jueves, 23 de mayo de 2013

74- ¡Alerta! Líos a la vista

Pasaron los días con normalidad. Harumi fue al psicólogo varias veces acompañada de sus padres y de Aly en una ocasión. Poco a poco, la joven japonesa iba encontrándose mejor y sus impulsos de querer vomitar después de las comidas iban reduciéndose. Aunque le costaba mucho contenerse, pero no lo había vuelto a hacer.
Y, por suerte para Aly, Cher no había vuelto a llamarla para ensayar. Por fin la rubia empezaba a olvidarse de la idea y vivía felizmente yendo casi cada tarde a casa de Louis para ver películas con sus cuatro mejores amigos y su novio, del que cada día se sentía más y más enamorada.
Finalmente llegó el mes de marzo. El mes del cumpleaños de Harumi. El día 21 cumpliría 19 años. Estaba bastante contenta, ya que poco a poco iba olvidándose de la idea de la bulimia, y por suerte, sólo Aly, sus padres y el psicólogo lo sabían. Su pequeño secreto estaba a salvo y pronto quedaría enterrado, o éso esperaba ella, ya que Aly tenía toda la razón en lo que le dijo en el bar para animarla.
Llegó el viernes día 8 de marzo. Aquél día los chicos tenían el concierto para el cuál habían estado ensayando.
En el recreo, Aly se sentó en el césped con Louis, Zayn, Harry y Harumi. Louis y Harumi hablaban mientras que Zayn se miraba en un espejo y Harry tarareaba la sinfonía de Live While We're Young.

-¡Aly!- exclamó Niall de repente, acercándose corriendo.

La joven, que abrazaba sus rodillas desnudas a causa de los pantalones cortos que llevaba, levantó la cabeza.

-¡Hola Niall! ¿Qué pasa?- le preguntó a su novio.

-Cher Lloyd me ha llamado. ¡Me ha dicho lo del concurso de canto al que te apuntó! Ahora entiendo por qué el otro día pasó a buscarte a casa de Zayn.- exclamó el irlandés poniéndose en cuclillas frente a Aly para mirarla a la cara.

-¡Ah, el concurso de canto!- Aly se dió una palmada en la frente.-Oh, no... Ahora que estaba comenzando a olvidarme...-

-¿Por qué no quieres participar?-

-Porque me niego a cantar en público.- repuso la joven.

-Pues peor para ti, porque cómo ya te he dicho, Cher me acaba de llamar por teléfono...- explicó Niall.- ... y me ha informado de la situación. ¡Tienes la primera audición la semana que viene!-
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-¡¿Qué?!- chilló Aly, perpleja.

-¡Tienes la primera audición la semana que viene!-

-¡¿Cómo?!-

-¡Tienes la primera audición la semana que viene!-

-¡Aaaagh!- Aly se agarró fuertemente de su propio cabello y comenzó a tirar.-¡No! ¡No puede ser! ¡Dime que es una broma!-

-No es ninguna broma.- Niall se sentó junto a su novia.-Cher dice que debes participar sí o sí. ¡Tu voz es única en el mundo!-

-¡Me da igual! ¡¿Cómo que la semana que viene tengo mi primera audición?!- exclamó la rubia, muy nerviosa.

-¡Es verdad, me lo acaba de decir por teléfono! Además, me explicó que el día que pasó a buscarte a casa de Zayn, hiciste la mejor interpretación de Under My Shades que Cher escuchó en toda su vida. ¡Mejor que la propia Zara Larsson, la cantante de Under My Shades! Además, me dijo que, sin que te dieras cuenta, grabó ésa canción cuándo la cantaste.-

-¿Que la grabó? ¿Para qué?- quiso saber Aly.

-Ella me dijo que ya te apuntó al concurso, y que te lo dijo, pero no te dijo que después de apuntarse hay que hacer una prueba inicial. Y cómo ella sabía que tú te ibas a negar rotundamente, te llevó a ensayar Under My Shades y la grabó. Entonces llevó la grabación a los jueces del concurso de canto y se la puso, jurándoles que no tenía ningún retoque. ¡Y los jueces alucinaron con tu voz!- explicó Niall.

-Venga ya.- Aly dió un leve puñetazo en el césped.-Cher es lista...-

-Sí, es muy astuta.- asintió Niall.-Así que no puedes hacer nada contra ella ni contra sus principios de lograr lo que se propone. Estás dentro del concurso.-

Aly dejó caer su torso hacia atrás, quedándose tumbada boca arriba sobre el césped. Sus ojos azules, abiertos de par en par, y contemplando las nubes.

-Mátame, por favor.- le rogó a Niall.

Éste rió.

-Lo harás de maravilla, ¡ya verás!- la animó, también echándose sobre el césped y apoyando su cara en una mano para mirar a Aly.

-¡Pero me da mucha vergüenza! Estamos hablando de cantar ante unos jueces PROFESIONALES, con un público muy SELECTO, y en nada menos que un CONCURSO.- se quejó Aly.

-Es decir: no te dió vergüenza tirarme una Coca-Cola, conocer a toda mi familia, dar un discurso ante media ciudad el día de Nochevieja, abrazarme sobre un escenario que está siendo emitido en directo por la tele, no te dan vergüenza muchas cosas vergonzosas pero cantar sí.- resumió Niall.

-¡Exactamente!- Aly se cubrió la cara con las manos.

-Vamos, tienes que hacerlo. Tu voz es la más bonita que he escuchado. ¿Recuerdas cuándo en mi casa tú y yo estuvimos cantando Shine Brighter? ¡Me dejaste alucinando con tu voz!-

Aly suspiró y se alzó, quedándose sentada de nuevo.

-Vamos, no puedes desperdiciar tu don.- animó Niall.

-Me lo pensaré.- gruñó Aly.

-¡Genial!- exclamó el irlandés abrazando a su novia. Sabía que un "Me lo pensaré" de Aly tendía más a significar un "sí."

Al acabar el instituto, Richard fue a recoger a Aly, y llevaba a Talia en un pequeño carrito.

-¡Papá! ¡Talia!- exclamó Aly.-¿Qué hacéis aquí?-

-Talia no dejaba de mirar por la ventana, lo mismo que Cindy y tú hacíais cuándo érais bebés y queriáis salir. Así que me he decidido a sacarla y de paso venir a buscarte con ella.- respondió Richard.

-Muchas gracias, papá.- Aly besó en la mejilla a Richard y luego se inclinó sobre el carrito para coger a Talia en brazos y hacerle caricias.

Brianna salía del instituto seguida por Valery. En ése momento, ésta última vió a Aly y a su padre, y entonces se fijó en el pequeño bebé de grandes ojos azules que Aly tenía en las manos. Valery se detuvo y abrió sus ojos cómo platos. Mirando a aquél precioso bebé. Su corazón latió más deprisa.

-¿Vienes, Val?- preguntó Brianna girándose al notar que su amiga había dejado de caminar.

Valery, sin escuchar a su amiga, empezó a caminar hacia Aly instintivamente, sin apartar la mirada de la pequeña Talia.

-¿Val?- probó de nuevo Brianna, al ver que su amiga se alejaba.

Valery se acercó a Aly, que seguía sujetando a Talia en brazos. Richard notó la presencia de la joven y le dijo a su primogénita:

-Aly, creo que ésta chica quiere hablar contigo.- su voz se notaba incómoda, ya que Valery miraba a dos de sus hijas cómo quién mira un fantasma.

Aly miró a Valery.

-Oh, ¿qué quieres, Valery?- preguntó.

Valery se quedó sin contestar, mirando con los ojos cómo platos a Talia. Aly y Richard se miraron entre ellos. Talia agitaba las manos en el aire y entonces miró a Valery a los ojos. A la joven se le retorcieron las tripas al ver los ojos de Talia y le tembló el labio inferior.

-¿Tu otra hermana?- preguntó, aunque sin mirar a Aly.

-Sí.- respondió ésta, algo extrañada.

Richard tenía el ceño fruncido, él tampoco entendía por qué aquella chica miraba de ésa forma a Talia.

-¿Te gusta?- preguntó Aly.

A Valery le seguía temblando el labio.

-Sí.- consiguió articular.-Es muy bonita.-

-Gracias. Se llama Talia.- repuso Aly con amabilidad.

Valery estiró su dedo índice hacia Talia. Ésta agitó sus manos y cogió el dedo índice de Valery, apretándolo en su puño. A Valery se le llenaron los ojos de lágrimas al notar cómo Talia apretaba su dedo índice en su pequeño puñito.

-Valery, ¡vamos!- irrumpió la voz de Brianna.-Tenemos que acabar los deberes y comprar ropa para el funeral de mi abuelo.-

-Ya voy...- musitó Valery. Brianna la cogió de la muñeca y la arrastró. Valery no dejaba de mirar a Talia.

Richard miró a su primogénita.

-Un poco rara, tu compañera de clase, ¿no?- le preguntó, refiriéndose a Valery.

-Sí... No sabía que le gustaran tantos los bebés.- Aly se encogió de hombros.

Richard también se encogió de hombros y Aly puso a Talia en el carrito. Acto seguido, los tres fueron a casa.

-Val, ¿qué te pasaba?- preguntó Brianna mientras caminaba por la calle con su amiga, aunque podía imaginarse la respuesta...

Valery no contestó. Caminaba muy impasible, con los ojos llenos de lágrimas.

-En realidad ya sé de lo que se trata.- suspiró Brianna, muy triste.

Las dos siguieron caminando en silencio. La dulce carita de la pequeña Talia rondaba la mente de Valery, trayéndole malos recuerdos del pasado. Brianna suspiraba pensando en el dolor de su amiga.

<<Se parece a Andrew.>> pensó Valery, recordando una vez más el rostro de Talia.

-Hace un día precioso.- comentó Aly, mientras Richard iba empujando con suavidad el carrito.

-Sí, la verdad es que sí.- asintió Richard.

Los tres iban por la ciudad llena de gente y tráfico, Talia montada en su carrito medio dormida.
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-Ésto... Papá. No sé si lo sabes. Mamá si lo sabe, pero en fin, ya sabes que a veces soy muy vergonzosa y no me gusta contar todo lo que me ocurre porque son cosas que no le importan a nadie y...- dijo Aly, aflojando cada vez más el tono de voz hasta murmurar cosas ininteligibles.

-Aly, habla bien, sabes que no me gusta que murmures por lo bajo.- dijo Richard.-No se te entiende.-

-Bueno, que...- Aly carraspeó, poniendo de nuevo un tono de voz con volumen decente.-Cher Lloyd piensa que tengo una buena voz y que debería darme a conocer porque según ella tengo talento.- dijo bastante deprisa.

-¿Buena voz? ¿Acaso te gusta cantar?- preguntó él mirando a su hija.

-No... Es decir, sí. ¡Sí! Claro que sí. A todo el mundo le gusta cantar.- Aly tragó saliva, incorporándose con un movimiento de los hombros la mochila que tenía en la espalda.-Pero... No sé, me da vergüenza cantar.-

Sí, prefería saltarse de momento la parte ésa de que había sido apuntada a un concurso y que a la semana siguiente tenía la primera actuación y tal y cuál... Eran detallitos sin importancia.

-Bueno, cuándo quieras y estés dispuesta me gustaría oírte cantar.- sonrió Richard.

Aly el devolvió una sonrisa nerviosa a su padre. Acto seguido miró hacia adelante y suspiró, rascándose la frente.

<<¿Saldrá por la tele la audición del concurso? Espero que no...>> pensó Aly para sus adentros.

Poco después llegaron a casa y comieron en familia. Acto seguido Aly se pasó toda la tarde haciendo deberes, ayudando a Cindy con los suyos, y finalmente empezó a buscar ropa que ponerse aquella noche en el concierto de los chicos, aunque sabía que al final se pondría lo mismo de siempre: sudadera, deportiva y pantalones pitillo.


-Los famosos cantantes Niall Horan y Harry Styles secuestrados por la ex-novia del irlandés, la joven Holly Scally, y dos de sus secuaces. El chófer de One Direction también fue secuestrado por ellos.- leyó Brianna en voz alta.-Los dos cantantes y el chófer fueron rescatados por los otros tres miembros de la banda y Alyson Willson, actual novia de Niall, junto con la policía que llegó poco después de que ellos lo hicieran. Actualmente uno de los dos hombres está en prisión, mientras que Holly y el secuaz restante siguen libres y en paradero desconocido.-

Leyó otra vez la noticia en internet. Estaba en su casa, con su ordenador portátil, llevaba así tres horas viendo vídeos de PewDiePie y comiendo nachos. En aquél momento leía la noticia del más o menos secuestro que habían sufrido Harry y Niall.

-Vaya, y ahora me entero.- comentó cogiendo el vaso de cristal y dando un trago de agua.-Y éso que ocurrió el mes pasado. Tengo que estar más al día, estoy perdiendo mis estadísticas de reina de los cotilleos.-

Su perrito, Fabbie (de Fabuloso) se acercó a ella y se puso de pie, acariciando con sus dos patitas delanteras una de las piernas de Brianna. Ésta sonrió y se acercó para tomar al pequeño perrito en brazos. Lo acercó a ella y Fabbie le lamió la cara.

-Sí, Fabbie, ya sé que a ti también te ha sentado mal la muerte de mi abuelo.- comentó acariciando la cabeza peluda de su mascota.-Muchas gracias por animarme.-

El perro, de raza yorkshire, volvió a lamer una de las mejillas de su dueña y entonces dejó su lengua colgando, señal de que estaba sediento.

-Ya voy a ponerte agua.- dijo Brianna dejando al perro en el suelo y dirigiéndose a la cocina.

Fabbie estornudó de una forma muy graciosa, haciendo reír a Brianna. La joven le puso agua a su perro en el bebedero mientras recordaba el día en el que se había quedado encerrada en el garaje con Harry. Se sonrojó con sólo recordarlo. Desde aquél día, no había vuelto a toparse con el cantante de rizos castaños. Dejó el bebedero de Fabbie en el suelo y se sentó de nuevo delante de su portátil. Leyó otra noticia.

-Ésta noche concierto de One Direction.- leyó.-Mmm...-

Sacó su teléfono y llamó a Valery.

-Hola Val. ¿Estás mejor?- Brianna miró a Fabbie, quién bebía agua cómo si nunca antes hubiera bebido.-Tengo una idea para animarte ésta noche. ¿Qué te parece si salimos? Sé un lugar al que podríamos ir...-

Brianna se abstuvo de decirle a Valery dónde pensaba llevarla, ya que seguro que se negaría. Simplemente le dijo que se pusiera guapa y que por la noche pasaría a recogerla tomando prestado el coche de sus padres. Valery accedió y Brianna compró por internet las dos últimas entradas que quedaban para el concierto.


-Bueno, me voy.- dijo Aly abriendo la puerta de su casa.

-Que te diviertas, cariño.- exclamó Lara.

-Sí, pásalo bien.- añadió Richard.-Aunque no vuelvas muy tarde.-

-Richard, ya tiene 19 años, déjala.- rió Lara dándole una palmada a su marido.

-Pídele a los chicos que me nombren al final del concierto, cómo hizo Niall contigo.- pidió Cindy.

-Sí, venga ya.- rió Aly.-Ni en sueños.-

-Pooooorfaaaa.- Cindy se arrodillo en el suelo y abrazó las piernas de Aly.

-¡Pero suéltame!- exclamó su hermana mayor.

-Porfi.- suplicó Cindy.

-Venga, va.- Aly ayudó a Cindy a levantarse.-¿Qué me cuesta hacerle un favor a mi hermana troll?-

-¡Gracias!- exclamó Cindy alegremente.

Aly besó a Cindy en la mejilla mientras ésta se le lanzaba al cuello.

-Ahora en serio, suéltame, no me abraces tan fuerte, ¡voy a llegar tarde a casa de Harumi!- dijo Aly.

-Pásalo bien.- exclamó Cindy dando botes hasta el sofá, dónde se sentó junto a sus padres.

-Adiós.- Aly salió de la casa y cerró la puerta.

Fue a casa de Harumi y minutos después, Melanie pasó en su coche para recogerlas y llevárselas al concierto.
Los chicos dieron su gran actuación, y, por supuesto, Aly, Harumi y Melanie estuvieron en primera fila, bailoteando mientras se levantaban de sus asientos. Faline y Celine también habían acudido, nada menos que porque la mayor quería ver a su adoradísimo Harry.
Después de un concierto que duró media hora (el público había pedido muchos bises de varias canciones,) los chicos se despidieron:

-¡Gracias a todos por venir!- exclamó Zayn a través de su micrófono.


-¡Os queremos!- añadió Louis.

-¡Oh, y desde aquí mandamos un saludo a Cindy, una de las dos hermanas de mi novia!- exclamó Niall, acatando la petición que Aly le había pedido.

-¡Nos vemos en el próximo concierto!- zanjó Harry.

Los cinco amigos bajaron del escenario y fueron agotados a su camerino.

-Media hora. ¡Media hora!- exclamó Harry cerrando la puerta tras de sí.-Estoy con la garganta echa trizas...-

-Sí, creo que la gente se ha pasado pidiéndonos que repitiéramos.- le dió la razón Zayn.

-Pero son fans y lo menos que podemos hacer es complacerles.- zanjó Louis.

-Tienes razón.- asintió Liam.-Ahora descansemos un poco, me muero de sed...-

-Es verdad, ahora que lo dice Liam yo también me doy cuenta de la sed que tengo.- añadió Niall.

Los cinco empezaron a cambiarse de ropa, a peinarse y a beber agua mientras hablaban de los próximos conciertos.

Mientras, Brianna y Valery salían del backstage.

-¿Por qué me has traído a el concierto de éstos cinco? Ya sabes que no me gustan.- dijo Valery de mal humor y con los brazos cruzados.

-No lo sé, estaba desesperada por animarte, y no había ningún otro evento en la ciudad.- respondió su amiga.

-Podríamos haber ido a alguna discoteca o algo.- expresó Valery.

-Podríamos, pero no sé, pensaba que igual un poco de música en directo te animaba.- dijo Brianna.

-Música de ellos no.- Valery descruzó los brazos y se arregló el cabello rubio.

Brianna resopló y abrió su coche. Se sentó en el volante y Valery en el copiloto, y se abrocharon los cinturones de seguridad.

-¿Te apetece ir al bosque?- preguntó Brianna mirando a su amiga.

-Ugh, no.- repuso ésta.

-Venga, vamos, será divertido.- insistió Brianna.-Además, dicen desde hace un par de días que hay una caravana abandonada por ahí. ¿No suena intrigante?-

Valery se cruzó de brazos sobre el cinturón de seguridad.

-Vayamos a dónde sea, pero movámonos.- dijo en tono perezoso.

Brianna sonrió levemente y arrancó.


Los cinco chicos salieron del camerino después de diez minutos arreglándose y recuperando fuerzas. Habían bebido mucha agua y también agua con azúcar, ya que media hora de concierto podría provocarles dolor de garganta y/o agujetas. Melanie, Harumi y Aly estaban esperándoles fuera.

-¡Gran concierto, chicos!- los felicitó Aly.

-¡Gracias!- sonrió Liam. Acto seguido abrazó a Melanie.

-¿Qué hacemos ahora? Es viernes, son las nueve, la noche es joven y nosotros también.- intervino Zayn.

-¿Y si vamos a dar una vuelta por las playas? O podemos subirnos en la Estatua de la Libertad.- propuso Melanie.

-¡Vayamos de discoteca!- bramó Harry.

En ése momento se acercaron Celine y Faline.

-¡Harryyyyy!- gritó con voz cantarina la mayor de las dos.

-Cambio de planes: ¡vamos a escondernos!- chilló Harry ocultándose tras Louis.

Éste se abrió de brazos para evitar que Faline estrangulase a Harry. Ésta daba pasos a los lados y Louis también lo hacía, con el cantante de rizos castaños escondido tras su espalda.

-Habéis estado geniales.- dijo Celine con timidez.

-Gracias.- agradeció Zayn.

-¿Y si vamos al cine?- preguntó Niall, rodeando a Aly con el brazo.

-¿A ésta hora?- preguntó Harry desde detrás de Louis.

-¿Y qué película podríamos ver?- preguntó Aly.

Posesión Infernal!- chilló Faline olvidándose de Harry y dando unos cuántos botes.

-¡Iiiiiiiiih!- chillaron Celine y Harumi mientras se tapaban los ojos. Acto seguido corrieron a abrazarse para calmarse mutuamente.

-Dios, ésa creo que es demasiado fuerte.- dijo Liam rascándose la nuca. Melanie asintió mientras se abrazaba a él.

-Pues tiene que molar.- comentó Aly acercándose a Faline.

-¡No, NO MOLA!- chilló Harumi, aún abrazada a Celine, fulminando a Aly con la mirada.-Ya lo pasé bastante mal con la saga de Ju-On.-

-Éso es porque las pelis de terror japonesas son las peores de todas.- comentó Louis.

-¡Sí! Son las más chungas.- asintió Aly.

-Da igual, podemos ir al cine otro día. Estamos en marzo y dentro de poco ya tendremos aquí el verano.- explicó Niall calmadamente.-Así que... ¿os apetece ir a algun lugar a tomar algo?-

-Néeeh, a éstas horas todo está petado de gente.- comentó Harry.

-¡Harryyy!- canturreó de nuevo Faline al oír la voz de su amado.

-¡Ah!- éste se ocultó de nuevo tras Louis.

-¡Tengo una idea!- saltó de repente Zayn.-Podemos ir al bosque. Hoy en el insti oí a alguien decir que han dejado una caravana por ahí.-

-¿Una caravana?- preguntó Aly.

-Yo paso.- sentenció Melanie.-Una caravana abandonada en mitad del bosque suena muy a película de terror.-

-¡De éso se trata! Lo pasaremos bien.- sonrió Zayn.

-¿No será peligroso?- preguntó Celine algo asustada. Cogió a Faline del brazo y la alejó de Louis y Harry.

-Méh, puede ser, pero iremos todos juntos.- Zayn se puso a contar.-¡Somos diez personas!-

-Es verdad. Iremos en grupo todo el rato, no nos pasará nada. Mientras no nos separemos...- explicó Aly acercándose a Zayn.

-¡Claro! ¡Yo no me separaré de Harry!- bramó Faline dando saltitos.

-Ayayay...- el cantante de pelo rizado sacudió la cabeza y se cubrió los ojos con una mano.

-Bueno, pues ¿vamos?- dijo Zayn.

-Vaaaaamos.- Liam rodó los ojos y apretó a Melanie contra sí.

-Además, ya estuvimos una vez en una cabaña en un bosque, ¿recordáis? Antes de que hiciéramos la gira de siete meses.- comentó Niall.

-¡Ah, sí!- asintió Harumi.-Menudo susto nos disteis a Melanie, Aly y a mí.-

-Y qué patada me llevé yo por parte de Aly.- rió Harry.

Enseguida Faline se abrazó a él mientras todos caminaban por los pasillos del backstage. Acto seguido lo cogió del brazo con fuerza (quizá con demasiada) y siguieron a los demás.


-No se ve una mierda.- suspiró Valery saliendo del coche aparcado cerca de unos aparcamientos. Los aparcamientos pertenecían a un bar cercano al bosque.

-Podemos usar el móvil para alumbrar.- espetó Brianna, algo harta de las constantes quejas de su amiga.

-No es mala idea.- aprobó la rubia.

Ambas sacaron sus móviles y se adentraron en el bosque. Valery agarró a Brianna del brazo.

-¿Y si hay alguien más por aquí?- empezó a decir.-¿Ladrones? ¿Secuestradores? ¿Violadores?-

-¡Ay, Val! ¡Sólo estás consiguiendo meterme miedo!- chilló Brianna girando la cabeza bruscamente.-Te has puesto tacones, ¿no? Pues si alguien te ataca le das un pisotón fuerte y ya está.-

-No sé qué hago con mi vida para acabar explorando un bosque por voluntad propia...- Valery cerró la boca de repente al recordar por qué Brianna la había sacado por ahí aquella noche.

Recordó de nuevo el rostro de Talia, la pequeña hermana bebé de Aly. Trató de borrar el rostro de la niña de su mente, pero no lo logró. Se le quedó la imagen grabada. Ésos ojos grandes y claros, ésa expresión inocente, ésa nariz respingona típica de un bebé...
Mareada y frustrada, se llevó una mano a la frente.

-Valery, ¿estás bien?- preguntó Brianna mirando a su amiga. Ambas se detuvieron en seco, ya rodeadas de árboles.

Valery trató de no llorar. Pero Talia... Se parecía tanto a Andrew... Empezaron a aparecer en su mente dolorosos recuerdos del pasado y sus mareos aumentaron. Con una mano en la cara, cayó de rodillas al suelo.

-¡Valery!-

Brianna se agachó, poniéndose en cuclillas frente a su amiga. Le puso una mano en la mejilla.

-Estoy bien, sólo... Sólo me he mareado.- expresó Valery.

-¿Seguro?- Brianna miró alrededor.-Vamos, te llevaré a casa.-

Se alzó y tiró de un brazo de Valery para alzarla, pero ésta se negó.

-No.- agarró el brazo de Brianna que tiraba de ella.-No.-

De repente, Valery quería quedarse en aquél bosque. No quería ir a su casa. No quería entrar en su cuarto y saber que Brianna, su único apoyo, estaba lejos de ella. No quería ver a sus padres. No quería pasarse la noche llorando, y no por tonterías, cómo hacían la mayoría de adolescentes de su edad, sino por algo realmente grave y serio. Algo de su pasado que sólo conocían Brianna, sus padres y unos pocos médicos. Y que nunca había logrado superar.

-¿Quieres quedarte?- preguntó Brianna.

Valery asintió nerviosa con la cabeza.

-Ya me llevarás a casa cuándo me calme.- explicó.

Brianna volvió a agacharse para abrazar a su amiga. Valery respiraba por la boca debido a los mocos que se iban acumulando en su nariz por las lágrimas y la presión que sentía en el pecho.

-Muchas chicas de mi edad se pasan las noches llorando en sus camas por auténticas tonterías... Imbéciles... Si supieran lo que es un problema realmente gordo...- gimoteó, con las lágrimas cayendo por sus mejillas.

Brianna la abrazó con más fuerza.

-Tú no pudiste evitarlo...- susurró.

-Podría haber ido con más cuidado.-

Las mejillas de Valery estaban empapadas y de sus ojos emergía agua cómo si tuviera pequeños ríos que nacían de sus ojos, con agua a rebosar cayendo y cayendo.

-Vamos, cálmate.- dijo Brianna.-Yo estoy contigo.-

Valery se incorporó, sentándose en el suelo, y apoyó la espalda contra el tronco de un árbol. Se puso el puño cerrado en la frente, desesperada. Luego lo bajó para llevárselo a uno de sus ojos y secarse más o menos las lágrimas. Por un momento no podía respirar. Se había puesto muy nerviosa.

-Fue la hermanita de Aly quién te recordó a él, ¿verdad?- preguntó Brianna en voz baja, mirando a su amiga.

Valery asintió bruscamente con la cabeza para luego dejarla agachada. Sus hombros se contraían debido al llanto.

-Se parece tanto a Andrew...- explicó Valery, refiriéndose a Talia.

Brianna le acarició el pelo rubio a Valery.

-Me imaginaba que era por éso. Pero venga, la vida sigue. Tú sigues bien y ya es hora de que lo superes. Recuerda que yo también tengo mis cosas del pasado.- explicó la morena.

Valery asintió.

-Lo sé... Pero es muy duro. Y ésa Talia... Tan guapa, tan pequeña, tan... vulnerable.- sollozó Valery.-Es el bebé más parecido a Andrew que he visto. Me ha recordado muchísimo a él.-

Brianna volvió a abrazar a Valery.

-Tranquila.- la calmó, aunque también con la voz algo quebrada.-Estoy aquí.-


-¡Estoy aquí!- chilló Harumi agitando las manos, ya que se había caído entre unos arbustos.

Liam y Aly se acercaron riendo. Cada uno cogió una mano de Harumi y ambos tiraron de ella hacia arriba. La japonesa se alisó los pantalones.

-Gracias.- suspiró.

-No sé por qué te empeñas en perseguir ardillas.- dijo Zayn.-Mira lo que te ha acabado pasando.-

-Sí, bueno, pero es que son muy kawaiis.- rió Harumi.

-Llevamos un rato andando por aquí y no hemos encontrado la caravana.- comentó Louis, sosteniendo su linterna y yendo al frente de los demás.

-Bueno, al menos paseamos por el bosque.- sonrió Melanie.

-De noche.- intervino Liam acercándose a su novia.

-Ésto me recuerda un montón al juego de Slender...- susurró Niall.-Ya sabéis que una vez jugué y al día siguiente no podía separarme de Louis.-

-Me acuerdo.- rió Aly.-Te vi abrazado a él un día al entrar al insti.-

-¡Ah, sí! Que entonces apareció Kevin y le besaste el culo, Niall.- añadió Louis.

-¡Calla!- Niall se sonrojó mientras Harry, Zayn y Liam lo miraban con los ojos cómo platos.

-Y dime, mi cosi, ¿cómo llamaremos a nuestros hijos?- preguntó Faline, que seguía agarrando el brazo de Harry sin soltarle.

-Euh...- Harry miró a todos lados, incómodo.-No lo sé.-

-¡Yo quiero llamarlos Klavdia y Dimitri, en honor a mi mejor a miga y mi mejor amigo, los que tenía en el orfanato de Rusia, que ésos son sus nombres! Claro que así llamaremos a los dos primeros. ¡Cuándo lleguen más, tendremos que pensar más nombres!- chilló Faline.

Harry rodó los ojos mientras suspiraba, notando la fuerte presión de las manos de Faline en su brazo derecho.

-He hecho una larga lista: a nuestro tercer hijo (que será niño) lo llamaremos Jamie, luego tendremos también otra hija, Anika, también tendremos luego mellizos, un hijo y una hija a la vez, y serán Bob y Liz, y...-

-¡Ya está, Faline!- la cortó Harry.-Según tú, ya llevamos 6 hijos...-

-¡Y no serán sólo séis! Te aviso de antemanos para que empieces a aprenderte los nombres de todos los hijos que tendremos juntos.- con una de sus manos, Faline apretujó las adorables mejillas de Harry.

Aly reprimió una risita y Zayn rodó los ojos mientras sonreía. Desde luego la obsesión de Faline por Harry alcanzaba límites insospechados.
De repente, Celine escuchó el murmullo de una voz lejana. Se sobresaltó.

-Chicos, he oído algo.- dijo.

-Habrá sido alguna otra ardilla.- dijo Aly.

-¿Hola?- exclamó Celine.

-Es una ardilla, Celine. No va a responderte.- añadió Aly.

De repente oyeron una voz, era la de Brianna:

-Venga, sigamos paseando.- dijo la lejana voz de la joven.

Todos se miraron entre ellos.

-¿Las ardillas proponen planes de paseo?- preguntó Melanie extrañada y ladeando la cabeza.

-No, no lo hacen.- respondió Zayn.

Todos se asomaron tras unos árboles y arbustos y descubrieron a Brianna y Valery paseando agarradas del brazo.

-¡Hola!- saludó Louis.

Brianna y Valery los miraron, sorprendidas.

-Oh, vosotros...- Valery se pasó la mano por los ojos.-¿Qué hacéis aquí?-

-Buscar una caravana.- respondió Harry.

-¡Anda, cómo nosotras!- Brianna sonrió levemente, se alegraba de ver de nuevo a Harry.

-¿En serio?- preguntó el cantante de rizos castaños.

-Sí. Bueno, y... venimos de vuestro concierto.- añadió Brianna.

-No me lo recuerdes.- bufó Valery.

Harry le dedicó a Brianna una pequeña sonrisa tímida y a la vez nerviosa.

-No le echéis cuentas.- susurró Brianna.-Es que aún no sabe apreciar la buena música.-

Valery frunció el ceño. Pero prefería que Brianna contara éso en vez del verdadero motivo por el cuál la había llevado al concierto. Aunque, para sus adentros, pensó que un factor muy famoso de One Direction era la gran amistad y confianza que se profesaban entre ellos cinco y a sus amigos. ¿Igual hasta podría contarles lo de Andrew...? Pero no, no. Era demasiado horrible.

-Ya...- Aly juntó las manos tras la espalda.-Ésto, ¿y váis vosotras dos solas? Puede ser peligroso.-

-Éso le iba diciendo a Brianna en el coche.- suspiró Valery.-Pero no me escuchó. Para variar.-

-Podríais... venir con nosotros.- sugirió Harry, con calculada indiferencia.

-¡Ah, no!- chilló Faline apretando el brazo de su amado.-Ya somos muchas chicas en el grupo, suficientes, suficientes.-

Brianna miró a Faline frunciendo el ceño.

-En ése caso...- fue a ir de nuevo con Valery cuándo oyó la voz de Louis.

-¡Que no! ¡Que os vengáis! Si a Faline se le pasa enseguida...- miró a Faline y apretó los dientes.-¿Verdad?-

Ésta frunció el ceño cómo hacen los niños pequeños y se pegó a Harry aún más, sin apartar la mirada de Louis.

-Venga, veníos.- insistió Niall.-Al menos iréis más protegidas. Siempre es más seguro ir en grupo por el bosque, y no de dos en dos.-

-Vale.- asintió Brianna.-Gracias por la oferta.-

-De nada.- saltó Harry, que al fin y al cabo, había sido él quién la había hecho.

-Venga, ¡vamos a buscar ésa caravana!- gritó Liam en tono animado, encabezando el grupo y con Melanie cogida de su brazo.

Todos avanzaron por el bosque. Valery en silencio, sumida en sus pensamientos, y Harry caminando entre Brianna y Faline. Éstas se lanzaban miradas de rivalidad, aunque sobretodo Faline, la cuál no soltaba en ningún momento el brazo de Harry. Aunque su amor por él era algo al más puro estilo "fangirl loca." (Loca, loca, loca, loca, loca, loca...)
El silbido de Louis hizo que todos lo miraran. El mayor del grupo hizo un gesto con la mano para que cogieran otro oscuro sendero del bosque, ya que había visto algo raro. Todos fueron tras Louis y llegaron a un claro del bosque. En él, reposaba una vieja caravana blanca, oxidada, estropeada, con sólo una rueda y polvo por las paredes exteriores. Era no muy grande pero tampoco pequeña. Daba la sensación de que llevara años ahí, aunque los rumores de su existencia circulaban desde hacía pocos días. Los dueños habrían sido algunos despistados que la habrían dejado sin fijar al suelo lo cuál habría hecho que rodase hasta aquella zona, o por otro lado que tuviese algún fallo y en vez de venderla la dejasen ahí abandonada. Todos se quedaron boquiabiertos.

-¡La caravana!- chilló Niall.

-¡La hemos encontrado!- exclamó Melanie.

-No me digas...- bufó Valery ante el comentario de la modelo.

-La he encontrado yo.- corrigió Louis.-Vi algo blanco cuándo estábamos ahí atrás y me dije, "ya está, la encontré."-

-¿Creéis que se podrá entrar?- preguntó Brianna.

Aly se acercó a la caravana y cogió el pomo de la puerta. Acto seguido, la puerta sufrió una leve vibración y se despegó del umbral de la caravana, cayéndose hacia adelante y quedándose tirada en el suelo de la caravana. Aly se giró.

-Creo que sí.- dijo alzando una ceja y con el resto del rostro impasible.

Zayn, Niall, Celine, Louis y Harry se echaron a reír.

-¡Ya la has roto, Aly!- exclamó Harry entre risas.

-Sólo he cogido el pomo. Se ve que la puerta ya estaba rota y le bastaba un leve contacto para caerse.- se defendió la guapa rubia. Acto seguido metió la cabeza por el umbral (ahora sin puerta) y entró en la caravana decidida.

-Te vas a pegar una leche.- metió cizaña de nuevo Harry.-No vas a ver nada.-

-¡Para éso tengo el móvil!- chilló Aly con una leve furia, sacando su móvil e iluminando la cara de Harry desde el interior de la caravana.

Liam y Niall entraron en la caravana tras Aly, iluminando con sus respectivos móviles.

-Mirad.- Liam señaló unas linterna que había en el suelo.-Con ésto veremos mejor que usando los móviles.-

Tomó una de las linternas y pulsó el botón de ésta. Inmediatamente una potente luz amarillenta iluminó a Aly y a Niall, cegándolos.

-¡Pero no nos apuntes a nosotros!- chilló Aly cubriéndose el rostro con las manos.

-Lo siento.- Liam emitió una risita y apartó el foco de la linterna de la pareja.

Zayn, Louis, Melanie y Brianna también entraron. Ellos tres agarraron las tres linternas restantes. Al estar las cuatro potentes linternas encendidas a la vez, en la caravana se podía ver tan bien cómo si fuese de día.

-¿Hay ratas o algo parecido?- preguntó Harumi desde fuera.

-No.- respondió Aly iluminando el cuadro polvoriento de un prado verde que colgaba de una pared.-Ésto está desierto.-

Al oír aquello, Harumi también se introdujo en la caravana, seguida por Valery, Harry y las gemelas.
Una vez todos dentro de la caravana, examinaron lo que había: poco más que cuadros colgando de las paredes y otra puerta que llevaba a un pequeño baño. No había muebles, sólo alguna que otra mesita pequeña sobre la cuál reposaban herramientas y ropa polvorienta.

-Bonito lugar para vivir.- ironizó Zayn.

-Supongo que antes de que la abandonaran estaba más cuidada.- añadió Brianna.

-No me digas.- trató de bromear Harry, aunque el tono sonó un poco más fuerte de lo que el cantante había pretendido.

Brianna se giró a verlo sorprendida.

-¿Perdona?- preguntó ofendida ante el comentario de Harry.

-Ésto...- Harry tragó saliva con fuerza. Él mismo se había dado cuenta de que su comentario había sonado grosero cuándo aquella no era su intención.-Que... Es obvio que cuándo hubo gente viviendo aquí tendrían que cuidar la caravana, ¿no?-

-No preguntaba por éso, has usado un tono bastante arisco conmigo cuándo sólo he hecho una observación simple.- dijo Brianna dándole a Celine la linterna que tenía en la mano para cruzarse de brazos y clavarle una mirada a Harry.

Celine miraba la linterna que ahora sostenía ella, perpleja. Acto seguido, miró alternativamente a Brianna y Harry.

-No he usado un tono arisco contigo.- Harry intentó dar marcha atrás a sus palabras, sin mucho éxito, la verdad...-He usado un tono normal.-

-¡No! Me has dicho "no me digas" de una forma muy chulesca. ¿A qué ha venido?- insistió Brianna.

-Ehm...- Harry se bloqueó.-A que lo que dijiste fue demasiado obvio.-

-¡Pero bueno!- susurró Faline.-Ésta tía está buscando pelea con mi chico... Voy a buscar algo para pegarle un golpe en la cabeza. A ella, claro.-

Salió de la caravana y su gemela menor la siguió, algo temerosa por si le ocurría algo.

-¿Pero qué haces?-

-¡Ya te lo he dicho! Voy a buscar una roca o algo para tirársela a la cabeza a ésa chica que discute con Harry.- respondió Faline dando pisotones y caminando entre los árboles.

-¡¿Pero cómo vas a hacer éso?!- "chilló" en un susurro Celine, pese a que las dos habían salido de la caravana.-Además, ni siquiera llevamos móvil, ¿cómo vas a alumbrar el camino?-

-Tampoco voy a ir muy lejos, sólo buscaré alguna piedra cercana.- Faline apoyó las manos en sus rodillas y se inclinó levemente examinando el suelo de su alrededor.

Celine se estampó la cara en la mano y resopló.
Dentro de la caravana seguía la discusión, que, tontamente, iba aumentando por momentos...

-¡Lo que pasa es que no quieres reconocer que te ha salido un tono agresivo!- exclamó Brianna.

-¡¿Reconocer el qué?! ¡¡Si no lo he hecho!!- respondió Harry.-¡El problema es que tú te picas muy rápidamente!-

-Ésto...- intervino Niall, queriendo poner paz.

-¡Calla!- gritaron Harry y Brianna mirando bruscamente al rubio, el cuál retrocedió echando las manos al aire cómo si estuviese siendo atracado.

-¡Lo que te pasa a ti es que cometes errores y luego no los reconoces!- añadió Brianna.

-¡Mira quién habla! ¿Hace falta que te recuerde que eres detestada por muchos ya que siempre estás burlándote de la gente?- añadió Harry.

-¡¿Y tú acaso eres un santo?! ¡Muchísima gente asocia el nombre "Harry Styles" con la palabra "ego," y éso no es bueno!- exclamó la joven de ojos verdes.

Los demás miraban alternativamente a Brianna y Harry según éstos iban hablando, cómo si presenciaran un partido de tenis y siguieran la pelota con la mirada.

-¡Me da igual lo que digan los haters, el caso es que soy Harry Styles! ¡La de chicas que querrían salir conmigo o la de chicos que querrían tener mi voz y mi físico!-

-¡¿Lo ves?!- le gritó Brianna. Miró a los demás.-¡¿Lo véis?!- volvió a mirar a Harry.-¡Eres un engreído y un maldito creído que tiene el ego más grande que el culo de Nicki Minaj!-

Aly se tapó la boca con una mano para sofocar una risita.

-¡Y tú eres una loca que me ha golpeado con puertas de todo tipo y no contenta con éso me has insultado por ser algo que no soy!- chilló Harry.

-¡¿Qué no eres creído?!- explotó Brianna.

-¡Me refería a que decías que era feo por mis rizos, y éso es mentira! ¡Me dices algo que no soy!- dijo el cantante.

-¡Da igual lo guapo que seas! ¡O lo bien que cantes! ¡O lo preciosos que sean tus ojos verdes que hacen que cualquier chica se derrita cómo la mantequilla sobre una tostada! ¡O los ridículamente perfectos que sean tus rizos! ¡O lo increíblemente bien que bailes! ¡O lo galante y seductor que seas! ¡Eres un creído estúpido y sensual...! ¡Quiero decir, estúpido y presumido, muy presumido, MUUUYY presumido, que se cree el centro del mundo cuándo es sólo una mota más en el planeta, no te creas mucho sólo por ser un cantante famoso, hay muchos cantantes y tú ya vas diciendo que cualquiera querría tener tu voz y tu ésto y lo otro, pero no es así! ¡No eres el rey del universo! ¡El mundo no gira alrededor de Harry Styles! ¡De hecho, eres la persona más creída y pedante que he conocido en toda mi vida, totalmente insoportable, deja de ser tan idiota, por Dios!- exclamaba Brianna.

Todos observaban con ojos cómo platos la Biblia que Brianna acababa de soltarle a Harry, sobretodo éste, que tenía sus dos ojos esmeraldas abiertos cuál los de un búho. Finalmente, se puso rojo de rabia y apretó los puños, gritando a pleno pulmón.

-¡¿QUÉÉÉÉ?!- hiperventiló un par de veces y volvió a gritar.-¡¡TÚ...!! ¡¡TÚ ESTÁS FLIPANDO!! ¡¡Ahora verás!!-

Y, sin más, cogió un brazo de Brianna y tiró de ella hacia sí. Los labios de ambos se juntaron mientras se sonrojaban, Brianna del todo y Harry más de lo que ya estaba. Los ojos de ella estaban abiertos cómo platos; los de él, cerrados para evitar expresar más vergüenza de lo que su rostro rojo ya expresaba de por sí. Las bocas de todos los presentes cayeron al suelo. Se miraron entre ellos y luego volvieron a mirar a Harry y Brianna, que seguían inmóviles y con los labios pegados. En aquél momento, todos menos la pareja (y las gemelas que seguían fuera) tenían la misma expresión: ojos abiertos y bocas que se encontraban dónde antes estaban sus barbillas. A cada uno les habría cabido un perrito caliente entero colocado en vertical de tan abiertas que tenían sus bocas, estupefactos ante aquél gesto de Harry.
El cantante de rizos castaños abrió los ojos justo para ver a Brianna sonrojada apartándose de él, alzando una mano en lo alto y ¡PLAS! Una bofetada de Brianna en la cara de Harry resonó por toda la caravana. ¡Habría sido para grabarlo! Brianna le acababa de dar la bofetada del siglo a Harry. La joven estaba totalmente sonrojada e indignada. Si algo odiaba era ser besada a la fuerza o por sorpresa.

-¡Ayyy!- chilló Harry llevándose la mano a su mejilla izquierda.-¡Joder, tampoco era para ponerse así!-

Brianna salió de la caravana dando pisotones y se perdió entre los árboles.

-¡Bri! ¿Adónde vas?- preguntó Valery asomándose a la puerta de la caravana.

Pero su amiga ya había desaparecido entre los árboles.
La mejilla izquierda de Harry se infló y se puso rojísima. La marca de la mano de Brianna apareció en un tono claro sobre su mejilla. Zayn al verlo no pudo evitar reprimir una risita.

-Dios, Harry.- susurró.-Tienes la mano de Brianna marcada en la mejilla.-

Liam y Louis fulminaron con la mirada a Zayn. Éste carraspeó y se puso serio de nuevo.

-Madre mía...- susurró Harumi por lo bajo.

Hubo un momento de silencio el cuál todos estuvieron inmóviles, sobretodo Harry, el cuál metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y entrecerró los ojos con gesto cansado.

-Menos mal que el doctor Andrew aún tiene pomada de ésa extra eficaz.- comentó Niall con su característica inocencia.

Valery dió un fuerte pisotón en el suelo con un pie. Tan fuerte, que hasta ella misma se sorprendió. ¡¿Por qué aquél día todo le recordaba al pequeño Andrew?! Que si Talia, que si el doctor de One Direction con el mismo nombre...
Todos la miraron, sorprendidos y confusos ante aquél pisotón repentino.
Valery miró a todos los presentes, uno por uno, y acto seguido, rompió a llorar, estallando en llantos fuertes y sonoros que hacían que sus ojos se llenasen de lágrimas, las cuáles comenzaron a caer por su rostro. Se tapó el rostro con las manos y se dejó caer de rodillas al suelo. Los demás se miraron entre ellos y miraron a Valery, frunciendo el ceño. ¿Por qué lloraba?

-Vale.- suspiró Louis.-Ésta noche no está siendo muy normal.-

Entonces entraron Faline y Celine. La primera llevaba una pequeña roca en las manos.

-¡¿Dónde está ésa loca?!- chilló.-¡Decídmelo, que la dejo inconsciente!-

Al notar que Brianna no estaba, tiró la roca tras de sí, sin ni siquiera mirar, y por poco no cayó la piedra sobre un gato, el cuál soltó un agresivo maullido de sobresalto pese a haber salido airoso. Entonces las gemelas se fijaron en la rubia que lloraba arrodillada en el suelo, con la cara enterrada en las manos. Faline y Celine miraron a los demás y luego a Valery de nuevo.

-¿Qué le pasa?- preguntó Faline con evidente curiosidad señalando a Valery.

Aly, Harumi, Zayn y Melanie se encogieron de hombros mientras los demás volvían a mirarse entre ellos. Todos estaban de acuerdo en una cosa: tenían que preguntarle a Valery qué le ocurría.

Brianna corría por el bosque todo lo rápido que podía. Estaba sonrojada y con una mueca entre el llanto y el encanto. Se detuvo en seco y apoyó sus manos sobre sus rodillas para recuperar aliento. Su dignidad se había quedado en aquella caravana.
Había besado a Harry. ¡No, mejor! ¡Harry la había besado a ella! Se secó el sudor de la frente y decidió quedarse un rato en aquella zona antes de regresar a la caravana. Se sentó en una roca y trató de bajar sus rubores. Se puso las manos sobre las mejillas, aún sabiendo que no funcionaría. Y entonces se examinó la mano derecha. Le escocía mucho de la bofetada que le había propinado a Harry. Puso ambas manos sobre sus rodillas y suspiró. Pensaba quedarse sentada en ésa roca al menos unos minutos.
Hasta que recuperara algo de su dignidad y el latido normal de su corazón.
El cuál, en aquél momento, iba a mil por segundo.

sábado, 11 de mayo de 2013

73- Arreglando problemas... ¿o no?

Aly se había quedado de piedra. Si en aquél momento la hubieran pinchado, no le habrían sacado sangre. No podía creer lo que Kazuma le acababa de decir.

-¿Que... qué?- preguntó, con voz temblorosa.

-Lo que acabo de decirte.- las lágrimas caían por las mejillas de la mujer japonesa.

Aly se levantó del sofá, con la mirada perdida y la boca entreabierta. ¿Su mejor amiga era bulímica? ¿Desde cuándo? ¿Por qué? Sacudió la cabeza para volver en sí, y miró a Kazuma.

-Iré a buscarla.- dijo.

-¡Pero no sabes dónde puede estar! Y es mejor que vuelva, lleva haciéndolo varios días desde que la vi vomitando. Pensé que se encontraba mal, pero me fijaba que después de comer iba al baño y en fin... Discutimos, se va y por la noche vuelve. No sé a dónde va.- repuso Kazuma limpiándose las lágrimas con delicadeza y empleando el dorso de su mano derecha.

-Sé dónde puede estar.- trató de tranquilizarla Aly.-Tú quédate aquí, no te preocupes. Intentaré que entre en razón.-

-Pero Aly, la bulimia no se cura de un día para otro.- trató de detenerla Kazuma mientras Aly iba hacia la entrada.

-¿Tratándose de Harumi? Seguro que sí.- Aly se puso la capucha sobre la cabeza y salió por la puerta de la casa de la familia Yuriko. Fuera llovía.


Poco antes, en otra zona...
Zayn apagó la tele de su casa con gesto resuelto.

-¿Habéis visto? ¡Las y los Directioners piensan que Aly y tú hacéis una pareja sensacional!- exclamó mirando a su amigo Niall.

Éste sonrió ampliamente mientras asentía y se ruborizaba.

-¡Qué comentarios más simpáticos!- añadió Louis.-Todos piensan que Aly es muy guapa.-

-¡Y que ya es hora de que seas feliz, Niall!- exclamó Liam con entusiasmo.

Niall, Liam, Zayn y Louis también habían visto la entrevista a las Directioners sobre Aly y Niall.

-¡Es fantástico!- exclamó Niall, increíblemente feliz.

-¡Lo sabemos!- Zayn se alegró por la felicidad del rubio.

-Bueno, ahora hablemos de la gente que no es tan feliz.- Louis desplazó sus ojos hasta Liam.-Liam, ésta mañana los chicos y yo os echamos una bronca enorme a Melanie y a ti por pelearos. Así que sólo te diré una cosa: debéis arreglarlo.-

Liam resopló, cruzando los brazos.

-Ah, sí, es verdad.- asintió Zayn.-Tienes que arreglarlo con Melanie.-

-Estamos enfadados los dos. Igual ella no quiere.- se argumentó Liam.

-Seguro que quiere.- dijo Niall acercándose en el sofá a Liam.-Ella te quiere mucho.-

Liam bajó la vista y suspiró.

-Queda con ella.- Louis le tendió el móvil a su amigo.

Veinte minutos después Liam y Melanie se dirigían a un Starbucks. Liam observó el cielo nublado, por suerte su chaqueta era impermeable llevaba capucha. Empezó a llover. Se puso la capucha de su chaqueta mientras seguía caminando. Minutos después, giró la esquina que llevaba a la calle dónde estaba el Starbucks. Un poco lejos, vió a Melanie acercarse. Llevaba un vestido azul oscuro hasta las rodillas y una chaqueta negra de manga larga, pero sin capucha ni paraguas. Estaba un poco mojada y caminaba abrazándose a sí misma. Su cabello color café, mojado, le caía sobre los hombros. Ambos se encontraron frente a la puerta del Starbucks.

-Hola.- dijo Melanie.

-Hola.- añadió Liam.

Ambos estaban impasibles. Melanie seguía abrazándose a sí misma, y Liam se quitó la capucha, luego la chaqueta y se la tendió a Melanie.

-Toma.- dijo, elevando un poco las comisuras de su boca.

Melanie sonrió con timidez y estiró una mano para coger la chaqueta de Liam. Estaba sorprendentemente seca. Bueno, era impermeable. Melanie se la puso sobre su propia chaqueta mientras Liam la miraba, mojándose, ahora él, bajo la lluvia.

-Gracias.- dijo la guapa modelo con dulzura.

Se quedaron un instante quietos, mirándose a los ojos, aunque Melanie estaba cabizbaja. Ambos se seguían mojando, pero no les importaba.

-Ésto... ¿Entramos?- preguntó Melanie señalando con la cabeza la puerta que había al lado de ellos.

-Oh, claro, claro...- Liam sacudió la cabeza para espabilarse, ya que se había perdido en los ojos de Melanie. Abrió la puerta y la sostuvo para que Melanie entrara. Sólo cuándo ella hubo entrado, él entró tras ella.

Ambos estaban sentados uno frente al otro, en una mesa para dos.

-Dos descafeinados con nata y caramelo batido, por favor.- pidió Liam amablemente al camarero del Starbucks, que pasó junto a la mesa en la que estaban ellos dos.

Éste asintió y se fue a encargar el pedido.

-Ehm... Y... ¿qué te han dicho los chicos?- preguntó Melanie, retirándose de la cara un suave mechón de pelo mojado color café.

-Que debemos arreglar el conflicto que... Que tuvimos anoche.-

Melanie bajó la vista con timidez.

-Muy bien. Siento...-

-No, no, déjame empezar a mí.- rogó Liam.

Melanie calló y asintió levemente con la cabeza. Liam suspiró.

-Lamento haberte hecho llorar.- dijo con suavidad.

Melanie se sonrojó por lo bajo.

-No era mi intención ofenderte. Y en fin, te pido perdón también por si me pasé pensando mucho en mí mismo.-

Melanie suspiró.

-Te perdono. Y ahora... me toca a mí.- se colocó un mechón de pelo tras una oreja.-Perdona por haber sido tan brusca y llamarte egocéntrico. No quería, de verdad. Lo siento mucho.-

Liam sonrió levemente y bajó la vista.

-Te perdono.- asintió con su melodiosa voz de cantante.

Melanie respiró tranquila y contenta. Aunque ya se habían disculpado, el ambiente seguía muy frío.

-Te quiero mucho, Liam.- dijo ella.-Y no quiero que nos separen algunas peleas tontas.-

Liam miró a Melanie y sonrió.

-Yo también te quiero.- dijo.-Y tienes razón. A partir de ahora mantengamos más la calma. Llevamos muy poco tiempo saliendo oficialmente y no quiero perderte.-

El cantante estiró una mano sobre la mesa.

-Yo tampoco quiero perderte.- Melanie alargó una mano y entrelazó sus dedos con los de Liam.-Así que dejemos las peleas de lado.-

-Estoy de acuerdo.- Liam acarició con el dedo pulgar la mano de Melanie y justo en ése momento el camarero dejó los dos cafés con nata y caramelo sobre la mesa.

-Por nosotros.- Melanie levantó su vaso de plástico.

-Por nosotros.- Liam repitió el acto y las palabras de su novia.

Ambos chocaron los vasos con suavidad y empezaron a beber por las pajitas.


Cerca de allí, en el Central Park, Harumi estaba sentada en uno de los bancos. Todo estaba vacío, aunque de cuándo en cuándo pasaba alguna que otra persona con paraguas abierto en mano. Ella no, estaba mojada, sentada en el banco y abrazándose a sí misma, llorando. Sus lágrimas resbalaban por su cara junto con las gotas de lluvia. Aly avanzaba con paso rápido por Central Park. Llevaba la capucha puesta así que su rostro estaba más o menos seco, igual que su pelo rubio, el cuál caía a ambos lados de su cara en mechones cortos, ya que los más largos los había metido bien debajo de la capucha. Vió a su amiga y se acercó corriendo. Harumi levantó la vista al ver a Aly a su lado. La rubia casi no tenía aliento de ir tan rápido.

-¡Harumi! ¡¿Pero en qué demonios estás pensando?!- chilló Aly.

Harumi pensó por un momento en levantarse e irse corriendo, pero sabía que Aly era muy rápida cuándo quería y que la alcanzaría en un momento. La japonesa bajó la cabeza. Su liso pelo negro estaba ya empapado.

-¡Dímelo!- exclamó Aly con voz temblorosa, aún no podía creerse que su amiga se hubiera hecho bulímica.-¡¿En qué demonios piensas mientras estás ahí frente al váter...?!-

-¡En estar bien! ¡Tener un buen cuerpo!- la interrumpió Harumi sollozando.

-¡Tú tienes buen cuerpo! ¿Por qué lo haces? ¿Desde cuándo? ¿Con qué motivo?- insistía su amiga.

Harumi se pasó las manos por las mejillas, inútilmente, ya que seguía lloviendo y sus lágrimas seguían cayendo.

-Sólo lo he hecho unas séis veces.- dijo.-Y desde la semana pasada.-

Aly suspiró. Aunque seguía siendo horrible, le relajó un poco saber que Harumi sólo había vomitado séis veces. Ella pensaba que llevaba más tiempo siendo bulímica, así que éso la tranquilizó un poco.

-¿Por qué?- preguntó de nuevo.

Harumi suspiró y volvió a abrazarse a sí misma. Aly se sentó a su lado y la miró, aunque Harumi seguía con la cabeza gacha. Ésta respiró hondo antes de responder a la pregunta de Aly.

-Porque... Porque...- no podía dejar de tartamudear, estaba muy nerviosa.

Aly aflojó su ceño fruncido y abrazó a Harumi con fuerza. Ésta rompió a llorar de nuevo, empapando el hombro de Aly y sus mechones rubios que asomaban a un lado de la capucha.

-Porque, yo... Pensaba que, que, que Kasai... Prefiere a Kimiko antes que a mí por-por-porque ella, tiene mejor cuerpo...-

-¿Qué tontería es ésa?- preguntó Aly sin dejar de abrazar a su amiga.

-Es verdad... Sabes que Kimiko es mucho más guapa que yo... Y está más delgada... Y yo... empecé a verme gorda hace poco, pensando sobre ello... Y la semana pasada comencé con... con...- las palabras de Harumi se le atascaron en la garganta y siguió llorando sobre el hombro de Aly.

Ésta la abrazó con más fuerza y se le humedecieron los ojos, sentía ganas de llorar con ella, pero tenía que ser fuerte para poder animar a Harumi. No podía animarla llorando. Pero la bulimia era algo terrible, no podía creerse que su amiga la sufriera. Besó una zona de la cabeza de Harumi, pero las lágrimas no dejaban de salir de los ojos de la japonesa.



Brianna y Harry llevaban 10 largos minutos en silencio. Harry tarareando distraídamente cancioncillas que inventaba sobre la marcha a medida que pasaban los minutos. Brianna seguía en la misma posición, abrazando sus propias rodillas. Por su mente pasaban todos los buenos momentos que había vivido junto a su abuelo.

-Eh.- Harry interrumpió los pensamientos de la joven.

-¿Qué?-

-Mec.- rió Harry.

Brianna soltó sus piernas y se cruzó de brazos.

-¿Se supone que tengo que reírme?- ironizó.

-Se supone.-

-Éso del "¿qué?" y del "mec" nunca me ha hecho gracia, la verdad.- suspiró ella.

-Es raro que no haya conseguido hacerte reír.- Harry miró hacia adelante.

-¿Intentas hacerme reír?- la voz de Brianna sonaba levemente dulce.

-¿Eh? Eh, eh...- Harry se sonrojó una pizca.-Ésto... ¿A lo mejor?- soltó una suave risa nerviosa.

-Recuerdo que ayer en los almacenes, durante la excursión, dijiste que mi risa era bonita.- dijo Brianna sonriendo bajo sus verdes ojos hinchados de llorar.

-Corrección: dije que era preciosa.- repuso el guapo cantante.

-Éso también.- Brianna también se sonrojó levemente.

-Y tú... ¿sigues pensando que mi voz es sexy?- preguntó Harry parpadeando con lentitud, mientras clavaba sus bonitos ojos en los de Brianna.

Ésta comenzó a sudar. Primero con suavidad, segundos más tarde a chorros. Abrió la boca temblorosa.

-Euh... Ejem.- carraspeó.-Sí, bueno... ¡Te acuerdas!-

-Claro que me acuerdo. Sino no te lo habría dicho.- rió él.

Brianna también rió, aunque con un poco de exceso de nerviosismo.

-Sí, bueno, pero éso te lo dije hace mucho... La primera vez que te golpeaste con la puerta de mi taquilla. Antes de que hicierais la gira ésa rara por África y tal...-

-¡Oye! Yo no me golpeé con tu taquilla. Yo iba andando y... se puso en medio.- se excusó Harry.

-Se puso en medio.- dijo Brianna, con un tono impreciso entre la pregunta y la afirmación.

-¡Sí!- gritó Harry, algo nervioso. Cuándo estaba con Brianna, inventaba cosas sobre la marcha.

-¿En serio? ¿Una taquilla que se pone en medio de tu camino? ¿Seguro que no fumas?- rió ella.

-Seguro.- Harry asintió con energía.

-Ya... Bueno, sí, tienes una voz... Bonita.-

Harry no pudo evitar sonreír levemente, mostrando una parte de sus perfectos dientes. Brianna se acomodó aún más en el suelo y volvió a abrazar sus propias rodillas dobladas sobre su pecho.

-Muy bonita.- añadió.

-Gracias.- asintió Harry con la cabeza y su radiante sonrisa.-¿Quieres que cante?-

-No por Dios.- rió Brianna.

-Podría animarte. Ya sabes, por lo de tu abuelo.-

-No creo que me anime mucho.-

-Déjame intentarlo.- rogó el cantante.

Brianna suspiró.

-Bueno, pero sólo para que dejes de insistir.- dijo al cabo de unos segundos.

Harry sonrió ampliamente y miró hacia adelante. Carraspeó unas cuántas veces seguidas y respiró hondo. Entonces abrió la boca y empezó a cantar Kiss You:

-Oh I just wanna take you anywhere that you like, we can go out any day any night, baby I'll take you there take you there, baby I'll take you there, there...- empezó a cantar.

Brianna sonrió levemente.

-Oh tell me tell me tell me how to turn your love on, you can get get anything that you want, baby just shout it out shout it out, baby just shout it out, yeah.- seguía cantando Harry.-And if you...- se acercó más a Brianna, sin levantarse del suelo.- ... You want me to... lets make a move, yeah, so tell me girl if every time we...-

Posó su mano sobre la de Brianna con suavidad.

-To-o-uch, you get this kinda ru-u-ush...-

Brianna lo miró, sorprendida y embelesada.

-Let me say yeah yeah yeah... yeah yeah yeah!- cantaba Harry.-If you don't wanna take it slow, if you just wanna take me home, baby say yeah yeah yeah...- a medida que cantaba los "yeah," iba acercando lentamente su cara a la de Brianna.-... yeah yeah.- los rostros de ambos quedaron a pocos centímetros.-And let me kiss you.-

Ambos cerraron los ojos y sus labios se fueron a juntar... cuándo la puerta se abrió de par en par. Los dos miraron bruscamente al médico que estaba de pie en la puerta.

-¿Se habían quedado encerrados?- preguntó.

-Sí.- asintió Brianna, muy sonrojada.

-La llave no funcionaba.- añadió Harry.

-Pues en fin, ya son libres. Les abriré la puerta del garaje también para que puedan llevarse el coche. Venía por aquí cuándo le escuché cantar, señor Styles.- explicó el doctor acercándose a la puerta del garaje por la que salían los coches. Introdujo la llave y levantó la puerta.-Ya pueden salir.-

-Salvados por mi canto.- sonrió Harry, parpadeando.

Brianna sonrió y se palpó las mejillas. Estaba ardiendo y parecía un tomate de tan ruborizada que estaba.  Carraspeó mientras se ponía de pie a la velocidad de la luz.

-Adiós.- se limitó a decir, y se subió en el coche de su abuelo, arrancó y salió del garaje montada en el vehículo.

Harry bajó la mirada hacia los bolsillos de sus pantalones y se sacó el móvil de uno de ellos. Lo observó. Le había dicho a Brianna que no llevaba el móvil encima. Y, efectivamente, le había mentido. ¿Para qué? Tal vez para quedarse a solas con ella un rato. El guapísimo cantante suspiró.


Aly había llevado a Harumi a un bar cercano. Su amiga seguía llorando pero ya estaba algo más calmada. Las dos estaban sentadas una frente a la otra en una mesa, y ambas tenían el pelo y la ropa algo mojados. Sobretodo Harumi, ya que ella no tenía capucha. Estaba sentada, muy cabizbaja y mareada debido a que tenía el estómago vacío.

-¿Entonces ésta mañana en casa de Zayn...?- preguntó Aly.

-Sí. ¡Sí! Después de desayunar fui al baño a hacerlo. Pero no lo conseguí.- respondió ésta, sabiendo lo que Aly iba a preguntarle.-Ésta mañana, por mucho que lo intentaba en el baño de casa de Zayn, no lograba vomitar.-

Aly respiró algo más tranquila.

-¿Y anoche...?-

-Sí. Anoche sí que lo hice. Después de comer palomitas y helado, estuve pensando mucho si hacerlo o no, ya que era la casa de Zayn. Pero no podía evitarlo, sentía ése impulso. Por éso fui al baño mientras veíais la peli, y en fin... En ésa ocasión sí que lo logré. Por suerte no manché nada. Y me dormí mucho más tranquila...-

Aly suspiró con aire desconsolado, rascándose la frente sobre su húmedo flequillo rubio.

-Harumi, ¿por qué lo haces?- preguntó.

Ésta tardó un par de segundos en contestar. Se frotó un ojo.

-Ya te lo dije. ¡Me veo gorda!-

-¡Cuándo estás perfecta! Lo que pasó es que, según dices, pensaste que Kasai prefería a Kimiko por tener mejor cuerpo. Pero éso no es verdad. Él lleva muchos años sin verte. ¿Cómo va a saber si quiera cómo estás físicamente?-

-A veces hablamos por chat con webcam.- dijo Harumi.-Y pensé que él me veía gorda.-

-¿Acaso te lo dijo?-

-¡No! Él nunca sería capaz. Pero... No lo sé... Yo me veía... gorda. Muy gorda. Así que hace poco, la semana pasada, pensé mucho en ello, y me dije: "No, yo nunca podría hacer éso, debo estar a gusto conmigo misma..." Pero sentí curiosidad y... empecé. Pero ya te lo he dicho, sólo lo he hecho séis veces. No te miento.-

-Séis veces o siete, me da igual. No deberías hacerlo. Nadie debería.- explicó Aly.-La bulimia es una señal de baja autoestima. Y nadie debería tener baja autoestima. Todos... todos tenemos nuestros defectos, pero debemos querernos tal y cómo somos. No podemos dejar que la superficialidad de hoy en día nos destruya...-

Harumi se frotó los ojos, hinchados de haber llorado tanto.

-Escucha, Harumi.- Aly se acercó aún más a la mesa, poniendo sus codos y brazos sobre ella tras colocarse un mechón de pelo tras una oreja.-Tú eres una gran persona, y además eres guapa, tanto por dentro cómo por fuera. Pero, ¿qué mas dará el físico? Es decir... Todos envejeceremos. El físico decae. Tarde o temprano tú y yo seremos mayores, muy mayores, al igual que todos los seres vivos. La gente le da mucha importancia al físico, pero éso es algo temporal. La belleza se esfuma con los años. Pero la personalidad se mantiene para siempre.-

Harumi sonrió a medias.

-Hoy por hoy la mayoría de gente triunfa por ser guapa... Pero, en realidad, todos tenemos nuestra belleza... Bueno, menos la señora Husbertch...- bromeó Aly.

Harumi sonrió y soltó una risita, antes de taparse la boca con las manos. Husbertch era una anciana profesora del instituto, muy gruñona y agresiva, que además tenía una nariz larga y con una verruga en la punta. Parecía una bruja.

-Pero el físico es algo temporal. No te esfuerces por querer ser perfecta. Nadie en éste mundo es perfecto. Y en caso de serlo, éso no le haría feliz. Todos somos a nuestra manera, y tú, Harumi, eres una de las personas más geniales que he conocido. Lo sabes, ¿verdad?-

Ésta asintió con la cabeza.

-Recuerda que de pequeñas yo te protegía cuándo se metían contigo por ser japonesa. ¿Y por qué? Pues porque me entendías. Mucha gente se metía conmigo por no ser muy "femenina" y sé lo que es éso de sentirse roto por dentro y apartado de los demás... Pero no por éso debes dejar que te invadan los trastornos cómo la bulimia.-

-Ya lo sé... Pero lo daría tanto por estar delgada...-

-Harumi, tú estás delgada.- la interrumpió Aly.-Y seguramente con ésto de la bulimia, más delgada de lo que deberías. Y aunque no lo estuvieras, ¿qué? Tener curvas no es nada malo. Además, una mujer rolliza será siempre más bella que un palillo con patas y brazos. Ahora dime, ¿qué es más importante? ¿Estar sana o gustarle a los demás?-

-¿Gustarle a los demás?- probó Harumi.

-¡No!- Aly estampó su frente contra el borde de la mesa y se quedó así.

-¿Estar sana?-

-¡Exacto!- Aly levantó su cabeza de inmediato.-Mira, en el mundo hay cientos de chicas bulímicas. Y anoréxicas también, aunque ésto es más grave porque distorsiona el reflejo. Y chicos también. Hay mucha gente que por complejos estúpidos se echan a perder cuándo están perfectos de cuerpo.-

-¿Cómo puedes hablar de algo que no entiendes?- preguntó Harumi con dolor, convencida de que Aly nunca había tenido bulimia.

-Porque intento ponerme en el lugar de los demás. Yo no soy bulímica, (de hecho nunca lo seré), y por lo tanto no sé lo que se siente, pero sí sé lo que se siente cuándo la gente se ríe de ti. Lo sé perfectamente. Me dices que cómo puedo hablar de algo que no entiendo. Yo no entiendo de bulimia, pero entiendo de sufrimiento. De dolor psicológico. Sólo que he intentado ser más fuerte que éso. Pero tú no, te rindes y te haces bulímica. Y éso no se hace. Hay que ser fuerte.-

Harumi parpadeó sus bonitos ojos negros, llenos de lágrimas.

-Déjalo. Te lo pido cómo amiga. No puedes echarte a perder por estupideces. La gente fuma, bebe, se droga, se hace bulímica, y algunas personas hasta se cortan un poco para aliviarse, pero éso no se puede hacer. La vida es demasiado corta cómo para ir matándola con "placeres" innecesarios.- decía Aly clavando sus ojos azules en los de su amiga.

-Menudo manantial de sabiduría estás hecha, rubita.- ironizó la camarera de pelo corto y castaño que pasaba junto a ellas, bandeja en mano.

-Usted limítese a traernos dos mocaccinos, por favor.- zanjó Aly lanzándole una mirada asesina. Luego miró a Harumi.

-Jijiji.- la japonesa había soltado otra risita ante el comentario de la camarera hacia Aly.

Aly sonrió con la boca cerrada al saber que, poco a poco, estaba animando a su amiga.

-Tienes razón, pero... la bulimia no se puede dejar de un día para otro.- comentó la joven oriental, estrujándose un mechón mojado de pelo negro.

-Éso mismo me dijo tu madre antes de que saliera a buscarte.- pronunció la rubia.

Harumi frunció el ceño.

-Mi madre... Ella ha sido la primera en enterarse. Se lo ha dicho a mi padre. Y los dos se pasan las tardes echándome broncas.-

-¡No me extraña! Eres su hija, Harumi, su única hija. Te quieren con su vida y se preocupan por ti. Yo si estuviera en el lugar de tu madre o de tu padre, haría lo mismo.-

-¿Me gritarías?- preguntó Harumi, inocente, pasándose una mano por debajo de la nariz.

-¡No!- Aly desvió la vista. y murmuró:-Éso es porque todos los japoneses sóis unos histéricos...- suspiró.-Pero igualmente me preocuparía por ti y haría todo lo posible para que lo dejaras. Y pienso hacerlo.-

-¿Cómo puedo? ¿Cómo?- suspiró Harumi.-Ahora cada vez que como mucha comida, siento ésa necesidad...-

-Harumi, llevas casi 19 años comiendo con normalidad. Y sólo una semana con bulimia.- dijo Aly.-Creo que será fácil que lo dejes. Sería difícil si llevaras varios meses, pero sólo has vomitados a propósito séis veces. Verás cómo lo superas.- la miró sonriendo.-Además, tus padres y yo estaremos contigo.-

-No quiero que nadie más lo sepa.- rogó ella.

-Sólo lo sabrá una persona más. El psicólogo.-

-Yo no quiero ir al psicólogo.- protestó Harumi.-Fui cómo unas tres veces cuándo murió mi abuela Natsuki y me ponen nerviosa, quieren saberlo todo.-

-Porque ése es su trabajo. Están para ayudar.- explicó Aly.-Debes ir. Con la terapia seguro que te será más fácil dejar la bulimia. No puedes hacerlo más, Harumi.-

-Lo sé... pero es que me veo...-

-¡El físico es temporal!- zanjó Aly, interrumpiendo a su amiga.-La gente gorda no es peor que nadie. No. ¡No lo es! Y aún así te repito que tú no lo estás. Y aunque lo estuvieras, no importaría. Es sólo peso corporal, no una enfermedad. Es cómo el color de pelo. ¿Acaso una persona rubia, por querer ser morena, va a empezar a hacer tonterías con su pelo? ¡Ésas cosas son estupideces por las cuáles la gente sufre y se deja afectar! Y me da mucha impotencia. Todos debemos aceptarnos tal y cómo somos, y ya está. No hay más. Somos cómo somos. Y tenemos que estar orgullosos.-

Harumi sonrió, emocionada y conmovida, y asintió con la cabeza.

-Tienes toda la razón. ¡El físico es sólo un simple envoltorio!- exclamó, dándose cuenta de que Aly tenía razón.-Qué tonta he sido... Nadie va a ser más guay por ser más delgado, más gordo, más alto, más bajo, más guapo, más feo... ¡El físico es sólo un envoltorio sin importancia!-

-¡Exacto!- Aly aplaudió con suavidad un par de veces.

-Debo gustarme tal y cómo soy... Siempre lo he hecho, pero desde hace pocos días empecé a dudar y por éso hice lo que hice... ¡Pero tienes razón! ¡Mucha razón! Da igual el aspecto de una persona. ¡Lo importante es ser fuerte y saber aceptarse a uno mismo!- prosiguió Harumi.

-¡Sí! ¡Ahí es adónde yo quería llegar! ¡Por fin lo entiendes!- chilló Aly, contenta.

-¡Gracias, Aly!- Harumi se levantó y se acercó a la silla de Aly para abrazarla con fuerza y darle besos por toda la cara mientras ésta reía.

-Ya está, ya... Ya está. ¡Harumi! No te pongas tan empalagosa.- exclamó entre risas.

Harumi besó repetidamente a Aly en una mejilla y luego volvió a sentarse en su sitio.

-Eres la mejor.- exclamó.-Con amigas así no hay quién se sienta mal.-

-¿Qué menos puedo hacer por una amiga?- Aly le guiñó un ojo a la japonesa.

En ése momento pasó de nuevo la camarera de antes. Sobre una bandeja transportaba los dos mocaccinos que Aly había pedido. En uno había un dibujito de zigzag trazado sobre la espuma, y en el otro, un espiral. El aroma a café mezclado con chocolate cautivó a las dos amigas. La camarera se detuvo frente a la mesa.

-Aquí tenéis. Un mocaccino para ti...- puso la taza frente a Harumi.-Y otro para el manantial de sabiduría.- bromeó de nuevo, poniendo la otra taza frente a Aly.

Ésta frunció el ceño, cogió su taza y bebió un sorbo, sonriendo.

-El mejor mocaccino que he probado en mi vida.- repuso.

-Yo invito.- saltó Harumi, sacando de su bolsillo de la chaqueta varias monedas y pagándole a la camarera, que se alejó.

-¿Por qué? Quería invitarte yo.- dijo Aly.

-¿Qué menos puedo hacer por una amiga?- repitió Harumi la frase que Aly había dicho segundos antes, cogiendo su taza mientras sonreía y dando un buen sorbo.



Liam, saliendo de su coche, llegaba al backstage muy contento tras su breve cita en el Starbucks con Melanie. Tenía un ensayo con sus cuatro amigos. Niall, Zayn y Louis estaban sentados sobre el escenario.

-¿Lo habéis arreglado?- preguntó Louis al ver llegar a su amigo.

-Cuenta la leyenda que antes se decía "hola..."- bromeó Liam, con su chaqueta colgada de un hombro.

Niall rió a carcajadas.

-¡Dinos! ¿Lo habéis arreglado o no?- insistió Louis, poniéndose de pie.

-Sí.- asintió Liam, con los ojos brillantes.

-¡Genial!- exclamó Zayn, sonriendo.

-¡Enhorabuena!- añadió Niall.

Los tres bajaron del escenario y abrazaron a Liam. Se separaron del abrazo y Louis se dirigió al escenario de nuevo.

-¿Aún no ha llegado Hazza?- preguntó Liam.

-No, Harry Potter aún no ha llegado.- bromeó Niall.

Zayn se rió.

-Esperemos que llegue pronto, él siempre es puntual en los ensayos...- empezó a decir Liam, cuándo oyeron la puerta abrirse, y con paso cansado, entró Harry.

-¡Harreeeeeeeeeeey!- chilló Niall corriendo hacia su amigo de ojos verdes. Se lanzó sobre él y ambos cayeron al suelo, Niall medio encima de su amigo.-¿Por qué has tardado tanto?-

-¿Por qué me aplastas de ésta manera?- replicó Harry con otra pregunta.

-No sé, me alegraba de verte.- dijo el rubio con su voz inocente.

-Yo también me alegro de veros.- Harry le alborotó el pelo a Niall y ambos se levantaron del suelo para ir al escenario.

Los cinco se prepararon y empezaron a ensayar One Way or Another, pero Harry desafinaba bastante, cosa rara en él, ya que siempre cantaba de forma impecable. Los otros cuatro fruncían el ceño durante los solos de Harry, y se miraban entre ellos. Liam exclamó de repente:

-Altooo.-

Todos dejaron de cantar. Liam y Niall se miraron entre ellos.

-¿Por qué paramos?- preguntó Zayn.

Liam señaló a Harry con la cabeza y Zayn reprimió una risita.

-Harry, amigo, te lo diré de forma educada...- dijo Louis frotándose un ojo.-¿Podrías dejar de cantar cómo una gata en celo metida en una batidora con la velocidad de batido al máximo, por favor?-

Harry, sin soltar su micrófono, juntó las manos tras la espalda y sonrió encantadoramente.

-Louis, querido, que ostia te daba.- comentó sin perder su sonrisa.

-No, en serio, ¿qué te pasa hoy?- preguntó Zayn acercándose.-Desafinas más que Rebecca Black.-

Liam soltó una risita. Harry rodó los ojos mientras sonreía. Bajó la vista y suspiró.

-No me pasa nada.-

<<Me pasa absolutamente todo.>> pensó su cabecita cubierta por rizos castaños.

-Ya, claro...- ironizó Niall.

Harry bajó la vista de nuevo, pensando en que CASI había besado a Brianna... Buf, menudo subidón había sentido en el hospital.

-Por cierto, ¿ésta mañana dónde la has pasado al irte de casa de Zayn?- preguntó Liam.

-Se fue al hospital a ver a su madre.- intervino Niall.

-Ah, sí, yo sólo sabía que te fuiste de repente. ¿Cómo está tu madre?- preguntó Liam.

-Mucho mejor.- sonrió Harry.

-Bien. Comencemos de nuevo.- dijo Louis.-Y espero que ésta vez, Harry, tú también cantes mucho mejor.-

Éste suspiró mientras se llevaba el micrófono a la boca, con la música comenzando a sonar de nuevo.



-¿Así que mamá se inventó éso de que yo tenía pérdidas de memoria y ésas cosas?- preguntó Celine.

Iba paseando por Central Park, agarrada del brazo de su gemela, la cuál sostenía un paraguas.

-Así es.- Faline tenía su mano derecha metida en uno de los bolsillos de sus shorts vaqueros, y con su mano izquierda sujetaba el paraguas.-Mamá no quería que te enterases tan pronto de mi existencia así que al saber qué me escapaba del hotel en el que me tenían, te dijo que tenías ataques de bipolaridad y pérdidas de memoria. Se lo inventó para que nadie sospechara de nada, principalmente tú.-

-Ya... Y yo me lo creí... Se lo dije a Harry una vez cuándo me lo encontré por la calle.- dijo Celine con su vocecita.

-¡¿Harry?! ¡¿DÓNDE?!- exclamó Faline mirando a todos lados.

-No, no, no está aquí.- Celine trató de agarrar el paraguas que Faline había alejado de ellas dos al estirar los brazos en busca de su amado.

-Ah, ¿para qué lo nombras entonces?- gruñó Faline.

Celine suspiró ante la leve locura de su hermana gemela. Apretó con un poco más de fuerza el brazo con el que Faline sostenía el paraguas sobre ellas dos. Por primera vez, Celine escrutó el vestuario de Faline: shorts vaqueros y una camiseta negra con el símbolo de Nirvana en amarillo, además de deportivas negras. Mientras que ella llevaba un vestido rosa muy pálido por las rodillas y zapatos planos del mismo color, además de una chaqueta. Desde luego tenían gustos muy distintos a la hora de vestir.

-¿Cómo es la vida en Rusia?- preguntó Celine tras unos minutos de silencio.

-¿Eh? Ah.- pronunció Faline con aire distraído.-Querrás decir cómo es la vida en un orfanato en Rusia.- repuso, poniendo énfasis en la palabra "orfanato."

-Sí.- asintió Celine.

-Pues... Normalita. No tan dramática cómo la pintan algunos. Al menos en mi orfanato, no. Se vivía bien ahí- explicó la guapa joven.-Cada mañana desayunábamos en el comedor del orfanato y luego estudiábamos en clases y bibliotecas. Por la tarde teníamos un horario de dos horas de salida y un toque de queda, y en época de exámenes no podíamos salir. Pero, cómo ya dije ayer en la comisaría, a veces me escapaba del orfanato con otros niños y niñas para ir a hacer el gamberro por ahí.- Faline rió recordando aquellos tiempos.-Pese a no saber nada sobre mi propia vida, yo era feliz ahí.-

-Y... ¿aquí? ¿Eres feliz?-

-Hombre, el poco tiempo que he pasado aquí he estado vistiéndome cómo tú (salvo un día que me harté de tantas flores y coloridos y me puse mi camiseta de Nirvana, ésta que llevo ahora,) colándome en el insti, haciéndome pasar por ti y paseando por la ciudad. No ha estado mal.- respondió Faline.-Pero cómo ya sabrás, anteayer pasé la noche en el almacén que ibais a visitar tú y algunos compis del insti, y no fue muy cómodo dormir en un viejo almacén abandonado. Pero sobreviví.- rió de nuevo.-Además, he dormido en sitios menos cómodos.-

-¿En serio?- preguntó Celine, mirando a su gemela.

-Sí, en Rusia. Una vez, hace un año, los del orfanato hicimos una excursión organizada por la dueña, y fuimos a dormir al bosque. Fuimos a un gran claro y pusimos sacos de dormir sobre el césped. Todos, incluidos algunos profesores, estuvimos durmiendo bajo las estrellas.-

-¿En serio dormisteis fuera?- Celine abrió sus ojos cómo platos.

-Sí. En sacos de dormir, sobre el césped. Cómo hacía un buen tiempo, no teníamos frío, y pudimos ver las preciosas estrellas justo antes de cerrar los ojos. Era increíble.- sonrió Faline.-Lo malo llegaba por la mañana. Al abrir los ojos, lo primero que veíamos era el sol en lo alto del cielo, y se nos quemaban los ojos. Yo me quedé atascada en mi saco de dormir, parecía un gusanito.- rió por enésima vez.-Tardaron cómo cinco minutos en arreglar la cremallera de mi saco de dormir, cinco minutos los cuáles me pasé con cara de póquer metida en mi saco y con sólo mi cara al descubierto.-

Celine también se rió por lo bajo.

-Parecerías Finn de Hora de Aventuras. Cuándo duerme se mete en un saco de dormir que le cubre todo el cuerpo menos la carita, y parece un gusano.- comentó.

-En Rusia no echaban éso. Bueno, o quizá sí, pero en el orfanato no teníamos demasiados canales de televisión. Pero el poco tiempo que llevo aquí, miré algunos capítulos en la tele de mi habitación del hotel. Es una serie divertida.- asintió Faline mirando hacia adelante.

Celine seguía cogida del brazo de su hermana. Fue entonces cuándo notó que, pese a estar delgada cómo ella (bueno, eran gemelas, qué menos...) Faline estaba bastante fuerte. En los brazos se le podían notar los leves bultos de los músculos. ¡Quién lo diría! A primera vista ni se notaba.

-¿Hacíais ejercicio en el orfanato?-

-Durante dos meses seguidos estuvimos estudiando allí todo tipo de deportes. Pero éso fue hace tres años, que recuerdo perfectamente que yo estaba en los 14. Me di cuenta de que me gustaba y era bastante buena en ellos, así que algún día a la semana hacía aeróbic en mi cuarto cuándo salían mis compañeras de dormitorio, o si no, corría haciendo footing por toda la ciudad durante las dos horas libres que teníamos por la tarde.- explicó su gemela mayor.

-Oh.- Celine observó sus propios brazos, cómo palillos pálidos.

-Mi ejercicio favorito era ése de escalar por una cuerda.- explicaba Faline.-En el pequeño gimnasio del orfanato había una soga de ésas, y todos teníamos que escalarla hasta arriba y tocar la campanita que había en el techo. Yo lo hacía a la velocidad de la luz y me lo pasaba bomba.-

Celine sonrió y ocultó su mano libre tras su espalda, gesto que siempre hacía para mostrar más interés.

-¿Y a ti? ¿Te gusta el deporte?- preguntó Faline mirando a su gemela menor por unos segundos.

-No mucho... Más que nada porque soy muy mala. Y torpe. Siempre me caigo.- explicó Celine con su vocecita.

-¡Qué mona!- rió Faline.-En el orfanato al que yo iba también había una chica mala en deportes que siempre tropezaba.-

Celine soltó una risita.

-Siempre he sido pésima en deportes. Es raro que no acabe por los suelos.- admitió.

Faline volvió a reír con alegría. Justo entonces oyeron pasos. Giraron sus cabezas para ver qué ocurría. Aly y Harumi iban a unos metros detrás de ellas, ambas sujetando sobre sus cabezas la chaqueta de Aly.

-¡Aly! ¡Harumi!- exclamó Celine.

-Ah, hola.- saludó la rubia.

-¿A dónde váis?- quiso saber Faline, aún sujetando el paraguas.

-Venimos de tomar un café y ahora iba a llevar a Harumi a su casa.- añadió Aly con una leve sonrisa.

-Exacto.- asintió Harumi.

-Estáis empapadas.- comentó Celine.

-No me digas...- ironizó Aly.

-Y más que nos vamos a empapar.- suspiró Harumi.-La chaqueta de Aly no es que nos cubra demasiado...-

Faline se rascó la barbilla con su mano libre.

-Hmmm... ¿Caben cuatro personas bajo un paraguas?- preguntó.

Aly, Celine y Harumi se miraron. Las tres adivinaron lo que Faline se proponía y Aly sonrió.

-Sólo hay un modo de averiguarlo.- dijo quitándose su chaqueta de encima de la cabeza y estrujándose un mechón de su cabello rubio. Cogió a Harumi de la muñeca y las dos rodearon a las gemelas, apretándose contra ellas bajo el paraguas. Aly apretujaba a Faline y Harumi a Celine. Las cuatro rieron.

-¡Pues sí, cabemos!- exclamó Harumi.-Muy justitas, pero cabemos.-

-Me estáis estrujando.- gimoteó Celine con su voz aniñada.

Faline y Harumi rieron, cada una a un lado de Celine, y Aly se apretujó más contra Faline, la cuál seguía sosteniendo el paraguas.

-Vamos.- apremió Faline.

Las cuatro caminaron bajo el paraguas, muy apretujadas y riéndose por lo bajo.

-Ésto es ridículo, somos cuatro chicas bajo un paraguas.- espetó Aly.

-Pareceremos subnormales.- rió Faline.

-Sí, iremos de éste modo por lo que queda de Central Park.- añadió Harumi.

Celine soltó una suave risita y las cuatro, riendo, sorteando charcos y bromeando, siguieron caminando apretujadas bajo el paraguas que Faline sostenía.

~~~

-Ésta vez el plan no fallará.- decía Holly.-He contratado a otra matona y te acompañará la próxima vez que vayas a capturar a Alyson.-

Una mujer alta, de cabello rubio platino y ojos verdes sonrió e hizo un saludo militar pero más despreocupado. Holly le hizo un gesto con la mano y su nueva secuaz se retiró.

-Soy capaz de hacerlo sólo.- dijo el hombre que trabajaba para ella.

-¡Sí, claro, bien que lo demostraste la otra vez cuándo te dió una buena patada en los huevos! O éso me dijiste.-

-Le juro que es verdad.-

-Vergüenza me das... Te dejas patear por una niña.-

-Deje de echármelo en cara, por favor.-

-Olvídalo. Eres un completo inútil.- sentenció Holly con dureza. 

La lluvia golpeaba el tejado del pequeño escondite abandonado en el que estaban.

-Lo que no entiendo, señorita Scally, es por qué se empeña en chantajear al señor Horan. Yo creo que...-

-¡Ya te lo dije!- interrumpió ella a su aliado.-Quiero conseguir fama de nuevo. Cuándo fui a verle a Irlanda sólo quería analizar la situación. Tiene que parecer que soy su novia de nuevo para poder hacerme famosa otra vez. ¡No soy noticia desde hace siglos!- 

-¿Pero por qué no aprovecha la fama que ya ganó saliendo con él por primera vez? Yo creo que usted es demasiado joven para hacer éste tipo de cosas.-

-¿Vas a darme lecciones de vida, tú, qué te ganas la vida cómo matón y que además trabajas para mí?- rió Holly.-Por Dios. Volver a relacionarme con los mismísimos One Direction me relanzaría. Los mensajes que lancé en Twitter metiéndome con Niall y con las Directioners fue un intento en vano por llamar la atención de nuevo. Necesito servirme de la fama de ésos chicos otra vez. Tengo que recuperar mi reputación.-

-Pero insisto, usted es demasiado joven para...-

-¡Que te calles! Más se pasó la Corinder ésa. Así que cierra el pico.-

-Pero ella es hija de multimillonarios. ¡Y mírela! Ahora está en el manicomio.-

-Que te calles.- ordenó Holly entre risas.-Nadie va a poder detenerme.-

El trabajador de la joven suspiró y fue a retirarse.

-Por cierto.- lo detuvo ésta.-Recuerda el plan. Cuándo yo te avise, sabotearéis su casa.-

El hombre asintió de mala gana. Pero, ¿de qué casa hablaba Holly? ¿De la de algún chico de la banda de One Direction? ¿O de la de la propia Aly? 


Kazuma y su marido Hayato se lanzaron a abrazar a su hija. Ésta les había explicado que gracias a Aly estaba decidida a dejar la bulimia. Aly sonrió con ternura mientras contemplaba el abrazo de Harumi con sus padres. Éstos también se acercaron a ella.

-¡Gracias, Aly! Eres un encanto.- dijo Kazuma abrazando a la mejor amiga de su hija.

-¡Sí!- añadió Hayato, con su marcadísimo acento japonés. Era posiblemente el que más acento tenía de los tres miembros de su familia.

-No hay que agradecerme nada.- sonrió ella.-Bueno, hoy ha sido un día muy largo, así que me voy ya a mi casa.-

Harumi y sus padres abrazaron a Aly y luego ésta fue a su casa. Llegó y Lara le puso a Talia en brazos antes de darle un beso. Richard también besó en la cabeza a Aly y por último Cindy.

-¿Qué tal dormiste en casa de Zayn?- preguntó Cindy.

-Muy bien. Dormí con Melanie y con Harumi, cómo hace años que no hacíamos.- rió la joven.

-Me alegro de que lo hayas pasado bien.- sonrió Richard rodeando con uno de sus brazos a Aly.

-¡Aunque espero que no vuelvas a faltar al instituto sin motivo!- exclamó Lara.

-No te preocupes, mamá. Los chicos se ocuparon de justificar las faltas, al fin y al cabo controlan el insti a medias...- respondió Aly sentándose en el sofá con Talia en sus rodillas.

Poco después, Aly cenó con sus padres y con Cindy mientras Talia dormía. Acto seguido fue a su habitación y se puso el pijama. Se lavó los dientes y se acostó. Por fin podía relajarse un poco. Con su sonrisa de siempre, cerró los ojos, y en pocos segundos se quedó dormida.