miércoles, 24 de octubre de 2012

51- Una estrella más

Aly abrió sus bonitos ojos azules, y... ¡Eh! Stop, alto, tiempo muerto... ¿Qué hacía durmiendo sobre su cuaderno? Aly alzó la cabeza y vió que estaba sentada en la silla de su cuarto. Había dormido con la cabeza apoyada en su escritorio, más específicamente sobre su cuaderno. En una hoja en blanco de su cuaderno había un mancha transparente que oscurecía el papel. Algo caía de los labios de Aly. Se puso un dedo en la barbilla. ¿Babas? ¿BABAS? ¿En serio había estado babeando mientras dormía? ¡Ni el mismísimo Homer Simpson! Su mirada recayó sobre la mancha del cuaderno.

-Mierda.- masculló.

Fue hacia el baño. ¿Qué le ocurría? ¡Jamás se había dormido mientras hacía los deberes! Cogió papel higiénico y se limpió la baba de la barbilla. Luego fue hacia su cuarto y frotó la mancha de baba del cuaderno con papel higiénico.

-¡Ésto no sale!- exclamó.

Cómo era una página en blanco, la arrancó de cuajo, hizo una bola con ella y la lanzó hacia atrás sin mirar, acertando en la papelera de su cuarto.
Tenía frío, ¿o era calor? Aly puso una de sus manos en su mejilla. Ardía y seguramente estaba colorada.

<<Oh, no... Fiebre no, por favor...>>

Abrió un cajón y sacó un termómetro. Se lo metió en la boca, bajo la lengua, y esperó, sentada en su cama.
Bip bip bip bip, bip bip bip bip, bip bi...
Aly se sacó el termómetro de la boca a toda velocidad. Marcaba treinta y ocho grados justos.

-¡Oh, no!- Aly se dejó caer en su cama, echándose hacia atrás.

Al día siguiente había una fiesta alucinante. ¡En casa de Johnny Depp! ¿Cómo iba a ir si estaba enferma? Debía recuperarse lo antes posible.
Sin más, agarró su chaqueta y fue hacia el médico. Su doctor le hizo unas cuántas revisiones y después...

-Aly, me temo que estás resfriada.- dijo el hombre bajándose las gafas de pasta plateadas.

Aly estampó su propia cabeza contra el borde de la mesa del doctor, quedándose así.

-¿Para cuándo estaré bien?- preguntó.

-Si te tomas éstas pastillas,-el doctor dió dos golpecitos en un papel- en cinco días estarás cómo nueva. Es muy recomendable que no salgas de casa durante ése tiempo. Míralo por el lado bueno, perderás clase durante ésos días.- dijo el doctor.

Aly cogió el papel, le dió las gracias a su doctor y fue a la farmacia a comprar las pastillas recetadas. Volvió a su casa estornudando cómo una posesa. Su nariz, roja.

<<Ésto no puede estar pasando.>> pensó.

Llenó un vaso de agua y echó dentro la pastilla, que empezó a disolverse sola.

<<¿Dónde estarán mamá y papá?>> pensó mientras agarraba el vaso y con decisión, bebía un trago. Su rostro se torció en una mueca.

-¡Puagh!- exclamó, rompiendo a toser.

Aly se golpeó el pecho con el puño fuertemente para dejar de toser, dejó el vaso sobre la encimera y se rodeó el cuello con ambas manos.

-¡La madre que parió a la asquerosa pastilla que...!-

Fue interrumpida al oír su tono de móvil, que vibraba sobre el sofá. Aly se lanzó al sofá, aterrizando sobre él, y agarró el móvil, pulsando inconscientemente la tecla "descolgar."

-¿Diga melón?- preguntó, antes de sacar la lengua y frotársela con la mano para ahuyentar el horrible sabor de la pastilla.

-¡Ey, Aly! Soy Louis.-

-Mentira, eres Zayn.- rió Aly.

-Soy Zayn haciéndome pasar por Louis, así que mejor dejémoslo en que soy Louis.- dijo Zayn.

-Vale. ¿Qué quieres, Zay... Louis?- se corrigió Aly.

-Quedar contigo para que los chicos y yo podamos ir a recogerte mañana a tu casa. Ya sabes, para ir a la fiesta de Johnnyyyyyyyyyyyyyyyyyrrr.-

Aly hizo una mueca de dolor, cómo si le hubieran clavado en el brazo una jeringuilla de ésas de vacunar. La garganta le hormigueaba y tosió un poco antes de empezar a hablar.

-Ésto... Zayn, 'toy mahíta.- murmuró Aly.

-¿Cómo? ¿Acaso me has dicho algo en japonés? Pasas mucho tiempo con Harumi...- la regaño Zayn.

-No... Que tengo un virus...- Aly cerró los ojos.

-¿En serio? Bueno, Louis sabe de ordenadores... Te lo podrá arreglar.- dijo Zayn con voz simple.

-¡¡NO, ZAYN!! ¡QUE ESTOY RESFRIADA! ¡ENFERMA! ¡CON FIEBRE! ¡MALA, COPÓN!- vociferó Aly, ya un poco harta de que Zayn no captara el mensaje.

-¿Qué?- preguntó Zayn.-Entonces... ¿No vendrás a la fiesta?-

-Éso me temo.- Aly se desplomó, pegando su cabeza a un cojín.

-¿Qué dices?-

-Que éso me temo.- repitió Aly alzando su cabeza para que el cojín no le impidiera vocalizar bien.

-¡No, me refiero a que tú vas a acudir a ésa fiesta! ¡Cómo que me llamo Zayn Malik!- exclamó Zayn.

-Pero si estoy resfriada, ¿cómo voy a ir, genio? Las pastillas que me ha recetado mi doctor me curarán en cinco días. ¡En cinco días, no en uno!- se exasperó Aly.

-Ahora mismo se lo diré a los chicos. Iremos a tu casa a intentar ponerle remedio a ése resfriado.- dijo resumidamente Zayn.

-¡Pero...!- Aly se calló al darse cuenta de que Zayn le había colgado.

Trató de llamarlo para decirle que no hacía falta, pero Zayn no le cogía el teléfono.

Veinte minutos después, los cinco chicos de la banda estaban en casa de los Willson.

Harry vociferó:

-¡Ding dong!-

Aly abrió la puerta y rió.

-Sabes que aquí mismo hay un timbre de verdad, ¿no?- dijo.

-Ya, pero si no hago éso, no soy Harry.- dijo él deslizándose hasta el interior de la casa.

-Bienvenidos.- suspiró Aly tiritando.

-Oh, Dios mío, ¿ésto es un tomate? ¡Ah, no! ¡Qué es la nariz de Aly!- gritó Harry estallando en carcajadas.

-Ja ja, qué gracioso eres.- ironizó Aly.-Llevo todo el rato sonándome la nariz, y...-

Harry la interrumpió.

-¡Y ahora pareces Rudolph, el reno predilecto de Santa Claus!-

-¡Harry!- vociferó Aly, enfadada.

-En fin, pongámonos al lío.- dijo Zayn rebuscando en la bolsa que traía.-Mañana irás a ésa fiesta sí o sí.-

-Chicos, yo agradezco mucho que me queráis ayudar, pero...- empezó Aly.

-Nada de peros, va a ser la fiesta del siglo, y tú no te la puedes perder.- intervino Louis sacando un paquete de pastillas de su bolsillo.-Toma. Trágate ésto con agua y sin masticar. Tranquila, sabe bien.-

Aly, confiando en su amigo, cogió la pastilla, se la metió en la boca, bebió agua y se la tragó.

-¿Y bien?- preguntó Louis.-¿Te encuentras mejor?-

Aly notó un temblor en el estómago.

-Yo... Yo...- no le dió tiempo a acabar la frase. Se tapó la boca con la mano, entró en un baño y cerró de un portazo.

-¿Aly?- preguntó Liam.

Segundos después, Aly salió del baño.

-He vomitado.- dijo con los ojos entrecerrados.

-Ups.- Louis se rascó la nuca.-Lo siento... Bueno, errores cometemos todos, ¿no?-

Cinco minutos después, Aly estaba sentada en el sofá esperando a que Zayn terminara de prepararle, en la cocina, un elixir típico de Pakistán, el país natal de su padre.

-Mi padre me lo prepara cuándo estoy malo.- dijo ofreciéndole el humeante elixir a Aly.-Es mano de santo.-

Aly cogió el bol y bebió un trago del caliente brebaje. Ahogó una mueca.

-¿Seguro que no era ésto lo que te hacía enfermar?- le preguntó a Zayn.

-¿No sientes nada? Qué raro, a mí me cura siempre...- dijo Zayn encogiéndose de hombros.-Bebe otro trago.-

Aly se dispuso a beber de nuevo cuándo estornudó, con tanta fuerza, que el bol salió por los aires, el brebaje  empapó a Harry, y por último el bol cayó boca abajo en su cabeza.

-Oh... Dios... Mío.- dijo Harry respirando profunda pero aceleradamente.

-Ups...- rió Aly.

-Eh, Harry.- Liam dió un golpecito sobre el bol, que yacía sobre la cabeza de Harry.-Bonito sombrero.-

Poco después, Niall le puso a Aly una toalla en la frente.

-He mojado la toalla con un mejunje irlandés que, te puedo asegurar, que reduce la fiebre de forma significativa.- dijo el rubio, mientras Zayn y Liam ayudaban a Harry a secarse y Louis limpiaba el charco de brebaje.

-¿Seguro?- preguntó Aly, sosteniéndose la toalla que le resbalaba por la frente.

-Seguro. Tú confía en mí. De aquí a dos minutos ¡tu fiebre se habrá ido!- sonrió Niall.

Al pasar ése tiempo, Aly se colocó un termómetro bajo la lengua. Cuándo éste pitó, los otros cinco se acercaron instintivamente a Aly para ver la temperatura.

-Sigo teniendo la misma fiebre de antes. Treinta y ocho grados.- dijo Aly tras ojear el termómetro.

-Jo...- murmuró Niall.-Estaba convencido de que funcionaría.-

-¡Dejadme probar a mí! Conozco un jarabe que te curará en un momento.- dijo Liam chasqueando los dedos.

Le ofreció un jarabe a Aly en una cuchara enorme.

-Bébetelo, que sabe a fresa.- comentó Liam.

Aly se bebió el jarabe.

-Está bueno.- dijo al tragar. Pero luego estornudó de nuevo y tuvo tos.

-Vaya hombre.- suspiró Liam.-Ésto tampoco ha valido.

-Ih.- sollozó Aly, cada vez más desesparada.

-¡Tómate de golpe todas las pastillas que te ha dado el médico!- sugirió Harry a voces.

-No creo que sea una buena idea...- musitó Aly envolviéndose con una manta.

-¡Tú prueba! ¿Qué puedes perder?- insistió Harry.

-¿El sentido común?-

-Puede, puede. Ahora, ¡prueba a hacer éso!-

-¡Harry! ¡Que me puede dar un pasmo!- gritó Aly.

En ése momento llamaron al timbre.

-¿Aly-chan? ¿Estás en casa?- preguntó la voz dulce y oriental de Harumi.

-Pasa, Haru, está abierto.- respondió Aly sonándose la nariz.

La chica japonesa entró en la casa y cerró la puerta tras de sí. Llevaba algo de plástico entre las manos.

-¡Una fiesta en casa de Johnny Depp! ¡Estoy tan alegre que olvidaré que me has llamado Haru! Ah, hola chicos.- dijo mientras se sentaba al lado de Aly en el sofá.

-¿Qué quieres?- preguntó Aly. Decidió ahorrarse aquello de que estaba mala y quizá no podría ir a la fiesta.-¿Y cómo sabes lo de la fiesta en casa de Johnny Depp?-

-¡Zayn me llamó y me lo dijo!- sonrió Harumi girando la cabeza para mirar a Zayn. Éste le guiñó un ojo.

-Ajá.- asintió Aly.

-Venía a traerte éste té verde, ¡para celebrar lo bien que lo pasaremo smañana en casa de Johnny Depp! ¡¿Te puedes creer que vayamos a verle otra vez?! ¡Aaaaaaaahhh! ¡Aaaaaaaaah!- vociferó Harumi.

-Por favor, Harumi, no grites así, me recuerdas a mi prima Candace...- masculló Aly. Dió un sorbito del té humeante y acto seguido abrió mucho los ojos.

-¿Qué ocurre?- preguntó Harumi.

-¿Aly? ¿Estás bien?- añadió Liam, agitando una mano delante del rostro de Aly.

-Ésto... Sí.- dijo Aly.-Bien. Es más, MUY bien.-

-¿A qué te refieres?- preguntó Louis.

-Siento cómo si...- Aly se calló de de repente y le lanzó una mirada furtiva al termómetro que estaba sobre la mesita.

-¿Cómo si...?- dijo Zayn.

-Nada, da igual.- Aly sacudió la cabeza y se levantó del sofá, dejando el té verde sobre la mesita.-Podéis marcharos, chicos. Mañana os comunicaré mi estado de salud.-

Acto seguido, empujó a los cinco chicos y a Harumi hacia la puerta y luego la cerró. Se palpó la frente. Ya no ardía. Es más, ni siquiera estaba caliente. Miró el té verde que descansaba sobre la mesita del salón y luego alzó los ojos, cómo si quisiera verse su propia frente. Se la volvió a palpar y luego se acarició las mejillas de la cara. Tampoco estaban calientes.

<<¿Será posible...?>>

Agarró la tacita de té, el termómetro, y subió a su cuarto, metiéndose bajo las sábanas de su cama mientras bebía pequeños traguitos del delicioso té verde.

Media hora después, abrió sus ojos. Se incorporó a toda prisa en la cama. La tacita de té verde estaba vacía sobre la mesita de su cuarto, ya que antes se había bebido todo el contenido. Agarró fugazmente el termómetro, perdido entre las sábanas, y se lo colocó bajo la lengua. Dos minutos después pitó y Aly lo observó atentamente.
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<<¡Bien!>> pensó Aly al ver que el termómetro marcaba 36 grados, su temperatura corporal habitual.<<¡Estoy curadaaaaaaa!>>

Sonriendo, salió de la cama, tropezando con el edredón y cayendo de bruces sobre el suelo. Se incorporó y se cambió de ropa a toda prisa, poniéndose una camiseta blanca, pantalones vaqueros y zapatillas deportivas negras. Se echó al cuello un pañuelo de colores y se abrigó con una chaqueta negra. Se puso la capucha de la chaqueta y bajó a trompicones las escaleras, sin ni siquiera cepillarse su lacio pelo rubio. Cogió las pastillas que el médico le había recitado y las tiró a la papelera de la cocina con gesto triunfante. Luego, con torpeza, abrió la puerta de su casa y salió a la calle, cerrando la puerta tras de sí y dando botes de pura alegría.
<<Estoy curadaaaaaaaaaao, y voy a ir a lafiestaaaaaao, en casaooo de Johnny Deeeeeeeeeeeeepp...>> cantaba Aly mentalmente, ya que si lo hiciera en voz alta la tomarían por loca, aunque lo estaba un poco.<<...Que está to' buenoooo, aunque tengo noviooo y debo resistirmeee a los encantoooooooos de Johnny Deeeeepp...>>
Aly rió ante la estúpida canción que estaba improvisando en su mente. Caminó hacia la casa de al familia Yuriko y llamó a la puerta tocando el estribillo de la canción Gangnam Style.

-¿Quién e...?- preguntó Harumi abriendo la puerta de su casa.

-¡Harumi, Harumi, Harumi! ¡Te quiero! ¡Te adoro! ¡Bendito sea tu té verde! ¡Eres la mejor!- exclamó Aly aceleradamente mientras abrazaba con fuerza a su amiga japonesa. Luego se dió media vuelta y salió corriendo y dando brincos.

Harumi, que ni siquiera sabía que Aly había estado enferma, se quedó paralizada en el umbral de su casa, sin entender nada de lo que Aly le había dicho. Abrió la boca ya masculló algo en japonés:

-Nani ga chōdo koko ni okotta no ka?- dijo en voz alta, cuyo significado era "¿qué acaba de pasar aquí?" Acto seguido, se encogió de hombros, retrocedió dos pasos, y cerró la puerta de su casa.

Aly volvió a su hogar dando brincos, feliz por estar de nuevo en buen estado. Entró en su casa y se dejó caer en el sofá. ¡Entonces cogió su móvil para darle la buena noticia a sus cinco mejores amigos!


~~~

Al día siguiente, en el instituto, todos estaban preparándose para entrar en las clases, había los habituales atascos en el pasillo y Harry caminaba decidido y con aire solemne por los pasillos, en plan "chicas-mirad-lo-guapo-que-soy." Giró una esquina y acto seguido se golpeó la frente con la puerta de una taquilla abierta, sostenida por la mano de alguien.

-¡Ah!- gritó cayendo al suelo.

-¡Eh!- replicó la voz de Brianna, asomando de detrás de la puerta de la taquilla.-¡Mira por dónde vas, ricitos! ¡Me vas a abollar la taquilla!-

Harry se frotó la frente enrojecida y clavó sus enfadados ojos verdes en los de Brianna, también verdes.

-¡¿Ricitos?! ¡¿Pero cómo te atreves?! ¡¿No sabes que soy Harry Styles, pedazo de mema?!- vociferó en tono furioso, pero que al oído resultaba ligeramente divertido.

-¡¿Qué me has llamado?!- vaciló Brianna.-¡Por lo menos yo no voy por ahí golpeándome contra las taquillas de otras personas!-

-¡Tú la tenías abierta de par en par! ¡Y además, eres conocida por meterte con todo el mundo, igual que tu amiga rubia teñida Valery!- 

-¡Ah!- Brianna ahogó una exclamación.-¡Valery es rubia natural! ¡Tu amigo Niall sí que es teñido! ¡Y la culpa de que casi rompas la puerta de mi taquilla con tu cabezota dura no es mía! ¡Sino tuya! ¡La gente normal mira hacia adelante cuándo camina, imbécil!-

Algunos alumnos que circulaban por allí se detenían en aquella zona y miraban divertidos la discusión entre la guapa chica y el atractivo cantante.

-¡Por lo menos Niní no necesita meterse con los demás para sentirse bien! ¡Loca!-

-¡¿Niní?! ¡Qué mote tan patético! ¡Ya que vas a inventarte apodos para tus "amigos," por lo menos hazlo bien! ¡Burro!-

-¡¿Qué me has llamado?!- Harry puso los brazos en jarras.

-¡Burro!-

-¡¿Serás...?! ¡Pues tú tienes arrugas!-

-¡Mientes! ¡Mientes cómo un bellaco!- Brianna apretó los puños tras ella y se echó hacia adelante para demostrar coraje. Su pelo liso de color castaño oscuro ondeaba con elegancia a cada movimiento suyo. Era una chica insoportable, pero bien guapa, todo hay que decirlo.

-¡Yo no miento! ¡Tú mientes! ¡Pasa, que pareces una pasa arrugada!- vociferó Harry, inventándose cualquier insulto con tal de no darse por vencido.

-¡Serás...! ¡Si me pongo cremas para la piel cada día! ¡Mi piel es tersa cómo el culito de un bebé! ¡Retira lo dicho!-

-¡No!-

-¡Retíralo!- Brianna infló las mejillas de rabia.

-¡Nunca!-

-¡Pues...! ¡Pues...! ¡Tú tienes unos rizos ridículos!- exclamó la joven.

-¡Oh, por Dios!- Harry se puso las manos sobre el pecho.-¡No sabes lo que dices! ¡Mis rizos son sexys!-

Los alumnos que contemplaban la escena empezaron a reírse por lo bajo, todo y que durante un rato habían estado haciendo todo lo posible por no reír.

-¡Lo único sexy que tienes es la voz! ¡Parece que estás cachondo todo el rato! ¡Ni siquiera cantas bien!- gritó Brianna.

-¡Pues tú...! ¡Tú tienes un taquilla psicópata!- se defendió Harry torpemente.

Liam llegó entre el gentío y cogió a Harry de un brazo.

-¿Qué ocurre aquí? ¡Chicos, ya está, ya está! ¡Dispersaos todos! ¡Fuera! ¡Fueeera! ¡Aquí no hay nada que ver!- tiró de Harry hacia sí.-Tranquilo, ya está, ven, vamos a ponerte hielo en la frente...- dijo acercándose más a Harry para que pudiera oírle hablar entre los murmullos de la gente. Harry asintió y salió junto a Liam de los pasillos, yendo a la cafetería a buscar hielo.

-Quién se pelea se desea...- canturreó divertido un alumno que estaba entre la multitud. Segundos después, Brianna le arreó un fuerte guantazo.

~~~ 


-¡La vida es bella! ¡Y yo soy feliiiiiiz! ¡Por que voy a ir a una fiesta! ¡En casa de Johnny Deeeeepp...!- cantaba Aly yendo de un lado a otro por los pasillo del instituto.

-¡Aly!- Harumi salió de golpe de una esquina, asustando a su amiga.

-¡Ah!- Aly dió un brinco y luego se calmó.-Oh, eres tú... ¡No me des ésos sustos!-

-Vaaale, vaaale... ¿Lista para la fiesta en casa de Johnny ésta noche?- preguntó la muchacha japonesa en tono alegre.

-¡Sí! Por cierto, aunque no lo sepas, yo ayer estaba mala... Los chicos trataron de curarme por muchos métodos, pero no lo consiguieron... ¡Y viniste tú con tu té verde, sin ni siquiera saber que yo estaba enferma, y pum, voy y me curo al beberme el té! ¿Te lo puedes creer?- rió Aly.

-¿En serio? ¡Vaya!- exclamó Harumi abriendo de par en par sus ojos negros mientras sonreía.-¡Es graciosísimo! Me alegro de ver que mi té verde te puso buena, ¡aunque yo te lo llevé para celebrar lo de la fiesta de ésta noche! Tú lo has dicho, yo no sabía que estabas mala...-

-Jajaja. Bueno, vayamos a clase.- concluyó Aly.


Ésa misma tarde, Aly se preparó durante largo rato para la fiesta. Nunca llevaba faldas, pero aquella noche se puso un precioso vestido dorado que pertenecía a su madre, con el permiso de ésta, claro. El vestido brillaba cómo las estrellas, era liso y a Aly le llegaba por las rodillas. Era de tirantes, y muy bonito.

-Póntelo hija, y disfruta en la fiesta, yo con ésta barrigota no puedo ponerme nada excepto camisetas grandes... Algo me dice tu hermana va a ser muy grande nada más nacer...- le había dicho Lara a su primogénita cuándo ésta le pidió el vestido. Luego había añadido:-¡Ah, y consígueme un autógrafo de Johnny Depp, por favor! Sácale fotos dedicadas a mí, y... ¡Oh, tu hermana me ha dado una patada!- se sujetó la barriga.-Va a ser una niña fastidiosa...-

Aly rió recordando aquél momento y luego se puso el vestido. Aderezó su aspecto con unos zapatos de tacón dorados (también de su madre), una pulsera en la mano derecha (de su madre) y un lacito dorado (de su madre) que se puso en el lugar de su cabeza dónde se formaba la raya del pelo. Aly cepilló su sedoso cabello rubio, se puso un poco de rímer y pintalabios y luego se miró en el espejo. Estaba radiante. Era ella, pero a la vez no. Se veía tan distinta. ¿Cuándo fue la última vez que se maquilló...? Ni se acordaba. No obstante, se veía bien guapa y agarró un bolsito dorado (no hace falta decir de quién) y bajó los escalones.

-¿Cómo estoy, mamá?- preguntó dando una vuelta sobre sí misma.

-¡Oh, Dios mío, Aly! ¡Pareces un ángel vestido de oro!- exclamó Lara caminando con dificultad debido a su barriga de embarazada.-¡Estás preciosa!-

-Gracias. No soy muy de maquillarme, de ponerme vestidos ni de arreglarme, pero, ¡voy a ir a casa de Johnny Depp! ¿Qué puedo hacer si no?-

-A decir verdad, tú siempre estás guapa, cariño.- sonrió Lara acariciando el largo pelo rubio de su hija.-Eh, ¿ése es mi bolsito dorado?- preguntó.

-Ésto... Sí. ¿Me lo dejas, verdad?- Aly puso cara de cachorrito.

-Ya lo has cogido, así que es una tontería que me preguntes.- rió Lara.-¿Dónde te recogerá Niall?-

-En un par de calles más abajo. Pero no te preocupes, aunque ya sea de noche sé cuidarme sola y él llegará puntualmente.- dijo Aly en tono seguro.

-De acuerdo.- Lara besó a su primera hija en la frente.-Diviértete. Adiós.-

-Adiós mamá.- dijo Aly besando a Lara en la mejilla. Luego se agachó y le besó la barriga.-Y adiós, segunda hermanita.-

Ambas rieron.

Aly salió de la casa, cerró la puerta y empezó a caminar por las calles, iluminada por la luz de la luna llena y las farolas que había a ras de la acera y la carretera. Le resultaba agradable el sonido que hacían los tacones de los zapatos al caminar. Iba tan alegre... ¡Iba a ver a Johnny Depp de nuevo! ¡Y a encontrarse con muchísimos famosos más! Aceleró el paso a medida que su entusiasmo aumentaba. Empezó a tararear el tema de Nyan Cat en su mente, no le gustaba ir cantando por la calle.
Iba tan distraída, que de repente se chocó contra una farola, cayéndose hacia atrás.

-¡Su puta madre!- le dió tiempo a decir.

Cayó de culo en la acera. frotándose la zona magullada, que era la sien derecha y parte de la frente. Aturdida, trató de levantarse torpemente, sin dejar de frotarse la frente y la sien, que pronto se pondrían de color morado. Murmuró débilmente "Ayyy..." y trató de recuperar su dignidad, aunque nadie la había visto...
Bueno... Alguien sí.

Retomó su camino y segundos después llegó a un cruce de cuatro calles que formaban una cruz de carreteras. En ése instante alguien apareció de entre las sombras. Alguien de larga melena castaña y pérfidos ojos azules.

-No... ¿Corinne?- preguntó Aly.

-La misma. ¿Crees que es fácil deshacerse de mí?- preguntó la joven.

-¡Pero...! ¡¿Cómo es posible?!-

-Me escapé de los juzgados y huí.- dijo Corinder encogiéndose de hombros.-¿Acaso no ves la tele?-

Aly recordó que cuándo fue a la mansión von Connor a ver con Colette y Cody el juicio de Corinder, apagaron la televisión cuándo sólo quedaba media hora de programa, suponiendo que no se perderían nada importante, cuándo en realidad, se perdieron la noticia de última hora de que Corinder había escapado de los juzgados y andaba suelta.

-Tú... ¿Aún te atreves a venir por aquí? ¿Quieres otro puñetazo?- preguntó Aly en tono amenazante.

Cuándo Corinder abrió la boca para responder, de incógnito llegó un coche de policía. Un hombre salió de él y gritó, señalando a Corinder.

-¡Cogedla!-

Otros dos policías salieron de allí y se abalanzaron sobre Corinder. Ésta trató de huir pero Aly la agarró por los brazos y los policías se la llevaron.

-¡Al fin se ha hecho justicia!- anunció un policía. Metieron a Corinder en el coche y subieron ellos también, yéndose de allí a toda prisa y llevándose, por fin, a Corinder.

Aly se quedó pasmada mirando el coche de policía.

-¡De nada!- masculló irónicamente.-Encima que evito que se escape...-

Minutos después Aly llegó al lugar acordado con Niall y éste pasó en su coche a recogerla. Aly subió al asiento del copiloto.

-Hola, Niall.-

-Vaya...- el rubio se quedó embobado durante unos instantes.

-¿Qué pasa?- preguntó Aly poniéndose el cinturón.

-Que... Que tú... Madre mía... ¡Pareces una chica!-

Aly entrecerró los ojos.

-Pisa el acelerador ya, porque no sé si darte las gracias o si darte... una ostia.-

Niall le hizo caso y pisó el acelerador del coche.

-No, me refiero a que... Te has arreglado mucho... Y... ¡Estás preciosa!-

-Gracias, yo también me veo bien, aunque definitivamente éste no es mi estilo. Todo lo que llevo es de mi madre, me lo ha prestado.- rió Aly.-Yo no tengo ropa tan elegante, no me va mucho.-

-Bueno, aunque así estás muy guapa... Yo opino, que siempre estarás más guapa con una sudadera, deportivas, y sin maquillaje. Porque así eres tú.- comentó Niall con ternura.

-Ohhh, qué mono.- rió Aly acercándose a Niall.

-Oooohhh...- musitó éste echándose hacia atrás mientras abría mucho sus ojos azules.

-¿Qué ocurre?- preguntó Aly frunciendo el ceño.

-¡Dios mío! ¡Tienes un moratón gigantesco!- exclamó el irlandés, sin saber si apenarse por ella o echarse a reír.

-¿Eh? Ah, sí, me golpeé con una farola mientras caminaba.- dijo Aly frotándose el moratón de la sien, mientras se echaba a reír recordando el doloroso golpe que se había dado con la farola.

-Los famosos te mirarán... Ése moratón se ve a un kilómetro.- dijo Niall, riendo suavemente.

Aly le dió una torta en la nuca.

-¡Au!-

-¡¿Qué puedo hacer?! ¡No quiero que cientos de estrellas me vean con éste moratón!- sollozó Aly.

-Pues yo te estoy viendo ahora mismo.- rió Niall.

-Qué gracioso eres, amor.- ironizó Aly con voz dulce, dándole otra colleja a Niall.

-Au.- masculló Niall, ésta vez más flojo.-Ya sé lo que podemos hacer, bájate el flequillo un poco más y tapará el moratón.-

Aly le hizo caso y se colocó el flequillo rubio sobre el moratón.

-¿Qué tal?- preguntó.

-Perfecto. Ya no se te ve. Y estás prácticamente igual, sólo que con el flequillo un pelín más bajo.- comentó Niall.

Aly se echó a reír ante el juego de palabras de Niall.

-Pelín... Vale, ya lo pillo.- dijo riendo.

-¿Lista? Conduciremos durante algunas horas, así que más te vale no entumecerte.- le advirtió Niall.

-Está bien. ¿Cómo que conduciremos?-

-Me refiero a que estaremos en el coche largo rato.- rió Niall.-La mansión de Johnny Depp está muy lejos.-

El coche derrapó en una curva y el lacito dorado que Aly llevaba en la cabeza salió disparado hacia atrás.

-¡Espera! ¡Frena el coche! ¡Mi lacito! Es decir, ¡el lacito de mi madre!- vociferó Aly.

Niall paró el vehículo, Aly se desabrochó el cinturón y se contorsionó yendo hacia la parte de atrás del coche, manteniéndose sentada en el asiento de delante. Sus movimientos torpes y graciosos al intentar pasar de una zona a otra del coche hicieron que éste se pusiera a tambalearse de un lado a otro. Un hombre medio borracho que pasaba por allí miró el coche que tambaleaba, sacudió la cabeza y dijo:

-¡Éstos jóvenes de hoy en día! ¡Siempre estáis haciendo lo mismo!-

Aly y Niall, ruborizados e hinchados de rabia, bajaron las ventanillas y Aly asomó la cabeza, roja a causa de la vergüenza y la furia.

-¡Oiga, señor! ¡Que sólo estamos buscando un lacito!-

-Sí, claro...- musitó el hombre, dándole un trago a su botella de alcohol.

Niall asomó la cabeza por el asiento del copiloto.

-¡Es cierto! ¿Me ve? ¡Yo estoy aquí!- exclamó el rubio.

-¡Oye, muchacho! ¡Me suenas de algo! ¡Yo te he visto en la tele! Creo.- dijo con voz temblorosa e imprecisa el borracho señor.

Aly agarró el lacito que estaba debajo de un sillón trasero, se lo colocó en la cabeza y volvió torpemente al asiento del copiloto, mientras Niall se sentaba en el del conductor.

-Ya lo tengo.- dijo Aly.-Arranca.-

Niall hizo que el coche avanzara y dejaron atrás al señor.

-Menudo gilipollas...- añadió Aly.

-Claro, el vió que el coche se movía y pensó que...- dijo Niall algo sonrojado.

-Ya, lo sé, lo sé... Cállate.- dijo Aly muy seria y también algo roja, mientras se hacía aire con la mano para recuperar su dignidad perdida.

Durante media hora estuvieron en silencio.

-¿Quién lleva a Harumi?- preguntó Aly de repente.

-Va a la fiesta en el coche de Zayn. Allí van también Harry y Perrie, ya sabes, la novia de Zayn.- respondió Niall.

-Ah.- asintió Aly.

-Si no me equivoco, creo que antes he visto un coche de policía...- intervino Niall.

-¡Ah, sí! Se me olvidaba decírtelo. Me encontré con Corinder, pero la policía se la llevó delante de mis narices. Al parecer, había escapado de los juzgados. Pero ahora estamos a salvo.- concluyó Aly, con una tierna sonrisa.

-Me alegra saberlo.- respondió Niall, también sonriendo.

~~~

Aly abrió la puerta del coche y pisó la acera con suma elegancia, cómo toda una estrella de Hollywood.

-Santa madre de Dios...- musitó, mientras sus ojos se abrían cómo platos y contemplaba la gigantesca mansión de Johnny Depp.

-¿Bonita, eh?- preguntó Niall, también saliendo del coche.-Y ésta es sólo la mansión pequeña. En Hollywood tiene otra mucho más grande.-

Frente al aparcamiento, distinguieron más coches. De uno de ellos salieron Zayn, su novia Perrie, Harry y Harumi.

-¡La casa de Johnny! ¡Aaaaah!- chilló Harumi, eufórica. Llevaba un bonito vestido negro cómo su pelo, y con un hermoso cerezo en flor dibujado en la parte delantera izquierda.

-¡Harumi!- exclamó Aly corriendo hacia su amiga japonesa.

-¡Alysooon! ¡¿Te puedes creer que estemos aquí?!- vociferó Harumi mientras corría hacia Aly y la abrazaba con fuerza.

Los demás miembros de One Direction se reunieron formando un pequeño grupo, además, también estaba Eleanor, la guapísima y dulce novia de Louis. Melanie, seguramente, estaba ya dentro de la fiesta.
Aly y Harumi miraban a su alrededor maravilladas. En las preciosas piscinas había gente bañándose. A medida que el grupo de amigos avanzaba, Aly y harumi pudieron distinguir a algunas de las personas que nadaban en la piscina: ¡Por ejemplo, Kate Winslet, más conocida cómo Rose en la película Titanic! La mujer estaba nadando de un lado para otro y Harumi y Aly se arrodillaron frente a la piscina.

-¡Dios mío, Harumi, es Kate Winslet!- exclamó Aly.-¡La que hace de Rose en Titanic!-

-¡Ay, qué me da algo!- vociferó Harumi.-¡Me va a dar algo!-

Kate Winslet las miró, sonrió y les dijo hola con la mano.

-¡Aaaaaaaaah!- gritaron las dos chicas al unísono.

En la piscina también pudieron distinguir a Jennifer Lopez y a Will Smith nadando y buceando.

-¡Will Smith!- exclamó Aly con una voz extremadamente aguda, mientras señalaba al famoso actor.

-¡Y J-LO!- añadió Harumi mirando a Jennifer Lopez.

-¡Dios mío, Dios mío, Dios mío...!- se inquietó Aly respirando con dificultad.-¡Will, te quiero! ¡Me encantan tus películas!-

Will Smith miró a las dos amigas y nadó hacia ellas.

-¡Ey! ¿Cómo os va?- preguntó.

-¡Eres tan grande, Will...!- añadió Harumi.

-¡Adoro tus películas!- dijo Aly riendo con nerviosismo.-¡No puedo creer que te tenga delante! ¡Adoro Hancock y Soy Leyenda!-

-Dos películas en las que me encantó participar.- rió Will sentándose en el borde de la piscina.-Muchas gracias por seguirme, da gusto tener fans así.-

Aly y Harumi abrazaron a Will Smith, les daba igual que éste estuviera empapado.

-¡Chicas!- las llamó Liam.-¡Vamos, no os quedéis atrás!-

Ambas corrieron detrás de sus cinco amigos, que estaban acompañados por Perrie y Eleanor.
Pudieron distinguir a varios famosos más en las piscinas, pero trataron de contenerse y no correr hacia ellos cómo locas, aunque les fue muy complicado.
Entraron en la preciosa casa de Johnny Depp y se maravillaron, no sólo por lo guapa que era la casa, sino porque, ¡había muchísimos famosos a su alrededor!
Johnny Depp bajó unos escalones y fue a recibirlos.

-¡Bienvenidos! Es un placer veros de nuevo.- 

Saludó a todos los miembros de la banda por su nombre y estrechándoles las manos, y luego besó con galantería las manos de Perrie, Eleanor, Harumi y Aly.

-Estré por aquí si necesitáis algo.- dijo mirando al grupo.-Por favor, tomad lo que queráis y divertíos.-

Los cinco chicos fueron a saludar al resto de famosos, Eleanor y Perrie buscaron algún lugar en el que sentarse y Aly y Harumi fueron a por algo de ponche de frutas que se pusieron en dos vasos. Mirasen a dónde mirasen estaban rodeadas de celebridades. 

-¡Mira, Aly! ¡Es Leonardo DiCaprio!- exclamó Harumi.

-¡No jodas!-

Las dos amigas fueron eufóricas a saludar (o más bien, abrazar) al guapo actor, dejándolo sorprendido. Luego, volvieron a girar la cabeza.

-¡Ahhhhh! ¡Es Billie Joe Armstrong!- vociferó Aly.

Las dos corrieron a abrazarlo.

-¿Puedes cantarnos alguna estrofa de 21 Guns?- preguntó Aly sin separarse de él.

Antes de que Billie Joe respondiera, Harumi gritó:

-¡Eh, mira, Aly! ¡Es Ashley Tisdale!-

Las dos fueron cómo locas a abrazar a la guapa actriz. Ashley Tisdale también se quedó algo sorprendida y cortada, pero rió.

-¡Mira, Harumi, es Avril Lavigne! ¡La adoro!- vociferó Aly.

Así, las dos amigas iban corriendo de un lado para otro, abrazando a todos los famosos que se encontraban, cómo si estuvieran en una tienda de peluches. Se hicieron fotos con varios de ellos y recibieron sus autógrafos. Aly y Harumi nunca se cansaban de gritar ni de correr a abrazar a sus ídolos. Cómo siempre solía decir Aly...

-¿Madurar? ¡Éso es de frutas!- dijo mientras bebía ponche junto a Zac Efron, Katy Perry y Megan Fox. Éstos tres rieron ante la divertida frase de Aly.

-¡Katy Perry!- exclamó Harumi, que en ése momento llegó corriendo y abrazó de costado a la famosa cantante.

-¡Vaya, hola!-Katy Perry trató de mantener las formas, aunque le devolvió el abrazo a Harumi.

-¡Cántame una estrofa de California Girls! ¡O de Hot & Cold! ¡O de Last Friday Night...!- suplicó Harumi mientras cogía a Katy Perry de un brazo y se la llevaba.

Taylor Momsen pasó por delante de Aly con una copa de champán en las manos.

-¡¡¡Taylor Momsen!!!- vociferó Aly emocionadísima, abrazando instintivamente a la cantante.

-¡Ah!- exclamó Taylor del susto.

-¡Me encanta tu música! ¡Me encanta tu voz! ¡Soy una gran fan tuya!- decía Aly.

Taylor Momsen llevaba un traje negro algo gótico, pero igualmente sonrió, se apartó su melena rubia de la cara y luego se incorporó para devolverle el abrazo a Aly.

-¡Me encantan tus canciones...! ¡Zombie y Make me Wanna Die son mis favoritas!- exclamaba Aly con los ojos llorosos y sin apartarse de Taylor.

La guapa cantante se apartó de Aly y le sonrió.

-¡Muchas gracias! ¿Quieres que te cante algo?- preguntó.

Aly asintió, nerviosa.

-¡Hace años que soy fan tuya! ¡Me encanta tu música! ¡¡Me encanta!!- gritó, dando botes.-¡Cántame una estrofa de Make me Wanna Die, y seré tan feliz...!-

Taylor Momsen tomó aliento y cantó con su hermosa voz.

-You make me wanna die... I'll never be good enough... You make me wanna die... And everything you love...-

Aly sollozó de alegría y cantó con ella.

-...Will burn up in the light... Everytime I look inside your eyes...- cantaban las dos juntas mientras se cogían de las manos-...You make me wanna die.-

Aly, tremendamente contenta, abrazó de nuevo a la cantante.

-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Siempre soñé con oírte cantar en directo! ¿Nos hacemos una foto?- dijo Aly.

-Claro, saca tu móvil.- respondió Taylor Momsen sonriendo.

Mientras tanto, Harumi ya se había separado de Katy Perry, había bailado durante dos segundos con Brad Pitt, había vuelto a hablar un rato con Ashley Tisdale y ahora se dirigía hacia quién sabe dónde en busca de Johnny Depp. De pronto, chocó con una guapa chica, de pelo naranja ondulado y ojos oscuros. Por la forma de sus ojos, parecía ser asiática. Harumi la reconoció enseguida: ¡Era Kim Hyuna, famosa por aparecer en el vídeo de Gangnam Style!

-¡Hyuna!- exclamó.

-Gusnais.- dijo educadamente Hyuna, deseándole a Harumi unas buenas noches en coreano.

Harumi no sabía que decir, y exclamó:

-¡Gangnam Style!- se puso a bailar cómo hacía PSY en el vídeo. Hyuna se rió y empezó a bailar con ella. 

Harumi se sintió morir de felicidad. ¡Estaba bailando el Gangnam Style con la mismísima chica que aparecía en el vídeo! En ése momento se detuvo, ella pese a ser de Japón también sabía hablar coreano, y dijo en tono solemne mientras miraba a Hyuna:

-Jega Ilbon-eseo haeyo, nae ileum-eun Harumi ibnida.- dijo de un tirón, diciéndole a Hyuna que era de Japón y que se llamaba Harumi.

Hyuna asintió y ambas empezaron a hablar en coreano.

Mientras tanto Aly se había hecho fotos con varios famosos y había abrazado al divertidísimo Jim Carrey, uno de sus actores favoritos.

-¡Estar aquí es cómo estar en el paraíso!- exclamó Aly.

Liam y Melanie también se habían encontrado.

-Bonita fiesta.- dijo Melanie.

-¿Verdad que sí? Johnny Depp es toda una celebridad.- rió Liam.

Aly se reunió con Harumi y Hyuna y abrazó a ésta última, ya que era una gran fan de Gangnam Style. Hyuna les explicó que PSY, el cantante de dicho tema, no había podido acudir a la fiesta aquella noche, pero que igualmente esperaba poder presentárselo algún día.

Allí también estaba el garn director Tim Burton y gran amigo de Johnny Depp. Aly y Harumi lo abrazaron cómo locas. ¡Era uno de sus directores favoritos!

-¡Todas tus películas me encantan!- vociferó Aly mientras Tim Burton les firmaba autógrafos a ella y a Harumi.

Todos bailaron, bebieron ponche, comieron deliciosos aperitivos, se hicieron mil y una fotos, aquella noche estaba siendo realmente divertida y Aly se lo estaba pasando de maravilla. Se sentía cómo si fuera una estrella más.

Varias horas después, el mánager de One Direction reunió a los cinco chicos para darles una importante noticia. Louis, Liam, Harry, Niall y Zayn fueron muy intrigados para ver qué querría decirles su mánager. 
Aly y Harumi seguían bailando y divirtiéndose, hablando con sus famosos favoritos, bebiendo ponche de frutas...
Cuándo los cinco chicos regresaron de hablar con su mánager, tenían una expresión muy seria. Diríase que hasta triste. Sus sonrisas se habían borrado y ahora los cinco parecían muy afligidos.
Aly y Harumi lo notaron, pero pensaron que sería algún asunto sin importancia, ya que los chicos eran muy sensibles y por cualquier tontería se desanimaban.
Disfrutaron oyendo cantar en vivo y directo a Adele, bailando con la voz también en vivo y directo de Kesha, a la que luego abrazaron, fotografiándose con Beyoncé y oyendo tocar a Green Day. 
La fiesta duró varias horas. Cuándo terminó, la mansión de Johnny Depp empezó a vaciarse, y el grupito de One Direction y sus acompañantes salió fuera.

-¡Qué fiesta tan flipante!- exclamó Aly arrodillándose frente a una piscina y tomando un poco de agua que luego se frotó en el moratón de su sien.

-¡Sí! ha sido genial.- rió Harumi.

Las dos chicas observaron a Louis y a Zayn. Estaban hablando con sus respectivas novias, Eleanor y Perrie. Les dijeron algo y las dos rompieron a llorar, abrazándose a sus novios. Éstos las estrecharon entre sus brazos con expresión triste.

-¿Qué ocurre?- preguntó Aly en voz baja.

-No lo sé...- añadió Harumi con gesto preocupado.

Eleanor y Perrie se acercaron, se cogieron del brazo y subieron a un coche. 

-Aly, Harumi... Chicas, venid aquí, por favor.- las llamó Zayn con voz suave.

Las dos amigas obedecieron y se plantaron ante sus cinco amigos. Liam llamó a Melanie, que se situó también al lado de Harumi y Aly.

-¿Qué pasa?- preguntó Aly preocupada.

-Sí, ¿qué es lo que ocurre? ¿Por qué antes Perrie y Eleanor se fueron llorando?- añadió Harumi.

-¿Ha ocurrido algo?- dijo Melanie, que apretó la mano de Harumi para tranquilizarse.

Los cinco chicos se miraron entre ellos y bajaron la cabeza.

-Nuestro mánager...- empezó Louis.-Nos ha dado una noticia.-

-¿Qué noticia?- preguntó Harumi inquieta, que estaba entre Aly y Melanie. Apretó con fuerza la mano de Melanie y cogió con su otra mano la muñeca de Aly. Las tres estaban muy asustadas.

Louis miró a Liam y éste se pasó la mano por los ojos.

-Vamos a hacer una gira...- dijo Liam débilmente.-Por África, y... Durará siete meses.-

Aly, Harumi y Melanie sintieron una punzada en el estómago.

-¿Cómo?- preguntó Aly mientras le temblaba el labio.-¿Siete meses...?-

-Sí.- dijo Zayn en con voz resuelta, pero sus piernas temblaban.-Vamos a pasar varias semanas en cada país de África y por ello la gira durará siete meses. No podemos traernos a nadie. Sólo vamos nosotros cinco.-

-¿Cuándo partís?- preguntó Melanie con los ojos llorosos y la voz temblorosa.

-En dos días. Es decir, el domingo. La gira la llevaban preparando desde hace mucho. Pero nos lo han comunicado ahora.- respondió Harry con expresión entristecida.

-Siete meses seguidos... ¿sin vernos?- inquirió Harumi, cuyos ojos negros se iban humedeciendo rápidamente.

-Así es.- sollozó Niall con la boca seca.-Siete meses seguidos sin vernos.-

-Pero, no podéis...- intervino Aly.

-La decisión está tomada. No se puede anular la gira.- dijo Louis con voz entristecida.

-¡¿Cómo vamos a estar siete meses sin vernos?!- exclamó Melanie, indignada y reprimiendo las lágrimas.

-Pues estándolo.- farfulló Zayn.-No lo hemos decidido nosotros. Ahora lo único que podemos hacer es afrontarlo y estar siete meses separados. La gira por África será larga; en siete meses estaremos aquí de vuelta.-

-Éso es mucho tiempo...- se quejó Aly a punto de llorar.

Los cinco chicos miraron hacia el suelo.

-Para siempre sí que es mucho tiempo.- dijo Harry.-Pero nosotros estaremos aquí de nuevo en siete meses.-

-Vayámonos.- inquirió Niall frotándose la nariz y los ojos llorosos.-Mañana podemos quedar todos, y el domingo podréis acompañarnos al aeropuerto si queréis...- 

-Para despediros de nosotros.- concluyó Zayn con una sonrisa forzada y los ojos húmedos.

Las tres chicas seguían inmóviles y cogidas de las manos, las tres al borde de las lágrimas.

-De acuerdo.- dijo Aly impasiblemente.-Que así sea.-

viernes, 5 de octubre de 2012

50- Sentencias y explicaciones

-Cómo hecho de menos a Pequemiau...- gimoteaba Harry, tumbado boca abajo en su cama.

-Harry, te dije que te lo quedaras...- suspiró Liam.

-Li, ya te dije que no tengo tiempo para mascotas.- resopló Harry.

Niall atravesó el inmenso cuarto con una bolsa de patatillas en la mano, devorándolas muy nervioso.

-Niall, hay algo que los humanos solemos hacer que se llama masticar. ¿Por qué no lo pruebas? Dicen que así se digiere mejor la comida.- comentó Liam, sin apartar la mirada de la novela que estaba leyendo, sentado en un sillón.

Ante tal comentario, Harry soltó una risita, aún tumbado en su cama con un aire solitario.

-Ja ja ja, soy Liam y soy muy gracioso.- ironizó Niall con la boca llena.-Los humanos también solemos sentir algo muy común, llamado nervios.-

-¿O celos?- contraatacó Liam.

-Jaque mate.- dijo Louis.

-Tú calla.- fanfarroneó Niall.

-¿Eh? Ah, no, me refería a que le he hecho jaque mate a Zayn...- explicó Louis. Estaba sentado frente a una mesita de ajedrez, y Zayn estaba sentado delante de él.

-Jo, tío.- Zayn echó hacia atrás la cabeza y frunció el ceño.

-Ya te dije que la lógica no era lo tuyo.- rió Louis guardando todas las piezas del ajedrez.

-Ése Cody von Connor...- musitaba Niall.-Es guapo y simpático.-

-¿Acaso te has enamorado de él?- bromeó Harry.

Liam le lanzó un cojín para indicarle que se callara.

-Al parece, a Aly le ha caído muy bien...- continuaba Niall, comiendo sin parar patatillas de la bolsa.

-Pero Niall, tú sabes que ella te quiere a ti... Todos lo sabemos.- comentó Louis.

-Sí, además, Aly te lo dijo hace un par de horas por teléfono. No le llama la atención, sólo le gusta su forma de ser, pero nada más.- añadió Zayn.

-Ya lo sé...- dijo Niall sentándose en un sofá que había en el dormitorio.

-¿Entonces? ¿Esque dudas de ella?- preguntó Louis alejándose de la mesita de ajedrez, seguido por Zayn. Cada uno de ellos se sentó a un lado de Niall.

-¡No! Claro que no...- respondió Niall bajando la vista y devorando las patatillas que quedaban en la bolsa.

-¿Entonces?- Harry se incorporó en su cama y se quedó sentado.-Os aclaro que si en una relación no hay confianza, lo demás se desmorona... Lo digo yo, que he estado con un montón de chicas, jeje...-

Louis, Niall, Zayn y Liam lo miraron muy serios. Lo único que faltaba era el típico grillo cantando.

-Lo importante esque tú la quieres, y ella a ti también.- prosiguió Louis, girándose hacia Niall.-No creo que vaya a serte infiel. Es más, estoy seguro de que no lo hará.-

Niall suspiró.

-Niall, la conocemos bien. No desde hace años, claro que no. Pero es nuestra amiga, sabemos leer su interior... - decía Zayn.

-No te me pongas filosófico.- soltó Harry desde su cama.

Zayn agarró un cojín del sofá y se lo tiró a Harry, acertándole en toda la cara. Éste se dejó caer hacia atrás al recibir el impacto del cojín y se quedó tumbado boca arriba en su cama.

-No dudo de Aly, pero...- dijo Niall.-Ése Cody von Connor es... Todo un galán. No le cae mal a nadie, absolutamente a nadie, según he leído en revistas.-

-¿Y qué? No tiene nada que ver con los sentimientos de Aly.- espetó Liam pasando una página de la novela que leía.

-¿Pero tú estás leyendo o escuchando nuestra conversación?- preguntó Zayn girándose hacia su amigo.

-Las dos cosas.- respondió Liam.

-Niall, tranquilízate...- dijo Louis en tono calmado.-Si Aly y Cody tienen una buena relación, será sólo de amistad. No te preocupes.-

-¿Cómo puedes saberlo?- preguntó Niall levantándose del sofá. Pasó por delante de la cama de Harry y se detuvo frente a una ventana, contemplando el cielo nocturno. Varias nubes negruzcas se formaban en el cielo de color azul oscuro.

-Porque confío en ella. Y sé que no te va a fallar.- dijo Louis.

Niall suspiró y apoyó la cabeza en el cristal de la ventana mientras un relámpago iluminaba el cielo.

~~~

En la mansión von Connor, Aly, Colette y Cody contemplaban el mismo relámpago, mirando por una de las ventanas del salón de estar. Las luces parpadearon y Fluffy saltó a los brazos de su dueña.

-Tranquila, cariño.- dijo Colette acariciando a la pequeña y suave gata blanca.

-Con la tormenta que se avecina, no me extraña que se vea mal la tele.- blasfemó Aly.

Se dirigió a un sofá y se sentó de nuevo, observando la tele que que se veía con interferencias.

-Quiero irme a la cama.- musitó.-Da igual que me muera de ganas de saber cuál será la condena de Corinder, empiezo a tener sueño.-

-Configuraré el televisor.- comentó Cody echando un vistazo a los cables de la tele.

-Gracias, Cody, eres el mejor primo que se puede tener.- sonrió Colette dirigiéndose a la cocina con Fluffy en brazos.

Afrodita rozó con su hocico las nalgas de su dueño.

-¡Afrodita!- Cody se sujetó las nalgas.-¡No seas perver! Eres muy mona y todo lo que quieras, pero a mí me van los humanos, no voy a enamorarme de ti por mucho que lo intentes.-

Aly se rió.

-Espera. ¿He entendido mal, o en vez de decir pervertida... has dicho perver? ¡Has dicho perver! ¿Ves Hora de Aventuras?- preguntó.

-¡Sí!- exclamó Cody.-Me encanta ésa serie.-

-¡Y a mí! La adoro, sobretodo el especial de Fionna y Cake. Por cierto, ¡tienes la voz muy, y digo muy, parecida a la del príncipe Chicle!- exclamó Aly.

-Sí. Muchas veces he imitado frases que él dice en el episodio de Fionna y Cake.- rió Cody.-Pero en fin, vayamos a lo importante. Debo seguir arreglando la tele.-

Aly se mordió el labio. ¿Cómo era posible que un chico cuyo padre había muerto fuera así de alegre? Aly se imaginó la vida sin Richard, su padre, el hombre que la había engendrado. Con sólo pensar en ello, a Aly se le llenaron los ojos de lágrimas. Si Richard moría, ella probablemente moriría también, de dolor, al perder a su padre. Admiraba la fuerza de voluntad de Cody von Connor.

-¿En qué piensas?- preguntó Cody mientras revisaba la televisión por detrás.

-¿Eh? Oh, en nada...- mintió Aly.

-Vamos, dímelo. Conmigo se puede hablar sobre cualquier tema.-

-¿Seguro?-

-Sí.- asintió Cody.

-Pues... Ésto... Yo... Estaba pensando en... Es decir... Colette me dijo que tu padre murió cuándo aún eras un niño pequeño.- dijo Aly entrecerrando los ojos, con miedo a la reacción que Cody podría tener.

Cody se detuvo de golpe y se sentó en el sofá.

-Sí, así es.- dijo agachando la cabeza.-¿Y?-

-Sólo quería saber... ¿cómo pudiste superar aquello? Yo... Yo me imagino la vida sin mi padre y me duele sólo de pensarlo.- dijo Aly.

-No fue fácil.- suspiró Cody.-Mi padre, Conrad, hermano mayor de mi tío Conan, fue una gran persona y... Yo sólo tenía siete años cuándo aquello sucedió.-

-Sí, lo sé, Colette me habló del tema. Me dijo que eras muy pequeño...-

-Siete años. Con siete años pedí a mi padre para siempre. Y al principio, mi madre me lo ocultó. Pensaba que yo era muy pequeño para afrontar un golpe tan duro. Mi padre y yo nos queríamos tanto...- los ojos azules de Cody se humedecieron.-Me enteré por casualidad de que el avión que había cogido mi padre para ir a Tailandia había tenido un accidente en el despegue. Supe que mi padre estuvo ingresado en el hospital durante dos meses. Mi madre y yo íbamos cada día a verle. Hasta que un día...- el joven se interrumpió a sí mismo.

-¿Hasta que un día...?- lo alentó a seguir Aly.

-Hasta que un día, estaba yo sentado en una silla de un pasillo del hospital, jugando con mis figuritas de Batman y Joker. Entonces, por un extremo del pasillo vino mi madre. Tenía unas ojeras profundas y violetas, los ojos rojísimos, la boca temblorosa y las mejillas "quemadas" de tantas lágrimas que habían caído por ellas. Se agachó delante de mí y me puso las manos sobre las rodillas. Yo le pregunté, cómo había estado haciendo durante ésos dos meses "¿Cómo está papá? ¿Puedo entrar contigo a verle?" Ella me sonrió y me acarició la cara, mientras sus hinchadísimos ojos se volvían a llenar de lágrimas. Me dijo: "Cariño... Papá... Papá... A papá no le podrás ver más veces." Yo me sentí triste y le dije: "¿Por qué no? Mami, yo quiero ver a papá..." Ella empezó a llorar, pero no borraba su sonrisa, y me dijo: "Papá se ha ido a un lugar que está muy lejos. Y no podrá volver nunca. Es un lugar muy bonito, se va a quedar allí para siempre. Está con el abuelo Coperr. Papá está bien en ése lugar. Y aunque queramos estar con él y él con nosotros, no va a volver... Está en un lugar demasiado lejano y es imposible... Va a quedarse allí para siempre. Pero... Algún día nos reuniremos con él. Algún día iremos también a ése lugar. Y él nos estará esperando allí, con el abuelo Coperr." Yo empecé a llorar, pero al menos me consolaba saber que mi padre estaba bien y que se había reunido con su padre, mi difunto y querido abuelo Coperr. Poco después mi madre me contó la verdad.- explicó Cody. Sus ojos húmedos parecían un dique de agua a punto de reventar, pero aún así no lloró.

Aly, por el contrario, había derramado ya varias lágrimas, escuchando el relato de Cody en silencio.

-Y aunque procuro disfutar de mi vida...- continuó Cody.-También ansío que llegue ése momento en el que, cómo dice mi madre, ella y yo podamos ir a "ése lugar" para reunirnos con mi padre...- se frotó los ojos con expresión cansada.

Aly no se movía, pero de sus ojos seguían cayendo varias lágrimas. 

-Lo siento mucho.- dijo con voz temblorosa.-Admiro lo fuerte que has estado siendo desde que con siete años perdiste a tu padre. Cuándo Colette me lo resumió ya me sentí mal... Pero ahora... Que tú me lo has explicado de ésta manera... Y ver lo dulce que intentaba ser tu madre para hacértelo saber... Yo...-

Cody le hizo un gesto a Afrodita y ésta salió de la estancia. Segundos después volvió a entrar con un pañuelo de papel en la boca. Se acercó a Aly y sacudió la cola de pelaje dorado.

-Gracias.- Aly cogió el pañuelo de papel de la boca de Afrodita y se sonó la nariz. Estaba tan triste que no caía en la cuenta de que un perro le acababa de traer un kleenex y de que ella lo había aceptado tan tranquilamente, cómo si nada.

-Te agradezco los ánimos.- dijo Cody.-Créeme, aunque no vayan a devolverme a mi padre, me ayudan mucho para seguir adelante. Es muy importante para mí que la gente me anime respecto a éso, de verdad.-

Colette salió de la cocina con una bandeja llena de magdalenas.

-¿Aly? ¿Qué te pasa, por qué lloras?- preguntó dejando la bandeja sobre la mesita.

-Cody me ha contado... Cómo perdió a su padre.- sollozó Aly, frotándose los ojos con el pañuelito de papel.

-¿Ah, sí?- Colette adoptó una expresión triste.

-Sí... No esperaba que me conmoviera tanto...- Aly volvió a sonarse ruidosamente la nariz y le ofreció el pañuelito a Colette.

-Ehm...- Colette cogió el kleenex con cierta repugnancia.-Gracias... Supongo.- Trató de tirar el kleenex a una papelera pero no podía, se le había pegado a la mano.

Cody y Aly empezaron a reír a carcajadas.

-Oh, por el amor de...- resopló Colette agitando la mano. Por fin, el kleenex cayó a la papelera.

-Lo siento...- se disculpó Aly.

-No pasa nada...- mintió Colette examinándose la mano.-Si... Si no os importa, voy a lavarme las manos...-

Se dirigió a un cuarto de baño, sacudiendo su cuerpo del repelús.
Cody y Aly volvieron a reír y en ése momento ambos miraron hacia el televisor, que se veía y se oía con buena nitidez. Se miraron entre ellos, volvieron a mirar la tele y se volvieron a mirar. Gritaron a la vez.

-¡Coleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeette!-

Colette entró corriendo al salón, aún con las manos chorreando de agua. Iba a preguntar qué ocurría cuándo vió y oyó la tele y rápidamente se precipitó hacia un sofá.
Vieron el programa de los juicios durante horas. Parecía no tener fin y los tres estaban ansiosos por saber qué ocurriría. Corinder fue declarada culpable.

-¡Pues claro! ¡Creo que es bastante obvio!- exclamaba Aly señalando el televisor con las dos manos

Tras muchas charlas entre jueces y horas de tensión, llegaron los veredictos y sentencias: Corinder acudiría a un manicomio.

Eran las dos y media de la madrugada. Aunque ya conocían la sentencia, Aly, Cody y Colette quisieron ver el programa durante un rato más, para ver si añadirían más detalles a la condena. Los tres estaban en silencio y los dos gatos y la perra ya dormían, acurrucados en diferentes sofás de la estancia.

-Chicos...- dijo Aly en un momento dado. Se había tumbado en el sofá y tenía los ojos entrecerrados.-¿A qué hora acaba ésto?-

-A las cuatro...- bostezó Colette, con la cabeza apoyada en una mano.

-¡¿Me tomas el pelo?!- exclamó Aly levantándose del sofá de golpe.

-Quedémonos un poco más.- insistió Cody acercándose al televisor, aunque sus ojos también empezaban a cerrarse.

A las tres y media ya no aguantaban más. Apagaron el televisor, total, sólo quedaba media hora de programa y no iban a perderse nada importante.

-Mi hermana en un manicomio.- masculló Colette con voz adormilada.-¿Quién iba a decir que yo podía decirlo?-

-Nos vemos mañana... Es decir, hoy, cuándo nos levantemos...- dijo Aly dirigiéndose al cuarto en el que dormiría. 

Se puso el pijama vagamente y se dejó caer en la cama. Pero cuándo fue a cerrar los ojos para dormir definitivamente, algo pasó por su cabeza: ¿Dónde iba a dormir Corinder ésa noche? ¿La trasladarían aquél mismo día al manicomio, y a aquellas horas? ¿O ésa noche la pasaría en... su casa, la mansión von Connor? Aly se arropó con el edredón hasta la barbilla, algo temblorosa. De repente, se le secó la garganta. Se levantó de la cama y salió del dormitorio, caminando por amplios pasillos en mitad de la oscuridad. Tenía que llegar a la cocina e ir a por un poco de agua. Una vez que llegó a la cocina, notó que algo le abofeteaba las piernas. Asustda, estiró un brazo, encendió la luz y... Respiró tranquila al ver que era Afrodita, que sin querer le golpeaba las piernas con su gruesa cola.

-Afrodita... ¿Qué haces aquí?- preguntó agachándose y mimando a la perra.

-¿Aly?- preguntó la voz de Cody. Entró a la cocina y se frotó los ojos.-Vengo a tomarme mi Cola-Cao de las noches. ¿Qué ocurre?-

-He venido a por algo de agua... De repente tengo miedo. ¿Dónde dormirá hoy Corinder? Espero que no sea aquí...-

-Lo dudo mucho.- la tranquilizó Cody.-Aún así, si quieres, puedes dormir con Afrodita. A mí no me importa.-

-¿Dormir con Afrodita?- preguntó Aly sacando un vaso y llenándolo de agua.

-Sí. Llévatela a tu cuarto de invitados y ponla a dormir contigo en la cama. Transmite seguridad y protección. Es una perra grande, fuerte. Si duermes con ella quizás te sientas más segura.- dijo Cody acariciando a su mascota.

-¿No te importa?-

-¡Claro que no! Yo he dormido con ella muchas veces. Hoy puedo dormir solo perfectamente. Además, así dejará de ocupar casi toda la cama. Tendré algo más de espacio.- rió.

Aly también se rió.

-Gracias, Cody.- dijo. Tomó el vaso y se dirigió a la salida de la cocina.-Afrodita, ven.-

Afrodita la siguió sacudiendo la cola. Aly y Afrodita regresaron sobre los pasos de Aly, entraron en el dormitorio, y Aly se sentó en la cama. Bebió agua y dió dos golpecitos en el edredón. Afrodita subió de un salto. Aly dejó el vaso de agua sobre la mesita de noche y notó cómo Afrodita se acurrucaba junto a ella.

-Buenas noches, Afrodita.- sonrió, apagando la lamparita y acariciando a la perra.

~~~

El día siguiente era sábado. Aly se despertó a las doce de la mañana. Afrodita seguía durmiendo junto a ella y Aly sonrió y se vistió antes de bajar a desayunar. En la cocina estaban Colette, Cody, y una cocinera regordeta pero de cara amigable que ponía azúcar glaseado a varios Donuts.

-Buenos días.- dijo Aly tomando asiento.-Afrodita sigue durmiendo.-

-¿Habéis dormido bien?- preguntó Colette, sorbiendo educadamente un poco de café.

-Sí, me he sentido segura con ella.- respondió Aly.

-Te dije que lo harías.- sonrió Cody.

-Al final ésta noche no ha venido nadie más a dormir, podemos estar tranquilos.- dijo Colette.-Aunque mis padres... Tampoco han venido, seguramente hayan pasado la noche en algún hotel cerca del manicomio para saber cómo está mi hermana.-

-Probablemente.- asintió Cody.

Desayunaron y luego Aly recibió una llamada de Niall.

-¡Hola, Aly!-

-¡Niall! ¿Cómo estás?- 

-Bien, también vi anoche el programa del juicio... ¿Cómo no iba a hacerlo?-

-Ya... Y dime, ¿has dormido bien?- preguntó Aly acariciando distraídamente a Afrodita.

-Sí. ¿Y tú?-

-También. Tenía algo de miedo por si Corinder iba a dormir aquí, pero por suerte no ha sido así. Además, Cody ha dejado que Afrodita, su perra, durmiera conmigo. Ella me ha hecho compañía por la noche y así he podido dormir segura.- sonrió Aly.

-¿A qué te refieres?- preguntó Niall.-¿Has dormido con la mascota de Cody?-

-Sí, ¿qué tiene de malo?-

-¡Éso es cómo si hubieras dormido con él!-

-¡¿Qué?! ¡Niall! ¡No es lo mismo! ¡No compares! ¿No me dijiste anoche que ibas a dejar los celos?-

-¿Qué celos? Sólo quiero... Asegurarme de que no te gusta Cody.- gruñó Niall.

-Éso son celos, bombón.- dijo Aly con expresión imprecisa.-Escucha, te he dicho que no me gusta Cody, es buen chico pero ¡no me atrae! ¡Y además, estoy contigo! ¡Te lo estoy diciendo!-

-Ya, pero...-

-Niall, que algunas de tus novias no te apreciaran lo suficiente no significa que yo vaya a hacer lo mismo. ¿Por quién me tomas?-

-Lo siento...-

-Niall, no tiene sentido que te disculpes si vas a seguir igual...- 

-No, en serio, perdóname... Prometo no dudar más de ti.-

-Gracias.- suspiró Aly.

-Entonces... ¿Hoy cenamos en mi casa?- preguntó Niall.

-Claro...-

~~~

Ésa noche, Aly y Niall se encontraban en la mansión de la familia de Niall comiendo espaguetis a la carbonara, preparados por Niall. Estaban deliciosos, aunque ambos habían estado muy callados durante la cena.
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-¿Te ocurre algo, Aly?- preguntó Niall.

-La verdad esque sí.- respondió Aly muy seria.-Niall, me molesta que te pongas celoso. ¿Por qué lo haces? ¿Dudas de lo que siento?-

-¡No! No... No esque dude de ti, esque... Ése Cody von Connor es famoso por gustar a muchas chicas.- dijo Niall.

-Pero Niall, no puedo enamorarme dos veces de dos chicos distintos. Y Cody es un chico muy agradable y me gusta su forma de ser, pero no estoy enamorada de él ni mucho menos.- 

-Ya lo sé... Y perdona por ser tan celoso, pero... No quiero perder las cosas que me importan, éso sería decepcionarme a mí mismo, y si te perdiera... Estaría perdido.-

-Niall, tú nunca me perderás. Tengo muchos defectos, pero soy leal por encima de todo.- dijo Aly mirando a los ojos al irlandés.

-Lo sé... No entiendo cómo he podido dudar de ti, perdóname...- se disculpó Niall.

-No pasa nada.- sonrió Aly.-Los celos son una muestra de amor. Así que en cierto modo son algo bueno. Pero... No tienes porque estarlo, ¿de acuerdo?-

-De acuerdo.-

Aly abrazó con afecto a Niall y éste, algo tenso, le devolvió el abrazo, pero luego se relajó. Después acarició la barbilla de Aly y la besó durante largo rato.

-Tienes un sabor muy dulce y todo éso, pero... Prefiero seguir comiendo espaguetis, al fin y al cabo tú no has sido creado para servir de alimento, y ellos sí.- bromeó Aly.

Después de cenar Niall acompañó a Aly a su casa.

-¿Nos vemos el lunes en el insti?- preguntó Niall.

-Claro.- respondió Aly guiñándole un ojo.

~~~

Llegó el lunes y las clases abarcaban tanto tiempo que Aly apenas tuvo tiempo libre.
Transcurrió la semana, con total normalidad, y el jueves al salir del instituto los cinco chicos fueron a hablar con Aly.

-¡Oye, Aly!- exclamó Louis.-Mañana por la noche hay una fiesta muy importante en la casa que Johnny Depp tiene aquí en Nueva York. Van a venir muchos famosos y nos ha invitado a los cinco. ¿Te apuntas? Puede venir Harumi también. Además, Melanie acudirá, al fin y al cabo es modelo...-

-¿Una fiesta? ¡¿En casa de Johnny Depp?!- exclamó Aly, sobresaltada.-¡Claro que iré, chicos, contad conmigo!- 

Aunque de momento no había tiempo para pensar en ello. Aly debía terminar los numerosos deberes que tenía para aquél día, así que se puso manos a la obra.