martes, 29 de julio de 2014

100- Cuentos trágicos

Las luces rojas y azules de las sirenas de los coches de policía reflejaban sus tonos en las paredes de los edificios cercanos. El ambiente estaba turbio, crispado, lleno de tensión y terror por parte de los asistentes a aquella perturbadora escena protagonizada por Sarah. Su manera de yacer inmóvil en el suelo con los ojos abiertos, su puñalada en la tripa, de la cuál brotaba sangre sin parar, el cuchillo con el que la habían matado, ensangrentado y colocado a escasos centímetros de una de sus manos, las manchas rojas de sangre contra el blanco de su vestido... Aquella escena parecía haber sido preparada hasta con el más mínimo detalle, aunque se tratara de un asesinato. Era la escena del crimen perfecta.

-Caballeros.- el policía se ajustó la gorra y avanzó muy serio hacia los jóvenes, fuera del edificio.-Lamentablemente debo decir que estamos ante una banda de profesionales.-

Celine seguía llorando abrazada a Kai. One Direction y Aly estaban al frente del grupo de amigos, escuchando atentamente al policía.

-¿Qué quiere decir?- inquirió Aly, retorciéndose las manos, aún cubiertas por los guantes blancos hasta el codo. Notaba cómo sudaba por todos los poros de su cuerpo.

-Por lo que he leído en la nota que ustedes me acaban de dar, el "Equipo X"- el policía marcó unas comillas en el aire con las manos mientras hablaba.-... Parece ser una banda formada por asesinos entrenados, cuidadosos y con mucha habilidad para matar sin que nadie se dé cuenta. Estamos ante personas sanguinarias, calculadoras y ligeramente burlonas.- señaló con una mano el cadáver de Sarah para que todos lo mirasen de nuevo.-No sólo matan a sangre fría, sino que lo disfrutan, se divierten con ello. Observen cómo han colocado el cuchillo con el que la asesinaron cerca de su propia mano. Observen cómo mancharon la parte de abajo del vestido blanco de la joven con su propia sangre. Hacen burla del crimen, y ya ni hablemos de la nota.-

-Pero nada de ésto tiene sentido.- lloró Eleanor mientras se agarraba al brazo de Louis.-¿Por qué alguien iba a querer matarla?-

-Es lo que me pregunto yo.- habló Zayn, asintiendo con la cabeza al escuchar las palabras de Eleanor.-Mr. X odia a One Direction. Entonces, ¿por qué matar a una chica inocente que no tiene nada que ver?-

-Quieren meternos miedo. Lo dice en la nota.- replicó Harry mirando a Zayn.-En la nota que leyó Niall ponía que ésto... - señaló a Sarah.-... Era para demostrar que las amenazas eran en serio. El equipo X no dudará ni un instante a la hora de matar a cualquiera de nosotros.-

-Pero, ¡¿por qué?!- estalló Niall, haciendo que todos lo miraran.-¡¿Por qué nos persiguen?! ¡¿Por qué nos odian?! ¡¿Por qué quieren matarnos?!- no había tristeza en su voz, sino más bien furia.-¿Por cumplir nuestro sueño? ¿Por lograr ser la banda del momento? ¿Por ser felices?-

-Niall, cálmate.- pidió Liam poniendo una mano en el hombro de su mejor amigo.

-¡No! ¡Estoy harto de tener que vivir con miedo! ¡Somos One Direction y nunca hemos hecho nada malo! No somos perfectos, pero ¡éso no es motivo para que nos quieran asesinar! ¡Nadie es perfecto! Si la gente muriera por ser imperfecta, ¡todo el mundo estaría muerto!- exclamaba el rubio, revolviéndose, lleno de ira.

-Aly, dile a tu novio que se tranquilice, por favor.- suplicó Liam mirando a Aly.

-Normalmente, una novia haría éso.- replicó Aly colocándose tras la oreja el único mechón de pelo rubio que no estaba recogido en el moño alto.-Agarraría a su chico suavemente y le pediría que se calmara... Pero yo no pienso hacer éso. ¿Sabes por qué? ¡Porque opino exactamente lo mismo que Niall!- exclamó.-Todo ésto pasa de castaño oscuro. ¡Se ha derramado sangre inocente por culpa de ésos...!- cerró los ojos y respiró profundamente, recordando que debía mantener la compostura, al menos aquella noche.-Niall tiene toda la razón del mundo y por éso no voy a pedirle que se calme. Es más, ¡estoy tan enfadada cómo él!-

-Todos lo estamos, Aly.- intervino Louis rodeando a la chica con un brazo.-Pero enfadarnos y llenarnos de rabia no es una solución ahora mismo. Debemos mantener la cabeza fría.-

-Pobre Sarah...- murmuró Harumi agachando la cabeza y secándose las lágrimas con ambas manos.

-Debemos comunicar la noticia a su familia.- intervino Liam.

-Nosotros nos ocuparemos, no se preocupen.- replicó el policía mientras hacía señas a un compañero suyo para que se acercara. Acto seguido ambos agentes empezaron a hablar entre ellos en francés.

-Me pongo a pensar en cómo reaccionarán los padres de Sarah y... Y...- Celine sollozó de nuevo mientras que Kai la abrazaba estrechamente, acariciándole la lisa melena para tranquilizarla.

-Ésos desgraciados acabarán en el agujero más profundo de la cárcel más terrible del mundo.- sentenció Mairi, mirando dolorida a Sarah y aterrada por lo que había sucedido.

-Éso no sería suficiente.- intervino Perrie con aspereza.-Por mí, que los condenasen a muerte a todos.-

Los ojos azules de Sarah, abiertos e inmóviles, resultaban perturbadores por el hecho de que no parpadeaban, lo cuál demostraba que la joven estaba efectivamente muerta. Había sido cruelmente asesinada y éso no lo iban a olvidar en sus vidas.



Minutos después, todos volvieron a entrar en el local temblando. Celine estaba especialmente pálida debido a lo sensible que era, y daba la impresión de que se fuese a desmayar de un momento a otro. Kai la sujetó suavemente y la llevó a la mesa de los dulces, diciéndole que tomara algo de chocolate para que su nivel de azúcar subiera y sus mareos se estabilizasen. Por su parte, Harumi agarró una de las manos enguantadas de Aly y tiró de ella hacia uno de los vacíos pasillos del local. Las decoraciones de éstos eran de madera, contrastando con los tonos claros del comedor que había a varios metros.

-Aly, creo que sería mejor si todos nos marchásemos.- objetó Harumi.-Ésos locos van a por nosotros, y sin ningún tipo de remordimiento. ¡Mira lo que le han hecho a la pobre Sarah! ¿Sabes la cantidad de palabrotas y maldiciones en japonés que he soltado mientras llegaba la policía?-

-Harumi, conozco la gravedad del asunto.- repuso Aly entrecerrando un poco sus ojos color zafiro, hablándole en un tono extrañamente formal a su amiga. Más que amigas de toda la vida, estaban conversando cómo dos mujeres elegantes que se conocieran desde hacía un par de horas.-No creas que le estoy restando importancia. Sé perfectamente que Sarah ha sido asesinada por alguien que va detrás de nosotros.-

-¿Y bien? ¿Aún así después de éso crees que es bueno que nos quedemos en París?- inquirió la japonesa mirando alrededor para asegurarse de que nadie escuchaba.

-Hay gente "X" en Nueva York también. Dará lo mismo si estamos allí o aquí. Estamos en peligro en todas partes.- Aly se mordió el labio inferior, asustada aunque tratando de ocultarlo.

-Sí, pero de todas maneras, ¿qué pasa con el cuerpo de Sarah? Lo enterrarán en Nueva York, ¿no?-

-No lo sé.- se inquietó Aly.-Sus padres deberán decidir. Lo más probable es que viajen aquí para firmar todos los papeles relacionados con ése asunto. Tanto si la entierran aquí cómo si la entierran allí, el caso es que deben venir para aclarar todos los asuntos con la policía y los documentos de identidad de su hija.-

-Pienso en lo que Celine dijo sobre los padres de Sarah y se me pone la piel de gallina.- Harumi miró el suelo.-Pobrecitos. Tengo miedo de que se enteren. Va a ser lo más duro que les va a pasar en sus vidas.-

-Será una verdadera lástima.- corroboró Aly tristemente.-Yo también me siento horriblemente mal. Lo que le han hecho al cadáver de Sarah es perturbador. Cómo bien ha dicho el policía, los asesinos son burlones. No sólo la matan, sino que se mofan de ello, colocándole el cuchillo cerca de la mano, manchando su vestido blanco de sangre y escribiéndonos ésa más que maldita nota.-

-Totalmente de acuerdo. Son... asesinos de sangre fría.- Harumi pareció palidecer.-De ésos que no tienen sentimientos, que son profesionales y están totalmente seguros de lo que hacen. Los peores asesinos son ésos, los que matan a sangre fría.-

-Cualquier tipo de asesino es malo, Harumi...- repuso Aly, mirándola de reojo, mientras se retorcía sus manos, cubiertas por los guantes blancos hasta el codo. Sentía las manos sudorosas debido al pánico y al calor.

-Lo sé. Pero ésto ha sido algo muy calculado y ejecutado de manera profesional. ¿No te das cuenta? Han asesinado a una persona en la calle, en una ciudad tan frecuentada cómo París, y nadie se ha enterado hasta que hemos salido a tomar el aire.- explicó Harumi muy seria.

-¿Qué quieres decirme con todo ésto?- suspiró la rubia.

-Los asesinos sabían exactamente a qué hora están las calles vacías, aunque sea por un segundo. Y sabían que justo entonces Sarah iba a salir. Son gente con mucha información, sólo basta ver cómo actúan.- decía Harumi, afirmando la gravedad de la situación, cómo si fuera necesario recalcarlo. Aly notó el cambio y la ligera impotencia en la voz de su amiga. Desde que Harumi había dejado la bulimia de lado, se había vuelto más segura y decidida a la hora de hablar, iba al grano aunque con su misma simpatía de siempre, aunque claramente no se podía demostrar simpatía en una ocasión cómo aquella. Acababan de presenciar un asesinato.

-Lo sé... Sé que estamos en una situación delicada, pero debemos mantener la cabeza fría. No podemos hacer nada sino llorar por Sarah y seguir alerta. No tenemos otra opción. Un paso en falso y nos matarán también.- dijo intentando que Harumi recibiera su comprensión.

-¿A qué te refieres con "un paso en falso"?- inquirió la asiática.

-Me refiero a que si tratamos de investigar, estaremos haciendo algo que no debemos hacer. Debemos confiar en las autoridades y dejar que ellos se ocupen. Si cualquiera de nosotros intenta averiguar algo por nuestra cuenta, sí que estaremos en verdadero peligro.- explicó Aly entrelazando ambas manos por delante de su cintura.

Harumi bajó la mirada de nuevo y asintió varias veces con la cabeza.

-Es cierto lo que dices.- apuntó con un suspiro.-No obstante, estoy cansada de sentirme amenazada y tener tanto miedo.-

-La vida es muy impredecible, ¿verdad?- Aly se mordió su rosado labio inferior y clavó su mirada en el suelo.

-Y tanto... Ayer Sarah estaba peleándose con Faline por todo el hotel, ágil y fuerte, y ahora es un cadáver vulnerable y frágil... Todo pasa tan deprisa...- los ojos negros de Harumi se humedecieron.

-... Ágil y fuerte...- murmuró Aly, pensativa.-Éso nos da una pista. El asesino, o los asesinos, en caso de que sean varios, deben ser personas muy fuertes. Sarah era una chica fuerte, pues ayer lo demostró peleando con Faline, aunque acabasen haciendo las paces. Faline, aunque sea escuálida y parezca frágil, tiene la fuerza de un hombre adulto. Sarah fue capaz de pelear contra ella, y, si bien no la venció, logró que hicieran una tregua. Con lo que Sarah era bastante fuerte también. La persona que la mató debía poseer una enorme fuerza física.-

-En realidad, no.- habló una tercera voz femenina, desconocida para ambas chicas.

Las dos se giraron, sorprendidas al saber que alguien las había estado escuchando. Vieron a una chica algo más mayor que ellas, de cabello ondulado y castaño, vestida de manera informal, con un bonito vestido corto y agradable pero demasiado sencillo, teniendo en cuenta que aquello era una cena de gala. De su brazo derecho colgaba un sencillo bolso.

-¿Quién es usted?- preguntó Aly lo más cortésmente que pudo, aunque no le hizo ninguna gracia que aquella mujer las estuviera escuchando a escondidas.

-Soy un testigo. Éso es todo lo que puedo decir. Salía de un bar cercano y las calles estaban completamente vacías cuándo vi el crimen siendo cometido.- repuso la desconocida con seguridad en su voz.

-¿Usted vio la escena del crimen?- preguntó Harumi intrigada.

-¿Pero quién es?- insistió Aly.

-Mi nombre es Annabel. Prefiero no dar muchos detalles sobre mí. No es a mí a quién deben interrogar. Sino a los verdaderos culpables. Y sí, lo vi todo. Por suerte nadie se percató de mi presencia mientras veía cómo la joven era asesinada.- explicó la mujer.

-¿Y por qué no llamó a la policía?- inquirió Aly con voz ligeramente áspera, lanzándole una mirada enfadada a Annabel.

-¿Quién mató a nuestra amiga?- preguntó Harumi casi al mismo tiempo.

-Distinguí a dos personas.- explicó Annabel.-Ambos eran hombres. Uno de ellos escribía una nota y vigilaba que no hubiera nadie cerca mientras el otro sacaba un cuchillo y apuñalaba a la chica en el estómago. Y a diferencia de lo que habéis dicho, no eran fuertes. De hecho, eran muy delgados y ágiles. Lo que me sorprendió fue que la chica no opuso resistencia. Me dio muchísima pena.-

-¿Qué?- Aly retrocedió un par de pasos, entrecerrando sus ojos hacia la mujer en señal de incredulidad.

-¿Sarah no opuso resistencia?- repitió Harumi, mientras su mandíbula se descolgaba.

-No.- Annabel negó con la cabeza.-Me sorprendió mucho. No luchó ni batalló, simplemente se limitó a llorar y cerrar los ojos antes de que le asestaran la puñalada que le dio muerte. Normalmente, cuándo alguien ve que lo van a matar, sale corriendo o se defiende. Pero ésta chica parecía conocer lo que le esperaba.-

-¿A Sarah no le importaba morir?- soltó Harumi.

-No, no he dicho éso.- advirtió Annabel.-Al contrario, se la veía completamente devastada por sus sentimientos. Lloraba y temblaba cómo un flan. No quería que la mataran, pero aún así se abstuvo de oponer resistencia.-

Aly y Harumi escuchaban atentamente. No podían creer las palabras que aquella mujer les estaba diciendo.

-¿Por qué deberíamos creerla?- se atrevió a preguntar Aly, aunque en un tono educado.

Annabel se encogió de hombros mirando hacia un lado.

-Bien, para empezar sé lo que le ocurrió a vuestra amiga, éso significa que de verdad lo vi y que no os estoy mintiendo. He entrado aquí porque os vi salir a vosotras dos con más gente, y llorasteis al encontrar su cuerpo asesinado. Os he reconocido a vosotras dos en éste pasillo, os he escuchado hablar y me he decidido a contaros lo que sé. Vengo con la intención de ayudar. Mis palabras ya las he dicho. Tomadlas o dejadlas.-

Harumi y Aly se miraron entre ellas y luego volvieron a mirar a aquella mujer.

-¿Nos da su palabra de que podemos confiar en usted?- inquirió Harumi.

-Mi palabra de honor.- se permitió bromear Annabel, mientras señalaba el precioso vestido azul de Aly, el cuál tenía escote de palabra de honor.

-Bien. La policía sigue fuera. Venga con nosotras y cuéntele a los agentes todo lo que ha visto, todo lo que nos acaba de contar a nosotras. Cualquier dato, por pequeño que sea, puede ayudar.- le dijo Aly mientras echaba a caminar junto a Harumi hacia el comedor dónde tenía lugar la fiesta de gala.

Annabel asintió y las siguió, dispuesta a salir del local con ellas dos y contarle a la policía todo de lo que había sido testigo.

~~~

Había pasado una hora. Annabel había ido a la comisaría de policía y les había contado a éstos todo cuánto había visto. Aly y Harumi, por su parte, se habían quedado en la cena, tratando de calmar sus nervios. No le habían hablado a nadie de Annabel, salvo a los policías, claro. Aún seguían en shock por lo que habían descubierto al saber que Sarah no hizo nada para evitar que la asesinaran. ¿Por qué actuaría así? Nadie en su sano juicio querría ser asesinado... Y, que ellos supieran, Sarah estaba en su sano juicio antes de morir. Entonces, ¿qué estaba ocurriendo?

-Aly, ¿te encuentras bien?- preguntó Niall sentándose al lado de su novia, en una de las muchas largas mesas del salón.

-Todo lo bien que se puede estar después de descubrir que un conocido ha muerto...- suspiró la rubia frotándose la frente. Las manos le picaban debido a que llevaba ya varias horas con los largos guantes de seda puestos.

-Me gustaría saber qué ha pasado... Me siento terriblemente mal por Sarah.- dijo el irlandés bajando la cabeza.

-Yo también.- la voz de Aly se quebró un poco.-Nunca fuimos realmente amigas ni la conocía mucho, pero es una pena. Ella no merecía ésto. No hizo nada malo...-

-Según la nota, la mataron sólo para demostrarnos que las amenazas que recibimos van en serio. Así que ella sólo ha tenido la peor de las suertes.- repuso Niall acariciando la espalda de Aly.

-No ha tenido sólo la peor de las suertes.- repuso una voz masculina, de un policía que había entrado segundos atrás.-Sino también algo de culpa.-

Aly y Niall se levantaron de sus respectivas sillas al mismo tiempo, mirando a aquél hombre. Lo reconocían, era el mismo policía con el que habían hablado un par de horas antes. Era uno de los policías que habían ido a investigar sobre el asesinato de Sarah.

-¿Qué quiere decir, señor?- preguntó Niall, frunciendo el ceño mientras miraba al policía.

-Vengan conmigo, ésta fiesta no es un lugar apropiado para hablar del asunto.- ordenó el policía echando a caminar.

Aly y Niall se miraron entre ellos y acto seguido siguieron al policía hacia el exterior. Una vez fuera, el agente se giró y miró a los dos jóvenes que esperaban impacientes una explicación.

-La señorita Annabel nos ha comentado todo lo que sabía. Y hemos llegado a varias conclusiones.- empezó a decir.

-¿Quién?- inquirió Niall, ya que no conocía a Annabel.

-Luego te explico.- dijo Aly poniendo una mano en el brazo de Niall. Miró al policía.-Continúe, por favor.-

El policía asintió con la cabeza, mostrando en su rostro una expresión muy seria.

-Observando el expediente de la señorita Sarah, hemos descubierto que poseía información acerca de la banda que les va persiguiendo.- explicó en tono severo.-La mataron porque "sabía demasiado."-

Niall y Aly intercambiaron una mirada, los dos con los ojos abiertos cómo platos. Un escalofrío recorrió las espaldas de ambos.

-¿A qué se refiere, señor?- preguntó Niall.

-No creo que sea seguro para vosotros conocer ésa información.- replicó el policía.-Pero debéis saber que vuestra amiga sabía los nombres y datos de algunos miembros de la Banda X. Éstos sabían acerca de los conocimientos de Sarah y la amenazaron con no contaros nada, de lo contrario la matarían. Pero ella, claramente, no les pensaba hacer caso, y se disponía a contároslo ésta noche. Ellos la reclamaron fuera de la fiesta y una vez que la encontraron, probablemente le dijeron algo en plan "Te lo advertimos." Por ésa razón Sarah no opuso resistencia, cómo nos explicó la señorita Annabel, ya que sabía que había desobedecido a la banda X. Por ésa razón la mataron.- explicó con voz clara, para no crear confusiones.-Mi brigada y yo hemos logrado averiguar todo ésto en el último par de horas.-

Niall y Aly escuchaban atentamente. Los ojos azules de Niall se abrieron del todo mientras su respiración se agitaba.

-Entonces... No era sólo para mostrarnos que las amenazas iban en serio.- murmuró en voz baja.

-No.- negó el policía.-Bueno, puede que fuera también por éso. Pero principalmente la mataron por lo que os acabo de explicar. Sarah espiaba al Equipo X para manteneros a todos salvo, simplemente porque no pensaba permitir que dañasen a nadie. Espiándolos logró reunir los datos necesarios cómo para desvelaros la identidad de algunos de ellos. Ella sabía que la asesinarían si se enteraban, por éso no huyó ni peleó. Claramente no quería morir, pero sabía que ellos la habían advertido. La asesinaron porque ella sabía demasiado y la identidad secreta de X estaba en peligro con Sarah viva.-

Aly tuvo que reunir toda su fuerza de voluntad y hacer uso de ella para no echarse a llorar enfrente del policía. Suspiró mientras se secaba el sudor de la frente con sus manos enguantadas y miró a Niall.

-Creo que deberíamos volver. Tenemos que hablarle a todos acerca de lo ocurrido.- dijo en tono inquieto.

-Sí.- Niall asintió.-Gracias por su ayuda, agente.- repuso mirando amablemente al policía.

Éste asintió con la cabeza y se marchó. Niall y Aly entraron de nuevo en el local y se reunieron con todos sus amigos. Aly tomó la palabra debido a la claridad y potencia naturales de su tono de voz.

-Escuchad... Mañana debemos hablar de algo muy importante.- empezó a decir, mirando a todos los que la escuchaban.-Niall y yo hemos hablado con el policía que lidera la investigación de la muerte de Sarah. Hemos averiguado cosas... Interesantes.-

-¿Qué clase de cosas?- preguntó Faline alzando la voz frunciendo el ceño.

-Shhh...- acalló Celine a su gemela mayor, poniéndole una mano sobre el hombro.

-Mañana Aly y yo os lo comentaremos.- añadió Niall.-Éste no es el momento ni el lugar para hablar de ello.-

~~~

Eran altas horas de la noche y poco a poco la fiesta iba acabando. La gente se iba retirando aunque todavía quedaban numerosas personas allí. Harry se dedicaba a mirar a Brianna, la cuál estaba varias mesas lejos. Ésta se daba cuenta y se ruborizaba y enfadaba cada vez que pillaba a Harry mirándola. Finalmente optó por irse antes de tiempo al hotel, dejando a Scott y Valery divirtiéndose en la fiesta. Se fue cuándo ellos dos estaban ocupados, Valery hablando con Toby y Scott mirando la mesa de postres, de modo que cuándo notaron que ella faltaba ya estaba entrando en el hotel.

-... All this time you were pretending so much for my happy ending.- sonó el móvil de Brianna con la canción My Happy Ending de Avril Lavigne. Brianna lo ignoró, rodando los ojos, sabiendo que la llamada sería de Valery o Scott, y cogió el ascensor hasta el pasillo dónde estaba su suite. El móvil dejó de sonar a los dos minutos.

La melodía de su tono de llamada era perfecta para ella, pues la letra de My Happy Ending hablaba de cómo una chica había sido engañada por un chico que parecía prometerle un final feliz, siendo todo una mentira. Algo similar a lo que le había ocurrido a ella con Harry desde que lo conoció. Brianna llegó frente a la puerta de su suite.

-Vaya noche más horrible...- dijo en un suspiro, hablando consigo misma, mientras abría la puerta con cuidado.

Entró, cerró la puerta, se quitó los zapatos, tiró el bolso a un sofá cercano y se sentó en el suelo, apoyando la espalda en la pared. Pensó en todo lo sucedido durante la gala. Había ido esperando pasárselo genial con Scott y Valery, pero de nuevo, tenía que aparecer Harry para estropearlo todo. En su voz, resonó la voz de Harry, diciéndole aquellas palabras que para ella fueron letales.

"Es sólo un juego. Me aburro fácilmente. Éso es todo."

Brianna abrazó sus propias rodillas y suspiró mirando hacia arriba, apoyando la parte de atrás de su cabeza contra la puerta. Sus ojos verdes se humedecieron rápidamente, cómo pasaba siempre que recordaba aquellas palabras que Harry le dijo cuándo ella le pidió que se sincerase. Se sentía estúpida, sentía que Harry la había engañado y utilizado. Ella estaba dispuesta a darle una oportunidad, pidiéndole que fuera sincero, y él le dijo aquello. Ella sólo era un juego para Harry. Aquél momento había sido humillante, aunue aparte de ellos dos sólo lo había presenciado Aly, y ésta no se lo diría a nadie. Pero aún así, Brianna se había sentido humillada cuándo Harry le dijo éso, cómo si el mundo entero le hubiera fallado. Y es que era así. Para ella, Harry era el mundo entero.
Suspiró, se levantó y fue hacia su bolso, cogiendo su móvil. Miró la llamada perdida que había ignorado antes. No era de Scott, ni de Brianna, era de Harry. Quiso llamarle, pero no lo hizo, seguía muy dolida debido a lo todo ocurrido con el cantante de rizos castaños. Arrojó el móvil de nuevo dentro del bolso y se dirigió a su cama, dejándose caer en ésta. Soltó un suspiro.
Había cometido el error de enamorarse completamente de él.

~~~


Al final de la cena, Liam se ofreció a llevar a Melanie a la mansión, pero ésta insistió en que iría por su cuenta. Liam no se fiaba de que Melanie condujera debido a lo débil que se encontraba, pero ésta insistió en que estaba bien.

-Melanie.- insistió Liam con su voz suave, ambos sentados en la mesa que compartían con los demás, aunque en aquél momento sólo la ocupaban ellos dos.-Me dijiste que te sientes realmente mal. Y además, acabamos de llevarnos un gran disgusto con lo de Sarah. No quiero que vayas sola, ¿y si te da otro dolor mientras conduces? Podrías tener un accidente, y si te pasara algo yo...-

-Liam confía en mí.- Melanie mostró una sonrisa tranquilizadora.-Por favor, confía en mí.- repitió.-Ya sabes que soy cuidadosa, vine hasta aquí conduciendo y no me ha sucedido nada.-

-De todos modos me quedo más tranquilo acompañándote.-

-¿Cómo, Liam?- Melanie forzó una risita que sonó convincente.-Si me acompañas, luego tendrías que ir desde la mansión de las modelos hasta el hotel The Ritz caminando. Y no están precisamente cerca.-

-No me importa, de verdad.- sonrió Liam, cogiendo las manos de su novia.

-Liam, todo está bien, ¿de acuerdo?- insistió la modelo.

Liam suspiró, resignado, y ambos se levantaron de sus sillas.

-Caballeros.- anunció Harry con voz cansada. Brianna había desaparecido y por mucho que la buscaba con la mirada, no la encontraba.-Ha sido una fiesta de gala bastante... Imprevisible. Todos esperábamos que fuera una noche fantástica, y lo fue hasta que Sarah...-

Celine se echó a llorar débilmente de nuevo y Kai la abrazó estrechamente.

-Celine...- trató de hablar Harumi para consolarla.

-Está bien. Déjala que se desahogue.- repuso Louis en tono calmado.-Cada uno se desahoga a su manera.- señaló con el dedo índice a Faline, la cuál sostenía una copa de vino en la mano y bebía sin parar junto al bufé libre, al lado de Edmond. Faline estaba muy sonrojada y sonriente debido a la alta cantidad de alcohol que había ingerido.

-También me pongo triste por éso.- murmuró Celine frotándose los ojos, cómo una niña pequeña que tiene sueño. Kai sonrió, ¡Celine era adorable! Ella se cubrió los ojos por completo.-Mi hermana ¡es una alcohólica!-

-¡Hala!- Zayn reprimió una risita.-No digas éso, Celine. Todos los jóvenes se emborrachan al menos una vez en su vida. Mientras no lo haga a menudo, no será una alcohólica.-

-Mi hermano Greg se solía emborrachar en Irlanda cuándo estaba en sus veintipocos años.- añadió Niall.-Y éso no le convierte en un alcohólico.-

-Somos jóvenes.- añadió Toby encogiéndose de hombros. Se había despedido de Valery minutos antes, ya que ésta y Scott se habían marchado para buscar a Brianna.

-Faline pasa mucho tiempo con ése tal Edmond.- comentó Harumi.-Harían buena pareja.-

-A mi hermana no le gusta echarse pareja...- suspiró Celine sorbiendo por la nariz, aún con los ojos algo humedecidos.-En Rusia tuvo tres novios, pero... Me ha contado que Edmond es sólo su amigo ya que la está dejando vivir con ella y éso...-

-Pobre chico. Espero que sea paciente.- bromeó Kai esbozando una media sonrisa fingida.

Celine le lanzó una mirada asesina, aunque sonrojándose. Kai soltó una carcajada (y ésta vez, de verdad) ante la graciosa cara de enfado de Celine.

-Era broma, Celine.- susurró acercando su rostro al de ella. 

Ésta enrojeció aún más y se alejó un par de pasos. Se dirigió hacia Edmond y Faline, los cuáles estaban bastante lejos, en la mesa del bufé. Tocó el hombro de Edmond un par de veces.

-¿Eh? ¡Ah!- exclamó Edmond al verla.-Madre mía, en serio, sois iguales.- soltó una risita.-Si no fuera porque vais vestidas diferente, ella maquillada y con coleta y tú sin maquillar y con el pelo suelto, no os distinguiría... En serio, sois idénticas.-

-Sí, bueno, gracias...- Celine miró el suelo y acto seguido miró de nuevo a los ojos azules de Edmond.-Bueno, cómo verás mi hermana se ha puesto bastante... contenta. Así que pro favor, cuida de ella.-

-No te preocupes, he venido en coche y yo no he bebido. No será un problema llevarla a casa. Bueno, a mi casa, porque ya sabes, se está quedando ahí...- respondió Edmond.

-Sí, lo sé, me lo comentó ella.- Celine sonrió amablemente.-Bueno, adiós. Adiós Faline.- se despidió.

Faline, que hasta aquél momento había estado bebiendo de su copa de vino, retiró la copa de cristal de sus labios y se echó a reír, cómo si hubiera escuchado un chiste. Edmond y Celine se miraron con la misma expresión perpleja. Edmond también parecía estar reprimiendo sus ganas de reírse. Celine se despidió con la mano y se giró, reuniéndose con el grupo. Faline volvió a desternillarse de risa. En el grupo, algunos sonrieron sin querer, contagiados por lo graciosa que era Faline.

-La Faline borracha es la mejor Faline.- sentenció Zayn.

-Sí. Bueno, será mejor que nos vayamos. El hotel está lejos y debemos ir todos antes de que se haga más tarde.- suspiró Harry.

Liam cogió la mano de Melanie.

-¿Seguro que estarás bien?- se interesó.

Melanie sonrió y le besó en los labios.

-Seguro.- dijo al separarse de él.-Yo soy muy prudente al volante. Por muchos dolores que me den sabré conducir bien y estar concentrada. No te preocupes, ¿de acuerdo?-

-Confío en ti.- sonrió Liam, aunque ligeramente preocupado.

Todos se fueron retirando, y Edmond se tuvo que llevar a Faline prácticamente a rastras. Las calles estaban totalmente vacías debido a que era bien entrada la noche. Una vez fuera, Faline decidió cantar Awake and Alive de Skillet, de modo que empezó a cantar a pleno pulmón:

-I'M AWAKE, I'M ALIVE, NOW I KNOW WHAT I BELIEVE INSIDE!- vociferó.-NOW IT'S MY TIME!!! I'LL DO WHAT I WANT, 'CAUSE THIS IS MY LIFE!-

Edmond la sostuvo para que no cayera al suelo, debido a que andaba de un modo muy torpe.

-Faline, Faline, tranquila.- le dijo soltando una risita.-¿Te gustan Skillet?-

-HERE! RIGHT HERE! RIGHT NOW! RIGHT NOW! STAND MY GROUND AND NEVER BACK DOOOWN!- siguió vociferando Faline.-I KNOW WHAT I BELIEVE INSIDE! I'M AWAKE AND I'M ALIVE!-

Su voz resonaba por las vacías calles y Edmond la agarró de un brazo para que ella se sostuviera y dejara de tambalearse mientras ambos seguían caminando.

-Dime, ¿eres fan de Skillet?- replicó él, tratando de hablarle de algo a Faline para que dejara de cantar a voces.

-Hum... Edmond, mi viejo amigo... Si me conocieras de verdad sabrías que soy fan de toooooodos los grupos de rock, metal, rap... Y los DJ's de dubstep.- Faline tuvo hipo y soltó una risita sin motivo.

Edmond rodó los ojos, suspirando.

-Menos mal que Hugo y Helinette no duermen hoy en casa. Un amigo los invitó a dormir en su casa y los he llevado antes de venir a la fiesta. Y qué alivio, porque tú borracha das más miedo que Chucky, al cuál, cómo ya sabrás, le teme Hugo.- decía Edmond, no del todo seguro de si Faline lo escuchaba o no.

-¿Que yo doy miedo borracha?- preguntó Faline con voz pastosa, acto seguido rió de nuevo.

-Bueno... Más o menos.- Edmond, disimuladamente, la escrutó. No parecía que estuviera borracha. Sus rubores ya se habían bajado, su maquillaje seguía impecable y no se había despeinado ni un sólo pelo. Estaba igual que al principio de la gala, la cuál había empezado horas antes.

-Claaaaaro.- Faline sonrió y siguió cantando Awake and Alive de Skillet, aunque ahora en un tono normal, sin gritar.-Waking up, waking up... Waking up, waking up...-

Edmond soltó una carcajada y finalmente llegaron hasta su coche. Ayudó a Faline a sentarse en el asiento del copiloto y le abrochó el cinturón. Luego él se sentó a su lado, hizo lo mismo y arrancó, conduciendo.

-Estoy mareada.- se quejó Faline.

-Tranquila, éso es del alcohol.- bromeó su amigo mientras conducía.

Diez minutos después ya estaban en el edificio y subieron hasta el apartamento de Edmond. Éste encenció las luces y Faline se dejó caer boca abajo en el sofá.

-Uala tíooooo, que sofá tan blandito...- comentó, con su rostro apretado contra el sofá.

-Faline, necesitas una ducha e irte a dormir ya.- rió Edmond quitándose al chaqueta de su esmoquin.

-¿Una ducha? Ah, claro, supongo que mi maquillaje estará horrible de lo pedo que voy...- Faline levantó la cabeza y se incorporó en el sofá, hablando con voz risueña.

-Pues la verdad es que no, para mi sorpresa, físicamente te ves igual que cuándo estabas sobria. No te has despeinado y tu maquillaje sigue en perfecto estado.- explicó Edmond, sin saber cómo Faline lograba aquello.

-Claro, ¿no ves que soy faaa-buu-loo-saa?- vocalizó exageradamente Faline, quitándose los zapatos. No estaba acostumbrada a llevar tacones tan altos y se sorprendió al mirar la suela de sus zapatos y ver sobre lo que había estado caminando. No obstante, sonrió satisfecha; aquello era otra prueba de su increíble equilibrio.

-Sí, sí, claro que sí.- Edmond dio unas alentadoras palmaditas en el hombro derecho de Faline.

-¿Te burlas de mí?- Faline sostuvo uno de sus zapatos cerca de su rostro.-Si no me crees, fíjate en ésto. He andado borracha sobre éstos pedazo de tacones sin caerme NI UNA SOLA vez.- explicó abriendo mucho los ojos mientras pronunciaba las últimas palabras, para, de ése modo, darle más énfasis a su discurso improvisado y hacerlo más creíble.

-No he dicho nada, estaba de broma.- repuso Edmond desviando la mirada. Por alguna extraña razón sentía que estaba mirando demasiado a Faline. Pero no podía hacer nada para evitarlo. Aquella noche Faline estaba tan guapa...

-Edmond...- llamó Faline con voz cansada.-Eddi...-

-¿Hm?- éste se giró para mirarla a la cara.

-¡FALCON! ¡PUNCH!- Faline le dio a Edmond un suave puñetazo en la nariz y acto seguido, hizo una palmada y se desternilló de risa, dejándose caer boca arriba en el resto del sofá.

-¡Ay!- Edmond se frotó la nariz, con una expresión dolorida en la cara, aunque no pudo evitar sonreír.-¡Oye!-

Faline se seguía riendo a carcajadas ante su propia broma, casi del todo estirada en el sofá. Edmond, sin quererlo, miró las pálidas, delgadas y esbeltas piernas de Faline. De improvisto, un cojín le golpeó con bastante fuerza en la mejilla. Sujetado, cómo no, por Faline, la cuál, estando borracha, daba más guerra que de costumbre.

-¡Colega, deja de mirarme! ¡PELEA DE ALMOHADAS!- gritó tan fuerte que todo el vecindario se enteró de que quería hacer una pelea de almohadas.

Edmond se protegió la cara con ambas manos mientras Faline le golpeaba con el cojín, partiéndose de risa y alzándose sobre él. Repentinamente, el cojín resbaló con la tela del sofá, saliendo volando y haciendo que el rostro de Faline cayera de bruces encima del de Edmond, aunque la chica, gracias a sus buenos reflejos, colocó ambas manos cerca de los hombros de Edmond para no caer completamente sobre él. Edmond se sonrojó, pues Faline estaba prácticamente encima de él. Ambos miraron en los ojos azules del otro. Faline también se sonrojó, pero estaba demasiado borracha cómo para cortarse.

-Faline estás muy cerca.- comentó Edmond con un hilo de voz y forzando una pequeña risa que más bien sonó cómo un gemido nervioso. Y es que el pobre ESTABA nervioso.

Faline, (repetición: demasiado borracha cómo para cortarse) no se lo pensó dos veces. Sus labios pintados de rojo cerraron los de Edmond. Éste abrió los ojos cómo platos ante aquél inesperado beso mientras que, Faline, por su parte, cerró los ojos, profundizando el beso. Segundos después se apartó mientras soltaba una carcajada, aún con los ojos cerrados, y apoyó su cabeza en el pecho de Edmond. Se echó a reír de nuevo. Edmond la miró con los ojos muy abiertos y las mejillas muy coloradas. El pintalabios rojo de Faline no dejaba marca, de modo que los labios de Edmond no estaban manchados. Sólo que le cosquilleaban, y no sabía el por qué.

-Faline.- dijo, incrédulo.-¿Qué acabas de hacer?-

-No lo sé.- Faline se partía de risa.-¿No es la monda?-

-Pero a ver... ¿Cuánto has bebido?- preguntó el joven.

-Mmm...- Faline miró hacia la nada, reflexionando.-Sólo... un montón.-

Edmond soltó una pequeña risa y Faline lo miró. Tuvo hipo, provocando que Edmond se riera de nuevo.

-Oye... Ésta mañana en el parque, cuándo estábamos con tus hermanitos... Conocí a una tal Maddy... Afirma ser tu ex.- repuso Faline cambiando de tema.

Edmond se quedó mudo. Miró a Faline y luego hacia otro lado. Después otra vez a Faline.

-Sí, es mi ex. ¿Por?- se interesó.

-Dice que quiere volver contigo.- Faline gruñó disimuladamente.

-¿Ella? Pero si fue ella quién me dejó...- dijo Edmond en voz baja.

-Pues es lo que me dijo.-

-No pienso volver con ella. Es simpática pero... Ya hemos perdido toda la química.- suspiró Edmond.

-Así me gusta, ¡el pasado pasado está!- aportó Faline con una risotada.

Edmond se incorporó, apartando suavemente a Faline de encima suyo y haciendo que ésta se tumbara en el sofá por completo. La chica echó su brazo izquierdo sobre sus ojos.

-Eddi... Llévame a la cama.- pidió con un hilo de voz.

-¡¿QUÉ?!- Edmond descolgó la mandíbula, abrió mucho los ojos y sus mejillas se pusieron más rojas que el infierno.

-Que me lleves en brazos a dormir, por favor... Ahora mismo estoy tan mareada que ni me mantengo en pie...- repuso Faline, sin darse cuenta de que Edmond lo había malinterpretado.

-Ah.- Edmond suspiró, relajando mucho los hombros.-Claro, no te preocupes.-

Cogió a Faline en brazos cuidadosamente y ésta se acurrucó en su pecho. La llevó hasta su dormitorio y con cuidado y suavidad, la puso en la cama. La arropó con las finas sábanas hasta la cintura.

-Muchas gracias Eddi...- dijo Faline a medida que su voz se iba apagando.

-De nada, Faline.- Edmond se sentó en el borde de la cama, mirándola, esperando poder hablar con ella otro rato. Pero no tuvo respuesta.

-Jjjjggghhh...- un ronquido más bien parecido a una gárgara apagada salió de los labios de Faline. Se había dormido.

-¿Faline?-  Edmond alzó las cejas y agitó una mano delante de la cara de la chica.-Faline.- repitió. Al no recibir ninguna respuesta se dio cuenta de que los ojos de Faline estaban cerrados y de que la chica estaba dormida.

Mirando alrededor, Edmond se mordió el labio inferior, y acto seguido, besó la mejilla de Faline suavemente sin que ésta se diera cuenta debido a su profundo sueño. Sí, ella lo había besado antes en los labios, pero estaba borracha. Por otro lado, el beso de Edmond en la mejilla de Faline fue sincero, saliéndole del corazón. Acto seguido se alejó de la cama, salió del dormitorio y cerró la puerta tras de sí.
Tan pronto cómo cerró la puerta, Faline abrió un ojo, luego los dos, y, con una mano, se tocó suavemente la mejilla que Edmond le había besado. Un diminuto suspiro de alegría escapó de sus labios. Sí, se había hecho la dormida.

~~~

Se hizo de día tras una noche llena de intensas emociones para todos. Los cinco chicos de One Direction estaban desayunando en un bar cercano dónde habían quedado con Aly, Harumi, Eleanor y Perrie. Estaban esperando a las cuatro chicas para que llegasen. Mientras tanto, los cinco hablaban entre susurros de lo ocurrido la noche anterior. Todos estaban muy tensos y asustados.

-Mirad, allí vienen.- indicó Niall señalando la puerta del bar, por la cuál entraba Aly seguida de Eleanor, Harumi y Perrie la última. Las cuatro jóvenes saludaron a los cantantes y se sentaron junto a ellos, estando los nueve sentados alrededor de dos mesas colocadas juntas.

-¿Qué tal habéis dormido?- preguntó Harumi en tono amable y cansado al mismo tiempo.

-Regular.- respondió Liam con un suspiro.

Harry se encogió de hombros.

-Supongo que no se puede dormir muy bien después de presenciar un asesinato a sangre fría.- comentó. Estaba bastante malhumorado, no sólo por el asesinato de Sarah, también lo estaba por la reacción de Brianna la noche anterior. Además, la había llamado por teléfono al notar que se había ido de la fiesta y ésta no lo había cogido.

-¿Se lo han dicho ya los policías a los padres de Sarah?- inquirió Perrie retocándose su corto cabello rubio.

-Claro que sí. Avisar a la familia es lo primero que hacen una vez que han investigado el caso.- respondió Liam.

-Me siento muy mal por sus padres.- dijo Eleanor en tono triste y apoyando su cabeza en el hombro de Louis.

-Yo también. Además, Sarah tenía tres hermanos. Un hermano mayor, una hermana menor y otro hermanito pequeño.-

-No quiero ver sus reacciones.- suspiró Harumi.

-Jamás serán capaces de superar ésto. Cuándo vengan aquí a llevarse el cuerpo de Sarah, tendremos que darles todo nuestro apoyo y ánimo.- asintió Harry, muy serio.

-Esuchadme, ya sé que todos estamos muy afectados por lo ocurrido, pero, ¿os importaría demasiado cambiar de tema? No quiero echarme a llorar enfrente de todos vosotros.- habló Perrie de sopetón, sintiendo un escalofrío en su espalda.

Zayn la miró y no pudo reprimir una sonrisa. Él sabía que Perrie trataba de cambiar de tema para evitar que todos se deprimieran todavía más.

-Tienes razón.- dijo Niall mirando a Perrie y asintiendo con la cabeza.-Deberíamos evitar pensar en lo ocurrido hasta que llegue el momento de dar explicaciones del asesinato a la familia de Sarah.-

-Además, a pesar de éste duro golpe seguimos de viaje en París y tendríamos que intentar superarlo o de lo contrario nos arruinará el viaje por completo.- objetó Zayn mirando a todos los presentes mientras su sonrisa desaparecía de su rostro.

-Yo sigo temblando al recordar a Sarah muerta...- suspiró Harumi.-Ni siquiera ir a Disneyland me animaría.-

-¿Seguro? Disneyland es mucho Disneyland.- bromeó Louis.

-Es el lugar más feliz de la Tierra.- añadió Perrie.

-Dicen que nada más entrar te olvidas de todos los problemas.- repuso Aly, que nunca había estado.

-Vale, vale, retiro lo dicho.- Harumi rodó los ojos.-Supongo entonces que Disneyland es el único sitio en el que me animaría. ¿Cuándo iremos?-

-No creo que podamos ir.- Liam torció el gesto levemente.-Aunque esté aquí, en París, no está tan cerca cómo la gente se piensa. Melanie me habló de ello, me contó que ella va algunas veces, cuándo le entran ganas de sentirse completamente feliz, pero dice que es casi media hora en coche.-

-Sí, yo también sabía que Disneyland París no está tan pegado a París cómo la gente que no es de Francia dice.- comentó Harry con renovado interés.-Incluso hay personas que se piensan que se puede ir a Disneyland caminando.-

-Bueno, poder se puede. Pero llevaría horas.- rió Liam.-Que se llame "Disneyland París" no significa que esté aquí mismo, al girar la esquina ésa.- dijo señalando a través del cristal de la ventana la esquina que doblaba un edificio de enfrente.

-Algún día tendremos que ir, ¿no?- insistió Aly, ilusionada con la idea.

-Éste viaje a París ha salido bastante mal.- Louis frunció el ceño.-No creo que sea buena idea ir al lugar más bonito del mundo después de haber presenciado una de las escenas más terribles de nuestras vidas.-

-Louis tiene razón.- corroboró Liam asintiendo con la cabeza.-Pero tranquila, Aly. Volveremos aquí algún día, y entonces sí que visitaremos el llamado "lugar dónde la magia comienza."- dijo las últimas palabras solemnemente, haciendo que todos soltaran una risita.

-O si no, podemos ir al de Orlando alguna vez.- propuso Zayn.

-¡No! El castillo de París es mucho más grande y bonito que el de Orlando.- rebatió Aly.

-Y además es rosa, el de Orlando es blanco.- aportó Harumi señalando la mesa con el dedo y mirando a todos los presentes.

-El de California es rosa también.- se interesó Eleanor.

-BÓH, EL DE CALIFORNIA ES ENANO.- exclamó Perrie en tono de aburrimiento.

-El de París es el más perfecto y bonito. Es el más grande y que realmente parece sacado de un cuento.- objetó Aly.-Que levante la mano el que opine lo contrario.

Nadie osó levantar la mano. Era cierto que el castillo de Disney en París era el más alto, original y bonito.

-Concluyo mi alegato.- Aly le dio un sorbo a su café.

-Mi princesa favorita es Blancanieves.- dijo de repente Eleanor con su voz suave.-Es la más dulce e inocente de todas.-

-A mí también me encanta Blancanieves. Bueno, me encantan todos los personajes de Disney.- asintió Aly, interesándose por Eleanor.

-¿A que son geniales?- sonrió Eleanor.

-Bien por ti, cielo.- bromeó Louis besando la cabeza de Eleanor.

Ésta sonrió y miró al suelo. Se le había ocurrido una idea, aunque le costaría un poco llevarla a cabo.

~~~


Faline se despertó vestida con la ropa de la noche anterior. Se quitó el vestido, se desmaquilló con una toallita húmeda, se soltó la coleta, permitiendo que su largo cabello cayera sobre su espalda, y se puso su pijama favorito, uno largo que era extremadamente suave, negro y con el logo de Batman estampado en amarillo en la parte del pecho. Sabía que aquél día no saldría al exterior, puesto que sentía un fuerte dolor de cabeza y estaba mareada debido a la cantidad de alcohol que tomó la noche anterior. Estaba recién levantada, así que no recordaba casi nada de lo ocurrido, salvo que Sarah había sido asesinada, y porque aún estaba ebria cuándo aquello sucedió. Se entristeció al pensar aquello y acto seguido un inexplicable dolor le vino a la cabeza y sintió una presión en el pecho a la vez que náuseas.
En resumen: estaba con la resaca.
Salió del dormitorio con su pijama, el pelo suelto y frotándose los ojos, ahora desmaquillados. Edmond desayunaba tortitas con sirope de chocolate, sentado en el sofá y viendo la televisión. Oyó los pasos de Faline, debido a que las suaves pantuflas negras de la chica emitían un ligero chirrido a cada paso que daba.

-Buenos días, Faline.- saludó él girando la cabeza.

Faline se sentó a su lado y se cubrió la cara con las manos. Las mangas del pijama eran tan largas que le cubrían las manos, el pijama debía de ser varias tallas más grande que la talla de Faline.

-... Días.- murmuró ella con voz pastosa. Se frotó la cara con energía y retiró sus manos de ésta.-Aunque no buenos. Tengo una resaca del copón. ¿Cuánto bebí anoche?-

-Buáh, era una pasada.- Edmond pinchó las tortitas con su tenedor y cortó el trozo con el cuchillo.-Apenas te mantenías de pie, llevabas más de diez copas. Estabas borrachísima, una locura. Hasta me besaste y todo.- comentó con normalidad.

Faline abrió mucho sus ojos azules mientras respiraba con fuerza por la nariz. Miró a Scott de reojo, y poco a poco el recuerdo se formó en su mente, aunque borroso.

-Joder...- murmuró perpleja.-¿Lo dices en serio? ¿Te... te besé?- preguntó desconcertada.

-Mhm.- asintió Edmond con la boca llena. Tragó las tortitas y pinchó otro trozo.-En los labios, con lengua y todo. Luego te partiste de risa.- dijo antes de engullir otro trozo de tortitas. Sonrió y miró de nuevo hacia la televisión, dejando a Faline desconcertada.

La chica, aún con sus ojos abiertos cómo platos, agarró el cuchillo y tenedor que Edmond había dispuesto en la mesa junto a ella, al lado de otro plato de tortitas, y empezó a desayunar en silencio, sin perder su expresión de desconcierto.

~~~

Melanie notó una fuerte contracción muscular en su estómago y profirió un gemido de dolor. Se retorcía en su cama, mordiéndose el labio inferior para no gritar.

-Dime, Pierre.- Kea colocó sus manos en sus esbeltas caderas y miró al fotógrafo.-¿Es ésto normal?- señaló a Melanie con la mano abierta.

-Ay cielo, me siento tan mal... No sabía que éste malestar iba a ir a peor...- respondió el fotógrafo. Se sentó en la cama junto a Melanie y le apartó el liso pelo castaño de la cara.-Siento no haber escuchado.-

-Se acabó, la llevamos al médico ya mismo.- Kea destapó a Melanie y la ayudó a levantarse.

Pierre colocó una mano en la sudorosa frente de Melanie.

-Oish mi amor, estás sudando...- se sacó un pañuelito de seda del bolsillo de su chaqueta y dió suaves toques en la frente de Melanie.

-No hace falta, ya me encontraré mejor...- dijo Melanie esforzándose por parecer sana.

-¿Estás segura, nena?- el fotógrafo dejó de secarle la frente y la observó con preocupación.

-Yo...-

-No, no lo está, ¡nos está mintiendo, Pierre!- Kea se adelantó, saliendo del dormitorio de Melanie.-Ahora mismo la llevamos a urgencias y les dices que tus mareos y dolores no pueden ir a más.-

-¡Éso!- repuso Pierre, indignado cómo una diva, caminando a pisotones tras Kea.

Melanie, debilitada y con varias lágrimas resbalando por sus mejillas debido al insoportable dolor, se dispuso a seguirlos pero se detuvo en seco e hizo un gesto con la mano, mientras su respiración se agitaba y luchaba por respirar y mantener la calma.

-Esperad.- profirió con un gemido.

Kea y Pierre se detuvieron y se giraron.

-No es sólo cosa de mareos y dolores. Me siento peor que nunca. Y un gran dolor en...- miró hacia abajo.-Creo que hay algo más. Algo va mal en mi interior. Tengo miedo, chicos.- más lágrimas aún resbalaron por sus mejillas mientras el dolor crecía.

Pierre la abrazó suavemente y le acarició el pelo, suspirando.

-Todo irá bien, cariño. Mantén la calma. Estamos contigo, ¿de acuerdo?- dijo con su voz masculina pero ligeramente afeminada.

Melanie lo miró, se secó las lágrimas y asintió con la cabeza.

-Mientras llamo a la ambulancia buscaré a Monique y Janis. Que se vengan también, así no te sentirás tan insegura.- afirmó Kea muy seria pero denotando preocupación por sus ojos azules.

Salió de la habitación apresuradamente mientras Pierre ayudaba a Melanie a caminar.

-Con cuidado, querida.- dijo sujetándola de la cintura.

-Gracias, guapo.- Melanie sonrió débilmente y besó la mejilla de su mejor amigo.

-Lo menos que puedo hacer por mi chica favorita.- Pierre le guiñó un ojo.

-Tu favorita es Kea, mentiroso.- Melanie consiguió sonreír.

-¡Aish, vale, vale, pero porque adoro su melena, y lo sabes! ¡Es la única modelo pelirroja que tenemos aquí! ¡Y fotografiar su pelo es tan...!- se excusó el fotógrafo.

-Ya, ya, no pongas excusas.- bromeó Melanie echándose a reír. Aquello le provocó un dolor en la zoan de los abdominales y su risa se convirtió en tos.

-Ups. Vale, no te rías. Ánimo chiqui, camina más deprisa.- la alentó él mientras la seguía sosteniendo y caminando junto a ella.

~~~

En un callejón pequeñito pero limpio de París, Eleanor llegó con su bolso colgando del brazo. La única y pequeña puerta del callejón se abrió y aparecieron dos agentes vestidos de uniforme, mirando alrededor para que nadie viera la persona a la que traían desde un lugar cercano y a la vez algo lejano. Eleanor les saludó aunque no les conocía de nada, pero sabía quiénes eran. Entonces por la puerta salió una tercera persona, una persona a la que sólo Eleanor y los dos agentes podían ver debido a que la ocultaban cautelosamente. Los ojos de Eleanor brillaron, una sonrisa se formó en sus labios y se tapó la boca con ambas manos para no soltar un gritito que se formaba en su garganta.

-¡Yaaa! ¡No puedo creerme que seas tú!- exclamó Eleanor con los ojos llorosos y la voz cargada de emoción, mientras daba diminutos saltitos.-¿Puedo abrazarte?-

-¡Claro que puedes!- la voz era femenina, musical, extremadamente dulce y muy aguda.

Eleanor se tragó su gritito y corrió cómo una niña pequeña hacia la misteriosa chica, de cuya presencia nadie sabía excepto ella y los dos agentes. Ambas se abrazaron, y a Eleanor le entraron unas terribles ganas de llorar de felicidad. ¡Era ella! ¡Y era famosísima! La chica en cuestión le devolvió el abrazo mientras soltaba una dulce risita y al cabo de unos segundos se separaron.

-¡No puedo creerlo! ¡Por fin te conozco!- gritaba Eleanor cogiendo las manos de aquella chica.-¡Qué guapa eres! ¡Y tu vestido es magnífico! ¡Y qué voz tan dulce! ¡Eres exactamente cómo te imaginaba, puede que hasta mejor!-

-Gracias.- la voz femenina y dulce soltó otra ingenua risita, revelando de nuevo su musical y aguda voz.-Estoy muy contenta de que me hayas llamado. La gente raramente solicita mi presencia. Ahora todos prefieren a gente más... actual. Aunque no los culpo.- añadió dulcemente.

Los dos agentes se colocaron delante de ellas, cubriéndolas, ya que el vestido de la chica invitada era de un color llamativo y no querían que fuese vista por nadie para no formar alboroto.

-Verás, ahora que por fin te conozco en persona quiero decirte que eres alguien muy importante para mí.- decía Eleanor.

-Éso es muy dulce, ¡gracias!- la chica soltó otra risita. Era fácil hacerla reír, y éso encantó a Eleanor.

-El caso es que me habría gustado ir personalmente a visitarte junto a mis amigos, pero hemos pensado que es mejor dejarlo para nuestra próxima visita aquí, a París, ya que éste viaje ha tenido sucesos... malos. Pero sé que eres alguien alegre, dulce, y por éso necesitamos tu compañía durante un rato...- se mordió el labio inferior y sonrió ampliamente de nuevo.-¡Además, de que me encantas demasiado! ¡Eres tan adorable!- la abrazó de nuevo sin poder reprimir sus emociones.

-Me alegra mucho oír que me ves capaz de animaros a todos.- respondió la vocecita de la chica, mientras que abrazaba también a Eleanor.-Haré todo lo posible, lo prometo. Mi marido siempre me dice que soy capaz de hacer sonreír incluso a los más malvados. Os sentiréis cómo si hubierais venido a mi casa a visitarme.-

-De acuerdo, ¡perfecto, perfecto! Facilitaré la información del lugar a éstos dos señores.- Eleanor señaló a los agentes.-Y, ¡tu marido! ¡Quiero conocerlo también!- dio saltitos de emoción.-¡Bueno, quiero conoceros a TODOS! Pero por ahora tú eres todo lo que necesitamos para sonreír. ¡Ayyy, es que eres tan guapa! ¡Y hablas y te mueves tan...! ¡Tan...! ¡Waaa!- dio más saltitos y sacó su móvil.-¡Me debo hacer una foto contigo!-

La chica soltó otra de sus dulces y musicales carcajadas y enganchó su brazo al de Eleanor. Ambas sonrieron hacia el móvil de Eleanor y ésta hizo la foto. La otra chica señaló hacia el móvil de Eleanor.

-Éstos aparatos son realmente mágicos. ¡Mira! ¡Estamos nosotras dos ahí dentro!- exclamó con su vocecita dulce y aniñada.

Eleanor hizo palmadas ante aquél comentario.

-¡Y hasta tienes curiosidad por la tecnología moderna! ¡Eres perfecta! ¡Necesito abrazarte de nuevo!- se rió cómo un bebé ansioso y abrazó de nuevo a la visitante que había reclamado.-Ahora comunicaré los detalles de todo a éstos dos señores y te veré más tarde en el sitio acordado.-

-Muchísimas gracias por halagarme tanto, eres un encanto.- respondió la otra chica. Agarró con cuidado la falda larga y ancha de un color llamativo que pertenecía a su vestido y salió por la misma puerta del callejón por la que había entrado, seguida de uno de los dos agentes.

Eleanor sonrió, tragándose sus ganas de emocionarse de nuevo ante lo sucedido, y se dispuso a hablar con el otro agente acerca de la hora y el lugar en el que la mencionada joven debía presentarse. Estaba logrando llevar a cabo su idea. Le había costado unas cuántas llamadas conseguirlo, pero lo había hecho.


Aly se rascó la cabeza, sentada en aquél cómodo sillón. Se encontraba en uno de los jardines privados de París, el cuál había sido alquilado por One Direction para pasar allí el mediodía, comer allí y relajarse un poco al aire libre. Al lado de Aly había otro asiento, éste vacío, y enfrente de ambos asientos se encontraba una pequeña mesa baja con una jarra de zumo de manzana y dos copas medio llenas. Un metro más allá se encontraba una pequeña y bonita fuente con una bola de piedra en el centro, y algo más lejos, la puerta que daba a los exteriores del jardín en el que ella estaba desde hacía rato.

-¿Por qué razón Eleanor me ha insistido tanto en que me siente aquí y espere?- suspiró cruzándose de brazos y removiéndose en el sillón.-Llevo diez minutos aquí... ¡Y estoy hablando sola!-

Suspiró, cogió una de las dos copas y bebió un poco de zumo de manzana. Acto seguido cogió la jarra y volvió a llenar su copa. Oyó pasos que se acercaban corriendo y se giró algo sobresaltada.

-¡Niall! Hola. ¿Ya has acabado con todos los brownies de la mesa del jardín?- preguntó Aly con una risita, terminando de llenar su copa y dejando la jarra de nuevo sobre la mesita.

-¿Eh? No... Sólo veníamos a preguntarte si sabes algo de lo que Eleanor se trae entre manos.- dijo el irlandés, que al parecer había corrido hacia allí para hablar con su chica.

-¿Veníamos? Pero si estás tu sólo...- Aly frunció el ceño cuándo oyó otros pasos corriendo.

Harumi también apareció, corriendo y sin apenas poder respirar.

-Niall, ¿qué entiendes por "espérame"?- bufó la japonesa deteniéndose en seco junto a los dos jóvenes.

Niall se echó a reír, tratando de recuperar su aliento, y miró a Aly.

-Cómo sabrás, desde que salimos del bar ésta mañana, Eleanor lleva todo el rato apartada del grupo y hablando por el móvil en voz baja. Cómo te ha pedido a ti que vengas a ésta zona tan apartada del jardín, pensábamos que querría hablar a solas contigo sobre lo que se trae entre manos.- explicó Niall gesticulando con las manos, mientras Harumi seguía recuperando su respiración.

-No, no sé nada de lo que se está cociendo.- suspiró Aly.-Eleanor me tiene bastante confundida.-

Niall y Harumi suspiraron a la vez.

-En ése caso, vamos a buscarla a ella.- dijo la japonesa.

-Sí... Pero antes, volvamos a por algunos aperitivos.- propuso Niall.

-Trato hecho.- asintió Harumi.

Ambos se fueron de aquella zona apartada del jardín, dejando a Aly sola de nuevo. Ésta suspiró, apoyó el codo en sus rodillas y la barbilla en su mano. 
Pasaron otros diez minutos, los cuáles la rubia se dedicó a suspirar mirar el bonito espacio que la rodeaba. De repente, escuchó pasos ligeros y a una velocidad normal. Alguien se estaba acercando. Fuese quién fuese, no corría cómo Niall y Harumi. Aly pensó que era Eleanor, pero se equivocaba. Además, sonaba a chica, porque los pasos se notaban con un ligero taconeo.

-Eleanor, ¿para qué me llamabas?- suspiró Aly cerrando los ojos.

Pero la persona que se sentó en el sillón vacío que había junto al suyo no era Eleanor. Aly abrió los ojos, miró a su lado y ahogó un grito al ver a aquella chica. El interior de Aly volvió atrás en el tiempo, y tuvo de nuevo cinco años. 
La chica sentada junto a ella tenía piel blanca cómo la nieve, cabellos cortos y negros adornados por un lazo rojo, ojos verdes con motas marrones llenos de dulzura, labios rojos y que formaban una gran sonrisa, y un extraordinario vestido famoso en todo el mundo, de tonos azules, larga falda amarilla y vistosa, hombreras a líneas azules y rojas y un adorno blanco que cubría la parte trasera de su cuello. A Aly le pareció la chica más guapa que había conocido, no porque lo fuera realmente, sino porque se alegró inmensamente de conocerla en persona. Ella era...

-¡Blancanieves!- gritó Aly parpadeando, su mandíbula colgaba hacia abajo de pura sorpresa y sus ojos azules se encontraban abiertos, casi cómo dos platos. Estaba totalmente incrédula.

-Hola Aly, estoy muy contenta de conocerte.- repuso Blancanieves con su aguda voz dulce y musical.

-¡Sabes mi nombre!- una risita nerviosa y eufórica escapó de los labios de Aly. Acto seguido se dio cuenta de cómo estaba comportándose y carraspeó, poniéndose seria. Debía ser consciente de que Blancanieves era sólo un personaje ficticio, que no existía en realidad. Pensar aquello la hizo entristecer.

-Claro que lo sé.- la cálida voz de la princesa la sacó de sus pensamientos.-Tu amiga Eleanor me ha hablado mucho de ti y de vuestros amigos. Todos parecéis encantadores, aunque de momento sólo os conozco a vosotras dos.-

A cada palabra que ella decía, a Aly más le costaba recordarse a sí misma que no era Blancanieves. Los personajes Disney sólo existían en sus películas, todos en los parques eran gente disfrazada y trabajando, y ella debía saberlo y actuar de un modo maduro, aunque su subconsciente le decía a gritos que abrazara a aquella chica y que era Blancanieves. Suspiró, mordiéndose el labio inferior.

-¿Ella te ha llamado para que vengas?- preguntó, mirando a la alegre chica.

-Sí.- asintió ésta.-Estoy tan contenta de que me haya solicitado... Me siento muy halagada.-

Su voz, sus gestos, su dulzura, todo era cómo en la película. Pero la realidad le venía a la mente, la realidad, cómo si aquella palabra fuese una enfermedad.

-La magia no existe. Los personajes Disney tampoco. Sólo en las películas.- murmuró Aly, pensando que la supuesta Blancanieves debía sentirse ridícula haciendo aquél papel de princesita ñoña. 

Pero se equivocaba por completo. 
Blancanieves borró su sonrisa y frunció el ceño levemente.

-¿Por qué piensas éso, querida?- preguntó, sin perder la dulzura de su voz, aunque la alegría había desaparecido.

-Vamos, es pura lógica.- Aly suspiró.-Ya no tengo cinco años. Soy una gran fan de Disney pero... Sé que nada de éso es real.- al fin y al cabo la vida era demasiado dura e injusta con mucha gente cómo para que la magia y la felicidad de Disney existieran. ¿No? Aquéllo pensaba Aly en ése momento.

Blancanieves miró hacia el suelo, parecía que las palabras de Aly le dolían. Sin perder su optimismo, sonrió de nuevo.

-Mírame, por favor.- pidió.

Aly dirigió despacio su mirada hacia la princesa, que la miraba preocupada.

-Escucha atentamente, pues lo que te voy a decir es muy importante.- decía Blancanieves parpadeando, mostrando que hablaba totalmente en serio.-Si tú crees que algo es real, es porque es real. La magia nos rodea, y te diré por qué; la magia está en las cosas más pequeñas, en los detalles que pasan desapercibidos. La magia está en la risa feliz y pura de un bebé, en el beso de unos enamorados, los abrazos de unos amigos, el viento suave contra las hojas de los árboles. La magia está en la felicidad que sienten las personas, en los momentos memorables, en las ilusiones que nacen y crecen con nosotros.-

Aly la escuchaba atentamente, sintiendo que sus ojos se humedecían.

-La magia está en todas y cada una de las lágrimas de felicidad que la gente derrama. Las lágrimas de una madre sujetando a su bebé recién nacido... Las lágrimas de alguien que ha cumplido su sueño... Las lágrimas de personas queridas que se reencuentran tras mucho tiempo separados... O las lágrimas de niños grandes que se emocionan al conocerme.- Blancanieves soltó una risita dulce y alegre.-Cosas cómo las lágrimas de felicidad en sí están repletas de magia. Y nadie, ni siquiera los más escépticos, pueden negar que la magia existe. ¿Alguna vez has visto una flor creciendo día tras día? Es algo mágico. ¿Te has parado a pensar en cómo los padres miran a sus hijos? Es algo mágico también. ¿En alguna ocasión has escuchado la preciosa risa de un bebé? ¡Magia!-

Aly sonrió y aguantó su respiración mientras lágrimas de emoción caían de sus ojos color zafiro. Blancanieves la miró tiernamente y le cogió una mano. Aly se percató de que la piel de Blancanieves era increíblemente suave, y su mano era delicada y cálida. La de una verdadera princesa Disney de carne y hueso.

-Tus propias lágrimas que estás llorando ahora mismo... Son lágrimas de felicidad, ¿verdad? Son mágicas.- dijo clavando sus ojos verdes y marrones en los ojos azules de Aly.-La magia es ésa cosa indescriptible que está dentro de todos y cada uno de nosotros. Cada vez que alguien llora de alegría, cada vez que alguien da un beso o un abrazo, cada vez que alguien se ríe... Está haciendo magia. En Disney, traemos la magia a la vida, pero no porque seamos personajes de películas, sino porque hacemos sonreír. La gente dice que Disneyland es un lugar mágico porque estamos nosotros, los personajes Disney. Pero la verdad es que Disneyland es un lugar mágico porque es dónde se concentran las sonrisas, las lágrimas de felicidad y las risas. Todo éso es magia. En Disneyland se concentra la magia. Allí todos sonríen y se divierten, y por éso es un lugar mágico.-

Aly se mordió el labio inferior con fuerza. Su niña interior le rasgó el corazón, ya ablandado debido a las palabras de la princesa.
Era ella. Era Blancanieves.
Existía. Y la magia también existía. Blancanieves se lo acababa de explicar.
La magia era la felicidad.
La felicidad existía, porque éso lo sabía todo el mundo. Y entonces éso significaba...
La magia existía. Y era la felicidad.

-¡Blancanieves!- Aly rompió a llorar cómo una niña pequeña que hubiese pasado un mal momento y se lanzó a abrazar a la princesa sin dudarlo ni un momento. Era Blancanieves. De verdad.

-Por fin te das cuenta... No me gusta que duden de mí.- bromeó ella devolviéndole el abrazo y soltando una de sus características y dulces risitas.-Al principio no me creías, pero he conseguido hacerte ver la magia. Te he hecho ver que la magia está en la felicidad. Y por lo tanto sí que existe.-

Aly asintió varias veces con la cabeza, aún abrazando a la princesa. Notó que Blancanieves emanaba un ligero aroma a manzanas. Cuándo se separaron, Blancanieves señaló las dos copas sobre la mesa.

-¿Es de alguien la otra copa?- se interesó.

-No, una es mía y la otra supongo que estaba aquí para ti.- respondió Aly sonriendo y secándose las mejillas mojadas. La emoción y la alegría rebosaban en ella, ¡estaba conociendo a Blancanieves!

-Oh... ¿Te importa si bebo? Tengo un poco de sed.- comentó Blancanieves.

-No, no me importa, adelante.- Aly reprimió una risita.

Blancanieves cogió la otra copa y bebió un poco, con cuidado y elegancia, cómo toda una princesa.

-Es zumo de manzana.- soltó Aly mientras se le escapaba una sonrisilla.

Blancanieves dejó de beber bruscamente, abriendo mucho los ojos, y colocó la copa sobre la mesita con suavidad. De repente, parecía desconcertada. Miró a Aly.

-¿Lo has puesto tú aquí?-

Aly se echó a reír.

-No, no, estaba aquí cuándo llegué. Supongo que lo encargó Eleanor.- respondió.

-Ah... No entiendo por qué encarga zumo de manzana si sabe que soy precisamente yo la invitada.- Blancanieves parpadeó, algo desconcertada.-Espero que no lo haya hecho a propósito.-

-Ella es algo bromista.- admitió Aly.-Pero no lo habrá hecho con mala intención.-

-Oh.- Blancanieves asintió y colocó sus manos sobre la falda amarilla de su vestido.-Bueno, espero que pronto vengáis todos a visitarnos a mí y a mis amigos. Quiero que conozcas a mi marido, el príncipe, y a mis siete mejores amigos.-

-Me encantaría.- Aly asintió con el entusiasmo y las ganas de una niña.

-Así me gusta. Hay que mantener la magia en el espíritu.- Blancanieves hizo palmas mientras sonreía.-Cómo dice Peter Pan, "los adultos no son más que niños mayores, pero niños al fin y al cabo."-

-¿Conoces a Peter Pan?- sonrió Aly, mientras sus ojos se agrandaban y brillaban.

-Sí, por supuesto, en Disneyland nos conocemos todos.- asintió Blancanieves.-Siempre seréis bienvenidos. Bueno, allí todo el mundo es bienvenido.-

Aly sonrió y le pidió a Blancanieves que le hablase de cómo eran los demás personajes. La princesa lo hizo, encantada de poder despertar la magia, o felicidad, de Aly.

~~~

Brianna estaba paseando junto a Valery y Valerianna, la cuál iba con una correa color rosa sujetada por Valery. Caminaba sobre sus cuatro patitas de manera apresurada, casi dando brincos, y con la lengua fuera. Valery transportaba dos bolsas en su otra mano y caminaba felizmente con el pelo suelto y ataviada con un vestido.

-La fiesta de anoche fue magnífica, sobretodo porque pude reencontrarme con Toby y hablar con él.- decía la rubia, satisfecha, mientras sostenía la correa con fuerza para que Valerianna no se escapase a vivir su vida loca.-Es, de verdad, el chico más perfecto del mundo. Es amable, dulce, simpático... ¡y está tan buenorro!- alzó sus ojos azules al cielo mientras exhalaba un suspiro.

Brianna no contestaba, sólo caminaba junto a ella, jugueteando con su pelo oscuro y ondulado.

-Por cierto, las tiendas de París son una pasada. ¡Está la ropa más bonita del mundo! Justo ahora iba a quedar con Toby en una cafetería cercana para enseñarle toda la ropa que me he comprado, y no admiten mascotas, por lo que, ¿te importaría quedarte a Valerianna durante la próxima hora? Puedes volver al hotel con ella si quieres.- siguió parloteando Valery.

-Claro.- Brianna la miró, sonrió y agarró la correa que Valery le ofrecía.

-Gracias Bri, ¡eres la mejor!- Valery besó a su amiga en una mejilla.-Me voy ya, es casi la hora de nuestra cita y Toby seguro que ya está en la cafetería. ¡Adiós!- se despidió con la mano y fue por otra calle, llevando consigo las bolsitas de la tienda de ropa.

Brianna suspiró y miró hacia abajo. Valerianna estaba sentada en el suelo y la observaba meneando la cola.

-¿Y ahora qué hago yo contigo?- dijo sonriendo la chica.

Valerianna ladró en respuesta y empezó a correr en círculos alrededor de Brianna, enrollando la correa alrededor de ésta. Brianna sólo daba vueltas, empujada por la correa que Valerianna enroscaba alrededor de sus piernas, mientras fruncía el ceño y se reía a la vez.

-¡Valerianna, quieta!- ordenó entre risas.-¡Me voy a caer por tu culpa!-

La correa ya estaba enrollada en sus piernas, acto seguido Valerianna trató de correr hacia otro lado y Brianna cayó, con sus piernas prácticamente atadas debido a la correa. Pero alguien la atrapó antes de que pudiera golpear el suelo. Brianna miró hacia arriba y observó a Harry, sosteniéndola. El chico llevaba gafas de sol para pasar más desapercibido, aunque sus rizos hablaban por sí solos.

-Ha-Harry. Hola...- tartamudeó la chica, parpadeando sus ojos verdes en desconcierto. Con cuidado, desenroscó la correa de Valerianna de sus piernas y se apartó del cantante.-Gracias por... Por cogerme.-

-De nada. Te he salvado de estrellarte contra el suelo.- bromeó Harry metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta.

Brianna aferró con una mano la correa de Valerianna y con la otra mano se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja, mirando al cantante y en especial su vestimenta.

-¿Qué haces con chaqueta? ¿No tienes calor?- preguntó.

-Ésta chaqueta es muy fina, me abriga de la brisa pero no me da calor.- repuso Harry.

-Oh...- asintió Brianna.-¿Quieres... dar una vuelta? Estoy paseando a la mascota de Valery.-

-No veo por qué no.- Harry se encogió de hombros y empezó a caminar junto a ella.

Ambos caminaron durante un rato en silencio, recorriendo despacio las calles de París.

-¿Por qué te fuiste anoche de la fiesta?- se preocupó Harry, rompiendo el denso silencio que se había formado.

-¿Eh?- Brianna lo miró y se sonrojó.-Bueno... Me dolía un poco la cabeza.- mintió, sin querer decirle "Me fui porque no dejabas de mirarme, idiota."

Harry asintió no muy convencido.

-¿Sólo por éso?- insistió, mirando alrededor y fijándose que se acercaban a la Torre Eiffel.

-Sí, sólo era éso.- presionó Brianna sus palabras.

Harry, muy serio, se detuvo en seco. Brianna se paró también y se giró para mirarlo. Valerianna se sentó en el suelo. Harry estiró una mano hacia un lado, cómo si sostuviera una bandeja, se quedó así unos segundos, y finalmente, sonrió ampliamente, mostrando sus dientes blancos.

-Mira. Parece que estoy sosteniendo la Torre Eiffel.- indicó en tono juguetón.

Brianna parpadeó con una expresión imprecisa ante aquella broma que no venía a cuento. Valerianna se sentó en el suelo y se relamió el hocico.

-Sí... Ya veo.- musitó Brianna ladeando la cabeza y mirando a Harry. 

Éste seguía sonriendo y posando, cómo un modelo profesional, con su mano estirada ante la Torre Eiffel. Tras unos pocos segundos suspiró, borró su sonrisa y dejó caer su mano, escondiéndola tras la espalda. Miró a Brianna, aunque ésta no podía saberlo debido a las gafas de sol de Harry.

-Dime, ¿cuándo piensas escucharme cuándo te hablo?- preguntó.

Brianna suspiró y señaló con la cabeza un banco cercano, indicándole a Harry que fuera hacia allí con ella. Ambos se dirigieron hacia aquél lugar, se sentaron y Brianna cogió a Valerianna en brazos, colocándola sobre sus rodillas.

-Verás... Siento no haberte escuchado anoche. Es que simplemente estoy... Algo molesta, éso es todo.- dijo.

-Molesta... ¿Por qué?- Harry se quitó sus gafas de sol, dejando al descubierto sus ojos verdes azulados.

Brinna lo miró alzando una ceja.

-¿Cómo que "¿por qué?" Harry? ¿De verdad es necesario que preguntes?- dijo mientras acariciaba a Valerianna.-Me dijiste que sólo soy un juego para ti. Bueno, era.-

-Ya te dije la verdad anoche. Te mentí.- insistió Harry inclinándose hacia adelante para mirarla a la cara.-No eres un juego para mi, y deberías saberlo. Se nota que no tienes ni idea de cómo soy.-

-Porque tú no lo revelas.- rebatió ella, encarándolo.-Eres cómo una caja de sorpresas. Eres impredecible, y siempre actúas según te conviene. No te conozco porque cada día eres alguien distinto.-

Harry cerró la boca y miró hacia el suelo. Brianna era la única chica (aparte de su madre y su hermana) que lo desafiaba de ésa manera. Ella no le guardaba miedo porque fuese famoso. Ella hablaba, expresaba sus pensamientos y le dejaba las cosas claras. Se enfrentaba a él. Por éso era especial... para él.

-Es complicado.- suspiró el cantante.-Mi parte profesional abarca mi vida entera. Soy Harry Styles, y no lo digo sólo porque "me lo tenga creído." Lo digo porque... es una gran responsabilidad. ¿Sabes la cantidad de gente a la que le debo mi fama? ¿La de chicas que lloran por mí, y que yo no puedo hacer nada por ellas salvo cantarles? ¿La de gente que dice que One Direction les salvó la vida? Cuándo digo "Soy Harry Styles" no es porque sea un creído, es porque...- suspiró de nuevo y profundamente.-Ser Harry Styles es estar sometido a una gran presión, profesionalidad y responsabilidad.-

Brianna parpadeó sus ojos verdes mientras lo escuchaba con atención.

-Liam, Louis, Niall y Zayn saben de lo que hablo, saben cómo me siento. Somos la banda más famosa de la actualidad y éso implica un inmenso peso sobre los hombros.- dijo Harry dejando caer sus gafas de sol en el bolsillo de su chaqueta.-Es estar tensos continuamente, saber que millones de personas te adoran y repetirte a ti mismo que no puedes fallarles.-

-Realmente te preocupas por tus fans, ¿verdad?- dijo Brianna mirando a Valerianna mientras la acariciaba. La perra, tendida sobre las rodillas de Brianna, respiraba con la lengua fuera. Brianna miró a Harry.

-¿Cómo no voy a hacerlo?- el cantante también la miró.-Son las personas que han hecho posible mi sueño. One Direction no sería nada sin nuestros fans. Se preguntan "¿Que haría yo sin One Direction?" y nosotros nos preguntamos "¿Que haríamos nosotros sin los fans?" Las y los directioners son las personas que mueven nuestro mundo, les debemos todo lo que tenemos.-

Brianna suspiró y miró hacia abajo. Una mujer elegantemente vestida pasó, llevando a un caniche de la correa, delante del banco dónde ellos estaban. Valerianna rompió en ladridos y saltó de las rodillas de Brianna, tirando de la mano de ésta con la correa y haciendo que se levantara del banco. Brianna la acalló mientras que seguía ladrando cómo loca. Harry rió entre dientes y se levantó del banco, reuniéndose con Brianna. La señora que paseaba a su caniche se alejó, tirando de la correa de su mascota, mientras murmuraba palabrotas en francés.

-Sigamos paseando.- suspiró Brianna en voz baja, sin saber si se lo decía a Harry, a Valerianna, o a ambos. Probablemente la correcta era la tercera opción.

-Valery es muy afortunada al tener una pequeña mascota tan adorable.- Harry se agachó mirando a Valerianna.-Aunque yo siempre he sido más de gatos. ¡Ven, pequeña! Dale un beso al tío Harry.- le lanzó pequeños besos a Valerianna.

Ésta, al escucharlo, se olvidó del caniche y fue, relamiéndose su naricita, hacia Harry. Éste la acarició, y ella en respuesta lamió las manos del cantante con efusividad.

-Es una Shih Tzu, ¿verdad?- sonrió Harry mirando a Brianna y rascando la cabeza de Valerianna.

La chica asintió.

-Valery la adoptó en Nueva York. No tenía casa ni collar, probablemente la abandonaron.-

-Ouh, pobrecita. Yo adopté a nueve gatos de la calle.- Harry se puso erguido de nuevo.

-Ya lo sé... Los conocí hace tiempo. ¿Recuerdas?- dijo Brianna.

Harry asintió y cogió la correa de la mano de Brianna con suavidad. Al simple contacto de la mano de Harry, la piel de Brianna se puso de gallina y un escalofrío recorrió su espalda.

-¿Puedo llevarla yo un rato? Necesitas un respiro, ésta pequeña es todo un trasto.- dijo Harry sonriendo encantadoramente y sosteniendo la correa con ambas manos.

-Cla... claro...- Brianna se sonrojó y se colocó el pelo detrás de la oreja, bajando la mirada.

Harry suspiró ante aquél gesto.

-Por cierto, ¿cómo está Fabbie?-

-¿Eh?- Brianna miró a Harry.-Oh, Fabbie, mi yorkshire... Está perfectamente, gracias por preguntar.- sonrió amablemente, mientras ambos llegaban a un mirador con la barandilla de piedra. Apoyó sus brazos sobre ésta para admirar París.

-Me alegra mucho saberlo. Es una monada.- Harry tragó saliva y sonrió, sonrojándose.-Cómo su dueña.-

Brianna miró hacia Harry reprimiendo sus ganas de sonreír. Se sonrojó y miró hacia adelante de nuevo, suspirando.

-Harry... Te lo agradezco.- murmuró.

-¿De verdad?- Harry sonrió ilusionado.

-Pero tengo novio.- Brianna se apartó del mirador, dejando de sentir en sus brazos el tacto rasposo de la barandilla. Ocultó sus manos tras su espalda y miró hacia el suelo.

-Lo sé.- Harry suspiró.-Creo que es hora de que te diga la verdad sobre aquél día en el que me pediste que fuese sincero, en el instituto. Aly también estaba presente, ¿recuerdas? Así que si no me crees puedes preguntárselo a ella. Ella respaldará lo que yo te diga ahora, porque es la verdad.-

Brianna asintió con la cabeza y miró a Harry, haciéndole saber que lo escuchaba.

-Verás...- Harry jugueteó con la correa de Valerianna.-Te mentí por tu bien. Te dije que eras sólo un juego para mí porque quería que me olvidaras y salieras con otra persona, con Scott. Es lo que tú me pediste. "Sólo quiero saber si sientes algo real por mí o si puedo irme tranquila." Por éso te mentí, quería que estuvieras con alguien normal, que no estuviese siempre rodeado por la prensa. Alguien que pudiera hacerte feliz. Por éso te dije que lo nuestro era un juego. Quería que te alejaras de mí para no hacerte daño. Quiero que estés con alguien... Mejor... Que yo.- Harry se colocó una mano en el pecho, cómo si fuera el culpable del fin del mundo, o algo peor aún; del fin del mundo de Brianna.

Ella entreabrió los labios, muy sorprendida ante la aclaración de Harry. Miró el suelo y suspiró. Se acercó a Harry y le apartó el flequillo rizado de la cara. El la miró.

-Harry, eres una gran persona.- dijo Brianna con la voz cargada de emoción.-Has sacrificado tu propia felicidad... ¿por mí?-

-Sé que nunca podré hacerte feliz.- el cantante sonrió y se encogió de hombros mientras sus ojos verdes se llenaban de lágrimas, aunque claramente él no iba a permitir que cayeran.

-Harry...-

Brianna colocó una de sus manos en la mejilla derecha de Harry y acto seguido lo abrazó con afecto, apoyando su cabeza en el cuello del chico. Harry le devolvió el abrazo. Acto seguido sostuvo la barbilla de Brianna y la besó en los labios. Brianna le devolvió el beso, enroscando sus brazos alrededor del cuello de Harry. Pero la voz de Scott diciéndole "Te quiero, Brianna" le cruzó la mente y se apartó de Harry.

-Harry, para, por favor. Tengo novio.- repitió, diciendo las dos últimas palabras con pesar y énfasis.

-Lo sé, y lo siento.- Harry miró el suelo avergonzado.-Pero te veo y... Me siento... A salvo. A salvo de cualquier problema, cualquier sentimiento negativo.- acarició el pelo de Brianna y le colocó el pelo tras la oreja.-¿Qué me has hecho, Brianna...? ¿Qué has hecho en mí?- susurró, apoyando su frente en la de Brianna.

Ella lo miró directamente a los ojos y suspiró, mientras las frentes de ambos seguían pegadas.

-Aparte de echarte la bronca por golpearte contra mi taquilla, poco más...- dijo ella en tono burlón y permitiéndose a sí misma soltar una risita ante su propia broma.

Harry sonrió y rió con ella.

-Sí, debe de ser éso.- dijo separando su frente de la Brianna y echando un brazo alrededor de los hombros de ella, mientras ambos miraban juntos por el mirador en el que Brianna se había apoyado antes, y contemplaban París.-Claramente Cupido sabía que una flecha no funcionaría conmigo y utilizó un golpe de taquilla.-

Brianna rió de nuevo y apoyó su cabeza en el hombro de Harry. Valerianna correteaba alrededor de ambos, aún sujetada por la correa que Harry sostenía con suavidad.

-Scott es perfecto.- dijo de repente.-Es simpático, guapo, sincero, amable, considerado, dulce, inteligente, preocupado, atento...-

Harry hizo una mueca. ¿De verdad Brianna necesitaba contarle todo éso?

-... Por éso me dará mucha pena romper con él.- terminó su frase Brianna, suspirando y mirando a Harry.

El cantante expandió sus ojos verdes a más no poder. Brianna sonrió y miró al suelo, ruborizándose.

-¿R-romper con él?- tartamudeó.

Brianna asintió con la cabeza y posó una de sus manos en el pecho de Harry.

-Dices que no eres capaz de hacerme feliz, pero... En realidad... Eres la única persona que puede hacerme feliz.- acarició la barbilla de Harry con cuidado, mirando sus labios, luego su nariz y luego, a los ojos.-Harry, te quiero.-

-Brianna, te mereces a alguien mejor.- repuso Harry con sinceridad.-No... No soy lo suficientemente bueno para ti.-

-Harry. ¿bromeas?- Brianna soltó una risita y se mordió el labio inferior, enternecida.-Si tantos millones de chicas te adoran, por algo será, ¿no?-

Harry sonrió y se le iluminó el rostro. Miró a Brianna a los ojos intensamente, y, en silencio, se prometió a sí mismo que no la decepcionaría. Se acercó más a su rostro para besarla.

-Alto.- Brianna colocó una mano en la boca de Harry.-Scott y yo aún somos novios. Debo hacer las cosas bien. Debo romper con él primero... Antes me besaste pillándome desprevenida pero ahora no te besaré hasta que no haya roto con él.-

Harry retrocedió un poco y asintió con la cabeza.

-Es lo correcto. Tienes razón.- dijo, orgulloso de Brianna.

Ésta sonrió y asintió con la cabeza. Se despidió de Brianna abrazándola y dándole un beso en la mejilla. Le entregó de nuevo la correa de Valerianna y ambos se alejaron.
Harry suspiró y se dirigió al jardín que sus amigos habían alquilado. Había estado allí antes de salir a dar un paseo. Al llegar se los encontró a todos (menos Toby, que estaba en la cita con Valery) sentados alrededor de una larga mesa colocada sobre el césped, hablando animadamente con una chica muy guapa y de vestido llamativo.

-Ahí va.- soltó Harry. Una sonrisa se formó en su rostro.-¡Blancanieves!-

-¡Hola!- saludó ella moviendo el brazo de lado a lado en vez de la mano.

Faline señaló una silla vacía repetidas veces. Harry se extrañó de que no le hubiera saltado al cuello a abrazarle, pero no obstante seguía pendiente de él, señalándole la silla vacía que estaba entre Aly y Louis. Harry se sentó y le sonrió a Blancanieves, que estaba sentada cerca de él, pues él estaba junto a Louis, al lado de éste estaba Eleanor, y Blancanieves estaba sentada al lado de Eleanor, la cuál daba saltitos.

-Es un placer conocerte. "Blancanieves y Los Siete Enanitos" es de mis películas favoritas de Disney.- dijo Harry educadamente.-Además, tienes una voz muy bonita. Mi hermana y yo solíamos cantar las canciones de la película cuándo éramos pequeños.-

-¿De verdad? Oh, éso es fantástico.- Blancanieves juntó sus manos sobre el pecho y sonrió amablemente.

-¿A que es guapísima? ¡La he invitado yo!- exclamó Eleanor soltando un gritito de alegría y abrazando a Blancanieves por enésima vez.

-Nos ha contado un montón de cosas interesantes.- añadió Harumi sonriendo.

-¡Es ella de verdad!- exclamó Zayn dando saltitos sentado en su silla, cómo un niño pequeño.

-Yo he gritado al verla.- admitió Perrie abrazándose a Zayn.

-Blancanieves dice que los demás personajes están todo el rato paseando y jugando por los alrededores. ¡Tiene que ser increíble ir allí cada día!- gritó Mairi consumida por la emoción.

-Ya ves, ¡una pasada!- añadió Faline con su voz bravucona.

-Si fuera a Disneyland cada día, seguro que ningún día tendría nada que ver con los demás. Cada día allí debe de ser una aventura distinta y completamente nueva.- opinó Liam.

-Oh, lo es.- asintió Blancanieves.-Allí no hay dos días exactamente iguales, no existe la rutina. Cada día puedes encontrarte a alguien distinto, y aunque camines por los mismos sitios, siempre verás cosas diferentes. El hoy no es igual que el ayer, y el mañana también está cargado de magia. Es el lugar más fantástico del mundo.-

-No existe la rutina...- repitió Niall en voz baja.-¡Suena tan malditamente bien!-

-Convivir con los personajes que marcaron tu infancia, ¿no sería magnífico?- dijo Kai sonriendo abiertamente. Sus ojos azules también estaban repletos de luz a pesar de lo de sus padres, desde luego Blancanieves era mágica y había traído alegría en estado puro a todos los presentes.

-¡Sería increíble!- exclamó Aly.

-Una vez, Rapunzel estaba paseando con Flynn, su marido.- empezó a contar Blancanieves.-Y entonces llegaron Alicia, El Sombrerero Loco, Peter Pan y Merida. Yo estaba firmando autógrafos junto a mi madrastra y pudimos verlo todo. Merida cogió su arco, una flecha y apuntó a Flynn, acusándolo de haber robado sus pastelitos, ya que él solía ser ladrón.-

-¡Lo sabemos!- gritó Harumi emocionada.-¡Flynn Rider era un ladrón en la peli!-

-Exacto, entonces, mientras Flynn negaba aquello y Rapunzel lo defendía, Alicia y Peter Pan agarraron la trenza de Rapunzel sin que ella se diera cuenta y empezaron a agitarla en el aire. Peter Pan gritaba "¡Puedes volar!" mientras él y Alicia agitaban la trenza de Rapunzel en círculos.-

Los demás se troncharon de risa.

-Claro, cómo si la trenza de Rapunzel fuera la hélice de un helicóptero, ¿no?- se interesó Celine.

-Ay Dios.- rió Perrie.

-Cuándo Flynn iba a espantar a Alicia y Peter para que dejasen el pelo de Rapunzel en paz, el sombrerero le puso a Flynn un gorro gigante en la cabeza y empezó a cantar la canción del "Feliz No-Cumpleaños." ¡Fue divertidísimo!- concluyó su explicación Blancanieves.

Todos rieron de nuevo.

-En resumen, que Alicia, Peter Pan, El Sombrerero Loco y Merida estaban compinchados para fastidiar a Rapunzel y Flynn, ¿verdad?- quiso saber Eleanor, emocionada, tras hacer su hipótesis.

-Sí, básicamente.- dijo Liam en respuesta y mientras reía ante el relato de Blancanieves.

-¡Qué guay! ¡Yo quiero conocer a Peter Pan!- gritó Louis entusiasmado.

-Cariño, a ti ya te consideran todos Peter Pan.- bromeó Eleanor abrazándose a Louis.

-¿Quiénes son tus mejores amigos del parque, Blanca?- preguntó Faline, que a pesar de lo dura y marimacho que era, estaba escuchando a Blancanieves con la ilusión de una niña pequeña.

-Oh, pues claramente los siete enanitos y mi príncipe.- respondió ella dulcemente.-También suelo pasear a veces con mi madrastra, no le guardo rencor, porque ser una persona rencorosa no es bueno. Y también me llevo muy bien con Aurora y Cenicienta, las otras dos princesas clásicas. Nosotras tres somos las tres princesas oficiales creadas por Walt. También quiero mucho a Alicia, es cómo una hermana pequeña para mí. Peter Pan, Campanilla, El Sombrerero Loco, Mulán, Ariel y Piglet también son amigos míos. Y por supuesto, Mickey y Minnie, al igual que todos sus amigos. Digamos que me llevo bien con todos los demás personajes, aunque allí todos nos llevamos bien con todos.-

-¿De verdad?- sonrió Harry.

-Bueno... Peter Pan y Garfio están siempre picándose. Y Campanilla robó una de las teteras del Sombrerero para vivir ahí. Tiana, Naveen y Facilier también pelean mucho, y es comprensible.- decía Blancanieves con su dulce y musical voz.-Pero creo que en el fondo todos nos queremos mucho y somos cómo una grandísima familia.-

Mairi soltó un (algo gracioso) sollozo de emoción y se cubrió la boca con una mano.

-Qué monos...- dijo con la voz quebrada.

-Está bien, no llores.- rió Perrie acariciando la melena pelirroja de Mairi.

-Aunque seamos muy distintos, todos tenemos un mismo propósito, y es el de hacer sonreír a la gente y despertar la magia en ellos.- explicó Blancanieves.-Todos los fans de Disney han crecido acompañados de una magia, y en Disneyland traemos ésa magia a la vida y la convertimos en realidad, por éso es un lugar tan feliz.-

Aly soltó un profundo suspiro y miró hacia el suelo.

-Ojalá el mundo entero fuese así... No existirían los problemas, ni las guerras, ni ningunos malos sucesos. Todo sería felicidad y vida, cómo en Disneyland.-

-Sé que habéis pasado por un mal momento durante vuestra estancia aquí, en París.- dijo Blancanieves.-Eleanor me lo ha comentado antes de que yo viniera a éste jardín que alquilasteis. Pero si algo enseñamos los de Disney es a mantener viva la esperanza, a mirar siempre el lado positivo de las cosas y a ser fuertes pase lo que pase.-

-Éso es verdad.- repuso Faline golpeándose el pecho con el puño.-Hay que ser fuertes.-

Aly asintió y sonrió a medias.

-Sí, es verdad.- comentó en voz baja mirando a sus amigos.

-Bueno, me iré pronto, así que brindemos otra vez con... ¿zumo de manzana?- sonrió Blancanieves.

Los demás sonrieron junto a ella. Poco después ya se había ido, ya que debía volver a Disneyland, aunque ellos se quedaron en el jardín pasando el rato y reflexionando.
Era cierto que llorar no iba a servirles de nada.
Pero estaban pasando por momentos horribles. Y otro momento horrible estaba a punto de llegar.

~~~


Melanie se había desmayado antes de subir a la ambulancia, y en aquél momento estaba siendo transportada por los pasillos del hospital en una camilla de ruedas. Pierre, Kea, Janis y Monique corrían tras la camilla, la cuál era empujada por dos doctores. Melanie estaba pálida cómo el papel y abrió débilmente los ojos.

-¡Aguanta, nena, aguanta!- gritó el fotógrafo corriendo al lado de la camilla para que Melanie lo viera y supiera que estaba ahí junto a sus tres amigas.

-Llama... A Liam...- dijo Melanie con voz débil.-Llama a mis amigos... Quiero que estén... aquí...-

-¿Liam Payne? ¡Pero cari, yo no tengo su número!- se preocupó el joven fotógrafo.

-Pierre, tranquilo, yo sí lo tengo. ¡Melanie, ahora lo llamaré! ¿De acuerdo?- dijo Kea corriendo junto a ellos y poniendo su mano en el hombro del histérico Pierre.

Melanie cerró los ojos de nuevo y Pierre, Kea, Monique y Janis dejaron que los doctores se la llevaran a la habitación que les indicaron nada más entrar. La pobre Monique estaba temblando del miedo que sentía.

-¿Estará bien?- preguntó inocentemente mirando a sus tres acompañantes.

-Cuidarán de ella.- respondió Janis tragando saliva y abrazando a Monique.-Tranquila.-

Kea sacó su móvil, dispuesta a no perder ni un segundo más. Acto seguido se sentó junto a sus dos amigas y Pierre en las sillas del pasillo más cercano. Diez minutos después Liam ya estaba allí acompañado de los demás chicos de One Direction, Aly y Harumi. Liam estaba preocupadísimo y enseguida corrió a hablar con Kea.

-¿Qué ha pasado?- preguntó Liam, ya que Kea no le dio explicaciones por teléfono.

-Melanie se encuentra muy mal.- respondió Kea, nerviosa.-Lleva unos días rara, vomitando y alguna que otra vez se ha desmayado. Tiene temblores y...-

-Los médicos la están atendiendo ahora mismo.- intervino Janis intentando mantener la calma.

-Sí, debemos tener fe en los médicos.- añadió Pierre quitándose sus gafas de cristal y mordiéndolas por un lado, tratando en vano de aplacar sus nervios.

-¿Pero qué es lo que le pasa?- insistió Liam, aterrorizado.

-No lo sabemos.- Monique negó con la cabeza.

-Probablemente sea alguna enfermedad o algún virus, debemos intentar mantener la calma, ¿de acuerdo?- habló Janis mirando con sus ojos verdes a todos los presentes.-Nada malo le va a pasar, los médicos nunca lo permitirían. Son conscientes de que es una persona muy querida por sus amigos y además una modelo famosa. Tenga lo que tenga, la curarán.-

Liam, deseando confiar en las palabras de Janis, suspiró y asintió con la cabeza varias veces, resignado y triste.

-Por favor, que se ponga bien...- dijo en voz baja.-La quiero más que a nada en éste mundo. Si algo malo le pasara...- se interrumpió a sí mismo apretando los labios para no echarse a llorar.

-Liam, estará bien.- dijo Aly abrazando a su amigo, aunque ella también temblaba.-La conozco bien, y sé que es una chica fuerte y resistente. Sea lo que sea saldrá de ésta.-

Liam la miró y quiso sonreír, pero estaba demasiado afectado cómo para hacerlo. La preocupación se leía en los ojos marrones del chico. Se sentó en una de las sillas libres de la sala de espera y los demás se sentaron a su lado. Sus humores habían cambiado drásticamente; media hora antes se sentían felices, estaban merendando con Blancanieves y hablando sobre Disney, la felicidad. Y ahora se encontraban en aquél hospital, temblando de preocupación, y rezando en silencio para que Melanie no tuviera nada grave. Aquellos cambios de humor tan drásticos no podían ser buenos para la salud del grupo de amigos.

Pasó una hora que se hizo bastante larga para todos, especialmente para Liam. Finalmente entró a la sala de espera una guapa doctora. Sólo seguían ellos ahí, ningunas otras personas habían ido a aquella sala de espera. La mujer, vestida con su bata blanca de doctora, suspiró y juntó las manos tras la espalda.

-¿Conocidos de Melanie Charles?-

Todos se pusieron en pie de un salto. Liam corrió hacia la doctora.

-Todos nosotros.- respondió con voz temblorosa.-¿Cómo está?-

Los demás se acercaron a Liam y a la doctora, preocupados y escuchando atentamente.

-No se preocupen. La señorita Charles se va a recuperar.- los calmó la doctora, al notar todas las miradas preocupadas encima de ella y el sudor reluciendo en las frentes de todos los que se preocupaban por Melanie.

Un "uff" masivo se expandió en la sala de espera y todos los presentes relajaron sus hombros. Liam cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Estaba bien. Melanie estaba bien. Aquél pensamiento le llenó de paz.

-¿Podemos hablar con ella?- preguntó Aly.

-No de momento, pues está anestesiada.- replicó la doctora mordiéndose el labio inferior.-Cuándo despierte debemos dejarla reposar un poco y luego, cuándo esté totalmente recuperada, podrán verla e interactuar con ella.-

-Está bien. Pero, ¿qué tenía? ¿Lo saben?- quiso saber Liam.

-Oh...- la doctora miró hacia el suelo y luego miró a Liam. ¿Y ahora qué contestaba a éso?-No me lo han comunicado, lo siento.- mintió.-Sólo me han ordenado que os diga que está bien y que se recuperará.-

Liam suspiró y asintió con la cabeza. Saber que se iba a recuperar era suficiente para él.

-Debo retirarme. Adiós y ánimo.- dijo la doctora saliendo de la sala de espera.

Otra doctora la esperaba en una esquina.

-¿Cómo se lo han tomado? Especialmente él...- dijo en tono preocupado.

-No se lo he dicho. Sólo les he dicho que se va a recuperar.- contestó la doctora que había hablado con Liam.

-Tendrías que haberles dicho lo otro. Es cierto que se va a recuperar, pero... Necesitan saber acerca del asunto. Lo ocurrido con la señorita Charles ha sido algo muy serio.- opinó la otra doctora.

-Lo sé, lo sé, pero luego se lo dirá otro doctor. Yo no puedo decirles éso, no soy capaz. Me da muchísima pena lo ocurrido, y también me daría pena ver la reacción de Liam Payne.-

-Ya... La verdad es que es una pena...-

-Al menos ella está bien. Cuándo despierte y se entere de lo ocurrido... Va a romperse emocionalmente.- corroboró la doctora que habló con Liam, mientras sus ojos denotaban tristeza.

-Espero que logre superarlo.- objetó la otra doctora mientras ella y su amiga caminaban por el pasillo del hospital.

En la habitación de Melanie, la modelo seguía bajo los efectos de la anestesia y los médicos acababan de cambiarle las sábanas, ya que las anteriores se habían empapado de la sangre de Melanie. También habían vestido a la modelo con un camisón blanco desde hacía una hora. Una doctora algo regordeta se secaba el sudor de la frente con un pañuelo, y un doctor salió del baño de la habitación. Acababa de lavarse las manos, ya que se las había manchado de sangre.

-Ha sido complicado.- anunció el doctor secándose las manos recién lavadas con una toalla.

-Sí.- asintió la doctora.-Menos mal que la anestesia ha sido lo suficientemente fuerte cómo para que ella no se enterase de nada.-

-Pobre criatura.- suspiró el doctor.

-¿Te refieres a ella o a...?- inquirió la doctora.

-A ambos.- la interrumpió el doctor.

La doctora asintió y acaricio el pelo de la dormida Melanie. Acto seguido suspiró y miró al doctor.

-Es una lástima lo que ha ocurrido.-

-Sí, lo es. Pero quizá sea mejor así. Ella es muy joven.- opinó el doctor acercándose a la camilla y mirando a Melanie.

-La pobre no sabía lo que le pasaba... Claramente no tenía ni idea de ésto.- la doctora parecía muy preocupada, y siguió acariciando el pelo de la chica.-Menos mal que ha sobrevivido, llevar éso a cabo ha sido complicado.-

-Dímelo a mí. Yo llevaba guantes y aún así la sangre me ha manchado la piel de las manos. Ha sido realmente una bestialidad, ha perdido muchísima, suerte que la transfusión de sangre está llevada a cabo y se pondrá bien. De lo contrario ella habría muerto desangrada.- suspiró el doctor. Parecía agotado debido al duro trabajo que acababa de hacer con sus compañeros.

-Baja a tomarte un café, ¿quieres? Estás muy cansado. Yo me quedaré aquí por si se despierta.- comentó la doctora.

-De acuerdo. Subiré de aquí a un rato.- asintió el doctor.

En la sala de espera, mientras tanto, Liam y los demás se encontraban mucho más relajados al saber que su querida Melanie se encontraba bien. Seguían todos sentados en las sillas de la sala de espera, hablando. Faline y Celine habían ido al hospital minutos después de que fueran One Direction, Harumi y Aly.

-Celine...- murmuró Faline.-¿Anoche estaba muy borracha? Ya sabes... En la fiesta.-

-¿Eh?- Celine, sentada junto a su hermana, parpadeó y soltó una risita.-Sí, bastante. ¿Por qué?-

-Anoche... Besé a Edmond.- Faline se mordió la uña del dedo índice y miró el suelo.

Celine parpadeó más aún, entreabriendo sus labios.

-¿Qué?- preguntó.

-Ay, ¡no sé! ¡No sé!- Faline sacudió la cabeza.-Debía estar muy, borracha para hacer tal cosa... Ahora sí me acuerdo de que lo besé... pero no sé por qué lo hice.-

-Dicen que el alcohol te da el valor suficiente para decir o hacer las cosas que nadie haría ebrio.- reflexionó Celine.-Igual éso es lo que te ha pasado a ti.-

-¿Cómo dices? Ya sabes que yo no necesito estar borracha para ser valiente. Voy sin miedo a decir las cosas y soy directa, sé que a veces demasiado directa, incluso.- contestó Faline.

-Sí. Pero... ¿lo eres con tus sentimientos?- añadió Celine.

Faline enmudeció y miró hacia el suelo, absteniéndose de responder.
Liam seguía radiante de felicidad.

-Todo ha sido un susto.- suspiró Liam relajando los músculos faciales.

-Estábamos todos aterrados.- gimoteó Monique abanicando a Pierre con una revista para que se le pasara el susto.

-Ni que lo digas nena.- repuso el fotógrafo mientras era abanicado.

-¿Lo ves, Liam?- sonrió Aly frotando la espalda de su amigo.-Te dije que ella estaría bien.-

-Espero que pronto sepamos qué era lo que le sucedía.- dijo Louis mientras abrazaba a Eleanor.

-Sí, pero Melanie está bien, y éso es lo importante.- dijo Liam con una sonrisa que le iluminaba el rostro.

No sabía que iba a pasar mucho tiempo hasta que pudiera sonreír de nuevo.


Melanie abrió los ojos muy despacio y vio a una doctora regordeta sentada a su lado. La puerta se abrió y entró el doctor, el cuál expandió sus ojos al máximo. Miró a la doctora y luego a Melanie.

-¿Se ha despertado?- preguntó el doctor.

La cabeza de Melanie empezó a doler con tan sólo escuchar la voz del doctor. Notaba una gran presión en el pecho y la cabeza le explotaba de dolor, probablemente debido a la anestesia.

-Se acaba de despertar.- la doctora se acercó aún más a Melanie.-¿Cómo estás, querida?-

Melanie parpadeó y se posó las manos en la frente, mareada.

-Me explota la cabeza y siento mucha presión en el pecho.- respondió ella. Acto seguido miró alrededor y parpadeó otra vez, mostrando desconcierto en sus ojos.-¿Dónde estoy?-

-En el hospital, ¿recuerdas? Tus amigos te trajeron aquí.- contestó el doctor.

Melanie hizo memoria y recordó una ambulancia llegando a la mansión. Cerró los ojos y suspiró.

-Sí... Ya me acuerdo.-

-Estabas mal, querida.- la doctora le acarició el pelo de nuevo y le sonrió.-Pero ahora todo está bien, estás sana.-

-¿Qué era lo que me pasaba?- Melanie se sentía ligera y pesada a la vez, y mareada debido a la anestesia, pero el dolor y el malestar de antes habían desaparecido.

El doctor y la doctora intercambiaron una mirada.

-Bueno, es... complicado.- suspiró la doctora. Miró a su compañero.-Díselo tú, por favor.-

El doctor se quitó las gafas y se las colgó del cuello de la bata, suspirando.

-Verás, joven...- se mordió el labio inferior, temeroso de decirle aquello.-Cuándo... Cuándo tus amigos... Llamaron a la ambulancia... Y te trajimos aquí, al hospital... En realidad... Estábamos trayendo a alguien más.-

-¿Qué quieres decir?- Melanie entornó los ojos y se incorporó en la camilla. Se levantó de ésta con dificultad, quedándose de pie, tratando de reunir toda su fuerza.

-Erais dos personas... En un sólo cuerpo.- se explicó el doctor.

Melanie, poco a poco, empezó a entender.

-¿Qué...?-

Se le descolgó la mandíbula, sus ojos se llenaron de lágrimas y, poco a poco, empezó a pensar en su retraso menstrual, el test de embarazo dando negativo, sus constantes vómitos, mareos y desmayos, y que los tests de embarazo no siempre acertaban.
Y el suyo había fallado.

-No... No...- Melanie parpadeó y las lágrimas empezaron a caer de sus tristes y bonitos ojos castaños.-Entonces, todo éste tiempo... Yo... Estaba embarazada.- se cubrió la boca con una mano mientras su dolor de cabeza se incrementaba al escuchar aquellas palabras salir de su propia boca.

La doctora se mordió el labio inferior para no echarse a llorar. Melanie sollozó, aún apretando su mano contra su boca, y cerró los ojos con fuerza provocando que más lágrimas cayeran.

-Lo siento mucho, niña. Tú no te mereces algo tan malo.- dijo la doctora poniéndose de pie y acercándose a Melanie.

Ésta se sentó en el borde de la cama y se cubrió la boca con ambas manos, llorando sin consuelo.

-¿Qué... Qué ha pasado...?- preguntó, totalmente destrozada.

-Verás, Melanie.- el doctor se permitió llamarla por su nombre y se sentó junto a ella en la camilla.-Tus amigas me han contado que te hiciste un test de embarazo y que dio negativo, haciéndote creer que no estabas embarazada cuándo si lo estabas. De ahí a que tuvieras un retraso menstrual.-

-Pero me volvió a venir la regla... Y el test de embarazo negativo...-

-No, tu regla nunca volvió. Si sangraste en algún momento no fue porque recuperases la menstruación, fue por la hemorragia que el feto te estaba produciendo. Sólo que tú creías que era la regla, que te había vuelto tras el "retraso."- suspiró el doctor.-Respecto al test de embarazo... Probablemente fallase porque tu bebé venía enfermo. Estaba condenado desde el principio. Tu cuerpo lo rechazaba, por éso puede ser que el test de embarazo no lo detectara y te dijera que no estabas embarazada.-

Melanie siguió llorando y se retiró el pelo de la cara, mirando, entre sollozos, a los doctores.

-¿Dónde está mi bebé?- preguntó llorando. Miró su barriga.-¿Sigo...?-

-No, corazón.- la doctora negó con la cabeza y se limpió sus ojos lacrimosos.-Ya no...-

Melanie apretó los dientes y enterró la cara entre sus manos, rompiendo en sollozos que partían el alma con sólo escucharlos. El doctor le puso una alentadora mano en el hombro.

-¿Qué ha pasado...?- gimió Melanie entre lágrimas y sin dejar de lamentarse.

-Cómo ya he dicho antes, el bebé venía enfermo.- repuso el doctor.-Murió en tu barriga y de ahí que no dejases de encontrarte mal. Tendríamos que examinarlo para saber exactamente cuándo murió...-

-No, ¡no!- Melanie agitó desesperadamente la cabeza.-¡No quiero saberlo! ¡No quiero saber cuándo murió!- se echó a sollozar de nuevo.-Mi hijo... No sabía nada acerca de él... ¿Y cómo se supone que se lo voy a decir a Liam...?-

-¿Es ése el  nombre del padre? Es decir... ¿Tu pareja?- se corrigió el doctor.

-Sí... Perdí la virginidad con él, y yo...- Melanie sorbió por la nariz.-Sólo me he acostado con él, y sólo una vez... No estaba en mis días fértiles, o al menos éso creía... Soy muy responsable, y no esperaba ésto... Tomé la píldora... Fui responsable... Sólo quería amar a mi novio... Estábamos alejándonos y quisimos recordarlo...-

-Dices que tomaste la píldora, pero... En algunas ocasiones no es suficiente. Se nota que eres una chica responsable y madura, pero a veces la vida se ceba con la buena gente de la manera más injusta.- dijo la doctora sentándose en la camilla junto a Melanie y el doctor, empezando a acariciar el pelo de la chica.

-¿Dónde está ahora? ¿Qué... qué pasó mientras yo estaba inconsciente?-

-Te anestesiamos y te revisamos. A pesar de que estabas anestesiada y profundamente dormida, tu cuerpo reaccionaba al feto, el cuál, al venir en mal estado, debía salir para que no murieras. Él ya estaba muerto, así que te hemos operado. Abrimos tu matriz y sacamos al bebé, cómo un parto por cesárea. Tu embarazo era muy breve, y el feto era aún muy pequeño, así que el cambio en tu cuerpo no es notable.- explicó el doctor en tono profesional y cercano a la vez.

Melanie se puso de pie, se arremangó el camisón hacia arriba, notando que llevaba puesta su ropa interior, y se observó la barriga. Divisó una pequeña pero reciente cicatriz en la zona de su matriz.

-Sabemos que eres modelo, y por éso hemos cortado los menos posible para sacar al feto.- indicó el doctor.-Cómo era diminuto, tu cicatriz también es diminuta. Y para hacerla desaparecer deberás usar cremas y tratamientos, aunque siempre se puede eliminar con photoshop para las revistas.-

-Lo sé, pero...- Melanie dejó caer la falda de su camisón y se echó a llorar de nuevo.-La cicatriz es ahora mismo la menor de mis preocupaciones. ¡Acabo de perder un hijo!- se sentó en la camilla de nuevo y se cubrió los ojos con las manos.-Ni siquiera sabía que lo tenía... Pero ahora ya lo sé... Y ya no está... Mi propio hijo... El hijo de Liam...-

-Ahora deberás ir a terapia un tiempo, querida.- susurró la doctora acariciando la espalda de Melanie.-Es normal que estés emocionalmente conmocionada, lo que acaba de ocurrirte es muy duro.-

-¿Podré tener hijos en un futuro?- quiso saber la modelo.-Es sólo curiosidad.-

-Sí, claro que sí.- la reconfortó el doctor.-Tu organismo funciona perfectamente, era el feto el que venía defectuoso. Murió porque venía con malformación y de no haberlo sacado de tu matriz, habrías muerto tú también. Pero el problema no es tuyo ni de tu pareja, pues los dos sois jóvenes y sanos. El problema fue el del pequeño, por mala suerte vino mal formado, murió y tu cuerpo lo rechazó, por éso los vómitos y desmayos.-

Melanie lloraba sin cesar, sollozando. Aquello había sido mala suerte. Ella había tomado la píldora, y en caso de que se hubiera quedado embarazada sí o sí, el bebé había venido con malformación. Habían sido dos sucesos de mala suerte, ya que Melanie había tomado una precaución y, aún así, el embarazo surgió, y además, con un feto mal formado y que estaba condenado desde el mismo momento en que se formó.

~~~

Ya era de noche. Liam estaba en el exterior del hospital, esperando, pues una doctora le había dicho que Melanie saldría a hablar con el, pues ya podía darse de alta. Liam estaba sólo en aquél jardín trasero del hospital, esperando, bajo el cielo nocturno, a que su novia saliera. 
Finalmente las puertas automáticas traseras del hospital se abrieron y salió Melanie. Iba vestida con sandalias, pantalón muy corto, una camiseta de tirantes, y chaqueta de manga larga desabrochada y que le llegaba hasta el muslo, casi por las rodillas, siendo más larga que los pantalones. La modelo lucía el pelo suelto, piel que ya no era pálida, mejillas sonrosadas, pero unas ligeras ojeras bajo sus ojos. Llevaba en sus manos algo que tenía forma cilíndrica cubierto por una manta blanca.

-¡Melanie!- Liam sonrió y su rostro feliz podría haber iluminado la noche entera. Corrió hacia ella pero ella no corrió hacia él. Liam fue a abrazarla cuándo se percató de su rostro triste y desolado.-¿Qué pasa? ¿qué es éso que llevas? ¿Va todo bien?- preguntó, preocupado.

-Liam, debo decirte algo importante.- musitó ella con voz frágil y triste, mirando a su novio a los ojos.

-¿Qué es? ¿Estás mal? Los médicos me dijeron que estabas bien y sana...-

-No es sobre mí... Hay un...- se mordió el labio.-Hay un tercero implicado en ésto.-

Liam frunció las cejas.

-¿Qué quieres decir?-

Melanie suspiró con expresión de derrota, y, con delicadeza, retiró la manta blanca del objeto que llevaba. Dejó al descubierto un frasco lleno de líquido, dentro del cuál flotaba un cuerpo diminuto, un feto de apenas unas semanas. Era pequeño y frágil, y apenas se podían distinguir las partes de su cuerpo. Liam dio unos pasos atrás, entrando en pánico al ver a su novia sujetando aquél frasco con un feto dentro.

-¿Qué es éso? ¿Por qué tienes...?- las palabras se atascaron en su garganta al ver que Melanie comenzaba a llorar.

-Ésto de aquí...- Melanie acarició el cristal del frasco.-Éste feto... Es nuestro hijo, Liam.- su voz quebrada y falta de aliento se mezclaba con sus sollozos desesperados.

El cantante parpadeó varias veces seguidas mientras ambos eran envueltos por el silencio de la noche.