martes, 26 de marzo de 2013

67- ¡Fuera máscara!

Harry abrió sus lagañosos ojos verdes, la noche anterior había llorado en la cama hasta quedarse dormido. Su madre había tenido un accidente de coche por su culpa, porque en un bar de Starbuck se le había escapado un comentario sobre lo que le ocurría a Niall.
Éste tampoco había pasado muy buena noche. Aunque el abrazo y el beso de Aly le habían animado mucho, se sentía mal por Harry, todo y que no sabía que el accidente de Anne había sido porque a su amigo británico se le había ido la lengua accidentalmente en un Starbucks. El rubio suspiró, se removió de nuevo en la cama y finalmente se levantó. Rascándose la nuca, se quedó sentado en la cama unos instantes, hasta que finalmente se puso de pie y decidió ir a despertar a su amigo, sin saber que ya estaba despierto. Llamó a la puerta con los nudillos y entró.

-¿Harry? ¿Estás despierto?-

-Sí.- respondió el cantante de cabello rizado incorporándose en la cama y frotándose los ojos.

-Vamos, tenemos que desayunar e ir al insti. Es martes y día de asignaturas importantes.- dijo acercándose a la cama. Harry se tapó la cabeza con la almohada.-Veeeenga.- dijo Niall con gesto impaciente, cogiendo la almohada y quitándosela a Harry de la cabeza.

Éste suspiró y se destapó, mientras se sentaba en la cama.

-Además, hoy hay un examen importante, recuérdalo.- dijo Niall saliendo del dormitorio.

-Tranquilo, tranquilo... Lo recuerdo.- bufó el cantante.


Aquella mañana las clases transcurrieron con normalidad, aunque Harry estaba muy decaído, y no era de extrañar, puesto a que su madre estaba crítica en el Lenox Hill. Aly y los otros cuatro chicos de la banda lo abrazaban sin parar durante los recreos y le daban muchos ánimos. Él, aunque les agradecía todo el apoyo, seguía nervioso y triste, y no le había comentado a Niall que, sin querer, había mencionado algo sobre su problema en un bar de Starbucks...
En la clase todos se preparaban para hacer el examen, y el profesor fue entregándolos. Aly miraba el examen, con boli en mano, sabiéndose todas las respuestas debido a lo mucho que había estudiado y todos los deberes que había hecho, así que empezó a escribir rápidamente y con precisión. Niall, un par de mesas más atrás, sudaba a chorros y el boli se le resbalaba de las manos. Harry, con cara larga, hacía garabatos de mala gana en su pupitre. Brianna estaba sentada detrás de él y se estiró sobre la mesa, alargó la mano y le dió una colleja a Harry en la nuca.

-¡Aaay!- el cantante se frotó la nuca y se giró.

-¡No se garabatea en las mesas!- le riñó la joven de lisa melena castaña oscura.

-¡Mira quién habla!- se burló Harry.-¡La que empezó a escribir "PewDiePie" en los pupitres!-

Brianna bufó.

-¡¿Y a ti quién te ha dado permiso para tocarme?!- exclamó Harry en voz baja.

-No es la primera vez que te toco y lo sabes.- dijo Brianna de pronto algo más calmada. Se... ¿Se estaba sonrojando?

Harry recordó lo ocurrido con ella en la biblioteca, cómo cayeron (torpemente al suelo) y cómo Brianna había caído sobre él. Sacudió la cabeza y también se sonrojó, aunque con mirada enfadada.

-Éso fue un accidente.- se excusó.-Perdí el equilibrio y te arrastré conmigo sin querer.- empezó a darse la vuelta para mirar la pizarra.

-Ya, claro...- se burló Brianna.

Harry se giró de nuevo rápidamente para fulminarla con la mirada. Se giró al notar que el profesor depositaba el examen en su mesa y, con pulso tembloroso, empezó a escribir. A los pocos minutos su boli azul se quedó sin tinta.

-Ah, mierda...- suspiró haciendo un gesto con los hombros, cómo diciendo "Venga ya."

-¡No digas palabrotas en clase!- gritó Brianna detrás de él, mientras escribía rápidamente.

-Se me ha acabado la tinta del boli, lista.- masculló el cantante.

-¡Ya he acabado, profesor!- exclamó Brianna poniéndose de pie y alzando su examen.-Lamento haber tardado, es que lo he repasado y... En fin.-

Y sólo había tardado tres minutos mal contados. Harry la miraba de reojo con el ceño fruncido. Brianna recogió todas sus cosas en un estuche (menos un boli) y se colgó su elegante mochila a la espalda. Agarró su boli y al pasar por el lado de la mesa de Harry, le golpeó suavemente la cabeza de rizos castaños con el boli y luego lo dejó caer en la mesa.

-Te lo presto. Devuélvemelo en el recreo, estaré en mi taquilla.- dijo.-¿Sabes dónde está, verdad?-

-Sí, tranquila...- Harry agarró el boli de la mesa con una mala ostia increíble.-Estoy familiarizado con ella, al fin y al cabo me choqué con la puerta de tu taquilla por tu culpa...-

Brianna puso cara de fastidio mientras movía la boca y murmuraba algo haciéndole burla a Harry, y luego pasó por la mesa del profesor, le entregó el examen y salió del aula.
Harry hacía el examen con gesto triste, y es que no podía dejar de pensar en el accidente que había tenido su madre el día anterior. Tres días después de su cumpleaños había presenciado a su madre en el hospital y herida. Estaba muy afligido.
Finalmente todos fueron acabando el examen y salieron al recreo.
Era día 5 de febrero y cada vez se iba notando más la llegada del buen tiempo. Aquél día todo el Blue Moon High era pura calma, excepto por los chicos de la banda de One Direction que estaban afectados por lo de la madre de Harry y el secreto problema de las amenazas a Niall. Estaban sentados sobre el césped con Aly y Harumi, y Harry se levantó.

-Voy a devolverle a Brianna su boli.- dijo con voz triste.

-Uuuuh, muy bieeeen.- intervino Harumi con voz pícara.

-Jajá-jajarl.- expresó Harry, sin el más mínimo atisbo de risa.

Entró y caminó por los pasillos. Brianna guardaba cosas en su taquilla y cerró la puerta de ésta, topándose con Harry. Éste tenía la espalda apoyada en la taquilla de al lado y miraba al suelo. Sin mover nada más que un brazo, le tendió el boli a Brianna.

-Tu boli.-

-Gracias.- Brianna cogió el boli de la mano de Harry con la misma mala ostia que éste había cogido el boli de la mesa.

-A ti por prestármelo.- Harry se giró con ojos llorosos, cada segundo pensando en su madre y en el accidente que había tenido por su culpa. Dió unos pocos pasos cuándo Brianna exclamó:

-¡Oye!- acto seguido bajó un poco la voz.-Tienes algo raro en los ojos.-

Harry se giró, seriamente enfadado.

-Son lágrimas, idiota.- dijo.

Brianna se puso muy seria de repente.

-Mi madre tuvo ayer un accidente de coche y está en el hospital, inconsciente.- mientras hablaba, Harry movía los brazos con ojos rojizos y sorbiendo por la nariz.-Ha tenido un accidente por culpa de mis pensamientos en voz alta y ésto nunca me lo voy a perdonar. Y ahora, déjame en paz.-

Fue a girarse de nuevo y caminó, respirando hondo y con los ojos aún llorosos. Brianna, inmóvil, se quedó callada, de repente sintiéndose mal por Harry. Se le revolvieron las tripas y entreabrió la boca, notando una angustia repentina. Aquél tono de voz y aquella mirada llorosa de Harry no le habían hecho sentir bien en absoluto. Tragó saliva y apoyó la espalda en su taquilla, quedándose con mal sabor de boca y una pena enorme por Harry. Tenía que saber más sobre el asunto.

Horas después tocó el timbre. Había llegado la última hora, puntual y liberadora. Todos los alumnos salían a trompicones del instituto. Aly caminaba entre la multitud de estudiantes cuándo alguien la agarró del brazo y la detuvo. Se giró para encontrarse con Ronna.

-¡Hola, Aly!- la saludó.

-¡Ronna! ¿Qué tal?- sonrió la rubia.-¿Qué pasa?-

-Oye, de nuevo quería hablarte de tu talento cantando. Ayer nos dejaste a todos con la boca abierta y Cher te hizo reverencias. ¡Se arrodilló ante ti! ¿No te das cuenta de la voz que tienes cantando?-

Aly rodó los ojos.

-Ronna, te lo agradezco, pero yo no sirvo para cantar. No quiero hablar más del tema.- sonrió a medias.

-¡¿Que no sirves para cantar?!- Ronna se echó a reír a carcajadas. Luego miró de nuevo a Aly.-¡Aly! ¡Me hiciste sentir en paz con el mundo entero al cantar! Tienes una voz preciosa, y no lo digo cómo quién lo dice por decir algo, lo digo en serio. ¡Tienes un tesoro en la garganta! ¡Nos dejaste a todos estupefactos...! Tu voz... Era tan sedosa y dulce, y además iba perfecta con el ritmo calmado de la canción... Aly... ¡Cantas cómo un ángel! ¡Hasta hiciste llorar a Mairi y a Rodrick!- gritó.

Aly se frotó el flequillo lacio y rubio.

-No creo que sea para tanto.- comentó.

-¡Aly que tienes una voz increíble!- gritó Ronna, ya un poco harta de que Aly no se diera cuenta de la voz que tenía.

Ésta bajó la vista.

-¡Tienes que continuar en clase de canto!- exclamó la chica de pelo ondulado y negro, mirando sonriente a Aly.-Tu talento no lo tiene cualquiera.-

Le dió dos palmaditas a Aly en un hombro y se alejó. Aly suspiró y se dirigió a su casa.

Mientras tanto, Louis, Zayn y Liam fueron a entrar a la limusina. Niall y Harry también lo hicieron aunque sentían que alguien les estaba observando. Los cinco hablaban y reían en la limusina con total tranquilidad, sin saber que pronto las cosas darían un giro drástico. Cuándo Louis, Zayn y Liam bajaron al llegar a sus respectivas mansiones, la limusina se movió durante una media hora, aún con Niall y Harry cómo pasajeros, y se dirigió por un camino extraño, oscuro y abandonado. Finalmente se detuvo en un callejón.

-¿Ryan? ¿Dónde estamos?- preguntó Niall.

Harry miraba en su móvil fotos de su madre.
El conductor de la limusina giró la cabeza para mirarlos, y Niall y Harry se dieron cuenta de que... ¡no era Ryan! Asustados, se miraron y volvieron a mirar al chófer.

-¿Quién es usted?- preguntó Harry guardándose el móvil en el bolsillo de un pantalón.-¿Dónde está Ryan, nuestro chófer?-

-¿Será que nuestro mánager lo ha despedido y ha contratado a éste? No lo entiendo, Ryan hacía un buen trabajo cómo chófer...- se dijo Niall.

-No os preocupéis, jovencitos.- el hombre sonrió misteriosamente.-Pronto lo entenderéis todo.-

De repente, se sacó una especie de pistola de la chaqueta y le disparó dos dardos a los chicos, dándoles en el cuello. Éstos soltaron un gritito de dolor y se sujetaron el cuello. Lo que no sabían era que eran dardos somníferos, cómo los que usaban los veterinarios para atrapar a animales feroces. Harry se cogió el dardo del cuello y se lo quitó, con una mueca de dolor en la cara.

-¿Niall?- preguntó, sosteniendo en las manos el dardo que se había quitado del cuello.-Estoy mareado...-

-Yo también...- respondió Niall con voz pastosa. Se puso una mano en la cabeza. Se habría caído al suelo de no ser porque él y Harry estaban sentados. Con dificultad, también se agarró el dardo pinchado en su cuello y se lo quitó. La cabeza le dió vueltas. Dejó caer el dardo al suelo y cerró los ojos, apoyándose en un hombro de Harry y durmiéndose.

-¿Qué nos habéis hecho?- preguntó Harry despacio y también con la voz pastosa. Terminó la frase justo a tiempo, porque el dardo también se le cayó de la mano, sus ojos verdes se cerraron y en cuestión de segundos se durmió, al igual que Niall acababa de hacer.


Lejos de allí, Brianna se encontraba en el hospital Lenox Hill. Había comprado flores, había conducido hasta allí y había preguntado por la habitación en la que se encontraba Anne Cox. Estaba en el dormitorio dónde se encontraba la mujer inconsciente. La joven chica sujetaba el ramo de flores entre las manos y miraba a Anne. Bajó sus ojos verdes y suspiró.

-Sé que no me oirás, pero venía a traerte ésto. Conozco a tu hijo. Bueno, no me llevo precisamente bien con él, pero...- volvió a suspirar y se interrumpió a sí misma.

Con cuidado, depositó el ramo de flores sobre el pecho de Anne.

-Espero que te recuperes.- dijo juntando sus manos tras la espalda y bajando la cabeza de nuevo.

Estuvo en silencio un rato, mirando al suelo, hasta que la puerta de la habitación se abrió y entró Gemma, que hasta entonces había estado en la cafetería del hospital comiendo algo rápido y no sabía de la visita de Brianna.

-¿Quién eres tú?- preguntó desconfiada, cerrando tras de sí la puerta de la habitación.

Brianna se giró sorprendida y se calmó al reconocer a Gemma Styles.

-¿Yo? Eh... Me llamo Brianna. Voy a clase con tu hermano. Me enteré hoy de lo de vuestra madre y venía a traerle flores. Lástima que aún no haya despertado.- dijo.

-Ah...- Gemma vió el ramo de flores puesto sobre Anne.-Gracias por tu visita, es muy amable por tu parte.-

-En fin, ya me voy.- Brianna se frotó los vaqueros y se dirigió a la puerta de la habitación.

-Muchas gracias, ¿eh?- Gemma le dedicó una sonrisa.

Brianna asintió con una sonrisa cerrada y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.


Mientras tanto, Aly estaba en su casa. Había cogido la guitarra española que su padre tenía desde hacía 25 años y con la que Aly tocaba canciones de pequeña. Se había sentado en su cama y había empezado a tocar la canción "Make me Wanna Die" de Taylor Momsen con la guitarra, hecha de madera. Había tocado un par de veces la canción con la guitarra pero sin cantar. Al final empezó a tocarla una tercera vez y cantó el estribillo:

-You make me wanna die, I'll never be good enough... You make me wanna die, and everything you love...- se paró en seco. Le acababa de prestar atención a su propia voz y se había dado cuenta de que, en efecto, era bonita. Sedosa y dulce, justo cómo había dicho Ronna. El día anterior se había sorprendido mucho al ver que emocionaba a varios de sus compañeros de clase. Bajó la vista, pensativa. Jamás se habría imaginado que tenía semejante voz cantoral.

Fuera de su habitación, por el pasillo, pasaba Cindy, dirigiéndose a su propio dormitorio. Aly cogió aire y volvió a tocar la guitarra, mientras continuaba cantando:

-... Will burn up in the light... Every time I look inside your eyes.... You make me wanna die.-

Cindy se detuvo en seco y abrió del todo sus ojos azules. Irrumpió en el cuarto de su hermana mayor, abriendo la puerta con tanta fuerza que se estampó contra la pared.

-¡¿Qué cantante es ésa?!- preguntó a voces, fascinada ante aquella voz.

-¿Eh?- preguntó Aly, confundida.

-¡¿Que quién estaba cantando?!-

Aly se sonrojó.

-Pues... Yo...-

-¿Tú?- Cindy señaló incrédula a su hermana mayor.-¿En serio?- se acercó a la cama.

-S-sí...- Aly dejó la guitarra española de pie en el suelo, junto a la cama, y abrazó un cojín.

-¿En serio?- repitió Cindy. Se sentó en la cama junto a su hermana mayor.-¡¡Es la mejor voz que he oído!!- chilló.

-¿De verdad?- Aly estaba muy ruborizada.

-¡Que sí! ¡Dios! ¡Canta otra vez!- pidió sonriendo.

-No, no...-

-¡Que sí! Ayer estuviste hablando con mamá y conmigo de éso en el salón, pero... ¡Nunca me imaginaría que cantases tan bien!-

Aly abrazó el cojín con más fuerza.

-¡En serio, tienes la mejor que he oído en toda mi vida!-

-Bueno, tienes 13 años, tampoco es que hayas vivido mucho...- se burló Aly.

-Oye, no te pases conmigo que no pienso portarme mejor contigo sólo porque tengas una voz angelical.- bromeó Cindy.-¡Anda, canta otra vez, porfa!-

-¡Que no!- Aly enterró la cara en el cojín.

-¡Que sí!- replicó Cindy.

-¡Que no!-

-¡Que sí!-

-¡Que no!-

~~~

Niall abrió sus ojos con dificultad. Estaba mareado y la cabeza le daba vueltas. Notó un dolor en el cuello y recordó todo lo ocurrido varios minutos atrás. Tenía un pañuelo atado alrededor de la boca y estaba sentado en el suelo con las rodillas cerca del pecho, y tenía sus manos atadas delante de él. Giró la cabeza. Tras él estaba Harry, aún dormido y también con la boca amordazada. Tenían las espaldas pegadas. De repente oyó una risa femenina. Harry también despertó, abriendo sus ojos despacio. 

-¿Mmm?- preguntó confundido el chico de rizos castaños. Se encontraba atado de manos y con la boca tapada por un pañuelo. Su espalda estaba pegada a la de Niall, y Harry agradeció que así fuera.

-¡Mmmmmfffffmmm!- trató de gritar Niall, queriendo comunicarse con Harry.

-¡Mmmm!- respondió Harry.

-Mmmñññ...- murmuraba Niall.

-¿Mmm?- Harry agitó sus manos atadas.

-¡Mñññ!- exclamó Niall.

De repente oyeron unos pasos lentos de tacón y se callaron, asustados.

-Manteniendo conversaciones aún con los hocicos tapados...- dijo una voz femenina.

Niall reconoció ésa voz.

-¿Mhmhm?- preguntó.

-Sí, Niall, cariño, soy yo.- respondió la voz femenina. La silueta de una chica se formó ante ellos, aunque no podían verla por la oscuridad.

Harry también empezó a reconocer la voz de la chica.

-¡Mmmmmm!- gritó, asustado, mientras sus rizos castaños temblaban junto con todo su cuerpo.

-Tranquilos.- dijo suavemente la joven, aún escondida en la sombra.-Sé que seguramente habréis sospechado de mí, o puede que no.- dijo.-Pero ay, Harry, ayer en el Starbucks te oí hablar sobre "algo" que le pasaba a Niall y enseguida supe que él no se había callado cómo le pedí que hiciera, aunque fuera por mensajes anónimos.-

-¡Pfffmmm!- bufó Niall, riñendo a Harry.

-¡¡Mgñmgñmmmm!!- se defendió éste.

-Mmm, ñññmmmf...-

-¡Mmmhhhhhhh!- exclamaba Harry, dando pequeños saltitos de culo en el suelo. 

-¡Mffffffmmmmmffff!- añadió Niall.

-Relajaos, acabaréis haciéndoos daño.- dijo la misteriosa chica.-Niall, cielo, ¿por qué no eres más comprensivo? Yo estaba intentando ganarme tu cariño de nuevo...-

-¡Mmmmhhhhhhmmmm!- Niall se removía, asustado y furioso.

-¡Pfm!- Harry se quedó quieto y, con las manos aún atadas, intentó rascarse la zona del cuello en la que le habían disparado el dado somnífero.

-No intentéis escapar, nadie sabrá dónde estáis y a ti, Harry, te he quitado el móvil.- alzó una mano y Harry entrevió la silueta de su móvil.-En fin, portaos bien en mi ausencia. Ya veré que hago con vosotros.-

-¡Mmmmñññññ, hhhmmm!- chillaba Niall, sin poder hablar.

La chica avanzó unos pasos.

-Tranquilos, no estaréis en ésta habitación mucho tiempo...- dijo acercándose a la luz. Los chicos, aunque ya sabían quién era, pudieron verla con su cara de chica egoísta...

Holly Scally esbozó una sonrisa maliciosa, con las manos en las caderas y sin soltar el móvil de Harry.

-...Ya que, probablemente pronto os esconda en un mejor lugar.-



Melanie se encontraba en la mansión de Liam con él. Ambos estaban despeinándose mutuamente en uno de los sofás, riendo y pasándolo bien. Liam vestía una camiseta blanca de manga corta y pantalones vaqueros, y Melanie una elegante camisa sin mangas azul oscuro y pantalones pitillo negros. No paraban de despeinarse en el sofá, ambos soltando grititos y risas.

-¡Ya está, Liam! ¡Ya está! ¡Me vas a dejar fatal el flequillo!- gritaba Melanie.

-¡No!- bramó Liam mientras seguía despeinando a su novia.

Ambos alborotaban el cabello del otro frenéticamente mientras reían sin cesar.

-¡Que pasado mañana tengo una sesión de fotos!- gritó la chica.

-¡Me da igual!- bromeó Liam a voces, mientras continuaba despeinando el cabello color café de Melanie.

Ésta soltó otra alegre carcajada y se levantó repentinamente del sofá, haciendo que Liam cayera boca abajo y prácticamente besara (o mejor dicho, se comiera) un cojín.

-¡Mira cómo me has dejado el pelo!- lo regañó Melanie, aunque sin retirar su radiante sonrisa.

-Se siente, no fui yo el que se metió con el flequillo de Liam Payne.- dijo Liam subiendo sus propias piernas al sofá y cruzándolas cómo los indios.

-Tonto...- bromeó Melanie, sonriente, tratando de arreglarse el pelo descolocado.

-Aunque estés despeinada, seguro que en la sesión de fotos sales preciosa, cómo siempre.- la piropeó Liam.

-Oh, qué dulce, gracias.- Melanie se acercó a él, juntó sus propias manos tras la espalda y se inclinó hacia adelante para premiarlo con un pequeño y suave beso en los labios.

-Oye.- dijo Liam cuándo los labios de ambos se separaron.-Dentro de poco los chicos y yo tenemos otro concierto.- anunció Liam.-¿Vendrás, verdad?-

-Bueno...- Melanie se mordió el labio inferior.-Lo intentaré. Es decir, hace meses volví a París al terminar los reportajes fotográficos de moda aquí, y poco después me cogí las vacaciones para venirme aquí a vuestra llegada de la gira de siete meses por África, y... Nunca se sabe cuándo pueden llamarme de Francia para volver. Llevo un par de meses que prácticamente vivo aquí, y no debo dejar caer mi carrera de modelo, ya que la inicié en París y sería allí dónde debería continuarla.-

Liam frunció el ceño y bajó un poco la vista.

-Pero... Aunque volvieras a Francia... Seguirías viniendo, ¿verdad?- preguntó.

-¡Claro que sí!- sonrió Melanie, dejándose caer a su lado en el mullido sofá.-Ahora que hago el doble de sesiones de fotos y participo en más desfiles, gano más dinero y puedo viajar con más frecuencia, éso sin contar las donaciones benéficas de cada mes.-

Liam le acarició una mejilla con suavidad.

-Tienes un corazón de oro...- suspiró.

Melanie suspiró y cerró los ojos mientras sonreía.

-Igual que tú, Liam.- se acercó más a él y lo abrazó, apoyando su cabeza en su pecho y oyendo los latidos de su corazón.

-¿Sabes? La primera vez que te vi recuerdo que estaba muy callado y supongo que te caería mal... Pero era porque estaba con el corazón roto, acababa de romper con Danielle y tenía clavada ésa espina, pero tú has logrado quitármela y hacer que la herida sane. Eres increíble.- susurró Liam devolviéndole el abrazo a la guapa modelo.

-Oh, qué cuco.- rió Melanie.-Sin duda eres una ternura, aunque éso ya lo sabía yo antes de conocerte en persona. ¡Y además, te encanta estar tranquilo y leer, cómo a mí!-

-Melanie... Aún no has vuelto a París y ya te echo de menos.-

-No seas bobo.- rió Melanie apartándose y mirándolo a los ojos.-Volveré cada poco tiempo. Y estaremos juntos muchas, muchas horas. Ya lo verás.- dijo abrazándolo de nuevo.


Mientras tanto, Niall y Harry seguían igual, hacía pocos minutos que Holly se había marchado, llevándose consigo el móvil de Harry, y ellos dos seguían atados de manos, amordazados y sentados en el suelo con sus espaldas juntas. Niall llevaba un buen rato sacudiendo la cabeza para librarse de la tela blanca que le tapaba la boca, la empujaba con la lengua, movía los labios, pero no se caía. Alrededor de ellos había cajas de cartón, tablones de madera y no demasiada luz. Niall vislumbró una salvación: un tablón de madera que tenía un lateral dentado, formando pequeñas púas afiladas. ¡Quizás con éso lograra cortar las cuerdas!

-¡Mhm!- le dijo a Harry.

-¿Gñññmmm?- preguntó el chico de cabello rizado.

Niall intentó levantarse del suelo, dió un leve saltito, se puso más o menos de pie y cayó de culo al suelo nuevamente. Harry, aunque tenía la boca amordazada, no pudo evitar reírse.

-Gñm...- le hizo burla Niall. Lo intentó nuevamente, se impulsó hacia adelante (no era nada fácil estar sentado en el suelo y levantarse sin ayuda de las manos) y, con equilibrio y fuerza, logró ponerse de pie, aunque se tambaleaba y le temblaban las piernas.

-¿Hmmm?- preguntó Harry girando la cabeza para mirarlo.

-Mnnn...- Niall corrió hacia la tabla dentada de madera y empezó a frotar pacientemente las cuerdas que ataban sus manos contra la tabla.

Al cabo de unos minutos las cuerdas se aflojaron y Niall empezó a intentar separar sus manos para terminar de romper las cuerdas, con esfuerzo iba separando sus manos, y así, las cuerdas, ahora más finas, se rompieron. Niall movió las muñecas doloridas y se retiró la mordaza de la boca.

-¡Lo he conseguido!- comentó.

Harry dió saltitos de culo y agitó sus manos atadas delante de él.

-No, bonito. A ti no pienso desatarte porque sé que te quitarás la mordaza, y no quiero oírte hablar ni una palabra.- lo regañó Niall tanteando con sus manos en todas las zonas de su chaqueta.-¿Cómo pudiste hablar de los mensajes que yo estaba recibiendo?-

-¡Hmmm!- se quejó Harry.

Niall se acercó a él, suspirando, y le bajó la mordaza para que pudiera hablar. Luego se giró y siguió tocándose la chaqueta entera buscando su móvil.

-¡Se me escapó, ¿vale?! ¡Estaba en un Starbucks y ya sabes cómo me pongo con el café! ¡Holly estaría allí y se ve que me escuchó sin que yo me diera cuenta! Sólo dije que era increíble lo que te estaba pasando, no especifiqué ni nada, se me escapó ése comentario por culpa del café y ya está.- se defendía el cantante de cabello rizado.

Niall se sacó el móvil de un bolsillo de la chaqueta, y suspiró, tranquilo. Se dirigió a Harry.

-Ya está, suficiente.- dijo subiéndole la mordaza de nuevo.

-¡Mmmmñññ!- se enfureció su amigo.

Niall tecleó el número de Aly mientras Harry, cabreado, daba manotazos en el aire con sus manos atadas.


-¡Que sí!- continuaba insistiendo Cindy.

-¡Que no!- chilló Aly.

-¡Que sí!-

-¡Que no!-

-¡Que...!-

El móvil de Aly sonó, interrumpiendo a Cindy. Las dos hermanas se miraron y miraron el móvil. Aly miró la pantalla. ¡Era el número de Niall!

-Vamos, fuera de aquí, pequeña.- dijo empujando con suavidad a su hermana menor.

-¡Oye! ¡No me eches! ¡Es ilegal! ¡Es ilegal!- vociferaba Cindy, hasta que su hermana le dió un último toque para terminar de sacarla del cuarto y le cerró la puerta en las narices.-¡Ábreme, ogro de voz preciosa!- empezó a aporrear la puerta. Al ver que Aly no le hacía caso amenazó:-¡Pues pego la oreja a la puerta!-

-¡Ni se te ocurra!- Aly abrió la puerta de su dormitorio y fulminó a Cindy con la mirada.

Ésta le sacó la lengua a su hermana mayor y se fue, bajando las escaleras.

-Aly no lo coge...- mencionaba Niall, nervioso, mirando a un lado y a otro con su móvil pegado a la oreja.

En ése momento Aly cogió su móvil y descolgó.

-¿Diga?- preguntó dejándose caer en su cama.

-¡Aly! ¡Soy Niall!- el cantante parpadeó sus ojos azules, alegrándose de repente.

-¿Niall? ¿Qué te pasa, por qué suenas tan nervioso?-

-¡No hay tiempo! ¡Holly es la persona de los mensajes anónimos! ¡Nos ha secuestrado a Harry y a mí por un desliz que tuvo el muy idiota!-

-¡Mmmmmñññññ!- farfulló Harry.

-¡Tienes que venir rápido al lugar dónde nos tiene atrapados!- continuó hablando Niall.

Aly se incorporó en su cama, muy asustada.

-¿Cómo? Pero, ¿qué ocurre? ¿Dónde estáis?-

-¡Avisa a los chicos!- gritó Niall. Miró a su amigo.-Harry, ¿te fijaste en las calles por las que pasamos al venir aquí?-

Harry asintió con la cabeza. Estuvieron en silencio unos instantes. Harry agitó sus manos y su cabeza cómo diciendo: "¿Hola? ¿Serías tan amable de desatarme?"

-Espera, Aly, no hables muy alto, pongo el móvil en altavoz.- dijo. Puso el móvil en altavoz, lo dejó en el suelo y se acercó a Harry. Le quitó la mordaza.

-¡Aly!- dijo el cantante de rizos castaños, gritándole al móvil.-¡Antes que nada fue al dejar a Liam en su casa! ¡Uno de los secuaces de Holly ocupó el puesto de Ryan, el conductor de nuestra limusina, y tras dejar a Zayn, Louis y Liam en sus casas nos llevó a Niall y a mí a un lugar extraño, ya que se me había escapado un comentario en un Starbucks sobre su problema y...-

-¡Éso da igual, Harry! ¡Sólo dime dónde estáis y avisaré a los chicos!- gritaba Aly, poniéndose los zapatos mientras su móvil estaba apoyado en su hombro y lo sujetaba entre el hombro y la mejilla.

Mientras, Niall estaba cogiendo el tablón de madera dentado y se dirigía a Harry con él, dispuesto a cortarle las cuerdas.

-Giramos tres calles a la izquierda al salir de la mansión de Liam y luego seguimos rectas varias calles. El trayecto hasta éste lugar duró una media hora. Está cerca de un callejón oscuro. No pudimos ver el edificio porque el chófer nos disparó dardos somníferos a Niall y a mí cuándo estábamos en la limusina y ya despertamos dentro del edificio.- explicaba Harry mirando el teléfono el el suelo, mientras Niall, con dificultad, intentaba cortarle las cuerdas con la tabla dentada de madera.

-De acuerdo. Llamaré a los chicos de inmediato. ¡Vosotros no os mováis y tened cuidado!- exclamó la rubia.

Inmediatamente bajó al salón mientras tecleaba el número de Louis.

-¿A dónde vas, Aly?- preguntó Richard, sentado en el sofá con Cindy y Lara. Ésta última tenía a Talia en brazos y le daba el biberón.

-¿Yo? Euh... ¡A jugar a videojuegos a casa de Louis!- mintió Aly. Sabía que si le decía la verdad a sus padres éstos querrían acompañarla y no quería ponerlos en peligro.

Se pegó el móvil a la oreja mientras salía de su casa y poco después oyó cómo Louis lo cogía.

-¿Sí?- preguntó la voz de Louis en la otra línea.



Mientras tanto, Holly caminaba con dos cómplices suyos, dos hombres con cara de pocos amigos. Ella llevaba el pelo recogido en una coleta, vestido blanco de tirantes y tacones blancos.

-¿No quiere que ninguno de nosotros se quede vigilando a los dos cantantes, señorita Scally?- preguntó uno de los dos secuaces, el que se había metido en la limusina de los chicos.

-No, Arwin, muchas gracias. Son un poco inútiles, no lograrán hacer nada.- respondió la joven.

Sonrió recordando en todo lo ocurrido aquellas últimas semanas: había viajado a Nueva York, espiado a Niall, enviado mensajes anónimos al pobre cantante para que afirmara extraños rumores sobre una nueva novia que tenía, ido a un Strabucks, oído a Harry hablar sobre el problema de Niall, utilizado a sus dos secuaces para saber qué hacía Anne Cox, cogido un coche, hacer que Anne tuviera un accidente, enviado el mensaje a Harry y más haber ido a casa de éste, saboteado el coche de Gemma, secuestrado a Ryan, el conductor de la limusina de los chicos, comprado unos dardos somníferos, hacer que uno de sus secuaces se colara en la limusina de los chicos y para rematar, secuestrado y atado a Niall Horan y Harry Styles. ¡La muchacha se había superado a sí misma!

Ahora, satisfecha, pensaba llamar a toda la prensa posible y confirmar definitivamente el extraño rumor de que Niall tenía nueva novia: y que ella era su nueva novia. Podría recuperar la fama que había obtenido al hacerse novia de Niall. En el pasado se lo planteó una vez, motivo por el cuál se presentó en la casa de Niall en irlanda cuándo éste y sus cuatro amigos estaban enseñándole Irlanda a Aly, pero pensó que no podría, hasta que más tarde, al ascender su padre en el trabajo, empezó a robarle dinero y contrató a sus dos secuaces, además de descargarse una aplicación al móvil que permitía enviar mensajes bajo un remitente anónimo. Se sintió preparada y desde hacía semanas había planeado todo aquello. Iba a volver a saltar a la fama...


Un poco más lejos de allí, Louis, Aly, Zayn y Liam iban en el coche de Louis a toda pastilla, Louis conduciendo, Zayn de copiloto y Aly y Liam sentados detrás.

-¡Gira a la izquierda otra vez!- le gritó Aly a Louis, recordando las indicaciones de Harry.

Louis giró el volante frenéticamente. Mientras tanto, Liam, con el móvil pegado a la oreja, hablaba en voz baja con la policía, muy nervioso, para hacer que les siguieran pero a distancia, de modo que poco después de llegar ellos hasta el lugar en el que estaban atrapados Niall y Harry, llegaran los policías para detener a Holly.

Niall acababa de romper las cuerdas de Harry y éste se masajeó las muñecas y se puso de pie.

-Vale, ¿qué hacemos?- preguntó, arreglándose el flequillo castaño.

-Por el momento nada, creo que los chicos y Aly llegarán en cualquier momento. Si intentamos escapar podemos toparnos con Holly.- dijo Niall.

-Miremos por ésa ventana. Si miramos alrededor podremos llamar de nuevo a Aly e indicarle con más precisión enfrente de qué edificio estamos.- propuso Harry.

-Buena idea.- asintió Niall.

Harry se arrimó a una ventana y levantó la persiana. Frente a ellos vieron un hotel llamado "Golden Park." Harry se giró y miró a Niall.

-Llama a Aly.- dijo.

Niall obedeció y en el coche de Louis sonó el móvil de Aly. Ésta lo cogió, muy nerviosa, mientras Liam y Zayn la miraban.

-¿Diga?-

-Aly, soy Niall.- exclamó el irlandés.-Seguimos sin saber en qué edificio estamos, pero sabemos qué hay a nuestro alrededor. Delante del edificio en el que nos encontramos hay un hotel llamado "Golden Park."- indicó.

-Perfecto. Aguantad, chicos.- Aly colgó.-¡Louis! Están enfrente de un hotel llamado "Golden Park."-

-¡Lo conozco!- gritó Zayn alzando una mano.-Yo te indicaré el camino, Louis.-

Louis pisaba el acelerador a fondo. Iban recorriendo kilómetros y Zayn le iba dando indicaciones a Louis. Finalmente frenaron frente al hotel Golden Park. Toda ésa calle era pequeña y estaba abandonada. Los cuatro salieron del coche rápidamente.

-Aquí está el hotel.- dijo Louis.-Entonces, Harry y Niall deben estar en ése edificio de ahí.- señaló un viejo edificio no muy alto que estaba frente a ellos, al otro lado de la carretera dónde se encontraba el hotel.

-Entremos.- dijo Zayn decidido.

-Sí.- asintió Liam.-La policía estará a punto de llegar.-

-A ver si podemos pillar también a ésa sinvergüenza.- bramó Aly, obviamente refiriéndose a Holly, mientras se dirigía al edificio a pisotones junto a sus tres amigos. Ella iba más adelantada.

Los cuatro cruzaron la carretera y entraron en el edificio. La puerta estaba abierta.

-Vale, separémonos de dos en dos.- propuso Zayn.-Así quizá encontremos antes a Harry y a Niall.-

-Buena idea.- dijo Louis.-Vamos, Liam.-

Liam y Louis fueron por una zona del viejo edificio mientras que Aly y Zayn fueron por otra, los cuatro dispuestos a encontrar a sus dos amigos.
Louis abrió una puerta y asomó la cabeza.

-¿Hola?-

Vió algo en el suelo: un espejo roto. Segundos antes, Holly había estado arreglándose allí para estar guapa y ver a la prensa. Louis entró y se agachó para coger el espejo, seguido de Liam.

-Un espejo roto...- murmuró Louis.-Ésto haría llorar a Zayn.-

Liam rió.

-Shhh, baja la voz.- susurró Louis.-Podría haber alguien aquí.-

-Tío, parece un juego de miedo...- comentó Liam en voz baja, mirando alrededor.

Louis se rió por lo bajo.

-Es verdad. Pero hablemos bajito, cómo alguien nos pille...-

De hecho, Holly y sus dos cómplices seguían rondando por el edificio, Holly quería estar perfecta antes de ir a hablar sobre su "noviazgo" (inventado) con Niall.

Zayn y Aly caminaban por un estrecho pasillo, algo asustados, aunque sabían que eran capaces de defenderse y Louis y Liam también. Oyeron un crujido.

-¿Qué ha sido éso?- preguntó Zayn con voz aguda dando un pequeño brinco.

-Yo, Zayn. He pisado un tablón de madera viejo.- lo miró Aly, calmada e impasible ante el miedo de Zayn.

-Ah, claro.- Zayn carraspeó para recuperar su voz profunda de costumbre, ya que al asustarse se le había puesto un tono bastante agudo y gracioso.

-Aquí hay una puerta. ¿Nos asomamos?- preguntó Aly.

-Eh...- Zayn no pudo acabar de hablar porque Aly abrió decidida la puerta, despacio, y miró dentro.

-No hay nadie. ¿Dónde estarán Niall y Harry?- preguntó la rubia cruzándose de brazos.

-Vete tú a saber.- comentó Zayn.

Aly cerró la puerta que había abierto y siguió caminando con Zayn.

-¿Y si los llamamos?- propuso el cantante de cabello negro.

-¡No! Podría oírnos alguien...- repuso Aly.

-Ésa es la idea, que Harry y Niall nos oigan y nos digan dónde están.-

-Me refiero a que pueden oírnos otras personas, melón.-

-Ahahahaháaaa, claro.- asintió Zayn con energía.

Oyeron otro crujido y el sonido de un cristal rompiéndose. Ambos se quedaron paralizados.

-¿Qué cojones...?- preguntó la rubia.

Oyeron fuertes pasos.
Asustados, cada uno se metió por una puerta distinta. Por ése mismo pasillo pasaron Louis y Liam, justo después de que Aly y Zayn se encerraran en distintas habitaciones.

-He oído puertas cerrándose.- masculló Liam.

-Sí. Y yo he oído voces.- añadió Louis rascándose la cabeza.

-¡Y el sonido de un cristal rompiéndose!- añadió Liam.

Ninguno de los dos sabían que las puertas cerrándose y las voces habían sido cosa de Zayn y Aly, por lo cuál estaban bastante asustados. Siguieron avanzando, y al salir del pasillo, Zayn abrió la puerta.

-¿Aly?- preguntó, asomando la cabeza.

La chica seguía metida en el cuarto en el que había entrado al oír los pasos (que pertenecían a Liam y Louis, aunque Zayn y ella no lo supieran.) Vió que se encontraba en otro pasillo, aunque no tan largo cómo el anterior. De repente, oyó pasos cercanos. Pasos que se acercaban. Eran de tacón.
Ante ella apareció Holly, la cuál se quedó perpleja al ver a Aly. Aunque habían pasado muchos meses desde que se vieron por primera (y última) vez en Irlanda, ambas se reconocieron mutuamente.

-Oh-oh...- murmuró Aly.

-Tú...- susurró Holly, amenazadora.-¡No puede haber más testigos!-

-¡Oh-oh!- repitió Aly, ésta vez a voz en cuello, abriendo sus ojos azules de par en par y retrocediendo unos pocos pasos. Acto seguido se dió la vuelta y se precipitó hacia la puerta, cogiendo el pomo y abriéndola. Salió, cerró la puerta tras de sí y corrió por el pasillo.

-¡Vuelve aquí, entrometida!- chilló Holly abriendo la puerta y persiguiéndola.

-¡¡Chungo chungo chungo chungo chungoooo!!- gritaba Aly.

Subió un pequeño tramo de escaleras, a toda velocidad, y se escondió tras una pared. Oyó los pasos de Holly pasando de largo. Respiró, algo más tranquila, y se asomó para comprobar que Holly no estaba. Acto seguido caminó hacia adelante y subió unas pocas escaleras más. Vió varias puertas de madera. Se asomó por varias de ellas sin encontrar nada.
Abrió a otra puerta y vió a Harry y Niall dando vueltas de un lado a otro. Sonrió y sus ojos azules brillaron.

-¡Chicos!- gritó.

Harry y Niall se detuvieron y miraron a su amiga.

-¡Aly!- exclamaron a la vez.

Los tres se fundieron en un abrazo y Aly besó muchas veces en la frente a ambos cantantes, cómo una madre preocupada por sus hijos. Los volvió a abrazar a los dos a la vez.

-¡Por fin os encuentro! Venga, salgamos de aquí.- dijo girándose para ir hacia la puerta abierta.

-¿Vendrá la policía?- preguntó Niall.

-Sí, estará a punto de llegar.- dijo Aly. Se detuvo en seco cuándo, en la puerta de la estancia, vió aparecer a un hombre alto y robusto.

-¡Oh, Dios!- exclamó Harry retrocediendo.

Aly también retrocedió hasta llegar a Niall. Éste la cogió por los hombros para transmitirle algo de seguridad. El hombre avanzó lentamente hacia ellos, con el ceño fruncido.

-Es el que se hizo pasar por nuestro chófer.- susurró Niall acercando su boca a la oreja de Aly.

-Mal asunto...- murmuró Harry, a unos pasos detrás de la pareja.

-Ésto es chungo... Muy chungo...- volvió a susurrar Aly. Los tres se quedaron inmóviles, mirando a aquél hombre que se acercaba lenta pero peligrosamente a ellos.

En otra parte, Liam y Louis seguían buscando a Niall y Harry. De repente giraron una esquina y se toparon con Zayn. Los tres gritaron asustados y Louis saltó a los brazos de Liam.

-¡¡Oh, por Dios!! ¡Qué susto!- gritó Zayn al terminar de gritar.

-¿Zayn?- preguntó Liam, aún sujetando a Louis en brazos.-¿Tú no deberías estar con Aly?-

-Nos separamos un momento al oír ruidos y la busqué, pero ¡no la encuentro!- explicó Zayn.

Louis y Liam se miraron, mientras Louis tenía los brazos echados alrededor del cuello de Liam, el cuál seguía sosteniéndolo en brazos, sujetándolo por la espalda y las piernas. Liam volvió a mirar a Zayn y relajó los brazos, preocupado y cansado, y Louis cayó de culo al suelo con un ruido estruendoso.

-¡Ay!- chilló, tumbado boca arriba en el suelo.

-¡Debemos encontrarla, rápido!- dijo Zayn con expresión gravemente preocupada en el rostro.

Liam asintió y esquivó a Louis, que seguía en el suelo, para ir tras Zayn. Louis, por su parte, se levantó del suelo dolorido y se masajeó la zona de los riñones.

-Maldito Liam...- masculló. Acto seguido siguió corriendo a sus dos amigos.

En la habitación dónde Harry y Niall habían sido retenidos, el hombre se seguía acercando despacio a los tres jóvenes. Niall se sacó el teléfono móvil de la chaqueta, disponiéndose a hacer una foto.

-¡Tapaos los ojos!- les gritó a Harry y Aly. Éstos obedecieron rápidamente y Niall alzó su móvil hacia el hombre e hizo una foto con un potentísimo flash blanco. Éste cegó momentáneamente al hombre, el cuál se tapó los ojos mientras retrocedía.

Niall cogió la mano de Aly y aprovecharon para dirigirse a la puerta, pero el hombre volvió a colocarse delante, todo y que no veía nada y aún estaba muy aturdido por el potente flash del móvil de Niall.

-¡Quita de en medio, tolai!- vociferó Aly, furiosa con aquél hombre que había secuestrado a su novio y a su amigo. Le dió al hombre una patada en su parte genital, y éste se agachó colocándose ahí sus manos, mientras gemía de dolor.

-¡Já!- exclamó Niall sonriendo ampliamente ante el coraje de su novia.

-¡Corre Harry!- gritó Aly agarrando la mano de Niall. Ambos salieron corriendo de la habitación.

Harry pasó casi pegado a la pared, rodeando al (aún dolorido por el "golpe bajo" de Aly) hombre secuaz de Holly, y antes de salir se aceró levemente a él, le dió una patada en la espinilla de la pierna. El hombre volvió a gritar, agarrándose la espinilla, y Harry salió correteando de la estancia.

Liam, Zayn y Louis se habían encontrado con el otro secuaz de Holly, y le habían dado sólo un par de golpes no muy fuertes: querían inmovilizarlo, pero no hacerle daños graves. Louis y Zayn lo habían agarrado por las manos para que no pudiera moverse y éste, agotado y rendido, se había limitado a agachar la cabeza mientras los dos cantantes lo sacaban fuera. Los coches de policía llegaban.
Harry, Aly y Niall llegaron al pasillo central dónde estaba Liam. Éste al verlos llegar sonrió.

-¡Harry! ¡Niall! ¡Oh, Aly, los has encontrado!- exclamó. Abrazó a Niall y luego a Harry.

-Hay un secuaz de Holly que está arriba. Hemos logrado paralizarlo unos instantes aunque podría escapar, si habéis traído a la policía haced que suban rápidamente.- explicó Harry.

-¡Oye!- Aly le dió un puñetacito en el hombro.-¿Cómo que "hemos logrado paralizarlo"? ¡Tú no has hecho nada, Harry! Niall lo aturdió con el flash de su móvil y lo le di una patada en sus partes, ¡pero tú no colaboraste en nada!-

-¡Eh! Que antes de salir de la habitación le di una patada en la espinilla.- se jactó el cantante de suaves rizos, algo enfadado.

-Oh, todo un logro por tu parte, Harry.- bromeó Niall.

Louis y Zayn entraron.

-Ya hemos llevado al secuaz al coche de policía... ¡Oh!- exclamó Louis.-¡Niall! ¡Harry!-

Abrazó a sus dos amigos y Zayn se unió. En ése momento entró un agente de policía.

-¡Agente, había otro hombre arriba!- informó Niall.

El policía subió con otros dos compañeros. Al poco rato también entraron dos chicas policías y otro agente. Los séis servidores recorrieron todo el edificio mientras los chicos de One Direction y Aly salían del edificio y le relataban a otros policías los hechos ocurridos aquella tarde. Minutos después salieron los séis policías del edificio, acompañados de Ryan, el conductor de la limusina de los chicos.

-No hemos encontrado a la señorita Scally ni a su otro secuaz.- informó una de las mujeres, ajustándose la gorra de policía.-Pero hemos logrado rescatar a vuestro chófer.-

-Y también hemos podido recuperar su móvil, señor Styles.- añadió un policía. Le entregó a Harry su móvil y éste lo cogió.

-Gracias.- dijo, entrando en su galería de música para ver si Holly le había borrado alguna canción.

Los cinco chicos de la banda abrazaron a su chófer y le ayudaron a reponerse del susto con palabras de ánimo. Al parecer, mientras estaba con la limusina aparcada delante del instituto, alguien entró en el vehículo, le dejó inconsciente de un golpe y ya despertó en aquél viejo edificio.

Varios minutos después todos abandonaron aquél pequeño y escalofriante barrio.
Harry entró en su casa.

-Hola, hermanito. ¿Qué tal el día?- preguntó Gemma.

-Oh, genial, me han secuestrado, disparado, dormido, atado, amordazado, en fin, lo normal.- ironizó su hermano menor.

-¡¿Cómo?!- Gemma se levantó del sofá de un salto.

-Es una larga historia. Quizás te explique mañana todo lo que me ha ocurrido hoy.- zanjó Harry.

Sin esperar nada más, Gemma abrazó a su hermano.

-¿Ha despertado ya mamá?- preguntó Harry.

-Aún no...- suspiró Gemma.-Los médicos me dijeron que ellos la cuidarían y que yo estaba perdiendo el tiempo allí, ya que yo la vigilaba a todas horas y no despertaba. No se movía. Nada. Así que me recomendaron que yo volviera a casa, y en cuánto mamá despierte nos llamarán.-

Harry suspiró y empezó a subir las escaleras hacia su cuarto cuándo su hermana dijo:

-Ah, y hoy ha venido al hospital una chica que va a clase contigo, una tal Brianna. Le ha dejado a mamá unas flores preciosas.-

-¿Brianna?- Harry se giró un poco, aún en las escaleras.

-Sí. ¿Por? ¿No va a clase contigo?-

-Sí, sí va.- asintió Harry. Sin decir más, siguió subiendo las escaleras y masculló:-Buenas noches.-

-Buenas noches Harry.- dijo Gemma.

El cantante llegó hasta su cuarto y se sentó en su cama, muy serio y con el ceño levemente fruncido. ¿Qué estaba pasando de repente con Brianna? ¿Quizá los sentimientos de ambos cambiaron desde aquél reciente día en el que Brianna cayó sobre Harry en la biblioteca del insti?
Y si la culpable de todo había sido Holly, Trixie era inocente... en ése caso, ¿para qué traía un papel con el nombre de Harry apuntado?
Sin darle más vueltas al asunto, el joven de rizos castaños decidió irse a dormir.
Ya era casi de noche. La limusina aparcó delante de casa de Aly. Ésta bajó y Niall la acompañó hasta la puerta.

-Holly ha huido.- se limitó a decir la rubia cuándo ambos se detuvieron enfrente de la puerta.

-Lo sé. Pero el caso es... que ya se sabe de lo que ha hecho. Y estoy seguro de que la atraparán pronto.- dijo Niall.

-Así que... Ya podemos estar juntos sin tener miedo de nada, ¿no?- sonrió Aly.

Niall se ruborizó.

-É-Éso creo.-

-Lamento haber pensado que realmente eras capaz de salir con otra chica sin romper conmigo antes.- se disculpó Aly.

-¡Oh, no, no pidas perdón! Yo te lo dije con todas las letras, fue normal que lo pensaras. En cualquier caso, yo fui un estúpido por hacer caso a lo que Holly me pedía por mensajes anónimos.- comentó el irlandés bajando un poco la cabeza.

-No digas éso, estabas asustado, fue normal, cualquiera en tu lugar habría hecho lo mismo.- lo calmó Aly acariciándole la cara.

Niall la miró a los ojos y sonrió levemente. Sin apartar su mano de la cara de Niall, Aly se acercó a él y le besó en los labios con dulzura. Segundos después se separó y entró en su casa, feliz.

-Hasta mañana.- le dijo alegremente a Niall antes de cerrarle la puerta en las narices.

Éste sonrió, dió un saltito mientras agitaba los puños en el aire, y se metió en la limusina.

Todos fueron a sus respectivas camas. El día siguiente era miércoles, ¿y quién sabía que cosas podrían ocurrir? Al fin y al cabo, si vives una vida junto a One Direction no puedes esperar mucha tranquilidad...


jueves, 21 de marzo de 2013

66- Sospechas y accidente

Mientras tanto, los chicos de One Direction bajaban por las escaleras de su zona de la cafetería del insti.

-Recuerda que tienes todo nuestro apoyo, Niall.- le dijo Louis.

-Lo sé, chicos, pero tengo miedo. Mejor que no hablemos de ésto estando fuera de algunas de nuestras casas, me siento vigilado y observado en todo momento...-

-Nosotros te protegeremos.- sentenció Zayn en tono decidido.

-Ya lo sé, y os lo agradezco pero también tengo miedo por vosotros y por Aly. ¿Y si esa persona Anónima descubre que os lo he contado todo y va a por vosotros?- Niall se frotó el pelo rubio, mientras su cara denotaba nervios.

-Tranquilo.- lo calmó Liam.-No tienes nada que temer, ¿vale? Todo irá bien.-

Las palabras de Liam reconfortaron al irlandés a medida que seguían bajando las escaleras y salían de la cafetería. Caminaron los cinco juntos por los pasillos hasta salir al exterior del instituto y toparse con Aly, que estaba en la entrada hablando con Cher Lloyd.

-¡... En serio, Aly, podrías ser famosa! ¡Nunca he oído una voz cantoral cómo la tuya!- fue lo único que los chicos de la banda le oyeron decir a Cher. Antes de poder decir nada, la cantante castaña se giró y fue hacia su coche, abriéndolo y metiéndose.

Louis frunció el ceño y se acercó a Aly.

-¿De qué hablábais?-

-¿Eh? Ésto... De nada.- Aly prefirió no darle importancia a lo ocurrido aquél día en clase de música.

-¡Mentira!- añadió Louis.-La hemos oído decir algo sobre tu voz.-

-¿Le pasa algo a mi voooooooz?- exclamó la joven, poniendo un tono profundo, ronco y estridente.

-Uf, sí, que ahora mismo ha resultado estresante.- comentó Zayn introduciéndose el dedo meñique en un oído, cómo si se le hubiera colado un trozo de goma por ahí.

-Y... ¿Qué tal todo respecto a... éso?- preguntó Aly mirando alrededor con desconfianza y luego a Niall.

-No es seguro que hablemos de ése tema aquí, en mitad de la calle.- anunció Liam a sus amigos.

-Es verdad.- dijo Harry en voz baja. Acto seguido gritó:-¡¡Por si hay alguien escuchándonos a escondidas, que sepa que sólo estamos hablando sobre un futuro concierto épico!!-

Liam se dió una palmada en la frente con la mano. Aly se echó a reír, para que luego Zayn y Louis se unieran a ella y los tres rieran. Zayn se sujetaba la barriga de tanto reír. Harry no era precisamente el mejor del mundo disimulando...
Niall se limitó a mirar embobado cómo Aly se reía. Acto seguido el pequeño irlandés parpadeó y bajó la cabeza. Aunque ya estaba más o menos reconciliado con ella, sentía que seguía estando bajo las amenazas de los mensajes y sabía que no podía abrazar ni besar a Aly en público, porque en cualquier momento podrían estar siendo observados.

-Oye, monín, ¿qué te pasa? Alegra ésa cara un poco, ¿no?- le dijo Harry a Niall.

Niall parpadeó y miró a Harry a los ojos. Luego volvió a bajar la vista, clavándola en el suelo. Aly suspiró, dejando de reír repentinamente. La expresión de Niall era decaída y triste. El joven tenía mucho miedo y no sabía qué iba a pasar.

-Vamos Niall, intenta por lo menos disfrutar de los momentos felices.- sugirió Zayn.

Pero el chico rubio seguía estando muy asustado y deprimido. Aly volvió a suspirar y se acercó a Niall. Lo abrazó con ternura, rodeando su cuello con sus brazos. Niall primero le devolvió el abrazo, pero luego se alejó.

-Aly, no.- dijo.-La persona de los mensajes podría estar observándonos ahora mismo.-

-Dijiste que te daba igual, y por lo tanto a mí también.- repuso la rubia.

-Y así es, pero prefiero no correr ningún peligro.- explicó el cantante calmadamente.

-Bueno, ¿te llevamos a casa en limusina, Aly?- preguntó Louis mirando a su amiga.

-Sí, por favor, si no os importa...-

Los séis subieron en la limusina y le pidieron al chófer que conduciera hasta la casa de la familia de Aly.

-Aquí dentro estamos a salvo.- dijo Zayn abrochándose el cinturón y acomodándose un poco más en su respectivo asiento de la limusina. Tenía a su lado a Louis y a Harry, y enfrente de ellos se sentaban Liam, Niall y Aly.

-Vale, ahora decidme, ¿sospecháis o no sospecháis de alguna persona en concreto?- quiso saber Harry.

Pasaron unos cuántos segundos de absoluto silencio.

-Yo...- Liam se rascó la cabeza.-Sospecharía de Corinder, pero es imposible. He estado muy pendiente de las noticias por televisión y si se hubiera escapado del psiquiátrico, lo habrían hecho saber.-

-Yo no sé de quién sospechar.- comenzó a decir Louis.-Podría ser alguien a quién no conozcamos pero que ésa persona sí nos conozca a nosotros...-

-Sospecho de Trixie.- soltó de repente Zayn.

Todos lo miraron.

-¿De Trixie?- preguntó Liam.

-Sí.- asintió Zayn.-¿No os parece raro que aparezca de repente intentando volver a salir con Niall cuándo hace años en Londres no nos apreciaba cómo lo hace ahora? ¿Y, que, justamente los mensajes sean sobre cómo Niall debe hablar sobre una nueva novia que tiene?-

-Ostias, pues mirándolo así...- asintió Harry.

-No, chicos, no habléis así de ella, no tenemos pruebas.- intervino Louis.

-¿Pero tengo razón o no tengo razón?- presionó Zayn.

-Hombre, es que visto así...- le dió la razón Liam.

-Ya hemos llegado.- zanjó Aly abriendo su puerta de la limusina, tratando de dejar de oír aquello. Aunque antes de pisar la acera, se volvió a girar, tomó con suavidad el cuello de Niall con sus manos y lo besó en los labios con ternura.

Todos carraspearon por lo bajo y a Zayn y Harry hasta se les escapó una sonrisilla. Aly separó su boca de la de Niall y volvió a abrir la puerta de la limusina.

-Hasta mañana, chicos.- dijo antes de salir rápidamente y cerrar la puerta.

Vió la limusina alejarse y fue hacia su casa. Entró y dejó la mochila en el suelo. En el salón, Cindy estaba sentada en el sofá y sujetaba a Talia en brazos.

-Holaaa.- saludó Aly.

-¡Ey, Aly! ¿Qué tal el insti?- preguntó Cindy.

-Bastante bien.- Aly se acercó a Cindy y le besó la frente. Luego se agachó para ver a Talia y le dió el dedo índice. Talia lo cogió y lo apretó. Aly sonrió y luego fue a la cocina, dónde estaba Lara, sentada en una silla alrededor de la mesa y tomando café en una tacita blanca.

-¡Hola, Aly!- la saludó Lara.

-Hola mamá.- respondió la joven. Abrió la nevera y sacó batido de chocolate fresquito.

-¿Te ha ido bien hoy en el insti?-

-Euh... Sí. Sí.- Aly asintió. Sacó un vaso y echó el batido de chocolate, acto seguido le dió un sorbo y se sentó junto a Lara en la mesa.

-Ayer domingo estuviste muy poco habladora.- soltó su madre de repente.

-¿Ah, en serio?- intentó sonreír Aly.

-Sí. ¿A qué se debía?-

-Euh...- volvió a atascarse Aly. <<¡Oh, nada! ¡Sólo que amanecí con Niall después de haber dormido con él, que por cierto me dormí  llorando cuándo él me dijo que lo ocurrido (sobre lo que tú no tienes ni idea, mamá) es algo que él no conoce y que le confunde, y hacernos saber a los chicos de la banda y a mí que le están chantajeando con mensajes anónimos! Lo más normal del mundo...>> pensó Aly. Volvió a dar un trago (más largo que el anterior) de batido de chocolate y clavó sus ojos en los de su madre. Ambos eran del mismo color azul.

-Venga, confía en mí. ¡Soy tu madre, por el amor de Dios!-

-Ésto... Jeje.- Aly esbozó una sonrisa parecida a la de su madre.-Nada... Ésto... El sábado dormí con Niall.-

Lara alzó una ceja y sonrió.

-¿Ah, sí?-

-¡Sí! Y... Bueno, ya sabes que la primera vez que me enamoré fue de él, y por lo tanto, también la primera vez que dormí con un chico... Bueno, sin contar la de veces que dormía con papá de pequeña.- explicó la joven.

Lara apoyó los codos en la mesa y la cara en las manos, miró a Aly y esbozó una sonrisa dulce pero pícara a la vez. Ésa sonrisa la usaba siempre con sus hijas cuándo quería conocer detalles sobre las cosas que pasaban.

-Oh, no, mamá...- suspiró Aly.-No uses "la sonrisa" conmigo.-

Y es que a Lara le cambiaba la cara cada vez que ponía ése gesto. Ponía nervioso a cualquiera y así era cómo lograba la información.

-Mamá... Me estás inquietando...- murmuró Aly.

Lara continuó callada, sólo se limitó a parpadear varias veces seguidas sus ojos azules, sin apartarlos de su primogénita, y sin retirar tampoco su blanca sonrisa. Aly rodó los ojos y soltó un suspiro largo.

-Mamá...- dijo, impaciente por que su madre dejara de intimidarla con ésa mirada y ésa sonrisa.-Puedes estar tranquila, solamente hemos dormido.-

-Muy bien.- Lara cambió repentinamente, pasando de parecer una estatua a una mujer alegre de nuevo. Se incorporó en su silla y se pasó una mano por el lacio cabello rubio.-Éso era todo lo que quería saber.-

Se levantó y recogió la taza de café que había dejado a un lado de la mesa. La llevó hasta el fregadero y fue hacia el salón. Aly suspiró. De un último trago se acabó el batido de chocolate, depositó el vaso en el fregadero y recogió su mochila, acto seguido subió a su cuarto y empezó a hacer deberes.

Media hora después, cuándo estaba a punto de acabar, llamaron a la puerta. Lara entró con un plato de galletas.

-Aquí le traigo la merienda a mi hijita.- dijo con voz cantarina.

-Oh, gracias mamá, pero ya estoy acabando los deberes, no hacía falta.- respondió su hija.

-¿Seguro?-

-Seguro. Pero deja aquí las galletas, empezaré a picar y me las llevaré abajo.-

-Muy bien.- Lara dejó el plato en el escritorio, besó a Aly en la cabeza y salió del dormitorio.

Aly mordió una galleta, pensativa, mientras trataba de terminar de resolver la última pregunta de los deberes. Leyó varios párrafos de su libro de Ciencias Sociales y encontró la respuesta. La escribió, cerró el cuaderno, y, (mientras mordía por segunda vez la galleta) lo guardó todo en la mochila. Se la colgó a la espalda, cogió el plato y bajó al salón.

~~~

Niall, Liam, Louis y Zayn ya habían llegado a su casa. Harry estaba sólo en la limusina y se había detenido un momento en un Starbucks para comprarse un café de ésos que tanto le gustaban (y tan hiperactivo le ponían.) Mientras el dependiente le daba el cambio, Harry ya había dado un par de tragos del café para llevar, y, sin poder evitarlo, sacudió la cabeza, murmurando en voz baja:

-Es increíble lo que le está pasando a Niall...-

Volvió a entrar en el vehículo y el chófer condució hasta la mansión Styles. El conductor bajó primero y recogió de uno de los asientos la mochila del cantante. Al bajar de la limusina, Harry notó algo vibrar en su bolsillo, era su móvil. Tenía un mensaje de un número anónimo, lo abrió y lo leyó:

De: Número Anónimo. Para: Harry. Hora: 16:09
Mensaje: ¿Así que sabes lo de Niall? Caray. Y yo creyendo que ése pequeño irlandés se callaría la boca...  Algo muy malo le ha pasado a algún miembro de tu familia, y sí, por mi culpa. Ésto es sólo un aviso. Estáte ocupado cuidando de ésa persona, ignora lo de Niall. O de lo contrario tú puedes ser el siguiente al que le pase algo...

Los ojos y la boca de Harry se iban abriendo más y más a medida que iba leyendo el mensaje. Miró a su alrededor confuso y luego recordó: ¡había tenido un desliz en el Starbucks!

-¿Está usted bien, señor Styles?- preguntó Ryan, entregándole al joven su chaqueta.

-Sí, sí, tranquilo Ryan, puedes llevar la limusina a casa de Niall, adiós.- respondió Harry nervioso. 

El chófer asintió y entró de nuevo en la limusina, dispuesto a llevarla a casa de Niall, ya que Niall era el que la mayoría de veces entraba primero en la limusina para ir al instituto, luego iban a las cuatro mansiones de los otros chicos de la banda.

Aterrado, Harry respondió al mensaje, haciéndose el loco e inventándose una excusa, aunque el corazón le palpitaba cómo un tambor.

De: Harry. Para: Numero Anónimo. Hora: 16:11
Mensaje: qué? de qué hablas? quién eres?! que le has hecho a mi familia?! si me has oído decir algo sobre Niall, que sepas que me refería a que me ha confesado que está cogiéndole miedo a  los tiburones!! sí!! no sé a que te refieres con lo de callarse la boca! si es una broma no tiene gracia!

Envió el mensaje y esperó un par de momentos. No había respuesta y empezó a asustarse. Pensó: por la mañana solamente estaban él y Gemma, su hermana mayor, en la casa. Releyó el mensaje que le había mandado a la persona misteriosa. ¡Seguro que NO se lo creía! Cada vez más angustiado y aterrado, corrió hacia su casa.

-Oh, no... Gemma...- murmuró por lo bajo, mientras subía los escalones y rebuscaba nerviosamente las llaves en los bolsillos de su chaqueta y pantalón.

Por fin las encontró en un bolsillo de la chaqueta. Abrió la puerta respirando por la boca y con las manos sudorosas, entró y cerró la puerta tras de sí. Alzó la vista y se aterrorizó: en el suelo, a unos metros de él, había un charco de sangre. Sintió que el corazón se le detenía y abrió sus ojos verdes tanto que parecía que se le fueran a salir de las órbitas. Las piernas le temblaron y notó un nudo en el estómago.

-¡Gemma!- chilló.

Corrió hacia el salón. En uno de los sofás había mucha sangre, y Harry se puso las manos en el cuello, notando que la voz se le enrollaba en la garganta, atascándose.

-¡¿Gemma?!- gritó con voz ronca.

Un rastro de pequeñas gotitas de sangre iban desde el sofá hasta la cocina. Llegó y se encontró con otro charquito de sangre en el suelo de ésta. En la mesa dónde comían había un vaso, el cuál tenía un poco de agua dentro. Ver tanta sangre empezaba a preocupar seriamente a Harry. Pero que Gemma no contestase le preocupaba aún más.

-¡¡Gemma!!- gritó a voz en cuello, con los ojos empezando a llenarse de lágrimas.

Corrió de nuevo hasta la entrada. Vió que había más sangre en las escaleras y subió, asustado. El pasillo del primer piso tenía pequeños charcos de sangre por todas partes, y Harry se puso las manos en la barriga mientras una lágrima caía por su mejilla.

-¡Gemma!- chilló de nuevo. 

Entró en el cuarto de su hermana mayor, cada vez más desesperado y asustado. Por el suelo de la habitación había más sangre. Fue a gritar de angustia y...

-¡Aaaah!- chilló Gemma, saliendo del baño de su dormitorio.

-¡Gemma! ¡Estás bien!- Harry se secó la lágrima y corrió hacia su hermana. Quiso abrazarla pero vió que en las manos de Gemma había sangre seca.

-Claro que estoy bien.- Gemma se encogió de hombros.-¿Por qué no iba a estarlo?-

-¿Eh? Ah, no lo sé... ¡¡Quizás por que la casa está llena de charcos de sangre!!- gritó Harry.

Gemma se echó a reír.

-Oh, vaya ésto es un poco incómodo...-

-¡¿Por qué te ríes?! ¡¿Dónde le ves la gracia, eh?! ¡Pensé que te había pasado algo!- exclamaba Harry, sin saber si abrazar a su hermana o darle una torta.

-¡Y me ha pasado algo!- volvió a reír Gemma.-¡Bomba de regla...!-

Harry tuvo un tic en el ojo.

-¿Cómo?-

-Harry, son cosas de chicas.- Gemma se fijó en la sangre de sus manos y las escondió tras la espalda.-Tú nunca lo entenderías. Ayer... En fin, manché un poco, pero era marrón. Y hoy estaba tranquilamente viendo la tele en el sofá cuándo... ¡BUM! Chorros gigantes de sangre saliéndome de... ahí. Dejé el sofá perdido de sangre y además me vino un dolor de ovarios terrible, así que fui a la cocina, me eché agua en un vaso y me tomé una pastilla para el dolor. Luego subí hasta aquí a buscar una compresa-pañal de ésas, pero iba goteando y no pude evitar dejarlo todo ensangrentado...-

Harry relajó los hombros, pero a la vez sintió ganas de morirse por el tremendo susto que se había llevado.

-Osea, que toda ésta sangre es...- empezó a decir con un hilillo de voz.

-Sí, es mía. Pero no de ninguna herida... Es simplemente que éste mes me ha venido fuerte.- bromeó su hermana mayor.

Harry resopló con fuerza y se sonrojó. Aunque era su hermana, se sentía igualmente incómodo al hablr de ciertas "cosas de chicas."

-En fin, tienes mucha suerte de ser un tío.- repuso Gemma, entrando en el baño para lavarse las manos ensangrentadas.-Si supieras lo que es la regla, te harías feminista y todo.-

Harry asomó la cabeza al baño y tragó saliva al ver aquel panorama: el váter estaba rodeado de sangre, y el suelo del baño tenía charquitos rojos aquí y allá. Al menos ya estaba tranquilo sabiendo que toda ésa sangre era menstruación de su hermana. Gemma se lavaba las manos con brío, mientras maldecía en voz baja la naturaleza menstrual de la mujer, y Harry, mientras tanto, se sentó en la cama de Gemma (evitando los charcos de sangre del suelo.) Echó su espalda hacia atrás y se quedó tumbado con las piernas colgando. Pese a todo, aún seguía inquieto, ya que el mensaje Anónimo decía que a alguien de su familia le había ocurrido algo malo. Al menos ya sabía que no era a Gemma. Pero entonces, ¿a quién? La sola idea de imaginarse herido a algún miembro de su familia le hizo estremecer. 

-¿Me ayudarás a fregar todo ésto, porfi?- preguntó Gemma, que seguía dentro del baño lavándose las manos.

-Claro.- suspiró Harry.-Claro.-


~~~

Niall llevaba una hora en su mansión. Comía pollo de Nando's que había comprado para llevar antes de llegar a su casa y lo devoraba alegremente en el sofá. Estaba solo y veía la tele. Más tarde subiría a su cuarto a ensayar con su guitarra un poco.
De pronto, llamaron al timbre. Niall apagó la tele, dejó el trozo de pollo que estaba comiendo en la cajita de Nando's, la cerró para que no se enfriase, y fue hacia la puerta, limpiándose la grasa de las manos con una servilleta de papel. Se guardó la servilleta en un bolsillo del pantalón y abrió la gran puerta.

-¡Holaaaaa!-

-¡Trixie!- el pobre Niall no sabía si su propia boca estaba sonriendo o colgando hacia abajo.

Trixie dió un par de saltitos y besó a Niall en ambas mejillas. Llevaba algo en su mano izquierda, algo que parecía un papelito doblado. Trixie fue a entrar pero Niall puso una mano en el umbral de la puerta.

-¿No me dejas pasar?- preguntó Trixie, abriendo un poco más sus ojos marrones.

-Sí, pero, ¿qué haces aquí?- Niall no se apartaba.

-¡Venir a verte, obvio!- rió Trixie. Se fijó en que Niall no dejaba de observar el papelito que tenía en la mano izquierda y cruzó los brazos, sonriendo para disimular.

-Yyya... Pero, ¿a qué se debe? Es decir, yo te lo agradezco, pero estoy ocupado.- comentó Niall.

-¿Ocupado haciendo qué? ¿Comiendo pollo de Nando's?- preguntó Trixie.

Niall abrió sus ojos azules cómo platos.

-¿Cómo lo sabes?-

-Por que te conozco y porque me llega el olor desde aquí.- rió ella.-Venga, bobo, déjame pasar.- le frotó el pelo a Niall enérgicamente y entró en la casa dando pisotones. Niall rodó los ojos con aire impaciente y cerró la puerta.

-¿Te apetece tomar algo antes de irte?- preguntó el cantante.-De aquí a un rato tengo que ensayar con la guitarra y en fin...-

-¿Irme? ¡Pero si acabo de llegar!- Trixie se sentó en el sofá.

-Ya lo sé, pero tengo que ocuparme de ensayar, te lo acabo de decir...-

-¡Bueno!- lo interrumpió la chica castaña.-¡No pasa nada! ¡Me quedo contigo mientras ensayas, así puedo volver a oír tu preciosa voz en directo! ¡Cómo en el concierto de la otra noche!- se acomodó aún más en el sofá y miró distraídamente una figurita en forma de leprecauno irlandés que había sobre la mesita.

-Ésto... No, es que no puedo distraerme mientras ensayo. Pero te lo agradezco.- Niall vaciló aunque al final se sentó a su lado.-Y... hablando del concierto de la otra noche... Trixie, te agradezco mucho que fueses, pero no hizo falta que gritases ahí mi nombre en mitad del silencio...-

-Lo hice para hacer que todos supieran lo mucho que te admiro cómo cantante.- lo abrazó con entusiasmo y suavidad.-Y cómo persona.-

Niall suspiró de nuevo y le dió dos palmaditas a la espalda de Trixie, cubierta por una lacia melena castaña.



Harry y Gemma acababan de fregar toda la sangre de la menstruación de Gemma (la cuál, por suerte, se había puesto una gran compresa antes de empezar a fregarlo todo.) 

-Por fin hemos acabado.- musitó la chica guardando la fregona en el cubo lleno de agua.

-Sí... Hay que ver la de sangre que has perdido, nunca imaginé que las chicas podríais tener una regla tan fuerte algunos meses.- comentó Harry también guardando otra fregona.

-Ya... Bueno, hemos fregado los charcos de sangre de los suelos y las escaleras, hemos cambiado las colchas ensangrentadas del sofá y las hemos puesto para lavar. Ahora sólo falta una cosa: que me líe a comer chocolate. Estoy mareada, con la regla se pierde mucho azúcar y necesito dulces.- explicó Gemma. Abrió la despensa de la cocina y sacó una chocolatina. Fue dando saltitos hasta el salón, seguida por su hermano menor. Ella se dejó caer en el sofá y buscó el mando de la tele. Harry, por su parte, fue a dirigirse al otro sofá (en el que Gemma no había manchado, ya que aunque habían cambiado la colcha, Harry no pensaba sentarse en dicho sofá hasta pasados unos días) cuándo su móvil encima de una mesa sonó.

-¡Tu móvil!- gritó Gemma al oír la melodía de One Thing. Volvió a morder la chocolatina.

Harry se precipitó hacia la mesa, agarró su móvil y descolgó:

-¿Diga?-

-¿Harry Styles?- preguntó una voz masculina.

-¿Sí?- preguntó Harry confuso, seguramente con quién hablaba era el padre de alguna Directioner. Agarró el mando de la tele, que estaba en la misma mesa que su móvil y se dispuso a lanzárselo a Gemma cuándo el hombre de la otra línea le aclaró:

-Soy un doctor del Lenox Hill. Lamento decirle ésto, pero...-

Le dijo una breve cosa al cantante de rizos castaños. Harry dejó caer el mando de la tele al suelo y Gemma se incorporó en el sofá, preocupada. Algo muy grave debía ocurrir para que Harry dejase caer cosas que tenía en las manos (especialmente el adorado mando de la televisión.) Harry giró la cabeza muy despacio y clavó sus ojos verdes en los de su hermana, que eran del mismo tono verdoso.

-Mamá... Mamá ha tenido un accidente de coche. Está grave en el Lenox Hill...- dijo con un hilo de voz ronca y floja.

Gemma se atragantó con el chocolate y se puso de pie, mientras las lágrimas empezaban a formarse en sus ojos aunque sin caer. Corrió hacia Harry, y mientras lo rodeaba con un brazo, acercó su cara al teléfono para oír más explicaciones del doctor.



-¿Sabéis qué?- preguntó Aly de repente, asustando a su madre y a Cindy. Las tres estaban viendo hora de Aventuras. Talia llevaba un rato dormida en su cuna.

-¿Qué?- preguntó Cindy secamente.

Aly decidió hablarles de lo ocurrido en clase de Música.

-Hoy he descubierto que por accidente, Harumi me apuntó en la optativa de Música, así que tuve que cantar.- explicó.

-¿Ah, sí?- Lara levantó una ceja, sorprendida.-¿Cantaste en público?-

-Síp.- asintió Aly, más o menos orgullosa.

-¿Y qué?- preguntó Cindy, sin apartar sus ojos azules de la pantalla.

-Tuve que cantar Safe & Sound de Taylor Swift, y en fin.- Aly subió sus piernas al sofá y las cruzó.-Digamos que cuándo acabé de cantar todos los alumnos me aplaudieron y dos personas de mi clase hasta lloraron. Hasta la propia Cher Lloyd, que está cómo cantante de música, me hizo unas reverencias de ésas que se les hacen a los dioses, arrodillándose y todo.-

-Caray, ¿en serio?- Lara se acercó a su hija mayor y la observó.

-Sí... Bueno. Al salir del insti me dijo que podría hacerme famosa y todo, pero... No sé.- Aly se sonrojó notablemente.

-Bueno, si tienes talento... Me gustaría oírte cantar.- dijo su madre.

-¡No!- Aly se levantó del sofá.-Hoy no... Ahora no... Estoy cansada.- forzó un bostezo.-Me voy a dormir un rato antes de cenar. Adiosete.-

Subió las escaleras rápidamente, con las manos en las mejillas tratando de bajarse los rubores.

~~~

Harry y Gemma bajaron las escaleras del portal de su casa precipitadamente y tropezándose, Gemma lloraba y las lágrimas salían disparadas hacia atrás a medida que ella corría para bajar las escaleras. Alcanzó su coche y se metió agarrando el volante. Harry también entró y se sentó a su lado mientras ella introducía la llave, pero algo iba mal. El motor se atascaba al ponerse en marcha y el coche no arrancaba.

-¿Qué pasa?- preguntó Harry con voz nerviosa y acelerada mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

-¡No, venga ya!- sollozaba Gemma.-¡No puede atascarse el motor!- le dió un golpe al volante.-¡No, no me falles ahora, viejo amigo!-

-¡¿Estás hablando con el coche?!- exclamó Harry, con ojos cristalinos por la preocupación.

-¡Sí, porque no arranca!- chilló Gemma.

Lo que ninguno de ambos sabía era que el coche había sido saboteado. ¿Tal vez, la misteriosa persona de los mensajes anónimos había saboteado el coche de Gemma para luego tener a propósito un accidente de coche con Anne y así enviarle el mensaje a Harry? Sí, éso era exactamente lo que había ocurrido.

-¡¿Qué hacemos?!- preguntó Harry a gritos, desabrochándose el cinturón.

-¡Llama a Ryan! ¡Que venga con la limusina!- exclamó su hermana mayor.

-Bromeas, ¡¿verdad?! ¡Está en casa de Niall!-

-¡Da igual! ¡Mamá nos necesita! ¡Ahora!- chillaba Gemma.

-Vayamos a casa de Niall.- dijo Harry.

-¡¿Cómo?!-

-¡Con un taxi! ¡Pidamos que nos lleve hasta allí rápidamente y luego iremos al hospital en la limusina!- zanjó Harry saliendo del coche y sacando su móvil. Gemma también salió del vehículo.-Yo llamaré a Niall para avisarle. ¡Tú llama a cualquier taxi con tu móvil y diles la dirección de la casa!-


En casa de Niall, Trixie llevaba un rato largo parloteando con el irlandés.

-Trixie, ¿me disculpas? Debo ir al baño.- se excusó Niall.

-Claro, claro. ¡Ve!- exclamó ella.-Yo voy a rellenarte el vaso de zumo.-

Niall fue hacia el baño, dejando su móvil sobre la mesita. Trixie dejó distraídamente su misterioso papelito mal doblado sobre la mesa, cogió el vaso vacío de Niall y fue a la cocina, cerrando la puerta de ésta tras de sí. Fue entonces cuándo el móvil de Niall vibró, era Harry que lo estaba llamando. Ya se dirigía hacia su casa en taxi a toda velocidad y con Gemma, pero cómo nadie le cogía el móvil empezaba a asustarse. Trixie en la cocina también cortaba unas onzas de chocolate para hacerle más detallitos a Niall, mientras que éste había prolongado su estancia orinando para librarse durante un rato de la estridente voz de Trixie. 
Cinco minutos después, Trixie seguía en la cocina y Niall en el baño. La puerta de la casa se abrió repentinamente y entró Harry corriendo a la casa de Niall. (Había usado la copia de la llave de casa de Niall que tenían todos los chicos de la banda.) Dió varios gritos mientras su hermana seguía fuera.

-¡Niall! ¡Niall!- gritó.

-¿Harry? Estoy en el baño, tengo diarrea.- exclamó el irlandés desde el otro lado de una puerta.-¿Qué haces aquí?-

-¡Mi madre ha tenido un accidente de coche! ¡Debemos coger la limusina e ir al Lenox Hill Hospital rápido! ¡Corre, Niall!-

-¿Harry?- Trixie salió de la cocina.

-¡Trixie!-

-¿Qué dices que le ha pasado a tu madre?- la joven se mostró preocupada, dejando sobre la mesita el plato con chocolatinas y el vaso con zumo de naranja.

-¡Un accidente de coche! ¡No sabemos muchos detalles pero mi madre está crítica en el hospital!- el cantante se movía de un lado a otro, frotándose la cara y el cabello a capas rizado.

-Tranquilo, cálmate.- Trixie se acercó a Harry y le puso una mano en la espalda.-¿Y tu hermana?-

-¡Fuera, esperando!-

-Iré a hablar con ella y a tranquilizarla, ya de paso yo también voy y veo cómo está Anne.- dijo Trixie antes de salir por la puerta... Y olvidándose el misterioso papelito.

-¡Niall!- gritó Harry de nuevo.

-¡Ya voy, dame un minuto!- respondió el rubio desde dentro del aseo.

Harry se fijó entonces en el papelito que había sobre la mesa. Se agachó para ver mejor lo que ponía y aunque habían pasado años, supo distinguir que ésa letra era de Trixie. De repente, pudo leer su nombre "Harry", escrito, y se temió lo peor.
Justo entonces la puerta del baño se abrió y salió Niall terminando de colocarse los pantalones. Harry se incorporó de la posición agachada y se acercó a Harry, poniéndole una mano en el brazo.

-Harry, ¿todo bien?-

-Sí, sí, ¡vamos corre!- respondió éste rápidamente, tirando del rubio tras de sí. 

Entraron en la limusina, dónde ya estaban Trixie y Gemma, y por el camino Harry sentía miedo y angustia. Recordó la conversación que había tenido pocas horas antes con Aly y sus amigos en aquella misma limusina. En la que Zayn les explicó cómo sospechaba de Trixie. Harry apretó los puños, reflexionando. Y ahora, su madre había tenido un accidente de coche, y en casa de Niall se había encontrado un misterioso papelito escrito pro Trixie en el que ponía su nombre, Harry. ¿Y si era cierto y Trixie era la persona? ¿Y si en aquél papel que transportaba con el nombre de Harry plasmado tenía escrito el plan de mandarle mensajes a él y hacerle daño a Anne? La sola idea hizo que las tripas de Harry se revolvieran.
Mientras tanto, Niall sacaba su móvil e iba llamando a los otros tres chicos de la banda. A Louis le pidió que avisara a Aly y que fuera a recogerla, y de paso que llevara también a Harumi, Niall sabía que Harry y Gemma necesitaban todo el apoyo posible y prefería que estuvieran todos los amigos posibles.

Diez minutos después Louis iba en su coche con Aly, Harumi y Liam. Zayn iba en su propio coche y con Perrie, su novia. Eleanor y Melanie, las novias de Louis y Liam también habían sido avisadas pero estaban ocupadas por lo que lamentablemente no habían podido acudir.

Empezaba a hacerse de noche y Harry, Gemma, Niall y Trixie fueron los primeros en llegar al hospital. Mientras Niall y Trixie se quedaban esperando en la entrada del Lenox Hill a que llegaran los demás, Gemma y Harry fueron corriendo hacia la recepción y, muy nerviosos y a punto de llorar, pidieron indicaciones de dónde estaba su madre y subieron por escaleras y ascensores hasta encontrar la habitación número 361. 
Entraron rápidamente en la habitación y vieron a Anne tumbada en una camilla con los ojos cerrados. Dos doctores apuntaban cosas en un papel mientras que una doctora masajeaba uno de los brazos de Anne, para comprobar si tenía algo roto.

-¡Mamá!- chillaron los dos hermanos a la vez.

Los dos doctores y la doctora miraron a los dos jóvenes. Éstos se acercaron rápidamente y uno de los doctores revisó el papel.

-¿Sóis vosotros Harry y Gemma Styles?- preguntó el hombre.

-Sí.- asintió Gemma, llorosa.-Somos sus hijos.-

-Lo sentimos, vuestra madre está muy grave.- dijo la doctora, apartando sus manos del brazo izquierdo de Anne.-No se ha roto nada, pero el impacto ha sido terrible. Una de las ambulancias de éste hospital pasaba por allí justo cuándo se estrelló con el coche y por suerte ha sido recogida nada más tener el accidente.-

-¿Se pondrá bien?- quiso saber Harry, con las lágrimas aflorando en sus ojos aunque sin caer.

-Claro que sí.- respondió el otro doctor.-Saldrá de ésta. Ahora mismo está muy crítica, pero sobrevivirá.-

-Oh, gracias a Dios...- lágrimas cayeron por las mejillas de Gemma mientras cogía una de las manos de su madre. Se la besó varias veces y luego le besó la frente.

-No le toquéis la frente de momento.- intervino la doctora con voz autoritaria pero amable, mientras ponía una mano en el hombro de Gemma para que no besara más a Anne en la frente.-El impacto ha afectado al cerebro y aunque no ha habido daños, es mejor no tocarle la cabeza hasta que despierte de su desmayo.-

-Ah, está bien, está bien...- comprendió Gemma retrocediendo y cogiendo las manos de Harry, aunque sin mirarlo.

-¿Esperáis a más gente?- preguntó un doctor.

-Sí. Van a venir un par de amigas y los otros cuatro chicos de la banda. No ocurre nada si recibe visitas, ¿verdad?- dijo Harry sin soltar las manos de su hermana.

-No, al fin y al cabo está inconsciente, despertará pronto pero no creemos que lo haga hoy, si recibe visitas no esperéis que os hable o que se mueva.- contestó el doctor que le había formulado la pregunta a Harry.

-Da igual, sólo quieren verla para calmarse y ver que está más o menos bien.- dijo Harry.

Miró a su madre. Anne tenía un denso moratón en la frente y un pequeño corte en el labio inferior. En su brazo derecho había otro moratón. El cantante se secó los ojos humedecidos y abrazó a Gemma. Ésta le devolvió el abrazo a su hermano menor, tratando tranquilizarlo.

Justo entonces entraron Trixie, Niall, Zayn y Perrie a la habitación mientras los dos doctores salían, quedándose al doctora para seguir revisando a Anne. Poco después llegaron Aly, Louis, Harumi y Liam. Todos animaron a Harry y a Gemma y trataron de acariciar los brazos amoratados de Anne, aunque con cuidado. Los dos hermanos agradecieron mucho todo el apoyo de sus amigos y Gemma decidió quedarse a dormir en el hospital aquella noche, insistiéndole a Harry para que el fuera a casa tranquilo. Sin hacerse de rogar, (ya que Harry odiaba ver a su madre en aquél estado,) le hizo prometer a Gemma que cuidaría de Anne, la abrazó y luego cogió una mano de su madre y la besó. Antes de salir por la puerta se giró y vió a Gemma arropar más a Anne para que no cogiera frío. Luego, la joven se acomodó en el largo sofá azul que había en la habitación para intentar dormir un poco. Harry dijo adiós con la mano, con una mirada triste, y Gemma correspondió con el mismo gesto.

Segundos después el cantante de pelo rizado subió a la limusina dispuesto a ir a su casa a dormir, el día siguiente era martes y además tenía un examen. Niall le esperaba en la cafetería del hospital y Trixie fuera, así que, los tres se subieron en la limusina, dejaron a Trixie cerca de su casa y Niall se ofreció a quedarse a dormir en casa de Harry para hacerle compañía. Éste aceptó, ya que necesitaba apoyo.
Por la noche todos intentaron descansar. Había sido un lunes muy movido.