viernes, 27 de febrero de 2015

109- Temerarios


Poco antes, en el centro de la ciudad de Nueva York...

-Faline, deberías dejar ya de comer las patatas fritas de éste modo. Vas a ensuciar el coche de mi abuela con las migas.- repuso Edmond rodando los ojos.

Ambos estaban en el coche de Edmond, él sentado al volante, comiendo los alimentos del McDonald's que habían comprado en el "McAuto." El coche estaba aparcado de modo que podían comer tranquilamente.

-Pero es que están tan buenas...- decía Faline mientras roía las patatas fritas cuál ardilla hambrienta. Agarró la hamburguesa y le dio un gran bocado.-Y tu también, hamburguesa, no te pongas celosa.-

-¿Y por qué no engordas? Que alguien me lo explique, por favor.- repuso Edmond echándole un disimulado vistazo al proporcionado cuerpo de su novia.

-Porque luego me lío a hacer deporte.- repuso ella sonriendo.

De repente Faline divisó a Aly paseando por la acera de la calle. De la alegría que le dio verla por segunda vez en aquél día, prácticamente se atragantó con su comida. Sacudió a Edmond del brazo.

-¡EH, EDMOND, MIRA ES ALY! ¡¡HOLA ALY!!- gritó con la boca llena.

Edmond soltó una carcajada.

-Deberías bajar el cristal de la ventanilla o no te escuchará.- repuso.

-Oh, cierto.- Faline bajó el cristal de la ventanilla mientras observaba cómo Aly se metía en un callejón.

El cristal terminó de bajarse y Faline fue a llamarla de nuevo, pero se interrumpió a la hora de hacerlo, pues pudo observar cómo dos personas, aparentemente hombres, se alzaban tras Aly. Uno de ellos le dio un golpe en la nuca con una barra de madera, haciéndola caer inconsciente al suelo.

-¡OSTIA PUTA!- gritó Faline, aunque por suerte los dos hombres no la oyeron debido a lo lejos que estaban.

-¿Qué pasa?- se preocupó Edmond.

Ella le señaló lo que sucedía. Entre los dos hombres cargaron a Aly rápidamente y se alejaron corriendo. Aquello pasó en al menos diez segundos. Faline abrió mucho los ojos y Edmond hizo lo mismo.

-¡¿Qué coño ha sido éso?!- dijo Faline entrando en pánico.

Edmond le cubrió la boca con las manos. En menos de un minuto, Faline ya había soltado tres palabrotas, aunque era comprensible. Faline mordió la mano de Edmond pero a éste no le importó, pues observó un coche negro aparcado a lo lejos y vio cómo los dos hombres se dirigían hacia él corriendo, cargando a Aly.

-Vamos a perseguirlos. Pero a distancia.- dijo prudentemente.

-¡Sí, vale! ¡Voy a llamar a la pasma!- Faline sacó su móvil con manos sudorosas y temblorosas y marcó el número de la policía.-¡Calma, Faline! Calma... Acaban de llevarse a tu mejor amiga pero todo va a ir bien...-

-¡No es momento de hablar contigo misma!- exclamó Edmond, preocupado por el bienestar de Aly, mientras arrancaba el coche y se disponía a seguir al primero aunque fuese a máxima distancia para que no sospecharan.

Faline se mordió las uñas de la mano izquierda, a la vez que con la mano derecha mantenía su móvil pegado a su oreja, mientras comenzaba a sudar impacientemente.

~~~

En la comisaría de policía, Gemma y Harry seguían hablando con los agentes cuándo sonó un teléfono, el teléfono fijo del escritorio. Uno de los policías respondió, descolgando.

-¿Diga?- guardó silencio unos segundos, escuchando hablar a la persona que había llamado.

-¿Quién es?- preguntó una mujer policía que estaba sentada cerca de él.

-Una tal Faline Parker. Dice que acaba de ver cómo dos hombres altos dejaban inconsciente y secuestraban a su mejor amiga, Alyson Willson, novia del cantante Niall Horan.- repuso él seriamente.

-¡De One Direction, de tu grupo!- exclamó otro policía, señalando a Harry.

-Dice la verdad. Conozco a Faline.- asintió Harry. Acto seguido pensó en lo que ésta le acababa de contar al policía y su rostro se llenó de preocupación. Primero Brianna y ahora Aly. Y posiblemente también le habría pasado algo a Perrie, por lo ocurrido con Zayn llamándola por teléfono sin que ella cogiera el teléfono. Aquello le hizo preocuparse todavía más.

-Van a indicarnos por dónde los están persiguiendo, aunque a distancia.- repuso el policía al teléfono.

Los demás policías recargaron sus respectivas pistolas, se las colocaron y empezaron a salir de la comisaría, dirigiéndose a sus coches oficiales, para poder activar las sirenas de éstos y empezar la búsqueda cuánto antes.

-Quiero que se pongan a salvo cuánto antes.- repuso Harry.-Debería entrar yo en acción primero mientras vosotros rodeáis a los secuestradores y les tendéis una emboscada. Deben de estar en alguna casa abandonada o edificio viejo.-

-Las emboscadas deben ser secretas. Sabrán que venimos, llevaremos las sirenas encendidas.- repuso otro policía acercándose a Harry.

-De todas formas dejadme entrar a mí primero. Debo asegurarme de que se encuentran bien... Y debo saberlo cuánto antes.- insistió el cantante.

Gemma miró inquisitivamente a su hermano.

-Éso es un suicidio, Harry. Entrar tal cuál en un sitio con secuestradores peligrosos...- dijo frunciendo el ceño y con preocupación en su rostro.

-Lo sé, pero estamos hablando de Brianna, Aly y quizá Perrie también. Puede que hasta Eleanor esté en peligro. Melanie al menos está en París, a salvo lejos de aquí.- dijo Harry.

Gemma rodó los ojos y se dirigió al exterior para subir en uno de los coches de policía. Harry miró el suelo preocupado, invadido por el pánico y la preocupación, aunque lo disimulaba lo mejor que podía.

-Harry.- dijo la mujer policía.-Si quieres entrar en acción, vas a necesitar ésto.-

Éste se acercó curioso y ella le tendió algo.

~~~

Las cuatro chicas y los dos hombres dejaron de pelear en cuánto escucharon las sirenas de policía acercarse. Ellas se hincharon con esperanza, ellos con rabia. Uno de ellos frunció el ceño profundamente.

-Mierda, mierda, ¡mierda!- exclamó.

-Vamos a usarlas cómo rehenes.- dijo el otro.

Pero Aly le propinó un patada en la barriga nada más escucharlo.

-Sólo intentadlo.- dijo con voz amenazante.

-Éso.- repuso Eleanor, frotándose un codo que estaba ligeramente raspado.

El sonido de las sirenas sonaba más cerca a cada segundo, aunque todavía parecían estar lejos. Las cuatro chicas echaron a correr rápidamente, sin saber si los dos hombres iban a perseguirlas o a esconderse. Oyeron cómo alguien tiraba una puerta abajo. 

-¡Vamos!- gritó Brianna haciendo un gesto con la cabeza.

Se dirigieron hacia el sitio del que provenía el ruido y vieron que se trataba de una salida. Corrieron hacia el exterior, descubriendo que estaban en un diminuto pueblo abandonado, compuesto por unos diez edificios. Estaba vació y debía encontrarse muy lejos de la ciudad, en las afueras más lejanas. Vieron la carretera, desierta salvo por los edificios en cuestión, y pudieron observar unos tres coches de policía y otro que era un coche normal y corriente, aunque bastante viejo. De éste último salieron Faline y Edmond. Faline empujó a Edmond hacia el coche de policía mientras le murmuraba unas palabras. Éste abrió los ojos cómo platos y miró hacia el coche del que habían bajado, muy preocupado. Señaló a Faline con un dedo, cómo amenazándola, y ésta asintió distraídamente con la cabeza, le dio un beso en los labios y prácticamente lo empujó dentro del coche de policía en cuestión.

-¿Faline y Edmond? ¿Qué hacen ellos aquí?- dijo Aly.-¿Cómo han venido?-

-¡TÍAS, VENID!- arrasó la estridente y preocupada voz de Faline, cargada de pánico y prisa.-¡RÁPIDO! ¡RÁPIDO, JODER!-

Aly obedeció sin pensárselo dos veces y echó a correr. Perrie, Eleanor y Brianna no sabían si seguir a Aly o dirigirse a los coches de policía.

-¡TODAS, NO SÓLO ALY! ¡VENID, VAMOS! ¡¡DEPRISA!!- gritó de nuevo Faline, moviendo los brazos arriba y abajo cómo si hubiera naufragado en una isla desierta.

La voz de Faline sonaba con tanta urgencia que las tres chicas restantes corrieron hacia ella. Faline agarró la muñeca de Aly y la empujó dentro del coche, poniéndola en el asiento del copiloto. Hizo una señal a los coches de policía. Brianna, Perrie y Eleanor también entraron, sentándose en la parte de atrás del coche concreto. Harry salió del coche de policía en el que iba, pero Brianna ya había entrado con las demás en el otro coche. Los policías salieron del vehículo llevando sus pistolas y se dispusieron a rodear el edificio.

-¡Faline! ¿Qué hacíais Edmond y tú aquí? ¿Habéis traído a la policía vosotros?- inquirió Aly, muy agitada debido a la situación. 

En menos de diez minutos las otras tres secuestradas y ella habían peleado contra los dos delincuentes, habían escapado del lugar y habían subido a un coche que nunca antes habían visto en el que Faline les había gritado que se subieran.

-Sí, nosotros los hemos traído.- Faline se sentó en el asiento del conductor y cerró con un portazo tan fuerte que el coche entero se sacudió.-Edmond y yo vimos cómo te dejaban inconsciente y te llevaban. Llamé a la pasma mientras él conducía y perseguíamos de lejos al coche de los secuestradores.-

-¿Y por qué has llevado a Edmond al coche de policía y nos has dicho que nos subamos aquí nosotras?- repitió Aly, atándose el cinturón de seguridad.

Un coche salió del viejo garaje del edificio dónde habían permanecido secuestradas, y los dos delincuentes iban dentro. Los policías regresaron a sus coches rápidamente para intentar rodear el coche de los secuestradores.

-Por ésto.- repuso Faline al ver el coche de los secuestradores.-Van a tratar de huir o de perseguirnos. Los policías podrán rodearlos mientras yo os saco de aquí. Pero Edmond no cabía. Él se queda con los polis.-

Faline metió la marcha más rápida y pisó el acelerador a tope. Brianna, Perrie y Eleanor se chocaron entre ellas en la parte de atrás mientras las dos últimas trataban de atarse el cinturón. Perrie iba sentada tras Faline, Eleanor tras Aly, y Brianna en medio. El coche no tenía cinturón en medio, de modo que Brianna se agarró a los sillones de Faline y Aly.

-¡Fa, vas demasiado rápido!- gritó Aly alzando una mano y cogiendo la agarradera con fuerza.

-¡De éso se trata!- exclamó ella.

-¡Ni siquiera te has acordado de ponerte el cinturón!- repuso Aly.

-¡Oh mierda!- Faline miró hacia abajo y se mordió el labio inferior.

Aly se estiró y le abrochó el cinturón de seguridad a Faline, mientras que ésta mantenía sus manos en el volante y sólo despegó una un poco para que el cinturón pudiera pasar por su hombro. Faline, ahora con el cinturón de seguridad colocado, pisó más el acelerador haciendo que el coche adquiriese una mayor velocidad.

-¡Las tres de atrás, decidme qué es lo que veis!- dijo en tono militar, demasiado concentrada en la carretera cómo para recordar los nombre de las aludidas.

Brianna se giró levemente, temiéndose lo peor, y acertó en lo que se temía. Los dos secuestradores habían evitado a la policía y las perseguían con el coche.

-¡Vienen tras nosotras!- le informó a Faline.

Ésta agrandó los ojos al escuchar las palabras de Brianna. Estaba conduciendo a una gran velocidad, muy temeraria, pues le preocupaba sacar a las cuatro chicas secuestradas de aquella situación lo antes posible. Podía escuchar el lejano sonido de las sirenas de los coches de policía, que trataban de alcanzar a los secuestradores. Eleanor y Perrie sujetaron a Brianna al notar la velocidad extrema que iba adquiriendo el coche. Faline cogió una curva, derrapando violentamente, provocando que Eleanor gritara con pánico.

-¡Tienes que ir más despacio!- le gritó Eleanor a Faline.

-¿Para dejar que nos atrapen?- ironizó Perrie.

-¡No, pero Faline va muy deprisa!- repuso Eleanor, angustiada.

-¡No lo suficiente!- opinó Faline, concentrada al volante.

Aceleró todavía más, haciendo que sus cuatro pasajeras se asustaran y se aferraran a sus asientos del coche, mientras que Eleanor volvía a chillar. Más que chillar por el pánico de la velocidad, lo hacía para liberar la tensión de todo por lo que acababa de pasar. Un secuestro, una pelea y ahora un extraño intento de huida. Con lo calmada y sencilla que era ella... Faline derrapó en otra curva, ésta vez más pronunciada. Aly, Brianna y Perrie se unieron al griterío de Eleanor. Faline rodó los ojos mientras conducía y llegó a una rotonda, la cuál aprovechó para tomar otro camino distinto. La carretera estaba totalmente desierta pero de todas formas, cerca había un paso de cebra y un semáforo en rojo. Faline se los saltó mientras seguía conduciendo a una velocidad de infarto.

-¡Te van a quitar puntos del carnet de conducir por éso!- exclamó Brianna, bastante inquieta.

-¿Por saltarme un semáforo en rojo e ir a toda velocidad debido a que nos persiguen dos psicópatas que os han secuestrado a las cuatro?- replicó Faline frunciendo el ceño.-Yo creo que me lo perdonarán.-

-¡De todas formas, vas demasiado deprisa! ¿Y si nos estrellamos?- quiso saber Eleanor, algo preocupada.

-No lo haremos.- sentenció Faline, muy segura de sí misma, con las manos pegadas al volante y los ojos pegados a la carretera por la que conducía.

Perrie trató de girar la cabeza para mirar hacia atrás; el coche enemigo estaba lejos, cada vez más, debido a la velocidad que llevaba Faline. Miró hacia adelante y sonrió nerviosamente.

-¡Los estamos dejando atrás!- exclamó, con alegría y alivio en la voz.

-A ver si la pasma acelera y los pillan de una vez. Ahora voy a ir más despacio, y cuándo lo haga, Aly, coge ése pequeño bote que hay a tus pies, quita su tapa y tíralo por tu ventana.- dijo Faline.

-¿Qué?- Aly abrió los ojos de par en par.

-¡Tú hazlo!- se impacientó Faline mientras disminuía la velocidad notablemente.

El coche de los dos secuestradores las estaba alcanzando debido a que Faline había ralentizado su marcha. Aly obedeció, cogiendo un pequeño bote blanco, quitando la tapa y bajando la ventanilla del copiloto. Se asomó a ésta, esperó a que el coche de los secuestradores se acercara más, y cuándo llegó el momento oportuno, Aly lanzó el bote hacia el coche que las perseguía. Éste rebotó en el cristal frontal del coche enemigo y su contenido, un montón de pintura negra, cubrió el parabrisas de éste. Aly soltó una sorprendida carcajada. Faline aumentó la velocidad de nuevo, haciendo que el cabello rubio y largo de Aly se agitara antes de que ésta volviera a meter la cabeza por la ventanilla.

-¡Qué pasada!- gritó Aly.-¡Lo he conseguido!-

-¡Sí, lo has hecho!- repuso Brianna mirando hacia atrás.-¡Tienen el parabrisas lleno de pintura negra! ¡No van a poder ver nada!-

-Qué pedazo de idea, Faline.- asintió Perrie, en acuerdo.-Aunque éso serán otros cuántos puntos del carnet...-

-¡Me dan igual los puntos del carnet! ¡Los policías saben que éstos dos imbéciles nos están persiguiendo! Me lo perdonarán todo...- gruñó Faline por lo bajo.

-Si tú lo dices...- bromeó Eleanor sonriendo y bajando las cejas.

Aly, de repente, estaba muy pensativa. Estaba recordando todos los sucesos de aquél día, incluyendo la conversación con los chicos por el chat. Si no se equivocaba, antes de que ella se conectara Zayn mandó un mensaje diciendo que Perrie y él estaban viendo películas, pero éso probablemente habría sido por la mañana. Le alivió inmensamente saber que Perrie, Eleanor, Brianna y ella no habían pasado ni un día entero secuestradas. Ella sólo había pasado unos pocos minutos en aquél sitio, pero habían sido muy intensos, con una pelea, unas sirenas de policía, y ahora en coche a una velocidad terrible debido a que Faline iba al volante.
En las filas de atrás, Brianna se giró y observó al coche de los secuestradores. Éstos habían tratado de limpiar el parabrisas de pintura negra varias veces, pero la pintura no se iba, razón por la cuál Faline le había dicho a Aly que la lanzase. Los dos salieron del coche, uno de ellos con el móvil en la mano, y en ése instante, dos motos se acercaron a toda velocidad. Cada uno de ellos se sentó en una, detrás de los que conducían, y los cuatro se alejaron en las dos motos a toda velocidad.

-¡¿Qué?! ¡¿Hay más?!- gritó Brianna, estupefacta.

Las dos motos habían pasado de largo a Faline. Ella entreabrió los labios, agrandó los ojos, y luego los entrecerró, aferrando sus manos al volante con más fuerza.

-Ésto ya es algo personal.- murmuró desafiante, cómo si estuviese en una película.

-¿Qué?- Aly la miró de reojo, insegura.

Faline pisó el acelerador a fondo y el coche volvió a dispararse hacia adelante, cómo si llevara cohetes propulsores. Eleanor volvía a gritar mientras cerraba los ojos con fuerza. Faline siguió conduciendo mientras los coches de policía llegaban hasta el coche, ahora vacío, de los delincuentes.

~~~

Lara y Richard acababan de llegar a casa y Cindy se encontraba en su cuarto. Suspiró y se levantó de la silla de su escritorio. Había escrito un largo texto a papel y lápiz y estaba tratando de memorizarlo. Quería disculparse con sus padres detalladamente, para poder compensar el mal rato que les había hecho pasar antes y sobretodo, su mal comportamiento. Después de unos diez minutos memorizando, finalmente salió de su dormitorio y se dirigió al salón. Richard estaba en la cocina comiéndose una manzana verdosa a bocados, pues llegaba de trabajar con un poco de hambre, mientras que Lara colocaba unas flores en un jarrón sobre la mesa dónde comían y cenaban. Acto seguido se dirigió a la cocina dónde estaba su marido y le dio un beso en la mejilla.

-¿Desde cuándo te gustan tanto las manzanas?- bromeó.

-Llevamos 24 años casados, ¿y aún no te has dado cuenta?- dijo él, bromeando de vuelta.

Cindy se acercó a la cocina con paso cauteloso y se quedó en el margen de la puerta...

-Hola...- susurró tímidamente.

Ambos la miraron a la vez.

-Has salido de tu cuarto.- comentó Lara indiferentemente.-¿Tienes hambre?-

-No... No tengo.- respondió ella.

-¿Entonces qué pasa?- dijo Richard.

-¿Pu-puedo hablar con vosotros, por favor?- inquirió Cindy educadamente. Seguía sin entender cómo podía haberle levantado tanto la voz a sus padres pocas horas atrás.

-Adelante.- Lara cruzó los brazos y suspiró silenciosamente.

Cindy miró el suelo por unos instantes y luego miró de nuevo a sus padres. Empezó a hablar:

-Sé que va a ser muy difícil perdonar y olvidar mi actitud de éstos últimos días. Pero, por favor...- sus ojos se llenaron de lágrimas.-No quiero perderos. Sé que el error fue mío, sólo mío. Y lo siento, lo siento mucho.-

Las facciones de Richard se relajaron. Lara por otro lado, trató de mantenerse seria y fría, esperando a que su hija mediana continuara antes de comprometerse a abandonar su postura de madre decepcionada.

-Perdonadme. Traté de cambiar para caerle bien a la gente de mi edad, pero ahora sé que no lo necesito. Porque os tengo a vosotros, a mi familia. Tengo amigos de verdad. Y he cometido una estupidez enorme.- se quebraba la voz de Cindy, la cuál, sin poder contener sus emociones, empezó a llorar, permitiendo que las lágrimas cayeran.-Sé que he sido una hija horrible últimamente, y más aún por ocultaros mi doble cara. He sido una mentirosa y una egoísta. No os odio, éso fue la mayor mentira que he contado de todas las que he dicho últimamente. Nunca podía odiaros. Sois mis padres y os quiero. Me odio a mí misma por haberos decepcionado de éste modo. Lo siento.-

Lara descruzó los brazos y acto seguido, intercambió una mirada con su marido. Richard asintió levemente con la cabeza, y entonces Lara también asintió. Ambos miraron a su segunda hija, la cuál esperaba, con desesperación, una respuesta. Richard se levantó del taburete y tanto él cómo Lara se dirigieron hacia Cindy. Ésta se mordió el labio inferior para dejar de llorar.

-¿Volverás a hacer algo así?- preguntó Lara, con el rostro lleno de calma.

-No, no.- se apresuró a responder su hija, negando con la cabeza.

-¿Y serás la Cindy a la que criamos de nuevo?- añadió Richard.

-Sí, lo prometo. Nunca más dejaré de ser quién soy.- contestó ella muy convencida, aunque seguía llorando debido al dolor que le provocaba haber tratado a sus padres de ése modo.

Sus padres sonrieron levemente y acto seguido, abrazaron a su hija. Ella soltó un sollozo de alivio y les devolvió el abrazo, sintiéndose increíblemente feliz. Amaba a su familia, y se juró internamente que nunca más diría lo contrario, pues a ella le habría dolido muchísimo que fuese al revés y sus padres le soltasen un "te odiamos" a ella, cuándo ella sólo se preocupaba por el bienestar de ambos. Cindy por fin entendía a sus padres, y que éstos sólo querían lo mejor para ella, al igual que Aly y Talia, y que si se enfadaban con ella era, precisamente, porque la querían y se preocupaban por ella. Los tres permanecieron abrazados más de un minuto entero, mientras que Cindy hacía grandes esfuerzos para dejar de llorar. Se separaron y Lara le limpió las lágrimas a su hija, luego le besó en la frente.

-Recuerda siempre que sólo queremos que estés bien. No queremos darte órdenes porque sí. Buscamos lo mejor para ti, tu padre y yo. Y también Aly. Y cuándo Talia crezca, también te protegerá siempre. Somos una familia unida, y siempre estaremos contigo. Sólo debes tratar de no alterarte tanto cuándo te enfades, de ser sincera siempre, y de hacer cosas sanas.- dijo calmadamente, pues, al ser madre de 3 hijas, ya sabía bastante de la vida.

-Estoy de acuerdo en todo.- asintió Richard para reafirmar lo dicho por su mujer.

Lara lo miró de reojo, medio enfadada y medio divertida. Richard se rascó la nuca y soltó una risa silenciosa. Cindy se frotó los ojos mientras se reía con ganas. Se sentía tan feliz... Por fin podía sentirse limpia, transparente y calmada.
Se oyeron pasitos cortos por el pasillo, provenientes de una niña pequeña. Talia entró en la cocina y miró hacia arriba para ver a Cindy.

-Hola Cindy.- saludó con su voz infantil, aunque no sonrió.

-Ay, Talia, lo siento mucho por no abrirte la puerta antes.- repuso Cindy agachándose y abrazando a su hermanita.-Perdóname. Me encantó que cantaras Do You Want to Build a Snowman. Quería abrir, pero estaba un poco enfadada. Pero ya vuelve a estar todo bien.-

Talia sonrió y devolvió el abrazo a Cindy. Mientras tanto, Richard y Lara sonrieron, enternecidos, mirando a sus dos hijas menores abrazadas. Finalmente, ambas se separaron del abrazo y Cindy se puso en pie de nuevo. Miró de nuevo a sus padres y sonrió.

-Vamos a merendar los cuatro. Cuándo Aly vuelva, estará muy contenta de ver que todo se ha arreglado.- sugirió Richard.

~~~

Aly chilló, llena de pánico, junto a Brianna, Perrie y Eleanor, las cuáles también gritaban. Faline seguía conduciendo, con los ojos entrecerrados y la vista posada en las dos motos que se alejaban velozmente. Pero ella también aumentaba la velocidad del vehículo, de modo que no iba a perderlos de vista. Las sirenas de los coches de policía se oían en la lejanía. Las motos se estaban dirigiendo a otro pequeño pueblo de casas pequeñas y Faline estaba dispuesta a pillarlos a toda costa. Pero para éso, necesitaba ir a una velocidad tremenda, y éso era exactamente lo que estaba haciendo.
Se adentró en una de las carreteras, persiguiendo a las motos, pero éstas tomaron dos calles diferentes, separándose. Faline siguió a una de ellas, pisando el acelerador con todo su empeño.

-¡Tendrías que frenar un poco! ¡Estamos ahora entre las mismas casas que ellos!- sugirió Eleanor a voces.

-¡¡No voy a frenar!! ¡Ya he alcanzado la velocidad que quería! ¡NO PODÉIS PARARME!- gritó Faline muy decidida. Se armó de valor y empezó a cantar.-Don't, stop me now! Don't, stop me, 'cause I'm having a good time, having a good time!-

Tarareó a voces el resto de la canción mientras derrapaba una curva a toda velocidad, provocando más gritos de terror y adrenalina por parte de las cuatro chicas a las que transportaba. Faline pudo ver de nuevo la moto a la que había elegido perseguir y bajó su ventanilla del coche, haciendo que el aire le agitara el largo cabello castaño debido a la velocidad.

-¡Deteneos, enfermos mentales!- gritó asomando la cabeza por la ventana.

Aly rodó los ojos y se dio una palmada en la frente. Cómo si fueran a hacerle caso a Faline... Ésta, con las manos prácticamente pegadas al volante, inhaló por la nariz con fuerza y apretó su pie contra el acelerador.

-¡FALINE, FRENA!- chilló Brianna, asustada y mareada ante la velocidad.

-Don't stop me, don't stop me, don't stop me, hey hey hey! Don't stop me, don't stop me, huh huh huh!- replicó Faline, cantando de nuevo, con los ojos entrecerrados mirando a la moto.

Las cuatro pobres pasajeras se aferraron a sus asientos, con los ojos desorbitados. Se arrepentían de haber subido en aquél coche con Faline. La persecución a gran velocidad continuó por un par de minutos, hasta que la moto llegó a un callejón, dónde se desvió por otra calle más estrecha, por la cuál no cabía un coche. El coche conducido por Faline iba tan rápido que Aly se llevó las manos a la cabeza al ver que iban a chocar con un contenedor de basura.

-¡¡Faline, el contenedor!! ¡FRENAAAAAAAA!- gritó, aterrorizada.

Faline abrió mucho los ojos, mientras sus labios se entreabrían, y pisó el freno con toda la fuerza que pudo, frunciendo el ceño preocupadamente. Las ruedas del coche emitieron un desagradable chirrido mientras que las cuatro secuestradas chillaban, presas del pánico, y Faline daba desesperados y repetitivos pisotones al freno. El coche fue disminuyendo su marcha, justo a tiempo, y, finalmente, el morro del coche dio un suave, casi imperceptible toque en el contenedor. Las cinco chicas dentro del coche, muy tensas y con los ojos abiertos de par en par, suspiraron, todas a la vez, mientras se relajaban y sus hombros caían en picado. Oyeron las sirenas de policías acercándose. De repente, uno de los secuestradores enmascarados apareció con una pistola, se acercó a la ventanilla de Faline, aprovechando que estaba abierta, y apuntó al interior con la pistola, mientras que las cinco jóvenes enmudecían del pánico.

~~~

Después de la merienda, Richard había ido a la sala de su ordenador de la casa para trabajar desde internet, y Lara había salido a comprar una nueva muñeca Barbie para su hija más pequeña, pues ésta la había roto horas antes mientras fingía que su Barbie saltaba en paracaídas. Por su parte, Cindy había finalizado unos deberes mientras Talia miraba la tele, y ahora Cindy acababa de terminar. Guardó sus libros en su mochila y se sentó de nuevo en el sofá junto a su hermanita. Estuvieron así media hora, viendo la serie de Gumball mientras se reían a carcajadas.

-¡Darwin es muy malo!- gritó Talia señalando la pantalla con su diminuto dedo índice.

Darwin, el famoso pez terrestre, no dejaba de darle, con una pelota, a su hermano adoptivo, Gumball, en la cara. Cindy soltó otra risa y asintió con la cabeza.

-Sí, está mal que le haga daño a Gumball de ésa manera.- comentó tan entusiasmada cómo su hermana.

-¡Pobre Gumball!- Talia puso sus manos en sus mejillas y estiró de éstas hacia abajo.

Al ver la mueca formada por su hermana, Cindy dio una palmada en un cojín y se empezó a reír. ¡Había olvidado lo mona que era Talia! Le dio un pequeño abrazo y un beso en lo alto de la cabeza. La niña soltó una risita y se acurrucó junto a su hermana.

-Te quiero mucho, Talia. ¿Vale? Y de nuevo, perdóname por no abrir la puerta antes.- dijo con voz suave.

-Que no pasa nada, ya te lo he dicho.- repuso la pequeña tranquilamente.-Yo también te quiero mucho, eres mi emanita, y Aly también lo es.-

Cindy sonrió otra vez, enternecida, y abrazó más a su hermana, la cuál daba saltitos sentada en el sofá. Tras unos segundos más viendo Gumball, Cindy se levantó del sofá y se asomó al pasillo.

-¡Papá! ¿Te queda mucho por hacer?- inquirió.

-No, ¿por?-

-¿Puedo salir un rato para pasear y relajarme? Pero cuándo termines de estar en tu oficina, así puedes venirte al salón con Talia y que no esté sola.- dijo Cindy.

-En un rato iré. Y sal, pero no regreses tarde.- advirtió él desde la sala dónde trabajaba.

-Lo prometo.- repuso Cindy firmemente.

Volvió al sofá y sacó su móvil. Le mandó un mensaje a Wen diciéndole que iría al exterior de su casa para quedar. Éste respondió que estaba de acuerdo. Cindy sonrió disimuladamente, se sonrojó y miró de nuevo la tele. De repente, un pequeño dedo, de Talia, le tocó una mejilla.

-Estás roja.- observó la niña, hundiendo su dedo en la sonrojada mejilla de Cindy.

-¿Eh?-

-¡Que estás roja!- Talia alzó la voz inocentemente, pensando que su hermana no la había oído.

-Oh...- Cindy se sonrojó aún más.

-¿Qué te pasa?- quiso saber, con curiosidad, la pequeña.

-N-nada...-

-¡Es por Wen! ¿A que chí? Por que antes casi le das un beshito.- dijo Talia cubriéndose ambas manos con la boca y riéndose con aire travieso.

-¿Qué? No... Para nada.- rebatió Cindy tratando de sonar seria.

-Ya claro.- se rió Talia de nuevo.

Cindy alzó una ceja mirando a Talia. Tan pequeña y ya usaba el sarcasmo... Sonrió, negando con la cabeza, y se dirigió a su dormitorio. Se cambió de ropa y se cepilló el pelo en un breve momento. Suspiró, sabía que Wen no la odiaba, al contrario, habían estado a punto de besarse si sus narices no se hubieran chocado de una forma tan patosa. Pero le quería explicar que lamentaba haberlo decepcionado, y que de paso, había hecho las paces con su familia. Hablar con Wen siempre hacía que Cindy se pusiera nerviosa, lo cuál no era ningún secreto.
Bajó al salón para ver cómo Richard ya estaba en el sofá junto a Talia, ambos viendo, todavía, Gumball. Cindy se despidió de ambos y salió a la calle.

~~~

Faline derribó la puerta de una patada, jadeando. Llevaba dos pistolas, una en cada mano, y dio un paso hacia adelante. Con voz autoritaria, informó:

-Despejado.-

Aly, Brianna, Perrie y Eleanor aparecieron tras ella. Aly, algo despeinada y con un arañazo en el brazo, llevaba dos largas katanas, una en cada mano. Perrie llevaba una pequeña daga en la mano derecha. Brianna portaba un rifle de asalto, sosteniéndolo con las dos manos, y lucía un pequeño corte en la mejilla derecha. Y Eleanor llevaba un arco y una flecha.

-¿Cuál es el siguiente paso, comandante?- inquirió Aly mirando a Faline de reojo.

-Aniquilar a todos los malos.- Faline entrecerró los ojos.

-¡Sí, comandante!- dijeron las otras cuatro a coro.

Acto seguido, las cinco posaron, formando una épica imagen posando con sus respectivas armas al más puro estilo de Sucker Punch. Faline sonrió a medias.

-¡A por ellos!- exclamó.

Hubo una explosión detrás de ellas, pero ellas ni se inmutaron, manteniendo sus poses.
La vista de Faline se nubló y oyó de nuevo la voz de Aly.

-Faline.... Faline...- la llamaba Aly desde algún lugar lejano.

Faline estaba tumbada en lo que parecían ser unas cuántas chaquetas colocadas en el suelo. Aly estaba de rodillas junto a ella, y le daba suaves palmaditas en la cara y en el brazo.

-Somos las putas amas... Sííííí nena... Cómo molamos...- habló Faline en sueños.

-¿Qué?- Perrie alzó una ceja, arrodillada junto a Faline y Aly.

Aly sonrió y se encogió de hombros. Faline abrió despacio sus grandes ojos azules y miró a las dos chicas rubias que estaban arrodilladas junto a ella. Frunció el ceño y suspiró.

-Claro. Era un sueño. Cómo no, molaba demasiado para ser real.- murmuró entre gruñidos.

-Estabas diciendo algo de aniquilar a la mala gente.- dijo Aly aguantándose la risa.

-Ya, ya lo sé... Era un sueño, por desgracia.- suspiró Faline incorporándose, quedándose sentada.-¿Qué me he perdido?- añadió frotándose los ojos.

-Cuándo uno de los dos secuestradores sacó su arma y se asomó a la ventanilla del coche, te disparó un dardo sedante en el cuello para que no pudieras seguir conduciendo y te dormiste al instante.- explicó Aly.-Entonces llegaron los otros tres y trataron de cogernos de nuevo. Perrie y yo pudimos defendernos con rapidez, pero a Eleanor y Brianna se las llevaron más fácilmente, pues las inmovilizaron primero. Por suerte la policía ha llegado, y ahora les están persiguiendo por éste pueblo, ya que es pequeño.-

-Los polis masculinos se han quitado sus chaquetas y las han puesto en el suelo para que pudiéramos colocarte encima.- dijo Perrie algo divertida, sabiendo que lo habían hecho puramente porque Faline era muy guapa y buscaban algo para hacerle la pelota.

-Ah, ya veo.- repuso Faline mirando a su alrededor, descubriendo las chaquetas de uniforme policial sobre las que había estado tumbada. Suspiró y se frotó los ojos de nuevo. Recordó cómo había conducido de manera extrema, arriesgada, y aún así, no estrelló el coche de la abuela de Edmond. Sonrió.

-¡Hemos encontrado a Eleanor Calder!- gritó de repente la voz de un policía.-No se la habían llevado demasiado lejos.-

Aly y Perrie ayudaron a Faline a ponerse de pie y ambas vieron cómo Eleanor llegaba acompañada de dos policías. La joven corrió hacia ellas, abrazando a Perrie y Aly a la vez.

-¿Estás bien?- se preocupó Perrie, examinando el rostro de Eleanor.

-Sí, sí. Gracias.- Eleanor asintió y miró a Faline.-Y tú, Faline, ¿cómo te encuentras? Te durmieron con un dardo para evitar que empezaras a conducir de nuevo.-

-Estoy bien, necesitaba una siesta de todos modos después de conducir de una manera tan tensa. Además, he tenido un sueño muy guapo.- repuso Faline recordando su breve sueño en el que dirigía una banda justiciera formada por ella misma y las cuatro secuestradas.

-Han capturado ya a tres de los cuatro secuestradores. Falta encontrar a uno de ellos, y a Brianna. Ella es la única de nosotras que falta. Y... Bueno... Yo no sé a qué parte del pueblo se la llevaron, claramente a una distinta que a mí, sólo que a mí me han encontrado antes. Y ella... No ha aparecido aún.- informó Eleanor mirando una por una, algo seria, a Perrie, Faline y Aly.

Ellas tres intercambiaron una mirada muy breve y acto seguido observaron el suelo, preocupadas. Los policías corrían de un lado a otro. Aly suspiró y se frotó uno de sus brazos, tratando de calmar sus miedos.

-Harry está aquí.- comentó.

Las demás la miraron, queriendo saber más.

-¿Harry?- preguntó Perrie.

-Sí. Cómo sabéis, yo fui la primera en librarse de los asaltantes fuera del coche, y una vez que llegaron los policías, mientras a ti, Eleanor, y a Brianna, os llevaban, tú, Faline, te encontrabas dormida por el dardo y tú, Perrie, tratabas de librarte del otro secuestrador. En cuánto los policías separaron a Perrie y al asaltante, vi a Harry salir de uno de los coches de policía. Nos abrazamos y él me comunicó que iba a ayudar a los policías a buscar a Brianna.- explicó Aly detalladamente, en tono muy intranquilo.

-Por cierto, ¿y Edmond?- preguntó de repente Faline, recordando que su novio estaba en uno de los coches de policía. Miró alrededor con el ceño fruncido.

-Ha habido un par de disparos lejanos de los policías para capturar a los secuestradores. Tu novio, el de pelo castaño y ojos azules, creo que estaba dentro de uno de los coches de policía, sentado en los asientos de atrás y abrazando sus rodillas mientras se movía hacia atrás y hacia adelante. Parecía un niño pequeño traumatizado.- respondió Perrie mirando a Faline y reprimiendo una sonrisa.

-¡Será gallina!- gruñó Faline poniendo sus manos en sus caderas.

-Pobrecito.- murmuró Aly sonriendo levemente. Se compadecía de Edmond, tanto por estar muerto de miedo cómo por tener a Faline de novia.

-Voy ahora mismo a buscarle.- sentenció Faline asintiendo una sola vez con la cabeza. Dicho ésto, se alejó dando pisotones y moviendo los brazos hacia delante y hacia atrás de una manera muy enérgica.

-Mírala. ¿Quién diría que acaba de despertarse de los efectos de un dardo sedante?- bromeó Perrie observando a Faline y a la interminable energía que ésta poseía.

-Lo sé.- Aly sonrió de nuevo y se encogió de hombros.-Le da igual el sedante, ella es Faline Parker.-

~~~

Cindy se dirigía a casa de Wen, caminando felizmente y con tranquilidad. Por fin estaba bien con su familia y se acabó el mentir para ella, pues estaba muy arrepentida. De pronto, su sonrisa se borró en cuánto vio a tres chicas acercándose. Se trataba de Treisy y dos de sus mejores amigas.

-¡Cindy!- saludó Treisy con su sonrisa, más bien forzada, de siempre.

-Hola.- respondió ella tímidamente.

-¿Qué tal? ¿Ya has conseguido que tus padres te quiten el castigo por lo de la fiesta? Porque imagino que, al ser tu primera juerga y tu primera vez bebiendo, te habrán castigado...- quiso saber Treisy.

-Sí, ya me han perdonado...- contestó ella algo nerviosa.

-¡Qué guay! Me enorgulleces. ¿Cómo lo has conseguido?- inquirió su amiga.

-Yo... Les he prometido que no lo volvería a hacer y les pedí perdón.-

-Mola ver que funcionó. Entonces, ¿cuándo vendrás a la próxima fiesta? ¿Te han quitado el castigo del todo, o aún no?- insistió la popular chica, mientras sus dos amigas escuchaban muy calladas.

-Treisy, acabo de decirte que les he prometido no volver a hacerlo.- respondió la rubia.

-¿Y qué? Yo también le he prometido éso a mis padres varias veces.-

-Que no pienso volver a comportarme así. Lo probé y sólo me ha traído problemas. A partir de ahora voy a actuar cómo solía hacerlo.- explicó Cindy.

-¿Cómo?- Treisy alzó una ceja. Sus dos amigas también.

-He aprendido que no tengo por qué intentar gustarle a nadie. Yo tengo mi forma de ser, y no puedo hacer cosas que vayan en contra de mis principios sólo para encajar.- explicó Cindy.

-Cin, querida, me parece que no lo entiendes. Vamos juntas al instituto y si actúas diferente, no podré seguir juntándome contigo. Tengo una reputación que mantener, cómo todos. ¿No, chicas?- siseó Treisy. Sus dos acompañantes asintieron con la cabeza.-Así que, Cindy, estás tomando la decisión equivocada ahora mismo. Es muy sencillo; o estás con nosotras, o estás contra nosotras.-

-No tengo por qué dar explicaciones de lo que hago. Ni tampoco tengo que formar parte de ninguna de las dos partes. No estoy contra nadie, simplemente quiero seguir siendo yo misma, sin tener que forzar mi comportamiento para parecer guay.- se expresó Cindy tratando de mantenerse calmada y serena.

-Ya veo...- Treisy miró de reojo a sus dos amigas y soltó un pequeño suspiro.-Me has decepcionado, Cindy. Pensé que eras más inteligente, que estabas dispuesta a encajar. Pero ya veo que no. Una lástima, eras una buena amiga.-

-¿Era? Entonces, según tú, ¿vamos a dejar de ser amigas sólo porque tengo una forma de pensar distinta a la tuya? ¿Es éso?- quiso saber la rubia, algo decepcionada.

-Sí, exactamente.- asintió Treisy.-No vuelvas a hablar a nadie de nuestro instituto, aunque si lo haces, no te preocupes, ya me encargo yo de que ellos no te hablen de vuelta.-

-No es justo. Creí que éramos amigas.-

-Eres la futura cuñada de Niall Horan, miembro de One Direction. Por supuesto que quería ser tu amiga. Pero me lo has puesto muy difícil, y ahora más todavía.- se sinceró Treisy, entrecerrando los ojos.

-En ése caso...- Cindy alzó la barbilla, dolida y aliviada a la vez.-Sí, dejemos de ser amigas. No quiero relacionarme con alguien que busca mi amistad por interés, y no por cómo soy realmente. Tú sí que me has decepcionado a mí.-

Treisy miró de reojo a sus dos amigas y las tres siguieron caminando, con los hombros hacia atrás y una aire muy altivo. Cindy las vio alejarse y acto seguido observó el suelo. Quizás, de ahora en adelante, se meterían con ella en el instituto. Pero le daba lo mismo. Prefería éso antes que engañar a los demás y engañarse a sí misma.

Siguió caminando por varios minutos hasta que llegó al hogar de Wen. Éste salió enseguida, ocultando algo tras su espalda. Miró a Cindy tímidamente y le sonrió.

-Hola otra vez.- repuso Cindy, sonriéndole de vuelta.

-Hola.- asintió Wen.

-Quería decirte que ya he hablado con mis padres. Todo está solucionado.- informó Cindy en tono calmado.-Hablar con Aly y contigo me ha ayudado mucho. Y todo vuelve a estar bien...-

-Lo imaginaba.- sonrió él.

-Ya... Por cierto, ¿qué escondes?- inquirió Cindy algo curiosa, tratando de mirar detrás de Wen.

Éste retrocedió mientras soltaba una pequeña risa y se sonrojaba un poco.

-Me imaginaba que ibas a arreglarlo todo, así que, cuándo salí de tu casa... Pensé en darte ésto.- explicó.

Llevó sus brazos delante de él, revelando lo que escondía tras su espalda, y le ofreció a Cindy un bonito y pequeño ramo de margaritas blancas, mientras su sonrojo iba en aumento. Cindy parpadeó sorprendida y entreabrió los labios para decir algo, pero los volvió a cerrar y cogió el ramo con cuidado. Wen, al soltarlo, volvió a poner sus manos tras la espalda por pura educación y timidez. Cindy olió las flores y se ruborizó un poco.

-Qué bonitas. Me encantan.- dijo en voz más aguda y cohibida de lo que le habría gustado.-Molan un montón. Gracias.-

Se acercó a Wen y le dio un pequeño beso en la mejilla. Éste miró al suelo y sonrió sin darse cuenta, encantado.

-Es... em... es cómo un pequeño regalo para celebrar que la verdadera Cindy está de vuelta. Sabía que te iban a gustar.- dijo Wen.

-Claro, eh, ésto, en fin, se acerca el verano y, bueno, eh, unas flores siempre se ven bien para decorar cualquier casa.- objetó ella ligeramente nerviosa.

-Sí, la verdad es que sí.- repuso Wen con otra sonrisa. Le encantaba cuándo Cindy se ponía nerviosa, era tan graciosa. Además, así sabía que no era el único nervioso, lo cuál le reconfortaba.

Ambos empezaron a pasear en silencio, mientras que Cindy sostenía el ramo de margaritas blancas entre sus manos, observándolas con ternura y emoción. Pensaban hablar sobre cualquier tema con tal de pasar un rato juntos. Estaban felices; por fin el asunto de Cindy se había resuelto de manera positiva.

~~~

-¿Seguro que no tienes miedo, Styles?- preguntó el policía que iba junto a Harry por una de las estrechas calles del pequeño pueblo.

-Sí que tengo. Para ser más sincero, estoy cagado.- repuso el cantante.-Pero me da igual. Sólo quiero encontrar a Brianna. Las demás ya están a salvo.

-Iré a revisar ésta tienda abandonada. ¿Vienes?- preguntó el hombre.

-No, yo revisaré otro lugar, así cubriremos más terreno.- contestó Harry.

El policía asintió y se alejó hacia la tienda. Harry, por su parte, continuó en línea recta varios minutos hasta llegar a lo que parecía un bar abandonado por el cartel que ponía fuera, en el cuál se leía "Cups Delight." Aquél pueblo tan pequeño y antiguo estaba prácticamente abandonado y desierto. Harry entró en el sitio, pues la puerta estaba medio rota, y descubrió que el local estaba totalmente vacío, sin ningún mueble, sólo con las paredes y el suelo viejos por el paso del tiempo. Su frente se cubrió de sudor al saber lo que le esperaba. Recordó el mensaje que había recibido por móvil minutos antes:

Harry y los policías se alejaron de la zona dónde Faline, Perrie y Aly descansaban. Vieron que Eleanor se acercaba con más policías y supieron que ya sólo faltaba encontrar a Brianna, cosa que no le hacía mucha gracia a Harry, pero trató de calmarse y mantenerse positivo. De todos modos, estaba feliz por ver que Aly, Perrie, Eleanor y Faline estaban sanas y salvas, pero debía encontrar a Brianna o empezaría a sentirse realmente ansioso y preocupado. En ése instante notó un sonido, era su móvil. Lo sacó y leyó un mensaje Anónimo que decía: "Si quieres encontrar a tu chica, acércate al bar "Cups Delight" completamente sólo. Si traes a algún policía, ella morirá." 
Los ojos de Harry se abrieron de par en par, y, aterrado, releyó el mensaje mientras sus rodillas se doblaban de puro pánico.

Harry se aclaró la garganta y respiró profundamente.

-Estoy aquí.- dijo muy tenso y serio.

De repente, se abrió una puerta fuertemente y Brianna cayó al suelo, cómo empujada. Soltó un gemido de dolor al chocar contra el suelo, y se quedó tirada boca abajo unos instantes antes de tratar de incorporarse. Los ojos de Harry se agrandaron al verla.

-¡Brianna!- exclamó, acercándose unos pasos.

Un hombre enmascarado, pistola en mano, salió de la misma puerta por la que acababa de empujar a Brianna, y con su arma, apuntaba a Harry. Éste retrocedió un sólo paso, aún a varios metros de Brianna y el hombre.

-¿Has venido sólo?- inquirió el secuestrador.

-Sí. Totalmente sólo. Lo juro.- dijo Harry.-Los policías no me han seguido hasta éste lugar.-

-¡¿Me estás mintiendo?!- el hombre se aferró aún más a la pistola.

-No.- añadió Harry, que decía la verdad.-Vengo sólo. Te hice caso. No me ha acompañado ningún policía hasta éste bar.-

-Sólo me queda una bala...- repuso el hombre.-Y quiero asegurarme de no malgastarla.-

Brianna soltó un sollozo desde el suelo. Estaba temblando debido a la situación. Harry la observó, luego miró de nuevo al hombre del pasamontañas negro.

-Ya me tienes aquí. Deja que ella se vaya.- dijo en tono serio, casi amenazante.

-Me parece justo.- el hombre agarró a Brianna del brazo, la levantó y la volvió a empujar, haciendo que ésta tropezara y se diera, otra vez, de bruces contra el suelo. Ella podía defenderse cómo había hecho antes junto a las otras tres secuestradas, pero ahora él llevaba un arma y era todo muy distinto. No podía arriesgarse a que el hombre disparase a Harry o a ella si trataba de defenderse.

-¡Y deja de maltratarla!- habló de nuevo Harry, alzando la voz.

-Harry...- susurró Brianna mientras lloraba de puro terror.-Tienes que irte... Por favor.-

-No. Me buscan a mí. Buscan a One Direction. Por éso os han secuestrado a vosotras.- dijo Harry.

-Sólo quedan cuatro. Niall, Liam, Louis y Zayn.- siseó el secuestrador, con voz siniestra, calculadora, y muy satisfecha.-Todos cayendo, uno por uno. Ya veo los titulares "Descansad en Paz, One Direction." Y todos recordarán que Harry Styles fue el primero en caer.-

Sin dudarlo más, apretó el gatillo. Se oyó el disparo. La bala salió a toda velocidad y golpeó a Harry en el pecho. Brianna gritó con más fuerza de la que poseía, haciendo que su voz se rompiera. El cantante dio unos pasos hacia atrás por el impacto. Aún podía escucharse el eco resonando del disparo. Brianna lloraba y gritaba a la vez.

-¡¡¡Harry!!! ¡¡¡HARRY, NO!!!- chillaba a pleno pulmón, su rostro contraído ante la terrible imagen de ver a Harry siendo disparado.

Brianna sintió que todo su mundo se desmoronaba, que la ansiedad, el pánico y la ira la llenaban por dentro. No podía describir lo que sentía, sólo siguió llorando y gritando, tan conmocionada por aquél suceso que no podía ni moverse, su cuerpo no respondía. 
Harry había dado unos pasos hacia atrás al ser golpeado por la bala, sí. Pero no había caído el suelo cómo se esperaba que hiciera. El secuestrador frunció el ceño bajo el pasamontañas que cubría su rostro. Harry cerró los ojos por un momento y suspiró de puro alivio. Había funcionado. Bajando la vista, se desabrochó la chaqueta, botón por botón, a una velocidad más bien tranquila. Se apaertó la chaqueta del pecho y reveló un chaleco antibalas.

-Vaya, vaya, fíjate en lo que tengo aquí. Pero mira por dónde, se me había olvidado por un instante que lo llevaba puesto.- habló Harry en tono descarado y bromista, mirando al delincuente.

Éste estampó la pistola contra el suelo, haciendo que varios pedazos de ésta se rompieran. Su última bala... Y la había usado en vano. Debería haber disparado a Brianna para que ella muriese y dejar a Harry Styles con depresión permanente. Se arrepintió en el acto cuándo por la puerta principal aparecieron unos ocho policías armados. Habían oído el disparo, el cuál prácticamente había resonado por todo el pueblo, y habían corrido hacia el lugar de origen. Uno de ellos disparó al secuestrador en la pierna y éste cayó al suelo gritando. Los ocho policías se abalanzaron sobre él para reducirlo y esposarlo.
Harry se apresuró junto a Brianna. Se arrodilló junto a ella y la abrazó con fuerza, mientras que ella seguía temblando y no conseguía que las lágrimas dejasen de caer. Aquél había sido el peor momento de su vida. Ver al chico que amaba ser disparado en el pecho había sido indescriptible, la peor experiencia del mundo. Pero ver que él seguía bien y que aquél chaleco antibalas le había salvado la vida la hizo inmensamente feliz, más feliz que nunca. Lloraba de alivio, de felicidad, y para desahogarse, liberando toda la tensión y el miedo acumulados aquél día.

-Tranquila.- susurró Harry, sosteniéndola.-Estoy aquí. No me voy a marchar nunca.-

Ella se abrazó a Harry cómo si éste fuera su única esperanza de vivir, su tesoro más valioso, y así lo era. Cubrió el hombro de Harry con lágrimas durante varios minutos, mientras que los policías se llevaban al secuestrador esposado y con una pierna herida debido al disparo recibido. Harry, todavía de rodillas junto a Brianna, se separó del abrazo y se levantó despacio, para luego tenderle la mano a su chica. Ella agarró la mano de Harry y él la ayudó a levantarse. La pobre chica seguía temblando y se abrazó de nuevo al cantante de rizos castaños.

-No... No vuelvas a hacer algo así en... en la vida... ¡Yo no sabía que llevabas chaleco antibalas! ¡Ca-casi me matas del susto!- exclamó Brianna, todavía conmocionada por lo ocurrido.

-Lo sé, lo siento. No podía decírtelo porque entonces él también se habría enterado. Ninguno de los dos sabíais que llevaba chaleco. Por éso me quedé quieto, sabía que probablemente me iba a disparar. Pero de no haber llevado chaleco antibalas, nunca me habría quedado en el sitio permitiendo que me disparase en el pecho. No soy tan estúpido cómo para dejarte de ése modo.- repuso él, acariciando el cabello de ella suavemente.

-He pasado el peor momento de mi vida al ver cómo recibías el disparo... Harry, te quiero.- repuso ella con otro sollozo, abrazándose a él una vez más.

-Yo también te quiero.- añadió él con una sonrisa y voz suave. Le devolvió el abrazo con ternura. Estaba feliz de regresar a la calma.-Y tranquila. No vas a deshacerte de mí tan fácilmente. Ya sabes lo que dicen. Mala hierba nunca muere.-

Brianna soltó lo que pareció ser un sollozo y una risa a la vez. Harry siempre conseguía animarla y hacerla reír, incluso si acababan de pasar por un momento abrumador. Ambos salieron del lugar, llegando a la calle. Caminaron junto a los policías hasta finalmente llegar con el resto de ellos y las chicas. Tuvo lugar un abrazo de grupo y un gran momento de alivio.

-Ahora todo estará bien.- dijo uno de los policías.-Prometido. No tenéis de qué preocuparos.-

Aly suspiró. Sabía que todo aquello iba a salir en las noticias, de modo que era inútil tratar de ocultárselo a sus padres para que no se preocuparan. Además, Niall, Louis, Zayn y Liam debían saber lo ocurrido. Aunque Melanie, la novia de Liam, al menos no había estado en ése revuelo; ella seguía en París.
Los cuatro secuestradores estaban arrestados y por fin todos podían tener algo de calma.
Se dirigieron a casa, de vuelta a la ciudad. Después de un día tan tenso y agitado, era hora de relajarse un poco, además de presentar la respectiva denuncia. Pero lo importante era que ya estaban a salvo.


viernes, 30 de enero de 2015

108- Nunca te rindas

El teléfono de Louis sonó. Él seguía en casa de Harry, y en aquél momento, Harry, Zayn y él esperaban a Niall y Liam, los cuáles habían ido a un Starbucks a por bebidas deliciosas para relajarse un poco. Hacía rato que Aly se había marchado para regresar a su hogar.
Louis cogió su teléfono y miró la pantalla; Celine lo estaba llamando. Extrañado, alzó una ceja y descolgó.

-Hola, Louis. ¿Podríais hacerme un pequeño favor?- inquirió la chica.

La llamada duró varios minutos. Celine le dio la dirección del hospital dónde se encontraba ella con Kai y los padres de éste. No dio mucha información, simplemente se limitó a decir que era voluntaria allí y que One Direction debían ir para ayudarla con algo. Louis tapó el móvil un momento y se lo comunicó a los demás, junto con Liam y Niall, que ya habían llegado del Starbucks, mientras bebían sus cafés rápidamente y con gusto. Salieron de casa de Harry para subir a la limusina y dirigirse al hospital correspondiente mientras que Lousi seguía hablando con Celine por teléfono.

-Pero, ¿puedes decirme de qué se trata?- insistió el cantante mientras los cinco chicos dejaban atrás el portal de la mansión de Harry y su familia.

-Es algo importante.- replicó Celine, con su vocecita dulce de siempre, desde el otro lado del teléfono.-No puedo contaros mucho, porque es sobre alguien a quién acabo de conocer. Pero se trata de una fan vuestra. Y todos sabemos que las Directioners son muy importantes para vosotros.-

Louis asintió con la cabeza aunque Celine no pudiera verle. La chica tenía muchísima razón. Louis se despidió de ella con un "Nos vemos ahora" y colgó antes de entrar en la limusina.

-¿Que pasa? ¿Por qué debemos ir al hospital?- preguntó Harry algo preocupado. Supo que no se trataba de algo de Brianna, porque de ser así, Celine lo habría llamado a él, en caso de que la hubieran llevado al hospital dónde ella estaba cuidando de Kai, quién a su vez, cuidaba de sus padres en coma.

-Es algo relacionado con una fan.- sentenció Louis.-No ha podido contarme más. Pero Celine nunca llama para tonterías. Debemos ir y punto. Ya veremos de qué se trata el asunto de la fan.-

Mientras tanto, en el hospital, Celine se frotó los ojos para secarse las lágrimas. Después de su breve visita a Kai, había decidido que no se iba a marchar aún, y visitó a un par de pacientes ingresados de los que las enfermeras no podían ocuparse por lo ocupadas que estaban. El tercer paciente, o más bien la tercera, era una chica. A Celine le llamó la atención su mirada triste y le preguntó si podía contarle lo que le había pasado. La chica le habló de su vida, y de One Direction. Una vez que acabó, Celine se limpió las mejillas húmedas por las lágrimas y le dijo "La vida puede prepararte una sorpresa muy agradable." para acto seguido irse de la habitación y llamar a Louis al teléfono.

Diez minutos después los chicos ya habían llegado al hospital. Celine los saludó abrazándolos suavemente uno a uno, pues desde que acabó el instituto un año atrás, se veían menos que de costumbre. Luego les sonrió con dulzura.

-Seguidme.- dijo en voz baja antes de echar a andar por los pasillos.

Los cinco cantantes la siguieron hasta una habitación concreta. Celine se asomó primero a la puerta y luego se escondió tras ella de nuevo.

-No sabéis lo feliz que se va a poner.- comentó, emocionada.-Dejadle que os cuente su historia, pero no le preguntéis su nombre, no me lo ha querido decir ni a mí. Prefiere que no lo sepa. Es raro que haya accedido a contarme su vida pero no su nombre, supongo que necesitaba desahogarse pero sin querer saber cómo se llama.-

Liam asintió y los cinco chicos entraron silenciosamente en la habitación, seguidos de la tímida Celine.

-Hola, soy yo otra vez.- murmuró Celine colocándose delante de los cantantes.-Mira quiénes han venido...- se apartó sutilmente dejando que la joven viera a los cinco ídolos.

En la camilla de hospital había tendida una joven muy guapa. Daba igual su edad, su altura, su peso, la forma de sus dientes, el color de su piel, de sus ojos, de su pelo... Era una chica guapa y ya. Su mirada se iluminó al ver a One Direction. Parpadeó varias veces. ¿Era un sueño? Se frotó los ojos con fuerza. Luego se pellizcó en el brazo izquierdo y soltó un gemido. No por el dolor del pellizco, sino porque no era un sueño. Eran reales. Estaban allí, frente a ella...

-O-On-One... D-Di-re-e-ction...- murmuró, tartamudeando de la emoción.

Los cinco sonrieron a la vez, cómo si lo hubieran tenido ensayado. Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas que a los pocos segundos cayeron por sus mejillas con delicadeza. Dejó escapar un ligero sollozo de sus labios a pesar de que había tratado de reprimirlo. Luego se echó a llorar con más necesidad y miró a Celine.

-G-Gracias...- dijo entre sollozos de emoción e incredibilidad, demasiado sorprendida cómo para sonreír.

Celine sonrió a pesar de sus ojos humedecidos y se sonrojó, conmovida por la felicidad de la chica.

-No hay de qué. Puedes hablar con ellos si quieres.- dijo en voz tranquila y suave.

Acto seguido se retiró de la habitación. Le daría demasiada pena escuchar la misma historia dos veces. Prefería dirigirse de nuevo a la habitación dónde estaba Kai con sus padres y pasar otro rato más con él, apoyándole.

-Hola.- saludó Harry gentilmente, feliz ante la emoción de la chica.

La joven se levantó de la camilla con esfuerzo. Llevaba un camisón blanco de manga larga y hasta las rodillas, y estaba descalza. Llorando cómo una niña asustada que siente alivio al ver a sus padres tras creer que la habían perdido, corrió hacia Harry y lo abrazó. Durante el abrazo, tiró de los otros cuatro chicos hacia sí y trató de abrazarlos a todos a la vez, mientras seguía sollozando sin control.

-Calma, calma.- decía Liam acariciando el pelo de la chica.-¿Qué sucede?-

Las piernas de la joven temblaban. Louis y Niall la cogieron cada uno de una mano y la ayudaron a ir de nuevo hacia la camilla. Harry la ayudó a tumbarse y Liam la tapó con la sábana blanca y de paso le dio un beso e la frente, cómo buen Daddy Direction que era. Ella se trató de calmar y se secó las lágrimas. Los chicos recordaban que era mejor no preguntarle su nombre, y seguramente nada, sino dejarla hablar, cómo les había dicho Celine.

-Me... Me siento muy feliz de conoceros.- pronunció ella con voz temblorosa.

-Igualmente.- repuso Louis asintiendo educadamente con la cabeza, y ofreciéndole a la joven una sonrisa amable para que supiera que podía confiar en ellos.

-Estamos aquí para escucharte.- dijo Niall con tacto, cogiendo la mano izquierda de la chica.

Ahora que estaba calmada y quieta, los cinco chicos pudieron verla mejor; aunque era muy guapa, sus ojos se alzaban sobre dos ojeras profundas y oscuras, las llamadas "bolsas" bajo los ojos. Aquello le otorgaba un aspecto cansado, enfermizo, deprimido, pero seguía siendo una chica guapa. Bonita pero demacrada. Parecía una flor marchita.

-Sí, si hay algo que quieras contarnos, no lo dudes. Estamos aquí para ti.- dijo Zayn amistosamente.

La chica cerró los ojos y respiró profundamente.

-Veréis...- murmuró.

Empezó a relatarle su historia a sus cinco ídolos. Una historia llena de dolor, aunque algo difícil de conocer. Podría haberle pasado cualquier cosa; podría ser huérfana, podría haber sufrido abuso psicológico, físico o incluso sexual, podría haber sido una víctima del bullying, podría tener una enfermedad grave, podría haber pasado por accidentes, podría haberse mutilado a sí misma, podría haberse provocado el vómito para adelgazar, podría haber visto morir a sus seres queridos, podría haber cometido errores graves, podría haberle pasado cualquier cosa, lo único sabido era que ella había pasado por su propio infierno personal. Había tenido momentos de sufrimiento, desesperación y depresión. Era una historia que sólo ella, Celine y One Direction conocerían. Entonces les contó lo más importante; en su momento de más necesidad, en su peor segundo, en el instante en el que tocó fondo, los descubrió a ellos y sus canciones. Empezó a ver los vídeos de ellos y descubrió ahí un retiro para su dolor. Ellos la hacían reír con sus chistes y llorar con sus canciones. La hacían sentirse hermosa, valiosa, perfecta.

-One Direction... Gracias.- suspiró ella.-Me ayudasteis a que mi día a día fuera más llevadero. Me hicisteis sonreír cuándo nadie más lo hizo. Lograsteis que volviese a cantar en la ducha después de años sin hacerlo. Pudisteis devolverme las ganas de ser feliz y de luchar para seguir adelante.-

-Éso es... fantástico. De verdad.- añadió Louis con una pequeña sonrisa y tratando de disimular sus ojos cargados de lágrimas debido a la emoción de la historia.

-Siempre tratamos de hacer sonreír a nuestras fans.- repuso Zayn.

-Sí, las Directioners nos trajeron apoyo y fama. No seríamos nada de no haber sido así.- repuso Harry.

-Siempre os lo agradeceremos.- añadió Liam felizmente.

-De hecho, siempre procuramos que las letras de la canción sirvan para animar a la gente.- habló Niall.

-No sólo me animasteis...- repuso la chica agachando la cabeza.

Los cinco jóvenes esperaron, mirándose entre ellos.

-Me salvasteis la vida.- añadió ella alzando la cabeza y revelando sus ojos llenos de lágrimas.

Ellos guardaron silencio, conmocionados por aquellas palabras. Sabían que sus canciones habían salvado las vidas de Directioners con problemas de depresión o tendencias suicidas, pero que se lo dijeran directamente, a la cara y en persona era muy distinto. ¿Salvaban vidas? Salvaban vidas. Se sintieron cómo súper héroes. Sus canciones, sus voces y sus sonrisas eran sus poderes. Y habían salvado a miles de adolescentes con sus poderes.

-Éso es...- tartamudeó Liam mirando de reojo a sus amigos.-Éso es algo fantástico.-

-Sí.- sonrió Niall, emocionado.

-Sois mis ídolos.- repuso la chica limpiándose los ojos.-Mis mayores ídolos. Me cambiasteis... Y os debo la vida.-

Zayn salió de la habitación inesperadamente rápido. Harry sorbió por la nariz y se frotó los ojos con disimulo. La Directioner en cuestión miró a los demás.

-Discúlpalo, se emociona mucho con éste tipo de historias.- repuso Louis.-Iré a buscarlo.-

Liam, Niall y Harry se quedaron con la joven en la habitación del hospital mientras que Louis fue a buscar a Zayn. Tras cinco minutos dando vueltas por aquél piso, lo encontró en una de las terrazas del pasillo principal de aquella planta del hotel. Salió por la puerta que daba a la terraza y se acercó a su amigo.

-Zayn, ¿estás bien?- preguntó.

-Ésto es flipante.- repuso Zayn tras frotarse los ojos para no llorar, mientras miraba a Louis.-Muy flipante, tío.-

-Lo sé, es genial saber que ayudamos tanto a nuestras fans.- dijo Louis asintiendo con la cabeza.

-La sensación de saber que hemos salvado vidas, por decirlo de alguna manera... Dios, flipante, muy flipante.- volvió a decir Zayn, muy emocionado y tocado por la historia de aquella Directioner en cuestión.

-Ya está, tranquilo.- sonrió el mayor dando unas suaves palmadas en el hombro de su amigo para calmarlo.-Sé que es algo conmovedor. A ti te emociona el hecho de que evitemos suicidios, pero no tienes que llorar. Venga, respira profundamente y volvamos a la habitación.-

Zayn asintió con la cabeza y se dirigió al interior de nuevo, junto a Louis. Pensaba llamar a Perrie una vez que salieran del hospital para ir al cine o a simplemente tomar algo juntos, desconociendo la situación en la que se encontraba Perrie. Louis, que caminaba junto a él, también desconocía la situación en la que estaba Eleanor. Ambos llegaron a la habitación de nuevo.

-Ya estamos de vuelta.- habló Louis mientras abría la puerta de la habitación.

Se sorprendió al ver que Harry, Liam y Niall estaban cantándole Little Things a la joven chica, la cuál escuchaba emocionada desde su camilla. Zayn y Louis se unieron a la canción y los cinco terminaron de cantarle Little Things a su querida fan. Ésta aplaudió, conmovida, y se limpió las lágrimas de los ojos.

-Todavía no nos has dicho cómo te llamas, pero Celine nos dijo que era mejor no preguntarte. No tienes por qué decírnoslo si no quieres.- dijo Harry.

-Aunque nos gustaría conocer el nombre de ésta chica tan guapa, dulce y cariñosa.- añadió Louis acercándose a la camilla y rodeando los hombros de la joven con los brazos.

-Está bien...- sonrió ella, cediendo.

En voz baja, les dijo su nombre. Los cinco chicos asintieron con la cabeza, felices de haberla conocido. En aquél momento miraron el reloj de la habitación del hospital y decidieron que debían ir marchándose, pues cada uno de ellos tenía algo qué hacer.

-Gracias por evitar, con vuestras canciones, que me rindiese.- añadió ella finalmente.

Los cinco chicos se despidieron de la chica con otro abrazo y se fueron. Ella, por su lado, se tumbó de nuevo en su camilla y esbozó una sonrisa. Había conocido a sus ídolos, a One Direction. Su mayor sueño se había hecho realidad. Los cinco chicos, por su parte, salieron del hospital calmadamente. Harry suspiró, de nuevo volviendo al estado de agitación en el que se encontraba debido a la repentina desaparición de su novia. Zayn sacó su móvil y llamó a Perrie. Repitió el proceso tres veces, pero la rubia no lo cogía.

-Perrie no coge el teléfono, qué raro.- dijo frunciendo levemente el ceño.

-Posiblemente esté durmiendo la siesta y lo haya silenciado.- opinó Niall.

-No todo el mundo es tan dormilón cómo tú, Nialler.- respondió Zayn en broma.

-Te recuerdo que cuándo tienes fiebre te pasas tres o cuatro horas durmiendo la siesta.- habló el alegre irlandés con una sonrisa burlona en el rostro y sacándole la lengua a su amigo moreno.

-Es distinto.- contestó Zayn.

-Bueeeno, chicos.- repuso Liam estirando los brazos cómo si se acabase de levantar.-¿Nos vamos o no? Los hospitales me ponen algo triste después de todo.-

-Sí, vamos.- asintió Harry algo desanimado.

Louis detectó la sombra en los ojos de Harry y le puso una mano en el hombro, mientras que los otros tres iban entrando en la limusina.

-Brianna aparecerá, ya verás.- dijo en tono suave.

Harry miró el suelo por unos segundos y luego miró a su mejor amigo.

-Gracias.- suspiró al fin.

~~~

Aly y Talia se dirigieron, cogidas de la mano, al dormitorio de Cindy. Ella, cómo no, había cerrado la puerta de par en par. Aly se puso de cuclillas para estar más o menos a la misma altura que Talia.

-Llama tú a la puerta y háblale, a ti nunca te rechazaría.- le dijo en tono dulce.

-Chí, vale.- asintió la niña.

Dando pasitos cortos, se acercó a la puerta del dormitorio de su hermana.

-¿Cindy?- preguntó con su vocecita aguda y tierna, acto seguido llamó con su puño cerrado a la puerta formando una famosa melodía.-Do you want to build a snowman?- cantó.

Aly soltó una pequeña risita. A Talia le encantaba Frozen y todas las canciones de la famosa película. Ambas hermanas esperaron unos segundos. Nada sucedió.

-No contesta.- dijo Talia desilusionada mirando de nuevo a Aly.-Es cómo si ella fuera Elsa y yo Anna. Pero Cindy no tiene poderes de hielo y nieve, entonces, ¿por qué se mete en su cuarto?-

-Porque se ha peleado con mamá y papá.- repuso Aly sin querer darle muchos detalles a su hermana menor.-Pero pronto se arreglará todo, no te preocupes.-

-Vale.- Talia pareció algo triste por un segundo, miró de nuevo la puerta de Cindy y acto seguido se marchó de allí, caminando por el pasillo.-Me voy a ver Shin Chan.- comentó despidiéndose de Aly con la mano.

-Vale, baja con cuidado las escaleras.- advirtió Cindy.

Talia asintió enérgicamente con la cabeza y continuó su rumbo. Aly suspiró y miró de nuevo la puerta de Cindy. Llamó de nuevo, esperando que su hermana se encontrase en un mejor estado de humor.

-Cin, ¿puedo entrar?- preguntó.

No recibió respuesta. Decidió abrir la puerta y entrar. Cindy estaba tumbada sobre la cama, dándole la espalda, abrazando una almohada y tapada hasta la cintura con las sábanas. Aly la observó unos instantes antes de acercarse y sentarse en el borde de la cama.

-Mamá...- murmuró Cindy sin darse la vuelta.

-No soy mamá.- repuso Aly.

-Oh, Aly.- suspiró la menor, algo más tranquila.-De todas formas... Mamá y papá están enfadadísimos conmigo, ¿verdad?-

-La verdad es que sí...- dijo Aly colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja.-Pero es comprensible. Has cambiado mucho. Te ven y no pueden reconocer a su propia hija. Hasta yo estoy decepcionada con tu cambio de actitud.-

Aly hablaba en tono neutro, suave, sin reñir a Cindy, pero ésta se sentía mal igualmente, invadida por la culpabilidad y el remordimiento, pero por otro lado, las ganas de encajar entre la gente de su edad.

-Siento que todo el mundo me odia.- suspiró Cindy abrazando la almohada con más fuerza aún.

-Éso no es cierto, Cindy.- repuso Aly algo molesta, frunciendo el ceño.-Papá, mamá, Talia, Kai, nuestra familia entera, todos nosotros te queremos. Harumi te quiere. One Direction también te quieren. ¡Y son famosos! Puedes decir con orgullo que eres amiga de One Direction, y que ellos te aprecian mucho. Además, los amigos que tenías en el colegio también te quieren mucho, y ya ni hablemos de Wen...- dijo éstas últimas palabras en un tono levemente juguetón, tratando de animar a su hermana.

-No, la familia no me quiere. Ahora que quiero actuar más adulta me riñen y me odian. Talia no sabe nada porque es una niña. Kai seguramente me diría lo mismo que me han dicho mamá y papá, y el resto de la familia igual. Harumi sólo me aprecia porque soy la hermana de su mejor amiga, seguro que ve a Talia igual que me ve a mí. Y lo mismo con One Direction. Ellos te quieren a ti, no a mí. Tú eres la novia de Niall Horan, y yo sólo soy la hermana de pacotilla. A mis amigos del colegio ya no los veo más. Y Wen... En cuánto se entere de todo ésto dejará de hablarme.- las mejillas de Cindy se pusieron rojas y apretó su cara contra la almohada.

-Cin, te equivocas en todo.- rebatió Aly negando con la cabeza.-Claro que nuestra familia te quiere. Te adoran. Si papá y mamá se han enfadado tanto es, precisamente, porque te quieren y no quieren que vayas por el mal camino de dejarte influenciar. Kai es nuestro primo favorito y lo sabes, he crecido con él y recuerdo que cuándo naciste tú a él se le caía la baba con su nueva prima recién nacida, y éso que tanto él cómo yo éramos unos niños de cinco años por aquél entonces, pero te adorábamos. Lo mismo se aplica a Harumi y a One Direction; no te tienen aprecio porque seas mi hermana, te tienen aprecio por ser quién eres. La gente no ve a "la hermana de Alyson Willson," sino que ven a "Cindy Willson" directamente.-

Cindy se frotó los ojos y miró de reojo a su hermana mayor.

-¿T-tú crees?- preguntó con un hilo de voz.

-¡Claro que sí! A la gente le gustas por ser quién eres, no por ser hermana mía. Siempre has sido simpática y alegre con los demás. Si mi novio y mis amigos te aceptan no es sólo porque seas mi hermana, es porque eres una gran persona.- alegó Aly con una sonrisa.

Suspirando, Cindy apartó la mirada, tratando de procesar las palabras de su hermana mayor. Le encantaba conocer ésos datos, y a la vez, le sentaba terriblemente mal, más que nada por saber que había hecho la decisión incorrecta al cambiar su personalidad y su forma de actuar. Soltó otro suspiro mientras decía en voz baja:

-Yo sólo quiero encajar entre la gente de mi edad...-

-Hay gente de tu edad con los mismos gustos que tú. No tienes por qué cambiar para encajar...-

-Pero quiero ser cómo mis compañeros de clase. Necesito gustarles a todos ellos para poder sentirme bien...- repuso la menor.

-No puedes gustarle a todo el mundo, y tampoco te va a querer todo el mundo. Tu familia y tus amigos de verdad jamás te exigirán que cumplas una serie de características concretas para sentirse orgullosos de ti. Debes ser tú misma, debes celebrar quién eres.- explicaba Aly pacientemente.

Cindy se frotó los ojos y le lanzó una mirada de reojo a Aly.

-Cin, escúchame. Tu no has nacido para gustarle a los demás, has nacido para ser feliz.- aclaró Aly.-Tu vida es sólo tuya y no puedes cambiarla sólo para ser del agrado de otras personas. La felicidad se basa en aceptar a todo el mundo tal y cómo es, así cómo permitir que los demás te acepten tal y cómo eres.-

-Tú eres mi hermana.- comentó Cindy con los ojos llenos de lágrimas.-De modo que sí, para ti soy una persona genial. Y para el resto de la familia también. Pero porque sois mi familia. Si no lo fuerais, no me veríais así, porque empiezo a ser odiosa.-

-Tú estás eligiendo cómo ser.- repuso Aly, pasándose una mano por su cabello rubio para luego revolver el cabello rubio de Cindy, comparando la suavidad de ambos.-Nunca fuiste odiosa, siempre me hacías reír a pesar de nuestras discusiones, y cuándo nació Talia estabas muy contenta.-

-Lo sé, pero...-

-Pero nada. No necesitas cambiar de actitud para ser fantástica, ya lo eres. Todos los amigos que te has ganado hasta ahora se han acercado a ti por tu simpatía y tu humor natural. No pretendías gustarle nunca a nadie, y quizás por éso le gustabas a todo el mundo. Todos te queremos tal y cómo eres. no tienes por qué cambiar para que la gente de tu clase te acepte, ¿comprendes?- habló la mayor.

-Sí...- Cindy asintió con la cabeza, algo insegura. Su hermana siempre la ayudaba a sentirse mejor, cosa que agradecía.

-Entonces, deja de actuar de ésta manera, por favor. Mamá, papá, todos queremos lo mejor para ti. Precisamente por éso se han enfadado; saben que lo que haces no será bueno para ti, y tratan de pararte. Pero todo depende de ti.- dijo Aly.

Cindy suspiró por enésima vez y bajó la mirada. Aly la observaba con paciencia, esperando que sus palabras resonasen en la conciencia de la menor. Cindy se palpó un mechón de pelo y paseó su mirada por toda la habitación, nerviosa y decepcionada consigo misma.

-¿Puedes dejarme sola, por favor?- preguntó en voz baja y humilde.

-¿Seguro que quieres estar sola?-

-Sí, espero que no te importe...- suspiró Cindy.

-Está bien.- Aly se levantó de la cama, resignada, y salió del dormitorio de Cindy.

Bajó hasta el salón, dónde Talia miraba Shin Chan sentada en el sofá. Aly se sentó junto a la pequeña niña y dejó escapar un largo suspiro. Talia la miró curiosa.

-¿Va a salir Cindy de su cuarto ya?- preguntó con su vocecita dulce.

-No, cosita.- repuso Aly rodeando a Talia con un brazo.

Ambas hermanas pusieron la misma expresión triste en sus rostros. Acto seguido, Aly tuvo una idea. Buscó el móvil de Cindy, el cuál lo había colocado Lara en un escondite para tener a su hija mediana castigada. Buscó en la agenda el número de Wen.

-Supongo que ésto podría ayudar.- repuso suspirando.

Y, sin más preámbulos, llamó por teléfono a Wen usando el teléfono de su hermana.

~~~

Los chicos de One Direction se dirigieron a sus respectivas casas, de modo que Harry volvió a su mansión. Gemma cruzó el salón seguida de los nueve gatitos que Harry había adoptado casi un año atrás, hasta que reparó en que su hermano menor acababa de entrar.

-¡Harryyyy!- saludó feliz, yendo a abrazar a su hermano.

-Hola Gemma.- él la abrazó de vuelta y sonrió.

-¡A ver si dejas de irte a la hora de comer de éstos mininos!- lo reprendió ella separándose del abrazo y retrocediendo para colocarse entre los gatos.-Siempre soy yo la que debe llenar nueve boles de comida. Se hace estresante.-

-Trata de ser una cantante en la banda más famosa del momento y entonces háblame de estrés.- la picó Harry en tono irónico.

-De todas formas, tú decidiste adoptarlos. Podrías cuidar de ellos un poquito.- objetó Gemma.

-Les doy caricias y hablo con ellos.- repuso Harry quitándose la chaqueta y colgándola del perchero.

-Sí, vaya, qué responsable...- Gemma rodó los ojos y se rió ante su desastroso hermano menor.

-En realidad, tenía buenos motivos para irme. Y cuándo me fui ni siquiera estabas aquí.- habló Harry.

-Acabo de llegar.- dijo ella encogiéndose de hombros.-Y dime, ¿qué motivos eran ésos?-

-Los chicos y Aly estaban aquí antes. Cuándo Aly se fue, Celine llamó a Louis por teléfono y los cinco nos fuimos al hospital en el que ella está de voluntaria. Estuvimos hablando con una Directioner que quería conocernos para olvidar sus malos momentos.- explicó Harry tiernamente.

-Ohhh, ¡uy qué monos que sois!- chilló ella pellizcando las mejillas de su hermano.

Harry se rió y le revolvió el pelo a Gemma. Acto seguido suspiró.

-¿Has traído las galletas que te pedí?- quiso saber.

-Claro que sí, hermano.- ella guiñó un ojo y señaló con el dedo pulgar la mesa del salón.

Harry miró hacia la mesa y se relamió los labios al divisar las galletas que reposaban sobre ésta, colocadas cuidadosamente en un plato. Se dirigió hacia el sofá, dejándose caer en éste, y agarró una de las galletas.

-Deliciosas.- dijo tras darle un bocado.

Gemma rió y se sentó en el otro sofá.

-Mola éso de que los chicos y tú vayáis a conocer a Directioners. Seguro que le habéis dado una alegría enorme a ésa chica.- alegó en tono amistoso.

-Éso espero. Ella lloraba de la emoción, y Zayn casi seguro que también. Se salió de la habitación y tuvo que ir Louis a buscarlo. Estábamos todos muy felices.- se expresó Harry.

-He averiguado unas cuántas cosas que podrían interesarte acerca de la desaparición de Brianna que ha sucedido hoy mismo.- dijo Gemma tan tranquila, mordiendo una galleta.

Los ojos verdes de Harry se abrieron de par en par y el cantante se levantó del sofá.

-¡¿Y por qué no me lo has dicho antes?!- exclamó.

-Tranquilo, tranquilo.- la joven propinó un pequeño saltito ante las voces que daba su hermano y masticó otra vez la galleta para calmarse.-Se me había olvidado, lo siento. Pero te lo puedo contar ahora.-

Harry respiró profundamente y se sentó en el sofá de nuevo. A veces lo despistada que era su hermana lo ponía de los nervios, sobretodo si se trataba de algo importante cómo era el caso.

-¿De qué se trata?- quiso saber.

-¿Recuerdas a mi ex novio policía?- inquirió Gemma.-Pues ha conseguido una grabación de dos hombres sospechosos en un bar. Estaban hablando de secuestrar a las novias de los cantantes One Direction, básicamente.-

-¿Qué?- Harry agrandó los ojos de nuevo.

-¿Sabes si Aly, Perrie, Eleanor y Melanie están a salvo?- preguntó su hermana.

-Sí... Bueno... Aly ha estado aquí antes, cómo te comenté. Melanie sigue en París, y Liam habla con ella por teléfono cada día, de modo que si le hubiera pasado algo ya lo sabríamos. Y Perrie y Eleanor... Están bien, que yo sepa. Louis y Zayn no las han echado en falta de momento.-

-Deberíamos llamarlas y...-

-Espera.- la interrumpió Harry.-Creo que estás en lo cierto. Acabo de recordarlo; antes, cuándo hemos salido del hospital, Zayn llamó a Perrie varias veces y ella no cogió el teléfono, aunque Niall supuso que estaba durmiendo...-

Gemma mordió otra galleta, y acto seguido, la sostuvo con la boca y usó sus dos manos para recogerse el pelo en una coleta alta. Sostuvo de nuevo la galleta y dio un mordisco.

-En ése caso mi ex tiene razón. Trató de seguir a los dos hombres sospechosos, pero se metieron en un tráfico enorme y él no pudo hacer nada. Cuándo el tráfico pasó, había perdido de vista su coche, aunque apuntó la matrícula, claramente.- explicó calmadamente, tratando de infundirle calma a su hermano.

-Entonces me voy a comisaría. Si pueden darme la más mínima información, que lo hagan. No puedo permitir que Brianna, ni ninguna de las novias de mis mejores amigos, estén en peligro.- dijo Harry.

Se levantó del sofá, se dirigió a la entrada y cogió su chaqueta del perchero, la cuál había colgado allí mismo minutos antes. Se la puso y abrió la puerta, cogiendo sus llaves de la mesita más cercana.

-Voy contigo.- repuso Gemma levantándose del sofá también.

-No, no es necesario.- habló el cantante.

-Harry, por favor, quiero ayudar. La seguridad de mi cuñada está en juego.- insistió de nuevo Gemma.

El chico de rizos castaños se sonrojó. Gemma llamando "cuñada" a Brianna sonaba bien. De hecho, sonaba más que bien.

-De acuerdo.- dijo al final, sonriendo levemente ante la determinación y seguridad de su hermana mayor. Muy en el fondo, apreciaba y agradecía su apoyo. Era una gran hermana mayor.

-Vamos a ver de una vez qué está pasando aquí.- asintió ella.

-¿Seguro que cogieron la matrícula del coche? No quiero llevarme decepciones. Debo encontrar a Brianna hoy, no dejaré qué pase un día entero ni más secuestrada.- afirmó Harry.

-Confía en mí, entre tu enorme partida de búsqueda enviada y los servicios de mi ex al investigar, recuperaremos a tu novia en menos que canta un gallo.- sentenció Gemma, segura de lo que decía.

Aquellas palabras tranquilizaron momentáneamente a Harry. Deseaba que su hermana tuviera razón y que Brianna apareciese sana y salva muy pronto. 

-Gracias por decir tal cosa.- dijo él con honestidad, sonriendo ante el optimismo de Gemma.

Sin más que hablar, los dos hermanos se aseguraron de que los nueve gatitos tenían agua y comida, acto seguido salieron de la casa y cogieron el coche de Gemma hasta la comisaría dónde trabajaba el ex novio de Gemma. Una vez allí, hablaron con él y éste les ofreció la matrícula del coche en concreto.

-La partida de búsqueda que enviaste me comunican que van tras el posible rastro, pues ella claramente fue secuestrada en el centro comercial en el que estabais.- aclaró el policía.

-¿Alguien más vio el coche con ésta matrícula?- quiso saber Harry, preocupado.

-No, pero vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para recuperar a Brianna antes de que anochezca.- repuso él.

-Me gustaría saber si os han comunicado algo relacionado con Perrie Edwards y Eleanor Calder.- añadió Harry mirando al ex novio de su hermana.

-No, no. A pesar de lo que grabé acerca de secuestrar a las novias de los cantantes de tu grupo, nadie ha denunciado la desaparición de ninguna de ellas dos.- respondió el joven hombre.

-Hmmm... Por saberlo.- suspiró el cantante.

-Tenemos que averiguar qué están planeando ésos dos indeseables.- habló Gemma cruzándose de brazos y desviando la mirada, resoplando.

-Y lo haremos, no te preocupes.- la reconfortó su ex. Revisó unos documentos y se los entregó a Harry.-Podéis ir a hablar con el resto de policías de ésta comisaría si queréis más información. Yo ando bastante ocupado ahora mismo, lo siento.-

-No te preocupes. Gracias.- Harry asintió una sola vez con la cabeza y se alejó junto a su hermana.

Tratarían de hablar con el mayor número de policías posible. Cuánto más supieran acerca del caso en concreto, mejor. Harry sólo llevaba en su mente el pensamiento insistente de recuperar a su chica. No pensaba rendirse.

~~~


Lexi dejó a Feather en su casa y regresó a la universidad. Miraba alrededor desconfiada. No se fiaba de nadie ahora que su loro había sido repentinamente envenenado. Se preguntaba quién lo habría hecho. Compartía cuarto con Elma, pero era nunca haría éso, era su amiga y además también apreciaba mucho a Feather. Pensó en que quizás Yvana y Eric la habían tratado de distraer con el tema de la boda mientras Feather era envenenado, pero retiró ésa idea de su mente. Ambos hablaban acerca de su boda en serio y además, eran demasiado tontos cómo para encontrar a alguien que supiera envenenar animales pequeños cómo el caso de un loro. Entonces, ¿quién? Lexi estaba bastante preocupada y sólo quería que aquél día tan terrible y lleno de situaciones extravagantes terminase de una vez. 

"No te rindas, pequeño" le había dicho antes de irse de su casa, pues el animal aún estaba algo aturdido debido a los restos del veneno. Lexi suspiró al recordar que ya no podría pasar el rato con Lexi entre clase y clase, pero en cierto modo le aliviaba saber que su loro ahora estaba protegido. Su madre cuidaría de él y allí, por lo menos, estaría a salvo.

~~~

-Gracias por venir.- le dijo Aly a Wen.-Voy a buscar a Cindy. Espera aquí, por favor. Y siéntete cómo en casa.- añadió con una sonrisa amable.

-Vale, gracias.- asintió él. A pesar de tener 15 años, su voz aún no se había desarrollado del todo, y a veces le salía el pequeño tono infantil. Carraspeó, algo avergonzado por su repentina voz, y trató de poner un tono de voz más profundo.-Gracias.- repitió.

Aly rodó los ojos, soltando una risita silenciosa, y subió las escaleras para dirigirse al dormitorio de Cindy, dejando a Wen en el salón. El chico se acercó a los enormes ventanales y observó la ciudad, admirado. Luego miró alrededor, repasando con cuidado los muebles de aquélla preciosa vivienda.

-Vaya pedazo de apartamento de lujo...- murmuró en voz baja, impresionado.

Aly, por su parte, entró en el dormitorio de su hermana menor tras llamar a la puerta.

-¿Cin? Ha venido alguien a verte.- dijo acercándose a la cama.

-Dile que se vaya.- suspiró ésta, todavía tirada en su cama.

-Te gustará verle.- repuso ésta.-Mamá y papá te han castigado sin salir de casa, por éso le he dicho que venga aquí.-

-Me da igual, quiero estar sola, por favor...- murmuró la menor.

Aly cruzó los brazos y formó una media sonrisa.

-Se trata de Wen.-

Cindy se incorporó en la cama a la velocidad de un rayo y acto seguido se levantó de un salto de ésta. Sus mejillas se tornaron de un tono rojizo mientras se pasaba las manos por el cabello, tratando de arreglarlo y colocarlo. Miró directamente a los ojos de su hermana mayor.

-¿Qué hace aquí? ¿Lo sabe todo? ¿Qué quiere?- empezó a decir.

-Lo he llamado yo para que venga. Sí, le he contado la verdad mientras bajaba para acompañarle desde la entrada del edificio hasta la puerta de casa. Quiere hablar contigo y aclarar las cosas.- respondió Aly pacientemente.

-Pero estoy horrible... Se nota mucho que he llorado y fíjate en mi pelo, llevo tantas horas tirada en la cama que me he despeinado. Necesito arreglarme antes de hablar con él y...- se desesperó Cindy.

-Cin, escucha.- la interrumpió Aly.-A Wen nunca le ha importado tu aspecto. Y aunque le importase, no te preocupes, estás guapa igualmente.-

Cindy suspiró y miró hacia el suelo.

-Vamos, no le hagas esperar.- repuso Aly moviendo la cabeza hacia la puerta del dormitorio.

Las dos hermanas bajaron las escaleras y divisaron a Wen sentado en el sofá algo nervioso. Se puso de pie en cuánto vio a Cindy y trató de sonreír. Aly señaló un pasillo cercano.

-Bueeeeeeno, yo voy a acostar a Talia y a leerle varios cuentos... Es decir, a leerle cuentos primero y luego a acostarla. Y quizá ella saque sus muñecas de Anna y Elsa y seguro que me pedirá que le cante Let It Go, pero... En fin, que estaré con ella en su dormitorio. Os dejo a solas.- dijo en tono algo divertido aunque tratando de disimularlo.

Se alejó de la estancia dejando a los dos jóvenes a solas. Cindy se tiró de las mangas de su chaqueta, haciendo que éstas le cubriesen las manos, y miró el suelo. Wen sonrió a medias, algo decepcionado por lo que Aly le había contado sobre Cindy.

-Hola.- dijo al final, para que Cindy se calmara.

-Hola...- respondió Cindy.

Tras unos segundos, empezó a caminar, adentrándose en el salón, y una vez que llegó a Wen, lo abrazó. Él, sorprendido, parpadeó un par de veces, pero luego le devolvió el abrazo sin dudar. Cindy hacía esfuerzos para no echarse a llorar. Se apartó de Wen y lo miró a los ojos.

-Me odias ahora mismo, ¿verdad?- preguntó.

-No, no, para nada es así.- repuso él.

Cindy se sentó en el sofá y Wen se sentó junto a ella. La joven se frotó los ojos con los puños cubiertos por las mangas de su chaqueta y emitió un largo y agotado suspiro. Miró a Wen de reojo.

-¿Seguro?-

-Seguro, claro que no te odio, tonta.- bromeó él dándole un suave codazo.

-¡Tonto!- devolvió ella la broma colocando su mano en la mejilla de Wen y empujando su cara con suavidad. Acto seguido se cruzó de brazos y volvió a colocar una expresión seria en su rostro, dirigiendo su mirada hacia el suelo.

-Es más, nunca podría odiarte.- añadió él.-Ni loco.-

Cindy se sonrojó ligeramente y trató de ocultarlo mirando a otro lado.

-Entonces... ¿De qué querías hablar?- inquirió.

-De que me dolió mucho que me mintieras. Y que le mintieras también a tu familia. Te quieren mucho, Cindy. ¿Lo sabías?- dijo él.

-Claro que lo sé.- suspiró Cindy.-Y yo les quiero a ellos.-

-Entonces ¿por qué les has dicho a tus padres que los odias?-

Cindy enmudeció. Maldijo mentalmente a Aly por contarle a Wen los detalles. Aunque éso demostraba que se llevaban bien y confiaban el uno en el otro. Increíble, su propia hermana tenía más confianza con el chico que le gustaba a Cindy que la propia Cindy. Suspiró otra vez y sus las comisuras de sus labios cayeron hacia abajo.

-No... No lo sé. Lo dije sin pensar. Pero no es lo que siento. Claro que quiero a mis padres, y a mis dos hermanas también. Todo el mundo dice tonterías cuándo se enfada...- trató de excusarse.

-Tú eres una buena persona, y muy simpática. ¿Por qué ibas a cambiar tu actitud?- se intrigó Wen.

-Porque quiero ser cómo la gente de mi nuevo instituto. Son guays y populares...- dijo ella en tono de anhelo.

-No, Cindy.- Wen apartó la mirada un momento. Se veía la notable decepción en sus ojos.-No puedes hacer éso. Nadie te reconoce. Ésta no es la Cindy que me gusta.-

-Pero Wen... Ser adolescente es tan difícil...-

-¿Se te ha olvidado que yo también soy un adolescente?- inquirió él.

-No, pero quiero decir... Una chica cómo yo, a ésta edad, rodeada de personas distintas... Y sólo quiero ser cómo esas personas, porque si no lo soy, se empezarán a burlar de mí.- explicó Cindy.

-¿Y de verdad quieres ser cómo alguien que se burla de los demás por no compartir maneras de ser?- preguntó el chico en tono inquisitivo.

Cindy miró el suelo. La pregunta le había pillado desprevenida y Wen tenía razón.

-No.- dijo al cabo de unos momentos, volviendo a mirar a Wen. Él sólo la observaba.

-Entonces.- añadió Wen.-¿Por qué quieres ser cómo ellos? No te haría ningún bien. Su aceptación no cuenta. Lo que cuenta es la aceptación de tu familia y amigos de verdad, no amigas populares y falsas.-

-No lo sé...- Cindy se rascó la frente. Wen estaba desmontando todos sus argumentos para querer encajar, pero no la convencía del todo.-Sólo quiero hacer lo que ellos hacen.-

-¿Aunque éso implique perder a tu familia y a todos los que te quieren de verdad?- soltó él, muy serio.

La pregunta golpeó el cerebro y el corazón de Cindy, haciendo que éste último aumentase la velocidad y fuerza de sus latidos. Notó el pulso en el pecho y en el cuello mientras palidecía. Nunca antes se había planteado en serio la cuestión de poder perder a su familia.

-No, pero... Éso nunca podría pasar.- dijo en voz baja, mirando a Wen.-Son mi familia... Me querrán pase lo que pase, haga lo que haga...-

-Sí, pero por otro lado, si intentan hacer que hagas lo correcto y los apartas de ti, los perderás igual. No es que ellos vayan a abandonarte, es que tú los estás apartando lejos de ti.- explicó Wen con seriedad y algo de tristeza en la mirada.

-No, yo no quiero apartarlos de mi lado...- se apresuró a decir ella, asustada.

-Entonces vuelve a ser cómo eras. No pretendas cambiar para gustarle a los demás. Hay mucha gente que te quiere tal y cómo eres, sin necesidad de forzar tu personalidad.-

-¿Tú... qué opinas?- quiso saber ella.

-Yo quiero que seas feliz siendo tú misma.- repuso Wen.-Me encantaba cómo procurabas hacer que todos se sintieran orgullosos de ti.-

-¿De verdad?-

-Sí...- Wen se sonrojó y apartó la mirada.

Cindy también se ruborizó y se deslizó ligeramente en el sofá, sentándose un poco más cerca de Wen. Ésta la miró de nuevo y sonrió. Ambos acercaron sus rostros, cerraron los ojos, y... Sus narices se chocaron. Ambos abrieron los ojos, sorprendidos por el choque que había evitado el beso.

-¡PPPFFFFFFFR!- se oyó desde el pasillo. Sonaba cómo alguien que contenía la risa y se le había escapado una pedorreta con los labios sin querer.

-¡Sssshhh!- se oyó a Talia, siseando cómo para mandarle a alguien que se callase.

-¿Qué...?- Cindy se levantó del sofá y se dirigió hacia el pasillo que daba al dormitorio de Cindy.

Tras la esquina de éste, descubrió a Aly y Talia corriendo hacia el dormitorio de Talia, mientras Aly murmuraba "corre, corre" por lo bajo. Cindy se cruzó de brazos, enfadada.

-¡Nos estabais espiando!- gritó.

-¿Qué? ¡No, no! No no no no...- dijo Aly deteniéndose en seco.

-¡No era una pregunta! ¡Nos estabais espiando de verdad!- Cindy frunció el ceño aunque se le escapó una ligera sonrisa, que procuró borrar curvando sus labios hacia abajo.

-¡Que no!- dijo Aly.

-Os habéis chocado con la nariz.- rió Talia escondida tras las piernas de Aly.

-Pero cállate, por favor, Talia...- gruñó Aly por lo bajo.

Cindy suspiró y rodó los ojos. Talia soltó una risita, cubriéndose la boca con ambas manos.

-Wen debería irse ya. Mamá y papá llegarán pronto y será mejor que no sepan que lo he llamado para que te dé la charla él.- dijo Aly.

-Tú también me has dado una charla antes.- repuso Cindy.

-Da igual, debe irse ya.- repuso la mayor.

-De acuerdo.- suspiró Cindy.

Se despidió de Wen con un beso en la mejilla y éste se marchó. Cindy volvió a su dormitorio y diez minutos después, Lra y Richard regresaron. De modo que Aly aprovechó para ir a la universidad a ver si Lexi seguía allí y de paso, dar una vuelta con ella.

Empezó a caminar por la calle felizmente, esperando que más tarde o más temprano, Cindy bajase a hablar con sus padres y le comunicase que había entrado en razón. También esperaba que éstos pudieran perdonarla pronto en vez de castigarla durante demasiado tiempo. Parecía que todo iba a mejorar, pensó, mientras seguía andando.
Pero de repente, cuándo empezó a andar por un alargado callejón, oyó unos pasos corriendo.
Notó un golpe en la cabeza, un golpe seco, fuerte, doloroso.
Sintió su cuerpo entero impactando contra el suelo.
Y todo se volvió negro.

~~~

Brianna, Eleanor y Perrie seguían tratando de encontrar una salida de aquél lúgubre sitio, pero no había manera. Parecía un laberinto. Uno muy viejo, oscuro y estropeado. Habían ido con sumo cuidado para no ser encontradas y ya llevaban cómo media hora caminando, pero no habían dado con ninguna salida, de momento. Las tres tenían muchísimo miedo y estaban muy tensas.

-Todo ésto está muy cerrado. Debe de haber ventanas por aquí.- susurró Perrie.

-Las hay. Pero nos son inútiles.- advirtió Brianna señalando hacia un punto.

En aquél punto señalado por Brianna había una pequeña y estrecha ventana, pero estaba tapada con ladrillos y cemento, de modo que era imposible salir por ella. Perrie soltó un largo suspiro al verla, mientras que Eleanor, nerviosa, se abrazaba a sí misma, rodeando sus codos con sus propias manos.

-¿Qué hacemos?- preguntó algo insegura.-Llevamos una media hora dando vueltas. Y no encontramos ninguna salida...-

-Teneos que seguir buscando. Éste edificio es viejo, quizá haya alguna apertura en paredes rotas por la que podamos escapar.- habló de nuevo Brianna, mirando alrededor sin parar.

-Conseguiremos salir de aquí, no te preocupes.- dijo Perrie, tratando de calmar a la asustada Eleanor.

De repente se oyó una puerta abriéndose a lo lejos, y acto seguido, cerrando de un portazo seco y fuerte que resonó por casi todo el edificio. Las tres muchachas se cogieron de las manos, aterrorizadas, y con sus miradas barrieron la estancia en busca de un lugar para esconderse. Se oyeron unas voces masculinas hablando, aunque hablaban en voz baja y estaban lejos de ellas, con lo que no oyeron del todo bien lo que decían. Con cuidado, las tres corrieron en dirección contraria a las que se oían las voces para alejarse aún más. Oyeron que otra puerta se abría y pudieron escuchar el sonido del aire del exterior entrando. ¡Una salida! Esperanzadas, trataron de acercarse a escondidas.

-¿Qué demonios?- habló de nuevo una voz masculina y profunda.-No... La última a la que trajimos ha escapado. ¿Cómo es posible?-

Brianna abrió los ojos cómo platos. ¿Se refería a ella?

-Iré a ver si las otras dos siguen ahí.- sonó la otra voz, también masculina.

Sí, se refería a ella. Y aquél último comentario, a Perrie y Eleanor, las cuales se miraron entre ellas, nerviosas. Unos pasos se alejaron mientras que el primer hombre que había hablado resoplaba con ira. Eleanor se agarró a Brianna y a Perrie.

-Tenemos que irnos de aquí.- murmuró asustada.

De repente oyeron algo pesado que aterrizaba en el suelo y una puerta que se cerraba. Se escuchó un chillido femenino. Las tres jóvenes abrieron sus ojos de par en par.

-¿Ésa era Aly?- preguntó Perrie.

-Sí... Creo que sí.- asintió Eleanor.

-Sí. ¡Sí, era ella! ¡La han secuestrado también!- exclamó Brianna.

Oyeron que alguien daba golpes en la puerta cerrada y enseguida supieron que se trataba de Aly que quería salir. Enseguida oyeron los pasos de la chica corriendo, una puerta cercana abriéndose y Aly apareciendo por ésta. Ella abrió los ojos de par en par.

-¡Brianna! ¡Estabas aquí!- gritó, sorprendida.-Y... ¿Eleanor? ¿Perrie?-

-¡Aly, tú también!- exclamó Eleanor corriendo hacia Aly, y abrazándola por instinto.

De repente otra puerta de metal se abrió y apareció uno de los dos secuestradores, aunque ahora sin máscara. Divisó a las cuatro chicas y gritó:

-¡Están aquí! ¡Las cuatro están aquí!-

Ellas retrocedieron, colocándose juntas. El hombre en cuestión corrió hacia ellas.

-¡Fuera!- gritó Perrie adelantándose y tratando de darle un puñetazo al hombre.

Éste fue más rápido y la agarró de los brazos para luego tirarla al suelo. Ella aterrizó con un quejido. Aly apretó los puños y se dirigió hacia el hombre con más rapidez de la que Perrie usó. Él trató de cogerla por los brazos también a ella, pero Aly golpeó la entrepierna del hombre con su rodilla mientras que Perrie se arrastraba por el suelo hacia él y le agarraba las dos piernas. El hombre cayó al suelo dolorido y Aly ayudó a Perrie a levantarse.
Por la misma puerta por la que apareció el primer hombre, llegó el segundo, también sin máscara. Era aún más corpulento y fuerte que el primero.

-¿Adónde creéis que vais?- exclamó en tono amenazante.

-¡A tomar un café! ¡¿A ti que te parece?!- gritó Aly mientras corría hacia él.

Pero éste tuvo buenos reflejos y, agarrando a Aly de un brazo, la lanzó con fuerza, haciendo que golpease la pared más cercana antes de caer al suelo. Eleanor soltó un pequeño gritito.

-¡Aly!- se preocupó Brianna.

El hombre que estaba en el suelo se puso de pie ayudado por su amigo. Ambos se apresuraron hacia Brianna, Perrie y Eleanor. Brianna se adelantó y le pegó un puñetazo en la cara a uno de ellos. Por respuesta, éste le hizo lo mismo que Aly. Cuándo Aly trató de levantarse, Brianna prácticamente le cayó encima. Por otro lado, Perrie se acercó a los dos hombres y dio una patada en al barriga de uno de ellos, para luego girarse y darle un fuerte puñetazo al otro en la nariz, haciendo que ésta empezase a sangrar. Éste la empujó al suelo y se acercó a Eleanor.

-No, por favor...- Eleanor empezó a llorar en silencio.-¡Por favor, no nos hagáis más daño!-

Justo cuándo el hombre se dispuso a tomarla de los hombros, Eleanor frunció el ceño, se agachó para esquivar las manos del hombre, y dio una fuerte patada en la espinilla de éste, es decir, la parte baja de su pierna. Él se agarró la espinilla, dolorido, antes de coger a Eleanor del pelo. Ella gritó, y con fuerza, clavó sus uñas en la mano del hombre que tiraba de su pelo, arañando su piel.

-¡Aaaaaagh!- gritó el hombre, soltando el pelo de Eleanor y mirando su mano. Sus arañazos sangraban debido a la fuerza que Eleanor había empleado en sus uñas.

Aly, Brianna y Perrie ya se habían puesto de pie y acorralaban al hombre cuya nariz sangraba gracias al puñetazo de Perrie. Aly se dispuso a darle un fuerte puñetazo en la barriga, pero éste la detuvo y la empujó con fuerza hacia atrás. Pero Eleanor pudo sostenerla antes de que cayera al suelo. Perrie se giró al notar que el hombre de mano arañada por Eleanor la cogía del hombro. Brianna se adelantó a Perrie y plantó un puñetazo en la mandíbula del hombre. Éste se sujetó la mandíbula con su mano, sangrando a causa de los arañazos.

-No os rendís, ¿eh?- dijo en tono siseante.

-Ni de coña.- repuso Perrie antes de saltar sobre él de nuevo y propinarle una patada en la entrepierna, y, a su vez, un puñetazo en la garganta.

Brianna le dio otro puñetazo al hombre de nariz sangrante, pero éste la empujó violentamente al suelo y le dio una fuerte patada en el estómago. Eleanor saltó sobre su espalda antes de que pudiera seguir y comenzó a darle puñetazos en la nuca. El otro secuestrador, después de tirar a Perrie al suelo, se dispuso a coger a Eleanor para que dejase a su compañero en paz, pero Aly se interpuso y pateó la entrepierna del hombre dos o tres veces, a la vez que le sostenía la cabeza con ambas manos, para acto seguido propinarle un cabezazo terriblemente doloroso.

-¡Dejadnos marchar de una vez!- gritó Brianna levantándose del suelo.

El hombre que tenía a Eleanor en la espalda pegándole, cogió a Eleanor de los brazos y la voló por encima de él, haciéndole una "llave." Brianna se colocó enfrente para frenar la caída y Eleanor cayó sobre ella. Aly cogió del hombro al señor que acababa de tirar a Eleanor y le dio dos puñetazos en la mejilla. Pero él la tiró al suelo dándole una fuerte patada en el estómago.
En aquél momento un sonido lejano les hizo parar la pelea a todos. Se oía algo acercándose, un pitido.
Las sirenas de los coches de policía.