domingo, 27 de abril de 2014

97- ¡Bienvenidos, ésto es Francia!

El grupo de amigos recién salidos de los vehículos caminaron hacia la entrada del hotel The Ritz. Se trataba de un largo edificio, que, cuánto más lo admiraban, más bello les parecía. Algunos de los asistentes estaban realmente emocionados, debido a que era la primera vez que pisaban suelo francés. Caminando hacia la puerta principal, se aseguraron de que los ayudantes de One Direction portaban las pesadas y coloridas maletas, que parecían infinitas. Mientras se disponían a entrar, hablaban emocionados sobre el buen tiempo que hacía, y sobre el aroma curioso que se detectaba en el aire: por doquier se percibía un olor que era una mezcla de cruasanes recién horneados, flores frescas (sobretodo rosas) y perfumes caros de finos aromas. Una vez dentro del hotel, admiraron la increíble decoración del lujoso recibidor. Aquél hotel, destinado a acoger a los más adinerados turistas, estaba diseñado con una especial elegancia y mucha clase. Ocasión en la que Harumi volvió a mencionar Gossip Girl, la serie a la que estaba tan enganchada y cuyos escenarios eran igual de lujosos y elegantes a los que habitaban ellos en persona últimamente. Aly puso los ojos en blanco y mencionó de nuevo a Taylor Momsen, su cantante favorita y antigua actriz de dicha serie, mientras los chicos de One Direction, en recepción, hablaban atropelladamente sobre las varias habitaciones que habían adquirido en aquél glamuroso lugar. Al terminar, dieron la dirección de los cuartos a los botones, los empleados que llevaban las maletas, y éstos llevaron cada equipaje a la habitación correspondiente.

-Bueeeeeeno.- suspiró Niall rodeando a Aly con un brazo.-¿Cómo te quedas si te digo que hemos reservado una suite con una pedazo de habitación para nosotros dos?-

-De piedra.- bromeó Aly con voz ligeramente sensual, acariciando el cabello rubio de su novio y acto seguido besándole en los labios.-Se me ocurren cosas que podríamos hacer ahí...-

-¿Dormir?- Niall soltó una risita nerviosa y se sonrojó.

-Exacto.- Aly soltó una carcajada y su mano en el pelo de Niall dejó de acariciar para alborotar.

-¡EH! ¡Mi pelo no!- le gritó el irlandés, algo molesto.

-Vale vale, tranquilo.- Aly se echó a reír.-No te molestes. Estás muy tenso. ¿Has pasado mal el viaje?-

-Qué va.- Niall se arregló el cabello.-El vuelo ha sido fantástico. Pero no juegues con mi pelo, por favor.-

-Te estás volviendo cómo Harry.- frunció la rubia, haciendo una mueca con los labios.

-Sigo estando aquí.- el aludido cantante de cabello rizado apareció entre sus dos amigos y rodeó a cada uno de ellos con un brazo. Los dos jóvenes rubios lo miraron.-Y tampoco soy tan quisquilloso con mi pelo.-

Aly, sin decir una palabra, alzó una mano y tocó ligeramente los rizos castaños del chico. Éste se apartó rápidamente.

-¡Ayyy!- exclamó.-Vale, mentira, soy muy protector con mi pelo. ¡Pero debéis entender el por qué! ¡Es que es perfecto!-

-Eres tan humilde que me dan ganas de llorar.- le dijo Niall a Harry sarcásticamente.

-¿A que sí?- el de ojos verdes mostró una sonrisa adorable y se alejó para ir a hablar con Liam sobre el paseo turístico por París.

Niall se acercó de nuevo a su novia y se arrimó a su oído.

-He oído que las obras de teatro musicales de París son las mejores del mundo.- comentó en un susurro.

Aly se apartó un poco y lo miró con los ojos extremadamente abiertos. Sonrió y articuló:

-Estás de broma.-

-Nop.- Niall se sacó del bolsillo del pantalón un par de pases para el teatro francés.

-¡¿En serio?!- exclamó Aly al verlos.-¡Eres increíble!- echó los brazos al cuello de su novio para abrazarle.-Al terminar el abrazo lo miró a los ojos y, curiosa, preguntó:-¿Cómo rayos has podido conseguirlos si venimos directamente del aeropuerto?-

-Los reservé por internet antes de venir. Comprar por internet es más fácil de lo que parece. Y más si eres famoso, porque entonces tus compras nunca fallan.- declaró Niall con orgullo.

-¡Eres...!- Aly lo abrazó de nuevo, sin encontrar un calificativo lo suficientemente dulce.-¡... El mejor!-

-Porque tengo la mejor novia.- respondió él devolviéndole el abrazo y guiñándole un ojo.

-¿Que musical vamos a ver?- quiso saber la chica, mirándole a los ojos en pleno abrazo.

-Los Miserables.- contestó Niall, sonriendo otra vez.-Una obra francesa, además.-

-¡Te como vivo! ¡Es para comerte vivo!- chilló ella, cómo si le hablara a un niño pequeño, y esparció besos interminables por la mejilla izquierda del irlandés.

Éste se echó a reír. Abrazó por la cintura a su novia y ambos se dirigieron a recepción para preguntar por su número de habitación y dirigirse a ésta para instalarse y deshacer las maletas.
Celine, por su parte, tomó asiento en un elegante sillón que había apartado de recepción, acompañada de su característica timidez. Iba ataviada con un vestidito color rosa pastel y su imperiosa necesidad de pasar desapercibida.
No cómo su hermana.

-¡Wuju-júuuuuuu! ¡Colega, éste hotel es la caña! Conque así viven los pijos y los ricos, ¿eh? No está mal. ¡Podría acostumbrarme! Ésto es tan lujoso que creo que voy estornudar polvo de diamantes.- decía la extrovertida y guapa Faline, admirando todos los muebles que veía a su alrededor.

-Faline, baja la voz.- inquirió su gemela menor en un leve y suave susurro, sin moverse del sillón en el que había tomado asiento.

Pero Faline caminaba tanto y tan lejos de ella que apenas la escuchó. Y no le hizo ni caso.

-Dios, ¿ésto que hay incrustado en el mostrador es un diamante?- se asombró, pasando el dedo sobre el mostrador de recepción. El hombre vestido de uniforme, recepcionista, soltó una ligera carcajada.-No, en serio, ¿es un diamante?-

-De imitación.- respondió cortésmente el recepcionista, mirando alegremente a Faline, contagiado del entusiasmo que ésta desprendía.-Puede que ésta ciudad sea la más elegante del mundo, pero el diamante no es un material tan común cómo para usarlo en mostradores. Pero ésto que contemplas aquí incrustado son perfectas imitaciones.-

-Uah...- jadeó Faline, frotando el diamante falso con la yema del dedo índice.-¿Puedo llevarme uno a casa?-

-Dudo que pueda adquirir uno, las imitaciones buenas son casi tan caras cómo los diamantes de verdad.- contestó de nuevo el recepcionista, apoyando ambas manos en el mostrador.

-Entonces, ¿qué sentido tiene hacer imitaciones?- preguntó Faline frunciendo el ceño. Pero Kai la agarró del brazo y la arrastró lejos de allí antes de que el recepcionista pudiera responder. La sentó en una butaca junto a su gemela.

-Quieta ahí.- pidió mirándola directamente a los ojos.

-¡Jo, Kai, eres un aguafiestas! Si no le molaras tanto a mi hermana, yo ya te habría descuartizado.- amenazó Faline, quejándose.

Las mejillas de Celine se encendieron de un rojo saturado y sus ojos se abrieron cómo platos mientras le propinaba una palmada a su hermana gemela en el brazo.

-¡Pero cállate!- gritó, avergonzada.

-¡Au!- Faline se frotó el brazo.-Pegas fuerte, ¿lo sabías?-

Kai también se sonrojó mientras miraba a Celine de reojo. Ésta le sostuvo la mirada unos momentos y acto seguido clavó sus ojos color celeste en el pulido suelo a baldosas doradas y negras, agarrándose nerviosa el dobladillo de su lisa falda color rosa pastel. Los demás seguían atareados organizando sus rutas por París, hablando entre ellos atropelladamente.

~~~

Lejísimos de allí, en Nueva York, Valery y Brianna estaban esperando su avión para salir hacia París junto a Scott y la nueva mascota de Valery, la cuál, por cierto, seguía sin nombre. Los pasillos del aeropuertos, repletos de sillones, estallaban de impaciencia silenciosamente. Ambas amigas estaban sentadas en un par de butacas colocadas juntas. Las dos llevaban vestidos sencillos y cómodos y el cabello suelto. Cada una sostenía una revista, y las dos leían en silencio.

-¿Encuentras algo?- preguntó Valery a su amiga, sin apartar la mirada de su revista.

-No. Ésta revista sobre nombres para mascotas es totalmente inútil.- se quejó la morena.

-Será mejor que pensemos un nombre para la pequeña en vez de seguir buscándolo.- aclaró Valery cerrando sus respectiva revista y colocándola sobre la mesa que tenía al lado del sillón.

-Vale.- Brianna hizo lo mismo.-¿Qué propones? Debemos pensar en un nombre que le pegue.-

-¿Qué tal Ángela? Es cómo un angelito de la guarda, trató de defenderme.- opinó la rubia.

-¿Ángela?- su amiga frunció el ceño.-Ni de coña. Es un nombre demasiado humano para un perro.-

-Hay mascotas con nombres de personas...- replicó ella.

-Pero éso es una horterada.- añadió Brianna.-Ponle un nombre con clase. Me sorprende que no se te ocurra nada bonito y adecuado con lo elegante que eres para los nombres.-

-¿Rubí?- propuso Valery.

-Mmm... No.-

-¿Victoria?-

-No, por Dios.- Brianna reprimió una risita.-¿Qué me dices de Cloella?-

-Muy extravagante.- Valery arrugó la nariz.

-¿Mishi?- probó Brianna de nuevo.

-Suena a nombre de gato.- desaprobó la rubia.-A mí me gusta también Ámbar.-

-¿Y qué tal Marienne?-

-¡Brianna!- Valery se echó a reír.-¡No puedo imaginarme a la pequeña llamándose Marienne!-

-Hummm...- Brianna se rascó la barbilla.-¿Princess?-

-Muy pijo, aunque podría funcionar.-

-¡YA SÉ!- el rostro de Brianna se iluminó de golpe.-Podemos mezclar nuestros nombres para formar el suyo.-

Su amiga parpadeó.

-¿Eh?-

-Por ejemplo.- aclaró Brianna.-Podemos llamar a tu perrita algo cómo "Brialery" o "Valianna."-

La rubia parpadeó sus ojos azules de nuevo y acto seguido sonrió e hizo palmas.

-¡Me encanta! ¡Así su nombre será una mezcla de los nuestros!- exclamó.

-¿Y qué tal "Briannery"?- añadió Brianna ante el entusiasmo de su amiga.-O "Valerianna".-

-Me gusta el último que has propuesto.- indicó Valery gentilmente.-Valerianna. Suena muy armónico.-

-Entonces listo.- zanjó Brianna con una sonrisa.-La pequeña ya tiene nombre. Valerianna. ¿Ves qué fácil?-

-Gracias por tu ayuda.- Valery se echó a reír.

Scott legó en ése mismo instante. Llevaba tres pequeñas bolsitas de cartón de una cafetería, en la cuál había comprado el desayuno para su novia, la amiga de ésta y él. Le tendió una bolsita a cada una, quedándose él con la única bolsita restante.

-Donuts y botellas de agua para las damiselas.- anunció solemnemente.-He preguntado por el animalito y ya lo están llevando al avión. En media hora subiremos nosotros.-

-Qué amable, gracias.- sonrió Brianna abriendo la bolsita. Dentro había un donut dentro de una cajita de plástico y una pequeña botella de agua.-Al menos así quizá no tengamos que probar la comida asquerosa del avión.-

-Volaremos en primera clase.- repuso Valery.-Ahí no existe la comida asquerosa.-

Brianna rodó los ojos. Scott se sentó a su lado, quedando ella en medio de su novio y su mejor amiga, y los tres empezaron a comer con una sonrisa. Pero, pese a ello, aquél viaje provocaba una gran dosis de nervios. 
Sobretodo en Valery y Brianna.

~~~

Melanie entró en la mansión, cerró la puerta y apoyó la espalda en ésta. Un dolor agudo se extendía por todo su cuerpo desde hacía un par de horas, y no sabía por qué. Se sentía realmente extraña. Confundida, analizó su estado; se sentía muy pesada. Más perezosa de lo habitual. Ligeramente molesta. Desde su retraso menstrual (el cuál ya parecía estar resuelto, puesto que de vez en cuándo manchaba tras ir al baño) no había parado de sentirse algo decaída, aunque fuera feliz o hiciera algo que le encantara. No se sentía deprimida, pero sí más sensible de lo normal. Su dolor en la zona de los ovarios era increíble, así cómo los riñones. 

-Hola, Mel, ¿todo bien?- preguntó Kea saliendo de la cocina junto a Monique. Ambas iban agarradas del brazo y con las cabezas cercanas, haciendo que el liso y largo cabello naranja de Kea contrastara con los pronunciados rizos negros de Monique.

-Sí.- la castaña sonrió falsamente.-¿Habéis visto a Janis?-

-Claro, muchas veces, su habitación es la de arriba en el tercer pasillo...- empezó a explicar Monique con su característica inocencia.

-No, me refiero si sabéis dónde está. Ahora.- se corrigió Melanie, olvidando que la ingenua, francesa y siempre feliz Monique era bastante espesa de mente.

-Ehmmm...- ésta se mordió el labio inferior, alzó sus ojos verdosos y empezó (por increíble que parezca) a pensar.

-No hemos visto a Janis desde la hora del desayuno, allá sobre las ocho.- respondió Kea la pregunta que había hecho su amiga.-Creo que se fue a comprar. ¿Por qué? ¿Necesitas algo?-

-Mmmmm...- seguía pensando Monique en voz alta.

-No, no necesito nada, sólo saber si estaba presente o no. Me gustaría que tomásemos un café las cuatro juntas o algo, necesito despejarme de tanto estrés con el trabajo.- sonrió Melanie, alejándose, al fin, de la puerta y dirigiéndose al salón. Lo que decía era verdad. Sobretodo, sentía la imperiosa necesidad de estar con sus amigas y recibir su incondicional apoyo para sanar su estado de ánimo, que inexplicablemente caía en picado a cada segundo.

-Quizá a otra hora.- repuso Kea, echándose un liso mechón de cabello pelirrojo detrás del hombro.-Ahora mismo Monique y yo debemos hacer la limpieza de verano y sacar toda nuestra ropa de la temporada. ¿Quieres echarnos un cable?-

-No, en otro momento.- suspiró Melanie, desganada. Se sentía anormalmente cansada, y no sólo por el trabajo. Ella sabía que normalmente, desfilar y posar no la cansaban tanto. Había algo más, pero ¿qué?

-Mmmm...- Monique continuaba pensando en una respuesta para Melanie.

-Monique, déjalo, ya le he respondido yo.- susurró Kea, molestada por el sonido que hacía su amiga, mientras tiraba del brazo de ella para conducirla a las escaleras.

-¿De verdad? Haberme dejado responder, ya casi recordaba si había visto a Janis o no.- se quejó la morena. Su pelo largo y rizado se parecía al de la princesa Merida de Brave, sólo que el de Monique era negro y estaba más peinado.

Ligeramente decepcionada al saber que de momento no disponía de sus amigas, Melanie se dejó caer en el sofá de una manera precipitada y poco elegante, cuándo normalmente ella era sutil hasta para estornudar.

-¿Qué pasa contigo, Melanie?- se preguntó a sí misma en un susurro.

En aquél momento notó que se le retorcían las tripas. Tal vez de hambre, aunque no podía ser ya que pocas horas atrás había desayunado mucho. Suspiró y cerró los ojos. Tenía sueño, o tal vez se sentía simplemente cansada. Frunció el ceño al notar de nuevo una punzada de dolor en sus tripas. Se preocupó seriamente pero logró mantenerse calmada, sin mover ni un músculo. Ni siquiera abrió los ojos. Permaneció sentada, inmóvil, con las manos sobre sus rodillas descubiertas debido al vestido rojo liso y por encima de las rodillas que llevaba en ése momento. Sintió un calambre en la tripa.

-¡Agh!- abrió los ojos y no pudo evitar bajar la mirada a su vientre. 

Aquella punzada había sido más intensa, realmente fastidiosa y agónica. Su vientre se contrajo y a la modelo le entraron ganas de vomitar. Palideció hasta quedarse cómo el papel, y, procurando no entrar en pánico, se colocó ambas manos sobre la tripa y presionó ligeramente. Aquello alivió el dolor. Suspiró.

-Ahora en serio, ¿qué pasa conmigo?- le preguntó al aire, mirando hacia un punto indefinido, tratando de poner sus pensamientos en orden. Ella siempre le buscaba una explicación a las cosas. Y ésta vez no iba a ser diferente.

~~~

Zayn, Perrie, Niall, Aly, Louis y Eleanor se dirigían juntos a una suite que compartirían los séis. Eran las únicas parejas estables del grupo, de modo que ellos iban a dormir en una suite grande y espaciosa, con salón de estar, tres habitaciones y tras baños. Cada pareja compartiría ambas cosas.

-A la hora de ver la tele, me pido el mando en primer lugar.- pidió Zayn mientras los séis caminaban por aquél elegante pero largo pasillo. Los encargados de las maletas, los botones, iban tras ellos portando un numeroso y variado equipaje.

Al oír aquello, Perrie soltó una carcajada.

-Zayn, mi amor, apenas veremos la tele.- dijo peinándose con los dedos su brillante y lacio cabello rubio, suelto y cayendo en capas sobre sus hombros.-Y el poco tiempo que la veamos, yo seré la primera en tomar el mando.-

-Ni lo soñéis.- inquirió Niall.-El mando primero para mí. Y luego para Aly.-

-Cómo piensas en mí...- musitó Aly, medio en ironía medio en serio, poniendo una mano en el hombro del irlandés y dándole un seductor beso en la mejilla.-Pero de todas maneras, el mando de la televisión debe ser MÍO primero.-

-Bien, debo decir que soy el mayor del grupo, y que cómo tal, mi deber es ser responsable y poner paz entre todos vosotros.- intervino Louis, hablando de repente.

-Así se habla mi amor.- sonrió Eleanor agarrándolo del brazo para seguir caminando junto a él.

-El mando para mí primero y punto.- añadió el chico.

-¡¡¡LOUIS!!!- amonestaron todos mirándolo, especialmente Eleanor con una voz chillona.

-¿Qué?- el cantante sonrió inocentemente y examinó con sus ojos azules a sus acompañantes, que seguían caminando junto a él por el pasillo.-¡Sólo intento poner paz!-

-¿Sabéis?- dijo Niall.-Creo que lo más correcto es que el mando lo coja Eleanor, es la única que no lo ha pedido en ningún momento.-

-Es verdad.- asintió Perrie.-Es la más madura y responsable de aquí.-

-Cierto.- asintió Aly con la cabeza.

La castaña sonrió, parpadeando melindrosamente.

-Gracias, chicos.- dijo con voz dulcísima.-Me alegra ver que habéis caído en mi trampa.-

-¿Cómo?- inquirió Zayn frunciendo el ceño.

-No he pedido el mando aposta para que me lo cedierais al demostrar ser más madura.- Eleanor sacó la lengua a su acompañantes y echó a correr refinadamente hacia la puerta de su suite.

-¡La madre que la parió!- exclamó Perrie deteniéndose en seco y poniendo las manos en sus caderas.

Louis, Niall, Zayn y Aly se echaron a reír. Segundos después llegaron a la puerta junto a Eleanor. Uno de los botones dejó la maleta que llevaba en el suelo y, empleando una llave, abrió la puerta. Los séis jóvenes entraron, y, tras ellos, el resto de botones. Dejaron las maletas en el suelo y se retiraron a toda prisa para seguir con su trabajo, cerrando la puerta de la suite al salir.

-¡Guau!- exclamó Aly mirando alrededor.-¡Todo ésto es...!-

-¡Fabuloso!- corroboró Eleanor acariciando una pared color arena.

Perrie corrió hacia el sofá color rojo rubí del lujoso salón de la suite. Acto seguido se tiró en plancha sobre éste. Una vez ahí, se incorporó, sentándose y admirando el decorado.

-Ésto es la caña.- sonrió, emocionada.-Qué suite tan preciosa...-

-Vamos a ver los dormitorios.- repuso Zayn cogiéndola de la mano. La ayudó a levantarse del sofá y ambos corrieron hacia una puerta aleatoria.

-Ven, Eleanor.- Louis rodeó la cintura de su novia con un brazo, dispuesto a que ambos fueran también a su respectivo dormitorio.

-Aly, ven.- sonrió Niall cogiendo a su chica de la mano.-Quiero enseñarte el dormitorio que reservé. No sabía que fuera de una suite para séis, pero aún así verás cómo es precioso.-

Aly miró a su chico, expectante. Ambos fueron a la puerta más cercana de la suite, y cuándo Niall la abrió, ambos entraron despacio y divisaron un precioso dormitorio, tan elegante cómo el resto de la suite y del hotel.

-¡Niall! ¡Es precioso!- dijo ella sonriendo y admirando los lujosos y pequeños detalles. Deslizó una mano por la pared, que parecía haber sido cuidadosamente esculpida por artistas.

-Los dormitorios de Zayn, Perrie, Louis y Eleanor son parecidos, casi iguales a éste.- comentó el rubio admirando la habitación.-Pero éste es el más bonito de la suite que compartiremos los séis.-

-¡Eres un amor!- Aly se rió y abrazó a su novio.-Creo que debería darte un premio por esforzarte tanto en conseguir sitios bonitos...-

-¿De verdad?- Niall sonrió pícaramente.

Aly se acercó a él sonriendo y le besó en los labios por unos instantes con dulzura y entusiasmo. Al finalizar el proceso, se separó, terminando el beso entre ambos, y dijo tranquilamente:

-Sí, pero ahora mismo no. Hay que deshacer el equipaje y supongo que la pandilla querrá ir a ver París. Además... ¡yo también!- gritó las dos últimas palabras eufóricamente mientras corría hasta salir de la habitación.

Niall suspiró con una sonrisa y puso los ojos en blanco. Las tres parejas cogieron sus respectivas maletas, aún situadas en la entrada del salón de la suite, y, dirigiéndose a sus dormitorios, deshicieron el equipaje, colocando sus prendas de ropa en los enormes armarios. Una vez que terminaron, bajaron de nuevo a la recepción del hotel. Todos los asistentes al viaje habían quedado en que se reunirían allí al terminar de instalarse en sus habitaciones.
Los séis jóvenes tomaron asiento en unos cómodos y bonitos sofás de recepción y esperaron pacientemente a que llegaran los demás. Harumi, las gemelas, Mairi y Harry se presentaron en seguida. Pasados unos diez minutos más, todos estaban ya allí, listos para salir a explorar París. Salieron del hotel, y, quedándose a un lado de la puerta, notando la suave brisa, formaron un pequeño corrillo para hablar y organizarse.

-Bien.- dijo Liam desdoblando un mapa.-En el mapa he trazado una ruta que pasa por los lugares más interesantes de París, tales cómo la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, el Arco del Triunfo, la Universidad de París, el bonito Palacio de Versalles, la catedral de Notre Dame y muchos más. Obviamente no estáis obligados a seguir la ruta, podéis ir por dónde queráis, pero sí que es necesario que todos tengáis el mapa para no perderos.-

Los demás amigos desdoblaron sus mapas, Liam había dado una copia del mapa con la ruta marcada a todos y cada uno de los presentes. Si no querían seguirla, por lo menos podrían usar del mapa para saber cómo volver al hotel a pie.

One Direction, Aly y Harumi enseguida tuvieron claro que irían juntos. Eleanor, Perrie, Sarah y Mairi irían juntas a mirar tiendas. Toby y Alfred (el amigo que vivía con él y con Kai) quisieron organizarse para ver un poco de todos, y Faline insistió en acompañarlos, encontrándose más a gusto con aquellos dos chicos que con, según ella, la aguafiestas tímida de su gemela menor. Por lo que Celine y Kai quedaron a solas para pasear los dos por aquellas calles.
Pese a que habían formado grupitos y habían tomado rutas diferentes para pasear, todos iban en una dirección (curioso, ¿no?), la misma, para ser exactos, ya que habían quedado en reunirse junto a la Torre Eiffel en aproximadamente 20 minutos para que cada uno le aclarara a Liam la ruta que iba a hacer y que así éste no se preocupara. Así que todos se dirigían hacia la Torre Eiffel, pero algunos por rutas distintas. Así, todos verían las tiendas que más les interesasen.

-¡Ésto es genial!- decía Harumi.-Ya apenas recordaba nada de París... ¡Sólo que es mejor en persona que en las fotos!-

-Todo es mejor en persona que en las fotos.- replicó Harry.-Sino, míranos a nosotros. Nuestras fans saben que vernos en persona no se puede compara con ver una foto nuestra por internet.-

-Claro.- ironizó Aly.-Os recuerdo que la primera vez que os vi en persona me dio exactamente igual.-

-Porque tú no eras directioner cuándo nos conociste.- Harry le sacó la lengua.

-Y precisamente por éso ahora estoy dónde estoy.- Aly hizo el mismo gesto, mostrándole su lengua rosada a Harry.

-Dios.- Liam se rió con suavidad.-Si me pongo a pensar en todo lo que ha pasado desde el día que os conocimos a vosotras dos, me explotaría la cabeza.- dijo mirando a Aly y a Harumi.

-Es raro que no te haya explotado ya con la cantidad de libros que lees.- masculló Zayn por lo bajo.

-¿Qué?- Liam lo miró.

-Naaada, nada...- disimuló el cantante de pelo negro mirando hacia el cielo.

-Tengo que pensar una manera de encontrarme con Melanie de una manera bonita y especial, quiero darle una sorpresa y no que no olvide éste día nunca.- habló Liam mirando tranquilamente los edificios.-Ambos lo pasamos muy mal cuándo ella se vino aquí de vuelta. Nos hemos echado mucho de menos.-

-Es perfecta la idea que has tenido de viajar hasta aquí.- sonrió Aly.-Tú le das una sorpresa y nosotros disfrutamos de éste lugar. Además, ¡yo también tengo muchas ganas de abrazarla de nuevo!-

-¡Sí, yo igual!- Harumi hizo palmitas y sonrió alegre.

-Todo ésto va a estar genial.- asintió Zayn con la cabeza.-Estoy convencido.-

-Y que lo digas. ¡Ésta ciudad es una maravilla!- corroboró Louis acariciando una elegante farola negra.

Los siete amigos siguieron paseando por las calles parisinas con despreocupada alegría. Aquél viaje iba a cambiar sus vidas, cosa que ellos no sabían. Pero, ¿para bien o para mal? Éso sí que no lo sabía nadie.
No muy lejos de allí, Kai avanzaba lentamente por otras calles, seguido por Faline. Ambos lo admiraban todo. Los edificios eran muy bonitos, la gente iba elegantemente vestida, y se respiraba por la calle un aroma suave y agradable, parecido al de la colonia Nenuco. El chico metió ambas manos en los bolsillos de su chaqueta vaquera desabrochada, la cuál dejaba al descubierto una camiseta de tirantes blanca. Los dos estaban callados, en silencio, hasta que Kai lo rompió:

-Es todo muy bonito, ¿verdad? Yo siempre quise visitar ésta ciudad.- dijo dirigiendo la mirada a Celine.

-Sí, la verdad es que París es una preciosidad.- sonrió Celine.

-¿Te apetece entrar en alguna tienda antes de reunirnos con los demás en la Torre Eiffel?- preguntó.

-¿Eh?- Celine parpadeó.-No, no creo que sea buena idea. Me distraigo con mucha facilidad mirando cosas y llegaremos tarde.-

Kai soltó una pequeña carcajada y elevó al cielo sus ojos azules.

-Dicen que París es la ciudad del amor.- comentó tranquilamente.

Celine se sonrojó y miró hacia su derecha, contemplando las tiendas mientras caminaba despacio.

-E-éso dicen.- corroboró.

-¿Será verdad?- sonrió él.

Celine lo miró de reojo con las mejillas ardiéndole. Se abstuvo de responder, sintiendo que sus tripas se agitaban con la misma violencia que su corazón. Respiró profundamente y trató de tranquilizarse pensando en que no debía alterarse tanto. Pero no podía evitarlo: su corazón se le salía del pecho. Siguieron paseando, permitiendo que entre ellos se formara un denso silencio. Kai sabía que a Celine le incomodaba hablar demasiado debido a la timidez, y él lo entendía y lo respetaba. De modo que no trató de hablar más, esperando a que la chica le hablase demostrándole así que tenía ganas de conversar. Siguieron caminando en silencio hasta que llegaron a la zona de la Torre Eiffel. Se acercaron al parque que la rodeaba, el famoso Campo de Marte de París. La Torre Eiffel era mucho más grande de lo que parecía en un principio. Era altísima, imponente y había que echar la cabeza totalmente hacia atrás para ver la punta, la cuál parecía tocar el cielo.

-¡Hola!- saludó Kai a los demás alzando una mano.

La mayor parte del resto del grupo ya se encontraba allí. One Direction, Aly, Harumi, Perrie, Eleanor, Mairi y Sarah. Les devolvieron el saludo a Kai y Celine. Sólo faltaban por llegar Faline, Toby y Alfred.

-¿Os apetece subir?- preguntó burlonamente Kai, señalando la Torre Eiffel con un dedo.

-¡Ni hablar!- Eleanor tuvo un escalofrío y se agarró del brazo de Louis.-¿Tienes idea de lo alto que está éso?-

-Quizá otro día.- corroboró Perrie ahuecándose los cabellos rubios con cuidado de no estropear su esmalte de uñas negro. Acto seguido miró a Zayn y le sonrió felizmente.-Ahora mismo prefiero que vayamos de paseo, me apetece caminar.-

-Y a mí.- sonrió Mairi, absorta en su chica favorita de Little Mix.

-Yo siempre quise ver el Museo del Louvre.- habló Sarah acercándose a Kai y a Celine. Le sonrió coquetamente a Kai.-He oído que hay unos cuadros impresionantes...- añadió con segundas, mirando al rubio arriba y abajo. Al menos aquella vez Valery no estaba presente y sólo tenía que competir contra Mairi, lo cuál, para ella, era fácil.

Kai le devolvió la sonrisa a Sarah, pero, de todos modos, cogió una de las manos de Celine y la apretó fuertemente, haciendo que la chica se sonrojara mirándolo con los ojos abiertos.

-Sí.- comentó, mirando directamente a Sarah a los ojos y sin borrar su educada sonrisa.-Éso he oído yo también.-

Sarah parecía muy ofendida: su ceño estaba fruncido y se dió media vuelta, alejándose de ambos. Mairi también se percató de que Kai había tomado a Celine de la mano. La pelirroja se mordió el labio inferior con fuerza. Sarah llegó junto a ella y ambas cruzaron los brazos a la vez, resoplando con la misma expresión y mirando con celos a los dos jóvenes. Celine se sintió incómoda ante los celos de las dos chicas, pero no obstante, no dijo nada. Nadie se habría esperado aquello. ¡Ésta vez, Kai había demostrado que no le interesaba ninguna más que Celine! Y es que el chico quería que Valery, Mairi y Sarah (en éste caso sólo las dos últimas) dejaran de pelearse por él en vano, porque él sólo tenía ojos para la chica a la cuál le estaba sosteniendo la mano en aquél momento. Los demás no les prestaban mucha atención debido a que Liam había seguido indicándoles lugares interesantes que encontrarían por allí.

-Recordad que, en caso de que os perdáis, podéis preguntar a cualquiera que sepa un poco de nuestro idioma, coger un taxi o llamarme para que os indique por dónde podéis volver.- anunció Liam doblando su mapa.-Cuándo veníamos en el avión me leí una guía sobre París y me he memorizado el nombre de unas cuantas calles y su ubicación, así que si necesitáis ayuda llamadme por teléfono y procuraré indicaros dónde estáis y cómo volver al hotel.-

-Entonces el hotel es, por así decirlo, nuestro punto de partida.- rió Niall.

-Exacto.- Liam dio una palmada, alegre al ver que Niall había captado la idea.-Es el lugar del cuál saldremos cada día, así que ya lo tenemos más que ubicado y a partir de el hotel ya sabemos hacia dónde ir y adónde nos llevan las calles.-

-No creo que sea tan fácil perderse.- comentó Harumi.-Es decir, nosotros sabremos mirar alrededor y reconoceremos calles.-

-En ése caso, ¡a explorar París!- gritó Louis con su característica alegría.

El único y gran grupo enseguida se dividió en numerosos grupos más pequeños. Cada grupo cogió un camino distinto y al final aquella zona del Campo de Marte quedó vacía. Minutos después llegaron allí Faline, Toby y Alfred, pues llegaban con retraso.

-¡Por fin llegamos!- exclamó la chica, sonriente.-Nos hemos entretenido un poco mirando los edificios pero...- se calló al notar que el grupo no estaba.

Alfred y Toby llegaron al lado de ella.

-¿Dónde está todo el mundo?- preguntó Toby encogiéndose de hombros.

-Creo que hemos llegado un poco tarde.- corroboró Alfred con una risita nerviosa, rascándose la nuca.

-Vaya unos panolis, ni siquiera nos esperan.- la chica frunció el ceño, enfadada, y cruzó los brazos sobre su camiseta negra con el símbolo de AC/DC estampado en color rojo brillante.

-Ignóralos, ¿vamos a una tienda de videojuegos?- propuso Toby con notable entusiasmo, sonriendo.

-¡WEEE!- gritaron Alfred y Falien a la vez, ambos alzando los brazos al cielo en señal de aprobación.

~~~

Había sido una tarde llena de diversión. Eran ya las cinco y media de la tarde, y los dieciséis jóvenes llevaban horas y horas dando vueltas por París. Al sentirse agotados, regresaron al hotel. Claramente darían más paseos y más cortos, algunos sólo para admirar la ciudad, pero en aquellos momentos necesitaban descansar urgentemente debido a todas las vueltas que habían dado por aquella gran ciudad. ¡Estaban molidos!
Liam estaba aún planeando en cómo sorprender a Melanie. El cantante se encontraba sentado en un sofá de uno de los pasillos del hotel, pasando las páginas de una revista de moda en la que Melanie era portada.

-Mel, ¿cómo podría encontrarte?- se preguntó en voz baja, acariciando el rostro de su novia en la foto.

Pasó otra página y divisó una foto que parecía un collage, dividida en cuatro pequeños cuadrados. En uno de ellos salía Melanie, y en los otros, tres modelos a las que Liam no conocía. Leyó intrigado: al lado del rostro de cada una de las cuatro chicas se leía su nombre. Leyó los nombres "Janis, Kea, Monique" y empezó a leer la página, intrigado, al terminar de mirar la imagen.
"Melanie Charles, Janis Velvetson, Kea Dunbrock y Monique Rousseau, las chicas de la foto, son las cuatro modelos más famosas de éstos últimos meses, y es que las cuatro señoritas son jóvenes, guapas y muy talentosas a la hora de colocarse delante de una cámara o encima de una pasarela. Éstas cuatro chicas viven actualmente en una mansión junto a numerosas modelos más, ya que la élite de modelos actuales de París están obligadas a vivir juntas durante época de trabajo, y sólo pueden vivir en sus respectivos hogares durante vacaciones."

Liam sonrió, ¡era lo que estaba esperando! Pero no sabía dónde se encontraba la mansión dónde vivían las modelos. No obstante, intrigado por aquél artículo, siguió leyendo atentamente:

"Monique, una de las modelos francesas de la mansión, hace que nuestro país se enorgullezca al tener bellezas naturales y discretas cómo ella, siendo, desde hace cinco meses, la modelo de cabello más famosa de toda Francia. Su larga melena negra y rizada está presente en todos los anuncios de champú que salen en televisión. Y gracias a sus ojos verdes, las fotos sobre productos de rímel se han disparado. Kea también muestra un gran potencial cómo modelo. Su hermoso color de cabello es lo que la hace destacar, ya que es la única modelo pelirroja de la mansión. Su melena larga hasta los codos, lisa y de un cálido color naranja hace babear a todos los peluqueros a la hora de peinarla para una sesión fotográfica. Su color de pelo contrasta con sus angelicales ojos azules. Janis es la modelo usada para la ropa informal pero con estilo, puesto que sus ojos verdes, pelo rubio corto y facciones determinadas la hacen una percha perfecta para complementar un look casual con una cara preciosa. Y para el final de ésta columna sobre "LAS CUATRO GRANDES" hablaremos de la más famosa, Melanie, la chica que sale en la portada de éste número de la revista, una modelo de cabello castaño, ojos marrones y expresión dulce que parece ser la típica chica a la que todos querríamos pedirle consejo. Ésta modelo destaca por ser la actual novia de Liam Payne, miembro de la famosísima banda británica-irlandesa One Direction. Actualmente se está preparando una línea de ropa, complementos y peinados que sólo presentarán éstas cuatro chicas, y otra aparte para que las modelos restantes no se sientan celosas. La nueva línea se basará en estampados florales, militares, inspirados en animales, bolsos de doble cremallera..."

Liam dejó de leer al darse cuenta de que el resto del artículo trataba sobre la moda que Melanie y sus tres amigas presentarían. Suspiró y se incorporó, poniéndose aún más cómodo en aquél sofá del pasillo del hotel. Al menos ya sabía algunos datos más sobre cómo vivía Melanie allí, en París. Llamarla para darle la sorpresa lo estropearía todo... ¿Qué podía hacer?
En ése momento una guapa pelirroja pasó por allí. No era Mairi, pero de todos modos tenía ojos azules, larga melena pelirroja hasta los codos y llevaba un vestido informal y ceñido de color rojo oscuro y manga corta, junto a unos tacones negros y un bolso negro colgando del brazo derecho. Caminaba con glamour y elegancia, cómo una modelo... Liam se fijó en ella en cuánto pasó por delante del sofá dónde él estaba sentado y en aquél momento el cantante entrecerró los ojos, enderezó la revista y miró de nuevo la foto del artículo que acababa de leer. Su mirada se clavó en la modelo pelirroja. Era ella, ¡era la chica que acababa de ver pasar!  Releyó el nombre de la modelo en la revista para poder llamarla y rápidamente se puso de pie, dejando al revista sobre el sofá del pasillo, y echó a andar rápidamente, casi corriendo, tras la chica. En efecto, se trataba de Kea.

-¡Perdona!- gritó casi alcanzándola. Ella se giró, confundida, y lo miró.-Perdona.- repitió Liam llegando junto a ella, jadenado.-Eres Kea Dunbruch, ¿verdad?-

-Dunbrock.- corrigió ella con una sonrisa.-Encantada. Tú eres Liam Payne, de One Direction. ¡Es un placer conocerte!-

-Igualmente.-

Ambos se dieron dos besos en las mejillas, puesto que en Francia era de buena educación saludarse así.

-¿En qué te puedo ayudar?- preguntó la pelirroja una vez que se separaron.

-Conoces a Melanie, ¿verdad? Melanie Charles.- preguntó Liam educadamente.

-¡Claro que la conozco! Vivo con ella, ambas somos miembros de una élite de modelos de ropa, peinados... Además, es mi mejor amiga, y para colmo está todo el día hablando de ti.- soltó una risita al finalizar.

Liam se sonrojó al pensar aquello. ¡Melanie hablaba de él a sus amigas! Apartó aquél pensamiento de su mente y carraspeó para que no le temblara la voz de emoción. Aquella guapa y joven pelirroja podría ser la clave para darle la sorpresa a Melanie.

-Verás, estoy aquí de viaje.- apuntó sonriendo.-He venido con mis amigos a visitar París, aunque mi principal intención es darle una sorpresa a Melanie, puesto que hace mucho que no la veo y nos echamos muchísimo de menos.-

-Ajá.- la pelirroja asintió, comprendiendo.

-Y ahora que te he visto pasar he pensado que quizá podrías ayudarme.- añadió él con el rostro iluminado de felicidad.

Kea volvió a asentir, aunque no escuchaba del todo a Liam, pues estaba perdida en sus propios pensamientos. El corazón le empezó a latir con un poco más de fuerza en el pecho. No porque le gustara Liam ni porque hubiera hecho nada malo, sino porque la llegada de Liam podría interferir en el mal estado actual de Melanie, además de que el cantante podría enterarse del retraso menstrual que la chica había tenido poco tiempo atrás y éso supondría un problema para ambos enamorados.

-Sí, sí, ehm... ¿Cómo puedo ayudarte?- repuso Kea espabilando, pensando que estaba siendo algo maleducada al no prestarle demasiada atención a Liam.

-Me gustaría que quedaras con ella delante de la Torre Eiffel ésta tarde.- sonrió Liam.-Una vez que llegue la hora de vuestra quedada, no vayas, iré yo. Así podré darle una sorpresa.-

Kea se sintió dividida en dos. ¿Debería avisar a su mejor amiga para que disimulara su mal estado? No obstante, sabía que Liam le pedía aquello con buena intención, así que asintió con la cabeza, poniendo en sus labios una sonrisa educada.

-Vale, me parece muy buena idea.- comentó con su voz suave y femenina.-Estoy segura de que se llevará una tremenda alegría.-

-¿Tú crees?- Liam sonrió aliviado.-Éso espero, quiero darle una sorpresa.-

-Lo conseguirás, no te preocupes. Dame tu número si no te importa, lo necesitaré para avisarte de cuándo Mel esté en la Torre Eiffel.- objetó la modelo amablemente.

-Claro, un momento.- Liam se sacó su teléfono móvil del bolsillo de su elegante chaqueta.

Kea hizo lo mismo, sacando su móvil de su bonito bolso negro. Ambos jóvenes intercambiaron sus números de teléfono, y al finalizar, Liam se guardó su móvil, mientras le devolvía el suyo a Kea.

-Gracias.- dijo Kea gentilmente, alisándose la falda lisa de su vestido rojo oscuro, y acto seguido recogió su móvil de la mano de Liam.-Te mandaré un mensaje en cuánto Melanie esté frente a la Torre Eiffel. Yo iré para asegurarme de que está allí, y entonces te mandaré el mensaje para que vayas y le des la sorpresa.-

-Fantástico, gracias Kea, de verdad.- agradeció Liam con una bonita sonrisa.

-Si Melanie no quiere salir te mandaré otro mensaje para avisarte, aunque haré todo lo posible para convencerla.- añadió la pelirroja. Recordó cuándo trató de convencer al fotógrafo Pierre para que Melanie pudiera descansar en vez de hacer la sesión fotográfica. No funcionó, pero ella sabía que Melanie era más fácil de convencer que Pierre.

-Vale, estupendo. Gracias de nuevo.- Liam se despidió con la mano, alejándose.

-No hay de qué.- contestó Kea elevando la voz mientras se dirigía a la salida del hotel.

Poco antes de cruzar la salida se detuvo y se quedó unos segundos pensando. Acto seguido se dijo en voz alta:

-¿Y yo para qué había venido a éste hotel?- pensó unos segundos y finalmente se dio una palmada en la frente con la mano.-¡Ah, sí! ¡Las galletas de Monique!-

Se giró de nuevo, y en vez de salir del hotel, se adentró de nuevo en él. Y es que su amiga Monique adoraba comerse unas galletas que sólo vendían en el restaurante de aquél hotel y había mandado a Kea a comprárselas.

Veinte minutos después Kea llegó a la mansión, llevando ahora una bolsa de galletas junto a su bolso.

-¡Moniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiique!- chilló.-¡Tus galletaaaaaaaaaas!-

Se oyeron pasos apresurados en el piso de arriba. Acto seguido la modelo francesa bajó corriendo las escaleras, casi tropezándose. Se precipitó hacia Kea y le quitó la bolsa de galletas de las manos. Acto seguido plantó un sonoro beso en la mejilla de la pelirroja.

-¡¡Gracias Kea!! ¡Eres la mejor!- gritó mientras corría hacia la cocina, llevándose la bolsita con ella. Sus largos y fieros rizos negros rebotaban alrededor de su cabeza, cubriéndole toda la espalda.

-Mira que hacerme ir a un hotel sólo para conseguirte tus galletas...- Kea rodó los ojos y dejó su bolso en la mesita de la entrada. Se dirigió hacia el salón.-¡Melanie!- gritó al entrar.

Su amiga no estaba allí. Estaba en su dormitorio en el piso de arriba, tirada en su cama debido a los dolores que sentía. Ahora se habían calmado, pero igualmente se sentía débil y mareada. Prefirió no responder a Kea, y si ésta subía a su dormitorio, se haría la dormida.

-¡Melanie!- la voz de Kea sonó con urgencia.

Melanie desistió de su idea y se levantó de la cama. Pero enseguida las piernas le fallaron y cayó al suelo soltando un leve gemido. En la planta baja se escuchó aquello. Kea y Monique escucharon cómo algo caía al suelo en el piso de arriba. La pelirroja se quedó muy quiera. La cabeza de Monique asomó de la cocina.

-¿Has oído éso?- preguntó con una expresión asustada en el rostro.

-Claro que lo he oído.- repuso la pelirroja.

Ambas se miraron unos instantes, y acto seguido Monique salió por completo de la cocina y ambas chicas empezaron a subir apresuradamente las escaleras. Mientras, en su dormitorio, Melanie se esforzaba por subirse a su cama de nuevo. Un dolor agudo en su vientre y un mareo la castigaban sin piedad, haciéndola sentir vulnerable, pero con esfuerzo logró subirse a la cama, aunque tenía todo el cuerpo ligeramente dolorido debido a que se acababa de caer el suelo. Se incorporó de nuevo en la cama y se tapó con el edredón. En aquél momento se abrió la puerta y entraron Kea y Monique, muy asustadas.

-¿Melanie estás bien?- preguntó Kea acercándose rápidamente a la cama. Su lisa y sedosa melena anaranjada caía sobre su espalda y hombros de una manera suave y delicada, desde luego tenía un pelo envidiable.

Monique la siguió y se sentó sobre la cama, al lado de las piernas de Melanie.

-Sí, estoy bien, ¿por?- mintió la castaña.

-Hemos oído algo cayéndose al suelo. Estábamos en el piso de abajo y un ruido de aquí nos ha sobresaltado.- explicó Monique levemente angustiada.-¿Te has caído o algo?-

-¿Qué? No.- Melanie forzó una sonrisa, procurando parecer lo más natural posible.-Es mi bolso, que hace unos segundos se cayó al suelo. Lo he colocado mal sobre el mueble. Pero ya lo he recogido.- mintió.

Monique y Kea suspiraron a la vez, aliviadas. Monique se acordó de las galletas que Kea le había traído del hotel y salió corriendo del dormitorio de Melanie, dispuesta a comérselas. En aquél momento la pelirroja sonrió ampliamente, disponiéndose a llevar a cabo lo que Liam le había pedido.

-Escucha Mel, hace un día precioso.- empezó a decir.-Me apetece salir contigo a dar una vuelta. ¿Y si quedamos dentro de media hora enfrente de la Torre Eiffel?-

-No sé, Kea.- Melanie reprimió una mueca.-No me apetece mucho salir...-

-Venga, porfa.- insistió Kea sentándose en la cama y cogiendo las manos de Melanie.-Veremos tiendas y te invitaré a un batido de chocolate. ¿Te parece?-

Melanie meditó la respuesta. Salir podría ayudarla a dejar de pensar en sus dolores. Además, sólo tenía que tomarse unas pastillas para el mareo y listo. A ella le encantaba salir de paseo con Kea...

-Vale.- dijo al final.

-¡Sí!- Kea se alegró, había logrado hacer lo que Liam le había pedido.-Me voy a cambiar y he de salir a comprar esmalte de uñas. Nos encontramos en el Campo de Marte en media hora, delante de la Torre Eiffel.-

-Vaaaaaaale.- repitió la castaña, desganada.

-¡Eres la mejor!- Kea soltó las manos de Melanie y se levantó de la cama.-Te veo en un rato. ¡Adiós!- le lanzó un beso con la mano y salió del dormitorio.

Melanie suspiró, aún tumbada en su cama, observó el techo, agarró un cojín, y se lo puso encima de la cara, apretando su bonito rostro contra éste. En ése momento notó otro pequeño calambre en la tripa. Éste no le dolió, pero igualmente le fastidiaba. Decidió que si iba a tomarse unas pastillas para el dolor, aquél era el momento adecuado.

~~~

-¿Crees que éste vestido me hace parecer gótica?- preguntó Eleanor con su voz dulce, dando una vuelta sobre sí misma delante del espejo. Llevaba un vestido por encima de las rodillas totalmente negro.

-Para nada.- Perrie, sentada sobre la elegante cama, arrugó la nariz.

Ambas chicas estaban en el dormitorio de Eleanor y Louis. La aludida trataba de elegir un vestido para salir a cenar aquella noche con Louis, y Perrie la ayudaba sentada sobre la cama de la pareja. En aquél momento Aly entró en la habitación, puesto que la puerta estaba abierta de par en par y supo que se podía entrar.

-Hola chicas.- saludó.-¿Qué hacéis?-

-Perrie me está ayudando a escoger un vestido mono para ir a cenar ésta noche con Louis.- explicó la castaña, mirando a Aly.

-Qué bien. Oíd, ¿sabéis dónde están los chicos?- preguntó Aly sentándose en la cama, junto a Perrie.

-Zayn me dijo que los chicos y él se iban a firmar discos.- contestó Perrie, pasándose una mano por su cabello ondulado y rubio, que le llegaba hasta los hombros.-Hay un montón de directioners francesas con las hormonas por las nubes impacientes por verlos.-

Eleanor y Aly se rieron ante el comentario.

-Espero que lleguen antes de que anochezca. He reservado un restaurante muy bonito para que Louis y yo tengamos una cena romántica.- comentó Eleanor sonriendo con aire soñador. Se dirigió al armario abierto y sacó un vestidito rosa.

-Seguro que sí, no pueden pasar demasiadas horas despegados de nosotras teniéndonos a un par de kilómetros.- bromeó Perrie con una sonrisa.

Aly se rió de nuevo con sus dos amigas. Ser la novia de un integrante de One Direction era un gran privilegio porque, además, podías conocer a las demás novias de los cantantes de One Direction e interactuar con ellas. Hasta aquél momento Aly no se había dado cuenta de lo bien que se llevaba con Eleanor Calder y Perrie Edwards. Se sintió con el entusiasmo y las ganas de ser gran amiga de ellas dos. Pero en aquél momento Harumi pasó por su mente. Ella había sido su amiga de toda la vida. Se prometió en silencio que, por muy amiga que se hiciera de Perrie y Eleanor, jamás dejaría a la japonesa de lado.

-Me voy al restaurante del hotel.- anunció, levantándose de la cama de Louis y Eleanor.

-¿No quieres quedarte y ayudarme a elegir el vestido? Perrie no está sirviendo de mucho.- bromeó Eleanor.

Perrie, aún sentada sobre la cama, le sacó la lengua en respuesta.

-Sí, tranquila, pero antes voy a picar algo, me rugen las tripas. Luego vuelvo a subir con Harumi.- repuso Aly rodeando la cama a paso tranquilo y dirigiéndose a la puerta.-Hasta luego.-

Salió del dormitorio de Eleanor y Louis, cruzó el salón de la suite y entró en su dormitorio y de Niall. Se puso una camiseta dorada, chaqueta negra de manga larga, fina para no pasar calor, pantalones leggins de color azul oscuro y zapatos negros de tacón. A aquella altura de sus numerosas veces llevando tacones, ya más o menos sabía andar con ellos sin tropezar. Salió de la suite y caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación de Harumi, Mairi y Sarah. Abrió Harumi, justo cómo Aly esperaba.

-¿Nos vamos a picar algo al restaurante del hotel?- propuso la rubia nada más ver a su amiga abriéndole la puerta.

Harumi sonrió ampliamente.

-¡Vale!- exclamó.-Dame unos momentos para que me cambie y me arregle.-

Cerró la puerta dejando a Aly fuera. Ésta sonrió. Desde que Harumi superó la bulimia, se alimentaba mucho más feliz y disfrutaba más de la comida. La idea de tan sólo picar algo la maravillaba. Había aprendido a disfrutar de la comida sin preocuparse por su cuerpo, gracias a Aly. El sólo recordar que fue ella quién la ayudó hizo que Aly se sintiera orgullosa de su amiga y de sí misma. Adoraba ayudar a los demás. Era algo que hacía por naturaleza propia.
Cinco minutos después Harumi abrió de nuevo la puerta, vestida con una camiseta verde menta, una falda negra hasta las rodillas y zapatos planos negros, y salió al pasillo junto a su amiga. Ambas bajaron a la planta baja del hotel, cruzaron los elegantes recibidores dónde había algunas personas vestidas cómo si fueran a una gala, sentadas y hablando. Finalmente las dos amigas llegaron al restaurante del hotel, el cuál estaba lujosamente decorado. Las dos tomaron asiento en una mesa para cuatro personas y enseguida ordenaron un par de suflés, un postre originario de Francia.

-Ésto huele que alimenta.- dijo Harumi feliz, pinchando con el tenedor el postre hinchado, caliente y de un color dorado.

-Sí... Otro día debemos probar el suflé de chocolate.- opinó Aly intentando clavar su tenedor en un trozo suelto de suflé.

-¡Nada me gustaría más!- repuso la japonesa con una exclamación.

-Entonces decidido.- sonrió Aly.

Harumi rió y ambas siguieron comiendo sus respectivos suflés varios minutos, hasta que llegaron Celine y Faline al comedor del restaurante del hotel. Ambas gemelas idénticas se sentaron en las dos sillas restantes de la mesa en la que Harumi y Aly se encontraban, reuniéndose así con sus dos amigas.

-Hola chicas.- saludó Celine con una sonrisa mientras se sentaba.

-Gemelitas.- bromeó Harumi guiñándoles un ojo amistosamente.-¿Que os trae por aquí? ¿Vais a merendar algo?-

-Sí.- asintió Faline felizmente.-Bueno, sólo yo, ya que mi hermana viene a pediros consejo y yo que sé que más.- dijo mientras agarraba el menú que reposaba sobre la mesa y lo abría por la mitad.

-¿Consejo?- Aly miró a Celine.-¿Sobre qué?-

-Emm...- la chica se mordió el labio inferior tímidamente.-Verás, Aly, cómo ya te dije hace poco... Tu primo... En fin... Él... Yo...-

-Celine, tranquila.- Aly sonrió dulcemente para reconfortarla.-¿Me quieres decir que te apetece quedar con mi primo y no sabes cómo pedírselo ni cómo actuar delante de él?-

Celine parpadeó desconcertada.

-Vaya, eres buena.- comentó con un hilo de voz.-Se nota que me conoces.-

-Síp.- la rubia asintió orgullosa antes de llevarse a los labios otro trozo de suflé, pinchado en el tenedor.-Si quiero ser psicóloga debo aprender a leer el lenguaje no verbal de la gente.-

-¿Lenguaje no verbal?- Faline alzó la mirada del menú, con el ceño fruncido, para mirar a Aly.-¿Y éso que es?-

Celine, Aly y Harumi se miraron entre ellas.

-Ya sabes, eh... Los gestos...- explicó Harumi con tono de voz moderado, reprimiendo sus ganas de mostrar lo obvio que era.

-¡Ah!- Faline sonrió.-Ya entiendo.- repuso, acto seguido siguió leyendo el menú.

Harumi se tapó la boca con ambas manos para evitar que se le escapara una risa y Celine se frotó la frente con una mano, acto seguido miró a Aly de nuevo, la cuál seguía comiendo.

-Me gustaría que me dijeras cómo puedo interactuar con Kai. Tú lo conoces bien, sois primos y vuestra relación es muy cercana, estoy segura de que si tú me aconsejas no fallaré en nada.-

-Celine, no te puedo ayudar en éso.- respondió Aly con algo de pesar.

-¿Qué? ¿Por qué no?- inquirió Celine frunciendo las cejas, ligeramente molesta.

-Si quieres que te vaya bien en el amor, tienes que ser espontánea y aprender a reaccionar, así además desarrollarás tus capacidades sociales.- explicó Aly sonando ligeramente profesional.-Yo sé lo que es querer pedir consejo y estar nerviosa al pensar en el la persona que te gusta, pero créeme, si actúas por tu cuenta será mucho más fácil, aunque en principio parezca lo contrario.-

-Pero Aly...- respondió Celine.-No es lo mismo. Tú no eres tan tímida cómo yo. Tú eres más decidida a la hora de interactuar con Niall, y estoy segura de que antes de que fuerais novios también eras capaz de hablarle sin que te temblaran las manos.- Celine alzó una de sus manos para que Aly la viera temblar.

-No, te equivocas.- repuso Aly negando con la cabeza.-Cuándo hablaba con Niall, al principio también me temblaban las manos. Y las piernas, y también se me retorcían las tripas. Estaba tan nerviosa cómo tú lo estás ahora. Sólo que yo podía controlarlo.-

-¿Y qué puedo hacer? No me gustaría meter la pata.- comentó Celine bajando un poco la cabeza, demasiado tímida cómo para hablar del tema sosteniéndole la mirada a Aly.

-No tienes por qué meter la pata.- sonrió Aly.-Sólo debes ser tú misma. Habla con él sin miedo. No va a morderte.-

-¿Pero cómo puedo pedirle que salga a pasear conmigo? Es decir, nunca me atrevería...- suspiró Celine.

-Se lo puedo decir yo en tu lugar. ¿Quieres?- se ofreció la rubia amablemente.

-O puedo hacerlo yo.- intervino Faline.-Puedo hacerme pasar por ti y pedirle una cita.-

-¿Qué? ¡No! Serías muy brusca.- Celine miró a su gemela.

-¡Que no! Yo sé actuar cómo tú, soy buena actriz.- Faline le sonrió a su hermana y acto seguido pasó el dedo sobre la foto de un helado de chocolate que había en el menú.

-Prefiero que no.- Celine negó con la cabeza.-Aunque en alguna que otra ocasión podrías ayudarme.-

-Para que estés en dos sitios a la vez.- bromeó Faline guiñando un ojo.-Humm... Creo que me pediré ésto.- sentenció señalando de nuevo el nombre de un helado de chocolate.

-Faline, éso tiene mucha azúcar.- corroboró su hermana.-Te sentará mal.-

-Béh, a mi no me sienta mal nada.- afirmó Faline despreocupadamente.

Las tres chicas restantes la miraron y acto seguido rodaron los ojos, resignadas.

~~~

Brianna, Valery, Scott y Valerianna acababan de llegar al Four Seasons Hotel. Por suerte para ellos, en ése hotel estaban permitidas las mascotas pequeñas y tranquilas. Tenían una suite para los tres con dos habitaciones, una para Valery y su perrita y otra para Scott y Brianna. Las dos chicas se encontraban en la suite, ya que Scott había bajado a recepción para preguntar sobre las instalaciones del hotel.
Por su parte, Valery, Brianna y Valerianna estaban en la suite, acomodándose y terminando de deshacer las maletas. Valerianna fue al sofá del salón de la suite y se subió en éste. Acto seguido se tumbó. Mientras tanto, Valery y Brianna estaban en el dormitorio de la primera, terminando de guardar los vestidos.

-Bien, éste era el último.- sonrió Brianna colgando el vestido en una percha del armario Llevaba su pelo recogido en una bonita coleta alta.-Menuda cantidad de vestidos te has traído...-

-Tampoco son tantos.- sonrió la rubia cerrando el armario y suspirando.-Qué pasada de hotel. Es precioso.-

-Sí. A mí me encanta. Lujoso pero cómodo. Es perfecto.- opinó su amiga mirando el decorado del lugar.

-Éste viaje va a ser genial.- comentó Valery echándose cuidadosamente encima de la cama.-Hemos tenido una buena idea al venir. París es precioso.-

-Sí.- Brianna se sentó en la cama, junto a su amiga.

Valery en aquél momento borró la sonrisa de su cara, mostrando una expresión imprecisa, y suspiró, incorporándose.

-Supongo que sabrás por qué dije de venir.- comentó mirándose las uñas transparentes con expresión ligeramente nostálgica en el rostro.

-Creo que es bastante obvio.- repuso Brianna poniéndose seria.-Has querido venirte en cuánto Toby te dijo que vendría.- afirmó en tono sabelotodo.

-Sí.- Valery asintió con la cabeza.-Lo que tengo ganas de saber también es la razón por la cuál has accedido a venir. Podrías haberte quedado en Nueva York, sé que te da mucha pereza viajar y aún así has venido.-

-Porque eres mi amiga, no iba a dejar que vinieras sola. Bueno, con Valerianna.- repuso Brianna tratando de disimular, aunque sabía que no iba a poder engañar a Valery.

-No, sé que estás mintiendo.- suspiró Valery bajando la mirada.-Accediste a venir porque One Direction están aquí de viaje. Accediste a venir por Harry. ¿Verdad?-

Brianna agachó la cabeza hacia el edredón de la cama sobre la que se encontraba. Jugueteó con sus manos, palpándoselas. Notó que le sudaban. Valery era su mejor amiga, la única persona con la que se sinceraba.

-Puede.- dijo finalmente alzando la cabeza para mirar a Valery, aunque ésta le daba la espalda.

-Pero estás con Scott.- repuso la rubia con tranquilidad, procurando no enfadar a su amiga.

Brianna tragó saliva y bajó la mirada de nuevo.

-Lo sé.-

-¿Qué vas a hacer?- preguntó Valery girando la cabeza para mirarla.

-La verdad, no tengo ni idea.- suspiró la morena alzando sus ojos verdes hacia su amiga.-Quiero a Scott, pero no puedo dejar de pensar en Harry. Quiero... Tenerlo cerca... Y... a la vez, me siento culpable, porque sé que Scott me quiere y yo también le quiero a él, porque... Es fantástico. Y Harry me rompió el corazón, me dijo que yo sólo era un juego para él. Pero aún así... No sé. Me siento muy confundida. Lo odio y lo necesito a la vez.- explicó con la voz quebrándose de conmoción a medida que hablaba.

Valery le acarició un hombro para animarla.

-¿Y no te has parado a pensar que a lo mejor Harry te mintió? No creo que seas sólo un juego para él. Hay mucha química entre vosotros.- dijo, tratando de reconfortar a su amiga.

-Pero me lo dijo. Le pedí que dijera claramente lo que sentía por mí.- Brianna se mordió el labio inferior para no llorar.-Y la respuesta fue que no soy nada para él.-

Valery se acercó a Brianna y la abrazó para consolarla. Nadie lo sabía, pero Brianna estaba completamente equivocada. Si tan sólo supiera la verdad sobre lo que ella significaba para Harry...

~~~

Liam se encontraba descansando en su dormitorio del hotel, tirado en su cama leyendo un libro, cuándo le sonó el móvil. Cerró el libro, se levantó de la cama y agarró el móvil que reposaba sobre la mesita de noche. Era un mensaje de Kea, el cuál decía que el plan estaba en marcha, que estaba espiando a Melanie y que ésta se dirigía hacia la Torre Eiffel. Liam sonrío, le escribió un "Gracias" y se arregló para salir. Diez minutos después ya había salido del hotel y caminaba hacia la Torre Eiffel para el esperado reencuentro. Llegó al Campo de Marte, en el cuál vió a Kea escondida tras un árbol, dándole la espalda. Su cabeza la asomaba para espiar a alguien, obviamente Melanie. Liam se acercó a ella y le dió dos toques en el hombro derecho.

-¡Ah!- gritó ella girándose. Suspiró tranquila al ver que era Liam.-Oh, eres tú. ¡Por fin llegas! Melanie está esperándome a mí, pero obviamente no voy a salir. Ahora te toca.-

-Estoy nervioso.- Liam se rió debido a la emoción.-Por fin nos vamos a reencontrar.-

-Seguro que se alegra mucho.- sonrió Kea.

-¿Dónde está?- quiso saber el cantante.

-Allí.- Kea atrajo a Liam para que se escondiera con ella tras el árbol, y le señaló un punto no muy lejano mientras que ambos asomaban la cabeza.

Liam miró dónde Kea señalaba y la vió, vió a Melanie con un bonito aunque informal vestido rojo liso, ceñido y hasta las rodillas, tacones también rojos y una expresión de impaciencia en la cara. Su pelo suelto, liso y castaño era tan brillante y largo cómo de costumbre. Caminaba de un lado a otro, mirando a todas partes en busca de Kea. El corazón de Liam se aceleró de emoción, latiendo fuertemente.

-¿Nervioso?- se burló Kea.

-Sabes que sí.- Liam la miró sonriendo.

-Buena suerte. Os dejo a solas.- Kea le guiñó un ojo y se fue.

-Gracias por todo.- respondió Liam.

-No es nada.- Kea le dijo adiós con la mano y se fue.

Liam se asomó de nuevo detrás del árbol y vió a Melanie, que parecía impacientarse ante la ausencia de su amiga pelirroja. El corazón del cantante se aceleró notablemente, y notaba los latidos en la garganta. Nervioso y con su frente sudando, salió de su escondite y se acercó hacia Melanie, mientras que ésta se giraba dándole la espalda, buscando a Kea con la mirada. Liam fue caminando hacia ella, sintiendo que le temblaban las piernas. Estaba ya a pocos metros de ella.

-Melanie.- la llamó con la voz cargada de emoción y felicidad.

La modelo se giró, más sorprendida que nunca, y miró a su novio, allí, frente a ella, en París. Una mueca de incredulidad se formó en su cara y acto seguido una gigantesca sonrisa se expandió en sus labios, mientras se le iluminaba el rostro.

-¡¡Liam!!- gritó mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.

Corrió hacia él y ambos se abrazaron efusivamente. La modelo lloraba de felicidad y Liam se contenía para no hacerlo. Acto seguido ambos se besaron en los labios con dulzura, mientras Liam le limpiaba las lágrimas a Melanie. Al finalizar el beso Melanie examinó a su novio con la mirada, sonriendo.

-¿Pero qué haces aquí?- exclamó feliz.

-Estoy de viaje con los chicos y unos cuántos amigos.- le contestó él rodeándola con los brazos.

-¿Han venido Aly y Harumi?- quiso saber la modelo.

-¡Sí!- sonrió Liam.

-¡¿En serio?!- Melanie abrazó a su chico felizmente, sin poder creer que aquello estuviera ocurriendo. 

Se sentía muy feliz. ¡Sus seres queridos estaban allí mismo, en París! ¡Los tenía cerca! Se sentía increíblemente alegre.

-¿Estás contenta?- sonrió Liam.-Quise darte una sorpresa.-

-Pues lo has logrado.- asintió ella, sonriente y feliz.-No te esperaba aquí. ¿Cómo sabías dónde estaba?-

-Me he "compinchado" con tu amiga, Kea, para que ella te trajera aquí y yo te diera la sorpresa.-

-¿Kea?- se sorprendió Melanie.-¿Cómo?-

-Pues me la encontré en el hotel.- Liam se echó a reír.-Y justo entonces acababa de leer en una revista en la que salíais tú, ella y dos modelos más. Hablé con ella y le conté lo que pretendía hacer para encontrarme contigo sin que te lo esperaras.-

-Entiendo.- Melanie sonrió.-Os voy a matar a los dos.- bromeó mientras abrazaba a Liam de nuevo.

-¿Te apetece ir a tomar algo?- comentó Liam felizmente.

-Contigo, por supuesto.- sonrió ella.

Ambos jóvenes enamorados empezaron a caminar cogidos de la mano. Melanie sintió un escalofrío por todo su cuerpo. En parte se sentía increíblemente feliz por saber que Liam y sus amigos estaban allí, en París, pero por otro lado, se le hacía más difícil ocultarle a Liam el retraso menstrual que había tenido poco tiempo atrás, y cada vez le costaba más callarse aquello de que su estómago enfurecido le propinaba punzadas de dolor cada pocos minutos. No obstante, ella se prometió no decir nada para no preocupar a nadie. ¿Estaría haciendo bien?

jueves, 3 de abril de 2014

96- Espera lo inesperado


Brianna se mordía las uñas, muy nerviosa, sentada en el asiento del copiloto del coche de Scott. Éste conducía, rumbo a la pizzería más cercana, pues le había dicho a su novia que la invitaría a una pizza cómo premio por no haber suspendido ninguna. La miró de reojo, percatándose de los nervios de la chica al ver cómo se mordía sus uñas transparentes y cuidadas.

-Brianna, no es necesario que les des más vueltas al asunto.- repuso con un leve suspiro, mirando hacia la carretera de nuevo.

-¿Cómo que no? ¿Pero tú acaso lo escuchaste?- replicó ella.

-Claro que lo escuché, estábamos los dos.- repuso Scott.

Hablaban de la corta, oculta y aterradora experiencia por la que habían pasado 6 días atrás, en el cine, ya que Scott había invitado a Brianna a ir tras regalarle una caja de bombones. Luego fue cuándo Valery los vió alejarse y llamó a Kai haciendo que Sarah le quitara el móvil, etc...
Estaban ellos dos en el cine, dirigiéndose a la sala dónde echaban su respectiva película, cuándo escucharon a un par de hombres hablando sobre One Direction. Brianna le mintió a Scott diciéndole que era directioner, convenciéndolo así de que ambos se detuvieran a escuchar la conversación. Y oyó a los dos hombre decir que iban a poner una bomba en la sala dónde One Direction reservaban a veces sólo para ellos.

-Entonces, si tú también lo escuchaste, no entiendo cómo puedes no estar alarmado.- se quejó la morena, parpadeando sus ojos verdes para retener las lágrimas. Odiaba con todo su corazón a Harry ya que éste le había confesado poco atrás que ella sólo era cómo un juego para él, pero aún así la idea de que él muriera le cuajaba los ojos de lágrimas, y más aún si se trataba de una muerte violenta provocada por una bomba.

-No me alarmo porque los famosos de hoy en día tienen mucha protección. One Direction son famosísimos y tienen guardaespaldas hasta cuándo van al baño.- bromeó Scott, tratando de relajar el ambiente.

-Pero aún así, ¡que corren peligro de muerte!- exclamó Brianna gesticulando exageradamente con las manos.-¿Es que no lo entiendes? ¡Ésos dos chiflados estaban planeando poner una bomba entre los asientos de su sala de cine!-

-Claro que lo entiendo, yo también los escuché.- suspiró Scott.-Pero no debes tener miedo, verás cómo a tus ídolos no les pasa nada.- sonrió para reconfortarla, todavía bajo la mentirijilla que le había dicho Brianna de que era directioner.

<<Mis ídolos...>> pensó ella con cierto desprecio.<<Sólo cuatro chicos que me son indiferentes y uno al que odio con todo mi ser.>> Se le hizo un nudo en la garganta al enfocar, de nuevo, la imagen de Harry en su mente. Suspiró y bajó la ventanilla del todo, permitiendo que el aire fresco le acariciara las mejillas, tranquilizándola. Su pelo liso y oscuro ondeaba elegantemente al ser sacudido por la ligera brisa.

-Espero que sea verdad lo que dices.- suspiró con su voz suave y femenina, mientras apoyaba la cabeza en el respaldo del cómodo sillón.

Scott le dedicó una pequeña sonrisa.

-Claro que lo es. Verás cómo no les pasa nada. Al fin y al cabo son One Direction, no pueden permitirse el lujo de morir ahora que están en lo más alto.- replicó.

Acto seguido se enfocó de nuevo en la carretera, sin separar sus manos del volante negro. Brianna, por su parte, miró por la ventana de reojo, admirando el cielo azul y despejado.

~~~

-Exquisito.- zanjó Niall chupándose los dedos, uno por uno, de su mano izquierda.-Realmente exquisitio.-

Aly rió al ver la boca de su novio manchada de color verde menta. Los séis amigos se encontraban sentados en el interior de una heladería, alrededor de una mesa. Cada uno se había comprado un helado, y el de Niall, de tres bolas, (vainilla, menta y chocolate) acababa de ser engullido por la insaciable boca del irlandés. Los helados del mostrador, situado a unos cuántos metros de su mesa, los miraban cómo suplicando que se los comieran hasta la saciedad.

-Límpiate aquí.- Aly soltó la cuchara de su helado y se puso un dedo en el labio inferior. 

Niall agarró su servilleta de papel y se frotó la boca con un entusiasmo excesivo.

-Éstos helados están de vicio.- sonrió Harumi relamiéndose los labios. Acto seguido, se introdujo otra cucharada de helado sabor plátano. El color del helado era de un amarillo brillante y cremoso.

-Y tanto.- asintió Harry mientras que, de su tarrina de cartón, cogía grandes cucharadas de helado de menta con virutas de chocolate. 

Louis le dió vueltas a su helado de vainilla con trocitos de almendra, situado en una pequeña taza de cartón, mezclándolo con la cuchara, hasta el punto de que había formado una extraña sopa fría de vainilla con los pedacitos de almendra flotando. Louis hizo una mueca, algo divertido al ver su aperitivo. El helado estaba tan derretido que casi era un sorbete.

-Y bueno, Li, ¿cuáles son tus planes exactos una vez que hayas visto a Melanie? Porque ya que vamos en París, hay que aprovechar.- preguntó llevándose la cuchara a la boca. Pero ésta iba chorreando, perdiendo en el trayecto todo el helado líquido, y al entrar en la boca de Louis, estaba vacía. Éste frunció el ceño y se sacó la cuchara de la boca, dándose cuenta de que estaba vacía, mientras Liam respondía:

-En mi cabeza tengo la idea de pasear por los jardines, ver tiendas, subirnos en el ascensor de la Torre Eiffel, probar los mejores restaurantes y, por supuesto, visitar los museos de arte.- decía mientras sostenía su pequeña tarrina de cartón, llena de una enorme bola de helado de frambuesa.

-¡Me parece una gran idea!- Aly asintió con la cabeza, haciendo que sus largos y lisos cabellos rubios cayeran sobre ésta. Emergió de su cabellera y añadió.-¿Son muy caros los hoteles de París?-

-Carísimos.- respondió Zayn abriendo mucho los ojos y rodándolos hacia su derecha.

-Los de lujo, obviamente.- se apresuró a añadir Liam.

-Podemos hospedarnos en uno normal.- inquirió Harumi con voz ligeramente avergonzada.

-Ni de broma.- Louis negó amablemente con la cabeza.-Nosotros pagaremos el hotel.-

Zayn se echó a toser, el helado se le había atascado en la garganta.

-¿Ah, sí?- preguntó mirando a Louis una vez que su tos finalizó.

-Sí.- masculló Louis entre dientes.

-Yo puedo aportar una parte también.- Aly sonrió con buenas intenciones.-Recordad que ahora tengo mucho dinero. Si no me creéis, preguntádselo a mi nuevo apartamento de lujo.-

-¡Oh, es flipante!- gritó Harumi al recordar el nuevo piso de Aly y su familia.

-Mmm...- Louis se rascó la barbilla.-Bueno, vale Aly, puedes pagar unos cinco dólares.-

La rubia sonrió.

-¿Qué piensas hacer cuándo se te acabe el dinero?- intervino Harry, pícaramente bromeando.

-Seguiré teniendo el piso de lujo y mi voz.- trinó Aly sonriendo angelicalmente mientras miraba a Harry.

-¿Vas a empezar una carrera cómo cantante?- se emocionó Liam.

-Probablemente no.- repuso Aly. Hundió la cuchara de plástico rojo entre sus tres bolas de helado de chocolate.-Pero... Humm... No sé. Puede que cante de vez en cuándo si me llaman de algún sitio.-

-¿Y qué piensas estudiar?- se intrigó Harry.

-Seguramente psicología.- repuso la rubia.-Hay psicólogos que se forran y además me encanta ayudar a la gente. Además, me he informado y en Yale se tiene cursos de licenciatura y posgrado en psicología. Si logro ser psicóloga y tener éxito, seré la persona más feliz del mundo. Me gusta luchar por conseguir algo.-

Harry rió mientras se introducía una cucharada de helado en la boca.

-Menos mal.- suspiró Zayn.-Hoy en día la mayoría de las chicas quieren ser modelos, cantantes o actrices porn...-

-¡CAMARERO!- gritó Liam alarmado, tratando de interrumpir a Zayn.-¡Camarero! Otra ronda de helados, iguales que los anteriores, por favor.- pidió una vez que el encargado estuvo cerca.

Aly, Niall, Harry y Harumi se troncharon de risa ante lo que acababa de ocurrir. Zayn fulminó a Liam con la mirada.

-Zayn, por favor, compórtate.- gruñó el castaño entre dientes.

-¿Qué? Liam, es verdad. Sólo basta con ver los pantalones "shorts"- marcó comillas en el aire.-Que suelen llevar.-

-Zayn querido estamos en verano, es lo más normal del mundo que las chicas lleven pantalón corto.- repuso Aly en tono sabio y suave, parpadeando hacia Zayn.

-Sí, pero ayer vi yo a un par de chicas que no llevaban shorts, sino que ésas cosas que llevaban parecían cinturones gordos.- se quejó el moreno.-Y en el insti también he oído literalmente que algunas chicas quieren ser actrices por...-

-¡ZAYN!- repitió Liam, interrumpiéndolo por segunda vez.

-Báh, pero ésas son las marranas del insti.- repuso Harumi con una mueca y voz inocente.-Eso es lo más normal del mundo. De ése tipo de chicas había hasta en el cole.-

-Lo que en España se diría "choni," ¿verdad?- pronunció Harry con una risita.

-Sí.- asintió Niall, riendo.-Por Dios, choni, ésta helado está deliciosa.- improvisó en español.

El resto de presentes se mataron de risa tras escuchar aquello. Niall había conjugado mal, poniendo en femenino los verbos y complementos de "helado."

-Por favor.- pidió Liam entre risas.-No vuelvas a hablar español con nosotros delante.-

Harumi asintió mientras se enjugaba una lágrima de risa. Niall los miró a todos y se encogió de hombros, quitándole importancia al asunto. Minutos después fue servida la nueva ronda de helados y los séis amigos se pusieron a comer alegremente cómo si no hubiera un mañana.

~~~

-Así que París, ¿eh?- repuso Lara abriendo el horno de la cocina y sacando el apetitoso bizcocho de chocolate.

Un dulcísimo olor se extendió por toda la estancia. Aly inspiró profundamente por la nariz y cerró los ojos. Era la segunda vez que su madre hacía pastel de chocolate desde que estaban en aquella casa. A pesar del poco tiempo que llevaban viviendo allí, ya se había acostumbrado, pues es fácil acostumbrarse a lo bueno.

-Sí.- asintió alegremente, sentada en un taburete y apoyando las manos en la encimera pulida, sobre la cuál había frutas y verduras que Cindy había sacado minutos atrás de las bolsas de la compra.

-Curioso, yo viajé allí una vez.- sonrió Lara, recordando su pasado cómo niña.-Aunque debía tener unos 10 u 11 años. Pero recuerdo que era precioso. Todo muy elegante, ya lo creo. Incluso el polvo sobre algunos muebles resultaba elegante.- bromeó.

Aly se rió. Lara depositó el aromático bizcocho recién horneado sobre la encimera. Aly enseguida alargó una mano hacia él.

-No no.- negó Lara mientras iba hacia el horno y lo cerraba.-Quema.- añadió, sin necesitar mirar a su hija para saber que intentaba coger un pedacito de bizcocho, pues lo había hecho durante toda su infancia cada vez que Lara horneaba un pastel.

Aly retiró la mano, desilusionada. Paseó la vista por el lugar para distraerse, aún sin cansarse de ver lo bonita que era la cocina. Sin duda más grande, bonita y mucho mejor que la de su antigua casa.

-¿Éso que huelo es bizcocho?- repuso Cindy entrando en la cocina.

-Sí.- asintió Lara.-¿Has terminado de guardar aquello que te dije?-

-Sí, mamá.- Cindy le guiñó un ojo a Lara. Cogió todas las verduras y frutas que había sobre la encimera y las llevó hacia la nevera.

-Bien.- Lara le abrió la nevera a su hija y la ayudó a guardarlo todo.

-¿A qué os referís?- quiso saber Aly, aún sentada sobre el alto taburete.

-Es una sorpresa.- sonrió Lara guiñando un ojo. Fue a un cajón y sacó un cuchillo, acto seguido se acercó al bizcocho.-Pero pronto lo sabrás, no te preocupes.- empezó a cortar el bizcocho de chocolate en varios trozos triangulados e iguales.

Aly suspiró rodando los ojos, ya acostumbrada a enterarse tarde de las cosas.

-Cindy, ¿has ido a comprar tú sola?- preguntó mirando a su hermana menor.

-No, qué va.- la niña cerró la nevera y se acercó a su hermana.-He ido con papá. en cuánto ha salido de trabajar ha pasado a recogerme por el cole y hemos ido a comprar y a comer por ahí.-

-¿Y dónde está él?- inquirió Aly.

-Me ayudó a dejar las bolsas en el salón y luego salió a la terraza a hablar por teléfono, y ahí lleva diez minutos.- repuso Cindy. Acto seguido caminó hacia la salida.-Me voy a mi habitación, hacedme una llamada perdida cuándo podamos comernos el bizcocho y bajaré corriendo.-

En cuánto salió, entró Richard a la cocina con una gran sonrisa.

-¡Buenas noticias!- gritó.-¡Me han ascendido! ¡Y mucho!-

-¿En serio?- sonrió Aly.

-¡Sí!- Richard se acercó a Lara y le echó un brazo alrededor de la cintura.-Hoy ha habido una reunión en la oficina y el jefe me comunicó que mi puesto estaba en proceso de ascenso. Y ahora he estado hablando por teléfono por él acordando los detalles, ¡y en efecto, estoy ascendido! ¡Soy el subjefe!-

-¿Subjefe? ¡Éso es fantástico!- Lara abrazó a su marido y le dio un cariñoso beso. Luego fue a sacar los platos para poner en ellos los pedacitos de bizcocho.

-Ahora soy la segunda persona más importante de la oficina en la que trabajo. La primera es, obviamente, el jefe.- Richard se acercó a Aly y le besó una mejilla.-Voy a ganar lo mismo que todo un empresario, en resumen, ¡un pastón!-

-¡Es genial, papá!- Aly se levantó del taburete para abrazar a su padre.-¡Enhorabuena!-

-Sí, y además, el caso es que: cuándo se nos acabe todo el dinero que ganaste en el concurso, me pagarán a mí una cifra similar.- le dijo Richard a su hija.

-En resumen.- comentó Lara poniendo un pedacito de bizcocho de chocolate en un platito.-Que nos vamos a mantener perfectamente.-

-Perfectamente millonarios.- añadió Richard guiñando un ojo.

Aly sonrió mientras iba a por las servilletas, guardadas en un cajón. Tras muchísimos años, notaba que sus padres podían volver a respirar. La espina de los problemas económicos ya no estaba presente. Y probablemente nunca fuera a volver.

~~~

-I can do it like a brother, do it like a dude!!!- cantaba Faline a voz en cuello, la canción Do it Like a Dude de Jessie J. Se agarró la entrepierna.-Grab my crotch, wear my hat low like you!- se subió sobre la cama y empezó a dar saltos, cogiendo su gorra negra, la cuál descansaba sobre la almohada, y poniéndosela con la visera hacia atrás.-Do it like a brother, do it like a dude, grab my crotch, wear my hat low like you!-

La puerta se abrió y Celine entró en la estancia.

-¿Faline?- llamó con su vocecita suave y aniñada.

-We can do it like the man'dem, man'dem!- seguía cantando Faline junto a Jessie J.-We can do it like the man'dem, sugar sugar sugar! We can do it like the man'dem, man'dem!-

Celine avanzó hacia el equipo de música y lo apagó. Tener música sobre chicas que actuaban cómo chicos resonando por su habitación (la cuál compartía con Faline desde que llegó) le resultaba, a veces, insoportable. Faline detuvo su baile en seco y fulminó a su gemela menor con la mirada.

-¡Celine! ¿Pero qué haces?- exclamó, molesta. Bajó de la cama de un salto.

-Papá y mamá te dijeron que no debías poner la música demasiado alta.- repuso Celine.

-Papá y mamá han salido ésta mañana y no van a volver hasta la noche.- rebatió Faline con su habitual tono de voz estridente, bravucón y grogui.

-Aún así, no puedes poner la música tan alta. Escucha, necesito que te vayas...-

-¡¿Qué?!- Faline la interrumpió.-¿Me estás echando? ¿Y dónde se supone que voy a vivir, lista? ¡Además, aún no hemos cumplido 18! ¡No puedo irme de casa!- 

-Faline, no te estoy echando de casa.- intervino Celine apresuradamente, tratando de calmar a su hermana.-Vete sólo ésta tarde. Verás, necesito la casa para mí... Por favor.-

-¿Qué? ¿Por qué?-

-Pienso invitar a un amigo...-

-¡¿Te has echado novio?!- Faline soltó una carcajada sonora y empezó a darle toques a Celine en el estómago.-¡Celine está enamorada!- cantó con voz pegajosa.

La aludida se sonrojó y se tapó los ojos con las manos.

-¡No digas tonterías!- exclamó con un hilito de voz.

-Si es una tontería, ¿por qué te tapas la cara?- quiso saber la mayor.

-Porque...- Celine se había quedado sin argumentos.-Emmm...-

-¡Te gusta alguien! ¡Tú misma me lo dijiste el otro día!- gritó Faline cogiendo las manos de su hermana y retirándoselas de la cara para mirarla a los ojos.

-Sí, pero...-

-Pero no me dijiste que estabas calada hasta los huesos, ¿a que no?- se echó a reír Faline. Tiró de las manos de su hermana, se subió a la cama de un bote, quedándose de pie, y con su descomunal fuerza tiró de Celine hacia arriba. 

-¡Ah!- chilló Celine al subirse a la cama impulsada por su hermana mayor.

-¡Estás calada hasta los huesos!- repitió Faline, canturreando, y, sin soltar las manos de Celine, empezó a saltar en la cama. Celine se vió obligada a hacerlo también, ya que su gemela agitaba la cama entera.

-¡Faline, para!- se preocupó.-¡No está bien que saltemos en la cama, y mucho menos con zapatos!-

-Qué pringadilla eres, hermana.- Faline soltó las manos de Celine y la abrazó. Ambas cayeron de culo sobre la cama y Faline le dió un beso en la mejilla a su hermana.-Dime, ¿por qué no te diviertes un poco? Hoy empiezan las vacaciones.- hizo una breve pausa y añadió.-Espera, no lo he dicho bien... Es, ¡¡¡hoy empiezan las vacaciones!!!- repitió gritando, cómo si anunciara que una gran estrella acabase de llegar a la ciudad.

-Faline, yo sí que me divierto, pero no de una manera tan escandalosa.- repuso Celine peinándose con los dedos su liso flequillo castaño, el cuál le caía lacio y elegante sobre las cejas. Parpadeó sus grandes ojos azules y se alisó la falda blanca que le llegaba hasta por encima de las rodillas.

-¿Ah, sí?- Faline arqueó una ceja.-¿Cómo te diviertes tú? ¿Jugando al ajedrez?-

-Pues...- Celine hizo un mohín con los labios.-Sí.-

Faline rió hasta quedarse sin aliento. Acto seguido le alborotó el pelo a su hermana y dijo:

-Está bien, te dejaré la casa para ti sola. Pero no hagas locuras con tu "amigo."- bromeó levantándose de la cama. 

Salió de la habitación y segundos después, Celine oyó el portazo de la puerta principal. Se levantó de la cama de Faline y admiró la habitación. Había cambiado mucho.
Anteriormente era con las paredes completamente pintadas de un color rosa pálido, y con una sola cama, la suya. Ahora, de las cuatro paredes sólo había dos rosas, las otras dos habían sido pintadas de azul por Faline. Y en aquella zona estaba su cama, siempre cubierta por edredones negros. Aquella espaciosa y gran habitación había sido convertida en un cuarto mitad claro, mitad oscuro, pero aquello no molestaba a ninguna de las dos hermanas.

Suspiró y se levantó, decidida a cepillarse el pelo. Entró en el baño y observó su reflejo. Llevaba camiseta blanca sin mangas, falda blanca y zapatos blancos con un poco de tacón. Enteramente vestida de blanco y con un bonito collar dorado con una perla blanca colgando de su cuello, pensó en las palabras que Kai le había dicho la última vez que lo vió. ¿Realmente él la consideraba tan guapa? Observó sus facciones angelicales. Ella no se consideraba fea, pero tampoco se había parado nunca a presumir. Poseía una gran belleza, pero le avergonzaba sacar partido de ella. Retorció su lisa melena castaña y empezó a peinarse antes de llamar a Kai, ya que Faline le había dejado el cabello hecho un Cristo. Al acabar, se dirigió a su cama, y sobre el edredón blanco, divisó su móvil. Lo agarró mientras se sentaba sobre el blanco y mullido colchón. Abrió la agenda de contactos y se dirigió a la letra "K." Las manos le temblaron, pero aún así, pulsó "llamar."

~~~


-Chicos.- llamó Zayn a sus amigos, entrando en el salón.

Los cinco miembros de la banda estaban en casa de Niall, el cuál estaba en la cocina preparando palomitas. Harry jugaba con su gato Angelito, el cuál había recogido de su casa para llevárselo a casa de Niall, mientras que Louis y Liam miraban la tele.

-¿Qué?- preguntó Harry girando la cabeza para mirar a Zayn. Se encontraba sentado en el sofá, con Angelito tumbado sobre sus rodillas. Lo acariciaba sin parar.

-Tengo que deciros una cosa.- añadió Zayn acercándose al sofá y sentándose al lado de Harry. Acarició la cabeza del bello gato para tranquilizarse, ya que su corazón le latía con una fuerza desmedida y violenta: iba a decirles lo que había escuchado en el cine con Perrie pocos días atrás. Pero, ¿cómo podía decirlo de manera suave?

-¿De qué se trata?- inquirió Louis, apagando la tele y arrimándose a Zayn. Liam también se arrimó, deslizando su trasero por el sofá con cierto divertimiento. 

-Emm...- Zayn se mordió el labio inferior mientras bajaba la mirada.

-¡Palomitas listas!- gritó Niall saliendo de la cocina con un bol entre las manos. Se sentó junto a sus amigos.-¿Qué hacéis todos tan serios?- preguntó sonriente con su característica inocencia.-¿Y por qué habéis apagado la tele?-

-Zayn dice que tiene algo que contarnos.- repuso Liam.

-¿Sí?- Niall se incorporó para prestar más atención.-¿Y de qué se trata?-

-Mmm...- Zayn se mordió el dedo índice, de nuevo pensativo y dudando si contarlo o no.

-¡Di!- gritó Liam,expectante.

-El otro día, cuándo fui a pasear con Perrie, fuimos al cine.- explicó, intentando no ponerse nervioso.-Y oímos decir a un par de hombres que querían poner una bomba en la sala que reservamos nosotros algunas ocasiones.-

Los cuatro chicos restantes se quedaron de piedra. Niall estaba especialmente pálido.

-¿C-cómo dices?- inquirió con voz temblorosa. Sus manos temblaban y se las agarró para que dejaran de sacudirse.

-Toma, cógelo y dale mimos, éso relaja.- dijo Harry, sentado al lado de Niall, mientras le entregaba a Angelito.

-Vale, gra-gracias.- tartamudeó Niall de nuevo, aterrorizado por la noticia, mientras Harry le ponía al felino en las rodillas. Éste miró a Niall y el irlandés lo empezó a acariciar, tratando de calmarse.

-No quise decíroslo por miedo, pero tenía que contároslo para que pudiésemos avisar a nuestros seguratas. Tienen que atrapar a ésas personas, quienquiera que sean.- contestó el cantante, pasándose una mano por su suave tupé de cabello negro.

-Pero... No lo entiendo, ¿por qué alguien iba a hacer algo así?- preguntó Harry.-Es decir, sé que hay mucha gente que nos odia y daría lo que fuera porque no fuésemos famosos, pero veo ya demasiado exagerado éso de atentar contra nosotros y arriesgándose a que los pillen.-

-Hay gente que es capaz de hacer auténticas locuras, Harry.- repuso Louis en tono serio, mirando a su mejor amigo.

-Sí, pero no hasta el punto de arriesgar su propia libertad. Si los pillan, van directos a la cárcel.- repuso Harry dando su opinión.

-Hay gente que mata, viola o secuestra a inocentes, ¿de verdad dices que hay gente que no arriesga su libertad al cometer crímenes?- se molestó Liam, que era muy sensible ante las injusticias.

-No digo éso, digo que acosar a bandas inofensivas cómo nosotros ya es algo exagerado.- se expresó Harry mirando uno por uno a sus cuatro compañeros, queriendo saber si opinaban lo mismo que él.

-En efecto es algo exagerado, pero real.- repuso Niall tristemente. Bajó la mirada, asustado, y siguió acariciando a Angelito, el cuál seguía sentado en sus rodillas.-Mucha gente nos odia y ya hemos corrido peligro innumerables mentes. Sabemos que hay gente que trata de hacernos daño, pero, ¿ocultar una bomba en nuestros sitios personales?-

-Demasiado siniestro.- Louis hizo una mueca.

-Ésto es muy preocupante.- añadió Harry con seriedad y preocupación en la voz.-Me hace pensar que podría haber una bomba, yo que sé, aquí mismo.-

Niall soltó un gritito y enterró la cara en el pelaje de Angelito. Liam lo miró con una mezcla de ternura y pena.

-¡Harry!- lo regañó Louis en un susurro.

-En el fondo tiene razón.- intervino Liam gravemente, mirando a Louis.

Louis guardó silencio unos momentos. Acto seguido agachó la cabeza y asintió ligeramente. Harry rodeó a Niall con un hombro para tranquilizarlo. El rubio no dejaba de acariciar al gato.

-No obstante.- habló Liam de nuevo.-Tenemos que mantener la calma y no tener pánico. Nuestros guardaespaldas son los más profesionales del país.-

-Es verdad.- sonrió Zayn con suavidad, tratando de tranquilizar el ambiente.-No dejarán que nos toquen un pelo.-

-Y en cuánto les contemos ésto, estarán el doble de atentos. Nos cubrirán las espaldas y vigilarán el terreno. No hay nada que temer.- añadió Louis, calmando a sus amigos y a sí mismo.

-¿Seguro que todo estará bien?- preguntó Niall, aún levemente preocupado, abrazando con fuerza al gato.

-Seguro.- Zayn asintió con la cabeza.

Niall asintió procurando calmarse, acariciando al gatito con manos temblorosas. Louis, por su parte, sacó su móvil del bolsillo de su pantalón y se dispuso a llamar al equipo de seguridad de One Direction.

-Niall, respira hondo.- pidió Zayn.-¿Te apetece ir a dar un paseo? Creo que necesitas aire fresco. Venga, vamos.-

~~~

-Sigo pensando que es muy raro que te oculten algo insignificante.- opinó Harumi sentada sobre la cama de Aly.

-¿Verdad que lo es?- la rubia dejó de mirar a través de los enormes ventanales de su dormitorio y se giró para ver a su amiga.-Ya me da rabia ser la última en enterarse de todo.-

-¿Cindy lo sabe?- preguntó la japonesa cogiendo su larga y lisa melena negra.

-Claro que lo sabe.- Aly se sentó en la cama, a su lado, y se quitó una goma de pelo roja de la muñeca derecha.-¿No te he dicho que soy la última en enterarse de todo?-

Harumi sonrió y cogió la goma de las manos de Aly. Ésta se levantó y fue a observar las vistas de nuevo. Harumi se introdujo la goma en la muñeca derecha, se retorció la melena y, utilizando la goma, se recogió el cabello en una larga y sedosa coleta que cayó sobre su espalda en cuánto aflojó la presión sobre su cabello. Su flequillo negro y liso caía, cómo de costumbre, de manera recta sobre su frente. 

Llevaba unos veinte minutos allí, pues estaba de visita. Aly, en cuánto se había terminado el bizcocho, había llamado a su amiga y la había invitado a su casa para no aburrirse y poder hablar con ella el resto de la tarde.

-Cambiemos de tema.- propuso Harumi con su encantadora voz dotada de un acento japonés.-¿Qué te llevarás a París?-

-Ropa, obviamente.- Aly soltó una pequeña risa y entró en el baño de su habitación, dispuesta a peinarse un poco.-Aunque no sé exactamente cómo ir elegante para ir por la calle, pues por lo que he oído, en París se suele ir elegante hasta para ir a tomar algo a un bar normal y corriente.-

-Ésa es la parte complicada.- Harumi se mordió el labio inferior.-La mayor parte de mi ropa elegante son kimonos. Y obviamente no voy a ponérmelos para ir a París.-

-No fastidies, ¿de compras otra vez?- Aly frunció el ceño asomándose por la puerta del baño para mirar a su amiga.

-No, pero puedo ir yo sola, sé que la última vez que fuimos de compras no disfrutaste demasiado.- la japonesa esparció una alegre sonrisa por su rostro, mientras agarraba uno de los dorados cojines de la cama.

-No tienes por qué ir sola.- dijo Aly distraídamente mientras se colocaba ante el espejo del baño. Se miró a los ojos y empezó a jugar con su flequillo, peinándolo y despeinándolo varias veces, tratando de ver cómo le quedaba mejor.-Aunque yo no vaya, puedes ir con tu madre o alguna otra amiga.-

-¿Cómo cuál?- Harumi abrazó la almohada contra su pecho, tratando de cruzarse de brazos.

-Celine, por ejemplo.- Aly se colocó el flequillo hacia su derecha, colocándose tras la oreja los mechones más largos de éste. Acto seguido se ahuecó la parte trasera del pelo con una mano y le sonrió satisfecha a su atractivo reflejo.

-¿Celine?- Harumi alzó la mirada, pensativa. Soltó el cojín dorado y chasqueó los dedos de ambas manos a la vez.-¡Claro! ¡Tienes razón! Ella va muy mona siempre. Y aunque su estilo sea más de faldas, yo seguiré mirando pantalones elegantes.- abrazó el cojín de nuevo, pensando en que lo próximo que haría sería llamar a Celine. Hacía mucho que no conversaba sólo con ella, y le apetecía estrechar los lazos aflojados de la amistad.

-¿Ves?- sonrió Aly saliendo del baño no sin antes apagar la luz de éste.-Siempre tengo buenas ideas. Celine y tú adoráis mirar ropa, seguro que ésta tarde os lo pasáis genial.-

El móvil de Aly, depositado sobre la mesita de noche al lado de la cama, vibró con  tanta fuerza que asustó a Harumi. La rubia corrió hacia la mesita y cogió su móvil, sentándose en la cama. En aquél momento, el móvil de Harumi, colocado en un bolsillo de su pantalón, sonó con una melodía tradicional japonesa. Ambas amigas se colocaron juntas en la cama, sentadas, e intercambiaron una mirada.

-¿Y si vuelve a ser un mensaje con amenaza?- preguntó la morena, algo temerosa.

-Sólo hay un modo de descubrirlo.- Aly, preocupada pero decidida, miró con ánimo a su amiga.-Uno, dos, tres.-

Ambas abrieron sus mensajes a la vez. Leyeron con atención y se relajaron, aliviadas, al ver de qué se trataba:

Fiesta de fin de curso en el restaurante "Food & Fun" ¡Hoy empiezan las vacaciones! 
Si eres estudiante de instituto de entre 16 y 23 años, puedes asistir GRATIS a la fiesta que tendrá lugar, hoy martes 25 de junio a las 18:30, en el famoso restaurante "Food & Fun." Celebra la llegada de las vacaciones de verano de una manera divertida, elegante y llena de dinamismo. Baile, comida y mucha diversión. ¡Arréglate y cuéntaselo a tus amigos! ¡Te esperamos!

Un anuncio publicitario. Ambas se miraron automáticamente, pensativas. 

-Podríamos ir.- repuso Harumi.

-Es una buena idea.- asintió Aly.-Vale, vayamos. Pone que es a las séis y media, ¿verdad?-

Harumi releyó el mensaje.

-Sí.-

-¡Perfecto!- Aly se levantó alegremente.-¡Pues ya tenemos planes para ésta tarde! Ahora sí que debes ir de compras con Celine sí o sí. Tendréis que ir guapas a la fiesta.-

-Claro.- Harumi asintió con la cabeza.-Vamos a la cocina a terminarnos lo que queda del bizcocho de chocolate de tu madre y la llamo, espero que quiera venir.-

Harumi se levantó de la cama y ambas chicas salieron de la habitación, felices y agarradas del brazo.

~~~

Celine se miró en el espejo por enésima vez. No era vanidosa, pero aquella tarde se había mirado cómo cien veces. Quería estar lo mejor posible. Kai llegaría de un momento a otro. Suspiró y salió del baño, prometiéndose a no mirarse más. Se sonrojó ante sus propios nervios. ¿Y si algo salía mal? ¿Y si decía algo que molestaba a Kai? Ésta era la primera vez que ella le invitaba a él. Y sus delgadas y pálidas piernas temblaban con sólo imaginarse que estaba de nuevo a solas con él. Se sentó en el sofá del salón y se frotó las rodillas desnudas para luego taparlas con su falda blanca. La tele estaba apagada, y un silencio sobrecogedor reinaba por todo el salón...
Un timbrazo fuerte e inesperado sobresaltó a la chica, haciendo que se levantara de un salto. Respiró profundamente y se dirigió a la puerta con pasos ligeros. Se detuvo frente a la puerta y se preparó para encontrarse con Kai. Sólo imaginar ésos ojos azules y ése pelo rubio la hacían estremecer. Pero lo mejor era la sonrisa, una sonrisa limpia, libre de prejuicios, una sonrisa que sólo ofrecía amistad, nunca odio.
Abrió poniendo una expresión alegre en su rostro. Kai estaba plantado de pie, tan adorable cómo siempre.

-Hola.- sonrió Celine mirándolo tímidamente.

-Hola.- Kai le correspondió con otra sonrisa.-¿Qué tal?-

-Bien, pasa.- Celine se hizo un lado para dejar a Kai pasar.

-Qué bonita tienes la casa.- sonrió el chico.

-En realidad es de mis padres.- corroboró Celine cerrando la puerta con sumo cuidado.-¿Quieres tomar algo?- preguntó girándose y apoyando su espalda en la puerta cerrada.

-No, gracias.- Kai sonrió educadamente.-Bueno, ¿qué hay?-

-Nada en especial.- Celine se acercó a uno de los dos sofás, sentándose.-Sólo me apetecía pasar un rato contigo.- confesó ruborizándose.

-¿De verdad? Qué dulce, gracias.- Kai la miró con ternura.

-Gracias a ti por decirme las cosas tan bonitas que me dijiste el otro día, después de que Aly ganara... ya sabes, el concurso.- Celine estaba haciendo tremendos esfuerzos para que no le temblara la voz.

-No es nada, sólo dije la verdad.- 

-Ven, te quiero enseñar una cosa.- repuso Celine poniéndose en pie.

Fue hacia su dormitorio y Kai la siguió. Entraron, y el chico se sorprendió al ver dos paredes rosas y dos azules, además de las dos camas. Se acordó de Faline y sonrió.

-¿Ves éste peluche?- preguntó ella cogiendo un peluche que había sobre su cama. Parecía un pequeño oso panda que abrazaba un corazón rojo.

-Claro.- sonrió Kai.

Celine le dió la vuelta al peluche y en el corazón rojo acolchado que abrazaba el panda se vio escrita la frase "Para Kai, un chico maravilloso."

-¿Qué...?- el chico abrió sus ojos cómo platos, ligeramente boquiabierto, sorprendido ante aquél adorable regalo.

-Es para ti.- repuso Celine con una sonrisita.-Te lo compré ayer.-

Kai cogió el peluche, pequeño y frágil, y acarició la cabeza suave del panda, luego el corazón blando mientras releía aquella frase escrita en blanco, dedicada a él.

-¿Cómo has conseguido que pusieran mi nombre?- preguntó mirando a Celine con una sonrisa.

-En la tienda los ositos panda abrazando corazones se modificaban antes de ser vendidos, para que así contengan el nombre de la persona a la que son destinados. Y yo simplemente les pedí que pusieran ésa frase en el corazón antes de que me lo vendieran.- explicó ella con su vocecita, colocándose un mechón de su liso cabello, el cuál rozaba su mejilla.

-Madre mía...- rió el chico, sorprendido ante aquél repentino regalo.

-¿Te gusta?- quiso saber Celine.

-Es genial.- dijo Kai con sinceridad, aún mirando el adorable peluche. Acto seguido miró a Celine con ternura.-Gracias.-

Se acercó a ella y la abrazó con suavidad para no alarmarla. Rodeó la cintura de ella con sus brazos y apoyó su barbilla en el hombro izquierdo de la chica. Ésta se quedó paralizada, ¡su corazón iba a estallar! No obstante, trató de calmarse, cerró los ojos y contó hasta cinco, entonces le devolvió el abrazo a Kai con delicadeza, llevando sus manos a los hombros del chico y abrazando su espalda. Él suspiró aliviado sin que ella se diera cuenta, feliz al saber que ya podía decir, al fin, que una chica (y guapa) había aceptado un abrazo suyo.

-Me... Me alegro de que te guste.- dijo Celine una vez que ambos se separaron del abrazo.

-Claro que me gusta.- asintió Kai.-Es una monada, un detalle muy dulce de tu parte.-

Celine soltó una risita por toda respuesta. Acto seguido miró a Kai a los ojos y ambos se quedaron así unos instantes. Se sonrojaron, pero no apartaron la mirada. Los corazones de ambos empezaron a latir con más fuerza y velocidad, palpitando violentamente ante la reacción química que se provocaban el uno al otro. Kai se acercó despacio, provocando que Celine se pusiera aún más roja. ¿Iba a dar su primer beso? Cerró los ojos mientras hiperventilaba en silencio, dejándose llevar por el momento. Kai también cerró los ojos, disponiéndose a lleva una de sus manos a la mejilla de la chica. Los labios de ambos estaban tan cerca...

Biiiiiiiiip, biiiiiiiiiip. El móvil de Celine sonó, tendido encima de su cama.

Ambos se separaron bruscamente, con las caras rojas de pura emoción e incomodidad. Biiiiiiiiiip. Celine correteó hacia su cama y descolgó, aún con las mejillas al rojo vivo.

-¡¿Sí?!- preguntó con voz más chillona de lo que le habría gustado.

-¡Hola, Celine!- la voz de Harumi resonó en la otra línea.-Oye, ésta tarde a las séis y media hay una fiesta en un restaurante para celebrar que hoy empiezan las vacaciones. ¿Vienes de compras conmigo y luego asistimos juntas? Aly va a ir, además, seguro que estarán todos los del insti.-

-¿Eh? Mmm... Vale, vale.- contestó ella, poco a poco calmando sus nervios.

-¡Genial! Prepárate, en unos minutos paso por tu casa y nos vamos de compras. ¡Adiós!- exclamó la japonesa antes de colgar.

Celine parpadeó perpleja. Se giró para mirar a Kai y ambos sonrieron, nerviosos.

-Creo que debería irme.- carraspeó Kai, sonando ligeramente formal.-Estaba ocupado estudiando cuándo me llamaste, pero obviamente quise venir para estar contigo. Ésto... ¿Quedamos otro día?-

-Claro.- Celine sonrió y ambos salieron de la habitación.

Se acercaron a la puerta de la entrada y ella la abrió.

-Adiós.- repuso con las mejillas encendidas y su voz dulce y temblorosa a la vez.

-Adiós.- correspondió Kai mirándola con dulzura. Se estaba sonrojando y parecía muy nervioso. Tanto, que se fue sin decir más, caminando por la calle a paso rápido.

Celine cerró la puerta lentamente y luego apoyó la espalda en ésta. Se deslizó hacia abajo hasta quedar sentada en el suelo, aún con la espalda contra la puerta. Suspiró dulcemente, mientras se le escapaba una pequeña sonrisa. Cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en la puerta.

-Casi...- susurró en voz muy baja sin borrar la sonrisa de su rostro. Se mantuvo con los ojos cerrados y la sonrisa en la cara, sentada en el suelo y apoyando su espalda y su cabeza en la puerta cerrada.

~~~

Zayn y Niall llevaban ya media hora paseando por las calles. El rubio llevaba gafas de sol para que los brillantes rayos no le molestaran, puesto que apenas había nubes que pudieran cubrir el sol.

-Qué calor.- se quejó Zayn.-Han aumentado mucho las temperaturas desde ésta mañana.-

-Sí.- asintió Niall con la cabeza.-La verdad es que aunque apenas haya empezado el verano, parece que estemos por la mitad. Éste calor no es normal.-

Zayn soltó una risita mientras caminaba junto a su amigo. Acto seguido lo escrutó con la mirada.

-Te noto un poco distinto.- comentó, pasándose una mano por su pelo negro.

-¿De verdad?- Niall lo miró. 

-Sí.- a pesar de las gafas de sol que Niall llevaba, Zayn pudo apreciar sus ojos azules.

-Emm...- Niall se sonrojó.-No sé, ni idea de qué puede ser.-

-¿Has probado algo nuevo últimamente?- preguntó el mayor.

-Mmm...- Niall se mordió el dedo pulgar.-Ñé.-

Zayn se rió.

-¿Ñé? ¿Qué clase de respuesta es ésa?-

-Méh...-

-Niall, si tienes algo que decirme, dímelo ya.- pidió el moreno.

-No sé si es adecuado contártelo...- el irlandés soltó una risita nerviosa.

-Vamos, si siempre nos lo contamos todo...- insistió Zayn.

-Ya no soy virgen.- soltó Niall rápidamente.

Zayn lo miró arqueando las cejas.

-¿En serio?-

-Ajá.- Niall asintió con la cabeza, poniéndose rojo.-El día 19, estaba en mi casa con Aly y bueno... Los dos... En fin.- sonrió, cohibido. Su tono de voz sonaba alegre y ligeramente nervioso.

-¡Enhorabuena, machote!- bromeó Zayn dándole una palmada a Niall en la espalda.-Dime, ¿cómo fue?-

-Fantástico.- corroboró Niall educadamente y ligeramente incómodo con aquella conversación. Se le hacía raro hablar de sexo en voz alta. Siempre que sus cuatro amigos hablaban de aquello, él se marchaba o se ponía cascos para escuchar música. Pero ya no podía hacerlo más. Ya lo había experimentado, ya era otro "macho."

-Así que... hace séis días que te convertiste en hombre, ¿eh, campeón?- sonrió Zayn, bromista.

-Síp. Y Aly en mujer.- añadió con una adorable risa. Miró a Zayn a través de sus gafas de sol oscuras.

-Me alegro por vosotros. Ya era hora de que dierais el paso.- Zayn echó un brazo sobre los hombros de Niall.

-Supongo. Yo creo que surgió cuándo debía surgir. Si lo hubiéramos forzado, habría sido peor y poco memorable.- opinó Niall.

-Mira.- Zayn señaló hacia un punto con la mano que tenía echada sobre el hombro de Niall.-Ahí hay un grupo de chicas guapas.-

Niall se bajó un poco las gafas de sol y miró al grupo de jóvenes chicas que paseaban llevando bolsas de la compra. Se puso las gafas de nuevo y dió un codazo en la barriga de Zayn.

-¡Zayn! ¡Para el carro! ¡Los dos tenemos novia!- gritó molesto mientras fruncía el ceño y miraba mal a su buen amigo.

-Lo sé.- bromeó Zayn.-Sólo he dicho que allí hay un grupo de chicas guapas. ¿Qué tiene de malo?-

Niall sonrió y rodó los ojos, aunque con las gafas de sol no se le notó.

-Pensé que ya estabas intentando coquetear.- opinó.

-¿Yo? Qué va.- bromeó Zayn.-Si soy un ángel.-

-Un ángel que adora hacer que las chicas se desmayen.- corroboró Niall.

-No lo hago aposta.- replicó el moreno.-Son ellas que se desmayan al verme.-

-Sí, claro.- el rubio alzó la mirada hacia el cielo despejado.

Zayn, tras sonreír de nuevo, miró alrededor distraídamente, retirando el brazo de los hombros de Niall, buscando algo que hacer o algún sitio adónde ir.

-¿Qué hacemos?- preguntó Niall, cómo leyéndole la mente.

-No sé. Mmm... ¿Vamos a Nando's?- propuso el mayor.

La cara de Niall se iluminó.

-¡Por supuesto!- gritó con una sonrisa.

-Pues venga.- zanjó Zayn alegremente, contagiado por la alegría de su amigo.

Ambos se abrazaron de nuevo, dispuestos a ir al primer Nando's que se encontrasen.

~~~

Valery se cepilló el pelo y luego empezó a jugar con él, agarrándolo con ambas manos. Se lo echó sobre un hombro, luego sobre otro. Se hizo una coleta alta. Frunció el ceño.

-No.- susurró.

Se quitó la coleta y se hizo una complicada trenza que caía sobre su hombro izquierdo. Negó con la cabeza. Tampoco le convencía. Se deshizo la trenza para hacerse un moño bajo que le cubría la nuca. Volvió a fruncir el ceño por enésima vez.

-No.- repitió.

Se hizo dos trenzas, una sobre cada hombro, pero se las deshizo enseguida, puesto que le hacían parecer una niña pequeña. Arrugó la nariz y finalmente se volvió a cepillar la melena, dejándola totalmente suelta.

-En fin.- suspiró.-Supongo que llevo diez minutos haciéndome peinados para quedarme cómo estaba antes. Pelo suelto. Siempre es la mejor opción.-

Salió del baño que daba a su dormitorio, una elegante habitación en la que abundaban las comodidades. Lo único positivo de la muerte de Andrew era que, tras aquello, los padres de Valery se refugiaron en el trabajo por completo, logrando ascender un par de veces y convirtiéndose, así, en una familia más o menos rica, tratando de distraerse con los lujos para olvidar la muerte de su segundo hijo con aquél fatídico coche que lo atropelló. La rubia sacudió la cabeza tratando de olvidar aquél pensamiento que la atormentaba cada día y se fijó en su mejor amiga.

-Bri, ¿cómo vas?- preguntó suavemente y sonriendo.

Delante del espejo del tocador del dormitorio de Valery se encontraba Brianna, pintándose los labios con mucha aplicación. En cuánto terminó la tarea, tapó el pintalabios y lo dejó sobre el tocador.

-Bien. Mi maquillaje ya está listo, sólo me falta ponerme el vestido.- explicó girándose para mirar a su amiga. Se giró de nuevo y admiró su rostro, mirando sus propios ojos verdosos.-Desde que trabajo cómo modelo con Anne Styles he descubierto técnicas de maquillaje infalibles.- añadió, acariciando sus lisas y tersas mejillas.

-¿De verdad?- Valery se sentó en el borde de su querida cama y sonrió.-Algún día deberías enseñarme algunas.-

-Puedo maquillarte hoy mismo, si quieres. Así irás a la fiesta estrenando maquillaje sutil gracias a mí.- la morena se giró de nuevo para observar a Valery.-Los chicos irán a ti cómo las moscas.- dijo guiñando un ojo.

Valery sonrió tranquilamente, reconfortada. Desde que Brianna estaba con Scott, había vuelto a ser animada, coqueta, y alegre, justo cómo Valery la recordaba antes de que conociera a Harry.

-Me encantaría. Déjame ponerme el vestido primero.- repuso mientras se levantaba, se quitaba sus zapatos y, a continuación, los pantalones vaqueros.-¿Scott irá a la fiesta?- quiso saber, dejando los pantalones sobre la cama y quitándose la camisa.

-Sí, le dije que venga.- contestó Brianna retocándose el pelo.-Así podrá conocer a la gente con la que hemos estado yendo al insti durante tanto tiempo.-

-Guay.- sonrió Valery dejando la camisa doblada sobre la cama. Cogió un bonito vestido corto, liso y de color rojo oscuro y metió las piernas dentro de él. Se lo subió hasta quedar colocado correctamente e introdujo los brazos por los tirantes de lentejuelas rojas.-¿Qué tal me queda?- preguntó dando una ágil vuelta sobre sí misma. Al detener la vuelta en seco, su larga melena rubia le aterrizó sobre un hombro.

-Perfecta.- sonrió Brianna.-Deja que me ponga mi ropa y entonces me ocuparé de maquillarte.-

Valery rodó los ojos y se sentó de nuevo en su cama.

-No tardes media hora, por favor.- bromeó mirando a su amiga.

-Qué graciosa.- Brianna sonrió falsamente y acto seguido, agarró su ropa echada sobre una silla y entró en el baño.

Valery empezó a calzarse con parsimonia, poniéndose unos sencillos zapatos de tacón del mismo color rojo oscuro que su vestido. Se sentía extremadamente tranquila y relajada, puesto que aquél mismo día había terminado el instituto para siempre. Le quedaba todo un verano por delante antes de adentrarse en el estrés de la universidad.
Minutos después, Brianna, ataviada con una camiseta de terciopelo verde menta, una falda blanca y tacones del mismo color que la camiseta, salió del cuarto de baño.

-¡Bonita ropa!- sonrió Valery al ver a su mejor amiga llevando aquél conjunto tan bonito. 

-Gracias, es nueva.- objetó Brianna haciendo una pose, colocando ambas manos en sus caderas y doblando una rodilla.

-Préstame ésa camisa cuándo puedas.- bromeó la rubia.

Brianna se echó a reír, cogió el maquillaje del tocador de Valery y se lo llevó a la cama. Sentándose a su lado, empezó a maquillar con cuidado a su mejor amiga.

-Lista.- dijo al cabo de cuatro minutos.-Estás guapísima.- la halagó, levantándose de la cama y dirigiéndose al tocador. Valery la siguió y ambas contemplaron sus reflejos en el espejo del tocador.

-Las dos lo estamos.- contestó Valery echando un brazo sobre los hombros de su amiga. Se acercó a ella y le besó la frente. Al separarse, una marca roja de los labios de Valery se mostró en la frente de Brianna.

Se miraron de nuevo en el espejo y, al percatarse de la mancha roja en forma de labios que Valery había dejado en la frente de Brianna, ambas se echaron a reír.

~~~


Era la puesta de sol, y el cielo, azul claro por un lado, rosa y naranja por otro, y azul oscuro por el final, se mostraba en su momento más hermoso, cambiando de color debido al sol que se ocultaba lentamente. El restaurante "Food & Fun" ya estaba bastante repleto de gente, estudiantes que habían asistido a la fiesta para pasar un buen rato.

-Bueno, por fin hemos llegado.- sonrió Celine entrando junto a su gemela. Ambas llevaban vestidos idénticos, yendo de azul y con zapatos también azules. Celine llevaba, además, el flequillo retirado, sujetado con un lazo pequeño, de manera que en aquella ocasión se podía observar su frente. El lazo azulado situado en su pelo le daba un aspecto adorable.

-Espero pongan luces de colores a la hora de bailar.- corroboró Faline. Ella iba ligeramente despeinada, pero aún así, su belleza natural se negaba a abandonarla. Llevaba en la muñeca derecha una pulsera negra con pequeños pinchos, dándole un aire punk a su aspecto. Aquella pulsera no tenía nada que ver con su vestido, pero ella había insistido en ponérsela, ya que ésa pulsera con pinchos era su manera de decir "Queridos chicos, soy agresiva, no os restreguéis conmigo o saldréis heridos."

El restaurante había cambiado la distribuición de sus muebles para aquella fiesta. Las mesas y sillas, normalmente colocadas por todas partes, habían sido retiradas hacia los extremos de la sala, siendo colocadas cerca de las paredes, de modo que en el centro del restaurante quedaba un espacio abierto y vacío para bailar.

-¿Dónde está la comida? No veo el buffet libre por ningún lado.- habló Faline de nuevo.

-¿Quién ha dicho que haya buffet libre?- inquirió Celine, alisándose la bonita y discreta falda azul de su vestido. Le llegaba por las rodillas.

-En toda buena fiesta hay buffet libre.- sentenció Faline cruzando sus delgados brazos.

-Supongo que la traerán luego, puede que la pongan en menús para que cada uno elija lo que quiere comer.- opinó Celine avanzando junto a su gemela entre las muchas personas que hablaban entre ellas.

-¿Con tanta gente? No creo.- Faline arrugó la nariz.-Y éso que han abierto hace sólo una hora.-

-Sentémonos.- Celine señaló una mesa vacía y ambas tomaron asiento.

Diez minutos después llegaron Aly y Harumi. La primera llevaba un vestido negro hasta las rodillas, tacones plateados y una horquilla plateada en el pelo con la que sujetaba su liso flequillo rubio hacia un lado, quitándoselo así de la cara y dejando a la vista su hermoso semblante, junto a un bolso también plateado. Se tambaleaba de un lado a otro debido a lo poco acostumbrada que estaba a llevar tacones. Harumi, por su parte, vestía camiseta blanca, una falda lisa, ceñida y amarilla hasta las rodillas y zapatos blancos con poco tacón. Saludaron a las gemelas y se sentaron con ellas. Pidieron bebidas, más concretamente agua para Aly y Celine, Coca-Cola para Faline y té oriental para Harumi. Las cuatro empezaron a hablar sobre aquella fiesta a medida que el local se iba llenando más y más.

-¿Vendrán los chicos?- preguntó Celine en un momento dado, cogiendo la servilleta de papel y secándose la boca, ya que acababa de beber un sorbo de su vaso de agua.

-No lo sé, creo que no.- suspiró Aly, ligeramente triste.-Tenían un concierto en la otra punta de la ciudad, les ha surgido de una hora para otra, suerte que el escenario de ése estadio siempre está preparado. Supongo que estará el concierto a reventar, y además, convivimos con ellos, así que por ésa razón he preferido venir aquí.-

-Ahm.- Celine parecía decepcionada.-Bueno, espero que luego se pasen.-

-Éso me dijeron.- asintió Aly, sonriendo de repente.-Niall me comentó que si después del concierto les sobraba un rato libre, vendrían y estarían aquí hasta que la fiesta acabe.-

-Vete a saber a qué hora acaba.- comentó Harumi rodando los ojos mientras bebía un trago del delicioso té oriental.

Faline soltó una risita. Acto seguido, agarró su vaso de cristal y se bebió la mitad de la Coca-Cola en dos tragos. Aly sacó su móvil de su bolso plateado y le envió un mensaje a Niall, preguntándole si ya había empezado el concierto. Esperó dos minutos. Y no recibió respuesta, cuándo normalmente Niall contestaba de inmediato a los mensajes. Así que supuso que estaba o bien preparándose para el concierto o bien dándolo junto a sus cuatro amigos.

-En serio, ¿dónde está la comida?- se empezó a impacientar Faline.

-Fa, ten paciencia, por favor. Ya la traerán.- protestó Harumi arrugando la nariz, ya un poco harta de que su amiga preguntara por la comida cada dos minutos.

-¿Es que no has comido hoy nada?- quiso saber Aly mirando a Faline.

-Al contrario.- repuso ésta.-Llevo todo el día picando cosas. Pero tengo ganas de cenar ya algo. Espero que la comida de éste restaurante esté buena.-

Celine rodó los ojos y bebió un poco de su vaso de agua. En aquél momento entraron Valery, Brianna y Scott, los dos últimos cogidos de la mano. Valery localizó a Aly, Harumi y las gemelas Parker con la mirada y se dirigió hacia su mesa, seguida de Scott y Brianna los cuáles iban charlando animadamente.

-Hola.- sonrió Valery, mostrando su blanca dentadura.

-Ey, ¿qué tal?- sonrió Aly mirando a los tres recién llegados.-¿De fiesta cómo todos?-

-Sí.- asintió Valery.-Han venido casi todos los alumnos del insti, aunque también hay un montón de gente que no conocemos.-

-Ah.- asintió Aly.

-Por cierto, con mucho gusto os presento a Scott, mi novio.- sonrió Brianna.

El chico, discretamente oculto tras Brianna, se dejó ver, y sonrió encantadoramente a las cuatro chicas conocidas de su novia que estaban sentadas alrededor de la mesa.

-Hola.- habló informalmente, aunque ligeramente tímido.

-Uéh.- Faline soltó una exclamación desgarrada, haciendo que todos la miraran.-Madre mía, qué Adonis.-

Brianna parpadeó, incrédula. Scott miró a Faline, sorprendido. Valery desvió la mirada, ya que se estaba entre incómoda y divertida. Aly bajó la cabeza para que el pelo cayera a ambos lados de ésta, tapando la sonrisa que se había formado en su boca. Faline le dio un pequeño pellizco en el dorso de la mano a su gemela mayor.

-¡Quiero decir...!- la voz de Faline salió chillona debido al dolor. Celine aflojó la presión del pellizco.-Hola, encantada de conocerte.- habló de nuevo, ésta vez con su voz normal.

-Éso está mejor.- murmuró Celine, tan bajo que sólo su hermana la oyó.

Harumi bebió un poco de té oriental para no echarse a reír. Brianna respiró profundamente, tratando de usar todo el autocontrol del mundo para no pegarle una bofetada a Faline.

-Me alegro de que te haya caído bien.- comentó con voz suave y poniendo una de sus mejores sonrisas.

Faline le devolvió la sonrisa a Brianna con una expresión imprecisa.

-¿Os sentáis con nosotros?- propuso Harumi al terminar de darle el trago a su té, tratando de romper el silencio.

-No cabemos con vosotras en una mesa para cuatro.- rió Valery.-Pero nos sentaremos aquí, en la de al lado.-

-Vale.- sonrió Aly, asintiendo con la cabeza.

Valery, Brianna y Scott tomaron asiento en la mesa que había al lado de la de las cuatro amigas. Pasaban los minutos y cada pequeño grupo iba hablando, mientras que Faline, enroscándose un mechón de liso cabello en el dedo índice, miraba coquetamente a Scott. Celine se percató de ello y le dio un codazo en el costado a su gemela.

-¡Ay!- se quejó Faline, molesta, dejando de enroscarse el mechón de pelo en el dedo. Fulminó a su hermana menor con la mirada.-¿Quieres dejarme? No estoy haciendo nada malo.-

-Estás comiéndote con los ojos a Scott. ¡Y es el novio de Brianna! No puedes meterte en medio de una relación.- la reprimió Celine con tono maduro y severo.

-¿Quién ha dicho que vaya a meterme en la relación?- Faline se cruzó de brazos.-Sólo me parece guapo. ¿Que me liaba con él aquí y ahora? Sí. ¿Qué Brianna sobra un poco entre él y yo? Sí. Pero no voy a romper su relación.-

-Faline, deja de decir ésas cosas, acabamos de conocer a Scott y él está felizmente enamorado de Brianna y ella de él, así que, ¡que ni se te ocurran ideas locas! Estaré vigilándote.- la advirtió Celine frunciendo levemente el ceño, aprovechando que Aly y Harumi hablaban entre ellas y no les prestaban atención.

Faline rodó los ojos y resopló, descruzando los brazos y agarrando el vaso de Coca-Cola con ambas manos.

-Blablabla...- murmuró por lo bajo, antes de beber Coca-Cola de nuevo.

Una hora después, ya se había servido la comida, se habían encendido las luces de colores, y casi todo el mundo estaba bailando. Harumi y Faline bailaban entre la multitud, bajo la oscuridad interrumpida por luces de colores, parecía una versión elegante y limitada de una discoteca. Wonderland de Natalia Kills sonaba a todo volumen.
Aly y Celine, por su parte, estaban sentadas con Valery, las tres hablando sobre la manera de bailar, realmente ridícula, de algunas personas. La gente se lo pasaba en grande, tanto los que bailaban cómo los que no.

-¡Uóh, uóh, uóh!- gritaba Faline mientras daba tres vueltas sobre sí misma. La cafeína de la Coca-Cola ya empezaba a afectarle.-¡Viva la fiesta! ¡Adoro bailar!-

Harumi rió al ver el entusiasmo con el que su amiga bailaba.

-Disfrutas con la marcha, ¿eh?- bromeó elevando la voz para ser oída por Faline.

-¡Ya te digo!- Faline bailó con más energía todavía, por si quedaba duda de que le encantaba bailar.

Abrió los ojos para ver las luces de colores y divisó a Scott, bailando tímidamente aunque con ritmo a pocos metros de ella. Una sonrisa pícara se formó en los labios de Faline. Miró atentamente alrededor.
<<¡No hay Briannas en la costa!>> pensó triunfante.
Bailando y apartando gente a codazos, se acercó a Scott. Bailó junto a él y acto seguido gritó.

-¡Hola Scott!- él la miró, sobresaltado.-¡Me llamo Faline!-

-Ah, hola.- sonrió él educadamente, bailando con algo más de suavidad.-Eres una de las gemelas a las que conocí antes con Valery y con Brianna, ¿verdad?-

-¡Sí! Mi hermana gemela se llama Celine. La japonesa es Harumi y la rubia se llama Aly.- explicó ella, tratando de arrimarse más al chico, disimulándolo con sus movimientos de baile.

-Qué bien.- Scott no sabía qué decir.

-Me encanta tu ropa, ¿lo sabías? Ésa corbatita te queda muy bien.- dijo ella coqueta y a gritos debido al alto volumen de la música. Acarició la corbata negra de Scott sensualmente.

Él le retiró la mano con delicadeza y carraspeó, incómodo.

-Faline, verás, eres una chica muy guapa y aunque te acabo de conocer estoy seguro de que eres estupenda, pero tengo novia, Brianna, y la quiero mucho.- explicó alzando la voz para que Faline lo pudiese oír.

-Take me to wonderland! Take me to, take me to, take me to wonderland...!- cantaba Faline junto con la música.-¡Sí, llévame al país de las maravillas!- gritó, pues éso decía la letra de la canción.

Scott abrió mucho los ojos, curvando su boca hacia abajo, estupefacto ante la actitud despreocupada y ligeramente descarada de Faline. Dio media vuelta, sonrojándose ante los gritos que había pegado Faline al cantar, y quiso escabullirse de allí cuándo Faline lo agarró por un brazo.

-¡Venga, sólo un pequeño baile!- exclamó parpadeando coquetamente.

-No.- Scott trató de huir de nuevo.

-Porfa...- la chica puso cara de perrito abandonado.

-Lo siento Faline, pareces simpática y eres muy guapa, pero tengo novia, lo siento.- comentaba nervioso Scott, pronunciando las palabras "tengo novia" con énfasis, liberándose de la mano de Faline y escapando entre la gente que bailaba.

Ella se cruzó de hombros y resopló. ¡Bueno, siempre podía seguir acosando a Harry! Apartó el pequeño enfado de su mente y empezó a bailar enérgicamente una vez más.
La fiesta terminó a la una de la madrugada. A ésa hora, los propietarios del restaurante pidieron a las personas que quedaban que se marchasen. Todo el mundo se lo había pasado en grande, había sido, sin duda, una buena manera de celebrar el principio de las vacaciones de verano.
Faline iba pegando botes debido a toda la Coca-Cola que había consumido, y Celine tuvo que calmarla antes de que ambas fueran a su casa.
Aly y Harumi se pusieron de acuerdo para ir ambas por el camino más seguro y frecuentado, puesto que eran altas horas de la noche, y así separarse cuándo ya quedaba poco tramo para llegar a la casa de cada una de ellas.
Brianna y Scott se fueron juntos en el coche de él. Valery prefirió ir andando, a pesar de que Scott se había ofrecido a llevarla con ellos en su coche, pero prefirió ir sola y de éste modo, dejarlos a ellos a solas. No quería estar todo el rato con Brianna y Scott, ellos eran pareja y necesitaban intimidad y estar solos. De modo que caminó por las calles oscuras, bajo el cielo nocturno, oscuro y decorado por millones de estrellas.

-Dios mío, qué frío.- masculló, sorprendida ante el frío nocturno que no se marchaba a pesar de que fuese verano.

Comenzó a llover en aquél mismo instante, una lluvia fina pero helada, y Valery abrió la boca de par en par, estupefacta, y aceleró el ritmo. Los pasos de sus tacones resonaban por la calle, que estaba prácticamente vacía, aunque pasaban varias personas debido a que había elegido un lugar seguro para caminar. Caminaba delante de tiendas y restaurantes abiertos, de modo que aquel lugar de la ciudad estaba vivo y de ése modo, estaba más a salvo de delincuentes.
De repente, se encontró un pequeño y precioso perro de raza Shih Tzu caminando solito por la acera, entre la gente. El pelo del animal estaba ligeramente mojado debido a la reciente lluvia. Valery lo vio pasar con ternura y se agachó un poco, queriendo ver si se dejaba acariciar. El animalito se acercó a ella al ver que se agachaba.

-Hola.- saludó ella con voz aguda y dulce, contemplando al precioso perrito.

Éste lloriqueó, emitiendo un quejido desolado. Éso le partió el corazón a Valery. Se agachó del todo y el Shih Tzu se acercó hasta llegar a ella. La rubia estiró una mano y acarició la cabeza del perro.

-¿Qué te pasa? ¿Te has perdido?- preguntó.-¿Te han abandonado?- añadió con un pequeño nudo en la garganta. La palabra "abandonado" siempre le provocaba escalofríos al asociarla con los animales, al igual que la palabra "maltrato." El maltrato animal la ponía enferma.

El Shih Tzu sacó su lengua y meneó la cola, señal de que estaba feliz de haber hecho una nueva amiga. Miraba a Valery sin cesar, pensando que ella podría darle esperanzas. Llevaba abandonado meses, y aún así, él seguía esperando a que sus dueños fuesen a recogerlo en cualquier momento, puesto que no los veía desde aquél frío día en el que lo dejaron cerca de un contenedor, le ordenaron que se sentara y se marcharon.

-Eres una monada.- dijo Valery procurando no llorar. Le acarició el cuello.-No tienes collar, y estás bastante sucio. Así que, sin duda, te han abandonado.- parpadeó sus ojos azules, los cuáles empezaron a humedecerse, aunque consiguió no llorar. Pensar en que el abandono animal ocurría cada día le partía el corazón. Consideraba a los animales los seres más excepcionales del planeta (salvo los insectos, pues los odiaba) y con sólo pensar en un gatito, un perrito, un caballo o cualquier otro animal siendo maltratado le revolvía las tripas y le hacía echarse a llorar.

-¡Guau!- el Shih Tzu emitió un ladrido, pues notaba la tristeza de Valery y había ladrado para sacarla de sus pensamientos y que no se deprimiera.

-¿Te gustaría que te adoptase?- quiso saber. Lo cogió en brazos, acariciándolo, y le observó los genitales.-Ah, veo que eres una hembra. ¿Cómo te gustaría llamarte?-

Se puso derecha y echó a andar, llevando a la perrita entre sus brazos y dándole mimos y caricias. Lo siguiente que haría al llegar a su casa sería bañarla y dormir con ella. Al día siguiente ya se ocuparía de comprarle una camita propia, comederos y juguetes. Estaba feliz, ¡por fin alguien que le haría compañía mientras Brianna salía con Scott! Y cómo sus padres raramente estaban en casa debido a sus negocios y ella era mayor de edad, podía adoptar oficialmente al animalito sin ningún problema. Ya no se sentiría tan sola, iba a ser fantástico.

-Vaya, ha dejado de llover.- comentó al cabo de unos diez minutos de camino, aún estrechando al pequeño animal entre sus brazos. Éste alzó la cabeza y le lamió la barbilla. Ella rió. Pero entonces se percató de que, también el número de gente había bajado considerablemente. Pasaban algunos coches, pero las calles estaban vacías. Había llegado a una zona no tan segura cómo la que ella pensaba.

Un escalofrío recorrió su espalda y se aferró la perrita con más fuerza aún al pecho. Apresuró su paso, observando los callejones oscuros y vacíos, y de repente se acordó de Brianna. Desde que conoció el secreto que Brianna guardaba, iba con mucho más miedo por las calles, especialmente de noche. La Shih Tzu gimió.

-Tranquila.- dijo Valery mirándola y sonriendo.-Estás conmigo, ¿vale? Yo te protejo de cualquier cosa.-

La perrita apoyó su cabeza en uno de los brazos de Valery. La rubia miraba alrededor asustada, sin dejar de caminar. Era consciente de que era una chica muy guapa. Y éso en ocasiones podía suponer un problema...
Oyó unas repentinas pisadas resbalando contra el suelo húmedo. Se giró asustada, mirando tras ella. La calle estaba iluminada por pequeñas farolas. Una de ellas parpadeó debido a lo vieja que estaba, sobresaltando un poco a la joven. La Shih Tzu ladró. Valery le tapó el hocico con una mano y le siseó para que se callara.
En aquél momento del callejón más cercano salió un hombre totalmente vestido de negro, llevando en la cabeza un pasamontañas negro que ocultaba sus facciones, dejando ver sólo unos ojos color marrón. Agarró a Valery de ambos hombros y la chica soltó a la perrita debido al sobresalto.

-¡Aaaaaaaaaaah!- chilló antes de que el atacador le tapara la boca con una mano.

El hombre forcejeó con Valery hasta colocarla contra una pared. La giró para mirarla cara a cara y se sacó una navaja del bolsillo.

-¡Dame todo lo que tengas!- exclamó con voz áspera y rugiente.

-¡No, por favor! ¡No llevo nada, lo juro!- balbuceó ella, aterrada, a punto de llorar.

La perrita empezó a ladrarle al atacador, gruñéndole amenazante. Se dispuso a morderle el pantalón, pero éste le dio una patada, mandándola un par de metros lejos.

-¡¡NO!!- chilló Valery. Fue a darle un puñetazo al hombre en la cara cuándo éste le agarró ambas manos, apretándoselas con fuerza. Ella quiso darle una patada en sus partes pero el hombre, hábilmente, se cubrió ésa zona con una rodilla, bloqueando la patada de la chica.

-¿No llevas nada? Qué pena, una chica tan guapa cómo tú...- repuso, intimidante.

Se dispuso a arrastrar a Valery hacia el callejón cuándo llegó otra persona y, con un bate de béisbol, le golpeó fuertemente en la nuca. El atracador cayó al suelo, inconsciente ante el golpe. Valery, aterrada, corrió hacia la perrita, sin fijarse siquiera en la persona que la había salvado.

-Pequeña.- susurró arrodillándose sobre el suelo, le daba igual mojarse las rodillas. Acarició la cara de la perrita.-¿Estás bien?-

Ésta parecía dolorida, pero se incorporó poco a poco con ayuda de Valery y meneó su cola débilmente. Cansada y débil por la patada recibida contra su pequeño cuerpo, estaba algo asustada, pero feliz por tener a Valery de nuevo a su lado. La rubia cogió en brazos de nuevo al perrito y se puso de pie, girándose. Se encontró a un hombre con capucha y un bate de béisbol en la mano. A sus pies, el atracador de Valery, sin sentido debido al golpe recibido. Valery, demasiado nerviosa y asustada cómo para dar las gracias a su salvador, echó a correr, con el perrito aún en brazos. Pero la conmoción de los últimos momentos era tan intensa que la rubia aminoró su paso, mareada, cayó de rodillas al suelo, y acto seguido se desmayó. La perrita saltó de sus brazos antes de que se desmayara, y, acercándose a su rostro, olfateó la frente y los ojos de Valery. El chico con el bate de béisbol se acercó a ambas, y la perrita, sabiendo que aquél joven había golpeado al atacante de su nueva dueña, le ladró mientras movía la cola, feliz al pensar que Valery iba a recibir ayuda.

~~~

Aly cogió, por la percha, dos camisetas distintas de su armario y se giró, llevando una en cada mano. Las perchas hacían que las camisetas, ambas de manga corta, se vieran estiradas y se pudieran apreciar perfectamente. Cindy estaba sentada sobre la cama de su hermana mayor, con las piernas colgándole unos centímetros sobre el suelo y las manos agarrando un cojín dorado. Aly se retiró el flequillo de la cara con un movimiento ágil de cabeza, puesto que tenía ambas manos ocupadas.

-Bueno.- suspiró.-¿La blanca o la morada?-

Cindy le lanzó una mirada con los parpados a medio caer. "¿En serio?" 

-Vale, la blanca.- sonrió Aly poniendo los ojos en blanco. Se giró y colgó la percha con la camiseta morada. Quitó la camiseta blanca de la otra percha y la puso en el armario. Luego se dirigió hacia su cama con la camisa blanca en las manos.

-¿En serio no puedo ir a París con vosotros?- preguntó la niña parpadeando melindrosamente.

-Ni hablar, además, estarás muy ocupada saliendo con Wendel.- contestó Aly dejando la camiseta sobre la cama y dirigiéndose hacia el armario de nuevo.

-Qué va.- Cindy se sonrojó al escuchar el nombre de "su chico."-Si ya sabes que sólo hemos quedado cómo buenos amigos.-

-Cindy, ayer te escuché hablar por teléfono con él. Hablabais sobre Brianna, ¿a que sí?-

-Bueno, es que Brianna es su prima. Y... En fin, sólo me contaba cosas sobre ella, tiene nuevo novio.-

-Lo sé, lo conocí anoche en una fiesta. Iban ellos dos con Valery.- repuso Aly sacando unos vaqueros de su armario.

-Qué ganas tengo de ser mayor de edad para ir de fiesta.- refunfuñó Cindy.

-No tengas tantas ganas, yo a veces echo de menos tener tu edad.- Aly le sacó la lengua a su hermana menor.

Cindy le devolvió el gesto.

-Por cierto, ¿cuándo harás cosas de mayores con Niall?- inquirió guiñando un ojo.

Aly, boquiabierta, soltó los vaqueros, se dirigió a la cama, y, agarrando un cojín, aporreó fuerte a su hermana menor. Ésta se tronchaba de risa.

-¡CINDY!- gritó Aly.-¡Eres muy joven aún para que te hable de ésas cosas!-

-¿Pero qué dices? Tengo 13 y en breve 14, ¿de verdad crees que no sé lo que es el sexo? No soy una niña de séis años que siga pensando éso de que los bebés los trae una cigüeña.- se defendió ella.

-De todas maneras, ¡a ti no tiene por qué interesarte!- exclamó su hermana mayor, roja de rabia y de incomodidad.

-¡Mentira, éstas en lo incorrecto!- rebatió Cindy, atravesando el aire con el dedo índice, señalando a su hermana.-Eres mi hermana mayor, mi segundo ejemplo a seguir después de mamá, y sólo me interesa saber si has dado el paso con tu novio famoso o no.-

Aly suspiró.

-Dicho así, suena convincente...- repuso. Suspiró de nuevo, ésta vez con más profundidad.-Vale, venga, te lo diré...-

Cindy asintió varias veces con la cabeza, expectante.

-Sí, Niall y yo nos hemos acostado, ¿contenta?- se mordió el labio inferior al terminar de hablar.

-¡Toma! ¡Lo sabía!- gritó Cindy poniéndose de pie en la cama. Empezó a saltar sobre ésta.-¡Ya decía yo que hablabas de una manera más madura!-

-¿Qué?- Aly frunció el ceño y agarró a su hermana menor de las piernas. Cindy cayó rebotando sobre el blando colchón.-¡Cindy! ¡¡Ni una palabra a mamá ni a papá!!-

-Algún día tendrán que saberlo, ¿no?- resopló la niña, levantando su cara de entre los cojines bordados.-Además, se te nota a un kilómetro que estás más relajada y feliz.-

-¿Tal vez porque han empezado las vacaciones de verano?- ironizó Aly.-Cin, lo que dices es muy estúpido. Una persona no cambia así cómo así tras perder la virginidad. Yo me considero igual que antes. Minutos antes de acostarme con Niall pensaba igual que pienso ahora, nada ha cambiado en mí, sólo mi virginidad desaparecida.-

-Ya claro.- Cindy rodó los ojos con una pícara sonrisa.-¡Cochinaaaaa!- bromeó, echándose a reír.

-¡¿Me llamas cochina por hacer el amor con mi novio?!- Aly no sabía si reír o enfadarse.-¡Te recuerdo que mamá no nos hizo dibujando!-

Cindy se seguía tronchando de risa. Segundos después se calmó y dijo:

-Lo decía de broma. No tienes por qué tomarte tan en serio mis tonterías.- 

-En realidad me ha hecho cierta gracia tu actitud.- admitió Aly con una risita.-Pero no me he querido reír para demostrarte que el tema no es tan gracioso cómo parece.-

Cindy se encogió de hombros. Acto seguido le sonrió a su hermana mayor.

-Puedes contar con mi palabra de que no le diré ni pío a mamá y a papá.- comentó con sinceridad.-Pero me debes dar una charla sobre sexo algún día de éstos. Es decir, por el momento no quiero saber nada en persona, sé de sobra que aún soy muy joven, pero no sé, me da curiosidad, así que tú me lo debes contar todo.-

-En cuánto cumplas 14 cuenta con ello.- sonrió Aly acariciando el pelo corto y rubio de su hermana menor.-Venga, échame un cable con los vestidos que no sé exactamente cómo vestirme para pasear por París.-

-Yo tampoco. Pero de todos modos así me entretengo.- rió Cindy.

Ambas hermanas se levantaron de la cama de la mayor y caminaron hacia el armario abierto.

~~~

Valery abrió los ojos muy despacio al notar que algo húmedo le lamía la nariz. Divisó frente a su rostro a la pequeña Shih Tzu que había recogido de la calle la noche anterior. Notando que estaba destapada y que sentía un leve escalofrío de dolor por todo el cuerpo, se incorporó sobre la cama muy lentamente, haciendo que la perrita se bajara para dejarle espacio a su nueva dueña. Los largos cabellos rubios y sueltos de Valery caían sobre su espalda y hombros a medida que se iba incorporando en la cama. Miró la habitación, sencilla, decorada agradablemente, sin ser demasiado grande.

-¿Dónde estoy?- preguntó.

-¡Auuuf!- gimoteó la perrita. Dio la impresión de que estaba estornudando. 

Valery sonrió dulcemente al verla pero acto seguido recordó los sucesos de la noche anterior. Un hombre con pasamontañas trató de atracarla y luego quiso abusar de ella. Recordó la figura golpeando al atracador en la nuca con un bate de béisbol. Ella corriendo hacia la perrita, dolorida por la patada que le dio el atacante cuándo la pequeña trató de defender a su dueña. El hombre encapuchado con un bate de béisbol en la mano. Ella caminando, todo borroso y... 
Fue consciente de que la noche anterior se había desmayado. Y ahora había despertado allí, en una habitación que nunca antes había visto. ¿Dónde estaba? Se sentó en el borde de la cama, y en aquél momento se dio cuenta de que aún llevaba sus zapatos puestos. La perrita se sentó junto a sus pies.

-Por fin despiertas.- la sobresaltó una voz masculina, desconocida para ella.

En el umbral de la puerta de la habitación se encontraba un chico. Era alto, atractivo, de pelo castaño, ojos azulados y una ligera perilla de pocos días adornándole la barbilla. Valery parpadeó mientras lo miraba, asustada ante aquél desconocido.

-¿Quién eres tú?- preguntó desconfiada, golpeando dos veces la cama para que la perrita se subiera sobre ésta. La Shih Tzu así lo hizo, y de un salto subió a la cama y se sentó junto a su dueña.

-Me llamo Toby.- se presentó el joven.-Entiendo que estés asustada pero tranquila, no debes preocuparte, no voy a hacerte daño.-

Valery lo mió con desconfianza, acariciando a la perrita que se tumbaba sobre sus rodillas. La miró para no mirar al chico.

-Me llamo Valery.- dijo al cabo de un interminable rato.

El chico sonrió, complacido. Dio unos pocos pasos entrando en la habitación, y quedó a un par de metros de la cama.

-Encantado de conocerte.- repuso sonriendo, mostrando sus bonitos dientes blancos, tratando de tranquilizar a la chica.-Anoche tu perro y tú estabais en apuros. Yo volvía de mi partido de béisbol y vi que un idiota os agredía. Le golpeé en la nuca con mi bate de béisbol y perdió el conocimiento. Luego cogiste a tu perro y te desmayaste.- metió las manos en los bolsillos de su pantalón vaquero, de una tela azulada.-Te recogí del suelo y te llevé hasta mi coche, te tumbé en los asientos de atrás y metí también al perro. Estuve conduciendo hasta tarde, pero finalmente llegamos aquí. Te llevé desde el coche hasta aquí, y tu perrito venía detrás, así que finalmente sólo tuve que tumbarte aquí, en la cama, y enseguida tu mascota se acostó a tu lado. Me he despertado temprano para ver si estabas bien. Me alegra ver que ya has recuperado el conocimiento.-

Valery frunció el ceño. Acto seguido lo relajó, debía ser agradecida y educada antes de hacerle preguntas al chico.

-Gracias por salvarme, si no hubieras aparecido no quiero ni imaginar qué me habría pasado...- suspiró ligeramente triste y cansada, acto seguido lo miró.-Pero, ¿por qué me cuidas tanto, si ni siquiera me conoces?-

-Me enseñaron que debo socorrer a damiselas en apuros.- sonrió él, bromista, apoyando la espalda en la pared de la habitación.

Valery reprimió sus ganas de sonreír. Miró de nuevo a su perrita, que no se movía de sus rodillas.

-¿En serio condujiste hasta tan tarde sólo para traerme aquí?- preguntó.

Se oyó lejos una radio encendiéndose. Sonaba Story of My Life de One Direction.
... I take her home, I drove all night to keep her warm and time is frozen! se oían las cinco voces de los cantantes. Toby sonrió, la letra hablaba de algo que él había hecho: había conducido toda la noche para mantener a Valery a salvo.

-¿No estamos solos?- preguntó la chica, sobresaltada al escuchar la radio encenderse lejos de aquella habitación.

-No.- Toby negó con la cabeza.-Vivo con un par de amigos míos, aunque ninguno de los dos durmió aquí anoche, así que no debes de preocuparte. Uno de ellos llegó hace media hora, así que no te preocupes, la radio la ha encendido él.-

-Ah.- asintió Valery. 

-¿Tienes hambre? Puedes quedarte a desayunar si quieres. Ya habrás notado que puedes confiar en mí.- propuso el chico cortésmente, señalando con la mano la puerta abierta del dormitorio.

-Gracias, pero no, no quiero molestar.- Valery cogió en brazos a su pequeña amiga y se levantó.

-No es molestia, en serio.- sonrió él, ruborizándose un poco.-Además, mis amigos son muy buenos, además de hospitalarios. El que ha llegado es especialmente dulce y amable con todo el mundo, te caerá bien.-

Valery meditó la propuesta durante unos instantes.

-De acuerdo.- repuso, agachándose para dejar al Shih Tzu en el suelo con cuidado. 

Acto seguido se alisó la falda color rojo oscuro de su vestido por encima de las rodillas. Ambos jóvenes salieron del dormitorio, con el perrito persiguiéndolos. Atravesaron el pasillo, Valery, que caminaba detrás de Toby, aprovechó para retocarse un poco el pelo, arreglándose sus mechones largos y rubios con las manos. Finalmente ambos llegaron a la cocina. Allí, un joven rubio, delgado, y de ojos azules cocinaba en una sartén unas cuántas tiras de bacon. Se giró al notar la presencia.

-¿Valery?- preguntó, entrecerrando los ojos.

-¡Kai!- la chica se mostró visiblemente sorprendida. ¡Menuda casualidad! 

-¿Qué haces aquí?- sonrió Kai, mirando a Toby y a Valery alternativamente.

-Una larga historia, rubito.- contestó Toby con una sonrisa.

¡Toby y Kai eran amigos! Aquello suponía una ventaja increíble en la competición de Valery contra Mairi y Sarah por la mano de Kai. Pero, lo que más le sorprendió a Valery, fue que, con Toby al lado, su corazón no se había acelerado al ver a Kai.

~~~

-Bien. Es decir, que en total somos: Louis, Harry, Niall, Zayn, Aly, Harumi, Eleanor, Celine, Faline, Kai, sus dos amigos, Mairi, Sarah, Perrie y yo.- leyó Liam en voz alta, sosteniendo entre sus manos una hoja de papel en la que había apuntado a todos los asistentes al viaje de París.

Al final se había apuntado más gente de la planeada. Pero cómo cada uno pagaba su billete de avión no iba a suponer un problema. Los cuatro cantantes restantes asintieron con la cabeza.

-Al final va a ser una especie de excursión en grupo.- bromeó Harry sentado en el sofá.

Los cinco miembros de la banda estaban en casa de Liam. Habían quedado para apuntar los últimos detalles sobre el viaje a París para sorprender a Melanie por parte de Liam y hacer un poco de turismo por parte de los demás. Zayn soltó una carcajada ante el comentario de Harry.

-Será genial, ya lo veréis.- sonrió Liam.

Sacó su móvil y se fue a la cocina para llamar a Aly y comentarle los preparativos y el horario de salida, el cuál sería el día siguiente. Zayn y Louis se pusieron de acuerdo para jugar a la Wii. Niall fue a la cocina con Liam, dispuesto a buscar algo de comer. Y Harry se quedó mirando cómo Zayn y Louis jugaban a la Wii. A los pocos segundos suspiró y se fue del salón. Subió las escaleras hasta llegar a su dormitorio en aquella casa. Se tiró sobre la cama boca abajo y cerró los ojos.
Tener el corazón roto y ocultarlo con su mejor sonrisa resultaba realmente agotador.

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Valery se sentó en el sofá de su casa. Se había duchado, peinado y puesto un bonito vestido negro. Con su nueva perrita correteando alrededor del sofá, Valery meditó sobre lo que había pasado en las últimas dos horas. Toby, Kai y ella habían desayunado abundantemente y hablado sobre lo que le ocurrió a Valery la noche anterior. Acto seguido, Toby la había llevado en coche hasta su casa. Durante el trayecto le contó que pronto viajaría a París junto a Kai y su otro amigo en un viaje organizado por One Direction. Aquella noticia sorprendió a Valery. ¿Se iban? Acababa de conocer a Toby y ya le atraía en cierto modo, no se podían ir de viaje ahora. Valery se quedaba con ganas de conocer más a Toby. Por alguna razón, a su lado se sentía a salvo. Cuándo vio a Kai en la cocina, se llevó una sorpresa, pero no tan agradable cómo las que se llevaba cada vez que veía a Kai. Con Toby a su lado, su emoción al ver a Kai había disminuido considerablemente.
No se lo lograba explicar.

-¿Y bien?- Brianna salió de la cocina de la casa de Valery y se situó de pie frente al sofá dónde su amiga estaba.-¿Me vas a contar para qué me has llamado tan temprano? No entiendo por qué quieres que venga a tu casa si ya ha pasado la hora de desayunar y si además anoche nos fuimos de la fiesta tan tarde.-

-Brianna, te olvidas de que te he pedido, por favor, unas fresas. De hecho están en el cesto de la cocina, y sólo tú sabes cortarlas bien.- repuso la rubia sin moverse del sofá.

-Es verdad.- la morena se mordió el labio inferior y rodó los ojos.-Estaba comiéndome el chocolate que vi fuera y me he olvidado de que me has pedido las fresas. Ahora vuelvo, de paso voy a ponerle pienso en el comedero a tu nueva mascota. ¡Vamos, bolita!- le gritó a la Shih Tzu.

La perrita entró en la cocina junto a Brianna. 

-Buf.- resopló Valery, aliviada de estar sola en el salón de nuevo.

¿Cómo le explicaba a Brianna lo que le había ocurrido la noche anterior sin preocuparla? Lo único que sabía era que inconscientemente, no dejaba de pensar en Toby. Kai había pasado de tenerla loca a agradarle simplemente, ahora lo veía cómo una figura de amigo mono con el que igual podría contar cómo plan B. Pero ella no quería plan B. Quería plan A. O mejor dicho, "plan T", debido a que el chico que la había cuidado no salía de su mente ni aunque lo intentara con esfuerzo.
No podía evitar que la imagen de aquél rostro le viniera a su mente, pero no era sólo por su atractivo, era por su manera de ser...

<<Me enseñaron que debo socorrer a damiselas en apuros.>> 

La voz encantadora y masculina de él resonaba por su cabeza. Le encantaba saber que no había acabado mal gracias a él. Le encantaba saber que estaba a salvo debido a su ayuda. Le encantaba Toby por saber que la había protegido y cuidado. Él había impedido que aquél maleante la violara o la matara. Había aparecido justo a tiempo, cómo un ángel guardián. Reflexionando y perdida en sus pensamientos, Valery no pudo evitar formar en sus labios una sonrisa al imaginarse a Toby llevándola a ella inconsciente y tumbándola con cuidado sobre la cama en la que se despertó. Le resultaba increíble que un chico al que no conocía de nada la hubiera protegido y puesto a salvo de una manera tan gentil.

<<Ya habrás notado que puedes confiar en mí.>> de nuevo la voz de Toby en su cabeza.

Valery se notaba distinta, se sentía de un modo diferente, nunca antes se había sentido así, y aquello le extrañaba, pero a la vez le gustaba. Se sentía realmente feliz, feliz al completo, de una manera que no había sido desde antes de la muerte de Andrew. Había logrado tapar aquella herida con Brianna, ropa preciosa, lujos y desde anoche una nueva mascota. Pero sentía que Toby tapaba la herida por completo, le permitía ser totalmente feliz de nuevo. Toby la había sacado de un gran apuro y la había puesto a salvo, todo éso sin ni siquiera conocerla. Valery se había sentido querida, protegida, tranquila... Con Toby se había sentido completamente a salvo.

-Bueno.- Brianna volvió a salir de la cocina, ésta vez con un bol de fresas entre las manos. Lo dejó sobre la mesita y se sentó en el otro sofá, mirando a su amiga rubia. Ésta le devolvía la mirada.-¿Ahora me contarás qué te ha pasado para reclamarme con tanta urgencia?-

Valery se disponía a explicarle lo ocurrido la noche anterior cuándo regresaba a casa junto a su nueva mascota. Pero antes, empezó por lo más difícil de decir, para quitárselo de encima. Alargó una mano, cogió una fresa del bol y se acomodó todavía más en el sofá, cruzando sus piernas descubiertas bajo la falda lisa del vestido negro, con los pies metidos en unos elegantes tacones negros.

-Creo que me he enamorado.- objetó, y acto seguido le dio un mordisco a la fresa.

~~~

Llegó el día siguiente. Todos los asistentes del viaje a París ya estaban listos para embarcar. Aquél viaje a París iba a ser inolvidable, pero, ¿en buen sentido o en el malo?
Los asistentes ya subían al avión y despegaban. Por su parte, Brianna y Valery estaban muy lejos del aeropuerto, en un elegante bar, bebiendo cafés con chocolate y caramelo. Ambas guardaban silencio, Brianna bebía de su café sin parar y Valery repiqueteaba con sus uñas en la mesa. Ambas arregladas con vestidos elegantes pero cómodos y sus melenas sueltas, se miraban la una a la otra de vez en cuándo.

-Sabes que One Direction se van de viaje a París, ¿verdad?- comentó Brianna por hablar de algo.

-Sí. Toby también se va. Me lo dijo ayer mientras me traía a casa en coche. Es amigo del primo de Aly, Kai. Vive con él y con otro amigo que ambos tienen.- añadió Valery limpiándose delicadamente la boca con una servilleta.

-Ah...- Brianna agachó la cabeza y, sosteniendo su vaso con una mano, removía el café usando la cucharilla con la otra mano.

Unos cinco minutos de silencio, sólo se oían las charlas ajenas de los otros asistentes al bar.

-¿Sabes qué?- saltó Valery de repente.-Creo que también deberíamos organizar un viaje a París. Para hoy y mañana. Al escuchar que One Direction viajaban allí he recordado lo bonito que era, estuve una vez allí con diez años.-

-¿En serio?- sonrió Brianna.-Sí, podríamos organizar un viaje e ir a París unos días. Puedo invitar a Scott.-

-Y yo me traigo a mi amiguita nueva.- añadió Valery refiriéndose a su perrita, que en aquél momento la esperaba en casa.

-Ajá. Por cierto, ¿cómo piensas llamarla?- inquirió la morena.

-No sé. En el avión podemos ir pensando nombres, y que de paso Scott nos ayude, él también puede aportar ideas para el nombre de la perrita.- contestó la rubia. Dio otro trago de su delicioso café con chocolate y caramelo.

-Sí.- Brianna siguió removiendo su café.-¿Crees que tu mascota viajará cómoda en el avión?-

-Podemos coger primera clase aunque salga un poco caro. Para nosotras no lo es tanto. Además... Creo que también hay primera clase para mascotas.- respondió Valery.

-Ah.- Brianna dejó de remover y bebió su café.

Aquella charla cohibida y de poca palabras no necesitaba explicación: ambas querían ir a París. Los dos hombres que ellas amaban estaban en París.

~~~

-¡Por fin!- gritó Aly saliendo de la limusina. Cogió una bocanada de aire.-¿Quién iba a saber que del aeropuerto Paris Orly hasta el hotel The Ritz iba a haber una hora de coche?- se quejó.

Niall salió a su lado soltando una risita.

-Lo importante es que ya hemos llegado.- comentó.

-Todos los edificios son muy elegantes.- Aly cambió de tema, mirando alrededor. Las calles estaban plagadas de gente atareada.

-Síp.- asintió Zayn saliendo también de la limusina.-Pero ya haremos turismo luego. Ahora todos debemos entrar en el hotel y dirigirnos a nuestras habitaciones.-

One Direction habían ido en la limusina junto a Eleanor, Perrie, Kai, Aly, Harumi, Celine y Faline. Por otro lado, Mairi, Sarah, Toby y el segundo amigo de Kai habían ido en taxi. Los dieciséis jóvenes iban a alojarse en el hotel The Ritz, que era, probablemente, el hotel más lujoso de todo París.
Nadie sabía que pronto llegarían también Brianna, Valery, Scott y la perrita de la rubia.
Ni mucho menos que una noticia inesperada y terrible se avecinaba para presentarse allí mismo, en París, supuesta ciudad de la felicidad. Pero aún faltaba para éso. Aquél viaje acababa de comenzar, y aún ni siquiera estaban todos los presentes allí.