espalda para animarla.

-¿Y echas de menos tu vida anterior?- preguntó.

-La verdad es que sí.- Faline se retiró las manos de la cara.-Sonará estúpido, pero echo de menos mi vida antes de descubrir quién soy en realidad, echo de menos San Petersburgo, que era dónde estaba el orfanato, echo de menos las excursiones que hacíamos a Moscú al menos una vez al mes, echo de menos pasear con mis amigos, escaparme del orfanato con ellos para hacer el gamberro, compartir habitación con mis amigas... Cuándo era niña el orfanato me parecía un infierno, ahora que soy más mayor descubro que era magnífico. Lo consideraba un infierno porque no había padres, pero ahora me doy cuenta de todo lo bueno que tenía. Hice amistades inolvidables allí.-

-Yo sólo estuve de viaje un mes en Rusia, pero recuerdo que nos veíamos cada día hasta que me volví a París.- dijo Edmond, recordando aquellos tiempos.

-Sí...- Faline sonrió nostálgica y amargamente.-Lo cierto es que no puedo quejarme de mi vida en Rusia. Sí, me crié en un orfanato, pero... Era mi hogar. Puede que no mi verdadero hogar, mi verdadero hogar es Nueva York, pero yo considero que ése orfanato en San Petersburgo es mi hogar. Es dónde me crié...-

-Ma cherie!- exclamó Edmond en francés, alzándose y quedando arrodillado en la cama.-Deja de pensar en ésas cosas, te vas a acabar deprimiendo y no quiero que éso suceda.-

-¿Qué me has llamado?- Faline parpadeó curiosa, subiendo sus piernas a la cama y abrazando sus propias rodillas, mientras miraba a su amigo, el cuál estaba arrodillado junto a ella, sobre la cama.

-¿Eh? ¿Lo de ma cherie?- repitió Edmond. Soltó una pequeña risa.-Significa "querida mía" en francés. Cuándo quiero intervenir rápidamente me salen las palabras en francés. Perdón.- se rascó la nuca sonriendo de nuevo.

-No pasa nada, me gusta cómo suena.- sonrió Faline.

-Ésto... Faline, ¿puedo pedirte un favor?- preguntó Edmond con un hilito de voz.

-Claro, lo que sea, tu me estás haciendo un favor enorme dejándome estar aquí.- repuso Faline con una amable sonrisa cargada de gratitud.

-Verás, Hugo y Helinette están merendando en casa de su mejor amigo, Bastien, que va al cole con ellos, y en un rato el padre de Bastien los traerá de vuelta. Yo tengo que irme a recoger una camiseta mía de la tintorería y luego a hacer la compra, y ellos dos una vez se perdieron en el supermercado, así que, ¿te importa quedarte aquí con ellos mientras yo estoy fuera? No me iré hasta que los traigan, no te preocupes.- explicó Edmond mirando a Faline con una chispa de timidez en la mirada.

Faline desvió la mirada, abriendo mucho los ojos y mordiéndose el labio inferior. A ella no le gustaba demasiado encargarse de cuidar niños pequeños. No obstante, era lo menos que podía hacer para agradecer la hospitalidad de su amigo. Tomó aire y giró de nuevo la mirada para observar a Edmond.

-Claro, no hay problema.- comentó dulcemente.-Siempre y cuándo les digas que se porten bien.-

-Les diré que se porten mejor que nunca, no te preocupes.- una amplia sonrisa se formó en la cara de Edmond. Cogió las manos de Faline y las besuqueó.-¡Gracias Faline! ¡Muchas gracias!-

-De nada, pero para, para hombre, no te pongas pasteloso ahora.- bromeó Faline riendo suavemente y retirando sus manos, para de éste modo evitar que Edmond se las siguiera besando.

Edmond se bajó de la cama y se dirigió a la puerta.

-Te dejo que deshagas tus maletas. En un rato el padre de Bastien traerá a mis hermanos, hasta que no vengan no me iré, así podré decirles a Hugo y a Helinette quién eres y todo éso.- dijo.

-Vale.- Faline le despidió con la mano.

Edmond cerró la puerta del cuarto de Faline tras salir de éste y Faline se giró hacia su nueva y temporal cama. Se dejó caer sobre ella y se quedó así, tirada boca abajo en la cama, durante diez minutos enteros. Al cabo de ésos diez minutos oyó que llamaban al portero, minutos después al timbre, y acto seguido cómo se abría la puerta del salón del apartamento. Oyó a Edmond conversar en francés con otro hombre, obviamente el padre de Bastien (el amigo de Hugo y Helinette), y después cómo se cerraba la puerta. Oyó una voz infantil de niña hablando en francés. Luego una de niño. La voz de Edmond aplacó a las otras dos voces, hablando entre ellos en francés. Edmond llamó a la puerta del cuarto de Faline.

-Faline, sal, por favor. Mis hermanos ya están aquí.- pidió desde el otro lado de la puerta.

-Voooy.- Faline se levantó, bajó de la cama y abrió la puerta de su dormitorio.

En el salón se encontró al sonriente Edmond acompañado de dos niños de, efectivamente, cuatro años, casi cinco. Ambos niños tenían pelo castaño y ojos marrones. Estaban sentados en el suelo, jugando, peleando de broma y abrazándose con fuerza, mientras reían y se picaban de manera juguetona entre ellos.

-Faline, éstos son mis hermanos.- explicó rodeando los hombros de Faline con un brazo.-Helinette.-

La niña, que abrazaba efusivamente a su mellizo, lo soltó de golpe, se levantó del suelo y corrió hacia Edmond y Faline. Alzó una mano y la agitó enérgicamente.

-¡Hola!- gritó Helinette en inglés, con una voz chillona y alegre, característica de una niña de su edad.

-Y Hugo.- corroboró Edmond.

El niño se levantó del suelo con dificultad y también se acercó. Agarró a Helinette del brazo y saludó con la otra mano a Faline.

-Encantada de conoceros.- dijo Faline agachándose un poco, algo incómoda, ya que no estaba segura de si los niños la entendían o no.

-También hablan inglés, no te preocupes.- la reconfortó Edmond.-Antes de llamarte para que salieras del cuarto ya les he pedido que se dirijan a ti siempre en inglés.-

-Oh, vale, gracias.- asintió ella.

-Niños, me voy.- dijo Edmond dando una palmada.-Volveré en una hora o así, Faline.- Pasó entre sus dos hermanitos y con cada mano acarició la cabeza de cada uno.-Au revoir.- les dijo en francés a Hugo y Helinette.

-Au revoir!- chillaron los dos niños al unísono.

-¡Adiós Eddi!- le gritó Faline a Edmond, sin saber muy bien por qué había usado aquél diminutivo.

Edmond agarró su chaqueta del perchero, salió del apartamento y cerró la puerta. Los dos niños se giraron hacia Faline. Ésta los miró, sin saber qué hacer.

-Qué guapa eres.- dijo Hugo de repente.-¿Nos das un abrazo?-

-Emm... Mejor no, podría haceros daño sin querer.- Faline retrocedió un paso, consciente de su fuerza.

Hugo y Helinette la miraron con ojos de cachorrito.

-Por favor...- insistió Helinette.

-No, escuchadme, no voy a daros un abrazo.- Faline estaba rígida.-Estáis haciendo lo mismo que mi hermana gemela cuándo me pide algo; no voy a abrazaros aunque me miréis con ésos ojitos suplicantes.-

Hugo y Helinette cruzaron una mirada. Acto seguido sonrieron y corretearon hacia Faline.

-No, no, pero...- Faline fue interrumpida al notar cómo los dos alegres y pequeños mellizos la abrazaban, cada uno a una pierna suya. Bajó la mirada para observarlos.-... No me abracéis.-

Se quedaron así en silencio, Hugo y Helinette felices y Faline suspirando incómoda.

~~~

Liam había llevado a Melanie al hotel The Ritz. Al encontrarse con sus amigos, Melanie había empezado a dar y recibir abrazos en una cadena que parecía no acabar nunca. Todos los presentes estaban increíblemente felices de verla de nuevo. Y ella también les correspondía con el mismo sentimiento. Ver de nuevo a Aly y a Harumi la puso muy contenta, además de a los chicos de One Direction. En la entrada del hotel, que era dónde los ocho jóvenes se habían reunido, se respiraba la felicidad.

-En serio, ¡es tan genial verte de nuevo!- exclamaba Aly, dándole un gran abrazo a Melanie.

-¡Sí!- Harumi sonrió e hizo palmaditas.-¡No podíamos esperar! ¡Veníamos todos muy emocionados!-

-Yo también estoy feliz, ¡se os echaba de menos!- objetó la modelo, agarrando de un brazo a Harumi y del otro a Harry. Éste sonrió y se apartó el flequillo rizado de la cara.

-La verdad es que se notaba tu ausencia.- comentó de manera simpática mirando a la modelo.-Más que nada porque Liam estaba deprimidillo...-

Aly le dio un disimulado pellizco en el brazo a su amigo.

-¡Au!- Harry ahogó su exclamación y se mordió el labio inferior.-Es decir, que se notaba tu ausencia porque eres fantástica, Mel.-

-Oh, ¡gracias Harry!- sonrió Melanie dulcemente.

-Éso está mejor.- murmuró Aly, pegando su espalda con la de Harry y girando su rostro para acercarlo al oído de éste.

Harry rodó los ojos mientras una pequeña sonrisa tomaba forma en su rostro. Lo cierto era que aquella visita a París le estaba subiendo los ánimos. Las jóvenes nativas de Francia eran muy atractivas, y además, tener a Brianna lejos y distraerse le hacía sonreír. Con mucho autocontrol había logrado no pensar en ella desde que, aquella mañana, el avión aterrizó en el aeropuerto Paris Orly.

-Vamos a sentarnos los ocho en algún lugar y así podremos hablar tranquilamente.- propuso Liam, rodeando la cintura de Melanie con un brazo.

Los demás asintieron y pronto, el grupo formado por cinco chicos y tres chicas caminaron por un pasillo hasta llegar a una área del recibidor repleta de sillones y sofás, todos de color rojo oscuro, dónde los huéspedes del hotel podían sentarse a charlar. No había casi nadie, sólo un hombre y una mujer de mediana edad vestidos elegantemente y bebiendo café con leche. Los ocho jóvenes se acomodaron en un sofá y unas cuántas butacas. Liam, Melanie, Harry y Zayn se sentaron en el sofá color carmín, en ése orden, mientras que Harumi y Louis se sentaban en las dos butacas que había a cada extremo del sofá. Niall y Aly se sentaron cada uno en una de las butacas que había frente al sofá. En medio de todos ellos había una pequeña mesita de madera ricamente adornada, sobre la cuál descansaban pequeñas flores depositadas en vasitos.

-Bueno, y, ¿qué tal es la vida en París?- preguntó Louis una vez que todos ellos estuvieron sentados.

-Fantástica.- Melanie trató de mostrar su sonrisa más natural y radiante.-El tiempo suele ser bueno, aunque llueve de vez en cuándo. Pero por lo general, dan ganas de salir a la calle y dar un buen paseo.-

-Espléndido.- sonrió Liam.-Entonces luego podemos dar otro.- le comentó a Melanie, acto seguido le dio un suave beso en la mejilla.

-Oh, Liam.- Melanie sonrió acariciando el pelo castaño de su novio.-Ahora me toca a mí.- Liam ladeó la cabeza y Melanie le dio un beso en la mejilla.

Niall, sentado en la butaca que había enfrente del sofá, depositó su mano izquierda en el brazo derecho de la butaca de Aly, cogiendo así la mano de su novia. Debía hacer visible que ellos dos eran tan felices cómo Liam y Melanie. Apretó la mano de Aly, sosteniéndola bajo la suya.

-Y decidme, ¿qué sentisteis al veros de nuevo?- se interesó Aly, mirando alternativamente a Liam y Melanie. Con su mano izquierda jugueteó con la punta de su trenza rubia, la cuál aún llevaba sobre el hombro izquierdo, y, con la mano derecha, se zafó de la mano de Niall y colocó la suya encima de la de él.

-Yo sentí una inmensa felicidad.- sonrió Liam.

-Me lo imaginaba.- sonrió Niall. Con determinación, liberó su mano izquierda de la de Aly y la puso encima de ella de nuevo. Aquél pequeño juego demostraba que, aunque Niall y Aly eran felices juntos, aún mantenían el orgullo del principio, al conocerse y negar que se gustaban. Ambos querían tener su mano por encima de la del otro.

-Y yo me sentía morir de alegría.- corroboró Melanie.

-Sóis tan tiernos.- Harumi se llevó ambas manos a un lado de la cara mientras miraba a Melanie.-Aún a pesar de la distancia seguís siendo una pareja increíble.-

Aly, de nuevo elevó su mano sobre la de Niall y la puso encima de éste, pero dándole una palmada la cuál se escuchó, aunque nadie la comentó. Estrechó sus dedos con los de Niall y le lanzó una mirada de advertencia.

-Vale, vale.- murmuró el irlandés por lo bajo, ligeramente asustado y divertido a la vez.

Aly alzó la barbilla, mostrando una sonrisa cerrada en su rostro, mientras miraba de nuevo a Liam y Melanie. Había ganado el juego que mantenía con Niall desde que se sentaron un par de minutos atrás.

-París es precioso.- comentó de repente Louis, atrayendo las miradas de sus siete acompañantes.-Eleanor dice que me va a llevar a cenar hoy a algún sitio romántico.-

-Yo ya lo sabía.- intervino Aly soltando su trenza. Ésta cayó sobre su hombro izquierdo con la misma flexibilidad de una serpiente color mantequilla.-Hoy ella estaba tratando de elegir un vestido con la ayuda de Perrie, y me dijeron que era para ir a cenar contigo. Eleanor es un encanto, sí.-

-¿Perrie ayudando a Eleanor a elegir un vestido?- sonrió Zayn.-Es extraño. Perrie jamás aconsejaría a otras chicas sobre moda. Salvo a sus amigas de Little Mix, claro.-

-Ya sabes que Eleanor y ella son también muy buenas amigas.- habló Louis mirando a Zayn.

Enseguida, Melanie notó otro calambre de dolor en la zona de su barriga. Se mareó y sintió ganas de vomitar. Se aferró a la mano de Liam con fuerza. Éste la miró, sonriendo, tomando aquél gesto cómo muestra de afecto. La modelo se puso en pie.

-Si me disculpáis, necesito ir un momento al baño.- se excusó, lo más elegantemente que pudo, sonriendo a todos sus amigos.

-Claro, no te preocupes.- sonrió Niall.-Te esperamos aquí.-

Melanie les sonrió de nuevo y se alejó de allí a paso normal, pero en cuánto dobló la esquina aceleró su marcha, al punto de ir casi corriendo, mientras buscaba los baños del recibidor del hotel.
Mientras, en la otra área, Liam suspiró profundamente.

-¿A que está guapa?- preguntó sonriendo, ligeramente atontado. Su mirada estaba llena de luz.

-Preciosa.- asintió Harumi.-Bueno, es que ella es muy guapa.- repuso.

-Lo sé, soy tan afortunado... Estoy muy feliz de haber podido reunirme con ella de nuevo.- opinó Liam, totalmente feliz, ajeno al silencioso sufrimiento de Melanie.

-Por cierto.- habló Harry.-Me he informado en recepción acerca de los eventos de París y mañana por la noche hay una fiesta en un local que está cerca de aquí. Es una especie de baile que tiene lugar cada mes aquí, en París, y acude gente rica y de clase alta a pasarlo bien. ¿Os apuntáis?-

-¡Será genial!- el rostro de Louis se iluminó de puro entusiasmo.

-¡Claro!- asintió Aly, de nuevo acariciándose la larga trenza rubia.

-Pero Aly...- intervino Niall en voz baja.-Mañana por la noche vamos al teatro, ¿recuerdas?-

-Oh, es verdad...- Aly bajó la mirada.-De todos modos, podemos ir a la fiesta cuándo acabe la obra, ¿verdad?-

-Éso sí.- sonrió el irlandés, asintiendo con la cabeza.

-Entonces, ¡perfecto!- exclamó Harumi.-¡Mañana todos de fiesta! Hoy mismo debo buscar mi vestido más elegante.-

~~~

Brianna estaba sola, en su dormitorio de la suite, en el hotel Four Seasons. Estaba sentada frente al tocador. Llevaba la última hora debatiendo con Valery sobre lo que debería hacer o no con Harry. Aquél debate las había dejado algo resentidas a ambas. Brianna miraba su propio reflejo, sus tristes ojos verdes reflejaban angustia. Suspiró y cogió la brocha del colorete, lo pasó sobre los polvos color cereza, y empezó a aplicarse colorete en las mejillas, dando breves pasadas con la brocha sobre su piel tersa. En un momento dado la puerta del dormitorio, ya algo entreabierta, se abrió del todo y la pequeña Valerianna entró felizmente en la estancia. Brianna la miró y sonrió, dejando de ponerse colorete en las mejillas.

-Hey.- saludó.-¿Qué quieres, pequeña?-

Acto seguido, Valery también asomó por la puerta del dormitorio.

-¿Sigues enfadada?- quiso saber la rubia.

Brianna arrugó la nariz levemente.

-No estoy enfadada.- comentó.

-Acabo de informarme acerca de lugares divertidos a los que ir. Mañana hay una fiesta.- informó Valery.-Es una fiesta elegante, cómo las que nos gustan a nosotras. Es en un local para miembros de la alta sociedad francesa. Está un poco lejos de aquí pero podemos coger un taxi. Scott ha accedido a ir. Vendrás, ¿no?-

Brianna suspiró de nuevo y dejo de mirar a su amiga, dirigiendo la mirada hacia el tocador. Con ambas manos, jugueteaba con la brocha de colorete la cuál había usado para maquillarse segundos atrás. Lo miró moverse entre sus manos antes de responder.

-Supongo que sí.- musitó con voz impasible. Trataba de centrarse en la conversación que mantenía con Valery.

-Empieza a las ocho de la noche. También se podrá cenar allí, pero es muy caro. Aunque éso no es ningún problema.- añadió la rubia agachándose y dándose palmaditas en sus rodillas para atraer la atención de Valerianna. 

La aludida salió de debajo de la cama, que es dónde se había metido, y corrió hacia su dueña.

-De acuerdo, entonces mañana iremos los tres. ¿Qué hay de Valerianna?- quiso saber Brianna.

-Ya lo he pensado, y cómo no puede quedarse sola en la suite, la llevaré a un SPA para mascotas que hay cerca. Que la cuiden allí mientras nosotros tres vamos a la cena.- explicó Valery cogiendo a su perrita en brazos y levantándose de nuevo.

-¿Un SPA para animales?- Brianna frunció las cejas y una diminuta sonrisa se escapó de su rostro.

-Sí.- Valery también sonrió.-Allí los miman, los bañan, les cortan las uñas, les dan comida deliciosa... A algunos hasta les visten con ropita mona para animales.- acarició la cabeza de Valerianna y sonrió.-Es caro, así que debe de tener muy buen servicio. Seguro que Valerianna se lo pasa genial, igual hasta hace algunos amigos.-

-Es probable.- Brianna sonrió de nuevo.

-Ésta tarde si quieres vamos de tiendas en cuánto Scott regrese para que él pueda quedarse aquí con Valerianna. Tenemos que mirarnos algún vestido para la fiesta de mañana.- dijo Valery.

-Ya traemos mucha ropa elegante para ir a fiestas.- replicó Brianna.

-Sí, pero ¿por qué no? París tiene los vestidos más preciosos del mundo.- Valery le guiñó un ojo mientras seguía sosteniendo a su perrita en brazos.

-Vaaale.- Brianna sonrió rodando los ojos.

-Genial.- la rubia sonrió triunfal.

Brianna sonrió de nuevo y Valery salió de la habitación con su mascota en brazos. Brianna miró de nuevo su propio reflejo. En su mente se formó de nuevo la imagen de Harry, pensaba en él a todas horas. Pero ahora estaba saliendo con Scott, y Scott era el chico que toda chica desearía, ella lo quería, y lo sabía. Además, Harry le dejó claro que sólo había sido un juego para él. Le había roto el corazón, y de una manera increíblemente dolorosa. No podía seguir enamorada de él.
Pero desafortunadamente, lo seguía.

~~~

Celine llevaba media hora paseando con Kai. Éste contaba chistes y bromas, y ella se reía. Kai disfrutaba viéndola reír. Su cita iba genial, aunque de momento ni siquiera se habían cogido de las manos. Ambos eran tímidos, sobretodo Celine. Kai no acostumbraba a ser tímido, pero con ella sí lo era. 
Una niña pequeña los vio pasear desde el balcón de su apartamento. Ahogó un grito y entró al interior de nuevo, llamando a su hermano a gritos.

-¡Hugo! ¡Hugo! ¡Faline nos ha dejado solos! Nou sommes seuls!- exclamó las últimas palabras en francés, corriendo hacia el sofá. Hugo estaba sentado allí, sosteniendo un cómic de su héroe favorito, Tintín, y mirando los dibujitos ya que todavía no sabía leer del todo.

-¿Eh?- se extrañó, levantando su mirada hacia su melliza.-Non.- negó con la cabeza.

-Helinette, ¿por qué gritas?- preguntó Faline saliendo del su dormitorio mientras se rascaba la cabeza. Estaba deshaciendo sus maletas cuándo escuchó a la niña.

-Pero... Pero...- Helinette estaba boquiabierta.-C'est impossible!- gritó en francés.-¡Te acabo de ver por el balcón, estabas paseando en la calle con un chico rubio!- añadió. Pronunció la palabra "rubio" haciéndola sonar cómo "ggúbio."

-¿Eh?- Faline parpadeó.-Ah, sí, tengo una gemela.-

-Soeur jumelle?- inquirió Hugo en francés.

-¿Qué?- Faline lo miró sin entender.

-¿Tienes una hermana gemela?- rectificó Helinette la pregunta que su hermano había hecho en francés.

-Sí, es igual que yo.- asintió Faline acercándose al sofá y tomando asiento.-La habrás visto a ella, no a mí.-

En aquél momento se abrió la puerta y entró Edmond cargado de bolsas de la compra. Faline se levantó del sofá y se apresuró a ayudarle. Helinette y Hugo subieron al sofá y dieron saltos.

-¡Edmooond!- chillaron.

-Hola.- saludó éste sonriendo, mientras que Faline cogía parte de las bolsas que él llevaba.-Por fin he podido volver. La lista de la compra era más larga de lo que recordaba.- dijo soltando una risita.

-Te entiendo, me ha pasado a veces.- rió Faline dirigiéndose a la cocina con las bolsas.

Edmond la siguió. Sus dos hermanitos corrieron hacia él y le abrazaron, enganchándose a sus piernas.

-Ahora, ahora estoy con vosotros.- él rió y entró en la cocina tras Faline, mientras los niños se dirigían al sofá de nuevo.

Los dos jóvenes dejaron las bolsas sobre la encimera de la cocina, la cuál no tenía mesa ni sillas, señal de que se comía siempre en el salón. Faline suspiró, recuperándose de llevar aquellas bolsas tan pesadas hasta la encimera.

-¿Qué has comprado? ¿Quince toneladas de ladrillos?- bromeó dándole un suave puñetazo en el hombro a su amigo.

-Qué va, pero igualmente eran muchas cosas. Suerte que tengo coche y hay ascensor.- sonrió Edmond.-¿Qué tal te ha ido con los niños?-

-Bien.- Faline asintió con la cabeza rítmicamente.-Son muy cariñosos. Demasiado, para mi gusto.-

Edmond soltó una carcajada.

-¿Han podido contigo?-

-¿Bromeas?- Faline se cruzó de brazos.-Nadie puede conmigo.- sonrió alzando una ceja.

-Ya veo.- Edmond empezó a sacar cosas de las bolsas de la compra.

-¿Están de vacaciones, no? Los peques, me refiero.- quiso saber Faline.

-Sí, pero no te preocupes, cada tarde van a casa de sus amigos y a veces se quedan a dormir en casa de alguno de ellos.Lo que hacíamos todos de pequeños.- contestó el francés.

-Y de no tan pequeños.- rió Faline.-Recuerda que a partir de hoy voy a quedarme a dormir aquí durante un tiempo.-

-Cierto.- Edmond le sonrió y le tendió una caja de helado de chocolate.-Guarda ésto en el congelador, por favor.-

-¿A qué hora se acuestan?- preguntó ella haciendo lo que su amigo le había pedido.

-Aunque tengan vacaciones les gusta acostarse pronto, entre las nueve y las diez ya estarán yéndose a dormir.- 

-Chachi. Igual, cuándo se acuesten, podemos ver una peli de terror.- propuso Faline cerrando la puerta del congelador.

-Trato hecho. Pero sólo si me ayudas a guardar toda ésta compra.- sonrió el chico.

-Trato hecho.- repitió ella ayudándolo a sacar cosas de las bolsas de la compra.

~~~

Melanie posó una última vez ante la cámara. La foto se hizo y ella dejó de posar, resoplando y borrando la sonrisa de su cara. Llevaba veinte minutos haciéndose su última sesión fotográfica del día. Llevaba otro peinado, pendientes pequeños, base de maquillaje y un vestido blanco y elegante. Hacía horas que se había despedido de sus amigos y Liam.

-Bien, Melanie.- la felicitó la fotógrafa que sustituía a Pierre.-Has estado muy bien.-

Melanie le sonrió débilmente en señal de gratitud y acto seguido notó ganas de vomitar. Corrió hacia el baño del estudio de fotografía, entró en una cabina y se colocó frente al váter. Las ganas de vomitar desaparecieron. Pero se convirtieron en una aguda punzada de dolor que le revolvió las tripas.

-¡Ah!- gritó Melanie sosteniéndose la barriga con ambas manos. El dolor la hizo gemir. Notaba sus órganos explotando de dolor. Sus ojos se humedecieron, aunque logró no llorar. Era la primera vez en muchos años que lloraba de dolor, de dolor físico. Algo en su interior no iba bien.

-¿Melanie?- una voz chillona, la de Monique, resonó fuera del baño.-¿Estás bien?-

-S-sí... Ya salgo...- mintió la castaña. Se presionó la tripa con ambas manos para disminuir el dolor, pero éste no disminuyó. Le vino un dolor de cabeza terrible, cómo presión en las sienes. ¿Qué diablos le pasaba? Estaba yendo a peor.

Respiró profundamente y salió de la cabina del baño, y luego de la puerta que daba a los baños. Se pasó una mano por la frente, apartándose un mechón de cabello castaño, ondulado debido a la media hora de peluquería por la que había pasado antes de hacerse la sesión de fotos. Monique la esperaba con el bolso colgándole de un brazo.

-¿Estás bien?- preguntó.

-No mucho.- se sinceró Melanie por fin. Sabía que a Monique podía contarle lo que le pasaba, ya que ésta era muy distraída y corta de mente, y solía olvidar las cosas que no fuesen demasiado importantes.

-¿Por qué?- se preocupó la modelo francesa, pasándose una mano por sus largos y rizados cabellos negros.

-Me siento muy dolorida desde hace pocos días.- se expresó la castaña.-Pero no se lo digas a nadie.-

-No te preocupes, sé guardar secretos.- sonrió Monique guiñándole un ojo a su amiga.

Melanie le sonrió agradecida y acto seguido echó a andar. Estaba decidida a ir a la enfermería del estudio de fotografía, que era dónde se realizaban las sesiones fotográficas.
Allí la atendió un doctor al que ya conocía de tiempo atrás, era su médico, un hombre de cincuenta y cinco años muy amable y que siempre se preocupaba mucho por ella. Él le tomó la temperatura, le miró la garganta y por último los oídos Tenía unas pocas décimas de fiebre, aunque ella en ningún momento se había sentido enferma. Le explicó lo de los mareos y el constante dolor de tripa. El doctor la auscultó y finalmente se sentó frente a su ordenador de nuevo.

-Bueno, Melanie.- dijo el hombre, con cara de bonachón, aunque expresión preocupada, entrelazando los dedos de sus manos sobre la mesa para que evitar que las manos le temblaran.-Hay algo raro en ti, algo que no logro localizar. Podrías tener algún defecto en la zona de los ovarios, ya que me has comentado que te duele mucho ahí, o quizá algún coágulo te esté causando problemas.-

-¿Coágulo?- preguntó la modelo.

-Sí, ya sabes, la sustancia gelatinosa que a veces se expulsa durante la menstruación.- aclaró el doctor.

-Ah, sí.- Melanie arrugó la nariz.

-El caso es que algo te está causando problemas, hay algo dentro de ti que no logro identificar, puede ser alguna enfermedad o bien, cómo ya te he dicho, un coágulo. Y por cierto, ¿has mantenido relaciones con alguien hace poco?-

-Si lo que quiere saber es si estoy embarazada, la respuesta es no, doctor.- contestó la modelo, sabiendo lo que el médico quería averiguar.-Me hice un test de embarazo hace poco y dio negativo.-

-En ése caso barajemos las otras dos opciones. Pero antes de que cunda el pánico, te voy a recetar pastillas para los mareos, y una dieta alta en hierro.- el señor sacó una hoja de papel y empezó a escribir cosas en ella.-Si dentro de una semana sigues igual, ven a verme y te enviaré al hospital, allí te atenderán de una manera más experta.-

Le dio la hoja a Melanie. Ésta la agarró con manos temblorosas.

-¿Debería preocuparme, doctor?- inquirió, ligeramente asustada.-¿Usted qué opina?-

-Verás, Melanie...- el doctor entrelazó los dedos sobre la mesa de nuevo y procuró controlar sus nervios para no preocupar a la joven.-Tienes algo raro dentro, algo que no he conseguido identificar a pesar de mis estudios. Primero pensé que podría tratarse de un feto hasta que me has comentado lo del test de embarazo, y en ése caso las posibilidades se reducen a las que ya te he comentado. Algo está dándote problemas y en cuánto te mejores intentaremos averiguar qué es. ¿De acuerdo?-

Melanie, tratando de asimilar todas aquellas cosas y la mirada preocupada del doctor, se limitó a asentir con la cabeza, desviando su mirada mientras se perdía en sus pensamientos. ¿Y si su propia vida corría peligro? Decidió no empezar a pensar paranoias.

-De acuerdo.- repitió en voz baja las dos últimas palabras que el doctor le había dicho.

-Muy bien pues. Espero no verte más.- sonrió el doctor. Aquella expresión, que sonaba maleducada, en realidad iba con buena intención, ya que él atendía enfermedades, y al no esperar ver más a Melanie, con ello quería decir que esperaba que su salud mejorase.

Melanie le sonrió en respuesta, agarró de nuevo el papel y se levantó.

-Adiós.- dijo el doctor.

-Adiós, gracias.- se despidió con su sonrisa de siempre antes de abrir la puerta de la enfermería y marcharse.

Minutos después, todas las modelos de la sesión se dirigían de vuelta a la mansión. Melanie salió un momento para ir a la farmacia, y compró las pastillas que el doctor le había recetado. Caminó de nuevo hasta la mansión, aprovechando para moverse un rato y sonreír a algún que otro paparazzi, los cuáles solían tomar fotos por la calle a las modelos de aquella élite.

En cuánto estuvo en su hogar de nuevo, se dedicó a tomarse las pastillas y acto seguido merendar abundantemente, ya que las pastillas podían sentarle mal con el estómago vacío. Después se dispuso a ir al piso de arriba.

-¿Te vas ya a la cama?- se sorprendió Janis desde el sofá del salón, al ver que su amiga subía las escaleras.

-Estoy cansada, voy a dormir un rato.- respondió Melanie.

-Pero están echando "¿Quién Engañó a Roger Rabbit?", es de tus favoritas.- protestó Janis señalando la televisión con el mando.-Está empezando ahora. Y además es de Disney. Adoras Disney...-

-Ya sé que es de Disney.- sonrió Melanie.-Y sigue siendo de mis películas favoritas, pero estoy muy cansada...-

Monique salió de la cocina llevando en brazos un enorme bol de cristal rebosante de palomitas, sus rizos negros rebotando sobre su espalda. Se sentó en el sofá junto a Kea y ambas empezaron a coger palomitas y a engullirlas.

-Dicen que la próxima colección de moda para vestidos de gala estará inspirada en Jessica Rabbit. ¿Es verdad?- quiso saber la francesa, mirando inocentemente a sus dos amigas.

-No creo.- Janis negó con la cabeza, pasándose una mano por su corto cabello rubio.-Es raro ir a una gala mostrando una pierna y con tanto escote.-

Monique soltó una risa que parecía el sonido de un delfín. Resultaba adorable escuchar su risa.

-Mañana la repetirán, seguro.- sentenció Melanie.-Me voy a dormir.- se giró y siguió caminando escaleras arriba.

-Mejórate.- le dijo Janis elevando la voz.

-¡Calla, que quiero escuchar la película!- siseó Monique subiendo el volumen.

Melanie subió a su dormitorio y se cambió de ropa, poniéndose el pijama. Se quitó los pendientes y se soltó el pelo, el cuál, ahora ondulado, le caía sobre la espalda. Fue al baño y se desmaquilló con una toallita, a pesar de que no llevaba mucho maquillaje.
Se acostó, echándose en la cama. El mareo se formó en su cabeza, y cerró los ojos bruscamente, mientras todos los músculos de su cuerpo se relajaban de golpe.
No era que se hubiese quedado dormida.
Se había desmayado.

~~~

Se hizo de noche. En casa de Edmond, Faline y éste se estaban viendo la saga entera de Saw. Hugo y Helinette llevaban ya un par de horas acostados, y dormían profundamente. Por su parte, Faline y Edmond estaban en el salón, ambos acurrucados sobre el sofá, con una manta cubriendo los hombros y espaldas de ambos. Estaban todas las luces apagadas, de modo que así la película resultaba más aterradora. Sólo los iluminaba la luz de la televisión. Edmond estaba sentado cómodamente, sosteniendo el bol de palomitas, ya vacío, sobre sus piernas. Faline estaba sentada a su lado, con los pies subidos al sofá, aún con zapatos, y con ambas manos se acariciaba las rodillas. Edmond dejó el bol de palomitas a su lado, sobre el sofá, y se aferró a la manta que le caía sobre el hombro derecho.

-Jigsaw está loco...- dijo en un susurro cerca del oído de Faline.

Ésta soltó una risita y se abrazó las rodillas con más fuerza.

-Sí, pero igualmente sus películas molan.- replicó ella.

-Creo que yo estoy más asustado que tú.- bromeó Edmond.

-Qué va, debes pensar siempre ésto: es sólo una película.- explicó Faline con tranquilidad.-Nada malo va a pasar por mucho que la veas. ¿O acaso crees que ahora Jigsaw me llamará por teléfono diciendo que quiere jugar a un juego?-

El móvil de Faline sonó repentinamente.

-¡¡Aaaaaaaaaaaaaahhh!!- Edmond y Faline gritaron con la misma expresión aterrorizada. Faline se sacó el móvil del bolsillo rápidamente y lo lanzó al extremo del sofá. Edmond y ella se apresuraron al otro extremo y lanzaron la manta sobre las cabezas de ambos, abrazándose.

-¡¿Para qué hablas?! ¡Éso te pasa por hablar!- exclamó Edmond, dentro de aquél capullo protector formado por la manta que los cubría a los dos.

-¡Ésto es estúpido! ¡Jigsaw no es real, y de serlo nunca me querría tener cómo víctima!- exclamó Faline al darse cuenta de que Edmond y ella estaban temblando, abrazados y totalmente cubiertos por la manta. 

-¿Qué haces?- preguntó el chico al ver que su amiga cogía la manta por abajo.

-¡Ñá!- exclamó Faline mientras retiraba la manta de encima de ambos, pudiendo respirar de nuevo. Apartó la manta, echándola sobre las rodillas de Edmond, mientras éste se arropaba ahora hasta el cuello.

Faline se estiró hasta el otro extremo del sofá dónde había tirado su móvil, lo cogió y descolgó, incorporándose de nuevo al lado de su amigo francés.

-¿Diga?- preguntó.

-Hola Fa, soy Celine.- la voz de su gemela menor resonó en la otra línea.

Faline miró a Edmond.

-¿Lo ves? Es mi hermana.- dijo con gesto tranquilizador, apartándose el móvil de la oreja.

Edmond suspiró hondamente, aliviado, y se quitó la manta del cuerpo, dejándola en el respaldo del sofá con cuidado de no arrugarla. Faline se pegó el móvil a la oreja de nuevo.

-¡Hola, Celine!- exclamó.-¿Qué pasa?-

-Bueno, ehm... Voy a hacer algo y necesito tu apoyo.- la tímida voz de Celine sonaba baja, y éso era a causa de los nervios de la chica.-Ésta tarde he dado un paseo con Kai y ahora voy a decirle que me gusta.-

-¡Toma ya!- Faline alzó un puño mientras Edmond se levantaba del sofá.-¡Ésa es mi hermana!-

-Estoy muy nerviosa. ¿Crees que hago bien?- inquirió la menor.

-Por supuesto. Debes ser valiente. Ya te dije antes que no debes permitir que el miedo controle tu vida.- dijo Faline.

Edmond encendió la luz y enseguida el salón se iluminó. Faline miró alrededor, sintiéndose más cómoda así. Edmond se sentó otra vez en el sofá y, agarrando el mando, pausó la película.

-Mucha suerte, verás cómo te va genial. Besos.- despidió Faline. Acto seguido colgó.

-¿Qué le pasaba?- preguntó Edmond.

-Va a decirle al tío que le gusta que le gusta.- Faline soltó una risa ante su propio chiste repetitivo.-Y me ha llamado para asegurarse de que la apoyo y todo éso.-

-Vale. ¿Seguimos viendo la peli?- propuso Edmond.-Pero ésta vez con la luz encendida...-

-Sí, sí, déjala encendida.- asintió Faline mientras que Edmond le daba al "play."

~~~

Por segunda vez en aquél día, Celine se encontró enfrente de la puerta de la suite de Kai, respirando profundamente y disponiéndose a tocar. Lo hizo rápido, antes de que cambiara de opinión. Unos segundos de silencio.

-Está abierta.- la voz de Kai llegó desde el interior, hueca, vacía y sin vida. Celine pensó que era debido al grosor de la puerta.

Sonriendo levemente, cogió el pomo y abrió la puerta. Su sonrisa se desvaneció al ver el interior de la habitación. Todas las luces estaban apagadas, y las cortinas echadas. La suite estaba en la más completa oscuridad. Gracias a la luz que entraba del pasillo con la puerta abierta, pudo distinguir a Kai sentado en el sofá del salón de la suite, dándole la espalda. Sus hombros estaban curvados y el chico estaba encogido.

-¿Kai?- preguntó Celine con un hilito de voz. Entró y cerró la puerta tras de sí, dejando absoluta oscuridad.

Un gemido por parte del chico que apenas se pudo oír. Daba la impresión de que era un sollozo ahogado. ¿Kai estaba llorando? Celine caminó hacia la ventana y abrió las cortinas, dejando que la luz blanca de la luna iluminara la habitación. Se giró y vio la expresión de Kai; sentado sobre el sofá, curvado hacia adelante, con el móvil colgándole de las manos, los ojos cerrados y el pelo rubio cubriéndole la frente entera. Ella se acercó temerosa hacia él, aunque mantuvo una corta distancia.

-¿Qué te pasa?- preguntó, preocupada.

Kai abrió los ojos y miró a Celine. El rostro del chico mostró una pizca de serenidad durante un segundo al mirarla a ella, pero después volvió a tensarse y endurecerse por el dolor. Sus cejas se fruncieron levemente.

-Me... Me acaban de llamar de un hospital de Nueva York.- respondió él con su voz masculina pero suave y relajante. Aún así, parecía que le costaba esfuerzo hablar.-Mis padres... Han tenido un accidente de coche... Están en coma.-

El corazón de Celine se aceleró al máximo. Miró a Kai. Éste miró el móvil que sostenía en sus manos, cómo si éste le hubiera cambiado la vida, aunque en realidad había sido la llamada que le habían comunicado a través de éste.

-Kai, yo...- la garganta de Celine se atascó en un nudo.-... Lo siento mucho.- dijo a duras penas.

Kai la miró de nuevo. Sus ojos azules estaban cuajados de lágrimas. Los de Celine no tardarían en estar igual. Ella se acercó y se sentó en el sofá, junto a él. La luz de la luna se filtraba por la ventana y los iluminaba a ambos.

-Los médicos, me... Me han dicho que... No es probable que despierten pronto.- añadió el chico mirando el suelo con expresión ausente. Su voz era vacía, y de haber tenido color, habría sido gris.

Celine lo observó sin saber qué decir.

-Mis padres... Las únicas personas que realmente me han querido más que a su vida...- murmuró Kai.-Ellos... Están en coma.- repitió para sí mismo, sin poder creérselo.-Ya no me queda nadie...-

-Éso no es cierto.- repuso Celine, sin pensar en lo que hacía, mientras llevaba su mano hacia la barbilla de Kai. Al notar el contacto, él giró la cabeza lentamente para mirarla, demasiado triste cómo para sorprenderse.-No es cierto...- repitió Celine.

Entonces, haciendo acopio de todo su valor, acercó su rostro al de Kai y le besó en los labios. Cerró los ojos mientras se sonrojaba. Kai los mantuvo abiertos, quizá demasiado abiertos, ya que su mirada expresaba perplejidad. Sus mejillas también se pusieron al rojo vivo mientras notaba los tímidos labios de Celine besando los suyos. 
Allí estaba. El primer beso de ambos. 
Y lo había dado la persona menos esperada.


10 comentarios:

  1. Oooooh por fin nuevo capitulo! Es perfecto dios mio... El show que dieron Sarah y Faline tuvo que ser digno de ver jajajaj Mel me preocupa muchisimo, espero que solo sea un coagulo como ha dicho el medico. Ally y Niall son muy monos! Que ingenioso por parte de Niall el bañarse con Ally ;) Espero que Brianna y Harry se reencuentren pronto, tienen que estar juntos! Tiene que haber algo entre Edmond y Faline, mientras ella esta en casa de él algo ha de pasar. En cuanto a Kai, pobrecito, espero que no le pase nada a sus padres, él les quiere mucho. Y Celine me tiene impresionada, con lo timida que es y se la lanza! Que tierna :S Espero un nuevo capitulo muuy pronto, me tienes enganchadisima! Un abrazo :*

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  2. Oh dios! OH DIOS! Este cap me ha llenado de FEELS :'( Por fín me había olvidado de Niall cantando en la bañera y afeitándose y me lo recuerdas jajajajajajajaja. Pobre Mel dios esto no puede pasar espero que Liam no lo sepa (si lo llega a saber) por terceras personas, aunque seguro que no es para tanto. POBRE KAI, QUIERO ABRAZARLO :( aunque Celine se enfadaría ^^ EL FINAL. EL FINAL>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> Resumiendo: ME HA ENCANTADO :DDDDDDDDDDDDDD Va a pasar algo entre Faline y Edmond? Okno jajajajajaja

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  3. Ohhh dios!!, he muerto con este capitulo, estuvo super hasta la parte de que los padres de Kai estaban en coma, llore en esa parte, pobre Kai, seguro que Brianna y Harry se encuentran, dios!!, esa relacion me esta mareando, ojala Harry le diga de una buena vez lo que siente por ella y ya, ahi ve si ella lo quiere o no(Aunque seguro que si), los amo!!
    Y pobre Mel... Comienzo a pensar que la prueba de embarazo se equivoco, Aly y Niall molaron, jajajaja, si ni si quiera tienes barba, Niall es un amor!
    Siguela, me ha encantado, Celine al fin tiro su miedo a un lado y decidio besar a Kai, ahhhh, Kai!! :'(

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  4. No suelo comentar mucho (creo que solo lo he hecho una vez hace tiempo) pero me ENCANTA tu historia jajaja. Es genial,cuando empecé a leerlea tu ya ibas en el cap 30 o asi y me los lei todos hasta ese,y desde ese dia espero ansiosa a que publiques uno nuevo jajaja. Escribes genial y me encantan las fotos y los gifts :D. Sigue asi!!!

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  5. POBRE KAAAI :'( Dios es un amor de chico, y es genial cuando esta con Celine, por que a el? Espero que sus padres se recuperen muy pronto... Y Melanie me tiene muuy preocupada... deberia contarselo a Liam? Espero que no sea nada... Sigue escribiendo preciosa! Tu nove es genial!

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  6. Me encanta. Kai y Celine hacen una pareja super adorable, y espero que no les pase nada a sus padres, Kai es super dulce y no se lo merece. Hugo y Helinette son monisims espero que aparezcan mas veces. Y no se porque me da que entre Faline y Edmond va a pasar algo. Y espero que a Melanie no le pase nada, Liam y Mel hacen una pareja perfecta. En serio me encanta, siguela pronto, esta viciada a la lectura te necesita.
    Pd ¿Celine a besado a Kai o me he imaginado que lo he leido?

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  7. Edmond es muy guapoo *-* quiero que sea mi novio >.< que ojazos azules y que guapo, me encanta!!!

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  8. Sieeeeento otro comentario tan corto. ¡¡Me quedan tres finales!! Ayer subí el capítulo que tenía escrito y no me dio tiempo comentaros. Y como hoy tengo que hacer un trabajo por ordenador, he aprovechado un ratito para comentarte...
    ¡OMG OMG OMG OMG OMG OMG, Celine y Kai se besaron! Aún no me puedo creer que el primer paso lo dio Celine. ¡Y yo que pensaba que lo daría Kai! BUENO, EL CASO ES QUE ES UNA TERNURAAAAAAAAAAAAAA. (Espero que los padres de Kai estén bien, aunque esto esté en segundo plano XD).
    Niall y Aly... ¡Qué monos, se bañaron juntos! XD. Me reí muchísimo con esta parte. Ya han hecho "cosas de mayores" una vez y ahora hace todo lo posible por hacerlo de nuevo. ¡Y encima en una bañera! Qué picante e.e
    QUE BRIANNA Y HARRY SE REENCUENTREN YA :'(
    ¡La pareja de Mel y Liam cada vez me gusta más! (me gustan todas las parejas por si te das cuenta, incluso Scott y Bri...). Pero Melanie debería decírselo ya, si es que está fatal la pobre... D:
    Creo que Scott podría ser el que persigue a 1D... Él y unas cuantas personas más. ¿Cuándo lo descubriremos? Ha pasado tanto lo del fuego...
    ¿Y lo de Holly? ¿Y Cher? ¿No se va a solucionar eso?
    Edmond y Faline... Huelo AMOR. El chico me cae muy bien :) :) :)
    ¡Un saludo!

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  9. ME EN-CAN-TA esta novelaaaa, por que no contestas ask???? besooooooos

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