viernes, 25 de octubre de 2013

89- Inconvenientes feos

Kai buscó a Celine entre la multitud que salía del insti. Se había sentado en un banco de la calle cercano al instituto y había esperado hora tras hora pacientemente hasta que el timbre sonó. Ahora iba alzando la cabeza sobre el gentío de adolescentes que salían de la puerta apretujándose. Vió a Celine, aunque con otra ropa. Llevaba shorts vaqueros y una camiseta negra de manga corta con el logo de Nirvana en amarillo. Kai sonrió y la cogió suavemente de la muñeca.

-Hola, oye, siento lo del reloj, ahora te lo enseño.- dijo hurgando en su bolsa con la mano libre.

-¿Qué?- ella frunció el ceño. Su voz no sonaba para nada suave.

Kai la miró.

-¿No querías ver mi reloj?-

-¿Qué reloj? ¡Tú flipas!- "Celine" se echó a reír y se alejó.-Si ni siquiera lo conozco...- masculló en voz baja para sí misma.

Kai estaba un tanto confundido. ¿Qué acababa de pasar? Simple, acababa de encontrarse con Faline, pero al desconocer la existencia de ésta, creyó que era Celine con otra ropa. Parpadeó confundido y frunció el ceño, intentando averiguar que acababa de ocurrir. Ahora en su muñeca derecha llevaba una pequeña pulsera de tela azul, similar a las que se usan para hacer deporte. Su reloj estaba en la bolsa, junto a la Señorita Jackelyn, la cuál se mantenía en la cajita de plástico con agujeros. Alzó la vista y vió a Celine de nuevo, saliendo entre el gentío.

-Pero si...- Kai señaló tras él, hablando sólo, y volvió a mirar a Celine.

Al verlo, ella sonrió y avanzó hacia él. Se puso frente al chico y éste frunció el ceño.

-Hola Kai.- repuso.

-¿Tú tienes una gemela?- preguntó sin rodeos.

-Pues... sí. Me enteré hace poco pero sí.- respondió ella.

-Ah, menos mal.- sonrió Kai, aliviado, por un momento pensó que tenía alucinaciones.-Ahora entiendo... ¿Eh? ¿Cómo que te enteraste hace poco?-

Celine fue a abrir la boca para hablar pero él habló de nuevo antes de que tuviera la oportunidad de explicarle lo de su hermana.

-Da igual, ¿sabes qué? Voy a dejarte el reloj, me lo he pensado mejor.- sonriendo, introdujo la mano en su bolsa depositada sobre el suelo junto a su pierna y sacó el reloj de muñeca.

Celine hizo palmaditas cómo una niña pequeña emocionada.

-¡Es precioso! Gracias.- lo cogió y lo examinó con cuidado.-Me encanta...-

Kai sonrió y asintió con la cabeza.

-Pero...- añadió Celine.-¿Por qué no me dejaste verlo antes?-

Kai se sonrojó y sus ojos azules miraron de un lado a otro, en busca de alguna excusa.

-Eh... Ésto... Porque ya te dije que era delicado, pero me lo he pensado mejor y he decidido dejar que lo veas un rato.- sonrió al acabar de hablar.

Celine asintió lentamente con la cabeza.

-Ah...- añadió con poca convicción.-Bueno, me alegro de que al final me hayas dejado observarlo, es muy bonito.-

-¿Verdad que lo es? Me lo pongo siempre que puedo, aunque suelo ir con miedo de que se rompa.- comentó Kai.

<<O de que se me caiga...>> pensó dándole cuidadosas vueltas a la pulsera que tenía en la mano derecha, dónde antes había estado su reloj.

-Tengo más relojes parecidos, ¿te gustaría verlos?- soltó de golpe, sonriendo embobado.

Celine lo miró y sonrió dulcemente.

-Claro.- dijo poniéndose roja.-¿E-en tu casa?-

-Una casa cercana en la que estoy viviendo por unos días con mis amigos. Mi casa está en Brooklyn, pero en la zona lejana, por lo que es cómo media hora en coche y me aburro, además de perder el tiempo innecesariamente.- explicó serenamente Kai.

-D-de acuerdo.- asintió ella.

-Mis amigos son muy burros, pero no te preocupes, no estarán... Creo.- masculló alentando a Celine a ir con él.

Celine siguió llevando el reloj de Kai y con su mano libre se sacó su móvil del bolsillo de su vestidito rosa para mensajear a sus padres y avisarles de que no se dirigía a casa en aquél momento.

-Pero... ¡Pero mírala!- exclamó Valery boquiabierta.-¡Que se va con él!-

Ella junto a Mairi y Sarah aparecieron en la zona dónde Celine y Kai acababan de hablar. Los observaron alejarse.

-Se le ve muy enamorado.- suspiró Mairi, gruñendo.

-Maldita Celine.- fanfarroneó Sarah.-Ése aún no se ha fijado en mi personalidad. Ya lo hará y será mío, sólo mío...-

-Sí, claro. No te lo crees ni tú, niña.- se mofó Valery.

-Las dos no tenéis nada que hacer.- se expresó la pelirroja, parpadeando inocentemente sus ojos azules.-A él le molaré yo, y no hay más que hablar.-

-Éso ya se verá.- fanfarroneó Sarah aplastándose los libros contra el pecho. Su camiseta blanca de tirantes se arrugó igual que su entrecejo.

-Un chico tan guapo y mono cómo él sólo puede estar con una chica tan guapa y mona cómo yo.- se jactó Valery, tirando hacia abajo de su chaqueta negra.

-O con una chica con CARISMA.- recalcó Sarah.

-Vamos, yo.- intervino Mairi superficialmente.

-Ésto es la guerra.- Sarah frunció las cejas.

Las tres chicas, tensas y serias, se estrecharon las manos declarándose la guerra, dirigiéndose miradas competitivas al estilo de "te-voy-a-ganar-zorra." Acto seguido se observaron entre ellas unos instantes y Mairi tomó aire.

-Ahora vamos a la cita que teníamos pendiente con Aly, Harumi y Ronna.-

-Sí.- asintió la rubia.-Vamos.-

Sarah y ellas dos se despidieron con un gesto de la cabeza. La competitividad crecía entre las tres chicas cómo un huracán que va en aumento por segundos. Las tres recordaban cuándo un par de horas antes habían conocido a Kai en los pasillos y se habían colado por él al instante. Entre las tres guapas adolescentes no tardaría en formarse una pequeña (aunque divertida) guerra por aquél chico que les había preguntado por Alyson Willson.

Mientras, dentro del instituto, frente a la taquilla de Brianna...

-¿Que si salimos ésta tarde?- preguntó ella.

Harry tenía la cabeza gacha y estaba sonrojado.

-Sí. Quiero decir, si no tienes planes ni nada mejor que hacer, porque entiendo que no te apetezca salir conmigo...- carraspeó él.

-Bueno. No sé si seré digna de tal honor.- bromeó ella para relajar el ambiente tenso.

Harry la miró y relajó los hombros, sonriendo.

-¿Qué tal Central Park? Podemos ir arreglados.- propuso, tratando de fingir que el tema no le interesaba en gran cantidad, aunque la realidad fuera todo lo contrario.

Brianna sonrió suavemente y parpadeó.

-Perfecto.- añadió. Lo besó en una mejilla y se alejó rápidamente, sin darle tiempo a nada más.

Harry se pasó los dedos de su mano por la mejilla y sonrió mientras suspiraba encantadoramente. Cerró los ojos, disfrutando de la sensación cálida que su mejilla izquierda tenía. Cuándo se retiró la mano, en la mejilla se apreció una pequeña y suave marca rojiza en forma de los labios de Brianna.
La marca del amor.

Aly cerraba su taquilla al tiempo que Harumi se acercaba llevando a Ronna del brazo. La segunda aún no había regresado al instituto, de hecho seguía "viviendo" en el hospital, pero aquél día Harumi había ido a buscarla en taxi durante el último recreo, saltándose las últimas horas de clase, ya que iban a averiguar quién provocó el incendio.

-Por fin llegáis, gracias por ir a buscarla y traerla, Harumi.- suspiró Aly.-Me alegro de verte Ronna. Durante éste par de días que no hemos ido a visitarte he estado pensando mucho en ti. ¿Qué tal estás?-

-Sigo con mi propia mordedura del viernes en la mano.- la invidente soltó una risita.

Harumi rodó los ojos.

-¡Aquí estamos!- gritó Mairi. Abrazó a Ronna.-Gracias por traerla, Harumi.- dijo mirando a la japonesa.

Harumi guiñó un ojo cómo Niall solía hacer, en respuesta a la pelirroja. Justo entonces Niall apareció por la zona.

-¡Niall!- exclamó Aly. Lo abrazó con afecto y se giró hacia sus amigas.-Chicas, id dirigiéndoos al despacho del director y esperadme en la puerta. Yo iré enseguida.-

Las demás asintieron con la cabeza, y se fueron todas menos Ronna. Ésta se giró sobre sí misma, confundida. Aly suspiró.

-Os olvidáis a alguien.- gritó a las otras tres.

-Sí, a mí.- añadió Ronna.

Valery, Harumi y Mairi se giraron y Mairi se dirigió rápidamente hacia Ronna, la cogió del brazo y la llevó con ellas. Aún no le habían dado un bastón para ciegos y no podía moverse sola por espacios amplios cómo los institutos, podía perderse o chocar con cualquier cosa.

-¿Qué tal?- preguntó Niall metiendo las manos en los bolsillos del pantalón una vez que se quedó a solas con su novia en el pasillo vacío.

-De maravilla ahora que estoy contigo.- se burló ella besándolo en una mejilla.

-¿Te apetece ir a comer a Nando's?- propuso el rubio acariciándole la espalda.

-Ahora tengo un asunto pendiente.- ella bajó la mirada y se mordió el labio inferior.-Voy a averiguar quién prendió fuego al instituto.-

-¿Cómo lo harás?- Niall alzó una ceja y bajó la otra, extrañado.

-Hay cámaras en los recreos. Ronna dice que el hombre iba encapuchado...-

-¿Era un hombre?- la interrumpió Niall.

-Sí, nos lo dijo el viernes en el hospital, fui a verla con Harumi y también vinieron Celine, Faline y Valery. Valery vió también a una persona encapuchada. El hombre que arrojó el petardo, dejando ciega a Ronna y quemando la cocina del instituto, debe haber levantado la cabeza aunque sea un segundo, y con un segundo basta para pausar el vídeo y saber quién es.- explicó Aly.

Niall parpadeó.

-Espero que ésto no os ponga en peligro.- suspiró.

-Qué va.- respondió Aly.-En cuánto sepamos quién es avisaremos a la policía.-

-¿Y si es alguien a quien no conocéis?- preguntó Niall.

-Le enseñaremos la grabación a la policía, puede que sepan identificar al culpable.- repuso Aly nerviosa y tranquila a la vez. Besó a Niall en los labios.-Tengo que irme.- dijo al separarse.

-Yo igual, ésta tarde ensayo con los chicos.- dijo mientras Aly se alejaba.-Te quiero.-

Aly se giró, se besó la mano y fingió que le lanzaba a Niall una pelota de béisbol. Él la atrapó al vuelo, siguiéndole el juego a Aly, abrió la mano y se la puso en la mejilla, cómo si hubiera atrapado el beso que ella le lanzó. Aly rió en el acto.

-Yo también.- comentó con una sonrisa.

Se giró y caminó por el pasillo por el que antes habían ido las demás chicas. Niall la vió alejarse, sonriendo, y segundos después él también se giró y se marchó.

~~~

-Aquí estamos.- sonrió Kai abriendo la puerta del apartamento.-Lo sabía, no hay nadie. Justo cómo te dije.-

Celine admiró el bonito apartamento, aunque estaba algo desordenado, pero se podía admirar que la decoración era buena y tranquila. Kai dejó su bolsa en un escritorio negro sobre el cuál reposaba un portátil negro cerrado. Sacó la caja de plástico de la Señorita Jackelyn y la dejó sobre la mesita que había frente a los sofás.

-¿No se escapará, verdad?- preguntó Celine insegura.

-Qué va.- sonrió Kai mirando su tarántula.-No tiene la fuerza necesaria para levantar la tapa.-

-Ah, jejeje...- Celine rió nerviosa.

-Vamos, te enseñaré mi habitación.- comentó Kai guiando a su invitada por el salón.

Ambos entraron en el dormitorio del chico. Estaba decorado sencillamente, la cama era espaciosa, y la habitación también contaba con una tele. Celine sonrió mirando a su alrededor.

-Qué bonito.- opinó.

-Gracias. Lo decoré yo mismo.- declaró el chico con orgullo.

-Te ha quedado genial. Me gusta la cama, parece cómoda.- dijo señalando el edredón cubierto de una sábana a rayas grises, blancas y azules.-Y el póster de béisbol también es bonito.- añadió mirando una amplia fotografía pegada con celo sobre la cama, en la pared.

-Me encanta ése deporte.- sonrió Kai.-Era mi pasión...- de golpe, parecía afligido.

-¿Era?- preguntó Celine.-¿Por qué? ¿Acaso dejó de interesarte?-

-Algo parecido.- Kai sonrió con amargura, sentándose en su cama.-Digamos que en una época dejó de interesarme todo.-

-¿Por qué?- preguntó Celine, aún de pie en mitad de la habitación.

Kai la miró. Era la primera vez que alguien le hacía ésa pregunta.

-Bueno...- carraspeó.-Fue hace cómo un año, yo tenía 16, y empecé a pasar por épocas muy duras.- hizo un gesto con la mano, cómo quitándole importancia al asunto.-Pero son cosas que se olvidan, no tiene importancia.-

-Sí la tiene.- Celine se sentó a su lado en la mullida y cómoda cama.-Todos tenemos problemas, y lo mejor que podemos hacer es contarlos.- añadió en tono alentador.-Así nos desahogamos y nos sentimos mejor.-

Kai la miró de reojo. Era la primera vez que alguien se interesaba por éso.

-Es... Bueno, son tonterías. Cosas sin importancia, no te preocupes.- repuso tragando saliva.

-Venga Kai, cuéntamelo, yo soy una persona de fiar, porque me gustaría que los demás guardasen mis secretos y por éso yo siempre procuro guardar todos los que me cuentan.- insistió ella.

El chico suspiró.

-Pues... Mi madre empezó a ser acosada por un ex-novio que tuvo en la universidad.- comenzó él cabizbajo y en tono muy afligido.-Salieron a los 19 años y cortaron a los 20, y no dió problemas hasta el año pasado que empezó a acosarla seriamente, hasta la apaleó una vez, cuándo mi madre volvía sola a casa de cenar en un restaurante con sus amigas. Nos envió un rápido mensaje y mi padre y yo fuimos para el callejón dónde se encontraban. Yo me apresuré al lado de mi madre, el gilipollas ése le había dejado un ojo morado. Mi padre se peleó con el acosador y acabó con una cuchillada en la barriga.-

Celine abrió los ojos cómo platos y se llevó las manos a la boca, parpadeando.

-Mi padre estuvo un mes entero en el hospital, pudo sobrevivir a la puñalada en la barriga porque no fue profunda, pero durante ése tiempo mi madre y yo vivíamos con miedo, aunque el acosador había sido atrapado por la policía, pero dudábamos que lo encarcelaran.- añadió Kai tragando saliva.-Desde entonces, estuvimos tratando de rehacer nuestra vida, pero mi madre estaba deprimida aunque trataba de sonreír, y mi padre seguía débil por el ataque.-

-¿Y qué pasó?- preguntó Celine retirándose las manos de la boca y sin saber cómo moverlas.

-Empecé a interesarme en serio por los estudios, me proponía sacar dieces en todo para alegrar a mis padres poco a poco. Yo siempre sacaba notas normales, un 5, un 6, algún que otro suspenso... Pero desde aquél día me juré no suspender nunca más y sacar un 10 en cada examen que hiciera. De modo que empecé a aplicarme el doble en los estudios. Y ahí empezó el bullying.- suspiró cansadamente.-Los demás alumnos empezaron a llamarme empollón y a burlarse de mí, mis amigos me dieron la espalda porque según ellos, los chicos guays no estudiaban tanto, y empecé a quedarme sólo. No le expliqué a nadie lo de mis padres, por éso no me entendían.-

-¿Tus amigos dejaron de quererte de un día para otro sólo porque empezaste a estudiar más?- Celine abrió los ojos, incrédula.

-Sí.- Kai asintió con la cabeza, seguía cabizbajo, cómo si no tuviera las fuerzas necesarias para ponerse erguido.-Pasaban los meses y yo sacaba dieces cómo me propuse, alegrando poco a poco a mis padres, aunque la experiencia había sido tan traumática para ambos que no lo olvidaban. Y yo tampoco. Aunque lo ocultaba, el acoso a mi madre y la agresión a mi padre me habían pesado muchísimo, y sólo intentaba parecer fuerte por ellos, pero... Me había quedado destrozado. A medida que pasaba el tiempo, hice algún que otro amigo de verdad, eran sólo dos, uno de ellos el que me defendía y el otro el que me apoyaba, mi mejor amigo. El resto se seguían metiendo conmigo por estudiar mucho, pero yo era feliz con mis dos amigos y mis padres, que iban recuperando las ganas de vivir poco a poco.-

-Y entonces mejoro todo, ¿verdad?- intervino Celine con su vocecita suave.-Quiero decir, éso fue todo... ¿no?-

-No.- el joven la miró a los ojos. Acto seguido apartó la mirada y bajó la cabeza de nuevo.-A mi amigo que me defendía lo cambiaron de instituto, aunque manteníamos el contacto. Por suerte, aún me quedaba mi mejor amigo. Él no me defendía porque era un cagón y muy sensible, pero a la hora de levantar el ánimo era el mejor. Me recordaba que no debía hacer caso a lo que me decían el resto de alumnos.-

-¿Que te decían?- preguntó Celine preocupada.

-Que era un empollón, que no tenía vida, que no valía para nada, que no les llegaba ni a la suela de los zapatos... Los otros chicos me empujaban y me escupían, mientras que las chicas me acorralaban y me insultaban, me llamaban feo y me decían que no saldrían conmigo ni aunque fuera el único chico de la Tierra...-

-¿Feo?- Celine, incrédula, bajó las cejas.-¿Feo, tú?-

Kai la miró de reojo. Celine se sonrojó y aparto la mirada.

-Quiero decir...¡Qué crueles!- corrigió.-Nadie merece que lo llamen feo, ni tú ni nadie.-

Kai sonrió levemente pero su sonrisilla se esfumó al instante.

-Pasaron un par de meses más desde que trasladaron a mi amigo "defensor," cómo yo lo llamaba, a otro insti, lo cuál hizo que pasara más tiempo con mi mejor amigo para sentirme más apoyado.- Kai suspiró amargamente y sin inmutarse añadió:-Murió en un accidente de moto poco después de que yo empezara a ser feliz de nuevo.-

Celine abrió los ojos cómo platos. No podía creerse la racha de mala suerte del pobre chico. Parpadeó sus enormes ojos azules en dirección a Kai.

-¿Tu mejor amigo... Murió?- preguntó.

-Sí, en mitad de la carretera, junto a su padre.- suspiró el rubio.-Iban los dos por las carreteras de noche subidos en la moto que tenían y una mujer que iba conduciendo borracha los arrolló. Los de mi insti aprovecharon ése golpe para recordarme que ahora estaba sólo, sin apoyo ninguno. Si uno de mis amigos se había cambiado de instituto por una mudanza y el otro había muerto, ya no tenía a quién acudir en las horas de clase. Nadie con quién hacer los deportes por pareja en la hora de educación física. Nadie que me pusiera una mano en el hombro después de recibir ráfagas de insultos.- retuvo las lágrimas parpadeando y se lamió los labios, desesperado.-Afectado por la muerte de mi mejor amigo, me dolieron el triple los insultos y críticas hacia mi persona por parte de mis compañeros de instituto. Entonces adquirí una mala costumbre.-

-¿Empezaste a fumar?- preguntó Celine.

-No, mucho peor.-

-¿Beber?-

-No, peor que éso.- suspiró Kai.

Celine se rascó la coronilla, pensativa.

-Fue el peor año de mi vida.- Kai suspiró, resignado.-De toda mi vida. Acosaron a mi madre, agredieron a mi padre, perdí a todos mis amigos, uno que hice se cambió de instituto, otro murió y todo éso se sumó en una gran oleada de desesperación y tristeza. Sólo quería escapar.-

Celine, apenada y a punto de llorar debido a la explicación de Kai, lo abrazó suavemente, sorprendiéndolo. Apoyó su cabeza en la espalda de él mientras le echaba los brazos por los hombros. Kai se sonrojó y alzó la mano izquierda para acariciar uno de los suaves brazos de Celine.

-Lo siento.- susurró ésta con voz triste.-No mereces haber pasado por todo éso.-

Kai suspiró, apoyándose en uno de los hombros de Celine. Por fin después de tanto sufrimiento, una chica le daba algo de afecto. Sus actuales amigos lo querían, pero no era lo mismo, ellos no eran demasiado sentimentales. Pero ahora, con Celine apoyándolo silenciosamente, se sentía... Querido. Y no sólo por sus padres y su amigos. Era cierto que sus padres y sus amigos lo amaban y él a ellos, pero no era lo mismo. Se sentía querido pero de otra manera.

-Y para tu información, no eres... nada feo.- soltó Celine con voz temblorosa.

Kai se apartó suavemente de ella y la miró a los ojos. Celine se sonrojó.

-¿Lo crees de verdad?- exclamó, ilusionado y divertido.

-Sí, bueno...- Celine buscó una excusa rápida para dar marcha atrás y cambiar de tema.-¡Bonita pulsera!- exclamó sudando, señalando la pulsera de tela azul que Kai tenía dónde antes había estado el reloj.

-Ah, ¿en serio?- Kai se miró la pulsera. Era demasiado sencilla cómo para que Celine se fijara en ella.

Pero Celine estaba tan nerviosa y tan desesperada por cambiar de tema que le dió igual.

-¡Sí! ¿Puedo probármela?- exclamó nerviosa.

-No, Celine, n...-

Pero antes de que Kai pudiera terminar de hablar, Celine tiró de la pulsera de tela azul. Kai trató de apartarle la mano.

-¡Celine, no!- gritó.

Pero ya era tarde, de otro tirón seco y decidido Celine sacó la pulsera de la muñeca de Kai. Un marcado corte se dejó a la vista sobre la muñeca del chico. Celine estaba mirando la pulsera así que no se dió cuenta, pero entonces se fijó seguidamente en la muñeca de Kai y ahogó una exclamación.

-Celine...- trató de excusarse él.

-¿Ésa fue la costumbre que adoptaste?- preguntó ella dejando caer la pulsera de tela. Ésta aterrizó sobre la cama con un ruidito sordo.

-Sólo lo hice una vez, te lo juro...- él empezó a temblar, estirando lentamente sus manos hacia Celine.

Ésta se levantó, aterrorizada. Aquello era demasiado horrible, a ella le daba pánico la sangre y aunque el corte de Kai ya estaba cicatricado por el paso del tiempo, temió que Kai tuviese ésa forma de pensar.

-Por éso ésta mañana no querías darme tu reloj...- sollozó con la voz quebrada.-No era por el reloj, ¡era por lo que ocultaba!-

-Celine, estaba sometido a mucha presión...- se excusó él con voz rota.

-¡Me voy!- exclamó ella dirigiéndose a paso apresurado hacia la puerta del dormitorio, con las lágrimas amenazando con salir de sus enormes ojos.

-¡Espera!- gritó él.

Pero Celine cogió sus bolso a toda prisa, secándose los ojos con una mano, y antes de que Kai tuviera tiempo siquiera a detenerla, ya había salido del apartamento y sellado su disgusto con un portazo.

~~~

Aly llegó a la puerta del despacho del director Starling, dónde Valery, Harumi, Mairi y Ronna estaban esperándola.

-Ya estoy.- suspiró juntando las manos tras la espalda.

-¿Estáis listas?- preguntó Valery, cruzada de brazos.

-Claro.- suspiró Ronna.

Aly se acercó a la puerta, cerró los ojos y respiró profundamente. Acto seguido los abrió y llamó a la madera de la puerta dos veces seguidas.

-Adelante.- dijo la voz del director Starling.

Aly abrió la puerta y entró, seguida de Harumi y las demás.

-Buenas tardes, director Starling, veníamos a hablar con usted.- repuso Aly con franqueza.

-¿De qué, si puedo saberlo?- el director hizo a un lado su libro sobre el expediente de los alumnos y juntó las yemas de los dedos, apoyando los codos en su escritorio.

-Tenemos un plan para averiguar quién provocó el incendio, o para intentar averiguarlo, al menos.- intervino Valery descruzando los brazos y poniendo las manos en las caderas.

-¿Cómo se lleva a cabo?- preguntó el director Starling, intrigado.

-Queremos que nos deje ver las grabaciones de las cámaras de seguridad del viernes pasado, el día del incendio.- explicó Aly en tono neutro.-Tal vez si las vemos podamos averiguar quién fue el responsable de que el instituto ardiera en llamas.-

-Ronna nos ha confirmado que fue un hombre.- comentó Mairi.

-De momento ése es el único dato que tenemos.- afirmó Harumi.-Si viésemos los vídeos grabados por las cámaras de seguridad, quizá lográsemos identificar a la persona responsable.-

El director Starling asintió lentamente con la cabeza, mirando a las chicas. Finalmente cogió el libro de expedientes y se levantó de su silla.

-Mi ordenador es todo vuestro. No indaguéis en carpetas ajenas y mirad sólo las grabaciones del viernes. Voy a los servicios, si lográis reconocer a la persona culpable no dudéis en darme los nombres y datos, todo lo que sepáis.- dijo saliendo de detrás de su escritorio de madera oscura.

-Gracias, director.- asintió Aly con la cabeza.

-Ánimo, Ronna.- murmuró el director al pasar al lado de ésta. Ronna sólo se limitó a asentir con la cabeza mientras miraba una pared.

El director Starling salió de su despacho y cerró la puerta tras de sí. Todas las chicas menos Ronna intercambiaron miradas.

-Bueno.- suspiró Aly, algo atemorizada.-Vamos allá.- repuso dirigiéndose a la mesa del director.

-Por fin vamos a averiguar quién ha sido.- añadió Mairi en tono desafiante y combativo.

Aly se sentó en el acolchado asiento negro con cuatro ruedas. Respiró profundamente mientras situaba su mano derecha sobre el ratón.

-Aparta un momento.- inquirió Valery retirando la mano de Aly del ratón, cogiéndolo ella y clicando en una carpeta sobre las notas.-Quiero ver las notas.-

-¡Ah, quita!- se quejó Aly. Cogió el ratón de nuevo y cerró la carpeta de las notas. Clicó en la carpeta que contenía los vídeos de las grabaciones de las cámaras de seguridad de los pasillos y exteriores.

Una amplia carpeta se abrió al instante ante los ojos de las chicas.

-Vale.- suspiró Harumi.-Busca las grabaciones del viernes a la hora a la que se produjo el incendio.-

Valery, curiosa, se arrimó más aún, pegando su mejilla a la cabeza de Aly para no perder detalle de lo que ocurría en el ordenador. Mairi agarró a Ronna del brazo para atraerla hacia sí, y acto seguido apoyó los codos en el respaldo de la silla y su cara en las manos. Sabía que Ronna no vería nada de lo que se proyectase en el ordenador, pero quería que estuviera cerca de ellas.

-Bien.- Aly cerró los ojos y colocó el puntero del ratón sobre el vídeo de la grabación de las cámaras de seguridad del viernes por el mediodía, justo por las horas en las que el incendio tuvo lugar.

Harumi se apresuró al otro lado del escritorio del director y cogió por el respaldo una de las dos sillas que había frente a éste. La arrastró tras de sí, esquivando a Mairi, Ronna y Valery, y la colocó junto a la silla del director dónde estaba Aly. Acto seguido se sentó en la silla que había colocado y se palpó las manos, nerviosa.

-Lista.- comentó.-La silla es por si me impacto demasiado y me caigo, así ya evito magulladuras.- soltó una risita nerviosa.

-¿Preparadas?- preguntó Aly con voz temblorosa, mirando de reojo tras de sí. Clicar dos veces sobre el vídeo consistiría en poner en peligro la seguridad del instituto de nuevo.

-Sí.- dijo Valery echándose la melena ondulada y rubia tras del hombro, con la precisión de una modelo de champú para cabello.

Harumi se puso lo más cómoda posible en la silla. Ronna se frotó la mordedura que ella misma se había hecho en la mano al intentar comer un cruasán en el hospital. Mairi se mordió una uña.

-De acuerdo.- Aly respiró todo lo profundo que pudo y clicó dos veces con el ratón.-Allá vamos.-

Una pantalla oscura se abrió y vieron el exterior del instituto, lo vieron a unos metros de altura, ya que las cámaras de seguridad estaban colocadas en lo alto. A la izquierda de la pantalla se veía la pared exterior del instituto y la ventana de la clase de Cocina. Todas menos Ronna miraron la pantalla pacientemente. Mairi empezó a repiquetear con las uñas de su mano derecha en el respaldo del sillón dónde Aly estaba. Atentas a cualquier movimiento en la pantalla, dieron lugar a un silencio sepulcral en el despacho del director. Un pájaro pasó volando a toda leche por delante de la pantalla.

"¡MIRADAHÍALGOSEHAMOVIDO!" gritaban todas las chicas (menos Ronna) señalando la pantalla, alteradas al haber visto movimiento en ésta. Ronna parpadeó confundida, su expresión preguntaba quién era el culpable.

-Vale, sólo ha sido un pájaro.- se relajó Aly.-Qué susto.-

-Sí, estamos demasiado tensas.- corroboró Mairi alisándose el flequillo pelirrojo.

-Si vuelve a pasar un pájaro, que nadie grite.- bufó Valery, aunque ella había sido la que más exclamaciones había soltado al ver al gorrión volando fugazmente ante la cámara.-Empecemos a gritar cuándo veamos a una persona encapuchada, que fue lo que yo vi antes del incendio.-

-Y yo.- añadió Ronna alzando una mano en el aire y agitándola.

Mairi se la bajó y se la apretó con fuerza. Miraron la pantalla un rato más, menos Ronna que parpadeaba sin mirar a ningún lado. Aly se pasó la lengua por el labio inferior. Harumi, sentada, daba diminutos saltitos en su silla, impaciente. Mairi tenía sus ojos azules tan enfocados en la pantalla que daba la impresión de que se le fuesen a salir de las órbitas de un momento a otro. Valery sólo miraba la pantalla, impasible. Pasaban los minutos y cada vez estaban más nerviosas.
Entonces, en la grabación apareció una figura encapuchada. Las chicas se sorprendieron demasiado cómo para gritar. Salvo Ronna que no podía ver, las demás entrecerraron los ojos hacia la pantalla. El hombre se acercó de puntillas a la ventana, llevaba un petardo encendido en la mano, justo cómo Valery y Ronna habían aclarado. Con un movimiento hábil, se acercó a la ventana y tiró el petardo dentro, luego echó a correr y por un breve momento se pudo ver fugazmente su cara.
Aly, Harumi, Valery y Mairi ahogaron un grito llevándose las manos a la boca, jadeando escandalizadas al ver la cara del hombre. Las cuatro lo habían reconocido.

~~~

-La he cagado de una manera épica. ¿Y ahora que hago?- se quejaba Harry. Estaba hablando por teléfono con Niall y Louis, ya que ambos estaban en casa del irlandés. Mientras que él, por su parte, iba caminando por la calle dirigiéndose a un Starbucks.

-Tío, si estás arrepentido no haberla invitado.- dijo Niall tirado boca arriba en su cama y con la cabeza colgando. Louis estaba sentado en el suelo probándose unas deportivas nuevas. El móvil de Niall estaba en el suelo, junto a Louis, y con el altavoz puesto para que ambos pudiesen hablar con él.

-No estoy arrepentido.- Harry frunció el ceño, metiendo su mano libre en uno de los bolsillos de su chaqueta marrón.-Bueno, sí. Bueno, no. ¡No lo sé! Estoy muy nervioso. No sé exactamente por qué la he invitado.-

-Porque te guuuuusta...- canturreó Louis con su melodiosa voz.

-¡Cállate!- ladró Harry.

-Creo que la sangre se me está acumulando en la cabeza.- murmuró Niall para sí mismo.

-Pues ponte bien.- respondió Louis.

Niall se incorporó y se tumbó boca abajo en su cama, mirando su móvil que reposaba en el suelo cómo si el propio móvil tuviera todas las respuestas a los problemas de Harry.

-¿Por qué no le dices lo que sientes? Deberías intentar sincerarte con ella.- sugirió, frotándose inocentemente el despeluchado cabello rubio para intentar arreglárselo.

-¿Sincerarme?- preguntó Harry prácticamente escupiendo la palabra, cómo si sincerarse fuera algún tipo de enfermedad mental.

-Sí, Harry, sincerarte.- explicó Louis pacientemente.-Intenta hablar con ella, dile lo que sientes, no tienes que tener miedo.- con esfuerzo introdujo su pie izquierdo, cubierto con un calcetín blanco, en la deportiva negra con cordones.

-No puedo, me da mucho miedo hacer éso.- comentó Harry esquivando a una ancianita que caminaba delante de él a paso de tortuga, apoyada en un bastón y con el pelo totalmente blanco. Iba algo encorvada y llevaba gafas de cristal.

-Ay, Antonius.- masculló la viejecita.-Cómo recuerdo tus primeros pasos...-

Harry se giró frunciendo el ceño.

-¿Cómo dice?- preguntó mirando a la mujer.

-No te enfades conmigo, Antonius.- añadió ella con voz temblorosa por la edad, alzando su mano libre.-Sabes que al burro de tu abuelo lo sacrificamos para que no sufriera con su enfermedad.-

-Señora, yo no...- trató de explicarse Harry, tapando el móvil con la otra mano.

-Sé que echas de menos al burro, Antonius, pero piensa que ahora está en un lugar mejor. Ay, cómo añoro subirme en su lomo a cabalgar por los prados de Islandia...- decía la ancianita con tono de voz sabio y nostálgico, ajustándose las gafas con un dedo.

-Pero señora, estamos en Nueva York, no en Islandia, y yo no me llamo Antonius.- dijo Harry con franqueza.

-¿No estamos en Islandia?- la mujer miró alrededor.-Pues se parece mucho.-

Harry alzó una ceja. ¿Dónde veía el parecido la mujer a un lugar lleno de prados con la gran ciudad y altísimos edificios? Ella se ajustó las gafas de nuevo y lo miró abriendo los ojos al máximo.

-Y si no te llamas Antonius... ¡Ah, ya entiendo!- se rió frenéticamente.-Eres su primo gemelo Felipe, se me había olvidado. ¿Cuándo te casarás con Mariana la del pueblo? Te echa de menos, sigue esperándote en su traje de novia.-

-¿Primo gemelo?-  Harry arqueó ambas cejas.-Señora, está usted algo chiflada, con todo el respeto.-

-¡Ay, cómo echo de menos aquellos hermosos días de lluvia en Islandia!- la viejecita miró al cielo y sacudió la cabeza.

-¿Harry? ¿Harry estás ahí?- se oyó la voz de Niall a través del móvil.

-Sí, sí.- Harry se pegó el móvil al oído y siguió caminando, retomando su camino.

-¿Qué pasa? ¿Por qué no contestabas?- preguntó Niall aún en su cama, mirándose sus uñas de las manos mordisqueadas por él mismo.

-Sí, hemos estado hablándote de superar tu miedo a sincerarte con Brianna y no has respondido.- añadió Louis atando y desatando los cordones oscuros de su zapatilla nueva.

-Lo siento, una ancianita que me ha distraído.- se excusó Harry.

Niall y Louis se echaron a reír.

-Vaya, Harry, sabíamos que te atraían las mujeres mayores, pero ¡no tanto!- exclamó Louis acercándose al móvil que yacía en el suelo para dar más énfasis a sus palabras.

Harry frunció el ceño. De haber tenido a Louis al lado, le habría propinado una bien merecida colleja en la nuca.

-¡No tiene gracia!- exclamó enfadado.

-¿Seguro?- se oyó la voz inocente y picarona a la vez de Niall.

Harry apretó los labios. Una risa contenida y minúscula se le escapó a borbotones de éstos.

-Bueno, un poco sí.- admitió.

Niall y Louis se troncharon de risa nuevamente. Harry al principio se rió con ellos, pero al rato quiso hacerlos parar.

-Ya está, chicos, ya está.- dijo mientras divisaba el Starbucks al que se dirigía.-Decidme, ¿qué puedo hacer?-

-No tengas miedo, habla con ella, dile lo que sientes.- repuso Louis, aún sentado en el suelo, cogiendo la otra deportiva y colocando su pie derecho en la entrada de ésta.

-¿Cómo voy a hacer éso?- exclamó Harry en tono ofendido, cómo si fuera más que obvio que no lo podía hacer.-Se pondrá feliz, yo también, saldremos y cuándo me sienta atraído por otra le haré daño.-

-Aaaaw, ¿te preocupas por ella?- preguntó Niall en tono tierno.

-Claro.- asintió Harry acercándose al Starbucks.-E-es decir...-

-¡Waaa, te hemos pillado!- gritó Louis cerca del teléfono, ya que Harry tuvo que apartar un poco el móvil de su oreja debido a la voz estridente.

-Chicos, chicos, relajad la voz.- repuso levemente molesto.

-Vale, vale...- trató de calmarse Niall.

-Es normal que me preocupe por ella, es una chica muy agradable.- añadió Harry entrando al Starbucks tras retirar con su mano libre una de las dos puertas de cristal que daban al interior.

-¿Sólo?- preguntó Niall, aún examinándose las uñas.

-Y simpática...- añadió Harry.

-¿Qué más?- insistió Louis.

-Y guapa...- Harry sonrió tontamente sin darse cuenta.

-¿Qué era lo otro...?- Niall se rascó la barbilla y alzó la vista, cómo si tratara de acordarse de algo.

-Y tierna...- Harry se sonrojó sin dejar de sonreír.

-¿Yyyyyy?- Louis hizo oscilas la letra cómo si sólo faltara un detalle pequeñito. Sonrió e intercambió una mirada con Niall.

-Y estoy ena...- Harry se tapó la boca.-¡¡EY!!- vociferó.

Niall arreó una palmada al blando colchón de su cama y se tronchó de risa. Louis lo imitó, pero con una risa muda y cerrando los ojos con fuerza. Un estridente "¡No tiene gracia, yo os mato!" proveniente de Harry sonó por el móvil de Niall mientras éste rodaba haciendo la croqueta por su cama y Louis, con su risa silenciosa, hacía esfuerzos sobrehumanos por introducir su pie derecho en la estrecha deportiva.

-¡Os juro que os mato! ¡Mirad el sol por última vez!- gritaba Harry en mitad del Starbucks. Miradas de clientes ajenos se le clavaban encima cómo agujas fastidiosas.

-Tranquilo, tranquilo, somos amigos, siempre nos picamos...- dijo Niall asomándose a su cama y mirando su móvil.

-Lo sé.- resopló Harry, tratando de calmarse.-Pero éste tema es muy serio para mí.-

-Claro, porque estás enamorado.- añadió Louis. Acto seguido resopló con impotencia.-¡¿Por qué me cuesta tanto meter el malnacido pie en la malnacida deportiva?!-

-Cuánto malnacido.- Harry soltó una risita.

-¿Qué desea?- preguntó la chica del mostrador.

-Ah, sí, un descafeinado de nata y con caramelo batido, por favor.- pidió educadamente sonriendo con dientes a la dependienta. Ésta asintió con la cabeza.-En serio, chicos, ¿qué hago?-

-Harry, te preocupas por ella, te molestas cuándo decimos que te gusta, casi admites que te tiene enamorado... ¡Es la mujer de tu vida!- exclamó Niall alegremente rascando la superficie suave de su cama.

-Uf, pero...- Harry vaciló unos instantes antes de responder.-Supongo que...- estornudó.

-Salud.- dijeron Niall y Louis a la vez, ambos distraídos.

-Gracias.- Harry soltó un suspiro.-En serio, dadme algún consejo.-

-¿Por qué no te vienes a mi casa?- propuso Niall.-Es dónde estamos Louis y yo, aunque no sé si te serviríamos de mucho.-

-Niall.- se ofendió Louis, aún tratando de ponerse la deportiva del pie derecho.

-De acuerdo, iré.- sonrió Harry en el momento en el que la dependienta le daba el café. Él se sacó el dinero del bolsillo de la chaqueta y pagó a la dependienta.-Gracias.-

-De nada.- sonrió Niall.

-No te lo decía a ti.- masculló Harry empujando la puerta con el pie y saliendo. Acto seguido bebió de su café.

~~~

-¿Qué pasa? ¿Quién es?- preguntó Ronna mirando a todas partes con la esperanza de estar mirando a alguna de sus amigas.

Las chicas restantes se miraron entre ellas y se quitaron las manos de la boca.

-Es el antiguo mánager de One Direction.- dijo Aly, incrédula.

-¿Qué?- preguntó Ronna entrecerrando el cejo.

-¡Claro! ¡Ahora tiene sentido! ¡Él se los quiere cargar!- chilló Harumi.-Aly, ¿recuerdas cuándo lo encontraron en el camerino de los chicos con una pistola gracias a nosotras? ¡No sé por qué nos sorprendemos! ¡Él quiere matarlos!-

-Sí... ¡Sí, cómo no nos hemos dado cuenta antes!- gritó Aly dándose una palmada en la frente.

-Un momento, ¿qué?- intervino Valery.-¿Su mánager estaba en su camerino con una pistola?-

-Ex-mánager.- corrigió Aly.-Y sí, pretendía colarse luego en el concierto y disparar a uno de la banda, concretamente a Harry o a Niall. A uno de los dos más jóvenes.-

-Mr. X...- susurró Mairi.-He oído hablar de él. Sí, en varias páginas de internet leí cosas similares de que se coló en el concierto con un arma, pero creí que era falso.-

-No lo era.- suspiró Aly.

-Dicen por ahí también que es en realidad una chica que se hace llamar Mr. X.- comentó Ronna.-Pero en cualquier caso, si no supe quién era fue porque yo nunca vi la cara del antiguo mánager, ni en fotos de internet ni nada, por éso no supe quién era cuándo le vi la cara en el momento en el que me tiró el petardo.-

-¿Mr. X, una chica? No, es un chico... Creo.- Aly parpadeó y empezó a dudar.-¿Y si hay más de un Mr. X?-

-No lo sabemos, lo que sí sabemos es quién ha producido el incendio.- dijo Harumi.-Y ha sido el antiguo mánager de One Direction.-

-Un momento.- Valery chasqueó los dedos.-Lo que dice Aly tiene todo el sentido del mundo. Primero, Mr. X. es una chica, luego un grupo de chicas, luego el ex-mánager... ¿Y si hay un equipo de "X" tratando de arruinar a One Direction?-

-O peor, de matarlos.- masculló Mairi mirando alrededor, asustada.

-No logro entender por qué alguien haría algo así.- comentó Ronna negando con la cabeza.

-Hay gente así de loca.- respondió Valery.

-Tenemos que avisar al director.- dijo Aly levantándose de la silla.-Ya tenemos al culpable que buscábamos.-

En ése momento pitaron los móviles de Mairi, Aly y Valery. Harumi no había llevado su móvil y Ronna tampoco, pues aún estaba alojándose en el hospital por unos días ya que seguían haciéndole pruebas a sus ojos. Aly fue la primera en sacar su móvil.

De: Anónimo. Para: Alyson Willson. Hora: 15:05
Mensaje: Vaya, parece que habéis descubierto el pastel. No deberíais haberlo hecho. Qué pena, ahora corréis peligro de muerte. Menuda faena es convivir con One Direction, ¿verdad?

Alzó los ojos de la pantalla y se le descolgó la mandíbula. La sangre se le agolpó en los oídos y le empezaron a pitar. Le temblaron las piernas y se aferró a la silla para no caerse. Harumi la miró, preguntándole con la mirada si estaba bien. Aly le mostró su móvil cuándo...

-¿Cómo?- chilló Valery al terminar de leer su mensaje.-¡He recibido una amenaza de muerte!-

-¡Y yo!- gritó Mairi, también al terminar de leer su mensaje.

-¿Qué clase de broma es ésta?- gritó Harumi al terminar de leer lo que ponía en el móvil de Aly.

-Dámelo.- pidió ella tambaleándose. Harumi le entregó su móvil y ella se juntó con Valery y Mairi.-¿Vuestros mensajes dicen ésto también?-

Aly, Valery y Mairi compararon sus móviles.

-¡Los tres dicen exactamente lo mismo!- gritó la pelirroja, llevándose su mano libre a la boca.

-¿Qué sucede?- preguntó Ronna.

Mairi se apresuró a explicarle todo.

-No puede ser...- susurró Aly acercándose a la ventana del despacho.

Abrió el cristal y sacó la cabeza. No había nadie.
Absolutamente nadie.

~~~

-Listo.- Niall sacó su peine dorado de entre los rizos castaños de Harry.-Has quedado per-fecto.- añadió al estilo de Liam, de cómo lo haría en el videoclip de Best Song Ever.

Al salir del Starbucks, Harry había ido a casa de Niall, tal y cómo él y Louis lo habían invitado. Ahora, el irlandés había terminado de peinarlo, y entre los dos lo habían arreglado para su cita con Brianna. Harry estaba guapísimo cómo de costumbre, su ropa elegante pero no formal le daba un aire romántico.

-Ya lo sé. Siempre lo estoy.- se jactó Harry.

-Con ésa actitud no pienses que llegarás muy lejos.- fanfarroneó Louis.

-Perdona querido, pero con ésta actitud HE llegado lejos.- corroboró Harry sonriendo angelicalmente.

Louis rodó los ojos y fue a por colonia para perfumar a Harry.

-Creído...- masculló por lo bajo y medio de broma.

Niall levantó a Harry del sillón en el que lo había sentado y lo llevó frente a un espejo con el marco de oro que reposaba frente a la pared. Harry observó su reflejo y arqueó una ceja, sonriendo. Era el segundo miembro de la banda al que más le gustaba mirarse, después de Zayn.

-Vale.- comentó Niall.-¿Qué ves?-

-A mí.- respondió Harry en tono obvio.

-Nooooo.- Niall negó con la cabeza.-Mal, muy mal.-

Harry, sin comprender, siguió con su mirada los movimientos de cabeza de Niall.

-Ves a un chico valiente y seguro de sí mismo que puede conquistar a cualquier chica.- añadió Niall.

Harry se miró a sí mismo a los ojos y sonrió con suficiencia.

-Éso ya lo sé, no es ninguna novedad.- comentó.

-Pero yo no veo éso.- añadió Niall apartándose y retrocediendo unos pasos.-Veo a un chico solitario que aún no ha encontrado a su chica ideal. Y que por éso liga con todas las chicas guapas que se encuentra.- se expresó.-Pero que hoy tiene una oportunidad para lograr sentar la cabeza.-

-Niall, ahórrate los discursitos.- suspiró Harry poniendo las manos en las caderas y mirando a su amigo.

-No, Harry, no me mires a mí, mira el espejo.- regañó el irlandés señalando con dureza el espejo.

Harry rodó los ojos con impaciencia y se miró a sí mismo de nuevo.

-Dime ahora qué es lo que verías a continuación.- pidió Niall.

-Me vería a mí mismo encontrándome con Brianna en Central Park.- Harry tragó saliva.

-¿Y?- Niall se rascó el cuello.-¿Y que pasaría a continuación?-

-Pues...- las facciones de Harry se tensaron, todo el rato mirando sus propios ojos.-Pues... No lo sé.-

-Exacto.- Niall dió una palmada.

Harry, asustado e inseguro, lo miró de reojo.

-Al espejo.- repuso Niall.

-Al espejo.- repitió Harry deslizando su mirada de nuevo hacia su reflejo.

-¿Sabes qué harás cuándo la tengas enfrente?- Niall se cruzó de brazos.

-No.- Harry parpadeó.

-Yo sí. Te pondrás rojo y tartamudearás.- Niall esbozó una sonrisa burlona.

Louis llegó con un frasquito de colonia y empezó a echar alrededor de Harry. Éste tosió un poco debido al empalagoso aroma a caramelo. Niall se rascó un hombro y siguió hablando:

-¿De qué quieres hablar con ella?-

-De lo que sentimos.- Harry tragó saliva de nuevo.

-¿Quieres salir con ella?- formuló Niall.

-No lo sé, no quiero hacerle daño.- suspiró Harry. Louis se movía alrededor suyo cómo una mosca revoloteando.

-¿Te gusta?- inquirió Niall distraídamente.

-Mucho.- Harry bajó la mirada hacia sus zapatos.-Pero no sé... Tengo miedo.-

Louis dejó de echar perfume alrededor de Harry, y, a continuación, inspiró profundamente por la nariz, cerrando los ojos. Sonrió mientras los abría.

-Listo. Ya estás perfumado.- dijo marchándose de allí con el frasco de colonia en las manos.

-Vamos, Harry, sé valiente.- lo animó Niall apretándole un hombro con su mano derecha, mientras agitaba el puño izquierdo.-Demuéstrale que te importa.-

-¿Pero y si...?-

-¡Sé un hombre, Harry! ¡¡SÉ UN HOMBRE!!- vociferó Niall.

-Soy un hombre.- repuso Harry.

-¡¡NO, NO LO ERES!!- chilló Niall, histérico.-¡¡NO TE OIGO!!-

-¡SOY UN HOMBRE!- gritó Harry todo lo alto que pudo, mirando su reflejo. Se giró hacia Niall y empezó a dar saltitos y a darle puñetazos al aire.

-¡¿ERES UN HOMBRE, HARRY?!- tronó Niall, cómo si le estuviera riñendo a gritos.

-¡¡SOY UN HOMBRE!!- repuso Harry a voz en cuello, aún dando seguidos puñetazos al aire.

Louis llegó tras él y empezó a masajearle la espalda.

-¡¿LO ERES?!- añadió Niall.-¡¡Pues sal ahí y muerde a tu presa!!-

-¡SÍ!- gritó Harry alzando los puños, aún siendo masajeado en la espalda por Louis.

-¡SÍ!- añadió Niall haciendo el mismo gesto.

-¡SÍÍÍÍÍ!- gritaron los dos a la vez, cómo dos guerreros a punto de enfrentarse.


-No puedo.- Harry se dió la vuelta para meterse de nuevo en la limusina.

-Uououououououo, alto ahí.- Louis alzó la palma de la mano para detener a su amigo.

Louis y Niall estaban detenidos delante de las puertas de la limusina para que Harry no se metiera. Los tres acababan de llegar a Central Park y habían animado de nuevo a Harry. Pero al apenas dar dos pasos, Harry se había dado la vuelta hacia la limusina y sus dos amigos.

-¿Te repito éso de que no seas un gallina?- preguntó Louis.

-Yo te volvería a montar el numerito de "Soy un hombre" a gritos, pero ahora estamos en mitad de la calle y nos miraría todo Dios.- dijo Niall habládnole a Harry.

-Vamos, Harry, saliste muy seguro de casa de Niall.- lo alentó Louis.

-¡Lo sé, pero ahora me he cagado!- se alteró éste.

Niall y Louis intercambiaron una mirada sonriéndose disimuladamente. Ésa era la clave. Brianna alteraba a Harry sin intentarlo siquiera, cosa que ninguna chica hacía. De hecho, varias chicas lo habían intentado durante todos los años de fama de Harry y ninguna había conseguido hacer que se pusiera rojo. Salvo Brianna.
Cuándo estaba con ella, dejaba de ser Harry Styles y se convertía en un chico tímido, espontáneo y poco seguro de sí mismo.

-Vamos, tienes que ser valiente.- lo animó Niall con ternura.

-Con todas las chicas eres Míster Galán, Míster Extrovertido, Míster Seductor... Muy Míster, vamos. ¿Por qué con ella no?- quiso saber Louis.

-Ella... Yo...- tartamudeó Harry.

Niall y Louis se acercaron para que Harry no viera cómo se cogían de las manos, rezando los dos en silencio. "¡Porque estoy enamorado de ella, porque estoy enamorado de ella, porque estoy enamorado de ella...!" rezaban Niall y Louis en sus mentes.

-... No lo sé.- espetó Harry.

Louis y Niall se soltaron las manos y bajaron los hombros del todo. Se miraron en plan "antes-se-corta-un-brazo-que-reconocer-que-está-enamorado."

-Bueno.- suspiró Niall.-Pero ya has quedado con ella, no puedes echarte atrás.-

-Sí, ¿acaso quieres decepcionarla?- metió cizaña Louis.

-No, pero...- empezó Harry.

Niall empezó a cacarear cómo una gallina. Se colocó las manos bajo los sobacos y y agitó sus codos arriba y abajo, aún cacareando, cómo si moviese unas alas inexistentes.

-Niall...- dijo Louis entre dientes.-Niall para...-

Pero Niall siguió cacareando y agitando los codos, pegándolos a su cintura para luego elevarlos y repetir ése mismo movimiento seguidamente.

-¿Me estás llamando gallina?- Harry entrecerró sus ojos verdes hacia su amigo irlandés.

-En efecto.- éste reprimió una risita y dejó de hacer la gallina para retroceder un par de pasos. Su trasero chocó con la limusina negra.

Harry se mordió el labio inferior, entrecerrando el cejo.

-Voy a hacerlo. Pero sólo para que te tragues tus palabras.- le dijo a Niall. Acto seguido se giró sobre un pie y empezó a caminar, tambaleándose, tratando de parecer seguro en sí mismo aunque en realidad pareciera un pato mareado.

-Ésto va a ser bueno.- Louis soltó una risita mientras veía a Harry alejarse.

-Nonono, tenemos que irnos.- Niall lo agarró del cuello de la camisa y tiró de él mientras abría la puerta de la limusina. Lo metió dentro sin esfuerzo.

-¡Pero yo quiero ver la cita!- lloriqueó Louis.

Niall cerró la puerta de la limusina en la cara de Louis. Rodeó el vehículo, abrió la otra puerta y se sentó al lado de su amigo, cerrando la puerta tras de sí.

-Harry nos lo contará todo luego.- añadió.-Ahora debemos dejarlos a solas.-

-Bueno, a solas...- Louis se miró los zapatos abriendo los ojos del todo.-Querrás decir con las 300 personas que pasean por Central Park diariamente.-

-Tú ya me entiendes.- sonrió Niall.-¡Ryan!-

El conductor pisó el acelerador y se marcharon de allí en un breve instante.
Harry, tras caminar unos minutos y adentrarse en Central Park, por fin la encontró, estaba de pie dándole la espalda. Tragó saliva con fuerza y se frotó la barbilla. En ése momento Brianna se giró levemente y las miradas de ambos se encontraron de una manera directa y cálida. Fue cómo si el tiempo se detuviera para los dos.
Ella se quedó mirándolo. Él se quedó quieto. Por primera vez en su vida, se sintió feo.

-Hola.- repuso ella girándose completamente, quedando cuerpo a cuerpo con él.

Harry tragó saliva por enésima vez.
<<¿Cómo se saludaba?>> pensó, sintiendo que todos los aparatos de su cuerpo se bloqueaban. ¿Y que por qué se sentía feo? Simple. Harry no era feo, todo lo contrario. Era uno de los famosos del pop más atractivos sin duda. Pero él se sintió feo porque... Porque estaba ante la mayor belleza que había visto. Ni obras de arte exquisitas, ni modelos preciosas, ni las bellas luces nocturnas de las ciudades. Aquella imagen de Brianna mirándolo en el parque, justo en aquél momento, fue lo más bello que había visto en su vida. Para él, Brianna era el ser vivo más hermoso del planeta. No sabía por qué. Pero su mirada, su expresión, su forma de ser, su carácter, su manera de hablar, de caminar... El cantante estaba perdiendo la cabeza.

-Hola.- respondió tras un breve rato de silencio. Estaba haciendo esfuerzos por no sonrojarse.

-¿Qué tal?- sonrió ella. No iba demasiado elegante, iba arreglada pero de un modo sencillo y discreto. Al contrario de Harry, el cuál llevaba un traje de gala. Y aún así se sentía feo ante la bella sencillez de Brianna. En aquél momento, en aquél lugar, la veía especialmente guapa. Ni el propio Harry sabía por qué.

-Bien, bien.- mintió Harry.-¿Y tú?-

-Aquí.- contestó ella nerviosa.

Harry trató de sonreír. Si sus cuatro amigos hubieran estado tras él, seguiría estando cohibido, pero se habría sentido mucho más apoyado.

-Ejem.- carraspeó su melodiosa voz masculina.

-Bueeeeeno...- Brianna dió un puntapié al suelo con un botín negro. Llevaba mallas negras bajo su falda escocesa roja.

-¿Te... te apetece pasear?- sonrió Harry.

-Para éso hemos quedado, ¿no?- repuso Brianna también con una sonrisa en su rostro.

Harry sólo podía asentir con la cabeza. Los nervios hacían que hasta hablar fuese una dificultad.
Se puso a su  lado y ambos empezaron a caminar en silencio, paseando. Brianna iba admirando el parque y Harry iba admirándola a ella.

-¿No crees que hace un día precioso?- peguntó ella girando la cabeza para encarar a Harry. Lo pilló mirándola.

-Ah, sí.- Harry bajó la mirada rápidamente y se sonrojó.

<<¡Vamos, Harry, sé un hombre!>> se dijo para sus adentros.<<Dilo, dilo, dilo, dilo...>>

-Cómo tú.-

Brianna se puso a parpadear y finalmente bajó la cabeza, sonrojándose intensamente. Harry no pudo evitar sofocar un minúscula sonrisa, Brianna era preciosa cuándo se sonrojaba. Aunque para él era preciosa todo el tiempo. ¡Stop! Fuera de la cabeza, pensamientos raros, se dijo Harry a sí mismo.

-Gracias.- masculló por lo bajo Brianna.

Harry sonrió ampliamente. Se sentía feliz cuándo estaba con ella. Caminaron un rato más, los dos en silencio, mirándose de reojo de tanto en tanto. Al cabo de diez minutos, Harry dio un largo suspiro. Seguía queriendo ser valiente, pero no lo conseguía. Era más fácil imaginar que hablaba fluidamente con Brianna que conseguirlo de verdad.

-Harry, ¿hay algo que quieras decirme?- preguntó ella con voz suave y tranquila, mirando seriamente a Harry, mientras los dos atravesaban a paso lento el blanco puente que pasaba sobre uno de los lagos de Central Park.

Harry la miró. Un escalofrío recorrió su espalda cómo cada vez que miraba a Brianna. La voz se le enroscó en la garganta a causa de los nervios y el cantante carraspeó para forzarla a salir.

-Ehm, sí.- respondió.-Bueno, no necesariamente. Sólo quería estar contigo.- añadió.

Brianna lo miró con ternura. Sintió ganas de abrazarlo. Y éso fue justo lo que hizo. Lo rodeó con ambos brazos y se apretó contra él, suspirando. Harry estaba demasiado nervioso cómo para devolverle el abrazo, pero finalmente lo hizo, posando sus manos sobre la espalda y caderas de Brianna. Se quedaron allí, abrazados, en mitad del puente.

-Harry...- murmuró.-Eres muy tierno. ¿Por qué te cuesta tanto hablar conmigo?- la preocupación en su voz se denotaba con suavidad, derrochando inocencia y resignación.

-Porque...- Harry suspiró.-Por alguna razón, no puedo actuar contigo cómo actúo con las demás chicas...-

-Aunque no lo parezca, ésto me está haciendo daño poco a poco.- suspiró Brianna aprtándose suavemente.-Me gustas mucho, Harry, muchísimo.-

No había nadie más en aquella zona, estaban solos. Harry cogió las manos de la chica.

-Y tú a mí.- repuso él con una voz tan suave y tímida que hasta él mismo se sorprendió.

El sonido del agua circulando lentamente bajo ellos era lo único que se escuchaba, junto con algún pájaro que piaba de vez en cuándo muchos metros arriba. Los dos jóvenes se miraron a los ojos. Brianna retorció las manos para librarse de las de Harry y se giró, avanzando hacia el borde del puente. Miró el agua que se movía un par de metros bajo ella. Su reflejo verdoso a causa de las aguas le devolvió la mirada.

-¿Te encuentras bien?- preguntó Harry colocándose junto a ella.

Brianna apoyó los brazos en la bonita barandilla blanca. Miró a Harry y parpadeó.

-No, Harry. No lo estoy.- dijo suspirando.-Escucha. Sé que hay millones y millones de chicas enamoradas de ti. Todas de 13, 14, 15, 16 años o más... Y... Eres demasiado famoso... Pero... No puedo reprimir lo que siento.- suspiró de nuevo.-Es muy complicado... A mí me desean unos pocos chicos del insti y algunos desconocidos aleatorios de discotecas... Pero a ti... Te desean más de diez millones de personas. Redondeando.-

Harry esbozó una sonrisa cerrada y miró hacia otro lado.

-¿Y sabes quién más te desea a ti?- comentó.-Yo.-

Un deportista haciendo footing pasó a toda velocidad corriendo por el puente. Pasó tan rápido que la falda roja de Brianna voló hacia un lado, dejando ver por un segundo la parte de arriba de sus mallas negras. Se sonrojó.

-¿Suerte que llevas las mallas, eh?- bromeó Harry.

Brianna lo fulminó con la mirada.

-Venga, no te enfades.- él llevó sus manos a las caderas de ella y buscó su mirada.

-Puedo enfadarme si quiero.- suspiró.

Harry alzó una ceja.

-Muy bien. Si éso te hace feliz.-

-Lo que me haría feliz es poder estar contigo sin preocuparme.- murmuró ella cruzándose de brazos.

-Brianna...- suspiró él.

-No, Harry, no lo entiendes.- ella sacudió la cabeza.-Tú no estás enamorado de alguien famoso. No sabes lo doloroso que es.-

-No.- Harry tragó saliva profundamente.-Estoy... En... En...-

Brianna lo miró.

-¿Qué?-

-En... Ena...- Harry cerró los ojos y respiró hondo. Decir las palabras que nunca antes había dicho en toda su vida era más complicado de lo que él creía. No sólo porque al decirlo entraría en un compromiso que le aterrorizaba, sino también porque al decirlo entraría en una especie de compromiso que, sinceramente, le aterrorizaba.

-¿Estás intentando decirme que estás enamorado de mí?- intervino Brianna.

-Justo.- soltó Harry sin pensárselo.

Brianna parpadeó y lo miró sorprendida. Se hizo un silencio sepulcral en el parque, sólo interrumpido por el agua que circulaba bajo el pequeño puente blanco.

~~~

-¿Y entonces?- Cindy se removió en el sofá y abrió los ojos cómo platos.

-¡Avisamos al director, claramente! Mairi insistió en enseñarles los mensajes que habíamos recibido, y ahora mismo la policía está en búsqueda y captura.- suspiró Aly.-Pero ahora temo por mi vida, el mensaje incluía una amenaza de muerte.-

-Ya, ya me lo has dicho, pero, ¿ahora qué vas a hacer?- quiso saber la joven.

-No lo sé.- Aly cruzó los brazos sobre la chaqueta de su madre que se había puesto nada más llegar a casa.

-Ahora yo también tengo miedo, ¿y si me pasa algo?- susurró Cindy ahogando una exclamación.

Aly rodó los ojos.

-Sí, tú sigue preocupándote por mí, hermanita.- masculló enfadada.

Cindy se levantó del sofá de un salto.

-Tengo hambre. ¿Picamos algo?- propuso dando seguidas palmadas detrás y delante de ella mientras caminaba.

Mientras Cindy se metía en la cocina, Aly suspiró. Se preguntaba por qué habría gente tan interesada en destruir a One Direction. En ése momento sonó el timbre de la casa. Aly se levantó y fue a abrir. En el umbral, cruzadas de brazos, estaban Mairi, Valery y Sarah.

-Por cierto...- dijo Valery que era la que estaba en medio.-¿Qué relación tienes con un tal Kai?-

Aly parpadeó, confundida.

-¿Perdón?- masculló.

-Hoy en el insti nos preguntó por ti.- añadió Sarah descruzando los brazos y señalando a Aly.-Y nosotras tres estamos compitiendo por él.- añadió señalando a Mairi, Valery y a ella misma.

Aly parpadeó alzando las cejas cómo si lo entendiera, aunque no acababa de pillar qué hacían ellas tres ahí.

-Es mi primo.- repuso en tono incómodo, aunque trató de sonreír.

Las tres chicas relajaron los hombros. A Mairi hasta se le escapó un "Uf" de alivio.

-¿Puedes decirnos dónde vive?- Sarah pestañeó juguetonamente.-Por favor.-

-¿Acaso queréis acosarle?- Aly se dispuso a cerrar la puerta pero Mairi lo evitó poniendo una mano.

-¡No, no, qué va!- sonrió con nerviosismo.-Sólo le haremos alguna visita de vez en cuándo.-

Aly entrecerró los ojos; no se fiaba ni un pelo de la manera de hablar de las tres chicas.

-No pienso deciros ni pío.- comentó antes de cerrarles la puerta en las narices.

-¡¡OYE!!- le gritó Mairi a la puerta.-¡Ahora debes apoyarnos, Valery y yo hemos recibido el mismo mensaje que recibiste tú!- empezó a golpearla con los puños.

-¿Qué pasa?- preguntó Cindy asomando de la cocina con una bolsa de patatillas en las manos.

-¿Eh?- Aly se giró y apoyó su espalda en la puerta.-Nada, nada, que tres chicas del insti han venido a preguntarme dónde vive el primo Kai porque están compitiendo por él, lo típico.- sonrió e hizo un gesto con la mano, cómo quitándole importancia.

-Ah...- Cindy miró hacia otro lado, frunciendo el ceño y sin saber cómo reaccionar, y volvió a la cocina a por más comida.

~~~

-Entonces... Si estás enamorado de mí...- empezó Brianna.

-No hables, he cometido un error.- suspiró Harry bajando la mirada.

-¿Cómo?-

-Enamorándome.- alzó la mirada de nuevo y clavó sus ojos en los de Brianna.

-Harry, ¿por qué no intentas sentar la cabeza ya?- suspiró ella.-Tú me gustas, yo te gusto, nos gustamos, ¿qué podría salir mal?-

-¡Cualquier cosa!- exclamó Harry. No debería haber intentado admitir que estaba enamorado, ahora todo sería más complicado, y lo sabía, claro que lo sabía, al igual que Brianna. Pero él lo sabía mejor.

-¿Qué quieres decir?- preguntó ella.

-Brianna, no quiero herirte.- él se acercó a ella preocupado.

-Tú jamás podrías herirme...- ella lo miró con los ojos cristalizados.-Ahora estoy convencida.-

Harry cerró los ojos con fuerza mientras suspiraba intensamente. 

-Nunca podrías ser feliz conmigo.- dijo al abrir los ojos.-Te mereces algo mejor, algo más estable que yo.-

-¿Algo mejor que tú?- Brianna parpadeó.-Pero si eres...-

-Un desastre, éso es lo que soy.- Harry, frustrado, apoyó las manos en la barandilal y contempló su reflejo en el agua. Lanzó un escupitajo. Éste cayó sobre el agua, en su propio rostro reflejado sobre la superficie. Se daba asco a sí mismo porque no podría hacer feliz a Brianna, y lo sabía.

-Harry.- ella lo sujetó por los hombros y lo giró, quedando cara a cara con él.-Tú eres el único que puede hacerme feliz en éste momento.-

-Y también el único que puede destruirte en pocos segundos.- repuso él con tristeza en el rostro.-No quiero éso, Brianna.-

-No tienes por qué...- insistió ella tratando de acariciarle la cara.

-No, déjalo.- Harry apartó la mano de Brianna con un movimiento de su propia mano.-Nunca podré hacerte feliz, soy demasiado... Demasiado yo.-

-Harry...- insistió ella.

-Lo siento, sólo quiero protegerte de... De mí.- suspiró él.

Brianna se tensó en el acto y sus facciones se volvieron impasibles y duras, aunque de sus ojos empezaron a caer lágrimas que reflejaban su corazón roto.

-Bien.- dijo con un hilo de voz.-Haz lo que quieras.-

-No, cuidado, te equivocas, no es lo que yo quiero.- repuso Harry enfadado.-Es lo que hago para protegerte y evitar que sufras.-

-¡Bien!- chilló ésta retirándose a pisotones.

-Ah, ¡¡olvídalo!!- gritó Harry frustrado y caminando en la dirección contraria a la que Brianna caminaba.

El cielo se nubló. Parecía que aquél día, hasta el clima se había puesto de mal humor.

sábado, 12 de octubre de 2013

88- Recuerdos y negaciones

Liam hacía rebotar el amuleto de la deportiva de Holly contra la mesa de la cafetería, mientras que sus tres amigos hablaban a su alrededor, aún estando los cuatro en la cafetería. Llevaban ya dos horas allí.

-... Y la hora entera de maquillaje para convertirme en Marcel es lo que más odio.- se quejó Harry.

-Ya, desde luego es horrible estar tanto tiempo maquillándose.- asintió Louis con una risita.-Por cierto, ¿es cierto que vienes de estudiar con Brianna?- alzó y bajó las cejas pícaramente.

Harry se sonrojó.

-Sí. ¿Por qué?-

-Por naaaaada.- repuso rodando los ojos hasta Niall. Éste soltó una risita y se tapó la boca con la mano.

-Vamos chicos, dejad de burlaros.- bufó Harry dando un trago enorme de su café.

-No nos burlamos.- repuso Niall rodeando con el brazo los hombros de Harry.-Sólo te recordamos lo increíblemente colado que estás por ésa chica. Sigo sin explicarme el por qué, pero bueno...-

-¿Sigues sin explicarte el por qué?- Harry soltó una carcajada.-¡Pues porque es maravillosa, así de simple!-

Louis y Niall lo miraron fijamente y los rostros de ambos se iluminaron. Liam también se olvidó del amuleto por un momento y alzó la cabeza unos centímetros para clavar su mirada en Harry.

-¿Qué? Ehm, quiero decir...- carraspeó el cantante de rizos castaños.-Es... buena chica.-

-Recuerda que ella y Valery se metían mucho con todos...- lo picó Louis.

-Que me lo digan a mí.- dijo Niall recordando algún que otro comentario de Brianna dirigido a sus dientes.-Suerte que Aly me defendía.-

-Éso era pro motivos que ahora ya conocemos.- las defendió Harry.-El accidente del hermano de Valery fue terrible, cuándo lo escuché no me extrañó que se volviera tan borde con el mundo.-

-Valery sí, ¿pero Brianna?- preguntó Liam.-Brianna no tenía ningún motivo para actuar igual que Valery.-

-O puede que simplemente fuera su amiga y se volviera cómo ella para apoyarla.- comentó Niall.

Harry se rascó la cabeza.

-Tendría que preguntarle.- comentó.

-¿Crees que te lo diría?- Louis alzó una ceja.

-Valery nos contó a todos lo de su hermano.- respondió Harry.-Además, creo que Brianna confía en mí.-

-Es difícil confiar en ti.- se burló Louis.

-Ñañaña...- masculló Harry frunciendo el ceño. Bebió de su café.

-Liam, ¿aún estás con éso?- intervino Niall de repente, mirando a su amigo.

Liam alzó la mirada y miró al irlandés. Suspiró.

-Sí, es que... Quiero saber por lo que ha pasado éste amuleto.- dijo observando el pequeño diamante.-¿Pero no os dáis cuenta de que realmente es muy ilógico? Si Holly perdió el amuleto en el local antes de la reforma, no me explico cómo pudo éste amuleto tan diminuto seguir ahí después de que lo reformaran.- decía rápidamente, apasionado por aquél misterio.-¡Carece totalmente de lógica!-

-Ya lo sabemos.- repuso Harry.-Pero no lo averiguaremos de ningún modo.- añadió con calma.

-Yo quiero averiguarlo.- insistió Liam.

-¿Cómo lo harás, genio?- se burló Louis.

Liam se calló de repente, parpadeó y bebió un poco de su café.

-Buena pregunta.- dijo al tragar.

-Liam, déjalo, lo importante es que hemos encontrado una pista, y tampoco es que nos sirva de mucho.- suspiró Niall.

-Lo sé, pero quiero saber qué ocurrió con éste amuleto, cómo pudo seguir en el local después de la reforma si Holly se fue antes...- decía Liam murmurando y tratando de resolver la situación mentalmente.

-Tal vez alguien se lo haya quitado y lo haya dejado de nuevo ahí tras la reforma.- comentó Louis distraídamente, jugueteando con su vaso.

Los tres lo miraron. Louis, al notar la mirada de sus tres amigos sobre él, los miró y se encogió de hombros.

-¿Qué? Estaba de broma.- repuso antes de volver a hacer que su vaso humeante girara lentamente.

-Ey, pues no es mala teoría.- Harry se rascó la barbilla mientras asentía con la cabeza.

-Pero por Dios, ¿cómo va a hacer alguien éso?- exclamó Niall frunciendo el ceño.

-Tienes razón.- suspiró Harry.

-Sí. Menuda teoría más estúpida se me ha ocurrido.- sonrió Louis.-¿Quién podría hacer éso?-


Cher llegó a Central Park y tiró su envase ya vacío de café en una papelera. Se frotó la cara con ambas manos y suspiró, tomando asiento en uno de los bancos del lugar. Cada vez que veía a los chicos tenía ganas de decirles que estaba tratando de ayudarlos a pillar a Holly, pero no se atrevía. Era más sencillo sonreír y demostrar que era la Cher Lloyd alegre y determinada que todo el mundo conocía. Además, estaba presentando a Aly al concurso, si Holly se enteraba de que le habái robado el amuleto y le hacía algo, dejaría a Aly sin tutora en el concurso, y además, todos los fans de Cher Lloyd acabarían destrozados de tristeza. Sintiendo la brisa del parque, cerró los ojos, recordando un pasado lejano...

Año 2000. Era otoño, y las hojas ya amarillentas de los viejos árboles caían oscilando entre el aire hasta aterrizar suavemente en el suelo. Cher, a sus 7 años, era bastante espabilada para su edad, y siempre captaba todos los pequeños detalles de las hojas que descendían hacia el suelo con suavidad y ligereza. El verano se había acabado y pronto empezaría tercero de primaria. Estaba muy emocionada, tenía muchas ganas de ver a sus amigos y amigas, y una en especial. Sentada sobre el alféizar de la ventana y con la cabeza apoyada en el cristal, tocaba una melodía repiqueteando con las uñas de sus pequeñas manos en la madera blanca del alféizar. Estaba decidida a ser cantante de mayor y sacar ésa melodía bajo el título de "Oath," (Juramento) y dedicársela a su mejor amiga, aquella a la que esperaba.

-¡Papáaaaa!- gritó girando la cabeza.-¿Cuándo llegarán?-

-Pronto, pronto, no te preocupes.- respondió su padre, Darren, pasando frente a la puerta del dormitorio de su hija mayor.

A sus 7 años, Cher se sentía bastante mayor, ya que tenía un hermano y dos hermanas, y los tres eran menores que ella. Con lo que la niña trataba de madurar rápido para cuidar y proteger a sus hermanos menores en un futuro, aunque era complicado. Jugar y divertirse era mucho más sencillo.

-¡Quiero que lleguen ya!- respondió ella cruzándose de brazos. Entrecerró el cejo sobre sus ojos marrones y en un acto reflejo hinchó las mejillas. Siempre hacía aquella postura cuándo se enfadaba.

-Sé paciente, princesa.- replicó su padre desde el salón.

Cher descruzó los brazos, suspiró y se toqueteó el moño de denso cabello marrón que lucía en lo alto de la cabeza. Sus piernas colgaron del alféizar de la ventana y bajó de un saltito. En una de las paredes de su dormitorio, con celo, estaba pegado un trozo de papel en el que se leía "H y C, amigas para siempre" dentro del contorno de una flor de cinco pétalos. Ése dibujo lo había hecho meses atrás junto a su amiga. Pero Holly no era una amiga. Era más bien cómo una hermana para ella, aunque nunca lo recordasen. No lo hacían todo juntas, pero cuándo se juntaban, eran las dos niñas que más se querían en el mundo. Holly Scally y Cher Lloyd, el dúo perfecto, pensaba Cher por las noches en su camita. Le encantaría que fuesen amigas para siempre, es más, confiaba en que lo fueran. Con afecto, besó el papelito pegado a la pared y salió de su dormitorio dando saltitos.
Entró en la cocina y abrió la nevera con algo de esfuerzo. Sacó una manzana y le dió un bocado. Miró el reloj. Se sentó en una de las sillas de la mesa de la cocina, sus piernecitas colgaban y pataleó en el aire. Mordió de nuevo la rojiza manzana. Miró el reloj. Pataleó en el aire. Manzana. Reloj. Pataleos. Manzana. Reloj. Pataleos. Manzana. Un coche pitó el claxon afuera. Cher abrió los ojos cómo platos, tiró la manzana tras de sí sin mirar (acertando de lleno en la papelera) y se levantó de la silla de un salto, echando a correr lo más rápido que le permitían sus piernecitas.

-¡Ya están aquí!- gritó Diane, su madre.

La niña correteó a través del salón y abrió la puerta poniéndose de puntillas (era bajita para su edad.) Respiró el aire fresco, vislumbrando la carretera y los pastos verdes de Malvern, su hogar. Pero todo éso le daba igual en aquél momento y siguió corriendo, alejándose de la casita de campo que tenían enfrente de la carretera y un poco aislada de las demás. Corrió sobre el césped y bajo el cielo nublado, viendo un lejano coche de color plata. De él bajó una niña, saliendo a trompicones de los asientos traseros. En cuánto vió a Cher se le iluminó el rostro y echó a correr hacia ella. El espacio de césped que las separaba se iba reduciendo a medida que las dos niñas corrían. Nada más estar cerca una de la otra, se unieron en un efusivo abrazo.

-¡Holly!- chillaba Cher mientras la abrazaba.

-¡Cheeer!- añadía su amiga con su voz chillona.

-¡Qué contenta estoy de que estés aquí!- comentó Cher a voces, con la alegría característica de una niña de ésa edad.

-¡Te echaba de menos!- exclamó Holly entre risas.

Ambas se separaron un poco y se cogieron de las manos para observarse. Cher estudió a Holly. Estaba igual que siempre; los ojos claros, la sonrisa tierna, y llevaba el pelo rubio recogido en dos larguísimas trenzas.

-¡Estás muy guapa! ¡Me encanta tu moño!- gritó Holly.

-¡Gracias! ¡Y a mí tus trenzas!- rió la morena cogiendo una de las trenzas, que le llegaban a Holly por la cintura.-¡Cómo te ha crecido el pelo! ¡Y éso que nos hemos separado sólo durante el verano!-

-¡Sí!- asintió Holly.-Me sorprendió lo rápido que me creció en tres meses.- 

-¡Qué ganas tenía de volver a verte!- exclamó Cher tirando de ella para abrazarla otra vez. 

Las dos niñas pegaron sus mejillas al abrazarse y acto seguido empezaron a dar vueltas abrazadas. Holly tropezó con las piernas de Cher y acto seguido las dos niñas cayeron de espaldas sobre el césped, mullido y de un color verde oscuro. Ambas empezaron a reír mientras se miraban en el suelo.
En ése momento el padre de Holly encendió la radio del coche y empezó a sonar a todo volumen "Can't Buy Me Love" de los Beatles. El hombre salió del coche y corrió hacia su hija y la amiga de ésta, dispuesto a jugar con ellas. Agarró a Holly por las piernas y se la colgó del hombro. Ella chillaba y reía mientras sus largas trenzas rubias se agitaban por los aires. Golpeó con los puños la espalda de su padre.

-¿Quieres a Holly? ¡Pues me la voy a llevar! ¡Soy su padre, es mía!- bromeó el hombre mirando a Cher.

-¡No, es mía!- gritó Cher sonriendo y dando un salto, trapando de agarrar las piernas de su amiga.

-¡Bájame!- vociferó Holly. Golpeó la espalda de su padre con más fuerza.

-¡Sí, bájala!- protestaba Cher agarrándose a las piernas de éste.

-¡Nunca!- vociferó éste haciendo cosquillas a Cher con su mano libre. 

La encantadora madre de Holly salió del coche, ataviada con un sencillo vestido blanco cuya falda sedosa le llegaba hasta las rodillas.

-¡Cariño, suelta a las niñas!- dijo en aire neutro e imperioso, cómo quién dice "Ya no sé que hacer con él."

-Vamos, déjame jugar un rato con ellas.- rebatió el padre de Holly dejando a su hija en el suelo. 

Cher acto seguido abrazó al hombre. Luego la madre de Holly se agachó frente a ella y la besó en ambas mejillas con delicadeza. Se fijó en el desastroso moño castaño de la niña y sonrió.

-¡Pero qué guapa estás, Cher!- dijo pellizcándole un moflete.

-Gracias. Me alegro de verla, señora Scally.- sonrió Cher con dulzura.

-¿Ah? ¿Así que a ella la tratas de usted y a mí me tratas de tú, eh?- bramó el padre de Holly acercándose a Cher.-¡Pues ahora vas a morir!-

La agarró y rodó con ella por el césped. La niña reía y llamaba a Holly a gritos.

-¡Holly! ¡Holly! ¡Quítame a tu padre de encima!- chilló.

Holly se acercó a su padre y a Cher y trató de separarlos, pero él la atrapó también a ella y empezó a rodar por el césped sosteniendo a las dos niñas. Mientras, la madre de Holly ya estaba en la puerta de la casa dándole dos besos a Diane. Ésta salió a saludar también al padre de Holly y a la propia Holly.

-¡Hola!- gritó abriendo los brazos.

-¡Mamá! ¡Dile al padre de Holly que nos suelte!- vociferó Cher riendo y en tono suplicante.

-Oy, pero cómo os estáis poniendo la ropa los tres...- dijo ésta cerrando los puños y depositándolos sobre sus caderas.-Cher, vas a quedarte sin postre durante una semana cómo sigas ensuciándote tanto el pelo.-

-Si llevo un moño, ¿qué más da?- fanfarroneó la niña.

-¡Señora Lloyd!- gritó Holly zafándose de su padre y corriendo hacia Diane.

Saltó hacia ella y la madre de Cher la atrapó al vuelo, dándole un abrazo.

-¿Y éstas trenzas? ¡Pareces Pippi Calzaslargas! Pero en guapa.- bromeó la mujer acariciando las trenzas de la mejor amiga de su hija.

-¿En serio?- Holly se agarró las trenzas con ambas manos y las estiró a los laterales de su cabeza, manteniéndolas estiradas y tensas, cómo Pippi Calzaslargas.-¡Míreme! ¡Ahora sí que soy cómo ella!-

-Tus trenzas son mucho más largas.- comentó Cher poniéndose de pie y sacudiéndose la tierra de la informal camiseta. Su moño se había deshecho un poco debido a tanto jugar y un mechón liso de pelo castaño aterrizó suavemente junto a su mejilla.

Diane le sonrió a su hija y dejó a Holly en el suelo, mientras que hacía un gesto al padre de Holly para que la siguiera hasta la casa y saludara a toda la familia. Holly y Cher se cogieron de las manos y empezaron a bailotear sobre el césped al ritmo de la música que seguía saliendo del coche...

Cher abrió los ojos y la actualidad la recibió violentamente cómo una bofetada. Se estremeció levemente recordando aquellos buenos tiempos. Los echaba muchísimo de menos y habría dado lo que fuera por volver a ellos. Se conocieron cómo se conocen la mayoría de las niñas; en el colegio. El resto de su historia fue muy simple; Holly empezó a cambiar a medida que crecía, y dejó de ser la niña dulce y amable querida por todos. Dejó de llevar aquellas dos trenzas largas para un peinado suelto y moderno. Dejó las buenas formas para volverse maleducada a medida que crecía. "Mató" a la Holly niña y la enterró bajo su orgullo para convertirse lentamente en una Holly distinta, totalmente opuesta al pequeño ángel de trenzas largas y rubias a quién Cher había conocido. Mientras recordaba, inconscientemente se había sacado del bolsillo del pantalón un papelito arrugado y amarillento por el paso del tiempo. Lo abrió lentamente y lo leyó con los ojos llenos de lágrimas. En letras torcidas y coloridas se podía leer "H y C, amigas para siempre" dentro del contorno de una flor de cinco pétalos. Cher parpadeó y una lagrimita minúscula resbaló por su mejilla. Era el papel que había tenido pegado en su habitación durante su infancia.

~~~

Melanie suspiró sentándose en su cama. Acababa de salir del baño, y había sangrado. Tenía su regla de vuelta. Pero los caracoles de aquél día seguían provocándole ganas de vomitar, aunque por suerte no lo había hecho de nuevo. Se dispuso a acostarse cuándo alguien llamó a la puerta con los nudillos y Kea entró sin esperar respuesta.

-¿Cómo estás?- preguntó avanzando hacia la cama.

-Mejor.- Melanie se echó despacio y se arropó con una manta morada.

-Gigi ha reconocido que ha echado demasiadas especias a los caracoles. Normal que sean tan malos de digerir.- corroboró la pelirroja sentándose en la cama.-¿Has vuelto a vomitar?-

-No.- sonrió Melanie.-Y me ha bajado la regla, aunque muy poca, obviamente, porque el primer día menstrual de cada mes es poca regla y en fin... Ya puedo estar tranquila.- explicó.

Kea sonrió. Acto seguido se fijó en el rostro de Melanie. Seguía bastante pálida.

-Puede que ya estés mejor de la digestión de los caracoles y hayas tenido la regla, pero sigues muy pálida. ¿Estás segura de que no te encuentras mal?- preguntó.

-Posiblemente tenga un simple resfriado. Estoy algo mareada y creo que tengo fiebre. Lo veo normal, pues aquí lleva todo el día lloviendo y amainando, y así sucesivamente.- se quejó la morena.-Con éste cambio de temperatura y de un momento a otro...

-Ya, ahora mismo el cielo se está nublando.- suspiró Kea dirigiendo su mirada a una de las ventanas.-Pero en fin, hoy cenaremos sopa caliente y te vendrá muy bien.-

Melanie sonrió educadamente y se acurrucó aún más, poniéndose de lado en la cama.

-¿Al final quién ganó la pelea de cojines de ésta mañana, cuándo os conté lo del retraso?- preguntó apoyando su cabeza en la blanda almohada.

-Janis, ¿no te acuerdas?- rió Kea echándose sobre un hombro su lisa melena pelirroja.

-Ah, sí.- asintió Melanie.-La fiebre, claro, hace que se me olviden las cosas.- cerró los ojos.

Kea rodó los ojos sonriendo. Arropó aún más a su amiga y se cruzó de brazos.

-Ahora descansa mucho. Voy a hablar con el fotógrafo y a decirle que no harás hoy la sesión de fotos, no estás en condiciones. Ponte el pijama largo luego, vas a coger frío con ésa falda y ésa camisa por mucho que te arropes.- comentó.

-Vale, muchas gracias.- respondió Melanie aún con los ojos cerrados.

Kea salió del cuarto de su amiga y cerró la puerta tras de sí. Calmadamente, anduvo por los pasillos de la mansión, bajó los escalones y salió al exterior. Un trueno resonó por el cielo de París. La modelo alzó sus ojos azules hacia el cielo nublado. Bajó los escalones de la entrada y vió en la lejanía al fotógrafo haciendo posar a tres modelos, dos rubias y una morena. La pelirroja caminó atravesando el césped a través de los amplios jardines mientras otro trueno resonaba.

-¡Pierre!- gritó por todo lo alto con su voz femenina.-¡Necesito hablar contigo!-

El fotógrafo se giró y vió a Kea acercarse. Con un gesto de la mano indicó a las otras tres modelos que podían retirarse. Kea era, posiblemente, la modelo favorita del fotógrafo, ya que era la única pelirroja de aquellas diez y el entusiasta Pierre disfrutaba fotografiando aquella "preciosa y suave masa naranja" (así llamaba al pelo de Kea) que rodeaba la cabeza de la modelo.

-¡Kea! ¡Mi amor!- gritó con voz chillona y ajustándose las gafas. A sus 29 años aún era un artista apasionado por la fotografía, tenía el pelo negro y los ojos marrones oscuros, agrandados debido a los cristales de las gafas que llevaba. Aquél día, un sencillo bombín negro cubría su cabeza. Pierre también era delgado y algo atractivo. Bisexual desde la infancia, tenía mucha confianza con todas las modelos debido a que químicamente no le atraía ninguna, ya que pese a ser bisexual siempre había preferido a los hombres.

-Necesito hablar contigo.- repitió la modelo acercándose.

-¡¿De que se trata?! Que yo hago lo que sea por la portadora de ésa preciosa y suave masa naranja.- repuso acercándose a Kea y acariciando uno de sus lisos y largos mechones pelirrojos.

-No es sobre mí, es sobre Melanie.- explicó Kea.-Está mala, los caracoles de Gigi le han sentado bastante mal y además ha tenido un pequeño desarreglo menstrual, aunque éso ya está solucionado.-

-¡¿Los caracoles de Gigi?!- Pierre, delicadamente, ahogó un grito llevándose la mano libre a una mejilla. Con la otra mano sostenía la cámara de fotos.-¡Pero si estaban exquisitos!-

Kea rodó los ojos.

-Ése no es el caso. El problema es que Melanie está en mal estado y necesita descansar al menos hoy. ¿Recuerdas la sesión de fotos que tenemos ésta tarde? Pues permite que Melanie falte a ella.- dijo, aún con el viento agitando suavemente su melena anaranjada.

-¿Qué?- preguntó Pierre parpadeando mientras sonreía con dientes.-¿Faltar? ¿Melanie? ¿A la sesión de fotos? Oh, jojo, no querida, éso no puede ser.- añadió alejándose hacia sus aparatos de fotografía.

Al oír aquello, Kea pestañeó una sola vez mientras bajaba la cabeza, con el rostro impasible.

-¿Cómo dices?- preguntó.

-Que Melanie no puede faltar a la sesión de fotos, tesoro.- repuso Pierre colocándose el fular color verde menta que llevaba en el cuello.

-Pero, ¿por qué no? ¡Está mala!- insistió Kea.

-Porque es una sesión muy importante, lo dijeron los agentes, cariño.- repuso Pierre.-No es por mí, es por la línea de ropa. Los conjuntos diseñados para que le queden bien a Melanie Charles los tiene que llevar Melanie Charles.- explicaba. Un ligero acento francés se denotaba en su voz, aunque tanto viajar por el mundo y hablar otros idiomas le habían hecho perder la mayor parte del acento. Con una mano sujetó laboriosamente una de las patas del trípode dónde ponía en algunas ocasiones su cámara.-Te prometo que cuándo la sesión acabe podrá descansar.-

-No se trata de éso, Pierre.- repuso Kea alzando la barbilla.-Melanie no puede asistir. Está mareada.-

-Bueno, sus fotos no son demasiadas.- contestó él juntando las tres patas del trípode.

-Ha vomitado varias veces.- rebatió Kea.

-Que no beba agua durante la sesión de fotos, en ése caso.-

-Tiene fiebre.-

-Hay aspirinas en el tercer cajón del mueble pequeño de la cocina.-

-Está muy pálida.-

-Nada que un poco de maquillaje no pueda arreglar.-

-¡Pierre!- bufó Kea.-La salud de las modelos es lo primero.-

-Lo sé, amor, lo sé.- asintió Pierre poniendo una de sus manos bajo la delicada barbilla de Kea.-Pero es lo que hay. La sesión era para hoy y no se puede retrasar.- le acarició el pelo.-En serio, qué ganas tengo de que des saltos en la sesión de hoy para admirar cómo se sacude ésta preciosa y suave masa naranja.-

Kea le apartó la mano con un gesto de la suya.

-¿Sabes qué? Déjalo.- suspiró dándose la vuelta.

-¡Kea! ¡Pero cielo...!- trató de llamarla Pierre.-¡No es mi culpaaa!-

Kea se detuvo y se giró para mirarlo.

-Pi, ¿tú no dices que eres un apasionado de la fotografía? ¿Que te gusta mostrar belleza y sentimiento en las fotos? Pues Melanie no puede ponerle sentimiento a sus fotos si está enferma.- comentó en tono firme e impasible.

-¡Pero mi amor, es que no podemos retrasar la sesión de fotos!- se quejó el francés caminando de puntillas hacia la pelirroja, esquivando las piedras y partes de césped marchito.

-Ya le he dicho que se quede reposando.- la modelo puso las manos en las caderas y el viento le agitó los largos y lisos cabellos pelirrojos.

-Ay, qué buen plano.- sonrió Pierre. Sin previo aviso, alzó su cámara e hizo una foto de Kea en aquella postura.

-Pierre, si me pongo las manos en las caderas no es para posar, es para expresar mi descontento.- suspiró Kea.

-Ya ya, pero es que el viento te ha movido el pelo y con los campos y jardines de fondo he dicho, ¡a inmortalizar! Y además, mira que guapa has salido.- le mostró la cámara de fotos a Kea, salía muy seria en la foto que el hombre le acababa de hacer.

-Por favor, Pi. Sólo hoy.- suplicó, clavando sus ojos azules en los ojos marrones del fotógrafo.

-¡Ah, no, no uses la mirada de perrito degollado conmigo!- se quejó él apartando la mirada y colocando una de sus manos frente a la cara de Kea.

-Pierre... Melanie está muy mala...- insistió Kea con voz de niña pequeña desilusionada.

-Lo siento cariño, pero éso no lo decido yo.- repuso él encogiéndose de hombros.

Kea suspiró y se giró otra vez, caminando hacia la lejana mansión.

-¡Uuuuh! ¡¡Me encanta cómo se agita ésa preciosa y suave masa naranja cuándo caminas!!- gritó Pierre alzando su cámara y sacando otra foto de Kea, ésta de espaldas y con su melena pelirroja hasta la cintura volando suavemente mientras caminaba.

~~~

-Tengo una pregunta.- intervino Harumi de repente.-Ronna, ¿viste la cara del que lanzó el petardo?-

Ronna seguía en su camilla, pero ahora tenía sobre las rodillas una pequeña bandeja de plástico sobre las cuáles había un vaso de plástico lleno de chocolate fundido y un plato también de plástico con un cruasán enorme relleno de chocolate. La chica parpadeó sus ojos marrones hacia Harumi, ya que sabía dónde se encontraban las personas guiándose por la voz.

-Sí, pude verlo.- contestó.-Me acuerdo de su cara, era un adulto, puede que algo más mayor, pero si ahora me enseñaseis una foto de él obviamente no podría identificarlo.- dijo señalando con ambas manos sus ojos ciegos.

-En ése caso, todo ésto de la ceguera nos dificulta bastante saber quién es el culpable.- suspiró Aly sentada en la silla que antes había ocupado Mairi.

-Sí, menudo marrón. La única persona que vió al culpable se quedó ciega.- se quejó Faline con brusquedad.

-Pues claro, Faline, le explotó el petardo en la cara.- masculló Celine entre dientes, en voz muy baja y sin apenas mover la boca.

-Ya lo sé.- respondió su gemela mayor mirándola.-Pero éso lo complica mucho todo.-

Ronna movió la mano muy lentamente sobre la bandeja hasta dar con el vaso de plástico. Lo agarró y con la otra mano acarició el contorno del vaso para saber cómo de largo era. Cuándo calculó el diámetro del vaso con el tacto, se lo llevó a los labios y bebió el dulce chocolate fundido.

-Te manejas bastante bien.- admiró Harumi.

-Sí, lo cierto es que no es tan complicado cómo parece.- repuso Ronna al acabar de beber.-Sólo hay que tocar los objetos durante un rato y enseguida reconoces cómo son. Yo, por ejemplo, nunca antes he visto los vasos de éste hospital, sin embargo ya sé cómo beber de ellos.-

-Si yo me quedara ciega ahora no me acostumbraría tan rápido a ver con el tacto.- Celine soltó una risita.

Ronna sonrió.

-Es horrible, sí, todo negro, pero no es tan escandaloso cómo parece. De hecho, juraría que ahora puedo escuchar mejor.- dijo.

-Éso son mitos.- comentó Valery cruzada de brazos y con las caderas apoyadas en la camilla vacía.-Los ciegos no oyen mejor.-

-Los de nacimiento sí.- intervino Harumi.-Lo han demostrado científicos japoneses.- añadió orgullosa.

-Estaba de broma.- añadió Ronna rodando los ojos. No veía nada, pero sabía que ése gesto daría expresividad a sus palabras. Oyó los sonidos de las leves sonrisas de Aly y Mairi.

-Sabes mantener el humor en todo momento, ¿eh?- repuso Faline.

-Lo intento.- corroboró Ronna cogiendo el cruasán, ya con un mordisco suyo. Se podía ver el delicioso chocolate de su interior. Ronna se lo llevó a los labios lentamente y abrió la boca, pero calculó mal y en lugar de morder el cruasán, mordió su propia mano.-¡¡AAY!!- chilló.

Dejó caer el cruasán relleno de chocolate. Éste aterrizó en el plato de plástico. La marca de los dientes de Ronna apareció en la mano derecha de ésta. Se la frotó con impotencia.

-¡Juraría que la zona que estaba mordiendo era el cruasán!- exclamó frotándose la mordedura. Ésta se enrojeció, parecía que fuese a sangrar.

-La próxima vez asegúrate mejor de las dimensiones y posiciones de los alimentos que se comen con las manos.- intervino Celine.

En ése momento entró la doctora que minutos atrás había traído la bandeja para Ronna. Se detuvo frente a la camilla. Ninguna de las chicas habló.

-¿Cómo estás, Ronna?- preguntó.-¿Tienes problemas para comer?-

Ronna, aunque sólo había hablado dos veces en aquél día con la doctora, reconoció la voz.

-Bien, estoy bien, y comer no me cuesta tanto.- repuso sonriendo y ocultando tras la espalda su mano derecha, mordida por ella misma. Las demás chicas alzaron una ceja e intercambiaron miradas ante aquella pequeña mentirijilla de Ronna.-¿Qué ocurre?-

-Nada, tus padres han llamado al hospital. Querían saber de ti.- repuso sacando una tabla blanca y pequeña de uno de los bolsillos de su bata blanca de doctora.

-Diles que no se preocupen. ¿Ya han conseguido los libros de braille?- preguntó.

-Están en ello, los venden muy lejos.- suspiró la doctora.-Pero antes que nada deberás aprenderlo. Dame las manos.-

Ronna estiró la mano izquierda hacia la doctora y luego la derecha, aún oculta tras su espalda. La doctora depositó la tabla que llevaba en las manos de la chica. Era un alfabeto de braille. Ronna acarició la superfície de la tabla y notó numerosos bultitos diminutos.

-¿Cómo puedo aprenderlo?- preguntó, tocando puntos en relieve aleatoriamente.

-Yo te enseñaré, no te preocupes.- sonrió la doctora mirando a Ronna.-Ésa que estás tocando ahora mismo es la "J."-

-¿Es muy difícil aprenderlo?- preguntó Ronna.

-Al principio te costará un poco, pero seguro que en un par de semanas ya eres capaz de leer textos enteros. De tocarlos, quiero decir.- se corrigió la mujer.-Vosotras si queréis podéis iros ya y regresar en otro momento o mañana, Ronna ahora debe estudiarse la escritura braille.- añadió en tono gentil mirando a las séis chicas restantes.

-Yo me quedo.- declaró Mairi.

-Bueno, en ése caso regresemos.- dijo Harumi mirando a Aly.

-Puedo llevaros en mi coche a las cuatro.- repuso Valery dirigiéndose a Harumi, Aly, Celine y Faline.

-No, no queremos molestar.- repuso Celine agachando la cabeza y sonriendo educadamente.

-No es molestia, en serio.- añadió la rubia.-Insisto.-

-Gracias por la intención.- añadió Aly posando una de sus manos en el hombro de Valery.-Ya sabes dónde vivo.-

-Yo puedo ir a mi casa cuándo nos dejes en la de Aly, están cerca.- dijo Harumi.

-Y nosotras te daremos nuestra dirección.- finalizó Faline poniendo los brazos en jarras y sonriendo.

Tras despedirse, las cinco chicas se subieron al coche de Valery. Ésta conducía, Aly iba de copiloto y Faline, Celine y Harumi estaban sentadas detrás. Lo cierto fue que se rieron mucho y estrecharon lazos en el viaje de vuelta, sobretodo las cuatro amigas con Valery.

~~~

Los cinco chicos acababan de rodar varias escenas de "This Is Us," película que se estrenaría en dos meses, y en aquél momento descansaban en casa de Louis junto a Eleanor.

-¡Música!- gritó Niall pulsando el "Play" de un mando.

En una radio empezó a sonar Back For You a un volumen flojo.

-Me encanta la idea de que las fans vayan a conocer más nuestra vida.- comentó Niall dándole un bocado a una lustrosa magdalena.

-Sí, seguro que es una pasada. Espero que les guste.- sonrió Liam, el que más se preocupaba por todo el mundo.

-Cómo las decepcionemos me ahorco.- inquirió Harry con una risita nerviosa.-

-No tenéis que preocuparos, estáis geniales, cómo siempre.- repuso Eleanor con dulzura, acariciando una rodilla de Louis.

-Daaah, gracias preciosa.- ronroneó Louis apoyando la cabeza en el hombro de Eleanor. Ésta se rió suavemente y acarició la cabeza de Louis cómo si éste fuera un animalito achuchable.

Zayn apartó la mirada, molesto por no poder estar en la misma situación con Perrie.

-Bueno, Harry.- soltó Niall de sopetón.-Cuéntanos más sobre tu cita de estudio de ayer.-

El menor de la sala se sonrojó y parpadeó sus ojos verdes.

-No hay nada interesante que contar.- zanjó.

-Yyyya, claaaro.- ironizó Louis mirando con picardía a su amigo.

-Oh, ¿Harry está enamorado?- preguntó Eleanor mirando a todos los presentes.

-¡Que no estoy enamorado, leches!- bramó.-Harry Styles no se enamora, Harry Styles enamora.-

Los cuatro chicos restantes y Eleanor intercambiaron miradas.

-Además, si no me he enamorado de modelos preciosas, ¿cómo me voy a enamorar de una chica tan... ehm...? ¿Que no es nada del otro mundo?- añadió el cantante rascándose los rizos castaños.

-Normal, con lo simplona que es Brianna...- suspiró Zayn guiñándole un ojo al resto de presentes.

El pecho de Harry se hinchó mientras que miraba a Zayn abriendo mucho los ojos y entrecerrando el ceño. Zayn le estaba dando la espalda.

-¿Qué has dicho?- preguntó en tono de mala leche.

Zayn se giro y lo miró.

-Que tienes razón. Es normal que no te guste Brianna cuándo hay chicas más guapas y dulces que tampoco te han gustado.- opinó.

-Sí, es cierto.- añadió Liam, captando el plan de Zayn.-Brianna no vale la pena, es maja pero... Béh.-

-Se nota que no pegáis nada juntos.- inquirió Niall.

-Totalmente de acuerdo, Brianna es poca cosa para ti.- apoyó Louis, temiendo no estarse pasando sólo para apoyar el plan de Zayn. Miró a Eleanor.

-Euh...- tartamudeó ésta.-No sé quién es ésa Brianna pero los chicos tienen razón, por muy guapa que sea habrás estado con chicas más guapas, seguro.- al finalizar sonrió.

Harry estaba rojo de rabia, se había tragado la trola de los chicos y Eleanor. Y se levantó con su propia voz y la de sus amigos sonando de fondo.
...So I'm coming back for you, back for you, back for you, you... Right back for you...

-¡Brianna es la chica más brillante del universo!- rugió con el ceño profundamente entrecerrado y las mejillas al rojo vivo debido a su furia.-¡Digáis lo que digáis! ¡Objetivamente no es la más guapa pero subjetivamente sí lo es para mí, tiene una personalidad única que es lo que me encandila y sus ojos son los más, más, y digo, MÁS puros y expresivos que hay en el mundo!-

La mandíbula de Louis cayó en picado. La de los tres chicos restantes también. Eleanor frunció el ceño y entreabrió la boca, también ella sorprendida debido al discurso de Harry.

-¡Y no es que no pueda ser suficientemente buena para mí, es que sobrepasa todo lo que deseo en la perfección de una chica! ¡Es flipante en todos los sentidos digáis lo que digáis!- seguía gritando, indignado.-¡Es la mejor, preciosa, amable y carismática! ¡Y es por éso que estoy en...!- Harry se interrumpió repentinamente al darse cuenta de lo que estaba diciendo.

Baby, you don't have to worry, I'll be coming back for you, back for you, back for you...

-¿Harry?- preguntó Niall, con miedo de que ése no fuera su amigo y se tratara de un impostor con el mismo pelo.

Lately, I've been going crazy, so I'm coming back for you, back for you, back for you, you...
Harry aflojó su ceño y si hubiera podido, se habría mirado a sí mismo. Nada menos que por que casi había dicho las palabras que nunca antes había dicho en toda su vida. La música lo estresaba, las miradas de Eleanor y los chicos también, así que se dió media vuelta y subió a su dormitorio de la casa de Louis, mientras la música se acababa.
... Back for you, you.
Los cuatro chicos restantes de la banda y Eleanor intercambiaron miradas al más puro estilo de "no puede ser."

-No puede ser.- dijo Louis lo que todos estaban pensando.

-Ése no es Harry.- se acojonó Niall.

-¡Niall! ¡Tienes razón!- apoyó Zayn, parpadeando sus ojos marrones.-¡Ése de ahí no era Harry!-

-Chicos, calmaos...- inquirió Liam.

-¡Ha estado a punto de decir que estaba enamorado!- Zayn agarró a Liam de la camisa y lo sacudió.-¡ENAMORADO, LIAM! ¡Harry casi ha dicho que estaba enamorado de Brianna! ¡E-NA-MO-RA-DO! ¡¿Alguno de vosotros se lo ha oído decir alguna vez?!- gritó.

Louis, Eleanor y Niall negaron con la cabeza.

-¡¿Lo ves?!- le gritó a Liam en el oído.-¡ÉSE NO ES HARRY!-

-Calma, calma...- pidió Liam.

Zayn se apartó de él, arrodillándose en el sofá.

-Sabía que mi plan de decir cosas malas sobre Brianna iba a funcionar, pero...- empezó a decir nervioso.-¡No esperaba que Harry fuera a decir todo éso! ¡Mucho menos casi decir que está enamorado!-

-Harry Styles enamorado... No, ésas tres palabras no quedan bien en la misma frase.- opinó Niall arrimándose a Louis y Eleanor.

-¡Qué genial! ¿No es bonito?- habló la chica.-¡Por fin Harry va a sentar cabeza!-

Zayn saltó hacia ella y aterrizó a su lado, rebotando contra el blando sofá.

-¡ÉSE NO ES HARRY!- gritó ante la mirada asustada de Eleanor.-¡Nos lo han cambiado por un impostor!-

Liam no pudo evitar echarse a reír ante la situación.

-Sí que es raro de verdad...- aprobó Louis.-Yo soy el que más habla con él y nunca nunca nunca le he oído decir ésa palabra.-

-¡Es que es imposible oír esa palabra en boca de Harry Styles!- exclamó Niall.

-Calma.- pidió Liam al acabar de reír.-¡Es algo increíble! Es algo mágico. Harry por fin se ha enamorado.-

-Se acerca el fin del mundo.- comentó Niall asustado.

-Ésto sí que debería titularse "Lo imposible."- opinó Eleanor haciendo una mención a la película sobre el tsunami.

Los cuatro cantantes asintieron con la cabeza en señal de acuerdo.

~~~

-Bien, por fin he terminado.- comentó Aly. Dejó escapar un largo suspiro. Llevaba dos horas haciendo los deberes atrasados durante el viaje a California.

-Genial, eres la mejor. Estoy orgulloso.- repuso Richard agachándose junto al sofá del salón y besando la frente de su primogénita. 

Ella sonrió.

-Gracias, papá. Mañana es la siguiente fase del concurso.- explicó recogiendo su material escolar.

-Lo harás genial.-

-Éso dicen todos los padres para animar a sus hijos.- se burló ella.

Finalmente llegó el día siguiente, sábado. El concurso transcurría cómo de costumbre, y en aquella ocasión Aly tenía que cantar "Miss Nothing" de The Pretty Reckless, liderado por su adorada Taylor Momsen, canción que había elegido ella misma. Cher la había dejado elegir canción aquella vez, ya que también tenía unas vocales muy interesantes. Vestida con una camiseta negra con las garras de la bebida "Monster" en verde, leggins negros y botas negras, cantaba sujetando el micrófono.

-And as I watch you disappear into the ground, my one mistake was that I never let you down, so I waste, my time... And I'll burn, my mind, I'm Miss Nothing, I'm Miss Everything.- cantaba con su voz limpia y suave, el público aplaudía y soltaba sonoras ovaciones. Parecía ser la favorita de la audiencia con diferencia.

Y es que su voz era cristalina, dulce y feroz a la vez, sin silbidos, sin gallos, no desafinaba ni aunque no intentara. En las sílabas largas, su voz soltaba pequeños gorgoritos, haciendo vibrar las vocales cómo si jugara con la entonación, pasando de hacer que las vocales sonaran rectas.

-Miss Matter, you had her, now she's going away...- seguía cantando, la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados. Cuándo los abría era para mirar con ternura y ferocidad al público. (Extraña mezcla, pero en su mirada funcionaba.)

Y cómo no, a un extremo del escenario, sin que el público los pudiera ver, estaban One Direction y Cher Lloyd observando a través de la portezuela. Harry daba saltitos y bailoteaba, pareciendo haberse olvidado de su enfado del día anterior.

-¡¡Me encanta ésta canción!! And I don't know where I am, and I don't know what I'm into... ¡No puedo creer que sea la primera vez que la escuche! ¡Es realmente chula!- gritaba el cantante de rizos castaños.

-¿Es la primera vez que la escuchas?- preguntó Louis alzando una ceja.

-Chí.- repuso Harry en tono inocente.

-Ya veo.- Niall soltó una risita.

-Well, there's a man who's telling me I might be dead.- cantaba Aly.-So I waste my time, and I'll burn my mind, so I waste my time, and I'll burn my mind, I'M MISS NOTHING, I'M MISS EVERYTHING!- cantó las últimas estrofas con motivación y toda la potencia que su garganta le permitió.

El público estalló en aplaudos tres segundos después de que acabara la música. Aly les lanzó afectuosos besos, sin poder evitar que se le humedecieran los ojos. ¡Estaba muy emocionada! Susurró un "gracias" por el micrófono y se retiró a paso rápido.
Al llegar junto a sus amigos abrazó a Niall con efusividad. Luego a Cher y al resto de chicos. En ése momento apareció Perrie Edwards. Zayn frunció el ceño y se alejó molesto al verla.

-Has estado increíble.- sonrió abrazando a Aly.

-Gracias, Perrie.- sonrió ella.-¿Qué tal todo?-

-Bien, atareada con mi grupo, pero siempre logro sacar tiempo para ciertas personas.- bromeó alborotándole la lisa y suelta melena rubia a Aly. Ésta rió.

-Seguro que ahora quiere hablar conmigo.- susurró Zayn en el oído de Harry.

Harry soltó una risita.

-Cinco...- añadió Zayn en voz baja.-Cuatro... Tres... Dos... Uno...-

-Zayn, tengo que hablar contigo.- repuso Perrie alejándose de Aly.

Zayn miró a Harry alzando las cejas. Éste soltó otra risotada, disimulándola colocándose una mano sobre la boca. Perrie se acercó mientras que Zayn se ponía muy serio. La miró desafiante.

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó en tono desinteresado, embutiendo las manos en los bolsillos del pantalón.

-Hablar sobre lo nuestro.- repuso ella cruzándose de brazos.-Zayn, no podemos estar peleados toda la vida.

-Ya lo sé. Pero que discutamos tantos no es culpa mía.- repuso él alzando ligeramente la barbilla.

-Zayn.- amenazó ella entrecerrando los ojos.

-Vale, vale, ¿qué quieres?- preguntó él algo angustiado.

-Tenemos que hablar. Últimamente discutimos demasiado y no quiero perderte, de verdad que no.- suspiró ella descruzando los brazos y bajando la mirada.

Zayn la observó tratando de reprimir una minúscula sonrisa. Estaba muy guapa aquél día, con los ojos azules más nítidos que de costumbre y el pelo rubio y ondulado cayéndole sobre los hombros. Alzó la vista y se topó con los ojos color miel de Zayn. Éste se sonrojó y apartó la mirada rápidamente, exhalando un suspiro lastimero y suave.

-Perrie, yo tampoco quiero perderte, pero... ¿Tú sientes química?-

-Lo intento.- comentó ella.-Aunque...- comenzó la frase.

-... Ésas cosas no se intentan.- terminó la frase Zayn.

-¿La hemos perdido?- preguntó parpadeando para retener las lágrimas.

-No lo sé.-

-Si tenemos ésas dudas... es posible que sí.- reflexionó Perrie.

Zayn suspiró profundamente. Perrie se secó los ojos con una mano y miró a Zayn.

-Lo siento.- dijo Zayn al cabo de un rato.

-Demasiado tiempo separados, posiblemente.- añadió ella.

-Sí.- Zayn asintió con la cabeza.-Puede que sea éso.-

Perrie bajó la cabeza.

-Al menos lo hemos intentado.- dijo sonriendo amargamente y mirando a Zayn con los ojos entristecidos.

-Sí, hemos intentado arreglarnos varias veces y cada vez que hemos intentado arreglarlo pues... Hemos discutido con el doble de fuerza. Temo que vuelva a pasar.- suspiró Zayn rascándose la nuca.

Perrie lo miró ladeando la cabeza y parpadeó, bajando la vista.

-Espero que conservemos nuestro lazo.- bromeó.-No me gustaría sentirme incómoda estando contigo ni que estuviésemos distanciados ahora...-

-Ya, yo igual.- Zayn trató de sonreír.-Aunque ya no... En fin... Nos seguiremos queriendo, ¿verdad?-

-Verdad.- asintió Perrie.-Que no se diga que lo hemos hecho mal.-

Zayn sonrió débilmente y la abrazó. Perrie se alejó a los cinco segundos y lo miró tristemente.

-Adiós.- susurró antes de marcharse.

Zayn sólo miró cómo ella se alejaba. Suspiró, decaído, y bajó la mirada.

-¡He vuelto a pasar de fase!- se oyó el chillido atronador de Aly.-¡La próxima fase es ya la última!-

-Estoy orgullosa.- añadió Cher besándole la frente y abrazándola.-¡Eres la más campeona del mundo!-

-Creo que deberíamos celebrarlo o algo.- intervino Harry.

-¿Un Nando's?- propuso Louis.

-Te quiero.- sonrió Niall abrazando a su amigo.

El móvil de Aly sonó desde su bolsito, situado en un banco cercano que Cher y los chicos habían estado vigilando. La rubia lo cogió, sacó el móvil de su interior y descolgó.

-¿Hola?-

-¡Prima! ¡Has estado alucinante!- exclamó un chico en la otra línea.

-¡Kai!- sonrió Aly.-¡Me alegro de oírte de nuevo, guapo! ¡¿Qué tal estás?!-

-¡Genial! ¡Vuelvo a Nueva York mañana por la noche! ¡Y adivina qué! ¡El lunes me pasaré por tu insti!-

-¡¿Lo dices en serio?!-

-¡Sí! ¡Voy a visitar Blue Moon High!- exclamaba Kai a voz en cuello.-Aunque espero que los profesores no me confundan con otro alumno más ni me arrastren a las clases...-

-No, tranquilo, sólo tienes que decir en Consergería que estás de visita y te dejarán circular por los pasillos y el patio, aunque claro está, no podrás entrar a las aulas.- explicó Aly.

-Chachi, entonces te veo el lunes.- repuso él.-Ah, y, ¿permiten animales en Blue Moon High?-

-Sí, ¿por?- respondió Aly, recordando que en una ocasión Colette von Connor entró con su gata.

-Por saber.- se oyó la minúscula y disimulada risita de Kai.-Adiós.-

Acto seguido colgó y Aly se encogió de hombros, dirigiéndose hacia el resto de la pandilla.

~~~

El resto del sábado y el domingo pasaron volando. Llegó el lunes. Cómo el fin de semana el instituto había estado cerrado, aquél día los técnicos estaban tratando de arreglar la cocina del insti y la clase de Cocina, mientras el resto de alumnos y profesores hacían clase normal.
Celine caminaba entre los pasillos cómo un laberinto. Tenía matemáticas y no estaba segura de en qué clase, puesto que desde el susto que se llevaron todos el viernes estaba aún algo desconcertada. Iba por una zona de taquillas y puertas a las aulas, sin ventanas en los pasillos, de modo que cuándo las luces se apagaron de sopetón no pudo ver nada.

-¡Iiiiiiih!- chilló asustada, pillada desprevenida por el apagón en todo el instiuto.

El apagón se había producido por los técnicos y la gran cantidad de aparatos que habían enchufado en la cocina del instituto para arreglarla. Celine apoyó una de sus manos en las taquillas que tenía a su izquierda y continuó caminando cuándo chocó con alguien. Oyó el gemido sordo de un chico, acto seguido ambos cayeron de culo al suelo y Celine oyó claramente cómo una especie de caja de plástico se estrellaba contra el suelo y sonaba cómo si se hubiese abierto del impacto.

-¿Hola?- preguntó Celine.

Notó algo pequeño y peludo trepándole por un brazo. Aterrada, contuvo la respiración. Las luces volvieron y lo primero que Celine vió fue una tarántula moviéndose lentamente sobre su brazo derecho.

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh!- chilló cómo si no hubiera un mañana.

-¡Tranquila, tranquila!- repuso el chico de delante suya, levantándose del suelo de un salto.-¡No te hará nada, no te hará nada, no grites!-

-¡Quítamela! ¡Aaaaaaaaahhh!- gritaba Celine sacudiendo el brazo y cerrando sus ojos azules con fuerza.

El chico suspiró, pasándose una mano por su pelo rubio, y se acuclilló frente a Celine. Con ambas manos cogió a la tarántula y la retiró del brazo de la chica.

-Ya está. Ya estás a salvo.- bromeó.-Me llamo Kai.-

Celine abrió los ojos y se frotó con energía la zona del brazo dónde segundos después había estado la Señorita Jackelyn. Miró al joven, el cuál estaba guardando su mascota en la caja de plástico y colocando la tapa. Ésta tenía minúsculos agujeros para que la tarántula pudiese respirar. A través del plástico se podía ver cómo movía sus peludas y oscuras patas hacia arriba, tratando de salir.

-Lo siento, espero que no te haya mordido.- comentó el joven mirando a Celine de nuevo.

Ésta se sonrojó y apretó sus piernas, recordando que llevaba un vestidito por encima las rodillas. Suspiró y se intentó levantar.

-No es nada, sólo que me he asustado.- trató de sonreír.-Yo me llamo Celine.-

Kai le tendió una mano para ayudarla a levantarse. Celine se la cogió y se puso en pie mientras él la impulsaba hacia arriba. Ella se tambaleó y se alisó su vestido beige con pequeñas flores rosadas estampadas.

-Cuándo hemos chocado se me ha caído la caja y claro, con el impacto se ha desprendido la tapa. La Señorita Jackelyn es muy miedosa y siempre echa a correr cuándo está oscuro.- explicó él agachándose y recogiendo la caja con el arácnido dentro.-Espero que no te haya mordido, aunque la tengo amaestrada para que no lo haga.-

-No, no, no te preocupes, no me ha hecho nada.- repuso Celine mirando los ojos azules del chico.

Éste sonrió inconscientemente, embobado ante la belleza de la joven.

-Vaya...- sonrió.-Tienes los ojos más bonitos que he visto.-

Celine tragó saliva y sus mejillas se tornaron de un color carmesí.

-Estás roja.- añadió Kai.-¿Tienes fiebre?-

-Qué va.- sonrió Celine cabizbaja.-E-es sólo que...-

-Que te he hecho un cumplido y no sabes cómo reaccionar.- sonrió Kai con ternura.-Sé leer la mente.- bromeó.

-Vaya, eres un chico listo.- repuso Celine con timidez, sonriendo con gentileza.

-Gracias, supongo que lo soy.- exclamó Kai.

-¿Podrías darme la hora, p-por favor?- suspiró ella sacándose del bolsillo del vestido las llaves de su taquilla. Aún tenía que llegar hasta ella y recoger el libro de matemáticas.

Kai se miró un reloj que llevaba en su muñeca derecha.

-Claro, mmm... Son las nueve y cuarto.-

-Gracias.-

El reloj, de un plateado sutil y con pequeños adornos azulados, encantó a Celine, quién se acercó a Kai sin pensarlo. Las manecillas del reloj tenían forma de bolis, uno azul y otro negro.

-¡Me encanta, es precioso!- sonrió Celine. Llevó sus manos al reloj de la muñeca de Kai.-¿Puedo...?-

-¡NO!- el retiró la mano bruscamente. Celine se quedó perpleja.-Quiero decir, ésto, no, lo siento, es... Delicado, se rompe enseguida.-

-¿No te fías de mí?- se ofendió Celine.-No te lo voy a robar. Sólo quería probármelo.-

-Ya, ya sé que no me lo robarías.- Kai sonrió nervioso.-Pero es que... Ya te lo he dicho, es un reloj que se rompe con facilidad, jeje.- se rió con nerviosismo.

-Tendré cuidado, no te preocupes. Soy torpe de piernas, pero de las manos es raro que se me caiga algún objeto, especialmente si es importante.- rió Celine.

Kai la miró fascinado y parpadeó, sonriendo. Pero acto seguido su sonrisa se borró y bajó la mirada de nuevo.

-Gracias por el interés, te lo dejaría encantado, pero... No creo que sea buena idea.- suspiró.-Lo siento, tengo que irme. Vengo a ver a mi prima Alyson.- se empezó a alejar.

-¿Alyson Willson?- exclamó Celine.-Bueno, Aly. Así la llamamos todos. Es mi amiga, la conozco.-

-¿En serio?- sonrió Kai.-¿Sabrías decirme dónde podré encontrarla en un horario libre o durante el patio?-

-Sólo si me dejas ver el reloj.- propuso Celine.

Kai suspiró.

-No puedo, lo siento Celine.- repuso, y se dió la vuelta de nuevo, marchándose con su tarántula.

Celine se rascó la cabeza. ¿Por qué motivo a Kai le costaba tanto dejar que viera su reloj?

Llegó la hora del patio y Brianna estaba guardando unos libros en su taquilla. Harry se acercó mordiéndose una uña. Se ocultó tras la puerta abierta de la taquilla y en cuánto Brianna la cerró, se encontró con el cantante.

-Hey.- sonrió él.

-Harry.- Brianna parpadeó alegremente.-¿Qué tal?-

-Vengo de hacer un examen de mates.- repuso él agachando la cabeza.

Brianna entreabrió los labios. Acto seguido los cerró y ocultó las manos tras la espalda.

-¿Cómo te ha ido?-

-Suspendí.-

Brianna sintió ganas de echarse a llorar. Se mordió el labio inferior, sientiéndose culpable.

-Harry, lo-lo siento, yo... Lo siento mucho, creí que...- tartamudeó.

-Es broma, ¡saqué un 8!- gritó Harry de sopetón.

La expresión de Brianna cambió radicalmente. Abrió los ojos lo máximo que pudo y sonrió ampliamente.

-¡Has sacado un notable!-

-¡Sí! ¡Todo gracias a tu ayuda!- exclamó el cantante.

Sonrió mientras admiraba su examen y su 8 plasmado en tinta roja. Brianna sólo lo miraba, observando su felicidad.

-Sin ti no lo habría conseguido.- Harry recondujo su mirada a Brianna.-¡Éste examen hay que pegarlo en la nevera de mi casa!- soltó unas risas felices.-¡Gracias, Brianna! ¡Gracias de verdad!-

Ella lo abrazó sin cortarse ni un pelo. Harry le devolvió el abrazo y una vez separados, ella cogió el examen del chico para examinarlo. Lo tenía casi todo correcto, sólo dos ejercicios que eran los que ellos no habían estudiado en casa de Brianna el viernes pasado.

-Oh, Harry, ¡has hecho un cambio alucinante!- lo felicitó ella.-Has pasado de sacar un cero a un ocho, ¡estoy tan feliz por ti!-

-Todo ha sido gracias a tu ayuda.- sonrió el cantante sosteniendo con delicadeza la barbilla de ella.

Brianna se sonrojó, reprimiendo una sonrisa, y lentamente acercó su rostro al de Harry cuándo:
¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
El timbre sobresaltó a todos los estudiantes e hizo que Harry y Brianna se separasen bruscamente. Ambos apartaron la mirada, con las caras rojas. Se miraron de reojo mutuamente y Harry sonrió.

-Bueno, ésto, me voy a clase, je.- pronunció con la voz entrecortada.

-Sí, bien, y-yo igual.- repuso ella.

Ambos se cruzaron y se alejaron, pero a los pocos segundos volvieron frente a la taquilla de Brianna.

-Mi clase estaba por ahí.- sonrió Harry nervioso.

-Sí, yo también me he equivocado.- añadió ella.

Se sonrieron nerviosamente otra vez y caminaron de nuevo, yendo ésta vez en la dirección en la que antes había ido el otro. Justo entonces pasó por ésa zona Kai, que había guardado la caja de plástico con su mascota dentro de su bolsa azul de mano. Se cruzó con Valery, Mairi y otra alumna llamada Sarah. Al ver pasar al atractivo joven, las tres abrieron la boca de par en par.

-Hay moscas, ¿eh? Cerrad la boca.- sonrió Kai al ver a las tres guapas jóvenes con sus mandíbulas colgando.

-¿Cómo?- espetó Valery.-No estábmos con la boca abierta, al menos yo no.- repuso tratando de parecer elegante y con la suficiencia necesaria para no fijarse en Kai.

Mairi y Sarah soltaron un "Me llamo Mairi" y "Me llamo Sarah" al mismo tiempo. Kai las miró alzando una ceja. Acto seguido soltó una risita.

-¿Sabéis dónde puedo encontrar a Alyson, bueno, Aly Willson?- preguntó.-¿La conocéis?-

-¡Por allí!- dijeron las tres al mismo tiempo, señalando hacia otro pasillo de taquillas. Acto seguido se miraron entre ellas, sorprendidas por haber dicho lo mismo y el mimo gesto.

-Gracias, chicas.- sonrió Kai.-Adiós.- se giró y se fue. El nunca pretendía ser galán con las chicas, pero para su sorpresa, aquellas tres habían caído ante él al mismo tiempo y sin ni siquiera hablar con ellas.

Mairi, Valery y Sarah se fulminaron mutuamente con la mirada.

-Malditas niñas.- bufó Valery, que era la mayor de las tres jóvenes.-Él será mío.-

-Sigue soñando, estúpida.- ironizó Mairi mirando a Valery.-Me lo voy a ganar yo.-

-Tú cállate, cabeza de calabaza.- se burló Sarah del cabello naranja de Mairi.-Yo soy más guapa que vosotras dos juntas.-

-Pese a todo, yo lo voy a conquistar.- se jactó Mairi.

-Mentira, va a ser mío y sólo mío.- presionó Valery.

Las tres chicas siguieron discutiendo en mitad del pasillo, haciendo caso omiso a todos los alumnos que pasaban junto a ellas y las miraban con curiosidad y cierto divertimiento.

-¡Kai!- exclamó Aly abrazando a su primo al verlo aparecer junto a su taquilla.

-Hola guapa, mira quién más ha venido.- se sacó de la bolsa la caja de plástico con la Señorita Jackelyn.

-¡Waaaa, qué mona es!- la rubia dió saltitos.

-Me alegro de que te pongas contenta al verla.- sonrió Kai.

-¿Por éso me preguntaste el sábado si admitían animales aquí?-

-Sí.- asintió él.

-Pues así es, aunque sólo a los visitantes, no a los alumnos.- Aly rodó los ojos.

-Por lo menos ya la has visto un poco más. Ah, cómo echaba de menos éste sitio, y éso que he estado sólo unos días en California.- sonrió su primo menor.

-Aly.- de repente Cher llegó y se acercó a su amiga.-Tenemos que ir a comer.-

-Ah, claro.- asintió Aly.-¡Te llamo por la tarde, Kai!- exclamó alejándose mientras Cher tiraba de ella.

Tras las horas de clase, Harry fue a la taquilla de Brianna de nuevo.

-Hola otra vez.- sonrió Brianna.-¿En qué puedo ayudarte?-

Harry se rascó la nuca, nervioso, mordiéndose el labio inferior. Sabía que Brianna y él no iban a comprometerse, pero ella le gustaba mucho y éso no había forma de negarlo. Tampoco podía aguantarse las ganas de estar con ella. Cogió aire y con todo el valor que pudo reunir, preguntó:

-¿Quedamos para salir ésta tarde?-