viernes, 19 de diciembre de 2014

106- Jóvenes e incautos

Antes de que Niall se fuera del apartamento de los Willson, Cindy ya estaba dirigiéndose a su quedada con Wen, pues no sabía si podía llamarse "cita" o todavía no. Estaba nerviosa; ver a Wen le hacía sentir cómo una niña de doce o trece años otra vez. Ahora tenía quince, la diferencia no era tanta, pero seguía sintiéndose nerviosa cuándo se trataba de Wen.
Tras un largo rato caminando, Cindy llegó a Central Park dónde estaba Wen esperándola desde hacía un largo rato. Lo divisó de pie junto a la entrada.

-¡Wen!- gritó Cindy agitando la mano para que el chico la viera.

Él se giró y la pudo ver. Sonrió y alzó una mano igual que ella.

-¡Hola!- exclamó con su voz, ya algo más cambiada debido a la recién iniciada pubertad.

Cindy caminó unos segundos, notando que el corazón se le aceleraba levemente, y el calor en sus mejillas, más hasta llegar a Wen. Éste sonrió al tener a la chica cerca, y dio unos pasos hacia ella, sonrojándose ligeramente, sin saber si abrazarla, darle un beso en la mejilla, o dejarla estar. Optó por lo último.

-¿Qué tal estás?- preguntó algo tímido.

-Genial ahora que hemos quedado para pasear después de tanto tiempo.- bromeó Cindy.

-¿Dos semanas? Bueno, objetivamente no ha sido tanto, aunque para mí se ha hecho bastante largo. Desde que te cambiaste de instituto y dejamos de vernos cada día, te he echado mucho de menos.- sonrió Wen.

-Lo sé. Yo a ti también. Ojalá todos en mi actual insti fuesen tan simpáticos cómo tú. Nadie podrá sustituirte nunca, por muy ricos y elegantes que sean todos en mi nuevo instituto.- dijo Cindy sonriéndole de vuelta.-Tú solito eres mejor que todos ellos juntos.-

Acto seguido, le dio un beso en la mejilla, haciéndolo sonrojar. Sólo se habían besado en los labios una vez, y fue cuándo estaban jugando a la botella. Lo hicieron por respetar las normas del juego, ya que en realidad les daba demasiada vergüenza besarse. Aunque se gustaban y lo sabían, todavía no eran "novios" debido a que se veían demasiado buenos amigos. Iniciar una relación podría estropear su amistad. Preferían esperarse un tiempo más y hablar claramente del asunto antes que nada.

-He oído que tu amiga, Treisy, dio una fiesta hace unos días.- dijo Wen, tratando de romper el hielo.

-Sí, es cierto.- asintió la rubia. No sabía si debía decirle que estuvo o no, ya que éso incluiría contarle que bebió más alcohol del debido y cogió algo parecido a una borrachera. Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y suspiró, desviando la mirada.

-Lo sé porque recibí una invitación de uno de mis amigos que va al mismo instituto que tú. Aunque la rechacé. Seguramente había alcohol y ésas cosas.- dijo el joven.

-Sí, seguramente.- Cindy miró al suelo mientras ambos caminaban lentamente, paseando. Meditó si mentirle o no acerca de la fiesta. Al darse cuenta de éso, suspiró, decepcionada. Antes nunca pensaba si mentir o no. Sólo decía la verdad directamente.

-Entonces, ¿no te pasaste por la fiesta? ¿Ni siquiera un rato? Lo digo porque seguramente Treisy te hubiese insistido para ir un rato.-

-Qué va.- soltó Cindy sin darse cuenta.-Ya sabes que prefiero mantenerme alejada del alcohol y las fiestas ruidosas de ése tipo.-

La culpabilidad la invadió por dentro. Mentirle a Wen dolía más que mentirle a su madre. Y éso tampoco tenía sentido. Su madre era su madre, y claramente la quería más que a Wen. Entonces, ¿quizá le dolería más decepcionar a Wen que a Lara...? No lo sabía. Sólo sabía que cuánto más mentía, más culpable se sentía. Y a la vez, más emocionada y adulta.

-Lo sé. Éso es una de las muchas cosas que me gustan de ti.- confesó Wen. Se sonrojó levemente al darse cuenta de lo que había dicho.

Cindy también se ruborizó. Con aquello había conseguido pasarlo bien en la fiesta, y a la vez, seguir gustándole a Wen. Estaba consiguiendo usar la mentira a su favor. Ésa sensación era emocionante, le encantaba. Y el encanto podría sobrepasar a la culpa en cualquier momento.

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Zayn frunció el ceño y ladeó ligeramente la cabeza ante la declaración que Louis acababa de dar.

-¿Cómo que la están acosando?- preguntó.

-Es lo que me dijo, y yo por supuesto la creo.- repuso Louis.

-Pero un momento, ¿quién la acosa?- intervino Harry en tono severo y serio.

-No lo sabemos, no sabe ningún nombre. Sólo sabe que en ocasiones un par de personas la han perseguido por la calle, personas con gafas de sol y otras prendas que sirven para ocultar el rostro.- explicó Louis mirando con seriedad a sus cuatro mejores amigos.

-Pobrecilla.- susurró Liam.-¿Ha denunciado?- preguntó antes de dar un trago de su pequeña botella de Coca-Cola.

-Para denunciar necesita datos y pruebas, y de momento no tiene ninguna de ésas.- repuso el mayor del grupo sacudiendo la cabeza.

-¿Y qué le has dicho?- preguntó Zayn, el cuál también acababa de darle un trago a su Coca-Cola.

-Que si le vuelve a pasar, me avise. Debo estar a su lado todo el tiempo, debo protegerla.- sentenció Louis, muy decidido de sí mismo.

-Claro que sí. Y nosotros estamos contigo.- añadió Niall.

-No dejaremos que le pase nada a Eleanor.- dijo Zayn para reconfortar a su amigo.

-Lo sé, sé que puedo confiar en vosotros, por éso os lo he dicho.- se expresó Louis.

-¿Qué hay de Aly?- habló Niall de nuevo.

-Puedes contárselo si quieres, también confió en ella.- asintió Louis.-Además Eleanor sabe que cuánta más gente la proteja, mejor. Necesita apoyo.-

-Y lo tendrá.- aseguró Liam.

-Chicos... Creo que lo mismo podría estar pasándole a Brianna. Primero lo de la llamada amenazante que recibió, y antes me dijo que se encontró a un tipo raro en los estudios de diseño de mi madre.- habló Harry, haciendo que sus amigos fijasen sus miradas en él.

-¿De verdad? ¿Y está asustada? ¿Tiene miedo?- inquirió Niall. Tiempo atrás, Brianna y Valery se habían metido con él en Blue Moon High, pero ahora la primera era novia de uno de sus mejores amigos y tenía ésa necesidad de preocuparse con ella.

-Un poco, la verdad.- asintió Harry.-Pero no ha llegado a ser acosada, de modo que entiendo que la preocupación de Louis por Eleanor sea mayor.-

-Lo es.- asintió Louis con la cabeza.-Pero sé que no va a ocurrirle nada mientras yo esté a su lado.- añadió con determinación y una ligera agresividad.

-Tranquilo.- repuso Liam calmadamente.-Todo va a estar bien.-

Los cinco se miraron entre ellos, cuatro de ellos confiando en que las palabras de Liam fuesen ciertas.

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Llegó el día siguiente, martes 10 de junio. Hacía un día soleado y muy agradable. Aly se levantó temprano, se vistió y peinó, tomó para desayunar un vaso de leche con cacao y se dirigió a Yale cómo de costumbre. Al llegar aparcó, bajó del coche y divisó a Lexi en el exterior del edificio.

-¡Hola, Aly!- saludó Lexi alzando la voz, ya que estaba esperando a Aly cerca del cartel de entrada, en el que se leía "Bienvenidos a Universidad de Yale."

-Hola Lexi. ¿Qué tal?- saludó Aly una vez que llegó junto a su amiga.

-Genial. Bueno, regular. Ya sabes, sigo intentando no cruzarme con Eric por los pasillos.- habló la morena.

-Lexi...- empezó Aly.

-¿Qué? No puedo evitarlo. Puedes regañarme si quieres, pero no puedo ir en contra de mis nervios. Además, es normal que odie verle, ¿no?- repuso Lexi.

-Sí, pero evitarlo sólo hará que te sientas peor. Si lo ves, y te ve, no pasa nada. Ignóralo y punto, pero no vayas esquivándole y escondiéndote de él cómo si estuviera buscándote para matarte.- aconsejó Aly.

-Éso es porque le doy más importancia de la que él nunca me dio a mí.- suspiró Lexi bajando la mirada.

-Oye, anímate, ¿de acuerdo? ¿Puedo ver a Feather?- sugirió Aly sonriendo.

-Claro.- su amiga asintió desganada y ambas entraron a la universidad.

Cinco minutos después estaban en el dormitorio de Lexi y Elma, hablando con el pequeño loro. Elma acababa de entrar a clase, de modo que estaba ausente en su habitación, de nuevo.

-Hola Feather. ¿Qué me tienes que decir hoy?- sonrió Aly, acariciando la cabeza emplumada del ave.

-Prrrrrrraaaaaaaaaaa. Hola Aly.- dijo el loro. Sus plumas verdes estaban brillantes y preciosas. Pero su pico se abrió de par en par y soltó:-Eric es un gran capullo asqueroso y va a arder en el infierno. Prrrrrra.-

Aly parpadeó y miró a Lexi.

-¿Qué?- Lexi sonrió y se encogió de hombros.-Sólo dije "Ojalá Eric arda en el infierno por serme infiel" y éste chiquitín de aquí lo captó.- se justificó con una sonrisa y las cejas bajadas.

-Deberías enseñarle a hablar educadamente.- la regañó Aly en broma.-Aunque... ¿A quién quiero engañar? Mola un montón.- añadió riéndose.

-Lo sé, ¿verdad?- Lexi también se echó a reír.

-Ay Dios mío.- Feather soltó un silbido.-Estudiar es tan estresante.- añadió.

-¿Qué? Pero si...- empezó Aly.

-Éso también lo ha oído de mí.- se rió Lexi acariciando las plumas verdosas de su mascota.-Ya sabes, siempre me quejo de lo mucho que hay que estudiar.-

-Lo sé.- asintió Aly antes de rascar la cabeza del animalillo.-Y no te culpo.-

Justo entonces un timbre resonó por toda la estancia indicando que todos los alumnos debían acudir a sus respectivas clases. Ambas jóvenes dejaron a Feather en su jaula y entraron a clases antes de que se hiciera tarde.

-Praaaaa.- dijo Feather una vez que estuvo a solas.-Intrusos. Ha habido intrusos aquí. ¡Praaaa!-

¿A qué se refería el pequeño loro? ¿Acaso sabía algo que los demás no?

~~~

Ésa misma tarde, Aly fue a visitar  Faline y Celine, aunque en la casa sólo se encontraba ésta última, pues Faline estaba trabajando en la tienda Game y no salía hasta pasadas unas pocas horas. Hacía tiempo que Aly y Celine no se sentaban a hablar, y les apetecía pasar un rato juntas y charlar acerca de cómo les iba todo. La rubia llegó y Celine enseguida le abrió la puerta. Ambas se saludaron, se abrazaron y se adentraron en la casa. Aly nunca antes había estado en el nuevo hogar en el que vivían sólo las gemelas Parker, ahora independizadas de sus padres.

-¿Te gusta cómo hemos dejado la casa?- inquirió Celine.

-Sí, es chulísima.- repuso Aly. Fueron al dormitorio de Celine.-Y... qué dormitorio tan rosa.-

-Gracias...- Celine soltó una pequeña y dulce risita.

-Dime, ¿qué pasa?- preguntó Aly tranquilamente.

-Verás, he tenido una idea...- Celine se sentó en el borde de la cama y suspiró.-He decidido ir al hospital cómo voluntaria para ayudar a las personas ingresadas. Echarle una mano a las enfermeras a la hora de llevarle el almuerzo a la gente, llevarles regalos, tarjetas de "Mejórate", flores, y de paso podría pasar más tiempo con Kai mientras ayudo a otras personas.-

-¿De verdad?- sonrió la rubia.-¡Es genial! Una gran idea. Me alegro mucho por ti.-

-¿En serio?- Celine sonrió cohibida.

-Sí, es algo muy bonito. Con 16 años yo hice lo mismo y fui voluntaria durante ocho meses. Luego empezaron a mandar más deberes en el instituto y tuve que dejar de ir al hospital. Pero es algo muy satisfactorio y tierno.- asintió Aly dulcemente.-Además, mi primo lo apreciará mucho.-

-¿Éso crees?-

-Sí, por supuesto. Conozco a Kai, es mi primo y mi mejor amigo. Sé que tú significas casi todo para él. También están sus padres y el resto de nuestra familia, pero quiere más a sus padres que al resto de la familia, claro. Y ahora sólo te tiene a ti.- explicó Aly con ternura.

-Oh...- Celine se ruborizó y bajó la mirada. Ella era todo lo que Kai tenía. Ése pensamiento resonó en su mente hasta la saciedad. Sintió cómo si fuese una responsabilidad. Cómo si Kai fuese un chico al borde del abismo, y ella la única opción de él, el último destello de luz que separaba la depresión de la esperanza. Ambos se debían apoyar el uno al otro. Y Celine se prometió no defraudar a Kai, no dejarlo caer. Sintió que estaba cargando a un ángel herido.

-¿Se lo has dicho ya a Faline?- dijo Aly, sacándola de sus pensamientos.

-¿Eh? ¿Lo del hospital? No, todavía no.- repuso Celine.-En cuánto vuelva de trabajar se lo digo. Espero que le parezca bien.-

-¿Cuándo vuelve?-

-En media hora termina su turno en la tienda Game.- contestó Celine.

-Vale, merendemos o algo. Tengo hambre.- sonrió Aly frotándose la tripa.

-Claro.- repuso Celine sonriendo y poniéndose de pie.

Ambas prepararon una merienda de tostadas con Nutella y charlaron un rato de sus estudios. Media hora después llegó Faline y las tres jóvenes merendaron juntas mientras que Celine le comunicaba su nueva decisión a su gemela mayor. Ésta sonrió calmadamente:

-¿Y te pagan?- preguntó con la boca llena.

-No, Faline.- Celine suspiró y negó con la cabeza.-Por algo se llama ir de "voluntario."-

-Vale... No lo pillo.- repuso Faline.

-Lo haces para ayudar sin esperar recibir nada a cambio, sólo por ayudar.- aclaró Aly, recordando su propia experiencia cómo voluntaria a los 16 años.

-Sí recibes algo a cambio: las sonrisas de la gente a la que ayudas y la sensación de que has participado en un acto benéfico.- repuso Celine amablemente, sonriendo con dulzura.

-Ah...- Faline sonrió aunque luego frunció una ceja, dejando alzada la otra mientras mordía otra rebanada de pan con Nutella. Faline era una buena chica, pero no veía el sentido a hacer cosas sin recibir nada a cambio. Ella siempre estaba dispuesta a ayudar, pues era simpática, pero si le daban algún tipo de agradecimiento, mejor que mejor, o así lo veía ella.

-¿No estás de acuerdo?- Aly fingió que la regañaba, bromeando.

-Mmm... No sé.- Faline se encogió de hombros.-Yo creo que éso de "es mejor dar que recibir" se aplica sólo al boxeo.-

Aly no pudo evitar troncharse de risa ante el ingenio de su amiga. Celine sonrió, aunque no estaba de acuerdo con su hermana, pero reconoció que era un buen chiste.
Al acabar de merendar, Celine se ofreció a limpiar ella los platos y Aly la ayudó. A los dos minutos, Celine la empujó suavemente fuera de la cocina, insistiendo en que Aly era una invitada y que se relajara. Aly suspiró, sonriendo levemente ante la bondad excesiva de Celine, y se sentó en el sofá junto a Faline, la cuál jugaba a Pokémon con su Nintendo DS negra.

-¿Y tú que te cuentas, Fa?- inquirió Aly mirando a la Nintendo DS.

-Nada.- repuso ella vagamente mientras capturaba a un pequeño Gulpin. Acto seguido abrió mucho los ojos y miró a Aly.-No, mentira. Me cuento algo, algo muy... gordo. ¡No, es decir...! Algo muy... grande. ¡No, espera! Algo... curioso.- dijo mientras se sonrojaba con todas las últimas palabras. Se maldijo a sí misma por soltar las palabras "gordo" y "grande", aunque para Aly no significaban nada raro.

-¿Qué ha pasado?- se preocupó Aly bajando las cejas.

Faline cogió aire y empezó a hablar todo lo deprisa que pudo, cerrando los ojos con fuerza:

-Edmondsecayóencimamíaytuvounaereccióntanenormequeyocreíqueerasurodilla.- soltó sin hacer ninguna pausa, sintiendo que su sonrojo iba en aumento.

-¿Qué?- Aly sólo había entendido el nombre de Edmond.

-¡Que Edmond tiene un pene enorme!- exclamó Faline sin ningún tipo de tacto.

-¡¿Qué?!- Aly se echó a reír por lo bajo ante lo absurdo de la frase.

-¡Shhhh!- Faline bajó su propia mano para que Aly bajara la voz y Celine no las oyera.-No es coña. Verás. Al caerse encima mía, su pequeño e inútil cerebro le mandó que se empalmara.-

-Que tuviera una erección.- corrigió Aly en tono profesional, entre risas ahogadas por el lenguaje tan bravucón de Faline.

-Pues éso, empalmarse de toda la vida.- bufó Faline.-Pero mi cerebro, tan pequeño e inútil cómo el de Edmond, no se dio cuenta, y pensé que me estaba clavando la rodilla en la barriga.-

-¿La rodi...?- Aly se interrumpió a sí misma y abrió mucho los ojos ante la comparación.

-¡Que sí! Fíjate si es grande.- Faline se sonrojó de nuevo.

-Faline, es biológicamente imposible.- repuso Aly con franqueza.-Por muy grande que un genital masculino pueda llegar a ser, es ridículo compararlo con una rodilla.-

-Aly.- repuso Faline, sonrojada.-Edmond es un chico bastante delgado y sus rodillas son pequeñas, lo bastante cómo para cofundirlas con su... asunto. Y créeme, de verdad pensé que me estaba clavando la rodilla en la barriga. ¡Tiene una gran cualidad!-

-Faline, tranquila. Estás respirando más deprisa y todo.- trató de calmarla Aly.

-Ahora entiendo por qué su ex, Maddy, estaba tan interesada en acostarse con él. ¡Ahora lo entiendo todo!- Faline sonrió cómo si tuviera esquizofrenia paranoide, mostrando toda su blanca dentadura y abriendo mucho sus ojos azules.

-¡Faline, relájate!- Aly le pegó una leve bofetada a Faline en la mejilla.

-¡Oh!- Faline se colocó la mano en la mejilla, miró a Aly estupefacta y le devolvió la bofetada, aunque con más fuerza.

-¡Ay!- Aly se acarició la mejilla afectada.-¡Faline!-

-¿Qué? Tu me has dado una torta primero.-

-Sí, pero sin tanta fuerza.- se quejó la rubia, gruñendo por lo bajo.

-Resumiendo, ¿qué debo hacer? Ahora me paso todo el día pensando en el gran atributo de Edmond, y no quiero ser cómo su ex. Ella le insistía demasiado en quitarle la virginidad. Al principio no entendía por qué, pero ahora sí, y no quiero ser cómo ella respecto a éso. Yo quiero a Edmond de verdad. Empecé a salir con él antes de que me enterase de su... En fin. Y ahora no puedo dejar de pensar en éso.- explicó Faline ligeramente frustrada.

-Pervertida.- la picó Aly.

-Lo sé.- gruñó Faline.

Celine salió de la cocina, entrando en el salón y encontrándose a Aly y Faline sentadas en el sofá.

-Ya he acabado.- dijo sonriente.-¿De qué habláis?- preguntó sentándose en el otro sofá.

Aly y Faline se miraron y luego miraron de nuevo a Celine.

-De política.- sentenció Aly.

-Sí.- apoyó Faline, asintiendo enérgicamente con la cabeza.

Celine asintió inocente y cogió el mando para encender la televisión, mientras que Faline y Aly intercambiaron otra mirada entre ellas, aguantándose las ganas de reír.

~~~

En la mansión Von Connor, Corinne se encontraba en uno de los salones, con un pequeño diario, un bolígrafo y una taza llena de batido de chocolate. Estaba distraída escribiendo todo acerca de sus pensamientos, sus sentimientos, y el estrés causado por el hecho de despertar en un mundo lleno de desconocidos para ella. Antes, había leído por internet que escribir un diario promovía la relajación.

-Corinne.- dijo su madre, Coral, entrando en la estancia a paso calmado.

-¿Eh? Hola, Co... Mamá.- se corrigió la joven cerrando el diario de golpe

-¿Te encuentras bien?- quiso saber su madre, preguntando con voz suave.

-Sí, sólo estaba... Tomando algo de chocolate con leche.- repuso Corinne cogiendo la taza y alzándole un poco mientras sonreía.

-¿Te sigue doliendo la nuca?- inquirió Coral.

-No, no...- negó Corinne con la cabeza. En realidad, sí, le dolía un poco.-Estoy muy bien, gracias.-

-De acuerdo. Si necesitas algo, avísame.- su madre mostró una sonrisa amable y se alejó.

Corinne suspiró, dio un pequeño sorbo del batido de chocolate y abrió su diario de nuevo. Cogió el bolígrafo y siguió escribiendo aplicadamente.

"... Hice cosas imperdonables. Por mi culpa se causaron daños físicos y mentales a personas inocentes. Lo que Aly me dijo hizo que me sintiera cómo la peor persona del mundo. ¿Por qué yo? ¿Por qué a ellos? ¿De verdad merecían que yo les hiciera cosas malas? Aún no conozco los detalles, pero sé que necesito ganarme el perdón de las personas a las que herí, cueste lo que me cueste. No recuerdo nada, pero siento remordimientos, dolor, pena. No puedo soportar el hecho de saber que fui prácticamente un monstruo. Busco y busco en mi memoria pero no hay nada, todo está en blanco. No recuerdo lo que hice, pero sé que jamás me lo perdonaré."

Inspiró por la nariz, sorbiendo por ésta para que la mucosidad no cayera, mientras sus ojos se humedecían y una pequeña lágrima caía de éstos, aterrizando en el papel de la página del diario. Se formó una pequeña mancha oscura al impactar la lágrima contra el papel. Corinne oyó pasos de tacón acercándose de nuevo y se secó las lágrimas rápidamente, respirando con calma para que no se notase que había llorado. Pero los pasos, pertenecientes a su madre, pasaron de largo.

-Ufff.- resopló Corinne, aliviada. Tomó otro sorbo del batido y siguió escribiendo varias frases, procurando plasmar sus pensamientos en papel para desahogarse.

Diez minutos después los pasos de su madre se acercaron de nuevo y ésta se asomó a la estancia, justo cuándo Corinne estaba más inspirada escribiendo en su diario.

-Corinne, cielo.- habló Coral de nuevo, interrumpiendo una vez más a la joven que escribía.

Corinne se levantó, cerró el diario con suavidad y lo dejó en la mesa. Se giró para mirar a su madre y se llevó una mano al pelo, frustrada ante todo lo que acababa de escribir y ante la interrupción repentina.

-Hace un día precioso, ¿te apetece ir en coche a algún lado?- preguntó Coral.

-¿De verdad? ¿Contigo?- Corinne sonrió, su cara mostrando esperanza, mientras la mano con la que se había rascado la cabeza se dejaba caer hasta su hombro.

-No, cariño, yo estoy ocupada. Ya sabes, tu padre dirige varias empresas y debo ayudarle con el papeleo. Él está trabajando y yo debo guardar el resto de sus documentos.-

-Oh, entiendo.- la desilusión se reflejó en los ojos de Corinne.-No pasa nada, otro día.-

-Pero puedes salir igualmente. Aprovecha hoy que hace un buen día.- repitió Coral antes de sonreír y salir del salón, haciendo que sus tacones resonaran de nuevo.

Corinne suspiró por enésima vez y se tomó lo que le quedaba del batido. Cogió el diario y se dirigió a su habitación. Se sentó en la cama, escondió el diario bajo la almohada y se tumbó, suspirando una vez más. En ése momento sonó su teléfono y lo sacó del bolsillo de su pantalón.

-¿Diga?- preguntó tras descolgar.

-¿Corinder von Connor?- preguntó una voz femenina.

-Sí, ¿por qué?- inquirió.

-Directioners enfadadas aquí. Vamos a ir a por ti.- amenazó la misma voz.

-¿Qué?- la joven abrió del todo sus ojos azules.-¿Cómo habéis conseguido mi número?-

Colgaron y justo en ése momento una piedra rompió la ventana de su dormitorio. Corinne gritó, sobresaltada, y se giró para ver los cristales rotos de su ventana y la piedra que acababa de aterrizar en el suelo. Se agachó y recogió la piedra al ver que llevaba un pequeño papelito pegado, y lo leyó. Decía: "Ahora que estás fuera del manicomio, pagarás por lo que le hiciste a One Direction."
Ahogó una pequeña exclamación ante aquello. Se asomó por la ventana, rodeando los cristales rotos para no pisarlos, pero no logró divisar a nadie en la calle. Su cara denotó una mezcla de terror y sorpresa.

~~~

Harry se dirigió al parking de coches del centro comercial en el que estaba con Brianna. Lo cruzó, mirando de reojo su coche para confirmar que seguía ahí. Claro que sí. No sabía por qué lo confirmaba, pero tenía la necesidad de hacerlo. Había ido a aquél centro comercial para firmar autógrafos, y los dueños le habían preparado el camerino que usaban cada vez que un famoso iba a aquél centro comercial. El cantante de rizos castaños entró, encontrándose a Brianna sentada en el sofá. Ésta le sonrió.

-¿Qué tal la firma de autógrafos?- preguntó levantándose del sofá de un salto.

-Bastante bien, gracias.- asintió Harry amablemente.-Es mucho más sencillo cuándo estamos los cinco. Hoy he venido sólo yo cómo acto benéfico.-

-¿Benéfico?- preguntó Brianna interesada.

-Ya sabes, hacer que una Directioner tenga un autógrafo mío de verdad es benéfico a más no poder.- bromeó el cantante de cabellos rizados.

-Creído.- repuso Brianna, también bromeando.

-Lo sé, y éso es lo que te encanta de mí.- dijo Harry guiñándole un ojo.-De hecho, quiero una selfie ahora mismo para contemplar mi propia belleza, ser más creído aún y gustarte todavía más.-

Brianna sonrió y rodó los ojos antes de que Harry sacase su móvil y se colocara junto a ella para hacerse ambos una foto, cómo aquella que se hicieron en la sala de cine. Brianna se arrimó a Harry mientras éste colocaba su móvil y ambos posaron. Ella sonrió muy natural, mientras que Harry optó por hacer una cara graciosa. Hizo la foto y ambos miraron la pantalla.

-Sales horrible.- bromeó Brianna echándose a reír.

-¿Disculpa? Discrepo, incluso poniendo caras raras soy el chico más guapo del mundo.- repuso el chico haciéndose el ofendido.

-Mmm... Para mí sí.- confesó Brianna.

-Pero tú no sales guapa.- Harry hizo una pausa.-Sino que sales preciosa. Cómo siempre.-

Brianna esbozó una amplia sonrisa justo antes de que Harry se acercase a ella, la cogiera suavemente de la cintura y le plantara un corto beso en los labios. La chica sonrió y rodeó el cuello de Harry con sus manos, atrayéndolo hacia sí para ambos besarse de nuevo. Ambos estuvieron besándose por un minuto completo, justo antes de que Harry hiciera un ademán de quitarse la camisa.

-Styles, ¿qué haces?- lo regañó Brianna.

-¿No quieres jugar?- Harry alzó una ceja, extrañado.

-Aquí no, idiota.- repuso ella dándole un suave puñetazo en el pecho.

-¡Ay! Qué agresiva eres.- dijo el cantante en tono medio serio, medio de broma.-Éso me vuelve loco.-

Brianna alzó una ceja y observó que Harry se mordía el labio inferior sensualmente. Ella se sonrojó y fue a besarle de nuevo. Harry se quitó la camisa por completo y se sentó en el sofá, sosteniendo a Brianna y haciendo que ella se sentara sobre él, en dirección contraria, para así poder seguir besándose y abrazándose sentados. Justo entonces se oyeron unos gritos agudísimos al otro lado de la puerta a la vez que varias manos llamando con insistencia. A su vez, una voz masculina dijo:

-¡Chicas, por favor, retroceded!-

Harry y Brianna se habían quedado mirando la puerta atónitos. Brianna se quitó de encima de Harry, estirándose en el resto del sofá, mientras que el cantante se ponía su camisa rápidamente. Segundos después, los gritos cesaron, y Harry abrió la puerta del camerino lentamente.

-¿Qué ha pasado?- preguntó al guarda que había pedido a las chicas retroceder segundos antes.

-Una horda de fans habían conseguido colarse y querían entrar en el camerino. Quieren que les vuelvas a firmar autógrafos.-

-¿Otra vez?- Harry soltó una risita ante el entusiasmo y cariño de sus fans.-Qué monas son...-

-Hemos conseguido hacer que salgan fuera del centro comercial y ahora mismo están cantando a pleno pulmón la letra de One Thing.- habló de nuevo el guarda.

En el exterior, la multitud de Directioners sostenían carteles con el nombre de Harry, que era el único que estaba ahí ése día, y en efecto, cantaban al unísono One Thing todo lo alto que podían.

-Pues bueno, tendré que hacerlas felices. Diles que hagan cola de nuevo, si quieren otro autógrafo, no puedo negarme. Voy en diez minutos.- ante ésto el guarda asintió con la cabeza y se retiró mientras Harry cerraba la puerta.-Bueno Bri, ¿jugamos o no? Le he dicho que tengo diez minutos. Podríamos entretenernos hasta que me toque salir a firmar autógrafos de nuevo...-

-Harry, en diez minutos no nos da tiempo a nada.- repuso Brianna con una sonrisa ante la tensa conversación.

-Podríamos hacer un pequeño "aperitivo" y luego en mi casa terminar el "plato."- dijo Harry marcando comillas con los dedos dos veces.

Brianna soltó una carcajada.

-Se te dan muy mal las metáforas.- admitió.

-Lo sé.- Harry sonrió y se rascó la cabeza, levemente azorado.-Pero oye, ¿tu sabes lo sexy que es quedarse con ganas de más?-

-¿Y que tú recibas a tus fans con un calentón para que la prensa lo publique? Ni hablar. Ve y firma los autógrafos tranquilamente. Ansioso.- lo picó Brianna, guiñándole un ojo y tocándole la punta de la nariz con el dedo índice.

Harry parpadeó varias veces, se frotó la nariz y carraspeó.

-Está bien. Debo ser... ¿Profesional?- suspiró.

-Sólo en tu carrera de cantante.- lo alentó Brianna.-Conmigo no hace falta que lo seas.-

Harry se sonrojó de nuevo.

-¡Eres mala!- le gritó a Brianna, levemente enfadado.-¡Me niegas jugar aquí pero me intentas seducir!-

-¿Qué?- Brianna se echó a reír y empujó a Harry hacia el baño del camerino.-Anda, lávate la cara con agua fría y espabila. Te hace falta.-

Harry se lavó la cara y se arregló antes de salir de nuevo, pues el deber lo llamaba. Brianna, algo aburrida de esperarle en el camerino, de modo que salió para ir a dar una vuelta por el resto del centro comercial. Pasó por el parking para ir a la zona central dónde se encontraban todas las tiendas y en ése momento su móvil emitió un pitido bajo. Lo sacó y leyó un mensaje de un número desconocido:
"Te dije que vigilases tu espalda."
La chica abrió mucho los ojos al recordar la misteriosa llamada. Su espalda... Rápidamente se giró, sólo para ver cómo dos hombres con máscaras blancas la metían dentro de un saco. Brianna gritó y empezó a dar patadas y puñetazos aleatorios, pero notó que era cargada por ambos hombres. 

-¡Soltadme! ¡Soltadme ahora mismo! ¡¡Ayuda!!- gritaba desde el interior del saco.

Siguió dando golpes a lo que creía que era los hombres que la transportaban, pero éstos no soltaban el saco con ella dentro, sino que seguían cargándola. Las lágrimas cayeron por los ojos de Brianna mientras que seguía tratando de liberarse. Pronto, la falta de oxígeno hizo que se sintiera mareada, y debido a éso y a la tensión, no tardó en desmayarse.

~~~

Aly entró en su apartamento, acababa de regresar de casa de las gemelas, además de merendar con ellas. Se sentó en el sofá y encendió la tele. Miró alrededor. La casa estaba vacía, de modo que Talia seguía en el cole para niños pequeños, sus padres trabajando, y Cindy en su cita con Wen. Sonrió al recordar aquello. Ella sabía que Wen era un buen niño, y que podía hacer que Cindy sentara la cabeza. De repente, su móvil sonó. Lo sacó y vio que se trataba de un mensaje del grupo de chat en el que estaban los cinco chicos de One Direction y ella. Abrió el grupo y leyó los últimos mensajes.

Harry: He tenido que ir yo sólo a ofrecerme para firmar autógrafos, panda de vagos :P

Niall: No se trata de éso, Styles. Estamos ocupados.

Harry: Ya claro, seguro que Aly y tú estáis con otra "Sesión de Psicología."

Zayn: ¡BUAJAJAJAJAJAJAJA! Muy buena, Harry.

Harry: Gracias ;)

Niall: ¡Que no, pesado! Aly no se conecta porque está acabando sus deberes. Además, me dijo que luego iría a ver a Faline y Celine.

Liam: Aly, si lees ésto antes de ir a verlas, dales saludos de mi parte :)

Louis: ¡Shhhh, dejad de petar el grupo ya! Estoy intentando dormir la siesta.

Niall: Pues pon el móvil en silencio.

Zayn: Éso.

Harry: ¿Soñabas con Eleanor, con zanahorias, o con Eleanor disfrazada de zanahoria sexy?

Louis: ¡¡¡¡¡HARRYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!!!

Zayn: Dios xD Calmaos ya, ¿no? Perrie y yo estamos viendo una peli en su casa.

Harry: Sí, sí, una """peli""" :3

Zayn: Tonto que eres ¬.¬

Harry: :(

Liam: Pero te queremos igual, no te preocupes.

Harry: Muchas gracias papá Direction :3

Niall: Eres un pelota, Harry >:(

Harry: Qué va, sólo tienes envidia porque papá me quiere más a mí.

Niall: ¡¡¡MENTIRA!!!

Liam: Calma, calma. Yo os quiero a todos por igual.

Zayn: Gracias pa :3 

Louis: Os recuerdo que el mayor del grupo soy yo >.> Y por vuestra culpa ya no tengo sueño. Ni duermo la siesta ni nada. Enhorabuena, bobos.

Niall: Pues genial, conversamos todos los de 1D.

Zayn: ¿Y Aly por qué no se ha conectado aún?

Niall: Que no lo sé, pero se conectará luego.

Zayn: ¡ALYYYYY! ¡ALYYYYYYYYY! ¡AAAAAAALYYYYYYYYY! ¡¡¡AAAAAAAAAALYYYY!!! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLLLLLLLLLLLLLLYYYYYYYYYY!

Niall: ¡Qué dejes de petar el grupo Zaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyn!

Harry: XDD Bueno chicos voy a firmar los autógrafos de nuestros tesoros, luego me conecto de nuevo.

Liam: Okey :3

Aly soltó una pequeña carcajada por lo bajo mientras leía todos los mensajes que sus cuatro mejores amigos y su novio se enviaban entre sí. Todos aquellos mensajes eran los que ella aún no había leído. De modo que colocó sus manos sobre el teclado táctil y escribió:

Aly: Estáis muy locos, va en serio XD

Zayn: ¡Alyyyyy! ¡Por fin te conectas! ^.^

Aly: Sí :3 

Zayn: ¿Crees que hemos petado demasiado el grupo de chat?

Aly: No... No demasiado.

Harry: CHICOS.

Aly: Hola Hazza :3

Zayn: ¿Qué pasa?

Harry: ES URGENTE.

Louis: Joder, ahora que me estaba quedando dormido otra vez T.T

Liam: ¿Qué sucede, Harry?

Niall: Sí, ¿qué es urgente?

Harry: BRIANNA HA DESAPARECIDO. SU MÓVIL, SUS COSAS, TODO SIGUE EN MI CAMERINO. SÓLO FALTA ELLA. ¡NO SÉ DÓNDE ESTÁ!

Aly: ¿Qué?

Tras escribir el "¿Qué?", Aly releyó el mensaje de Harry, y abrió mucho los ojos ante la aparente gravedad del asunto. Así que todas las pertenencias de Brianna seguían en su sitio, pero ella no estaba. ¿Qué habría ocurrido? La preocupación la invadió por dentro. Brianna y ella no eran grandes amigas, pero sabía que Brianna significaba el mundo entero para Harry. Y Harry era uno de sus mejores amigos. Sí él sufría, Aly también. Y Niall. Y Louis, Liam y Zayn. El problema no era sólo de Harry: ahora que lo había contado, era de los séis. Debían encontrar a Brianna. Pero, ¿cómo?

~~~

Tras el desmayo, Brianna despertó sentada en una vieja silla de madera, y con las manos atadas al respaldo de ésta. Veía borroso, y parpadeó varias veces para recuperar la visión. Pudo apreciar el entorno en el que estaba; un lugar oscuro, desordenado, viejo y casi en ruinas. Las paredes estaban destrozadas y los muebles rotos. Abrió mucho los ojos al recordar los últimos sucesos; era metida en un saco, era cargada, y se desmayó. Y había despertado ahí... Examinó las paredes. No había ventanas.

-¿Hola? ¿Hay alguien?- exclamó inseguramente, con la voz cargada de miedo e impotencia.

Un gran eco hizo resonar su propia voz. Esperó diez segundos. No obtuvo respuesta. Un escalofrío recorrió su espina dorsal al pensar que estaba sola y atrapada en un lugar desconocido.

-¡Soltadme! ¡Quiero irme de aquí!- gritó, pues la ira estaba superando al miedo.

Esperó un minuto entero. Nada.

-No hay nadie...- dijo para sí misma. 

Suspiró. No sabía si éso era un alivio o una preocupación. Por un lado, le alegraba ver que sus secuestradores no estaban con ella. Pero por otro, sólo quería que alguien la encontrara y la sacara de allí. Notó sus muñecas atadas tras ella, al respaldo de la silla. Apretó los dientes y sacudió sus muñecas, tratando de romper las cuerdas. Fue en vano. Suspiró y lo intentó con más fuerza, haciendo que la silla entera se agitara. Al cabo de cinco minutos intentándolo se rindió y agachó la cabeza, suspirando de nuevo. Era imposible soltarse, estaba muy bien atada.
Pasaron otros cinco minutos. Brianna estaba tratando de mantener la calma y no echarse a llorar. De repente oyó que una puerta se cerraba violentamente y pegó un pequeño salto del susto. Miró alrededor, aterrada. Oyó unos pesados pasos acercándose a pisotones.
Alguien estaba viniendo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Aviso

Hola a tod@s, esta entrada la estoy escribiendo desde la tablet de mi hermana (por eso no pongo acentos) para deciros que se me ha roto el ordenador. Cada vez que lo inicio me sale una pantalla azul con un texto en ingles y se me reinicia para luego mostrarme la pantalla azul de nuevo. He intentado arreglarlo varias veces pero no hay manera. Estoy muy disgustada ante esto ya que no puedo subir un capitulo en estas condiciones. Pronto llevare a que me miren el ordenador y una vez que esto se arregle, (que no se cuando sera, espero que pronto) subire un capitulo y respondere a los comentarios, aunque desde el movil tambien puedo hacerlo, solo que el enfado me tiene consumida T-T De todas formas gracias por todo, sois l@s mejores. Un abrazo y disculpad las molestias.

viernes, 14 de noviembre de 2014

105- Risas y psicología

La adrenalina golpeó el corazón de Faline con fuerza, haciéndolo latir más rápido. Siguió gimoteando y sacudiéndose, tratando de soltarse del agarre. El pánico la invadía por dentro y notaba un sudor frío resbalando por su frente. Debía liberarse, no iba a permitir que la secuestraran tan fácilmente. Recordando su propio talento para defenderse, mordió la mano que le tapaba la boca. El desconocido, hombre, apartó la mano gritando cómo una niña pequeña. Éso le causó gracia a Faline, pero la situación no era para reírse. Así que se giró, plantó un puñetazo en la mandíbula de su asaltante y acto seguido le propinó un rodillazo en sus partes. El chico, con una capucha negra que le cubría la cabeza, cayó de rodillas al suelo casi agonizando.

-No. Me. Toques.- repuso Faline, alzándose erguida cómo una heroína de Marvel, respirando agitadamente y con la barbilla alzada. Con la manó se retiró un liso mechón de pelo castaño que le caía sobre el rostro.

El chico arrodillado en el suelo gimió de nuevo, con sus manos sobre sus partes íntimas, malparadas debido a la mala leche de Faline. Entonces habló, y lo hizo con la voz del novio de la chica que lo acababa de dejar en el suelo:

-Fa... li... au... Ayyy... Dios. Cómo duele...- gimoteaba entre falsos llantos. Aunque no lloraba de verdad, el dolor era increíble.-No... No me has dejado estéril de... de mi... milagro.-

Al reconocer la voz, Faline abrió los ojos de par en par y su mandíbula se descolgó.

-¿Edmond? ¡¿Pero tú estás loco o qué?!- gritó enfadada mientras ayudaba a su novio a levantarse.

Él alzó la cabeza dejando ver su rostro. A Faline le transmitió mucha alegría y emoción ver su rostro en persona de nuevo, pero lo loco de la situación por la que acababan de pasar bloqueaba ése sentimiento.

-Bonito puñetazo me has dado... Por no hablar del rodillazo en mis... Ay.- decía Edmond frotándose la mandíbula, con una marca rojiza debido al puñetazo de Faline.

-Calla, estúpido.- Faline abrazó a su novio, sintiéndose algo culpable. Acto seguido dejó el abrazo y le dio unos toques a Edmond en la cabeza.-¿Es que acaso se te ha roto algo ahí dentro? ¡¿Cómo se te ocurre agarrarme por sorpresa cuándo voy por la calle?! ¡Pensé que iban a secuestrarme!-

-¿Alguien, secuestrarte? Del miedo que das te soltarían a los cinco minutos.- dijo Edmond forzando una risa, notando aún el dolor de las habilidades para luchar de su novia.-No te lo dije ayer por teléfono, pero ahora tengo vacaciones hasta septiembre. Quería darte una sorpresa, y bueno... ¡sorpresa!-

-La madre que te parió.- Faline colocó sus manos en sus caderas y negó con la cabeza.-Lo que acaba de pasar ha estado muy mal, Edmond. No sabes el susto que me has dado, en serio.-

-Bueno, yo te he dado un susto, y tú a mí una paliza. Estamos en paz.- bromeó el chico.

Faline rodó los ojos y besó al chico en los labios. Acto seguido le sonrió alegremente.

-Me alegra mucho verte de nuevo.- dijo.

-Hace unos segundos no lo parecía.- repuso él señalando la marca de su mandíbula.

-¡No sabía que eras tú!- se excusó Faline elevando la voz, cargada de falsa molestia.

Edmond se rió y a Faline se le escapó una sonrisilla.

-¿Qué hay de tus hermanos?-

-Con mi madre.- Edmond se encogió de hombros.-¿Recuerdas lo de las vacaciones de ella? Pues éso. Amo a mi familia pero necesitaba verte, y no por fotos o vídeo-llamadas. Además, el mensaje que te acabo de mandar de American Horror Story era para que mirases el móvil y estuvieras distraída, así yo podría sorprenderte. Y supe que ibas a pasar por aquí porque Celine me lo ha dicho por mensaje, me he compinchado con ella para saber por dónde estabas paseando.-

-Eres... Eres...- Faline no sabía si soltar una palabra bonita o un insulto, sólo negaba con la cabeza sonriendo debido a la incredulidad.

-¿El mejor?- Edmond alzó una ceja y fingió una sonrisa.

-No, el rey de los idiotas. Pero te quiero igual.- bromeó la chica abrazándose al joven.

Éste se echó a reír y le devolvió el abrazo. Acto seguido se besaron de nuevo.

~~~


Lara entró en la consulta médica. Le dolía reconocerlo, pero desconfiaba de su hija mediana. La enfermera dijo su nombre y la mujer entró en el despacho, atusándose el liso cabello rubio. Se sentó en una de las dos sillas vacías y clavó sus ojos azul verdoso en los ojos marrones del doctor, un hombre algo anciano pero de aspecto sano. Éste tecleaba en su ordenador, miró a Lara y le sonrió.

-Hola, Lara. Me alegra verte de nuevo. Bueno, es decir, me alegra verte pero no me alegra que estés aquí, porque éso significa que estás mal.- saludó el doctor con tono torpe aunque simpático.

-No estoy mal, no te preocupes. Casi siempre estoy sana y lo sabes.- Lara sonrió para tranquilizarlo.-Verás, venía aquí por otro motivo. Tú eres el doctor de toda mi familia, no sólo mío, y...- paró de hablar en seco y miró hacia el suelo.

-¿Y?- la alentó el doctor al seguir hablando.

-Quiero que compruebes tu historial médico del lunes, y que me digas, por favor, si Cindy vino ése día a hacerse una revisión.- pidió la mujer con mirada preocupada.

-Claro, no hay problema.- el doctor tecleó en su ordenador y con el ratón clicó varias carpetas, abriendo el historial de todos los pacientes del lunes de aquella semana. Usó la rueda del ratón para bajar a más velocidad, y con la mirada buscó el nombre de Cindy Willson. Terminó de bajar y no encontró el nombre por ningún lado.

-¿Y bien?- inquirió Lara.

-Mmm no Lara, tu hija Cindy no hizo ninguna visita médica el lunes.- respondió él mirando a la mujer a los ojos.-¿No te habrás confundido de día?-

-No. No es que me haya confundido de día... Es que directamente me ha mentido.- repuso Lara mostrando rabia en su rostro. Se levantó de la silla y negó con la cabeza.-Muchas gracias por tu ayuda. Ahora debo irme, pero éso es todo lo que necesitaba saber. Ten un buen día.-

-De nada, igu... igualmente.- la despidió el doctor con la mano, alzando una ceja, algo confundido por el repentino cambio de humor de la mujer.

Lara salió de la consulta médica dando pisotones y con las mejillas al rojo vivo, sus ojos llenos de ira.
Era de ésas madres que daban miedo al enfadarse.

~~~


-Tu hermana necesita sentar la cabeza un poco.- opinó Lexi en tono severo, pero no ofensivo.

-Lo sé, ¿verdad? Está bien que salga y se divierta, pero aún es muy joven para fiestas con alcohol. Debería ser mayor de edad, al menos.- repuso Aly mirando alrededor con un leve interés en los ojos.

Ambas amigas estaban en una de las tiendas del campus de la universidad. Con el fin de curso cerca, ambas buscaban ropa de su talla con el logo de la universidad, para poder mostrar con orgullo que estaban estudiando allí. Ojeaban las camisetas con la palabra "Yale" estampada en el pecho, y pasaban la mano con cuidado sobre las telas de las demás prendas de ropa de las estanterías.

-Verdad. Por ejemplo, yo probé el alcohol por primera vez con diecisiete años. Y ni siquiera fue borrachera, sólo un sorbito pequeño e inocente.- dijo Lexi.

-Sé que mi hermana es buena chica. Sólo que está en una edad muy influenciable. Los adolescentes a ésa edad hacen lo que sea para encajar. No todos, claro. Pero ella se está viendo sometida a mucha presión social y quiere seguir el ejemplo de sus amigos para recibir más aceptación y sentirse integrada.- dijo Aly de un tirón, segura de sí misma.

-¿Te ha contado todo éso?- interrogó Lexi abriendo mucho los ojos y mirando a su amiga.

-No.- contestó la rubia observando una serie de atuendos.

-¿Entonces cómo lo sabes?- Lexi dobló una camiseta que acababa de mirar y la colocó en su sitio.

-Lexi, ¿hola? ¿Sigues en la Tierra? Estamos estudiando PSICOLOGÍA.- le recordó Aly, poniendo énfasis en la última palabra mientras trataba de ocultar una sonrisa.

-Oh.- Lexi volvió a la realidad y se rió ante su propia ignorancia.-Verdad, gran verdad. Perdona, es que veo tanta ropa y me olvido hasta de qué carrera estudiamos.-

-Quedan once minutos para volver a clase.- informó Aly tras mirar el reloj de pared que había en una zona de la tienda.-¿Al final quieres comprar la primera camiseta que viste o no?-

-Mejor que no, si éso otro día...- respondió Lexi.

Ambas chicas se dirigieron a la salida cuándo entró un chico alto, atractivo y de cabello oscuro y ojos marrones. Al verlo, Lexi ahogó una exclamación y se tiró al suelo cómo una agente de Misión Imposible. Aly parpadeó desconcertada mientras miraba a su amiga.

-Lexi, ¿pero qué...?-

-¡Al suelo, joder!- gritó la morena, agarrando un brazo de Aly y tirando de ella hacia abajo.

Aly abrió mucho los ojos mientras era arrastrada hacia el suelo, y cayó de rodillas, notando un leve cosquilleo en éstas al recibir el impacto.

-¿Qué demonios pasa?- inquirió.

-Es Eric. Acaba de entrar.- repuso Lexi desconcertada, mirando al chico a través de los vestidos que colgaban de la percha tras la cuál se habían escondido.

-¿Y qué?- Aly suspiró y rodó los ojos.-No seas tonta y levántate. Ignóralo. Ya tenemos una edad para...-

-¡Oh, Dios mío, será zorra!- exclamó Lexi en un susurro al ver que la capitana del equipo de animadoras de Yale aparecía detrás de Eric y ambos se sonreían.

-... Ser maduros.- repuso Aly para ella misma, rodando los ojos.-Oye, a veces me siento cómo si siguiera en el instituto. Debes olvidar a Eric de una vez.-

-¡Shhh! Estoy intentando escuchar lo que dicen.- se quejó Lexi, con una expresión atenta en el rostro.

Aly suspiró con fuerza, alzó ambas manos en señal de rendición, y se puso de pie. Lexi la miró durante un segundo antes de dirigir la vista de nuevo a su ex-novio, entonces miró de nuevo a Aly abriendo mucho los ojos y se desesperó:

-¿A dónde vas? ¡No dejes que te vea!- le pidió a Aly.

La rubia la ignoró y se dirigió tranquilamente a la salida de la tienda. Eric dejó de conversar con la otra muchacha y le dirigió una mirada vergonzosa a Aly.

-Hola, Aly.- saludó cohibido.

-Eric.- saludó ella secamente en respuesta, sin ni siquiera detenerse. Seguía odiándole por lo que le hizo a Lexi, pero al menos trataba de ser respetuosa y saludar de vuelta.

Eric la siguió en cuánto Aly salió de la tienda y se colocó delante de ella.

-Oye... ¿Qué tal está Lexi?- preguntó, con la voz cargada de remordimiento.

-Mejor sin ti.- respondió Aly algo borde, aunque su amiga en realidad seguía paranoica.

-Sabe que lo siento, ¿verdad?-

-Todos lo sabemos, y a todos nos da igual. Ella te quería más que al mundo y le fuiste infiel, no la respetaste, no mereces su perdón.- zanjó Aly. Esquivó a Eric y se alejó de allí.

-En fin...- suspiró Eric.

El móvil de Aly pitó a medida que se alejaba de la tienda y caminaba por el campus. Lo cogió y descolgó.

-¡¿Cómo se te ocurre dejarme sola?! ¿Y si me ve? ¿Y si me habla? ¡Vuelve, Aly, por favor!- dijo la voz de Lexi en la otra línea.

-Lexi, no. Tienes que afrontar el problema antes de que se marque en tu subconsciente. Levántate cómo la mujer madura que eres y sal de la tienda ignorando a Eric.- la aconsejó ella, decidida.

-No puedo.- lloriqueó Lexi.

Aly rodó los ojos por enésima vez aquél día y colgó. Dio media vuelta y caminó de nuevo hacia la tienda, dispuesta a ayudar a su amiga en "apuros."

~~~


Lara entró en el apartamento dando pisotones. Respiró profundamente y se tranquilizó. Cindy seguía en su dormitorio, tal y cómo Lara le había pedido. La mujer se dirigió a dicho lugar, llamó la puerta y abrió, encontrándose a Cindy tumbada en la cama y arropada hasta la cintura.

-Mamá.- dijo la joven al ver a su madre en el umbral de la puerta.-¿Sigues enfadada?-

-Me dijiste que el lunes fuiste al médico, ¿verdad?- Lara sonrió y se cruzó de brazos.

-Sí. Te lo dije antes.- Cindy se incomodó con aquella pregunta, aunque lo disimuló muy bien.

-De acuerdo.- Lara ardió por dentro, pero por fuera ensanchó su sonrisa calmada.-Está bien, no te preocupes. Te creo. Al fin y al cabo, ¿por qué ibas a mentirle a tu propia madre?-

Cindy, alarmada, ante aquello, se sentó en el borde de la cama y comenzó a sudar. Miró hacia abajo, cohibida, y luego levantó la vista, mirando de nuevo a su madre.

-Claro, no tengo nada que ocultar. No te estoy mientiendo.- dijo visiblemente nerviosa, asintiendo con la cabeza.

-Ya veo.- repuso Lara.

Cindy bajó la mirada de nuevo y arrugó las sábanas de la cama entre sus dedos, nerviosa y procurando distraerse para no confesar. La culpabilidad y el remordimiento rasgaban su mente. Lara se mordió el labio inferior disimuladamente para no gritarle a su hija que estaba castigada un año entero por mentirosa.

-Mamá...- empezó Cindy.

-Venía a decirte que voy a empezar a preparar la comida. ¿Bajas a ayudarme? Necesito que alguien vigile a Talia para que no se coma el pelo de las Barbies mientras hago la comida.- la interrumpió Lara.

-Claro.- Cindy se puso en pie de un salto. Deseaba ayudar a su madre más que nada, así podría tranquilizar su conciencia y sentirse una buena hija.-Yo la vigilaré, no te preocupes.-

-Genial. Me alegra ver que mi hija mediana es responsable y madura.- añadió Lara.

Cindy notó un pequeño escalofrío de culpabilidad al escuchar aquello. Sospechaba que Lara sabía algo, pero prefería pensar que no. Pensaba que la culpabilidad le hacía imaginarse las sospechas de su madre. Por otro lado, a Lara se la veía calmada, pero por dentro estaba ofendida, profundamente decepcionada y sobretodo, furiosa. Su hija le seguía mintiendo y ella ya había descubierto la verdad. ¿Acaso la tomaba por estúpida?

-Vamos.- repuso con un movimiento de cabeza. Su hija asintió.

Ambas salieron del dormitorio de Cindy, pasaron por el de Talia, la recogieron y se dirigieron a la cocina. Cindy sentó a Talia en su pequeño trono con bandeja de plástico mientras Lara abría la nevera.

-Chindy.- balbuceó la niña alegremente, dando pataditas sentada en su trono.

-Sí, Talia, estoy aquí.- sonrió Cindy levemente. Se giró y miró a su madre.-¿Papá y Aly siguen enfadados conmigo?- inquirió.

Lara se quedó quieta de repente y meditó acerca de la respuesta. Sacó la carne picada del congelador de la nevera y cerró la puerta de ésta, suspirando, sin saber qué contestar.

-Los tres estamos muy decepcionados.- dijo al fin.

Aquellas palabras hirieron a Cindy, aunque sabía de sobra que todo era culpa suya.

-Lo sé. Lo siento. No quería decepcionaros.- se trató de excusar cómo pudo.

-Bueno, deja el tema, ¿de acuerdo? Ahora vigila a tu hermana, por favor.- pidió Lara.

Cindy asintió con la cabeza y suspiró.

-Emanita.- llamó Talia desde su trono.

La joven se acercó y acarició la cabeza de Talia, sonriendo.

-Oye, ¿tú que haces cuándo mamá se enfada contigo y quieres que te perdone?- preguntó, curiosa.

-Le digo que zoy pequeña y entonses mamá me penona.- respondió Talia sonriendo y encogiendo los hombros. Acto seguido agarró su Barbie favorita y empezó a morderle la cabeza.

-Cómo no. Ésa excusa siempre funciona cuándo tienes entre uno y séis años.- dijo Cindy rodando los ojos y apartando la Barbie de la boca de Talia.

~~~

Los días pasaron y el esperado concierto de One Direction tuvo lugar. Acudieron Aly, Harumi, las gemelas Parker y todos los amigos y familiares de los chicos. El lugar, cómo no, estaba a reventar. Se habían formado colas larguísimas los días anteriores para vender las entradas. El concierto completo duró una hora y media, pues el público pedía repeticiones de las canciones más famosas. Los chicos, al finalizar, se encontraban muy cansados y con las gargantas echando humo, pero felices. Saludaron a todos desde el escenario y Louis se acercó a su micrófono.

-Gracias una vez más por estar aquí.- dijo con la voz algo ronca, al fin y al cabo había sido una hora y media cantando canciones sin parar.-Y aprovecho para decirle a mi novia Eleanor algo que todos ya saben, que la amo. Recuerda que me tienes aquí para lo que sea y puedes confiar en mí. Te quiero.- sonrió, asintió con la cabeza y se alejó del micrófono.

El público soltó tremendas oleadas de gritos y aplausos, capaces de ensordecer a cualquiera. Aquellas palabras sinceras y bonitas de Louis habían encantado a mucha gente. Los cinco cantantes estuvieron cinco minutos más saludando con la mano al público y acto seguido, desaparecieron tras uno de los laterales del escenario, dando paso a que las puertas se abriesen y el público se marchase lentamente.

-Louis, ¿a qué ha venido éso?- preguntó Zayn con una sonrisa.

-Es por lo que le conté a Harry de que Eleanor lleva unos días muy rara. Espero que tras ésto se anime a contarme qué es lo que le pasa. No soporto verla triste.-

-Qué mono nuestro Louis.- bromeó Liam alborotándole el pelo al mayor de la banda.

-¡Ay! Quita.- bromeó éste apartando suavemente a Liam.

-Por cierto, el mánager dijo que nos esperaba en el camerino para comprobar las estadísticas de audiencia.- dijo Liam señalando detrás de él con el dedo pulgar.

-Sí, a ver cuánta gente nos ha visto por la tele.- asintió Niall alegremente.

-Pues un montón, cómo siempre.- sonrió Harry.-Y no me llaméis egocéntrico, que os veo venir.-

-Egocéntrico.- se mofó Zayn echando un brazo alrededor de los hombros de su amigo.

-Corrección: realista.- gruñó Harry.-¿Qué tiene de malo reconocer que tenemos mucha audiencia?-

-Humildad ante todo, Harry mío. Humildad ante todo.- lo reprendió Liam en tono ligeramente bromista.

Aly se acercó corriendo a los chicos y abrazó a Niall, luego a los demás. 

-¡Lo habéis hecho tan bien cómo siempre!- dijo animadamente.

-Gracias, guapa.- bromeó Harry dándole palmaditas en la cabeza.

-¿Te apetece que mañana vayamos a cenar a algún sitio romántico?- propuso Niall cogiendo las manos de su novia. Ambos se miraron a los ojos tiernamente.

-Puede que sí, puede que no. Depende de la cantidad de deberes que tenga.- resopló Aly, rendida. Acto seguido sonrió y abrazó a Niall de nuevo.-Pero muchas gracias por pensar en ello. Eres un encanto.-

-Está bien.- Niall sonrió, tratando de ocultar su pequeña desilusión.

Por otro lado, Eleanor se acercó a Louis y lo abrazó dulcemente.

-Louis, gracias por tus palabras. Sabes que confío plenamente en ti, así que no te preocupes.- dijo en un tono de voz sincero y calmado, para que su novio le quitara importancia al asunto.

-Me tienes aquí para todo, ¿de acuerdo?- la reconfortó Louis.-Aunque tampoco te obligaré a hablar de algo de lo que no quieras. Cuéntamelo cuándo te sientas lista.-

Eleanor sonrió y abrazó a Louis de nuevo, mientras se mordía el labio inferior y parpadeaba nerviosa mirando hacia todos los lados. Media hora después, todos se dirigieron a sus respectivas casas y descansaron un poco.


Llegó el día siguiente, domingo 8 de junio. A las nueve de la mañana, Faline se dirigió al apartamento de la abuela de Edmond, la cuál vivía allí, en Nueva York, desde hacía años. Había quedado con Edmond para pasear un rato por la ciudad, y éste le había dicho que fuera a recogerlo a la casa de su abuela para quedar ahí. Faline entró en el edificio, cogió el ascensor, y al llegar frente a la puerta, llamó al timbre repetidas veces. Luego aporreó la madera de la puerta con la palma de la mano abierta de par en par.

-¡EDDI! ¡EDDI! ¡EDDI! ¡¡EEEEEEEEEDDDDDDDDDIIIIIIIIIIIII!!- vociferó todo lo alto que pudo.

Abrió la puerta la abuela de Edmond, Hugo y Helinette, una mujer bajita, delgada, de pelo blanco y corto y unas gafas redondas posadas sobre su nariz. Llevaba un albornoz rojo oscuro y su cabello canoso recogido en una coleta corta. Se ajustó las gafas con el dedo índice y miró a Faline de arriba a abajo.

-Uy, ¡hola! ¿Te has perdido?- preguntó felizmente. Su boca no tenía dientes.

-Eh... No, señora. Verá, soy Faline, la novia de Edmond, su nieto. Encantada.- Faline trató de sonreír con amabilidad y le tendió la mano a la mujer.

Ésta ahogó un gritito de alegría y cogió la mano de Faline, pero en vez de estrecharla, tiró de ésta, acercando a Faline hacia ella y cogiéndola del hombro. Le plantó dos besos (con algo de baba) en ambas mejillas y se rió.

-¡Qué bien conocerte, querida! Y lo de los dos besos, tranquila, en Francia nos saludamos así. Bueno, en realidad, en casi toda Europa. Pero los americanos no entenderéis de éso.- decía parpadeando sus ojos azules y nítidos, cristalizados por las gafas redondeadas.

-Bueno, em... ¿Su nieto está despierto o...?- trató de decir Faline.

-¡Pasa, pasa, pasa, pasa!- gritó la anciana tirando de Faline hacia sí, cerró la puerta, y agarró de nuevo el brazo de la joven.-Edmond estará listo enseguida. Me dijo que iba a ducharse.-

-Vale.- asintió Faline, confundida por la efusividad de la anciana.

-Llámame Katherinna, por favor, querida Eugene.- sonrió la abuelita de Edmond.

-Faline. Eugene es nombre de chico.- Faline hizo una mueca.

-¿Has desayunado? Ven, ¡corre, corre! ¡Corre, antes de que se enfríen las magdalenas! Las acabo de sacar del horno. ¡Corre, corre, vamos, que se enfrían!- gritó Katherinna empujando a la joven hacia el salón.

-Pero... Pero...- decía Faline mientras era llevada al salón.-Pero yo ya he desayunado, Kath...-

Antes de que pudiera terminar de hablar, Katherinna le había metido una magdalena ardiente en la boca, cogiéndola de la cesta llena de magdalenas que echaban humo. Faline gimoteó al notar que el dulce le quemaba la lengua y los labios.

-Tonterías, ¡mira que delgada estás! Una mujer carnosa es una mujer bella. ¡Mira a Marilyn Monroe! Tenía su carne y sus curvas, y sigue siendo considerada la mujer más atractiva del mundo.- la reprendía Katherine agitando el dedo índice.

-Hgm...- Faline se retiró la magdalena de la boca y tragó rápidamente el trozo que le había estado quemando el interior de la boca.-Creía que Angelina Jolie era considerada la más atractiva del mundo.-

-¡Pamplinas! ¡En mi época todo era mucho mejor! ¿Sabías que la gente se miraba a la cara al hablar? ¡No cómo ahora, que incluso comiendo están todos con los móviles!- se quejaba Katherinna.

-Eh...- Faline sonrió y bajó las cejas.-Bueno, en éso tiene usted razón...-

-Mira lo que tengo.- Katherinna agarró un vaso de cristal y lo agitó delante de Faline, cómo un niño pequeño que le muestra a sus padres su regalo de Navidad.-¡Es mi dentadura! ¿Verdad que es bonita?-

En cuánto Katherinna dejó de agitar el vaso, Faline pudo ver que éste estaba lleno de agua, y que una dentadura flotaba en ésta. Abrió mucho los ojos y escupió el otro bocado de magdalena que acababa de comer.

-¡Se-señora, pero no me enseñe su dentadura mientras como!- se enfadó la joven.

-¡Un momeeeeeeento!- la voz de la anciana se llenó de curiosidad. Se inclinó delante de Faline cómo si examinara la barriga de ésta.

-¿Qué?- Faline miró hacia abajo, observando a la ancianita.

Ésta estaba mirando la camiseta de Faline, en la cuál podía verse el logo de la banda Slayer. Katherinna ahogó una exclamación horrorizada y retrocedió varios pasos, mirando pálida a Faline.

-¡No puede ser!- gritó.-¡Atrás, adoradora de Satán!-

-¿Quéee?- Faline volvió a abrir los ojos cómo platos.

-¡Escuchas música satánica! ¡Estás al servicio del maligno!- Katherinna miró hacia arriba y se santificó, trazando una cruz en su propia frente, su pecho y sus hombros.-¡Señor, perdóname! ¡Le he dado de desayunar a una seguidora de Satanás! ¡Perdóname, Señor, perdóname! Padre nuestro que estás en los cielos...-

-¡No, no! ¡No!- se apresuró a decir Faline.-¡Tranquila! ¡Se está confundiendo usted! ¡Yo no soy satánica!-

-Y entonces, ¿por qué llevas ésa aberración?-

-Porque... ¿me gusta la música de éste grupo? No sé, no es nada malo, me encanta Slayer y pensé que llevar una camiseta suya molaría porque su música me flipa y...- Faline se encogió de hombros.

-¡Aaaah!- Katherinna se tapó ambas orejas.-¡Blasfemias! ¡Música satánica, ropa satánica! ¡Me apuesto lo que sea a que eres bisexual!-

-Pues... ¿Sí? Mmm... No lo sé, nunca antes he salido con una chica, pero está Taylor Momsen que me parece muy sexy y...- musitó Faline rascándose la barbilla y reflexionando sobre su sexualidad.

-¡¡AAAAAAAAAAH!! ¡¡ENGENDRO DEL MAL!!- exclamó Katherinna, escandalizada.-¡Pecadora del infierno! ¡Si eres bisexual nunca amarás a mi nieto!-

-¡¿Qué?! ¡Se equivoca, señora! ¡La orientación sexual no tiene nada que ver con el amor! ¡Yo estoy ENAMORADA de su nieto!- exclamó Faline.

-¡Y seguro que juegas a ésos aparatos de juegos sangrientos! ¡Adoras la sangre, adoras al maligno! ¡Satanás está en tu corazón! ¡Dios Santo, bendice a ésta pobre muchacha!- gritaba Katherinna.

-¿Y qué si me encantan los videojuegos violentos? ¿Y la temática heavy? ¡¿Me convierte éso en una satánica, pecadora, mala persona, adoradora del maligno?!- se mofó Faline a voces, ya algo harta.

-¡Síiiiiiii!- chilló la ancianita.

-¡Bueno, bueno, bueno!- Faline dio tres pisotones en el suelo, una por cada "bueno" que gritó.-¡Ésto ya es el colmo! ¡Respete mis gustos, señora! ¡Estamos en el siglo veintiuno!-

-¡No quiero oír ni una palabra más! ¡Le he dado el desayuno a una adoradora de Satán!- se volvió a escandalizar Katherinna.

-¡Edmooooond!- gritó Faline. Se dirigió hacia la puerta que debía ser el cuarto de baño, porque se podía oír el agua cayendo de la ducha al otro lado de la puerta.

-¡Hola, Faline!- se oyó la voz de Edmond desde dentro.

-¡Tu abuela me está poniendo de los nervios! ¡Sal y vámonos ya!- gritó Faline.

Oyó que el agua dejaba de correr. Golpeó la puerta con los nudillos dos veces y la abrió de par en par. Se encontró a Edmond de pie en la bañera, tapado por las cortinas, mientras el agua volvía a salir de la ducha.

-¡Aaaaaaah!- gritó Edmond. Con el mango de la ducha, apuntó a Faline, mojándola.

-¡¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!!- Faline soltó un grito capaz de romper un cristal antibalas.

-¡¿PERO QUÉ HACES?!- gritó Edmond con la cara roja, enrollándose la cortina de la ducha alrededor de la cintura para que Faline no viera su "cosa."

-¡¿QUÉ HACES TÚ?! ¡¡ME ESTÁS EMPAPANDO, IDIOTA!- gritó Faline mientras los finos chorros de agua le caían por el pelo, la cara y la barriga.

-¡No lo sé, éste trasto se mueve por sí sólo! ¡PUSE DEMASIADA POTENCIA!- Edmond soltó el mango de la ducha, el cuál cayó fuera de la bañera, y acto seguido, impulsado por el agua que echaba, la regadera de la ducha empezó a moverse de un lado a propulsión, a otro cómo un globo desinflándose.

-¡¿Qué está pasando aquí?!- exclamó la abuela de Edmond (ahora con su dentadura puesta) entrando en el cuarto de baño corriendo.

La regadera de la ducha, sacudiéndose en el suelo sin parar, mojó de lleno la cara de la señora, la cuál gritó con tanto empeño que al estar su boca tan abierta, su dentadura, aún sin fijar del todo, cayó al suelo. Es fácil adivinar dónde aterrizó: en una de las botas negras de Faline.

-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAH!- Faline dio un salto.-¡¡QUÉ ASCO!! ¡QUÉ ASCO! ¡ASCO!-

-¡¿Ves películas gore cada día y te da asco una simple dentadura?!- se burló Edmond a voces.

-¡Sí, joder! ¡Es que una película es sólo una película! ¡Pero la dentadura de tu abuela es real! ¡Quítamela de aquí! ¡QUÉ ASCO, JODER! ¡WAAAAAAAAAHHH!-

-¡¿Pero qué diantres está pasando?!- gritó Katherinna de nuevo, agachándose y recogiendo la saltarina ducha del suelo.-¡¿Y por qué se me cae la dentadura si la he fijado bien?!-

-¡Abuela, tú NUNCA te fijas bien la dentadura! ¡Por éso vas al dentista cada día, para que te ayude a ponértela!- repuso Edmond frotándose los ojos empapados. Cogió la ducha de manos de su abuela, cerró el grifo ahora que el ambiente se había calmado y colocó los jabones caídos de la ducha en su sitio.

-¡Dame éso!- gritó la anciana recogiendo la dentadura del suelo y lanzándole una mirada asesina a Faline.

-¿Qué? ¡Pero si yo no la tenía! ¡Se le ha caído a usted! ¡En mi vida tocaría yo tal cosa!- gritó Faline.

-Blablabla... ¡Yo me largo de aquí!- masculló Katherinna saliendo del baño a regañadientes.

-Éso, éso, ¡fuera de aquí las dos!- gritó Edmond echando las cortinas de nuevo y enrollándose una toalla alrededor de su cintura.-¿No veis que estoy desnudo?-

-¡Eddi, tu abuela está siendo muy borde conmigo! ¡Es una intolerante!- se quejó Faline.

Edmond asomó su cabeza entre las cortinas y frunció el ceño.

-¡He dicho que fuera...!- antes de acabar de hablar resbaló con el jabón y se precipitó hacia Faline.

-¡Aaaah!- chilló ésta al notar que Edmond se le venía encima.

Edmond, invadido por el pánico, se agarró a la cintura de la chica, resbalando en la bañera. Faline cayó de espaldas sobre el suelo y Edmond, gritando un "¡Woooooh!" cargado de pánico, acabó cayendo sobre ella. Hubo un incómodo silencio. Ambos estaban ligeramente sonrojados. aunque sobretodo Edmond, pues iba desnudo a excepción de la toalla. Faline se mordió el labio inferior para no reír, aunque fue inútil y al final explotó en carcajadas.

-Esto es muy raro.- dijo entre risas.

Edmond notó que la camiseta de Faline estaba mojada debido al suceso de antes y se fijó por accidente en sus pechos. Entonces se dio una bofetada mental y se sonrojó, ¡él no era ningún pervertido! Notó un cosquilleo en su zona genital y contuvo el aliento.
<<Oh no. No, por favor. No no no... No me hagas ésto, cuerpo mío, no ahora.>> pensó Edmond.
Faline siguió riendo y frotándose la cara con una mano hasta que miró a Edmond y notó la cara roja e incómoda de éste. Sonrió y frunció el ceño.

-Eddi ¿estás bien?- preguntó Faline. Notó que algo ejercía presión sobre su barriga.

Edmond cerró los ojos con fuerza mientras que su cara roja ardía, pareciendo un bonito tomate en todo su esplendor. Faline dirigió la vista hacia su abdominal, dónde notaba que algo la presionaba.

-Ésto... Edmond, me estás clavando la rodilla en la barriga.- comentó.

El chico negó con la cabeza y abrió un ojo para ver la cara de Faline. Ésta alzó una ceja y notó que las rodillas de Edmond estaban a ambos lados de sus propias piernas. Entreabrió la boca y miró su barriga, luego a la cara de Edmond y luego hacia su barriga de nuevo. Se puso roja, pareciéndose a su gemela Celine, la cuál se pasaba sonrojada la mayor parte del tiempo.

-Uy.- soltó Faline. Contuvo su aliento y empujó a Edmond a un lado.

-Aaaaay.- repuso Edmond al ser empujado y caer en el suelo sobre su espalda.

-¡¿Por qué no te has apartado si sabías que ibas a...?!- Faline no sabía si reír o darle un puñetazo.

-¡Me he bloqueado! ¡No me podía mover!- Edmond le dio la espalda a Faline antes de que ésta mirase hacia "su zona."

-¡Te espero fuera!- Faline se levantó del suelo apresuradamente y salió del baño, cerrando de un portazo.

-Ay Dios mío.- Edmond, avergonzado, se dio un golpe en la frente con la mano.-¿Cómo ha podido pasarme ésto, con lo controlado que soy?-

-Ay Dios mío.- repuso Faline.-Y yo creyendo que me estaba clavando la rodilla... Madre. Sí que debe de tener una gran cualidad, el chico, para que yo creyese que era su rodilla...-

Se alejó de la puerta del baño y se dirigió al salón para esperar a su novio. Se sentó en el sofá y se limpió con un trapo cercano la bota en la que había caído la dentadura postiza de Katherinna.

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Al día siguiente, lunes 9, Harry, con una bolsa en la mano, entró en el estudio de su madre, el cuál estaba lleno de personas que preparaban ropa y más ropa sin parar. Brianna ya se encontraba ahí, ayudando a una joven costurera a hacer las medidas exactas para el próximo vestido que ella se probaría, cómo la modelo principiante que era. El cantante de rizos castaños pasó junto a ellas y besó la mejilla de Brianna. Ésta le miró y sonrió.

-Buenos días, preciosa. ¿Dónde está mi madre?- preguntó.

-Harry.- sonrió Brianna.-Por ahí, hablando con Lou.- respondió la chica señalando hacia un pasillo.

Harry se apresuró hacia ése pasillo. Encontró a Anne que justamente estaba dejando de hablar con Lou, y fue a saludar a su hijo.

-Harry, ¡cariño! ¿Traes las telas que te pedí que trajeras de casa?-

-Sí, mamá. Aquí las tienes.- respondió Harry entregándole las bolsas.

-Gracias, cielo.- Anne besó la mejilla de su hijo y se alejó con la bolsa.

-Lou, ¿qué tal estás?- saludó Harry acercándose a la otra estilista.

-Genial, gracias. ¿Tú?- repuso ésta.

-Perfectamente.- Harry guiñó un ojo.-¿Y la pequeñina?-

-Lux se lo sigue pasando bomba en la guardería. Se pasan el día viendo películas.- rió Lou.-Escucha, ya que todavía queda una hora para que tu amiga Harumi llegue, ¿me ayudas a organizar éstas camisas?-

-Claro.- Harry asintió, sabiendo que aún disponía de algo de tiempo libre.

Mientras tanto, Brianna seguía a lo suyo cuándo notó que otra persona acababa de entrar. Un hombre de aspecto discreto pero misterioso a la vez. Éste se detuvo y miró alrededor disimuladamente. Brianna lo miró de reojo mientras la chica a la que ayudaba a medir el vestido se alejaba para ir a por una nueva tela. 
Brianna aprovechó para mirar de reojo otra vez a aquél señor. Lo miraba tanto porque curiosamente, no le sonaba de nada, cuándo todos en el estudio de Anne eran caras conocidas para ella. De todos modos, no sería raro si aquél hombre fuese un nuevo empleado. De repente el hombre la miró a ella y por alguna extraña razón, Brianna notó un escalofrío. Apartó la mirada, tratando de disimular, e hizo cómo si siguiera centrada en mejorar las medidas del vestido. Segundos después, la chica a la que ayudaba regresó a la mesa con la tela que había ido a buscar ya la colocó sobre ésta, sonriéndole a Brianna.

-Ya estoy. Me alegra ver que has escrito todas tus medidas exactas para que el vestido te siente a la perfección durante la sesión de fotos.- repuso amablemente. Miró de nuevo a Brianna, examinando su rostro con cautela, y alzó una ceja.-Oye, ¿te encuentras bien? Estás muy pálida.-

-¿Qué? Ah, sí, estoy bien. Tranquila.- habló Brianna, intimidada por la presencia de aquél extraño.

Harry pasó por allí de nuevo y besó de nuevo la mejilla de Brianna.

-Bueeeeeeno, ya he ayudado a Lou. Debo irme, he quedado con los chicos para ensayar. ¿Necesitáis ayuda por aquí antes de que me vaya?- preguntó.

-No, Harry. No te preocupes.- Brianna lo abrazó y lo besó en los labios suavemente.

-Vale. Me voy. Os veo luego. ¡Adiós, mamá!- dijo Harry elevando la voz a medida que se dirigía a la salida.

Brianna volvió a lo suyo, y, durante un breve momento, escrutó el alrededor con la mirada, disimulada y cuidadosamente. No había ni rastro del hombre misterioso que había entrado minutos atrás y con el que había intercambiado incómodas miradas de reojo. Se le puso la piel de gallina con sólo recordarlo. Aquél señor le traía malas vibraciones, pese a no conocerlo de nada. Su mirada era demasiado fría y dura, no transmitía ningún sentimiento ni ningún tipo de luz, al contrario. Parecía una mirada de acero. Brianna era una chica observadora, y con sólo mirar a las personas a los ojos ya podía decir si eran de fiar o no.
Y estaba segura de que ése hombre, fuese quién fuese, no lo era.

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En casa de Faline y Celine, ambas gemelas estaban en el salón. Celine, sentada en un sofá, con el cuaderno sobre las rodillas, hacía deberes aplicadamente, mientras que Faline, la cuál ya había acabado (porque se explicaba menos que su gemela a la hora de escribir respuestas) estaba medio sentada y medio tirada en el otro sofá, mando en mano, y viendo un nuevo capítulo de The Big Bang Theory, una de sus series favoritas. Minutos después, Celine cerró el cuaderno y presionó el botón de su boli, sonriendo satisfecha.

-Bueno, ya he acabado.- repuso tranquilamente.-¿Qué capítulo es éste?- señaló la tele.

-¿Eh?- Faline parpadeó un par de veces antes de mirar a su gemela menor.-Oh, emmm... En el que Penny se hace gamer.-

-Qué raro que no me hayas contestado enseguida. ¿Te pasa algo?- Celine se inclinó hacia adelante tratando de mirar a su hermana a los ojos.

-¿Hmm? No... No, qué va. ¿A mí, algo? Pfff.- Faline forzó una risa para disimular.

-Faline...- Celine alzó una ceja.-Vamos.-

-Vaaaaale. Pero no es nada del otro mundo. Sólo estoy pensando en Edmond y en su enorme...- Faline apretó los labios hasta que éstos formaron una fina línea.-Corazón.-

-Ohhh, qué bien.- Celine sonrió con genuina amabilidad.-Ya te he dicho muchas veces que hacéis una pareja perfecta. Me alegra ver que estás contenta con él.-

-Gracias.- Faline sonrió y acto seguido añadió en voz baja para sí misma.-Cómo para no estarlo. Joder...-

-¿Has dicho algo?- inquirió Celine.

-Naaaa, naaaa, qué va.- repuso Faline apresuradamente, nerviosa. Notó que empezaba a sudar. En el capítulo de The Big Bang Theory pusieron publicidad, y Faline se levantó del sofá de un salto.-¡Bien, publicidad! Me estoy meando viva.-

Celine soltó una risita ante aquello y Faline se apresuró al baño. Entró, cerró la puerta y se miró al espejo. Cuánto más se miraba, más pensaba en lo ocurrido con Edmond y más se sonrojaba. Carraspeó y colocó sus manos en sus mejillas.

-En serio, si confundí su cosa con su rodilla es que éste chico tiene una tremenda cosa.- repuso en voz baja mientras que su sonrojo iba en aumento.-Madre mía... Y somos los dos unos virgencitos. ¿Cómo puede Edmond ser virgen con semejante gran...?-

-Oye, ¿Faline?- preguntó Celine desde el otro lado de la puerta.-¿Estás bien?-

-Sí, tranquila, sólo estoy practicando para un discurso sobre el examen de mañana de la universidad.- se excusó ésta alzando la voz levemente.

-Vale.- los pasos de Celine se alejaron.

Faline rodó los ojos hacia el espejo dónde miró su reflejo otra vez. Pensó de nuevo en Edmond y empezó a hablarle a su propio reflejo, teniendo una conversación consigo misma en toda regla.

-Bueno, ya está bien. Soy una maldita pervertida. No puedo pensar así sobre mi novio, lo importante es su personalidad. No su gran... Asunto. Gigante, más bien... ¡No, Dios, qué pervertida soy, en serio! ¡Céntrate, Faline! ¡Céntrate! ¡Céntrate, por Dios!- se decía a sí misma, apuntando con ambas manos al espejo cada vez que se decía a sí misma que se centrara.

Se miró a sí misma de mala gana, cómo si se odiara por ser tan malpensada, aunque en el fondo le hacía mucha gracia. Respiró hondo, abrió el grifo y se echó agua helada en la cara para espabilar. Sacudió la cabeza cómo un perro mojado, abrió la puerta y salió del baño. Se dirigió al sofá de nuevo y procuró enfocar toda su atención hacia el capítulo de su querida serie. Celine salió de la cocina con un plato lleno de galletas Oreo y lo colocó sobre la mesa.

-Oh, perfecto.- sonrió Faline.-Oreos y The Big Bang Theory. Así por fin podré olvidarlo.-

-¿Olvidar el qué?- se interesó Celine mordiendo una Oreo.

-Mmm, eh... Un mal sueño que tuve anoche. Tenía una cita con Justin Bieber. Me desperté gritando del trauma. Fue peor que una película de terror.- se inventó Faline.

-Cómo alguna Belieber te oiga se te cae el pelo.- bromeó Celine con una risita.

-¿Caer? Más bien me lo intentarían arrancar las Beliebers más obsesivas.- Faline bromeó de vuelta.

-Tú harías lo mismo. Lo hiciste, de hecho..- repuso Celine.-¿Recuerdas cuándo me contaste que en Rusia, con 16 años, le clavaste un tenedor en la mano a un señor porque insultó a Metallica?-

-Sí. Lo recuerdo.- admitió Faline con la boca llena de Oreos.

-Pues éso. Tú eres una metalera, rockera, punk obsesiva. Así que tienes algo en común con el resto de fans de todos los artistas musicales.-

-Blegh.- Faline hizo una mueca después de casi atragantarse con las dos Oreos que había comido a la vez.-Bueno, basta de cháchara. Ya han acabado los anuncios y ahora viene la parte en la que Penny se hace gamer. ¡Me encanta éste capítulo!-

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-Aly, ¿qué se supone que estamos haciendo?- preguntó Niall tumbado en el sofá del elegante apartamento de Aly y su familia.

En un sillón cercano, Aly se encontraba sentada con un bloc de notas y un bolígrafo. Daba golpecitos con éste sobre el blanco papel mientras lo miraba, y acto seguido miró a Niall.

-Terapia de práctica.- contestó.

-Vale. ¿Y para éso me has llamado? ¿Qué se supone que debo hacer?- suspiró el cantante.

-Contarme experiencias malas de tu infancia y yo las apuntaré aquí y trataré de ayudarte a eliminarlas. Confías en mí y confío en ti, por éso te he elegido. Además, estaba prohibido elegir a alguien de la Universidad. Ésto son deberes independientes.- explicó Aly con una amplia sonrisa.

-Ah... Y... ¿Qué hago?- interrogó el irlandés.

-Ya te lo he dicho, sólo responde a lo que yo te pregunte. Luego apuntaré en otras páginas del cuaderno la manera de lo que los sucesos han afectado a tu mente y las terapias para recuperarse, entonces cuándo mañana lo entregue me podrán poner nota y decirme si está bien o no.- dijo pacientemente la rubia.

-¡Espera! ¿Qué? Entonces todos los que lean tus deberes conocerán mis problemas personales.- se quejó Niall enderezándose, quedándose sentado en el sofá.

-Que no, tonto.- suspiró Aly.-Que una de las reglas de oro en la Psicología es mantener las sesiones de los pacientes en el anonimato. En caso de que alguien más deba leer lo que he escrito, la identidad del paciente, en éste caso tú, se mantiene en secreto. Nadie sabrá que he hecho ésto contigo, igual que todos los demás alumnos de Psicología. Nadie sabe con quién han colaborado para hacer éstos deberes.-

-Vale...- Niall se echó hacia atrás lentamente, tumbándose de nuevo en el sofá.-Veamos... Mmm... Mi primer miedo fue el miedo a la oscuridad, cómo el de casi todos.-

Aly sonrió y empezó a apuntar aplicadamente en la libreta.

-¿Te supuso éso algún tipo de trauma o mala experiencia?- preguntó, mirando a Niall de nuevo.

-Bueno...- Niall se incorporó de nuevo y se rascó el pelo suavemente.-La verdad es que sí. Cuándo yo tenía cuatro años, una noche fui por el pasillo de mi casa para ir a la cocina a por un vaso de agua. El caso es que Greg tuvo la brillante idea de colocarse una máscara en forma de monstruo y asustarme mientras caminaba a oscuras por el pasillo. Estuve durmiendo con mi madre una semana entera.- explicó algo avergonzado.

-Ay, Dios.- Aly reprimió una risita repentina y apuntó en el cuaderno.-Lo siento mucho. ¿Aún te acuerdas, a pesar de que en su momento tuvieras sólo cuatro años?-

-Claro que me acuerdo. El recuerdo es borroso porque yo aún era un niño pequeñísimo, pero fue algo tan traumático para mí que lo recuerdo y todavía se lo echo en cara a mi hermano de vez en cuándo.- repuso Niall sonriendo levemente aunque bajando las cejas.

-Resumiendo, que la broma pesada de tu hermano Greg te supuso un trauma infantil severo que se te quedó anclado en el subconsciente y te hizo reclamar la atención materna, haciendo que buscases protección y seguridad en tu madre siendo el resultado dormir con ella una semana.- habló Aly, muy convencida de lo que decía, y repasando sus apuntes.

-¿Eh? Eh, sí... Viene a ser lo mismo.- asintió Niall, que sólo se había enterado de la mitad. Seguía sin entender la manera de pensar de los aspirantes a psicólogos. ¡Lo analizaban todo demasiado!

-¿Cómo lograste superar aquella experiencia? Al ser un niño de cuatro años, imagino que estarías aterrado.-

-Lo estaba.- rió Niall.-Pero mi madre obligó a Greg a disculparse y a romper su máscara delante mía. Se enfadó muchísimo con él. Por suerte, en cuánto vi la máscara rota, pensé que el "monstruo" había muerto.-

-Ya veo.- Aly sonrió amablemente.-Bueno, ¿alguna otra anécdota que me quieras contar?-

-Mmm...- Niall se rascó la barbilla.-Cuándo me teñí el pelo de rubio fue porque me apetecía y porque estaba... muy... ¿de moda?- soltó una pequeña risa.-Y además me encantó el resultado.-

-De acuerdo... Es decir, que de pequeño eras muy curioso y te gustaba probar cosas nuevas.- asintió la chica apuntando más palabras en su pequeño y ordenado cuaderno.

-Sí... ¿Cómo lo sabes?- bromeó Niall.

-Te tiñes el pelo. Señal de que te encanta innovar y probar cosas nuevas. No hay que ser muy observador para saber cuándo una persona es curiosa o no.- afirmó Aly.

-¿Crees que podrías hacerle terapia a Liam sobre su miedo irracional a las cucharas?- bromeó Niall poniéndose erguido, quedando sentado en el sofá, con una sonrisa en su cara.

-Eh...- Aly dejó el cuaderno a un lado y se rascó la cabeza, confundida.-No creo que pueda hacerlo de momento, no soy tan experta. Entender el miedo a algo tan común e inofensivo cómo las cucharas es algo difícil de aprender, y más aún de tratar...- dijo medio en broma, medio en serio.

-Un primo suyo me dijo que fue porque a Liam se le atascó una garganta en la cuchara cuándo era niño... Me pregunto si es verdad.- reflexionó Niall.

-Dios.- Aly abrió mucho los ojos.-Pobrecillo, qué terrible... Aunque éso sólo puede afirmarlo Liam.-

-No quiere ni hablar del tema.- rió Niall sacudiendo la cabeza.-Las cucharas le aterran demasiado.-

-Si lo que dijo su primo es cierto, entonces es normal que le aterren las cucharas.- repuso Aly.-De todos modos debería haberse tratado ése miedo desde pequeño. Ahora que es mayor será muy difícil quitárselo y hacer que vuelva a usar cucharas. Pero podré intentarlo una vez que haya terminado mis estudios.-

-De acuerdo.- asintió Niall.-Y oye, ¿cuándo puedo irme? Porque los chicos y yo estamos ocupadísimos, no sé, somos One Direction.- bromeó Niall.

Aly cogió de nuevo el cuaderno y el boli y rodó los ojos, suspirando y sonriendo.

-Vaaaaaale. Cuéntame un par de cosas más para que las apunte y ya escribo yo la manera de tratar las situaciones o problemas que me cuentes. Así podrás irte antes a ensayar o lo que sea.- le dijo a su novio tranquilamente.

-De acuerdo.- repuso Niall.

De repente se oyeron unos pasos por el pasillo más cercano y Cindy salió bastante arreglada y con su pelo suelto. Vio a Aly y a Niall en el salón y saludó con la mano.

-Hola, cuñado.- bromeó con una sonrisa.

-Cindy, ¿qué tal?- sonrió Niall de vuelta.

-Técnicamente no sois cuñados aún.- repuso Aly, medio avergonzada por la broma de su hermana menor.-Niall y yo no estamos casados.-

-Por ahora.- repuso Cindy guiñando un ojo y dirigiéndose hacia la puerta.

Niall y Aly se sonrojaron casi a la vez. No obstante, ella dijo, alzando la voz:

-¿Adónde vas, Cin?-

-He quedado con Wen. Vamos a dar una vuelta y a tomar un helado.- repuso la menor con una sonrisa. Sus mejillas se pusieron rojas, lo cuál demostró que no mentía.

-Así me gusta. Pasadlo bien.- asintió Aly con una sonrisa.

-¡Adiós!- Niall agitó la mano de nuevo, mirando a Cindy.

Ésta se despidió de ambos con la mano y salió por la puerta del apartamento, dirigiéndose al pasillo de éste para coger el ascensor y descender. Por otro lado, Aly apuntó un par de cosas más en su libreta, relacionadas con el asunto de Liam y las cucharas, para recordarse que debía tratar el tema cuándo obtuviera el título de psicóloga.

-Vale Niall, túmbate una vez más y relájate para las dos últimas preguntas. Luego te vas tan tranquilo, ¿de acuerdo?- bromeó mirando al cantante.

-Claro, mi amor, claro.- bromeó el irlandés, tumbándose en el sofá de nuevo, cómo el paciente de psicología que estaba fingiendo ser, y colocando sus manos entrelazadas sobre su pecho.

-¿Cómo de guapa definirías a tus otras novias en comparación con la actual?- preguntó Aly con tono profesional, sosteniendo el cuaderno y el bolígrafo en posición de escribir.

Niall alzó la cabeza y rodó los ojos para luego mirar intensamente a Aly. Tan intensamente que ambos empezaron a reír. Al finalizar las risas, Aly procedió a hacerle más preguntas serias para sus deberes de psicología antes de dejar que se fuera.

~~~

Louis contempló la foto encuadrada que colgaba de la pared de su salón. Estaba compuesta por muchas fotos de Eleanor y él, fotos que se habían hecho en un fotomatón varios meses atrás. Acarició el cristal de la foto suavemente y esbozó una sonrisa cerrada, la cuál desapareció al instante. Frunció el ceño y suspiro. Sus pensamientos fueron interrumpidos al oír que el timbre de la mansión sonaba repetidas veces.

-¡Ya voy! ¡Ya voy!- gritó caminando hacia la entrada.

Abrió la puerta, topándose con sus cuatro mejores amigos y compañeros de la banda. Los saludó a todos chocando los puños mientras intercambiaban varios "Hola" y "¿Qué tal?" los cuatro invitados se dirigieron al salón y tomaron asiento en los sofás; Harry y Niall en uno, Zayn y Liam en otro. Louis se quedó de pie frente a los dos sofás.

-Bueeeeeno, ¿ensayamos?- habló Harry tranquilamente, sonriendo a sus amigos.

-Antes de éso podemos tomar un refresco o algo, ¿no os parece? Tengo un montón en la nevera. Y además, hace mucho que no hablamos de nuestras cosas.- repuso Louis.

-Es verdad.- asintió Liam.-Añoro nuestras charlas.-

-¿Y si grabamos un vídeo para las Directioners?- propuso Niall, sonriente, siempre pensando en sus fans.

-Buena idea. Quizás después de ensayar.- aclaró Zayn, mirando con aprobación al feliz irlandés.-Lo que sí espero es que no hagamos de nuevo un concurso de notas altas. La última vez casi me rompo la garganta cantando mi solo con nota alta de You & I.- añadió con una carcajada.

-No te preocupes, hoy sólo ensayo de escalas vocales normal.- lo tranquilizó Liam amablemente.

Louis entró en la cocina y regresó de ésta con cinco botellas pequeñas de Coca-Cola, una para cada uno de sus amigos. Las repartió y se sentó junto a Liam y Zayn. Todos destaparon sus botellas y dieron un trago a la vez, cómo si estuvieran sincronizados, bajando las botellas también al mismo tiempo una vez que hubieron bebido.

-Bueeeeeeno.- sonrió Harry.-¿Cómo os va?-

-Guay. Aly acaba de hacerme terapia de práctica.- sonrió Niall mirando a sus amigos.

-¿Qué?- Zayn alzó una ceja.

-Es cómo si estuviera haciéndome terapia, pero para unos deberes de Psicología que le han mandado. Es para que practique antes de que le den el título y empiece a hacer terapias de verdad.- explicó Niall.

-Chicos.- intervino Louis, de repente algo serio.

Los cuatro pares de ojos restantes se fijaron en él. Louis los miró uno por uno y suspiró.

-Eleanor y yo hemos hablado por teléfono hace media hora. Por fin me ha contado lo que le pasaba.-

Liam y Zayn se acercaron más a Louis en el sofá. Niall y Harry se inclinaron hacia adelante desde el suyo. Los cuatro miraron atentamente al mayor del grupo. Éste alzó la mirada y miró seriamente a sus amigos.

-La están acosando.- dijo finalmente.