jueves, 21 de mayo de 2015

112- Lágrimas de luto

-Espera, Melanie.- insistió Kea suspirando y andando por el pasillo.

Pero Melanie ya había entrado en su dormitorio y cerrado la puerta bruscamente. Se dirigió a la ventana y suspiró. Oyó a su amiga pelirroja llamar a la puerta.

-Mel, por favor, vamos a hablar.- repuso ella.

-No, hablo en serio Kea.- contestó la castaña.-Luego bajaré a cenar. Pero déjame sola, por favor.-

Escuchó a Kea suspirar y acto seguido, el sonido de sus tacones alejándose. Melanie suspiró y miró por la ventana, entristecida. Todavía no había superado del todo lo sucedido un año atrás. Un aborto involuntario era mucho más dañino para la salud mental de lo que podía parecer en un principio. Sólo las mujeres que hubieran pasado por lo mismo que ella podrían entenderla.

También había desarrollado una especie de odio hacia sí misma. Sabía que la culpa había sido sólo de ella y de Liam por no usar protección, pero al mismo tiempo, se culpaba sólo a sí misma. Nunca imaginó que una chica madura, responsable y precavida cómo ella fuese a pasar por algo así. Y que Liam, que era igual que ella, también tuviese que haber superado ésa mala experiencia. Obviamente ni las personas más responsables podían librarse de meter la pata (y hasta el fondo) de vez en cuándo. Y el precio a pagar era caro... Nunca antes se había sentido tan decaída.
Se oyeron unos pasos corriendo y un gran estruendo.

-¡Uff!- resopló la voz de Monique, dolorida.

La puerta del dormitorio de Melanie estaba abierta y Kea, Monique y Janis estaban al otro lado de ésta, Monique frotándose la frente con una mueca de dolor en el rostro. Janis y Kea sostenían una bandeja con un enorme pastel de chocolate.

-¿Pero qué hacéis?- preguntó Melanie con un suspiro, sintiendo que su espacio personal era reducido a cero. Aunque seguían siendo sus amigas y por ello las perdonaba.

-Estaba intentando tirar tu puerta abajo para que pudiéramos entrar.- dijo Monique, tratando de ignorar el dolor, todavía frotándose la frente.

-No he cerrado con llave. Podrías haberla abierto sin más...- repuso Melanie parpadeando confundida.

-Oh, ¿de verdad?- Monique agrandó los ojos y empezó a murmurar palabrotas en francés.

-Mira lo que te hemos hecho entre las tres. Podemos saltarnos la dieta de verano por un día.- dijo Janis entrando en la habitación, transportando la bandeja y el pastel de chocolate junto a Kea.

-Gracias chicas, pero... No tengo hambre. Lo siento.- se expresó Melanie frotándose un brazo.

-Oh, anda ya. Llevamos tres horas cocinando.- se quejó Kea.

-Sí, y mira qué bien huele. No puedes rechazar éste manjar.- añadió Janis asintiendo enérgicamente con la cabeza, haciendo que el flequillo de su cortísimo cabello rubio le cayese por la frente.

Melanie sonrió levemente y se dirigió hacia sus amigas. Janis y Kea dejaron la bandeja sobre la cama de Melanie. Ésta las abrazó a las dos a la vez de un modo dulce y tranquilo.

-Gracias.- dijo de nuevo, aunque ésta vez con más sinceridad.-Os agradezco de verdad que tratéis de animarme y que me cuidéis. Os quiero mucho.-

-Y nosotras.- respondió Janis mientras que Kea y ella le devolvían el abrazo a Melanie.

-¡Oye! Yo soy la que ha tratado de tirar la puerta abajo. Y encima para nada, porque estaba abierta. Merezco el abrazo más que ellas.- se enfadó Monique cruzando los brazos.

-Lo sé, lo sé.- le siguió el rollo Melanie, despegándose de sus dos amigas y dirigiéndose hacia Monique. La abrazó y sonrió.-A ti también te quiero mucho.-

La chica francesa sonrió en respuesta, devolviéndole el abrazo.



~~~


Liam suspiró, sentado frente a su ordenador. Esperaba pacientemente la llamada de Skype que Melanie le prometió. Ella estaba muy ocupada últimamente, de modo que Liam la dejaba a ella organizar las llamadas. Él también estaba ocupado, pero siempre que hablaban por teléfono se ponían de acuerdo para usar Skype a una hora en la cuál ambos tuviesen tiempo libre.

-¿Todavía nada?- preguntó Louis pasando junto a él.

-No.- Liam negó con la cabeza. Llevaba ya media hora con el ordenador encendido.-Pero no pasa nada. Sé que se conectará en cualquier instante.-

Y, cómo si alguien lo hubiese oído, el icono de Melanie apareció cómo conectado y enseguida a Liam le apareció la llamada. El cantante sonrió, aceptando, y su rostro se iluminó al ver la cara de su novia en la pantalla. Melanie saludó con la mano y activó el sonido de su ordenador.

-Hola Liam.- saludó con su voz suave de siempre.

-Melanie, ¡por fin puedo hablar contigo! Me alegro tanto de que estés conectada...- repuso Liam, y fingió darle un abrazo al ordenador.

Ella se rió por lo bajo.

-Lo mismo digo.- asintió.

-Y yo, y yo.- resonó la voz de Louis desde fuera de cámara, pues no estaba en el salón.

-¿Louis?- preguntó Melanie acercándose más a la cámara de su ordenador, sin ver a Louis.

-Louis.- respondió Liam para luego reírse levemente.-Ha venido a por una copia de las notas de la próxima canción y ha decidido quedarse porque sí.-

-Ya veo.- contestó la modelo reprimiendo una pequeña risa. Se pasó una mano por su largo cabello para apartarlo de su rostro.

-¿Qué tal estás?- inquirió Liam.

-Bien, supongo.- respondió la joven.-Gracias.-

-De nada, Mel.- repuso Liam, feliz al poder usar de nuevo el diminutivo del nombre de su chica.

-¿Y tú? ¿Qué hay de ti?- preguntó ella apoyando la barbilla en una de sus manos y escuchando.

-No hay mucho que contar.- respondió él.-Seguimos bastante ocupados y nuestro número de fans crece cada día. Es increíble.- 

-Me alegra oír tal cosa.- Melanie sonrió de nuevo y asintió levemente con la cabeza.

-Sí... Aunque... Te echo de menos.- suspiró Liam con la mirada algo triste de repente.

-Lo sé... Y yo a ti.- la mirada de la chica también se ensombreció.

-¿Cuándo crees que podrás venir?- quiso saber Liam.

-Sinceramente, no tengo ni idea.- respondió ella, decepcionada.-A ninguna de las modelos nos dan ni un respiro en ésta época del año, pleno verano. Estamos bastante ocupadas. Pero me encantaría ir allí ahora mismo y abrazarte, y también ver a todos los demás...-

-Lo sé. Yo también daría lo que fuera porque pudiéramos pasar más tiempo juntos.-

Tras la respuesta de Liam, se hizo el silencio completo. Ambos permanecieron unos segundos en sin decir nada, sentados frente a sus respectivos ordenadores. Era complicado mantener la confianza y la complicidad estando a tanta distancia. Finalmente, Melanie entreabrió los labios y dijo;

-¿Y qué tal tu familia?-

-Oh, están bien, gracias.- respondió el cantante con una sonrisa.-¿Y las demás modelos?-

Louis, desde la cocina, abusaba de las chocolatinas de Liam mientras rodaba los ojos.

-Qué sosos son...- murmuró por lo bajo. Nadie lo oyó salvo las chocolatinas que estaba engullendo.

En el salón, Liam seguía observando a Melanie desde su ordenador.

-Ellas están bien, igual de ocupadas que yo. Pero gracias por preguntar.- habló Melanie.

De repente, a Louis le sonó el teléfono.

-¿Es tu móvil, Liam?- preguntó Melanie algo desilusionada.

-No, no. Es de Louis.- la reconfortó él.-¡Louis!-

-¡Ya lo oigo!- fanfarroneó él, corriendo a través de todo el salón.

Se lanzó sobre el sofá, dónde estaba su móvil, y descolgó.

-¿Diga?- repuso.-¡Hola, Harry! ¿Qué pasa?-

Salió del salón con el móvil pegado a la oreja y Liam y Melanie retomaron su conversación. Hablaron por cinco minutos hasta que la cabeza de Louis apareció por el salón. Liam lo miró y giró la webcam del ordenador para que Melanie también lo viera. Ella rió y Liam volvió a colocar la webcam en su sitio.

-¿Qué pasa ahora?- preguntó Liam.

-Harry y Brianna han tenido movida.- informó Louis.-Ayer cuándo nos acoplamos a ver una película, dice que luego ella se fue muy nerviosa y que hoy no la ha visto ni ha hablado por teléfono con ella en todo el día. Fuimos directamente a Starbucks a desayunar, pero cómo ya sabes, Brianna no vino.-

-¿Y qué ha pasado?- preguntó Liam.-¿Por qué han discutido?-

-Ni idea.- Louis se encogió de hombros y regresó a la cocina.

-Li, cariño.- intervino Melanie de nuevo.

Liam giró su vista hacia la pantalla del ordenador.

-¿Sí?-

-Me tengo que ir ya.- la voz de la modelo estaba algo decaída, pues ella esperaba poder hablar más con él.

-¿Tan pronto?- Liam tensó los hombros mientras que la luz de sus ojos desaparecía.

-Sí... Lo siento.- dijo ella.-Nos ha salido una nueva sesión de fotos para dentro de una hora y me tienen que maquillar y peinar. Espero poder llamarte luego.-

-No pasa nada, lo entiendo. Buena suerte.- Liam le guiñó un ojo.

Melanie le lanzó un beso a Liam con la mano y sonrió, o al menos lo intentó.

-Hasta pronto.- dijo antes de aparecer cómo "desconectada."

A Liam se le revolvieron las tripas al leer ésa palabra. Suspiró y se dispuso a apagar el ordenador. Por otro lado, Louis entró de nuevo en el salón, sosteniendo su móvil en una mano y agitando la otra.

-Madre mía.- masculló.-La que se ha liado con Harrianna...-



~~~

-Necesito un respiro. Ya está. Necesito un respiro ahora...- repuso Aly despeinada, con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes, cubriéndose el pecho con las sábanas blancas.

-Qué bien has estado. Y... Y pensar que íbamos a ver una película...- dijo Niall asomando de entre las sábanas, con la frente sudorosa.-Madre mía, Aly, llevamos cinco veces ya, y en apenas una hora y media.-

Después del desayuno en grupo en el Starbucks, Niall había invitado a Aly a su casa para ver una película juntos. Por el trayecto en limusina, Faline había llamado por teléfono a Aly, y le explicó con todo detalle cómo al final había sucedido lo sucedido con Edmond en la tienda de campaña de Tomorrowland. Decía que si no se lo contaba a alguien, iba a explotar. Aly sólo la escuchaba sonrojada. Faline explicándole por teléfono paso por paso su primera experiencia sexual había resultado incómodo, pero oír hablar de ello hizo que en cuánto Niall y ella llegaran al hogar de éste, Aly se lanzara a besarle sin control. Y Niall, cómo el chico que era, lo entendió todo sin que ella dijera nada. Aquello escaló bastante en pocos minutos.

-Deja que vaya al baño un momento, que con tanto... En fin... me entran muchas ganas de hacer pis.- dijo Aly levantándose de la cama y tirando de las sábanas.

-Hace cinco minutos estabas soltando todas las palabrotas que existen y ahora dices que tienes que "hacer pis." Muy coherente, tú. Cariñito.- bromeó Niall sacándole la lengua.

Ella en respuesta dio otro tirón, llevándose las sábanas por completo. Niall agrandó los ojos y rápidamente, agarró un cojín y se cubrió su zona íntima con él.

-Hace cinco minutos estabas...- empezó Aly.

-¡Lalalalala, no te oigo!- gritaba Niall mirando hacia el techo.

-...Y ahora no quieres que te vea.- finalizó Aly, sus palabras anteriores amortiguadas por el canto de Niall.

-Tú también te estás tapando. De hecho, si me tapo con un cojín es porque acabas de arrebatarme la sábana de cuajo, Alysoymuycoherente.- ironizó el irlandés.

-¡Porque tengo frío!- exclamó ella, y era verdad. No sólo se había tapado el pecho con las sábanas, sino que se las había echado por encima de los hombros, atado a la cintura, y sujetado con las manos de modo que parecía una extraña mezcla de abrigo y vestido.

Aly se retiraba hacia el baño cuándo de repente, el móvil de Niall, colocado en la mesita de noche de su dormitorio, sonó estruendosamente. El irlandés suspiró, y, aún tapando sus partes nobles con un cojín, alargó la otra mano y cogió el móvil. Descolgó y se lo colocó en la oreja.

-¿Hola?-

-Oye Ni, soy Louis.- sonó la voz de su amigo.

-¡Louis! Hola. ¿Qué pasa?- quiso saber.

-Harry y Brianna acaban de romper, tío.- murmuró Louis en tono chismoso.

Niall frunció el ceño, sorprendido a más no poder. Se levantó de la cama y se puso sus calzoncillos. Luego se colocó los pantalones del pijama, mientras seguía hablando por teléfono con Louis.

-¡¿Qué?! ¡Pero si se adoran...! ¡Brianna no se despegaba de él desde lo del secuestro!- exclamó.

-Espero que no haya sido porque nos presentamos en casa de Harry el otro día...- dijo Louis con algo de remordimiento.-Ay Dios, creo que la hemos cagado.-

-¡Que no, hombre! ¿Cómo van a romper por ésa tontería? Hace falta algo tan fuerte cómo una bomba nuclear para que Harry y Brianna rompan.- opinó Niall, que no se equivocaba.

-No sé que es lo que ha pasado, sólo sé que han roto. Harry me llamó hace un momento para contármelo.-

-Y, ¿cómo se encuentra? ¿Está de mal humor?- quiso saber el irlandés, algo preocupado por lo ocurrido.

-Sí. Pero es curioso, me esperaba que se lo tomase peor. Tenía un tono de voz enfadado, obviamente. Pero pensé que si algún día Brianna y él rompían, Harry no se hablaría con nadie... Ésto es muy curioso.- opinó el mayor, genuinamente sorprendido.

-¿Quiere Harry hablar del tema o contarnos por qué han roto?-

-No, no quiere. Sólo me ha dicho que os lo cuente a los demás chicos...- suspiró Louis.

-Estoy preocupado. Su estado de ánimo podría verse afectado.- pronunció Niall,

-Lo sé. Le he dicho que si necesita hablar nos lo diga y que estamos ahí para él.- contestó el mayor.-Pero él no quería dar demasiados detalles ni tampoco expresarse. Es cómo si le diera igual y al mismo tiempo, cómo si fuera lo más importante para él. Se le escuchaba afectado e indiferente al mismo tiempo... Una cosa muy rara.-

-Ya sabes cómo es Harry a veces. Pero sí es cierto que ésta reacción es bastante inesperada y nada propia de él. Me pregunto qué habrá pasado para que rompan.- dijo el rubio.

-Puede que sea una tontería y que pronto vuelvan. Quién sabe. Sólo espero que no haya pasado nada grave... De lo contrario podríamos tener problemas.-

-¿A qué te refieres?- Niall alzó una ceja, curioso.

-A que espero que la ruptura no tenga nada que ver con X.- Louis suspiró de nuevo.

Niall agrandó los ojos, alarmado. No lo había pensado antes. Su amigo Louis estaba en lo cierto.

-No... No creo. ¿No?- dijo tartamudeando un poco.-Hace tiempo que no ha pasado nada.-

-Ya... Pero nunca se sabe. De todas formas lo más probable es que hayan tenido una pelea tonta y regresen juntos en una semana o menos.- comentó Louis tratando de animar su tono de voz.

Niall sólo asintió con la cabeza, aunque Louis no podía verle.

-Bueno Louis, te dejo. Debo ir a ducharme.- comentó.

-De acuerdo. Hasta luego.- se despidió su amigo.

-Adiós.- Niall colgó y dejó el móvil en la mesita de la cuál lo había cogido.

Aly salió del baño, envolviéndose de nuevo con las sábanas blancas.

-¿Louis?- preguntó, pues lo había oído saludar a su amigo.

-Sí. Harry y Brianna han roto.- informó Niall.

Aly parpadeó confundida y se rascó la cabeza.

-¿Qué? ¿Cómo que han roto?- inquirió.

Niall se encogió de hombros y suspiró.



~~~

Brianna suspiró. Caminaba en círculos por el salón de su casa sin parar, maldiciendo en voz baja. Su frente brillaba con el sudor. El corazón le latía fuertemente en el pecho. ¿Debería decírselo a Harry? ¿Debería decírselo a sus padres? ¿Debería decírselo a alguien? Si no lo hacía, las consecuencias podrían ser peligrosas. Podrían cambiarlo todo para ella. Podrían, directamente, terminar con su vida. Tales eran las consecuencias. Pero a la vez, no se encontraba con el valor de decírselo a nadie. Era un tema delicado y ni ella misma estaba segura de si era cierto o no. Sólo un médico podía saberlo. Pero ella ya era, en cierto modo, famosa. No quería arriesgarse a que nadie la viese yendo al médico. No quería que nadie se enterase. Seguía caminando en círculos, maldiciendo y murmurando cosas en voz baja.

-No quiero que me entierren viva.- susurró.

De repente, sonó el timbre, pillándola desprevenida. Se sorprendió y sobresaltó a la vez. Se le puso la piel de gallina de puros nervios, no esperaba a nadie. Suspiró, respiró profundamente, tratando de recomponer su calma, y se dirigió a la puerta.

-Vamos, Brianna. Cálmate...- dijo mirando hacia abajo, hacia el pomo de la puerta, mientras que lo empezaba a sujetar con manos temblorosas.

Empezó a dudar si abrir o no. ¿Y si era Harry? ¿Y si eran sus padres? ¿Y si era alguien de la prensa? Sacudió la cabeza y echó un vistazo por la mirilla. Acto seguido, suspiró de puro alivio, agarró el pomo otra vez y abrió la puerta. Valery se encontraba en el exterior, sonriendo y jugando con un mechón de su largo y ondulado pelo rubio.

-¡Bri!- gritó al tenerla delante.-¡Cuánto tiempo!-

La abrazó súbitamente antes de que la morena pudiese decir algo. Ella sólo le devolvió el abrazo cuidadosamente, tratando de esconder lo tensa y nerviosa que estaba. Respiró silenciosamente por la nariz y trató de colocar, en su rostro, su mejor sonrisa.

-Hola, Val.- dijo con voz alegre. Para su suerte, era bastante buena actuando.-¿Cómo te va todo?-

-¡Genial! ¿Y a ti?- repuso la rubia adentrándose en el hogar.

Brianna tragó saliva y cerró la puerta. Finalmente sonrió de nuevo y mintió:

-También. Me va todo estupendamente.- dijo con un escalofrío recorriendo su espalda. Trató de disimularlo agrandando su sonrisa.

-¿Seguro? Te veo algo preocupada.- dijo Valery sentándose en uno de los sofás.

Brianna maldijo mentalmente. Una de las desventajas de tener una mejor amiga es que difícilmente se la puede engañar. Sacudió la cabeza en señal de negación y se sentó junto a ella.

-Qué va. Estoy bien, no te preocupes. Sólo me encuentro un poco estresada porque ya sabes, soy modelo y estamos en verano con lo cuál estoy bastante ocupada.- explicó tratando de sonar convincente.

-Ah... Ya veo.- Valery no parecía muy convencida. Alzó una ceja.

-¡Que sí!- insistió ella.

-Vale, vale.- Valery se echó a reír.-Ya no te insisto más, perdona.-

-Bueno, ¿has empezado a estudiar en alguna universidad?- inquirió Brianna, tratando de cambiar de tema.

-Emmm, ¿holaaa? ¿Tierra llamando a Brianna?- bromeó Valery.-Mis padres tienen un pastón, ¿recuerdas? Pueden enchufarme en cualquier lado.-

-Pero éso no es bueno. No te sentirás realizada cómo persona.- dijo Brianna cruzando los brazos.

-¿Y qué más da? Lo importante es ganar dinero. Además, tú misma fuiste contratada cómo modelo de rebote.- repuso Valery.

-Sí, pero yo al menos hago bien mi trabajo de modelo.- suspiró la morena, frustrada.-Tu deberías hacer algo que te guste también, y no trabajar haciendo básicamente nada, sin ganas, sólo por enchufe.-

-Lo que tú digas, mamá.- bromeó su amiga.

Brianna rodó los ojos. Trataba de fingir el buen humor, pero no podía hacerle gracia aquello.

-Aunque no sea tu madre quiero lo mejor para ti. Eres mi mejor amiga. Me gustaría verte trabajando de algo importante y sentirme aún más orgullosa de ti.- opinó con voz clara y tranquila.

-No hay problema, en ése caso mis padres me pueden enchufar en algo importante.-

Brianna se dio una sonora palmada en la frente.

-Déjalo...- murmuró.-Da lo mismo.-

-Oye, ¿seguro que estás bien? Sueles reírte de mis chistes de éste tipo...- dijo Valery.

-Que sí, estoy bien, de verdad.- respondió Brianna.-Un poco estresada, ya te lo he dicho. Ser modelo no es tan fácil cómo parece.-

-Está bien, siento insistir.- comentó la rubia.-Bueno, ¿merendamos? Me apetecía robarte ésas galletas tan deliciosas que tienes siempre, pero pedirte permiso es más educado.-

Brianna rodó los ojos, se levantó del sofá y se dirigió a la cocina. Una vez allí, cogió las galletas.

-¡Tráeme también el zumo ése de manzana tan rico, por favor!- reclamó Valery desde el salón.

-Si vamos a merendar las dos, ¿no podrías venir y coger lo que quieres por tu cuenta?- repuso Brianna.

-Soy la invitada, prefiero quedarme aquí. ¡Gracias!- contestó la rubia.

-Gracias dice...- Brianna sacudió la cabeza antes de volver a la tarea.

Discutir con Valery, aunque fuera de broma, resultaba inútil. Además, ahora mismo tenía cosas más importantes en las que pensar. Decidió que iba a quedarse callada, por muy grave que pudiera resultar aquello. Necesitaba tiempo para pensar y saber qué hacer. Aunque pudiera resultar desastroso, era agobiante y ella pensaba esperar al menos un par de días, y reflexionar. No podía reaccionar ahora.



~~~


Cindy y Wen entraron en la casa de éste último. Habían quedado para ver unas cuántas películas de géneros variados; romance, comedia, terror, aventuras...  Mientras tomaban palomitas y aperitivos varios.
La casa de Wen era muy bonita. Elegante, pero no tanto cómo el apartamento de la familia de Cindy. Era un hogar que no llegaba a lo lujoso, pero estaba cuidado, bien decorado y resultaba muy acogedor.

-Creo que me he arreglado demasiado.- dijo Cindy mirando hacia abajo para observar el vestido veraniego que se había colocado. Además, se había arreglado el pelo y puesto un poco de maquillaje. Ahora se arrepentía; iban a ver películas a casa de Wen, no a una cena importante en un congreso de la ciudad.

-No pasa nada, tranquila. Estás perfecta.- la reconfortó Wen con una sonrisa sincera.

Acto seguido borró su sonrisa y empezó a enrojecer rápidamente al darse cuenta de lo que había dicho, y Cindy también se sonrojó un poco. Ambos estuvieron en silencio mientras que Wen cerraba la puerta de la casa. Una vez hecho, se adentraron en el salón y Wen sonrió.

-Siéntate, por favor. Voy a coger algo de picar.- dijo amablemente señalando el sofá.

Cindy asintió con la cabeza. Tomó asiento. No sabía por qué, pero estaba muy nerviosa. Siempre que tenía citas con Wen, se encontraba a sí misma tensa, preocupada por si algo salía mal y con su corazón latiendo a mil por segundo. Lo conocía desde hacía mucho tiempo, había confianza y ambos se gustaban mutuamente. Pero ella seguía sin acostumbrarse a tener citas. Cada cita que tenían, sentía cómo si fuera la primera.

-Cindy, oye.- dijo Wen desde la cocina.-¿Quieres patatillas, Doritos, palomitas, helado...?-

-Oh, bueno...- Cindy pensó.-Una mezcla de patatillas y Doritos, ¿te parece?-

-Buena idea.- repuso él con una suave risa. Cindy se sonrojó levemente al escuchar la risa de Wen. Él, por su parte, se aclaró la garganta mientras sacaba los aperitivos y añadió.-Cerca de ti verás un mueble muy grande, ahí están todas las películas. Échales un vistazo y coge las tres o cuatro que más te gusten.-

-De acuerdo.- Cindy asintió con la cabeza, aunque Wen no podía verla desde la cocina.

Se puso en pie y se acercó al mueble que Wen había mencionado. Se inclinó un poco y sonrió. Había decenas, casi cientos de películas, todas ellas perfectamente organizadas y colocadas.  Se puso un mechón de pelo tras la oreja y examinó todos los tomos de películas variadas. Wen realmente era un coleccionista, aunque supuso que su hermana mayor y sus padres también compraban y aportaban muchísimas películas a la colección. Hablando de ellos, la casa parecía estar vacía, o quizás la hermana mayor de Wen estaba en su habitación escuchando música o jugando a videojuegos. Pero de ser así, Wen se lo habría dicho. Sacudió la cabeza para no distraerse más y decidió hablar para que los silencios no fuesen demasiado largos.

-Caray, qué cantidad de películas. Es impresionante.- masculló, admirada. El mueble, además, era alto y ancho y contenía muchas más películas de las que parecía en un principio, sobretodo teniendo en cuenta la longitud y altura de éste.

-Gracias.- dijo Wen en respuesta soltando una pequeña risa.-Desde que teníamos yo cuatro y ella siete años, mi hermana y yo hemos ido pidiendo películas para Navidad hasta formar ésta colección tan extensa. Hay de todo; muchas son de Tim Burton, otras de puro terror con sangre, otras de risa, un montón de Disney, otras muy tristes, algunas películas son incluso documentales. Tenemos un verdadero cine en casa.-

-Ya veo, ya.- Cindy se había impresionado más al escuchar la explicación de Wen. Rozó las películas con la yema de los dedos y finalmente cogió cuatro: Pretty Woman, Las Colinas tienen ojos, Billy Elliot y Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Regresó al sofá, se sentó y colocó las películas sobre la mesa.

Wen salió de la cocina con dos boles de cristal; uno lleno de patatillas y otro de Doritos. Los colocó en la mesa, se sentó junto a Cindy y encendió la televisión.

-¿Éstas has elegido?- preguntó señalando las cuatro películas de la mesa.

-Sí.- asintió Cindy. Alargó la mano, cogió una patatilla y se la comió. Acto seguido notó cómo Wen le revolvía el pelo mientras se reía.-¡Eh! ¡Mi pelo!- gritó, enfadada.

-Lo siento, es que eres muy mona cuándo comes aperitivos tan feliz.- comentó Wen entre risas.

-C-calla y... pon las películas.- repuso Cindy ruborizada.

Wen sonrió, encogiéndose de hombros, y se levantó, cogiendo las películas y poniéndolas junto a la mesa. La primera que escogió fue la de Las Colinas tienen ojos, pues era de terror y así luego podrían relajarse viendo las otras tres. Se sentó de nuevo junto a Cindy y ambos empezaron a comer viendo la película. Wen estaba feliz, pensando que, en las escenas de miedo, Cindy se abrazaría a él. No tardaron en aparecer los primeros momentos de terror.

-¡Aaaaaaaah!- gritó Wen, y justo entonces, se lanzó a los brazos de Cindy.

-Calma, calma.- ella sonrió divertida y le dio palmaditas en la cabeza.

Wen temblaba y no quería mirar a la pantalla. Apareció otro momento de terror y Wen chilló de nuevo. Debido a estar pasando por la pubertad, sus gritos sonaban bastante agudos y casi femeninos.

-Es sólo una película, no te preocupes.- dijo Cindy.-¿Nunca antes la has visto?-

-No, ésta es una de las pocas películas de terror que nunca he visto.- repuso Wen, aún abrazado a Cindy.

-¿La quitamos?-

-No, no, se me pasará enseguida...- decía él.

Pero apareció otra escena terrorífica y Wen volvió a gritar. Cindy sólo río con suavidad otra vez y le siguió dando palmaditas. Al final el plan de Wen había salido al revés...

-Tranquilo.- dijo Cindy intentando calmarlo, y, con gentileza, le dio un beso en la mejilla.

-Eh...- Wen soltó una risita nerviosa y se sonrojó considerablemente.

Después de casi dos horas, la película terminó. Wen se levantó y fue a poner más Doritos y patatilla en los dos boles, puesto que se habían acabado todos los que había puesto primero. Cindy se fue a la cocina con él y sacó dos vasos, para acto seguido sacar un poco de batido de chocolate de la nevera.

-¿Te ha gustado la película?- preguntó alegremente, destapando el batido.

-No ha estado mal. ¿Y tú qué opinas?- respondió él, mintiendo. Estaba aterrorizado a más no poder.

-Me ha gustado mucho. Las películas de terror suelen ser bastante guays.- opinó ella mientras vertía el batido de chocolate frío en los vasos. Acto seguido colocó dos cañitas comestibles de galleta en cada uno y los llevó al salón.

-Ve poniendo la película que quieras mientras tanto, yo estaré enseguida.- respondió Wen.

-Vale.-

Cindy colocó los dos vasos en la mesa del salón y revisó las tres películas restantes. Finalmente se decidió por Pretty Woman. Colocó en el disco en el reproductor, se sentó en el sofá y esperó a Wen. De paso, cogió su vaso, le dio un mordisco a la cañita de galleta y acto seguido tomó un sorbo del batido de chocolate. Era refrescante y dulce. Oyó la puerta del baño más cercano cerrarse y supuso que Wen necesitaba ir. O éso pensaba hasta que lo oyó hablar por lo bajo.

-Vamos a ver.- dijo Wen mirándose a sí mismo en el espejo.-Eres idiota. Eres MUY idiota. Está ella aquí y te pones a gritar durante la película de terror. ¿Cuál es tu maldito problema? Acabas de quedar en ridículo delante de Cindy. ¡De Cindy! La chica más guapa y simpática que has conocido en toda tu vida. Y vas y metes la pata. Espabila, Wen. Por favor. Necesitas quedar bien delante de ella, ¿vale? Vale.- decía en voz baja matándose a sí mismo con la mirada.

Respiró profundamente y se dirigió a la puerta del baño. Al abrirla, se encontró a Cindy colocada de lado, cómo si hubiera tenido la oreja pegada a la puerta. Se puso algo roja al notar que Wen la había pillado y retrocedió, silbando, colocando las manos sobre la falda de su vestido.

-Cin, ¿qué hacías pegando la oreja?- preguntó Wen cruzando los brazos.

-¿Eh? Oh, yo... nada... Sólo paseaba.- dijo ella.

-Venga ya.-

-Vale, vale. Te he oído hablar y pensé que te pasaba algo...- explicó ella.

-No es nada, sólo me quejaba porque mi hermana ha olvidado traer otro rollo de papel y éste que queda es el último.- repuso Wen rascándose la cabeza. Era bueno con las excusas rápidas y convincentes.

-De acuerdo. ¿Vemos la peli?- Cindy sonrió.

-Claro.-

Ambos volvieron al salón, se sentaron en el sofá, pusieron la película y empezaron a beber el batido de chocolate y a comer los adictivos y deliciosos aperitivos de los boles. Justo antes de que empezara la película, Cindy se inclinó un poco hacia Wen y susurró:

-Así que... la chica más guapa y simpática que has conocido, ¿eh?- sonrió.

Wen sólo se quedó muy quieto mientras notaba cómo el sonrojo invadía su cara.



~~~

La familia de Aly acababa de salir del hospital. Habían visto al padre de Kai, Jackson, y hablado con él. Todos se encontraban muy felices. Aly llamó a Niall y media hora después, ellos dos y el resto de chicos de One Direction se encontraban en casa de Harry. Él parecía normal, un poco decaído, pero no tan afectado cómo los demás esperaban.

Aly había intentado preguntarle con sutileza qué había sucedido con Brianna, pero Harry prefirió no hablar del tema. Ella suspiró y se lo comentó a los otros cuatro chicos. Los séis amigos decidieron ver algunas series de televisión juntos. Aly, Niall y Liam se sentaron en un sofá. Louis y Harry en otro. Zayn, por su parte, se dejó caer en una butaca. Los tres miraron la televisión por media hora hasta que el teléfono de Harry sonó.

-Será mi madre o Gemma. Da igual...- dijo Harry sin apartar los ojos de la pantalla.

El móvil de Harry sonó por unos segundos más hasta que el emisor de la llamada colgó. Pasaron otros cuántos minutos y entonces, sonó el de Zayn. El moreno lo revisó, y al ver que era un número desconocido, se levantó, descolgó y salió de la estancia.

-¿Sí?- inquirió.-Soy yo. ¿De qué hospital me llaman?-

Los otros cinco continuaron viendo la televisión, mientras que Zayn permaneció lejos de ellos, con el móvil, por un largo rato. De hecho, pasaron diez minutos y Zayn no volvía a entrar en el salón. Aly y Liam, que eran los más sensibles, estaban empezando a preocuparse. Tras otros diez minutos (en total Zayn había estado veinte fuera del salón), el cantante moreno entró de nuevo en la estancia dónde sus amigos continuaban viendo la tele. Sostenía su móvil cómo si estuviera roto, y la expresión de su cara era inquietante; miraba al suelo con los ojos cómo platos y los labios entreabiertos.

-Zayn.- habló Aly.-¿Qué sucede?-

Zayn la miró, luego a Niall y Liam, luego a Louis y finalmente a Harry. Éste seguía mirando la televisión y los ojos de Zayn se llenaron de lágrimas.

-B-B-B...- tartamudeaba, demasiado conmocionado cómo para hablar.

-¿Qué?- añadió Niall.

-Brianna ha muerto.- la frase escapó de los labios de Zayn cómo un soplo de viento escapando por una ventana. Cerró los labios súbitamente y miró su móvil en su mano.

Aly y Niall agrandaron los ojos. Louis frunció el ceño. Liam apagó la tele y se llevó una mano a la frente. Ninguno de ellos se creía aquello, pero estaban temiéndose lo peor. Zayn no bromearía sobre Brianna, menos sabiendo que ella acababa de romper con Harry. 
Hablando de Harry. Él, por su parte, sólo parpadeó ligeramente y giró muy despacio su cabeza hacia Zayn, cómo si lo hubiera oído hablar pero no se hubiera enterado de lo que había dicho.

-¿Cómo dices?- inquirió con voz calmada y neutra.

-Brianna.- Zayn tragó saliva y las lágrimas cayeron de sus ojos cafés.-Ha muerto. Me acaban de llamar del hospital. Le ha dado un infarto y no han podido... no... salvarla. Ella... No... No es una broma.- empezó a temblar, haciendo que sus últimas palabras se confundieran, pues también estaba tartamudeando.

-Zayn.- amonestó Liam con voz autoritaria y recta.-No tiene ninguna gracia. Para, por favor.-

-¡Acabo de decir que no es una broma!- exclamó Zayn.

Aly negó con la cabeza.

-No... No puede ser. Brianna es joven cómo nosotros, y tenía buena salud. ¿Por qué...? ¿Por qué motivo iba a darle un infarto? No puede ser posible.- dijo notando que sus ojos se humedecían.

-Uno de los doctores me lo acaba de decir. Brianna Stevenson, fallecida de infarto.- Zayn tenía rabia en la voz, señalando su móvil de forma acusadora.

Niall empezó a llorar silenciosamente y Aly lo abrazó. Louis miraba a Liam y a Niall alternativamente, notando la creciente tensión entre ambos. Harry, sin decir ni una palabra, cogió su móvil y miró el número de su llamada perdida; un número desconocido. Se levantó del sofá, le quitó el móvil a Zayn y miró el número de la llamada que había contestado. Era el mismo número.
Los del hospital habían llamado a Harry primero. Y él no lo había contestado. Había dicho secamente que se trataba de su madre o de Gemma. Y entonces llamaron a Zayn para hacérselo saber.
Brianna había muerto, lo habían llamado del hospital y él no había contestado. Era la persona más despreciable, horrible y ruin del mundo.
Dejó caer los dos móviles al suelo y se apresuró fuera del salón, corriendo hacia su dormitorio.

-¡Harry!- gritó Zayn. Se agachó rápidamente y recogió su móvil y el de Harry del suelo.

La pantalla del móvil de Harry tenía rajas formadas al chocar contra el suelo. El de Zayn estaba bien. Era el momento perfecto para comparar a Harry con su móvil; ambos habían caído siendo frágiles y ambos se habían roto. Niall interrumpió el silencio con un sincero y triste sollozo. Aly sólo lo abrazaba, llorando con él. Liam y Louis también permitieron que sus lágrimas cayeran. Brianna era la persona más importante para Harry. No querían ni imaginar cómo se sentía su amigo, y mucho menos cómo se sentirían los familiares de Brianna al enterarse. Una chica como ella... Por muchos errores que hubiera cometido en el pasado, no merecía morir. Había cambiado para mejor. Había superado los malos momentos. Había ayudado a Perrie y Eleanor a huir del secuestro. Había cumplido su trabajo cómo modelo de forma feliz y entusiasmada. Había hecho feliz a Harry. No, no merecía morir.

-¿Cómo es posible...?- dijo Louis entre lágrimas. Enterró la cara entre las manos, desolado.

-Los infartos suceden cuándo menos lo esperas. Y Brianna...- Liam no pudo terminar la frase. Sacudió la cabeza y cerró los ojos con fuerza, haciendo que más lágrimas resbalaran por su rostro.

-Pero... Pero si tenía buena salud...- decía Aly, con los ojos totalmente rojos y las mejillas mojadas. Abrazaba sin parar a Niall y soltaba pequeños sollozos mientras hipaba silenciosamente.

-No hace falta tener mala salud para morir por infarto...- respondió Liam.

En la sala reinaba el silencio, salvo por los llantos de los cuatro chicos y Aly, pues Liam había apagado la televisión cuándo Zayn dijo aquello por primera vez. Lloraban por mucho que pasasen los minutos, y las lágrimas no dejaban de caer. Pasó media hora y ahí seguían, en el salón, con la televisión apagada, llorando y lamentándose cómo si fuesen a morir todos. No podían creer lo ocurrido, era trágico, injusto, violento. Se secaban las lágrimas pero éstas volvían. Se abrazaban entre ellos pero no servía de nada. Sus sollozos no se achicaban, al revés, a cada minuto lloraban más. 
Y Harry no salía de su habitación.



~~~

Al ser una famosa modelo que trabajaba para la madre de Harry Styles y que salía con el propio Harry Styles, Brianna enseguida fue el tema más agitado y expandido durante el resto del día. Televisión, periódicos, internet, conversaciones, todos los lugares repletos de noticias sobre su muerte. Los periódicos dedicaban artículos enteros a anunciar lo sucedido;

Fallece la joven Brianna Stevenson, novia del cantante Harry Styles y modelo de la línea de ropa de la madre de éste, Anne Cox. Éste mediodía fue encontrada muerta en su casa por sus padres. Con sólo veinte años de edad, la modelo fue arrebatada de sus seres queridos. La causa de su muerte fue un infarto, un trágico infarto que la llevó lejos de éste mundo para siempre. Desde nuestra redacción, queremos darle el pésame y nuestras más sinceras condolencias a su familia, a sus amigos, y a Harry Styles. Una pérdida irreparable que nos ha afectado a todos. Queremos hacer saber que no pasará un sólo día sin que sea recordada por su belleza y encanto. Que descanse en paz.

Las redes sociales cómo Twitter estaban explotando de mensajes, la mayoría dirigidos a Harry, en el que las Directioners le escribían que estaban llorando por lo ocurrido y que lo apoyaban ahora más que nunca. Las Directionators más crueles y estúpidas escribían cosas cómo que, por ejemplo, se alegraban de lo ocurrido. Harry, por suerte, no leía el Twitter. No cogía el móvil. No miraba la televisión. No hacía nada. Había estado el resto del día en su cuarto. Se había tumbado sobre la cama y había permanecido así. ¿Habría llorado, roto objetos, golpeado las paredes...? Nadie lo sabía. No había permitido que nadie entrara en su habitación. No quería saber nada de nadie.

-Aly.- dijo Niall frotándose los ojos enrojecidos. Eran ya las siete de la tarde y Niall, Liam, Louis, Zayn y Aly no habían dejado de llorar. Seguían en la mansión de Harry, en su salón.

-¿Sí?- Aly sorbió por la nariz y dejó caer otro pañuelo de papel arrugado. Éste rebotó en una montaña de pañuelos que ella había ido usando para sonarse la nariz, limpiarse las lágrimas y que había dejado caer junto a ella, en el suelo del sofá.

-Acabo de leer las noticias. Brianna es tan famosa que su funeral y su entierro se celebrarán mañana. Sus padres quieren acabar con ésto cuánto antes. No pueden con su dolor.- dijo Niall.

Aly miró a su alrededor. Louis lloraba silenciosamente, con una expresión impasible en el rostro, sentado en el mismo sitio del sofá, con el móvil en la mano y los cascos sobre las orejas, escuchando Mt. Washington de Local Natives. Liam, sentado junto a él, estaba dormido, con la cabeza apoyada en uno de los hombros de Louis. Al ser tan sensible, Liam había llorado tanto que estaba agotado. Zayn se había sentado en la butaca de antes y llevaba cinco minutos negando con la cabeza, la cabeza tan gacha que era imposible ver si lloraba o no. Aly negó con la cabeza, cogió otro pañuelo y se sonó la nariz para luego secarse las lágrimas. Aquél momento era de los peores de sus vidas. La novia de Harry acababa de morir...

-Es... comprensible.- repuso Aly con la voz rota y nasal, pues al llorar tanto no podía respirar por la nariz. Ésta estaba roja debido al roce con los pañuelos de papel.-Después de la pérdida vienen cinco etapas del duelo... Y... Da igual. Lo digo porque estudio psicología...- ni siquiera ella sabía por qué sacaba el tema de las cinco fases del duelo. Supuso que era porque todos ellos iban a pasarlas tras la muerte de Brianna.

-A las once de la mañana. Debemos ir.- suspiró Niall.

-Por supuesto. Y Harry también.- al pronunciar "Harry," a Aly se le quebró la voz de nuevo.

-Debería ir a hablar con él. No nos ha dejado entrar en su habitación, pero debe hacerlo tarde o temprano...- Niall se frotó los ojos con ambas manos.

-Tú primero, si...- Aly se secó las lágrimas de nuevo.-Si vemos que te deja a ti, iremos los demás.-

Niall asintió, echó una última mirada alrededor, y subió las escaleras hacia el dormitorio de Harry. La puerta estaba cerrada, cómo no. Agarró el pomo y, para su sorpresa la abrió. No había podido abrirla antes. Entró con cautela y se encontró un jarrón roto en el suelo. Harry se había recogido el pelo con una pinza, y estaba sentado en el borde de la cama, de espaldas a él. Pudo notar abolladuras en la madera del cabezal de la cama. Niall soltó un par de lágrimas de nuevo sin querer, pero caminó y se sentó junto a Harry.

-Harry...- dijo con voz suave.

Él no contestó. Miraba el suelo con la expresión en blanco, las mejillas empapadas y los ojos hinchados, irritados y rojos. A Niall se le partía el alma (más todavía) al verlo de ésa manera.

-Harry, lo siento mucho.- habló de nuevo.-Lo siento muchísimo...-

Harry cerró los ojos.

-Lo sé.- dijo con la voz más ronca que nunca.

-Aly y los chicos están desconsolados. Hemos estado llorando en el salón durante éstas horas.- continuó Niall, con la voz dolorida y los ojos húmedos.-En internet hay un apocalipsis. Todos hablan de lo sucedido. Las Directioners están destrozadas. El mundo entero llora contigo y te da el pésame.-

-Qué más dará...- susurró Harry.

-Harry, no estás sólo. Todos estamos contigo y...- Niall se frotó las mejillas mojadas por las lágrimas, aunque seguían cayendo de sus ojos.-Todos lo sentimos mucho. Era tan importante para nosotros... Y para ti. La gente no deja de darte sus condolencias por internet.-

-¡¿Y qué coño importa?!- estalló Harry, lleno de ira, elevando la voz.-¡¡No me importa!! ¡Da igual! ¡Vuestras condolencias no van a traer a Brianna de vuelta! ¡Da lo mismo que me deis el pésame! ¡No sirve de nada! ¡¡Es inútil!! ¡Brianna está muerta! ¡¡Me da igual todo lo demás!!-

Acto seguido miró hacia el suelo de nuevo. Su rostro transformó la ira en desesperación ,y luego en desconsuelo. Niall no sabía qué hacer, le dolía muchísimo que Harry le hubiera gritado de ésa forma y con palabras tan duras. De los ojos azules del irlandés cayeron todavía más lágrimas, y sorbió por la nariz sonoramente, cómo un niño. Harry emitió un leve sollozo y cerró los ojos otra vez, con el corazón tan roto que casi no podía sentirlo latir. Sentía que estaba muerto.

-Niall...- murmuró en tono tan bajo que casi ni se le oyó.-Lo siento...-

El rubio se quedó quieto por unos segundos y finalmente se frotó la nariz con suavidad.

-No, no. No pasa nada, lo entiendo. Yo en tu lugar estaría igual o peor.- dijo con voz dulce y triste a la vez.

-Duele... Duele tantísimo...- Harry dejó caer la cabeza, casi pegando la barbilla al pecho. Sus lágrimas caían en picado y aterrizaban en sus pantalones. Sus hombros convulsionaban debido al llanto.

-Lo sé. Y lo siento, de verdad.- Niall negó con la cabeza, aún sin querer creerse lo ocurrido. Mirar a Harry le provocaba una horrible pena. Nunca antes lo había visto así.

Harry se llevó la mano al bolsillo y sacó un pequeño anillo de oro. Se lo mostró a Niall. Éste agrandó los ojos y miró a Harry. Luego el anillo. Luego a Harry de nuevo.

-No puede ser.- susurró.

-Sí puede ser, Niall...- Harry parecía totalmente roto.

-¿Tú ibas a...?- dijo sintiendo que su tristeza se multiplicaba por mil.

-Sí.- Harry soltó otro sollozo bajo y casi inaudible.

-¿Por éso os peleasteis?-

-No... No pude llegar a hacerlo. Planeaba hacerlo ésta noche. Ella se molestó un poco porque notaba que le estaba ocultando algo, y bueno... Nos peleamos por éso. Pero ella no lo sabía, simplemente discutimos. Ya sabes el carácter que tengo yo y el carácter que ella...- Harry se cortó en seco. No quería decir "tenía" sino "tiene." No podía decir "tenía." No podía hacerse a la idea...

Niall rompió a llorar, ésta vez de forma más sonora, y abrazó a Harry, cerrando los ojos con fuerza. Aly entró en la estancia con cuidado y los ojos muy rojos.

-He oído gritos...- dijo.

Vio a Niall abrazando a Harry mientras que los dos lloraban y suspiró, temblando. Se sentó al otro lado de Harry y lo abrazó también. Zayn, Louis y Liam, que ya había despertado, entraron también. No dijeron ninguna palabras, sólo se acercaron a la cama, se colocaron cerca de Harry, Niall y Aly, y abrazaron también al chico de rizos castaños. Los cinco estaban abrazando a Harry. Éste lloraba sin parar, notando cómo su pena iba a más y más a cada segundo que pasaba. No obstante, había diez manos y brazos rodeándole, abrazándole, apoyándole. Y a pesar de su enorme dolor, agradeció de corazón tenerlos ahí en ése momento.
De haber estado sólo, estaría perdido.



~~~

Al día siguiente, a las once de la mañana, la iglesia estaba abarrotada de gente. El funeral iba a ser muy grande, largo y con muchísimos invitados. Habían acudido absolutamente todos los conocidos de Brianna. Alrededor de los exteriores de la iglesia sólo se veía a gente vestida de negro, algunos abrazándose y otros transportando coronas de flores y ramos. También muchos de ellos llevaban el pequeño lazo negro del luto atado al traje.

-"Son las once de la mañana, y el funeral de la joven modelo Brianna Stevenson, fallecida ayer, dará comienzo en cualquier momento. Los familiares han pedido comprensión y han invitado sólo a los amigos y conocidos de la difunta que al parecer, sufrió un infarto. Ofrecemos nuestras condolencias y..."-

-Apaga éso.- dijo Louis secamente.

Zayn obedeció, al volante, y apagó la radio, acallando a la mujer que hablaba por ésta. Ya sabían que era el funeral de Brianna. De hecho, allí se estaban dirigiendo. Tras unos segundos conduciendo, divisaron la iglesia, situada en un jardín enorme para un ambiente más tranquilo e íntimo. Pronto suspiraron al ver la pequeña multitud de personas vestidas de negro. Los familiares más cercanos de Brianna estaban histéricos, llorando, chillando de puro dolor, y abrazándose en busca de consuelo.

-Dios... Me destruye todo el ánimo ver a la gente así.- comentó Zayn tras aparcar el coche, fijándose en las caras desesperadas y tristes de las personas allí presentes. Su empatía con los demás hizo que todos ellos le dieran muchísima pena. 

Suspiró y se frotó los ojos, notando cómo se humedecían. Sacó las llaves del coche y Louis y él salieron. En unos momentos vieron a Aly, Niall y Liam llegar en el coche de éste último, el cuál iba al volante. Aly llevaba líneas negras bajo los ojos; aún ni siquiera había empezado el funeral y ella ya había llorado, haciendo que se le corriera el rímel. Ahora, de los chicos sólo faltaba Harry.

Él iba en su coche, conduciendo mientras lloraba sin parar. En la radio sonaba Take Me To Church de Hozier. Take Me To Church significaba "Llévame a la iglesia." Era lo que Harry planeaba hacer. Él planeaba llevar a Brianna a la iglesia, sí. Pero no para éso. Para casarse con ella. Pero ahora, Brianna había sido llevada la iglesia para ser despedida por todos y enterrada. Harry pensó que la gente debía especificar lo que querían decir con "llévame a la iglesia." Brianna y él debían acabar en la iglesia, pero dándose el sí quiero, no el adiós. Harry debía hincar su rodilla en el suelo, y lo habría hecho la noche anterior. Ella debía decir que sí. Y ambos debían haber asistido a una boda. No un funeral.

Take me to church, I'll worship like a dog at the shrine of your lies...

Harry inspiró por la nariz, aún llorando, y bajó el volumen de la radio al notar que había llegado a los exteriores de la iglesia. Se fijó en el entorno verde y colorido debido a las numerosas flores variadas que crecían por doquier. Quitó las llaves del coche y la música se detuvo en seco. Se quedó mirando el volante por unos segundos, tratando de asimilar que aquello era real.
De repente, alguien tocó al cristal de la ventanilla de su coche. Era su madre, Anne. Llevaba un bonito y sencillo vestido negro, de falda plana que le llegaba hasta las rodillas y una chaqueta negra con las mangas hasta los codos. Harry la miró durante unos segundos, para acto seguido suspirar y salir del coche. Anne se apartó, y en cuánto Harry salió y cerró la puerta, le dio un abrazo. Su hijo la abrazó de vuelta y sus ojos empezaron a derramar lágrimas de nuevo.

-Sé fuerte, cariño.- susurró Anne en el oído de su hijo.

-Gracias, mamá.- dijo Harry en un sollozo, con la voz tan baja y triste que su madre notó un dolor instantáneo en el pecho. Sin poder evitarlo, Anne también se puso a llorar, abrazando a su hijo.

Ambos se dirigieron hacia los alrededores cercanos de la iglesia abrazados. Anne le susurraba en voz baja cosas a su hijo, cómo cuándo era pequeño y se despertaba llorando por culpa de las pesadillas, para intentar tranquilizarlo. No tardaron en reunirse con Aly y los demás chicos de la banda. Todos ellos abrazaron a Harry y a Anne. Gemma también llegó y abrazó con suma fuerza a su hermano. Entonces, Anne y ella se dirigieron hacia el resto de personas. No encontraban a los padres de Brianna, suponían que ya debían estar dentro de la iglesia. Todos se morían de ganas de darles un abrazo, sobretodo Harry.
Pero había otra persona cercana a Brianna que también necesitaba un abrazo.
Divisaron a Valery entre la multitud. Llevaba un bonito vestido negro, el pelo ondulado cómo de costumbre, y estaba llorando. Parecía totalmente perdida y pillada por sorpresa, cómo los demás, pero aún así daba la impresión de que se estaba aguantando las ganas de gritar. Lloraba de un modo quiero, dejando que sus lágrimas cayeran, pero no sollozaba ni abrazaba a nadie.

-Hola, Valery.- dijo Aly acercándose.-¿Cómo estás?-

-Quiero... Quiero morirme.- repuso Valery en tono cortante.

Aly quería abrazarla, pero decidió esperar. Los cinco cantantes se acercaron, colocándose junto a ella, y todos miraron a Valery, que al parecer iba a seguir hablando.

-Mi mejor amiga... La que siempre ha estado a mi lado cuándo nadie más quiso... No puedo imaginarme un día sin ella. Y nunca más la volveré a ver.- negó con la cabeza para luego agacharla del todo.

Harry, que estaba muy quiero, se acercó a Valery y la abrazó, para sorpresa de todos. Sabía que ella estaba tan dolorida cómo él, pues ambos querían muchísimo a Brianna. Valery lo abrazó de vuelta y ambos lloraron en silencio.

-Lo siento.- murmuró Valery, sabiendo lo mucho que Brianna y Harry se amaban.-Lo siento mucho, Harry. Siento que la hayas perdido.-

-Ambos, ambos la hemos perdido y la queríamos. Yo también lo siento.- contestó el cantante.

Tras un rato se separaron y Aly abrazó a Valery.

-Lo siento, Valery.- dijo Aly por lo bajo.

Ésta le devolvió el abrazo, recordando su extraña amistad con ella gracias a Talia, la más joven hermana de Aly.

-¿Lo sabe Scott?- preguntó Zayn de repente, acordándose del simpático ex novio de Brianna.

-Sí...- asintió Valery.-Llegará en cualquier momento.-

-Me pregunto cómo se lo habrá tomado...- murmuró Liam con lástima en la voz.

Los demás asintieron dándole la razón a Liam. Aunque la reacción de Scott no era ningún misterio. Estaba claro que él tenía buena relación de ex pareja y amistad con Brianna, y que debía estar tan afectado cómo Valery, aunque no tanto cómo Harry y los padres de Brianna, que eran los que más la querían. Pero aún así, Scott era de las personas más doloridas y a las que más les costaría superar aquello, sin duda.
Horas atrás, antes de salir de casa, Scott se había pasado tres horas llorando sin consuelo por toda su habitación, dudando si debería ir o no. Si no iba, se arrepentiría toda su vida por no poder despedirse de ella. Y si iba, debería afrontar que aquello estaba ocurriendo de verdad, y no quería. Brianna era una de las personas que más había querido, recordó cuándo estaba enamorado de ella, y más tarde, cuándo le hizo daño al romper con él. Pero al final habían vuelto a hablarse y a ser buenos amigos, y él la quería muchísimo. Había sido una novia muy dulce y una mejor amiga para él. Después de hacer tremendos esfuerzos para calmarse, Scott había terminado saliendo de casa y cogiendo el coche para dirigirse al funeral. Cuánto más se lo pensara, peor. Y cuánto antes terminase con ésto, mejor.

-Deberíamos entrar ya.- comentó Niall señalando la iglesia. La gente estaba empezando a entrar.

-Niall, yo quiero esperar a Harumi y a Scott.- dijo Aly agarrándose a su brazo.

-Lo mismo digo.- asintió Valery.

-Creo que Celine y Faline también se pasarán por aquí para...- Louis se interrumpió a sí mismo. Se disponía a decir "para darle el pésame a Harry y a la familia de Brianna," pero Harry seguía allí mismo y no quería hacerle recordar lo frágil que era en ése momento.

De repente llegó Scott en su coche, lo aparcó y bajó de éste. Tenía los ojos rojos e hinchados cómo el resto de presentes. Cerró la puerta del coche de un portazo y se dirigió al grupo de amigos. Enseguida, Valery fue corriendo hacia él y se abrazaron. Scott lloraba cómo si se hubieran muerto sus padres, aunque el caso era parecido, pues la muerte había sido de su mejor amiga y ex novia. Cuándo Valery y él se separaron del abrazo, Scott miró a todos los presentes y su mirada se detuvo en Harry. Éste dirigió sus ojos hacia el suelo. Entonces Scott lo abrazó.

-Harry, lo siento.- dijo en voz baja.-Yo también estuve enamorado de ella.-

-Gracias. Yo también lo siento.- repuso Harry devolviéndole el abrazo a Scott. Se sintió enormemente culpable y arrepentido de haber sentido aquella especie de "odio" hacia Scott cuándo éste salía con Brianna. Scott era una gran persona.

-Scott, lo sentimos mucho.- añadió Aly acercándose.

Una vez que Harry y Scott se despegaron del abrazo, Aly abrazó a éste último. Todos los presentes estaban tratando de no llorar y de ahorrar sus lágrimas para el entierro, pero resultaba imposible.

-Malditos infartos.- susurró Zayn para sí mismo, mirando alrededor de nuevo y observando a la gente que lloraba sin parar. Odiaba estar en medio de tanta tristeza. Le deprimía mucho.

-Chicos.- comentó Niall mirando su reloj de muñeca.-La gente sigue entrando. Deberíamos dirigirnos ya al interior de la iglesia.-

Los demás asintieron, suponiendo que los que faltaban llegarían tarde o temprano. Entraron en la iglesia y tomaron asiento.
Lo más difícil de todo era tener el ataúd de Brianna allí. La mitad de arriba estaba abierta, revelando a la chica. Estaba preciosa; la habían maquillado con los labios rojos, una bonita sombra de ojos y pestañas negras. Las coronas de flores estaban colocadas alrededor de su ataúd. Harry no paró de llorar durante todo el discurso del cura. Los padres de Brianna, sentados en la primera fila, tenían ratos de impasibilidad, demasiado amargados y rotos cómo para reaccionar, y luego ratos de completa desesperación en los que rompían a llorar sonoramente. Resultaba sobrecogedor ver sus muecas de dolor ante la pérdida de su hija.
Más tarde, por la iglesia pasaron las gemelas Parker y Harumi. Las dos primeras se fueron a la media hora, no sin antes dar el pésame, pues estaban ocupadas con sus respectivos trabajos, pero Harumi se quedó, pues trabajaba para Anne Cox la cuál estaba allí mismo en el funeral, pues la fallecida era la novia de su hijo. Harry también le había contado a Anne que había pensado pedirle matrimonio a Brianna, lo cuál hizo que su tristeza y la pena por su hijo aumentara mucho más. Anne, Gemma, Aly y One Direction eran los únicos que sabían lo del anillo de Harry.

-Vamos, chicos.- dijo Aly, con voz algo cansada de tanto llorar, al cabo de un rato, levantándose de su asiento junto a Liam y Niall.-Es hora de darle las flores a Brianna.-

Uno a uno, los presentes fueron pasando por el ataúd de Brianna y le dejaron flores, cartas y fotos suyas. Una vez terminó la ceremonia, los presentes salieron de la iglesia hasta quedar sólo Harry. Había sido el último en pasar por delante del ataúd de Brianna, y allí se había quedado, mirándola en silencio.

-Debemos sacarlo de aquí.- dijo Harumi, dolida, en el exterior de la iglesia.

Aly y los otros cuatro chicos entraron de nuevo en la iglesia. Ellos se quedaron en la entrada, pero Aly siguió avanzando y abrazó a Harry por detrás. Éste no dejaba de soltar lágrimas y ambos miraron juntos la cara de Brianna, tumbada en el ataúd con la parte de la tapa de arriba levantada, de modo que se veía el torso de la chica pero no sus piernas.

-Harry, por favor... Debemos ir para el cementerio.- pidió Aly con voz suave, entre sollozos.

-No puedo dejar que la entierren. No me puedo separar de ella...- murmuró él en respuesta.

Los otros cuatro chicos también se acercaron y se unieron al abrazo. Tras cinco minutos así, sacaron lentamente a Harry de la iglesia, abrazándolo para transmitirle fuerza y apoyo.
Harumi, que seguía allí fuera esperándolos, suspiró entristecida al verlos salir. Se había hecho un bonito peinado y su vestido era de un gris oscuro casi negro. Se había puesto muy guapa sin darse cuenta.

-Venga. Vamos, Harry, vamos. Tranquilo... Todo estará bien. No llores, por favor.- decía Louis rodeándolo con el brazo afectuosamente para animarlo.

-Chicos, no he tenido la oportunidad de abrazaros antes dentro de la iglesia.- dijo la amable japonesa mientras se acercaba a sus amigos.

Los abrazó uno a uno, y finalmente a Harry, abrazándolo con especial fuerza y cariño en señal de pésame. Él había recibido tantos abrazos aquél día... Y ninguno de ellos le hacía sentirse mejor. Pero al menos sabía que no estaba sólo. Todos lo querían mucho.

-Gracias Harumi.- dijo el cantante de cabello rizado.

Ella se despegó de él e hizo una profunda reverencia, cómo era tradicional en Japón para mostrar respeto, arrepentimiento o dolor. En éste caso, respeto y dolor.

-Lo siento muchísimo, Harry. De verdad.- dijo mientras mantenía la reverencia. Tras unos cuántos segundos así, se puso recta y se frotó el rabillo de ambos ojos para no llorar.

-Está siendo un día muy duro para todos...- habló Liam en un suspiro.

-Lo sé. Deberíamos dirigirnos al cementerio y esperar...- dijo Niall, pues después del funeral en la iglesia, llegaba el momento de enterrar a la fallecida en el cementerio.

Los otros cuatro chicos y las dos chicas asintieron y, cabizbajos, se subieron a sus respectivos coches. Tras un par de minutos, dejaron la iglesia atrás.
El cementerio no estaba muy lejos, de modo que la mayoría de presentes al funeral ya se encontraban allí. Los llantos parecían no cesar nunca, y lo mismo con los abrazos. El coche fúnebre con el ataúd de Brianna no tardaría en aparecer. Al ser tan joven, Brianna no tenía testamento, pero al ser una chica tan apegada a sus bienes materiales, desde pequeñita había pedido que, el día de su muerte, fuese enterrada con algunas de sus posesiones.
De modo que iba a ser enterrada con su cámara de fotos, su móvil, una foto de Harry, otra de su familia, otra de Valery y Scott, uno de los collares de su querida perra Fabbie, y todos sus amuletos de la suerte favoritos. Aunque no fuera a usarlos, siempre quiso que sus posesiones más valiosas descansaran con ella el día de su muerte, aunque fuese mucho más temprana de lo que debía ser.

-Ya viene.- dijo Niall señalando el coche fúnebre.

El ataúd de Brianna, ya totalmente cerrado, fue situado frente al hueco dónde iba a ser enterrado. El cura, que había ido hasta allí también, dio otro conmovedor discurso para despedir a Brianna. Luego, lo hizo Valery, y finalmente los padres de la fallecida.

-Harry.- dijo la madre de Brianna al finalizar el discurso.-¿Te... te gustaría decir unas palabras?-

Harry sintió cómo le temblaba el labio inferior. Sí. Había tantas palabras que quería decir... Tantas palabras que le quería decir a Brianna. Entre ellas "cásate conmigo." Quería decirle todo lo que sentía, quería decirle que la quería. Claro que quería decir unas palabras, pero decírselas a Brianna y que ella las escuchara. Suspiró, bajando la cabeza, y negó levemente con ésta.

-No puedo...- murmuró, notando un nudo en la garganta y sintiendo que el dolor le impediría dar un discurso en voz alta sin romper a llorar y tartamudear cómo un niño pequeño y asustado.-Lo siento.-

-Ánimo.- susurró Aly en voz muy baja, colocando su mano en el hombro de Harry.

Los demás se mostraron comprensivos. El dolor de Harry era demasiado cómo para ser expresado en palabras. Ni el discurso más largo del mundo habría servido para explicar cómo se sentía.
Al cabo de otros minutos, más ramos de flores fueron colocados alrededor del ataúd, y el más grande, de parte de sus padres, fue colocado encima. Cómo de costumbre en todos los funerales, los presentes guardaron un minuto entero de absoluto silencio. Al pasar el minuto, los llantos volvieron a alzarse en el aire y los presentes continuaron abrazándose entre ellos y dejando escapar sus lamentos de dolor.

-Pueden empezar a enterrar a mi hija.- comunicó el padre de Brianna. Le dolió en el alma decir aquellas palabras.

La mayoría de personas no pudieron mirar mientras el ataúd era metido hacia el interior de la tierra y enterrado. Harry estaba a punto de caer de rodillas al suelo, si no fuese porque Aly y Zayn lo estaban sosteniendo, abrazándolo. Todos los presentes lloraban sin parar, sus lágrimas no paraban, sólo iban a más. El dolor de ver el ataúd siendo enterrado era indescriptible. No podía ser real... No podía suceder aquello.

-Vayámonos.- dijo Louis pasados unos minutos, una vez que el ataúd había sido enterrado por completo.

Los demás suspiraron, les daba mucha pena marcharse tan pronto, aunque también querían irse para seguir llorando en casa. Pero Harry, mirando la lápida de Brianna, negó con la cabeza.

-No. Yo no me muevo de aquí.- dijo serio, con la voz firme y segura, sin apartar la vista de ése lugar.

-Harry, necesitas descansar. Has tenido un día muy duro. Todos lo hemos tenido. La noche anterior no dormiste nada.- dijo Niall, sabiendo que Harry había sido incapaz de conciliar el sueño.

-Sí, necesitas dormir y descansar un poco. Así reposarás y estarás más tranquilo.- añadió Aly, pareciendo una madre preocupada, mientras le acariciaba el cabello rizado a Harry.

-Quiero quedarme. No quiero irme lejos de ella.- repuso el cantante.

-Harry... Es ella la que se ha ido.- dijo Louis. Su voz sonaba dulce, pero las palabras eran cortantes.

-No servirá de nada que te quedes aquí.- añadió Zayn.-Harás algo más productivo si vas a casa, comes algo y duermes unas horas. Brianna querría que estuvieses en buen estado...-

Aquellas palabras hicieron eco en Harry.

-Zayn tiene razón.- insistió Liam.

-Sí. Venga, vamos a picar algo y a descansar.- dijo Niall.

Harry sabía que sus amigos tenían razón. Pero seguía sin querer irse.

-Vosotros id adónde queráis... Ya os alcanzaré.- dijo en voz baja.

Harry se arrodilló en el suelo cerca de la lápida mientras contemplaba cómo los presentes empezaban a marcharse. Luego observó la lápida y no volvió a apartar los ojos de ésta. Finalmente, se quedó allí sólo, pues poco a poco todos se habían ido. Los chicos de One Direction y Aly también, pues aunque no querían dejarlo sólo, decidieron que era mejor respetar su voluntad y sus deseos.
Se hizo de noche y Harry seguía allí, arrodillado en el lugar dónde habían enterrado a Brianna. Empezaba a hacer frío y sus tripas rugían cómo locas; el cantante tenía muchísima hambre. Finalmente, después de pasar horas y horas allí sin mover ni un músculo, se besó la palma de la mano y la colocó con suavidad encima de la piedra fría y dura de la lápida.

-Te quiero.- susurró con lágrimas en los ojos.

Se levantó muy despacio, se aferró a la chaqueta negra que llevaba, pegándola más a su cuerpo, y salió de allí a un ritmo calmado. A cada paso que daba, sus sentimientos dolían más. Finalmente llegó a la verja y salió entristecido de aquél lugar, dejando atrás el cementerio.
Toc, toc.




~~~

-Toma, cariño.- dijo Anne colocando el plato en la mesa, delante de su hijo.

Harry había acabado de engullir una pizza entera, y ahora de postre, su madre le había preparado unas deliciosas tortitas caseras. No quería comer, obviamente, pero el día anterior no había cenado y aquél día tampoco había desayunado ni comido nada. En resumen, llevaba dos días sin comer. De modo que la comida la agarró de buena gana, le hacía falta, y Anne le insistió mucho. En realidad, el prefería morir de hambre, pero no quería preocupar a su madre, al quería mucho, de modo que comió sin rechistar.

-Gracias mamá.- dijo humildemente y con un hilo de voz.

Agarró el tenedor, el cuchillo y empezó a comer despacio. Aly y los otros cuatro jóvenes estaban sentados junto a él. Harry tragó la comida y acto seguido estornudó con fuerza.

-Has cogido frío de quedarte hasta la noche en el cementerio...- suspiró Liam.-Aunque sea verano, por la noche refresca mucho, y lo sabes.-

Harry no respondió, sino que siguió comiendo.

-Oh...- dijo Niall, tosiendo por lo bajo.

-Hmm... Liam.- masculló Aly aclarándose la garganta.

-Pero entiendo que te hayas quedado hasta la noche.- añadió Liam en tono sincero.-Yo también lo habría hecho de estar en tu lugar.-

Reinó el silencio por unos cuántos minutos hasta que Harry terminó de comer. Cogió su vaso, dio un sorbo de agua y suspiró, mirando la mesa con expresión agotada e indiferente. Alzó un poco la mirada y observó a los presentes.

-Has comido bien.- comentó Louis satisfecho. Ya estaba más tranquilo respecto a Harry. Al menos comía.

-Sí, estamos orgullosos.- asintió Zayn.

-Nos preocupaba que ignorases la comida...- añadió Aly suspirando.

Gemma entró en la cocina de repente, se inclinó y le dio un beso a su hermano menor en la mejilla, para luego frotarle el hombro. Sin decir nada más, se dirigió junto a su madre y la ayudó a lavar los platos. Louis se puso en pie y ayudó a ambas mujeres.

-Estaba todo muy rico.- comentó sin emoción en la voz el cantante de rizos castaños.

-Me alegro, cielo.- respondió Anne, ocupada limpiando con Gemma y Louis.

-Sí, y además, te hacía falta comer.- dijo Aly.

Harry sólo asintió una sola vez con la cabeza, sin dejar de tener la mirada perdida.

-Gracias por preocuparos.- musitó con delicadeza.

Aly y Niall intercambiaron una mirada. Zayn y Liam otra. Gemma, Anne y Louis seguían ocupados fregando los platos y cubiertos. No usaban el lavavajillas porque, al menos mientras fregaban los platos, pensaban en éso y su mente no se centraba en Brianna y Harry. Cualquier distracción era una buena excusa para despistarse por unos momentos de la cruda realidad de la muerte y el funeral.

-Bueno, Harry.- dijo Zayn con voz suave.-Deberías irte a la cama. Nosotros recogemos todo.-

-Sí. Y luego le pondremos de comer a tus gatos, no te preocupes.- repuso Niall.

-Éso, nosotros los cuidaremos.- añadió Liam.

Harry parpadeó al pensar en sus mascotas. Se acordó de Fabbie, la mascota de Brianna. Supuso que los padres de ésta cuidarían a la perra. Notó un nudo en el estómago al saber que pronto, Fabbie notaría la ausencia de su dueña. Tantos iban a echarla de menos... 

-Gracias, chicos.- dijo con un pequeño suspiro silencioso. Se levantó de la silla.

-No hay de qué. Buenas noches.- dijo Aly acercándose a él y abrazándolo.

-Qué descanses.- añadió Liam dándole una palmada en el hombro.

Niall le dio otro abrazo y Zayn le revolvió el pelo. Pero Harry no se quejó de que su pelo hubiese sido tocado por alguien que no fuese él o su peluquero. En aquél momento, su pelo era la menor de sus preocupaciones. Le daba exactamente igual.

-Consigue reposo, ¿quieres?- añadió Zayn en un suspiro tras terminar de revolverle el pelo, metiendo su mano en uno de los bolsillos del pantalón de su traje, el mismo que había llevado al funeral.

Aly y los cuatro chicos que habían regresado más temprano del funeral habían ido directamente a la mansión de Harry para esperarlo y seguir apoyándolo, y ninguno de ellos se había cambiado de ropa. Aquél luto tan grande merecía ser llevado por un poco más de tiempo, no sólo unas horas.

-Sí, necesitas descansar.- comentó Niall.

El menor sólo se limitó a asentir de nuevo, haciendo que sus rizos oscuros ondeasen.

-Buenas noches, chicos.- dijo en voz baja.

Dio media vuelta, cabizbajo, salió de la cocina, pasó la entrada y subió escaleras arriba. Caminó con parsimonia por los pasillos hasta entrar en su dormitorio. Se quitó el elegante traje negro que había llevado durante todo el día y se puso el pijama mientras estornudaba de nuevo. Se tumbó en la cama, observando el techo con la mirada perdida. No quería apagar la luz; su miedo a la oscuridad había regresado. 
Las lágrimas salieron de sus ojos y lloró durante media hora sin parar. Finalmente sus músculos faciales se cansaron y dejó de llorar. Cerró los ojos y trató de calmarse. La imagen de Brianna en el funeral vino a su mente. En el ataúd, vestida con aquél precioso traje negro, bien peinada, maquillada, y preciosa.

"Nunca me habría cansado de mirarla, de sentirla, de estar con ella..." pensó Harry.

Resultaba imposible creer que estaba pensando en pedirle matrimonio justo el día en el que falleció. Había sido una terrible coincidencia, y le daba la impresión de que quizás pareciera pronto, pues llevaban un año saliendo, pero en realidad, había resultado demasiado tarde. Sentía que todavía mantenía una relación con ella, que nunca iba a marcharse realmente. No quería dejarla ir. No podía. La quería demasiado y sabía que ella a el también. Pensó que siempre iban a estar juntos, pegados, unidos. Era la única chica de la que realmente se había enamorado. Y ahora debía dejarla ir, pero no podía. Era demasiado débil sin ella, demasiado cobarde. Quería aferrarse a ella.
Tras soltar un largo y cansado suspiro de agotamiento, Harry se quedó dormido.



~~~

-¿Por qué...?- preguntó lentamente con un hilo de voz y los ojos llorosos.

Valery, la cuál siempre portaba una alegre y contagiosa sonrisa en la cara, acababa de terminar de cenar ella sola, pues su padres estaban de viaje, en silencio absoluto, casi sin ganas de tocar la comida, consumiéndola sólo porque sabía que le hacía falta. Y en aquél momento lloraba desconsoladamente, sollozando sin disimular. Al fin y al cabo nadie iba a escucharla.

-¿Por qué... es todo... tan injusto...?- se preguntaba en voz baja, recordando que no era la primera vez que perdía a un ser querido. Lo de su hermano pequeño años atrás ya había sido suficiente, y ahora de repente fallecía Brianna. Se sentía sola y desgraciada.

El día anterior y aquél día habían sido de los peores de toda su vida. Lo único bueno era que en el funeral había podido estar con los familiares de Brianna, con Scott, Aly, One Direction y los demás, y que Toby también se había presentado durante unos minutos para abrazarla y calmarla ante la pérdida de su amiga.

El funeral había sido terrible, asfixiante, algo que no olvidaría nunca. Algo que parecía una pesadilla, algo que deseaba que no fuera real. Su mente todavía no procesaba que su mejor amiga ya no estaba. Era algo imposible, parecía encontrarse en un pozo bien profundo, y no sabía cuánto tardaría en superar aquello. ¿Diez años? ¿Quince? ¿O quizás no lo superaría nunca? Quería tanto a Brianna, a su querida amiga, que probablemente nunca. Era demasiado para ella. La pérdida de un amigo era algo que no le desearía a nadie, ni a su peor enemigo. Parecía el fin del mundo para ella. Se sentía cómo si le hubiesen quitado la mitad de su ser. Era dolorosamente agónico.

Y en aquél momento estaba en su casa, sentada en el sofá, pasando las páginas del álbum de fotos particular que tenía, siendo todas las fotos de éste suyas con Brianna. Aquellas fotos le traían recuerdos, y muy bonitos, de su amistad con la fallecida morena. Había sido su mejor amiga de toda la vida.
Había tantas fotos, y en éstas se podía apreciar cómo ambas habían crecido, pues eran amigas desde niñas y en las primeras páginas del álbum aparecían siendo muy jóvenes, risueñas y felices.
Las más recientes eran, quizás, de la semana pasada. Ella iba pasando páginas aleatorias y mirando las fotos, pues el álbum era enorme.
Una de sus favoritas era la que se hizo con Brianna en un centro comercial, en la cuál ambas salían sonriendo a cámara y sosteniendo sus pequeñas piruletas redondas.
Valerianna, la adorable perrita que rescató de la calle tiempo atrás, (antes de ser salvada de un atracador por Toby) se acercó y se subió al sofá de un salto en busca de su dueña.

-Hola, bonita...- dijo Valery forzando una sonrisa. Acarició dulcemente la cabeza de su mascota.

Ésta, al notar que su dueña lloraba, se puso de pie, apoyando sus patas delanteras en el hombro de Valery, y le lamió las mejillas, limpiándole las lágrimas. Valery se rió y sollozó a la vez. Colocó el álbum en sus rodillas, sujetó a Valerianna en brazos y le besó la cabeza con ternura.

-Gracias. Eres tan mona...- dijo volviendo a mostrarle una sonrisa a su mascota.

La perra sólo sacó la lengua en respuesta. Valery borró la sonrisa de su rostro, cerró los ojos, apretándolos, y más lágrimas cayeron; incluso el nombre de su mascota era una mezcla de su nombre, Valery, y de Brianna. Para ella, Brianna estaba en todas partes. Su amiga había sido su mayor apoyo en la vida, y cómo una hermana para ella. Jamás iba a superar aquello. Notaba cómo la angustia en su corazón crecía y no la dejaba respirar, ni le permitía evitar que las manos le temblaran.
Abrazó a Valerianna con fuerza, mientras que ésta se removía y trataba de seguir lamiendo sus lágrimas.

-Vete y juega un poco.- repuso Valery.

Dejó a la perra en el suelo suavemente. Ésta se sentó, la miró y se relamió la nariz.

-Venga, mamá está deprimida. No quiero que me veas así.- añadió la rubia.

Valerianna se subió al sofá de nuevo y Valery la volvió a abrazar. Realmente los perros eran unos animales muy fieles y leales, que siempre estaban ahí, pasase lo que pasase. Valerianna le lamió la nariz a su dueña y ésta soltó una pequeña risa, a pesar de que el alma le dolía cómo nunca antes. La perra se situó junto a ella, encima del sofá, se sentó, estiró una pata y empezó a lamer su propia barriga.

Valery aprovechó que su mascota estaba ocupada y sostuvo el álbum de nuevo. Empezó a pasar las páginas de nuevo y a mirar las fotos, rozándolas con la punta de los dedos. Se topó con una foto de hacía unos años, en la que ella y Brianna tenían cómo quince años. En la foto en cuestión ambas salían con la cara pintada de forma graciosa, con poses muy cómicas y poniendo caras muy estúpidas.
Al observar aquella foto, Valery se rió ligeramente para luego sollozar de nuevo y llevarse una mano a la cara, tratando de secar su mejilla empapada y sus ojos. Aquella foto había conseguido sacarle una sonrisa a pesar de la situación. Los recuerdos que tenía con Brianna eran fantásticos, sus mejores recuerdos, de hecho. Pero saber que nunca más podría vivir momentos así con ella resultaba devastador.

-Oh, Valerianna...- murmuró en un sollozo ahogado.-Si supieras cuánto la echo de menos... Hemos compartido tantos buenos momentos juntas... No puedo creer que nunca más vaya a verla. La voy a echar de menos toda la vida... Era mi mejor amiga, la dueña de Fabbie, tu amiguita. Pues ésa es.-

Su mascota dejó de lamerse la tripa y estornudó de una manera muy mona.

-Y pensar que ayer estuve en su casa y hablamos tan tranquilas... Y poco después de que me fuera le dio el infarto. Ojalá no me hubiera ido. Habría podido llamar a la ambulancia. Me siento tan culpable, Valerianna... Tan culpable...- siguió llorando.

Las fotos del álbum parecían observarla a modo de consuelo, cómo si quisieran recordarle que contaba con aquellos bonitos recuerdos. Pero no servía de nada, al contrario; aquello sólo aumentaba su dolor y lo mucho que echaba de menos a Brianna.

-Desearía que estuviera aquí... Que pudiéramos ir de fiesta otra vez. Desearía que nos hiciéramos más fotos juntas...- explicó mientras sus lágrimas caían sin parar y trataba de limpiarlas, aunque caían más.

Valerianna la miró y ladeó la cabeza, sin entender. Estiró su hocico hacia ella y le olfateó una rodilla. Valery seguía sollozando y hablando, la voz cargada de dolor.

-Desearía poder verla otra vez, desearía poder abrazarla... Desearía poder escuchar su voz una vez más.- murmuró desconsolada entre llantos inacabables.

En ése momento sonó el teléfono fijo de su casa, sobresaltándola y haciéndole dar un pequeño brinco, y a Valerianna igual. De hecho, la perra se cayó del sofá debido al susto y aterrizó de bruces en el suelo. Pero pronto se levantó de nuevo y sacudió la cola, nerviosa y curiosa por el ruido del teléfono.

-Tranquila, tranquila, es el teléfono fijo, no te preocupes.- dijo Valery, sabiendo que Valerianna estaba acostumbrada al sonido del móvil, y no del teléfono fijo.

Se levantó del sofá y se dirigió al mueble dónde reposaba el teléfono de cable. Sorbió por la nariz, se secó las lágrimas y suspiró. Descolgó y se pegó el teléfono a la oreja, enredando uno de los dedos de su otra mano en el cable y tratando de hacer que su voz sonara firme.

-¿Diga?- inquirió. Había disimilado el temblor en su voz bastante bien.

-¿Valery?-

La rubia notó cómo su mandíbula se descolgaba. Su corazón se aceleró de una forma exagerada y precipitada, su frente se cubrió de sudor y sus piernas temblaron. Acto seguido soltó un grito y dejó caer el teléfono, el cuál rebotó en el suelo y se quedó colgando del cable.