martes, 25 de diciembre de 2012

58- Una Navidad inolvidable

Llegó el domingo. Harry caminaba tranquilamente por las calles, con chaqueta de manga larga y las manos embutidas en los bolsillos de sus pantalones vaqueros. Algunas fans locas gritaban al verle y éste les guiñaba un ojo en respuesta. Claro que las calles estaban abarrotadas de gente, y lo bueno era que Harry pasaba desapercibido entre tanto movimiento. El atractivo cantante chocó con alguien.

-Au.- masculló, frotándose los rizos castaños y mirando al frente. Y cuál fue su sorpresa al encontrarse con la propia Celine.-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhh!!!- chilló.

-Hola Harry.- saludó ella con voz neutra y suave.

-¡Atrás, criatura del demonio!- exclamó Harry, haciendo una cruz con los dedos índice de sus dos manos y retrocediendo un par de pasos.

-¿Qué?- Celine parpadeó sus grandes ojos azules, confundida.

-¡No-no te hagas la inocente! ¡El otro día me apaleaste en la cafetería mientras hablabas de... hijos y no sé qué más!-

-Pero...- Celine lo interrumpió, perpleja.-Harry, yo nunca te haría...-

-¡Mientes!- gritó el chico, notablemente asustado.-¡Están los chicos, Aly y Harumi de testigos!-

-Harry...-

-¡No me hables! ¡Me-me obligaste a comerme un pastel de chocolate que me habías hecho!- exclamó él, nervioso.

-¡Pero si yo no sé cocinar!- intervino Celine.

Harry carraspeó y bajó lentamente la cruz que había formado con los dedos. Aún estaba bastante asustado y agitado.

-¡Ante la clara vista de: Louis Tomlinson, Niall Horan, Zayn Malik, Alyson Willson, Liam Payne y Harumi Yuriko, me arreaste el palizón de mi vida, me estrangulaste con horribles abrazos y me metiste a la fuerza un pastel de chocolate en la boca!- explicó el cantante.

-¡Yo no hice tal cosa!- Celine frunció levemente el ceño y sus perfectos labios rosados.

-¡Hay testigos!- replicó Harry en tono severo.

Celine suspiró.

-Supongo que serán las pérdidas de memoria de las que habla mi madre...- dijo con voz suave.

-¿Qué?- la voz de Harry se suavizó.

Para no quedarse parados en mitad de la calle, Harry le indicó a Celine, con un gesto de la cabeza, que la siguiera, y ambos fueron a un callejón apartado, por el que nadie circulaba.

-¿Qué dices sobre pérdidas de memoria?- dijo el cantante.

-Mi madre siempre anda diciéndome que sufro pérdidas de memoria a corto plazo. Bueno, a veces largo, pero que últimamente hago cosas y luego se me olvidan, o que me pongo una ropa y al instante me encuentro con otra. Dice que yo nací con ése trastorno pero que es ahora cuándo se nota, ya que a menudo olvido cosas que he hecho o dicho.- repuso Celine.

-¿Y éso a qué se debe?-

-¡No soy una genio en psicología! ¿Cómo esperas que lo sepa?- espetó Celine.

Acto seguido suspiró y añadió.

-Mi madre también dice que durante las pérdidas de memoria, sufro bipolaridad.-

-Dímelo a mí...- masculló Harry.

-¿Por qué? ¿Qué más hice?- preguntó Celine, inocente y curiosa.

-Estabas tan tranquila y de repente te pusiste a... Gritar y chillar cómo una loca. Tu voz sonaba más grave cuándo gritabas. Estabas... No sé, histérica.- explicó Harry.

Celine bajó la cabeza, avergonzada.

-Lo siento.- dijo con suavidad.

-No lo sientas: a mí me tuviste acojonado, pero por lo menos hiciste reír a los otros.- se expresó Harry sonriendo levemente. Sus pequeños hoyuelos tomaban forma de una manera adorable.

-No recuerdo nada.- dijo Celine.-En serio, no sé por qué ahora empiezan a pasarme éstas cosas...-

Harry se puso serio. Celine prosiguió:

-No sé por qué ahora han de afectarme mis pérdidas de memoria y trastornos bipolares si nunca lo han hecho, pero en fin...- suspiró la hermosa chica.

-Debe de ser horrible hacer algo y luego no recordar nada.- comentó Harry muy serio y algo entristecido. Sentía mucha pena por su adorable amiga.

-La verdad es que no.- repuso Celine.-Al fin y al cabo, si no recuerdas lo que hiciste, no sufres con ello.-

-Opino que eres muy fuerte.- sentenció Harry.-Yo no podría vivir con bipolaridad ni pérdidas de memoria... Bueno, aunque en ocasiones Louis dice que soy algo bipolar.-

Celine rió suavemente y Harry también.

-Ahora en serio.- masculló Harry.-Pienso que eres muy fuerte. Ahora que lo sé... Te comprendo, y prometo ayudarte la próxima vez que te dé un ataque de bipolaridad.-

-¿En serio?- Celine sonrió.-Gracias.-

-Por cierto, parecías estar un pelín obsesionada conmigo. Me llamabas "mi amor" constantemente y me abrazabas mientras hablabas sobre nuestro futuro a grito pelado...-

-Harry, yo jamás haría éso.- Celine se sonrojó considerablemente.-Yo... No puedo creer que haya hecho éso, siempre he sido muy tranquila... Yo...-

-Da igual.- la interrumpió Harry con suavidad.-Si un caso te vuelve a pasar, me conformaré con que no me pegues... Ni me obligues a comer pasteles de chocolate hechos por ti, que pese a todo, estaba delicioso.-

-No entiendo nada... Lo de la bipolaridad puede ser normal, pero, ¡es que yo no sé cocinar!- añadió Celine.

-Se ve que durante tus ataques de bipolaridad sí.- rió Harry.-Te veo mañana en el insti.-

Y se alejó, dejando a Celine un tanto confundida.

~~~

Talia lloraba escandalosamente, retorciéndose y contorneándose en su cuna. La puerta de su dormitorio se abrió y apareció Lara toda despeinada. Sus ojos turquesas parecían cansados, pequeñas ojeras lilas caían de sus ojos y sus lisos cabellos rubios estaban despeinados. Se acercó a la cuna tratando de calmar a su hija menor.

-¡Vale, lo de ayer pase, porque fue sábado, pero hoy es domingo, DOMINGO!- vociferó Aly desde su cama.

El llanto de Talia se fue calmando y Aly se acomodó otra vez. Respiró... Su cuerpo se relajó... Y recibió un golpe en la cabeza, un golpe blando y no muy doloroso, y otro, y otro, y otro... Aly abrió los ojos y vió a Cindy pegándole con una almohada.

-¡Tampoco ayuda mucho que tú pegues voces a ésta hora, pedazo de burra!- exclamó la joven niña preadolescente, mientras continuaba golpeando a su hermana mayor con la almohada.

-Deja de golpearme.- gimió Aly.

Cindy no paró.

-¡Qué dejes de golpearme!- Aly agarró a su hermana menor por la cintura y tiró de ella hacia sí. 

Cindy cayó en la cama mientras su hermana mayor se desternillaba de risa y empezaba a hacerle cosquillas.

-¡No! ¡Cosquillas no! ¡Aly, para!- suplicaba Cindy.

-¡Haber dejado de darme por culo con la almohada!- se argumentó Aly, rascando intensamente los laterales de la barriga de su hermana pequeña.

-¡Aly, para! ¡No puedo aguantar, las cosquillas son mi perdición!- los ojos de Cindy se cuajaron de lágrimas mientras reía escandalosamente y se revolvía en la cama, despeinándose sus cortos y lisos cabellos rubios.

-¡No quiero! ¡Ésta es mi venganza! ¡Muajajaja!- bromeó Aly. Su melena larga y rubia también estaba despeinada y despeluchada.

-¡Para! ¡Te he dicho que pares! ¡Hazme lo que quieras, pero deja de hacerme cosquillas!- suplicó Cindy mientras pequeñas lágrimas empezaban a surcar sus mejillas.

Aly se apartó bruscamente y sonrió.

-¿Estás llorando?- preguntó, antes de desternillarse de risa.

-¡Claro! ¡Ya sabes lo sensible que soy a las cosquillas!- protestó Cindy, tratando de dejar de reír y enjugándose las lagrimillas.

-Vale, perfecto, ahora fuera de mi cuarto.- pidió Aly.-Quiero seguir durmiendo.-

-Oh, no, de éso nada, me has hecho cosquillas y yo voy a vengarme sacándote de la cama.- dijo Cindy.

-Te hice cosquillas para vengarme por que tú me golpeaste con la almohada.- repuso Aly cerrando los ojos mientras se acomodaba en su cama.

-Te golpeé con la almohada para vengarme porque pegabas voces.- replicó Cindy.

-Vamos, que ésto es un ciclo de venganzas.- dijo Richard entrando en el cuarto de Aly.

-Buenos días, papá.- dijo Cindy alegremente.

-Vuestra madre y yo no os hemos educado para que seáis vengativas.- se burló Richard.

-Méh.- gimió Aly cubriéndose la cabeza con las sábanas.

-Portaos bien. Venga, bajad a desayunar.- dijo Richard girándose.

-¡Nunca!- Aly le lanzó a su padre una almohada. 

Richard, pese a estar de espaldas a sus hijas, esquivó la almohada. Aly y Cindy se quedaron perplejas.

-Bajad a desayunar.- repitió sin girarse y dejando la almohada en el suelo y apoyada en la pared.

Se fue y las dos hermanas se miraron entre ellas, perplejas.

-Mejor cómo que bajamos a desayunar.- comentó Aly.

-Sí.- replicó Cindy, con los ojos muy abiertos.

El interior de la casa estaba levemente enfriado. Entrando el mes de diciembre, empezaba a notarse la bajada de las temperaturas. La familia se reunió en la mesa redonda, Lara con Talia en brazos dándole un biberón.

-¿Bueno, que os gustaría para éstas Navidades?- preguntó Richard rodeando su tazón de chocolate caliente con ambas manos.

-Yo quiero un...- empezó Cindy.

-¡Aaaaaaah!- chilló Richard de repente, mientras apartaba las manos de la taza.-¡Ésto quema!-

-Es obvio, papá, ¿no ves la cantidad de humo que sale de la taza?- inquirió Aly.

-Pensé que ya estaría tibio...- se excusó Richard.

-Pues ya ves que no.- Lara sonrió ladeando la cabeza, con aire inocente, mientras seguía dándole el biberón a la pequeña y preciosa Talia.

Richard se levantó y fue corriendo a meter las manos, ahora totalmente rojas, bajo el grifo de agua fría del lavabo de la cocina.

-¿Qué decías, Cindy?- apremió Lara.

-Que para Navidades, quiero un...-

-¡Aaaaaaaaaaaaaahhhh!- volvió a gritar su padre.-¡El agua del grifo sale ardiendooo!-

Aly se estampó la cara en la palma de la mano.

-¿Qué quieres, hija?- repitió Lara dejando el biberón en la mesa y metiéndose en la boca una cucharada de cereales chocolateados.

-¡Quiero un perrito!- sonrió Cindy, inocentemente.

Lara se atragantó con los cereales. Richard llegó tras ella y le propinó una palmada en la espalda para que pudiera volver a respirar.

-¡Cindy!- exclamó Lara.-¡Ése es el tipo de regalo que pediría alguien de nueve años! ¡Tú ya tienes trece!-

-Pero a ésta casa le falta compañía animal.- replicó Cindy.

-Para éso ya tenemos a Candace.- masculló Aly por lo bajo. Su madre le dió una sonora palmada en el brazo.

-Menos mal que Candace se ha quedado a dormir en casa de sus amigas, o te habría caído una buena.- espetó Cindy comenzando a reír.

-Oíd, los chicos han decidido que será mañana cuándo recibamos las notas.- comentó Aly, antes de darle un sorbo a su Nesquik caliente.-Así que las vacaciones de Navidad durarán aún más para los alumnos del insti.- sonrió.

-Qué morro.- Cindy se cruzó de brazos.-Yo tengo que ir hasta el día 20.-

-Es lo bueno de tener a One Direction dirigiendo el insti.- Aly le guiñó un ojo a su hermana menor mientras volvía a sorber de su Nesquik.


A la mañana siguiente Aly se levantó, se puso una camiseta blanca de Candace (sin su permiso) que le venía un poco grande y se le caía por uno de los hombros, se enfundó unos leggins vaqueros, guantes de lana y botas forradas de pelaje sintético negro.
Se dirigió alegremente al instituto, sin ni siquiera mochila, ya que sólo debía ir a por las notas. Cuándo estaba a punto de llegar se encontró con Harumi frente a una casa pintada de rojo.

-¡Haru!- exclamó.

-Haruuuuuuuuumi.- repuso la japonesa, con evidente impaciencia hacia la costumbre de su amiga de abreviar su nombre.

-¡Hoy dan las notas! ¿Cómo crees que te ha ido?- preguntó la rubia mientras el viento le alborotaba su cabello rubio y liso.

-Seguro que me ha quedado Química.- bufó Harumi, haciendo ondear su flequillo negro.

-Bobadas. ¿Con lo lista que tú eres?- rió Aly.

-Pero ya sabes que siempre me quedo dormida en clase de Química. Hablando de listeza, ¿por qué llevas una camiseta de manga larga que se te cae por un hombro y guantes de lana?- rió Harumi.

-La camiseta es de Candace.- suspiró Aly subiéndose la camisa por el hombro que quedaba al descubierto.-Vi que era de manga larga y decidí cogérsela prestada, no pensé que me iba a quedar tan grande por éste hombro.-

-No es la camisa, eres tú, que estás muy escuálida.- bromeó Harumi.

Aly le dió un empujón de broma y las dos corrieron hacia el interior del instituto.
El director Starling estaba repartiendo personalmente las notas, sentado en una mesa mientras una larguísima cola de alumnos esperaba frente a dicha mesa. Otros alumnos esperaban comiendo en la cafetería del insti y otros, por su parte, vaciaban sus respectivas taquillas.
Los chicos de One Direction intercambiaban regalos con varios alumnos. Celine no aparecía por ningún sitio. Aly y Harumi fueron a la zona del pasillo dónde estaban sus cinco amigos, rodeados de gente.

-¡Chicos!- exclamó Harumi.

-Hola, nos pilláis un poco ocupados.- Liam sonrió a través de unas cuántas cabezas de gente.

-Ya veo.- asintió Harumi.

El director Starling las llamó a ambas.

-¡Alyson Willson! ¡Harumi Yuriko!- vociferó el hombre.

Ambas corrieron hacia la mesa repleta de papeleo y cogieron sus respectivas notas.

-¡Me ha quedado Química, cómo esperaba!- rió Harumi.

-¡A mí ninguna! ¡Aaaaaahhh!- Aly empezó a dar saltos.

-Empollona.- masculló Harumi.

-Perdona, pero ya sabes que yo siempre me he esforzado con los estudios. Y en Matemáticas tengo un 5... Caray, menos mal, creí que iba a suspenderla.- comentó Aly mirando su boletín de notas.

En tinta roja, el director había escrito en ambos boletines: "¡Felices fiestas!"
Celine apareció de detrás de una esquina.

-Hola, chicas, ¿qué tal las notas?- preguntó.

-¡Celine! Bien... ¿Y a ti?- preguntó Aly con cierta desconfianza.

-Bastante bien.- Celine asintió.-Oíd, tengo que confesaros algo... Algo que ayer le dije a Harry y que explica mi raro comportamiento del otro día.-

Las tres chicas se fueron a un lugar a parte.

-Veréis.- Celine suspiró.-Mi madre me dice que sufro bipolaridad y pérdidas de memoria. Bueno, mejor dicho... La bipolaridad la sufro durante los momentos que luego no recuerdo por las pérdidas de memoria.-

-¿En serio?- Aly abrió del todo sus ojos azules.

-Sí... Mis padres dicen que nací con ésos defectos, pero que es ahora cuándo empiezo a sufrirlos, ya que nunca antes había tenido bipolaridad ni nada de ésto. Por éso no recuerdo el día en el que apaleé a Harry, me lo tuvo que explicar él ayer. Me lo encontré por la calle y me dijo que lo le había gritado cómo una loca, estrangulado y obligado a comer un bizcocho de chocolate. ¿Es cierto?- preguntó con su vocecita.

Aly y Harumi asintieron lentamente.

-Bueno, pues no recuerdo nada de éso.- suspiró Celine.-Las pérdidas de memoria me afectaron y la bipolaridad también.-

Aly y Harumi suspiraron y abrazaron a su amiga.

-Haremos todo lo posible por ayudarte.- dijo Aly.-Te lo prometemos.-

-Sí.- asintió Harumi.-Prometido.-

-Gracias, chicas.- Celine sonrió con sinceridad a sus dos amigas.-Felices fiestas.- concluyó con un suspiro antes de irse.

~~~

Aly entró en casa. Un delicioso aroma de galletas la recibió cómo un abrazo. Aly olfateó en el aire, curiosa, y luego oyó un batacazo.

-¡Ayyy!- chilló la voz de Candace.

Aly corrió hasta el salón. Candace se encontraba boca abajo en el suelo, dolorida y a punto de llorar. Una escalera de madera se tambaleaba sobre ella. Cindy sujetó la escalera y se arrodilló frente a su prima mayor.

-¿Qué ha pasado?- preguntó Aly.

-Candace quería poner la estrella de Navidad en lo alto del árbol y... Se ha dado la ostia del siglo.- explicó Cindy, y se echó a reír.

-¡No te rías!- sollozó Candace.-Me duele el culo...-

-La estrella es lo último que se pone.- sentenció Aly, recogiendo la brillante estrella de purpurina dorada del suelo.-De toda la vida.-

-Bueno, yo quise ponerla antes de empezar a decorar el árbol...- comentó su prima mayor, levantándose con dificultad, ayudada por Cindy. Acto seguido, miró a Aly y dijo:-¿Ésa no es mi camiseta?-

Aly frunció el ceño.
<<¡Mierda!>>

-¿Cúal?- bajó la vista, disimulando.-Oh, no, no lo es.-

-¡Sí lo es...!- exclamó Candace.

Aly subió rápidamente las escaleras y se quitó la camiseta de su prima mayor. Se puso la camiseta del pijama y bajó a toda prisa, dejando la camiseta de Candace en un cajón de la cómoda del pasillo que había al salir de su cuarto.

-No llevaba tu camiseta.- repuso Aly.-Éso es el golpe, que te ha hecho desvariar.-

El aroma a galletas se intensificó. Aly se dirigió a la cocina, atraída por el dulce aroma.

-¿Y ése olor?- preguntó.

Lara dejó sobre la mesa, ahora adornada con un precioso mantel con estampados navideños, un plato repleto de galletitas de jengibre decoradas con dulces.
-Es la merienda.- dijo Lara sonriendo.

-Guay. He aprobado todas las asignaturas.- declaró Aly con orgullo.

-¡Genial!- Lara sonrió y volvió a mirar las galletas.-He estado toda la mañana haciendo las galletas. ¿A qué me han quedado monas?- su sonrisa se cerró, y, apretando los labios, ladeó la cabeza.-Ya puestos, me han quedado demasiado monas...- dejó de sonreír y suspiró.-Jo, luego me dará pena comérmelas...-

-¡Mamá!- exclamó Aly, echándose a reír.

-¡¿Qué?! Es verdad.- suspiró Lara.-Mira qué caritas sonrientes más...-

Antes de que pudiera seguir hablando, Aly cogió una galleta y le dió un bocado en la cabeza, arrancándosela y dejando a su madre estupefacta y boquiabierta.

-¡Castigada un mes!- exclamó Lara, ofendida.

-¡Mamá, es una galleta!- replicó Aly.

-¡Da igual, castigada sin ordenador un mes!- 

-No tenemos ordenador.- repuso Aly con la boca llena.

La puerta de la casa se abrió y entró Richard con un paquete enorme en brazos.

-¡Eh, familia!- exclamó.-¡Mirad lo que he ido a comprar ésta mañana! ¡Un ordenador!-

Aly se mordió el labio.

-Vaya, ahora sí.- dijo Lara estirando la cabeza para intentar mirar pasar a su marido, aunque no lo logró. Volvió a mirar a su primogénita y dijo:-Castigada sin estrenarlo.-

Aly alzó la vista y volvió a darle un bocado a la galleta.

-Están deliciosas.- dijo con la boca llena mientras su madre salía de la cocina.

-Hola, cariño.- Lara besó a Richard y éste dejó la enorme y pesada caja sobre una mesa del salón.

-Ya montaremos el ordenador más tarde.- dijo.-Giró la cabeza y le dió un beso a Lara en la mejilla.

Aly llegó hasta el salón y abrazó a Lara por detrás.

-Mami, perdóname.- dijo con voz dulce.

Lara alzó los ojos.

-Sólo porque has aprobado todas las aigntauras.- dijo, sonriendo levemente.

-¡Yay, gracias mamá!- Aly besó la mejilla de su madre.

Candace encendió el reproductor de música, seleccionó el disco con canciones navideñas que había grabado y empezó a sonar So This is Christmas de la cantante Celine Dion. Aly se acordó de su amiga Celine al leer el nombre de la cantante, y sintió pena al recordar que su amiga sufría pérdudas de memoria y bipolaridad, pero trató de alegrarse. Oyó sonar la dulce y suave música.

-So this is Christmas... And what have you done? Another year over... A new just begun...-

fue al cuarto de Talia, la cogió en brazos y luego la sentó sobre el sofá, dándole un peluche en forma de reno de Santa Claus para que se distrajera. Candace subió el volumen de la música y cogió una guirnalda larga y de color rojo, empezó a dar vueltas y a enroscársela en el cuerpo mientras bailaba dando vueltas por todo el salón. Cindy y Lara empezaron a poner guirnaldas verdes y hojas de muérdago por todas las paredes y Richard comenzó a colgar adornos en el árbol mientras Aly se ponía en la cabeza un gorrito de Santa Claus y bailaba junto a Candace. Luego Lara y Cindy fueron con Richard al árbol y colgaron bolas brillantes multicolor y adornos de madera de todo tipo.

-Ven aquí, pequeñina.- dijo Aly cogiendo a Talia en brazos. Empezó a dar vueltas con ella, Talia le tiraba del pelo a Aly pero a ésta le daba igual y seguía bailando alegremente con la bebé en brazos.

Candace colocó las guirnaldas con las que había estado jugando. Las puso enrolladas en el árbol y quedaron preciosas. Cuándo la canción ya acababa, Lara cogió a Talia en brazos, Richard sentó a Lara sobre sus hombros, y Lara ayudó a la pequeña Talia a colocar la estrella en lo alto del árbol. 

-And so this is Christmas... And what have we done? Another year over... The new one just begun...-

Cindy, Aly y Candace aplaudieron, conmovidas, mientras observaban cómo Lara ayudaba a Talia a colocar la estrella en lo alto del árbol. Resultaba adorable ver a una bebé tan pequeñita colocando lo más grande e importante del árbol de Navidad: la estrella refulgente.

Con ayuda de Candace y Aly, Lara bajó de los hombros de su marido. Cindy, con dificultad, cogió a Talia en brazos.

-El árbol ha quedado precioso.- comentó Richard felizmente, abrazando a su esposa y a Aly, su primogénita. Toda la familia se quedó en silencio mirando el árbol mientras la música dejaba de sonar.

Segundos después, el teléfono de Candace sonó desde la cocina, interrumpiendo el silencio.

-¡Será mi madre!- exclamó ella, corriendo hacia la cocina.-Voy a cogerlo.-

~~~

Varios días más tarde, concretamente el 24 de diciembre, Nochebuena, los cinco chicos de la banda regresaban del centro comercial cargados de cajas, paquetes, lazos y más cajas. Todas ellas llenas de adornos. Harry llevaba una estrellita de papel verde oscuro en una sien y otra roja en la barbilla.

-Veintidós cajas, VEINTIDÓS CAJAS.- gritó.-¡¿A quién se le ocurre?!-

-Harry, fuiste tú el que se encaprichó de todos los adornos que veíamos.- dijo Liam, que iba detrás de él transportando más cajas y con un gorrito de Santa Claus resbalándole por la cabeza.
-Mentira. Yo jamás habría comprado tantas cosas sabiendo que luego tendríamos que cargar con veintidós cajas.- replicó Harry.

-No lo niegues, quisiste comprar media tienda y éso hicimos.- añadió Liam.

-Cállate.- sugirió Harry, poniéndole a Liam una estrellita de papel dorado en la boca.

-¡Mfmfmf!- protestó Liam, sin poder hablar.

-¿De dónde la has sacado?- preguntó Zayn mirando a Harry.

-Llevo unas cuántas estrellitas de éstas en los bolsillos. Eran gratis, así que...- sonrió Harry.

-¡Mpffmpf!- protestó Liam sin poder hablar.

-Jájá.- se burló Harry.-Te he tapado la boca y no puedes hablar.- canturreó.

-¡Mfffmmmmm!- exclamó Liam lanzándole a Harry miradas asesinas.

-Bueno, pues éstas han sido nuestras compras de Navidad.- dijo Louis.-Ahora al llegar a casa de Harry tendremos que prepararlo todo.-

-¿Y si llamamos a Aly y a Harumi para que nos echen un cable?- propuso Zayn.

-Perfecto.- asintió Niall.


En la casa de los Yuriko, Aly y Harumi se despedían de los padres de ésta, ya que iban a ir a hacer más compras navideñas.

-Recordad ir preparando el pavo con las instrucciones que os he dejado.- dijo Kazuma, la madre de Harumi. Las dos chicas asintieron mientras salían de la cocina junto a ella.

-Os veo luego.- dijo Harumi cuándo las tres salieron de la casa.

-Sayonara.- repuso Kazuma dirigiéndose al coche negro que había parado enfrente de la casa y subiéndose en el asiento del copiloto. Su marido, el padre de Harumi, estaba al volante.

-Sayonara, mama.- contestó Harumi en japonés agitando su mano derecha.

Aly también dijo adiós con la mano y el coche avanzó. Las dos chicas entraron en casa de Harumi.

-Vale, a ver.- dijo Harumi dirigiéndose a la cocina.-El pavo ya está aquí listo, ahora sólo tenemos que rellenarlo.- cogió el librito de instrucciones que les había dejado su madre.

-No creo que sea tan sencillo.- comentó Aly frotándose los brazos para entrar en calor.

-Probemos.- Harumi se encogió de hombros mientras pasaba las páginas.-Vale, aquí pone que hay que rellenar con las verduras... Éso es sencillo. Vamos, al lío.-

Las dos guapas jóvenes se pusieron guantes de plástico y empezaron a rellenar el pavo con verduras.

-Bien, ésto ha sido fácil.- comentó Harumi quitándose los guantes y pasándose la mano por la frente, bajo el liso flequillo negro. Sudaba. La calefacción de la casa estaba a tope.-Bajaré el aire acondicionado un poco, a éste paso nos vamos a asar nosotras antes que el pavo.-

Aly rió mientras se quitaba los guantes. Harumi regresó y cogió el librito.

-Vale, ahora aquí pone que hay que coser la abertura por dónde hemos metido la comida.- comentó.

-¡¿Cómo?!- exclamó Aly abriendo sus ojos azules de par en par.-¡¿Que hay que coserle el ojete al bicho?!-

-¡Éso pone aquí!- replicó Harumi señalando el pequeño libro.-Hay que coser la abertura del pavo para que la verdura no se salga.-

-¡¿Pero quién ha escrito ésto?!- Aly le arrebató el librito a su amiga.-¡¿Cómo vamos a coserle el culo al pavo?! ¡¿Y si luego alguien se come el hilo sin querer?!-

-Qué quieres que te diga, si quieres le ponemos una cremallera...- bufó Harumi.

-Néh, aaaaaa tomar por culo el libro.- exclamó Aly lanzando el librito hacia atrás. Éste salió de la cocina por los aires y cayó sobre uno de los sofás del salón.

-¿Qué haces? ¡Tenemos que seguir las instrucciones, nos lo ha dicho mi madre!- espetó Harumi.

-Pero a ver, ¿cómo vamos a...?- Aly fue interrumpida por su móvil. Se lo sacó del bolsillo del pantalón.

-¡Hola, Aly!- la voz alegre de Louis sonó en la otra línea.

-¡Louis!- sonrió Aly.-¡Feliz cumpleaños!-

-¡Gracias!- rió Louis.-¿Os apetece a ti y a Harumi veniros a casa de Harry a preparar el árbol de Navidad y todo éso?-

-¡Vale!- Aly tapó el móvil con una mano.-Haru, nos vamos a casa de Harry.-

-¡¿Y qué hacemos con el pavo?!- vociferó Harumi.-¡¿Lo dejamos aquí o qué?!-

Aly se encogió de hombros mientras se pegaba el móvil al oído.

-Estamos en casa de Harumi. Venid a recogernos, si éso.- dijo.

-Guay. En un momento iré para allá.- respondió Louis.

Aly colgó el teléfono y le sonrió con inocencia a Harumi, quién entrecerró sus ojos negros lanzándole a Aly una mirada asesina.


Cruzada de brazos y con el ceño fruncido, Harumi miraba al frente impasible mientras estaba sentada en el coche de Louis. El guapo cantante frenó y el coche se detuvo bruscamente frente a su mansión. Salieron a la calle. El frío empezaba a resultar insoportable. Los tres entraron en la casa a toda velocidad y el fuego que había en la chimenea los recibió cálidamente.

-¡No! ¡No! ¡NonononononoAAAAAAAHHH!- se oyó gritar a Harry. Acto seguido, algo que caía en un sofá.

Aly miró a Louis.

-Está empeñándose en querer montar en zancos de medio metro, pero Zayn está persiguiéndolo y cortando la madera de los zancos para tirarlo.-

-¡ZAYN, BURRO!- exclamó Harry.

-Lo que te decía.- Louis se echó a reír y entró en el salón seguido por Aly y Harumi.

El panorama era loquísimo: guirnaldas tiradas por las mesas, Harry pataleando en el aire tirado boca arriba en un sofá, Liam traumatizado sentado en una silla con cara inexpresiva, bolas para el árbol rodando por el suelo, Niall estrangulando a Zayn con una guirnalda por casi matar a Harry... Louis se quedó algo perplejo y sus cuatro amigos detuvieron todo lo que estaban haciendo y lo miraron a él.

-No puedo dejaros solos ni un momento, ¿eh?- comentó Louis antes de echarse a reír.

-Zayn casi me mata.- repuso Harry en tono inocente incorporándose en el sofá.

Niall dejó a Zayn en paz y se puso en la cabeza un gorrito de Santa Claus.

-¡Aly! ¡Harumi! ¡Ayudadnos a decorar!- dijo acercándose a las dos chicas, que estaban quietas al lado de Louis.

-Qué guapo estás con ése gorro.- dijo Aly sonriendo.

-Gracias.- Niall se sonrojó notablemente.

Harry tiró de Niall hacia sí, sentándolo en el sofá. Acto seguido se sentó sobre sus rodillas, rodeó el cuello de Niall con uno de sus brazos y empezó a decir:

-A ver, yo quiero ropa nueva, un monopatín para practicar saltos, gafas de sol de diseño, el World of Warcraft: Mists of Pandaria, una figurita de Bob Esponja...- 

-¡Harry!- Niall apartó a Harry de encima de él de un empujón.

-¡¿Qué?! ¿Acaso no te pones ése gorrito porque eres Santa Claus? ¡Menudo friki estás hecho!- bufó.

-Habló el que quiere la edición del World of Warcraft: Mists of Pandaria.- Niall puso los ojos en blanco mientras se levantaba del sofá.

-¡A ti también te gusta, reconócelo! Una vez djiste que tu mayor sueño era llegar a ser un elfo de sangre del World of Wa...- Harry fue acallado por la mano de Niall, presionada sobre su boca.

-¡Ése era nuestro secreto!- gruñó Niall.

-¡Más que un elfo de sangre, pareces un orco del WoW!-rió Harry a través de la mano de Niall.

-¿WoW?- preguntó Liam, parpadeando.

Harry lamió la mano de Niall.

-¡Aaaaaagh, qué asco!- vociferó el rubio apartando la mano de la boca de Harry. Frotó su mano babeada contra el respaldo del sofá.

-Ya sabes, Liam, las siglas de World of Warcraft. ¡WoW!- exclamó Harry.

-Ah.- asintió Liam.

-¡Bueno, señores!- exclamó Louis.-Hoy es mi cumple y Nochebuena, así que, ¡empecemos a decorar ésta casa!-

Los siete se pusieron manos a la obra: primero, Harumi y Louis colgaron guirlandas en todas las puertas de la casa, mientras Zayn y Aly recogían las bolas del árbol que había por el suelo, Niall y Liam ponían muñecos de Santa Claus en las estanterías y mesas y Harry montaba el Belén, aunque más que montarlo estaba jugando con las figuritas del mismo modo que una niña juega con sus Barbies.

-¡Ay, José, que nos nace el niño!- decía Harry con voz aguda sujetando la figurita de la virgen María. Cogió la figurita de José y dijo con voz profunda:-No puede ser, el médico ha dicho que aún quedan ocho horas para que te pongas de parto.- agarró otra figurita de una mujer echando leche en un vaso y gritó.-¡María, dicen por ahí que el padre de Jesús es un ángel!- Harry rió y volvió a coger la figurita de José:-¡¿Cómo?! ¡¿Me has puesto los cuernos, María?!-

Liam llegó y le dió una colleja en la nuca.

-¡Ay!- gritó Harry.

-Deja de jugar con las figuritas y ¡haz el favor de montar bien el Belén!- exclamó Liam.

Minutos después toda la casa estaba lista, sólo quedaba montar el árbol. En la radio empezó a sonar la canción Let it Snow de Dean Martin. Todos se divertían dando vueltas alrededor del árbol, colocando adornos, bolas de colores, lazos brillantes, guirnaldas... Al acabar, el árbol estaba precioso.

-Hemos hecho un gran trabajo.- concluyó Louis.

-Síp.- Zayn y Aly entrechocaron los puños. 

Justo entonces Harumi se giró. A varios metros de ella había una ventana. Harumi distinguió cómo algo pequeño, es más, diminuto, y blanco, caía suavemente hacia el suelo. Harumi abrió sus ojos negros de par en par y corrió hacia la ventana, pegándose a ella.

-¿Qué pasa, Harumi?- preguntó Liam.

Harumi pegó su cara y sus manos a la ventana y observó cómo ésa pequeña cosa que había visto caer aterrizaba sobre el suelo. Se trataba de un minúsculo copo de nieve.

-Nieve.- masculló.

-¿Qué?- dijo Louis.

-¡Nieve!- gritó Harumi.

Todos llegaron junto a ella y Louis abrió la ventana. Cayó otro copo, éste un poco más grande que el anterior, mientras la canción Let it Snow seguía sonando. Otro copo.

-¡Es verdad!- exclamó Niall.

Los siete salieron por la gran puerta de la casa de Harry. Más copos gélidos caían con suavidad. Todos alzaron la cabeza. La canción de Let it Snow no podía ser más acertada, ya que, en efecto, estaba nevando. Diminutos copos caían sobre las caras de los siete amigos, derritiéndose en el contacto con sus pieles. Acto seguido, el temporal apretó, y la nieve empezó a caer con un poco más de fuerza y abundancia. Harumi sujetó entre sus manos los copos de nieve que caían.

-¡Nieve! ¡Nieve!- empezó a gritar Harry, eufórico. Comenzó a dar botes, deseando que la nieve cayera con más fuerza.

-Cuándo fuimos a Barrow pensé que estaba harto de nieve.- masculló Liam.-Pero no. Nunca se puede estar harto de nieve. Es tan maravillosa...-

Los siete empezaron a bailar y a correr entre la nieve, mientras la canción Let it Snow se acababa y empezaba a sonar All I Want for Christmas is You de Mariah Carey.
Se cambiaban los planes. Aquella noche, la casa de Harry Styles estaría abarrotada de gente.
Las familias de Aly, Harumi, incluso de algunos alumnos del insti fueron avisadas por éstos para pasar aquella Nochebuena en casa de Harry. También fueron invitadas Perrie y Eleanor, las novias de Zayn y Louis. Las familias de los cinco chicos también acudirían. 

Por la noche, decenas de coches se detenían ante la casa de Harry. Las familias de los cinco chicos de la banda acudían a la cena, y también las familias de Aly y Harumi. Melanie y Celine también acudieron a la cena. Todos intercambiaron regalos de Nochebuena, pero el que más recibió fue Louis, ya que era su cumpleaños número 21. Felices, todos se reunieron en una larguísima mesa del salón más amplio de la casa de Harry, eran muchísimas personas y cenaron deliciosas comidas típicas de Navidad. ¡Hasta pavo! Harumi y Aly rieron al recordar cuándo ellas intentaban prepararlo varias horas antes y Harumi aprovechó para decirle a sus padres que habían dejado el pavo sin preparar en la cocina. 
A los padres de Harumi no les importó, ya que el pavo que había para cenar allí tenía incluso mejor pinta. Todos comieron muchísimo, Lara siempre iba con Talia en brazos, hasta durante la cena, con una mano sostenía a Talia y con la otra comía. Había varios pavos preparados para tanta gente, y luego todos comieron tartas y galletas de todos los sabores. ¡Lara hasta había preparado y traído más galletas de las suyas! Los estómagos de todos ellos estaban a reventar. Por suerte, Celine no sufrió ninguna bipolaridad ni nada durante aquella noche. 

Después de la cena todos bailaron, cantaron villancicos, y colgaron muérdago bajo los cuáles se besaban las parejas. Melanie y Liam, algo cohibidos, sólo se dieron besos leves o en la mejilla. Eleanor y Louis se besaban con cariño, y cada uno se metió en el bolsillo una ramita de muérdago para guardarlas siempre. Perrie y Zayn también estaban muy unidos y se besaban aunque no les pusieran muérdago encima. Y Aly y Niall utilizaban el muérdago cómo excusa para besarse cariñosamente, ante la mirada de asco de Cindy y Harry. Éstos dos últimos organizaron un par de bromas, por ejemplo, llenando con azúcar el bote de sal y con sal el bote de azúcar. Había tanta gente que alguien tenía que picar, y unas cuántas personas fueron las víctimas, echando, sin darse cuenta, sal a sus tartas o azúcar a sus sopas. Cindy y Harry reían cada vez que veían la cara de asco de alguien al echarle azúcar o sal a las comidas.

-¿Sabes, Cindy? Eres buena.- dijo Harry entrechocando un puño con la hermana menor de Aly.

-Gracias.- Cindy sonrió con orgullo.

-Si tuvieras cuatro o cinco años más, saldría contigo.- sonrió Harry.

-Lo mismo digo.- añadió Cindy también sonriendo pícaramente.

-¿Vamos a gastar más bromas?- propuso Harry, divertido.

-¡Vale!-

Y ambos se escabulleron entre la gente, dirigiéndose a los pasillos vacíos de la casa para tramar más planes malvados y bromas pesadas.
La fiesta duró hasta las cuatro de la madrugada. Todos se lo pasaban bien y reían. Todos querían quedarse a dormir en casa de Harry, pero, aunque había muchas habitaciones de invitados, no eran bastantes para toda la gente que había. Así que sólo se quedaron los hijos de las familias a dormir, los mayores se fueron (y los más pequeños también) a sus respectivas casas y se quedaron a dormir en casa de Harry los pocos compañeros de clase a los que habían invitado, Aly, Harumi, Melanie y Candace. Celine tuvo que regresar a su casa a las dos ya que sus padres eran muy protectores y le dijeron que antes de las tres tenía que haber vuelto. A las cinco de la mañana del día de Navidad, todos se acostaron, acunados por un leve sonido de cascabeles... Que posiblemente sólo sonaba en su mente, pero ¿y si no fuera así? Ellos ya eran mayores, no creían en Santa Claus... Todo lo que sabían era que aquella noche pasada había estado impregnada del más puro espíritu navideño.
Había sido una Navidad inolvidable.

domingo, 16 de diciembre de 2012

57- Las predicciones

Ésa misma noche, los cinco chicos de la banda se quedaron a dormir en casa de Liam.
El sábado por la mañana, Liam se armó de valor y cogió su teléfono móvil.

-¿Melanie?- preguntó al oír que descolgaban.-Oye, me preguntaba... Es decir, si no tienes nada que hacer... Ésto... ¿Te gustaría venirte conmigo a un Starbucks? Pu-puedo invitarte a un café, y...- Liam fue interrumpido por Melanie, ésta a través de la otra línea rió y le dijo que por supuesto podía contar con ella.

Liam agradeció que Melanie no pudiera ver su gigantesca sonrisa ni sus mejillas sonrojadas. Ella le hacía sentir cosas que difícilmente había sentido con Danielle y sus anteriores novias. Tenían tanto en común... Y Liam se sonrojó aún más al tener que responderle a la modelo:

-Va-vale, entonces, te veo en un rato...- dijo con una sonrisa tonta y los ojos brillantes.

Colgó el teléfono y Harry cruzó el salón, vestido con pantalones de pijama y sin camiseta.

-¿Ya te vas a ligar de buena mañana?- preguntó, dándole un gran bocado a su tostada con mantequilla.

-Yo no ligo.- se mofó Liam.-Éso lo hacen otros.-

-Da igual, ¡tienes una cita con Melanie!- canturreó Harry.

-Es sólo una quedada, sólo vamos a ir a un Starbucks a tomar un café, ¡nada más!- repuso Liam.

-Me apetece un café de Starbucks.- comentó Harry con la boca llena.

-No, Harry, ¡ni hablar!- exclamó Liam cruzando los brazos.

-¡¿Por qué no?!- replicó Harry.

-¡Porque no! Eres un plomo.-

-¡Por favor, Li!- rogó Harry.-¡Llévame, anda! ¡Sólo quiero un café! ¡Sólo uno!-

-No.-

-¡Me estaré calladito!-

-¡Da igual, Harry! ¡La cita es de Melanie y mía!- exclamó Liam.

-¡Ajá! ¡Entonces reconoces que es una cita!- lo picó Harry.

-Qué plasta de crío.- bufó Liam alzando sus ojos color café.

-¡Voy a vestirme!- sentenció Harry en tono alegre.

Liam abrió mucho los ojos y se giró, aunque Harry ya se había ido.

-¡No! ¡No! ¡¡Harry, no!! ¡Cómo te pongas una sola prenda de ropa...!- exclamaba.

Louis entró en la estancia vestido con pijama.

-Liam, es inútil, no te va a servir de nada intentarlo y lo sabes.- dijo riendo.

Liam suspiró.

-Tienes razón, Louis, para qué me molesto...-

Louis rió y tranquilamente se dirigió a la cocina.


Mientras tanto, en otra área de la ciudad, una pequeña niña lloraba escandalosamente en su cuna, provocándole dolor de cabeza a sus padres y sus dos hermanas mayores.

-¡Joder!- bramó Aly, cubriéndose la cabeza con su almohada.-¡¿Es que ya nadie puede dormir en ésta casa?!-

-¡Mamá, papá, haced que se calle!- gritó Cindy desde su dormitorio, echándose las sábanas por encima de la cabeza.

Lara y Richard se dirigieron al cuarto de Talia y la cogieron en brazos.

-¡Vosotras de pequeñas érais peores!- las reprendió Richard a gritos.

-¡Me da igual! ¡Es sábado! ¡Ponedle una cúpula en la cuna que retenga el sonido o algo!- se quejó Aly.

-¡Quiero dormiiiiiiiiiiir!- replicó Cindy.

-Dad las gracias de que no os dé una guantada a cada una, estoy demasiado cansada.- repuso Lara alzando la voz, mientras, junto a Richard, acunaba a Talia entre sus brazos.

-Buf...- renegó Aly, echando las sábanas a un lado y levantándose.-Es igual, total, ya no volveré a dormirme...-

Se vistió y se peinó. Fue a la cocina, dónde se encontraban sus padres.

-Me iré a casa de Harumi, ella es madrugadora los fines de semana.- dijo Aly.

-¿No desayunas?- preguntó Lara, con Talia en brazos envuelta en una manta. Frente a una encimera, Richard estaba preparando el biberón para su tercera hija.

-Desayunaré en su casa, pastelitos japoneses de ésos raros.- dijo la chica abriendo la puerta.

-Vale, cuídate.- repuso Lara.

-Lo haréee.- sonrió Aly.

Aly caminó tranquilamente, con su sudadera azul con la cara del monstruo de las galletas estampada, su pelo largo, rubio y liso agitándose a cada paso que daba, y su sonrisa cálida de siempre, cuándo giro la esquina de una tienda de ropa y se encontró con una chica famosa en todo el barrio: tenía los ojos enormes y con el iris pequeño y negro, el pelo corto de un color rubio claro, el flequillo cubriéndole la frente y la mirada ansiosa. Su cabeza era pequeña en comparación con sus gigantescos ojos: incluso tenía un leve parecido a la "Chica Rara" de la película Frankenweenie, de Tim Burton. Era famosa en el barrio porque, pese a ser inofensiva, divagaba acerca de tragedias que ocurrirían el el futuro.

-Ostias.- se le escapó a Aly, deteniéndose en seco.

-Hola, Aly.- saludó la chica con voz apagada y sin apenas moverse. Igual que la "Chica Rara" de Frankenweenie, ésta también hablaba con voz monocorde e inquietante.

-Hola, em... Cómo quiera que te llames.- Aly rió nerviosa.

-Tengo noticias para ti.- dijo la chica en tono monótono.-

-¿Noticias?-

-Avisa a tus amigos.- replicó ella.-Avisa a One Direction. He tenido unas extrañas predicciones sobre ellos.-

-Pfff...- Aly se echó a reír.-¿Predicciones? Ésas cosas no existen...-

-Sí existen. Y estate muy atenta.- explicó la chica, impasible, y mirando a Aly con sus enormes ojos:-Louis Tomlinson y Eleanor Calder romperán...-

-¿Qué?- Aly forzó una risita nerviosa.-Venga ya.- se lamió los labios.-¡Si están enamoradísi...!-

-Danielle Peazer y Liam Payne volverán...- la interrumpió la muchacha.

Aly escuchó en silencio, mirando con cierto temor a aquella "chica rara."

-...Y uno de los cinco corazones se parará.-

Aly abrió la boca de par en par y miró a la muchacha a los ojos.

-¿Qué-qué dices, loca?- forzó otra risita.-Tú estás fatal de la cabeza... Tú...-

-Éso es todo.- la chica se giró, con su aire impasible y apagado, y echó a caminar.

Aly abrió mucho los ojos y luego echó a correr a casa de Harumi.


En el Starbucks, Liam, Melanie y Harry sorbían cafés. Llevaban ya veinte minutos así. Harry, muy feliz: los otros dos, mirándose en silencio.

-Y, bueno, ¿qué libros te has leído últimamente?- trató de decir Melanie.

Liam fue a responder cuándo Harry habló en su lugar.

-¿Yo?- rió.-Ninguno. Leer no me va mucho, prefiero la música.-

Melanie asintió educadamente y dijo:

-¿Y tú, Liam?-

-Yo...- Liam fue interrumpido por Harry.

-¡Ay, Liam es tan generoso! Anoche dejó que los chicos y yo durmiéramos en su casa, y claro, fue divertido porque queríamos jugar a la Wii, ¡pero no había mandos para las pilas! Es decir... ¡No había pilas para los mandos! Los mandos de la Wii, claro. Así que Louis y Zayn empezaron a revolver los cajones en busca de pilas y una estantería se les cayó encima, por suerte no fue grave porque Niall la sostuvo, pero claro, la cosa me hizo reír porque yo tenía unas ganas tremendas de jugar a la Wii y...-

-¡Harry!- gritó Liam.-¡Basta de café!-

Le arrebató a Harry su café y lo alejó de él.

-¡Oye! ¡Devuélveme mi café!- exclamó Harry.

-¡Dijiste que te estarías calladito!-

-¡Ya sabes cómo me pongo cuándo tomo más de cuatro cafés!- replicó Harry.

-¡Ésa es otra, dijiste que sólo te tomarías uno!- Liam se puso en pie, con el café de Harry en las manos.

La gente del bar empezaba a girarse para mirarlos.

-¡Da igual! ¡Dámelo...!- exclamó Harry, tratando de arrebatarle el café a Liam.

-¡No, no y...!-

Melanie carraspeó con fuerza y suavidad a la vez. Liam y Harry se detuvieron en seco y miraron alrededor. Se pusieron rojos y se sentaron al mismo tiempo.

-Menudo numerito estáis montando...- dijo Melanie, tratando de aguantarse la risa, aunque su comentario sonó más bien serio.

-Lo siento.- se disculpó Harry.

-Qué vergüenza.- se lamentó Liam, totalmente colorado.

-En fin.- Melanie agarró su bolso.-¿Y si nos marchamos ya? Yo ya me he acabado mi café, parece que tú también, Liam, y por lo que veo no vas a dejar que Harry siga tomándose el suyo...-

-¡Oh, de éso nada!- Harry alzó la voz de nuevo y le arrebató el café a Liam.-¡Me tomaré éste...! Y otro más.-

-Sí, será mejor que nos vayamos...- dijo Liam cabizbajo.

Los tres salieron del Starbucks, Harry sorbiendo su café, y Melanie se despidió de los dos, algo distante, antes de echar a caminar.
En el coche de Liam, éste iba conduciendo muy serio, y Harry a su lado tomándose el café.

-Estarás contento.- masculló Liam.-Se me ha estropeado la cita por tu culpa.-

Harry apartó la boca de su vaso de Starbucks.

-Oye, yo sólo estaba bajo los efectos del café.- se excusó Harry. Hizo una breve pausa.-Y lo sigo estando, me parece.-

-¡¿Pero es que no te das cuenta?!- resopló Liam.-Melanie me gusta de verdad, y tú lo estás estropeando todo.-

-Ohhh, así que te gusta.- Harry sonrió pícaramente.

-Creo que es muy obvio.- suspiró Liam.-Por favor, la próxima vez, no me acompañes... Por favor.- suplicó.

-No sé si habrá próxima vez, ésta cita ha sido tan desastrosa que...- rió Harry, antes de volver a sorber su café.

Liam lo fulminó con la mirada.

-Jeje, sólo digo la verdad.- repuso Harry con una risita inocente.


En la bonita casa de los Yuriko, Aly le explicaba a su amiga lo ocurrido, muy alterada.

-¡...Y entonces dijo que uno de los cinco corazones iba a dejar de latir!- Aly resopló, ante la sorprendida mirada de Harumi.-¡¿Te lo puedes creer?!-

-Quiero no creérmelo, pero... Es cierto que hay personas que pueden "ver" el futuro.- repuso Harumi un tanto inquieta.

-¡No! ¡No puede ser cierto! ¡Ésa chica está flipada! ¡¿No te das cuenta?! ¡Está mal de la cabeza!- gritó Aly.

-Yo, a decir verdad, ya no sé qué pensar...- se expresó Harumi.

-Tengo que decírselo a los chicos.- suspiró Aly, agobiada.


Liam y Harry llegaron a casa de Liam. Harry se dirigió a la cocina y Liam entró en el salón. Allí se encontró a Louis muy cabizbajo en el sofá.

-Eh, Lou.- lo saludó desanimado, quitándose la chaqueta y poniéndola en el respaldo de una silla.

-Hola, Li.- respondió éste, también afligido.

-¿Qué te pasa?- preguntó Liam mirando a su amigo.

-He visto a Eleanor besando a otro chico.- respondió Louis.

Liam abrió mucho los ojos.

-¿Qué dices?-

-Lo que oyes.- Louis suspiró.-Me disponía a ir a su casa a visitarla cuándo la encontré en el porche de su casa, y vi cómo otro chico le daba un "pico."-

-¿Quién era él? ¿Lo conoces?- preguntó Liam sentándose junto a su amigo.

-No... Eleanor trató de detenerme cuándo me iba pero no la quise escuchar, estoy muy enfadado.-

-Pero... Eleanor nunca sería capaz de hacer algo así...-

-Pues parece que ha sido capaz...- Louis suspiró.-Rompo con ella.- sentenció.

-¡¿Qué?! ¡Oh, vamos Louis, no, no puedes! Seguro que tiene que haber alguna explicación... Si ella trató de detenerte, igual querría contarte algo importante.- trató de animarlo Liam.

-No.- Louis sacudió la cabeza.-Lo más seguro era que fuese a decirme que ya no está enamorada de mí...-

Liam suspiró, desanimado.

-Y a ti, ¿qué te pasa? También pareces triste.- comentó Louis.

-He tenido un asco de cita con Mel por culpa de Harry.- repuso Liam.

-¿Con Melanie?-

-Sí. Cómo recordarás, ésta mañana Harry me insistió para que me lo trajera al Starbucks. No para ba de hablar y me enfadé con él. Hicimos el ridículo y dejamos a Melanie en ridículo también.- suspiró.-Tío, yo no quiero perderla...-

-No la perderás.- lo animó Louis.-Además, aún no estáis comprometidos, sólo os estáis viendo y... Seguro que ella te perdonará.-

-Lo que no sé es si yo perdonaré a Harry.- dijo Liam forzando una sonrisa.

-Lo harás.- Louis también sonrió.-Harry es... Harry.-

Y los dos se echaron a reír, aunque sin demasiadas ganas. Louis se levantó.

-Voy a la cocina a hablar con Harry.- dijo.

Liam alzó los pulgares en señal de acuerdo. De repente, su teléfono sonó.

-¿Diga?- preguntó esperanzado, confiando en que era Melanie.

-¿Liam?- la voz de Danielle resonó en la otra línea.-Soy Danielle...-

Liam abrió un poco la boca.

-Sé que ha pasado mucho tiempo desde que rompimos, pero todos éstos meses he estado pensando en ti...- Danielle cogió aliento y dijo:-¿Quieres volver?-

Liam se quedó estupefacto, con el teléfono pegado a la oreja.


-¡No cogen el teléfono!- se inquietó Aly.-¡Ninguno de los cinco!-

-Los tendrán apagados.- intervino Harumi.

-¡Pero corren peligro!- Aly se corrigió:-Bueno... ¡Podrían correr peligro!-

-Si no me equivoco, ésta noche dan un concierto, ¿verdad?- inquirió Harumi.

-Tengo que avisarlos cómo sea... Y no puedo ir a la casa más cercana a avisarlos, porque todos se han quedado a dormir en casa de Liam...-

-¿Qué podemos hacer? Debemos avisarlos, por si acaso...-

Aly se giró hacia su amiga japonesa.

-¿Tienes planes para ésta noche?- preguntó.

Harumi negó con la cabeza.

-Pues ponte guapa...- dijo Aly.-Porque ésta noche vamos a ir a un concierto.-

~~~

-Baby you light up my world like nobody else, the way that you flip your hair gets me overwhelmed, but when you smile at the ground it ain't hard to tell, you don't know, oh oh, you don't know you're beautiful! If only you saw what I can see...- los cinco chicos de la banda se deslizaban ágilmente por el escenario, bajo la luz de los focos, cada uno con un micrófono en la mano y cantando con sentimiento y alegría, aunque Louis y Liam estaban un poco decaídos, pero sonreían y ponían sentimiento al cantar la tan alegre y movida canción.
Entre el público, Aly y Harumi bailaban cómo si fueran dos fans más, aunque de vez en cuándo intercambiaban miradas preocupadas. De repente, Aly le hizo un gesto con la mano a Harumi, indicándole que salieran, y éso hicieron. En los pasillos del backstage, las dos chicas se cogieron de las manos, nerviosas.

-¿Dónde están los agentes de seguridad? Debemos avisarles...- empezó a decir Aly.

De repente, oyeron el ruido de un trozo de cristal o porcelana rompiéndose. Las dos se miraron y se acercaron a la puerta del camerino de los chicos, que estaba cerrada. Pegaron sus respectivas orejas a la puerta y oyeron unos pasos y ruidos que provenían de dentro. Se apartaron de la puerta.

-Que yo sepa, sólo los chicos pueden estar en su camerino.- susurró Harumi.

Aly asintió.

-Debemos avisar a alguien.- dijo en voz baja.
Por suerte, dos guardas de los chicos pasaron por allí.

-¡Señores!- exclamó Aly.-Escuchen. Mi amiga y yo hemos oído unos ruidos provenientes del interior del camerino de los chicos. Tememos que alguien pueda haberse colado a robar...- 

-¿Cómo dices, jovencita?- preguntó uno de los hombres.

Miraron a Harumi, ésta asintió confirmando lo que Aly había dicho.

-Volved al concierto.- repuso el otro hombre.-Nosotros nos ocupamos.-

Rápidamente aparecieron dos guardas más de detrás de una esquina y los cuatro se dirigieron al camerino. Aly y Harumi fingieron regresar al recinto dónde estaba teniendo lugar el concierto, pero por el contrario se escondieron tras la esquina de una pared y vieron a los cuatro agentes de seguridad entrar en el camerino. Se oyeron ruidos y órdenes y después, los cuatro guardas salieron, agarrando con fuerza a un hombre armado. Uno de ellos le arrebató la pistola, se la entregó a  y ordenó:

-Llevadlo a comisaría.-

Aly y Harumi trataron de no ser vistas por el agente de seguridad, pero éste las vió:

-Os dije que volvierais al concierto.- dijo.

-Lo sabemos, pero somos íntimas amigas de los chicos de la banda; estábamos muy preocupadas.- se argumentó Aly.

-¿Alyson Willson y Harumi Yuriko?- rió el agente, de piel color café y cabeza rapada.

Las dos amigas asintieron a la vez con la cabeza.

-Lo suponía.- rió el hombre.-No os preocupéis, el resto de agentes se lo llevarán a comisaría, a él y a sus armas, para tener pruebas. Ahora sí, volved al concierto tranquilas.- dijo antes de retirarse.

Las dos amigas entraron en el concierto, que ya acababa, y fueron a la parte del escenario, quedándose fuera de él tapadas por las cortinas. Al acabar de cantar, los cinco chicos se inclinaron y el público aplaudió con fuerza. Los chicos bajaron del escenario por el lateral, yendo a encontrarse con Aly y Harumi. 

-¡Gran concierto, chicos!- rió Aly.

-¡Lo mismo digo!- asintió Harumi.

-Gracias.- repuso Zayn inclinando la cabeza.

Los cinco chicos cogieron cinco vasos de agua, brindaron entre ellos y empezaron a beber.

-¿Deberíamos decírselo?- preguntó Harumi, inclinándose hacia Aly.

-Néh, ya pasó todo, están a salvo, así que dejémoslos con su felicidad.- sentenció Aly. Era mejor que los chicos no supieran nada del hombre armado que había en su camerino, o si no, acudirían temerosos a cada concierto, pese a que el hombre ya estuviera detenido.

En ése momento llegó Eleanor corriendo y agotada.

-¡Louis!- exclamó, desesperada.

-Hola, Eleanor.- saludó Niall, sin saber nada del asunto.

Liam miró a Louis con firmeza.

-Déjame, Eleanor.- repuso Louis fríamente.

-¡Louis, escúchame!- trató de hablar ella.-¡El chico al que viste era sólo un amigo!-

-¿Y por qué os estabais besando?- exclamó él, frustrado.

-¡Porque se despide así de todas sus amigas! ¡Es una loca desatada!- se echó a reír.

-¿Cómo dices?- Louis frunció el ceño.

-Él es gay, Louis.- repuso Eleanor.-Y nos da "picos" a todas sus amigas. Además, es un gran fan vuestro y en cuánto te vió y te fuiste, empezó a gritar cómo la loca que es.- rió.-Y por cierto, tiene novio. De hecho, ambos han acudido al concierto hoy. ¡Míralos!- Eleanor subió al escenario y señaló un punto de la sala, ya casi vacía.

Louis se situó al lado de Eleanor, miró el punto al que ésta señalaba y vió al chico que había besado a Eleanor abrazándose y besándose con otro chico.

-¿Lo ves?- rió Eleanor.-Sólo me dió ése "piquito" porque a mí y al resto de sus amigas nos quiere mucho, pero no tienes que preocuparte, cómo has visto es gay y tiene novio.-

Louis bajó la cabeza, avergonzado.

-Louis, ¿cómo puedes creer que yo te iba a ser infiel, a ti, mi "chiqui-Lou."- dijo Eleanor bajando las cejas aunque sonriendo.

-Lo siento.- se disculpó Louis con sinceridad.-Siento haber roto contigo y haberme negado a escucharte.-

-Acepto tus disculpas.- sonrió Eleanor.

Louis la abrazó y ambos se besaron en mitad del escenario, felices.
Los otros cuatro chicos de la banda los observaban enternecidos junto a Aly y Harumi. Por su parte, Liam se mordió el labio y vió llegar a Melanie.

-¡Hola, Liam!- exclamó ella.-¡Felicidades por el concierto! Me lo he pasado de maravilla.-

-Melanie...- empezó a hablar éste, mirando hacia el suelo.-Hoy, después de nuestra "cita" con Harry, me llamó Danielle, mi ex-novia, cuándo llegué a mi casa, y me pidió que volviéramos.-

Melanie se quedó bastante callada y miró hacia el suelo también.

-¿Y qué le has dicho?- preguntó con palpable desilusión.

-Siéndote honesto y sincero, he estado a punto de aceptar...- ambos se miraron a los ojos.-He recordado de repente todos los buenos momentos que viví junto a ella y todo lo que la quise cuándo estuvimos saliendo, además de recordar la cita desastre que hemos tenido hoy gracias a Harry... Así que iba a aceptar cuándo... Algo en mi interior me detuvo, me bloqueó, y le dije un "No." muy seco.-

Melanie mostró una actitud imprecisa. Liam continuó:

-No sé por qué, pero en el último momento de disponerme a aceptar, cambié de idea y le dije a Danielle que, sintiéndolo mucho, no podía volver con ella. Que en su momento la quise mucho y fui muy feliz con ella, pero que éso era pasado. Que fue ella quién me dejó, haciéndome daño. Y que además, yo ya no estaba enamorado de ella... Sino... De otra persona.-

Melanie sonrió ampliamente.

-¿De qué persona?- preguntó la guapa modelo.

Liam la miró y enarcó las cejas cómo diciendo "¿En serio?"

-Quiero oír cómo lo dices.- repuso Melanie sin quitar su deslumbrante sonrisa.

Liam abrió la boca cuándo se empezaron a oír unas palmadas monocordes, y la voz de Harry gritando:

-¡Qué lo diga, qué lo diga, qué lo diga...!-

Louis, que ya había bajado del escenario tras despedirse de Eleanor, miró a Harry le propinó una colleja en la nuca, haciéndolo callar.

Liam sonrió y bajó la vista.

-De Melanie Charles.- la miró a los ojos.-La modelo más preciosa y dulce que he conocido.-

Melanie sonrió mientras sus ojos marrones brillaban a causa de las lágrimas, y acto seguido, se acercó a Liam y lo besó dulcemente en los labios, mientras éste la abrazaba.

-¡Oooohh!- suspiraron a coro Louis, Niall, Zayn, Aly y Harumi.

-¡Oooohh, qué ascooooo por Dioooooos!- añadió Harry en tono burlón y cursi.

Louis le dió otra colleja.

Poco después, en los pasillos del backstage, Aly y Harumi se encontraron con los agentes que se habían llevado al hombre armado: le explicaron a las dos chicas que era el ex-mánager de los chicos, y que planeó colarse en el camerino de los chicos armado para luego entrar en el concierto, meterse entre el público, y disparar a uno de los chicos. Pero ahora estaba dirigiéndose a al cárcel, encerrado en un coche de policía, y los cinco muchachos estaban a salvo. Aly y Harumi se abrazaron al recibir la feliz noticia.

-Así que al final, las predicciones sólo se han cumplido a medias.- dijo Aly.

-¡Así es!- repuso Harumi.

-Louis y Eleanor llegaron a romper, ésa predicción se cumplió, aunque por suerte, ahora han vuelto, Liam estuvo a punto de volver con Daniell, así que ésa predicción casi se cumplió, y uno de los cinco corazones se iba a parar, pero el ex-mánager ha sido arrestado así que ésa predicción no se ha llegado a cumplir.- dijo Aly reflexionando.

Harumi asintió y volvió a abrazar a su amiga.

-¡Los chicos están a salvo! ¡Todo se ha arreglado!- exclamó con su voz alegre y su acento japonés.

-Exacto. Estoy muy contenta.- sonrió Aly devolviéndole el abrazo y cerrando los ojos, aliviada.-Todo ha vuelto a ser cómo antes, incluso mejor.-

-¿Lo dices por Liam y Melanie?- rió Harumi.

-Síp.-

En el camerino, Liam abrazó a Harry y le alborotó el cabello.

-Gracias, Harry.- dijo.-Si no hubieras llegado a estropear ésa cita, no me habría dado cuenta de lo mucho que Melanie significa para mí.-

-¿Cómo besa?- preguntó Harry riendo.

Liam le despeinó los rizos castaños con más fuerza aún.

-Éso NUNCA lo sabrás por ti mismo.- respondió.

Y los cinco, en su camerino, se echaron a reír.

jueves, 6 de diciembre de 2012

56- El rey y la reina del baile

Al separar sus labios, Aly le susurró a Niall al oído.

-Ésto por hacer ése acto tan bonito y dulce...- sonrió.-Y...-

Le pegó un puñetazo a Niall en el hombro.

-¡...Y ésto por ser tan idiota!- resopló.-¡¿Cómo puedes adentrarte en el desierto egipcio sin guía?!-

-Quería recuperar la pulsera.- se argumentó Niall.

-Te dije que no era necesario.- bufó Aly.-Al fin y al cabo...- su tono de voz se suavizó.-Me he dado cuenta de que ésa pulsera no representa nuestro amor. En realidad, nada lo hace. Simplemente lo sentimos.-

Abrazó a Niall, reteniendo las lágrimas.

-He estado muy preocupada.-

Niall suspiró.

-Lo sé, y perdona si te he asustado. Quería recuperarla a toda costa. Sé que, pese a todo, significa mucho para los dos.-

Estuvieron un largo rato en silencio, abrazados.

-Bueno, volvamos a la ciudad.- dijo Aly al separarse del irlandés.-Hoy es martes y debemos ir al instituto mañana.-

-Sí, vamos.- asintió él.

Tras dejar a Aly en su casa con la limusina de la banda, Niall se dirigió a su hogar. Al abrir la puerta, cuatro esbeltos chicos morenos se le echaron encima, emocionados.

-¡Niall! ¡Qué preocupados nos tenías! ¡Idiota!- exclamaba Zayn por encima de los gritos y suspiros de los otros tres.

Una mano aterrizó con fuerza en la nuca de Niall; era Liam que le había dado una colleja.

-¡¿Cómo puedes adentrarte en un desierto sin guía?!- gritó Liam al tiempo que abrazaba a Niall, que estaba inmovilizado por los brazos de Louis, Harry y Zayn.

-Ésto...- trató de hablar el rubio.

-¡No vuelvas a darnos un susto parecido, Niní!- vociferó Harry, exasperado.

-Chicos, no me dejáis respirar...- comentó Niall aparentemente tranquilo, aunque aquella asfixiante bienvenida le estaba agobiando un poco.

-¡Menos mal que estás a salvo!- añadió Louis, apretando con fuerza sus brazos alrededor del cuello del pequeño irlandés.

-¡¿Y si te hubieras perdido en el desierto, sin agua, sin nada, y te hubieras muerto?!- gritó Zayn poniéndose pálido y sufriendo un repentino desmayo. Por suerte, Liam se encontraba a medio metro detrás de él y pudo sostenerlo antes de que cayera al suelo.

-¿Zayn?- se sobresaltó Louis.

-Ésto lo arreglo yo enseguida.- sentenció Harry resumidamente dirigiéndose hacia la cocina.

El desmayo de Zayn, por suerte para Niall, había sido el nuevo centro de atención, haciendo que sus amigos dejasen de estrangularle cómo si fuera un muñeco anti-estrés. Liam seguía sosteniendo a Zayn, manteniendo sus manos debajo de las axilas de éste, que se encontraba inconsciente.
Harry volvió de la cocina con un vaso lleno de agua y echó el líquido en la cara de Zayn.

-¡Agh!- vociferó éste, despertando de su desmayo y dando un brinco. Liam retrocedió unos cuántos pasos.

-Arreglado.- Harry sonrió con encanto.

-¡Cof, cof! ¡Guuugh!- Zayn tosía escandalosamente, sujetándose el cuello con ambas manos. Luego, le lanzó una mirada asesina a Harry y le dió un suave puñetazo en el hombro.-¡Idiota! ¡Casi me ahogo por tu culpa!-

-¿Y cómo querías que te despertara?- comentó Harry encogiéndose de hombros.-¿Dándote un beso, en plan Bella Durmiente?-

-¡No, tonto! Pero podrías... Yo que sé, ¡haberme hecho aire con un abanico o algo! Lanzar agua a las caras de la gente no es una manera muy buena de despertarlas de un desmayo.- explicó Zayn tratando de demostrar sensatez, aunque sonaba histérico, mientras se atusaba su ahora empapado tupé negro.

-Si no te hubieras desmayado...- Harry se encogió de hombros.

-Eres tan gracioso, Harry.- ironizó Zayn, resoplando y yendo a uno de los baños en busca de una toalla para secarse la cara.

Los otros cuatro chicos se miraron entre ellos y sonrieron, antes de volver a fundirse en un abrazo en grupo para darle más muestras de afecto a Niall.

A la mañana siguiente, miércoles, en clase de música tocaba presentar un trabajo sobre canciones populares con baile incluido. Aquél día, la profesora de música estaba enferma y no había acudido, así que la sustituyó el profesor de educación física, lo cuál le pareció gracioso a Aly al recordar que estaban liados en secreto. Pese a que el señor Cameron no tenía ni idea de música, todos los alumnos fueron haciendo sus presentaciones. Al llegar su turno, Aly se puso enfrente de la pizarra mientras sostenía un trozo de papel entre sus manos. Se retiró el flequillo rubio de la cara con un gesto de la cabeza, carraspeó y dijo:

-Mi nombre es Alyson Willson, y mi trabajo de música trata sobre la popular canción del rapero surcoreano PSY, titulada Gangnam Style.-

Todos los alumnos aplaudieron y silbaron.

-Todos sabemos cómo te llamas.- gritó un chico, llamado Rodrick Nercol, al terminar de aplaudir.

-Puto Rodrick.- bufó Aly.

-¡Willson!- exclamó el profesor de gimnasia.

-Perdón.- Aly se tapó la boca.

-Nercol.- el profesor Cameron miró al alumno del fondo.-En el trabajo es obligatorio decir el nombre y apellido del alumno en cuestión durante la presentación, así que ahórrese los comentarios.-

-Vale, vale, perdón.- dijo Rodrick riendo disimuladamente y apartando sus ojos color café.

-En fin... La canción está escrita en coreano y en teoría, es una canción de amor...- explicaba Aly.

Todos la escuchaban atentamente, y al terminar de bailar, Aly les enseñó el baile, cruzando los brazos y sacudiendo los puños mientras daba ligeros saltos con las piernas, provocando risas en todos los alumnos.

-Éso mismo hice yo al encontrarme a Hyuna en casa de Johnny Depp.- comentó Harumi en voz baja mientras se reía escandalosamente, golpeando su mesa con la palma de la mano y todo.

Todos reían, incluso el profesor Cameron, Aly estaba muy graciosa haciendo el famoso baile.

-¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhh, sexy lady!- cantaron a coro unos cuántos chicos y chicas de las filas medias de la clase.

-Op, op op op, ¡Oppa Gangnam Style!- añadían los otros alumnos.

A Aly se le escapaba la risa mientras efectuaba el ridículo pero divertido baile de PSY.

-Más que un baile, parece un movimiento deportivo.- musitó el profesor Cameron mientras mordía una rosquilla sin que nadie se enterase. Resultaba muy gracioso que un profesor de gimnasia estuviera tan rechoncho.

-¡Eeeeeeeeeeeeeh...!- exclamó Harumi.

-¡...Sexy lady!- añadieron los alumnos de la clase, removiéndose en sus sillas.

-Op, op op op...- canturreó Aly.

-¡Eh, eh, eh eh eh eh!- gritaban los demás. Algunos alumnos ya se habían levantado de sus sillas y habían empezado a bailar siguiendo el ejemplo de Aly.

-¡Ya, yaaa! ¡Sentaos todos, silencio!- exclamó de repente el profesor de educación física.

Los alumnos que estaban de pie se sentaron y Aly dejó de bailar. Por un momento toda la clase había estado cantando Gangnam Style, pero ahora reinaba el silencio. Mairi exclamó:

-¡Profe, dele un diez!-

Todos aplaudieron y silbaron, de acuerdo con la idea de Mairi.
Aly hizo una reverencia un tanto entusiasta, despeinándose sus cabellos lisos y rubios.

-Willson, lo importante no era animar a toda la clase, sino hacer un buen trabajo.- comentó el profesor Cameron mirando a Aly.

-Lo-lo sé, profesor...- rió ésta, algo sonrojada y aún intentando contener la risa.

-Pero cómo has hecho que la clase sea divertida, ¡te doy un diez! Enhorabuena, Willson.- dijo el profesor. Aly dió palmaditas, entusiasmada, y Cameron añadió.-Ya le comunicaré a la profesora Mery tu gran entusiasmo en clase de música, ya que yo no tengo ni idea de ésta asignatura...-

Todos rieron.

-En fin, vuelve a tu sitio, Willson.- dijo el profesor.

Aly asintió y se dirigió a su mesa, compartida con Harumi. Se sentó al lado de su amiga japonesa y ambas chocaron las palmas. ¡Las clases de música nunca eran aburridas si Aly intervenía!

~~~

Durante el almuerzo, Aly mordía un trozo de pizza sentada junto a Harumi. Ambas habían subido a la zona de la cafetería de los chicos de la banda y ellas don comían sentadas en la mesa junto a Zayn, Louis y Liam, mientras que Niall y Harry miraban la tele.

-¡Ésta pizza está dabuti!- vociferó Zayn.

-Palabra de Hora de Aventuras, ¿a que sí?- rió Aly.

-Qué quieres que te diga, paso demasiado tiempo con Harry y me ha acabado pegando el amor por ése absurdo y ridículo programa.- musitó Zayn, sonriendo levemente.

-¡Toma ya! ¡Choca ése puño, aventurero!- exclamó Aly cerrando su mano en un puño. Zayn también cerró su mano en un puño y lo chocó con el puño de Aly.

-¿Aventurero?- preguntó, divertido.

-Así es cómo nos llamamos entre nosotros los fans de Hora de Aventuras.- explicó Aly. Harumi asintió.

-Ah.- rió Zayn.

-Yo también soy un aventurero, pero principiante.- intervino Louis.-Sólo conozco a la mitad de los personajes, no sé ni quién es la Princesa Llama.-

-Una que está de relleno.- bufó Harumi.

Aly le dió un codazo.

-¡Oye!- le exclamó.-¡No digas éso! Princesa Llama es la nueva novia de Finn, acéptalo.-

-¡¡Finn y Princesa Chicle por siempre!!- rebatió Harumi, levantándose de su silla de golpe y con la boca llena de pizza.

-Vale, empiezo a tener miedo.- bromeó Zayn.

Liam rió.

-Si ser un aventurero es estar así de loco...- añadió Zayn.-Prefiero no serlo.

-Ya es muy tarde, no hay término medio.- dijo Aly.-Hora de Aventuras es una serie que o la odias, o la adoras.-

-Jo.- suspiró Zayn.

Niall se levantó del sofá, cogió una pizza de la mesa y volvió a sentarse en el sofá, abriendo la tapa de cartón de la pizza. Cogió un trozo y lo mordió, dejando un hilillo de queso.

-Oye Aly, no te pondrás celosa ni nada parecido, ¿verdad?- preguntó Niall, mirando a Aly.

-¿Yo? Qué va.- rió Aly.-Te doy permiso para que me pongas los cuernos con un trozo de masa.-

Niall se echó a reír antes de volver a su tarea de disfrutar comiéndose aquella deliciosa pizza.

-Me apuesto veinte dólares a que se la come entera él solito.- le dijo Louis a Liam en el oído.

-Paso de apostar.- sonrió Liam.-Yo también opino que se la acabará sin ayuda.-

-A veces opino que Niall y Pizza son una mejor pareja que Niall y Aly.- bromeó Louis.

Aly le dió un tortazo en la nuca.

-¡Au!- exclamó Louis, dolorido.-Quiero decir... ¡Niall y Aly forever!-

-Así me gusta, buen chico.- rió Aly acariciando la cabeza de Louis, cómo si éste fuera un perrito.

-Es que eres única, Aly.- sonrió Louis, algo incómodo, mientras se frotaba la nuca.

-Ya lo sabemos todos.- inquirió Harumi.

En ése momento alguien subió los escalones y apareció en la zona de la cafetería de los chicos.

-¡Hola, Celine!- la saludó Aly.

-¡Hola, chicos!- dijo ella con un tono alegre. 

Aly suspiró, tranquila. Le alegraba recordar que Celine se había tomado bien lo que ella le dijo de que Harry sólo la veía cómo a una amiga. Se comió la minúscula corteza de pizza que le quedaba en las manos y acto seguido vió cómo Celine se acercaba.

-¿Estáis comiendo? Yo ya he comido.- comentó con su vocecita.

-¿Quieres un trozo de pizza? Está dabuti.- repitió Zayn.

Aly, Louis y Liam rieron.

-Zayn se está haciendo aventurero.- comentó Harumi, mirando a Celine.

Ésta rió mientras giraba la cabeza. Vió a Niall sentado en el sofá comiendo pizza y luego a Harry, sentado en el otro sofá. Celine puso una expresión estupefacta y a la vez, emocionada.

-Harry...- murmuró.

Los de la mesa se quedaron mirándola. Estaba de pie, clavando sus grandes ojos azules en Harry. Niall también la miró mientras masticaba pizza, el único que no se enteraba de nada era Harry que veía golpearse a Gumball y Darwin en la tele.

-¡Harry!- exclamó Celine sonriendo y avanzando lentamente hacia el chico de cabello rizado.

Éste giró la cabeza.

-Ah, hola Celine.- dijo.

-¡Harry...! gritaba ella con una voz dulce y emocionada, cómo las de las películas de romance.

-¿Qué, qué pasa?- preguntó Harry, aún acomodado en el sofá.

-Harry...- la voz de Celine adquirió un tono más grave y fuerte.-¡Mi amoooooooor!-

Harry, aterrorizado, vió cómo la guapa chica se abalanzaba sobre él y le estrujaba el cuello. Acto seguido, Celine se emocionó y empezó a darle puñetazos a Harry en el estómago.

-¡¡Ya he pensado nombres para nuestros hijos!!- gritaba ella, histérica, mientras sonreía y seguía dándole puñetazos a Harry en la barriga. La escena resultaba muy cómica.

-¡¿QUÉ?!- se quejaba Harry.

Louis, Liam, Aly, Harumi y Zayn se levantaron de la mesa, boquiabiertos.

-¡¡¡Pronto nos casaremos y estaremos juntos para siempreeee!!! ¡Uajajaja! ¡Harry, te amoooooo!- la voz de Celine sonaba histérica y más profunda.

Niall, contemplando la escena, se atragantó con la pizza y luego empezó a reír, tirándose en el sofá y pataleando en el aire.

-¡¿Qué dices?! ¡Estás loca! ¡De-deja de pegarme! ¡Ayudaaa!- gritaba Harry a voz en cuello.

-¡¡Tendremos treinta hijos y adoptaremos muchas mascotas juntos!! ¡Seremos felices y yo estaré a tu lado cada día!- Celine seguí gritando con voz fuerte los planes para su vida con Harry, mientras los otros cuatro chicos se reían escandalosamente junto con Aly y Harumi.

-¡¡¡Suéltame!!!- gritaba Harry.

-Celine, Celine.- Aly llegó y sujetó a su amiga por los hombros, retirándola.-Tranquilízate. Pero, ¿qué te pasa? ¡Nunca creí que te vería tan emocionada, y mucho menos pegando a Harry!-

Todos rieron en respuesta, menos Celine.

-Perdón.- dijo ésta.-Esque me he emocionado al verle.- suspiró.-Me he emocionado tanto... Que le he pegado. No volverá a pasar.-

-Celine, me preocupas.- rió Aly.-Has gritado a voz en cuello tus planes para el futuro con Harry mientras le aporreabas la barriga... ¿Te encuentras bien? ¿Tienes fiebre o algo?-

-No, estoy perfectamente.- Celine giró la cabeza y miró a Harry. Éste se había cubierto entero con una manta y tiritaba bajo ella sentado en el sofá.

-¡Y yo creyendo que eras inocente e inofensiva!- gritó el chico con voz temblorosa.

Todos volvieron a reír por lo bajo. 

-Harry, te pido disculpas.- dijo Celine. Su tono de voz había vuelto a ser dulce y aniñado.-Lo siento, me he emocionado demasiado al verte...-

Harry asomó la cabeza por un extremo de la manta.

-Va-vale... A-acepto tus disculpas...- dijo aún un poco asustado.

-¡Oh, maravilloso!- Celine dió saltitos.-Ah, y te he traído ésto.-

Sacó de su mochila una fiambrera dentro de la cuál había un bizcocho de chocolate pequeño.

-¿Qué es?- preguntó Harry arropándose con la manta.

-Un pastel de chocolate...- sonrió Celine dulcemente. Luego añadió:-¡¡RELLENO DE MI AMOR!!-

Corrió hacia Harry y le metió el bizcocho de chocolate en la boca, bajo la atenta y estupefacta mirada de los otros séis. Éstos empezaron a reír a medida que a Harry se le iba llenando la boca de pastel.

-¡Cómete el pastel, amor mío! ¡¡CÓMETELO!! ¡¿ESTÁ BUENO?!- preguntó Celine a voces, presionando el pastel de chocolate que sobresalía de la boca de Harry.

-¡Mpfmpfmmm!- blasfemaba éste, tratando de pedir ayuda.

-Celine, calmémonos, ¿vale?- intervino Aly con voz cálida, de nuevo cogiendo a Celine por los hombros y alejándola de Harry.

El chico tosió y el sofá se lleno del bizcocho chocolateado que salía de su boca.

-Celine, me estoy empezando a preocupar de verdad.- dijo Aly mirando a su amiga a los ojos.-Tú no eres así de impulsiva. ¿Por qué explotas de éste modo?-

-No es por nada, es sólo que me emociono mucho al ver a Harry.- dijo Celine mirándose sus zapatos y juntando las manos tras la espalda.-Pero tranquila, Ely, estoy bien.-

-Aly.- la corrigió Aly, un tanto extrañada.

-¡Éso!- Celine se dió una palmada en la frente.-Es que cuándo me pongo muy nerviosa, se me traba la lengua, jeje.- se argumentó Celine.

-Ya...- dijo Aly, poco convencida.

-En fin, me voy.- dijo Celine.-No quiero molestar más.-

Y avergonzada, bajó los escalones. Harry volvió a cubrirse entero con la manta, asustado, mientras los demás se miraban entre ellos. ¿Por qué Celine había cambiado su forma de ser tan repentinamente? Decidieron no volver a sacar el tema la próxima vez que se encontraran con Celine.

~~~

Aly y Niall caminaban por los pasillos dirigiéndose a sus respectivas clases.

-¿Sabes? Me gustaría saber algo.- dijo Aly.

-¿El qué?- preguntó Niall.

-¿Las naranjas se llaman naranjas porque son de color naranja, o el color naranja se llama naranja porque las naranjas son naranjas?- 

-¡¿Qué?!- exclamó Niall. Acto seguido, se echó a reír.

-Además- añadió Aly.-Yo pienso que el queso es mejor que el pastel, porque puedes hacer pastel de queso, pero no queso de pastel.-

-Éso lo dice Gumball.- Niall puso los ojos en blanco.

-Lo sé, y tiene razón. Es cómo la carne: también puedes hacer pastel de carne pero no carne de pastel.-

Niall se echó a reír.

-Me encanta que estés tan loca.- dijo. Fue a besar la mejilla de Aly cuándo...

-¡Eh, mira! ¡Hay algo nuevo en el tablón de anuncios!- exclamó la rubia corriendo hacia una pared. Niall no se dió cuenta así que cayó hacia delante y se dió un batacazo.

Aly, sin enterarse de que su novio se había caído al suelo, se asomó al tablón de anuncios.

-"Selecciones para el rey y la reina del baile de otoño."- leyó.

Niall se levantó y se puso junto a ella.

-¿Un baile?- preguntó.

-Sí. Cada año, éste instituto organiza bailes, pero ésta es la primera vez que hacen éso de elegir a un rey y una reina.- comentó Aly.

-¡Eh! ¡Podríamos presentarnos!- dijo Niall.

-Béh, éstos concursos son una cursilada.- masculló Aly sacándose del bolsillo un paquete de patatillas y comiéndose una.

-¡Vengaaa! ¿No sería bonito?- insistió él.

-Vale, pero sólo para que dejes de insistir.- Aly rodó los ojos.

-¡YUJU!- Niall alzó las manos, y luego se sacó del bolsillo del pantalón un boli.

En un papel apuntó su nombre: Niall Horan. Luego, lo giró y Aly escribió su nombre: Alyson Willson, en la otra cara del papel. Echaron el papel en la ranura de una vitrina llena de papeles y suspiraron.

-Espero que ganemos.- dijo él, emocionado.

-Ya. Y yo espero que en la cafetería vendan más patatas de éstas.- añadió Aly.


La joven llegó a clase de matemáticas y se sentó en su pupitre. Poco después entró el Sr. Wendel, al que todos saludaron. Era él quién les había comunicado a sus alumnos que One Direction dirigiría el instituto el primer día de éstos en Blue Moon High, y seguía llevándose bien con todos sus alumnos. En mitad de la clase, el profesor borró todas las ecuaciones que había echo en la pizarra y anunció:

-Y ahora, quiero anunciaros que las candidaturas para el rey y la reina del baile de otoño de éste año ya están cerradas. Os anunciaré una de las parejas participantes más... Ejem... Particulares.-

Agarró una tiza y dibujó un corazón en la pizarra. Dentro de él escribió "Alyson Willson & Niall Horan." Todos los alumnos de la clase lanzaron silbidos coquetos y los ojos de Aly se fueron abriendo más y más a medida que veía cómo el profesor Wendel lo escribía.

-¡Ohhh, Aly y Niall, bonita pareja!- bramó un chico de la clase.

-Si la prensa se enterase, ¡serías famosa, Aly!- añadió una chica.

Aly fue deslizándose más abajo en su silla, hasta el punto de que el borde de la mesa casi le llegaba por los hombros. Quería hacerse pequeña, pequeña, pequeña...
<<Maldito profesor Wendel.>> pensó para sus adentros.<<Ya le he perdido todo el respeto y aprecio que le tenía.>>

-Se necesitan dos para bailar un tango.- dijo el profesor esbozando una leve sonrisa pícara mientras se giraba para mirar a Aly. Todos los alumnos volvieron a silbar.

-¡¿Pero no estábamos en clase de mates?!- chilló Aly, a todas luces enfadada y avergonzada.

-En teoría sí, ¿pero quién dice que no se pueda hablar sobre otros temas?- rió el señor Wendel.

Aly se había deslizado tan abajo en su silla que se cayó totalmente hacia abajo, dándose un culazo. Todos rieron con fuerza. Aly, refunfuñando, se puso en pie y se sentó bien en la silla.

-Bien, alumnos, quedan cinco minutos para que toque el timbre.- inquirió el señor Wendel.-Id guardando vuestros libros.- se sentó en el escritorio situado en un extremo de la pizarra y empezó a corregir anteriores exámenes, mientras los alumnos seguían murmurando cosas.

-Cómo alguien se lo cuente a la prensa rodarán cabezas, ¿entendido?- murmuró Aly, malhumorada.

Todos sus compañeros de clase rieron, y luego le alzaron los pulgares, dándole a entender que contaba con su silencio. Aly asintió y luego miró asqueada y enfadada a la pizarra.

-¡Y que alguien borre la pizarra, por favor!- exclamó Aly en tono seco.

Rodrick pasó cómo una flecha por la pizarra y con su mano borró a toda velocidad el dibujo que había echo el profesor, para luego acercarse a éste y darle una palmada en la espalda mientras le decía:

-Señor Wendel, procure volver a explicarnos las raíces cuadradas el próximo día, ya sabe lo malo que soy en matemáticas.-

-Lo haré, tranquilo, Rodrick.- dijo el profesor.

Rodrick le guiñó un ojo a Aly al pasar por su lado y ésta rió y le dijo "Gracias" moviendo los labios sin hablar, agradeciéndole la pequeña venganza de Rodrick al profesor por meterse en la vida privada de ella y Niall. Cuándo tocó el timbre, el señor Wendel se levantó y se dirigió a la puerta, y los alumnos observaron cómo en su chaqueta negra, en la parte de la espalda, había una huella blanca en forma de mano. Todos rieron y felicitaron a Rodrick por su sencilla pero efectiva broma.

Al pasar por el pasillo Aly leyó el tablón de anuncios, ya renovado: el baile se celebraría el viernes. Suspirando, decidió que se pondría el mismo traje de su madre que se puso siete meses atrás para ir a la fiesta en casa de Johnny Depp. 
Llegó a su casa. Cindy estaba en el salón haciendo unos deberes y la saludó:

-¡Hola, Aly!-

-Hola, fea.- rió ésta.

Cindy le lanzó un cojín a su hermana mayor.

-Malvada.- bufó.

-Ya.- rió Aly. Le alborotó a Cindy sus cortos cabellos rubios y ésta resopló en respuesta.

Aly entró en la cocina, dónde estaba Lara con Talia en brazos.

-Hola, cariño. ¿Ya has vuelto del insti?- preguntó Lara.

-No mamá, estoy de camino.- contestó Aly.

-Ah, perfecto, entonces no podrás saludar a Talia.- dijo Lara.

Aly sonrió mientras rodaba los ojos.

-Hola, pequeñina.- dijo al acercarse a su hermana menor. 
Talia llevaba un gorrito rosa cubriéndole la cabeza, y una pequeña camiseta rosa. Sus ojos eran grandes y de un color azulado indefinido. Lara la sostenía en brazos con cuidado.

-¿No me dices nada?- preguntó Aly.-Di gugú tatá.-

Pero Talia se limitó a quedarse mirando a su hermana mayor.

-Bueno, acabo de cambiarle el pañal y ahora iba a prepararle un biberón.- comentó Lara mientras acariciaba el gorrito rosa que cubría la cabecita de su tercera hija.-Es muy comilona para ser tan pequeña. De hecho, creo que ni tú ni Cindy tomábais tantos biberones cuándo érais bebés.-

-¿Quieres que te ayude en algo, mamá?- preguntó Aly.

-No, tranquila, cariño. ¿Traes deberes?- dijo Lara incorporando a Talia en sus brazos.

-No. Siempre lo hago todo en la clase de tutoría, soy así de eficaz.- se jactó Aly.

-Ésa es mi hija. Bueno, mi primogénita.- rió Lara.

-Eehhhh Gggggaaaahhh...- exclamó Talia, babeando levemente.

-¡Ooooh, qué voz más mona tiene!- chilló Aly sirviéndose leche en un vaso. Luego le echó tres cucharadas de Nesquik.

-¿A qué es una monada? Tu padre y yo hacemos obras de arte.- bromeó Lara abrazando a Talia.

-Ya, sobretodo conmigo.- rió Aly echándose otras dos cucharadas de Nesquik.

-¡Alyson, no te eches tantas cucharadas de Nesquik!- la regañó Lara.-¡O luego tendrás diarrea!-

-Qué va, mi cuerpo está acostumbrado al chocolate.- bromeó Aly guiñándole un ojo a su madre.

~~~

Llegó el viernes. Aquél día, en Blue Moon High no hacían clases, ya que todas las horas de estudio eran ocupadas por el baile. Todos llevaban trajes elegantes y preciosos. Aly lucía el vestido dorado de su madre con el que fue a la fiesta en casa de Johnny Depp con su pelo suelto y hasta adornado con el mismo lacito dorado que se puso para la fiesta de Depp, y Harumi, por su parte, llevaba un kimono moderno y no demasiado tradicional, de color negro y con estelas de luz blanca estampadas, y su largo pelo brillante y negro iba recogido en una trenza que le caía sobre el hombro derecho. Los chicos de One Direction estaban guapísimos en elegantes trajes oscuros con corbata. Hasta los profesores y profesoras iban arreglados.

El inmenso gimnasio del instituto se había decorado con globos y un escenario. También había una barra de buffet libre con comida. Para sorpresa de Harumi, había sushi. Lo probó:

-¡Agh!- exclamó, quejándose.-¡Nada que ver con el auténtico sushi japonés!-

Había música sonando por altavoces colocados por doquier. El gimnasio estaba a reventar de alumnos y profesores que hablaban y se divertían. La vitrina de candidatos estaba llena de papelitos doblados, formando minúsculos cuadraditos blancos.

-¿Te apetece bailar?- le preguntó Niall a Aly.

-Vale.- respondió ésta. Y empezó a hacer el paso de Gangnam Style.

-No, tonta.- bromeó Niall.-No me refería a...-

La melodía River Flows in You empezó a sonar suavemente por todos los altavoces, inundando todo el gimnasio. La lenta melodía calmó a todo los alumnos, los cuáles empezaron a buscar pareja. A lo lejos, Aly pudo distinguir, divertida, cómo el profesor Cameron de educación física le pedía bailar a la profesora Mery. Rió por lo bajo y le susurró a Niall, sin mirarlo:

-La profe de música está saliendo con el profe de gimnasia. Jiji, ¿No es tronchante?-

Se giró para mirar a Niall y se sonrojó levemente al ver que éste la estaba mirando fijamente, muy serio, pero con un brillo especial en los ojos. Sin decir nada, el rubio le tendió una mano. Aly titubeó y agarró con suavidad la mano de Niall. River Flows in You seguía sonando a todo volumen, pero con un ritmo lento y dulce, que hacía que se le pusiera la carne de gallina a todos los que estaban en el gimnasio. Niall se acercó más a Aly y con su otra mano rodeó su cintura, y Aly el hombro de Niall. Pensó que no tenía ni idea de bailar lento, y mucho menos con tacones, ya que ella nunca llevaba, pero sólo quería dejarse llevar.
Niall dió los primeros pasos y ella lo acompañó. Se movían lentamente, dando pasos cortos y sin separarse el uno del otro. Se miraban fijamente a los ojos, ambos los tenían azules y preciosos. Todos bailaban emparejados y el ambiente impregnado de la dulce música que sonaba emanaba romanticismo y paz. Los altavoces colocados por las paredes y el suelo seguían emitiendo River Flows in You, haciendo que todos aquellos alumnos, todos tan distintos, desde los más tranquilos hasta los más rebeldes, estuvieran mansos y tranquilos bajo la influencia del suave sonido del piano. Aly y Niall siguieron bailando, cada uno de sus movimientos era armonioso y delicado, cómo si hubieran estado ensayando aquel baile durante meses, aunque todo era totalmente improvisado. Recordaba a la típica escena de baile de cuento de hadas, cómo cuándo Giselle y Robert bailaban juntos en la película Encantada. Pero estaba sucediendo de verdad.

<<Una escena de cuento.>> pensó Aly mientras bailaba con Niall.

Seguía sus pasos, sin soltar nunca su mano, y mientras se contemplaban mutuamente sus ojos, anonadados por la suave música. En la parte más potente de la música, Niall agarró a Aly de una mano y ésta dió varias vueltas sobre sí misma, sintiéndose ligera y hermosa. Volvieron a la posición principal, cogiéndose de las manos, y Aly agarrando a Niall del hombro y él a Aly de la cintura, y continuaron dando pasos leves y armoniosos. Siempre mirándose a los ojos. Cuándo se contemplaban mutuamente, sus estómagos emitían un cosquilleo sobrenatural. Ninguno de los dos había sentido aquello antes. Su enamoramiento era muy especial. Un amor de verdad que sobrepasaba lo humano.
River Flows in You ya se acababa, y los dos se quedaron muy quietos, observándose detenidamente. Niall, sin soltarle la mano a Aly, se acercó a ella y le susurró al oído:

-Aunque no seamos coronados ésta noche, tú siempre serás mi reina.-

La carne de Aly se puso de gallina y sus mejillas se tiñeron de rosa. En ése instante la música acabó del todo y todos rompieron en aplausos, Niall incluido. Aly se quedó anonadada por un instante pero luego también empezó a aplaudir. Los otros cuatro chicos de la banda habían estado sentados, ya que ni Eleanor ni Perrie, las novias de Louis y Zayn, iban a ése instituto. Liam habría bailado con Melanie si ella estuviera en Blue Moon High, pero ya no estudiaba, dedicándose a su carrera de modelo, así que habían estado los cuatro hablando mientras comían.

El ambiente fiestero regresó cuándo por los altavoces empezó a sonar a todo volumen el remix de Skrillex de la canción Levels. Dubstep puro y duro que hizo que el ambiente romántico desapareciese, dando de nuevo lugar a una nueva oleada de baile fiestero y liberación. Al casi llegar la música a su punto más movido, el director se subió a las plataformas que formaban el pequeño escenario y anunció, sonriente y con un micrófono en la mano:

-Bien, ha llegado la hora de anunciar al rey y la reina del baile de otoño de éste año.-

Mientras hablaba, un par de profesores cogieron a un chico y a una chica y los dirigieron hacia el escenario, aunque sin subirlos aún. El director se sacó un trocito de papel y antes de hablar dijo:

-Qué suban los candidatos.-

Los dos profesores empujaron al chico y a la chica escaleras arriba, cada uno estaba en un extremo del escenario, así que no podían verse. Al llegar frente a los focos, la luz cegó a...

-¡Harry Styles y Brianna Stevenson, enhorabuena, habéis ganado!- exclamó el director. La canción Levels versionada por Skrillex llegó a su momento "petado," dando paso a un solo de instrumento y haciendo que todos se pusieran a aplaudir y bailar.

Harry se quedó boquiabierto. ¿Cuándo se había presentado él? ¡No lo había hecho! Cerrando la boca y ajustándose la corbata, avanzó hacia el centro del escenario. Brianna, por su parte, se cogió torpemente la pomposa falda de su precioso vestido de seda verde, cómo sus ojos, y con su suelta y lacia melena castaña ondeando a su espalda, se dirigió también hacia el centro.

-¡Felicidades, chicos! ¡Sóis el rey y la reina de éste año!- dijo el director con voz bonachona.

Ambos hicieron una reverencia, sonriendo exageradamente, y Brianna dijo entre dientes:

-Ésta me la pagas.-

-¿De qué hablas?- dijo también Harry entre dientes, sin dejar de sonreírle al público.-Yo no me he apuntado, y mucho menos a ti.-

-¿Entonces quién puñetas nos ha apuntado?- añadió Brianna, también sonriendo al público y sin apenas mover la boca cuándo hablaba.

Siguieron sonriendo y permaneciendo quietos mientras la profesora de música, Mery, les colocaba una brillante corona plateada a cada uno. Hicieron una reverencia y todos les aplaudieron. Segundos después los dos bajaron del escenario, exasperados.

-¡Qué horror!- vociferó Brianna, aunque con el volumen de la música sólo Harry la podía escuchar.

-¡Lo mismo digo! ¡¿Por qué me toca siempre verte de algún modo?!- gritó Harry.

-Cállate la boca si no quieres un puñetazo.- bufó Brianna.

-¡Ja, tú siempre pegándome! ¡Con las puertas, con las taquillas, con lo que sea!- exclamó él.

-Quiero saber quién demonios nos ha apuntado...- refunfuñó Brianna, dando manotazos en la pomposa y larga falda verde de su vestido.

-Hemos sido nosotros.- musitó Valery de repente apareciendo entre el público junto a Zayn. Valery llevaba un vestido largo pero ceñido de color azul oscuro y su pelo rubio estaba suelto y ondulado.

-¡Agh!- Harry sintió una arcada.-¡Zayn! ¡No me digas que...!-

-¡No, no, jamás, yo sigo enamorado de mi Perrie!- dijo Zayn echándose a reír.

-¿Por qué lo has echo, Val?- preguntó Brianna mirando a su amiga.

-Desde que te descubrí en un pasillo del insti escuchando una canción de One Direction, pensé que te gustaría.- dijo la rubia encogiéndose de hombros.-Hablé con éste.-señaló a Zayn.-Y estuvo de acuerdo con mi idea de apuntaros a ti y a Harry.-

-¡Zayn, traidor!- gritó Harry.-¡¿En qué pensabas?!-

Zayn se echó a reír, otra vez.

-Es que me partí con la discusión que tuvisteis Brianna y tú el martes. Sóis desternillantes, en serio.-

Harry y Brianna hicieron el mismo gesto sin darse cuenta, resoplando mientras alzaban los ojos.

-¡Pero si no nos parecemos en nada!- dijeron al mismo tiempo.

-Ya veo.- Zayn puso los ojos en blanco y se retiró.-

-Te lo repito, Bri: Beyoncé estaría decepcionada. Pero en fin, el libro de los gustos está en blanco.- habló Valery dándole a Brianna dos besos en las mejillas, sin que ésta reaccionase. Luego se fue.

-Ejem...- carraspeó Harry. Miró a Brianna de reojo.-¿Escuchas canciones de nosotros?-

-Sólo Live While We're Young.- respondió ésta con un bufido.

-En fin.- Harry trató de ser caballeroso.-¿Quieres bailar?- preguntó con palpable desinterés e indiferencia.

-NO.- repuso Brianna secamente.

-Pues nada, tú te lo pierdes.- Harry se encogió de hombros.

-¿Perdona? ¿Cómo qué yo me lo pierdo?-

-Pues que soy un maravilloso bailarín.- se jactó él alzando la barbilla.

-Sí, y sobretodo muy humilde.- se mofó Brianna.

-¿Cómo dices? Yo soy muy humilde, ¡qué tú seas insoportable es otra cosa!-

-¿Yo? ¿Insoportable? ¡Mira quién habla! ¡Ése que es famoso por ser un cretino!-

-¡¿Qué me has llamado?!- Harry se puso rojo.

-¡Cretino! ¡Límpiate los oídos!-

-¡No digas tonterías!-

-¿Yo digo tonterías?- Brianna se señaló a sí misma.-¡No soy yo la que va por ahí diciendo que otros se compinchan con PUERTAS!-

-¡Es que tú eres una psicópata que abre las puertas de baños de un modo bruto!- chilló Harry.

-¡Já! ¡Concluyo mi alegato!- bufó Brianna.

Mientras todos los alumnos bailaban al ritmo de la música, ellos dos, en vez de bailar juntos, hacían, simplemente, lo que mejor sabían hacer juntos: discutir.