jueves, 26 de julio de 2012

39- Primavera en Irlanda

El vuelo fue largo y terrorífico para Aly. Estaba muy mareada a causa de las alturas y además, empezaba a notar que el almuerzo le subía por el esófago.

-Aly, estás verde.- Harry apartó la mirada de la revista sobre videojeugos que sostenía y miró a su amiga.

-Sí, esque...- Aly no pudo terminar la frase. Se levantó corriendo de su asiento y se encerró en el baño del avión. Inclinándose ante el inodoro, devolvió todo lo que había comido aquél día.

<<Sabía que ésto iba a pasar. Putos aviones.>> pensó.

Tiró de la cadena varias veces y volvió a su asiento. Harry la miró de nuevo.

-¿Qué has hecho en el baño?-

-Jugar al hockey. ¿A ti que te parece?-

-Has tardado demasiado poco cómo para mear.-

-Harry, ¿me estás controlando o qué?- bromeó Aly alborotándole los rizos al chico.

-¡Mi pelo!-

-A ver, no arméis tanto ruido...- dijo Zayn, que estaba sentado junto a Liam tras ellos dos.-Aquí hay gente que intenta dormir.-

-¿Cómo puedes dormir yendo en avión?- presionó Harry.

La voz de la azafata a través de los amplificadores cortó la conversación:

-Atención señores viajeros, abróchense los cinturones. Dentro de diez minutos aterrizaremos en el aeropuerto de Dublín.-

Todos los pasajeros se abrocharon los cinturones, especialmente Aly que comprobó cinco veces si lo tenía bien abrochado. No sabía qué le aterrorizaba más: si el despegue o el aterrizaje.

El avión sacó las ruedas y se posó suavemente sobre la pista.

-¡Ya estamos en tierra! ¡Menos mal!- vociferó Aly.

Ésta vez, los pasajeros recibieron sus maletas dentro del avión y salieron directamente al exterior. No era necesario entrar en el aeropuerto al llegar a Irlanda debido a la sencillez de los funcionamientos para viajar allí.
Niall fue el primero en salir del avión, bajando por la amplia rampa y arrastrando su maleta de ruedas tras de sí. Una vez que puso los pies sobre la pista, sonrió con los ojos brillantes y gritó:

-¡Irlanda!-

El espectacular paisaje era realmente hermoso. Amplios prados verdes se extendían hasta dónde alcanzaba la vista de Niall, para luego chocarse con el mar. El cielo estaba cubierto de nubes blancas, aquél día no hacía muy buen tiempo.
Los demás también bajaron del avión. Al salir Aly, infló los pulmones de aire puro. El ambiente olía a pinos, humedad, setas, miel y fresas. Irlanda era un lugar realmente acogedor y rústico, aunque había grandes ciudades, la mayor parte del lugar estaba cubierta por prados verdes y bosques preciosos. Resultaba relajante estar allí.

Los séis se dirigieron hacia la pequeña limusina blanca que les aguardaba, debían llegar a Mullingar, el lugar dónde nació Niall y dónde pasarían sus días de viaje allí. Observaban el paisaje mientras caminaban entre el suelo, formado por una mezcla de aceras y césped. Todas las casas de la zona eran pequeñas y sencillas. Dublín era realmente, un lugar precioso. Los séis amigos se subieron en la limusina. El trayecto desde Dublín hasta Mullingar era bastante largo y no tenían tiempo que perder. Todos estaban muy contentos de estar en Irlanda, el ambiente sencillo, alegre y acogedor les había llegado al corazón, pero Niall era el que más eufórico se encontraba. Desde las ventanas tintadas de negro de la limusina apenas veían el paisaje, así que todos bajaron sus respectivas ventanillas para poder admirar el esplendor de la ciudad fusionada con la naturaleza.

-Hummm... Huele a galletas.- Harry se frotó la tripa. Le rugían.

-Pues aún falta un buen trayecto hasta Mullingar, así que...- dijo Niall suspirando, aunque sin apartar la mirada del exterior que se veía por su ventanilla de la limusina.

-¡Tranquis! No vamos a pasar hambre durante el trayecto, me he traído Doritos...- Louis sacó una bolsa naranja de su maleta. En la bolsa había ocho bolsitas de Doritos. Zayn y Liam agarraron una bolsa cada uno y empezaron a devorar los deliciosos triángulos con sabor a queso.

-¿Y con qué nos vamos a entretener? ¡Van a ser muchas horas en la limusina!- dijo Aly.

-¡Gua-chaaaaaaaa!- Harry sacó de su maleta unas cuántas Nintendos DS.-¡DS power!-

-¿Cuántos juegos tenéis para la DS?- preguntó Aly, agarrando una Nintendo negra.

-Sólo unos cuarenta.- respondió Louis, cogiendo una azul.

Aly introdujo un cartucho de Pokémon Blanco en la Nintendo negra y empezó a jugar.

-¿No queréis mirar por la ventanilla?- preguntó Niall, mirando a sus cinco colegas.

-Vamos a estar quién sabe cuánto tiempo en ésta limusina.- masculló Louis introduciéndose dos Doritos en la boca.- Tendremos tiempo de sobra para mirar por la ventanilla.-

Niall miró de nuevo por su respectiva ventana, y masculló:

-Ésta es mi tierra.- sonrió.

La limusia avanzó durante largo rato por las carreteras de Dublín. Con las ventanillas bajadas, el fresco aire con aroma a pino entraba en la limusina, alegrando a los séis pasajeros (y al chófer.) Al pasar cerca de las casas, en el aire se olía aroma a pasteles de fresas, a lavanda, y a miel.

Tras un larguísimo trayecto, llegaron a Mullingar. La limusina se detuvo en una área de la pequeña ciudad y todos bajaron, llevando consigo sus respectivas maletas.

-¡Hola, Mullingar!- bromeó Harry poniéndose su mochila a los hombros y asiando el mango de su gran maleta verdosa.

-¡Aquí nací yo!- exclamó Niall, emocionado, mientras cerraba los ojos humedecidos.

-Tío, no seas sensiblón.- Zayn le dió un manotazo en la espalda tan fuerte, que Niall casi se cayó hacia adelante.

-Bueno, ¿nos ponemos en marcha? ¿O preferís dormir aquí, en mitad de la carretera y el césped?- dijo Louis tirando de su maleta.

-¿Estás de broma? ¡Me muero por visitar mi casa!- Niall agarró el mango de su maleta y echó a correr, aunque la maleta pesaba mucho, pero él sacaba fuerzas de dónde no las había, al estar tan feliz. Los séis caminaron por la vera que separaba la carretera del césped durante pocos minutos hasta que se adentraron por completo en la ciudad.
El suelo de la ciudad estaba húmedo y con pequeños charcos; se notaba que había llovido pocas horas antes. En el aire volvió a expandirse ése olor a pino, humedad, miel, setas y fresas que los chicos habían notado al bajar del avión. Era un aroma agradable, acogedor. Aunque Louis, Zayn y Liam habían estado durante todo el trayecto en limusina comiendo Doritos y no tenían hambre. Aún así, sabían que al llegar a casa de Niall, les esperaría más comida, sobretodo por parte de la adorable abuela de Niall. 

Los séis caminaron durante varios minutos por la hermosa ciudad, y Aly miraba a su alrededor, maravillada. Nunca antes había estado en Irlanda. Era un país muy sencillo, pero precioso. De vez en cuándo, se cruzaban con algún conocido de Niall, éste los abrazaba y mantenía breves charlas con sus amigos irlandeses para no hacer esperar a sus cinco acompañantes. Aly tiraba varias veces de su maleta de ruedas, que se quedaba atascada entre las piedras de la carretera. Sus tripas le rugían y el cielo nublado le daba dolor de cabeza. En un momento dado, preguntó:

-¿Cuándo llegaremos?-

-Falta muy poco.- dijo Niall sonriendo y mirándola a los ojos.

Aly se sonrojó y, arremangándose las mangas de su sudadera, volvió a agarrar el mando de su maleta y a reemprender la marcha junto a sus amigos.
De repente, mientras pasaban por debajo de una terraza, una maceta de terracota cayó de dicha terraza y se aproximó al suelo a toda velocidad, yendo a caer sobre Aly. Ésta alzó la vista y se apartó a tiempo, de modo que la maceta se estrelló contra el suelo, rompiéndose. Por desgracia, un pedazo de terracota rebotó en el suelo y salió disparado hacia el brazo de Aly. Ésta, al tener las mangas de la sudadera arremangadas, notó un dolor en el brazo; el puntiagudo pedazo de terracota se le había clavado en el brazo.

-¡Aly! ¡¿Estás bien?!- preguntó Louis acercándose a su amiga. Los cinco chicos se habían girado al oír que la maceta se rompía al estrellarse contra el suelo.

-Sí...- masculló Aly.

-¿Qué ha ocurrido?- preguntó Zayn.

-Ésta maceta de terracota se ha caído de la terraza de aquí arriba.- Aly señaló hacia arriba.-Si no me llego a apartar, se me estampa en la cabeza...-

-¿Que es ésto que tienes en el brazo? ¿Un trozo de arcilla?- preguntó Harry, inspeccionando el brazo derecho de su amiga. Agarró el trozo de terracota que había clavado en el brazo de Aly y lo sacó de una forma poco delicada.

-¡Au!- masculló Aly tapándose el lugar del brazo afectado.-¡Harry! ¡No seas tan bruto!-

Harry se acercó a la cara el trozo de terracota. Tenía una puntiaguda forma triangular y una de sus puntas estaba manchada de sangre. Evidentemente, ésa era la punta que se había clavado en el brazo de Aly.

-Tenías ésto clavado en el brazo.- dijo, tendiéndole a Aly el pedazo de terracota. Zayn se lo arrebató de la mano y volvió a mirar la maceta, ahora rota en el suelo y con toda la tierra de dentro expandida por su alrededor. Un bonito girasol sobresalía medio aplastado de entre los trozos de maceta rotos y de la tierra que tenía la maceta en su interior.

-Qué raro...- dijo Zayn recogiendo el girasol. Su tallo estaba medio partido debido a la caída.-Hay varias macetas en ésa terraza, y el hilo de acero que las sostiene no parece estar roto...-

-¡Chicos, creo que he visto una sombra! ¡Allí, en la puerta de la terraza de la que cayó la maceta!- exclamó Liam alzando la vista todo lo que podía y poniéndose de puntillas.

-¿Creéis que alguien la habrá dejado caer aposta?- preguntó Louis.

-¿Por qué iban a hacer éso?- preguntó Harry.

Aly se retiró la mano del brazo y se la miró; tenía sangre. Se limpió la mano en la sudadera y se inspeccionó el brazo derecho. El corte era bastante profundo aunque muy pequeño. El trozo de terracota era muy afilado y se había metido muy adentro. Aly sentía dolor, aunque sobretodo, miedo.

-Venga, pongámonos en marcha. No quiero estar debajo de ésta terraza ni un minuto más.- dijo Liam muy nervioso, cogiendo el mango de su maleta.

Louis sacó de su maleta un pequeño pañuelito y lo ató alrededor de la herida del brazo de Aly.

-Gracias.- dijo ésta, mirando con gratitud a su amigo.

-En marcha.- dijo Zayn con voz firme.

Los séis retomaron el camino hacia la casa de Niall, y tras unos pocos minutos, llegaron. Era una casa baja, pero muy bonita, con un pequeño jardín y pequeñas estatuas de adorables Leprecaunos puestas sobre el césped.

Niall se palpó los bolsillos.

-Mierda, tendré las llaves en el fondo de la maleta...-

Llamó al timbre. Su padre, Bobby, abrió la puerta, y sonriendo, le abrazó.

-¡Niall! Hijo mío, ¿cómo estás? No te veo desde que fui a visitarte aquél día a tu mansión de Nueva York, después de que la hija menor de Conan von Connor te hiciera mal... ¿Ya estás mejor?- preguntó, al separarse de su hijo.

-¡Sí, papá! ¡Me alegro mucho de verte!-

-¡Chicos!- Bobby saludó a los cuatro mejores amigos de su hijo.-¿Cómo estáis?-

Los fue saludando uno a uno, y luego, Niall le presentó a Aly:

-Papá, ésta es Alyson, una amiga. Llámala Aly.- dijo mientras empujaba con suavidad a Aly para hacerla entrar.

-Encantada de conocerte.- dijo Bobby, dándole dos besos a Aly.

-Igualmente.- sonrió ésta.

Todos entraron en la casa. Era muy acogedora y de estilo rústico, aunque con toques modernos y un ambiente muy acogedor. Olía a galletas, cosa que Harry notó de repente.

-¿Cuándo comeremos?- preguntó éste.

-La abuela Margaret os lo dirá enseguida.- se rió Bobby, mientras subía escaleras arriba.

-¿Abuela?- preguntó Niall, asomándose a la sala de estar.

-¡Nialler, tesoro!- la abuela de Niall salió de la cocina. Era bajita y delgada, de cabello corto y blanco y ojos pequeños, cubiertos por unas gafas.-¡Cómo me alegro de verte!-

-No me llames así, abuela...- resopló Niall, aunque sonriendo.

Margaret abrazó a su nieto.

-¡Qué guapo que estás! ¡Oh, y qué mofletes...!- la vivaracha mujer pellizcó las mejillas de su nieto.-¡Tienes los mismos mofletes que cuándo eras un bebé...! ¡Y mira que te he visto crecer, pero ésos mofletes, siempre los has tenido! ¡Ah, qué hermosura de nieto que tengo! ¡Me lo como...!-

Las mejillas de Niall se pusieron al rojo vivo. Miró de reojo a sus cuatro amigos, que hacían todo lo posible por contener la risa. Aly, en cambio, se limitaba a sonreír dulcemente. Ya había pasado por una situación similar cuándo, en el hospital, Maura le habló de las trastadas que hacía Niall de pequeño mientras que éste se golpeaba la cabeza con la almohada de su camilla del hospital. Margaret olfateó en el aire y entrecerró los ojos.

-Aquí huele a herida...- dijo.-¿O serán mis galletas que se me queman?- miró a Harry y ahogó un grito.-¡Aaaah, Harry...! ¡Qué guapo, dame un abrazo!-

Harry abrazó a la abuela de Niall. Ambos se llevaban muy bien. Incluso Harry solía bromear diciendo que la abuela de Niall era su novia.

-Me alegro de verla.- dijo cortésmente tras abrazar a Margaret.

La abuelita saludó con dulzura a los demás miembros de la banda, abrazándolos, y al toparse con Aly, se recolocó las gafas y entrecerró los ojos.

-¿Y ésta chiquilla tan hermosa? Por un momento pensé que se nos había colado una ninfa del bosque...-

Aly se sonrojó.

-Es Aly, abuela.- dijo Niall rodeando afectuosamente a su abuela con el brazo.-Una amiga. Los chicos y yo nos la hemos traído para que conozca un poco Irlanda.-

-¡Oh, Aly! ¡Qué nombre más bonito! Eres muy guapa, corazón. En serio, por un momento creí que eras una ninfa de los bosques, tu rostro se asemeja mucho al de ellas según la mitología, tienes facciones delicaaadas y femeninas...- Margaret agarró con suavidad el mentón de Aly y examinó su cara desde tods las perspectivas posibles.

-Si supieras lo "delicada" que puede ser en cuánto al caracter...- ironizó Harry. Zayn le dio una palmada en el brazo para que se callara.

-¡Oh! ¿Y ésto?- Margaret se volvió a recolocar las gafas y agarró el brazo derecho de Aly.-¿Es la moda de Nueva York?- preguntó, señalando el pañuelito que Louis le había atado al brazo.

Niall se lo desató.

-No, abuela. Se hizo una herida al caer una maceta de terracota desde una terraza, un trozo se le clavó en el brazo, y Louis le ha atado éste pañuelo para evitar que la herida se ensucie.- dijo.

-Oh, ya decía yo que olía a herida...- repuso la mujer.-Es un corte no muy grande, pero es profundo... ¡Ven, que te lo curo!-

Arrastró a Aly de la muñeca hacia otra habitación y de un polvoriento cajón sacó alcohol del de curar heridas. Aplicó un poco en un trozo de algodón y lo puso sobre el corte de Aly. Ésta gimió, el alcohol escocía mucho sobre la herida. Aunque gracias al pañuelito que le había atado Louis, había dejado de expulsar sangre cómo si de un catarata se tratase.

-En unas horas estarás mejor, querida.- dijo Margaret guardando el alcohol para curar heridas y el resto de algodón. Con un pequeño trozo de tela, ató el trozo de algodón con alcohol al brazo de Aly.

-Muchas, gracias, es usted muy amable.- repuso Aly sonriendo.

-Qué menos puedo hacer por una muchacha tan hermosa, y además, tan amiga de mi nieto y de sus otros cuatro amigos... Vente a la cocina, querida, estoy preparando galletas.-

-Sé de alguien a quién le hará ilusión saberlo...- dijo Aly señalando a Harry con la cabeza.

Y las dos entraron en la pequeña cocina, seguida por los cinco chicos.

lunes, 23 de julio de 2012

38- Llegadas y partidas

Aly se despertó de golpe al notar que la zarandeaban. Abrió despacio sus bellos ojos azules y distinguió un rostro borroso. Parpadeó varias veces más y terminó de reconocer el rostro que había ante ella: una bonita chica de piel bronceada, grandes ojos marrones, y cabellos largos y rubios, del color de la mantequilla.

-¡PRIMA ALY!- vociferó la muchacha, agarrando a Aly por los hombros y alzándola para estrangularla en un fuerte abrazo.

-¿Can-Candy?-

-¡Si se acuerda de mi mote cariñoso y todo!- Candace separó a su prima de ella, la miró a los ojos, y luego volvió a abrazarla con fuerza.-¡Qué guapa estás, prima Aly! ¡Mi prima pequeña! ¡Mi adorada prima pequeña! ¡AY MI PRIMA PEQUEÑA...!-

El abrazo dejaba a Aly sin circulación y sin respiración. Le devolvió el abrazo a Candace y le suplicó que la soltara.

-Candy... Candy, me estás haciendo daño...- dijo con la voz entrecortada.-

-¡¿Sabes qué?!- Candace soltó a Aly tan de golpe que casi se cayó.-¡Te traigo un NOTICIÓN! ¡Tengo a la mismísima Gemma Styles agregada cómo amiga en un programa de chat online! ¡¿No es alucinante?! ¡Aaaaahhh! ¡Aaaaaaaaahhh!-

<<Parece que sí era la Candace de la que me habló Gemma...>> pensó Aly.

-¿Y sabes qué?- exclamó, imitando la voz de su prima.-¡Hoy, he evitado que envenenaran a una gatita indefensa, he tenido una bronca con Niall Horan por fisgonear en mi diario, he ido con una amiga a casa de Harry Styles a ver películas, y les he contado a los miembros de One Direction cómo fue mi infancia!-

Candace se quedó boquiabierta antes de ponerse roja.

-¡¿EN... SERIO...?!- exclamó. Luego ahogó un larguísimo grito ensordecedor que dañaba los tímpanos.

Aly se tapaba las orejas.

-¡Sí, sí, en serio, Candace, pero cállate, por favor!-

La puerta del dormitorio se abrió y entraron Lara y Richard a toda prisa.

-¿Qué sucede?- preguntó Richard.

-¡Que Candace está anunciando a todos los vecinos que ya ha llegado a la ciudad!- bromeó Aly, tapándole la boca a Candace con una mano. Candace se calló.

-Oh, menudo susto me habéis dado...- Lara se cubrió la frente con una mano mientras con la otra se acariciaba la barriga.-Yo no puedo tener un embarazo así de alterado.- dijo retirándose de la habitación, seguida por Richard.

-¡Ya estás tardando en contármelo todo!- exclamó Candace echándose la melena por encima de un hombro.

-Es una larga historia...- suspiró Aly.


-A mí no me da pereza escucharla.-


-Pero a mí sí me da pereza contarla.- respondió Aly.


-¡Prima, por favor...!- Candace unió sus manos en posición de rezar y puso cara de chachorro.


Aly volvió a suspirar.


-Vaaale...-


Durante la hora, le relató a Candace todo lo sucedido: cómo los chicos beneficiaron al instituto, el enfrentamiento de Aly a Niall por la nota en su taquilla, el Starbucks, las conversaciones, el preestreno al que acudieron (y en el que conocieron a Johnny Depp), la entrevista con Liam y Zayn, el viaje a Barrow, el plan de Corinder, la traición, el secuestro, el noble pero peligroso acto de Niall para salvarla, el beso, la cita en el Empire State, el plan que tramó con Colette para evitar que Richard fuera despedido, las charlas, y por último, lo ocurrido aquél día, cuándo se produjo el intento por Corinder de envenenar a la gata de su hermana, cuándo Niall leyó el diario de Aly, y más tarde cuándo vieron las pelis de comedia en casa de Harry y Aly le habló a los chicos de su infancia.

-¡Ésto es flipante!- exclamó Candace echándose hacia atrás para al segundo siguiente, impulsarse hacia delante de nuevo.-¡¿Te das cuenta de todo lo que has vivido junto a ésos chicos?! ¡Las que se cortarían un brazo con tal de estar en tu piel...!-

-Lo sé, lo sé...- exclamó Aly.-Pero tampoco esque sea una vida muy tranquila.-

Candace sonrió.

-Y dime,- dijo Aly.-¿Cuál es el motivo de tu visita? No habrás venido desde la otra punta del país para nada, ¿no?-

-Bueno, mi madre tiene que irse a China un tiempo por temas profesionales, y aunque ya soy mayor de edad, pensó que sería buena idea que estuviera un poco con mi familia...-

-Ah, sí...- Aly asintió, pensando en su tía.-La buena de la tía Miranda. ¿Qué tal está?-

-Bien, siempre quejándose del desorden de mi cuarto, pero bien...- rió Candace.

-Candace, la primera y última vez que nos vimos fue hace diez años, cuándo yo tenía ocho años y tú nueve, y quería preguntarte...- Aly tragó saliva.-Por tu padre. Mi tío. Nunca lo he conocido. ¿Cómo es?-

Candace borró la sonrisa de su rostro repentinamente y agachó la cabeza.

-Yo...- suspiró.-Digamos que yo tampoco conozco a mi padre. Bueno, en teoría sí, pero no quiero conocerle.-

-¿Cómo?- Aly frunció el ceño.

-Digamos que dejó tirada a mi madre cuándo estaba embarazada.- repuso Candace.-¿Por qué te crees que el primer apellido de mi madre, y el mío, es Willson, el mismo que el de tu madre? Mi madre se quitó el apellido que le puso mi padre al casarse con ella y se puso el mismo que el de su hermana, poniéndomelo también a mí al nacer, porque mi madre no quiere que ni ella ni yo llevemos el apellido de mi padre, ése bastardo que la abandonó al enterarse de que yo iba a venir a éste mundo.-

-Pero...- Aly se sonrojó.-Yo éso no lo sabía. ¿Cómo es posible que...?-

-Mi madre sólo le dijo éso a su hermana, tu madre. Le rogó que no le hablara del tema al resto de la familia. Además, la primera y última vez que tú y yo nos vimos fue hace diez años, tú lo has dicho. Éramos crías, yo no quería hablar de ése tema. Era una pequeña niña inocente y alegre.-

-Candace, lo siento mucho, yo no quería...-

-¡Tranquila!- Candace sonrió de nuevo. Sus dientes, blancos cómo la nata montada, contrastaban con su levemente bronceada piel.-Sé que tú nunca querrías hacerme daño, ni a mí ni a nadie. Estoy segura de que si hubieses conocido lo ocurrido, no me habrías sacado el tema. Pero no lo sabías, la culpa no es tuya...-

Aly, apenada, abrazó a su prima mayor, que agradeció el gesto.

-Siempre estás con ésa sonrisa en la cara...- suspiró Aly.-Y resulta que ni conoces a tu propio padre.-

-Sí, bueno, más de una vez me han entrado ganas de olvidarme de todo, pero... ¿De qué me iba a servir estar triste?- sonrió Candace al separarse de su prima.-Tenga el estado de humor que tenga, todo seguirá igual, así que es mejor estar feliz, ¿no crees?-

Aly sintió mucha admiración hacia su prima mayor. En silencio, deseó llegar a ser tan fuerte cómo Candace en un futuro. Aunque Aly ya era una chica muy fuerte. Pero creía que no.

-Cambiando de tema.- dijo Candace bruscamente.-¿Te gusta el modelito que llevo?-

Se levantó de la cama, y dió una elegante vuelta sobre sí misma, mostrando desde todas las perspectivas posibles los tacones blancos, falda color arena y camiseta blanca que llevaba.

-Estás preciosa. ¿Dónde compras la ropa?- preguntó Aly también poniéndose de pie y examinando por detrás la camiseta blanca de Candace.

-En mi tienda favorita de California.- repuso ésta.-Styles N' Glow.-

-Por el nombre, suena a pijo.-

-Pues todo está muy barato allí.- Candace jugueteó con los dos cordones blancos que colgaban del escote de su camiseta blanca.-Y tú, ¿dónde compras la ropa? Las sudaderas son de chico.-

-No me fijo en los nombres de las tiendas. Y las sudaderas son unisex, lista.-

-Pero suelen llevarlas los chicos. ¿No te dan calor?-

-Suda-deras. El propio nombre indica cuál es el propósito de éstas prendas.- dijo Aly quitándose la sudadera azul claro que se había puesto y colocándose la camisa blanca de tirantes.

-Veo que tenemos el mismo color de pelo... Bueno, tus puntas tienen un amarillo más intenso... Que mala suerte tienes al tener el cabello liso, mis ondas son mucho más sexys... ¡Oh, pero eres afortunada por tener éste flequillo tan mono! Yo no tengo flequillo...- mientras Candace soltaba éste breve monólogo, pellizcó las puntas del cabello de Aly y luego le alborotó el flequillo recogido hacia un lado con una horquilla en forma de fresa.

-¡Deja mi pelo!- exclamó Aly alborotándose su propia melena. El gesto hizo que Candace retirase la mano.

-Perdona, sólo te quería aconsejar...-

-¿Dónde están tus maletas?-

-Abajo, en el salón.- contestó Candace.-Ésta noche duermo aquí, me acoplaré en el cuarto de tu hermana, que quiere conocerme mejor. ¡Es tan mona...! Mañana me iré a dormir a casa de unas amigas que tengo por aquí. ¡Aaaaaaahhhh, qué ganas tengo de volver a verlas! ¡Aaaaaaaahhh!-

-Muy bien, haz lo que quieras, Candy.- dijo Aly, poniendo los ojos en blanco ante el excesivo entusiasmo de su prima mayor.

Tras cenar, los cinco se acostaron. Aly cayó rendida sobre su cama. Habían sido muchas emociones en un sólo día. Apoyando su cabeza en la almohada, cerró los ojos, pensando en lo que le podría esperar el día de mañana.

~~~

-¡Despierta, Aly!-

Aly abrió los ojos al oír la voz de su prima mayor. Candace y Cindy estaban sentadas en su cama.

-¿Pero qué...? ¿Cuánto tiempo lleváis ahí?- preguntó la chica incorporándose en la cama.

-Diez segundos.- puntualizó Cindy mirando su reloj de muñeca.

-¡Corre, tienes que ir al insti!- exclamó Candace.

-¿Y hace falta que me despertéis? Me despierto yo solita para ir al insti.-

Su despertador sonó y lo apagó de un manotazo.

-Ya, ¿y el despertador qué?- Candace se cruzó de brazos.

-El despertador no cuenta.- fanfarroneó Aly.

-En fin, hoy me voy a ir a visitar a unas amigas.- dijo Candace ahuecándose el pelo.-Nos quedaremos a dormir en casa de una de ellas. ¡Fiesta de pijamas súper chachi!- se levantó y salió del dormitorio, seguida por Cindy.

-Afú...- Aly se cubrió la cabeza con su almohada, resoplando.


Veinte minutos más tarde ya caminaba rumbo al instituto. En la puerta se encontró con Zayn y Louis.

-¡Hola, chicos!-

-¡Ey, Aly!- exclamó Louis chocando la mano con su amiga.-¿Qué tal?-

-Tenemos una noticia que darte: el viaje a Irlanda se adelanta. ¡Partimos en dos días!- intervino Zayn.

-¿Cómo? ¡¿Y ahora me lo decís?!-

-Eh, que nosotros también nos acabamos de enterar... Ésta mañana el agente de Niall se lo ha comunicado.- dijo Louis retrocediendo un par de pasos mientras alzaba las manos, sabiendo que Aly era capaz de arrear algún tortazo cuándo se enfadaba.

Aly suspiró.

-Está bien. En ése caso, empezaré hoy a preparar las maletas.-

-Tranqui, sólo estaremos en Irlanda cinco días.- le explicó Zayn.

-Da lo mismo. Cuánto antes empiece, mejor.-

-¿Hoy que día es?- preguntó Louis.

-Miércoles.- correspondió Zayn.-¿Por?

-Nada, es para calcular el día del que volveremos de Irlanda...- Louis empezó a hacer cuentas imaginarias.

-Nos vemos en clase.- se despidió Zayn mientras Aly se alejaba.

Aly entró en el instituto, en su respectiva clase. Cómo de costumbre, se sentó al lado de Harumi, que tenía un MP3 en las manos y unos pequeños auriculares introducidos en las orejas. Escuchaba la canción Sakura del dúo Kobukuro, y además de escucharla, la cantaba.

-Sakura no hanabira chiru tabi ni... Todokanu omoi ga mata hitotsu...

-Veo que estás muy "cantadora" hoy.- dijo Aly bromeando mientras se sentaba.

-¿Cantadora?- Harumi se rió mientras se quitaba los auriculares.-¿Ésa palabra existe?-

-No lo sé. Pero mola.- Aly se encogió de hombros.-¿Sabes qué? El viaje a Irlanda se adelanta. ¿Cómo crees que será todo por allí?-

-No lo sé. Pero seguro que no es tan bonito cómo Japón...- se jactó Harumi.

-Venga ya, no te lo tengas tan creído...- bromeó Aly.

-Si algún día vienes a Japón, verás cómo me acabas dando la razón. ¿Cuándo os váis a Irlanda?- Harumi sacó su estuche.

-En dos días.- Aly también abrió su mochila y empezó a sacar cosas.-Pero estaremos sólo cinco días.-

-Chachi.-

Pocos minutos después entró el Sr. Wendel y comenzó la clase.

A última hora, Aly se reunió con sus cinco amigos en el recreo del insti.

-Hola, chicos.-

-¡Por ahí viene Aly!- bromeó Harry, acercándose a ella y fingiendo que sostenía un micrófono.

-Vale. Hoy es miércoles. En dos días, es decir, el viernes, partiremos hacia Irlanda, y volveremos el martes, ya que estaremos allí cinco días, contando el viernes, cuándo lleguemos. ¿Queda claro?- dijo Louis tras haber hecho un cálculo mental.

-Clarísimo. ¡Estoy tan emocionado de volver a mi país!- exclamó Niall, alegre.

-Será guay visitar Irlanda. Por fin un poco de aire fresco, naturaleza, y tranquilidad...- suspiró Liam.

-Tienes razón, Li.- dijo Louis pasándose la mano por el cabello.-Nueva York puede ser un poco estresante a veces.-

-Os vendrá bien el aire fresco de mi país, ya veréis.- dijo Niall rodeando con los brazos a Liam y a Louis.

-Bueno, vayamos ya a clase... Menos mal que sólo queda una hora...- suspiró Harry en tono cansado.

Al llegar a casa, Aly le comunicó a sus padres el viaje que debía realizar y éstos le dieron permiso. Preparó la maleta aquél día y el siguiente, y el viernes, Richard la llevó al aeropuerto.

-Volveré el martes.- dijo Aly recogiendo su maleta del maletero del coche.

-Ten mucho cuidado. Diviértete en Irlanda.- Richard abrazó y besó en la frente a su primogénita y luego subió de nuevo en el coche.

Aly se reunió con sus cinco amigos en la zona dónde se facturaban las maletas. Luego subieron al avión.

-¿Lista para sufrir un poco con las alturas?-

-¡Deja de meter cizaña, Harry!- vociferó Aly, aplastándole el pelo a Harry, que se había sentado junto a ella en el avión.

Todos los demás rieron y tras varios minutos, el avión despegó. ¡Rumbo a Irlanda!

jueves, 19 de julio de 2012

37- Cada loco con su tema

Película tras película, las horas iban pasando y Aly y los cinco chicos se reían muchísimo, ya que todas las películas eran de comedia. Celine, callada y tímida, se acurrucaba en la esquina del sofá, con las mejillas rojas a causa de los nervios. No paraba de pensar en lo sucedido antes con Harry. ¿De verdad le daba miedo? ¡No era culpa suya ser tan hermosa! Aunque lo cierto esque a Celine le hizo mucha gracia aquél instante, había sentido que se desmayaba pero no por estar dolida a causa de las palabras de Harry, sino por la emoción. Se habría reído si el corazón no le hubiese palpitado al ritmo de la música electrónica. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un pinchacito que notó en el cuello.

-¡Ay!- Celine se dió una palmada en el cuello. Los chicos y Aly la miraron.-Oh, lo siento... Me... Me ha picado un mosquito.-

Abrió la mano cerrada con la que se había pegado en el cuello. En ella apareció un mosquito muerto.

-Pedazo mosquito...- masculló Aly tocando el cuerpo inerte del insecto con el dedo índice. Celine lo arrojó al suelo y luego se rascó la picadura.

-Se te está hinchando.- dijo Zayn.-¡Para! ¡No te rasques o irá a peor!-

-En el segundo piso hay un botiquín en una de las paredes de los pasillos.- le indicó Niall.-Sube y ponte algo de Afterbite.-

-Date prisa, la picadura se te está inflando y enrojeciendo.- comentó Louis.

Celine asintió y subió las escaleras a toda prisa, sin apartarse la mano del cuello.

-¡No te rasques!- exclamó Liam viéndola.

Zayn y Niall se rieron en voz baja.

-Bueeeno.- Louis se acomodó aún más en el sofá y agarró la última palomita que quedaba en su respectivo bol.-Ya hemos visto todas las pelis que teníamos que ver. ¿Qué hacemos ahora?-

-¡Pelea de cojines!- exclamó Aly forzando la voz mientras agarraba un cojín bordado y aporreaba a Harry con él.

-¡Cómo me despeines te decapito!- vociferó Harry en respuesta.

-Que escrupuloso eres...- Aly se rió.-¡Idiota!-

-¡Niñata!-

-Oíd.- murmuró Zayn.-Ésta tal Celine... Es muy tímida, ¿no?-

-¡Qué va!- bromeó Louis.-Es la viva imagen del atrevimiento.-

Un cojín lanzado por Aly chocó contra la cara de Louis y aterrizó en su bol de palomitas vacío.

-No bromees.- dijo Aly sonriendo aunque con el ceño fruncido.-Celine es un encanto, no sé el motivo de su timidez tan extremista, pero es una bellísima persona.-

-Y una bellísima chica.- masculló Zayn dándole un codazo a Liam.

-Sí, es muy guapa, pero, ¿a qué viene meter tanta cizaña? ¿Acaso te gusta?- preguntó Liam mirando a su amigo.

-¿De qué hablas? Yo estoy felizmente enamorado de mi Perrie.-

-Ah, sí.- asintió Niall.-Esque Perrie Edwards y tú lleváis saliendo tan poco tiempo que aún no nos hemos acostumbrado.-

-¡Lol!- dijo Aly mirando a Zayn.-Tu novia se llama cómo Perry el Ornitorrinco.-

-¡Dices Lol en vez de reírte!- rebatió Zayn carcajeándose.-¡Eres una friki!-

Aly agarró un cojín y lo apretó contra la cara de Zayn.

-¡Retira lo que has dicho!-

-¡No pienso hacerlo!-

Aly alborotó el peinado engominado de Zayn, destrozándolo.

-¡Eh, eh! ¡Mi pelo!- exclamó Zayn.

Aly retiró el cojín y se apartó cansadamente.

-Vale. Me rindo.- dijo, muy seria.

-¡Oh Dios mío! ¡Aly Willson, rindiéndose!- bromeó Harry. El cojín que tenía Aly en las manos le aterrizó en la cara.

-Cállate. Idiota.- Aly bajó la cabeza.

-¡Niñata!- Harry, con ganas de jugar,se dispuso a hacerle cosquillas a Aly, pero Louis lo detuvo poniendo un brazo delante de él. Se había fijado en la expresión seria y cabizbaja que denotaba Aly en aquél instante.

-¿Te ocurre algo?- preguntó Liam, notando lo mismo.

-¿A mí?- Aly fingió estar bien, sonriendo.-¡Qué va!-

-Mentirosa.- sentenció Louis.-Algo te ha hecho cambiar de humor. ¿Qué ha ocurrido?-

Aly suspiró cansadamente y miró a sus cinco amigos. Luego bajó la vista de nuevo.

-Desde niña siempre me han tachado de friki. Nunca he sido cómo las demás niñas. Nunca me he maquillado para el día a día, ni nunca he formado grupitos para hablar sobre chicos y faldas.- explicó Aly, en tono tranquilo, recordando su infancia.-Siempre me mantenía... al margen, del resto de niñas.-

-¿Al margen?- preguntó Louis, escuchando atentamente.

-Sí.- Aly suspiró.-Yo no era cómo las otras niñas. Me acuerdo que una vez, con ocho años, mi clase y yo estábamos plantando verduritas en el huerto del colegio. Entonces, mientras recogía una zanahoria, vi que entre la tierra había un pequeño gusanito, de ésos de tierra. Agarré un palo y cogí al gusano con él. Luego, iba espantando a las demás niñas, acercándoles el palo con el gusano...- se rió.-Qué tiempos... Todas gritaban y huían, yo les amenazaba con tirarles el gusano encima, y salían corriendo despavoridas. Los niños de mi clase hablaban conmigo y me felicitaban por las bromas que solía gastarle a las niñas. Yo era cómo un chico más.-

-Pero, ¿por qué molestabas a las niñas de ésa manera?- preguntó Louis, sentándose cerca de Liam e inclinándose hacia delante para escuchar mejor a Aly.

-¡Porque se metían conmigo! Se burlaban de que nunca iba de rosa, nunca me ponía faldas ni zapatos bonitos. Con ocho años ya llevaba sudaderas de Metallica. Fue el grupo de mi infancia.-

-¿Una niña de ocho años, fan de Metallica?- rió Harry.-No me lo imagino.-

-Así es. De pequeña ya llevaba sudaderas, con dibujos de esqueletos, sudaderas azules con la cara de el Monstruo de las Galletas, sudaderas de Nirvana... Yo era la chica más masculina de mi clase. Todos los chicos querían que fuera su novia, ya que de pequeñita era muy adorable, tenía el pelo tan largo y rubio cómo ahora, y mis ojos azules tenían unas pestañas muy largas. Las chicas que no se metían conmigo intentaban convencerme para que me pusiera vestiditos y trapos de ésos ñoños, pero yo nunca quise. Yo siempre jugaba a los videojuegos con mi padre, juego de ésos de matar zombies, y siempre iba vestida cómo un chico. Crecí sin amigas. Mis amigos fueron los chicos de la clase. Ninguna niña me aceptaba.-

Los cinco escuchaban con mucha atención.

-¿Ninguna?- preguntó Harry.

-Ninguna. Todos mis amigos eran chicos.- Aly sonrió, recordando.-Lo cuál podía ser algo chungo a veces, porque con ellos no podía hablar sobre los chicos guapos del cole, ni sobre los problemas femeninos.-

Sus cinco amigos se rieron.

-Aunque, cuándo yo tenía once años, una nueva alumna llegó al colegio. La profesora nos presentó a una tal Harumi Yuriko, era una niña muy guapa, me encantaban sus largos cabellos negros y sus ojos del mismo color que su melena. Japón ha sido mi país favorito desde siempre, y tener a una chica japonesa en clase era de lo más emocionante para mí. Al principio ella no tenía ni idea de nuestro idioma. Hablaba en japonés. Por lo cuál, las chicas se burlaron de ella el mismo día de su llegada al colegio. Pero yo salí en su defensa. Mientras Harumi lloraba dolida, yo me enfrenté a las niñas de mi clase que la criticaban. Las mismas que me criticaban a mí.-

Los chicos sentían mucha admiración.

-Harumi no se podía creer que yo la defendiera, y, con las mejillas empapadas de lágrimas, observó cómo yo les decía cuatro cosas a las pijas ésas que iban a clase conmigo. Luego corrió hacia mí y me dijo un: Arigato que fue música para mis oídos. Sabía que había obrado bien. Desde ése día, Harumi y yo nos apoyábamos y nos defendíamos... Y ya véis, han pasado siete años desde entonces y Harumi y yo seguimos siendo amigas inseparables.-

Louis estaba muy conmovido:

-Ha sido fantástico saber cómo os conocísteis Haumi y tú.- dijo.

-Aly...- murmuró Zayn.-Perdóname por haberte llamado friki. Lo hice en plan de broma. Si hubiera sabido que de pequeña te insultaban con ésa palabra, yo no lo habría di...-

-¡Tranquilo!- se rió Aly.-Ya he asimilado que soy una friki y que siempre lo seré. Lo único que me faltan son las gafas de intelectual...- bromeó.

Los chicos se rieron.

-Sí, puede que sea una friki...- comentó Aly.-Pero, ¿y qué? Las personas critican a los demás sin saber el daño que pueden hacer... Pero a mí me gusta mi manera de ser, y éso es todo lo que importa.-

Harry empezó a hacer palmas despacio pero repetidamente.

-¡Ooooh, qué bonito, qué profundo, cuánto sentimiento, oooh, qué asco, por favor...!-

Aly se abalanzó sobre Harry y empezó a aporrearle fuertemente con un cojín.

-¡Idiota!- exclamó entre risas.

-¡Niñata!- rebatió Harry.

-El niñato serás tú.- la seria respuesta de Aly pilló desprevenido a Harry. Se apartó de él y dejando el juego a un lado, dijo muy seria:-Antes has sido bastante borde con Celine.-

-¿Qué? ¡Pero si he sido sincero! He dicho cuál fue la primera impresión que me provocó. Ésa tía es demasiado guapa. Da miedo.- se expresó Harry, también serio.

-Harry, no tienes que ser tan directo con la gente.- le reprimió Aly mirándolo a los ojos.-Podrías haberte callado.-

-¿Qué ha pasado, qué ha pasado?- preguntó Niall, adorablemente curioso.

-Harry le soltó a Celine que da miedo en toda su cara.- dijo Aly girándose para mirar a Niall. Cuándo la mirada de los dos se encontraron, las mejillas de ambos se ruborizaron hasta el punto de que los demás lo notaron. Aly giró la cabeza a toda velocidad.

-Niall, estás rojo.- mencionó Louis.-¿Estás bien?-

-Sí.-

-Aly, tu también estás roja.- presionó Zayn.-¿No tienes fiebre?-

-No.-

Hubo un minuto de incómodo silencio. Cuándo las mejillas de Aly se apagaron, ésta miró a Harry y dijo con voz severa:

-Quizá, y sólo quizá, deberías pedirle disculpas a Celine.-

-¿Yo, pidiendo disculpas? ¿Estás loca?- se rió Harry.

Aly le propinó un suave puñetazo en el hombro.

-Idiota.-

Harry alborotó el pelo de Aly.

-Niñata.-

-Harry... Yo pienso que Aly tiene razón, te pasaste un poquito.- masculló Louis.

-Tíos, lo hacía en plan de broma.-

-Siendo tú, dudo que se pueda deducir si haces las cosas de broma o en serio.- intervino Liam.

Todos rieron levemente, menos Harry.

-En fin.- Zayn se levantó del sofá de un salto.- Voy a preparar más palomitas. Louis, busca más pelis.-

Los demás le acompañaron, excepto Harry que se quedó sentado en el sofá. Miró el piso de arriba y luego la cocina. Se levantó despacio del sofá y subió las escaleras.

Celine estaba en uno de los pasillos. Había dado muchas vueltas al perderse y le había costado encontrar la pared dónde se encontraba el botiquín, ya que la mansión era grande. Por fin había dado con el botiquín y se frotaba el Afterbite contra la picadura del cuello cuándo una voz detrás de ella la sobresaltó.

-Ey, hola...-

<<¡Ay, Dios mío! ¡¡¡Es Harry!!>>

Celine no se giró, estaba demasiado nerviosa. Abrió sus grandes ojos azules de par en par y, achicando la boca, dijo:

-Ho-hola, Harry.-

-Quería hablar contigo...- Harry jugueteó con un cordón dorado que mantenía atada una cortina de color rojo oscuro.

-¿En-en-en serio?-

-Ajá.-

Las mejillas de Celine se pusieron al rojo vivo.

-¿So-sobre qué?-

-Sobre lo que dije antes de que tus ojos daban miedo...- Harry daba ligeros puntapiés a la enorme alfombra que había en el suelo.

Celine seguía dándole la espalda.Sentía escalofríos de emoción al oír la voz de Harry. Él estaba separado a varios metros de ella, distrayéndose con cualquier objeto. De nuevo, jugueteó con el cordón dorado de las cortinas.

-Ejem.- Harry tosió.-Quería decir que... Ésto... Yo quería decirte que...-

Su cabezonería era mayor que su sensibilidad. Aún así iba a disculparse. Ni el mismo se lo creía.

-Quería decirte...- tragó saliva.-¡LO SI...!-

-¡Ya ha llegado Gemma!- el grito de Louis desde el piso de abajo interrumpió a Harry, que se quedó con la boca abierta formando las palabras de disculpa que iba a prodigarle a Celine. Harry cerró la boca y se puso rojísimo.

<<¡Para una vez que intento disculparme y mira lo que pasa!>> pensó.

Celine guardó rápidamente el Afterbite en el botiquín, lo cerró torpemente y se precipitó por las escaleras que tenía delante suya. O se iba corriendo, o se desmayaba. Y francamente, prefería la primera opción.

En el primer piso, Gemma entraba por la puerta. Louis había sido el primero en saludarla. Gemma se topó con Aly.

-Ah, hola otra vez.-

-Hola, Gemma. Oye, una pregunta que quise hacerte antes, ¿no mencionaste a una tal Candace que vive en California?- preguntó Aly.

-Sí. ¿Por?-

-Por nada. ¿Seguro que vive en California?-

-¡Sí! Éso dice en el programa Online.- dijo Gemma en tono evidente.

-Por casualidad, no sabrás cuál es su apellido, ¿verdad?-

-Emmm...- Gemma se rascó la cabeza.-No, no lo sé.-

-¿Es rubia?-

-Sí.-

<<¡Oh, God! Podría ser ella...>> la mente de Aly se enredó.

-¿Por qué?-

-No, por nada, gracias por tu tiempo Gemma.-

Aly quiso salir disparada de casa de Harry cuándo una mano la agarró de la muñeca.

-Espera.- dijo una voz suave.

Aly se giró.

-Niall... Oh, ¿qué quieres?-

-Quiero que terminemos la conversación que mantuvimos hace unas horas.- dijo, directo.-Me dejaste con una enorme sonrisa en los labios, no sabes lo feliz que me hiciste al...-

-¿Al decirte la verdad?- sonrió Aly.

Niall se rió.

-Me dejaste... Oh, cómo lo diría... Cómo si fuera el chico más feliz del mundo...-

-¡Aly! ¡AlyAlyAlyAlyAlyAlyAlyAly!- la vocecita de Celine llegó desde las escaleras.-¡Vámonos, por favor! ¡O me desmayaré!-

-¡Lo siento, debo irme!- Aly alborotó traviesamente el pelo de Niall y salió corriendo junto a Celine.

~~~

Aly había dejado a Celine en su casa y luego se había dirigido hacia la suya propia. Al entrar, recibió una gran sorpresa.

-¡Aly!- exclamó Lara.-¿Te cuento una cosa? ¡Tu prima mayor, Candace, va a venirse a Nueva York desde California! ¿No es genial?-

-¡Mamá, creo que el bebé te está haciendo delirar!- dijo Aly en respuesta.

-Oh, aún no ha nacido tu nueva hermana y ya estás echándole la culpa...- Lara se masajeó la barriga.-Candace llega hoy mismo a la ciudad.-

-¿Confirmado que va a ser niña?- preguntó Aly cambiando de tema.

-Por mi instinto de madre, sí.-

-Mamá...- sollozó Aly cansadamente.-La prima Candace no.-

-Oh, sí, la prima Candace sí.- rebatió Lara.-Ya sabes que ella os adora a ti y a tu hermana.-

-Sí, pero es muy... particular.-

-¿Qué más da? Es un encanto y éso es todo lo que importa.-

-¡Pero mamá, es demasiado extrovertida! Nunca sabe cuándo callarse.-

-¡Alyson, es tu prima, tenéis la misma sangre, y se va a venir aquí, punto!-

-Si yo quiero mucho a la prima Candace, pero esque ella es muy... Está muy-

-Sí.- Lara asintió con la cabeza.-Tu prima es una máquina de hablar y de hablar sin pensar, pero tiene un corazón de oro y siempre te ayudaba a estudiar cuándo érais pequeñas.-

Aly suspiró y subió a su cuarto. Necesitaba dormir un poco.

lunes, 16 de julio de 2012

36- Hagamos de Cupido

-Aly. Aly y Niall. Nially. Aliall. Se diga cómo se diga, suena genial.-

Aly estaba de pie frente al nuevo espejo de cuerpo entero de su habitación. Llevaba 10 minutos delante de él, poniendo caras cómicas, probándose distintos estilos de peinados, y mencionando su nombre junto con el de Niall, fusionando los dos nombres en apodos curiosos. Pocas horas antes se había ido del instituto tras decirle a Niall un enorme piropo, diciendo que él era su "ángel." Justo después se había ido a toda velocidad, dejando a Niall con una gigantesca sonrisa y las mejillas al rojo vivo.

La puerta del dormitorio de Aly se abrió chirriando.

-¿Qué tal tu nuevo espejo, hermana?- preguntó Cindy, cruzando los brazos sobre su camisa turquesa y con la cara de Perry el Ornitorrinco en la parte delantera.

-Guay, me encanta.- sonrió Aly.-Papá tuvo un detalle muy bonito al comprármelo y al ayudarme a subirlo a mi habitación...-

-Pues disfruta del espejo mientras puedas, mamá ha dicho que piensa llevárselo al cuarto de ella y de papá para ir viendo cómo le crece la barriga a medida que avanza el embarazo...-

-Pero, ¡si ésto lo puede ver mirando hacia abajo!-

-Ya, pero quiere verse la barriga desde todas las perspectivas.- zanjó Cindy saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de sí.

Aly exhaló un suave suspiro y luego abrió su mochila. Tenía varios deberes y quería empezar cuánto antes. Tras estrujarse el cerebro con las matemáticas y memorizar varias cosas con las ciencias sociales, cerró los libros, los cuadernos, y lo guardó todo de nuevo en la mochila. Justo entonces recibió un mensaje:


De: Louis. Para: Aly. Hora: 18:27
Mensaje: sesion alucinante d pelis d risa n casa d Harry. T vienes?


<<Oh god why.>>
Aly se desplomó sobre su mullida cama. Ver a Harry le provocaba vergüenza. Timidez, más bien. Cómo iba a pasarle cuándo viera a Liam. Aunque en su caso no era tan importante el asunto, ya que desde que Aly les había presentado a Melanie a los chicos, éste no había cesado de sonreír. Pero Harry... ¿cómo iba a reaccionar Aly al tenerlo delante? Le tenía muchísimo afecto, era su amigo, el que siempre hacía reír a todos los del grupo con sus bromas. Y romperle el corazón... Aly se odiaría a sí misma si lo hiciera. De pronto se acordó de lo sucedido el día anterior, cuándo Harumi y ella pillaron a Celine lanzándole varias miraditas a Harry en la cafetería. Aly esbozó una media sonrisa mientras se incorporaba en su cama.
<<Creo que cierta chica deberá hacer de Cupido.>> pensó, tecleando un mensaje para responder a Louis.

De: Aly. Para: Louis. Hora: 18:30
Mensaje: claro, en media hora stoy alli. t importa ke me traiga a Celine? sé que no la conocéis mucho, pero es muy maja.


De: Louis. Para: Aly. Hora: 18:31
Mensaje: por supuesto que no m importa, y seguro que a Harry tampoco XD t veo n un rato.


Acto seguido, Aly marcó el número de Celine.

-¿Sí?- su vocecita sonó a través de la otra línea.

-Ey, Celine, me voy a casa de unos colegas a ver pelis de risa. ¿Te apuntas?-

-Oh, me encantaría, Aly, pero...-

-¿Tienes planes?-

-No pero...-

-Entonces, ¡vente! No seas tímida.-

-Va...vale... En breve iré para tu casa.-

-Guay. Nos iremos juntas hacia allí.-

Minutos después las dos amigas caminaron por las calles de Nueva York hasta llegar a la mansión de la familia de Harry.

-¡Madre mía, qué casa más grande!- exclamó Celine achicando la boca. Aly al cogió de la muñeca.

-¡No tengas miedo!- exclamó corriendo hacia la puerta.

Abrió Louis, esbozando una sonrisa.

-¡Aly, has venido!- se metió dentro de la casa.-Pasad, pasad.-

-¿Qué, qué hace Louis aquí?- preguntó Celine, cada vez más inquieta.

-Náh, el que vive aquí es su mejor amigo.-

-¿Quién vive aquí?-

-Harry Styles. ¿No te lo había dicho antes?- preguntó Aly disimulando.-Oh, qué despistada soy.-

A la pobre Celine se le secó la boca y se le doblaron las piernas.

-¿Dónde está el baño?-

-Hay uno ahí mismo.- Aly señaló una puerta.-¿Por?-

-No, nada.- mintió Celine metiéndose en el baño. En realidad lo que necesitaba era asearse con una toallita, ya que un sudor frío le había cubierto el cuello y las axilas. ¡Estaba aterrorizada!

Aly se dirigió hacia el salón cuándo chocó con una chica. Era muy guapa, tenía los ojos verdes cómo la hierba y el pelo castaño rojizo, ondulado y por los hombros. Sus facciones se asemejaban muchísimo a las de Harry. Por un momento, Aly pensó que se había topado con Harry convertido en chica.

-¡Oh, lo siento!- se disculpó Aly, ya que había tirado unos papeles que la chica llevaba en las manos.

-No, no pasa nada.- repuso ella con una sonrisa radiante.-Suelo mirar hacia todos lados menos hacia adelante cuándo camino.-

-Me llamo Aly.- 

-Yo Gemma. Soy la hermana mayor de Harry.- dijo Gemma estrechando la mano que Aly le había tendido.

-Ah.- Aly asintió educadamente.-Te pareces muchísimo a él...- dijo mirando los bonitos ojos verdes de Gemma.

-Sí...- Gemma resopló.-Digamos que Harry es una versión masculina de mí. Por suerte, yo no soy tan bromista cómo él.-

Aly soltó una risita.

-Bueno, me piro, tenía que enviarle unos papeles a mi amiga Candace, vive en la otra punta del país, en California, y la conocí online, es más maja... Bueno, me enrollo cómo las persianas, dejo ya de hablar que te estaré aburriendo. ¡Chao!- Gemma salió de la casa con paso rápido, llevando los papeles en la mano. Aly se giró para mirar a Gemma y exclamó:

-¡Espera! ¿Has dicho Can...?-

La puerta de entrada se cerró, Gemma ya no estaba.

-¿...Dace?-

-¡Ey, Aly!- desde el salón asomó Harry.-Me alegro de verte.-

<<¡Aymaí!>> pensó Aly, poniéndose roja.<<Da igual, da igual, no será la Candace que yo creo que es. Ahora lo importante es...>>

-¿Estás bien?- Harry agitó una mano delante del rostro de Aly, riéndose.

-¡Sí!- exclamó Aly.-¡Tengoquehablarcontigo!- soltó sin respirar.

Cogió a Harry de la muñeca y lo llevó hacia la cocina. Harry abrió sus ojos verdes y asintió, dándole a entender a Aly que la escuchaba. Ésta se frotó la frente.

-¡Eres bobo, Harry! Zayn me lo ha contado todo. ¿Cómo se te ocurre enamorarte de mí?-

Harry se rió:

-¿Enamorarme? Antes que nada, éso no se puede elegir, y segundo, ¡no estaba enamorado de ti!-

-¿Ah, no?-

-No... Megustabasunpoquito.- masculló él con lengua de trapo.-Pero Zayn... Es cómo un amplificador. Le dije que me gustabas un poco y él ya fue en plan "¡BOMBAZO! ¡HARRY ESTÁ LOCO POR ALY!" cuándo no es así, sólo me gustabas un poco, nada más, pero Zayn "amplifica" lo que la gente le dice y lo exagera...-

-Mentira.-

-No lo hace siempre, pero en éste caso sí que lo hizo.-

Aly sintió una mezcla de alivio y pena.

-Liam me contó que también le gustabas a él.- susurró Harry.-Aunque ahora que ha conocido a Melanie, parece que todo éso quedó atrás. Pero yo, ¿a quién voy a conocer...?-

<<Pobre.>> 
Aly rodeó con el brazo los hombros de su amigo.

-Oye.- dijo.-Estoy seguro de que habrá muchas chicas a dos pasos de ti que se mueren por tus huesos.-

-No me digas.- Harry se colocó el flequillo engreídamente. 

Aly le correspondió con un puñetazo en el hombro.

-¡Creído!- exclamó, al estilo de los dibujos japoneses. Harry gimió y se frotó el brazo, mientras sonreía con el ceño fruncido.

-¡Niñata!- respondió, revolviendo el pelo rubio de Aly. Estuvieron varios segundos pegándose de broma hasta que exhausta, Aly exclamó:

-¡Vale, vale, vale! ¡Tregua! ¡Tregua!-

Harry dejó de propinarle bofetadas a Aly en los hombros. Aly se recolocó el flequillo y suspiró, sonriendo.

-Bueno...- dijo.-Entonces, ¿ya está? ¿No hay problema?-

-Hakuna matata.- repuso Harry.

Aly sonrió, radiante.

-¿Me concederías el honor de ser mi mejor amigo?- Aly le tendió una mano a Harry, cómo una dama que quisiera que un caballero le besara la mano.

-Te lo concedí desde que nos conocimos.- Harry cogió la mano de Aly, con aire caballeroso, y se inclinó para besarle la mano, pero pillándola desprevenida, le hizo una llave, rodeándole el cuello con el brazo, y le restregó el puño cerrado en la cabeza.

-¡Ah! ¡Para!- exclamó Aly entre risas, pegándole a Harry en las piernas.

Éste seguía restregando sus nudillos en la cabeza de Aly.

-¡Guaaaaaaaaa!- vociferó.-¡Peinado destrozado en tres...dos...uno...!-

Aly apartó a Harry de un empujón.

-¡Mira cómo me has dejado el pelo!- Aly se rió, con fingido enfado.-¡Idiota!-

-¡Niñata!-

Aún riéndose los dos, Aly abrazó a Harry, pegando su mejilla a la de él. En ése instante se abrió la puerta del otro baño y Aly dijo:

-Oh, es mi amiga, ya sale del baño.-

-Me voy para el salón. Hay que escoger una primera peli para ver.- puntualizó Harry saliendo de la cocina.

Aly fue hacia el baño, del que salía Celine.

-¿Te encuentras bien? Te veo muy roja...-

-¡Sí!- mintió Celine.-¡Es...toy...bien!-

-Tranquiiiiiiiiila.- dijo Aly con voz experta mientras rodeaba a su amiga con el brazo.-Tan sólo déjate llevar y disfruta de la tarde.-

Ambas entraron en el salón. Harry, sentado en el sofá de espaldas a ellas, apagaba la Wii mientras Zayn y Louis removían varias películas en DVD.

-Wolas.- saludó Aly.-Aquí estamos.-

-¡Hola, chicas!- se adelantó Zayn.-Me alegro de que hayáis venido. Aunque en cualquier caso debería alegrarse Harry, ya que es él el anfitrión...-

-Acabo de toparme con su hermana mayor, son clavaditos.- dijo Aly asombrada.

-Sí, Gemma y él son muy parecidos. Por cierto, ¿qué ha ocurrido? ¿Has hablado con Harry de... ése tema?-

-Sí, no te preocupes, Zayn.- sonrió Aly.-Acabo de hablar con él en la cocina y nos hemos dejado claro que nos adoramos, pero cómo buenos amigos.-

Zayn asintió satisfecho. Miró a Aly y luego a Celine. Sabía lo que Aly tramaba. Aly le dirigió una mirada divertida a Zayn, cómo diciendo "¿Qué?". Zayn se retiró y volvió a ordenar las películas con Louis, minutos después los dos fueron a la cocina para preparar muchas palomitas, Liam bajó del baño de arriba y también los ayudó a hacer boles y boles de palomitas.

Por su parte, Harry seguía saliendo del juego Wii Party al que jugaba y apagaba la Wii.

-Harry, quiero presentarte a Celine, una amiga.- dijo Aly en tono de presentadora de televisión mientras ella y Celine se acercaban a Harry.

-Ah, hola. Me suena su nombre de algunas clases.- masculló éste mirando la Wii.-¿Eres a la que secuestró Corinder?-

-Sí, es ella.- repuso Aly.-Cómo sabrás, todo el mundo pensó que Corinne la había asesinado, pero lo único que le hizo fue cortarle el pelo.-

-Ah, ¿esque llevaba el pelo largo?-

Aly y Celine se miraron.

-Harry, creo que deberías mirar a la cara a las personas cuándo les hablas...- comentó Aly.

-Sí, sí.- Harry se giró.

-Bueno, pues de nuevo, te presento a Celine.- dijo Aly.

-Ajá...- dijo Harry con gesto aburrido.

La pobre Celine tenía las mejillas al rojo vivo. Se iba a desmayar de un momento a otro.

-¿No le dices nada? ¿Ni un "encantado de conocerte", ni nada?- se indignó Aly. Se sentó frente a Harry y sentó junto a ella a Celine.-Mira que ojos más bonitos tiene Celine.-
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Harry se fijó en los enormes ojos azules de Celine y se echó hacia atrás, musitando:

-Ay...-

-¿Qué ocurre?- preguntó Aly.

-¡Da miedo!-

-¡Harry!- exclamó Aly, enfadada.

-¡¿Qué?! ¡Es verdad...! ¡Da miedo! ¡En mi vida he visto unos ojos tan grandes...!-

-Harry, por favor, no exageres...- dijo Aly.

En ése instante salieron Liam y Louis de la cocina, cada uno con un bol de palomitas en las manos. Por último asomó Zayn, llevando cómo buenamente podía tres boles de palomitas llenos hasta rebosar. Iba dejando tras de sí un pequeño rastro de palomitas que iban cayendo de los boles.

-¡Niall!- vociferó Liam tomando asiento.-¡Vamos a empezar con las pelis!-

-¡Voy!- la voz de Niall sonó dos pisos más arriba.

-¿Qué hace?- preguntó Aly.

-Cambiarse de ropa.- dijo Louis.-Por el camino venía sonriendo cómo un bobo y estaba muy atontado, se cayó en un charco de barro y... éso. Me pregunto por qué estaría tan atontado, parecía muy feliz, la sonrisa no le cabía en la cara.-

<<Creo que sé el motivo.>> pensó Aly mientras sonreía, pensando en lo ocurrido con Niall en el instituto pocas horas atrás. Niall había leído las preciosas cosas que Aly escribía sobre él en su diario y luego mantuvieron una breve pero emotiva conversación. Normal que Niall hubiese estado en ése estado "atontado," cómo dijo Louis.

Niall bajó a la planta baja y tomó asiento junto a Liam.

-¿Listos para unas pelis de risa, chavales?- exclamó Harry pulsando un botón del mando.

Celine miraba a Harry con nerviosismo, todo y que entre ellos estaban sentados Aly y Louis. Aly miró a Celine.

-Tranqui.- le susurró.-Sólo disfruta de las pelis.-

Celine asintió nerviosa y miró hacia la pantalla del televisor, mientras Zayn le ofrecía con simpatía el bol de palomitas.

lunes, 9 de julio de 2012

35- El diario de Aly

Ése mismo día, a la hora del recreo, llegó un coche a Blue Moon High. Un coche que a Aly le sonaba de mucho.

<<Colette.>>

Aly salió del instituto y recibió a su amiga, que salía de su coche conducido por un chófer alto y de piel oscura. Colette llevaba entre sus brazos a la pequeña y preciosa Fluffy, su gatita blanca.

-¿Colette? ¿Qué haces aquí?- dijo Aly a modo de saludo.

-El director de éste instituto me ha ofrecido un puesto para dar clases exclusivas de Ciencias los jueves por la mañana. He venido a ver más concretamente la oferta y me he traído a Fluffy, no quiero dejarla a solas con Corinne en la casa... Bueno, a solas del todo no, están los chefs, los mayordomos, pero aún así prefiero tenerla conmigo.-

-¿Qué? Colette, ¿no lo sabes? ¡Tu hermana menor está en el instituto!-

-¿Cómo?-

Tras un árbol asomó Corinder, sin ser vista.

-No puedes estar aquí, y mucho menos conmigo.- susurró Aly en voz baja.-O Corinder podría descubrir... Ya sabes... Lo que hice en vuestra mansión.-

Aunque Aly hablaba en voz baja, el agudísimo oído de Corinder lo captó todo.

<<Así que fuiste tú quién cerró con llave el despacho de mi padre.>> pensó para sus adentros.

-No puede ser... ¿Y ahora qué hago?- preguntó Colette, acariciando la pequeña cabeza blanca de su gata.

-Mira, entra y ve con mucho cuidado. El instituto es enorme, tal vez no te cruces con tu hermana.- puntualizó Aly tras respirar hondo.

Colette asintió y entró en el establecimiento, seguida por Aly. Corinder se refugió lentamente tras el árbol, cómo un tiburón que se hunde en el agua después de haber vigilado a su presa.

Aly se disponía a entrar en el instituto detrás de Colette cuándo una voz familiar la llamó:

-¡Aly!-

La joven se giró.

-¿Mamá? ¿Qué haces aquí?-

-Ayer parecías muy decaída, hijita.- dijo Lara acercándose a su primogénita y acariciándole la melena.-Por ése motivo, tu hermana y yo te hemos comprado ¡ésto!- metió la mano en la bolsa de plástico blanco que llevaba y sacó un precioso diario rojo.

-¿Un diario?- preguntó Aly sosteniendo entre sus manos el bonito cuaderno.

-Así es.- asintió Lara.

-¿Qué voy a hacer con un diario, mamá?-

-No se trata de entretenimiento, se trata de psicología. Cuándo estés triste, o feliz, o cómo sea que estés, escribe tus pensamientos aquí. Los psicólogos dicen que ayuda.-

-Ehm... Ésto... Gracias, mamá.- sonrió Aly abrazando a su madre.

-Hasta luego, cariño.- pronunció Lara, con una voz cantarina que hacía juego con su camiseta negra. El color de la camisa hacía menos notable su pequeña pero vistosa barriga de embarazada.

Aly suspiró mientras miraba el diario.

-¿Qué diantres voy a hacer con ésto?- preguntó, mientras entraba en el instituto.

Llegó a la cafetería. Harumi y Celine no estaban en la mesa dónde se encontraban antes.

<<Otra entrevista a Celine sobre el secuestro.>> Pensó Aly, acertando. Se sentó en una mesa del fondo, pegada a la pared, y sin saber qué hacer, abrió el diario y sacó su boli, poniéndose a escribir.

"Primera frase con la que estreno mi nuevo diario. Mi vida no es del todo normal, que digamos..."

Aly liberó su mente y escribió frases, y frases, y frases en su diario. Una larga descripción de sus pensamientos actuales que fueron interrumpidos por el timbre que indicaba el final del descanso. Aly revisó lo que había escrito en el diario antes de salir de la cafetería. Sí, por fin había liberado sus pensamientos.

~~~

Pocas horas después, en el segundo recreo, Aly se dirigió a uno de los pasillos con Harumi. El pasillo estaba vacío: todos se encontraban en el patio.

-Harumi, tengo tantas cosas que contarte...-

-¿Cómo qué?-

En ésos momentos sonó la voz de Colette por una esquina.

-¡Aly!-

-¿Colette?-

Colette se acercó a las dos amigas, con Fluffy en brazos, cómo no.

-Es mi hermana, ¡creo que me ha visto!-

-¿Cómo?-

-¡Sí! Me ha dirigido una mirada asesina... ¡Creo que sabe lo que hemos estado tramando!-

-No, no puede ser, ella no puede saber nada... ¿Cómo se puede haber enterado?-

-¡Igual te escuchó decírmelo antes, en la calle!-

-¡Pero si no podía hablar más bajo de lo que hablé!-

Por la misma esquina de la que salió Colette, apareció Corinder.

-Oh no...- murmuró Aly, mientras Harumi se ocultaba detrás de ella.

-¡Corinne!- exclamó Colette, temerosa por si a su gata le ocurría algo.

-Exacto, antes os oí hablar...- repuso Corinder con una expresión impasible.-Te dije que no se lo dijeras a nadie, hermanita. ¿Así es cómo vas por la vida? ¿Traicionando a tu hermana menor?-

-Corinder, yo, yo, yo no quería...-

-Te avisé de que envenenaría a Fluffy si decías una palabra del tema a alguien, ¿y tú me hiciste caso?-

Aterrorizada ante la sola idea de perder a su gata, Colette echó a correr, con Fluffy en brazos. Sabía que nada ni nadie podría detener a Corinder. Ni siquiera ella, su hermana mayor.

Harumi retrocedió un par de pasos y Aly clavó sus ojos en los de Corinder.

-¡Has hecho mucho daño a gente inocente, y no permitiré que éso se repita!-

-¡Ja! Cómo si tú me fueras a detener. No eres más que una piedra en el camino. Lo fuiste cuándo Niall se enamoró de ti y ahora quieres volver a serlo. Pero a las piedras las aparto yo de una patada.- dijo Corinne disponiéndose a seguir a su hermana.

Aly se interpuso en su camino.

-¡Vete de mi vista! No te atrevas a volver a acosar a tu hermana, ni a Celine, ni a Niall, ni a mí, ¡ni a nadie! Tu juego ha terminado. Tus padres se enterarán de lo ocurrido. Será tu fin. No podrás ganar.-

-¡Échate a un lado!- dijo Corinder, escrutándola con la mirada.

-Ni lo sueñes.-

-Hum...- Corinne alzó la vista.-Reconozco que eres valiente. Pero si no te apartas del camino, deberé apartarte yo.-

Le dió un empujón a Aly y ésta fue a caer al suelo, pero Harumi la sujetó, mientras Corinder echaba a correr.

-¡Detente! ¡Cuánto más procures salirte con la tuya, mayor será tu condena!- vociferó Aly corriendo tras ella, seguida por Harumi.

Mientras tanto, Colette, con Fluffy en brazos, se dirigió hacia la zona del laboratorio, del que salía el Sr. del Río. Se cruzó con Colette.

-Está prohibido correr en los...- dijo con su habitual expresión seria y aburrida, con los párpados medio caídos. Se calló al ver que Colette lo ignoraba.

Segundos después, ante él pasó Corinne, también corriendo.

-Está prohibido correr en los pasillos...- puntualizó el Sr. del Río.

-¡Aparta!-

-Es obligatorio pedir paso educadamente...-

Corinder le propinó una patada al Sr. del Río en sus partes nobles.

-¡¿Así?!- preguntó, antes de echar a correr de nuevo.

El Sr. del Río se agarró el lugar afectado y por primera vez en su vida, se deshizo de su expresión impasible y seria para fruncir una mueca de dolor y gritar a pleno pulmón:

-¡Aaaay! ¡Mi órgano reproductor...! ¡Me lo ha roto! ¡Qué dolor! ¡Me muero...!-

Aly y Harumi pasaron corriendo a toda prisa. El Sr. del Río agarró a Harumi por la muñeca.

-¡Señorita Yuriko, la señorita von Connor me ha dado un puntapie en... en...! ¡Bueno! ¡En mi parte delicada...! El dolor es...-

-¿Una patada? ¿En sus partes? ¡Corra al médico, profesor! ¡Yo no seré quién revise la herida!- dijo Harumi en tono acelerado antes de echar a correr de nuevo.

Colette entró por una de las tres puertas que daban acceso al laboratorio. Intentó abrir la otra puerta más cercana, pero estaba cerrada. Quiso correr hacia la otra, pero Corinder gritó.

-¡Alto, hermana!-

Paralizada por el miedo, Colette se detuvo y miró a su hermana menor.

-¡Te avisé! ¡Te avisé de que no soltaras prenda! Y tú no me hiciste caso...- dijo Corinne.

Entonces entraron Aly y Harumi.

-¡Corinne! ¡Ni se te ocurra!- vociferó Aly.

Atemorizada, Fluffy se revolvió en los brazos de Colette.

-No te preocupes bola de pelo, pronto acabaré con tu angustia.- masculló Corinder.

-¡Corinne, no, por favor! ¡Sólo tiene dos meses y medio, no puedes envenenarla!- exclamaba Colette con los ojos llorosos y abrazando fuertemente a su gata.

Fluffy, angustiada, dió un brinco escapando de los brazos de Colette, disponiéndose a huir. Pero Corinder se puso ante ella. En ése instante, entraron Valery y Brianna por la puerta por la que Colette había tratado de escapar. Estaba cerrada desde fuera y desde fuera se podía abrir.

-¡Fluffy, vuelve!- exclamó Colette.

-Sí... Ven con la tía Corinne, tengo un veneno rico rico...- dijo Corinder aguardando a que Fluffy llegara hasta la zona dónde se encontraba ella y sacaba del bolsillo de su pantalón un pequeño frasco repleto de un líquido transparente.

-¡No!- gritó Colette.

Aly y Harumi estaban en la entrada del laboratorio, y varios metros las separaban de Corinder. ¡No podrían sujetarla a tiempo! Fluffy se dirigía hacia la salida a toda velocidad, la salida frente a la cuál Corinne la esperaba con el frasquito de veneno en la mano.

-¿Veneno?- masculló Brianna contemplando la escena desde la puerta abierta cercana a Corinne.

-¡Oh, no, de éso nada!- vociferó Valery. Dió un salto hacia delante, y justo cuándo Corinder iba a agarrar a la gata del cuello, notó que alguien saltaba junto a ella a ras del suelo y le agarraba las piernas, haciéndola caer. Ésa era Valery.

-¡Agh!- gimió Corinder al caer al suelo.

El frasquito de veneno transparente se estrelló contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos centelleantes de cristal. El veneno incoloro formó un pequeño charco. Fluffy se acercó a él olfateando con curiosidad, y, creyendo que era agua, se dispuso a beber cuándo Aly la agarró y la acomodó entre sus brazos.

-Fluffy no bebas éso.- dijo Aly, acariciando la cabeza de la gata, ahora acurrucada entre sus brazos.

Corinder sacudió la cabeza para volver en sí. Vió a Valery en el suelo, agarrando sus piernas.

-¡Maldita! ¡¿Y tú quién eres?!- preguntó tratando de dar patadas en el aire, pero Valery tenía sus piernas fuertemente agarradas.

-Soy la que no permitirá que ningún animal sea maltratado o envenenado.- respondió ésta en tono obvio.

-¡Bien hecho, Val!- dijo Brianna acercándose a ambas y ayudando a Valery a que Corinder quedara inmovilizada.

-¡Fluffy!- exclamó Colette.

Aly le entregó la gata a Colette.

-He podido evitar que beba del charquito de veneno.- repuso Aly con una sonrisa.-Está totalmente a salvo.-

-¿Qué ha sido ése estruendo?- exclamó el profesor Daren entrando en la estancia. Era un joven y fuerte profesor-policía que impartía a los alumnos clases extraescolares de conducción y seguridad.

-¿Qué? Oh, nada... Sólo hemos evitado un asesinato animal.- dijo Brianna con su tono de voz irritante.

-Cuéntenme los hechos.- dijo el profesor agente mientras sacaba una libreta y un lápiz.

Harumi le relató lo sucedido en los últimos minutos mientras Brianna y Valery ataban con una cuerda las manos de Corinder y la ayudaron a ponerse en pie. Minutos después, Colette y Aly le explicaron al profesor y policía Daren lo que tramaba Corinder respecto a la empresa, que se hizo pasar por su padre para comprarla online, y el plan que tramaron las dos para renunciar a la empresa.

-Ya veo...- Daren guardó la libreta y cogió a Corinne del hombro. Ésta quiso abofetearle pero debido a que Brianna y Valery le habían atado las manos tras la espalda, le resultó imposible.-Para el señor y la señora von Connor será una desagradable sorpresa saber lo ocurrido, ya que me han informado de que volverán hoy mismo de Croacia. Señorita Corinder, me acompañará al coche policial, mis compañeros la llevarán a la agencia y aguardará allí hasta que lleguen sus padres.-

Corinder agachó la cabeza, llena de ira, sabiendo que había perdido. Ella salió del laboratorio, empujada por el agente Daren.

Colette suspiró tranquila, acariciando dulcemente a Fluffy.

-Gracias. Muchísimas gracias.- dijo dirigiéndose a Valery y Aly.

-Vete a descansar.- dijo Aly rodeándola con el brazo.-Ya mirarás la oferta de trabajo otro día. Ahora mismo Fluffy y tú necesitáis recuperaros del susto.-

Colette asintió y salió de allí, con Fluffy en brazos.
Aly miró a Valery, cohibida.

-Gracias por ayudarnos a evitar que Corinne se saliera con la suya...- empezó a decir.

Valery la interrumpió:

-¡Oye, no te hagas ideas precipitadas! Que no soporte el maltrato animal no significa que ni tú ni ésa Colette me caigáis bien.- dijo antes de irse de allí con Brianna.

Aly suspiró.

<<¿Por qué son tan estúpidas, sabiendo ellas mismas, que en el fondo son grandes personas?>> se preguntó. En fin, cosas de la vida, se dijo.

Harumi y ella salieron del laboratorio. Había sonado el timbre y era hora de volver a clase.

~~~

Mientras tanto, en otra zona del instituto, un rubio de ojos azules recorría los pasillos vacíos. Aquél día no le apetecía mucho estar en clase. Y al ser miembro de One Direction, dictadores del instituto, tenía derecho a saltarse la clase si le apetecía. De pronto, vió una taquilla cuya puerta no estaba cerrada del todo. Una pequeña rendija indicaba que la puerta estaba abierta.

<<¿Es la taquilla de Aly?>> preguntó.

Se acercó a la taquilla para cerrarla, cuándo vió que de la rendija sobresalía algo, algo de cartón rojo.

-¿Qué es ésto?-

Sacó el objeto de la taquilla. Parecía un cuaderno pequeño. ¿Era un diario?
Curioso, Niall abrió el cuaderno e, inconscientemente, empezó a leer.

"Primera frase con la que estreno mi nuevo diario. Mi vida no es del todo normal, que digamos... Estudio en un instituto dirigido por cinco celebridades mundialmente conocidas, pero lo más fuerte de todo, esque soy amiga de ellos, cinco chicos adorables y de gran corazón que se fijaron en mí por... Por motivos que escribiré más adelante. Digamos que mi mal carácter les impresionó. Y no sé por qué, pero he acabado siendo amiga de ellos, y desde entonces, me han pasado mil cosas... He viajado a Alaska. He acudido a un preestreno, conociendo en persona a Johnny Depp. He sido secuestrada. He sido infiltrada en misiones para que mi padre no perdiera su trabajo. Y sobretodo, he sentido que mi cerebro se enredaba, sintiéndome más confundida que cuándo me enteré de que Santa Claus no era real. Antes llevaba una vida normal y corriente: ahora estoy encasquetada en un viaje a Irlanda con ellos cinco. Y éso es sólo una de las innumerables cosas por las que he pasado desde que les conocí. Los pensamientos se atropellan en mi mente, cómo el tráfico de Nueva York a mediodía, estoy viviendo una vida que muchas desearían tener, y sin embargo, mis pensamientos me confunden...
Y hablando de pensamientos no deseados, hay uno del que no me libro ni queriendo. Él. Maldito bastardo. ¿Por qué tuviste que fijarte en mí? No, mejor, ¿por qué tuve que enamorarme de ti? Soy una idiota, voy y me enamoro de un bastardo famoso irlandés... Pero... Esque, es tan... perfecto. Bueno, no debo ser la única que piensa éso de él. Pero yo fui quién la cagó. Yo fui quién decidió hacerle caso cuándo él trataba de captar mi atención. Porque sé que es un tío increíble, por que sé que millones de chicas se cortarían un brazo con tal de estar con él, porque sé que le llueven las ofertas de amor por aquí y por allá, porque sé que no pegamos ni con cola... Por éso y mucho más, odio estar enamorada de él.
Porque ahora no puedo evitar sonreír cuándo pienso en su rostro, cuándo hace tonterías, cuándo me mira a los ojos... Ya no aguanto su mirada ni cinco segundos, me derrito, me muero... Ésto es un puedo y no quiero. Espera, sí que quiero, pero no tengo agallas. Con tenerlo a mi lado, ya siento las típicas mariposas en el estómago. Cuándo le veo, ésa maldita cara grabada en mi mente 24 horas al día, cuándo veo su cara, no puedo evitar tener visiones, visiones de flores creciendo por aquí y por allá y de ángeles cantando melodías de amor. Por sus ojos, por su forma de ser, por su risa, por su todo muero un poco. Rozarle y sentir que el corazón me va a estallar. Porque mi corazón le debería pertenecer a mí familia, no a él. DEBERÍA. Mierda. No. No puedo estar enamorada de él. Cuándo me ayudó a superar el miedo al telesilla, cuándo me habló con ternura centenares de veces, cuándo me regaló su sudadera de Frankenstein, cuándo paseamos en la moto de su hermano por la playa, cuándo estudiaba a fondo cada palabra que salía de mis labios, cuándo se dejó apalear para evitar que me hicieran daño... Por éso y por miles de motivos más, siento que él ilumina mi mundo, que es el motivo por el que me siento viva constantemente. Maldito Don Perfecto. Siento que soy Alicia y me caigo por la madriguera del conejo. No quiero caer más hondo, no quiero hundirme más en los dos mares azules que tiene Niall por ojos. Pero por desgracia, ya lo he hecho. Estoy enamorada de él. Y no puedo decir más. Sólo que ésto es increíble."

Niall cerró el diario y sus ojos húmedos recayeron sobre la taquilla de Aly. Guardó el diario allí, la cerró bien, y luego se fue al exterior. Necesitaba aire fresco. Saber que había leído éso realmente. Aún no se lo acababa de creer.

~~~

Llegó la última hora. 
Aly se dirigió a su taquilla y recogió los libros que necesitaría para el próximo día y su diario. Lo abrió y revisó todo lo que había escrito en él. Se sorprendió ante lo mucho que ella misma podía enrollarse al escribir. En el exterior del instituto, cierto irlandés estaba con la espalda apoyada en una columna, lanzando piedras que rebotaban contra una farola que había enfrente. Al ver salir a Aly, él lanzó un comentario al viento que cortó la lectura de Aly.

-Veo que el amor te da el don de la palabra.-

Aly se quedó de piedra. Girándose, escrutó los ojos azul celeste de Niall y luego su rostro, ése rostro que, cómo ella decía en su diario, estaba grabado en su mente las 24 horas del día.

-No...- dijo Aly con voz cortante.

-Síp.-

-Niall, no.-

-Yap.-

-¡No!-

-¡¡¡Que sí!!!-

Aly se frotó la frente, suspirando. Interrumpió su calma con un fuerte grito.

-¡¿Estás loco?!-

-¡No!-

-¡Fisgonear en el diario de otras personas! ¡¿Cómo diantres conseguiste abrir mi taquilla, bastardo?!-

-¡Estaba abierta! ¡No la cerraste bien!-

Aly se quedó callada por un momento.

<<Mierda. Tengo un don para cagarla... Mi taquilla me odia. ¡Maldita taquilla!>> pensó.

-Aún así... ¡No tenías por qué leer mi diario!-

-¡Soy curioso, lo sabes!-

-¡Pero yo no sabía que ibas a encontrar mi diario!-

-Aly, ¿por qué te niegas a aceptar la realidad, tus sentimientos, cuándo en tu diario escribes cosas preciosas sobre mí y luego en persona... Te niegas a aceptar lo que sientes?- dijo él con voz suave. 

La pregunta formulada por Niall pilló a Aly totalmente desprevenida. Ésta abrió los ojos, confusa. Había sido una buena pregunta, la verdad. Pero Aly no sabía que contestar, no sabía qué pensar. Miró a Niall sin saber qué decir, mientras éste seguía cabizbajo, temiendo que sus miradas se cruzasen, pese a que un par de metros les separaban.
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La mirada de Aly no se apartaba de Niall, y la mirada de Niall no se apartaba del suelo. Podrían estar así horas, en silencio, un silencio cargado de tensión y de angustia por amor. Aly respiró profundamente. Por una vez en su vida quería darle a Niall una respuesta coherente. Pero no la encontraba. Aly se confundía a sí misma. Sus pensamientos eran todo un misterio. Ni siquiera ella llegaba a entenderse a sí misma.

-Porque soy idiota.-

Niall levantó la cabeza, con la boca entreabierta. No era la primera vez que Aly se tragaba su orgullo respecto a sus sentimientos hacia Niall. Pero sí era la primera vez que Niall la veía hacerlo.

-¿Idiota?-

Aly asintió con la cabeza.

-Aly, no eres idio...-

-¡Sí, soy una idiota!- dijo Aly con voz segura.-Tan idiota... Que he tardado en darme cuenta de lo idiota que soy. Para colmo.-

Niall esbozó una media sonrisa de lo más adorable. 

<<¿Será posible que me encante tanto?>> pensó el irlandés.

-No lo eres.- repuso.-Enamorarme de idiotas no me va mucho.-

Aly lo miró, ocultando a medias su mirada tras su sedoso flequillo rubio peinado hacia el lado.

-Aly... Quiero que sepas que cuándo leí tu diario... No podía creerme lo que leía. Aquéllo parecía escrito por otra Aly, no por ti. Me sorprendió ver lo sincera que puedes llegar a ser, aunque sea con papel y boli. Me sentí el chico más feliz del mundo al leer lo que pensabas de mí. Saber que yo soy el motivo de que te sientas viva... Es lo mejor que puedo saber. No es un secreto para nadie saber que yo estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de que tú estés bien. Te lo demostré cuándo los hombres de Corinder me machacaron delante de ti, y volvería a dejar que me pegaran una paliza con tal de que tú estuvieras bien... Pero tú... Siempre has sido tan peculiar... Nunca me quedó claro lo que sentías por mí, hasta que hoy he leído lo que has escrito en su diario... Y lo cierto esque me he sorprendido.-

Aly respiró hondo y luego dejó escapar un breve suspiro.

-¿Cómo es Irlanda? ¿Es guay?- su pregunta no venía al caso, pero Niall la respondió:

-Ehm... Sí, supongo que sí, no he estado en toda Irlanda pero me imagino que, igual que la ciudad dónde yo nací, el resto del país también será bonito... ¿Por qué?-

-Por que quiero conocer el cielo del que cayó mi ángel.- repuso ella con una sonrisa.