miércoles, 28 de noviembre de 2012

55- Reír y... ¿discutir?

Mientras tanto, un guapo chico de cabello rizado paseaba con su aire seductor y de "chico sobrado" por los pasillos del instituto, provocando atención en todas las muchachas. Harry le guiñaba el ojo a todas las chicas con las que se cruzaba, y éstas, en respuesta, se sonrojaban, reían o algunas hasta chillaban.
De repente la puerta del baño para chicas se abrió, golpeando al cantante. Harry cayó de culo al suelo antes de alzar la vista y ver cómo Brianna asomaba la cabeza.

-¿Rememorando viejos tiempos?- preguntó la guapa chica, sonriendo ampliamente.

-¡Tú!- vociferó Harry, apuntando acusadoramente a Brianna con un dedo.-¡¿Pero qué pasa contigo?!-

-No, ¿qué pasa CONTIGO, que no haces más que mirar a todos lados menos a delante?- rebatió ella, saliendo de detrás de la puerta y cerrándola, mientras se colocaba su mochila.

-¿Te ocurre algo con las puertas? ¡Porque hace siete meses me golpeaste con la de tu taquilla, y ahora, con la del baño!- gritó Harry poniéndose en pie.

-¡Yo no te golpeo! ¡TÚ te golpeas! Si miraras hacia adelante al caminar cómo hacen las personas normales...-

-¡Yo puedo mirar hacia dónde quiera!- exclamó Harry enfadado, mientras su rostro se teñía de rojo.

-Ya, interesante... Explícaselo al chichón que te está creciendo ahora mismo.- Brianna sonrió resumidamente, asió el bolso que le colgaba del hombro y dió media vuelta, echando a caminar.

-¿Un chichón...?- Harry se palpó la sien derecha. Deslizando sus dedos por su frente, finalmente palpó un bulto, grande aunque no muy alto.-¡Aaaaaaahhh!-

Corrió tras Brianna y la agarró de un brazo.

-¡Espera, espera! ¿No vas a dejarme así, verdad?- preguntó, mientras sus ojos verdes se desplazaban de un lado para otro con nerviosismo.

-Claro que voy a hacerlo. ¡Suelta!- bramó ella agitando su brazo. Harry la liberó.

-Pero... Pero... ¡No puedes! ¡So-soy una estrella, tengo una imagen que mantener...!- suplicó Harry.

-¿Y qué quieres qué haga?- resopló Brianna.

-¡Curarme...! ¡Colocarme el flequillo para tapar el chichón, o algo...! ¡No-no puedes dejarme con éste bollo al descubierto...!-

-¿Ah, en serio?- Brianna cruzó los brazos y alzó una ceja.-¿Quieres que éso te cure?-

-¿Qué...?- musitó Harry. ¿Cómo sabía Brianna que él la había llamado éso en el aeropuerto pocos días antes?

Harry oyó una leve risita masculina que provenía de algún lugar, y tras una columna, entrevió el perfil de Zayn observándolos. Harry apretó los labios, esquivó a Brianna (que se giró confusa siguiendo a Harry con la mirada) y se dirigió hacia su amigo.

-¡¡Zayn!!- vociferó a voz en cuello.-¡¿Tú le has dicho a Brianna que yo la llamé éso?!-

Zayn se echó a reír y retrocedió un par de pasos.

-¡Esque tío, me hizo mucha gracia cuándo lo dijiste en el aeropuerto...!- dijo riendo descontroladamente.-Liam te preguntó si Brianna te gustaba, y cómo tú te echaste a reír histéricamente y a referirte a Brianna cómo éso... Se lo he tenido que contar, es que diste mucha gracia...

-¡¿Qué Liam le preguntó qué?!- preguntó chillona Brianna, que apareció de detrás de Harry. Éste dió un leve saltito y luego pataleó en el suelo.

-¡No me des ésos sustos!- vociferó el chico de cabello rizado, nervioso e histérico.

-¡Yo no doy sustos! ¡Vosotros me asustáis hablando sobre las preguntas raras de Liam!- exclamó Brianna.

Zayn se echó a reír de nuevo.

-Desde luego...- masculló Harry, sacudiendo la cabeza y resoplando.-¡No sé cómo Liam me puede hacer preguntas tan tontas!-

-¡¿Cómo dices?!- bramó Brianna.

-Es decir, ¡¿a quién le puedes gustar?! Eres egoísta, creída, marimandona, ¡y una psicópata! ¡Tú...! ¡Tú te compinchas con las puertas para apalearme!- gritó Harry.

La boca de Brianna, abierta de par en par, le llegaba al suelo.

-Tíos, ¡sóis desternillantes!- Zayn reía escandalosamente, encogiéndose debido al dolor de barriga, que ya se le contraía en exceso de tanto reír.

-¡¿Pero tú te estás oyendo?!- le gritó Brianna a Harry.-¡Acabas de decir que me "compincho" con PUERTAS! ¡¿Acaso fumas cosas raras?!-

-¡No, es más, ni siquiera fumo!- gritó Harry en respuesta.

-¡Pues lo parece, porque se te va la olla!-

El sonido de fondo de la discusión era la ya macabra risa de Zayn, el muchacho se tiró al suelo y todo.

-¡¿A mí?! ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?! ¡¿No te das cuenta de que soy famoso?! ¡Con un chasquido de dedos puedo hacer que mis guardaespaldas te saquen de aquí!- amenazó Harry, rojo de rabia.

-¡¿A qué esperas?!- lo picó Brianna.

Mientras, Zayn se levantó cómo pudo del suelo, agarrándose el estómago y jadeando de tanto reír. Asió a Harry por un brazo y tiró de él para llevárselo, arrastrándolo tras de sí.

-¡Ésto no quedará así!- vociferó Harry, girando la cabeza para lanzarle a Brianna una mirada asesina.

En respuesta, ella frunció el ceño y le sacó la lengua, mientras le hacía un corte de mangas, sacándole el dedo corazón incluido. Harry abrió mucho los ojos y la boca y trató de liberarse de Zayn.

-¡Oye, que me ha sacado el dedo!- vociferó. Zayn, sin hacerle caso, siguió riendo mientras arrastraba a Harry tras él.

~~~

Acabó la primera clase. Aly y Niall se reunieron en una zona del pasillo, ya que Aly quería hablar con él.

-Niall, no sé si te acuerdas, pero la pulsera que me regalaste te la di hace siete meses antes de que te subieras en el avión para ir de gira por África con los chicos.- comentó Aly con dulzura.-Y dime, ¿me la devuelves?-

Niall se quedó momentáneamente en blanco y luego parpadeó.

-Ésto... ¿la pulsera?- preguntó torpemente.

-Sí.- asintió Aly, sin dejar de sonreír.

-Ehm...- Niall se rascó la nuca y comenzó a sudar.-Yo... No recuerdo haberla visto en ningún momento en mi maleta... Es decir, me la llevé a África, sin duda, porque estuve jugueteando con ella en el avión y al llegar a Egipto, pero...- el rubio carraspeó.-Creo que no la tengo.-

La sonrisa de Aly se desmoronó y su boca colgó hacia abajo.

-¿Cómo?- preguntó con voz pedante.

-Yo...- Niall se agitó, nervioso.-Creo que la he perdido...-

-¡¿Que QUÉ?!- vociferó Aly.-¡Me regalas una pulsera en el Empire State, te lo doy durante una gira de siete meses que tienes por África, y tú vas y... ¿la pierdes?!-

-¡O puede que me equivoque, puede que la pulsera esté en algún lugar de mi maleta...!- trató de decir el irlandés, queriendo reparar lo dicho a toda costa.

-¡¿Cómo que puede?! Pero... Pero... ¡Si me la regalaste para demostrar nuestro afecto! ¡Fue en el Empire State, dónde me la regalaste! ¡Y fue el regalo más bonito que me hicieron en toda mi vida! Creía que significaba mucho para ambos... ¡No puedes haberla perdido!- exclamó Aly perdiendo los nervios.

-¡Oye, oye, que en cualquier caso, el dinero me lo gasté yo en la pulsera!- exclamó Niall, y sin saber por qué, se enfadó consigo mismo.

-¡Éso no tiene nada que ver! ¡Ésa pulsera es un símbolo para nosotros dos! O al menos para mí... ¡Creía que la cuidarías!-

-¡Yo la cuidé! La... La metí en la maleta, ¡me la puse para que todos la vieran y supieran lo que significa para mí! Lo que significas tú para mí...- suspiró Niall.-No sé dónde puede estar.-

-¡Pero...!- Aly se interrumpió a sí misma y suspiró.-Vale, calma, calma... Llevamos siete meses manteniendo una relación a distancia, no la echemos por la borda por una pulsera, ¿vale?- dijo recuperando su voz dulce.

-No...- Niall retrocedió.-No, creo que lo entiendo. Ésa pulsera significa mucho para los dos.-

En ése momento llegaron los otros cuatro chicos, Harry cruzado de brazos y con un enfado algo infantil y los otros tres sonrientes, cómo siempre.

-Hola chicos.- saludó Liam.-¿Qué tal? ¿Os venís a la cafetería del insti a comer?-

Ninguno de los dos respondió.

-Pero Niall, ¿qué dices? Si te he dicho que no importa...- insistió Aly.

-Da igual lo que digas, ahora me siento culpable.- Niall bajó la vista.-Y tienes razón. Debería haberla cuidado. Tengo que recuperarla.-

-¿Qué?- Aly bufó y trató de sonreír.-Niall, no digas bobadas, no es necesario. ¿Me oyes? No te preocupes, tranquilo, no me volveré a enfadar.-

-Me voy.- susurró Niall, antes de bajar la vista y echar a correr.

Aly se quedó perpleja.

-Irá a su casa, digo yo, ¿no?- intervino Louis.

-Báh, éste Niní, siempre haciendo pellas.- masculló Harry. Recibió un codazo de Liam.-¡Ay!-

-¿Qué ha ocurrido?- preguntó Liam, tras incorporarse después de darle el codazo a Harry.

-Larga historia, chicos.- suspiró Aly.

-Tenemos todo el tiempo del mundo.- dijo Zayn rodeando a Aly con el brazo mientras los cinco se dirigían a la cafetería. 

La cafetería del instituto estaba vacía. Liam, Louis, Harry y Zayn, al tener control sobre el instituto, permitieron que Aly pudiera faltar al resto de las clases del día para quedarse con ellos en la cafetería. Pese a que estaba desierta, los cinco subieron las escaleras de mármol pulido y llegaron al área VIP de los chicos de One Direction en la cafetería.

-¿Os apetece una pizza?- preguntó Harry dejándose caer en el sofá.

Aly suspiró y se sentó a su lado.

-Cuéntanos, Aly.- dijo Louis, mientras Zayn y Liam bajaban a por la comida.

Una vez que los dos chicos trajeron pizza, los cuatro chicos escucharon cómo Aly les relataba cómo Niall le había regalado la pulsera, la describió con todo detalle, y luego les contó lo ocurrido minutos antes. Los chicos suspiraron y negaron con la cabeza en señal de desaprobación.

-En fin.- dijo Liam.-Supongo que Niall ya entenderá que a ti no te importa lo de la pulsera.-

-Éso espero.- comentó Aly.

Las cinco horas siguientes las pasaron allí, Aly, Zayn y Harry veían la tele mientras Liam y Louis jugaban al billar. Poco antes de que acabaran las clases aquél día, Louis cogió su teléfono.

-Voy a llamar a Niall, a ver cómo lo lleva.- dijo tecleando números y pegándose el oído a la oreja mientras bajaba las escaleras.

-Vale.- asintió Harry, mirando distraídamente Hora de Aventuras en la tele.

Aly se asomó a la pequeña barandilla y miró cómo Louis bajaba los escalones y salía de la cafetería, con el teléfono en su oreja. Zayn se acercó a ella y le dió una palmada en la espalda.

-Relájate.- le dijo.-Verás cómo se le pasará.-

Aly suspiró y luego miró a Zayn con gratitud. Segundos después ambos volvieron al sofá a seguir viendo la tele junto a Harry, ya que Liam seguía practicando solo en el billar.

Minutos después, Louis entró de nuevo en la cafetería. Su expresión denotaba una mezcla de indiferencia y a la vez de sorpresa, ya que todo sus rostro estaba impasible pero sus ojos azules estaban abiertos de par en par. Subió las escaleras y al verlo llegar, los chicos y Aly se levantaron del sofá y apagaron la tele.

-¿Y bien?- preguntó Aly, preocupada.

-Ni-Niall está en Egipto.- tartamudeó Louis, incrédulo ante sus propias palabras.

A los otros cuatro se les cayó la boca al suelo.

-Ha cogido un vuelo hacia allá y ahora mismo está en El Cairo, piensa adentrarse, SIN GUÍA, en el desierto en el que estuvimos durante la gira...- añadió Louis.

-¿Que Niall qué?- exclamó Aly.

-No jodas...- susurró Harry.

-Éste chico está loco.- dijo Liam sacudiendo la cabeza.

-La madre que lo parió.- añadió Zayn dejándose caer en el sofá.

-Dios mío...- renegó Aly.-Me marcho, chicos.- dijo resumidamente cogiendo su mochila, que yacía sobre uno de los sofás.

-¿Adónde, si puede saberse?- preguntó Louis.

-A hacer una locura.- respondió Aly bajando los escalones.

Los otros cuatro chicos se miraron entre ellos.

-Hoy he discutido con la loca de las taquillas. Bueno, en general, de las puertas.- comentó Harry de sopetón incorporándose en el sofá.

Zayn se echó a reír.

-¿Cómo dices?- preguntó Liam.

-Ya os lo explicaré.- Zayn le guiñó un ojo a sus amigos.

-Ni se te ocurra...- Harry le lanzó una mirada asesina a Zayn.

Éste rió de nuevo y se encogió de hombros.

 ~~~

Mientras tanto, en Egipto, un rubio irlandés caminaba por la arena, agotado y sediento bajo el sol abrasador. El desierto era enorme y se había perdido, pero le daba igual. Él sólo quería encontrar una cosa.
Cada pocos segundos, se agachaba y rebuscaba entre la suave pero asfixiante arena del desierto. En su cantimplora quedaba muy poca agua y empezaba a sentirse pesado y cansado. Le daba igual que su novia le hubiera dicho que no hacía falta recuperar la pulsera: el quería recuperar aquél valioso objeto, que tanto significaba para ellos dos. A lo lejos, se distinguían las tres pirámides, pero ningún oasis. Preocupado y desesperado, Niall rebuscaba entre la arena sin cesar. 

-¿Dónde estará...?- preguntó en voz alta, exasperado.

Tras varias horas vagando solo por el desierto y con cada vez menos agua en la cantimplora, se dejó caer de rodillas en la arena y de nuevo empezó a escarbar. Sus manos se hundieron más y más en la arena hasta que finalmente, tocó algo pequeño y dorado. Y no, no era ninguna riqueza egipcia. Niall sonrió para sí, mientras sus ojos color cielo brillaban de pura felicidad.

~~~

Se hacía de noche y Aly se encontraba en su cuarto preparando la maleta. Era una maleta de mano pequeña, normal y corriente, y Aly no había metido gran cosa dentro: sólo unas cuántas camisas de manga corta, su amuleto de Hello Kitty de la suerte, y sobretodo, mucha crema solar. Al finalizar la tarea, sonrió, cohibida, sin estar realmente segura de lo que iba a hacer. Agarró la maleta. Bajó las escaleras. En el salón, Lara bebía café mientras miraba la tele. Talia estaba en su cuarto dormidita, Candace en casa de sus amigas, y Richard y Cindy habían ido al cine.
Aly atravesó el salón mientras Lara, tranquila, se llevaba la taza de café a los labios.

-Mamá, me voy.-

-¿Adónde, cielo?- preguntó Lara. Dió un sorbito de café.

-A Egipto.-

Lara se atragantó con el café y a toda prisa lo escupió, haciendo una pedorreta con los labios.

-¡¿Que QUÉ?!- vociferó, con la voz rota a causa de que se había atragantado.

Pero Aly ya había salido y cerrado la puerta tras de sí, y para su grata sorpresa, el taxi al que había llamado ya estaba allí. Antes de que Lara abriese la puerta, su primogénita ya se había subido en el taxi y el vehículo iba hacia el aeropuerto.


De nuevo, Aly se encontraba cómo una loca corriendo por los pasillos del aeropuerto. Había oído sonar su teléfono móvil cómo veinte veces dentro de la maleta, seguro que era Lara quién la llamaba. Aly no pensaba siquiera facturar las maletas: iría a la pista del avión de los chicos de One Direction, diría que era amiga de ellos, y así la dejarían subir. Había corrido dos veces hacia aquella pista, así que en ésa ocasión recordaba más o menos la dirección. Salió a la pista. El cielo ya estaba de color oscuro y la luna llena brillaba en lo alto. Para sorpresa de Aly, el avión de los chicos estaba allí. Fue avanzando hacia él con la maleta en la mano, nerviosa dado a que se iba a montar en un avión sola, cuándo de repente...
La puerta del avión se abrió y apareció un Niall exhausto y cansado, que jadeaba. Aly y él se miraron justo a los ojos pese a estar a varios metros de distancia, y Niall, sonriendo levemente, alzó una mano, en la que Aly vió relucir un círculo dorado. La pulsera.
Emocionada, Aly corrió hacia Niall y Niall hacia Aly, y ésta, sin dejarlo ni hablar, le dió un beso inolvidable.

martes, 20 de noviembre de 2012

54- Charlas

Aly llenó los pulmones de aire. Sabía que iba a destrozarle el corazón a Celine. Pero sería peor si se callaba, así que abrió la boca y dijo.

-Vale, resulta que Harry...-

Un grito ensordecedor proveniente del laboratorio sobresaltó a las dos hermosas chicas. La puerta del laboratorio se abrió de par en par y salió Mairi corriendo cómo alma que lleva el diablo, mientras sus cabellos pelirrojos se agitaban.

-¡Aaaaaaaaaaaahhhh! ¡Quitádmela de al lado! ¡Me persigue! ¡Aaaaaaaaahhh!- chillaba.

Aly y Celine abrieron los ojos un tanto estupefactas. Del laboratorio, salió una pequeña rana verde, dando botes y persiguiendo a Mairi. Tras el animalillo apareció Ronna, también saliendo del laboratorio a toda prisa.

-¡Mairi, no va a hacerte nada! ¡Es inofensiva!- vociferaba Ronna, corriendo detrás de la pequeña pero veloz rana.

-¡Medaigual, medaigual! ¡Atrápalaaa!- gritó Mairi, que seguía corriendo, encontrándose ya en la otra punta del pasillo.

-No sabía que Mairi le tuviera miedo a las ranas.- murmuró Celine con su vocecita.

-Ni yo.- dijo Aly encogiéndose de hombros.

-Dime, Aly, ¿qué ibas a decirme sobre Harry?-

-Oh.- Aly se rascó la nuca y carraspeó.-Ejem... Ésto... Me he olvidado.- mintió.

-¿Cómo?- preguntó Celine.

-¡Sí! Esque yo, soy muy despistada, jeje.- intentó disimular Aly, aunque por si no quedaba claro, es bastante pésima disimulando.

-¿Seguro que se te ha olvidado?- Celine clavó sus grandes ojos azules en los de Aly.

-Ésto...- Aly borró la sonrisa de su rostro y suspiró.-No.-

-Entonces dime, ¿qué es?-

Aly suspiró de nuevo y reunió el valor para hablar.

-Harry dijo...-

-¡Aparta, o nos pillará algún alumno!- gruñó una voz femenina en otro pasillo.

Celine y Aly giraron la cabeza y por una esquina aparecieron la profesora de música corriendo a paso ligero y el profesor de educación física persiguiéndola desesperadamente.

-¡Vamos, Mery, sólo un besito...!- dijo el profesor, que era bastante corpulento para impartir educación física. De hecho, de uno de los bolsillos de su pantalón sobresalía un Donut mordido.

-¡Que no, Cameron!- repuso la elegante profesora de música, de pelo negro por los hombros y vestida con un bonito vestido blanco de seda con flores estampadas.

Al ver a Celine y a Aly, los dos profesores se detuvieron en seco.

-Ésto...- masculló la profesora de música. Se giró y le dió un codazo al profesor en su gran barriga.-¡Te lo dije! ¡Fuera de aquí!-

El profesor de educación física se encogió de hombros, se dió media vuelta y echó a andar, mientras que la profesora de música, sonrojada, se apresuró a marcharse por otro camino. Aly y Celine, con la boca un tanto abierta, parpadearon de asombro.

-¿El profe de educación física y la profe de música están liados?- preguntó Aly resumidamente.

-Sí, éso parece.- dijo Celine soltando una leve risita.

Aly se giró para mirar a Celine.

-En fin... A ver si es cierto éso de que a la tercera va la vencida.- masculló.-He intentado hablarte dos veces y me han interrumpido.-

Celine sonrió levemente y asintió con la cabeza, señal de que escuchaba a Aly.

-Bueno, Harry...- Aly respiró hondo, en busca del valor necesario para decirle a su dulce amiga algo que le rompería el corazón pero que tendría que saber. Celine no podía vivir ilusionada pensando en que algún día Harry se fijaría en ella; necesitaba saber que éste sólo la veía cómo a una hermana pequeña. Cuánto antes lo supiera, antes lo superaría.

-¿Harry qué?- preguntó Celine, estaba un poco impaciente pero no lo demostró por educación.

-Harry...- Aly suspiró. Dejó caer la noticia, sin más.-Te ve cómo a una hermana pequeña. No está interesado en ti y seguramente nunca lo estará.- Aly cerró los ojos con fuerza mientras hablaba.

Se hizo el silencio. Aly abrió un ojo, esperando encontrarse con una Celine destrozada y triste, a punto de llorar. Miró a Celine, que seguía inmóvil. Aly notó cómo su propia frente sudaba y abrió el otro ojo.

-¿No dices nada?- preguntó, convencida de que Celine estaba hecha trizas.

Por el contrario, la guapa chica se encogió de hombros.

-¿Qué tendría que decir?- preguntó con su voz de niña pequeña.

-¿No...? ¿No estás triste?- Aly abrió un poco más de lo normal sus ojos, sorprendida.

-Bueno, podría estar mejor.- suspiró Celine.-Pero no estoy triste, ni mucho menos. ¿Por qué?-

-Yo... Estaba convencida de que...- Aly carraspeó.-Esque tú eres tan dulce, tan tímida, y tan frágil, que me esperaba que te echases a llorar.-

Celine rió levemente.

-¿Qué conseguiría con éso?-

-No lo entiendo.- dijo Aly encogiéndose de hombros.-¿No te molesta que el chico que te gusta, te vea sólo cómo a una adorable amiga?-

-¿Por qué me iba a molestar?-

-Porque Harry te gusta.-

-Sí, me gusta. Pero si yo sólo le gusto cómo amiga, ¿qué voy a hacer? ¿Llorar aún sabiendo que con éso no arreglaré nada?- Celine sonrió dulcemente.-No voy a enfadarme, no puedo enfadarme. El amor es algo que uno no puede elegir. No puedo estar triste por el hecho de que un chico no esté enamorado de mí.-

Aly estaba muy incrédula y sorprendida.

-Caray, Celine, yo... Yo me esperaba...-

-¿Otra reacción? Lo sé.- sonrió Celine.-Pero no puedo entristecerme ni enfadarme, él no tiene la culpa de no estar enamorado de mí y yo tampoco. Son cosas que pasan.-

-Pero esque... ¡Estoy alucinando! Voy con miedo a decírtelo por que pienso que se te va a romper el corazón, ¡y resulta que te lo tomas bien y todo!- exclamó Aly.-Pienso que estás fingiendo, y que por dentro, estás destrozada.-

-No estoy fingiendo, ¿vale?- explicó Celine calmadamente. Decía la verdad: no estaba triste, ni siquiera molesta, ya que ella sabía que en el amor no se puede elegir y lo comprendía perfectamente.

Aly suspiró, tranquila, cómo si le hubieran quitado un peso de encima. Celine dijo dulcemente:

-Es verdad que resulta un poco decepcionante, pero no me has roto el corazón ni mucho menos. La próxima vez que tengas que decirme algo importante, hazlo, no titubees. No tengas miedo de cuál pueda ser mi reacción. Te aseguro que puedo sorprenderte, yo entiendo a la perfección que Harry no esté enamorado de mí, no voy a forzarle a que lo esté.-

-Estoy muy sorprendida, Celine.- declaró Aly.-No me esperaba que reaccionases así.-

-En siete meses pueden cambiar muchas cosas... Cómo la madurez de las personas.- Celine sonrió levemente.-Aunque durante éstos meses tú y yo nos hayamos visto casi cada día en el instituto, no te has dado cuenta, pero he ido creciendo y fortaleciéndome. Sigo siendo tímida y muy reservada, pero por lo menos ya no me dejo afectar por los golpes que pueda darme la vida.-

-¿Seguro que estás bien?- preguntó Aly posando una mano sobre el hombro de su amiga. Celine era notablemente más bajita que ella, seguramente cómo siete u ocho centímetros más baja.

-¡Sí!- Celine sonrió ampliamente.-¿Tanto te cuesta creerme?-

-No, lo que me cuesta creer es que una chica tan débil, tímida y frágil cómo tú se tome bien un golpe tan duro. ¿Seguro que no estás triste?-

-Seguro.- respondió Celine asintiendo con calidez y firmeza.-No te preocupes.-

-De acuerdo. Confío en ti.- Aly estrechó una de las manos de Celine y luego se retiró, mientras Celine también iba a su respectiva clase.

~~~

Ésa tarde, cuándo Aly llegó a casa, se encontró a su prima mayor sentada en el sofá y con un pañuelo de papel entre las manos, hecha un mar de lágrimas.

-¿Candace?- preguntó sorprendida.-¿Qué te ocurre?-

Candace miró a su prima con los ojos enrojecidos y las mejillas empapadas.

-¡Alyyyyy!- gritó, lanzándose a abrazar a su prima menor.

-Can... Candace.- gimió Aly.-No... Me dejas... Respi...-

Candace soltó a Aly de sopetón y se derrumbó sobre el sofá, llorando escandalosamente.

-Candy, ¿qué te ocurre?- preguntó Aly preocupada, aunque no demasiado; Candace solía ser muy exagerada.

-¡Aly! ¡Oh, Aly!- Candace se sonó la nariz ruidosamente con el pañuelito.-¡Si supieras cómo estoy sufriendo...!-

Aly respiró tranquila: definitivamente, no era nada grave. Candace se apartó de la cara su sedoso cabello rizado color mantequilla y se secó las lágrimas con energía.

-¿Qué ha pasado?- Aly se sentó junto a su prima mayor.-Va, dímelo.-

-¡Es horrible!- Candace se sonó la nariz de nuevo, haciendo que Aly ahogara una mueca de asco.-No se si te lo he dicho, pero en California, tengo un novio, Jerry. Es una monada, ¡y taaaaan dulce!-

Aly puso los ojos en blanco.

-Candace, llevas viviendo aquí casi ocho meses. ¿Y ahora te da por contarme que tienes novio en California, cuándo tu ya sabes de mí hasta mi tipo de sangre?- dijo.

-¡Ése no es el caso!- sollozó Candace.-Verás, en la ciudad hay un chico monísimo que es hermano de una de mis mejores amigas, ésa tal Marina, pues su primo Mikel es un auténtico bombón.- Candace sorbió por la nariz y se frotó los ojos.-He hablado un par de veces con él y ¡me gusta!-

-Continúa...- dijo Aly distraídamente, jugueteando con los hilos de su sudadera del monstruo de las galletas.

-¡Y resulta que hoy...! ¡Hoy...!- las palabras de Candace se quedaron en su garganta y la guapa chica se echó a llorar de nuevo, mientras le tendía a su prima un sobre de color rosa. Aly lo cogió y leyó lo que ponía fuera.

-Es una carta de Jerry.- dijo en tono neutro.

-¡Lo sé!- lloriqueó Candace.-¡¿Y si por casualidad sabe que me he fijado en otro chico?!-

-Pero Candy, ¿cómo va a saberlo si está en California, la otra punta del país?- dijo Aly haciendo rodar sus ojos de un lado a otro con aire impaciente.

-No lo sé, pero, ¡el caso no es ése!- sollozó Candace.-Lee tú la carta, yo no me atrevo.-

Aly abrió el sobre y empezó a leer tranquilamente para sí. Al cabo de un rato, lo volvió a guardar.

-¿Qué dice?- preguntó Candace alzando levemente sus ojos marrones.

-Tranquila, es un poema de amor.- dijo Aly dulcemente intentando animar a su prima. Pero por el contrario, ésta se echó a llorar de nuevo, con más fuerza que antes.-Pero, ¡¿qué te pasa ahora?!-

-¡Me siento fatal!- exclamó Candace.-Jerry me envía poemas de amor desde el otro lado del país, ¿y yo? ¡Sueño con Mikel!- se echó a llorar de nuevo sobre un cojín del sofá.-¡Estoy destrozada! ¡Soy una persona horrible! ¡Tengo el corazón roto!-

-Candace, no puedes quedarte aquí llorando.- suspiró Aly.-Sal un rato con tus amigas y...-

-¡Éso haré!- Candace pareció animarse de repente. Se levantó del sofá de un salto mientras se pasaba las manos abiertas por los ojos para secárselos y caminaba tambaleándose hacia su bolso.-¡Iré por ahí con mis súper amigas y nos lo pasaremos de maravilla! ¡Gracias por animarme, Aly!-

Besó a Aly en la mejilla, se sacudió el pelo para "peinarse" y salió por la puerta, dejando a Aly un tanto estupefacta.

-¿Es normal tener primas bipolares?- se preguntó.


Quince minutos después, Lara y Richard entraron en la casa. Lara llevaba a Talia en brazos. La niña llevaba un pequeño pijama y estaba dormida sobre el hombro de su madre.

-¡Mamiii! ¡Papiii! ¡Taliaaaa!- exclamó Aly dejando la revista que estaba leyendo y dando brincos hacia la puerta.

-Por fin hemos terminado el traslado del hospital hasta aquí, aún había que hacerle a Talia un par de pruebas.- dijo Lara sonriendo impaciente.-Coge a tu hermana.-

Aly cogió a la niña, de apenas un par de días de vida, y la acomodó entre sus brazos. Talia abrió los ojos, eran de un tono azul verdoso, cómo los de Lara.

-Hola, bonita.- la saludó Aly con dulzura.

Talia agitó inconscientemente los brazos y su rostro se enrojeció, antes de empezar a llorar sin motivo ninguno. Lara y Richard estaban metiendo biberones en la despensa de la cocina, y Lara exclamó:

-¡Aly, intenta calmar a Talia!-

Aly se puso a su segunda hermana sobre el pecho y acomodó la cabeza de ésta en uno de sus hombros. Le dió suaves palmaditas en la espalda mientras que con la otra mano la sostenía del trasero y las piernas. Talia llenó de babas el hombro de Aly, pero poco a poco se fue durmiendo.

-Tranquila, Talia, duérmete...- decía Aly mientras seguía dando suaves palmadas en la pequeña espalda de su hermana. Entró en el pequeño dormitorio que habían preparado para Talia y la depositó con suavidad en la cuna. La niña ya estaba dormida. Aly agarró la suave mantita que había en la cuna y tapó a la bebé con ella. Suspiró admirando el hermoso rostro angelical, inocente y frágil de la niña. Aly acarició la cabecita calva de su hermanita.

-Serás una gran madre de mayor.- la sobresaltó la voz de Lara detrás de sí.

Aly dió un bote sobresaltada y se tranquilizó al ver a su madre.

-Mamá...- dijo entre dientes.-Qué susto me has dado...-

-Lo sé, hija.- rió Lara abrazándola.

-¿Qué dices de que seré una gran madre?- 

-Cuándo crezcas querrás tener hijos, ¿no? Además, me muero de ganas de ser abuela.- sonrió Lara.

-¡Pero si hace un par de días volviste a tener una hija!- se ruborizó Aly.

-Pero el futuro siempre llega... Debemos pensar en él.- dijo Lara arropando ella también a Talia.

-¿Para qué pensar en el futuro si tenemos aquí un presente muy valioso?- rió Aly, incómoda. Forzó un bostezo que quedó bastante falso al oído.

-Bueno, mamá, me voy a dormir un rato, adiós.-

Subió los escalones a toda prisa, aún sonrojada. ¿Por qué Lara siempre escogía temas raros para conversar con sus hijas? 
Tres horas después, llegó Cindy de haber merendado en el parque con su grupo de amigas y amigos. Sacó su móvil y estuvo cómo diez minutos haciéndole fotos a Talia, aún dormida. Aly salió de su cuarto al despertarse y entró en el de Talia, sorprendiendo a Cindy que no paraba de fotografiar al bebé.

-¿Qué haces?- preguntó Aly frotándose los ojos.

-Le hago fotos a Talia. Luego en el cole se las enseño a mis amigas y se derriten con lo mona que es.- respondió resumidamente Cindy.

Aly puso los ojos en blanco.

-Eres única, hermanita.- suspiró.-¿Sabes qué? Yo hoy he descubierto que mi profesora de música y mi profesor de educación física están liados.- dijo pícaramente mientras reía.

-¿En serio? Caray. Me muero de ganas de ir al insti.- sonrió Cindy.

-Créeme, es un horror, guárdate ésas ganas.- dijo Aly sonriendo sabiamente mientras alzaba las cejas con aire experto. Cindy le sacó la lengua.

Poco después toda la familia cenó y Aly se fue a la cama. Estaba agotada. Al día siguiente era martes y le esperaban muchas horas de estudios de asignaturas que ella odiaba.


A la mañana siguiente Aly se levantó con dificultad y desayunó con sus padres y Cindy, ya que Talia dormia desde hacía un par de horas (se había despertado a las cinco de la mañana porque necesitaba que le cambiasen el pañal) y Candace había dormido en casa de unas amigas. Alyson se dirigió al instituto tranquilamente y al llegar se encontró a Louis y a Niall en la entrada.

-Hola, chicos.- los saludó sonriendo.

-Buenos días, Aly.- dijo Louis correspondiéndole con otra sonrisa. Estaba sentado delante de Niall y éste lo abrazaba.

-¿Qué hacéis, tan apretaditos?- bromeó Aly.-¿Acaso me estás poniendo los cuernos, Niall? ¿Y tú, Louis, se los estás poniendo a Eleanor?-

-Algo así.- rió Louis apartándose su flequillo marón de los ojos con un gesto de la cabeza.

-Ayer jugué al videojuego de Slender, era por la noche, yo estaba solo en mi casa, con las luces apagadas y el volumen del ordenador a cien, y ahora no me separo de Louis ni un momento.- dijo Niall.-Con él me siento a salvo y seguro.-

-Cagueta.- bromeó Aly.

-¡Oye!- se enfadó Niall.-¡Me voy a ofender!-

-Hazlo, a mí me da igual.- rió Aly.

Niall soltó a Louis y empezó a perseguir a su novia.

-¡He conseguido que te separes e Louis! ¡Soy una máquina!- rió ésta.

-¡Las máquinas son menos molestas que tú!- bufó Niall. Agarró a Aly por la cintura y los dos cayeron al suelo.

-¡No vale, has hecho trampa!- gritó Aly.-¡Para pillar hay que tocar un hombro, no hacer un placaje, bruto!-

-¡Sí que vale! ¡Dame mi premio!- exclamó Niall.

-¿Qué premio?-

-¡Un besito!- exclamó con voz aniñada y animada.

-Vale, cierra los ojos.- dijo Aly dulcemente.

Niall cerró los ojos y Aly sonrió maliciosamente. Vió que una paloma blanca pasaba por allí cerca, picoteando migas de pan del suelo, y la cogió rápidamente, poniendo el trasero de la paloma delante de Niall. Éste dió el beso y al abrir los ojos ahogó un grito.

-¡Acabas de besarle el culo a una paloma!- chilló Aly riéndose a carcajadas mientras separaba sus manos y dejaba escapar a la paloma.

-¡Ostias! ¡Es Kevin!- chilló Louis, emocionado.-¡Kevin, no te vayas, vuelve!- dijo corriendo tras la paloma, que ya alzaba el vuelo.

Aly reía mientras que Niall, por su parte, se limpió la boca con la mano.

-Ésa paloma puede considerarse afortunada...- musitó malhumorado.

-¡En cambio, tú no!- Aly reía escandalosamente, sujetándose la barriga.-¡Le has besado el culo a una paloma! ¡Jaaajaja, tengo que llamar a la prensa...!-

-Seguro que te gustaría ser la paloma.- dijo Niall.

-Yo puedo besarte cuándo quiera, majo.- rió Aly, besando una de las suaves mejillas de Niall. Éste se sonrojó y sonrió de oreja a oreja, cómo un tonto.

-¿Entramos? Se hace tarde.- propuso Louis, que ya había abandonado la idea de seguir persiguiendo a la paloma.

-¿Tarde? Son las ocho menos cuarto de la mañana.- farfulló Aly.-A ésta hora NUNCA es tarde.- acto seguido, bostezó ruidosamente.

Los tres entraron en el instituto.

-A partir de ahora te llamaré "besaculosdepaloma."- bromeó Aly.

-No te atreverás.- comentó Niall.

-Soy capaz y lo sabes.- dijo Aly riendo levemente.

-Tú eres capaz de muchas cosas.- Niall le guiñó un ojo a Aly y ésta le rodeó con el brazo.

-Sobretodo de hacerte besar culos de paloma.- bromeó.-Pero en fin.-

Lo que no sabían, esque la vida no transcurriría tan feliz y tranquila cómo ellos pensaban. Les quedaban aún muchas cosas por vivir y muchos retos que superar. Sería mejor que disfrutasen de su felicidad... Mientras pudieran.

jueves, 15 de noviembre de 2012

53- Decir la verdad

Los séis amigos entraron en el aeropuerto abrazados. Se dirigieron a la cafetería cuándo Melanie llegó a toda prisa, con un vestido azul marino y una chaqueta negra. Sus tacones negros le impedían correr bien. Llegaba de una sesión fotográfica y había llegado al aeropuerto con el tiempo justo para...

-¡Liam! ¡Chicos!- vociferó la guapa modelo.

Los ojos de Liam se iluminaron al verla y corrió a estrecharla entre sus brazos. Melanie y él se abrazaron con ternura y algo de timidez.

-¡Te he echado mucho de menos! ¿Cómo te ha ido por África?- preguntó Melanie.

-¡Genial! ¡Me alegro tanto de verte...!- exclamó Liam en tono alegre y cálido.

Se cogieron de las manos y volvieron a ir hacia la cafetería del aeropuerto, bajo la atenta mirada de los otros cinco. Louis, Aly, Zayn, Niall y Harry se miraron entre ellos y asintieron con una sonrisa pícara.
Una vez en la cafetería del aeropuerto, los siete se sentaron alrededor de una mesa redonda y los cinco chicos devoraron varias hamburguesas de un modo bastante bruto.

-¡Qué ganas tengo de ver de nuevo la Estatua de la Libertad!- exclamaba Harry eufóricamente.

-No puedo creer que estéis de vuelta...- dijo Aly sonriendo con ternura, mientras miraba a sus cinco amigos comer cómo si les fuera la vida en ello.

-Yo tampoco.- dijo Zayn con la boca llena.

-¡Ésos modales!- exclamó Liam lanzándole una servilleta arrugada a la cara.

-¡He estudiado idiomas africanos!- se jactó Harry.

-¿Ah, sí?- Aly alzó una ceja.-Dime algo en... Egipcio.-

Harry se quedó en blanco y alzó la vista, buscando algo que decir.

-Egipto fue el primer país al que acudimos.- dijo Niall.

-¡Y Harry se subió en lo alto de la pirámide de Keops!- Louis se rió escandalosamente.-¡Fue una locura!-

-Nos bañamos en el río Nilo, montamos a camello, casi matamos a Harry por la denuncia que le cayó... Báh, lo típico que se hace en Egipto.- bromeó Liam.

Aly y Melanie rieron.

-¡Oye! ¡Tuve narices de hacer lo que nadie más ha hecho! Que yo sepa.- dijo Harry.-¡Ahora puedo decir con orgullo que he subido a la punta de la pirámide de Keops!-

-Pero Harry, ¡¿no ves que las pirámides son TUMBAS de sagrados FARAONES?!- lo reprendió Niall.

-Éso lo será para ti, para mí eran unas atracciones divertidas y un reto que superar.- Harry se encogió de hombros y volvió a morder su hamburguesa.

-A éste chico se le va la olla.- suspiró Melanie desconsoladamente, dando dos golpecitos con la palma de su mano en lo alto de la cabeza de Harry.

-Lo sé, lo sé.- Harry se mostró agradecido ante el comentario de Melanie.

-También estuvo haciendo el ganso en Marruecos.- comentó Louis.-El muy burro se tiró en el suelo en una plaza de allí y empezó a rodar mientras gritaba "¡Huyo haciendo la croqueta!"-

Harry el dió un puñetazo en el hombro A Louis.

-¡Au!- vociferó Louis.

-¡Podrías haberte ahorrado éso!- exclamó Harry.

-Pero si tú eres el primero que explica todas las veces que haces el indio...- suspiró Louis alzando los ojos con gesto impaciente.

-¡Da igual!- se excusó Harry.-Lo de Marruecos fue una tontería por mi parte.-

-Todo lo que haces son tonterías por tu parte.- bromeó Niall.

-Niní, te estás pasando...- dijo Harry forzando un tono tranquilo.

-¡No me llames así!- exclamó el rubio.

Aly rió.

-¡Cómo echaba de menos oíros pelear!- exclamó.-¿Sabéis qué? ¡Ya ha nacido mi hermana!-

Los otros séis se arrimaron instintivamente a Aly.

-¿Cuándo?- preguntó Melanie.

-¡Hace una o dos horas! Hoy mismo.- Aly rió.-Me metieron en el paritorio a rastras ya que faltaba una enfermera, es la primera vez que acudo a un parto aunque por suerte no vi nada...- un escalofrío recorrió el cuerpo de Aly.

-¿Tienes frío?- preguntó Niall quitándose su chaqueta.

-¡No, no! Quédate tu chaqueta, no tengo frío, pero la emoción al recordar lo de mi hermana Talia me ha provocado un escalofrío muy... agradable.- bromeó Aly.-En fin, cuándo mi madre me soltó la mano salí de allí corriendo y justo cuándo cerré la puerta del paritorio oí el llanto de mi hermana. ¡Es preciosa!-

-¿Y has venido corriendo para vernos?- preguntó Louis.

-No exactamente. Quería estar con mi nueva hermana, obviamente, y estuve cómo una media hora en el hospital. Luego, Harumi me avisó por teléfono de que ya llegabais y vine de culo aquí con el coche de mis padres...- Aly se rió de nuevo.-Ha sido mucho movimiento en pocos minutos.-

-¿Qué tal es tu nueva hermana?- preguntó Zayn.

-Ya os lo he dicho, preciosa.- Aly sonrió.-Bueno, todo lo precioso que puede ser un bebé arrugado, calvo, sin dientes, deformado y lleno de sangre.-

Todos los demás rieron.

-Pero será una niña preciosa cuándo crezca un poco más.- dijo Aly con una mirada alegre.

-Igual que su hermana mayor.- dijo Niall acercándose a Aly y rodeándola con el brazo.

-Ya, Cindy también es muy guapa.- rió Aly, sin captar la indirecta.

-No me refiero a Cindy... Me refiero a su hermana más mayor. Una que se llama Aly.- dijo el irlandés.

-Qué mono eres...- Aly sonrió angelicalmente. Luego frunció el ceño.-Y qué cursi.-

Niall se sonrojó y le revolvió el pelo a Aly.

-No soy cursi. Tú ves lo "bonito" "cursi."- dijo.

-Puede ser que tengas razón.- Aly se encogió de hombros.-Pero por éso y mucho más, me encantas.-

Apoyó con ternura su cabeza en uno de los hombros de Niall y éste se sonrojó ante el gesto.
Harry se colocó el dedo índice y el pulgar en sus labios y soltó un silbidito de admiración.

-¡Oye!- Aly cogió una patata frita y se la lanzó a Harry. Éste abrió la boca y la atrapó entre los dientes.

-¡Guau, Harry, qué paradón!- Zayn chocó los puños con su amigo de cabello rizaso.

-Ten en cuenta, Harry, que aunque hayan pasado siete meses sigo teniendo el mismo carácter.- dijo Aly divertida pero amenazadora, sonriendo y enarcando una ceja.

-Báh, da igual.- Harry mordió la patata frita y se la comió, sin ni siquiera tocarla con las manos.-Yo sigo súúúper soltero.-

-¿Ah, sí? Aunque hayan pasado siete meses me acuerdo de cómo Celine te agarraba el brazo en la feria...- dijo Louis dándole un codazo a Harry.

-¡Calla!- ladró Harry.-Celine... Es...-

Los demás se arrimaron levemente, escuchando con atención.

-¿Qué miráis?- preguntó Harry incómodo.

-A ti.- se burló Zayn en tono obvio.-Continúa.-

-Pues éso, que Celine...- Harry bajó la vista.-Es una chica muy guapa... Es más, MUY MUY MUY guapa... Es súper dulce... Y la chica más adorable a la que he conocido... Pero...- suspiró.

-¡¿Pero, qué?!- chillaron al unísono los otros séis, tirándose de sus propios cabellos de tensión.

-Que... La veo cómo a la hermana menor que nunca tuve.-

Los otros se dejaron caer de nuevo en el banco sin respaldo que rodeaba la mesa redonda. A Aly le tembló el labio, nerviosa. ¿Cómo se lo iba a decir a Celine? Sabía que a Celine le gustaba Harry.

-Pero...- trató de decir Aly.-Tú ya tienes una hermana. Gemma.-

-Ya, pero he dicho hermana menor.- comentó Harry.-Gemma es mayor que yo.-

-Entiendo...- dijo Aly algo cabizbaja.

-Y... - Liam enarcó una ceja, pícaro, mientras miraba a Harry.-Yo recuerdo una chica con la que discutiste en el insti hace siete meses, el día de la fiesta en casa de Johnny Depp. Según tú, te golpeaste la cabeza con la puerta de su taquilla y luego te pude sacar del pasillo antes de que siguierais haciendo el ridículo. Una tal... ¿Brianna Stevenson?-

Harry hizo una pedorreta con los labios.

-¡Prrrrrrrrrrrrfffftttt! ¡¿Éso?!- estalló en fuertes e histéricas carcajadas.-¡Liam, Liam, Liam, pero qué ingenuo que eres! ¡¿Cómo piensas que a mí puede gustar éso?!-

-Porque es muy guapa.- Liam se encogió de hombros.

-Éso es cierto.- intervino Aly.-Repelente y tonta es un rato, pero es muy guapa, y además, ella y Valery evitaron que Fluffy, la gatita de Colette, fuera envenenada por Corinder, y lograron retenerla hasta que llegó el profesor policía Daren. Serán idiotas, serán molestas, serán gilipollas, pero no son malas personas.-

-Una vez se metieron conmigo por mis dientes de una manera muy... original.- Carraspeó Niall.-Y Aly salió a defenderme, me acuerdo.-

Aly asintió.

-Pero...- continuó Niall.-Yo también pienso que en el fondo son buenas personas.-

-Eres tan dulce e ingenuo...- rió Aly abrazando al irlandés.-Pobrecito, aunque la gente se meta contigo tú les sigues apreciando y valorando.-

Niall sonrió cohibidamente mientras se sonrijaba ante tan cierto comentario.

-La muy tonta de Brianna...- refunfuñó Harry.-No me cae bien en absoluto, es una creída, se piensa que por tener ésos ojos verdes y ése pelo castaño puede ser tan engreída...-

-Me recuerda mucho a alguien.- sonrió Liam, mirando a los demás y luego mirando fijamente a Harry.

-Y a mí, y a mí, pero no logro recordar a quién...- Harry se rascó la cabeza.

Los demás se miraron entre ellos y Louis se estampó la cara en la palma de la mano. ¿Tan tonto era Harry? Zayn el dió pistas:

-Pelo castaño... Ojos verdes... Chulería nata... Sensación se superioridad... Ser demasiado bromista... Creerse más de lo que es... ¿No te suena de nada?- decía mirando a Harry.

-¡Zayn, calla! Estoy intentando pensar a quién se parece tanto Brianna.- Harry se rascó la barbilla.

-Oooo, míralo, está pensando.- bromeó Louis.

Segundos después, una patata frita perteneciente a Harry le aterrizó en la cara a Louis.

~~~

Una hora después los chicos subieron en su limusina para regresar a sus casas y Melanie en su coche nuevo para regresar al hotel. Durante los siete meses había vuelto a París, pero aquél mes había regresado a Nueva York sabiendo que los chicos volverían. Antes de que Niall se subiera en la limusina, Aly se acercó a él.

-Es tan reconfortante verte de nuevo...- dijo, abrazándolo.

-Por fin podemos volver a estar juntos.- suspiró él.-Sé que te lo he dicho muchas veces en lo que llevamos de noche, pero te he echado increíblemente de menos. Siete meses sin ti fueron cómo siete meses sin aire.-

-Qué mono...- Aly besó levemente a Niall en los labios y luego se apartó bruscamente.-Ea, pa' casa.-

Empujó a Niall hacia el interior de la limusina y le cerró la puerta, diciéndole adiós con la mano mientras sonreía angelicalmente. La limusina avanzó y el coche de Melanie también. Aly se subió en el coche de sus padres y condujo de nuevo al hospital. Una vez allí, subió de nuevo a la habitación de su madre, tras dar unas cuántas vueltas por los pasillos, ya que el hospital era grande y se perdía. Entró y Lara descansaba sobre su camilla, comiendo bombones de chocolate para reponer toda el azúcar que había perdido al sangrar en el parto. Cindy y Richard observaban a Talia en la incubadora.

-¡Ya he vuelto!- exclamó Aly cerrando la puerta de la habitación tras de sí.

-Hola, cariño.- saludó Lara dulcemente.

Talia, aún dentro de la incubadora, movió inconscientemente los dedos de una de sus minúsculas manos.

-¡Mira! ¡Se ha movido!- gritó Cindy.

-¡Cindy!- Richard regañó a su hija en voz baja.-No grites, por favor. Vas a despertar a tu hermana pequeña...-

-Mi hermana pequeña.- Cindy sonrió ampliamente.-¡No me acostumbro! Después de trece años siendo yo la hermana pequeña, ahora ésto es tan... Raro. Pero me encanta.-

Aly se acercó a ellos y observó al bebé.

-Por fin podremos ocupar la habitación que llevamos tres meses preparando para ella.- murmuró.

-Así es.- dijo Lara, con la boca llena de bombones.-En dos días me darán el alta y Talia y yo podremos marcharnos de aquí.-

-¿No nos enseñaste, mamá, que no se hablaba con la boca llena?- rió Aly.

Richard y Cindy asintieron en respuesta mientras también reían y luego los tres se acercaron a la cama para abrazar afectuosamente a Lara.


Llegó el lunes y Aly llegaba tarde al instituto. El sábado al final no hicieron ningún plan en casa de Liam, ya que los chicos estaban cansados de su larga y dura gira y aquél día tampoco acudirían a clase. Aly corría por los pasillos del instituto mientras su larga melena rubia se agitaba. Los pasillos estaban vacíos, señal de que llegaba MUY tarde. Siguió corriendo entre las taquillas, rezando por llegar a tiempo. Su respiración se aceleraba y se sentía cansada, pero no dejó de correr. Tenía que llegar a clase a tiempo sí o sí, aunque para ello debiera correr mucho.
<<Vaya caos, adiós a mi brillante expediente de no llegar nunca tarde, además los pasillos están desiertos, llego súúúper tarde y seguro que la profe de mates me pone un retraso del tamaño de la Estatua de la Libertad, o peor aún, puede que me castigue sin patio, y en ése caso no podré hablar con Harumi ni le podré explicar lo guapa que es mi nueva hermana y...>> pensaba Aly mientras corría cómo loca por los pasillos del instituto.
De repente, giró una esquina y estuvo a punto de chocar contra alguien. Ése alguien era la dulcísima Celine, que llevaba sus libros abrazados sobre el pecho. Aly se quedó paralizada y se mordió el labio inferior.

-¡Celine!- dijo, con una voz que trataba parecer alegre pero que sonó nerviosa.-¿Qué tal?-

-Bien, ¿y tú?- preguntó ella con su voz dulce y aniñada.

-¿Qué haces aquí, no tienes clase?- preguntó Aly empezando a sudar.

-Aly, ¿no te acuerdas? Hoy es día de libre acudida al insti. No ha venido casi nadie, sólo unos pocos profesores y alumnos.- dijo Celine bajando sus libros hasta sostenerlos delante de su cintura.

Aly resopló. Había ido con tanta prisa para nada. ¡Normal que los pasillos estuvieran vacíos! Si aquél día era voluntario acudir... Aly se puso tensa de nuevo; debía decirle a Celine lo que Harry había dicho sobre ella, le doliera o no. Al fin y al cabo, una buena amiga siempre es sincera con sus migas.

-Oye, Celine...- Aly se interrumpió a sí misma. ¿Y si le partía el corazón?

-Dime, Aly.- Celine abrió aún más sus enormes ojos azules, dando a entender que la escuchaba.

-Tengo que decirte algo...- Aly respiró hondo.-Sobre Harry... Y tú.-

Celine se sonrojó y abrió aún más los ojos, agachando la cabeza.

-Dime.- dijo con su vocecita.

Aly se mordió el labio inferior de nuevo. No, no podía hacerlo. No estaba preparada para romperle el corazón a su amiga, ni Celine estaba preparada para que se lo rompieran. ¿De verdad iba a decirle que Harry, aunque le tenía afecto a Celine, sólo la veía cómo a una adorable hermana menor? Aly titubeó. Si se lo contaba, le haría daño. Y si no lo hacía, se acabaría enterando igualmente y también se haría daño. 

-Ésto...- empezó Aly, antes de volver a interrumpirse.

¿Quién iba a decir que darle una mala noticia a una amiga sería una tarea tan dura? Aly sintió miedo con sólo pensar en destrozar el corazón de la dulce y tímida Celine que tanto había sufrido debido a no tener ningún amigo, salvo Harumi y Aly. Aly respiró hondo, buscando las palabras para hablarle a Celine. Estaba decidida a hacerlo. Pero seguía buscando el valor para decirle a su amiga, en toda su cara, que el chico que le gustaba no estaba enamorado de ella. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

52- ¿Siete meses? Casi nada

Aly se colocó el pelo detrás de las orejas, se puso sus casos sobre la cabeza y se cubrió las orejas con ellos. Dió unos cuántos toquecitos en la pantalla de su teléfono y poco después, por los cascos empezó a sonar la canción More Than This de One Direction. Aly subió el volumen a tope, abrazó sus rodillas y sollozó, mientras suspiraba:

-Son sus voces.-

Cindy resopló, con su espalda apoyada en la puerta cerrada del cuarto de su hermana mayor.

-Sabes que aún no se han ido, ¿verdad? Que aún siguen aquí, en Nueva York.-

-Lo sé... Pero ya les hecho de menos.- susurró Ay agachando aún más la cabeza.

-Baja el volumen o te reventarás los tímpanos. Oigo yo la música desde aquí.- dijo Cindy sentándose en la cama de su hermana, cogiendo el móvil de ésta y bajando un poco el volumen.

-Cindy, déjame sola, por favor.- suplicó Aly girando la cabeza y mirando su escritorio, que estaba a su izquierda.

-No, no puedo dejarte sola. Lo que necesitas es compañía. Ni aunque me eches te dejaré sola, ¿me oyes?- dijo Cindy decidida mientras abrazaba a su hermana mayor.

Aly no pudo evitar devolverle el abrazo a Cindy.

-Escúchame, no lo hagas por mí, hazlo por ti.- dijo Aly.-No quiero ponerte triste a ti también, así que largo, aléjate de mí, por favor.- sorbió por la nariz.-Con lo alegre que tú eres siempre, no voy a pegarte mi estado de ánimo.-

-¿Me prometes que si me voy, intentarás animarte?- dijo Cindy, aún abrazada a su hermana.

-Te lo prometo.- dijo Aly, pero cruzando los dedos de su mano izquierda tras la espalda, señal de que mentía. Besó a Cindy en la frente y ésta la miró.

-Confío en ti. A la hora de la cena quiero verte sonriendo.-

Aly asintió enérgicamente y su hermana menor salió del cuarto, cerrando la puerta tras de sí. En cuánto lo hizo, Aly subió de nuevo el volumen de su móvil al máximo y abrazó su almohada, rompiendo en silenciosos llantos.
If I'm louder, would you see me...
Aly sintió un escalofrío al oír la melodiosa voz de Niall cantar. ¿En serio iba a separarse de su primer novio y de sus cuatro mejores amigos durante siete meses? Por un momento, Aly divisó la posibilidad de colarse en la parte baja del avión que llevaría a los cinco chicos a África. Pero sería una locura. De todos modos, ella sabía que podría hacer grandes locuras con tal de mantener a su lado a aquellos cinco chicos a los que tanto quería. Volvió a abrazar a su almohada mientras la llenaba de lágrimas. No quería llorar, pero no podía imaginarse estar siete meses separada de los chicos. Antes de conocerlos le eran totalmente indiferentes, pero si por aquél entonces hubiera sabido todo lo que iba a vivir con ellos... Todo era tan distinto del "antes" al "después," ahora iba a estar separada de ellos durante siete meses y no sabría cómo iba a soportarlo.
Tras una hora de empapar la almohada en lágrimas, Aly bajó al salón. Se extrañó al ver que sus padres y su hermana estaban escribiendo en una gran pancarta "Bienvenida, Talia."

-¿Quién es Talia?- preguntó Aly.

-¡Hombre, mira quién ha salido de su guarida!- bromeó Richard.

-Me tenías preocupada hija, has llegado de la fiesta y has ido directa a tu cuarto.- añadió Lara.

Los extremadamente enrojecidos ojos de Aly se llenaron de lágrimas otra vez. Se ahorraría el decirles lo de la gira de los chicos durante siete meses por África, de momento. Aunque tarde o temprano, se lo acabaría contando. Necesitaba apoyo paternal y maternal.

-¿Quién es Talia?- repitió Aly, haciendo caso omiso de lo que le había dicho su madre.

-¡Es cómo vamos a llamar a tu segunda hermanita!- exclamó Lara.-¿Te gusta el nombre?-

Aly sonrió levemente.

-Me encanta.-

-¡Se me ha ocurrido a mí!- se jactó Cindy.- Al fin y al cabo, yo fui la primera en saber si iba a ser niño o niña.-

-¿Queréis que os ayude?- preguntó Aly.

-Oh, no, hermanita, tú necesitas estar sola.- se burló Cindy empujando a Aly hacia las escaleras.

-Cállate.- terció Aly.-No me vendrá mal pensar en otras cosas para despejarme. Y con "otras cosas" me refiero a mi querida familia.-

Cindy suspiró, alzó los ojos resignada y volvió a coger el rotulado rojo, rellenando de color la "A" final del nombre de Talia.

-Recuerda la sílaba tónica, cielo, se pronuncia "Tália," no "Talía," no te confundas.- recalcó Lara plantando un bolígrafo rojo en las manos de Aly.

-Táááááália.- dijo Aly.-Tália. Tá-lia... Vale, lo he cogido. Tália.- rió.

Los cuatro colorearon la pancarta durante media hora hasta que estuvo lista.

-La colgaremos de algún lado en su bautizo.- sonrió Lara, satisfecha.

-Hoy Candace se queda a dormir en casa de alguna amiga suya.- dijo Cindy.-Cómo no.-

Aly soltó una risita y los cuatro fueron a cenar.


Tras una noche repleta de pesadillas para nuestros protagonistas, llegó el sábado por la mañana. Liam, Harry y Zayn se reunieron en la mansión de Liam para hablar sobre los planes que podrían hacer aquél día para despedirse de toda la gente a la que habían conocido en Nueva York. Especialmente querían planear una salida con Aly, Melanie y Harumi, de las cuáles eran grandes amigos. Decidieron pasar aquella noche en una caseta en los bosques de Nueva York, y cómo Central Park se les quedaba pequeño, aquella misma tarde reservaron una casa en un bosque a las afueras de Nueva York. Telefonearon a las tres chicas y aceptaron la idea.

Melanie, sentada en la cama de su habitación del hotel, suspiró tras colgarle el móvil a Liam. Aún no se creía que los chicos fueran a irse a África durante siete meses. Se levantó de la cama y se alisó la falda negra por las rodillas que llevaba. Pocas veces se había enamorado, y todos sus enamoramientos habían acabado en dramas. Sin embargo, llevaba muchos años sin sentir hacia ningún chico lo que sentía por Liam: él era dulce, tranquilo, calmado, amante de los libros, sincero, reflexivo... Al principio Melanie sintió hasta miedo de encontrarse con alguien tan parecido a ella. Su mentora entró en la habitación.

-¿Melanie?- preguntó la mujer, de cabello rizado pelirrojo y ojos marrones.-En diez minutos te toca la sesión de fotos número veinte. Baja a que te maquillen.-

-Sí, Abigail.- dijo Melanie en tono vacío dándose la vuelta para mirar a su mentora a la cara.-Ésta noche iré al bosque con unos amigos, si no te importa.-

-Claro que no. Pero cuídate la piel y el pelo, debes estar perfecta para las sesiones fotográficicas de el martes que viene.- respondió la mujer.

-Sí, Abigail.-

Ésa misma tarde, cuándo empezó a hacerse de noche, la limusina de One Direction, con los chicos dentro, recogió a las tres chicas de sus respectivas casas. Todos juntos, tratando de alegrarse, fueron llevados hasta los bosques más bonitos de las afueras de Nueva York. Los ocho bajaron de la limusina y  caminaron por el bosque, llevando sus maletas de ruedas tras ellos. Tras caminar diez minutos por el bosque, subieron unos escalones formados por la tierra del suelo del bosque.

-No puedo creer que haya necesitado una maleta entera para pasar sólo un día aquí.- se quejó Harry, tirando del mango de su maleta de ruedas que se había atascado en un "escalón" formado por tierra. Tiró tanto que al final la maleta cedió y Harry se cayó de bruces en el suelo.

-Y yo no puedo creer que siempre que salimos, acabes por los suelos y totalmente ensuciado.- dijo Liam sonriendo, mientras se agachaba y le daba a Harry dos golpecitos en la cabeza.

-Ja, ja, muy gracioso, me parto contigo, Liam.- fanfarroneó Harry poniéndose de pie y sacudiéndose la camiseta manchada de tierra.

-Éste bosque es muy bonito.- dijo Harumi, que ya había llegado a la otra área del bosque.-Me recuerda a los bosques de Japón, yo solía pasear por ellos.-

-Ya casi hemos llegado.- informó Louis.

Minutos después llegaron a una preciosa casa hecha de madera, era bastante grande y de aspecto acogedor.

-¡Qué bonita!- dijo Melanie sonriendo.


-¿Verdad que sí? Aquí pasaremos la noche.- comentó Zayn.-La hemos reservado sólo para nosotros ocho.-

-¿Está totalmente hecha de madera?- preguntó Aly, acariciando una pared del exterior de la casa.

-Sep. Pero es muy segura.- pronunció Louis.

-Vayamos dentro a dejar todas nuestras cosas.- propuso Niall.

Todo entraron y tras echar un vistazo a las habitaciones revestidas de madera, se instalaron en sus respectivos dormitorios. Los ocho estaban bastante afligidos pero procuraban sonreír y disfrutar de aquél día en ése precioso bosque.

Aly y Harumi fueron a recoger flores a los alrededores. Harumi suspiró.

-Estás triste, ¿verdad, Aly?-

-Sí... ¿Y tú?-

-También.- asintió Harumi.

-No puedo creer que los chicos se vayan de gira durante siete meses... ¿Cómo será la rutina sin ellos? Cada día junto a ellos es cómo una nueva aventura, ¿qué haremos durante éste tiempo?- dijo Aly entristecida, mientras se agachaba para recoger una margarita.

-Nos irá tan bien cómo nos ha ido hasta antes de conocerlos.- intervino Harumi.-No debes preocuparte.-

-Ya lo sé, pero...- Aly suspiró.-Los echaré tanto de menos... Y además... Niall es mi primer novio, y... No sé que voy a hacer si se van durante tanto tiempo.-

-Yo también los voy a echar mucho de menos... Pero debemos estar alegres. Al fin y al cabo, no se marchan hoy.- dijo Harumi intentando sonreír.

Poco después cayó la noche y los ocho colegas hicieron una fogata al aire libre. Louis agarró una guitarra y los cinco chicos cantaron una versión acústica de One Thing. Al terminar, Aly, Harumi y Melanie aplaudieron entusiasmadas.

-Gracias, gracias, tenéis suerte, sóis un público muy selecto.- se jactó Harry.

-Já.- ironizó Aly.

-¿Os apetece contar historias de miedo?- preguntó Niall en tono siniestro.

-¿Historias de miedo? Ay, no...- Harumi empezó a temblar.-He visto películas japonesas de terror cómo JuOn o Teke Teke, y he estado meses sin dormir. No creo que sea buena idea contar historias de terror estando yo delante...-

-Miedica...- musitó Harry. Harumi le dió una palmada en el brazo.-¡Au!-

-Oíd, necesito ir un momento a mear.- musitó Zayn levantándose del banco de madera y yéndose entre los árboles.

-¿Por qué no entras en la casa y utilizas sus preciosos baños?- preguntó Aly, sin obtener respuesta.

Cuándo giraron la cabeza, Liam y Louis no estaban.

-¿Dónde se han metido Louis y Liam?- preguntó Harumi mirando alrededor. Las tres chicas miraron detrás de ellas y cuándo volvieron a girarla, ¡Harry y Niall tampoco estaban!

-¿Chicos?- llamó Aly.

Melanie, Harumi y ella se levantaron, algo asustadas.

-¡Chicos!- inquirió Harumi.

-¿Dónde están?- se preocupó Melanie mirando a todos lados.

De repente saltó sobre ellas un tío vestido con un delantal blanco lleno de sangre, una máscara cómo la de el terrorífico personaje Jason, y una motosierra entre las manos.

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!- gritaron Aly, Harumi y Melanie sintiendo que sus corazones se detenían.

Instintivamente, Aly le dió una patada al misterioso hombre en sus partes privadas y éste gimió con fuerza, apagando la motosierra, dejándola caer al suelo y sujetándose la entrepierna. Al oír el gemido, las tres chicas abrieron los ojos de par en par.

-Ésa voz...- mascullo Aly.-¿Harry?-

El supuesto Jason se quitó la máscara, dejando al descubierto unos rizos castaños, ojos verdes, y una gran mueca de dolor. Sí, era Harry.

-¡Podrías haberme dado la patada en otro sitio!- exclamó.

Louis, Niall, Liam y Zayn asomaron de entre los árboles.

-¡Jo, Harry!- rió Zayn.-Parece que hoy no es tu día de suerte.-

-¿Se puede saber qué habéis tramado?- preguntó Melanie, visiblemente nerviosa.

-Una despedida "a nuestra manera"- rió Niall, marcando unas comillas imaginarias en el aire.

-¡Nos habéis dado un susto tremendo!- exclamó Harumi.

-Ésa era la idea.- rió Louis.

-¿Y si nos vamos ya a dormir?- propuso Melanie riendo.-Por vuestra culpa ahora sólo me sentiré segura si estoy bajo las sábanas.-

-Vayamos, pues.- dijo Zayn un tanto triste, al igual que los demás.

Todos entraron en sus respectivos dormitorios y Aly apoyó su espalda contra la puerta. Suspiró y reprimió las ganas de llorar. Se puso el pijama y se acostó. Cuándo por fin empezó a dormirse, llamaron a la puerta.

-¿Quién es?- preguntó, tapándose la cara con la almohada.

-Niall.-

Aly se incorporó de golpe, se levantó de un salto y, aún a oscuras, abrió la puerta.

-¿Qué ocurre?- preguntó Aly, mientras sus ojos se humedecían. Seguro que había ido a estar con ella para hablar sobre lo mucho que se echarían de menos durante ésos siete meses.

Niall bajó la vista, parecía afligido.

-Aly...- empezó.-Venía a decirte que...-

La rubia se acercó un paso más a él, para escuchar lo que tenía que decirle.

-Se me ha acabado la pasta de dientes.- Niall alzó su cepillo de dientes, de color azul y blanco.

Aly abrió de par en par sus ojos azules. Retrocedió unos pasos y le cerró la puerta a Niall en las narices.

-¿Aly?- Niall llamó a la puerta con los nudillos.

Aly estaba sintiendo una mezcla de decepción y gracia. Se dirigió de nuevo a su cama y durmió. Ésta vez, para toda la noche.

~~~

El domingo por la tarde Aly recordó en su casa todo lo que había ocurrido por la mañana. Todos habían estado muy callados y entristecidos y habían vuelto del bosque muy afligidos.

-¿A qué hora se marchan?- preguntó Cindy, intentando, inútilmente, animar a su hermana mayor.

-Por la noche, a las ocho y media.- respondió Aly, sentada en el sofá y abrazando sus propias piernas, mientras apoyaba su barbilla entre ellas.

-No estés así, hermana, no me gusta verte mal...- 

-Entonces no me mires.- dijo Aly resumidamente.

Cindy se estampó la cara en la mano.

-Bueno, son las ocho... Podrás ir ya a despedirte de ellos si quieres.- se levantó del sofá y fue hacia la cocina, dónde Candace intentaba preparar un pastel.

-Añadimos más azúcar...- dijo distraídamente mientras preparaba la mezcla.

-¡Candace!- Cindy se tiró de su cabello corto y rubio.-¡Éso no es azúcar! ¡Es sal!-

Aly suspiró y se levantó del sofá cansadamente, dirigiéndose a la puerta.

-Me voy a ver a los chicos.- dijo afligida.

-¿Con qué coche, lista?- preguntó Cindy asomando la cabeza desde la cocina.

-¡Mamá!- gritó Aly.-¿Me prestas el coche? ¡Tengo que ir a casa de Liam!-

-¡Sí, pero no vuelvas muy tarde!- respondió Lara.

-Con ése coche.- dijo Aly sonriendo encantadoramente mientras miraba a su hermana menor.

Salió de la casa y cogió el coche de sus padres. Luego, pensando en estrenar por fin su carné de conducir, condujo hasta casa de Liam.
Una vez allí, le abrió Zayn y Aly se lanzó a darle un fuerte abrazo.

-¡Zayn de mi corasong!- exclamó, mientras reía y sollozaba a la vez.

-¡Aly! ¡Cómo te voy a echar de menos!- dijo Zayn devolviéndole el abrazo.

Cerró la puerta mientras Aly iba hacia el salón. Louis, Harry y Liam estaban sentados en los sofás, y Louis, que era el más cercano, se levantó y abrió los brazos para recibir a Aly.

-¡Louisssssssssssssssssssssss!- Aly saltó sobre él y lo abrazó, llorosa.

-No hables así, pareces una serpiente.- rió Louis, abrazando a su amiga.

-Chicos, os voy a añorar tanto...- Aly se frotó los ojos y luego dió un brinco sobre Harry y se sento a su lado. A Aly le gustaba hacer el tonto para reírse cuándo tenía ganas de llorar.

-¡Aly! ¡Cómo te echaré de menos...! Niñata.- susurró Harry mientras la abrazaba.

-Y yo también te echaré de menos a ti... idiota.- rió Aly, aunque la risa le salió más cómo un sollozo.

Luego se levantó y fue hacia Liam, mirando a Louis y a Zayn.

-Os váis a las ocho, ¿verdad?- preguntó Aly pasándose la mano por una de sus mejillas, no le echaba cuentas a estar llorando.

-Así es.- dijo Liam afligido mientras la abrazaba.-No puedo creer que ésto esté pasando.-

-Ni yo, Li. Pero tenemos que ser fuertes. Nos volveremos a ver, muy pronto.- comentó Aly mientras se separaba del abrazo de Liam.

-Ya ves.- ironizó Harry.-Siete meses no son casi nada.-

Aly sollozó y rió a la vez.

-Cómo echaré de menos tus comentarios sarcásticos. Aún así, luego iré al aeropuerto para despedirme otra vez y éso...- dijo.-Oíd, ¿dónde está Niall?-

-No ha podido venir.- carraspeó Louis.

-¿Por qué no?- preguntó Aly, preocupada.

-No lo sabemos.- Liam se encogió de hombros.-Sólo nos ha dicho que no podía venir.-

~~~

Se hicieron las ocho de la noche y los cinco chicos ya iban hacia el aeropuerto. Tendrían un avión sólo para ellos y subirían al avión directamente a la pista. Iba a salir con algo de adelanto así que no perdieron tiempo. Perrie y Eleanor, las novias de Zayn y Louis estaban ya allí, besando entre lágrimas a sus respectivos novios. En los pasillos del aeropuerto. Aly, llorando, abrazó a Harry.

-Harry... Llámame y dime paridas por teléfono, ¿vale?- preguntó Aly sonriendo mientras sus mejillas empapadas brillaban con las luces del aeropuerto.

-Lo haré.-Harry sorbió por la nariz y se pasó una mano por sus húmedos ojos verdes.-No dejaré de torturarte con mis burradas aunque estemos a unos cuántos kilómetros.-

Se volvieron a abrazar y luego Aly se dirigió a Louis.

-Te voy a echar tanto de menos, Louis.- dijo apretándolo con fuerza.-Eres el más mayor de la banda, sé responsable y prométeme que éstos siete meses pasarán deprisa.-

-Te lo prometo.- rió Louis, aunque sus ojos azules también estaban desbordando lágrimas que le caían por las mejillas.-Te quiero mucho, nos veremos... pronto.- alzó las cejas y Aly rió.

-¡Liam! ¡Ay, Liam!- Aly abrazó a Liam.-Cómo voy a añorar tus consejos "sabios" y tus lecturas en silencio con las que das miedo y...-

-Calla, anda.- rió Liam.-Yo también te echaré de menos...- sus ojos color café empezaron a humedecerse a toda velocidad y Aly y él se separaron del abrazo.

Luego, Aly se fusionó en un abrazo de tres con Perrie y Zayn.

-Zayn, te voy a añorar mucho.- dijo Aly.-Muchísimo, tanto cómo a los otros cuatro chicos.-

-Y yo a ti, enana. Echaré de menos tus burradas y risas.- dijo Zayn solemnemente, aunque su labio inferior le temblaba de emoción y tristeza.

Aly rió mientras las lágrimas caían de sus ojos cómo cascadas.

-Echaré de menos que me llames enana...- volvió a abrazarlo.

-Y yo echaré de menos hacerlo.- rió Zayn.

Aly se separó de él.

-Nos vemos.- dijo mirando a izquierda y derecha: pero no había ni rastro de Niall.

Por su parte, Melanie abrazó con fuerza a Liam, rodeando su cuello con sus brazos mientras Liam entrelazaba sus manos en la cintura de la modelo. Melanie suspiró con los ojos llorosos y al separarse del abrazo de Liam, le acarició la cara.

-Nos veremos de aquí a unos meses.- dijo.

-Sí.- asintió Liam.-Claro que sí.-

Aly se fue de allí a toda velocidad, limpiándose los ojos con las mangas de su sudadera gris, y fue corriendo por todo el aeropuerto buscando a Niall. Pero no lo encontraba.
Justo en ése momento oyó decir por los altavoces que el avión de One Direction partiría en dos minutos. Aly aprovechó que tenía dos piernas bien veloces para correr cómo alma que lleva el diablo, yendo hacia todas las pistas de despegue. Salió al exterior, el cielo ya estaba casi naranja. Vió el avión privado de los chicos. En la puerta de éste había una escalera por la que subían los cinco, Niall el último. Aly corrió atravesando el amplio trecho que la separaba del avión, un trecho más grande que un campo de fútbol pero que Aly recorrió en escasos segundos. Niall empezó a subir las escaleras cuándo una voz llorosa lo llamó detrás de él.

-¡¡¡Niall!!!- la voz de Aly, temblorosa a causa de las lágrimas y agotada del cansancio de tanto correr.

El irlandés se giró muy poco a poco. Cuándo la vió, sus ojos azules se humedecieron.

-Aly...- dijo en tono neutro.-¿Qué haces aquí?-

-¡¿Que qué hago aquí?! ¡¡Venir a despedirme!! ¿Estás loco? ¡¿Dónde te habías metido?!- Aly estaba de pie y con las mejillas totalmente mojadas, realmente estaba llorando cómo una magdalena.

-No quería despedirme. No me gusta hacerlo...- musitó éste, bajando la vista.

-¿Por qué? ¡¿No quieres que nos digamos un adiós antes de que te vayas durante SIETE MESES?!- exclamó Aly, estaba realmente molesta y entristecida. El estómago se le revolvía y sus ojos azules, normalmente brillantes y hermosos, estaban más rojos que sus mejillas empapadas.

Niall se acercó a ella.

-Las despedidas se me dan fatal. Y yo... No quiero hacer ésto más duro de lo que ya es.-

-Pero...- Aly lloraba y su respiración acelerada no le permitía hablar.-Pero yo quería decirte adiós...-

Sollozaba sin parar y Niall no lloraba, pero sabía que si parpadeaba lo haría.

-¿Me prometes sonreír durante éstos siete meses?- dijo, intentando parecer alegre.

Aly lo miró fijamente.

-Eres idiota... No querer despedirte...- resopló para apartarse un mechón de pelo rubio de la cara.-Ya te vale...-

-No quiero despedirme...- Niall se acercó más a ella.-Porque no quiero creer que ésto sea real.-

Aly bajó la vista, empapando el suelo de las lágrimas que caían sin cesar de sus ojos, y abrió una mano delante de Niall. En ella apareció la pulsera que el irlandés le había regalado durante su cita en el Empire State.

-Quédatela.- dijo Aly.-Ya me la devolverás cuándo regreséis tú y los chicos...-

Niall cogió con delicadeza la pulsera con las siglas "NBA" grabadas, la giró y leyó la inscripción "Niall Busca Aly," cómo si fuera la primera vez que veía ésa pulsera. Se la guardó en un bolsillo de su chaqueta, un bolsillo que justamente estaba en la zona de su corazón.
Ambos se quedaron unos instantes en silencio.

-¿Volverás en siete meses...?-

-Por supuesto. En éso hemos quedado, ¿no?- Niall le guiñó un ojo a Aly, y ésta se lanzó a darle un abrazo.

Ambos se quedaron abrazados durante varios instantes, temiendo separarse. Querían quedarse así para siempre, aislados de todo lo que les rodeaba. Al separarse del abrazo, Niall sujetó delicadamente la cara de Aly y la besó en los labios con increíble suavidad. Fue un beso no muy largo, no muy corto, pero que bastó para mantenerse unidos durante ésos siete meses que los separarían. Sus siluetas se recortaban oscuras contra el contraluz que formaba la puesta de sol, y no querían separarse nunca.
Aunque al final lo hicieron. Sus rostros se alejaron y Niall retrocedió, caminano hacia atrás. se giró y subió las escaleras del avión, justo entonces en la emisora del avión empezó a sonar, a todo volumen, Moments, una de las canciones más exitosas de One Direction. Niall subió las escaleras bajo la desesperada mirada de Aly y escuchando la música que sonaba dentro del avión. 
Shut the door... Turn the light off... I wanna be with you... I wanna feel your love... I wanna lay beside you... I cannot hide this even though I try...
Niall terminó de subir las escaleras, se giró y le dijo adiós a Aly con la mano. Ésta hizo el mismo gesto en respuesta.
Heart beats harder... Time escapes me... Trembling hands touch skin... It makes this harder... 
Niall se giró para entrar, no sin que antes Aly pudiera apreciar cómo una pequeña lágrima surcaba la mejilla derecha del irlandés.
And the tears stream down my face...
Niall entró y la puerta del avión se cerró lentamente tras él. El avión empezó a avanzar cada vez más rápido, sin que Aly se perdiera ningún movimiento del vehículo.
If we could only have this life for one more day... If we could only turn back time...
El avión se separó de la tierra y empezó a volar suavemente.
You know I'll be, your life, your voice, your reason to be... My love, my heart, is breathing for this...
Aly se cubrió el rostro con la mano para evitar que la luz del sol le dañara los ojos, mientras seguía mirando cómo el avión volaba cada vez más y más alto.
...Moments in time, I'll find the words to say... Before you leave me today...
El avión guardó las ruedas con un fuerte sonido, ya lejos del suelo, mientras el viento que porovocó el despegue agitaba los cabellos rubios de Aly. Ésta sonrió, aunque sin dejar de llorar.
Allí iban sus cinco puntas de diamante. Yendo en una dirección.

~~~

Aly regresó del aeropuerto en el coche de sus padres. Exhausta por tanta emoción en un sólo día, aparcó cerca de su casa y entró. Sus padres, Cindy y Candace ya cenaban, pero Aly se limitó a rechazar amablemente la cena mientras sonreía. Subió a su cuarto, y sin ni siquiera ponerse el pijama, se dejó caer en su cama, se arropó con una manta, y se durmió. Soñó con sus cinco amigos, y dentro del sueño los abrazó a todos mientras ellos sonreían, felices. Aly sonrió, dormida. Quizá, en aquél instante, los cinco también estaban teniendo el mismo sueño que ella. Quizá, los séis estaban unidos de verdad en aquel sueño. En el avión, los cinco chicos dormían, soñando lo mismo que Aly. Sí. Definitivamente, la distancia no había sido un obstáculo para ellos.

A partir de entonces los días transcurrían lentos y aburridos para nuestra protagonista.
Cada día era igual al anterior, y en clase, Aly echaba miradas furtivas a las cinco mesas vacías que había en la fila del fondo. Se notaba muchísimo la ausencia de los chicos de la banda, y la rutina en el instituto era aburridísima sin ellos.
En el pasillo, Brianna se colocó la capucha de su chaqueta roja de lentejuelas. Subió a tope el volumen del MP3 que llevaba en un bolsillo de sus pantalones pitillo vaqueros, mientras se recolocaba dos pequeños auriculares que yacían dentro de sus orejas. Acarició la puerta de su taquilla y luego empujó a un chico que tenía delante, para poder pasar.

-Aparta.- dijo bruscamente.

-Aparta...- masculló el chico al que Brianna había empujado, mientras gesticulaba caras graciosas burlándose de Brianna.

Los ojos verdes de Brianna recorrieron todo el pasillo, rogando que su amiga Valery no estuviera cerca.

-¡Bri!- tronó una voz femenina detrás de ella.

Brianna se giró sobresaltada y se encontró con Valery.

-Val...- dijo Brianna con voz dulce mientras sonreía angelicalmente. En su mente maldijo aquél momento; pese a la capucha roja que llevaba, Valery la había reconocido de espaldas.

-¿Qué escuchas?- preguntó Valery acercándose a su amiga y fijándose en los cables que salían de las zonas de las orejas de Brianna.

-Na...Nada...- Brianna retrocedió dos pasos y su capucha cayó hacia atrás.

-¡Dímelo! ¿Acaso hay algún nuevo tema de Cher Lloyd y no me he enterado?- insistió Valery. Cogió uno de los auriculares de las orejas de Brianna y se lo llevó a su propia oreja.
And live while we're young...
Le dió tiempo a escuchar a Valery. La última estrofa de la canción Live While we're Young de One Direction. Valery se retiró el auricular de la oreja y miró a Brianna con decepción y asombro.

-¿Bri? ¿Que hacías escuchando a ésos...? ¿Ésos...?- no sabía ni qué decir.

Brianna suspiró y guardó los auriculares de su MP3 en su bolsillo del pantalón.

-¡¿Desde cuándo te gusta su música?!- exclamó Valery, enroscándose un mechón rubio de pelo en el dedo índice.

Brianna no contestó y bajó la mirada.

-¡Beyoncé estaría decepcionada!- dramatizó Valery, tapándose la boca con las puntas de sus dedos índice, corazón y anular.

-Val, Beyoncé sigue siendo mi ídola...- trató de hablar Brianna.

-¡Da igual! ¿Desde cuándo escuchas a One Direction?- presionó Valery.

Brianna suspiró.

-No se lo digas a nadie.-

-No lo haré, pero, ¿desde cuándo los escuchas?- insistió la rubia. Luego resopló y alzó la vista.-En fin, da igual. Soy tu amiga así que no diré nada de que escuchas a ésos cinco cursis.-

Valery y Brianna se asintieron con la cabeza y Valery se recolocó su bolsito en el hombro y caminó refinadamente por el pasillo. Brianna, por su parte, se volvió a colocar la capucha de lentejuelas rojas y siguió su marcha hacia la clase de Historia, palpando su MP3, ahora apagado. Recordó la pelea que había tenido con Harry pocos días antes, recordó que durante ésa pelea le había dicho a Harry que su voz le parecía sexy. Y lo seguía pensando. ¿Interés repentino? Quién sabe. Brianna era una chica muy rara.

Tres semanas más tarde, llegó un festivo, lo cuál significaba que no había que ir al instituto. Era viernes, y Aly fue a casa de Harumi por la mañana, ya que ésta la había invitado y Aly aceptó encantada. Caminó hacia la casa de los Yuriko y su amiga Harumi la recibió con un fuerte abrazo para intentar animarla de la tristeza que la tenía presa. 
Tras acomodarse las dos, Harumi cogió un bote de helado, y sentándose en su cama, empezó a devorarlo gustosamente con una cuchara. Iba descalza y llevaba su flequillo negro recogido hacia atrás con una pinza.

-¿Echas mucho de menos a los chicos?- preguntó Harumi, antes de meterse la cuchara de helado en la boca.

-Sí.- suspiró Aly dejando que su cabeza cayera sobre una almohada.

-Yo también.- dijo Harumi con la boca llena de helado.-Por éso, cuándo estoy triste, cómo helado. ¿Quieres?- le ofreció la cuchara repleta de helado a Aly.

-No, graci...- antes de que Aly terminase de hablar, Harumi le había introducido la cuchara en la boca.-¡Mmmm!- protestó la rubia.

-Vamos, vamos, que está muy bueno, es helado de nata PEEEEEERO hecho exclusivamente con una receta japonesa de mi familia.- dijo Harumi, sacando la cuchara de la boca de Aly.

Aly tragó con dificultad el frío dulce y luego abrió los ojos de par en par.

-¡Guau! ¡Dame más de éso!- vociferó, abalanzándose sobre Harumi y tratando de arrebatarle el bote de helado de las manos.

-¡Hay otro bote en la nevera, ve tú y cógelo!- protestó Harumi.

-¿Ir hasta la cocina? ¿Caminar? No merece la pena.- bufó Aly.

Harumi rodó los ojos, y Aly aprovechó para robarle la cuchara de la mano y meterse en la boca tres cucharadas de helado a la velocidad del rayo.

-¡Oye! ¡¡Oye!!- gritó Harumi. Le quitó la cuchara a Aly y le golpeó la frente con ésta.

-¡Ay!- gritó Aly.

-¡Las cosas se piden!- 

-No entre mejores amigas.-

-Bueno, tienes razón.- comentó Harumi riendo.

-Hummm...- musitó Aly.-¿Qué crees que estarán haciendo los chicos en éste momento?-



Mientras tanto, en Egipto...

-¡Tíooooooo, qué sed!- se quejó Zayn, a lomos de un camello llamado Bonni.

-Creo que mi camello quiere comerse las mangas de mi chaqueta.- comentó Louis en tono gracioso.

Los cinco chicos iban montados a lomos de cinco camellos egipcios, guiados por un hombre del país que iba a lomos de un camello más grande que los que tenían los chicos. Circularon durante una hora por el desierto.

-No dejéis de seguirme en ningún momento, éste desierto es grande y podríais perderos.- dijo el guía, con un marcado acento egipcio.

-Quiero refrescarme un poco, ¿y si nos vamos a pasear cerca del Río Nilo?- preguntó Niall pasándose la mano por la frente sudorosa.

-Quizá luego.- sentenció el guía.

-¡Un momento! ¿Dónde está Harry?- preguntó Liam, mientras acariciaba distraídamente a su camello.

-¡Chicoooooooooos!- se oyó en la lejanía.-¡Miraaaaaaaadmeeeeeeee!-

-¡Harry! ¡¿Dónde estás?!- preguntó.

-¡Aquí arriba!- sonó de nuevo la voz de Harry.

Los cuatro chicos y el guía miraron las tres pirámides. En la más grande, que era la del medio, estaba subido Harry, justo en la cima, bailoteando cómo si le fuera la vida en ello.

-¡¡Harry!!- gritó Louis.

-¡Por Tutankamon! ¡Se ha subido a la cima de la pirámide de Keops!-exclamó el guía, desesperado, tirándose de su bigote negro.-¡Baja de ahí inmediatamente, muchacho!-

-Ésto... ¡No puedo! ¡Tengo miedo!- exclamó Harry.

Louis se estampó la cara en la mano.

-Da igual, ya subimos nosotros a por ti... Idiota.- fanfarroneó Zayn bajándose de su camello de un salto.



En Nueva York, los días para Aly pasaban aburridos, aunque aprovechaba su tiempo libre para estudiar. De nuevo quería sacar sobresaliente en todo, y aunque no había suspendido ningún examen en todo el curso, se quedaba más tranquila si veía un resplandeciente diez plasmado en tinta roja sobre sus exámenes. Dos semanas después de haber quedado con Harumi (y con el helado, pero ése sería su pequeño secreto) Aly llegó a casa del instituto y encendió la tele. ¿Qué estaban echando? Cómo no, uno de los últimos conciertos de One Direction en África, interpretando su temazo Live While We're Young. Aly sacudió la cabeza al ritmo de la música.
Hey girl I'm waiting on ya, I'm waiting on ya, come on and let me sneak you out...
<<Buena música.>> pensó Aly. Se levantó y empezó a limpiar el polvo de todos los muebles con un trapo mientras seguía bailoteando al ritmo de la canción.
And have a celebration, a celebration, the music up the windows down...
Aly pasó el trapo sobre una cómoda de madera, levantando una nube de polvo que la hizo toser.
En ése preciso momento, los cinco chicos también tosían debido a una nube de arena que se había formado al tirarse Harry sobre la arena del desierto Egipcio. Las radios seguían emitiendo su exitoso tema.
Yeah, we'lle be doing what we do, just pretending that we're cool, and we know it too... Yeah, we'll keep doing what we do, just pretending that we're cool, so tonight...
Louis dió un salto bomba y se tiró en las aguas del Río Nilo.
Let's go, crazy crazy crazy till we see the sun! I know we only meet but let's pretend it's love...!
Aly y Harumi corrían cómo locas en la clase de Educación Física, mirándose y riendo de lo despeinadas que estaban de tanto correr entre otros alumnos.
And never, never, never stop for anyone! Tonight let's get some! And live while we're young!
Los chicos, ya fuera de Egipto, estaban corriendo por un claro africano, tratando de alcanzar el coche de safari que conducía Harry a toda velocidad, dejando a sus cuatro amigos atrás. Una jirafa en la lejanía los contempló mientras masticaba tranquilamente una hoja de árbol y Louis, Niall, Zayn y Liam seguían corriendo cómo locos tras el coche del safari.

-¡Harry!- gritaban enfurecidos. El chico de pelo rizado, por su parte, se reía melévolo mientras aceleraba el coche del safari.

Hey girl it's now or never, it's now or never, don't overthink, just let it go...

Aly estaba tumbada en su cama, revisando las fotos que tenía en su móvil, fotos que se había hecho en Irlanda con los chicos.

And if we get together, yeah get together, don't let the pictures leave your phone...

-¡Un diez!- vociferó Aly alzándose de la silla de su pupitre, sosteniendo en su mano derecha un examen de Matemáticas con un diez estampado en rojo.

Yeah, we'll be doing what we do, just pretending that we're cool, so tonight...

-Let's go, crazy, crazy, crazy, till we see the sun, I know we only meet but let's pretend it's love! And never never never stop for anyone! Tonight let's get some...- cantaban los cinco chicos subidos en un escenario en Nairobi, la capital de Kenia -... And live while we're young!-

Las fans los aclamaban a gritos mientras agitaban pancartas y hacían fotos, siempre bailando cómo si en ello les fuera la vida.

En la casa de los Willson, Cindy configuraba la radio y avisó a su hermana mayor al oír que sonaban las voces de sus cinco amigos.
Wanna live, wanna live, wanna live, wanna live, wanna live, wanna live...! Tonight let's get some!

Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, el tiempo iba pasando. Una noche Aly se dejó caer en su cama boca arriba y miró al techo, mientras esbozaba una sonrisa.

-... And live while we're young.- sobre el escenario, Harry se apartó el micrófono de la boca y todos estallaron en aplausos y gritos de emoción.

En Nueva York, Aly se despertó a la mañana siguiente dispuesta a acudir a un precioso viernes de instituto. Sonrió y miró su calendario. Fue corriendo a tachar con un rotulador verde cierto día señalado en tinta roja. Por fin. Sus cinco amigos iban a regresar.
En los siete meses que habían transcurrido, Aly había crecido al igual que todos. Seguían siendo iguales, al fin y al cabo, cómo Harry dijo el día de su partida, ¿qué eran siete meses? Casi nada. Durante los cumpleaños de Aly y los chicos, éstos habían estado llamando a Aly para felicitarla, y lo mismo había hecho ella cuándo los chicos cumplían años. Tras siete meses por África, los cinco muchachos se morían por regresar.
Lara bajó las escaleras de su casa a trompicones, yendo a la planta baja con dificultad. Su gigantesca barriga de embarazada parecía un saco a reventar de cosas y seguro que para los próximos días daría a luz. Su embarazo había sido tranquilo y normal pero algo movido, al menos durante los meses en los que los chicos habían estado en África de gira no había ocurrido nada emocionante que hubiese podido sobresaltarla en su estado.

-Talia te ocupa mucho espacio, ¿eh?- bromeó Cindy levantándose del sofá.

-Dios, no hagas chistes, Cindy, ésto es muy doloroso.- gimoteó Lara.

Se sentó en el sofá ayudada por su hija menor. Siempre andaba encorvada hacia atrás para compensar el peso de su enorme barriga, dónde la pequeña Talia crecía sana y tranquila.

-Come chocolate, anda.- Cindy le ofreció a su madre una tableta de chocolate.

-Cómo siga comiendo tanto chocolate, tu hermana pequeña nos saldrá viciada al cacao.- rió Lara. No obstante, mordió la tableta gustosamente.

Unas horas después, Aly llegó a la casa felizmente. Tras el instituto, había comido en casa de Harumi y había estado con ella toda la tarde jugando a la Wii.

-¡Hoy vuelven los chicos de África!- exclamó dando una vuelta sobre sí misma.-Éstos siete meses se han hecho eternos... ¡Pero hoy volveré a abrazarlos!-

-Qué bien, hija.- Lara ahogó una mueca de dolor mientras se sujetaba la barriga.

-¿No has ido al cole, Cindy?- preguntó Aly alborotando el corto cabello rubio de su hermana menor mientras cogía una onza de chocolate del plato que había sobre la mesita.

-He tenido fiebre.- se excusó ella.-Y mamá me ha dejado estar aquí con ella toda la mañana.-

-Qué morro.- protestó Aly tras darle un bocado al chocolate.

-Bueno, de aquí a un par de horas habrá que cenar. ¿Qué cenaremos, mami?- preguntó Cindy mirando a su madre.

-No... No lo sé.- Lara hizo otra mueca de dolor.

Richard entró por la puerta.

-Holaaa.- saludó con su voz alegre.

-¡Hola, papá!- exclamaron Aly y Cindy a la vez.

-Hola, cariño...- musitó Lara, mientras su bonito rostro se torcía de nuevo en una mueca de dolor.

-Voy a beber un poco de agua, vengo sediento. El de la oficina nunca nos deja beber por miedo a que "mojemos los ordenadores"- se burló Richard mientras entraba en la cocina.

Sus dos hijas rieron y volvieron a mirar hacia el televisor.

Lara no pudo evitar reprimir otra mueca de dolor, acompañada de un leve gemido.

-¿Mamá?- preguntó Aly, mirando muy seria a su madre.-¿Estás bien?-

-N...No...- tartamudeó Lara con voz débil.-Voy al baño.-

Se levantó ayudada por Cindy y luego fue corriendo hacia el baño. Aly y Cindy, sentadas en el sofá del salón, miraban la puerta del baño preocupadas, intercambiando miradas entre ellas dos de vez en cuándo.
Segundos después Lara abrió la puerta de par en par, despeinada y con la respiración acelerada. Sus ojos estaban llorosos debido al dolor.

-He roto aguas.- dijo.

~~~

Richard pisó el acelerador del coche, mientras su hija menor Cindy, sentada a su lado, miraba hacia atrás preocupada. En los asientos traseros, Aly cogía de la mano a su madre.

-Tranquila, mamá, respira...- dijo Aly emocionada y a la vez, nerviosa.

La frente de Lara se perlaba debido al sudor. Clavó sus ojos de un color verde azulado en los de Aly y sonrió.

-Tranquila, cariño.- dijo con dificultad.-He sido madre dos veces. No me costará volver a pasar por un parto.-

Aly y Cindy rieron, aunque sus risas sonaron más cómo unos sollozos, mientras Richard seguía conduciendo rápidamente hacia el hospital.

Una vez allí, los médicos guiaron a Lara hasta una habitación, seguidos por Richard.

-Estoy nerviosa.- masculló Cindy.-Tú asististe al hospital el día de mi nacimiento, pero ahora yo también acudiré al ver cómo llega nuestra hermana menor.-

-Tranquila.- Aly acarició el pelo corto y rubio de Cindy.-Vamos a la sala de espera.-

Fueron a la cafetería y Aly le compró a su hermana menor un bizcocho para que comiera algo y se tranquilizase. Se acomodaron en la sala de espera, y dos horas después, el teléfono de Aly sonó. Para colmo, el nuevo tono de móvil de Aly era la marchosa pero ruidosa canción My Apocalypse de Metallica.

-¡Aly! Estamos en un hospital, ¡apágalo!- la regañó su hermana menor.

-¡Cállate! Es Harumi.- Aly descolgó rápidamente.-¿Diga?-

-¡Aly! ¡Soy Harumi!-

-¡Éso ya lo sé!-

-¡Quería avisarte de que, según mi tío, que trabaja en el aeropueto de Nueva York, los chicos están a punto de aterrizar!-

-¿En serio?- preguntó Aly.-¡No puedo ir al aeropuerto ahora! Estoy en el hospital, ¡mi madre está de parto!-

-¡¿Qué Lara se ha puesto de parto?!- preguntó Harumi, incrédula, con su chillona voz japonesa.

-¡Sí! Ahora no es buen momento para que éstos cinco elementos vayan a llegar.- resopló Aly.

-O por el contrario, no es buen momento para que Talia nazca...- bromeó Harumi.

-¡Haru!- vociferó Aly.

-¡Era broma!- rió la muchacha japonesa.

Aly colgó el teléfono y se levantó, mordiéndose las uñas. De la habitación dónde estaban sus padres vió salir a una enfermera y a un médico, muy agitados.

-¡No ha venido la partera de refuerzo! ¡Ella iba a ayudar pero por culpa del tráfico no puede!- exclamó el médico, quitándose la mascarilla de la cara.

-¡Pero éso no es posible! ¡La señora Willson tiene que dar a luz ahora mismo!- rebatió la enfermera.

-¡Sin alguien que la calme y la ayude en el parto, no creo que se pueda!- dijo el médico.

La enfermera entró en la sala de espera mientras el médico se abanicaba con la mano. La mujer avanzó hacia Aly y la cogió del brazo.

-¿Te da náuseas la sangre?- preguntó la enfermera, llevándose a Aly de la sala de espera.

-¡Oye! ¡Aly! ¿A dónde vas?- preguntó Cindy. Luego se encogió de hombros y siguió leyendo la revista de videojuegos que tenía entre las manos.

-¿Náuseas? ¿Sangre? ¿A qué se refiere?- preguntó Aly, asustada.

-Normalmente sólo dejamos entrar al padre al paritorio, pero hoy haremso una excepción.- repuso la doctora.

-¿Que qué?- exclamó Aly abriendo sus ojos celestes de par en par.

Ambas entraron en la habitación dónde cinco médicos y tres doctoras atendían a Lara, mientras Richard cogía una de las manos de su esposa.

-¡Mamá!- exclamó Aly.

La doctora le soltó el brazo y la situó junto a Lara.

-Cierra los ojos, chiquilla, no es nada agradable ver ésto.- le advirtió la mujer.

Aly asintió nerviosa y sudorosa, mientras cogía la otra mano de Lara.

-¡Mamá, me han metido aquí!- lloriqueó.-¡Tengo miedo! ¡¿Qué hago?!-

Lara no respondía, sus contracciones eran demasiado dolorosas.

-¡Aly, tú sólo sujeta la mano de tu madre!- exclamó Richard.

Lara apretó con increíble fuerza las manos de su esposo y de su primogénita.

-¡Auuu!- sollozó Aly mientras su mano palpitaba de dolor. Sabía que su madre tenía fuerza, pero no que tenía tanta.

-¡Muchacha! ¡Tráenos tres toallas!- ordenó un doctor.

Aly asintió y liberó su mano de la de su madre, corrió hacia un estante con toallas y se las dió al doctor, mientras cerraba los ojos con fuerza para no ver el proceso de parto.

Volvió a coger la mano de su madre y su teléfono, que estaba en uno de sus bolsillos, vibró de repente. Aly lo sacó con la mano que tenía libre y leyó el mensaje que tenía.

De: Harumi. Para: Aly. Hora: 20:09
Mensaje: ¡Los chicos ya están a punto de sobrevolar Nueva York! KAWAIIIIIIIIII.

Lara gemía de dolor y Aly quería salir de allí cuánto antes. ¡Nunca había asistido a un parto, y hacerlo no entraba en sus planes! Además, había dejado a Cindy sola en la sala de espera. Vale que tenía 13 años y podía cuidarse sola, pero Aly no estaba tranquila sabiendo que Cindy estaba sin vigilancia.

Minutos después un doctor exclamó.

-¡Vale, Lara, empiece a empujar, ya!-

Aly cerraba los ojos con fuerza, de vez en cuándo miraba a su madre, que respiraba con dificultad. Pocos minutos después, Lara soltó la mano de Aly y agarró el edredón blanco de la cama, Aly aprovechó y salió de la habitción a toda prisa, cerrando la puerta tras de sí y apoyando la espalda contra  la puerta. Se secó el sudor de la frente y trató que su respiración y pulso recobraran el ritmo normal, aunque le era imposible.
<<Tranquila, Aly, tran...>>
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuándo un escandaloso llanto de bebé llegó desde detrás suya. Aly abrió sus ojos azules de par en par y quiso entrar en la sala enseguida, pero sabía que no podía hacerlo. Corrió por todo el pasillo, esquivando a enfermeros y doctores, trató de coger el ascensor pero estaba lleno de gente, así que se precipitó escaleras abajo hasta llegar a al segundo piso y correr buscando la sala de espera. Al llegar, suspiró reconfortada al ver que Cindy seguía ahí, sana y salva.

-¡Cindy!- gritó Aly, que no cabía en sí de felicidad.-¡¡Talia ya ha nacido!!-

Cindy miró a su hermana mayor, abrió sus ojos azules cómo platos, mientras éstos se humedecían a toda velocidad, y Aly agarró a su hermana menor por la muñeca y la arrastró por el pasillo. Las dos hermanas corrieron cómo locas, subieron las escaleras tropezando numerosas veces, recorrieron pasillos y pasillos en busca de la sala dónde Lara había dado a luz, pero estaba vacía. La habían transportado a otra habitación. Preguntaron a una enfermaer que les dijo que sus padres estaban en la habitación número 106 y las dos hermanas corrieron hacia allí, cogidas de las manos y buscándola.
La encontraron y entraron bruscamente y sin aliento.

-Estáis aquí.- dijo Richard.

Aly y Cindy se acercaron lentamente a la cama. Una enfermera les indicó amablemente:

-Todo ha salido bien. Vuestra hermana es preciosa.- luego salió del cuarto dejando a los cinco miembros de la familia a solas.

Lara estaba pálida y sostenía al bebé entre sus brazos. La niña estaba dormida y envuelta en una manta rosa, mientras agitaba sus manos inconscientemente.

-Alyson, Cindy...- dijo Lara con voz temblorosa pero dulce.-Os presento a Talia. Vuestra nueva hermanita.-

Las dos chicas miraron al precioso bebé, de piel pálida y cabeza calva. Tenía una nariz respingona y los dedos arrugados. Richard lloraba de felicidad, al igual que había hecho al ver a sus otras dos hijas recién nacidas.

-Qué bonita...- sollozó Cindy acariciando una de las mejillas del bebé.

-Aly, cógela.- dijo Lara entregándole Talia a Aly.

Aly cogió a su segunda hermana y no pudo evitar reprimir las lágrimas de felicidad.

Durante media hora, Richard, Aly, Cindy y Lara estuvieron contemplando a Talia, hasta que el móvil de Aly sonó.

-¿Metallica otra vez, eh?- rió Lara, con Talia en brazos.

-Lo siento, esque los adoro.- rió Aly descolgando para que dejara de sonar My Apocalypse.-¡¿Quién es?!-

-¡Harumi! Antes que nada seré una buena amiga y te preguntaré por lo más importante: ¿qué tal tu nueva hermana?- dijo la voz de Harumi en la otra línea.

-¡Preciosa! ¡Talia es tan pequeña y adorable...! Me recuerda a Cindy cuándo nació. ¡Gracias por preguntar!- dijo Aly.

-Vale, ahora atenta. Chicos de One Direction. Aeropuerto de Nueva York. En diez minutos.- resumió Harumi aceleradamente.

-Por ésto eres mi amiga.- dijo Aly antes de colgar el teléfono.-Papá, mamá, ¿me prestáis el coche?-

-Claro que sí.- dijo Lara acariciando a Talia con cuidado.

-Gracias. Volveré en un momento.- Aly salió de la habitación y corrió por los pasillos del hospital. Bajó por el ascensor en ésta ocasión ya que había poca gente y corrió tan rápido cómo sus piernas le permitieron. Fue al aparcamiento y entró en el coche rápidamente. ¿Era posible llegar al aeropuerto en menos de diez minutos?

-Por supuesto.- se dijo Aly en voz alta.

Pisó el acelerador a fondo y condujo a toda velocidad, saliendo del aparcamiento y llegando al exterior. Miró el hospital y le lanzó un beso con la mano, esperando que llegara hasta la habitación dónde estaba su familia. Se concentró en el volante. Iba a conducir cómo una loca, oh yeah. ¿Qué era ilegal? Daba lo mismo. No apartó el pie del acelerador ni un sólo segundo. Iba a llegar a tiempo, sí o sí.
Tras varios minutos yendo a la máxima velocidad por las carreteras bajo el  cielo nocturno, Aly aparcó de cualquier manera enfrente del aeropuerto. Entró en el inmenso recinto e hizo memoria para recordar dónde estaba la pista del avión de los chicos, en la que los había visto marchar siete meses antes. 
Corrió cómo una loca (aunque el "cómo" sobraba) y finalmente llegó a la pista dónde ya había aterrizado el avión. De el bajaba un rubio que tras haber estado separado siete meses de Aly, había regresado por fin.

Aly sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas y esbozó una gigantesca sonrisa.

-¡Niall!- vociferó con todo el aire que tenía en los pulmones.

Él levantó la cabeza y vió cómo Aly corría hacia él. Dejó caer su maleta al suelo y también corrió hacia ella. En cuánto se alcanzaron, Niall abrazó a Aly a toda velocidad, alzándola mientras ella rodeaba el cuello de él con sus brazos. Aly, con las piernas dobladas hacia atrás, fue levantada por el irlandés y éste comenzó a girar sobre si mismo, sin dejar de abrazar a Aly. Dieron vueltas y vueltas hasta que Niall dejó a Aly en el suelo, ésta apoyó sus pies sobre el hormigón y no esperó ni un segundo para besar a Niall con una increíble felicidad.
Los dos reían y se abrazaban mientras sus labios se fusionaban en besos dulces y alegres, Aly había derramado un par de lágrimas de felicidad. En un sólo día había tenido una hermana y había recuperado a sus amigos, tras haber estado siete largos meses sin verlos.

-¡Niall! ¡Cómo te he echado de menos!- gritó Aly al dejar de besarlo mientras lo abrazaba otra vez.

-¡Te quiero!- exclamó Niall apretando el cabello de Aly entre sus dedos.

Del avión bajaron otros cuatro chicos. Aly levantó la cabeza del hombró de Niall y los vió. Sus ojos azules se iluminaron y parpadeó para evitar que más lágrimas cayesen.

-¡Chicos!- exclamó, feliz.

Tras separarse de Niall, corrió hacia ellos. Primero se lanzó a los brazos de Louis, que la estrecho con fuerza. Aly decidió dejar de intentar no llorar y dejó que las lágrimas cayesen, mientras apretaba a Louis con fuerza y luego le daba un beso en la mejilla.

-¡Aly!- exclamó Louis.-¡Estoy tan feliz de verte de nuevo...!-

-¡Niñaaaaaaaataaaaaaaaa!- vociferó melodiosa y divertida la voz de Harry.

-¡Mi idiota!- Aly rió mientras se separaba de Louis y se apresuraba a abrazar a Harry. Los dos se abrazaron felices y Harry no perdió la oportunidad de revolverle el pelo a Aly.

-¡Cómo he echado de menos tus bromas y paridas, y chistes malos, y...!- exclamó Aly.

-Cállate, la estás cagando.- bromeó Harry poniendo su mano delante de la boca de Aly. Luego la abrazó otra vez.

Después, Aly abrazó a Zayn y a Liam al mismo tiempo.

-¡Chicos! ¡Me alegro tanto de veros! ¡Cómo os he añorado, no tenéis ni idea...!- decía Aly llorando y riendo al mismo tiempo. ¡Estaba radiante de felicidad!

Liam y Zayn abrazaron a su amiga con fuerza.

-¡Echaba de menos oír tu voz!- rió Zayn.

-¡Por fin estamos de vuelta!- añadió Liam, con los ojos llorosos.

Aly los abrazó a todos de nuevo y luego Niall se acercó, para que los séis se fusionaran en un tremendo y alegre abrazo de grupo. Aly no podía creerlo. ¡Estaba tan contenta! Y a la vez, reconfortada. Sus cinco ángeles de la guarda habían regresado.

-¡Mañana, sábado, fiesta de pijamas en casa de Liam para celebrarlo!- vociferó Harry en tono seguro, mientras rodeaba a Aly con un brazo y a Liam con otro.

-¡Oye! Es mi casa. ¿No debería hacer yo los planes?- preguntó Liam apartándose de Harry.

-Yo ya he propuesto algo.- Harry soltó una risita.-¿Para qué decir que no?-

Liam suspiró mientras alzaba la vista y sonreía.

-Vaaale.- dijo.

Aly los abrazó a todos de nuevo.

-¡Por fin juntos de nuevo! ¡Por fin!- exclamó la rubia, eufórica.

Las aventuras y emociones volverían a empezar ahora que ellos cinco habían regresado a Nueva York.
Cómo dijo Harry, ¿habían sido siete meses? ¡Buf, casi nada! Casi nada comparado con todo lo que les quedaba por vivir a Aly y a ellos cinco.