sábado, 28 de septiembre de 2013

87- La justicia es ciega

Aly se sentó en el sofá de casa de Harumi y suspiró. Después de comer, su amiga japonesa la había invitado a una tarde de videojuegos en su casa mientras sus padres, Kazuma y Hayato, se marchaban a hacer las compras de verano. Y claro, la rubia no se podía negar a una tarde de videojuegos. Aunque tuviera 12 páginas de deberes retrasados. Aunque se hubiera negado a Harumi hasta la saciedad. Aunque se le revolvieran las tripas a causa de los remordimientos mientras veía a Harumi sacar los mandos de la Wii.

-Harumi, ésto no está bien.- masculló cruzando los brazos.

-Oh, vamos. Ésta misma mañana me dijiste que eras tan rápida haciendo deberes que acabarías para el lunes.- repuso su amiga entregándole un mando de la Wii y dejando el otro sobre la mesita.

-Sí, pero...- la rubia resopló.-No sabía que me ibas a invitar a tu casa.-

-Eres tú la que ha querido venir.- Harumi sonrió inocente y angelicalmente.

Aly parpadeó y rodó los ojos.

-Porque no puedo decir que no a los videojuegos. En cualquier caso, cómo ya sabrás, me he traído mi mochila. En cuánto acabamos la primera partida haré tres páginas rápidamente y un par de partidas después haré las que me quedan.- dijo.

-Ya.- dijo Harumi desde la cocina.-¿En serio crees que vas a hacer todas las páginas hoy?-

-Hace años hice cómo 30 páginas en un día.- respondió ella.

-Lo recuerdo, pero estuviste 7 horas seguidas y además, sólo eran uno o dos ejercicios en cada página.- siguió a su rollo la japonesa.

-Pero eran ejercicios de mucho pensar.- se impacientó Aly metiendo su mano derecha por la correa de seguridad del mando de la Wii y cogiéndolo en posición para jugar.

-Éso es verdad.- sonrió Harumi volviendo de la cocina con un platito de brillante madera. Sobre éste reposaban dos bolitas de arroz con una alga oscura cada una.

-¡Bolitas de arroz!- sonrió Aly mirando la comida.

-Una para ti y una para mí. Las hice antes de llamarte y quería hacer algunas más, pero a los cinco minutos de invitarte llamaste al timbre. No me dió tiempo.- repuso la morena aún de pie, cogiendo una bolita y dándole un mordisco.

-No pasa nada, te agradezco el detalle.- Aly abrazó a su amiga con un brazo y sostuvo el mando de la Wii con una mano mientras que con la otra cogía la bolita de arroz restante.

-¿Te apetece un poco de Wii Party?- preguntó Harumi caminando hacia la televisión y abriendo un cajón repleto de juegos para Wii. Empezó a revolver en ellos desordenadamente.

Aly se tragó su bocado de arroz y sonrió ampliamente.

-¿Wii Party? Por supuesto.-

-Ésa es la respuesta que me esperaba.- sonrió Harumi guiñando un ojo alegremente.

~~~

Brianna se separó de Harry y el beso se dió por finalizado. Las manos de ella dejaron de agarrar la tela de los hombros de la camiseta de Harry, pero sus manos permanecieron en éstos. Harry, tembloroso, se sonrojó bastante y parpadeó.

-¿Bri-Brianna?- susurró.

-Harry, he pasado mucho miedo en el incendio.- explicó ella.-Creía que te podría perder. A ti, o a Valery, o a cualquiera de la gente que me importa. Mientras salía del edificio sólo pensaba en que estuvieses fuera. Bueno, y Valery, y también tus amigos, y Aly y sus amigas, pero... Especialmente tú... Sólo quería que estuvieras fuera del edificio. Lo antes posible...-

Harry la miró entristecido. Brianna apartó la mirada de él y suspiró.

-Brianna...- masculló, fascinado y tímido a la vez.

-No, no hace falta que digas nada, sé que no debería haberlo hecho.- suspiró ella apartándose de Harry y sentándose correctamente en el sofá, al lado del cantante.-Lo siento mucho.-

Harry la observó de arriba a abajo y de abajo a arriba. Ella estaba mirando hacia el suelo, erguida pero con la cabeza muy gacha. Harry se arrimó a ella y le retiró un mechón de pelo que le rozaba la mejilla izquierda. Se lo colocó tras la oreja mientras Brianna movía muy lentamente la cabeza para mirarlo. Cuándo sus ojos se encontraron, Harry le acarició el cuello mientras la besaba sin previo aviso. Los labios de ambos se entrelazaban y se unían cómo una tela siendo cosida. Brianna finalizó el beso bruscamente.

-Harry, Harry...- comentó algo ruborizada.-¿Por qué ahora tú...?-

-No hace falta que digamos nada.- decía él con la voz entrecortada de los nervios.-Me gustas. Me gustas mucho.-

Brianna sintió sus mejillas al rojo vivo. Estaba segura de que era la primera vez que se lo oía decir.

-Ésto... Ése es el problema.- carraspeó ella, tratando de hacer que la autoridad volviera a su voz.

Harry bajó las cejas y entreabrió la boca.

-¿Por qué?-

-Porque... Ya lo hablamos en Central Park, Harry. Te lo dejé muy claro. No puede haber nada entre nosotros. No... No sería lo suficientemente buena para ti.- decía Brianna con la voz algo temblorosa.-En Central Park sé que te dije que no me haría ilusiones, pero ésto... No he podido evitarlo, tienes ésos ojos... Y ésa sonrisa...-

Harry trató de encontrar sus rostros y le robó un beso en los labios de nuevo. Se besaron inmóviles y ambos con los ojos cerrados por unos segundos. Brianna colocó sus manos en el cuello de Harry para acariciarlo, pero entonces las llevó a los hombros del cantante y lo separó de ella con suavidad. Los labios de Harry se quedaron algo juntados debido a la inesperada nueva interrupción del beso.

-Harry, escucha.- dijo ella bajando la mirada.-Sé que estarás confuso de por qué me he lanzado a besarte tras el abrazo. Sé que soy muy rara. Te digo que no hay nada entre nosotros, que no voy a hacerme ilusiones, y te beso. Espero que me perdones, sé que te estoy mareando.- suspiró al finalizar.

-No me importa.- respondió éste, tratando de reprimir una sonrisa.-Me gusta que me marees.-

Brianna lo miró a los ojos con una expresión confundida, sin entender lo que Harry quería decir.

-Bueno.- Brianna carraspeó.-Sólo espero que ésto no se repita, haré todo lo posible por controlarme y...-

-¡NO!- exclamó Harry.-Espera, espera. Quiero permanecer a tu lado más que nada en éste momento.-

Brianna lo miró abriendo los ojos de par en par. Harry también se sorprendió por su propia y repentina confesión. Se puso rojo y carraspeó, tartamudeando.

-E-es decir, ehhh... Si tú estás de acuerdo, claro. Pero...-

-Harry, ambos sabemos que nos gustamos.- declaró ésta.-Pero también sabemos que no seríamos capaces de salir juntos sin que yo acabase herida y tú con otra.-

-Verdad, gran verdad.- el cantante se rascó la nuca.

-Así que... Sólo olvídalo. No tenemos ninguna posibilidad.- suspiró ella.

-Podríamos... vernos sin compromiso.- sugirió Harry, aprovechando que Fabbie pasaba por delante de ellos para acariciarlo distraídamente.

-¿Vernos sin compromiso?- ella lo miró alzando una ceja.

-Sí, bueno... Sé lo que parece, ya sé que suena a una locura...- decía Harry tratando de parecer firme y grogui, mientras cogía a Fabbie y se lo ponía en las rodillas.-Pero... Es decir, yo soy Harry Styles, y... seguro que no tardo en querer ligarme a otra chica. Sin poder evitarlo. Y lo último que quiero es hacerte daño.-

Brianna suspiró.

-Intenta entenderme. Sé que sueno cómo un creído, pero es que es verdad, tengo las posibilidades de ligar a cualquier chica que me proponga. Y no quiero desperdiciarme, ¿sabes?- dijo Harry en tono neutro tirando para nervioso y explícito.

La joven miró a Harry. En cuánto los ojos verdes de ambos se encontraron, los dos sintieron un cosquilleo leve en las tripas que notaban cada vez que se miraban.

-¿No crees que ya te has aprovechado lo suficiente de tus encantos?- preguntó ella.

-Nunca es suficiente.- repuso Harry.

El tintineo del cascabel de Fabbie sonaba agitadamente alrededor del sofá, cómo si el pequeño perro estuviera enfocando toda su atención en aquél mueble y las dos personas que se encontraban sentadas en él.

-De acuerdo, creía que había algo de esperanza para ti, pero veo que estaba equivocada.- suspiró Brianna al cabo de un rato de silencio incómodo.

Harry la miró mientras fruncía el ceño.

-¿Qué quieres decir?- preguntó algo molesto.-Puede que me guste salir con muchas chicas, pero no soy un monstruo.-

Ella bajó la mirada, con su lisa melena oscura cayéndole sobre la cara. Parpadeó varias veces intentando reprimir las ganas de echarse a llorar. Suspiró y miró al cantante con actitud determinada.

-No estamos preparados.- zanjó.

Harry la señaló con el dedo índice.

-Exacto.-

-Ambos sabemos que nos gustamos mutuamente.- añadió ella.-Pero ni tú ni yo seríamos capaces de llevarlo bien... De momento.-

Harry esbozó una minúscula sonrisa al oír las palabras "de momento."

-Sí, creo que tienes razón.- comentó pasándose la mano por sus cabellos rizados.

-Claro que la tengo.- sonrió ella burlona.

-Es verdad que no estamos preparados. Creo que si saliéramos ahora podrías acabar herida y yo tampoco quiero éso.- prosiguió Harry.

Brianna lo miró tiernamente. ¡Se preocupaba por ella!

-Así que...- suspiró Harry.-Tendré que espabilar tarde o temprano, y... Cuándo lo haga...-

-Puede que yo esté esperándote.- dijo Brianna con suavidad.

Harry la miró de repente, con una mirada sorpendida e incrédula.

-O puede que no.- añadió Brianna de sopetón.

Harry alzó una ceja mientras su mirada se volvía ahora irónica.

-Bien, entonces ambos seamos libres.- bromeó en tono sarcástico mientras agitaba las manos en el aire.

La chica no pudo evitar soltar una risita suave. Acto seguido se irguió.

-Bueno.- comentó con su voz sedosa.-En ése caso, ambos seamos libres. Pero ya sabemos que entre nosotros hay algo.- hizo una breve pausa.-Porque hay algo, ¿no?-

Harry la miró esbozando una media sonrisa cerrada, y asintió un par de veces con la cabeza.

-Séh.- dijo al cabo de un instante.

A Brianna se le iluminó la cara y sonrió ampliamente, sin reprimirse. Acto seguido abrazó a Harry con una increíble fuerza y dulzura. Éste le devolvió el abrazo, mientras su rostro denotaba una mezcla de alivio, tristeza y felicidad. Ambos se separaron.

-Zayn me habló hoy en el insti.- dijo sin pensárselo.-Me dijo que tú y yo teníamos que intentarlo, me habló de una manera increíble. Fue muy conmovedor.-

-¿Zayn?- preguntó Harry.-Cosa rara. No es demasiado sentimental, que digamos.-

-Pues me ha dado una buena charla.- sonrió Brianna.

-Ya...- sonrió el cantante, aún con sus brazos rodeando la cintura de Brianna.

-Bueno, ya que dominas éstas operaciones creo que...- empezó a decir ella, apartándose de Harry.-Que...- carraspeó.-Ya he hecho mi trabajo.- sonrió levemente.

-Bueno, hay unas cuántas cosas más que no entiendo de las matemáticas.- dijo Harry.

Brianna alzó las cejas y parpadeó una sola vez.

-¿Lo dices por que no entiendes ésos ejercicios de verdad o para pasar más tiempo conmigo?- preguntó.

-Las dos cosas.- respondió Harry sin pensárselo.

Brianna se echó a reír con suavidad y cogió su libro de matemáticas.

-¿Ha sido una respuesta demasiado directa?- preguntó él sonriendo.

-Qué va.- rió Brianna, sarcástica.

Harry la miró y se mordió el labio. Fabbie se acercó a él y trató de subirse en sus rodillas pero cayó al suelo.

-Éste perro quiere que no estudie.- se quejó Harry acariciándolo.

-Bueno.- dijo mientras abría el libro y empezaba a pasar las páginas con gesto nervioso.-En ése caso, vamos a concentrarnos el doble.-

Y Harry se acercó más a ella en el sofá para seguir estudiando los dos juntos.

~~~

Melanie guardó el test de embarazo en el armario de los instrumentos de salud. Fue al baño dispuesta a cepillar sus lisos cabellos castaños. El frío aún no se retiraba de su cuerpo. Rebuscó entre los cajones de la encimera del baño, bajo las imitaciones de su reflejo. Los cajones estaban llenos a rebosar de cepillos de pelo, pintalabios, peinetas, pendientes y accesorios variados. Melanie estaba un poco despeinada debido al estrés de las últimas horas, pero ahora estaba radiante y tranquila. 

-Aquí estás.- dijo tras dar con su cepillo en un cajón.

Se cepilló su larga melena castaña. Una vez que la dejó brillante y sedosa, fue hacia su habitación y se quitó el camisón, poniéndose zapatos de tacón blancos, una camisa blanca con las mangas por encima de los hombros y una falda de estampados florales lilas y blancos. 
Salió al exterior sonriendo a todo lo que la rodeaba. Había dejado de llover. La joven estaba muchísimo más aliviada en todos los sentidos, ya que un hijo habría sido una obligación de por vida. Puso las manos en las caderas mientras buscaba a sus amigas con la mirada. Acto seguido agachó la cabeza y se mordió el labio inferior mientras reflexionaba sobre si decirle o no a Liam que había creído estar embarazada.

-¡Aaaaaah! ¡¡Un lagarto!!- oyó la voz de una de las otras nueve modelos restantes desde algún lugar de los amplísimos jardines, similares a campos pequeños.

-Jiji...- Melanie trató educadamente de reprimir una risotada. Se cubrió la boca con una mano y respiró hondo.

Echó a andar cuándo una modelo de pelo rubio platino y ojos marrones anaranjados chocó contra ella, la esquivó y se dirigió a la puerta de la mansión a toda velocidad.

-¡Elise! ¿Qué sucede?- preguntó girándose para ver a la modelo aterrada, que tropezaba con los escalones que daban a la puerta.

-¡¡Un lagarto!!- repitió la joven modelo. Trató tres veces de abrir la puerta, a la cuarta lo logró y se encerró en la mansión, aterrorizada.

Melanie rodó los ojos. Monique, Elise y otras dos modelos llamadas Yvette y Gigi eran las únicas modelos francesas de aquellas diez. Y las cuatro, pese a su bondad, eran francamente bastante tontas, sin ánimo de ofender, siempre decía Melanie. Si no llegara a ser porque los agentes de ellas diez eran franceses e inteligentísimos, Melanie habría dado por sentado años atrás que los franceses eran tontos. Puesto que, de las diez modelos que habitaban en aquella mansión, las cuatro francesas eran las cuatro más cortas, aunque también inocentes y dulces.
Caminó con paso ligero y tranquilo hasta doblar la esquina de la mansión. Allí, Janis, Kea y Monique examinaban una pequeña lagartija que no medía más de dos pulgadas. Las tres estaban agachadas.

-¿Por ésto se sobresaltaba Elise?- Melanie alzó la ceja.-¿Por una lagartija?-

-Ya sabes que no soporta los reptiles.- sonrió Kea. Acto seguido abrió sus ojos azules de par en par y miró a su amiga.-¡AY, MELANIE! ¿Qué...? Ésto... ¿Lo has hecho?-

Se puso en pie seguida de Monique y Janis, las cuáles también se irguieron. Melanie las miró a las tres y dió un salto sonriendo y gritando:

-¡Ha dado negativo!-

Las tres modelos chillaron. Janis y Kea se miraron sin dejar de gritar, Monique se abanicó la cara con ambas manos, tampoco sin dejar de gritar. Entonces las tres se unieron con Melanie en un abrazo grupal mientras comenzaban a reír de alegría. Pero claro, Monique tuvo que estropear el momento a los cinco segundos.

-En ése caso... ¿cómo es que sigues sin tener la regla?- comentó apartándose de la cara sus largos y rizados cabellos negros.

Melanie abrió la boca para contestar y en ése momento sintió que se mareaba. Palideció mientras sus piernas temblaban, y se agarró con las manos a los hombros de Janis y Kea.

-¿Melanie?- preguntó Kea frunciendo el ceño y mirándola preocupada.

-Chicas, cre-creo que voy a caerme...- dijo ella con un hilo de voz.

Se deslizó hacia atrás pero Kea y Janis pudieron sostenerla de los brazos. Melanie sintió una arcada de nuevo y su palidez aumentó. Monique se agachó y cogió por la cola a la pequeña lagartija, justo a tiempo de que Melanie no cayera de culo sobre ella.

-¡Melanie!- exclamó Janis.-¿Qué te sucede?-

Melanie estaba sentada sobre el césped muy mareada, no podía ni responder. Monique dejó a la lagartija sobre un arbusto mientras Janis y Kea ayudaban a Melanie a levantarse. Ella respiró hondo.

-Chicas, llevadme dentro.- suplicó, con sus piernas temblándole de un modo increíble.

Kea y Janis se echaron cada una un hombro de Melanie sobre los hombros para que su amiga se apoyase en ellas, y fueron hacia la entrada de la mansión con Monique siguiéndolas a poca distancia y preocupación en la mirada.

~~~

Aly y Harumi habían finalizado unas veinte partidas. Harumi había ido a la cocina de la casa a buscar agua, zumos o algo para beber, y Aly jugaba en solitario una partida de entrenamiento. En ése momento sonó su móvil, el cuál lo había dejado sobre la mesa situada delante del sofá. La rubia se echó hacia adelante, poniendo el juego en pausa con el mando de la Wii. Agarró su móvil, descolgó y se lo llevó al oído.

-¿Sí?- preguntó.

-¡Aly! Soy yo, Mairi.- dijo una voz femenina en la otra línea.

-¡Mairi! ¿Qué tal está Ronna?- exclamó Aly con preocupación en su voz.

-Muy mal.- sollozó la pelirroja.-Estoy en uno de los hospitales con ella. Sus padres acaban de irse, tienen que ocuparse de cambiarle los libros del instituto por copias especiales de braille, para que pueda seguir estudiando en clase.- tomó aire con fuerza.-Los dos están destrozados, no soportan verla así.-

-¿Quieres que vayamos?- preguntó Aly. Harumi asomó su cabeza desde el marco de la cocina y Aly, adivinando que la observaba, giró la cabeza y miró a Harumi.

-Sí, de hecho creo que Ronna quiere explicarnos lo que nos iba a explicar hoy en el insti.- contestó Mairi.-Y quiere que estéis presentes también vosotras.-

-Vamos para allá. Un segundo, no cuelgues.- dijo Aly. Se levantó del sofá y sacó el juego de la Wii, acto seguido la apagó.

-¿Qué pasa? ¿Qué ocurre con Ronna?- dijo Harumi preocupada, cogiendo el juego que Aly le tendía y guardándolo en su respectiva caja.

-Tenemos que visitarla.- respondió Aly. Se pegó el móvil a la mejilla de nuevo.-¿Mairi? ¿En qué hospital estáis?-

Mientras Mairi le daba la dirección a Aly, Harumi apagó la tele y cogió su chaqueta que reposaba sobre el respaldo del sofá, poniéndosela y sacándose el suelto y liso pelo negro de la chaqueta. Cayó sobre su espalda cómo una cortina negra y Aly la miró.

-Vámonos, hay que coger un taxi.- miró su móvil de nuevo.-Vamos de camino, Mairi, os veo en un rato.- repuso. Y colgó el teléfono a toda velocidad.

~~~

-Bueeeeeno.- Brianna dió un suspiro y cerró su libro.-¿Ya lo dominas todo?-

-Menos mis rizos, todo.- contestó Harry con una sonrisa.

Brianna no pudo evitar soltar una risita. 

-Cierto, tus rizos son lo más indomable que he visto en mucho tiempo.- comentó con franqueza.

-Pero siempre me las apaño para dejarlos perfectos.- afirmó el cantante con superioridad.

Brianna rodó los ojos.

-Claro, claro. ¿Quieres tomar algo?- repuso levantándose del sofá.

-¿Tienes zumo de manzana? Es mi favorito.- quiso saber el chico, pasándose una mano por los cabellos castaños y rizados.

-¿Zumo de manzana?- Brianna miró hacia arriba.-Creo que sí.-

Caminó hacia la cocina con Harry mirándola. El cantante se mordió el labio inferior sonriendo.
<<Maybe is the way she walks.>> pensó, recordando la letra de la canción "Best Song Ever" que su grupo y él estrenarían el próximo mes. Empezó a sacudir la cabeza al ritmo de la música que sonaba en su mente y a chasquear los dedos de ambas manos, allí, sentado en la mitad del sofá. Brianna salió sonriente de la cocina con un vaso de cristal repleto de zumo de manzana y su sonrisa se borró al ver a Harry. La joven frunció el ceño.

-¿Qué haces?-

Harry se sobresaltó y se puso rojo, dejando de bailar al instante. Se rascó la nuca.

-Nada.- contestó en tono neutro.

Brianna le tendió el vaso y él bebió a toda prisa. Con tanta, que se atragantó y empezó a toser escandalosamente. Brianna le propinó dos fuertes palmadas en la espalda y Harry pudo volver a notar que su garganta funcionaba. La miró y soltó una sonrisilla.

-Gracias.- dijo en voz baja, sonriendo cómo un niño nervioso. Parpadeó varias veces para finalizar su rostro tierno.

-Oye, ¿estás bien?- preguntó Brianna aún de pie, con los brazos en jarras y alzando una ceja.

-Sí, sí, ¿por?-

-Estás avergonzado porque te he pillado bailando de un modo ridículo.- sonrió mientras hablaba con el tono de quién se las sabe toda.

-¡Qué mentira!- gritó Harry, pretendiendo parecer ofendido.

-Sí, venga, llámame mentirosa ahora, Styles.- bufó ella saltando sobre él y aplastándole las rodillas y costillas.

-¡Ah-há!- gimió él.-Pesas más de lo que aparentas.-

-Ya lo sé.- sonrió ella.-Y si además me sumo un peso extra...-

Fabbie corrió hacia el sofá y subió sobre las piernas de Brianna, cómo si hubiera oído el comentario de la joven. Harry trató de acariciarlo pero éste le lamió la cara entera antes de que tuviera ocasión.

-¡Fabbie! No seas mal chico.- reprendió Brianna cogiendo al perro y levantándose del sofá.

En ése momento el móvil de Harry emitió un pitido, lo sacó de su pantalón y leyó un mensaje.

-Brianna, debo irme.- dijo en tono triste cogiendo su mochila del suelo.

-¿Ya?- la desilusión se noto en la mirada de la joven, aunque no en su voz.

-Sí, lo siento mucho, tengo que reunirme con los chicos para preparar nuestras cosas y tal... Ya sabes, somos famosos.- sonrió levantándose del sofá y colgándose la mochila a la espalda.

-No me digas, ¿en serio? Se me había olvidado ése detalle.- bromeó ella, mimando a su mascota.

Fabbie pataleó con sus cuatro patas y Brianna lo dejó en el suelo.

-Ésto...- Harry se acercó a ella con andares vacilantes.-¿Nos vemos el lunes?- carraspeó.

-Por supuesto.- Brianna le tocó los rizos a Harry con delicadeza y se los colocó alineados.-Espero que te vaya mejor en el próximo examen.- suspiró con timidez, ocultando las manos tras la espalda.

-Gracias a tu ayuda, seguro.- Harry miró su reflejo en la pantalla negra de su móvil. Sonrió.-Eh, me has dejado los rizos perfectos.-

-Siempre lo son.- añadió ella. Acto seguido se sonrojó.

Harry tragó saliva y se le iluminó el rostro. Carraspeó con extrema fuerza.

-Gracias, eh... eh, neeh... Te... te veo e-el... Eh... Mañana. ¡NO! Osea, el lunes, el lunes te veo, sí, en el insti, jeje.- se giró apretando los dientes y cerrando los ojos con fuerza, rascándose la nuca.

-Sí, claro, el lunes en el insti.- sonrió ella.

-¡Guau!- Fabbie movió su cola y sacó la lengua.-¡Auuuuuu!- aulló alzando la cabeza.

-Shhh, Fabbie...- la riñó su dueña.

-Creo que quiere que me quede.- rió Harry

-Sí, es lo más seguro.- bromeó Brianna.

-¿Y tú? ¿Quieres que me quede?- susurró Harry, juguetón.

Brianna rodó los ojos y lo fue empujando hacia la puerta.

-Vete, anda...- dijo reprimiendo una sonrisa. Abrió la puerta de su casa.

Harry salió sin rechistar. Se giró para mirarla.

-Hasta el lunes entonces.- comentó.

-Hasta el lunes.- repuso ella.

-Gracias de nuevo por tu ayuda y todo éso.- añadió Harry mirándola seductor.

Brianna se ruborizó bajo la mirada de Harry. Éste iba acercando su rostro al de ella.

-De-de nada...- sonrió en respuesta.

Una vez que estaban sus rostros a escasos centímetros, Brianna cerró los ojos y ambos entreabrieron los labios... Y...

-Adiós.- Brianna abrió los ojos y le cerró la puerta en las narices.

Harry parpadeó atónito, mirando la madera de la puerta y con la boca aún entreabierta. Dentro, Brianna apoyó su espalda en la puerta y se echó a reír, pensando en la cara que se le habría quedado a Harry.

~~~

Aly y Harumi caminaban por los pasillos del hospital dónde Ronna había sido atendida. Entraron en la habitación correspondiente. Era amplia y sencilla, prácticamente vacía. Más que una habitación era cómo una sala de espera para pacientes y acompañantes.

-Por fin llegáis.- suspiró Mairi sentada en una silla.

El cuarto sólo tenía una silla en la que estaba Mairi y dos camillas, una vacía y otra ocupada por Ronna. A ésta le habían cepillado el pelo y limpiado la piel. Estaba más tranquila aunque seguía sin ver, y estaba inmóvil sobre la camilla. Tras la única silla había unas ventanas desde las que se veía la ciudad.

-¿Quién ha venido?- preguntó Ronna, mirando hacia las ventanas, sabiendo que Mairi estaba por allí.

-Harumi y Aly.- respondió la pelirroja sin moverse de la silla.

-Ah.- asintió Ronna con la cabeza, mirando hacia ninguna parte.-Hola, chicas. Me alegro de...- se interrumpió a sí misma, puesto que iba a decir "me alegro de veros."

Mairi suspiró y bajó la cabeza.

-¿Es que esperáis a alguien más?- preguntó Aly.

-Sí, Ronna también quiere ver a Celine. Y supongo que se traerá a su gemela.- contestó Mairi.

-Mejor dicho, seguro que Faline quiere acompañar a su hermana.- repuso Harumi. Se acercó a la camilla en la que Ronna estaba sentada, con las piernas y la cintura tapadas con una fina manta blanca.-¿Cómo estás?-

-¿Harumi?- preguntó Ronna mirando hacia todas partes con sus ojos marrones.

-Claro, ¿conoces a alguien más con acento japonés?- bromeó ella. Le acarició el pelo a su amiga ciega.

-Estoy muy contenta de que estéis aquí.- suspiró Ronna mientras se apoyaba en la mano de Harumi.

-¿Cómo estás?- preguntó Aly acercándose también.

-Algo más acostumbrada, pero sigo hecha trizas.- repuso la morena mirando hacia Aly, guiándose por el lugar de dónde venían las voces.-Nunca pensé que ésto podría ser tan duro. De hecho, nunca pensé que podría quedarme ciega de un momento para otro.-

-Lo siento mucho.- suspiró Harumi.

-Está bien, podría haberme pasado algo peor.- trató de sonreír Ronna.

-¿Vas a decirnos qué te ocurrió?- preguntó Aly frotando una mano de Ronna para darle coraje.

-Creo que sería mejor idea esperar a las gemelas.- repuso Mairi levantándose de la silla de repente.-Así Ronna no tendrá que repetir nada una vez que ellas lleguen.-

-No me importaría repetírselo a ellas.- comentó Ronna.-De hecho, ya lo repetiré, porque ya se lo he contado a Mairi.-

-Pero ésta mañana en el instituto dijiste que la ceguera no te la causó el incendio.- intervino Harumi, que se estaba exprimiendo el cerebro al máximo.-¿Entonces, qué fue?-

-Os lo explicaré luego.- repuso la morena suspirando.

-¿Quieres que te traigamos algo?- preguntó Aly.

-No, gracias chicas.- dijo Ronna sonriendo educadamente.-Estoy sin apetito.-

Mairi se sentó en la camilla de al lado, que estaba vacía.

-Entonces, ¿qué hacemos ahora?- preguntó cruzándose de brazos.-¿Llamamos a las gemelas o seguimos esperando?-

-Lo cierto es que ya están aquí.- dijo Aly mirando por las ventanas. Por el suelo de la calle, cómo dos hormiguitas, veía a Celine y Faline saliendo de un autobús y caminando hacia la entrada.-Las veo, están entrando.-

-Perfecto, ahora sólo nos queda que vengan aquí para averiguar de una vez por todas qué te ha ocurrido.- dijo Harumi.

-¿Seguro que no necesitas nada, Ro?- preguntó Aly mirando con compasión a Ronna.

-No, de verdad, muchas gracias.- repuso ella.

-Creo que van a perderse; Celine tiene el sentido de la orientación en el trasero y Faline no se dignará en buscar ella la habitación.- espetó Harumi rodando los ojos.

Se dirigió a la puerta de la habitación junto con Aly, asomándose para que las gemelas las vieran una vez que fuesen por ése pasillo. Mairi se acercó a la camilla de Ronna mientras que Aly y Harumi seguían asomadas al pasillo en espera de las chicas restantes, dándoles la espalda a ellas dos.

-Ronna, ¿estás segura de lo que me has contado?- preguntó Mairi en voz baja, mordiéndose el labio inferior y mirando a su amiga.

-Sé lo que me sucedió.- repuso Ronna con seguridad, colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja y sonriendo levemente.

-¡VAMOOOOOOOOS! ¡¿Por qué tardan tanto?!- se oyó gritar a Harumi, que se moría de impaciencia por saber qué le había ocurrido a Ronna aquella mañana. Ronna dió un pequeño brinco debido al repentino grito de Harumi.

-Harumi, tranquilízate, nosotras hemos tardado cómo 10 minutos en encontrar ésta habitación.- comentó Aly.

-Lo sé, es que quiero saber ya que sucedió.- la japonesa se cruzó de brazos.

Mairi le lanzó instintivamente una mirada inquisitiva a Ronna, sin caer en la cuenta de que no podía captarla. La invidente sólo pudo tantear sobre sus piernas y retirarse la manta hasta las rodillas, ya que tenía un poco de calor.

-Ya vienen.- repuso Aly, entrando con Harumi de nuevo en la estancia.

Celine y Faline aparecieron en el umbral de la puerta y entraron, mirando alrededor.

-Hola, chicas.- saludó Celine con dulzura.

-Vaya.- Faline se cruzó de brazos.-Los doctores son muy malas personas. ¡Ponen a Ronna justo en ésta habitación con éstas preciosas vistas!-

Las cuatro chicas restantes que podían ver la observaron con una mirada asesina. Ronna sólo parpadeó sin mirar a ningún lado.

-Sí, vale, creo que...- carraspeó Faline.-Sí, bueno, no debería haber dicho éso, je.-

-Definitivamente no.- respondió Harumi negando con la cabeza.

-Bueno, ¿vas a contarnos ya que te sucedió?- preguntó Aly cruzándose de brazos.

-Sí, dijiste que hubo algo que te cegó, pero no especificaste nada.- añadió Celine con su vocecita acercándose a la camilla de Ronna.

-Sí, claro.- asintió Ronna con la cabeza.-Pero... Procurad no contárselo a nadie o sólo a personas de confianza. Tengo mucho miedo.-

-¿De qué?- quiso saber Faline.

Ronna cogió aire y empezó a hablar:

-Bien, yo estaba en clase de cocina. Mi pupitre estaba situado junto a la ventana.- explicó.-Estaba abierta porque siempre están abiertas para que se airee la clase y tal, y entonces... Vi una silueta pasar corriendo por la ventana, parecía una persona encapuchada, y tiró por la ventana un petardo. Me explotó en la cara y mi mesa empezó a arder. Entonces el fuego se expandió rápidamente, aunque yo me pude apartar, y  empezó a arder toda el aula.-

Las cinco chicas restantes la miraron boquiabiertas y con miradas incrédulas. Faline y Celine intercambiaron una mirada. Harumi se tapó la boca con ambas manos. Aly parpadeó. Mairi no hizo nada, ya que ella ya había oído éso antes, a los pocos minutos de que Ronna fuera llevada a ésa habitación.

-Entonces me di cuenta de que cada vez veía menos. A medida que avanzaba el fuego, todos salieron y una ráfaga de aire cerró la puerta. Me quedé encerrada en clase y trataba de abrir la puerta con ambas manos, pero no podía. Temía quedarme encerrada allí y quemarme. Con la poca visión que me quedaba, agarré una silla, la sujeté con fuerza, corría hacia la puerta y la embestí. Lo hice tres veces y la tiré abajo. Dejé caer la silla y huí, mientras todo se volvía negro. Lo último que vi fue al profesor y la profesora que me sacaron avanzando hacia mí para ayudarme a ir hacia fuera. Para cuándo salí con ellos por la puerta del instituto, ya estaba totalmente ciega.- prosiguió.

Las séis chicas permanecieron calladas por unos instantes. Aly se llevó una mano a la barbilla y se la rascó.

-Así que un petardo...- masculló.

-¡Claro! ¡Ahora tiene sentido!- saltó Celine.-Es cierto que si un petardo te explota en la cara, te puede dejar ciego.-

-Aunque por suerte no me hirió ni me quemó la cara.- repuso Ronna.-Pero me ha dejado ciega.-

-¿Y quién sería capaz de hacer algo así?- preguntó Harumi con los brazos cruzados.-Nuestro instituto es muy respetado y querido en todas partes. Nadie querría destruir Blue Moon High, no tenemos competencia con otros institutos y nadie odia al establecimiento de ésa manera.-

-Puede que no quisiesen atacar el insti.- comentó Faline alisándose su camiseta negra de AC/DC.-Puede que quisiesen atacar a la gente que había en él.- se había echado en la camilla vacía que había al lado de la de Ronna.

-¿Pero...?- tartamudeó Mairi parpadeando sus ojos azules.-¿Por qué?-

-¿Hola? Hay una banda famosa en todo el mundo estudiando ahí.- repuso Faline en todo evidente, incorporándose en la camilla y quedándose sentada con las piernas colgando.

-Claro...- murmuró Harumi.-Es lo más probable. No veo ningún otro motivo. Nadie odia Blue Moon High, pero mucha gente odia a One Direction.-

-Triste pero cierto.- asintió Ronna.

-En ése caso, ya sabemos que alguien provocó el incendio.- comentó Aly.

-Lo sabía.- dijo alguien en la puerta de la habitación.

Todas las chicas presentes menos Ronna que seguía en su camilla se giraron para ver quién había hablado. En el umbral de la puerta de la estancia estaba Valery de pie e inmóvil.

-¿Cómo?- preguntó Harumi.

-¿Qué pasa? ¿Quién ha venido?- preguntaba Ronna sin moverse de su camilla.

-Valery.- respondió Celine cogiendo una mano de Ronna para tranquilizarla.

-¿A qué te refieres con que "lo sabías"?- preguntó Aly avanzando hacia la recién llegada.

-Sabía que alguien había provocado el incendio.- respondió ella.

-¿Cómo lo sabías?- quiso saber Mairi.

-Iba por uno de los pasillos y a través de la ventana vi un hombre encapuchado y con un petardo en las manos.- explicó Valery.-Cuándo apagaron el fuego se lo dije a Brianna, pero no me creyó. Ahora he llegado justo a tiempo para oírle decir a Aly que alguien lo ha provocado.-

-Un hombre encapuchado con un petardo. ¿Lo véis?- exclamó Ronna.-¡Sé lo que vi! El petardo fue lo que incendió el instituto y lo que me dejó ciega, os repito que me explotó en la cara.-

-Sabía que el hombre que vi corriendo con el petardo era el que lo había provocado.- repuso Valery bajando la mirada.-Hasta supe que alguien se había quedado ciego, pero no tenía claro quién. Lo pregunté en Facebook y un alumno me dijo que fue Ronna y que estabas con Mairi en éste hospital. Así que he venido dispuesta a hablar con Ronna, quería saber si ella también vió la figura encapuchada, pero ya no necesito hablar, por lo que veo estaba en lo cierto.-

-Pero en ése caso, ¿quién podría haberlo hecho?- preguntó Faline levantándose de la otra camilla y cruzándose de brazos.

-No lo sé, sólo sé que quién lo haya hecho ahora debería estar en prisión, debe pagar por lo que ha hecho.- exclamó Mairi fieramente, mientras su lisa melena pelirroja se agitaba.-Por su culpa hoy todos nos hemos llevado un susto, se ha incendiado la clase de Cocina y Ronna se ha quedado ciega.-

-Sí, pero de momento no hay ningún método para saber quién ha sido.- intervino Celine.

-Creo que sí lo hay...- repuso Aly.-En los patios y exteriores de Blue Moon High hay cámaras, ¿recordáis?-

-Pero la persona iba encapuchada y cabizbaja, no se le podría ver la cara en las grabaciones.- dijo Valery.

-En algún momento tuvo que levantar la cabeza, aunque fuese una décima de segundo.- insistió Aly.-Y con éso basta para identificarlo.-

-En ése caso, el lunes tenemos que hablar con el director.- exclamó Mairi.-Decírselo y que revise las últimas grabaciones. Hay que pillar a ése monstruo y hacer justicia.-

Todas las demás asintieron en señal de acuerdo.

~~~

Kea y Monique estaban sentadas en la cama de Melanie, impacientes y preocupadas. A través de la puerta del baño que estaba junto al dormitorio de Melanie oían cómo ella vomitaba. Las dos intercambiaron una mirada y suspiraron al mismo tiempo.
Dentro del baño, Janis le retiró a Melanie el pelo de la cara mientras que ésta se erguía. Nada más ser llevada dentro por Kea y Janis, había corrido hacia su baño y empezado a vomitar. Ahora acababa de hacerlo de nuevo y estaba arrodillada frente al váter, con Janis arrodillada junto a su lado para quitarle el pelo de la cara y que no se lo manchara.

-No lo entiendo.- dijo Melanie con voz cortada por el esfuerzo al que se había sometido su garganta.-¿Qué me habrá sentado tan mal?-

-Posiblemente los caracoles, hoy Gigi los ha hecho con una nueva receta.- respondió Janis quitándose una goma de pelo que llevaba en la muñeca derecha a modo de pulsera y usándola para recoger el pelo de Melanie en una coleta.

-Afirmo mis pensamientos.- suspiró Melanie cogiendo del rollo unas tiras de papel higiénico y limpiándose la boca.-La mayoría de modelos francesas son tontas.- dejó caer el papel en el váter una vez que se hubo limpiado la boca.

-Te he oído.- oyó la voz de Monique al otro lado de la puerta.

Janis terminó de hacerle la coleta a Melanie y ambas se levantaron. 

-Ve a la cama, échate un rato.- dijo Janis empujando suavemente a su amiga.

Melanie salió del baño y cruzó una mirada con Kea y Monique, ambas sentadas en su cama y con preocupación en la mirada. Janis, por su parte, cerró la tapa del váter y tiró de la cadena.

-¿Cómo estás?- preguntó Kea.

-Fatal.- suspiró Melanie sentándose junto a ellas en el blando colchón.-Espero no volver a vomitar.-

-Voy a echarle a Gigi la bronca del milenio.- dijo Monique cruzándose de brazos.-Otra modelo también ha vomitado los caracoles. Y de hecho, de sabor le han quedado terribles.-

-¿A que sí? Yo me los he comido para no ofenderla.- sonrió Kea incómodamente.

Janis cogió el bote de ambientador que Melanie tenía en una estantería y empezó a echar por todo el cuarto de baño. Al finalizar, miró a las tres chicas sentadas sobre la cama y dijo:

-En todo caso, lo que necesitas ahora es descansar, Melanie. La regla seguro que te vendrá en un par de días y ahora debes reposar hasta que se te pasen los mareos por culpa de los vomitivos caracoles que ha hecho Gigi para comer.- al finalizar, dejó el ambientador dónde estaba y se situó ante el tocador del dormitorio de Melanie, mientras observaba su reflejo y se atusaba sus cortos cabellos rubios.

-Ah, maldita Gigi.- exclamó Monique alzando los ojos.-Desde los orígenes de Francia los caracoles se han comido de una forma sencilla. ¿Por qué ahora le da por echar líquidos y vinos variados que no vienen a cuento?- abrazó a Melanie exageradamente y le acarició el pelo.-Ahora por su culpa tú estás malita, igual que otra de nosotras.-

-Suelta.- bromeó Melanie apartándose. Se levantó de la cama.-De todas formas lo que me preocupa es que mi menstruación aún se retrasa.- dijo avanzando hacia Janis.-Y si no es un embarazo... ¿Qué podría ser?-

Janis se encogió de hombros mientras la miraba y volvió a mirar su reflejo.

-Tal vez un simple retraso, alguno tenías que tener y sin hemorragia.- comentó alborotándose el cabello. Cogió una diadema para el pelo negra y con un lacito y se la puso.-Qué diadema tan chula, ¿me la prestas para la sesión de fotos de ésta tarde?- le preguntó a Melanie.

En ése momento el móvil de ésta, que estaba sobre la almohada de la cama, empezó a vibrar mientras la pantalla se iluminaba con el nombre "Liam." Monique y Kea, que seguían sentadas en la cama de Melanie, miraron el móvil, se miraron entre ellas, volvieron a mirar el móvil, y, al mismo tiempo, se lanzaron sobre él. Las manos de Kea impactaron contra la almohada y el móvil voló por los aires, aterrizando sobre los tirabuzones largos y negros de Monique. Ésta se quejó por el golpecito recibido y antes de que alguna de las dos tuviera ocasión de agarrarlo, Melanie lo cogió de la espalda de Monique y descolgó.

-¿Hola?-

-Hola, Melanie.- saludó Liam.

-¡Liiiiiiiiii!- a Melanie se le escapó un gallo y sonrió nerviosamente.

-¿Qué tal estás?- preguntó él con suavidad.

-Echándote de menos, jeje.- Melanie empezó a sudar mientras jugueteaba con un mechón de su pelo castaño.-¿Qué tal te va todo?-

-Bien, estaba aquí reunido con los chicos en una cafetería para hablar de los últimos retoques de Best Song Ever y próximos conciertos, ya sabes.- decía él.

Melanie trató de hacer que su voz sonara calmada.

-Sí, y supongo que estaréis muy atareados, eh... Ésto... ¿Y qué tal todo por ahí?-

-Regular, hoy se incendió Blue Moon High.-

Melanie cerró la boca y abrió los ojos cómo platos.

-¿Cómo? ¡¿Y éso?!- exclamó.-¿Qué pasó?-

-No lo sé, por suerte los bomberos llegaron a tiempo y no murió nadie.- contestó Liam.-Pero he pasado mucho miedo, al igual que todos.-

-Ah, qué alegría que todo salió bien.- Melanie tragó saliva, las piernas le temblaban otra vez y sabía que su voz se volvería igual de temblorosa en cualquier momento.-Bueno, ésto, tengo que irme.- mintió.

-¿Ya?- preguntó Liam.-¿No te apetece hablar?-

-No es que no me apetezca, es que tengo una sesión justo ahora y claro, no puedo salir en las fotos hablando por teléfono, jeje.- se excusaba Melanie.-Además, estoy malita, he vomitado un par de veces.- añadió, sintiéndose mal por ocultarle el retraso a Liam. Decidió contarle algo de verdad.

-¿Y éso? ¿A qué se debe? ¿Estás bien?- se preocupó Liam.

-Sí, sí, no te preocupes, seguramente sean los caracoles que he comido hoy, ejeje.- Melanie rió nerviosamente y le flaquearon las piernas.-¡Tengo que irme, empiezan las fotos! ¡Adiós, te quiero!- dijo a toda prisa antes de colgar, y cayó de culo al suelo por segunda vez en aquél día.

-¿Por qué no se lo has dicho a Liam?- preguntó Janis yendo hacia ella y ayudándola a levantarse.

-No, ni hablar.- suspiró Melanie.-Si es un retraso, hagamos cómo que no ha pasado nada.-


Liam se guardó el móvil en el bolsillo del pantalón. Estaba con Louis y Niall en una cafetería. Zayn había decidido no presentarse por motivos que ellos tres ya sabían, y en aquél momento estaban esperando a Harry.

-¿Qué te ha dicho Melanie? ¿Qué tal está?- preguntó Niall con su característica dulzura.

-Está bien, pero se encuentra mal por unos caracoles que comió en mal estado o algo así. Éso he entendido yo.- sonrió Liam encogiéndose de hombros.

Louis, que estaba sentado a su lado, le dió una suave y cariñosa palmada en el hombro.

-Ojalá regrese pronto de visita y podáis veros.- dijo alegremente para animarlo.

-Sí, ojalá.- añadió él con los ojos brillantes y sonriendo mientras bajaba la cabeza.

-¿Alguien sabe cuánto le queda a Harry?- preguntó Louis rodeando su taza de café con ambas manos.

-No sé, ¿por qué no lo llamas?- repuso Niall dándole un trago a su vaso de batido de chocolate.

-Le he enviado un mensaje y aún no me ha respondido.- suspiró Louis.-Ay, éste Harold tiene el móvil de adorno...-

-¡YA ESTOY! ¡¡YA ESTOY!!- gritó Harry entrando en la cafetería de repente, corriendo y sentándose en la única silla libre que quedaba en la mesa, junto a Niall y enfrente de Louis.

-¡Harry! Por fin llegas.- sonrió Liam.

-¿Y Zayn? ¿Dónde está?- quiso saber el recién llegado.

-Zayn no ha venido, está un poco triste.- suspiró Niall a su lado.

-¿Por qué?- añadió Harry.

-Perrie y él tienen... problemas.- explicó Louis. Acto seguido bebió de su café.

-¿Qué clase de problemas?- preguntó Harry frunciendo el cejo.

-Problemas.- repuso Liam.

-Antes de entrar a clase de Química recibió una llamada.- explicó Niall.-Lo sé porque teníamos clase de Química los dos, igual que Aly y Harumi que también estaban ahí cuándo lo del incendio. Antes de entrar Perrie lo llamó por teléfono y empezaron hablando bien pero Zayn acabó hablando de muy mala leche y tal.- Niall habló con desgana, voz adorable y rápida y al terminar la última palabra se llevó el vaso a los labios y bebió batido de chocolate, no se encontraba a gusto hablando de los problemas sentimentales de Zayn.

-Por éso le dió una charla conmovedora a Brianna...- susurró Harry para sus adentros.

-¿Qué has dicho?- preguntó Louis entrecerrando los ojos.

-Nada.- exclamó Harry sonriendo.

En ése momento, la joven que recogió el amuleto de las deportivas de Holly y lo dejó caer en el local de ensayo de los chicos para darle una pista pagó su café y los vió, a los cuatro, sentados en la mesa y hablando. Se ocultó tras una de las blancas columnas. Llevaba una gorra en la cabeza y ropa apagada para no ser reconocida por nadie. Suspiró. No quería ocultar a los chicos que ella había hecho ésa pequeña misión nocturna para ayudarlos sin que ellos lo supieran, pero si lo decía, quizá ellos harían pública la noticia y Holly querría vengarse de ella. La que una vez fue su amiga podría herirla con sus propias manos si se enterara de que ella había cogido su amuleto para "dárselo" a los chicos. Apoyó la espalda en la columna y suspiró. Se caló su gorra hasta que la visera de ésta le tapó los ojos y salió de la cafetería a toda velocidad, asegurándose de que los cuatro cantantes no se daban cuenta de su presencia. Una vez fuera, cruzó una calle y, parpadeando sus ojos marrones, se quitó la gorra, dejando al descubierto su media cabeza afeitada que tanto la caracterizaba. Bebió un poco de café y sus labios pintados de rosa chillón colgaron hacia abajo.
Cher Lloyd podría pasar a la historia si Holly o alguien se enteraba de lo que había hecho.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

86- ¿No hace algo de calor aquí?

Llegó el día siguiente, viernes 7 de junio. Los chicos y Aly habían partido a California el 25 de mayo y habían regresado el día anterior, 6 de junio. Con lo que su viaje a aquél lugar había sido de 13 días, incluyendo el de partida y el de llegada. Ahora tenían que continuar con las clases hasta el 25 de junio, día que entregaban las notas. Aunque a partir del día 21 seguramente ya no estudiarían, y los próximos cuatro días hasta la entrega de notas los dedicarían a ver películas en el instituto, poder pasear libremente por el recreo, o hacer alguna que otra recuperación de los exámenes finales antes de que comenzara el verano.
Afortunadamente, el día anterior Aly y One Direction habían llegado de California bastante temprano, sobre las ocho de la tarde, así que Aly pudo acostarse pronto para madrugar al día siguiente.
Pero no fue el despertador puntual y molesto lo que la levantó, sino el pitido de su móvil. Alguien la estaba llamando. Con sus manos se destapó la cabeza con la fina sábana, bastante fina para no provocarle calor pero lo suficientemente suave cómo para abrigarla del frescor de la noche. Con los ojos cerrados y la melena rubia despeinada, tanteó en la mesa con la mano hasta agarrar su móvil. Descolgó y se lo pegó al oído.

-¿Diga?- preguntó con voz pastosa, adormilada y sin apenas vocalizar.

-¡Aly, guapa! ¡Soy Cher!- gritó la voz de la cantante al otro lado de la línea.

-Cher, ¿cuánto tengo que pagarte para que me dejes en paz?- bromeó Aly sin abrir los ojos siquiera.

-Oye, encima que me preocupo por ti...- fanfarroneó la cantante.-Oye, que la próxima fase del concurso es mañana sábado.-

-¡¿Mañana?!- gritó Aly abriendo los ojos e incorporándose en su cama cómo un rayo.

-Ajá.- repuso Cher con total tranquilidad.

-¡¿Y ahora me lo dices?!- bramó la rubia.

-Tranquila, tranquila, si ya tienes el concurso ganado prácticamente. Recuerda que la próxima, la quinta, es ya la última.-

Aly suspiró y se levantó de la cama rascándose un lado de la cabeza con la mano libre.

-Te veo en el insti.- dijo, y colgó sin importarle que luego Cher le echara la bronca por colgarle.

Media hora después, entró al instituto, dónde se dirigió directamente a la taquilla de Harumi. En cuánto ésta la vió, se limitó a chillar con suavidad y a abrazarla. Aly reía, feliz de ver de nuevo a su amiga.

-¿Qué tal ha ido todo por aquí?- fueron las primeras palabras que Aly le dijo.

-Bastante bien.- Harumi se separó del abrazo.-Muchos exámenes. ¡La que te espera ahora!-

Aly sonrió.

-Sobreviviré, ya sabes que se me da bien hacer deberes.- comentó.-Haré todos los deberes retrasados ésta tarde y el lunes los entregaré con el justificante del viaje.-

-Qué crack eres.- Harumi selló los labios sonriendo y caminó por el pasillo junto a Aly.

Celine y Faline se toparon con ellas y abrazaron a Aly. Acto seguido las cuatro retomaron su camino.

Harry estaba sentado en la limusina junto a sus cuatro amigos, los cinco dirigiéndose a Blue Moon High. El cantante de rizos castaños estaba con el móvil en la mano, mordisqueando la funda de éste, sin saber si meterse en internet o no. Por una parte quería hacerlo, pero por otra le daba miedo saber si la noticia de su nuevo "ligue" se habría expandido tan rápido cómo el creía. Se echó una mano al cuello para pasarla sobre un bultito rojo e hinchado.

-Malditos mosquitos.- comentó, tratando de evitar los pensamientos relacionados con Twitter y queriendo distraerse a sí mismo.

-Ni que lo digas.- asintió Zayn.-Yo tengo cómo dieciocho picaduras en las piernas. ¡Necesito comprar un repelente de mosquitos y echarlo por toda mi casa.-

-Yo creo que tengo cómo unas cinco picaduras en los brazos.- añadió Niall examinándose los codos.

Harry se rascó de nuevo. Y la picadura del cuello era la única que tenía. Niall y Zayn tenían más picaduras y no se rascaban tanto cómo él.

-Yo por suerte aún no tengo ninguna.- Liam se acarició el brazo izquierdo con la mano derecha.-Observad. Piel lisa cómo el culito de un bebé.-

-Hemos llegado.- anunció Ryan.

-Oh, gracias Ryan.- repuso Louis abriendo la puerta.

Los cinco salieron de la limusina y mientras entraban al instituto, Harry no aguantó más y sacó su móvil, entrando en Google. Buscó su nombre y directamente aparecieron noticias de su beso anterior (además de la ficha sobre él en Wikipedia.) Entró en una página al azar. En él, un contador de visitas ascendía a toda velocidad. Leyó el texto.
"La noticia está siendo enviada a todas las adolescentes que disponen de móvil con conexión a internet. La cosa irá por orden alfabético. Todas las adolescentes, cuyos nombres empiezan por A y finalmente por Z, sabrán la noticia."
Harry observó el contador y las letras que variaban. Un texto indicaba que iban por la letra B, concretamente por la sílaba "Bre." Abrió mucho los ojos y miró el contador. Todas las chicas cuyos nombres empezaban por "Bre" ya estaban siendo informadas, y Harry sabía que la siguiente fase de letras sería "Bri." El contador ascendía a toda velocidad. Se guardó el móvil en el bolsillo y entró en el instituto corriendo.

-¡Eh! ¿Qué pasa?- preguntó Louis.

Pero Harry ya estaba dentro y corría (sin tratar de llamar demasiado la atención) por los pasillos. Giró una esquina y corrió hacia el pasillo dónde estaba la taquilla de Brianna. Giró de nuevo hacia su izquierda, derrapando violentamente y manteniendo el equilibrio sobre un pie, y echó a correr mientras vislumbraba a Brianna guardando un libro en su taquilla.
Dió un frenazo a un metro de ella.

-¿Harry?- preguntó ella frunciendo el ceño.

-Brianna, te puedo explicar...- empezó Harry, pero fue interrumpido por un pitido doble.

Era el móvil de Brianna. Ella lo sacó de su bolsillo y leyó una publicidad de internet que se había abierto sola. Curiosa, tocó con el dedo el enlace de la notificación y se le abrió la noticia del nuevo ligue de Harry en California.
Vió la foto del cantante besándose en una terraza con una chica rubia oscura a plena luz de la luna. Entreabrió la boca mientras alzaba la mirada de su móvil para mirar a Harry y bajar su móvil, hasta dejar el brazo completamente muerto y el móvil colgando en su mano.

-Ésto... Sí, bien, pues... Seguramente lo que acabas de ver era lo que iba a explicarte.- masculló él al ver la cara que puso Brianna.

La chica había abierto sus ojos verdes al máximo y acto seguido suspiró y su rostro recuperó una expresión más normal.

-Escucha.- empezó Harry.-Antes que nada, no te molestes, yo.-

-Harry, estoy sorprendida, no enfadada.- dijo ella con tono de voz cansado.-He leído que ni siquiera sabías su nombre. ¿Te parece bonito? Todos saben que eres bastante mujeriego, pero ésto ya pasa de castaño oscuro. La besas a los dos minutos de conocerla.-

-Ehm... ¿Cómo sabía el paparazzi que ni siquiera sabía el nombre de la chica?- preguntó Harry frotándose la nuca y frunciendo el ceño.

-Harry, los paparazzis son gente muy lista.- comentó ella.-Seguramente el paparazzi que hizo la foto siguió todos vuestros movimientos y conversaciones. Bueno, éso si hubo algo de conversación...-

-Sí que la hubo.-

-¿Pero sabías su nombre?-

Harry bajó la cabeza.

-No.-

-¡A éso me refiero! Acabarás ganándote una malísima fama.- repuso ella cerrando su taquilla con una mano y disponiéndose a irse.-Es increíble.- murmuró.

-¡Espera!- Harry la cogió del brazo cuándo ella iba a pasar por su lado.-No... ¿No estás molesta? Quiero decir... Ehm... Hemos pasado por algunas cosas juntos. Cosas bonitas.- se sonrojó.

-Sí, éso ya lo sé. Pero no estoy molesta.- Brianna parpadeó tratando de mostrar impasibilidad, aunque se quemaba por dentro.-Ya te dejé claro en Central Park que no pienso hacerme ilusiones. Todas las chicas con las que coqueteas se hacen ilusiones y se llevan un peñasco. Por éso yo...- Brianna tomó aliento y vaciló un segundo.-...Yo no me hago ilusiones. Lo tuyo y lo mío no... Lo nuestro... No tendría futuro. Además, de que no existe. No hay nada entre nosotros.-

Fue a irse de nuevo pero Harry la llamó otra vez.

-¡Espera!- se acercó a ella.-¿Qué quieres decir con éso de que "no hay nada"? ¡Oh, vamos! ¡Hemos pasado por situaciones raras, extravagantes, y...!- las palabras se le quedaron en la boca.

-¿Y?- apremió ella.

-Y... Y...-

-¡¿Y?!- Brianna frunció el ceño, nerviosa.

-... Preciosas.- soltó Harry con un hilo de voz. En aquél momento parecía vulnerable y pequeño. Muy frágil, cómo la porcelana recién endurecida.

El ceño de Brianna se aflojó y la chica parpadeó sus nítidos ojos verdes. Miró a Harry, el cuál seguía cabizbajo.

-¿Harry?- preguntó suavemente. Juraría que el chico estaba aguantando las lágrimas.

Él levantó la cabeza y suspiró, mirándola.

-Yo, yo...- empezó a tartamudear.-Cuándo estoy contigo, me siento... Vulnerable... Frágil... Inseguro.-

Ella lo escuchaba con una expresión neutra pero las cejas relajadas, señal de tristeza. Harry abrió la boca y la cerró de nuevo. Se frotó un ojo con el puño y luego lo pegó a su propia pierna, tenía el cuerpo rígido pero la cabeza gacha.

-Yo... Sé que... Sé lo que piensas de mí.- suspiró.-Y tienes toda la razón. Todo el mundo piensa lo mismo sobre mí. Pero... Duele saberlo.-

Ambos estuvieron en silencio durante unos minutos largos e interminables. Los dos cabizbajos y de pie en el pasillo. Los alumnos iban y venían. Pero el tiempo se había detenido para ellos dos.

-Duele saberlo...- repitió Brianna.-¿Entonces por qué no intentas cambiar?-

Harry la miró.

-Por qué no puedo. Ambos lo sabemos.- agachó la cabeza.-Y... No me gustaría hacerte daño.-

Brianna sonrió levemente aunque sus ojos se humedecieron.

-Ni a mí me gustaría salir herida.- comentó con la voz un poco rota.

-Entonces...- Harry la miró.

-Será lo mejor.- asintió ella, sin necesitar demasiadas palabras para entender al cantante.

-Pero al menos...-

-Sí.-

-Sabrás aquello que ninguna otra chica sabe sobre mí.- zanjó Harry.-Que ésto duele. Pero no lo puedo evitar. Lo llevo en la sangre. ¿Cómo voy a sacarme ésa mala costumbre de ahí?-

-Ya, ambos sabemos que no puedes.- ella suspiró. Sacó la rosa blanca de su bolsito colgado de un brazo. Ésta empezaba a marchitarse lentamente, pero igualmente se veía bella. Harry en aquél momento la comparó con Brianna. Marchita, pero preciosa.

-Está triste.- comentó Harry tratando de sonreír.

-Sí. Cómo verás está un poco marchita, y éso que la he cuidado lo mejor que he podido. Podemos ir turnándonos para tenerla, si quieres.- repuso ella oliendo la flor blanca.

-Claro.- asintió Harry.

Con la nariz y la boca tapadas a causa de la rosa blanca, Brianna miró a Harry. Su mirada era una mezcla de dulzura, sensualidad e indiferencia. Una mezcla perfecta. Perfecta para Harry. Brianna se alejó la rosa de la nariz y la miró. La besó con cuidado, justo en el centro, y se la tendió a Harry. Harry la cogió con cuidado, se la acercó a la cara, y la besó en la misma zona dónde Brianna había besado. La chica sonrió, pero no con la boca, sino con los ojos. Y se giró para marcharse. Pero...

-¡Espera!- gritó el cantante de repente.-Pero... ¿seguimos quedando para estudiar por la tarde, no? Es decir... Recuerda que quedamos en éso, y...-

-Claro.- Brianna asintió.-Después del primer recreo ve a tu taquilla, te habré colado un papelito con mi dirección y la hora a la que puedes venir.- acto seguido suspiró.-Yo cumplo mis promesas.-

Y se fue. Harry se quedó en mitad del pasillo inmóvil mientras el resto de alumnos pasaban. Relajó los hombros cómo síntoma de frustración y suspiró, con tristeza en la mirada y las comisuras de su boca cayendo en picado. Miró la rosa blanca de nuevo y esbozó una media sonrisa. Se la puso en el bolsillo de su chaqueta de la zona izquierda del pecho, dónde se encontraba su corazón.

Cameron, el profesor de gimnasia, sopló su silbato e hizo un gesto con las manos.

-¡Atención! ¡Empecemos con el calentamiento! En éste último trimestre es la gran revelación. La nota de éste trimestre es la que cuenta de verdad. Si queréis aprobar mi asignatura, ahora debéis esforzaros más que nunca.- comentó caminando de un lado a otro, mientras su gran barriga se agitaba.-Así que poneos las pilas. Los que habéis hecho el vago durante todo el curso podéis aprovechar ahora para sacar aunque sea un 5 en Gimnasia y suspender una menos.-

Todos los alumnos presentes iban vestidos con camiseta blanca de manga corta y pantalones cortos de color azul claro. Era el uniforme para hacer educación física. Estaban en la cancha de baloncesto del instituto, que también cumplía la función de gimnasio. Era amplia y a ambos lados de ésta estaban situadas las gradas, filas de numerosos asientos para ver los partidos que allí tenían lugar.

-Ahora, os pondréis a trotar alrededor de la pista para calentar un poco.- repuso el profesor.-Carrera suave durante diez minutos. Recordad que no debéis ir deprisa, no corráis, sino más bien llevad el ritmo de footing. No os saltéis los bordes de la pista ni los esquivéis, tenéis que recorrerla toda. Yo os cronometraré los diez minutos.- se llevó el silbato a los labios y sopló, emitiendo un sonoro pitido.-¡Ya!-

Los numerosos alumnos, todos vestidos iguales, se asustaron por un instante y acto seguido, apresurados, empezaron a correr de manera suave por los bordes de la pista. Aly y Harumi corrían juntas, una al lado de la otra. Las dos llevaban el pelo recogido en una coleta para no estorbarse con sus largas melenas. Zayn era el único chico de la banda de One Direction que estaba allí en aquél momento, ya que le tocaba ésa clase, y trotaba junto a Rodrick. Harumi resopló para apartarse su flequillo negro de la cara y frunció el ceño, enfadada y resignada.

-¿Por qué no se pone él a correr? Así perdería unos kilos. Es muy irónico que un profesor de educación física esté tan gordo.- murmuraba la japonesa mirando a Aly mientras ambas trotaban.

-No, no lo pongas a correr que se muere del esfuerzo.- bromeó Zayn, corriendo tras Harumi.-Seguro que no daría ni media vuelta a la pista.-

Harumi sonrió. Aly apretó los labios para reprimir una risita.

-Bobadas.- intervino Rodrick, llevando la misma marcha que Zayn.-Si lo ponemos a rodar por la pista seguro que daría cómo 50 vueltas.-

En ésta ocasión Aly y Harumi no pudieron reprimir la risa y una carcajada salió de la garganta de ambas. Zayn, por su parte, sonrió ampliamente ante el chiste, mientras gotas de sudor empezaban a adornar su frente y la de los demás alumnos. Aunque Harumi enseguida se sintió algo mal por lo que había dicho y pro haberse reído, ella había pasado una etapa de bulímica y durante ése tiempo se veía gorda, por éso ahora era más cuidadosa a la hora de hablar sobre el peso corporal. (Aunque estaba totalmente de acuerdo en que era demasiado irónico que el profesor de gimnasia estuviera tan gordo cuándo debería dar ejemplo de buen estado físico.)

-Dios, me empieza a doler el pecho.- masculló Celine alcanzándolas. Llevaba camiseta blanca y pantalones cortos azules igual que el resto de alumnos, y era de las pocas chicas que se habían dejado el pelo suelto para correr.

Aly le frotó la cabeza a Celine para animarla. Celine estaba sonrojada a causa del esfuerzo, e hiperventilaba por la boca. Su gemela pasó junto a ellas cómo un rayo y las adelantó. Faline llevaba el pelo recogido en dos coletas bajas que ondeaban tras ella, dando la sensación de que saldrían volando de un momento a otro.

-¡Caray!- chilló Harumi.-¡Sí que es rápida!-

-Me comentó que es muy buena en deportes.- dijo Celine con dificultad entre bocanada de aire y bocanada de aire.-En el orfanato de Rusia era la que mejor se lo pasaba haciendo el ejercicio ése de escalar por la cuerda. Me ha hablado un montón de los deportes que hacían allí, es buenísima en casi todos.-

-¡No será mejor que yo!- exclamó Aly sonriendo.

-¡Aly! ¡No quieras competir ahora!- exclamó Harumi.-¡Correr es muy cansado!-

-Vamos, si será un pique pequeñito.- dijo la rubia sin dejar de trotar.-Así calentaré mejor.-

-Pero te cansarás más.- Zayn alzó una ceja mientras corría a paso ligero.

-¡Da igual! El caso es echarle una carrerilla a Faline.- repuso Aly acelerando su marcha.

Mientras Harumi rodaba los ojos, Aly la pasó de largo, con algunos mechones de pelo deshaciéndose de su coleta. Sus zancadas empezaron a hacerse más largas y fue adelantando uno por uno a numerosos alumnos. Faline iba entre dos chicos, los cuáles eran los más rápidos de la clase. Aly apretó los dientes y corrió todo lo rápido que pudo. Finalmente alcanzó a Faline y a los otros dos corredores.

-¡Eh, Faline!- exclamó, respirando por la nariz y echando el aire por la boca.-¡Eres buena, ¿eh?!-

-¡Velocidad es mi segundo nombre!- repuso ella, contenta.

Aly sólo veía las dos coletas castañas de Faline saltando delante de su rostro. Se puso a su lado y trató de adelantarla.

-¿Sí? ¡Pues mi segundo nombre es luz!- rió histéricamente durante un segundo.-¡Porque soy tan rápida que la luz me tiene envidia!-

Ambas iban ya las primeras, giraron otra esquina y siguieron corriendo. (Sí, corriendo, no trotando.)

-¡¿Sí?!- Faline enrojeció.-¡Pues mi tercer nombre es rayo!-

Aceleró y le sacó medio metro de distancia a Aly. Ésta aceleró y pasó a Faline. Las dos iban igualadas y se miraron de reojo, sonriéndose competitivamente. Aly adelantó a Faline sacándole un metro entero de distancia, Faline respiró hondo mientras aflojaba su velocidad, y entonces aceleró de una manera impresionante, alcanzando a Aly, pasándola y sacándole dos metros de ventaja. Aly resopló para apartarse de la cara un mechón rubio que se había deshecho de su coleta. Faline, en cambio, llevaba sus dos coletas perfectas, cómo si se las acabara de hacer. Faline ya casi llegaba al lugar dónde el profesor esperaba.

-¡Tiempo!- Cameron sopló su silbato, habían pasado los diez minutos.

Debido al repentino estruendo del silbato, Aly tropezó impulsada hacia adelante por una de sus zancadas. Para no caerse se agarró a la cintura de Faline y segundos después las dos acabaron por el suelo.

-Ay...- murmuró débilmente Aly.

Faline se puso en pie. La había ganado sin despeinarse.

-Bien hecho, trueno.- dijo tendiéndole una mano a Aly.

-¿Trueno?- Aly sonrió y le dió la mano a Faline. Ésta la ayudó a ponerse de pie.-¿Por qué me llamas trueno?-

-El trueno siempre va detrás del rayo.- Faline sonrió alzando la barbilla y apartándose con la mano su coleta izquierda, la cuál le caía sobre el hombro.

Aly sonrió y rodó los ojos.

-Bueno.- suspiró dándole una palmadita a Faline en la frente.-Veo que ahora soy la segunda chica más rápida de la clase.-

Faline sonrió en respuesta. Su respiración era normal, sólo estaba un poco roja por el esfuerzo. Aly, en cambio, aún trataba de acordarse de cómo respirar con normalidad.

-Bien, ahora que habéis calentado lo suficiente, empecemos con los ejercicios optativos.- Cameron sacó una pelota de baloncesto, otra de fútbol y otra de tenis junto a unas cuántas raquetas.-Los que queráis jugar a fútbol, salíos fuera dónde está la pista.- lanzó la pelota de fútbol y un alumno la atrapó, corriendo hacia fuera. Varios lo siguieron, entre ellos Aly. Los que quieran jugar a tenis, id a la otra parte del recreo, la trasera, para no mezclaros con los que juegan al fútbol.- dejó las raquetas en un banco y le dió la pelota a una alumna que era la mejor jugando al tenis. Harumi, Celine y Rodrick, entre otros alumnos, cogieron raquetas y salieron con ella.

Fuera del patio, Aly y Harumi chocaron las palmas.

-Suerte con el fútbol.- repuso la japonesa.

-No la necesito, el equipo del insti es de baloncesto, no de fútbol. Ésto será pura diversión.- sonrió la rubia.-Suerte con el tenis.-

Harumi asintió con la cabeza y ambas se separaron, yéndose una con el equipo de fútbol y otra con el del tenis.
Mientras, dentro del gimnasio, se habían quedado sólo los que querrían jugar al baloncesto.

-Y los que queráis jugar a baloncesto, no salgáis de aquí.- Cameron le lanzó el balón a un musculoso alumno, el capitán del equipo de baloncesto. Éste la atrapó con ambas manos.-Practicad y divertíos. Te dejo al mando, Danny.-

El alumno asintió con la cabeza e hizo botar el balón de baloncesto un par de veces mientras el profesor Cameron abandonaba el gimnasio. Allí estaban todos los chicos del equipo de baloncesto del instituto, algunos que no pertenecían al equipo (cómo Zayn) y unas cinco chicas, entre ellas Faline.

-Bien, atención, hoy vamos a hacer un partido amistoso. Aquí estamos reunidos todos los del equipo y algunos que no sóis del equipo, así que improvisaremos las jugadas.- habló Danny, el capitán del equipo de baloncesto.-Éste ensayo no será luego para jugarlo contra otros institutos, ya que ésos los jugamos sólo los del equipo, así que éste será un partido por pura diversión y así se nos pasará pronto la hora de gimnasia.-

-¡A la orden!- gritó uno de los jugadores del equipo.

Faline se apretujó una de sus dos coletas, la cuál estaba más aflojada que la otra. Dividió su coleta en dos mechones y tiró, haciendo que la goma se ciñera y apretara más su cabello.

-¡Hagamos los equipos!- gritó Danny.

Tras unos minutos, los equipos estuvieron hechos. Faline y Zayn estuvieron juntos en el equipo contrario al grupo en el que estaba el capitán del equipo de baloncesto. Los jugadores del equipo se habían repartido en ambos equipos para darle la misma ventaja a sus compañeros de clase. Uno de los chicos, el único que no jugaba, cogió el balón y se situó en medio de la cancha. Danny y otro alumno de los contrarios estaban a cada lado del chico.

-¿Preparados?- dijo el joven aún con el balón en las manos.-¿Listos?- añadió.-¡Ya!- tiró el balón a lo alto y los dos jóvenes que habían a su lado saltaron a la vez.

Pero fue Danny el que lo cogió. Botándolo contra el suelo, se dirigió a la mitad del equipo contrario. Zayn, con una mano, logró arrebatarle el balón e ir botándolo hacia la otra pista. Pero cuatro chicos y una chica del equipo de Danny le cortaron el paso.

-¡Zayn!- oyó la voz de Faline. La joven estaba tras la barrera de séis personas, agitando los brazos y dando saltos.

Zayn le lanzó el balón a su compañera, ninguna de las séis personas logró agarrarlo y Faline lo atrapó. Corrió botándolo con una mano, pero tres chicos del equipo contrario la rodearon. Faline se quedó quieta, botando el balón contra el suelo sin parar, y miró bruscamente a su alrededor, agitando sus dos largas y lisas coletas castañas. Se coló entre dos de los chicos que la acorralaban. Éstos quisieron quitarle el balón pero fallaron en el intento.

-¡Quitadle el balón! ¡Quitádselo!- gritaba un joven, aparentemente del equipo contrario al de Faline y Zayn.

Pero Faline ya corría hacia la canasta del otro equipo, la alcanzó e hizo un mate. Tras su salto, había colado el balón el la canasta de una manera impecable. Cayó al suelo de pie, acuclillándose un poco debido al impacto, y alzó ambos brazos haciendo los dos dedos de "victoria" con ambas manos.

-¡Bien! ¡Bien!- gritaban los miembros de dicho equipo rodeando a Celine y chocándole las manos.

Danny refunfuñó y agarró el balón.

-Fin del primer partido, uno a cero.- informó con cierta molestia. Él era el capitán del equipo del instituto. ¡Nunca perdía! Tomó aire y gritó:-¡Comenzamos con el segundo!-

Le lanzó el balón al alumno que se encargaba de tirarlo para empezar el partido. Ésta vez, Faline se puso al frente para agarrarlo. Repitieron el proceso anterior, con Danny y Faline delante del muchacho. Éste lanzó el balón tras lanzar su aviso de "preparados, listos, ya" y Danny y Faline saltaron para agarrarlo. Pero al querer ambos cogerlo con sus manos, sólo lograron empujarlo y lanzarlo hacia un extremo. Zayn lo atrapó con ambas manos y lo hizo botar con una.

-¡Aquí, Zayn!- gritó un joven.

Zayn le lanzó el balón y el chico lo cogió, pero otro jugador del equipo contrario se lo quitó y lanzó a su canasta, metiendo el balón. Ahora empataban en un 1-1.

-¡Bien hecho!- Danny felicitó a su amigo que había marcado canasta con una palmada en la espalda.

-Gracias tío.- repuso el otro, sudoroso y cansado, dándole también una palmada en la espalda al alumno capitán.

-¡Tercer partido!- gritó Danny yendo a por el balón.

El siguiente fue mucho más complicado. Zayn y una chica del otro equipo se pusieron al frente, y cuándo el lanzador tiró el balón, Zayn lo agarró. Corrió y se lo pasó a un chico de su equipo, éste se lo pasó a una chica y ésta la lanzó a, aparentemente, China, ya que tomó un impulso espectacular. El balón voló, rebotó con una pared y se dirigió a la pista de nuevo. Faline lo cogió, girándose un poco al agarrarlo debido a la velocidad que éste llevaba, y corrió hacia la canasta contraria. Danny se lo quitó y lo lanzó hasta la canasta del otro extremo, colándola.

-¡Dos a uno!- gritó, triunfante.

Faline suspiró. Todos los del equipo contrario estallaron en vítores. Zayn suspiró. Todos los de su equipo también suspiraron. Faline, en cambió, se apartó las dos coletas de los hombros, éstas cayeron tras su espalda, y la joven frunció el ceño. Se giró hacia su equipo.

-Se van a cagar.- les susurró, entrecerrando sus enormes ojos azules.

Los demás de su equipo sonrieron ante la actitud decidida de Faline. Además, ella era buenísima en deportes, algo que Celine nunca había sido. Y cómo eran tan idénticas físicamente, era cómo ver a Celine siendo buena en deportes, aunque la mayoría de alumnos ya las distinguían o por su forma de vestir o por su tono de voz.

-¡Cuarto partido!- gritó el capitán, estirando sus brazos musculosos.

En aquél partido, que fue algo largo, Faline se empleó a fondo y logró marcar otra canasta, empatándoles 2-2. En el siguiente también ganaron ellos, pero el que coló canasta fue Zayn. Ya iban ganando en un 2-3.

-La partida es de cinco.- informó el chico que lanzaba el balón.

Faline y Danny de nuevo se colocaron para cogerla. Una vez la pelota en el aire, Faline la cogió, y se la quitaron en varias ocasiones, pero con la ayuda de Zayn y los demás miembros de su equipo, lograron ganar otro punto, teniendo así un 2-4.
En las dos siguientes ganó el equipo contrario. Ya estaban en un 4-4. Quedaba una última partida, la quinta, la cuál definiría a los ganadores.
Un chico del equipo en el que estaba Danny se colocó contra una chica. El lanzador tiró. La chica atrapó el balón y el jugador que había frente a ella se lo arrebató en un instante. Se lo lanzó a Danny y éste corrió hacia la canasta contraria.

-¡No!- chilló Faline.

Corrió hacia él y le quitó el balón. Mientras la acorralaban, lo botó contra el suelo. Un alumno quiso quitárselo pero ella lo botó tras de sí para protegerlo. Vió a Zayn agitando los brazos. Se lo pasó. Zayn agarró el balón y corrió hacia la otra canasta. Un chico se lo quiso quitar pero él fue lo suficientemente rápido para pasárselo a un compañero suyo. Éste evitó que una chica contraria se lo quitara y se lo pasó a Faline, la cuál estaba en el centro. Ella corrió hacia la portería contraria, dió un salto y...

-¡Hecho! ¡Gana el primer equipo en un 5-4!- gritó a voz en cuello el alumno tirador.

La pelota rebotó con el suelo tras atravesar la canasta y Faline empezó a dar saltos y a gritar de júbilo. Zayn y los otros miembros de su equipo corrieron a abrazarla.

-¡Has vencido al capitán del equipo de baloncesto!- gritó Zayn.-¡Nunca nadie lo ha vencido!-

-Es cierto.- añadió un chico del equipo del instituto.-Eres buenísima.-

-Gracias.- sonrió Faline, mostrando su adorable sonrisa.

-¡Qué emoción!- chilló una chica.-¡Ni siquiera un partido de verdad, sólo una práctica, pero menudo subidón de adrenalina! ¡Por primera vez me he divertido jugando a ésto! ¡Qué intenso ha sido!-

-¡Es increíble que hayas superado a Danny! Él es el capitán del equipo de baloncesto del insti por algo, y ahora vienes tú y juegas mejor que él. ¡Es admirable!- gritaba otro chico.

-¡Sí! Creo que deberíamos meterte en el equipo.- añadió otro de los alumnos.

-¿En serio?- ella parpadeó.

-¡No! ¡No podemos meterla en el equipo!- chilló un chico.-¡Lo normal es que en los equipos de baloncesto sólo seamos chicos! ¡Que sea animadora! ¡Pero en el equipo, ni de broma!-

Faline se hizo crujir los puños mientras fruncía profundamente el ceño, molesta.

-¡¿Cómo dices?!- gritó.

-Es que, ¿alguno de vosotros conoce un equipo de baloncesto de instituto en el que haya chicas? ¡No! ¡Siempre han sido formado sólo por chicos!- repuso él.

-Bueno, pues es hora de romper ésa tradición.- contestó Faline ahuecándose las dos coletas.

-¡Sí, sí, metámosla en el equipo! ¡Con ella ganaremos el partido final, éso seguro!- vociferó otro chaval.

-¡Tengo una idea mejor!- exclamó de repente un jugador que había estado callado hasta el momento.-¡Vamos a nombrarla capitana!-

Al oír aquello, Danny abrió los ojos cómo platos.

-¡¿QUÉ?!- gritó poniéndose rojo de rabia.-¡No! ¡No, imposible! ¡YO soy el capitán!-

-Pues ahora lo será ella.- sonrió un chico cogiendo a Faline del brazo.

-¡Pero si yo llevo siendo el capitán del equipo durante todo el curso! ¡No podemos meter a una jugadora a última hora y encima nombrarla capitana! Además, ya estoy yo para dirigir el equipo. Hemos ganado varios partidos teniéndome a mí cómo capitán.- decía el musculoso alumno, frustrado.

-¡Si ella hubiera sido la capitana desde el principio de curso, seguro que habríamos ganado todos los partidos!- gritó un alumno.

-¡Sí! ¡Faline capitana!- añadió otro.

-¡Enhorabuena, Faline!- la felicitó alegremente Zayn.-¡Vas a ser la primera jugadora femenina y capitana del equipo de baloncesto en toda la historia de Blue Moon High!-

Faline sonrió mientras todos los jugadores le tiraban de los brazos para jugar otra partida con ella. Las pocas chicas restantes y los chicos que no eran del equipo (entre ellos Zayn) se retiraron. Más tarde los jugadores del equipo llevarían a Faline y a Danny a hablar con el director para fijar el cambio de capitán del equipo.

~~~

Ya quedaban sólo un par de horas antes de disfrutar del fin de semana. Todos los alumnos estaban en sus respectivas clases. Los que habían hecho educación física ya se habían quitado el uniforme de dicha asignatura y habían vuelto a ponerse sus ropas informales. 
Harry salía de clase y se dirigía a su taquilla. Suspirando, abrió la puerta de su taquilla y se encontró la nota que Brianna le había dicho que le colaría. En ella estaba escrita la dirección de la casa de la joven. La leyó, suspiró de nuevo y cerró la puerta de su taquilla. Se giró y se topó con Zayn, el cuál se dirigía hacia él.

-¡Ey Hazza!- gritó el moreno.-¿Sabías que Faline es una crack en deportes? Los del equipo de baloncesto la han elegido cómo nueva capitana.-

-¿En serio? Qué me dices...- sonrió Harry tratando de mostrar entusiasmo. 

-¡En serio, cómo lo oyes! Es buenísima en baloncesto, íbamos en el mismo equipo de la clase de gimnasia de hoy y cuándo empatamos cuatro a cuatro ella marcó el mate de la victoria.- 

-Guay.- respondió Harry.-Ésta tarde no quedéis conmigo, tengo que estudiar con Brianna.- 

-Oh, así que estudiar con Brianna, ¿eh?- Zayn sonrió y le dió un pequeño codazo a Harry, mientras ambos iban caminando por los pasillos con paredes repletas de taquillas. 

-Vamos Zayn, no te burles.- suspiró éste.-No estoy de humor para bromas.-

-¿Y éso?- Zayn se puso serio.-Si tú eres cómo el bromista del grupo...-

Acto seguido ambos se toparon con una de las gemelas Parker.

-¡Hola!- saludaron los dos a la vez.-Ehhh...- mascullaron, sin saber si llamarla Celine o Faline.

Debido a su vestidito blanco hasta las rodillas, parecía ser Celine.

-No he saltado al cuello de Harry, así que ya deberíais suponer que soy Celine.- sonrió ella parpadeando.

-¡Claro, claro!- rió Zayn.-Tu hermana es la leche en los deportes.-

-Lo sé. Es muy buena. Ojalá yo fuera igual de buena que ella y no tan... torpe.- soltó una risita.

-Oooow, pero si tu torpeza es lo que te hace adorable.- bromeó Harry acariciando la cabeza de Celine, cómo si fuera un animalito lindo.-Nunca dejes de ser tan torpe, por favor.-

Celine sonrió mientras se sonrojaba.

-Bueno, en cierto modo... Más me valdría dejar de serlo.- contestó ella.-De lo contrario, no podré protegerte cuándo mi hermana...-

-¡¡¡HARRYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!- gritó una histérica voz femenina. Faline corría hacia Harry, más concretamente hacia su espalda, y saltó sobre ella asustando al cantante.

-¡Aaaah! ¡Pesas! ¡Pareces un palillo pero pesas!- gritaba Harry sujetando las piernas de Faline, en posición para llevarla a caballito.

-¡Te quiero tanto...! ¡Cuándo acabe el curso aprenderé a tejer para hacer yo misma los pijamitas de nuestros hijos! ¡Ay, qué ricos van a ser, porque se parecerán tanto a ti...!- chillaba Faline rodeando con demasiada fuerza el cuello de Harry con sus brazos, cubriéndole los rizos castaños de besos pringosos y luciendo su camiseta negra de Nirvana y sus pantalones vaqueros cortos con deportivas negras.

-Y en la cancha del gimnasio se la veía tan profesional...- Zayn se rascó la barbilla.-¿Seguro que Faline y tú no tenéis una tercera gemela?- le susurró de broma a Celine.-Porque sinceramente, la Faline con la que he jugado antes a baloncesto era diferente a ésta.-

-Nop.- Celine negó suavemente con la cabeza.-Sólo estamos nosotras dos. Y bueno, ya sabes que cuándo ve a Harry su personalidad cambia completamente.-

-No hace falta que lo jures.- sonrió Zayn.

Harry entró en la clase cargando a Faline sobre su espalda, y con una cara de sufrimiento extrema. Brianna, sentada en su sitio, al verlos entrar, no supo si reírse o darles una torta. Harry por fin se irguió, obligando a Faline a bajarse de su espalda. Ésta se abrazó a él y luego se fue brincando a su sitio.

-Celine 2, ¿no te dije que dejaras de acosar a Harry?- bromeó Brianna cuándo ella pasó por su lado.

-Faline, y sí, me lo dijiste, ¡pero no puedo controlarme!- chilló Faline dando saltitos.-¡Es que es tan perfecto! ¡¿A que es mono?!- añadió acercándose más a Brianna con aire de marujeo.

Brianna apoyó el codo en la mesa, la barbilla en el puño y se quedó mirando a Harry, el cuál reía ante un chiste de Zayn.

-Sí... Lo es.- suspiró Brianna.

El profesor Wendel entró de repente a la clase, llevando su bolso colgado atravesándole el pecho.

-Atención clase, sentaos.- pidió dirigiéndose a su mesa.-Vamos a empezar, todos a vuestros sitios.-


Una hora después, en las taquillas, Brianna estaba guardando sus libros. Valery, en la taquilla de al lado, removía todas sus cosas.

-¿Dónde estará ése condenado perfume?- exclamó frustrada.

-¿Has mirado en tu mochila?- preguntó la morena en tono cansado e impasible.

-¡Claro que he mirado en mi mochila!- respondió Valery.-¿Qué te apuestas a que alguien me lo ha robado estando en clase de matemáticas?- se quedó con la boca entreabierta, se mordió el labio inferior y cerró su taquilla. Acto seguido echó a correr a la clase de matemáticas en busca de su amado perfume.

Brianna se quedó colocando cosas en su taquilla y llegó Zayn.

-Brianna.- comentó.

-Zayn. ¿Qué pasa?- repuso ella mirándolo.

-Ésto... Harry me ha contado que ésta tarde váis a estudiar juntos.- dijo el cantante.

-Sí, así es. ¿Por?- Brianna bajó la cabeza.

-Escucha, sólo quiero decirte que... Ni se os ocurra... Renunciar.- decía él con la voz atascada.

Brianna lo miró y parpadeó, sin entender.

-¿Renunciar?- preguntó.-¿A qué te refieres?-

-A lo que tenéis.- dijo Zayn muy serio.-Vosotros dos... Tenéis ésa cosa... Que se ve sólo una vez en la vida. Se siente, mejor dicho. Sólo puedo rogarte que te acerques a él.-

Brianna suspiró y desvió la mirada para luego mirar de nuevo al cantante.

-Zayn, tú lo conoces y sabes mejor que nadie que...- empezó.

-Sí, sí.- asintió él.-Sé lo que puede parecer. Sé lo que quieres decirme, de verdad que lo sé. Te da miedo ser otra del montón. Y tienes razones para tener miedo de éso. Pero escúchame.-

Brianna suspiró de nuevo y miró a Zayn a los ojos.

-No podéis renunciar a ésto sólo por miedo, ¿entiendes? No podéis. Por nada del mundo renunciéis a lo vuestro.- dijo en tono firme, serio y suave a la vez.

-Zayn, no hay nada entre él y yo...- Brianna se quedó con las palabras a medias y luego retomó su frase.-No hay nada, no sé que quieres decir con "lo vuestro."-

-Sólo hazme caso, por favor.- pidió él. Se frotó el cabello negro bajando la mirada y continuó:-Yo... Conozco a Harry, y lo suficiente cómo para saber que contigo siente algo raro que no ha sentido con nadie más.-

-Zayn, escucha.- dijo ella.-Prefiero no arriesgarme. Es uno de los famosos que más novias ha tenido. ¿Tú, si estuvieras en mi lugar, no pensarías igual?-

-Pues... Siéndote sincero, sí.- respondió Zayn.-Pero... También pensaría en que no pierdo nada por intentarlo.- añadió.

Brianna suspiró.

-Tú no sabes lo que es estar enamorada de un mujeriego de ése calibre.- dijo con la voz levemente quebrada.

Zayn no pudo evitar sonreír.

-Ahí está. La parte a la que yo quería llegar.- dijo con los ojos brillándole.-Estás enamorada de él.-

-¡Pero no pienso tener nada con él, Zayn!- exclamó Brianna, ya algo harta.-No... No pienso... No puedo.- suspiró. Bajó la cabeza.

La sonrisa de Zayn desapareció.

-Brianna.- dijo.-Intentadlo.-

-No pienso intentar nada, ¿me oyes?- dijo ésta en tono dolido.-Yo... Yo sé que sólo seré otra del montón. Y no pienso hacerme ilusiones.- cerró su taquilla.

-¿Pero y si resulta que no? ¿Y si resulta que eres en realidad la chica a la que lleva buscando toda su vida?- se expresó Zayn, con tono suplicante y esperanzador en la voz.-Él... Ha salido con tantas chicas porque... Está buscando a la adecuada.- miró a Brianna a los ojos.-Y tú tienes todas las papeletas de serlo.-

-No, no.- negó ella.-Él ha estado con chicas muchísimo mejores que yo. No tengo ninguna posibilidad.-

-¡Sí la tienes! ¡Él te besó! ¡Siente algo por ti!- insistió Zayn, que no estaba dispuesto a rendirse.

-Zayn... Por favor...- ella apartó la mirada.

-Brianna... Escúchame y hazme caso, te lo pido cómo persona. Soy un chico listo, más que Harry, incluso. Puedo saber lo que piensa. Es... Es fácil saber lo que piensa. Su cara es un poema. Y cuándo hablamos sobre ti, o siquiera decimos tu nombre en su presencia... Él se enfada e insiste en que no le gustas. No ha hecho éso con ninguna otra chica. Es decir... Dice que no le gustas, pero entonces, ¿por qué te besó?- Zayn hacía todo lo posible por convencer a aquella joven.-Escucha... Sé que la mentalidad de Harry es... complicada. Sé que no lo entiendes. A veces ni sus amigos lo entendemos. Sé que es difícil comprenderlo... Pero él siente algo por ti.-

Brianna alzó la cabeza despacio, casi sin ganas de moverla, y miró a Zayn a los ojos.

-¿Cómo estás tan seguro?-

-Lo conozco.- afirmó Zayn.-Lo conozco y sé lo que piensa y lo que siente en todo momento. Él y yo tenemos una amistad muy estrecha. No es difícil para mí averiguar sus intenciones y opiniones.-

Brianna suspiró en respuesta.

-Pero en serio, él... Ha salido con cientos de chicas. Algunas casi perfectas. Yo nunca sería lo suficientemente buena para él, y acabaría herida, cómo todas las demás. Lo sé muy bien.- dijo.

-No, no lo sabes.- la contradijo Zayn.-Por el contrario, yo sí que lo sé. Conozco a Harry más que tú. Y te digo, con toda la seguridad del mundo, que le has marcado.-

Brianna no apartó su mirada de Zayn. La joven no sabía adónde mirar. Estaba bastante marchita.

-Sólo te digo que no renunciéis.- repitió Zayn despacio y en tono suave y decidido.-Nunca.- añadió en un susurro mientras se marchaba, lanzándole a Brianna una mirada de comprensión y apoyo.

Ésta suspiró por enésima vez y apoyó su espalda contra la puerta cerrada de su taquilla, bajando la mirada y reflexionando en silencio.

~~~

Clase de Química, en la que no podía faltar el Señor del Río con su gran entusiasmo a la hora de explicar. En ésta ocasión no hablaba de la tabla periódica, si no de los tipos de minerales. Pero resultaba igual de aburrido. Aly escribía los apuntes en su cuaderno y escuchaba al profesor pacientemente. Apuntaba todos los nombres de los minerales señalados y sus propiedades más importantes. Quería asegurarse de mantener sus buenas notas y de aprender y esforzarse todo lo posible. Harumi dormía, cómo no, ya que desde siempre la clase de Química era cómo una segunda cama para ella.

-La pirita de hierro es un mineral fascinante.- decía el Señor del Río con su voz aburrida y monótona, en un esfuerzo por entusiasmar a los alumnos sin ni siquiera lograr entusiasmarse a sí mismo.-También conocida cómo "oro de los tontos," pertenece al grupo de los sulfuros y...-

Niall soltó una risita en voz baja al oír aquello de "oro de los tontos." Aly lo fulminó con la mirada y vió que estaba sentado con Zayn. En aquél momento, Aly se dió cuenta de lo mucho que la escena se parecía a aquella ocasión en la que los chicos de One Direction habían llegado al instituto. En el laboratorio, en clase de Química, con Harumi durmiendo a su lado y Zayn y Niall sentados juntos en otra mesa. Ay sonrió. La situación era prácticamente la misma, pero a la vez completamente distinta, puesto que habían pasado tantas cosas desde que...

-¡Yuriko!- gritó el Señor del Río.-Señorita Yuriko, ¿podría usted prestar más atención?-

Harumi había pegado un pequeño bote de su sillón y asentía nerviosamente con la cabeza, mirando con temor al profesor. Aly la conocía, y seguro que estaba pensando algo cómo "Mierdamierdamierda, me ha pillado." La rubia soltó una risita y Harumi le lanzó una mirada asesina. Al recibirla, Aly se cayó al momento. Bueno. Ése primer día de One Direction en el insti, ése primer día que hubo química en clase de Química, la dormilona Harumi no fue pillada por el profesor.
Aly pensó que habría sido delicioso que Harumi hubiera seguido durmiendo, así sería cómo volver al pasado y estar de nuevo en ése día en el que los chicos llegaron al instituto. Y a partir de ahí, cambió todo. (Más bien dicho, a partir de la nota que Niall le dejó en su taquilla y la Coca-Cola que ella le tiró. Todo éso había ocurrido en un mismo día, el día en que ellos llegaron al instituto.) Aly no quería dejar de prestar atención a la clase, puesto que era fin de curso y ella, cómo siempre, quería esforzarse y aprobar, pero no pudo evitar pensar en cómo había cambiado su vida de un año para otro.
Era increíble.

-Llega el turno del cuarzo rosa, otro mineral apasionante.- prosiguió el Señor del Río, cogiendo un pequeño cuarzo rosa de la bandeja de metal en la que estaban situados varios minerales.-El cuarzo rosa es un mineral apasionante. Compuesto por sicile, el cuarzo puede tener diversos colores...-

Harumi resopló y apoyó la frente en la mesa mientras Aly reía.

-Tranquila, ya va quedando menos para el fin de curso.- dijo acariciando un hombro de su amiga.

Harumi levantó la cabeza y se irguió.

-Me da igual, las clases del Señor del Río siguen siendo insufribles.- sentenció.

Aly rodó los ojos.

-Éso ya lo sé, pero...-

-Tiene toda la razón.- la interrumpió Zayn.-De hecho me estoy quedando dormido hasta yo.-

Niall se rió. Aly trató de no hacerlo.

-Callaos, el profe nos va a regañar a los cuatro.- advirtió, colocándose bien su flequillo rubio peinado hacia un lado.

En ése momento un agudo pitido sobresaltó a todos los presentes. No era el timbre del cambio de hora, de hecho, sólo llevaban media hora en clase de Química. Así que no, no era el timbre. Era más bien una alarma.
La alarma de incendios.

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Melanie se levantó de la cama. Llevaba tres horas acostada, sin poder dormir. Se incorporó, quedándose sentada. Apoyó la espalda en el respaldo de la cama. Se secó las lágrimas de las mejillas. Ya no lloraba, pero lo había hecho mucho desde aquella tarde y tenía las mejillas tensas y blandas de tanto llorar, además, alguna que otra lágrima se le había quedado en el relieve del pómulo que hay bajo el ojo. Suspiró. Tenía muchísimo miedo y estaba inquieta. Se mordió una uña y sus ojos color café se desplazaron de un lado a otro, presos del pánico.

-¿Kea?- llamó una sola vez.

No recibió respuesta. Esperó pacientemente unos segundos y suspiró de nuevo. Seguramente estaría fuera, haciéndose alguna sesión de fotos al aire libre, en los amplios jardines que rodeaban la mansión. La joven trató de calmarse. Se levantó de la cama muy lentamente, sintiendo un pequeño mareo. Un escalofrío recorrió su espalda. Su camisón era corto y no la abrigaba lo suficiente del fresco que hacía en París. Se puso unas pantuflas acolchadas forradas con pelaje sintético y agarró una chaqueta vaquera de manga larga que colgaba del perchero de la habitación. Fijándose en la temperatura, descubrió el aire acondicionado de la estancia encendido. ¡Claro! ¡Por éso hacía aquél frío! Suspiró, cogió el mando del aire que reposaba sobre un sillón y lo apagó. Fue cómo si el frío desapareciera de repente.

-Seguro que la idea de encender el aire acondicionado ha sido de Monique.- murmuró entre dientes, saliendo de su habitación en camisón, pantuflas y agarrándose la chaqueta vaquera para abrigarse más.

Caminó por el pasillo y descendió las escaleras. Finalmente llegó a la cocina. En ella reposaba un test de embarazo apagado y un vaso vacío. Al lado de éstos había una nota. La modelo la cogió con una sola mano y la acercó a su rostro para leerla.

"Melanie, hazlo. Si da positivo, estaremos contigo. No tengas miedo. Te queremos. -Janis."

Ella suspiró y dejó la nota dónde estaba. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Si Janis, Kea y Monique habían dejado aquella nota en la cocina, posiblemente ya todas las modelos supieran que estaba embarazada. De repente vió otro papelito doblado bajo un borde del vaso. Levantó el vaso y desdobló el papelito. Escrito en boli azul, ponía:

"No te preocupes, el resto de modelos están o de compras o fuera. Nadie más lo sabe, tranquila. Por cierto, antes de que Janis, Kea y yo saliéramos de tu cuarto, te encendí el aire acondicionado para que te refrescases. Cómo estabas mareada no te diste cuenta. Espero haberte ayudado ^-^ -Monique."

Melanie suspiró. Había acertado. Monique era la que había dejado encendido el aire acondicionado de su habitación.

-Lo sabía.- murmuró, sin saber si sonreír o preocuparse.

Dejó la notita de Monique en la encimera y se mordió una uña. ¿Qué debía hacer? Ella siempre había repudiado a las chicas que corrían riesgo de embarazo siendo jóvenes. Pero ahora ella lo era. Habría jurado que no tenía la regla el día que perdió su virginidad con Liam. Ella nunca iba demasiado de fiesta. Nunca bebía, nunca fumaba. Era una chica muy responsable. Y ahora de repente se encontraba con ése riesgo... Nunca imaginó que se vería a sí misma en tal encrucijada. Que las chicas irresponsables corrieran riesgo de embarazo vale, pero ella... Ella no era una irresponsable. Toda su vida había sido estudiosa, tranquila, serena. Siempre había preferido un libro antes que una discoteca. Un Nesquik a una copa de vino. Una sonrisa a un gran escote. Nunca había sido una chica problemática ni provocativa. Y las chicas problemáticas y provocativas eran las que se quedaban embarazadas a una edad temprana. Pero ella no era nada de éso. Era tranquila, pura, de hecho sólo había hecho el amor una vez y asegurándose de que amaba de verdad al chico, a Liam, a su Liam. Al que podría convertir en padre por accidente...

-No puedo estar en ésta situación.- susurró rascándose el pelo, frustrada.

Chicas de quince años que se tiraban a todo bicho viviente y no se veían en tales aprietos. Ella con diecinueve perdía la virginidad asegurándose de no tener la regla y se encontraba con riesgo de embarazo. Por un momento Melanie se planteó seriamente que la suerte se estuviera riendo de ella. Mejor dicho, que se estuviera descojonando de ella. Se mordió una uña de nuevo y alzó la vista, pensativa. Dejó caer sus manos a ambos lados del cuerpo y se quedó así, de pie, inmóvil, durante un rato. Finalmente cogió el vaso, el test de embarazo y se dispuso a ir al baño.

~~~

Todos los alumnos salían apresurados, aterrados y con sus mochilas dando saltos a sus espaldas. Un horrible olor a quemado se extendía en el aire. Los gritos y barullos de gente impedían la buena movilidad. El ambiente asfixiaba.
Los alumnos salían amontonados por todas las puertas que el instituto tenía. Los profesores esperaban junto a las puertas, tratando de poner a salvo al mayor número de alumnos posible. Sólo estaba en llamas la cocina del instituto, pero el incendio podría expandirse en cuestión de momentos. La gran mayoría chillaba y corría, abriéndose paso a empujones para salir del instituto antes que nadie. La alarma de incendios seguía sonando, avisando a todos los presentes de que el fuego aún estaba. Los profesores estaban aterrados, igual que los alumnos y el director.

-Ya he llamado a los bomberos, vienen de camino.- dijo la profesora de Música entre todo aquél barullo.

-¡Vamos, vamos, todos fuera! ¡Todos fuera!- gritó el director Starling.

Los alumnos corrían y corrían queriendo salir. Los que ya alcanzaban la calle respiraban tranquilos. 
"Normas en caso de incendio: Salir calmadamente y en orden del instituto." Una profesora arrugó el papel en la que se leían las normas en caso de incendio hasta hacer una bola, y la arrojó lo más lejos que pudo hacia el otro extremo del pasillo.
Harry salió corriendo entre muchísima gente y una vez fuera, miró el instituto. Horrorosas llamas se elevaban ya por el tejado de la zona dónde estaba la cocina, formando un humo negro y denso. Vió salir a Brianna corriendo y no pudo evitar querer recibirla. Brianna corrió hacia él y se cogieron de los brazos, nerviosos.

-¿Estás bien?- preguntó Harry con voz temblorosa.

Brianna sólo asintió varias veces con la cabeza. Tenía la boca entreabierta y el rostro denotando preocupación.
Entre el gentío que salía localizaron a Niall. Éste corrió a abrazar a Harry.

-¿Dónde están los chicos?- se preocupó Harry, una vez separado del abrazo de Niall.

-Están saliendo, vi a Liam y Zayn detrás de mí y Louis ha sido de los primeros en salir.- repuso Niall tragando saliva, asustado.-Aly venía detrás de mí, pero hay muchísima gente, no obstante la he perdido de vista justo en la puerta, saldrá de un momento a otro.-

Justo cuándo acabó de hablar, Aly salió del instituto, apretujada entre la puerta y la multitud de alumnos. Corrió hacia Niall, Harry y Brianna. Estaba muy asustada. Niall la estrechó entre sus brazos y ella le devolvió el abrazo.

-Dios mío, Dios mío, el laboratorio estaba cerca de la cocina...- decía Aly temblando.

Brianna tragó saliva e intercambió una mirada con Harry.

-Lo sé, yo también estaba en el laboratorio, ¿recuerdas?- dijo Niall acariciando la melena rubia de su chica.

Louis se acercó al grupo y rodeó los hombros de Harry con un brazo.

-Espero que no haya ningún accidente grave...- suspiró.

En ése momento, el grito desgarrador de Mairi trepanó los oídos de los que había cerca de ellas.

-¿Ésa es Mairi?- preguntó Aly.-¡Pero si la he visto salir!-

La pelirroja corrió por la carretera, llorando, y se detuvo junto a ellos. Tenía una mueca en la cara y se la veía muy nerviosa. Temblando, cogió a Aly de los brazos.

-¡Ronna estaba en clase de cocina!- chilló con todo el aire que tenía en sus pulmones.-¡Ronna estaba en clase de cocina...!-

Aly entreabrió la boca mientras expandía sus ojos al máximo, acto seguido sólo pudo abrazar a Mairi para tranquilizarla y consolarla mientras rezaba para que los bomberos llegasen lo antes posible. Vieron salir a Liam corriendo, llevando a Faline y Celine junto a él, cada una agarrándose a un brazo del cantante.

-¡Aquí estoy!- gritó.-He logrado proteger a las gemelas, se cayó una viga en llamas del techo de la cocina y les impidió el paso, pero yo las ayudé a saltar por la parte de la viga que no estaba ardiendo.-

-Gracias, de nuevo, gracias, muchas muchas gracias.- repetía Celine con un hilo de voz. Temblaba y estaba muy pálida.

-¿No me vas a saltar al cuello, Faline?- Harry retrocedió.

-Estoy demasiado asustada... Creí que me abrasaría...- jadeaba Faline apoyándose en un hombro de su hermana.

Liam se acercó a Aly y Mairi.

-¿Qué le ocurre?- preguntó.

-Su mejor amiga, Ronna, estaba en clase de cocina.- respondió Aly mirando a Liam.-Ojalá haya logrado salir a tiempo.-

Al oír aquello, Celine se apresuró a unirse al abrazo de Aly y Ronna. Recordó que cuándo Corinder la secuestró, Mairi y Ronna fueron las que lloraron al creer que ésta la había matado, y luego, la que la acompañaron al comedor del hospital para reponer fuerzas. Tenía una fuerte amistad con las dos chicas, y quiso consolar a Mairi, y también a sí misma.
Zayn salió del edificio acompañado de Harumi. Mientras Mairi abrazaba ahora a Celine, Aly corrió a abrazar a la japonesa. Todos estaban muy asustados y temerosos por si ele edificio avanzaba o, peor aún, tiraba abajo algunos techos del instituto.

-He pasado mucho miedo, Aly-chan.- decía Harumi abrazando a su amiga.

-Lo sé, no has sido tan rápida cómo yo para recoger las cosas y salir de clase de Química. Por Dios... ¿Podría ser éste el fin de Blue Moon High?- susurraba Aly, mientras le devolvía el abrazo a Harumi.

-No donamos dinero a un instituto para que se queme.- se frustró Zayn cruzando los brazos.

-Zayn, éso es lo de menos. ¡Hay personas ahí dentro!- exclamó Liam.

-Lo sé, lo sé, si de hecho he ayudado a salir a Harumi, que estaba atrapada entre dos chicas de enorme trasero. Nicki Minaj les tendría envidia.- trató de sonreír Zayn.

-Dios, he pasado mucho miedo.- decía Celine, aún abrazada a Mairi. Ésta no paraba de llorar.

-¡Oigo la sirena de los bomberos!- chilló desde algún lado la voz de Rodrick.

El instituto ya estaba casi vacío. Todos los alumnos que estaban en la carretera trataron de subirse a la acera para dejar sitió al camión de bomberos que se acercaba.
Finalmente, para alivio de Mairi, un profesor y una profesora salieron del insituto llevando en medio de ellos a Ronna. La chica parecía muy desconcertada, estaba algo despeinada y sudaba a chorros. Movía la cabeza pero no miraba hacia ningún lado, pese a tener sus ojos marrones abiertos de par en par. El profesor y la profesora la iban sujetando por los brazos.

-¡Ronna!- chilló Mairi corriendo hacia la zona.

Ronna, al oír que miraban su nombre, parpadeó. Retenía las lágrimas de sus ojos marrones.

-¡Mairi! ¿Eres tú?- preguntó mirando hacia todas partes.

-¡Ronna, Ronna!- la pelirroja finalmente se reunió con su amiga.-¡Me alegro de que estés bien!-

Ronna se agarró al hombro de la profesora que tenía a su izquierda y miró a Mairi, pero más bien parecía que estuviese mirando por encima de ella. Mairi entrecerró sus ojos azules y miró detrás de ella, por si había alguien. Pero nada. Miró de nuevo a Ronna.

-Ronna, estoy aquí.- dijo poniéndose delante de ella, pensando que su amiga se había quedado traumatizada.

-No veo nada, ¡no veo nada!- exclamó Ronna, nerviosa, tragando saliva.-No puedo ver nada...-

Mairi expandió los ojos, ahogó un sollozo y se llevó las manos a la boca. Los ojos marrones de Ronna se llenaron de lágrimas.

-¡Me he quedado ciega!- gritó la morena, parpadeando.

Los dos profesores que la sostenían se alejaron para ayudar a salir a los pocos alumnos que quedaban en el edificio. Al irse la profesora en la que Ronna estaba apoyada con una mano, ésta perdió el equilibrio. Tanteó con las manos, sin mover sus ojos marrones, puesto que ya no le servían.

-¿Mairi?- preguntó.-Mairi, ¿sigues ahí?-

La pelirroja se echó a llorar y abrazó a su amiga.

-¡No puede ser! ¡Dime que es una broma!- gritó.

-No es ninguna broma.- Ronna parpadeó, devolviéndole el abrazo a Mairi.-No veo nada, te lo prometo.-

Aly y Celine se acercaron para ver qué ocurría.

-¿Qué sucede?- preguntó Celine, preocupada por sus dos amigas.

-Ronna se ha quedado ciega.- contestó Mairi entre lágrimas.

Aly se tapó la boca con las manos y Celine entreabrió sus labios rosados. Ronna miraba en todas direcciones, viendo sólo color negro. Estaba aterrada. Tanto que no podía ni llorar.

-¿Cómo es posible?- preguntó la rubia retirándose las manos de la boca y yendo a acariciar un mechón de pelo negro de Ronna.

-He leído en internet que el humo del fuego te puede cegar si te da directamente en los ojos.- comentó Celine agachando la cabeza.

-No, no ha sido por éso.- Ronna negó con la cabeza, sin mirar a ninguna parte.-Yo sé por qué ha sido. Me quedé atrapada en clase de cocina hasta que pude tirar la puerta abajo, y de lo que ocurrió antes no estoy muy segura... Sólo... Sólo recuerdo que iba viendo cada vez más borroso desde que comenzó el incendio. Pero hubo algo más.-

Celine y Aly intercambiaron una mirada.
Justo entonces una decena de bomberos bajaron del camión y mientras uno de ellos estiraba la manguera, los demás entraban corriendo y arrastrándola. Mairi abrazaba con todas sus fuerzas a Ronna.

-Debe ir al hospital.- consiguió pronunciar Aly.-Tienen que mirarla lo antes posible. Pero logrará recuperar la vista, hay operaciones que...-

-No lo creo.- suspiró Ronna.-Al menos por el momento no creo que haya esperanza para mí.- se le quebró la voz.-El caso es que, aunque pueda curarme... Tendré que vivir ciega un tiempo.-

-Y a saber cuánto cuestan las operaciones para devolver la vista.- añadió Celine con aire triste.

Ronna no aguantó más las lágrimas y éstas cayeron por sus ojos marrones y resbalaron por sus mejillas. A los veinte minutos ya estaba todo el fuego apagado. Por suerte sólo se había quemado la zona de la clase de cocina, que estaba junto a la cocina del instituto (la cuál también se había quemado), y una pequeña parte del pasillo cercano a dichas áreas. El resto del instituto estaba intacto.

-Bien, lo más sensato que podríamos hacer ahora sería regresar a clases aunque anular las de cocina, pero...- dijo el director Starling.-Todos nos hemos llevado un enorme susto, pero por suerte no ha habido muertes.- miró a Ronna con pena.-Aunque sí afectados.-

-Mery, ella no puede quedarse aquí, no ahora.- susurró Mairi al oído de la profesora de música.

-Llévala con la jefa de estudios, que llame a sus padres y la lleven al hospital.- respondió la profesora secándose las lágrimas con un pañuelito de seda.-Pobre Ronna.-

-¿Puedo ir con ella una vez que se marche? Por favor.- pidió la pelirroja.

-No, Mairi, sé que estás preocupada porque se haya quedado ciega, pero no tienes nada que temer, sus padres la cuidarán mejor que nadie y en el hospital la atenderán.- respondió Mery acariciando la larga melena naranja de la desolada Mairi.

Ésta asintió dolorida y sujetó a Ronna por los hombros.

-Soy yo, tranquila Ronna.- le dijo al oído. Acto seguido entró con ella en el instituto, disponiéndose a llevarla al despacho de la jefa de estudios para esperar allí hasta que la mujer entrara y les dejara el teléfono fijo de su despacho del instituto. La morena no movía los ojos, mirase adónde mirase el negro absoluto estaba allí, castigándola con su ceguera.

Aly parpadeó y dos lágrimas cayeron, una de cada ojo.

-¿Qué ocurre?- quiso saber Harumi.

-Ronna se ha quedado ciega, se ve que le ha ocurrido algo estando en clase de cocina.- respondió la rubia secándose las mejillas con una mano.

-¡¿RONNA SE HA QUEDADO...?!- Harumi se interrumpió a sí misma y se mordió el labio inferior, abriendo sus ojos negros de par en par.

-Sí.- asintió Aly.-Me siento muy mal por ella. Espero que puedan arreglarlo, hoy en día hay muchos métodos para devolverle la vista a los ciegos.-

-Pobrecilla. No se lo merece.- suspiró Harumi abrazándose a Aly.-Yo también espero que puedan solucionarlo de algún modo.-

Valery se acercó al lugar dónde Brianna estaba. Ésta, al verla, la abrazó. Valery tenía la frente ensuciada y el cabello descolocado. En sus mejillas también había un poco de suciedad, lo cuál resaltaba sus ojos azules. Las dos amigas se separaron del abrazo.

-¡Valery! No te vi salir. Menos mal que también has salido intacta.- respondió Brianna.

-Brianna...- la rubia tragó saliva.-Me parece que el incendio no ha sido un accidente.- comentó.

Su amiga la miró sin entender. Valery parpadeó y bajó la vista, acto seguido añadió:

-Cuándo hace media hora pasé frente a una de las ventanas del instituto, vi a un hombre encapuchado y sosteniendo un petardo. Creo que alguien lo ha provocado.- explicó con la voz quebrada, y denotando preocupación en sus ojos azules.

-¿Que alguien lo ha provocado?- repitió Brianna entrecerrando sus ojos verdes.-Val, éso es imposible.-

-¡Te digo que lo vi!- ladró la rubia.-Y además, me parece que una alumna se ha quedado ciega. El humo del fuego, que yo sepa, no produce ceguera, sólo asfixia. Tiene que haber sido otra cosa. Algo dañino produjo el fuego.-

-Deja de decir sandeces, además estás sucia y pareces mareada.- se preocupó Brianna.-Tenemos que ir a los baños del insti, date con agua fría en la cara, yo vigilaré que no te caigas.-

-He tropezado y caído sobre la tierra del recreo cuándo intentaba huir del incendio.- contestó ella.-Pero en ésta ocasión me da igual haberme ensuciado, te digo que alguien quería que el instituto ardiera.-

-Valery... No me apetece hablar ahora, ¿de acuerdo? Estoy muy frustrada, ésta tarde me espera...- Brianna suspiró pensando en Harry.-Algo complicado. Venga, vamos a los baños, tenemos que beber y limpiarte.-

Valery suspiró y se frotó la frente, frustrada.

~~~


Final de las clases diarias. Aquél día en el instituto había sido muy intenso. Extremadamente intenso, mejor dicho. Todos se habían llevado un enorme susto con el incendio. Además, en un día varias cosas del instituto se disponían a cambiar, cómo Danny dejando de ser capitán del equipo de baloncesto para que ahora la capitana fuera Faline. Claro que antes, ésta y el equipo tenían mucho que hablar con el director sobre el tema, no sólo de incluir a una nueva jugadora, sino de además nombrarla capitana.
Todos los alumnos estaban ya en sus respectivas casas (salvo Ronna que se encontraba en el hospital con sus padres.)
Harry, mochila en hombro, bajaba de la limusina. Le había dado a Ryan la dirección de casa de Brianan que ésta apuntó en un papelito y coló en la taquilla del cantante. El pobre trozo de papel habría experimentado tantas sensaciones cómo Harry. Su dedo índice osciló ante el timbre. Oyó la limusina alejarse a sus espaldas. Por un momento deseó correr tras ella, desesperado, agitando los brazos, suplicándole a Ryan que volviera y lo llevara a su casa, que no lo dejara allí sólo. Se llevó el dedo índice a la boca y lo mordió suavemente, encajándolo entre sus dientes inferiores y superiores. Alzó la mirada, pensativo. Movía sus ojos de un lado a otro. Finalmente liberó su dedo de entre sus dientes y pulsó el timbre.
Se arrepintió en el acto. Un perro comenzó a ladrar desenfrenadamente tras la puerta.

-¡Niaaaah!- chilló Harry en un susurro, aterrado, retrocediendo un par de pasos y cubriéndose la cara con las manos. Por los ladridos, se imaginó que sería un Pitbull o un Rottweiler. Si hubiera sabido que Fabbie era un inocente yorkshire...

Brianna abrió la puerta y al encontrarse a Harry en aquella postura tan aterrada, no pudo evitar soltar una risita.

-¿Qué pasa?- le preguntó.

Harry se irguió y trató de simular valentía.

-Nada, nada, había una abeja rondándome.- mintió.-He oído unos ladridos. ¿Qué perro tienes?-

-Ahora te lo presentaré, se llama Fabuloso.- dijo ella haciéndose un lado para que Harry pasara.

-¿Fabuloso?- sonrió Harry, temblando aunque disimulándolo.-Menudo nombre para un perro agresivo.-

-No es agresivo.- se ofendió Brianna cerrando la puerta.

-¿No? Pero si por sus ladridos parecía ser de una especie de éstas peligrosas.- comentó el cantante.

-De hecho, es inofensivo.- sonrió Brianna dirigiéndose hacia un sofá.

-Bonita casa.- comentó Harry.

-Gracias.- sonrió ella.-La decoramos entre mi madre y yo. Mi padre nunca ha tenido demasiado buen gusto decorando.- soltó una risita. Pasó de largo del sofá y se acomodó en un blando y mullido sillón color arena.

Harry sonrió.

-¿Me dejas el sofá para mí?- preguntó mirando alegremente a Brianna.

-Claro, eres un invitado.- ella correspondió con otra sonrisa.

Harry se acomodó en el sofá oscuro y dejó su mochila en el suelo. El sofá era blando y muy cómodo, parecía invitarle a quedarse allí sentado y no moverse nunca. Dos cojines idénticos se encontraban a cada lado del cantante. Éste apoyó el codo en una de sus rodillas y su mejilla derecha en el puño cerrado. Brianna tomó aire y gritó:

-¡FABBIE!-

-¿Fabbie?- preguntó Harry.

-Sí, bueno, a Fabuloso me gusta llamarlo Fabbie. Por el hecho de que es más corto, fácil y tal.- sonrió Brianna.

-Ah.- asintió Harry.-Chachi.-

Se oyó el tintineo del cascabel que Fabbie llevaba, sonando cada vez más fuerte a medida que el ruidito de cuatro patas caminando se acercaba. El pequeño perro salió de la cocina y nada más ver a Harry, se puso de pie y con sus dos patas delanteras rascó la pierna derecha del cantante.

-¡Le caes bien!- exclamó Brianna.

-¿Éste es tu perro?- sonrió Harry.-¡Pero si es un Yorkshire!-

-Claro.- objetó ella.-¿Qué pensabas?-

-No lo sé.- rió Harry acariciando el cuello del animal.-Pero tiene ladrido de Rottweiler.-

-Sí, es muy curioso.- asintió Brianna.-Las visitas que llaman al timbre se asustan porque tiene un ladrido muy grave y profundo, pero cómo verás, es una pequeña pulga.-

Harry reía y acariciaba la cabeza y las orejas del chiquitín. Brianna sonrió al contemplar la escena. Enseguida, el perro se giró y se subió a las piernas de su dueña.

-Éso es, pequeño, vente con mami.- decía en tono cariñoso, acariciando el muslo del perrito.

Harry volvió a su postura de antes, apoyando la mejilla derecha en un puño, tanto que su ojo derecho se entrecerró. Fabbie lamía las manos de la chica.

-¡¿Quién es mi perrito bueno?! ¡¿Quién es mi perrito Fabuloso?!- decía Brianna poniendo voz chillona, cómo si le hablara a un bebé, y mimando a Fabbie.

Harry se quedó mirándola fascinado. Se la veía tan dulce y tan guapa... Hasta tenía un punto maternal al jugar tanto con el animalito. Harry, perdido en ella, soltó inconscientemente un pequeño suspiro y en su boca se formó una minúscula sonrisa cerrada. Estaba demasiado enamorado, pero nunca lo reconocería. Brianna cogía a Fabbie y se lo acercaba a la cara. Le daba algunos besitos en la cabecita. Harry pensó que estaría bien estar en el lugar del perro. Sí... Ojalá pudiera convertirse en Fabbie y...

-¿Harry?- dijo Brianna de sopetón, pillando a Harry mirándola atontado con la mejilla apoyada en su puño.

Éste rápidamente parpadeó, retiró su puño de su mejilla y se irguió, sin poder evitar que sus mejillas y el puente de su nariz se tornasen rosados, se había sonrojado un poquito debido a la vergüenza de haber sido pillado por Brianna mientras la contemplaba.

-Sí, sí, su pelaje brilla de una manera intensa. Fascinante.- se apresuró a decir algo cortado, acercándose al sillón sin levantarse del sofá y acariciando el pelaje del perro.-Es el pelaje más brillante que he visto en mi vida, ¿qué champú para perro le pones?-

-Ehm...- Brianna parpadeó, algo perpleja, y miró hacia un punto indefinido. Miró de nuevo a Harry.-El champú para perros con extrabrillo, deja sus pelajes muy brillantes, luminosos y suaves.-

-Ajá.- asintió Harry con la cabeza.

-Pero... Juraría que estabas mirando mi cara, y no a Fabbie.- repuso Brianna en tono neutro.

-¿Qué?- Harry parpadeó y carraspeó dos veces.-N-no, es que... Lo tenías cerca de la cara y claro... Al estar tan cerca su cara de la tuya, luego te lo pasaste por delante y me pillaste justamente cuándo te miré a ti, ya que habías bajado a Fabbie de dónde estaba tu cara y...-

-Harry, deja ya éste cacao mental que tienes.- suspiró ella.-Ya hemos hablado hoy en el instituto. Sabemos lo que sentimos.-

El cantante asintió con la cabeza, aunque la movía de lado a lado mientras la subía y la bajaba.

-Sí, bueno, ésto... ¿Estudiamos?- grapó en su cara una sonrisa. No quería ponerse rojo otra vez.

Brianna sonrió con algo de tristeza en la mirada.

-Claro.- contestó.

Harry se giró bruscamente para coger su mochila del suelo y Brianna hizo lo mismo con su mochila, la cuál también estaba en el suelo, apoyada contra la butaca en la que ella estaba sentada.

-¿Bien, por dónde empezamos?- preguntó Brianna abriendo su libro de matemáticas.

-Página 153. Ahí entraba todo lo del último examen de mates. Que, cómo ya sabrás, lo... suspendí.- recordó Harry.

-De acuerdo.- Brianna cogió a Fabbie y lo dejó suavemente en el suelo. Abrió el libro por la página citada por Harry. Éste hizo lo mismo.

-¡Guau!- Fabbie ladró en señal de protesta. Éste ladrido sonó algo más agudo que los otros.

-Sí, luego jugamos contigo.- dijo Harry estirando una mano. Fabbie corrió hacia él y empezó a lamerle los dedos y a olfatearle la palma de la mano.

-¿Qué parte llevas peor? Empecemos por ahí y luego pasaremos a lo menos difícil para ti. Es mejor empezar por lo más complicado, así luego el resto es más fácil.- propuso Brianna.

Harry reflexionó. ¿Podrían aplicar ése consejo a su "relación"? Carraspeó y señaló un ejercicio de su propio libro con el dedo índice.

-Las operaciones de muchísimas cifras. Las llevo cómo el culo.- dijo.

-Bien, empecemos por ahí.- animó ella.

Le hizo leer a Harry la explicación del proceso de las operaciones. Luego se lo explicó con palabras más sencillas. El sonido del cascabel del collar de Fabbie sonaba de fondo, ya que el perro iba y venía. Tras repetirle el proceso tres veces, Brianna escribió una operación en una hoja en blanco de su cuaderno, algo complicada y con muchos números, y se la plantó a Harry en las rodillas. Harry la examinó tembloroso y, con su boli en mano, empezó a hacerla. Brianna se inclinó hacia adelante, pendiente de todos los movimientos de Harry. Éste murmuraba cosillas en voz baja, muy baja, mientras se exprimía el cerebro y miraba fijamente la operación, cómo desafiándola. Iba escribiendo números, resolviéndola poco a poco. Brianna miró la cara de él y sonrió, mordiéndose el labio inferior. Harry examinó la operación una última vez y le tendió el cuaderno a Brianna.

-He acabado.- soltó con un hilillo de voz.-¿Qué tal?- se mordió el labio inferior.

Brianna cogió el cuaderno y arrancó la página, dejando el resto del cuaderno en el resquicio que había entre un brazo de la butaca y su torso. La leyó muy despacio, comprobando el resultado.

-¿Y bien?- Harry se palpó las manos, nervioso.

Brianna alzó la cabeza y lo miró. Harry cerró los ojos y los apretó, cómo si le fueran a dar un golpe.

-Bueno...- dijo.-Ésta operación está... ¡PERFECTA!- chilló sonriendo.

Harry abrió sus ojos cerrados y entreabrió la boca. Parpadeó, incrédulo, mientras esbozaba una enorme sonrisa y sus ojos se humedecían de pura felicidad. Sintió que una emoción enorme le invadía todo el cuerpo.

-¡Lo has logrado!- añadió ella con voz alegre.

-¡¡Lo he logrado!!- sonrió el cantante.-¡He hecho lo que más me costaba estudiar! ¡¡Lo he logrado!! ¡¡Lo he logrado con tu ayuda!!- gritó, radiante de felicidad, extendiendo los brazos.

Brianna se levantó del sillón y se arrodilló en el sofá, junto a Harry, para abrazarlo. Ambos reían y gritaban de puro júbilo. Harry estaba muy feliz, y Brianna se alegraba por él.
Sólo cuándo se dieron cuenta de lo cariñoso que estaba siendo su abrazo, se apartaron, aunque las manos de Brianna permanecieron en los hombros de Harry. Éste, por su parte, bajó las manos y tragó saliva, sonrojándose otra vez. Se miraban a los ojos. Y de repente, en un arrebato, las manos de Brianna sobre los hombros de Harry agarraron con fuerza la camisa que éste llevaba, y ésta lanzó su cara hacia adelante mientras cerraba los ojos. Sus labios se encontraron pegados. Harry abrió los ojos al máximo, sin esperarse para nada aquello. Pero entonces cerró los ojos lentamente y sus labios dejaron de estar tensos, devolviéndole el beso.

~~~

Vale, Melanie había hecho todo lo que había que hacer. Había orinado en el vaso que sus amigas le habían dejado (claramente ése vaso NO se usaría nunca más para beber, ni aunque lo lavaran con lejía) y había introducido el test de embarazo en su muestra de orina. Dió vueltas por todo el cuarto de baño, mordiéndose las uñas, esperando a que el aparato pitara. ¿Qué gran cantidad de problemas podía acarrearles un bebé? Definitivamente no era el momento, y seguía martilleándose con el pensamiento de que era demasiado responsable cómo para verse en aquella situación.

-¡Vamos, pita ya!- le gritó al test de embarazo mientras lo cogía de la encimera del cuarto de baño. Lo observó frustrada y lo tiró sobre la encimera de nuevo, suspirando. 

¿Cuánto tardaban en pitar ésos cacharros? Ya llevaba cinco minutos dando vueltas por todo el baño. Se miró en el espejo, se atusó el cabello, aprovechó para lavarse los dientes por segunda vez en el día y siguió dando vueltas. Empezó a morderse las uñas. Se frotaba la tripa. Ya empezaba a temerse lo peor. En alguna revista había leído que si había embarazo, el test tardaba en sonar. Pero claro, también eran del tipo de revistas que decían que podías quedarte ciego si te "auto-complacías" demasiado. Melanie se preguntó entonces cómo había llegado a leer asquerosidades similares en las revistas. Sonrió al recordar que era Moniqeu la que le había tendido la revista. Pero éso había sido años atrás, en los primeros meses de su carrera cómo modelo, viviendo con sus nueve amigas modelos en aquella mansión. Echó la tapa del váter y se sentó encima, estaba cansada de dar tantas vueltas. Repiqueteó con las uñas de ambas manos en la porcelana del inodoro, realmente estaba impaciente y muy nerviosa.

-Maldito trasto lento...- murmuró resoplando.

Cómo si la hubiera escuchado, el test emitió un pitido. Melanie lo miró cómo si hubiese oído explotar una bomba. Parpadeó sus ojos color café y tragó saliva. Acercó una mano temblorosa, sólo entonces fijándose en lo mucho que se había mordido sus uñas. Normalmente impecables y bellas, ahora estaban mordisqueadas. Sin levantarse del váter, estiró el brazo y alcanzó el test. Respiró hondo mientras lo acercaba. Cerró los ojos. Pensó en la poca justicia de la situación, recordando a las típicas chicas de quince años irresponsables que se tiraban a todo lo que se moviera y no se veían en tales aprietos. Y ella, una chica ya para los veinte años, responsable, cuidadosa y madura, estaba en la situación más tensa en la vida de una mujer. Con los ojos cerrados, se colocó el test ante la cara. No quería abrirlos, tenía miedo de abrirlos. Pero tras coger otra bocanada de aire, los abrió, muy despacio.
Miró el resultado. Su rostro tenso se relajó y una gran sonrisa brillante se formó en su boca. Le brillaron los ojos y alzó la cabeza, cómo mirando al cielo, agradecida y sin dejar de sonreír.
El pequeño test de embarazo había dado negativo.