viernes, 11 de marzo de 2016

122- Rutina familiar

Cindy se encontraba con Wen en una cafetería cercana. Ambos habían pedido cafés calientes para llevar y acto seguido salieron a la calle. Se dirigieron a las escaleras que había frente a un banco, un edificio enorme. La joven pareja de adolescentes tomó asiento en los escalones y se sonrieron mutuamente.

-Un brindis.- sugirió Wen alzando su café cubierto por plástico.

-¿Con café?- inquirió Cindy entre risas.

-¿Y por qué no?- Wen hizo una falsa mueca de tristeza.

-Venga, vale.- Cindy rodó los ojos.

Ambos alzaron sus cafés y los entrechocaron. Luego retiraron los plásticos y el humo cálido les llegó hasta la cara. Empezaron a beber a sorbos pequeños el delicioso café.

-¿Estás feliz?- preguntó Cindy al cabo de unos instantes de silencio.

-¿Eh?- Wen la miró, con sus ojos verdes desprendiendo curiosidad y confusión por la pregunta.

-Ya sabes, en cierto modo, eres tío. No por parte de hermanos, pero por parte de prima. Brianna. El hijo de ella y Harry. Es tu sobrino segundo, más o menos.- opinó Cindy, apoyando su cabeza en una de sus manos, tratando de acomodarse para hablar con Wen.

-¿Barry? Ah, claro. Es mi sobrino, en cierto modo. Brianna, su madre, es mi prima, así que sí. Podría decirse que sí, ¡soy tío!- Wen sonrió ampliamente y acto seguido sorbió su café de nuevo.

-No lo he visto todavía, pero Aly sí, y dice que es muy mono.- dijo Cindy bostezando, cansada debido a caminar con aquél clima tan frío.

-Lo es. Es precioso y chiquitín. He tenido oportunidad de tenerlo en brazos, también. Creo que ahora tiene unos diez días de vida. Es muy pequeño y duerme bastante.- declaró felizmente Wen, con la mirada llena de alegría y la voz repleta de ternura.

-Qué bien... Ojalá pueda verlo pronto. Me gustan mucho los bebés, cuándo no lloran ni chillan, claro.- opinó Cindy antes de dar otro trago de su café.

-Podrás. Y créeme, te encantará. Es un bebé muy bonito. Normal que mi prima haya cambiado tanto últimamente. La maternidad le ha sentado bien. Y creo que Harry también está cambiando. Ahora ambos son padres, al fin y al cabo.- se expresó Wen con calma y franqueza.

-Creo que te entiendo. No creo que tu prima y Harry hayan cambiado totalmente, pero sí que han desarrollado... ¿Cómo decirlo? Un sexto sentido, el de la paternidad, se supone. Por ejemplo, mis padres aseguran que tienen la misma personalidad que cuándo eran jóvenes. Tener hijo no cambia la personalidad de alguien, simplemente le da un sentido de renovada madurez y responsabilidad.- contribuyó Cindy a la opinión de Wen.

-Exacto. Ahora mi prima y su marido tienen una vida que depende de ellos, un bebé indefenso que les pertenece y deben criarlo. Un hijo es el mayor cambio que alguien puede tener en la vida. De modo que entiendo que ahora estén preocupados, pero sé que van a ser unos buenos padres.- asintió Wen.

-Yo también lo pienso.- repuso Cindy.

Ambos volvieron a sonreírse y bebieron sus cafés de nuevo, sentados en aquellas enormes escaleras de la calle. Acto seguido siguieron conversando durante largo rato cómo la pareja charlatana que eran.



~~~

Harry y Brianna se encontraban en su hogar, junto al pequeño Barry.
En aquél momento, Brianna estaba revistiendo una habitación antigua con papel de pared, ayudada por Harry. Había aprovechado su vuelta de Londres a Nueva York para colocar algunas cosas en la mansión de Harry y de ella, y con ello re-decorando algunas habitaciones que necesitaran ser pintadas de nuevo o cubiertas por papel de pared.
El matrimonio hacía aquello también para mantenerse ocupados mientras Barry dormía. Al ser un bebé de poco más de una semana de vida, dormía mucho. Y los jóvenes padres se sentían ansiosos y nerviosos cuándo el bebé dormía y ellos dos se quedaban sin nada qué hacer, nadie de quién cuidar.

-Brianna, por favor, ¿me pasas las tijeras? Queda una parte del papel de pared sin recortar.- pidió Harry ocupado mientras sostenía un trozo gigante de papel fino y rugoso.

-Claro, toma.- Brianna le entregó unas tijeras a su marido.

-Gracias.- murmuró Harry antes de ir directo a cortar el papel de pared.

Brianna, por su parte, agarró otro gran trozo de papel de pared y lo fue colocando a lo largo de una de las paredes de la estancia mientras lo iba pegando y adhiriendo con cuidado.

-Oye, Brianna.- habló Harry mientras seguía cortando el papel de pared, concentrado.

-¿Sí?- repuso la joven, aún atareada.

-¿Tú todavía me quieres?- preguntó el cantante en tono tranquilo y calmado, cómo si fuera una pregunta poco importante, y sin apartar la mirada del papel que estaba recortando.

Brianna se quedó quieta de repente, aún sosteniendo el papel de pared contra ésta. Giró un poco su cabeza para mirar a su marido. Luego volvió a mirar hacia el papel de pared, cómo si esperase encontrar una respuesta apropiada escrita en éste.

-¿A qué viene ésa pregunta?- quiso saber, ligeramente ofendida y dolida.

-No puedes responder a mi pregunta con otra pregunta.- objetó Harry, terminando de recortar su trozo de papel y estirándolo.

Brianna alisó el papel de pared que sostenía y siguió moviéndose de lado a lado mientras lo seguía pegando. Dejó escapar un pequeño suspiro de frustración. La duda le ofendía.

-Claro que sí. No entiendo por qué me preguntas algo, conociendo la respuesta.- dijo en voz baja.

-Quería asegurarme.- Harry no apartaba la mirada de su trozo de papel, pareciendo muy concentrado en éste.-Menos mal que has dicho que sí. Porque yo también te sigo queriendo.- añadió como si nada.

Brianna se volvió a quedar quieta. Giró de nuevo la cabeza para mirar a su esposo Harry, y al ver que éste no se giraba, la joven volvió a lo suyo. 
Desde su reencuentro en Londres, desde lo de Barry, no habían tenido ningún tipo de interacción romántica. Ni un beso, ni un abrazo, ni una caricia. Sólo ligeros toques en la espalda o los hombros para llamarse la atención cuándo el bebé necesitaba algo. Y ambos habían estado durmiendo juntos, en la misma cama. Pero sin abrazarse, cada uno en posición fetal, dándose la espalda mutuamente. Su relación se había enfriado tras aquellos nueves meses en los que Brianna había huido embarazada. Al menos, los dos habían roto sus papeles del divorcio, lo que daba indicios de que no planeaban divorciarse. Pero su complicidad se había ido. Pese a la distancia emocional entre ellos, se seguían amando. Hablando metafóricamente: Las cenizas de su amor seguían cálidas. Pero aún no había vuelto a formarse el fuego. La frialdad mutua era todo lo que les quedaba tras nueve meses sin verse ni mantener ningún tipo de contacto.

-Es un alivio saberlo, la verdad. Sé que tienes muchos motivos para dejar de quererme, y aún así, no lo haces.- masculló Brianna por lo bajo, todavía concentrada en adherir el papel de pared.

-En cierto modo, es verdad. Sigo sintiéndome engañado, herido, abandonado. Pero al fin y al cabo, te he encontrado. He vuelto a estar contigo. He podido ver al hijo que me has dado. Y sé que nunca me fuiste infiel, del mismo modo que sabes que yo nunca te fui infiel a ti. Cuándo me dijiste que tenías a otra persona en tu vida, no mentías, porque esa otra persona era Barry.- decía Harry, dejando las tijeras a un lado y colocando el papel sobre la pared más cercana a él.

-Exacto. Respecto a éso, no te mentí. Nunca te mencioné ningún amante, aunque mi intención era que lo interpretaras de ésa forma.- suspiró Brianna.-Pero el caso es que tomé una decisión equivocada, aunque yo pensaba que era la mejor opción. Está claro que me equivoqué.-

-Sí, aunque en cierto modo no te culpo del todo. Sentiste miedo.- Harry adhirió el papel de pared y luego fue a por otro rollo del mismo.-El ser humano reacciona fatal ante el miedo.-

Brianna asintió lentamente. Seguía sin comprender por qué había hecho todo aquello. Pero lo importante en aquél momento era que las cosas iban bien, a pesar de que su relación con su marido se había enfriado y vuelto distante. A pesar de aquello, ambos no podían evitar sonreírse mutuamente cuándo cuidaban de su hijo. La ternura del pequeño les iba uniendo, muy poco a poco, pero servía.
Se oyó un pequeño sollozo infantil desde otro cuarto. Brianna y Harry se miraron.

-Ya voy yo.- dijo el joven.-Tú sigue colocando el papel de pared, ¿sí?-

-De acuerdo.- asintió Brianna, y trató de esbozar una pequeña sonrisa cerrada.

Harry salió de aquella habitación y caminó por el pasillo hasta llegar al dormitorio de Barry. Se dirigió a la cuna y vio a su pequeño bebé despierto. Tenía los ojos medio abiertos y vestía un traje de cuerpo entero azul. Harry sonrió, y, con delicadeza, alargó sus brazos al interior de la cuna, y sostuvo a su hijo en sus manos. Acto seguido se lo colocó entre los brazos con sumo cuidado.

-Hola, pequeñín.- lo saludó con voz suave.-¿Ya tienes hambre otra vez?-

El bebé agitó sus diminutos puños, mirando a su padre. Acto seguido hizo otra mueca y empezó a llorar. Harry lo alzó un poco y le olió el trasero. Se apartó y sonrió, frunciendo el ceño.

-Oh, vaya. Has hecho de vientre, ¿eh? Espero que no te hayas puesto malito de la tripa.- murmuró mientras, con ternura, tumbaba a su bebé en el cambiador de pañales.

Mientras tarareaba One Thing de su grupo, Harry le cambió los pañales al pequeño. Para ello tuvo que quitarle la ropa primero, y se dio prisa para que no cogiera frío. Tras ponerle el nuevo pañal, Harry volvió a vestir a su hijo, acto seguido agarró una pequeña y suave manta de color azul pálido con pequeños animales estampados, y envolvió a Barry en ella. El bebé mostró un inmediato alivio, dejando de llorar, mostrándose tranquilo y sereno de nuevo, muy cómodo ante su nueva condición.

-Muy bien. Mejor ahora, ¿verdad? ¿Estás calentito? Sí, lo estás. Mi pequeño Barry está a gusto. Te ves tan mono envuelto en ésta manta.- decía Harry inclinándose sobre el pequeño, el cuál seguía tendido en el cambiador de pañales.-No me extraña que ya todo el fandom de One Direction te adore. Eres una preciosidad.-

Barry pareció sonreír, aunque su expresión facial denotaba un cansancio profundo, y ansiedad por ser sostenido en los brazos de alguien. Daba pequeñas patadas, aunque sus diminutas piernas estaban cubiertas por la manta en la cuál su padre lo había envuelto. Se veía muy gracioso tratando de moverse.

-No debes destaparte mientras estás en la cuna. He notado que le das patadas a tus sábanas, vas a coger frío y te vas a resfriar. No hagas éso, ¿de acuerdo? O papá y mamá se pondrán muy tristes. Papá y mamá no quieren que te pongas malito. ¿Entendido, Barry? ¿Lo entiendes?- decía Harry en tono dulce, tomando de nuevo a su hijo en brazos y mirándolo a los ojos con ternura.

Barry sólo se removió, intentando mover sus brazos y sus piernas, los cuáles estaban completamente envueltos por la manta, igual que todo su cuerpo. Acto seguido soltó un silencioso bostezo, abriendo mucho la boca. Harry no pudo evitar bostezar también, contagiado por su hijo.

-Sigues con sueño, ¿verdad? Ésta forma de bostezar no miente. Venga, duerme un poquito más. Tienes que descansar, que hoy te has despertado muy temprano porque tenías hambre.- decía el cantante caminando de nuevo hacia la cuna.

Con sutileza, tumbó a Barry en el interior de la cuna, y, aunque ya estaba envuelto en una manta, Harry lo tapó igualmente con unas sábanas de bebé y otra manta, a todas luces tratando de evitar que el frío de noviembre atacara la frágil salud de su hijo.

-Duérmete, ¿de acuerdo? Ya te he puesto un pañal limpio y envuelto en una mantita suave. Estoy seguro de que tienes unas ganas increíbles de dormir ahora mismo.- murmuraba Harry, apoyando sus brazos y su barbilla en el borde de la cuna, mirando a su hijo.

Barry respondió con otro bostezo silencioso. Acto seguido empezó a cerrar sus ojos lentamente. Harry, sin poder evitarlo, volvió a bostezar. Siempre bostezaba cuándo veía a su bebé hacerlo.

-Éso es. Duerme calentito.- murmuró sonriendo.

Se alzó para luego inclinarse sobre la cuna, le dio un beso a la delicada frente de Barry, y se fue de la habitación, dejando la puerta entornada para que la luz del día no molestase a Barry, pero sin cerrarla por completo por si éste se ponía a llorar, para que Brianna y él pudieran oírlo.
Acto seguido llamaron al timbre. Harry se dirigió hacia la planta baja y caminó hacia la puerta. La abrió, encontrándose con sus cuatro compañeros de banda y con Aly.

-¡Holaaa!- chillaron los cuatro a la vez.

Se lanzaron sobre Harry para abrazarlo, y éste trató de devolverles el abrazo torpemente, pues no podía abrazar a cinco personas a la vez.

-Chicos, Aly. Me alegro de veros. ¿A qué viene la visita?- preguntó Harry.

-¡Queremos ver al bebé!- Niall aplaudió y una sonrisa cruzó su rostro.

-¡Sí, tenemos muchas ganas de ver al pequeño Barry de nuevo!- corroboró Zayn.

Harry asintió y dejó pasar a los cinco visitantes antes de cerrar la puerta de la casa.
Brianna bajó para recibirlos. Ellos la abrazaron a modo de saludo y acto seguido ella y Harry les ofrecieron café. Los siete jóvenes se sentaron alrededor de una larga mesa del salón de estar.

-Barry se ha dormido hace un momento.- dijo Harry.-De modo que podréis verlo cuándo se despierte.-

-Se despertará en dos o tres horas, de modo que no os preocupéis.- añadió Brianna.

-¿No os han dicho nada los de arriba, verdad?- inquirió Liam antes de dar un sorbo de su café.

-No, por suerte. Ya sabéis que han decidido ser generosos conmigo. No pueden negarme que pase un tiempo con mi hijo, es un recién nacido. Y nuestra carrera es importante, pero todos saben que Barry lo es mucho más. De modo que no, no me han dicho nada por suerte.- Harry se frotó los rizos castaños.

-Menos mal, porque a nosotros tampoco nos han dicho nada.- asintió Louis, más tranquilo.

-Me alegro.- Brianna mostró una sonrisa sincera y tomó su café.

-¿Y todo ha salido bien con lo de la venta de la casa que tenías en Londres, Brianna?- preguntó Aly.

-Sí, ya está puesta en venta. Es barata, seguro que alguien la compra pronto y podré recibir mi parte.- respondió la joven de cabello oscuro.

-¿Y tu perro?- se acordó de repente Niall.

-Se volvió aquí con vosotros, ¿recordáis? Y mis padres lo recogieron del aeropuerto, de modo que no hay que preocuparse. Mi mascota Fabbie está de nuevo con mis padres, a salvo en casa.- contestó Brianna.

-¿Y Barry, qué tal? No puedo esperar a verle la carita de nuevo.- sonrió Aly con dulzura.

-Barry está bien. Cómo ya os dije, se acaba de dormir, pero en general se encuentra de maravilla. Come mucho y se pasa el día durmiendo, cómo es de esperar. Siempre que mira alrededor, lo hace con una curiosidad inmensa.- respondió Harry.

-Pero lo más importante es que está bien de salud. Los bebés tan pequeños suelen ser frágiles ante los resfriados y les da fiebre en seguida. Por suerte, no vamos a permitir que éso pase.- añadió Brianna.

-Es bueno saberlo. Sería horrible si se pusiera malito.- asintió Louis.

-Si sois silenciosos, cuándo nos acabemos el café dejaréis que lo veáis dormir durante un rato. Siempre me gusta mirarlo cuándo duerme, es tan bonito...- Harry suspiró.

-Sí, lo es. Y decidme, ¿para cuándo el segundo?- preguntó Niall pícaramente, dirigiendo una mirada cotilla al joven matrimonio.

-¡Niall!- exclamó Liam dándole una palmada al irlandés en el brazo a modo de desaprobación.

Louis se desternilló de risa. Zayn hizo lo mismo. Aly se rió por lo bajo, tapándose la boca con una mano para evitar ser vista por nadie.
Harry y Brianna se habían sonrojado a la vez ante la pregunta del rubio. Justo antes estaban hablando sobre su relación mientras decoraban las paredes porque no se atrevían a actuar cómo un matrimonio, sino que más bien parecían dos desconocidos.

-No le hagáis caso...- repuso Zayn al terminar de reír.-Simplemente os lo pregunta para disimular su deseo de tener hijos con Aly.-

-¡Zayn! ¿Qué te he hecho yo ahora? ¡El de la pregunta desafortunada ha sido Niall, no yo!- gritó Aly ruborizándose, fulminando con la mirada a Zayn.

-Venga ya, no lo digo con mala intención.- repuso éste.-Solamente estaba molestando a Niall.-

-No me molestas.- dijo el irlandés sacándole la lengua.-De hecho, tienes razón. Quiero que Aly sea la madre de mis hijos cuándo el momento llegue.- añadió.

-Qué bonito.- Liam ladeó la cabeza, algo divertido.

-Silencio.- murmuró Aly enterrando su cara roja entre las manos.

Los demás presentes de la mesa se echaron a reír.

-Bueno, bueno, vamos a dejarla tranquila, a la pobre.- bromeó Louis justo antes de tomar otro sorbo de su taza de café y darle unas palmaditas a Aly en el hombro.

-Éso, cambiemos de tema.- agregó Harry.

-¿Necesitáis algo de ropa nueva para el bebé? O peluches, chupetes, lo que sea.- quiso saber Liam.

-Yo iba a preguntar lo mismo. Barry es el primer bebé descendiente de One Direction y...- empezó a decir Louis, aunque se interrumpió bruscamente y miró a Liam.

Liam lo miró de vuelta. Louis se disculpó con la mirada. Al fin y al cabo, Barry no era exactamente el primer bebé de uno de los componentes de One Direction. El primero había sido de Liam, aunque las circunstancias hubiesen resultado duras y con un horrible final.

-Sigue.- repuso Liam con voz suave, diciéndole a Louis con la mirada que no pasaba nada y que no tenía de qué preocuparse.

-Yo...- Louis carraspeó, incómodo y avergonzado a pesar de que Liam se lo había tomado bien.

-Lo que Louis intenta decir...- interrumpió Niall.-Es que queremos mimar a Barry. Comprarle cositas. Que esté cómodo, feliz y mono todo el rato. Por éso, si necesitáis algo para él, no dudéis en decírnoslo.-

-Gracias, Niall.- asintió Brianna volviendo a sonreír.

-No hace falta, Brianna y yo le compraremos las cosas, al fin y al cabo somos sus padres.- objetó Harry.

-Lo sabemos, pero también queremos cuidar de él y traerle cosas. ¡Dejad que lo mimemos! Es vuestro hijo, sí, pero todos los demás también lo queremos mucho.- habló Zayn arrugando la nariz.

-Vale, vale.- Harry alzó ambas manos en señal de rendición y acto seguido se rió.



~~~

Eleanor había ido al cine con Perrie, pues a ambas les apetecía. La película había terminado, y la gente empezaba a levantarse de sus sillas para marcharse.

-Ha estado bien. Entretenida.- dijo Perrie refiriéndose a la película.

-Sí... De todas formas, los últimos eventos por los que hemos pasado hace varios días sí que han sido entretenidos, y ni siquiera se trataban de una película.- repuso Eleanor.

-Cierto.- Perrie asintió.-Todo lo de Harry y Brianna... El bebé del que nadie sabía... Ha sido todo muy extraño, pero cuenta cómo aventura, al fin y al cabo.-

-Sí, éso es verdad.- admitió la morena.-Por cierto, ¿recuerdas que Louis me pidió matrimonio en la boda Styles?-

-Ajá.- Perrie asintió de nuevo, distraída, y se comió las palomitas que le quedaban en el bol, dejando solo un par de ellas.

-Pues resulta...- Eleanor bajó un poco más la voz.-Que Louis y yo ya tenemos fecha para la boda.- murmuró.

Perrie se atragantó con las palomitas. Eleanor le dio un par de palmadas en la espalda. Acto seguido, la rubia respiró profundamente y miró a su amiga de golpe.

-¡¿Lo dices de verdad?!- gritó.

-¡Shhh!- Eleanor se echó a reír mientras se colocaba un dedo sobre los labios.-¡Baja la voz!-

-¿Cuándo es la boda?- Perrie obedeció, aunque sus ojos estaban llenos de felicidad e ilusión.

-Muy pronto... No te lo puedo decir, no se lo hemos dicho a nadie. Pero sí que puedo contarte éso, que ya hemos decidido la fecha.- objetó Eleanor calmadamente.

-¡Pero si no me lo vas a decir, no me digas nada!- resopló Perrie rodando los ojos y comiéndose otra palomita. Masticaba y respiraba ruidosamente debido a la impaciencia.

Eleanor se rió de nuevo. Acto seguido dio un trago de su botella de agua y miró hacia la enorme pantalla de la sala de cine, por la que circulaban los créditos finales.

-Lo siento. Pero tenía que contárselo a alguien. Me hace mucha ilusión.- comentó.

-Dame una pista, al menos.- insistió la rubia.

-Estamos casi a finales de año, de modo que la boda será el año que viene. Pero será muy pronto... Éso es todo lo que puedo contar.- Eleanor sonrió y se mordió una uña suavemente, tratando de reprimir su alegría.

-Bueno, aunque no vayas a darme detalles, ¡me alegro mucho! ¡Qué ganas tengo de que llegue el 2016!- murmuró Perrie, abrazando a su amiga.

Eleanor rió y le devolvió el abrazo.



~~~

Noviembre terminó y llegó diciembre, y con él, las fiestas navideñas. Era el día 24, Nochebuena y además el cumpleaños de Louis.
En el apartamento de la familia de Aly, ella y su hermana Cindy se encontraban decorando el árbol de Navidad. Tenían que decorar todo el hogar, y no lo habían hecho días atrás, por lo que iban con retraso.

-Hemos tenido todo el mes de diciembre para poner el árbol y tenemos que ponerlo a última hora... Somos tontas.- dijo Aly mientras se daba una palmada en la frente. Llevaba un grueso jersey rojo con estampados de copos de nieve, y un gorrito de Santa Claus colgaba desde lo alto de su cabeza.

-Da igual, así es más emocionante.- opinó Cindy mientras colgaba un adorno de una de las ramas del árbol. Ella llevaba un jersey parecido al de su hermana, pero verde.

-Lo sé, ¡pero tenemos que ir con prisa!- se quejó la mayor. Se dirigió al sofá más cercano a buscar una guirnalda navideña y la colgó de la pared más cercana, luego hizo lo mismo pero en otra pared.

-¡Deja de lloriquear! No pasa nada por poner el árbol a última hora. Parecemos tú la hermana pequeña y yo la grande, cuándo es al revés...- bufó Cindy, rodando sus ojos azules, mientras que seguía arrodillada junto al árbol, sacando adornos de una caja cercana y colgándolos por el árbol.

-No se trata solamente del árbol, ¡sino de decorar la casa entera! ¡Decorarla para Navidad! ¡Y Navidad es mañana! ¡Tendríamos que haber empezado antes!- insistió Aly en tono frenético y algo exasperado, cómo si quisiera decorar toda la casa en cinco minutos, lo cuál era imposible.

-Cómo se nota que eres ya una adulta. Cada vez sientes menos emoción por hacer las cosas a última hora y eres más maniática de la responsabilidad.- bromeó Cindy.

-¿Me estás llamando aburrida?- Aly puso sus manos en sus caderas y frunció el ceño.

-Nooooooooooo, por Dios...- ironizó Cindy exagerando su tono de voz.

Aly rodó los ojos y colocó unas luces navideñas alrededor del árbol mientras que Cindy la iba esquivando para poder seguir colgando sus decoraciones favoritas.

-Cuándo tenemos de decorar la casa, tenemos que envolver los regalos. Yo tengo que envolver en doble de regalos, los de Navidad, y los extras para Louis porque hoy es su cumpleaños.- dijo Aly.

-Entiendo... Yo debería haberos comprado algo a ti, a Talia, a papá y a mamá, y también a Wen... Pero no se me ha ocurrido nada.- repuso la menor rascándose la frente y luego la barbilla, pensativa.

Aly señaló el sofá.

-No hace falta. Los de papá y mamá los envolví ayer y están ahí.- dijo mientras seguía con el árbol.

Cindy se levantó del suelo, se alisó su jersey navideño de color verde y se dirigió al sofá más cercano. En efecto, allí había varios regalos envueltos por Aly para Lara y Richard.

-Buena idea. ¿Puedo poner mi parte de dinero por ellos?- preguntó Cindy cogiendo uno de los regalos y mirándolo.

-No hace falta. Pero si quieres, está bien, puedes hacerlo. También tengo regalos para Talia y para ti, pero ésos no los he envuelto todavía. Luego tengo los de los chicos, el de Harumi, el de Melanie, los de mis amigos de Yale... Madre mía, a veces sería más sencillo tener simplemente un par de amigos.- repuso Aly con una pequeña sonrisa al saber todo el trabajo que le quedaba por hacer.

-Ése es mi caso. Es mucho más cómodo y mejor.- opinó Cindy poniendo un peluche de muñeco de nieve sobre el mueble que sostenía la televisión.

-Mamá y papá estarán a punto de llegar del centro comercial con Talia. Deberíamos preparar chocolate caliente mientras tanto para que entren en calor. Acaba de empezar el invierno, pero ya hace un frío tremendo.- se quejó la mayor.

-Buena idea. Tú ve preparándolo y déjalo en el microondas para que no se enfríe. Yo termino con el árbol y empiezo a poner más figuras de renos y muñecos de nieve, y las guirnaldas, claro...- sonrió Cindy colgando una madera en forma de corazón rojo con copos de nieve blancos en el árbol.

-De acuerdo. En cuánto prepare el chocolate, vuelvo corriendo a ayudarte.- dijo Aly. Pasó cerca de Cindy, le revolvió el pelo con afecto y entró en la cocina.

Cindy sonrió y sacó de la caja un adorno para el árbol con forma de Santa Claus, pero estaba aplastado debido al peso de la caja y se veía deforme. Resultaba gracioso y escalofriante a la vez. Cindy se echó a reír sin poder hacer nada para evitarlo.

-¿Qué se supone que es ésto?- murmuró entre risas, sin dejar de mirar el curioso adorno.



~~~

Cómo era Nochebuena, era el cumpleaños de Louis, de modo que éste iba a celebrar una cena en su casa. Sus cuatro mejores amigos estaban invitados, junto a sus novias (esposa en el caso de Harry) y también el hijo de éste último. Al día siguiente, todos ellos pasarían la Navidad con sus respectivas familias y demás amigos.
Brianna y Harry habían decidido pararse a comprar una tarta para llevarla a la cena a casa de Louis justo antes de dirigirse allí. Ya que eran invitados, querían tener el detalle de traer algo de postre para la cena.
Cuándo salieron de la tienda, había decenas de paparazzis esperándolos en el exterior. Brianna se adelantó hacia el coche mientras que Harry llevaba en brazos a su hijo. Barry ya tenía poco más de un mes, y en ése tiempo le había crecido mucho el pelo, herencia de su padre, aunque el bebé seguía viéndose pequeño y frágil.
El cantante sonreía a las cámaras, orgulloso y feliz de estar siendo fotografiado con su hijo. No obstante, trataba de apresurarse, pues al ser Nochebuena, hacía mucho frío y el pequeño Barry podía pillar un resfriado, cosa no deseada. Brianna se metió en el coche y poco después Harry hizo lo mismo, tras colocar a Barry en la cuna amarrada a los sillones con un cinturón de seguridad especial. El cantante despidió a los paparazzis con la mano y empezó a conducir acompañado de su mujer y su hijo.
Eran las ocho de la noche y la cena empezaría a partir de ésa hora, de modo que llegaban tarde. Por suerte, solamente tardaron quince minutos en llegar a la mansión de Louis. Les pillaba un poco lejos porque la ciudad era muy grande, pero Harry había sabido llegar de forma rápida y segura a la vez, pues, al fin y al cabo, había un bebé a bordo.
Bajaron del coche, Harry volvió a llevar al bebé en brazos, y se dirigieron a la entrada.
Eleanor les abrió la puerta y entraron. Todos los demás ya estaban allí.

-¡Bienvenidos! Louis está en la cocina terminando de adornar su tarta. Será el postre de la cena, claro.- murmuró la joven tras abrazar a Brianna, a Harry, y de acariciar la suave cara de Barry.

-Nosotros también hemos traído una tarta para regalársela a Louis y que de paso haya el doble de postre tras la...- Harry se interrumpió a sí mismo al ver que Brianna no llevaba la tarta.

-¡La tarta!- gritó Brianna llevándose ambas manos a la cara.-¡La hemos dejado en el maletero!-

Salió corriendo de la casa de Louis dirigiéndose a la zona del jardín en la que habían aparcado el coche. Harry y Eleanor se rieron con suavidad. Eleanor señaló a Barry.

-¿Puedo tenerlo en brazos un ratito, por favor?- preguntó.

-Claro, por supuesto. Mientras tú lo sostienes, yo iré a saludar a los otros.- asintió sonriente el joven cantante de rizos castaños.

Le dio varias vueltas más a la manta azul y verde que envolvía a su hijo, asegurándose de que se mantenía cálido, y se lo entregó a Eleanor. Ésta lo tomó en brazos con delicadeza y le sonrió.

-Hola, hola precioso, feliz Nochebuena, pequeño.- decía en tono dulce y bajo mientras sostenía al bebé. En cierto modo, ella era la otra madrina de Barry, pues ella era la futura esposa de Louis, el cuál era el padrino.

Harry, por su parte, saludó a sus cuatro amigos y a Aly, Perrie y Melanie. Abrazó a Louis.

-Feliz cumpleaños, Louis.- sonrió amablemente.

-Gracias compañero. Feliz Nochebuena.- respondió Louis.

Eleanor seguía sujetando a Barry en sus brazos y todos los demás hicieron cola para sostener al bebé, mientras que Brianna volvía a entrar a la casa llevando la tarta olvidada en el coche. Ella también saludó a todos los presentes y felicitó a Louis. Ella y Harry colocaron a Barry en su pequeña cuna portátil, tapándolo con otras dos mantas, poniéndole su chupete y colocándole un pequeño osito de peluche junto a la cabeza. El pequeño bebé se quedo dormido en apenas menos de diez minutos.
Acto seguido los diez jóvenes procedieron a cenar. La mesa estaba decorada con adornos navideños y muchas velas. El frío se hacía mayor por momentos, incluso habían dado probabilidad de nieve. Louis y Eleanor encendieron la chimenea, aunque también activaron los aires acondicionados un rato para caldear la estancia, puesto que la chimenea no llegaba ella sola a trasmitir el calor necesario.
Louis también encerró la radio y reprodujo una mezcla de música navideña que duraba varias horas, poniéndola a un volumen bajo para crear ambiente, y que se pudiera escuchar solamente de fondo, sin superar las voces de ninguno de los presentes al hablar.
La cena de Nochebuena transcurrió de forma agradable. Los diez cenaron, rieron, y hablaron animadamente. Se contaron mil anécdotas y curiosidades. Lo estaban pasando en grande.

-¡Y entonces Louis me dijo que se plantaba en los veinte años y que no envejecería más!- gritó Niall, emocionado, mientras los demás se reían a carcajadas.-¡Y miradlo! ¡Hoy mismo cumple veinticuatro! ¡Viejoooo!- chilló antes de echarse a reír junto a los demás.

-¡Pero si solamente soy dos años mayor que tú, estúpido!- se ofendió Louis. 

Cogió un trozo de pan y se lo tiró a Niall, pero éste lo atrapó con las manos y le dio un mordisco.

-¡Gracias!- murmuró con la boca llena.

Todos los demás se volvieron a reír. Zayn le daba golpes a la mesa mientras reía por todo lo alto. Por suerte, Barry estaba situado en la otra habitación de la sala del comedor, para no despertarse.

-¡Hora del postre!- anunció Eleanor poniéndose de pie.

-¡Espera!- exclamó Liam.-¿Del postre o de la tarta?-

-Buena pregunta.- Melanie se rascó la barbilla ante el comentario de su novio.

-Primero deberíamos traer la tarta y luego tomar el postre.- opinó Niall.

-Sí, que Louis sople las velas primero y luego ya nos comemos la tarta y los demás postres.- asintió Perrie.

-Como por ejemplo la tarta que hemos traído nosotros.- dijo Harry señalándose a sí mismo y a Brianna.

-¡Buena idea!- asintió Louis.

Aly, Zayn y Liam se encargaron de apagar todas las luces mientras que Eleanor iba a la cocina a preparar la tarta con las velas. Al cabo de un rato, ella apareció de nuevo, sosteniendo la tarta de cumpleaños de Louis e iluminando la oscuridad con las velas de la misma.
Todos los presentes comenzaron a cantarle cumpleaños feliz a Louis. Teniendo en cuenta que Niall, Liam, Zayn, Harry, Perry y Aly eran cantantes (o habían sido en el caso de la última), consiguieron que la canción sonara preciosa. Eleanor, Melanie y Brianna no eran cantantes, pero aún así las res tenían voces bonitas. Louis sonrió, y al finalizar los demás, cerró los ojos y sopló hacia las velas, provocando que se apagasen. Los demás rompieron en aplausos.

-¡Feliz cumpleaños, Louis!- exclamó Eleanor abrazándolo y dándole un suave beso en los labios.

-¡Viejo!- volvió a bromear Niall.

-¡Feliz cumpleaños! ¡Y feliz Nochebuena a todos!- sonrió Liam mientras aplaudía.

El ruido de los aplausos provocó que Barry, desde el otro salón, empezase a llorar.

-Voy a por él.- dijo Brianna.-Cortad un trozo de tarta para mí, por favor. Pero que sea pequeño, me siento llena por la cena.-

-Claro.- asintió Louis amablemente.

Brianna salió de la estancia y llegó hacia el salón dónde estaba la cuna portátil de Barry. Lo cogió en brazos con cuidado y le tocó la cara con suavidad. Por suerte, se mantenía cálido.

-¿Te has quedado dormidito, verdad? Venga, ven, mi amor. Ya no haremos más ruido, ya puedes estar con nosotros.- dijo tiernamente mientras acariciaba la suave mejilla de su bebé.

Lo volvió a colocar en el transportador y acto seguido llevó el mismo hacia el comedor. Lo dejó sobre uno de los sofás con cuidado.

-¡Barry! ¡Felicita a tu tío Louis!- gritó Louis levantándose de la silla de un salto.

Se dirigió hacia el sofá y sacó a Barry de su transportador. Acto seguido le dio un besito en la frente y sonrió. Barry abrió sus ojos lentamente y miró a su padrino, el mejor amigo de su padre.

-Éso es, abre los ojos. ¡Mírame! ¡Hola! ¡Hoy es mi cumpleaños! ¿Quién es el bebé más mono del mundo? ¿Quién es?- decía Louis mientras le sonreía todo el rato al pequeño.

Los demás presentes soltaban risitas por lo bajo.

-Louis, déjame sostener en brazos a mi hijo un rato.- pidió Harry de broma.

-¡Tú y Brianna podéis tenerlo en brazos cuándo queráis, pero yo no! Dejadme en paz.- Louis puso morritos y aferró a Barry con más fuerza, aunque con cuidado de o hacerle daño.

Brianna se rió por lo bajo y Harry rodó los ojos, encogiéndose de hombros ante el comentario de su amigo. Los demás también se reían y sacudían la cabeza. Louis estaba encantado con su ahijado.

Llegó el día siguiente, y con él, la Navidad. Pasaron las fiestas hasta que al final llegó el año nuevo, 2016. Pasaron enero, febrero, y llegó el mes de marzo.



~~~

-Harry se ha vuelto increíblemente responsable. Es casi surrealista, de repente se preocupa con mucha facilidad por todo. Actúa como un adulto, cada vez más.- murmuró Niall frotándose la barbilla mientras miraba al techo.

Estaba sentado en el sofá del hogar de Aly y su familia. Aly asintió con la cabeza.

-Y Brianna. Creo que ambos todavía no se han reconciliado. Pero están sabiendo como criar a su hijo a pesar de no tener ninguna experiencia.- respondió la rubia en tono orgulloso.-Estoy tan feliz... Harry por fin vive tranquilo con su mujer y su hijo.- añadió.

-Y yo tam...- Niall fue interrumpido por el sonido de su teléfono móvil, el cuál estaba siendo recargado.

Aly le dio un beso en la mejilla a su novio mientras que éste miraba el móvil.

-¡Contesta, no te quedes mirando!- exclamó, y acto seguido se echó a reír.

-Es que tengo miedo, puede que sea Zayn llamándome para echarme la bronca... Hoy me comí su desayuno y...- empezó a decir el irlandés.

-¡Que contestes! A lo mejor es importante.- repuso ella.

Niall suspiró y cogió su móvil. Era Louis. Descolgó.

-¿Hola?-

-¡Niall!- gritó la voz de Louis.

-¡Pero no grites!- exclamó Niall.

Aly rodó los ojos mientras se aguantaba la risa. Niall le pedía a Louis que no le gritase, a pesar de él mismo pedírselo gritando. Resultaba irónico, aunque típico de Niall.

-¡Claro que grito! ¡Tengo una gran noticia!- exclamó Louis, feliz, alzando la voz cada vez más.

-¡¿Pero qué pasa?!- chillaba Niall, cada vez más impaciente e histérico ante la voz de su amigo.

-¡Eleanor y yo nos casamos en abril, el mes que viene!- gritó Louis con voz cantarina y alegre, sin dejar de hablar por lo alto.

-¡¿QUÉ?!- Niall agrandó los ojos.

-¿Qué pasa?- preguntó Aly, curiosa y sobresaltada, moviéndose en el sofá para sentarse más cerca de su novio.

-¡¿Y por qué no lo has dicho antes?! ¡¡Yo te mato!!- chilló Niall, furioso, gritándole al teléfono móvil.

-¡Lo siento, queríamos que fuera una sorpresa!- repuso Louis desde la otra línea.

-¡¿UNA SORPRESA?!- Niall tenía la cara roja de rabia al saber que uno de sus mejores amigos había ocultado la fecha de su boda.

-¿Pero qué pasa?- insistió Aly, aguantándose la risa que le provocaban los nervios de su novio.

-¡Que Louis se casa el mes que viene y me lo dice ahora!- se indignó el rubio.

-¡Aly! ¿Aly está ahí? ¡Aly, haz entrar en razón a tu novio! ¡Haz que se calme! ¡Niall, cálmate!- siguió vociferando Louis entre risas.

-¡¿Pero qué?! No, ¡Niall tiene razón! ¡¿Por qué no nos lo has dicho antes?! ¡¿Y por qué Eleanor tampoco nos ha dicho nada?!- repuso Aly, agarrando el móvil de Niall y sacudiéndolo mientras le gritaba, exasperada.

-¡Perdóoooooooooon!- Louis había dejado de reírse y parecía algo preocupado, incluso asustado.

-¡Ah, es decir que si yo me enfado tú te ríes, pero si Aly se enfada, te asustas! ¡Nada de lo que haces tiene sentido, Louis!- vociferó Niall volviendo a agarrar su móvil de las manos de Aly y alzando la voz todavía más, asegurándose de que Louis escuchaba bien su voz repleta de molestia.

-¡Aaaah, vale, vale, callaos ya por favor! ¡Me voy! ¡Cuelgo!- chilló el mayor.

Y colgó. La llamada terminó.

-¡Louis! ¡¡LOUIS!!- gritaban Aly y Niall a la vez, igual de indignados.

Ambos se levantaron del sofá a la vez.

-¡Voy a buscarlo y a darle una patada en el culo!- gritó Niall apretando los puños.

-¡Voy contigo!- repuso Aly, cuyo nivel de indignación equivalía al de Niall, o incluso lo superaba.

Ambos salieron del apartamento casi al compás, dando pisotones.



~~~

La boda de Louis y Eleanor tuvo lugar en abril, cómo la pareja había acordado, y fue tan bonita como la de Harry y Brianna. La noticia de ésto hizo que el asunto de Brianna y Harry pasara a un segundo plano para la prensa, lo cuál les brindó algo de calma, aunque las Directioners seguían adorando al pequeño Barry.
One Direction seguían ocupados con sus conciertos, aunque por suerte a Harry le habían concedido más tiempo libre para que pudiera ocuparse de su hijo.
Y él siempre llevaba consigo una foto de Brianna sosteniendo en brazos a Barry cuándo éste apenas tenía unos días de vida. Guardaba ésa foto en su cartera y siempre que la miraba sonreía. Habían pasado ya varios meses y su relación con Brianna no mejoraba, era como si el interés romántico se hubiese alejado y no quisiese regresar entre ellos. Al menos, se seguían queriendo y lo sabían. Pero debido a las circunstancias, la complicidad y química de ambos se había esfumado.
Los dos se centraban al cien por cien en cuidar a Barry, por lo cuál casi no le prestaban atención a su relación de matrimonio, herida a causa de las decisiones que Brianna había tomado al estar embarazada.
No obstante, Harry mantenía la fe en que tarde o temprano, todo volvería a ser como antes, y la relación de Brianna y él volvería a ser perfecta tarde o temprano. Al fin y al cabo, tenían un hijo pequeño en común y debían cuidarlo juntos.
Los otros cuatro chicos de la banda apoyaban a Harry, aunque al ver que el tiempo pasaba y nada cambiaba, empezaban a pensar que tal vez Harry se aferraba a ilusiones falsas. Pero una parte de ellos también quería confiar en que Brianna y él podrían arreglarlo todo.
Parecía que todo iba bien. Dos de los cinco componentes de One Direction ya se habían casado, y uno de ellos tenía un precioso hijo. La única complicación era que Brianna y él seguían sin comportarse como una pareja, pero por lo demás, todos vivían felices y tranquilos.
Al ser abril, faltaban dos meses para la llegada del verano. Aly por fin terminaría sus estudios en Yale y podría obtener el título de psicóloga.
Los chicos de One Direction habían empezado una gira de dos semanas, la cuál inició cinco días después de la boda de Louis y Eleanor.

Además, Nataly, la hija de Gemma, ya había cumplido su primer año. Todas las Directioners adoraban a los dos bebés de descendencia Styles, Nataly por parte de Gemma, y sobretodo Barry por parte de Harry.

Perrie y Zayn seguían comprometidos, y se rumoreaba que su boda iba a ser aquél mismo año, 2016, pero todavía no se sabía nada seguro, pues la pareja no había dado detalles.


En resumen, desde noviembre hasta abril habían estado viviendo una agradable rutina.
¿Por fin iban a ser felices de forma definitiva? ¿O todavía quedaban algunos obstáculos en el camino?

-¡Lo averiguaremos en el próximo capítulo!- gritó la voz narradora de la serie a la que Aly y Cindy estaban enganchadas.

Aly arrojó el mando por los aires y éste aterrizó en la cabeza de Cindy.

-¡Au!- gritó la menor frotándose la cabeza.

-¡Siempre hacen lo mismo! ¡Justo cuándo parece que los protagonistas enamorados van a reencontrarse después de diez años sin verse, se termina y empiezan a echar las noticias! ¡Odio la tele!- chilló Aly.

-¡Ya, relájate!- gritó Cindy agarrando a su hermana de los brazos.

Aly, para liberarse, le hizo cosquillas a su hermana menor. Cindy chilló y empezó a reír, y Aly, sin poder evitarlo, hizo lo mismo.

jueves, 4 de febrero de 2016

121- Pequeña gran sorpresa

Harry se mantuvo un par de minutos callado. Finalmente, estiró un brazo y señaló el salón de estar.

-Siéntate, por favor. Ponte cómoda.- la invitó.

Caroliz asintió y se adentró en la mansión. Se sentó en el sillón más cercano y Harry se acercó al otro.

-¿Quieres tomar algo?- ofreció educadamente.

-No, gracias.- repuso Caroliz.

Harry se sentó en el sillón que había tras él, colocó sus manos sobre sus rodillas y asintió.

-Te escucho.-

Caroliz dejó escapar un pequeño suspiro y acto seguido bajó la mirada.

-Antes que nada, me gustaría hablarte de mi vida. Sé que no te interesa, pero tiene bastante que ver con todo lo que te ha pasado.- empezó a decir.

-Está bien.- asintió Harry.-Adelante.-

-Cuándo yo tenía diez años, mi padre fue llevado a la cárcel por robar un banco, cosa que ni mi madre ni yo sabíamos. Ella era ama de casa, de modo que no pudo encontrar ningún trabajo, pues no tenía experiencia. Tampoco tenía ningún tipo de ayuda de su familia, de modo que nos quitaron la casa y ambas nos quedamos en la calle.- empezó a relatar Caroliz.

-¿De verdad?- Harry ladeó la cabeza.

-Sí. Fue entonces cuándo el estado pudo acogerme en un orfanato, y mi madre... Ella se quedó en la calle. Me arrebataron de su lado y ella se quedó sin absolutamente nada. Yo no quería dejarla sola, pero fui forzada a ir al orfanato. Ella me dijo que no le importaba ser una sin techo mientras que yo pudiera estar bien. Y me llevaron lejos de ella, a pesar de que yo lo quise evitar a toda costa. Yo iba a ser llevada a un orfanato seguro, mientras que mi madre debía quedarse viviendo en la calle. Fue uno de los peores momentos de mi vida. Nunca volví a saber de ella. Ni siquiera sé si sigue viva.- los ojos azules de Caroliz se humedecieron rápidamente y la joven bajó la cabeza.

Harry se removió en su asiento, conmovido. Sabía que la chica no mentía.

-Pasaron cinco años, los cuáles estuve encerrada en el orfanato. Yo había pasado aquellos últimos cinco años con depresión, debido a que mi vida había cambiado muy deprisa, mi padre estaba en la cárcel y yo había sido repentinamente alejada de mi madre, la cuál se había quedado sola en la calle, sin casa ni métodos ni razones para vivir. A todos los niños del orfanato les mandaban a otro cuándo cumplían quince años. Y cuándo yo cumplí quince, pasé por lo mismo. Fui enviada a otro orfanato mucho más grande en el que había sólo chicas. Era muy extraño.- Caroliz se frotó la frente, agobiada.

Harry guardó silencio, tratando de darle a la joven el tiempo que necesitaba para seguir hablando.

-No tenía ni idea de lo que me esperaba. La gente que nos recogía del orfanato para llevarnos al otro decían que era un lugar bueno, pero era todo lo contrario. No sé adónde llevaban a los chicos, pero sabía que a todas las chicas nos llevaban a ése lugar. No era lo que parecía, no era lo que todo el mundo pensaba que era, nadie sospechaba lo que hacían allí. Ni yo misma me imaginaba lo que iba a pasarme en aquél lugar. Por desgracia, yo no tardé mucho en darme cuenta de lo que hacían con las chicas en aquél nuevo "orfanato".- murmuró Caroliz, y su mirada se perdió.-Las prostituían.-

Los ojos de Harry se abrieron cómo platos. Su corazón se aceleró.

-Éso no es legal.- dijo rápidamente.

-Claro que no lo es.- dijo Caroliz con un tono de voz en plan "a mí me lo vas a decir."

El cantante se calló y un profundo dolor invadió su corazón.

-Entonces... ¿A ti también...?-

-Sí. Me obligaron a prostituirme.- Caroliz escupió las palabras con ira y tristeza.

-¿Con quince años?- la mandíbula de Harry se descolgó.

Caroliz asintió.

-Dios mío...- murmuró el cantante.

-Los proxenetas tenían nuestra custodia. Al fin y al cabo, todas las que estábamos allí no teníamos ningún tutor legal. Ningún guardián. Eran gente muy inteligente... Sabían cómo hacernos callar. Nos chantajeaban con todo. Si alguna de nosotras intentaba escaparse, siempre la pillaban. Yo lo intenté once veces y todas ellas fallé. Siempre que me pillaban después de intentar huir, los dueños me tiraban al suelo, me golpeaban, mucho y muy fuerte, hasta que me sangraba la nariz o me salían moratones.- añadió la chica.

Hizo una breve pausa intentando recuperar la compostura, ya que estaba casi llorando. Se puso una mano bajo la nariz, respiró profundamente y continuó hablando;

-Tras once intentos de huida, recibí once palizas, una por cada intento, y decidí que debía quedarme allí y ser buena si no quería volver a pasar por lo mismo. Pero no me hacían éso sólo a mí; pegaban y maltrataban a todas las chicas que intentaban escaparse. A algunas incluso las violaban. Por suerte, a mí nunca me sucedió éso último. Aunque, de todas formas, siempre que tenía sexo con algún cliente, me sentía violada. Yo no quería aquello. No quería vivir allí, no quería ser prostituta. No quería vender mi cuerpo, pero estaba siendo forzada a hacerlo.- seguía diciendo Caroliz, su tono de voz iba decayendo más y más, hasta que su voz se tornó completamente depresiva.

Harry se puso una mano sobre la boca lentamente. Tenía ganas de llorar.

-Lo siento muchísimo.- dijo, aunque sintió que aquello era muy poco.

-Pasaron cinco años. Cinco años durante los que fui obligada a vender mi cuerpo, viviendo encerrada en aquella maldita casa de putas. Y yo era una de ellas. Cinco años destinada a ser un objeto, un juguete sexual de desconocidos. Quedé reducida a nada. Me estaba volviendo loca allí dentro. Tras ésos cinco años allí, yo cumplí veinte. Y un día, la policía trató de examinar ése lugar. Normalmente los proxenetas sobornaban o engañaban a la policía, pero aquella vez, no funcionó. Fueron arrestados y el prostíbulo fue cerrado. Todas nosotras éramos libres al fin. Pero no teníamos ningún sitio al que ir. Estuve viviendo en la calle un par de semanas. Todo el mundo conocía mi vida, pues habían corrido muchos rumores sobre el prostíbulo. Yo ya estaba al límite. En la calle, sin casa, sin familia ni trabajo, sola, sin futuro, sin nada... Me quería suicidar, pero ni siquiera me podía comprar un cuchillo ni una pistola, y siempre que intentaba tirarme desde un puente, alguien me sujetaba y me bajaba. Pasé así, cómo he dicho, un par de semanas. Hasta que de repente, hace unos cuántos meses, en febrero de éste mismo año, alguien me ofreció un último trabajo.- repuso Caroliz.

-¿Un último trabajo?- Harry alzó ambas cejas.

-Sí. Todo el dinero que yo quisiera y muchísimo más. Yo podía poner el precio. Podía pedir todo el dinero que quisiera a cambio de ése trabajo. Podía ser rica, millonaria, tener una casa, un futuro asegurado, una vida. Y ése trabajo era destruir el matrimonio Styles.- confesó finalmente la chica.

Harry se irguió un poco en su asiento.

-¿Fuiste contratada para arruinar mi matrimonio?- preguntó.

-Sí. Lo siento. Al principio me intenté negar... Pero... Yo... Estaba en la calle. Era una sin techo. Había vivido los últimos diez años de mi vida en un infierno, cinco de ellos en un orfanato, y los otros cinco vendiendo mi cuerpo en contra de mi voluntad. Había tenido problemas con la ley debido a mi estancia en el prostíbulo, a pesar de que estaba siendo retenida allí. Mi vida no podría haber sido peor. Todo el dinero que se me ofrecía... Podía cambiar mi vida para siempre. Podía tener una vida buena de una vez por todas.- Caroliz permitió finalmente que las lágrimas cayeran de sus ojos azules. Se calló, trató de mantenerse tranquila y se limpió las lágrimas sutilmente.

Harry bajó la mirada. No podía. No podía enfadarse con ella. Había tenido motivos más que suficientes para hacer lo que hizo. No se había metido en su matrimonio porque sí; lo había hecho porque estaba absolutamente desesperada. No tenía nada, ni siquiera una casa, y había tenido la peor vida que se podía imaginar. Y de repente le habían ofrecido todo el dinero que ella quisiera a cambio de destruir el matrimonio Styles, así de fácil. Harry estaba sufriendo mucho a causa de su matrimonio roto, pero supo que Caroliz había sufrido muchísimo más a lo largo de toda su vida.

-Caroliz... No tienes que disculparte conmigo. No tienes que decir que lo sientes por nada. Al contrario. Soy yo el que siente muchísimo todo por lo que has pasado. No te mereces absolutamente nada de ésto...- dijo Harry con sinceridad, mirando a la rubia a los ojos.

Ella parecía sorprendida. Se limpió las lágrimas de nuevo y dejó que Harry siguiera.

-Has tenido una vida horrible durante diez años, sobretodo los cinco últimos, siendo prostituida, usada, abusada y maltratada. Si yo fuera tú, habría hecho lo mismo, habría aceptado el dinero a cambio de destruir un matrimonio. No puedo echarte la culpa, no puedo culparte de nada. Te habías vuelto inestable a causa de la desesperación, estabas viviendo en la calle, tratando de suicidarte, ya que no tenías absolutamente nada, y de repente te ofrecieron todo el dinero que jamás podías imaginar. De modo que no puedo culparte. Si lo hiciera, sería una persona terrible.- añadió con tono sincero.

Caroliz se echó a llorar de nuevo, aliviada. Harry no pudo contenerse más, se levantó, se cercó al asiento de la chica, se agachó junto a ella y la abrazó. Ella le devolvió el abrazo sin dejar de sollozar.

-Madre mía... Has sufrido tanto...- dijo Harry en voz baja. No necesitaba pruebas para saber que todo lo que Caroliz había dicho era verdad. La chica estaba temblando.

-De verdad, yo no... no quería destruir tu matrimonio... Pero yo... necesitaba dinero, necesitaba una casa, necesitaba comida, una cama, una ducha de agua caliente, ropa, un futuro... necesitaba una vida. Y no quería seguir siendo una prostituta porque, para empezar, nunca quise serlo... Prefería morirme en la calle antes que volver a vender mi cuerpo... Y ser rica a cambio de destruir tu matrimonio, elegir yo el precio... Era un trabajo difícil, pero al menos no tenía que acostarme con nadie cómo estuve haciendo los últimos cinco años. Y la recompensa era tanto dinero, una oportunidad para tener la vida decente que nunca tuve... No quería destruir tu matrimonio, pero necesitaba hacerlo...- seguía sollozando Caroliz, la cuál parecía una niña pequeña asustada.

-Shhh, tranquila. Ya te he dicho que, si yo hubiera estado en tu situación, habría hecho lo mismo. La desesperación nos lleva a hacer de todo. No puedo echarte la culpa, nadie puede. Ya has sufrido bastante durante los últimos diez años. Ya has tenido más que suficiente.- la consolaba Harry, separándose del abrazo y mirándola a los ojos con pena y comprensión.

-He conseguido lo que me pidieron, de modo que obtuve mi recompensa... Ahora tengo muchísimo dinero, soy rica, tengo una casa enorme, una cuenta corriente llena, una vida sin preocupaciones... Pero mi conciencia empezaba a pesar y por éso necesitaba contártelo todo.- Caroliz trató de tranquilizarse.

-Ya está, ya me has contado los motivos por los que hiciste éso, y lo entiendo. No te preocupes, debo perdonarte automáticamente porque no tenías opción, estabas desesperada y en tus límites. No te puedo culpar. Quédate tranquila, ¿está bien? Ahora debes contarme lo más importante.- pidió Harry, acariciando suavemente la espalda de la joven para transmitirle confianza.

-Claro.- Caroliz asintió con la cabeza, ya había conseguido dejar de llorar y su respiración se iba calmando poco a poco.-Y... gracias por comprenderme. No te he contado todo ésto para dar pena. Sino porque antes de nada, quería que entendieras los motivos por los que me he visto obligada a destruir tu matrimonio.- añadió.

-Lo sé. Y ahora que lo sé todo, no te preocupes, olvida tu pasado que tanto daño te ha hecho, y piensa en el presente. Ahora estás bien, tienes todo el dinero que te prometieron y estás siendo sincera conmigo, de modo que puedes calmarte. Sólo debes decirme una cosa más, y supongo que ya sabes cuál es.- respondió Harry.

Caroliz asintió con la cabeza, pero de todas formas, dejó que Harry le hiciera la pregunta.

-Bien. Dime. ¿Quién fue?- preguntó Harry con toda la suavidad que pudo.

-No va a gustarte la respuesta.- susurró Caroliz.

-Pero necesito saberlo.- repuso Harry.

-No vas a entender la respuesta. Ni siquiera la entendía yo en su momento.- añadió la rubia.

-Caroliz, por favor. Sé que has venido aquí para dejar tu conciencia tranquila, y podrá ser así si me lo dices. ¿Quién te dio todo ése dinero a cambio de que hicieras tal cosa? ¿Quién te lo pidió? ¿Quién te contrató para que destruyeras mi matrimonio?- insistió Harry, aunque con cuidado, pues sabía que Caroliz era la involucrada más inocente debido a su pasado. Ella lo miró. Harry se preparó para encajar la respuesta.

-Tu mujer. Brianna Styles.- respondió Caroliz con seguridad, sin hacerle esperar más.

Harry se quedó helado a causa de la respuesta. No podía ser verdad. No tenía ningún sentido.

-Caroliz, pero, ¿de qué estás hablando? Brianna no ha podido hacer éso. Ella se pensaba que tú eras mi amante y ella me confesó que ella también tenía uno. Lleva meses desaparecida y quiere divorciarse de mí. ¿Por qué iba a contratarte para que destruyeras nuestro matrimonio? No tiene ninguna lógica...- preguntó Harry, muy confundido, bajando la mirada al suelo.

-Tú mismo acabas de decir varias cosas. Quería divorciarse de ti. Quería que todos pensaran que yo era tu amante. Brianna fue la que me ofreció todo el dinero a cambio de separaros.- objetó Caroliz.

-Entonces... ¿Por qué? ¿Lo hizo para ocultar que tenía un amante? ¿Para que pareciera que era yo el infiel? ¿Te estaba usando a ti para conseguir divorciarse de mí sin que nadie sospechara de ella?- interrogó Harry, muy nervioso. En cierto modo, aquella teoría encajaba.

-Harry...- Caroliz sorbió por la nariz.-He averiguado unas cuántas cosas recientemente. Brianna no tiene ningún amante. No te ha sido infiel nunca.- confesó.

-¿Qué?- Harry sentía que la cabeza le iba a explotar.-Entonces... ¿por qué se quiere divorciar de mí?-

Caroliz no contestó, por lo que Harry siguió hablando.

-Brianna sí tenía un amante. Ella me lo confesó. Y decía la verdad, lo sé. La conozco.- repuso el cantante de rizos castaños, poniéndose en pie de repente.

-No, Harry, Brianna nunca ha tenido ningún amante. Dime las palabras exactas que te dijo cuándo te confesó tal cosa, por favor.- pidió Caroliz.

-Ella se pensaba que tú eras mi amante, y entonces ella me dijo que... me dijo que ella también tenía a alguien más en su vida.- murmuró Harry, dolorido al recordar aquello.

-Te dijo que había alguien más en su vida, pero nunca dijo que fuera un amante.-

-¿Cómo sé que no era un amante? ¿Cómo sé que no mentía?- Harry se giró para mirar a la joven.

-Porque ella no te estaba mintiendo, Harry. Si que hay alguien más en su vida. Alguien que para ella, es mucho más importante que tú.- confesó Caroliz.

El cantante miró al suelo. Luego a Caroliz. Luego al suelo otra vez.

-Pero...- empezó a decir.

-¿Por qué crees que te dijo éso?- Caroliz también se levantó.-Ella te dijo la verdad. Tiene a alguien más en su vida, alguien que no eres tú, y alguien a quién quiere mucho más que a ti. Pero no es un amante, en absoluto.- añadió.

-Pero...- repitió Harry. Acto seguido se interrumpió a sí mismo.

El shock lo invadió por dentro al darse cuenta de la inesperada pero presente verdad.

-Pero ése alguien no ha nacido todavía.- terminó de decir Caroliz.



~~~

Brianna estaba medio desmayada. Oyó una voz que la llamaba a lo lejos. Una voz masculina. Con esfuerzo, abrió los ojos. Se encontraba terriblemente débil. Estaba muy pálida, sus labios estaban blancos y gruesas ojeras se percibían debajo de sus ojos.

-... ianna... Brianna... ¡Brianna!- gritó una voz masculina, mientras que una mano le acariciaba el pelo.

Ella terminó de abrir los ojos. Respiró por la nariz, confundida, y miró al hombre que la había llamado. Un joven doctor, que estaba sentado junto a ella. Ella estaba tumbada en una camilla.

-Brianna. Brianna, eh. ¿Cómo te encuentras?- preguntó el doctor.

-¿C...Cómo...? ¿C...cómo e...está...?- murmuró ella con voz débil y entrecortada, los párpados a medio caer, y la palidez extendida por todo su cuerpo.

-Bien, bien, tranquila. Tranquila. Todo ha salido bien. Todo está perfecto. Tanto tú cómo él estáis bien. Lo único preocupante es que te has desmayado al final, pero es normal. Has perdido bastante sangre y has tenido que esforzarte mucho, por éso te desmayaste... Pero por suerte, ya te estamos haciendo una transfusión, y de aquí a media hora volverás a estar cómo nueva.- se apresuró a responder el doctor, calmando a la joven. Le acarició el pelo de nuevo y le sonrió para felicitarla.

-Quiero... quiero... v...verle...- volvió a murmurar Brianna.

-En diez minutos lo traerán. Están terminando de bañarlo, de pesarlo y de medirlo. Pero en diez minutos, te lo prometo, lo podrás ver. Todo está bien, ¿me oyes? Todo está bien. Todo ha salido a la perfección, salvo por tu desmayo. Pero estaréis bien. No te preocupes por nada. Enhorabuena, Brianna.- volvió a sonreír el joven doctor.

Ella esbozó una débil sonrisa cerrada y acto seguido cerró los ojos de nuevo.

-Gracias... doctor...- volvió a hablar con esfuerzo. Le dolía todo el cuerpo y estaba muy cansada.

-¿Ya has pensado en un nombre?- preguntó el doctor.

Brianna no respondió.

-Oye, Brianna.- insistió.

Un suave ronquido escapó de los labios de Brianna. Se había quedado dormida. El doctor sonrió de nuevo, sacudió la cabeza y se levantó de la silla. Decidió dejarla descansar y despertarla en diez minutos.



~~~

La puerta de la casa de los padres de Brianna fue golpeada con fuerza varias veces. Luego sonó el timbre ocho veces seguidas. Después, más golpes en la puerta. La madre de Brianna fue a abrir. Se encontró a Harry Styles en la entrada, acompañado de sus cuatro compañeros, y también Aly y Caroliz.

-¡Por favor, tienen que decirme adónde ha ido Brianna!- gritó Harry entrando en la casa.

-¿Qué?- la madre de Brianna se apartó de la puerta, asustada y confundida.

Harry, en apenas media hora, había puesto al corriente de todo a Aly y a los otros cuatro chicos. Los había invitado a su casa y junto a Caroliz, les había contado todo. Acto seguido los siete se habían dirigido en la limusina de One Direction a la casa de los padres de Brianna.

-¡Por favor, se lo suplico! ¡Sé que usted y su marido lo saben!- insistió Harry.

El padre de Brianna, el señor Stevenson, salió de la cocina.

-¿Qué sucede?- preguntó algo alarmado.

-Necesitamos que nos digan adónde se ha mudado su hija, Brianna. Es urgente, por favor.- habló Aly con sensatez, aunque se notaba que estaba nerviosa.

-No lo sabemos.- repuso la madre de Brianna cerrando la puerta de la casa.

-Señora Stevenson, por favor. Ustedes son los únicos que pueden saberlo.- añadió Aly mirando a la confusa madre de la chica desaparecida.

-Tienen que decírnoslo.- apoyó Zayn.

-Nuestra hija está desaparecida.- repuso el padre.

-No, no, está en algún lugar escondida, y ustedes lo saben.- dijo Louis cruzándose de brazos.

El matrimonio intercambió una mirada y luego miraron de nuevo a los jóvenes.

-Lo siento. No lo sabemos.- insistió la señora Stevenson.

-Sí lo saben.- repuso Liam.-Y deben decírnoslo, por favor. Es vital que lo hagan.-

-Por favor, ¿dónde está Brianna?- preguntó Caroliz, la cuál no lo sabía. Brianna le había dicho por qué le pidió hacer aquello, pero no le había contado adónde pensaba mudarse una vez que el matrimonio Styles estuviera todo.

-Ya hemos dicho que no tenemos ni idea.- el padre de Brianna se mantuvo firme.

-No tienen ni idea de nada. Deben contárnoslo, ¡por favor!- se desesperó Harry. Parecía estar a punto de arrodillarse en el suelo para suplicarles.

-¡No podemos decíroslo!- gritó la madre de Brianna.

Todos la miraron.

-Porque... Porque no lo sabemos.- añadió ella, nerviosa.

-Sí lo saben, y deben decirlo, es urgente, en serio.- volvió a hablar Aly.

-Nuestra hija nos pidió que no dijéramos nada. Nos hizo prometer que guardaríamos silencio. No vamos a traicionar su confianza.- objetó el señor Stevenson.

-Señor, por favor.- repuso Louis.-Sólo díganoslo.-

-Entendemos que quieran mantenerse leales a su hija.- dijo Liam.-Pero deben hablar.-

-Sí, es necesario.- volvió a insistir Zayn.

-No, lo siento.- la señora Stevenson se cruzó de brazos. Sus ojos estaban llorosos.

-Por favor... Sólo queremos ayudar a su hija.- trató de decir Aly con delicadeza.

-¡No vamos a deciros dónde está nuestra hija! ¡Ella no quiere que nadie más lo sepa! ¡Y vamos a mantener nuestra promesa de no decir nada a nadie!- gritó el padre de Brianna, ya algo enfadado.

-¡Sólo hablen de una vez! ¡Ustedes están en la obligación de decírnoslo!- chilló Niall en respuesta.

-¡¿Y éso por qué?!- lo encaró el señor Stevenson.

-¡¡Porque Brianna está esperando un hijo de Harry!!- soltó el irlandés, alzando la voz a rabiar.

En toda la estancia se hizo el silencio más absoluto durante unos segundos. Nadie se atrevía a decir ni una palabra.

-Pero cállate, Niall... Cállate...- murmuró Zayn, tras darle un golpe a Niall en el hombro.

Niall, impotente, no respondió. Su expresión daba a entender que estaba arrepentido, pero no lo había podido evitar.

-Éso... ¿éso es cierto?- preguntó en un sollozo la señora Stevenson.

-Éso no... no... No lo sabíamos.- repuso su marido.

-¿Es cierto o no? ¿Es verdad? ¿Nuestra hija está embarazada?- volvió a hablar su esposa.

-Me lo dijo hace mucho tiempo, antes de contratarme para que yo la separara de Harry.- repuso Caroliz dando un paso adelante.-Ella me lo confesó, y quería separarse de Harry para que el bebé no fuera una carga en la carrera musical de Harry. Pero no quería que él supiera nada. Yo fui la que se metió en su matrimonio, pero sólo lo hice porque Brianna me prometió dinero a cambio. Sólo yo sabía que ella lo hacía porque esperaba un hijo, y que ése hijo podía suponer un problema para Harry Styles y One Direction en general. Pero no me dijo nunca adónde pensaba mudarse.- añadió.

La señora Stevenson se dejó caer en el sillón más cercano, mirando al suelo.

-De hecho... Me lo pidió a finales de febrero. Estamos ya a día uno de noviembre. Si bien no está a punto de dar a luz... Puede que incluso el bebé haya nacido ya.- volvió a hablar Caroliz, tratando de convencer a los padres de Brianna.

-Ustedes no sabían que su hija estaba embarazada...- habló Aly.

-Ahora ya lo saben, y por éso deben decírnoslo.- repuso Louis.

-Sí. No pueden mantener a Harry separado de su propio hijo. Ya ha sido un error mantenerlo separado de su propia esposa.- insistió Liam con voz firme pero calmada, recordando cuándo él mismo debía mantenerse separado de Melanie, pues ella había estado trabajando en París durante años.

Los padres de Brianna miraron a los cinco chicos y a las dos chicas. Acto seguido se miraron entre ellos.

-Por favor...- suplicó Harry con voz temblorosa. Sus ojos verdes estaban a punto de llorar.

-Está bien. Os lo diremos.- dijo finalmente el señor Stevenson.



~~~

-¡¿QUÉEE?!- Harumi agrandó sus ojos oscuros todo lo que pudo y acto seguido descolgó su mandíbula.

-¡Sí! Y todo es verdad.- repuso Aly.

-Dios mío... Madre mía... ¡Pobre Caroliz! ¡Ha tenido una vida horrible!- añadió la japonesa.

-¡Lo sé! Ahora entiendo que aceptara la oferta de Brianna.- asintió Aly.

-Entonces, ¿de verdad que Brianna está embarazada?- Harumi no podía creerse nada.

Habían pasado dos horas y media desde que Harry se había enterado de todo gracias a Caroliz. Y dos horas desde que los padres de Brianna habían confesado el lugar en el que se encontraba su hija. 
Aly y Harumi se encontraban en Central Park hablando sobre ello, en una zona de pequeñas mesas y asientos de madera dónde a veces la gente se sentaba a almorzar. Harumi lo apuntaba todo en pequeñas libretas que había cogido, ya que Aly le había dicho que debía tomar nota para no olvidarse de nada en caso de que Harry necesitara recordar algún detalle.

-Sí. Es todo verdad... Sigo sin poder creérmelo.- suspiró Aly.

-¡Ni yo!- Harumi escribió en su libreta y le lanzó el bolígrafo a Aly.

-¡Ah!- chilló Aly antes de agarrar el bolígrafo al vuelo.

-¿Pero POR QUÉ Brianna iba a hacer todo éso?- se indignó Harumi, pasando las páginas de su libreta.

-Según Caroliz, para no estropear la carrera de Harry ni la reputación de One Direction. Todos saben que los cinco chicos son muy jóvenes y que ahora mismo no pueden tener hijos, pues les falta tiempo y conocimiento. Quiso ocultar la verdad precisamente por ésos motivos.- repuso Aly, frustrada.

-Entonces, ¿Brianna estaba haciendo un sacrificio? Porque en cierto modo parece que sí. ¡Qué bonito! ¡Ha sufrido todo éso para proteger el bienestar de Harry!- sonrió Harumi, alzando la mirada, soñadora.

-¿El bienestar de Harry? ¡Lo abandonó, Harumi! ¡Lo hizo caer en depresión! ¡Tendría que haber sido sincera desde un principio y contárselo todo a él, en vez de armar todo éste revuelo!- rebatió Aly, contrariada.

-¡Pero es muy bonito! Ella hería a Harry porque se preocupaba por él. Lo abandonó, y le mintió, sí, pero era para que la carrera de One Direction se mantuviera intacta. Sentía que un hijo sería una carga y por éso hizo... todo ésto.- opinó de nuevo Harumi.

-Sigue pareciéndome algo desmesuradamente raro. De verdad que intento comprender a Brianna... Pero contrató a Caroliz para que fingiera ser la amante de Harry mientras que Brianna fingía no tener ni idea de nada... ¡Parece un plan malvado!- exclamó Aly.

-Lo parece, porque es muy complejo. Brianna es muy lista...- Harumi se encogió de hombros.-O quizá muy tonta por hacer todo ésto en vez de decir un "Harry, estoy embarazada." No lo sé. Desde luego, Brianna tiene una personalidad compleja. Pero en cierto modo prefiero ser positiva, optimista, y pensar que lo ha hecho con la mejor intención.-

-Nadie duda de sus intenciones, Harumi. Pero se ha pasado y mucho. Ha mentido demasiado. Ha formado todo el revuelo de los amantes, haciendo sufrir a Harry y confundiéndonos a todos.- objetó Aly.

-Éso es verdad. Por no hablar de todo el revuelo que se ha causado en redes sociales.- objetó Harumi.

-Además...- Aly chasqueó los dedos, cayendo en la cuenta de algo.-Brianna ha hecho todo ésto para no intervenir en la carrera de One Direction, para que un hijo no estropee el futuro de Harry. Pero en lugar de éso, ha contratado a Caroliz para que pareciera que era amante de Harry. El hecho de que Harry pareciera tener una amante ya estaba arruinando su imagen. No tiene ninguna lógica.-

-Supongo que se puso nerviosa y éso fue lo único que se le ocurrió...- volvió a hablar la japonesa.

Aly se mordió las uñas y miró al cielo, confundida.

-Lo único que sé es que ahora debemos ir a buscarla. Cómo muy tarde, mañana. Ya sabemos adónde se ha mudado, pero todavía no sabemos en qué dirección, ni en que calle, ni nada...- murmuró.

-No te preocupes. Seguro que al final aparece. Hemos averiguado toda la verdad hoy, en un sólo día, de modo que estoy convencida de que pronto averiguaremos en qué lugar concreto se encuentra la nueva casa de Brianna.- optó por decir Harumi, tan positiva cómo siempre.

-Bueno, si lo miras así...- asintió Aly con la cabeza.

-¡Claro!- Harumi agarró sus otras tres libretas y las abrazó contra su pecho.-Tenemos que ser optimistas. Harry y Brianna deben reencontrarse. Ella está embarazada, y cómo dijo Caroliz, puede que incluso el hijo haya nacido ya. ¡Qué nervios! ¿Crees que van a tener un niño o una niña?- decía con entusiasmo.

-No lo sé. En todo caso, sería Brianna la que tendrá un niño o una niña si no la encontramos. Harry no podrá tener al bebé si no somos eficaces.- suspiró la rubia.

-Me imagino que una vez allí, Harry mandará partidas de búsqueda. Y los otros cuatro chicos también. Brianna aparecerá en un chasquido de dedos.- Harumi chasqueó los dedos con torpeza. Se rió nerviosamente y los volvió a chasquear, ésta vez de forma correcta.

Aly negó con la cabeza mientras sonreía.

-Nunca cambiarás, Harumi.- repuso con orgullo.

-Ni muerta.- apoyó la japonesa.



~~~

Era por la noche de ése mismo día. Los chicos de One Direction se dirigían al aeropuerto. Aly, Eleanor, Perrie, Melanie y Harumi los acompañaban. Las cuatro primeras por ser novias de cuatro de los integrantes, y la última por ser la mejor amiga de la primera.

-¡Venga! Tenemos que darnos prisa.- gritaba Harry entrando en el aeropuerto arrastrando sus maletas.

-Harry, tranquilo. Brianna no sabe que sabemos dónde está.- trató de calmarlo Zayn, también tirando de su pesada maleta de ruedas, cargada de ropa y productos para el pelo. Y espejos, claro.

-¡Ya lo sé! Pero cuánto antes lleguemos, mejor.- insistió Harry.

Zayn y Niall se miraron y ambos sacudieron la cabeza.

-Venga chicos, entended a Harry.- objetó Louis.-Es normal que esté ansioso e impaciente.-

-Exacto. Cualquiera estaría igual en su situación.- añadió su prometida, Eleanor.

-Espero que podamos encontrar a Brianna.- murmuró de repente Melanie, muy pensativa, pues sabía que iba a ser algo difícil encontrarla en el lugar tan grande al que se dirigían.

-Tranquila. La encontraremos. Vamos todos juntos.- dijo Liam mientras sonreía mirando a Melanie.

Ella le devolvió la sonrisa y acto seguido le besó la mejilla.

-¡Exacto! No tenemos nada que temer.- añadió Harumi.

-Cuánta alegría.- resopló Perrie.-La situación puede ser emocionante, pero a la vez es dolorosa. Sobretodo para Harry.-

-Sí... Vamos a buscar a su esposa, la cuál lo abandonó tras fingir un plan entero para que pareciera que él le era infiel a ella y así poder tener una excusa para huir del país debido a su embarazo y no estropear la carrera de One Direction...- dijo Aly de un tirón.

-Vaya... Suena mucho más raro y surrealista si lo dices así en voz alta.- opinó Niall mirando a su novia.

-Lo sé. No es que suene raro, es que lo es.- contestó Aly.

-¡Venga, dejad de hablar tanto y acelerad el paso! Harry nos está dejando atrás.- se alarmó Zayn, caminando más deprisa.

-¡Zayn, deja de ser tan mandón!- se indignó Harumi.

-¡Éso!- asintió Niall.-¡No nos des órdenes!-

-Oh, lo siento, disculpe su majestad irlandesa Niall Tercero Rey de los elfos.- se burló Zayn.

Aly, Eleanor, Perrie, Melanie y Harumi se echaron a reír.

-Já, já. Qué gracioso.- ironizó Niall.

-¡Que Harry se nos escapa! ¡Vamos!- insistió Louis.

Los demás siguieron a Harry hasta el interior del aeropuerto. Los diez jóvenes cruzaron el lugar, protegidos por sus seguratas para que ninguna horda de Directioners se abalanzara sobre ellos y les impidiera subirse al avión. Cinco de ellos fueron a facturar las maletas, otros cuatro a pasear alrededor del aeropuerto, y Harry fue el que se ocupó de los billetes.
Se acercó al mostrador, caminando mucho más ligero ya que sus maletas estaban siendo guardadas por los demás. Sacó su cartera de su bolsillo.

-Buenos días, ¿qué necesita?- repuso la mujer del mostrador con una amable sonrisa.

-Buenos días.- Harry colocó su dinero sobre el mostrador.-Diez billetes a Londres, por favor.-



~~~

-¡Aaaaaah, Dios mío! ¡Cuánta gente! ¡No me esperaba ésto para nada!- gritó Harumi, parada junto a los otros nueve en aquella parada de autobús.

-¡Por fin estamos en la famosa ciudad de One Direction!- exclamó Aly.

-¡Shhhh, dejad de chillar!- mandó Zayn.

El tráfico de Londres era increíble. Los diez jóvenes habían llegado hacía una hora. Habían pasado varias horas en el avión, y cómo era de noche cuándo habían salido desde Nueva York, habían llegado a Londres de día, debido a la diferencia horaria y la cantidad de tiempo que habían estado volando en el avión. Debido a ésto, era día 2 de noviembre. El clima de Londres no era muy frío, teniendo en cuenta que era principio noviembre. Aly y Harumi, que nunca habían estado allí, se esperaban un tiempo muchísimo más frío y húmedo.

-¡Bien! Las partidas de búsqueda ya están buscando a Brianna. Han empezado a buscar justo ahora.- repuso Harry sonriente, colgando su teléfono y guardándolo en el bolsillo de su abrigo.

-Estupendo. Pero nosotros tenemos que buscarla de todas formas.- repuso Melanie.

-Claro. Cuántos más busquemos, mejor.- asintió Liam.

-¿Adónde vamos primero?- preguntó Eleanor con genuina curiosidad, agarrándose al brazo de Louis.

-Ni idea. Estamos en una parada de autobús y ni siquiera sé por qué.- respondió Louis.

-¿Harry?- preguntó Niall mirando a su amigo.-¿Cuál es el plan? Para empezar a buscar, digo.-

-Bien, vale, ésto... Liam, Melanie. Tenéis que ir al hotel más cercano y reservar habitaciones para todos nosotros. No nos vamos a ir de Londres hasta que no encontremos a Brianna. Y los demás... Planearé rutas para que empecemos a buscar por todas las casas. Revisaré cada maldita esquina de Londres si es necesario, pero voy a encontrar a mi mujer embarazada.- declaró Harry cómo un héroe.

-Je. Sólo falta la bandera de Londres ondeando detrás de él.- bromeó Louis.

-Louis, no es un buen momento para bromear.- lo regañó Liam.

-Siempre es un buen momento para bromear.- rebatió Louis.

Liam rodó los ojos.

-Vamos, Melanie.- dijo.-Tenemos que hacer lo que Harry nos ha pedido.-

-Claro.- asintió su novia.-Cuándo tengamos todo listo en el hotel, nosotros también saldremos a buscar a Brianna. No os preocupéis. ¡Estamos juntos en ésto!- añadió.

-¡Sí!- Harumi alzó los puños, sonriendo motivada.

-¿Creéis que tendríamos que habernos traído a Caroliz? Ella sabía lo de Brianna, quizá podía hacerse una idea de dónde podría estar...- habló de repente Zayn, haciendo que Liam y Melanie se detuvieran y regresaran junto a ellos.

-Caroliz se merece estar tranquila de una vez. Ya ha sufrido bastante. Además, ella ni siquiera sabía que Brianna se había mudado a Londres. No hay ni modo de que pudiera saber en qué zona de Londres se encuentra mi esposa.- habló Harry con un suspiro.

-Estoy de acuerdo.- repuso Aly.-Caroliz ya nos ha dicho absolutamente todo lo que sabía. No necesitamos más de su información, porque simplemente no tiene más. Por éso se ha quedado en Nueva York, para que pueda por fin relajarse y vivir la vida calmada y cómoda que siempre se ha merecido pero que nunca ha podido tener.- añadió con la voz llena de emoción. No podía evitar sentir mucha empatía por Caroliz.

Los demás asintieron en señal de acuerdo.

-Os lo dije.- repuso Liam.

-¿Eh?- Harry lo miró.

-Os dije que Caroliz era buena chica. Yo percibo ésas cosas, y no me equivocaba. Caroliz se disculpó aún cuándo le sobraban motivos para hacer lo que hizo. No es más que una chica con un gran corazón, un pasado terrible, y una mente llena de desesperación que la obligó a tomar decisiones difíciles.- objetó Liam con voz calmada, cómo si se limitara a decir una mera verdad.

-Qué poético.- murmuró Perrie esbozando una sonrisa.

Niall se aguantó la risa. Aunque todos sabían que Liam tenía razón y que siempre la había tenido acerca de Caroliz. Ahora que todo había salido a la luz, Liam demostraba su gran instinto una vez más.

-Bueno, ¿planeamos las rutas de búsqueda ya o qué? Pronto empezará a hacer más frío y si pillamos un resfriado no podremos cantar y One Direction se irá a tomar por saco, sólo os digo éso.- habló Louis mientras se colocaba la capucha de su chaqueta sobre la cabeza.

-Bien. Vamos a por mapas. Mapas de todo Londres. Y tenemos que buscar por lugares distintos que las partidas de búsqueda, para cubrir más terreno.- comentó Harry mirando a todos los presentes a la vez.

-¡Vámonos yendo! El hotel no se va a reservar sólo.- gritó de repente Melanie, tirando del brazo de Liam.

Ambos se alejaron del grupo y éstos se dirigieron a la tienda más cercana, dispuestos a encontrar un mapa que mostrara la ciudad de Londres entera. Tras veinte minutos estudiando y planeando, se separaron y empezaron a buscar. Cada chico iba con su novia, mientras que Harry iba con Harumi. Todos ellos iban a buscar a Brianna, casa por casa, en los lugares por los que no iban a pasar las partidas de búsqueda que habían enviado.
Había muchísima gente buscándola. Londres era enorme, pero ellos eran muchos. Los diez chicos más las cincuenta personas repartidas en los grupos de búsqueda. Sesenta personas en total dispuestos a encontrar a Brianna Styles a toda costa.
Sería imposible que no apareciera, se dijo Harry tratando de reconfortarse a sí mismo.

-Es increíble.- murmuró Aly mientras caminaba junto a Niall a paso rápido por una calle cerca del Big Ben.

-¿El qué?- preguntó su novio mirándola.

-Es la primera vez que vengo a Londres. Normalmente la gente que no es de aquí viene para hacer turismo, ver la ciudad en persona y relajarse. Y yo vengo aquí por primera vez para buscar a la esposa de mi mejor amigo la cuál estaba embarazada, ideó un plan profundo, enrevesado e incomprensible, le pidió el divorcio, y se mudó aquí, todo ello para no intervenir en la carrera musical de él. Bueno, de vosotros.- explicó Aly, sorprendiéndose una vez más de sus propias palabras a medida que hablaba.

Niall agrandó los ojos, miró al suelo y asintió.

-Es cierto. Es un contexto muy curioso. Si se lo contases a cualquiera, no te creerían. Y con motivo, porque todo ésto es raro.- repuso en tono sincero y pensativo.

-Es éso lo increíble. Sólo piénsalo... Fíjate tú en el motivo por el que venimos a Londres.- Aly sonrió levemente y sacudió la cabeza.

-Cierto. Nadie viene a Londres por cosas cómo ésta. Solamente nosotros. Nos pasa cada cosa...- resopló el irlandés.

-En fin, éso no importa ahora. Sólo estaba pensando en ello. Pero ahora nuestra prioridad es encontrar a Brianna para que Harry pueda estar tranquilo de una vez por todas.- objetó la rubia.

-Opino lo mismo.- Niall sonrió.-Con un poco de suerte, seguro que nosotros dos la encontramos.-

Pasaron unas tres horas. Tres horas en las que todos ellos, tanto los jóvenes que acababan de llegar cómo las partidas de búsqueda, iban puerta por puerta buscando a Brianna Styles mientras trataban de investigar y hacer sus propias teorías. También preguntaban a mucha gente de la calle, pues Brianna, al ser una modelo retirada, era fácil de reconocer. Algunos afirmaron haberla visto meses atrás entrando en un supermercado, pero éste se había encontrado lleno de gente y por éso fue imposible localizarla. Y cuándo éso sucedió, todavía no se le notaba la barriga, por lo que literalmente nadie sabía que la mujer de Harry Styles estaba embarazada desde hacía meses.
Aunque en realidad, Brianna ya había dado a luz, pero éso nadie lo sabía, nadie salvo ella y unos pocos doctores que habían prometido mantener el secreto.
Liam y Melanie ya habían reservado habitaciones para todos en un hotel, y se habían encargado de que las maletas de todos eran llevadas hasta allí y puestas a salvo. Una vez listos, se unieron a la búsqueda.

Pasaron dos horas más, ya llevaban cinco horas recorriendo todo Londres.
De repente, Harry, que acababa de buscar en otra puerta junto a Harumi, recibió una llamada de teléfono. Estaba tan nervioso que no se percató de ello.

-¡Harry, tu móvil!- le avisó Harumi, dándose cuenta del sonido.

El cantante cogió su móvil y vio que Niall lo estaba llamando. Descolgó.

-¿Hola?- preguntó.

-¡Harry!- exclamó Niall.-¡Creo que la tenemos! ¡Súbete con Harumi al primer taxi que veáis y dile la dirección que voy a comentarte!- añadió.

Harry agrandó los ojos, caminó hacia la carretera y alzó un brazo para llamar la atención de cualquier taxi, seguido por la japonesa. Ella lo miraba, muy nerviosa.

-¿Qué pasa?- quiso saber.

-¡Puede que la hayamos encontrado! ¡Necesitamos un taxi!- respondió Harry con una gigantesca sonrisa.

-Ahora llamaré a todos los demás para que también vengan.- dijo Niall desde el teléfono, hablando muy agitado y tratando de calmarse un poco.-¿Estáis ya en el taxi?-

-¡TAXIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!- vociferó Harumi, poniendo ambas manos a los lados de su boca.

Niall se rió desde la otra línea telefónica.

-Veo que no.- dijo.-Cuándo estéis, avisadme y yo os recitaré la dirección de la calle.-

Finalmente, Harumi y Harry consiguieron un taxi. Veinte minutos después, se habían bajado en la dirección que Niall le había dicho a Harry, y Harry al taxista. Llegaron frente a una calle de casas pequeñas, colocadas unas frente a otras y con diminutos jardines.
La puerta de una de las casas estaba abierta. Perrie y Zayn esperaban en la entrada de ésta. Harry pagó al taxista y el vehículo se alejó. Harumi y él corrieron hacia la casa en concreto.

-¿Es aquí?- preguntó Harry sin aliento tras llegar junto a sus dos amigos. Harumi llegó tras él.

Zayn asintió con la cabeza muy despacio y esbozó una pequeña sonrisa calmada.

-La hemos encontrado, Harry. Hemos encontrado a tu mujer.- dijo.

Harry se mordió el labio inferior y abrazó a Zayn, pues no sabía qué más hacer. Quería llorar.

-En realidad, han sido Niall y Aly los que han dado con una vecina, una mujer muy anciana que vive ahí.- dijo Perrie tras señalar una casa de al lado.-Ésa vecina sabía que Brianna vivía aquí, pero no dijo nada a la prensa ni nada de éso porque Brianna se lo pidió.-

-Pero Aly y Niall le contaron la situación, y entonces la anciana no tuvo más remedio que contárselo, diciéndoles que Brianna vivía al lado suya, en ésta casa.- añadió Zayn tras separarse del abrazo de Harry.

-En resumen, que en cierto modo, son Aly y Niall los que han encontrado a Brianna. Niall te llamó a ti primero y luego a todos nosotros, a los demás, para que nos reuniéramos aquí.- volvió a hablar Perrie.

-¡Qué emoción! ¡¿Qué va a pasar ahora?!- se intrigaba Harumi, muy agitada, sonriendo y dando palmadas.

-Sencillo. Vamos a entrar y lo averiguaremos.- dijo Zayn señalando el portal de la casa y la puerta abierta.

Entró junto a Perrie, dejando a Harumi y Harry fuera. La japonesa puso una mano en el hombro del cantante. Éste la miró y ella sonrió con emoción y mucha ilusión.

-Adelante, Harry.- dijo.-Recupera tu vida. Todos estamos a tu lado.- 

-Gracias, Harumi.- Harry asintió, y sonrió, nervioso.

Harumi caminó hacia el portal de la casa, subió las escaleras y entró por la puerta.
Harry se sentía cómo si todos ellos hubieran entrado en un universo paralelo, en el que Harumi acababa de entrar también en aquél instante. Y él era el próximo. Sólo estaba él fuera. Sólo faltaba él por entrar a la casa.
Pero no se sentía preparado. Llevaba nueve meses sin ver a su mujer. Había estado muy confundido desde entonces, hasta que el día anterior, se enteró de toda la verdad gracias a Caroliz.
De repente, Fabbie salió corriendo por la puerta de la casa, reconociendo a Harry y saludándolo. Con sus patas delanteras, arañó suavemente las piernas del cantante mientras ladraba, y acto seguido volvió a entrar a la casa corriendo, cómo instando a Harry a que entrara también.
Y así lo hizo.
Se acercó al portal, subió los pocos escalones de éste, y acto seguido entró en la casa, cerrando la puerta tras de sí.
La casa estaba decorada de forma sencilla pero acogedora. Niall, Aly, Louis y Eleanor estaban sentados en un sofá de cuatro. Liam, Melanie y Harumi en otro. Zayn y Perrie estaban de pie junto a una ventana, hablando entre ellos en voz baja. Fabbie se subió de un salto a uno de los sofás y se sentó en las rodillas de Harumi. La japonesa soltó una pequeña risa y empezó a acariciar al pequeño perro.

-Brianna está en la cocina. Hay que ir por ése pasillo.- dijo Niall señalando a un punto en concreto.

-Ánimo.- repuso Liam desde el otro sofá.

Harry los miró a todos. Ellos le devolvieron la mirada, ofreciéndole también sonrisas cerradas de ánimo, y con una pizca de secretismo, cómo si supieran algo que Harry no sabía aún. Y así era, pues ellos ya habían visto a Brianna y él todavía no.
El cantante de rizos castaños tragó saliva y se dirigió al pequeño pasillo. Desde la puerta de la cocina llegaba olor a café, el cuál Brianna estaba preparando para los recién llegados.
Finalmente, entró en la cocina, y de forma inesperada, se topó con Brianna, la cuál salía de ésta.
Ambos retrocedieron un poco tras toparse. Sintieron que el tiempo se acababa de congelar.

-Harry.- murmuró ella.

El joven examinó la cara de su esposa. Hacía tantos meses que no la veía en persona... Pero seguía igual que siempre. Realmente preciosa. Se había maquillado un poco y su pelo estaba liso y de un tono algo más claro, probablemente a que le había dado el sol a través de las ventanas.

-Brianna.- murmuró él en respuesta.

Ella trató de sonreír, pero no le salió. Sino que más bien, observaba a Harry con una expresión curiosa, cómo si se alegrara de verle pero a la vez quisiera mostrarse impasible. Ambos se quedaron quietos durante algunos segundos más. No sabían por qué no se abrazaban, ni se besaban, ni lloraban... ni nada. Sólo se miraban, muy quietos. Quizá era porque las circunstancias habían resultado desastrosas y muy dañinas para la complicidad de ambos. Pese a todo, seguían estando casados.

-¿Por qué?- dijo Harry finalmente.-¿Por qué no me dijiste la verdad desde un principio, Brianna? Me has hecho muchísimo daño.-

-Tenía miedo. Mucho miedo, más del que te imaginas. No sabía qué hacer ni cómo reaccionar. Tomé la decisión equivocada, y lo siento. Mi intención nunca fue hacerte daño.- habló ella en respuesta, con tono sincero.

Harry de repente espabiló y bajó la mirada, observando la barriga de su mujer. Estaba plana, totalmente plana. Lo primero que pensó fue que Caroliz le había mentido y que Brianna nunca estuvo embarazada, notando una instantánea decepción. Pero de repente recordó que todo lo que Caroliz había dicho era verdad, y que él y Brianna llevaban justamente nueve meses sin verse. Lo cuál sólo podía significar...

-¿Dónde está?- preguntó Harry, sintiendo que su pulso se aceleraba de golpe. De hecho, podía notar su pulso en su pecho, su cuello y su cabeza.

-Ven.- Brianna, con delicadeza, cogió una de las manos de Harry, y el no opuso resistencia.

Ella lo guió hasta fuera de la cocina. En el salón de estar, todos hablaban por lo bajo, y se callaron al ver a Brianna y Harry salir del pasillo cogidos de las manos. Sintieron un ligero divertimento al ver la cara sorprendida, impaciente y rígida de Harry. La emoción se lo estaba comiendo por dentro.

-¿Habéis hecho las paces ya?- preguntó de repente Melanie, con una dulce esperanza en la voz.

-Estamos en ello.- respondió Brianna con un tono de voz muy cálido y tranquilo.

Tiró de la mano de Harry y lo dirigió hacia las escaleras que subían. Ambos empezaron a subir los escalones, Brianna primero, sin soltar la mano de Harry. Los demás se miraron entre ellos.

-¿Adónde van?- preguntó Niall en un susurro.

-Asumo que al dormitorio.- repuso Zayn.

-Vaya, la cosa se pone interesante.- bromeó Louis.

-No, idiota.- dijo Zayn.-Me refiero al dormitorio para ver...-

-¡Al bebé! ¡Claro!- repuso Aly, emocionada, chillando y susurrando a la vez para que nadie más se enterara salvo los presentes de la sala de estar.

-¡Es verdad! ¡Ninguno de nosotros lo ha visto aún! Brianna lo tendrá arriba... Y obviamente quiere que Harry sea el primero en verlo. Para éso es el padre.- habló Liam.

-Qué emoción... ¡Madre mía! Ojalá pudiéramos subir los demás sólo para ver la cara de Harry. Y al bebé, claro.- repuso Harumi con una gran sonrisa, aún acariciando a Fabbie.

-Harry y Brianna deben compartir su primer momento juntos con su hijo. Así que no, no podemos subir. Yo imagino que luego lo traerán aquí abajo para que también podamos verlo. Que por cierto, ni siquiera sabemos si es niño o niña.- objetó Perrie.

-Hagan sus apuestas.- repuso Louis levantándose del sofá y estirando los brazos en dirección a todos los demás, y ellos sólo sonrieron y negaron con la cabeza.


Mientras tanto, Brianna y Harry ya habían terminado de subir las escaleras. Harry vio una puerta que conducía a un baño, otra al dormitorio de Brianna, y otra que estaba cerrada. Brianna soltó la mano de Harry, se dirigió a la puerta cerrada y la abrió. Se hizo a un lado para dejar que Harry entrara primero.

-No... No puedo. Tú primero.- repuso Harry.

-Está bien.- murmuró Brianna.

Volvió a coger la mano de Harry y entró, llevando al cantante tras ella. Una vez dentro, cerró la puerta. Harry examinó la habitación. Estaba llena de peluches y con las paredes pintadas de azul pálido, con animales bonitos dibujados, cómo ciervos, elefantes pequeños, conejos y gatitos. Se podía notar un olor similar al de la colonia Nenuco. También había un cambiador de pañales y una cómoda de cajones cerrados. Finalmente, Harry pudo ver una cuna blanca y azul.

Brianna soltó la mano de Harry y avanzó unos pocos pasos hacia la cuna. Se giró para mirar a Harry y le indicó que se acercara con un gesto de la mano y de la cabeza.

Harry tragó saliva con más fuerza todavía, y, notando que el pulso se aceleraba aún más, dio un paso tras otro lentamente, acercándose a la cuna mientras temblaba debido a la emoción y los nervios.

-Harry, te presento a nuestro hijo. Barry.- habló Brianna con dulzura y calidez, dejando que su marido se acercara.

Harry se asomó a la cuna y pudo ver a un diminuto bebé, muy delicado y pequeño, con la cara muy redonda, que dormía junto a un león de peluche. El pequeño respiraba con tranquilidad y estaba tapado hasta los hombros por una pequeña y suave manta azul. La visión de Harry se nubló y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Nuestro hijo... Barry...- repitió con un tembloroso hilo de voz las últimas palabras dichas por Brianna.

Sin poder contenerse más, puso sus manos en uno de los bordes de la cuna y dejó que las lágrimas cayesen de sus ojos. Éstas resbalaron por sus mejillas y acto seguido se precipitaron sobre el bebé. Una de sus lágrimas cayó sobre la manta azul, cerca del hombro del bebé. La otra, en la mejilla de su hijo. Al notar que una gota caía sobre su frágil cara, Barry se removió un poco, aunque no abrió los ojos.
Harry contrajo los hombros, emitió un pequeño sollozo y siguió llorando.
Brianna se acercó a él y le puso una mano en la espalda con suavidad.

-Nació ayer.- dijo mirando a Harry y luego al bebé.-Ésta mañana he podido salir del hospital y me lo he traído a casa. Tiene sólo un día de vida. Y además, sólo ha abierto los ojos un par de veces, pero son marrones y verdes. Es muy tranquilo, solamente lloró al nacer.-

Harry sorbió por la nariz mientras que más lágrimas caían de sus ojos. No apartaba la vista de su hijo.

-Y... ¿por qué Barry?- preguntó, pues no sabía qué más decir. Estaba temblando.

-Decidí coger la primera letra de mi nombre y luego poner el resto del tuyo. Y de ésa mezcla salió el nombre Barry. ¿Te gusta?- preguntó Brianna, sin apartar su mano de la espalda de su marido.

-Me encanta.- murmuró Harry sin dejar de soltar lágrimas.

Pero no se refería sólo al nombre, sino a su hijo en general. Todavía no podía creerse nada de lo que estaba pasando. Las emociones se atropellaban en su cabeza y su mente se volvía pesada cómo el acero. Se aferró con más fuerza al borde de la cuna, justo antes de perder el equilibrio.




~~~

Mientras tanto, muy lejos de allí, en Nueva York...
En la casa de las gemelas Parker había bastante calma, salvo por el sonido de una motosierra y gritos femeninos que se escuchaban desde la televisión. Y justo cuándo el asesino iba a usar la motosierra para cortar a la chica por la mitad...

-Hmmm, qué raro.- murmuró Faline agarrando el mando de la televisión y pausando la sangrienta película de terror que estaba viendo.

-¿Qué pasa?- inquirió Celine sin apartar la vista de la bufanda que estaba tejiendo.

-No lo sé.- Faline se incorporó en el sofá, miró al suelo y frunció el ceño.

-¿Te has aburrido de la película?- preguntó su gemela menor.

-Qué va, sabes que me encanta el gore. La peli mola. Pero es otra cosa. Siento algo raro.- murmuró.

-¿El qué?- Celine miró a su hermana.

-Creo... Creo que Harry Styles se acaba de desmayar.- opinó Faline.-Sólo tengo ésa idea.-

-¿Qué? ¿Y en qué te basas para saber éso?- Celine dejó sobre la mesa la bufanda a medio tejer y  colocó sus manos en sus caderas, confundida.

-Hubo una época en la que estuve obsesionada con él, ¿recuerdas?- dijo Faline alzando una ceja.

-Lo sé, pero, ¿por qué tienes la sensación de que Harry se ha desmayado?- insistió la menor.

-No sé, simplemente me ha dado ése presentimiento. Es algo extraño, pero de repente la idea de Harry desmayado me ha venido a la cabeza.- añadió Faline.

-Ya... ¿Y por qué se ha desmayado?- preguntó Celine, mostrándose algo escéptica, pues lo que su hermana mayor decía no tenía ningún sentido.

-Ni idea. Sólo sé que se ha desmayado... Es raro. No lo entiendo ni yo.- Faline se encogió de hombros.

-De acuerdo...- Celine se encogió de hombros, volvió a coger la bufanda y continuó tejiéndola.

Faline agarró el mando de la tele de nuevo, le dio al "Play" y continuó viendo la sangrienta y terrorífica película que para ella era no era gran cosa. Alzó ambas cejas al verla.

-Anda, mira. La ha cortado por la mitad con la motosierra. Qué práctico.- opinó.

Celine, por otro lado, sacudió la cabeza, sin apartar la mirada de la bufanda que tejía, pues sabía que si miraba a la televisión, no dormiría en toda la noche, pues las películas que solía ver Faline eran demasiado terroríficas y violentas gráficamente.

-Sigo sin entender cómo puedes dormir después de ver todo éso.- murmuró.

-Y yo sigo sin entender cómo puedes estar tejiendo siendo tan joven. Pareces una abuelita.- se mofó Faline en respuesta.

Celine rodó los ojos y volvió a sacudir la cabeza, ignorando los insultos camuflados de su hermana.



~~~

-¡Harry, despierta!- chilló Louis dándole una bofetada a su amigo.

-¡Ay!- Harry se puso una mano en la zona afectada. Miró alrededor confundido, pensando que todo había sido un sueño.

Pero no.

-Dios, menos mal que sigue vivo. Qué susto.- repuso Harumi llevándose una mano a la frente.

Harry estaba tumbado en el sofá de la casa de Brianna en Londres. 
Se había desmayado debido a la emoción de comprobar que de verdad, tenía un hijo, y de que se había perdido su nacimiento, aunque hubiese sido el día anterior.

-Te has desmayado en el dormitorio de Barry. He llamado a Louis y Liam y ellos te han llevado hasta éste sofá.- dijo Brianna, sentada junto a Harry mientras le acariciaba los rizos.

-En cierto modo, ha sido tierno que te desmayases de la emoción, pero aún así un desmayo siempre es peligroso. Por suerte te has despertado en seguida.- habló Melanie, sonriente.-Estábamos preocupados.-

Harry se incorporó en el sofá ayudado por Louis y Brianna.

-Ahora volveré a traer a Barry para que todos vosotros podáis verle también. Pero quería que Harry fuese el primero, por éso lo he llevado hasta su dormitorio.- dijo Brianna levantándose del sofá.

Subió escaleras arriba de nuevo, ésta vez sola. Harry sólo había podido ver a su hijo unos segundos antes de desmayarse. La imagen del pequeño bebé en su mente se veía cómo si fuera una ilusión.

-¿Cómo te encuentras?- preguntó Liam dándole una palmada en el hombro a Harry.

-Muy... Mareado.- repuso él.

-Noooo, Liam quiere decir que cómo te sientes al ver a tu bebé.- habló Aly.

-¡Ah!- Harry agrandó los ojos. Todavía no se acostumbraba a la idea de que tenía un hijo. Debería haberse enterado nueve meses atrás, y se había enterado el día anterior. Y lo había visto hoy por primera vez. Su experiencia con la paternidad no era cómo la había planeado.

-Creo que ni él mismo lo sabe.- bromeó Perrie, reposando su cabeza en el hombro de Zayn.

-Es normal que esté en shock.- dijo Niall.-Acaba de darse cuenta de que tiene un hijo de verdad.-

-Éso, dejadle un poco de espacio.- añadió Melanie.

-Me siento... No lo sé. Me va a estallar la cabeza.- se sinceró Harry colocándose una mano en la frente.

-Es comprensible, demasiada información en demasiado poco tiempo.- objetó Liam.

-Tranquilo, Harry. Todo está bien ahora, ¿no?- sonrió Eleanor con dulzura.

-Claro que no.- Harry frunció el ceño.-Quiero decir, por lo del bebé, sí, todo está bien. Mi hijo me encanta, estoy muy feliz, pero mi relación con Brianna... Puede que nunca sea la misma relación que solíamos tener. Me ha mentido, engañado y manipulado. No consigo comprender en qué demonios estaba pensando a la hora de formular ése plan.- añadió mientras se incorporaba en el sofá.

-El miedo la ha llevado a hacer éstas cosas.- trató de defender Niall a Brianna.

-Sí... Estoy de acuerdo en que su plan no tenía ningún sentido, pero lo hizo pensando en ti en todo momento. No sabía que otra cosa hacer. Debemos ponernos en su situación e intentar comprender su punto de vista. Su forma de razonar debió verse dañada y por éso...- empezó a hablar Aly.

-Y la aspirante a psicóloga sigue en las mismas.- bromeó Zayn pellizcando con suavidad una de las mejillas de Aly.

-¡Zayn, no tiene gracia!- dijo Aly, aunque no pudo evitar sonreír un poco.-Estoy estudiando mucho y me estoy esforzando al máximo para poder conseguir el título.-

-Ya lo sé, era una broma.- repuso Zayn.

-Oye, ¿y por qué el nombre de Barry?- preguntó Louis de repente.

-Oh, em... Creo que Brianna me dijo que... cogió la primera letra de su nombre y el resto del mío... Y por éso salió Barry. Yo ya estaba empezando a marearme cuándo me lo dijo, pero éso es lo que recuerdo.- respondió Harry rascándose los rizos castaños y levantándose del sofá.

-Es una idea original, cuánto menos.- respondió Niall con una sonrisa.

De repente, Brianna bajó de nuevo las escaleras llevando al bebé en sus brazos. Todos se quedaron mirándolo, en silencio, encantados con la ternura e inocencia que desprendía. Era un niño precioso y pequeño, se notaba que había nacido el día anterior.

-Chicos, chicas, os presento a Barry Styles.- comunicó Brianna con una pequeña sonrisa cruzando sus labios pintados de rojo.

-¡Es una preciosidad!- gritó Perrie.

-¡Qué mono!- añadió Eleanor.

-Kawaiiiiiiiiiiiiiiiiiii.- chilló Harumi.

Louis ladeó un poco la cabeza y sonrió ampliamente, sin apartar la mirada del bebé.

-Tiene los mofletes de Harry.- opinó.

-Y la nariz de Harry, también.- añadió Liam.

-No, tiene la nariz de Brianna. O bueno, es una mezcla de las narices de ambos.- dijo Niall, y acto seguido frunció el ceño ante la frase tan rara que acababa de decir.

Liam, Louis y Zayn se rieron a carcajadas.

-Harry, todavía no lo has cogido en brazos. No te ha dado tiempo.- dijo Brianna mirando a su marido.

-El desmayo.- murmuró Louis disimuladamente.

Harry se acercó muy despacio a Brianna. Ésta le tendió al bebé, el cuál seguía envuelto en su manta, la cuál lo había mantenido tapado mientras estaba en la cuna. Era difícil saber si Barry estaba dormido o despierto en aquél instante, pues sus ojos estaban cerrados, pero sus manos, diminutas y frágiles, se movían sin parar.

-Vamos, Harry.- habló Aly, notando que Harry sólo miraba a Brianna y al bebé, pero no lo cogía.

-Hermano, no tengas miedo. Coge en brazos a tu hijo.- dijo Louis con una sonrisa genuina y dulce.

Harry tragó saliva. Miró a Brianna a los ojos de nuevo. Ésta le devolvió la mirada, luego miró al bebé y luego a Harry de nuevo, como repitiendo con la mirada que lo sostuviera. Se lo tendía con cuidado, y Harry, con movimientos inseguros y lentos, colocó las manos bajo su hijo nacido el día anterior y lo tomó de los brazos de Brianna. Ella soltó al bebé por completo, de modo que ahora solamente lo tenía Harry.
La sensación del pequeño cuerpo cálido contra el pecho de Harry le provocó ganas de llorar de felicidad de nuevo. Saber que aquél precioso niño llevaba sus genes y los de Brianna se sentía como una especie de regalo del cielo. Harry estaba, de verdad, sosteniendo a un ser que él mismo había creado, junto a Brianna claro, pero que no existiría sin él. Harry, al no ser padre, nunca había comprendido lo que se siente hacia un hijo o una hija, pero ahora por fin lo entendía. Era un sentimiento increíble, de amor puro, incondicional, y eterno. El bebé era una pequeña versión de Harry y Brianna fusionados. Era perfecto, era su hijo. Todos aquellos pensamientos se revolvían en la cabeza de Harry, el cuál permitió que las lágrimas cayeran de sus ojos una vez más, y abrazó con delicadeza a su bebé.
Todos los demás presentes miraban, conmovidos. Harumi sorbió por la nariz. Eleanor se frotó los ojos disimuladamente y Louis le echó un brazo sobre los hombros. Aly apoyó su cabeza en el hombro de Niall. Éste se mordía el labio inferior para no llorar, ya que sus ojos azules estaban inundados de lágrimas.
Melanie y Liam se abrazaron mutuamente, aunque sin dejar de mirar a Harry y Barry.
Zayn sonrió con ternura. Perrie también. Y Brianna solamente miraba, aunque con los ojos llenos de felicidad.
Se sentían profundamente emocionados. Harry estaba sosteniendo por primera vez al hijo que no sabía que tenía. Harry Styles era padre y aquél momento, emotivo, capaz de conmover a todos los presentes, era la prueba silenciosa de ello.
Pasaron varios minutos así, los cuáles Harry no dejaba de derramar pequeñas lágrimas mientras abrazaba a su preciado hijo.

-Bueno, que alguien diga algo, ¿no?- habló de repente Louis, con un tono de voz que indicaba que estaba a punto de llorar, y acto seguido se echó a reír ante su propia voz.-Que se rompa éste silencio ya, por favor. O de lo contrario todos acabaremos llorando cómo si fuera el fin del mundo.-

Algunos de los demás se rieron por lo bajo, coincidiendo con la opinión de Louis. Brianna carraspeó y se acercó a Harry, el cuál no soltaba a su hijo. Brianna miró al pequeño y acarició su frágil cabeza, redonda y con incipiente pelusa característica de un recién nacido.

-Espero que pronto todo pueda volver a la normalidad. Ahora que todo ésto ha sido revelado, aunque fuese en contra de mi voluntad, lo único que puedo hacer es regresar a casa con Barry. Me arrepiento de todo lo que he hecho, y aunque en principio mis intenciones eran mantener a Barry alejado de su padre, ahora no quiero separarlos nunca.- dijo, hablando de manera pausada, tranquila, y con notas de arrepentimiento en su voz.

-Claro, todo está bien ahora.- dijo Liam, a pesar de que sabía que antes, Harry había dicho que no.

-La familia Styles está reunida, junta y completa al fin.- añadió Louis animadamente.

-De ahora en adelante, las cosas sólo pueden ir a mejor. Por fin se ha resuelto todo.- aportó Melanie.

Harry dejó de llorar y esbozó una sonrisa cerrada. Acto seguido se giró y miró a todos sus amigos, agrandando su sonrisa y sosteniendo a su bebé en sus brazos.

-¿A quién le apetece coger en brazos al heredero Styles?- preguntó.

-¡¡¡YO!!!- gritaron todos los presentes y prácticamente el planeta entero a la vez.




Sonaba Holiday del grupo Green Day en la limusina que nueve de ellos tomaron el día siguiente, 3 de noviembre, para dirigirse al aeropuerto. Niall, Louis, Zayn, Liam, Aly, Eleanor, Perrie, Melanie y Harumi volvían a casa, a Nueva York.

Hear the sound of the falling rain, coming down like an Armageddon flame, the shame, the ones who died without a name...

Fabbie, el perro de Brianna, había sido enviado a Nueva York junto con los demás. Los padres de Brianna volverían a quedarse con el adorable perro.
Brianna todavía tenía que recoger sus cosas de la nueva casa para llevarlas de vuelta a su verdadero hogar, la mansión de Harry en Nueva York, y tardaría al menos una semana. Harry se quedaría con ella en Londres durante ése tiempo para ayudarla. Una vez todo listo, el matrimonio y su hijo regresarían a Nueva York, dónde los demás los estarían esperando con los brazos abiertos.
Harry ya había llamado a su madre, Anne, y a su hermana, Gemma, para comunicarles que todo era verdad y que el bebé suyo y de Brianna existía en serio. Barry Styles iba a hacerse famoso y no tardaría en ser el bebé más querido de la red.

El día martes 10 de noviembre, una semana después de todo aquello, Brianna y Harry regresaron a Nueva York, llevándose con ellos a su pequeño hijo nacido en Londres.
El aeropuerto estaba a reventar de Directioners que querían ver al pequeño Barry Styles llegar a la gran ciudad. Pero sobretodo, estaban los seres queridos de Harry y Brianna, tanto familiares cómo amigos.

I beg to dream and differ from the hollow lies, this is the dawning of the rest of our lives... On Holiday!

La multitud de Directioners empezaron a gritar todo lo alto que pudieron al ver a Harry, el cuál llevaba un bebé en brazos, y Brianna caminando junto a él. Harry sonreía de una forma brillante, grandiosa, sin reprimir nada su gran felicidad y alegría.
El aeropuerto entero era un revuelo debido a las circunstancias. Cada vez más Directioners entraban, y cada vez chillaban más alto. Había bandas que marcaban los límites por los cuáles no podían pasar, ya que los únicos que podían acercarse a Harry, Brianna y el bebé eran sus familiares y amigos. De permitir que la multitud se les echase encima, acabarían todos asfixiados, y Barry acumularía mucho estrés en apenas su primera semana de vida. De hecho, lloraba sin parar debido a la intensidad de los gritos de las Directioners, pero Harry le tapaba los oídos con delicadeza mientras lo llevaba en brazos.
Brianna parecía muy tranquila y calmada, aunque feliz. Se sentía bien por volver a casa. Estaba contenta y aliviada, pues ya no tenía nada que ocultar. Toda la verdad había salido a la luz, y ahora la paz podía formar parte de su vida de nuevo.
Aunque tanto ella como Harry sabían que deberían trabajar duro en su relación para que volviese a ser sana después de aquél tremendo bache. Pero era obvio que el pequeño bebé de ambos iba a unirlos sin problemas.
La gente del aeropuerto gritaba sin cesar.

-¡Estamos aquí!- chilló Anne, divisando a su hijo Harry y a su nieto Barry.

Los chicos de One Direction sostenían una enorme pancarta en la que se podía leer "Bienvenidos a casa, familia Styles" en letras coloridas. El matrimonio y su bebé llegaron junto a sus seres queridos. Los abrazos empezaron en cadena y no terminaban. Todos querían sostener en brazos al precioso Barry, a pesar de que los demás chicos de One Direction, sus novias y Harumi ya lo habían hecho en Londres, una semana atrás.
Todo aquello había marcado un antes y un después en sus vidas. Harry Styles, uno de los miembros de One Direction tenía un hijo. Era cómo si las vidas de todos hubiesen cambiado, no solamente las de la familia Styles y sus seres queridos.
Gemma sostenía a Nataly, su hija de siete meses, y Harry sostenía a Barry, su hijo de diez días. Nataly observaba a su primo sin parpadear, desconcertada, ya que Barry no dejaba de llorar debido al ruido del aeropuerto. Gemma y Harry sonreían al mirar las reacciones de la niña.

... This is our lives on Holiday!

Se hizo el silencio. Un poco prolongado. Salvo por las Directioners de alrededor que gritaban, claro. Los hermanos Gemma y Harry Styles permanecieron callados y sonrientes, mirando a la hija de la primera. Barry, cuya cara estaba roja debido al estrés de los gritos, seguía llorando a voz en cuello, con sollozos débiles pero agudos, captando toda la atención de su prima.

-¡Gnnnáaaah!- chilló finalmente Nataly agitando los brazos y señalando a Barry.

-Sí mi amor, ése es tu primo.- dijo Gemma riendo mientras observaba al bebé de su hermano.

Harry se echó a reír mientras miraba cómo Nataly, su sobrina, señalaba a Barry todo el rato.

-¿Quién será el padrino?- preguntó Gemma, alzando a su hija Nataly a la altura de su cara y dándole un beso en la mejilla.

-Louis. Se lo dije en Londres el mismo día que llegamos y nos encontramos con Brianna y Barry. Cuándo se lo propuse, Louis se puso literalmente a llorar de la felicidad y me abrazó, aunque yo estaba sujetando a Barry y casi lo aplasta.- explicó Harry en tono animado, sin dejar de sonreír.

-Qué bruto. Pero qué tierno a la vez.- opinó Gemma.

Brianna, por su parte, se acercó a Valery. Ésta la abrazó de nuevo.

-¡Fuiste tan tonta al ocultarlo! ¡A mí, a tus padres, a Harry, que es el padre de tu hijo! ¡Tonta, tonta!- gritaba la rubia indignada y emocionada a la vez.

-Lo sé, lo siento.- Brianna le devolvió el abrazo.

-¡¿Lo sientes?!- Valery se apartó, separándose del abrazo y poniendo sus manos en su cabeza.-¿De verdad crees que con decir eso vas a conseguir que todos te perdonen? ¿De verdad, Bri?-

-No sé, ¿me perdonarás si te nombro la madrina de Barry?- preguntó la joven madre.

-¡¿Qué?!- los ojos azules de Valery se abrieron cómo platos.-¡¿En serio?! ¡¿Soy su madrina?!-

-Claro, ¿quién iba a serlo? Eres mi mejor amiga, mi hermana de otros padres. Quiero que seas la madrina de mi hijo.- repuso Brianna con una sonrisa cálida.

Valery sonrió, llevándose una mano al pecho, y luego se abanicó a sí misma, emocionada, mientras su sonrisa aumentaba de tamaño, hasta que al final soltó un gritito de felicidad y se lanzó sobre Brianna para abrazarla de nuevo.

-¡Oh Dios mío! ¡Soy madrina! ¡Soy la madrina de Barry Styles! ¡Tía, te perdono todo! ¡Te quiero!- chilló mientras daba saltos sin dejar de abrazar a su mejor amiga.

-Y yo a ti.- Brianna le devolvió el abrazo a Valery, tratando de calmarla, aunque ésta seguía soltando pequeños chillidos de alegría y de emoción.

-¡No me lo puedo creer! ¡Soy madrina! ¡No me lo creo! ¡Barry Styles es mi ahijado! ¡Y yo soy su madrina! ¡Qué ilusión, por Dios!- gritaba sin soltar a Brianna del abrazo.

-Que sí, sí lo eres, no te vuelvas tan loca por favor.- dijo Brianna echándose a reír mientras que su cabeza rebotaba a causa de los saltos que daba Valery mientras la abrazaba.

-¡Me hace tanta ilusión!-

-¡Ya, Val, tranquilízate!- gritó Brianna, medio seria medio divertida.

-Está bien. Perdona. Lo siento, es que me siento tan feliz...- repuso Valery, llevándose las manos a la boca y riéndose de puros nervios y emoción, todavía haciéndose a la idea de que su mejor amiga tenía un hijo y de que ella era la madrina.

Las charlas y abrazos continuaron durante varios segundos entre todos los seres queridos de Harry y Brianna en el aeropuerto, hasta que finalmente salieron, marchándose de allí, para que el matrimonio Styles y su bebé pudieran llegar a casa e instalarse.
Anne, Gemma y su novio Tyler habían estado, durante la última semana, preparando una habitación en la mansión de Harry y Brianna (entrando con la copia de llaves que Anne tenía, pues era la madre del propietario) y acondicionando dicha habitación para Barry, con una cuna, muebles, ropa, cambiador de pañales, y decenas de peluches. De modo que cuándo la joven familia llegase a su hogar, no necesitarían preocuparse por la habitación del bebé, pues ya la habían preparado ellos. Harry y Brianna les habían agradecido mucho aquél detalle.
El matrimonio Styles recorrió toda la ciudad en coche, acompañados de su bebé, hasta finalmente llegar a su casa. Una vez allí, entraron, llevaron a Barry a su habitación y lo colocaron en la cuna. Acto seguido pasaron las siguientes horas deshaciendo sus maletas mientras hablaban de los cuidados sobre bebés que habían ido aprendiendo durante sus vidas en clase o de sus padres, aconsejándose mutuamente. Eran padres primerizos y no sabían lo que significaba cuidar de un hijo, pero ambos conocían los cuidados que necesitaba un bebé.
Sin embargo, no era cómo cuidar del bebé de otra persona, sino que era suyo, su hijo para siempre. Mientras deshacían las maletas, Harry y Brianna también hablaban de lo nerviosos que se sentían y del miedo que les producía no criar a Barry correctamente, y que creciera por el camino equivocado, pero ambos juraron cuidarlo y educarlo de la mejor manera posible. Era su hijo y querían convertirlo en una gran persona cuándo creciera.

Ambos iban recuperando su complicidad y confianza poco a poco, aunque desde su reencuentro en Londres no se habían besado ni habían sido capaces de interactuar de forma romántica. Se seguían queriendo, seguían estando enamorados, pero lo que había hecho Brianna había abierto una fisura en la relación de ambos. Sólo el tiempo y cuidar de Barry juntos lograrían que Harry y Brianna se llevaran como antes y volvieran a actuar cómo el matrimonio que eran.
Pero al menos, al acabar de deshacer las maletas, Brianna y Harry buscaron los papeles del divorcio y los rompieron, juntos.



~~~

Llegó el día siguiente, miércoles 11 de noviembre. Brianna y Harry ya estaban totalmente instalados de vuelta en su primera casa, la de Harry. Y al parecer, la casa que Brianna se había comprado en Londres ya se había puesto a la venta correctamente. Todo el asunto de la mudanza de vuelta a Nueva York de Brianna había salido bien.

-Aaahhhh... Vuelve la calma a nuestras vidas.- murmuró Niall mientras estiraba los brazos hacia el cielo, cómo si se acabase de levantar, para luego dejarlos caer y colocar sus manos detrás de su propia cabeza mientras seguía caminando.

Paseaba con Louis, Liam, Zayn y Aly por Central Park. Harry no había ido debido a que quería pasar cada minuto con su hijo de apenas diez días de vida.

-Sí. Ya era hora.- repuso Liam alzando la mirada al cielo despejado.

El día era bonito. No había prácticamente ninguna nube y el sol brillaba, pero aún así hacía bastante frío. Era noviembre, al fin y al cabo.

-Me estoy congelando. ¿Cómo es posible que tengas ganas de pasear en ésta época del año, Niní?- preguntó Louis abrazándose a sí mismo y mirando al rubio irlandés.

-¿No ves que está loco? Déjalo ser.- susurró Zayn en broma, acercándose a Louis.

-No estoy loco. Simplemente me gusta pasear.- se defendió Niall, fingiendo estar ofendido.

-No empecéis a discutir ahora, durante un paseo tan bonito.- gruñó Aly mirando a los chicos.

-Justo éso iba a decir yo.- aprobó Liam.

-Por cierto, luego tenemos que ir a casa de Harry y Brianna. ¿No os apetece ver un poco a Barry?- dijo de repente Zayn.

-¡Sí, vale! Luego nos pasamos.- volvió a sonreír Niall, entusiasmado ante la idea.

-Sigo algo desconcertado. Quiero decir, mirad todo lo que ha pasado en tan poco tiempo.- murmuró Louis.

-Sí, Harry y Brianna han tenido un hijo y la prensa se ha vuelto loca.- añadió Liam asintiendo con la cabeza.

-¿Qué os han dicho los de arriba?- preguntó Aly a sus amigos.

-Se ha formado bastante revuelo, pero obviamente no pueden decidir sobre lo que hace Harry o no con su hijo.- respondió Niall.

-Sí. De momento ésto solamente ha supuesto una revolución para el fandom, pero los de la discográfica por suerte se han mantenido calmados. Piensan que es algo inoportuno, porque Harry es muy joven y nosotros muy famosos, pero no hay nada que puedan hacer. Las próximas giras serán más cortas para que Harry pueda tener su tiempo libre de paternidad al menos cada mes.- explicó Zayn.

-Sí, le han concedido la oportunidad de tener más tiempo libre cada mes. Lo cuál es bastante, teniendo en cuenta que somos la banda del momento. Lo de Harry teniendo siquiera un poco de tiempo libre es ya un gran privilegio en sí. Normalmente los de arriba serían más estrictos con Harry, pero le han visto la carita a Barry y no han podido evitar concederle su tiempo para que lo cuide.- apuntó Liam, satisfecho.

-Es normal. No hay forma de negar que un bebé tan pequeño pase tiempo con su padre, por muy famoso que éste sea. Harry necesita pasar tiempo con su hijo, y punto. Me alegra ver que ésto no ha tenido tanto impacto en vuestra carrera cómo iba a parecer en un principio.- sonrió Aly, genuinamente aliviada.

-Ahora tenemos un par de conciertos próximamente, pero no son muy lejos de aquí.- dijo Zayn.-De modo que Harry podrá ir y volver en un mismo día, para así poder seguir pasando tiempo con su esposa y su hijo... No estará tan ausente cómo lo estaría normalmente un padre famoso de nuestro calibre.- añadió.

-Y el mes que viene ya es diciembre. De modo que estamos prácticamente a finales de año. Parece mentira que pronto vaya a ser el primer aniversario de Harry y Brianna cómo casados.- dijo Liam.

-¡Es verdad! Se casaron en diciembre del año pasado. Y luego, en marzo de éste año, Brianna se fue por lo del embarazo y no la hemos encontrado hasta éste mes, nueve meses después, los nueve meses que duró su embarazo, por éso cuándo la encontramos, Barry ya había nacido... En resumen, que desde la boda Styles hasta éste momento ha pasado casi un año y no nos hemos dado ni cuenta.- exclamó Louis sobresaltado.

-¿Un año ya?- Niall parpadeó, desconcertado.-¡Dios, es cierto! Harry y Brianna se casaron el día 1 de diciembre del año pasado y estamos ya a 11 de noviembre. ¡El mes que viene será su primer aniversario de bodas!-

-Y a finales del mes que viene, ¡año nuevo! ¡El 2016 casi está aquí!- exclamó Aly, sonriente.

-¿Que creéis que nos deparará ése año?- preguntó Liam.

-A saber. Éste año nos ha traído un heredero Styles, y nosotros sin tener ni idea... Es más, ¡el propio Harry sin tener ni idea! Sigo sin creerme que todo ésto haya pasado de verdad.- objetó Zayn.

-También hemos recibido a Nataly, la hija de Gemma y sobrina de Gemma. Dos bebés en un mismo año, y los dos de la familia Styles.- repuso Aly con dulzura.

-¡Cierto!- sonrió Niall.-Los primos Nataly y Barry.-

-Madre mía, se amplía la familia. Las Directioners estarán de fiesta.- bromeó Liam con una media sonrisa cerrada.

-Eso mismo estaba pensando yo. Son tan monas y entusiastas.- Louis alzó ambos hombros mientras sonreía para luego relajarlos y resoplar, aún siendo molestado por la fría brisa.-Chicos, ¿no deberíamos ir ya a ver a Harry, Brianna y Barry? Repito; me estoy congelando.-

-Vale, vale. No aguantas nada.- murmuró Niall burlonamente.

-Vamos.- repuso Zayn dando media vuelta y con un gesto de la cabeza.

Niall lo persiguió y le saltó a la espalda. Zayn bufó, medio de broma, y lo trató de apartar, pero Aly llegó corriendo y saltó sobre la espalda de Niall, el cuál seguía sobre la espalda de Zayn. Luego Louis y Liam también trataron de unirse. Zayn, cómo "chico malo de Bradford" que era, les amenazó con pegarles si no caminaban cómo personas normales. Al final, los cuatro chicos y la chica caminaron abrazados fuera del parque, dispuestos a ir a visitar a su amigo, su mujer y su hijo.