martes, 18 de febrero de 2014

94- Cambio de vida


Los chicos de One Direction entraron de nuevo en el backstage sin decir una palabra. Aly, sus padres y su hermana bailaban alrededor del cupón del dinero mientras sonreían cómo si no hubiera un mañana. Las gemelas Parker observaban divertidas. Y de hecho, aunque Faline no formaba parte de la familia Willson, se coló en el corrillo y empezó a bailar y reír con ellos, como crías de 10 años en un concierto de los Jonas Brothers. Harumi recibió una llamada de teléfono, por lo que se alejó y descolgó en una zona menos ruidosa del backstage.

-¿Hola?- dijo tras pegarse el móvil a la oreja.-Sí, soy yo. ¿Por qué?- sonrió ampliamente mientras sus ojos se abrían de par en par.-¡¿EN SERIO?! ¿Es una broma?- se echó a reír y empezó a dar saltitos.-¡Kyaaaaa! ¡Sí! ¡Gracias! Estaré encantada de colaborar.-

Minutos después se acercó a Harry, el cual parecía metido en un constante estado de ausencia.

-Harry.- llamó Harumi. Él la miró, sus ojos verdes se veían afligidos. No obstante, le sonrió alegremente a la japonesa.

-Dime.-

-¿Cuándo pensabas contarnos que tu madre se ha hecho diseñadora?- pregunto Harumi sonriendo y cruzándose de brazos. Harry abrió mucho los ojos, perplejo.

-Eh... ¿Cómo lo sabes?- preguntó.

-¡Me ha llamado uno de sus trabajadores! Al parecer, ella sabe que me gusta diseñar ropa y me han ofrecido ser una de sus correctoras de moda. ¡Waaa! ¿Cómo es posible?- chilló feliz y sonriendo.

Harry sonrió de nuevo.

-Bueno... Tal vez algún pajarito de pelo rizado le haya dicho que te gusta la ropa.-

Harumi lo miró asombrada, y trató de expresar su sorpresa soltando palabras en japonés, en voz baja, que sonaban como susurros hacia sí misma.

-¡Eres asombroso, Harry!- exclamó finalmente, abrazando al cantante. Éste se echó a reír.

Mientras tanto, Lara se acercó a Aly.

-Cariño, escucha. Tu padre y yo vamos a cambiar el cupón por dinero en efectivo. Y mañana empezamos a hacer las maletas. Vamos a preparar una mudanza por todo lo alto.-

-Pero mamá, habrá que vender la casa antes y todo... Una mudanza no se prepara en dos días.- repuso Aly.

-Mmm...- Lara se llevó un dedo a los labios, pensativa.-Tienes razón, pero con tres días nos bastamos.-

-No, mamá, no me has entendi...- trató de explicarse su hija, pero Lara ya caminaba hacia Richard y Cindy. Aly suspiró.-Pues nada...- se quejó.-Supongo que ahora tengo la noche entera para celebrarlo...-

-¿Con quién hablas?- preguntó Louis pasando por su lado. Aly frunció el ceño y le sacó la lengua a su amigo.

-¿Qué podemos hacer para celebrar la victoria de Aly?- intervino Niall acercándose y rodeando a su novia con un brazo.

-No hace falta comernos la cabeza, ¡vámonos de fiesta!- chilló Louis.

-Querido.- Liam colocó una mano en el hombro de su amigo.-MAÑANA HAY CLASE.-

-Emmm...- Louis miró alrededor.-¡Ya lo sé! ¡Estaba bromeando!- gritó sonriendo y encogiéndose de hombros.

-Queridos Liam y Louis.- intervino Zayn.-Mañana es sábado.-

Liam se mostró algo cortado y bajó la mirada, reprimiendo la risa y ruborizándose. Harumi soltó una risa, tapándose la boca con una mano. Zayn se puso un dedo sobre la barbilla mientras hablaba de nuevo:

-¿Y si simplemente nos vamos a tomar algo? Así lo celebramos pero no vamos demasiado de fiesta, éso mejor otro día.-

-¡Me parece una gran idea!- asintió Niall.-¿Quién se apunta?-

Faline enseguida levantó una mano, pero Celine se la bajó. Harumi se arrimó a Aly, señal de que se apuntaba. Eleanor y Perrie se acercaron a sus respectivos novios. Mientras tanto, Faline miró mal a su gemela menor y alzó la mano de nuevo.

-¡Yo voy!- gritó.

-Faline, papá y mamá no nos dejarán...- trató de persuadirla su hermana.

-Entonces voy yo sola, no hay problema.- repuso encogiéndose de hombros.-Tú vuélvete a casa. Estaré bien.-

-Pero...- intervino de nuevo Celine con su voz tímida y frágil.

-Tranquila.- la interrumpió Zayn.-Cuidaremos de ella.- repuso refiriéndose a Faline.

Celine lo miró y asintió con la cabeza, bajando la mirada.

-En ése caso me vuelvo a casa.- repuso echando a andar.

-Ésto...- Kai se rascó la nuca y caminó tras ella.-Puedo acompañarte. Si quieres.- añadió, intentando que su voz sonara indiferente, pero en realidad sonó nerviosa y dulce.

Celine sonrió parpadeando. Se sonrojó aunque no apartó su sonrisa. Mariposas aleteaban en su estómago con violencia y delicadeza al mismo tiempo.

-Vale.- respondió satisfecha.

Kai sonrió nerviosamente y trató de respirar hondo. Se despidió de su prima con un gesto de la mano. Celine lo imitó, despidiéndose de todos los presentes con la mano. Finalmente lanzó una mirada de advertencia a Faline. Ésta soltó una risita. Kai y Celine salieron del lugar sin decir una palabra. Una vez que se fueron, el resto de presentes se miraron entre ellos.

-Y, bueno, ¿adónde vamos?- inquirió Aly.

-A un lugar genial.- Zayn le guiñó un ojo.-Subámonos a la limusina y que la carretera haga el resto.-

-Qué bonito ha sonado éso.- parpadeó Faline con aire soñador, burlándose de Zayn. Éste le dió un suave codazo.-Ay.- se quejó la chica frunciendo el ceño.

-¡Vamos, arreando!- bromeó Louis con su habitual tono chillón.

-Esperadme fuera.- intervino tajante Harry.-Tengo que mear urgentemente.-

Los demás asintieron con la cabeza (sobretodo Faline, con excesiva urgencia y energía) y salieron del backstage. Harry caminó por los oscuros pasillos hasta llegar a la fila de asientos. Allí vió a Valery hablando con Scott. Supuso que Brianna estaba en los baños. Se dirigió al pasillo que dirigía a los pasillos de los baños, dónde las puertas de los baños femeninos estaban enfrente de los baños masculinos. Fingió estar mandando mensajes con el móvil. Segundos después, de la puerta del baño de chicas salió Brianna. Al verla, Harry alzó la vista de su móvil y se acercó unos pasos.

-Brianna.-

Ella lo miró sorprendida y con algo de dolor.

-Aléjate de mí.- pidió echando a andar.-Por favor.-

-Sólo déjame hablar.- él la agarró con suavidad de un brazo.-Después, te prometo que te dejaré. Pero sólo escúchame.-

La mirada verde del cantante era tan suplicante que Brianna cruzó los brazos suspirando. Lo miró directamente a los ojos. Los ojos de ambos se conectaron en una mirada especial, sincera, pura...

-He visto que has venido con él.-

-¿Scott?- preguntó Brianna.

-Sí. Cómo se llame.- suspiró Harry.

-Harry, ahora no empieces con los celos y todo ése rollo porque...- soltó un largo resoplido.-Ya te lo dije ayer.-

-Escúchame.- pidió él de nuevo, ésta vez con un punto de autoridad en su voz.

Brianna se tensó, callándose, y cruzó los brazos de nuevo.

-Sé que quieres salir con él.- afirmó Harry.-Parece buen chico. Tú me dijiste que te gusta. Has venido con él aquí, y...- cogió aire bajando la mirada.-Me alegro mucho por ti. De verdad.-

Brianna parpadeó. Jamás se habría esperado aquella reacción de Harry.

-¿Cómo que te alegras?- preguntó.

-Sí, me alegro. Se ve que os gustáis.- asintió Harry con sinceridad.

-¿No...? ¿No estás enfadado?- preguntó ella, perpleja.

-¿Por qué debería estarlo?- el cantante se encogió de hombros.-¿Porque estás feliz? ¿Por éso debería enfadarme?-

Brianna hizo un movimiento de cabeza impreciso, pareciendo que asentía y negaba a la vez. Harry metió las manos en los bolsillos de su pantalón.

-Os deseo buena suerte. Adiós.- repuso antes de marcharse. Sintió un pálpito ardiente en las entrañas y parpadeó unas cuántas veces para no llorar. Se le había abierto un agujero negro en el corazón, absorbiendo todos sus sentimientos.

Brianna sintió que se moría por dentro, lo vió alejarse, mientras parpadeaba sus ojos llenos de lágrimas y entreabría la boca para intentar hablar. Ella empezaba a ser feliz con Scott. Pero entonces había aparecido Harry de nuevo para recordarle que...

-Brianna, ¿estás bien?- preguntó Scott, sobresaltándola. Scott había ido hacia allí y ella ni se había enterado.

-Sí, ¿por qué?- lo miró sonriendo.

-Tienes los ojos llorosos.- repuso Scott.

-Sí, es que...- Brianna carraspeó.-Huele muy mal en el baño de mujeres y claro, me han dado arcadas.-

Scott se rió con dulzura para luego coger la mano de Brianna.

-¿Vamos? Valery nos espera.- inquirio con voz suave.

Brianna cerró los ojos un instante, respiró hondo, apartó a Harry de su mente y puso una de sus mejores sonrisas.

-Vamos.- asintió con su voz femenina y embirgadora.

~~~

-¡Éste sitio es la caña!- gritó Faline bebiendo un gran trago de Coca-Cola. Estaba sentada en la barra de aquél moderno local nocturno.

-Faline, creo que deberías dejar ya la cafeína.- le aconsejó Eleanor con aire maternal, acercándose y retirando el vaso de cristal de las manos de su amiga.

-¡Qué no!- ladró Faline tirando del vaso hacia sí con fuerza.-¡De hecho, me voy a pedir otras séis!-

-¡¿Otras séis?!- Eleanor abrió de par en par sus ojos azules.-¡Pero éso serían doce Coca-Colas!-

-¡No pasa náh! ¡Si estoy inmunizada a la cafeína!- exclamó Faline riendo alegremente.

-¿Qué estás inmunizada? ¡Pero si tienes todas las papeletas de ser hiperactiva!- gritó Eleanor señalando con la mano abierta el pie izquierdo de Faline, posado sobre la parte baja del taburete. El tobillo se agitaba sin parar.

-¡Que no! ¡Que estoy bien! ¡Déjame sola!- insistió Faline con tono molesto y voz estridente. Se bebió de un sólo trago la mitad de Coca-Cola que quedaba en el vaso y vociferó.-¡¡Camarero!!-

Eleanor suspiró y se dirigió hacia la otra zona del bar, cerca de la cuál la esperaba Louis. Allí, en un pequeño y bajo sofá de color beige, estaba sentada Aly, bebiendo sorbos de su zumo de fresa mientras miraba la pequeña mesa que había delante suya. Parecía perdida en sus propios pensamientos. Entonces Niall, con un vaso de batido de vainilla en la mano (del que sobresalía algo de nata y una pajita), se sentó a su lado y le dió un toque en el hombro con la mano para espabilarla. Aly se sobresaltó levemente y lo miró. Acto seguido sonrió al ver la cara dulce de su novio.

-Ey.- le saludó.

-¿Estás bien? Pareces muy pensativa.- dijo Niall.

-Soy muy pensativa.- corrigió Aly sonriendo.

-¿Qué te sucede?- quiso saber Niall.

-Estoy reflexionando sobre cómo será mi vida a partir de ahora...- Aly lo miró a los ojos.-Quiero decir... Soy millonaria.- soltó una pequeña risita y se sonrojó al pronunciar aquellas palabras. ¡Jamás en su vida se habría imaginado que llegaría a decirlas!

Niall sonrió ante el entusiasmo de su chica. Le acarició el pelo y acto seguido bebió de su batido de vainilla. Luego dijo con voz inocente:

-¿Y qué problema hay?-

-¡Ninguno!- se apresuró a responder ella.-Es... maravilloso, pero...- suspiró.-Los chicos y tú siempre me decís que la vida de un famoso es muy estresante. Es por éso que no quiero ser famosa.-

-Con la magnífica voz que tienes, lo veo complicado.- rió Niall bebiendo más de su batido, apretando la pajita de plástico entre sus labios.

-Gracias.- Aly rió. Acto seguido se puso algo seria de nuevo.-Pero no sé si estoy preparada. Es decir, por fin he podido ayudar a mi familia, pero... ¿Ahora qué? ¿Sigo estudiando? Porque ya no me hace falta, podría ser cantante. Pero por otro lado, sería mucho ajetreo y preferiría seguir estudiando. No sé qué decisión tomar.-

-Aly, puedes hacer ambas cosas.- la calmó Niall.

-Lo sé, pero...- Aly resopló.-Estoy algo agobiada. Salgo por la tele, saldré en las noticias, ahora sí que he saltado a la fama. Y... No sé si me gustará.-

-No tienes de qué preocuparte.- Niall cogió una de las manos de su novia.-Los chicos y yo estaremos a tu lado.-

-Yo también existo.- Harumi caminó hacia ellos y se sentó en el sofá, al otro lado de Aly, quedando ésta en medio de los dos.

Aly se rió suavemente.

-Lo sé. Y sé que apoyo no me falta, pero... Es un paso muy grande, estoy nerviosa.- se sinceró.

Niall y Harumi la abrazaron a la vez, pillándola por sorpresa.

-¡Estaremos contigo!- gritó Harumi alegremente.

-Hay mucha gente que te quiere.- añadió Niall.

Aly se volvió a reír y devolvió el abrazo a su mejor amiga y su novio. 

-Sóis las personas más dulces del mundo. Gracias, no sé que haría sin vosotros.- pronunció con dulzura.

-Y sin los otros cuatro peleles.- bromeó Niall, refiriéndose a sus compañeros de banda.

-Exactamente.- rió Aly mientras Niall y Harumi se apartaban de ella, liberándola del abrazo.

-Por cierto.- Harumi se puso un dedo en el labio inferior.-Deberíamos reunirnos todos ahora y hacer un brindis por tu victoria. ¡Al fin y al cabo, hemos venido aquí para celebrarla!-

-Muy cierto.- asintió Niall.-Voy a reunir al resto.- 

Se levantó, dejando a Aly a solas con su amiga japonesa. Harumi echó un vistazo al zumo de fresa de Aly y parpadeó. Aly rodó los ojos, sonriendo.

-¿Quieres...?- inquirió.

-¡SÍ, POR FAVOR!- Harumi le arrebató el vaso a Aly y se bebió todo su contenido en pocos segundos.

Aly se reía mientras veía a su amiga beber con tal ansiedad. Segundos después, Zayn, Perrie y Liam se sentaron junto a ella. Zayn llevaba en la mano una copa de vino sin alcohol.

-Niall dice que vamos a hacer un brindis.- comentó sonriendo.

-Sí, está reuniendo al resto.- asintió Aly.

En aquél momento llegaron los demás con sus respectivas bebidas y todos se colocaron de pie formando un círculo.

-¡Por la victoria de Aly!- gritó Niall alzando su batido.

-¡Sí!- gritaron los demás a coro.

Alzaron el brazo con el que sostenían sus bebidas y las chocaron produciendo un estridente sonido. Se sonrieron mientras se llevaban sus vasos a la boca y comenzaron a beber dando pequeños tragos.

~~~

Kai y Celine andaban juntos por las calles, bajo las estrellas. Las luces de los edificios brillaban contrastando con la oscuridad de la noche. Las calles y la carretera estaban sorprendentemente carentes de movimiento, casi vacíos.

-Hace una bonita noche.- objetó Kai alzando sus ojos azules hacia el cielo oscuro.

-Sí.- sonrió Celine.

Caminaban lentamente, ambos queriendo en silencio disfrutar de la compañía del otro. Kai sacó las manos de los bolsillos de su pantalón y rozó intencionadamente aunque con disimulo la mano de Celine con la suya. La chica se sonrojó en el acto. Kai tragó saliva con fuerza, reprimiendo una sonrisa. La belleza de aquella chica le ponía tan nervioso, junto con su dulzura y su inocencia. Era perfecta... Carraspeó, poniéndose el puño frente a la boca, interrumpiendo sus propios pensamientos. Luego se pasó la mano por su corto cabello rubio y suspiró levemente.

-¿Te lo has pasado bien?- preguntó con suavidad, tratando de crear diálogo.

-Sí.- respondió Celine con su vocecita y esbozando una sonrisa nerviosa. Miraba de reojo a Kai, demasiado insegura cómo para mirarle directamente a los ojos.

-¿Puedo hacerte una pregunta?- formuló Kai tratando de allanar el terreno para conversar mejor con ella.

-Claro.- Celine parpadeó algo confusa, mirando el suelo que había ante ella mientras caminaba.

-¿A qué se debe tu timidez?-

La chica se quedó algo cortada. Sinceramente, no sabía qué responder. Sólo sabía que había sido muy tímida desde pequeña, probablemente porque sus padres la habían sobreprotegido debido a lo ocurrido con Faline.

-N-no lo sé.- repuso encogiéndose de hombros.-Supongo que simplemente soy así. Cada persona es distinta y yo soy tímida. No le he buscado nunca una explicación. Suelo ser desconfiada, callada... Pero antes lo era mucho más que antes. Aly y Harumi se acercaron a mí, me invitaron a comer con ellas en el insti, pues yo siempre comía sala, y poco a poco ellas, sobretodo Aly, han ido sacándome de mi burbuja.- explicó.

Kai asentía con la cabeza mientras la contemplaba. ¡Pero qué mona era! Ni siquiera lo intentaba, simplemente era adorable, sin ella misma saberlo. Con sólo mirarla le entraban ganas de sonreír y de abrazarla hasta asfixiarla. Pero había algo más... Ella no le juzgaba. Era la única chica a la que realmente le gustaría regalar una caja de bombones. Pero claro... El miedo al fracaso era un enemigo potente.
Sobretodo para Kai, acostumbrado a fracasar en su vida.

-No tiene nada de malo la timidez.- repuso Kai sonriendo.-Es decir, cada persona es cómo es, y no todo el mundo puede ser extrovertido. Entiendo que desconfíes de la gente. Es cómo un arma de defensa, para evitar que te hagan daño.-

-¿Tú desconfías?- Celine miró a Kai.

-No.- él sonrió agachando la cabeza y luego miró hacia adelante.-Aunque la vida me haya dado varios portazos en la cara, sigo confiando en la humanidad. Tengo fe en las personas.-

Celine se asombró ante la actitud de Kai. Lo había pasado muy mal, pero aún así se mantenía positivo.

-Es una manera muy interesante de pensar.- reconoció.

Kai asintió con la cabeza mirando el suelo, sin borrar nunca su sonrisa.

-Siempre intento ser optimista. Quiero pensar que queda gente buena, y la queda, de hecho. No todo lo malo tiene por qué pasarme a mí. Las cosas buenas llegan...- añadió.

-Sí...- sonrió Celine.

-Pero hay que buscarlas.- repuso el rubio con media sonrisa.

Luego miró a Celine, girando su cabeza hacia ella. Los ojos de ambos se toparon con exactitud y a la vez. Siguieron caminando pero sin romper el contacto visual. Celine se ruborizó por enésima vez y Kai relajó su sonrisa hasta que sus labios se entreabrieron, maravillado ante el rostro angelical de la chica. Jamás se cansaba de verlo...

-¡Ay!- chilló Celine mientras se tropezaba con una baldosa del suelo mal colocada. Se precipitó hacia adelante pero Kai la sujetó por los brazos, sosteniéndola.

-Uy, por poco.- Kai soltó una risita mientras estabilizaba a Celine y la soltaba.

-Gracias.- Celine sonrió nerviosa, colocándose un mechón de pelo tras la oreja.-Deberíamos mirar hacia adelante cuándo caminamos.-

-Sí...- Kai echó a andar junto a ella de nuevo.-Pero no podía evitarlo, tienes unos ojos...- suspiró.-... preciosos.-

Ella se sonrojó a toda velocidad, y en un acto reflejo llevó sus manos a sus ojos, tapándolos. Kai soltó una risita al verla tan tierna y le sostuvo con delicadeza una muñeca para retirarle la mano de su ojo derecho.

-¿Por qué te los tapas?- preguntó.

-Me da vergüenza.- murmuró ella con un hilito de voz.-No estoy acostumbrada a que me digan ése tipo de cosas.-

Kai se echó a reír. Se detuvo delante de Celine y le cogió ambas muñecas para retirarlas con suavidad de su cara. Celine bajó su mirada tímidamente, bajo sus largas pestañas negras.

-No debería darte vergüenza.- repuso el chico con su voz suave cómo la brisa.-Eres una chica guapísima, la más guapa que he visto. ¿Por qué estás tan acomplejada?-

-No estoy acomplejada.- contestó Celine.-Simplemente... Me da vergüenza. No suelo escuchar cosas de ése tipo, por éso cuándo las escucho... Me avergüenzo.-

-Deberías estar acostumbrada a ése tipo de cosas.- sonrió Kai.-Lo mereces.-

Le cogió una mano con delicadeza y Celine, aunque se estremeció, no se mostró reacia. Con lo que Kai soltó una pequeña risa sin aliento, una carcajada muda, incrédula y satisfecha, mientras caminaba de la mano con Celine por aquellas calles bajo la noche.

~~~

Aly acababa de llegar a su casa y estaba llenando una maleta con toda la ropa que tenía en su armario. Cerca, en el suelo, tenía otras dos, dentro de las cuáles metería el resto de todas sus posesiones. Preparar una mudanza era más complicado de lo que ella pensaba, puesto que nunca antes se había mudado. Llevaba viviendo en aquella casa desde que nació. Cerró la cremallera de la maleta con dificultad, la cuál estaba sobre su cama, y al no poder, usó su táctica de sentarse sobre ella. La gruesa y dura maleta se apretó bajo el peso de Aly y la chica trató de nuevo de cerrar la cremallera por completo, ésta vez con éxito. Se levantó y se secó el sudor de la frente, suspirando. Cindy entró en su cuarto. Llevaba una camiseta doblada en las manos.

-Ésto es tuyo.- repuso sonriendo.-Me la prestaste un día y olvidé devolvértela.-

Aly palideció tanto que su hermana su asustó.

-¿Y me la das ahora? ¿Con lo que me ha costado cerrar la maleta?- preguntó con un hilo de voz.

-Lo siento.- Cindy sonrió inocentemente.-Puedes meterla en otra maleta.-

-Éso haré.- Aly recogió la prenda de las manos de su hermana menor.-¿Tú cómo vas con tu equipaje? ¿Necesitas ayuda?-

-Un poco.- admitió ella.-Pero veo que tú estás más ocupada que yo.-

-¿Y estás nerviosa?- Aly agarró una de las dos maletas vacías del suelo y la dejó sobre la cama, desdoblando la camisa, doblándola de nuevo correctamente y metiéndola dentro.

-Un poco.- Cindy juntó las manos tras la espalda.-No he conocido otra casa aparte de ésta.-

-Yo tampoco.- admitió Aly.-Por lo que ambas estamos igual de nerviosas.- suspiró.-Lo cierto es que echaré de menos la casa.- repuso cogiendo un pantalón vaquero tendido sobre la cama y metiéndolo en la maleta junto a la camisa.

-Yo no.- Cindy sonrió.-Es decir, claro que me costará cambiar, pero, ¡probablemente nos vayamos a uan casaza de lujo!-

Aly rodó los ojo sonriendo.

-Talia es la única a la que no le va a costar mudarse. Ella va a crecer en la nueva casa, rodeada de lujos y alta sociedad. Nosotras, por nuestra parte...- dijo.

-Hemos crecido en una vida humilde. Es más, asfixiante.- terminó Cindy bajando la mirada.

-Cin.- repuso Aly dejando de guardar ropa en la maleta para mirar a su hermana.-Eres demasiado pequeña para pensar en ésas cosas.-

-¿Crees que no lo sé?- la niña prácticamente escupió las palabras, algo ofendida.-Pero no puedo evitarlo. En los 13 años que llevo de vida he sido perfectamente consciente de lo mal que le iba a nuestra familia. Soy joven, pero no tonta. Sé que desde siempre hemos pertenecido a la clase media tirando a baja.-

Aly parpadeó con la mirada fija en su hermana menor.

-Sé lo mal que nos ha ido económicamente. Sé que se nos podría calificar con la frase "pobres pero con suficiente." Muchas veces he oído a mamá llorando en la cocina mientras hablaba con papá porque no llegábamos a fin de mes.- añadió con sus ojos llenándose de lágrimas.-Siempre he sido consciente de los apuros y ahogos económicos que papá y mamá han tenido. Por éso siempre entendí que estudiaras tanto cuándo casi nadie de tu edad estaba interesado por estudiar.-

Aly avanzó hacia Cindy y la abrazó, también sintiendo ella ganas de llorar. Su hermana, a sus 13 años, había demostrado una madurez de quién tiene 20 o más. Era la primera vez que hablaba de economía familiar con ella. Y la entendía. Ella también había oído a sus padres afligidos debido al estrés de las deudas y la hipoteca. Y en efecto, eran de sociedad media tirando a baja. Pero aquello por fin iba a cambiar. Ahora eran ricos. Tenían un millón y medio en su cuenta corriente. No más agobios. No más llantos por el dinero. Estaban sobrados. Podían respirar en paz...

-Todo aquello se acabó, hermanita.- susurró Aly abrazando con más fuerza aún a Cindy. Le dió un par de besos en la cabeza para animarla.-Nunca más pasaremos por éso. Se acabó el sufrir para mamá y papá. Se acabaron los apuros económicos. Todo está bien ahora. El sufrir quedó atrás. Se acabó.-

Cindy se apartó suavemente de su hermana y se frotó las mejillas con una mano para secarse las lágrimas. Luego se pasó la mano bajo la nariz y sorbió por ésta, suspirando y relajando los hombros.

-Lo sé.- repuso sonriendo.-Y estoy feliz.- miró a Aly a la cara. Ambas tenían el mismo color de ojos. Y los ojos de ambas brillaban de la misma felicidad.

Aly le revolvió los cortos y lisos cabellos rubios a Cindy y dijo sonriendo:

-Nuestra vida va a cambiar por completo. Anda, vamos, te ayudo con tus maletas.- dijo empujándola fuera de su habitación.

Ambas entraron en el cuarto de Cindy y cerraron la puerta. Una hora y media después la abrieron, dejando ver el cuarto de Cindy completamente vacío: sólo estaba la cama y el armario. Ni peluches, ni ropa, ni alfombras... Todo lo habían guardado en las maletas. Les había llevado un buen rato, pero lo habían conseguido. El equipaje de Cindy ya estaba oficialmente listo.
Bajaron los desiguales escalones hasta llegar al salón. Allí, Lara y Richard estaban sentados juntos en el sofá. Los ojos de ambos brillaban de ilusión mientras, juntos, pasaban las páginas de un catálogo de apartamentos.

-Hola, ¿qué miráis?- preguntó Aly alegremente. Fue dando pequeños brincos y se sentó junto a su madre.

-Estamos buscando la casa más bonita que haya.- contestó ésta con entusiasmo rodeando a su hija con el brazo derecho, atrayéndola hacia sí y besándole la mejilla.

-¿Cuántas habéis mirado ya?- inquirió Cindy sentándose al lado de su padre. Echó su pierna derecha sobre las rodillas de éste.

-Unas treinta. Todas son una pasada.- añadió Richard. Miró a Cindy.-Por cierto, ¿tú no querías la PlayStation 4?- dijo alzando las cejas y sonriendo ampliamente.

Cindy se llevó las manos a la boca ahogando una exclamación.

-¡¿La voy a tener?!- preguntó, incrédula, con una sonrisa que no le cabía en la cara.

-Aún no, pero está encargada. En unas pocas semanas, cuándo estemos en la nueva casa, la traerán y será toda nuestra, horas y horas jugando...- respondió Richard guiñando uno de sus ojos marrones.

-¡Aaaaaaaah!- chilló Cindy lanzándose sobre su padre y echando sus brazos alrededor de su cuello.

-Todo gracias a tu hermana.- añadió Lara acariciando el pelo de la feliz Cindy. Luego se giró hacia Aly y la abrazó efusivamente y con gratitud.-Nos has salvado, cariño.-

-Sóis mi familia.- repuso Aly devolviéndole el abrazo mientras cerraba los ojos.-Lo sóis todo para mí.-

Un gemido agudo se escuchó desde el cuarto de Talia. Cindy se separó de Richard sonriendo.

-Está celosa, ella también quiere compartir éste emotivo momento familiar.- bromeó Richard levantándose.

-Por supuesto.- asintió Lara con la cabeza.

Richard entró en el cuarto de su hija menor y segundos después salió con ella en brazos. Talia miraba alrededor con sus preciosos ojos azules, mientras el sedoso cabello rubio claro cubría una pequeña parte de su cabecita. Richard se volvió a sentar en el sofá y sentó a Talia sobre sus rodillas.

-La familia Willson al completo.- repuso Lara con orgullo.

-Y a punto de empezar una nueva vida.- añadió Aly contemplando a sus padres y sus dos hermanas.

~~~

Por fin, llegó el lunes tras un tranquilo fin de semana. Era lunes 17 de junio y la tensión se acumulaba entre todos los alumnos del instituto. Quedaban cuatro días para la entrega de notas.

-Madre mía.- bufó Faline cerrando la puerta de su taquilla con violencia.-Estoy más tensa que la cuerda del tirachinas que usaba en Rusia para fastidiar a los vecinos.-

Celine, sin embargo, no la escuchaba. Estaba suspirando, con una sonrisa de oreja a oreja y las manos juntas sobre el pecho. Si hubieran estado en una serie de dibujos, varios corazones rojos revolotearían a su alrededor. Faline se retiró un ligero mechón de pelo liso y castaño de su hombro izquierdo y se incorporó el asa de la mochila sobre su hombro derecho. Resopló, haciendo caso omiso a las agujetas que arrasaban todo su cuerpo.

-Hoy toca entrenamiento otra vez.- suspiró.-Y ésos tontos han perdido su toque. Se quejan de que los estreso demasiado. Pero sé que en el fondo me quieren.- añadió con una sonrisa triunfal.

-Ajá...- Celine suspiró soñadoramente.

-Yo también tengo agujetas y no me quejo tanto.- renegó Faline echando a andar por el pasillo junto a su gemela menor.-Ellos son unos quejicas. Dicen ser muy varoniles pero luego llego yo, su capitana, entreno el doble que ellos y me quejo muchísimo menos.-

-Ajá...- Celine volvió a suspirar.

-Y lo peor de todo es que cuándo llegue el momento del partido no estarán listos porque no se esuferzan lo suficiente. Son buenos, muy buenos, y le sacan muy poco partido a sus habilidades. Es indignante.- Faline arrugó el entrecejo.

-Ajá...-

-¡Celine!- se quejó la mayor.-¿Me estás escuchando?-

-¿Mm?- Celine la miró.-Sí, claro que te estoy escuchando.- repuso inocentemente.

-Estás con la cabeza en las nubes.- bromeó Faline.

-Lo sé...- Celine sonrió soñadora, y volvió a suspirar.

En clase de Matemáticas, Aly y Harumi estaban sentadas en sus respectivos pupitres. El profesor explicaba complicados cálculos y operaciones mientras que Aly tomaba apuntes y copiaba todos los números de la pizarra en su cuaderno. 
Harumi, por su parte, dibujaba disimuladamente vestidos en su cuaderno, apoyando su barbilla en su mano izquierda. Estaba entusiasmada con su nuevo "trabajo" junto a Anne Cox, diseñadora primeriza pero con un gran talento. Gracias a Harry, iba a trabajar con ella y a cumplir su sueño de dedicarse al mundo del diseño, aunque algún día se propuso llegar más lejos y ser la próxima gran diseñadora de moda japonesa.

-Harumi Yuriko.- dijo el profesor.-¿Estás escuchando?-

Ella alzó la mirada hacia el profesor y retiró su cara de la mano, asintiendo rápidamente y con una sonrisa forzada. Rápidamente, colocó una hoja llena de operaciones matemáticas sobre su cuaderno, ya que el profesor se acercaba. Al ver los ejercicios resueltos en la hoja, asintió y miró a toda la clase, diciendo:

-Recordad que mañana será el último examen de matemáticas. La nota de éste mismo será esencial para que aprobéis junto con vuestras evaluaciones de todo el curso. Si os ha ido mal, suspenderéis la asignatura. Y las matemáticas son una de las asignaturas primarias.- hizo una breve pausa mientras caminaba de regreso hacia la pizarra.

-Fíu...- suspiró la japonesa pasándose una mano por la frente para enjugarse el sudor. ¡El profe no la había pillado por los pelos!

-Así que esforzaos mucho mañana.-añadió el profesor cogiendo el borrador y borrando la pizarra.-Puesto que sóis los estudiantes de último curso y vuestro próximo destino es la universidad. Ahora tenéis que esforzaros más que nunca. Estáis en la recta final.-

Aly copió el último número de una operación escrita en la pizarra antes de que el profesor borrara por completo todo lo que ponía en ella. Suspiró, soltó el boli sobre el cuaderno y agitó la muñeca de su mano derecha, para luego acariciarse uno de sus lisos mechones rubios. Tenía el cerebro estrujado de tantas matemáticas; debía reconocer que no le agradaban demasiado. Eran rígidas y complicadas. Miró a Harumi, la cuál estaba unos pupitres detrás de ella. La japonesa le devolvió la sonrisa y alzó tres dedos de su mano derecha. Escondió uno, quedando dos. Escondió otro, dejando sólo su dedo índice. Lo escondió y sonó el timbre, resonando por todo el instituto.

-Podéis retiraros.- anunció el profesor con una sonrisa y las manos unidas tras la espalda

Todos los alumnos empezaron a recoger su material y a colgarse sus mochilas a la espalda mientras el timbre dejaba de sonar, dejando una leve vibración suspendida en el aire.

-Por fin será mañana el último examen de mates.- le dijo Aly a Harumi, mientras la japonesa caminaba hacia ella.

-Sí.- asintió Harumi. Ambas caminaron juntas y salieron del aula.-Estoy muy nerviosa, las matemáticas son complicadísimas. El examen de mañana será el último, con lo cuál será también el más difícil de todos.-

-Estará redactado por Satanás.- bromeó Aly poniendo voz profunda y escalofriante.

Ambas amigas se echaron a reír, caminando entre las taquillas y los demás alumnos.

-¿Estás emocionada por lo que me dijiste ésta mañana de lo de trabajar con la madre de Harry?- habló de nuevo la rubia tras unos instantes de silencio.

-¡Sí!- Harumi sonrió ampliamente.-Hoy mismo después del insti iré a su casa para que me explique exactamente qué debo hacer.-

-Te desearía suerte, pero no la necesitas.- Aly le guiñó un ojo a Harumi y ésta sonrió.

Pasaron unas pocas horas y las clases seguían transcurriendo con normalidad, aunque mucho estrés. Los alumnos iban y venían de clase en clase, estudiando todo lo que podían y relajándose en los recreos, aunque los más aplicados también estudiaban durante el tiempo de patio. Y a última hora todos se fueron, algo menos tensos, a sus respectivas casas. Y cómo no, Scott llegó al instituto para recoger a la chica que le gustaba. Llevaba un ramo de rosas rojas y Brianna se sorprendió al verlo. Igualmente le saludó. Él le tendió el ramo mientras decía sonrojándose:

-Brianna, llevo unos días dándole vueltas a algo... Sé que no nos conocemos desde hace mucho... Pero... me gustas, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo.- tragó saliva, llevándose el ramo al pecho para sentirse protegido.-Y... bueno... errr... Quería saber si... En fin, si... te gustaría salir conmigo, porque si no quieres lo entenderé, pero...-

Brianna sonrió y le dió un fuerte abrazo a Scott. Recordó la conversación que tuvo en viernes con Harry tras el final del concurso. Suspiró, abrazando aún más fuerte a Scott. Él decía que no le importaba que saliera con otro. Al fin y al cabo, no eran nada...

-Sí.- dijo tras respirar hondo por la nariz. Se separó de Scott y le sonrió.-Sí que saldré contigo.-

Él sonrió mientras sus ojos azules se iluminaban de pura alegría. Se acercó a Brianna y la besó en los labios con suavidad y sentimiento. Brianna notó un cosquilleo en su cerebro y en su corazón. Scott le gustaba. ¡Le gustaba! Y debía asumirlo.

-Bien.- dijo él tras finalizar el beso. Miró a Brianna con ternura.-Toma.- le entregó el ramo.

Ella lo sostuvo con delicadeza y olió las rosas rojas de aroma dulce. Tan dulce cómo Scott.

-¿Quieres ir al cine?- preguntó Scott.-Te invito a ver la película que quieras para celebrar lo nuestro.-

-No puedo.- Brianna hizo una suave mueca de insatisfacción.-Ésta tarde debo ir a trabajar. Soy modelo primeriza, hoy es mi primer día.-

-Ah.- él asintió con la cabeza.-En ése caso te llamo otro día. Entiendo también que con tus exámenes finales y éso estés ocupada...-

-Eres muy comprensivo.- sonrió Brianna.

-Supongo.- él se echó a reír.

Mirándose a los ojos, se besaron de nuevo para despedirse y Scott se alejó sin decir nada más.

-¡Luego te llamo!- intervino Brianna elevando la voz para que el chico la pudiese oír a distancia.

Él se giró, estaba ya lejos, pero aún así logró mirarla directamente a los ojos. Brianna sonrió al ver la expresión dulce del chico, y éste sonrió al ver la sonrisa de ella. Se quedaron observándose unos segundo hasta que Scott se despidió con la mano, se giró y echó a andar de nuevo, hasta desaparecer de la vista de la chica. Brianna no podía creerlo, ¡estaba tan feliz! En aquél momento no pensaba en Harry, simplemente veía un futuro feliz con Scott. Estaba enamorándose de él. Sin apenas recordar que también estaba enamorada de otro chico. En aquél momento, su mundo se limitó en Scott. Esperó a Valery, y una vez que llegó junto a ella, ambas se fueron juntas del instituto, mientras Brianna le contaba lo que acababa de suceder con un gran entusiasmo y los ojos brillándole de la ilusión que le hacía salir con Scott. Y mientras explicaba, acariciaba con ternura las muchas rosas rojas del ramo.

Aly recibió una llamada de su madre, mientras salía del instituto acompañada de Harumi. Descolgó.

-¿Diga?-

-¡Cariño!- la acelerada voz de Lara resonó en el otro lado.-¡Mañana nos vamos a la nueva casa! ¡Ya está elegida!-

-¡¿Qué?!- Aly abrió los ojos de par en par.-¡¿Tan pronto?!-

Harumi miró a su amiga alzando las cejas, extrañada.

-¿Qué pasa?- preguntó.

Aly no respondió, seguía pendiente de lo que le decía su madre por teléfono.

-Sí, así que hoy ve a recoger tus maletas. No podrás dormir en casa ésta noche, va a haber mucho ajetreo con lo de los muebles y terminar de recogerlo todo.- explicó Lara por teléfono.-Tu padre y yo vamso a contratar unos ayudantes. Para mañana por la mañana ya estará todo listo. Hoy debemos ir a por los papeles de la nueva casa y todo estará listo.-

-¿Y dónde dormiremos, entonces?- preguntó Aly.

-Cindy y Talia se irán ésta noche con la abuela. Tu padre y yo sí que nos quedaremos en casa, terminando de prepararlo todo junto a los de la mudanza. Y tú puedes irte a dormir a casa de Harumi.- dijo su madre con voz conformista y calmada.

Aly suspiró.

-Vale, espera que se lo pregunte.- dijo apartándose el móvil de la cara.-Harumi. ¿Puedo dormir hoy en tu casa?- preguntó mordiéndose el labio.

-Claro.- asintió la japonesa gentilmente.-¿Por?-

-Sí, mamá.- repuso Aly pegándose el móvil a la oreja de nuevo.-Déjame que vaya a casa a por las maletas.-

-Claro, cielo.- asintió Lara.

Aly agachó la mirada. Quería, al menos, despedirse de su casa, la única que había conocido.

-Ahora iré para allá.- dijo con voz decidida tras salir de sus pensamientos.

-Te acompaño.- se ofreció Harumi, que había escuchado a Aly hablar.-Así te ayudo a llevar las maletas.-

-Gracias.- Aly le pasó un brazo por los hombros a su amiga.-Déjame las maletas en la entrada, por favor, mamá.-

-Sí, cariño. Ya verás, ¡te va a encantar la casa que hemos elegido! No es una casita cómo la nuestra, es un apartamento en un edificio. De lujo. Preciosísimo. Una vivienda de alto standing.- bromeó.

-Genial.- Aly sonrió.-Ahora te veo.- colgó.

-¿Os mudáis ya?- quiso saber la japonesa, echando a andar junto a su mejor amiga.

-Sí, hija, sí.- suspiró Aly.-Qué prisa tienen mis padres por llevar una vida rica... Aunque es comprensible, llevamos toda nuestra vida sumidos en la pobreza, llegando a final de mes por los pelos. Entiendo que ahora estén ansiosos por una situación lujosa.- hizo una breve pausa para esquivar una piedra que había en mitad de la calle y luego volvió a hablar:-Ésta noche habrá mucho ajetreo en mi casa, mis padres contratarán ayudantes para recogerlo todo y mis hermanas y yo no podemos dormir ahí. Así que mis hermanas se irán con mi abuela, y cómo su casa es pequeña, me quedo a dormir contigo por ése motivo.-

-En ése caso, ¡debo planear una fiesta de pijamas! Vamos a pasarlo en grande ésta noche; películas, helado, ¡y videojuegos! Y mañana, ¡a tu nueva casa!- exclamó la japonesa, alegre, vociferando con el entusiasmo de quién tiene 5 años y un juguete nuevo.

-¿Pero no ibas hoy a hablar con la madre de Harry?- quiso saber Aly.

-Sí, pero de aquí a una hora, y supongo que no estaré demasiado tiempo.- respondió Harumi.-Ahora vamos a tu casa, llevamos tus maletas a la mía y luego llamo a Harry para que pase a recogerme. Estoy en su casa, negocio con su madre, y vuelvo a tiempo para nuestra fiesta de pijamas.-

-Perfecto.- sonrió Aly.

-Ésta tarde mi madre se va de compras. Puedes acompañarla y así compráis lo necesario para ésta noche.-

-Bien. Luego en tu casa haznos una lista.- bromeó la rubia.

-Éso está hecho.- la oriental sonrió triunfalmente.

-Harumi, que iba de broma.- Aly la miró de reojo y alzando una ceja.

-Lo mío no.- respondió ésta riendo.

~~~

En París, Kea estaba en plena sesión de fotos al aire libre. Pierre la fotografiaba mientras le daba instrucciones de cómo debía posar. La brisa fresca agitaba los lisos y largos cabellos pelirrojos de la modelo. Pierre se ajustó las gafas de cristal transparente con su dedo índice y miró por la cámara de nuevo.

-Saca la barbilla, cielo... Dobla la pierna derecha...- decía. Kea obedeció.-¡Perfecto! Quieta.-

Sacó una foto y la pelirroja relajó los músculos.

-Ponte la capucha.- indicó el fotógrafo cambiando el carrete de su cámara.

Kea se puso la capucha de seda blanca de la bonita chaqueta que llevaba. Melanie acababa de salir de la mansión y en aquél momento se acercaba a ver qué tal les iba a su amiga y al fotógrafo.

-Bonita sesión. Éstos prados verdes que rodean la casa son un magnífico escenario.- opinó poniendo una mano sobre el hombro de su amigo.

-Gracias nena.- Pierre le lanzó un beso con aire glamuroso y se colocó la cámara en las manos de nuevo, apuntando a Kea.

-Me encanta ésa chaqueta.- dijo Melanie mirando a su amiga.-Ojalá fuera yo quién posara con ella.-

-Mala suerte.- la pelirroja le sacó la lengua.

-A ver, mi amor, sostén la capucha con ambas manos y mira a cámara.- pidió Pierre colocándose la cámara delante de sus ojos.

Kea obedeció, poniéndose muy seria y mirando a la cámara que Pierre sostenía. Melanie soltó una risita ante la seriedad de su amiga, pues Kea casi nunca sonreía en las sesiones de fotos.

-Alza los codos.- añadió Pierre.

La pelirroja lo hizo, levantando sus codos y sus brazos sin dejar de sujetar la capucha de seda blanca que cubría su cabeza. Melanie se volvió a reír, le divertía la expresión de su amiga. Pierre hizo la foto.

-Pareces un robot cuándo te mueves para posar.- le dijo Melanie a Kea.

-Ja-já, qué graciosa.- ironizó la pelirroja relajando los músculos de nuevo.-Me parto y me mondo, eres la caña, Mel.-

Melanie frunció el ceño y apretó los labios ante el sarcasmo de su amiga. Pierre alzó el dedo pulgar de su mano en dirección a Kea y configuró su cámara con cuidado. Kea se acercó a Melanie.

-¿Viste el final del concurso de canto que se organizó en Nueva York? Tu amiga, Alyson, es una máquina de cantar.- opinó quitándose la capucha para que el viento moviera su lisa melena pelirroja.

-Sí, estoy muy orgullosa de ella. Debería llamarla y decírselo pero no tengo tiempo.- suspiró Melanie.-Y ella ahora tampoco tendrá. Espero que la fama no la agobie.-

-¿Por qué iba a pasarle éso? Tú y yo somos muy famosas aquí, en París, y salimos igualmente a la calle o de compras sin miedo. Y más de una vez nos han fotografiado varios paparazzis por la calle. Y no pasa nada.- objetó la pelirroja.

-Pero estamos acostumbradas. Aly no.- suspiró Melanie.-Sé que es sencilla y sabe controlar el estrés, pero no sé si podrá llevar ésto sin estresarse.-

-Mira el lado bueno, ahora es rica. Un millón y medio de dólares. Más o menos lo que tenemos cada una de nosotras, las modelos de ésta línea.- habló Kea frotándose las manos para evitar que se le durmieran. Posar era más complicado de lo que parecía.

-Mirad a la cámara.- dijo Pierre de repente.

-Pero si ya hemos acabado nuestras sesiones.- se quejó Kea.

-Lo sé, pero una foto juntas, en plan "entre bastidores de las modelos."- Pierre soltó una risita.

-¿Qué bastidores?- Kea alzó una ceja y frunció la otra.

-Da igual, ven aquí.- dijo Melanie rodeando con su brazo los hombros de Kea.

Kea también se abrazó a Melanie, rodeándole la cintura, y ambas miraron a la cámara. Acto seguido sonrieron a la vez, mostrando sus blancas y preciosas dentaduras. Pierre las fotografió, con el paisaje verde de fondo, y ambas amigas se separaron.

-Preciosas.- objetó el fotógrafo.-¡Habéis salido preciosas!- les lanzó un beso con la mano y se alejó alegremente, con su inseparable cámara de calidad en la mano.

-Por cierto, ¿ya estás mejor? Ya sabes, del resfriado.- le preguntó Kea a Melanie.

-Sí, gracias.- contestó ésta.-Estoy perfectamente.-

Le sonrió y ambas caminaron juntas hacia la mansión, dispuestas a entrar, puesto que ya era la hora de comer.

~~~

Aly acababa de llegar a su casa con Harumi. Sus maletas estaban en la entrada, tal y cómo le había pedido a Lara. Harumi sonrió alegremente, cogiendo una de las maletas de Aly por el asa, y preguntó con su voz femenina y oriental:

-Bueno, ¿nos vamos? Tengo que prepararte una cama.-

-Espera.- Aly miró a su amiga.-Déjame que me despida de... la casa.-

-Oh, entiendo.- Harumi asintió con la cabeza y tiró de la maleta.-Te espero fuera con éstas dos maletas.- añadió cogiendo otra y saliendo de la casa. Una vez fuera, cerró la puerta para dejarle más intimidad a su amiga, pues no había nadie más en la casa en aquél momento.

Aly miró alrededor. Suspiró. Se acercó al sofá y lo acarició con una mano. Aquél sofá dónde se había estado sentando toda su vida. Miró la tele, apagada. En aquella tele había visto películas Disney, series, cortos, había crecido mirando aquella televisión. Se dirigió a la cocina. Abrió la despensa. Quedaba la bolsa de Chiquilín Ositos de Chocolate, abierta y casi vacía. Miró dentro y se comió las dos piezas que quedaban de aquellos diminutos cereales. La tiró a la papelera. La despensa ya estaba totalmente vacía. Abrió la nevera. Igual, vacía salvo por una botella de agua. Toda su comida estaba empacada, y la comida congelada la habían preparado y comido los días anteriores para tener la nevera vacía antes de la mudanza. Miró la mesa y las cuatro sillas que la rodeaban. Acarició la mesa, recordando todas las comidas familiares que cada día habían tenido lugar allí. Suspiró mientras una sonrisa se escapaba de su rostro.

-Cindy mola.- leyó en voz alta frunciendo el cejo. Se echó a reír. En la superficie de la mesa había unos diminutos cortes que decían "Cindy mola." Nunca antes los había visto, así que supuso que su hermana menor los habría hecho ésa mañana con un cuchillo o unas llaves, para que los nuevos propietarios de la casa supieran el nombre de una de las personas que habían vivido allí. A Cindy le encantaba dejar huella.

Entró en el cuarto de Talia. Ella era aún pequeña, así que en la nueva casa viviría momentos similares con ella que los vividos en aquella casa. Salió de la habitación. Subió las escaleras, pensando en que echaría de menos todos y cada uno de aquellos estrechos y desiguales escalones. Una vez, de pequeña, con cuatro años, se lanzó por ellos sentada en una tabla, cómo si fuera un tobogán. Rió al recordarlo. Con ello recordando también que había estado toda su vida en ésa casa.
Entró en el cuarto de sus padres. Éso sí que le traía recuerdos: desde los 4 años hasta los 7, cientos de noches se había ido a dormir allí, acostándose entre sus padres, teniendo miedo de los monstruos. Recordó cómo Lara dormía siempre a la izquierda de la cama, Richard en la derecha, y ella en medio, sintiéndose protegida entre sus papás. Sonrió al recordar el pánico que le provocaban los monstruos cuándo era niña y lo reconfortada que se sentía al meterse en la cama de sus padres, teniendo a uno de ellos a cada lado para que la cuidaran. Le pareció verse a sí misma de pequeña y a sus padres acostados en la cama, ella en medio de los dos.

-Papi, mami, ¿si viene el monstruo me protegeréis?- preguntaba con su voz aguda.

-Claro, Aly, no debes tener miedo.- repuso Lara acariciando el cabello rubio de su hija.

-Pero eres tan pequeña que igual te aplastamos entre los dos sin querer.- bromeó Richard dándole un toque en la nariz a su primogénita.

-¡No!- Aly se tapó los ojos con las manos.-No quiero que me aplastéis, me vuelvo a mi cama, aunque allí estén los monstruos.-

-Que es broma, cielo, no te vamos a aplastar.- repuso Richard besando la frente de la pequeña.-Puedes venirte a dormir con nosotros cuándo quieras.-

-Pero un día tendrás que entender que los monstruos de tu cuarto no existen, ¿vale?- inquirió Lara.

-Vale. Pero éso cuándo sea mayor.- repuso Aly con su vocecita de niña pequeña. 

Sus padres la abrazaron y se durmieron los tres plácidamente.

Se desvanecieron de la cama en cuánto Aly dejó de recordar. Sonrió, pensando en que ya hacía años que era mayor, hacía años que entendía que los monstruos no eran reales y hacía años que había dejado de dormir con sus padres al menos una noche cada semana.
Entró en el único baño de la casa. Recordó lo nerviosa que se puso cuándo, a los 13 años, le bajó la regla en aquél mismo baño. Recordó cuándo tenía 3 años y cada día se daba baños de espuma junto a su madre. Recordó que una vez, un par de años atrás, Cindy y ella se estaban lavando los dientes juntas cuándo Cindy resbaló con jabón húmedo que se había caído al suelo, y para no caerse se aferró a Aly. Las dos acabaron por el suelo con las bocas llenas de pasta de dientes. Recordó también la de veces que se estaba duchando con agua templada y Cindy abría el grifo de la cocina para que su hermana mayor se quemara en la ducha. Recordó los gritos que pegaba en cuánto el agua templada que caía sobre su cuerpo se volvía ardiente, quemándola. De vuelta al presente, se echó a reír otra vez.
Salió del baño y entró en el cuarto de Cindy. Se vió a sí misma con 10 años haciendo una guerra de almohadas junto a una Cindy de 6 años, ambas saltando sobre la cama mientras se golpeaban con los cojines, llenándolo todo de plumas. Recordó también la de cuentos que le había contado a Cindy para que se durmiera, cuándo ella tenía 12 y Cindy 8. Eran sólo unas crías en aquél entonces, pero se acordaba perfectamente de todo. 
Finalmente entró en su habitación, la que dejaría de ser suya al día siguiente. Acarició el escritorio en el que había hecho todos los deberes de su vida.

-Mi habitación...- murmuró con ternura.

Se acercó a su cama y se tiró en ella. Trataba de abrazarla. En aquella cama había dormido toda su vida. Había pasado noches en vela sin poder dormir, mirando el techo y sobando la almohada. En ésa misma cama había llorado miles de veces para desahogarse cada vez que estaba triste. Había sido despertada por sus seres queridos y había escuchado miles de veces los cuentos que Lara y Richard le contaban antes de dormir cuándo era una niña.
Se levantó de la cama, dando por concluida sus tremenda nostalgia. Se prometió no llorar, y pensaba cumplirlo. Quiso pensar que era sólo una casa. Pero no. No era sólo éso. Era la casa en la que había vivido desde que nació. Su vida entera en aquella casa. Despedirse de ella costaba muchísimo. Miró alrededor una última vez, agradeciendo en silencio a cada pared, cada rincón, cada objeto de aquél sitio. En los pies de la cama quedaba su última mochila, la cuál Lara había olvidado llevar a la entrada. Cuándo dejó de mirar alrededor, Aly se agachó para cogerla y se la colgó a la espalda. Salió de su habitación, se giró para mirarla de nuevo y suspiró, sonriendo. Cerró la puerta de ésta con mucho cuidado, mirándola y contemplándola hasta que la puerta estuvo totalmente cerrada.
Bajó los escalones por última vez, disfrutando la sensación de pisar todos y cada uno de ellos. Fue hacia la puerta, dónde quedaban sus dos maletas restantes, puesto que las otras dos las tenía Harumi fuera. miró alrededor una vez más, la última. Cogió el asa de ambas maletas, una con cada mano.

-En fin...- dijo girándose. Admiró su casa. Supo que, aunque su nuevo hogar iba a ser alucinante, la echaría muchísimo de menos.-Supongo que hay que despedirse.-

Su casa entera pareció responderle en silencio, simplemente estando ahí. Aly suspiró y abrió la puerta de la entrada. A varios metros, distinguió a Harumi escribiendo mensajes con el móvil, con una maleta a cada lado de las piernas. Salió de la casa, arrastró las maletas tras de sí y se asomó una última vez.

-Adiós.- murmuró, dejando en el aire sus palabras.

Cogió el pomo de la puerta y la cerró lentamente, agachando la mirada hacia el suelo, para no hacer la cosa más larga y despedirse de su casa de una vez por todas. Cerró la puerta por completo y se giró, viendo a Harumi de nuevo. Cogió sus dos maletas y se acercó hacia ella.

-¿Ya estás lista?- preguntó Harumi.

-Sí.- asintió Aly.-Vamos a tu casa.-

Las dos amigas empezaron a andar juntas por la calle, cada una arrastrando por el suelo las dos maletas de ruedas, una en cada mano. Aly miró hacia atrás, viendo el exterior de su casa.
Su antigua casa.

~~~

-Bueeeeeno, pues aquí estamos.- suspiró Harry dejando las llaves en la mesita de la entrada de su casa y avanzando hacia el salón. Sus cuatro mejores amigos entraron tras él.

-Harry, no acabo de entender por qué quieres que pasemos la tarde aquí contigo.- dijo Louis quitándose la chaqueta y dejándola en el perchero.-Tengo una cita con Eleanor en media hora y me has insistido un montón para que venga.-

-No me apetece estar sólo ésta tarde, éso es todo.- repuso Harry sentándose en el sofá.

-No estarás solo.- dijo Zayn caminando hacia él.-Ahora vendrán tu madre y todos sus trabajadores.-

<<Incluida su primera modelo...>> pensó Harry bajando la mirada.

-¿Queréis jugar a videojuegos?- preguntó el chico de cabello rizado.

-¡Aaaaaaaaaaaah!- gritó Louis mirando el reloj de pared del salón de estar.

-¿Qué?- preguntó Liam acercándose preocupado.

-¡Mi cita con Eleanor no es en media hora! ¡¡Es en cinco minutos!!- chilló el mayor.-¡Me voy ya! ¡No llegaré al Starbucks a tiempo!-

Corrió hacia la entrada, recogió su chaqueta con tanta prisa que tiró el perchero, que pesaba debido a la ropa que sostenía, abrió la puerta y se fue corriendo dando un portazo.

-¡El perchero!- gritó Niall llevándose las manos a la cabeza.

-¿El perchero?- Harry se levantó del sofá.

-¡El perchero!- dijo Zayn acercándose a Niall.-Oh, no, es de oro, y Harry lo adora...-

-¡MALDITO LOUIS!- gritó Harry yendo hacia la entrada. Recogió los abrigos y chaquetas que había en el perchero y que ahora estaban esparcidos por el suelo, dejándolos sobre el pequeño sillón de la entrada.-¡Cómo mi perchero de oro tenga una sola grieta lo mato!-

Se dirigió a él y lo puso en pie de nuevo con la ayuda de Niall y Zayn. Un perchero de oro macizo pesaba bastante. Lo colocaron de pie y Harry cogió las chaquetas del sillón para ponerlas de nuevo en el perchero.

-Mf...- protestó dirigiéndose al sofá de nuevo.

-Harry, voy a echarme un rato, me muero de sueño.- repuso Liam dirigiéndose hacia las escaleras para ir al dormitorio que tenía en aquella casa.

-Vale, Li.- contestó Harry sentándose de nuevo en el sofá.

En cuánto Liam empezó a subir las escaleras, tres de sus nueve gatos bajaron corriendo por éstas, yendo a recibir a su dueño.

-Oh, yo me voy.- intervino Zayn.-Van a bajar todos tus gatos y me pongo nervioso cuándo me llenan la ropa de pelo.-

-¡Zayn! Vas a ofender a Sissi, Harrysino y Angelito.- dijo mientras los tres gatos se subían en el sofá a su lado. Los acarició y acto seguido bajaron.

-Lo siento Harry, tus nueve gatos son adorables, pero me dejan los pantalones perdidos. Y el pelo de gato no se va bien de la ropa.- objetó Zayn yendo hacia la puerta.-Te veo mañana.-

Se marchó. Los tres felinos fueron hacia la cocina a beber agua de sus bebederos, dejando a Harry sentado en el sofá y a Niall de pie en mitad de la sala sin saber qué hacer. El menor le sonrió al rubio.

-¿Un ajedrez?- preguntó.

-Mmm... No. Yo la verdad quería ir a un Nando's a merendar, pero cómo nos has llamado...- repuso éste encogiéndose de hombros y mirando alrededor. Parecía aburrirse bastante en aquél momento.

-Porfa, Niall. ¡Necesito entretenerme, hacer algo! ¿Te hace un billar?- insistió el de cabello rizado con una sonrisa nerviosa.

-Lo siento Harry, me voy.- respondió el irlandés señalando la puerta que había a varios metros tras él.

Acto seguido se giró y echó a andar hacia la puerta, hasta abrirla, cerrarla y salir. Harry acto seguido oyó cómo, desde el piso de arriba, Liam cerraba la puerta de su habitación. Suspiró profundamente y se hundió aún más en el sofá.

-Pues nada...- masculló, sólo en aquél enorme salón.-No hay nada cómo el apoyo de tus mejores amigos.- ironizó.

En realidad, había llamado a sus amigos para poder estar con ellos mientras su madre hacía la sesión de fotos con Brianna, ya que iba a tener lugar aquella misma tarde. No quería ver a Brianna posando, vestida con preciosos trajes, un maquillaje espectacular y poses seductoras frente a una cámara. Aquello le tentaría demasiado a volver a acercarse a ella. Y no quería, sabía que no sería bueno ni para él ni para ella. Y verla guapísima posando sonriente no ayudaba a Harry en absoluto. Siempre podía encerrarse en su cuarto hasta que la sesión de fotos finalizara. Pero entonces Anne se pensaría que no apoyaba su carrera cómo diseñadora. Ésa era la gran desventaja de que su madre se hiciera diseñadora y la chica que le gustaba modelo de la diseñadora. De repente se oyó un sonido de llaves y la puerta se abrió. Anne entró seguida de las costureras y unos cuántos ayudantes para preparar la sesión fotográfica.

-¡Mamá!- sonrió Harry.

Al ver que no había señales de Brianna por el momento, se relajó.

-¿Qué tal?- preguntó levantándose del sofá y acercándose a Anne con una sonrisa.

-Genial, cariño, hoy es la primera sesión de fotos de la que será mi primera línea de moda. ¡Estoy tan emocionada!- exclamó Anne dando palmaditas. Besó a su hijo en ambas mejillas.-Va a ser fabuloso. Ayuda a éstos señores a montar los focos y la pantalla, por favor.-

-¿Pantalla?- preguntó Harry mientras un hombre le colocaba un trípode en las manos.

-Sí... Ya sabes, el fondo para la sesión fotográfica.- sonrió Anne distraídamente mientras una chica rubia le entregaba una camiseta dorada con bordados blancos.

-Ah, claro.- Harry asintió con la cabeza y se dirigió hacia el salón junto al fotógrafo y el resto del equipo que preparaba el escenario.

Los dos hombres empujaron la mesita que había frente al sofá hasta dejarla a un lado del salón. Otros dos empezaron a preparar la tela blanca delante de la tele, de modo que se podía ver la sesión fotográfica sentado en el sofá. Harry abrió y colocó el trípode de pie delante del sofá, el fotógrafo puso su cámara sobre el trípode y Harry se apresuró a ayudar a un chico y una chica que transportaban entre los dos un montón de ropa apilada cómo una montaña.

-Ah, todo éso hay que doblarlo y prepararlo en el salón para que la modelo se lo ponga.- dijo Anne mientras firmaba un documento sobre el lanzamiento de la ropa. El documento lo sostenía otro hombre sobre una carpeta. Una vez firmado, se alejó, llevándose el papel con él.

-Cuánto ajetreo, ¿no?- se quejó Harry.

Los otros dos y él dejaron la pila de ropa sobre el sofá y empezaron a coger prendas de ésta y a doblarlas. En ése momento un timbrazo irrumpió en el sitio.

-¡La modelo!- Anne dió palmitas.-He enviado a Gemma a recogerla. ¡Rápido, preparadlo todo, por favor! ¡Maquillaje! ¡Id a vuestros puestos! ¡Tenéis que peinarla y maquillarla según os diga!- gritó corriendo hacia la puerta. La abrió, dejando ver a una Brianna sonriente.-¡Hola, querida!-

-Hola.- saludó Brianna con su voz suave.

~~~

-No sacarás toda tu ropa, ¿verdad?- preguntó Harumi sacando un futón japonés del armario de puertas correderas.

-Claro que no.- respondió Aly, guardando en el mismo armario una camiseta y unos pantalones.-Sólo el pijama y la ropa que vaya a ponerme mañana para ir al insti.-

-¡Es genial! Mañana desayunaremos juntas y nos iremos al insti paseando.- Harumi aplaudió, arrodillada en el suelo. Acto seguido empezó a extender el blanco futón.

-Entonces... ¿Voy a dormir aquí?- finalizó Aly girándose y señalando el fino futón blanco que Harumi hacía rodar por el suelo para abrirlo.

-Es mucho más práctico ésto que las camas normales. Mis padres y yo tenemos camas normales, pero para los invitados guardamos ésta habitación vacía y los futones.-

-Ya lo sé, pero todas las otras veces que he dormido aquí me has puesto un colchón en el suelo de tu cuarto, no un futón en la habitación de invitados.- repuso Aly.

-Necesitas tu espacio personal, estás estresada.- repuso la japonesa arrodillada sobre el futón. Agarró dos cojines y los puso sobre éstos, contra la pared y las sábanas blancas. Acto seguido se levantó y se apartó del futón, caminando para rodearlo, reuniéndose con Aly.-¿Y bien? ¿Qué te parece?-

-Tiene pinta de ser un poco incómodo. ¿Por qué no sacas el colchón?- insistió Aly.

-Vaaaale, te diré la verdad: mis padres lo tiraron hace poco. No sé por qué. Supongo que quieren que los invitados respeten las costumbres japonesas. Así que ya nada de colchones en el suelo, sino futones.- explicó Harumi cerrando la puerta corredera del armario.

-Nunca antes he dormido en uno de éstos. ¿Y si me resulta incómodo? Es decir, es muy fino.- Aly se acercó con pasos lentos.

-¡Qué va! ¡Es muy cómodo!- Harumi sonrió.

-¿Entonces por qué tus padres y tú usáis camas normales?- Aly puso las manos en las caderas.

Harumi agachó la cabeza.

-Ésto... Eh... Porque son más cómodos aún.- repuso con una sonrisa nerviosa.-Prefiero serte sincera.-

Aly rodó los ojos suspirando y cerró la cremallera de su maleta. Había sacado su pijama y un conjunto, y todo aquello estaba en el armario de aquella misma habitación. Se sentó sobre el futón y le resultó sorprendentemente cómodo y blando. Harumi sonrió al ver a su amiga por primera vez sobre un futón. Parecía que estaba cómoda, dado que sonrió mientras se apartaba su flequillo rubio de lado con un gesto de la cabeza.

-Me gusta.- repuso sonriendo.

-Lo sabía.- Harumi hizo palmaditas.-Voy a por algo de helado a la cocina.-

En ése momento un coche pitó fuera. Las dos chicas salieron y vieron el coche de Gemma. Ella bajó la ventanilla.

-¡Harumi! ¡Mi madre te envía a recogerte!- exclamó.

-Oh, yo tenía pensado llamarlo a él para que viniera a recogerme.- Harumi se rascó una mejilla.-Pero da igual. ¿Vienes, Aly?-

-No, me quedo aquí. Voy a descansar un rato.- repuso Aly.

-Bien, ¡adiós!- Harumi fue hacia el coche y se sentó junto a Gemma.

Ésta aceleró y el coche avanzó por la carretera, dejando a Aly sola en la casa de los Yuriko.

~~~

Gemma y Harumi llegaron a la mansión. El coche se detuvo en el pequeño aparcamiento que había en la carretera frente a la casa y ambas jóvenes salieron del coche.

-Entonces mi madre quiere que trabajes con ella.- repuso Gemma cerrando la puerta del piloto.

-Síp.- Harumi hizo lo mismo.-¡Estoy muy emocionada!-

-¿No te has traído diseños tuyos ni nada?- la castaña rodeó el coche y abrió el maletero.

-Eh... No. Y hoy mismo diseñaba un traje en clase de mates. Olvidé traer mis bocetos.- dijo con una sonrisa nerviosa.

-No pasa nada.- Gemma sacó un portátil negro del maletero de su coche y lo cerró.-Pero más te vale dibujar bien ahora, porque seguro que mi  madre te exige que le hagas un boceto.-

-Espero hacerlo bien.- rió Harumi.

Cruzaron el resto del exterior a paso suave, Gemma sosteniendo el portátil bajo un brazo. Ambas entraron en la casa mientras seguían conversando sobre el nuevo trabajo de Harumi y la interesante carrera de Anne cómo diseñadora de moda.
BongoEn el salón, el fotógrafo hacía fotos a Brianna. la cuál posaba con una raqueta de tenis entre las manos. Anne observaba al lado, sonriente, y Harry se removía en el sofá. Ver a Brianna tan guapa y con ropa tan corta (¡y además posando!) le ponía muy nervioso. Resopló, apartando la mirada, y tirándose del cuello de su camisa. Brianna hizo otra pose mirando a cámara, sosteniendo la raqueta.

-¡Ya hemos llegado!- gritó Gemma alegremente con su voz chillona, mientras que el fotógrafo tomaba otra foto de Brianna.

-¡Por fin!- Anne dió palmaditas.-Hola, Harumi.-

-Hola.- la japonesa se inclinó levemente. Miró a Brianna y se sorprendió notablemente.-¿Brianna?-

-¿Harumi?- la chica alzó una ceja, dejando la raqueta en el sofá. Se acercó a ella.-¿Qué haces aquí?-

-Voy a trabajar ayudando a Anne a diseñar. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?-

-Soy su primera modelo.- repuso Brianna señalando la cámara con un gesto de la mano.-He empezado hoy mismo. No sabía  que fueras a trabajar con ella.-

-Yo tampoco sabía que eras modelo.- dijo la japonesa.

-De hecho, no lo soy, estoy empezando con Anne.- sonrió Brianna.

-Puedes tomarte un descanso.- le dijo Anne al fotógrafo.-Tú también, Brianna. Harumi, querida, necesito que me enseñes alguno de tus diseños para poder evaluarte.-

-No los he traído.- suspiró la japonesa agachando la cabeza.

-Oh, no hay problema, dibújame alguno.- dijo yendo hacia el comedor. Allí había papeles en blanco y bolígrafos, junto a un pequeño lápiz acortado debido al desgaste.-Siéntate y dibuja tranquilamente lo mejor que sepas. Cuándo acabes enséñamelo y si me convence hablaremos de tu contrato.-

-Genial. ¡Gracias!- Harumi hizo una reverencia en señal de agradecimiento y respeto. Harry entró en el comedor mientras que Anne salía.

-¿Qué? ¿Estás contenta?- sonrió Harry.

-Mucho.- Harumi asintió con la cabeza.-Gracias otra vez por tu ayuda, Harry.-

-Qué menos por una amiga.- el cantante le revolvió el pelo y se sentó a su lado para ver qué dibujaba.

~~~

Martes 18 de junio. Quedaban sólo tres días para la entrega de notas, y todas las clases eran exámenes finales o deberes sin parar para subir nota. Acababa de empezar la clase de Historia y los alumnos esperaban en clase a que llegara el profesor. En la pizarra verde oscuro, se leía la frase "ESTOY CONTRATADA" escrita con tiza, cortesía de Harumi. Su firma se distinguía, también escrita con tiza, bajo la frase. En aquél momento, la japonesa, sentada sobre la mesa de los profesores, explicaba que Anne Cox la había contratado a todos aquellos que le preguntaban tras ver la frase que había escrito en la pizarra. Aly hablaba con Niall sobre lo que le costó despedirse de su antigua casa. Liam, Zayn y Louis también conversaban sobre ideas para próximas canciones. Faline sobaba a Harry. Celine estaba sentada en su sitio, con la cabeza apoyada en las manos, mirando el techo sonrojada y con una pequeña sonrisa. Valery y Brianna se limaban las uñas de manera idéntica.

-¡Viene el profe!- gritó Rodrick, que estaba asomado a la puerta del aula vigilando para ver cuándo llegaba el profesor.

Todos corrieron a sus sitios. Se sentaron en sus asientos y rápidamente colocaron sus estuches, libros y cuadernos en las mesas. Un segundo después entró el profesor.

-Buenos días, clase.- sonrió.-Me alegra ver que ya estáis con el material preparado.-

Todos reprimieron sus ganas de reírse.

-Empecemos la clase.- añadió el profesor dejando los libros sobre su escritorio.

La clase de Historia transcurrió con bastante tensión, ya que el final de curso estaba a la vuelta de la esquina. Todos los alumnos iban a tener que esforzarse mucho en los últimos exámenes si querían sacar buena nota y pasar a la universidad. Tocó el timbre y fueron a clase de música. Allí, las sillas con pupitre pequeño incluido se habían colocado en círculo, dejando un amplio espacio en el centro. En las paredes estaban colgados varios instrumentos y cómo no, la pizarra. Los alumnos tomaron asiento. Pero la profesora de música no se presentó. Pasaron cinco minutos.

-¿Hola?- saludó un profesor de guardia mientras entraba.-Chicos, Mery no ha venido. Es la única profesora de música así que podéis salir al patio, a la cafetería, o quedaros aquí estudiando. No hagáis el burro.-

Se fue y enseguida la mayoría de alumnos se levantaron de sus sillas puestas en círculo y salieron de la clase. Sólo quedaron One Direction, Aly, Harumi, las gemelas Parker y Brianna, la cuál no se había percatado de lo que había dicho el profesor debido a que estaba con el móvil, mandándose mensajes con Scott.

-¿Y si nos vamos a la cafetería a por pizza o algo?- propuso Niall sonriendo.

Harumi, Liam, Louis, Zayn y Faline vitorearon alegres. Salieron tras el irlandés de la clase. Celine miró tensa a Aly, Brianna y Harry, y luego se levantó.

-¡Esperadme!- gritó mientras salía de la clase.

Harry le sonrió a Aly. Ésta le devolvió el gesto, algo incómoda, y sacó su móvil empezando a teclear cosas.

-Brianna, ¿podemos hablar un momento?- preguntó Harry de repente, arrepintiéndose de decir aquellas palabras en cuánto la morena lo miró.

-Claro.- dijo desconfiada.

Ambos se levantaron y fueron hacia el escritorio del profesor, en el cuál había dispuesto un pequeño teclado eléctrico para las clases de música. Aly los vió alejarse y luego recondujo su mirada hacia su móvil, mientras se mandaba mensajes con Melanie.

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó Brianna mientras se cruzaba de brazos y soltaba un pequeño suspiro.

Harry sintió que sudaba. ¿Para qué la había llamado exactamente?

-Sólo... Sólo necesitaba que me hablaras.- dijo agachando la cabeza.-Escuchar tu voz yendo dirigida a mí.-

Brianna entreabrió los labios, conmovida, a punto de enternecerse, pero recordó que tenía novio. Scott era maravilloso. Pero Harry... ¡NO! Scott, Scott y Scott. No podía tropezar dos veces con la misma piedra. Un momento, ¿qué piedra? ¡Harry era un muro entero! Había perdido la cuenta de las veces que le había mareado con el "ahora salimos, ahora no salimos." Así que se limitó a negar con la cabeza mientras ponía una leve mueca.

-Harry, no entiendo a dónde quieres llegar.- dijo cansada y decepcionada.

-¿Adónde quieres que lleguemos?- dijo él, ésta vez con un punto de seducción en la voz.

¡Pero bueno!

-Estoy indignada contigo, Harry.- repuso Brianna mostrándose impasible, aunque por dentro estaba roja de rabia ante el descaro del cantante.-¡No entiendo cuándo pararás!-

-¿De qué?- Harry parecía confuso.

-¡De hacer lo que haces!- Brianna resopló.-No aguanto más tiempo tus jueguecitos.- se pasó una mano por el pelo, frustrada, mientras un denso silencio se formaba.-Dímelo claramente. Di lo que sientes por mí.-

Aly desvió su mirada hacia la pareja discutiendo. Estaba preocupada por ambos, sobretodo por Harry, su mejor amigo. Miró de nuevo su móvil, pero oía a medias lo que Brianna gritaba, ya que ellos dos se habían situado muy lejos de ella. Sus ojos azules oscilaban su mirada del móvil a ellos y de ellos al móvil. Se lo acercó aún más a la cara, tratando de concentrarse en los mensajes que ella y Melanie intercambiaban. Pero miró de reojo a Harry y a Brianna.

-Que... ¿Que te diga qué?- Harry parpadeó, entreabriendo los labios debido a la confusión y el desconcierto.

-Dímelo ya.- Brianna parecía agotada, cómo si acabase de correr treinta kilómetros sin pararse a descansar ni un momento.-Dime claramente lo que sientes hacia mí. Dime si es algo sincero o si sólo es un juego.-

Harry estaba desconcertado, pero más o menos lo ocultaba.

-Por favor, dímelo ya.- Brianna se mordió el labio inferior para no llorar.

Al oír la voz quebrada de la chica, Aly se levantó de la silla, suponiendo que algo malo sucedía. Se acercó a la pareja, pero ellos no se fijaron en ella. Se detuvo a medio metro de ellos para dejarles espacio. Apoyó ambas manos en el respaldo de una silla que tenía delante.

-C... ¿Cómo dices?- el cantante seguía desconcertado.

-Harry, por favor, dímelo. Con sinceridad, desde tu corazón. Sólo quiero saber si sientes algo real por mí o si puedo irme tranquila.- pidió Brianna.-Dime si lo que sientes por mí es algo de verdad o si es sólo un juego.- repitió.-No puedo más.-

Unos instantes de silencio. Los ojos verdes de Brianna al borde de las lágrimas, aunque aún sin caer. Harry, mirando a Brianna a los ojos, ella sosteniéndole la mirada con dificultad, cómo si los ojos verdes de Harry pesaran igual que una tonelada de acero. Aly tensa, mirando alternativamente a ambos y sintiendo escalofríos. Harry bajó la cabeza, pareciendo meditar su respuesta. La tenía muy clara. Su corazón se contrajo, alzó la vista y miró a Brianna con una media sonrisa.

-Es sólo un juego. Me aburro fácilmente. Éso es todo.-

Un puñal se clavó en el corazón de Brianna, otro en el de Harry. Aly entreabrió los labios, reprimiendo sus ganas de pegarle una bofetada a su amigo. Harry le sostuvo la mirada a Brianna. Ella sólo le devolvía la mirada, estupefacta. Aly no sabía si debía intervenir o mantenerse al margen.

-Éso era todo lo que necesitaba oír.- repuso Brianna con voz medio rota y llena de ira, echando a andar a paso rápido, esquivando a Harry y saliendo de la clase dejando tras de sí un gran silencio en el lugar.

Tan pronto cómo pasó por el umbral, las lágrimas que había estado aguantándose empezaron a caer incontrolablemente por sus ojos y resbalando por sus mejillas, mientras que su rostro se iba tornando más triste a cada paso que daba.

Dentro del aula, Harry y Aly se quedaron completamente a solas. Harry vió a Brianna salir por la puerta, en cuánto ella estuvo fuera, él apretó los labios y bajó la cabeza, mientras que sus ojos verdes se llenaban de lágrimas de puro dolor. Pasaron unos segundos de silencio. Aly respiró profundamente y trató de hacer que su voz sonara suave.

-Harry, ¿por qué has dicho éso?- preguntó con un tono preocupado, femenino, suave cómo la seda y algo maternal.

-Porque estoy enamorado de ella y no puedo hacerla feliz.-

~~~

Llegó la tarde, con ella una Aly decepcionada al saber que no podía irse a su nueva casa hasta que fuera de noche. Lara, su madre, se lo había comunicado por teléfono, dado que el nuevo piso aún estaba siendo amueblado. Así que Aly había ido a comer a casa de Harumi y había guardado su pijama quitado de la noche anterior. Ambas estaban aburridas tiradas cada una en los dos sofás del salón de la casa de los Yuriko.

-Para ser millonaria novata, no estoy pasándolo muy bien que digamos.- suspiró Aly con un brazo echado sobre la cabeza.

-¿Una partida a la Wii?- propuso Harumi, incorporándose en el sofá y quedándose sentada.

-Béh.- Aly resopló.-No me apetece. Ya jugamos a la Wii anoche después de cenar.-

-¿Y qué hacemos? Acabamos de merendar y estamos aquí muertas de aburrimiento. Ni siquiera la tele está encendida.- repuso la japonesa señalando el televisor apagado que había en el salón.

-Bueno...- Aly se rascó la cabeza.-Mi madre me ha dicho que si voy a entrar en la clase alta de la sociedad, igual que ella, mi padre y mis hermanas, tendré que comprarme ropa más... "acorde" con mi nuevo estilo de vida.-

Harumi la miró incrédula y desconcertada, abriendo sus ojos negros de par en par.

-¡¿Quieres ir de comprar?!- preguntó a gritos.-¡¿Me estás pidiendo que vayamos de compras?!- echó la cabeza levemente hacia atrás, pareciendo asustada.-¡¿Quién eres tú y qué has hecho con mi amiga?!-

Aly no pudo evitar sonreír. Cerró los ojos y también se incorporó, pasando de estar tumbada en el sofá a sentada, igual que había hecho Harumi antes.

-Sé que suena raro, pero... Es cierto que no pega mucho tener casi dos millones de dólares e ir con sudadera.-

-¡Has cambiado!- dramatizó Harumi llevándose el dorso de la mano a la frente.

-Qué va.- Aly hizo una mueca.-Mi estilo sigue siendo informal, sabes que nunca he forzado mi gusto para la ropa. Pero... ahora que soy famosa, por mucho que odie decirlo...- Aly dejó las palabras suspendidas en el aire.

-¡No lo digas! ¡No lo digas!- adivirtió Harumi.

-... Tengo una imagen que mantener.- suspiró Aly.

Harumi hizo un sonido mezclado entre gemido y gruñido. Agarró un cojín y se lo apretó contra la cara.

-Y lo dijo.- masculló contra la tela suave del cojín.

-Harumi, no soy yo, es que ahora todo el mundo va a estar pendiente de cómo me vista, de cómo me vea, o de lo que haga.- suspiró la rubia, levemente frustrada.-Mira a los chicos. Ir vestidos con corbata no es algo que les apasione. Pero lo hacen porque sí. Forman parte de la alta sociedad. Y yo estoy entrando en ella. Tendré que imitar sus actos de vestirse bien, ¿no?-

Harumi se retiró el cojín de la cara mientras sofocaba una risita.

-Siempre supe que si algún día te hicieras rica y famosa estarías algo perdida, pero no tanto.- repuso con su voz alegre y su acento japonés.

-Ja-já.- ironizó Aly, frunciendo las cejas.-Eres la chica más graciosa del mundo.-

Harumi se rió.

-¡Es que no tienes ni idea de lo que hacer! ¡Estás tan perdida! ¡Seguro que no sabes ni distinguir una marca de ropa de otra!- se tronchó de risa.

-Pues no.- masculló Aly por lo bajo, algo molesta.

-Vale, bromas aparte. Creo que deberías hacer algún cursillo para aprender cómo no agobiarte con las cámaras y éso.- explicó.

-¿Hay cursillos de éso?-

-No lo sé.- la japonesa se encogió de hombros.-Hoy en día hay cursillos de todo.-

Aly se pasó una mano por el cabello rubio y miró a Harumi.

-Entonces, ¿vamos o no vamos?- preguntó con mirada imprecisa, pareciendo pedirle un favor.

Harumi rodó los ojos, sabiendo que aunque la vida de Aly iba a cambiar mucho, así cómo sus hábitos, ella seguiría siendo la misma, así que se levantó e hizo un gesto con los brazos, cómo si presentara una obra de teatro, mientras gritaba:

-Kōnyū suru!- lo cuál significaba "¡A comprar!" en japonés, su idioma natal.



Una hora después, las dos chicas habían entrado en unas quince tiendas y Aly sólo se había comprado una camiseta dorada y unos pantalones pitillo negros, cada prenda en una ropa. Llevaba ella las dos bolsas, cada una en una mano, y Harumi, por su parte, caminaba mientras enviaba mensajes con su móvil.

-En serio, no entiendo cómo va ésto de ir de compras.- suspiró la rubia, resoplando para apartarse de la cara un rebelde mechón rubio y liso de sus suaves cabellos.

Ambas cruzaron la carretera por un paso de cebra mientras que Harumi se guardaba el móvil en el bolsillo del pantalón. Una vez que llegaron de nuevo a la acera, Harumi se cruzó de brazos y miró a su amiga.

-Ir de compras puede ser muy divertido si te lo propones. Sólo tienes que dejarte guiar por la ropa.- explicó.

-¿Qué?- Aly miró de reojo a su dulce amiga japonesa, sin entender lo que quería decirle.

-A ver, no es tan aburrido cómo tú te crees.- trató de persuadirla Harumi.-Cuándo ves algo que te gusta, lo demás viene sólo.-

-Ya he visto algo que me gusta, la camisa.- alzó la bolsa que llevaba en la mano derecha.-Y los pantalones.- bajó la mano derecha y alzó la bolsa de su mano izquierda.-Pero en las tres últimas tiendas no he visto absolutamente nada que me guste.-

-Bueno, quizás porque hemos ido a tiendas demasiado ostentosas.- Harumi se rascó la cabeza.

-Sí.- asintió Aly.-Porque que yo sepa, no se necesitan botas hasta la rodilla con tacones de veinte centímetros para debutar en la alta sociedad.- miró alrededor. Hacía un día bonito, además los pájaros cantaban de vez en cuándo, y no se notaba ni calor ni frío. El día perfecto para ir de compras. Lástima que Aly no supiera del todo bien cómo llevar a cabo el proceso sin fracasar.

-¿Y si vamos a tiendas de lujo más "normales," eh?- propuso la oriental con una sonrisa nerviosa.

-¡Sí, por favor!- exclamó la rubia.-Porque no quiero ir a más tiendas con ropa de Ke$ha y zapatos de Lady Gaga.-

Harumi soltó una risita y ambas siguieron paseando. Visitaron más tiendas y el objetivo de Aly fue cumplido, logró encontrar ropa que iba buscando, informal cómo a ella le gustaba pero un poco elegante para cumplir con su nueva función social: tener una imagen que mantener al ser famosa principiante.
Una hora más, y ya se había hecho con siete bolsas. Tres de ellas las llevaba Harumi para ayudarla. Se detuvieron en un Starbucks para descansar y beber algo. Ambas se pidieron cafés con nata y chocolate. Acomodándose en dos sofás, dejaron las bolsas en el resto del sofá libre.

-Bueno, ya tengo la ropa que necesitaba. Ésto sólo es el comienzo.- repuso Aly pagándole a la camarera. Acto seguido bebió de la pajita de su café.

-Sí, porque a partir de ahora toda la ropa que compres será similar a ésta o más elegante aún.- respondió la japonesa rodeando con ambas manos su vaso, del que salía un olor delicioso a café, chocolate y nata mezclados.

-Espero que no me cueste demasiado integrarme entre los niños pijos.- suspiró Aly.

-Te costará.- Harumi se echó a reír.-La gente de la alta sociedad es refinada, elegante, clásica, impecable, calmada... Tú eres burra, alocada, impaciente, explosiva, perezosa, malhablada...-

-Suficiente.- Aly la mató con la mirada.

-Estoy siendo sincera.- Harumi se encogió de hombros y sonrió inocentemente.

Aly rodó los ojos.

-Te deseo mucha suerte ya que estás metida en un mundo complicado. A partir de ahora vas a tener que parecer perfecta en todo momento, sonreír a la prensa, madrugar mucho, acudir a entrevistas en caso de que te salgan, asistir a fiestas, cotilliones...-

-¿Cotilliones?- Aly reparó en la última palabra, dejando de sorber su café por la pajita verdosa.-¿Qué es éso?-

-¿Un cotillion? Es un baile que tiene lugar entre numerosos miembros de la alta sociedad de cualquier ciudad. Se organizan a menudo, y consiste en una fiesta muy lujosa en la que la gente se presenta socialmente. Suele haber millonarios, peces gordos, gente con pasta.- hizo una breve pausa para sorber de su café con la nata ya derretida.-En los cotilliones también se entrena a la gente para que aprendan las normas de comportamiento social. Es, en general, cómo una introducción al mundo de los ricos.-

-Ah...- Aly asintió con la cabeza.-Oye, y... ¿tú... cómo sabes todo éso?-

Harumi soltó una risita.

-Veo Gossip Girl.- admitió ruborizándose.

-¡¿QUÉ?!- Aly se echó a reír.-Vale, reconozco que yo a veces me he planteado verla, pero sólo porque sale Taylor Momsen. ¡Aún hiperventilo al recordar cómo la conocí en la fiesta de Johnny Depp!-

Harumi sonrió ante el entusiasmo de su amiga. Ambas miraron por la ventana. Ya estaba anocheciendo.

-Tendré que volver a tu casa y recoger todas mis maletas. Aún necesito que mis padres me digan dónde se encuentra el apartamento nuevo.- explicó Aly.

Unos minutos después, ya habían regresado a casa de Harumi. Ambas chicas dejaron las siete bolsas de ropa por los sofás y en el suelo, y se sentaron en los sofás. Aly cogió su movil para llamar a su madre cuándo entonces le llegó una llamada, justamente, de su madre. Descolgó, curiosa:

-¿Sí?-

-Hola amor, ¿estás en casa de Harumi?-

-Hola mamá, sí, estamos aquí, ¿por qué?- Aly miró a su amiga.

-Bien, no os mováis, enseguida va tu padre a recogerte, y con el coche, así que ve recogiendo todas tus maletas.- contestó Lara.

-Vale, mamá.- 

Colgó y en aquél momento un claxon se escuchó fuera. Harumi se asomó por la ventana y vió un coche negro lujoso y brillante. La ventanilla se bajó, mostrando el rostro sonriente de Richard al volante. Saludó a la japonesa con la mano.

-¡Aly, ven, mira!- gritó.

Aly corrió a su lado, miró a través del cristal y se asombró al ver a su padre conduciendo un coche que no era el que ellos tenían. Éste era más grande y más bonito.
Recogió sus maletas y se colgó al hombro su mochila, mientras que Harumi le llevó las siete bolsas de la compra, puesto que Aly ya no tenía manos libres. Salieron de la casa y Richard bajó del coche.

-¡Mira qué preciosidad!- exclamó acariciando el techo negro del vehículo.-¿Te gusta, cielo?- le preguntó a su hija.

-Papá, ¿desde cuándo tienes un cochazo negro de marca?- quiso saber la rubia.

-Desde ésta mañana.- repuso su padre sonriendo y abriendo el maletero. 

-Qué pasada.- sonrió la rubia.

Richard ayudó a Aly a meter dentro del maletero sus dos grandes y pesadas maletas, y, al acabar, mientras ella se dirigía a la puerta del copiloto, Richard le quitó a Harumi unas pocas bolsas de las tiendas de ropa y ambos las metieron en el maletero. Richard lo cerró y se dirigió a la puerta del volante.

-Entra y siéntate detrás, Harumi.- le dijo a la mejor amiga de su hija.

La japonesa asintió emocionada y abrió una de las puertas traseras, entrando y acomodándose detrás de Aly. Se abrochó el cinturón de seguridad y colocó las manos en el respaldo del asiento del copiloto, dónde se encontraba su amiga.

-Qué emoción, ¡voy a ver vuestro nuevo piso!- exclamó con su voz chillona.

-Yo sí que estoy emocionada. ¡Se trata de mi nueva casa! Y no tengo ni idea de cómo es.- sonrió la rubia abrochándose el cinturón igual que Harumi acababa de hacer.

-Pues muy bonita y muy grande.- contestó Richard sentándose, cerrando la puerta y también, abrochándose el cinturón. Asió el volante con ambas manos.-¿Listas para ir al edificio dónde está nuestro nuevo apartamento?-

-¡Sííí!- gritaron ambas a la vez, cómo niñas pequeñas.

-Allá vamos.- Richard sonrió, encendiendo la radio y pisando el acelerador. El coche avanzó por la carretera a medida que empezaba a sonar Timber de Ke$ha y Pitbull.

-It's going down, I'm yelling timber, you better move, you better dance...- sonaba la voz de Ke$ha por la radio del coche.-Let's make a night, you won't remember, I'll be the one you won't forget...-

Diez minutos después, y ya siendo completamente de noche, Richard aparcó el vehículo frente a un alto y bonito edificio. Los tres salieron y enseguida del edificio salieron cuatro hombres vestidos de uniforme negro, muy serios, que se quedaron parados en fila. Richard abrió el maletero y les fue entregando las maletas y las bolsas de la ropa que Aly se había comprado.

-Por favor, subid todo ésto.- pidió amablemente.

-¿Quiénes son?- quiso saber Aly.

-Unos ayudantes.- sonrió su padre.-Nunca más volverás a cargar una maleta. A no ser que quieras, claro.-

Aly y Harumi intercambiaron una mirada, sorprendidas y estupefactas.

-Entremos.- repuso Richard.

Entraron en el edificio seguidos de los cuatro hombres, cargados con las maletas de Aly y las bolsas. Dentro, vieron un bonito pasillo elegantemente decorado, con varias puertas y un ascensor cerrado en el fondo. Caminaron hacia allí y Richard llamó al ascensor. En cinco segundos, las puertas se abrieron silenciosamente. Los siete entraron, el ascensor era muy amplio, tanto que cabían ellos siete con las dos maletas de ruedas de Aly. Las puertas eran doradas y las tres paredes restantes consistían en un metro de madera y luego, espejos hasta el techo, el cuál era de color dorado con una pequeña lámpara blanca colgando de él. Se detuvieron en el séptimo piso. Las puertas se abrieron y Richard salió acompañado de su hija, su amiga y los cuatro ayudantes que portaban las pertenencias de Aly. Caminó por los largos pasillos y se detuvo frente a una puerta.

-Bien, Aly...- introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta.-Te presento nuestro nuevo hogar.-

Aly entró, Harumi tras ella, y Richard después. Los ayudantes entraron tras ellos y el último cerró la puerta una vez que hubo entrado. Aly caminó por el pequeño recibidor hasta la esquina que daba al salón, la giró y...
-Guau...- soltó estupefacta e incrédula, prolongando la última "u" de su palabra varios segundos.

Un precioso y lujoso apartamento se extendía ante sus ojos cómo un abanico a la buena vida. De colores claros, dorados y amarillentos, el salón era extremadamente elegante y cuidado, de aspecto cómodo, acogedor, clásico y moderno a la vez.

-Qué pasada...- murmuró parpadeando, embobada y mirando alrededor. 

Los ayudantes pasaban por detrás de ella, llevando las bolsas y maletas de un lado a otro, muy atareados. Harumi lo admiraba todo con las manos sobre la cabeza y soltaba murmuros en japonés de puro asombro. Richard sonrió y se acercó a su hija. Le echó un brazo acogedor sobre los hombros y admiró con ella el apartamento.

-¿Te gusta? Tu madre ha elegido la decoración.- repuso dándole una palmadita en la espalda. Se alejó para ir a su respectivo dormitorio y dejar así que Aly lo viera todo.

Aly se adentró aún más en el salón. Un larguísimo sofá se doblaba alrededor de una gran mesa de madera y cristal, puesta sobre una elegante alfombra. Más lejos, una bonita mesa con una planta colocada en el centro, y ocho sillas doradas a su alrededor, cuatro a cada lado. Las ventanas llegaban desde el suelo hasta el techo, dejando ver unas preciosas vistas del cielo nocturno iluminada por millones de lucecitas del resto de los edificios. Aly se acercó al ventanal y puso las manos sobre el cristal limpio y transparente, apoyándose.

-Harumi, ¡mira qué vistas!- exclamó emocionada.

La japonesa rápidamente se acercó a ella y miró de extremo a extremo la ciudad, también apoyando sus manos en el fino pero resistente ventanal. Ambas chicas parpadearon maravilladas ante la preciosa vista que se abría ante ellas. La ciudad entera se veía hermosa, y más desde aquél edificio que había parecido ser construido para que sus habitantes disfrutaran de las vistas.

-¡Cariño, por fin llegas!- exclamó Lara saliendo de lo que parecía una gigantesca cocina. Vestía pantalones pitillo blancos, tacones dorados y una camiseta elegante, de manga corta y tela dorada brillante. Extendió los brazos hacia su hija.

-¡Mamá!- Aly abrazó a su madre.-¡Éste piso es precioso!-

-Lo sé, mi amor.- colocó un mechón de pelo tras la oreja de su hija.-Sabía que te iba a gustar.- le guiñó un ojo.

Aly sonrió y miró alrededor, dando unos pocos pasos. Harumi seguía mirando por el ventanal, embobada.

-¿Cuánto ha costado?- quiso saber.

-Emmm...- Lara observó la factura que sobresalía de bolsillo delantero de su pantalón. Sonriendo nerviosa, lo empujó hacia abajo con la mano, haciendo que se hundiera del todo en el bolsillo.-No demasiado, cariño.-

Aly acarició con una mano el respaldo del suave sofá mientras caminaba a pasos lentos junto a éste. Era de una tela suave, mullida,  fría y con cierto olor a satisfacción. Espera, ¿olor a satisfacción?

-Un momento...- Aly entrecerró los ojos e inhaló profundamente por la nariz.-¿Éso que huelo es... chocolate?-

-Tarta de chocolate, mejor dicho.- Lara soltó una risita.-La he preparado para celebrar la inauguración de la nueva casa.-

-¡Tarta de chocolate!- exclamó Harumi.-¿Puedo verlo?-

-Claro.- sonrió Lara.

Harumi entró en la cocina haciendo palmaditas con las manos. Lara miró dulcemente a su hija.

-Ven.- Lara cogió a su primogénita de la mano.-Te llevaré hasta tu cuarto.-

Ambas mujeres echaron a andar cogidas de la mano. Segundos después, Harumi salió de la cocina y se percató de que Lara y Aly se estaban alejando, así que echó a correr tras ellas, queriendo alcanzarlas, con cuidado de no dañar ninguno de los lujosos muebles que había por allí.

-Estoy nerviosa.- admitió Aly con una sonrisita.

-No tienes por qué.- sonrió Lara.-Verás cómo te gusta tu nuevo dormitorio. Hace media hora que han acabado de decorarlo del todo. Está detallado al mínimo y tiene unas vistas preciosas, similares a las del salón.-

Caminaron por el pasillo hasta llegar a una puerta de madera blanca. Lara la abrió de par en par y dejó que su hija entrase. Harumi entró tras ella.

-Os dejo verlo, voy a ver cómo se sigue horneando la tarta.- repuso Lara sonriendo y marchándose de allí.

Aly miró alrededor asombrada y con sus ojos llenos de ilusión. En efecto, el cuarto era precioso. Había ventanales iguales a los del salón, que llegaban desde el suelo hasta el techo, y en la esquina había recogida una cortina de color amarillo claro para echarla sobre el ventanal y tener intimidad. Se veían las luces de la ciudad de manera impresionante. La cama era gigante, cubierta de telas doradas y varios cojines, con dos mesitas de noche, una a cada lado, con lamparillas. Había una puerta que daba al baño, una cómoda, un enorme armario empotrado y un escritorio con una silla. En sí, el cuarto resultaba tan grande cómo el despacho del jefe de una oficina.

-¡La leche! ¿Ésta es mi nueva habitación...?- preguntó, sin aliento, enormemente feliz y con una sonrisa plantada en el rostro.

-¡Es más grande que el salón de mi casa!- exclamó Harumi, acariciando la puerta de la habitación y contemplándola.-Ojalá fuera mía ésta habitación... ¿Te gusta?- le sonrió a Aly.

-¡ME ENCANTA!- Aly dió un bote y empezó a correr por toda la habitación.-¡Mira qué muebles!- gritó, acariciando una cómoda de madera oscura.-¡Y mira qué cama!-

Harumi reía mientras la veía divertirse. Aly corrió hacia la cama y antes de llegar, dió un enorme salto, tirándose y aterrizando sobre ella con un golpe sordo. Era increíblemente blanda. Aly se hundía en el colchón cómo si éste fuera un montón de pura seda.

-¡Es una pasada! ¡Y qué grande! ¡Harumi, tírate!- exclamó feliz, mientras se retorcía entre los cojines dorados.-¡Voy a dormir de maravilla aquí! ¡Es la cama más blandita en la que me he tumbado!-

La japonesa no se hizo de rogar. Aly se levantó de la cama y se apartó, y Harumi corrió hacia ella y se tiró de un salto, extendiendo los brazos y las piernas para tirarse a plancha. Rebotó en la cama del mismo modo que una pelota de baloncesto rebota sobre la madera del suelo, y hundió la cara entre el edredón dorado. Era suave y fresco para reducir el calor agobiante que solía hacer, pues en un par de días empezaría el verano.

-¡Increíble!- chilló poniéndose boca arriba.-¡Que envidia te tengo ahora mismo!-

Se apartó a un lado y Aly se volvió a tirar sobre la cama. Ambas se sentaron sobre ésta para mirarse cara a cara. Aly sonrió mientras paseaba su vista por el dormitorio.

-Me ha costado un montón despedirme de mi primera casa... He crecido ahí y siempre la llevaré en el corazón, pero, seamos sinceros, ¡éste piso es la caña!- exclamó mientras pellizcaba el extremadamente blando colchón de la cama.

-¡Sí!- Harumi asintió rápidamente con la cabeza.-¡Éste apartamento es perfecto! Tan lujoso, tan grande, con unas vistas tan...- suspiró, enamorada de lo que veía por el ventanal.-Tienes una suerte tremenda de vivir aquí a partir de ahora.-

-Lo que me recuerda...- Aly se rascó la mejilla derecha con el dedo índice.-¡Las maletas! ¡Tengo que deshacerlas! ¡Me va a llevar un porrón de horas guardar toda mi ropa en el nuevo armario!-

-Pero antes...- Harumi agarró uno de los dorados cojines que reposaban sobre la cama.-¡Pelea de almohadas!- empezó a pegarle a Aly con el suave cojín.

-¡Ah! ¡Tramposa! ¡No puedes pillarme desprevenida!- Aly se revolvió y agarró otro de los cojines.

Ambas chicas se arrodillaron sobre la cama y siguieron golpeándose con los cojines. Minutos después, agotadas y con dolor de abdominales de tanto reír, se dejaron caer en la cama, ambas partiéndose de la risa debido a la divertida pelea de almohadas que acababan de tener. Harumi apoyó su cabeza en la barriga de Aly y se apretó el cojín dorado contra la cara. El frescor de éste le alivió el escozor que sentía en la cara debido a un fuerte golpe que Aly le había dado con su otro cojín.

-Ay...- suspiró Aly al terminar de reírse.-Buena pelea.-

-Lo mismo digo.- sonrió Harumi apartándose el cojín de la cara.

-¿Estás nerviosa?- Aly se abrazó el cojín contra el pecho.

-¿Por?- Harumi puso cara de preocupación.-¿Debería estarlo?-

-Emmm... Ya sabes... En tres días salimos del instituto.- Aly soltó una risita, sin terminar de creerse aquellas palabras que acababa de decir.

-¡Ah...!- Harumi sonrió y acto seguido suspiró, levemente nostálgica.-Sí... Supongo que lo echaré de menos.-

-Lo mismo digo.- objetó Aly.-Jamás pensé que echaría de menos el insti. Es decir, siempre me ha gustado estudiar, estar con mis amigos cada día, esforzarme y ver mis dieces en tinta roja sobre el examen...- hablaba lento, sonriendo, recordando los buenos momentos que había pasado en el instituto.-Pero jamás pensé que lo echaría de menos cuándo tuviéramos que dejarlo. Siempre he odiado madrugar, el exceso de deberes y no tener casi nada de tiempo libre.-

-Sí,igual que yo.- suspiró Harumi.-Pero aún así va a ser genial. Podremos decir con orgullo "terminé el instituto." Habremos pasado una buena experiencia hasta su final.-

-Sí.- Aly se levantó, haciendo que Harumi también se incorporara.-¿Te apetece ver qué tal va el pastel de chocolate de mi madre?- preguntó dirigiéndose hacia la puerta.

-Desde luego.- Harumi asintió alegremente con la cabeza.

Y ambas salieron del cuarto, no sin antes apagar la luz.

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  1. es perfecto,increible,maravilloso,espectacular..jajajaja me ha encamtado
    nooooo Harry porque le dicees eso a Briannaa..
    pedazo casaa que tienen ahiraa jajaja
    espero que ya estes mucho mejor y que sigas cuando puedas:))adioos!:)

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  2. ME encanta.Vaya casa que tienen.
    Y que monos Celine y Kai,es que me encantan!!<3
    Siguela cuando puedas y gracias por subir

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  3. Me encanta, me encanta!!!! Es increibleeeee!!!! Sigue escribiendo así y llegarás mucho más lejos!!!
    Por cierto ke tal de tu brazo???

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  4. DIOOOOOOOS, ¡¡CAPITULAZO A LA VISTA!! Menos mal que pasé por aquí por pura casualidad... Es que no sale tu capítulo subido en la página de inicio... Es extraño, a mí tampoco me sale y tengo que avisar con otra entrada D:
    ¡¡MENUDA SUERTE TIENEN LOS WILLSON!! Joder, es que un millón y medio no lo gana nadie... Se están gastando toda la pasta cuando es de Aly pero bueno xd.
    ¡LA CASA ES PRECIOSAAAA! Me ha entrado una envidia increíble que no me lo quita nadie. ¡Es que la casa es tan... TAN PERFECTA! DE ENSUEÑO. Tal y como lo describes tú... Envidiable.
    Por cierto, no sale la foto del cuarto de Aly D:
    Y Cindy... Que ternura por Dios, ¡¡y qué lista es!! Tener 13 años y saber su situación... FLIPANTE. Normalmente las niñas de 13 años son justo lo contrario, caprichos y más caprichos cuando el bolsillo de sus padres se está agotando...¬¬
    CELINE Y KAI<3. La chica es tan tímida... Menos mal que ha encontrado a un chico que la comprenda y que no la mire por ser un bicho raro... Y lo mismo digo de Celine, está genial apoyar a un chico que se cortaba los brazos... Son tal para cual. Me gustaría que haya escenas como Celine ayudándole a superar todo esto... Muero de amor*-*
    ¡¡Meeeelanie!! Ya la echaba de menos. ¡Hacía un siglo que no salía! Quiero que vuelva ya a Nueva York :(
    Harumi es un cielo, seguro que será una buena diseñadora de moda^^ Y en cuanto a ella, quiero saber más de su problema con la bulimia... ¿O es que ya lo ha superado del todo todito?
    Bueeeeeeeeeeeeeeno, y ahí llega la parte cuando debería ASESINARTE EN TROCITOS://////
    ¡¡¡¡¡¡¿¿PERO QUÉ HAS HECHO CON HARRIANA??!!!!!! QUE HAS HECHOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. SCOTT VETE DE AQUÍ PITANDO. Me caes bien pero... ¡ES QUE ELLA PERTENECE A OTRO! Búscate a otra maldito.
    Pero bueno, Scott no tiene la culpa sino el propio Harry que no hace más que alejarla de él. ¿POR QUÉ? Me estoy hartando de este jueguecito, ¿por qué no pueden ser felices simplemente? :'( Harry siempre cagándolo todo cuando... Podrían estar juntos.
    Me deprimo tía :'( :'( :'(
    ¿QUÉ ESTO ES SÓLO UN JUEGO? Pero... ¿De qué vas Harry? Por Dios, a este deberían llevarle a un psicólogo... ¡Si la ama más que a nadie! POR FAVOR QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ.

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    Respuestas
    1. yo entiendo a harry,el solo no quiere romperle el corazon,al principio no lo entendia,pero ahora si,el solo quiere verla feliz,no quiere que sufra,por que se metio en la cabeza que con cada chica que sale siempre le rompe el corazon,entonces cree que si sale con ella entonces la va a lastimar y por eso la aleja

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  5. ME ENCAAAANTAAA!!!!! EM AAATNAAAACNE!!!!!!!!! (<-Leer al revés) ME FACINA!!!!!!!!,PERFECTOOOOO!!!!!!


    Aunque me gustaría más que Aly se quedara con todas sus costumbres, su forma de vestir,su forma de ser,etc.,pero buaaanooo,después de que no se haga creida ni pija estamos bien :D

    SALUDOS DESDE PUERTO RICOOOO!!!!!!!!!!!!

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  6. ahhhhhhhh,muero,amo tu novela,pero te odio por hacerme llorar con que harry le dijo a brianna que solo era un juego,llorre a torrentes con eso,ahh,harry solo la quiere hacer feliz y no quiere romperle el corazon.
    ohh y clau vans yo tengo 13 y se perfectamente la situacion economica de mis padres,asi que no pido mucho,solo lo necesario,soy como cindy,ahhhhhhh,amo a kai,kai y celine!!,muero,que monos son!!.y tambien melanie,hace años que no la veiamos,por fin salio,jajajajaa,la amo

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  7. Hola!!! Me encanta tu blog y tu historia y me lei todos de un golpe jajaja y ahora espero cada semana a ver si hay algo nuevo ajaj. Bueno queria decirte que estaba mirando wambie y van a publicar los mejopres fan-fics de One Direction que le lleguen en el blog,y como en tu historia estan los chicos he pensado que quizas te interesaria. Te dejo el enlace de wambie para que mires la noticia y si te apetece pus lo mandas jaja. Seguro que si fuera un concurso ganabas jajja. Muchos besos!!! http://www.wambie.com/tuttifrutti_es/noticias/_QUEREMOS_ENCONTRAR_EL_MEJOR_FANFIC_DE_ONE_DIRECTION_-noticia-21623.html

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  8. Hoola ke increible capitulo pliss siguelaa!!
    Besos
    Pd espero que ya te allas recuperado

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  9. no se si es el ordenador pero la foto de el dormitorio de Aly no me sale

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  10. Holiiis me encanta tu nove, cuando la sigas me avisas pliiiiis (o゚▽゚)

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  11. hola! me encanto el capiiiiii!!! siento lo tarde pero no me salía que habías actualizado xD
    porfavor...no hagas que harriana se separeeeee!! pliss los amoooo, y me encanta que Ali sea tan feliz después de todas las locuras que han ocurrido amo su personaje.

    Escribes genial besotesssss!!! y actualiza pronto si puede :)
    Pd: espero que tu brazo este mejor kissess!!!!

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  12. My god, my god, my goood! Este capitulo es per-fecto (tipo Leeroy)

    He leido hace poco lo de tu brazo, lo siento mucho.

    No he leido nada igual!!!

    Me siento mal por ti y espero que te mejores prontito!! ;)

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  13. No hace falta decir que me has ganado como fan numero 1!!

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  14. RAQUELLA!! No sabía que habías publicado, pensaba que seguías con el brazo malo, y cuando entro en blogger, comienzo a ver las entradas y veo: Capítulo 95-Una Vida Junto a 1D. ¡HACE 5 DÍAS! Y yo: ¡¡¡PERO SI NO HE LEIDO AÚN EL 94!!!! Y aquí estoy xDDD. Cerca de un mes después comento en el capi xdddddd. Y pooor cierto, me alegro de que estés mejor del brazoooo ;))))
    Bueno, que me enrrooollo como una persiana xdd.
    SOBRE EL CAPÍTULO : ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!
    LA NUEVA VIDA DE ALY PINTA SER SÚUUUPER INTERESANTE!! Me he enamorado con los recuerdos de cuando era pequeño, awww, qué mona xDDD. Me imagino a Aly de peque y debe ser tan adorable *-*
    Y LA CASA NUEVA ES PRECIOSA!!! Y EL CUARTO DE ALY ASDFGHJKDSA!! ^^
    También he de decir que Cindy es súper madura, es decir, que una chica de 13 años sepa la situación económica de su familia no es algo demasiado común, y en cambio ella lo sabía. LA ADORO ^^ Me encantaría que saliera de nuevo su amigo o ella con alguna de sus compis de clase xddddd.
    ¡¡YURIKO CÓMO DISEÑADORA!! OMG*-* Yo creo que lo hará genial!! Ella y Bri como modelo :DDD.
    Y por cierto, recuérdame que mate a HARRY...¡¡¡CÓMO HA PODIDO DECIR QUE BRIANNA ES SOLO UN JUEGO!!! Al final ella se acabará enamorando de Scott, y es normal, porque él no le hace daño y la quiere muchísimo!
    Y otra cosa que no me creo...¡¡ALY DE COMPRAS!! XDDDDD. En realidad echaré de menos la Aly con ropa deportiva e informal de los primeros caps xddddd. Cómo ha cambiado la historia... PERO ME ENCANTA ^^
    Y CELINE Y KAI! MUERO DE AMOR!! Es que, en serio, son los dos, súuuuuper adorablees!! Se van a ayudar mutuamente, uno para superar la tímidez, y otro para olvidar su pasado y superar el bullying que le hicieron! De verdad, sooon amooor ^^
    ¡MELANIE! Qué bien que haya salido!! Tengo muchísimas ganas de que vuelva con los demás! :DDD. Y haber qué era lo que le pasaba, porque, ¿ya se le ha pasado no?
    Y qué poco quedan para las vacaciones y decir adiioooos al insti!! QUÉ GUAY, HASTA YO ESTOY EMOCIONADA XDDD.
    Voy a por el siguienteee ahora mismo!!!
    Besitoooos :)

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