miércoles, 28 de marzo de 2012

7- Lluvia de pensamientos

Aly estaba tumbada sobe la cama de su habitación. Boca arriba. Mirando al techo. Estaba agotada. Había caminado desde casa de Niall hasta su casa, y la trayectoria había sido muy larga. Giró la cabeza hacia la ventana y vio que estaba empezando a llover. Aly se giró en la cama. Había sido el lunes más loco de su vida: había ido a un Starbucks con tres chicos de One Directio, había visitado la casa de Niall Horan, y luego había hablado con él. ¿Qué clase de lunes es ése? Uno normal, seguro que no.
Aly se quitó los zapatos y volvió a tumbarse en la cama. Se giró, poniéndose de lado, y entonces, sin arroparse ni cambiarse de ropa, durmió un rato.

~~~


Media hora después, Aly se despertó al escuchar sonar su móvil.

Party Rock is in the hooouse toniiight... Everybody's just have a good tiiiiiiiime...

Aly, incorporándose en la cama, agitó los tobillos durante unos segundos al ritmo de su tono de móvil, Party Rock. Luego, cogió el móvil y descolgó.

-¿Diga?-

-¿Aly? ¿Eres tú?-

Al otro lado del teléfono sonó la inconfundible voz de Melanie, la chica a la que Aly más admiraba. Aly abrió los ojos cómo platos al oír su voz.

-Melanie.- dijo, sorprendida.

-Sí, soy yo.- rió Melanie.

-¿Qué...qué pasa?-

-¿Recuerdas que vivo en París desde hace cuatro años?- 

-Sí...- dijo Aly.

-Quería decirte que dentro de una semana me volveré a Nueva York. No será permanentemente, pero estaré allí uno o dos meses. Puede que más.- le explicó Melanie.

-¿En serio?- exclamó Aly, presa de la alegría.

-Sí.- dijo Melanie, sonriente.

Melanie era modelo. Cuatro años atrás, se había mudado a Francia para llevar una vida de glamour y para poder formar parte de las revistas de moda más famosas. En París nació la moda, y Melanie, cómo modelo experta, vivía allí desde hacía cuatro años.

-¡Qué bien! ¡Y, y...! ¿Para cuándo dices que vienes?-

-Una semana.- repitió Melanie.

-¿Y, a qué se debe?-

-Tengo una sesión fotográfica de ropa inspirada en la estatua de la libertad.- respondió Melanie.-¡Y todos los encargados debemos estar en Nueva York durante mucho tiempo, ya que el nuevo número de la revista dónde saldrán las fotos también se producirá en Nueva York!-

-Genial, Melanie, estoy muy contenta.- sonrió Aly.

Era cierto. Estaba loca de alegría. ¡Melanie, su amiga, su ídola, la mujer a la que más admiraba...! ¡Iba a verla de nuevo, por fin, tras cuatro años...!

-Tengo que irme.- la voz de Melanie interrumpió los pensamientos de Aly.-Ahora mismo tengo otra sesión de fotos. ¡Te mandaré un mensaje en cuánto pueda! ¡Besos, guapa!-

-¡Adiós!- respondió Aly, justo a tiempo, pues Melanie ya había colgado.

Aly se echó en su cama y se colocó el móvil en el lugar de su corazón. Estaba muy contenta. Ya tenía una nota más que añadir sobre el extraño lunes que había tenido. Su lluvia de pensamientos no hacía más que continuar, mientras en el exterior, la lluvia también arreciaba. Decidió ver un poco la tele para relajarse.

Bajó al salón de su casa, agarró el mando, y encendió la tele.

-Vaya por dios.-

En la pantalla aparecieron cinco rostros que ella ya conocía.

-Están en todas partes.- fanfarroneó.

En la televisión, se estaba emitiendo el último concierto de One Direction. Aly escuchó durante unos segundos cómo cantaban "What makes you beautiful" y luego cambió de canal. Ya los había visto bastante aquél día. Y en persona, además. Lo único que quería en aquellos momentos, era relajarse.

miércoles, 14 de marzo de 2012

6- Hablando se entiende la gente

El trayecto en coche desde Starbucks hasta la casa de Niall se hizo interminablemente largo. La limusina cruzó las calles de Nueva York con suavidad y agilidad. Transcurrieron muchos minutos. La casa de Niall estaba bastante lejos del resto de la ciudad. Aly estuvo durante todo el viaje sin decir una palabra, mirando por la ventana y de brazos cruzados, mientras Louis, Zayn y Harry conversaban espontáneamente sobre sus próximos conciertos.
El conductor de la limusina frenó ante la bonita mansión de los Horan. Los tres chicos salieron del vehículo y Aly respiró profundamente antes de hacerlo. Luego, abrió la puerta y salió de la limusina.

-Bonita casa.- dijo mirando la enorme casa de Niall.

-Sí.- asintió Harry.-Le tengo envidia a Niall por ésto.-

-¡Pero si tu casa es más grande aún, chalado!- Zayn le dió una colleja a Harry en la nuca, mientras soltaba una carcajada fresca y leve.

-Entremos.- dijo Louis avanzando hacia la entrada.

Llamaron a la gran puerta de madera blanca. Un hombre mayor vestido elegantemente, el mayordomo, les abrió.

-Bienvenidos, señores.- dijo.

-Gracias Lawrence.- Harry puso el puño ante el mayordomo para que se lo chocase, pero éste le miraba con el rostro impasible y con las manos detrás de la espalda.

-Bah.- Harry hizo un gesto y entró.

Aly se quedó sin aliento al ver el enorme salón perfectamente decorado.
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-Vaya...- murmuró.

-Mola, ¿eh?- sonrió Zayn.

Aly admiraba con movimientos lentos y cuidadosos las decoraciones de la casa. Había copias de cuadros valiosísimos, cómo la Mona Lisa o el nacimiento de Afrodita. Todo resultaba muy inspirador y elegante.
Liam cruzó la cocina con una bolsa de patatillas en la mano.

-¡Eh, Liam!- lo llamó Harry.

Liam retrocedió sobre sus pasos, caminando hacia atrás. Sus mejillas estaban hinchadas; tenía la boca llena de patatillas. Miró a los recién llegados.

-Jola...- masculló, tratando de masticar las patatillas cómo buenamente podía.

-¿Dónde está Niall?- preguntó Louis.

Aly se ruborizó y bajó la cabeza hacia sus zapatillas. Su flequillo del color de la mantequilla le cubrió media cara. Liam se tragó las patatillas antes de responder.

-En su cuarto.- dijo, señalando hacia arriba. Y se dirigió hacia el salón aún con la bolsa de patatillas en la mano, dispuesto a sentarse un rato en el sofá de Niall para leer algún libro.
Zayn, Louis y Harry se giraron lentamente y a la vez para mirar a Aly.

-¿Qué?- respondió ésta en voz baja, sobresaltada.

-Ya has oído.- dijo Zayn entrecerrando sus ojos negros y esbozando una leve sonrisa.-Niall está en su habitación.-

Aly miró a los tres chicos, aún con media cara tapada por su cabello. Luego dirigió la mirada hacia la bonita y amplia escalera de mármol que subía hacia el segundo piso. Sin decir ni una palabra, se dirigió hacia ellas y empezó a subirlas con paso seguro. Cuándo llegó al segundo piso, Harry, Louis y Zayn se miraron, y, mientras se sonreían y asentían, dijeron al mismo tiempo:

-A cotillear.-

~~~

Aly se detuvo al llegar a la puerta de la habitación de Niall, ya que había escuchado algo. En efecto, del interior de la habitación llegaba un leve sonido de guitarra. Niall estaba tocando unas dulces notas con su guitarra, sentado en un espacio acolchado pegado a la ventana. Aly, desde el otro lado, pegó el oído a la puerta mientras asiaba el pomo: la música de la guitarra de Niall era dulce y podría amansar a mil fieras. Aly decidió no darle más vueltas al asunto y llamó a la puerta con los nudillos, golpeándola tres veces.

-Adelante.- dijo Niall sin apartar la vista de su guitarra.

Aly abrió la puerta. Entró con paso firme, cerrándola con el brazo, y alzó la barbilla, aunque con su corazón estaba latiendo a mil pulsaciones por minuto. Al verla, Niall se levantó de sopetón, ignorando por completo su guitarra.

-Vengo a hablar contigo.- dijo Aly, manteniéndose a unos tres metros de distancia de Niall. La habitación era enorme y Aly se sintió un poco... pequeña, ya que la habitación que ella tenía era bastante enana.

Niall se rascó la nuca con nerviosismo y miró al suelo. No estaba dispuesto a hablar. Sólo quería ser tragado por la tierra.

-Sé que el otro día te tiré una Coca-Cola a la cara.- dijo Aly mientras metía sus manos en los bolsillos de su chaqueta.-Y antes que nada, quiero que sepas que NO me arrepiento.-

Niall la miró con indiferencia, pero a la vez con odio y... con algo de atracción, todo hay que decirlo. En respuesta, Aly lo miró con dureza, entrecerrando los ojos.

-Pero de todos modos...- dirigió la vista hacia otro lado, hacia la ventana que había detrás de Niall.-Quería... pedirte disculpas.- Volvió a mirar a Niall a la cara.

Éste se ruborizó un poco, tan poco que Aly no lo notó. Bajó la vista y Aly prosiguió:

-Creo que... me pasé. Me sentí impotente al ver la actitud que tenías, y actué instintivamente.-

Hizo el gesto de apartar algo con una de sus manos, antes de volver a metérsela en el bolsillo, y luego dijo.

-Y éso es todo.-

Se giró, y cuándo había dado ya séis pasos hacia la puerta cerrada, sonó la voz de Niall:

-Espera.-

Aly se detuvo de golpe. Se quedó quieta. No se movió. No se giró. No respiró.

-Yo también te pido disculpas.-

Ésta vez, Aly se giró.

-¿Qué?-

-Te quiero pedir perdón...- prosiguió Niall.-Por la manera de comportarme que tuve.-

Transcurrieron unos segundos de silencio.

-Yo no soy así.-siguió Niall.-Es simplemente que... cuándo me pongo muy nervioso... me vuelvo algo creído.- avanzó con andares vacilantes unos pocos pasos, hasta estar sólo a un metro de distancia de Aly.-Pero ésa no es mi manera de ser.-

Aly entendió las últimas palabras de Niall justo a tiempo, porque empezaba a perderse en los dos zafiros que Niall tenía por ojos. No quería hacerlo. ¡Debía volver en sí, maldita sea...! Pero no pudo evitarlo, los ojos de Niall eran los más perfectos que había visto en su vida.

Tanto Niall cómo Aly se sintieron mucho menos tensos. Las comisuras de los labios de Aly se elevaron una pizca, cómo si fuese a sonreír, pero no lo hizo. Todo se quedó en una sonrisa pequeña, de ésas que sólo se ven si miras muy de cerca.

-Está bien.- dijo Aly con voz suave, diríase que dulce.-Adiós...-

-Adiós...- Niall se rascó la nuca de nuevo y volvió a sentarse cogiendo su guitarra, pero sin apartar la mirada de Aly.

Aly fue a abrir la puerta, y cuándo lo hizo...

-¡Aaaah!- gritaron Zayn, Louis y Harry mientras se caían al suelo. Habían tenido el oído pegado a la puerta todo el rato y por éso, cuándo Aly abrió la puerta, se cayeron al suelo torpemente.

-¡¿Qué hacéis...?!- exclamó Aly. No sabía si reír o si enfadarse.

Por otra zona del pasillo asomó Liam con un libro en la mano.

-Si éstos tres no cotillean, no son felices.- dijo sonriendo.

Niall se acercó a Aly y se agachó para ayudar a sus tres amigos a levantarse. Aly y Liam hicieron lo mismo.

-Bueno, yo me voy ya.- dijo Aly, mientras los esquivaba a todos.

-¿Te llevamos en la limusina?- sugirió Harry.

-No, gracias.- respondió Aly, ya marchándose.

Sabía que tardaría un rato en llegar a su casa por la larga distancia, pero decidió no causarle más problemas a los chicos. Así que salió de la mansión y caminó a su casa, alegre pero a la vez seria, pensando en cómo se había podido perder en los ojos de Niall, y en cómo había estado a punto de reírse a causa de los otros tres cotillas. Aly era muy risueña, pero lo que nunca se esperaba, era que ésos cinco chicos le sacasen una sonrisa. Y sin darse cuenta, sonrió mientras lo recordaba, caminando por las larguísimas y eternas calles de Nueva York.

lunes, 5 de marzo de 2012

5- El Bar Starbucks

Pasó el resto del día. A las cinco menos cinco de la tarde, Aly se presentó en Central Park. Apoyó su espalda en un árbol y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón. Suspiró y cerró los ojos, mientras echaba la cabeza hacia atrás, apoyándola también en el tronco del árbol.

<<Tranquila.>> pensó. <<No seas tonta, Aly. Relááájate...>>

Luego suspiró, diciendo en voz alta:

-Relájate...-

Abrió los ojos y miró a todos los lados. Miles de personas circulaban por el precioso parque, hablando o paseando perros, todo el mundo pendiente de sus asuntos. Aly no solía llamar la atención. De vez en cuándo algunas personas la miraban de reojo y pensaban: "Joder, qué guapa," pero nada más. Allí estaba, apoyada en un árbol, con una camiseta blanca, una chaqueta vaquera, pantalones vaqueros y tacones blancos. Llevaba la melena suelta y su largo flequillo estaba recogido hacia un lado con una horquilla en forma de rosa negra.

<<¿Cuándo llegarán ésos panolis?>>

Aly se arremangó la manga derecha de la chaqueta y miró el reloj de plata que llevaba. Ya eran las cinco en punto. Volvió a mirar alrededor por si Louis, Zayn y Harry habían llegado ya. Dijeron "a las cinco en punto."
Entonces, de repente, por la carretera apareció una enorme limusina negra, con las ruedas y los faros brillantes.
 La limusina se detuvo ante la zona del parque en la cuál estaba Aly apoyada en un árbol. Una de las negras ventanillas se bajó y apareció el rostro de Harry, que llevaba unas gafas de sol. Harry se bajó las gafas con la mano y dirigió una mirada picarona a Aly, que estaba perpleja. 

-¿Subes?-

-¿Pero qué...?- Aly se apartó del árbol y parpadeó varias veces para asegurarse de que no alucinaba, mientras se acercaba lentamente a la limusina.-¿Qué es ésto?-

-Una limusina.- sonrió Harry, mientras se quitaba las gafas de sol del todo.

-¡Ya lo sé!- dijo Aly en tono evidente, abriendo mucho los ojos.-¿Pero no podríais haber venido caminando?-

-Hum... Nos daba pereza.- masculló Harry.

De detrás de él asomó la cabeza de Zayn.

-¿Subes o no?-

-Em... Sí, sí.- Aly miró hacia todas las direcciones con nerviosismo, y luego abrió una de las puertas de la limusina y entró, sentándose al lado de Louis.

<<Qué pasada...>> pensó. <<Nunca he montado en limusina.>>

-Ryan, ya puedes seguir.- le dijo Harry al conductor.

La limusina avanzó.

-¿Te hace una Coca-Cola?- Louis le tendió una botella de Coca-Cola a Aly.

Zayn y Harry estallaron en carcajadas.

-¿Qué pasa?- les preguntó Louis.

-Tío.- Harry sacudió la cabeza.

Aly se encontraba de mal humor. Miró a Zayn y a Harry, que estaban sentados delante de ella y de Louis.

-Desde que le tiraste la Coca-Cola a Niall.- dijo Zayn.-Ésa bebida tiene una especie de... simbología, para nosotros.-

Harry soltó una risita.

-Se lo tenía bien merecido.- dijo Aly, sin mostrar ninguna expresión y con la mirada bajada. Parecía un robot.

-Sí... La verdad esque sí.- asintió Zayn, sonriente.-Aquél día estaba muy raro.-

-Entonces, ¿quieres o no quieres Coca-Cola?- dijo Louis, volviendo a mirar a Aly mientras le tendía la botellita de cristal de Coca-Cola.

-No.-

-Vale, pues para mí.- Louis abrió la botella y le dio un trago a la Coca-Cola.

-Bueno, y ¿adónde vamos?- dijo Harry, procurando cambiar de tema.-¿Te apetece ir a algún lugar guay, Aly? Conocemos un local que es la caña...-

-¡Séééh!- asintió Louis, señalando a Harry mientras sonreía.

-No.- dijo Aly.-Prefiero que vayamos a algún lugar sencillo.-

Los tres la miraron sin parpadear.

-¡Dijisteis que yo podría elegir!-

-Es verdad, lo dijimos.- asintió Zayn, mirando a Harry.

-Bueno pues, adónde usted quiera ir, allí iremos, señorita.- dijo Louis cortésmente.

Aly pensó un momento, y luego dijo:

-¿Conóceis el Bar Starbucks?-

-Humm... No, nunca hemos estado allí.- respondió Harry.

-Vayamos allí.- dijo Aly.-Podremos tomar lo que queramos.-

Louis, Zayn y Harry se miraron y se encogieron de hombros mientras asentían.

-Vale.- dijo Zayn.-¡Ryan, al Bar Starbucks!-

~~~

Aly, sentada en un sillón pegado a la ventana, bebía con aire tenso un café de Starbucks, envasado en un vaso de cartón, cubierto por un plástico en el que había un agujero, atravesado por una pajita. Su café llevaba nata y sirope de chocolate por la superfície, cosa que a Aly le encantaba, pero Aly seguía muy tensa, bebiendo café con la pajita, mirando con desconfianza a los tres chicos de One Direction. Éstos estaban sentados a su alrededor en la mesa, mirándola con curiosidad.
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-¿Qué?-

-Nada.- dijeron los tres a la vez, rascándose la nuca al mismo tiempo y apartando la vista.

Aly volvió a llevarse la pajita a la boca, sin dejar de mirar a los tres chicos. 
Vaya cosa más extraña. Antes, en el instituto, habían hablado con más o menos, algo de fluidez, y ahora reinaba la tensión. Tal vez era porque ahora, Harumi no estaba con ella. Cuándo estaba con Harumi, Aly se sentía más tranquila. Ésa era una de las muchas razones de su amistad con Harumi.

-Y, bueno.- Louis miró a Harry y a Zayn.-¿Cuándo haremos la próxima gira?-

<<Genial. Ahora estoy de florero.>> pensó Aly. Pero luego reflexionó: <<Bueno, no me extraña, ya que están intentando ser simpáticos, y yo me muestro muy... distante.>>

Antes de que Harry o Zayn le respondiesen a Louis, Aly apartó su boca de la pajita y preguntó:

-¿Dónde están?-

Los tres miraron a Aly.

-¿Quiénes?- preguntó Zayn.

-Liam y... Niall.- dijo Aly, y entornó los labios alrededor de la pajita, aunque sin beber.

-Ah... ellos.- dijo Zayn.

-Se han quedado en casa de Niall, ensayando...- dijo Harry.-Creo.-

-Liam estará ensayando.- corrigió Louis, con un punto de volumen en la palabra "Liam."-Niall seguramente estará haciendo otras cosas...-

Aly le miró y entornó los ojos. Louis prosiguió:

-Lleva varios días sin salir. Desde que le tiraste la Coca-Cola.-

Aly rió.

-¿Por qué? ¿Le da vergüenza... volver a aparecer en público, por el simple hecho de que una Don Nadie le ha tirado una Coca-Cola a la cara?-

-Esque para Niall, tú no eres una Don Nadie.- dijo Harry, muy serio.

Aly se contuvo la respiración.

-Nos ha dicho varias veces...- dijo Zayn.-Que le llamas mucho la atención.-

-Pfff... Hombre, cómo no. Le tiré una Coca-Cola a la cara.- dijo Aly.

-No en ése sentido.- se rió Louis.

Aly, muy seria, volvió a sorber por la pajita de su café.
Se sentía contrariada: no estaba arrepentida de lo que le hizo a Niall, pero aún así, sentía que debía hacer algo para complacer a sus nuevos (o posibles) amigos.

-Creo que...- dijo al fin.-Tendría que hablar con él.-

Harry:

-¿Eh?-

-Con Niall. Debería hablar con Niall.- dijo Aly dejando su café, ya vacío, sobre la mesa, y levantándose mientras cogía su bolso. 

-¿Para qué?- preguntó Louis.

-Aunque no me arrepiento de lo que hice...- Aly bajó la vista.-Creo que debería pedirle perdón. Me pasé. Aunque no me arrepiento, que quede claro.-

Zayn, Harry y Louis intercambiaron una mirada fugaz.

-De... de acuerdo.- dijo Zayn, mirando extrañado a Aly.

-Ahora pagamos la cuenta y te llevamos a su casa.- dijo Louis.-¡Camarero!-

Aly se quedó de pie mientras los otros tres se encargaban de llamar al camarero. Sus ojos azules apuntaban hacia abajo. Estaba muy nerviosa. No sabía si estaba haciendo lo correcto, pero sentía que debía hacer algo. Le temblaban las rodillas. Se sentía confundida y dudosa. ¿Qué debía hacer...? Iba a ver a Niall, y cuándo estuviera ante él, no sabría muy bien qué decir.