jueves, 21 de agosto de 2014

101- Au revoir París, hola mundo


Una semana había pasado desde aquello. Toda la tropa seguía en París. Iba a ser un día lleno de lágrimas para todos, aunque lo peor ya había pasado. Aquél día hacía exactamente una semana de la muerte del hijo prematuro de Liam y Melanie, y ocho días desde la muerte de Sarah, asesinada por una puñalada en el estómago. Aquél día iba a celebrarse el funeral del pequeño feto engendrado por Liam y muerto en el vientre de Melanie. Ambos estaban emocionalmente destrozados, especialmente ella.

Melanie recordó cuándo, una semana antes, en el exterior del hospital, mostró el feto a Liam bajo la luz de la luna. Recordó cómo a Liam se le descolgó la mandíbula, cómo sus ojos se abrieron de par en par, y cómo parecía incluso incapaz de hablar. Se había dejado caer de rodillas al suelo, y de sus ojos marrones brotaron incontables lágrimas. Melanie se había sentado en el suelo, junto a él, y ambos habían llorado juntos, abrazando, los dos, el frasco en el que reposaba el feto fallecido del que habría sido su hijo. El hijo de ambos. Luego ella había vuelto a su habitación del hospital a recoger su ropa mientras Liam, con las manos cerradas en puños, comunicaba la noticia a One Direction, Aly, Harumi y las gemelas Parker, además de las tres modelos amigas de Melanie y Pierre, su fotógrafo, pues eran los que estaban con él en el hospital.

En aquél momento, Melanie se encontraba en su dormitorio de la mansión de las modelos, con la puerta cerrada y vistiendo un conjunto negro, formado por chaqueta negra de manga larga, falda lisa negra hasta las rodillas y tacones negros. Estaba en la puerta cerrada de su dormitorio, sentada en el suelo y con la espalda apoyada en la puerta. Abrazó sus propias rodillas y lloró sobre éstas, mientras oía pasos resonar al otro lado de la puerta. De repente, alguien llamó a la puerta con suavidad, dando tres suaves golpes y haciendo que Melanie parpadeara, espabilando.

-¿Melanie?- preguntó la suave y triste voz de Aly, colocando su mano abierta sobre la madera de la puerta. La rubia llevaba un vestido liso, sencillo y, cómo no, negro, además de tacones del mismo color y una chaqueta negra de manga larga.

La modelo, sentada en el suelo al otro lado de la puerta, no respondió. Abrazó sus rodillas con más fuerza.

-Por favor, sal. Sé que estás ahí dentro.- habló Aly mirando hacia el suelo, de pie delante de la puerta y acariciando la madera de ésta con una mano.-Abre la puerta, por favor. Te lo suplico.-

De nuevo, no recibió respuesta. Esperó unos instantes, pero vio que Melanie no iba a contestar.

-Escúchame, Mel.- dijo Aly, hablando con voz suave, calmada y triste.-Sé que ésto está siendo increíblemente duro para ti, pero por favor... Tienes que salir. Debemos asistir al funeral y al entierro, no tenemos otra opción. Tenemos que darle al pequeño la despedida que se merece.- corroboró reprimiendo un sollozo y apoyando su frente en la puerta, con la mirada fija en el suelo.

Melanie, aún sentada en el suelo y con la espalda apoyada en el otro lado de la puerta, cerró los ojos y se limpió las lágrimas de las mejillas. Por su parte, Aly sabía que Melanie estaba muy afectada después de aquello, y, aún con la frente y las manos apoyadas en la puerta, soltó un pequeño suspiro de derrota, dispuesta a rendirse y dejar a Melanie ahí dentro. Miró el pomo de la puerta de reojo y vio que éste se movía. Abrió mucho sus ojos y se apartó de la puerta, retrocediendo un par de pasos. La puerta se abrió despacio y Aly vio a Melanie de pie, sujetando el pomo, con una mueca de tristeza en la cara y varias lágrimas surcando sus mejillas. Lo había conseguido, la había sacado de su habitación. Melanie miró a Aly a los ojos, y Aly fue hacia ella. La abrazó. Melanie le devolvió el abrazo mientras se echaba a llorar de nuevo.

Veinte minutos después todos ya salían de sus respectivos vehículos, pues habían llegado al cementerio. Aly ayudaba a caminar a Melanie, pues el dolor le nublaba la vista y le provocaba temblores en las piernas. Todos los asistentes iban completamente vestidos de negro, mientras un pequeño agujero era excavado en la tierra para guardar el diminuto ataúd de madera con el prematuro bebé dentro. El dolor era aún demasiado reciente cómo para que Liam o Melanie pudieran articular palabra. Estuvieron todo el entierro en silencio.

Brianna acudió, pues sabía que Harry debía estar realmente triste por lo que le acababa de ocurrir a uno de sus mejores amigos. No había vuelto a hablar con Harry desde la última vez que se vieron. Ella sabía lo ocurrido porque Aly se lo contó por mensaje de teléfono, diciéndole que podría ir, ya que cuánto más apoyo recibieran, mejor. Una vez allí, Brianna abrazó a Harry, luego a Liam y luego a Melanie, a pesar de que a ella no la conocía casi de nada, salvo sabiendo que era amiga de Aly y Harumi y novia de Liam. Pero la abrazó igualmente, al igual que a Liam, porque sabía que lo necesitaba. Harry se apartó del grupo para hablar un rato con Brianna a solas. Ambos empezaron a caminar despacio entre las lápidas.

-¿Qué tal estáis?- preguntó la chica en voz baja, caminando alrededor del cementerio junto a Harry.

-Liam... Liam está...- Harry soltó un profundo suspiro.-Se quiere morir, igual que Melanie. Ésto va a dejarlo marcado durante mucho tiempo y éso será un problema para la banda.-

-¿Vais a comunicárselo a la prensa?- quiso saber la chica.

-Ni hablar.- negó Harry con la cabeza.-Ésto no debe saberlo nadie más salvo la gente necesaria. Puede que en un futuro muy lejano Melanie y Liam lo cuenten cómo anécdota, pero ahora éste asunto debe mantenerse lejos de la prensa, las televisiones y los medios de comunicación.-

-Lo entiendo.- asintió Brianna con la cabeza.-Me imagino que ellos dos estarán pasando por el peor momento de sus vidas. Debe de ser muy duro.- añadió con voz suave. Su tono de voz era bajo, ligeramente triste, y compasivo debido a lo mal que se sentía por Liam y Melanie.-¿Qué hay de sus familias?-

-Hemos optado por no decirle nada a la familia de Liam, al menos no de momento. Puede sonar... cruel, lo sé. Pero es mejor que no se llevan tal disgusto. Y Melanie... Bueno, no tiene demasiado contacto con sus padres. Por cierto, ¿sabes ya lo de Sarah?- preguntó Harry.

-Me lo comunicó Aly. Mañana es su funeral, ¿verdad?-

-Sí, hoy uno y mañana otro.- resopló Harry.-Así no hay quién se relaje. Están siendo unos días llenos de lágrimas y estrés para todos. Me siento muy mal al ver a todo el mundo tan deprimido.-

-Eres un cielo de persona.- Brianna agarró el brazo de Harry y apoyó su cabeza en el hombro de él mientras caminaban juntos.

-¿Ya has cortado con Scott?-

-Ajá.-

-¿Cómo se lo ha tomado...?- quiso saber Harry.

-Al principio muy mal, y lo entiendo.- suspiró Brianna.-Se puso a preguntarme si estaba haciendo algo mal, si se preocupaba demasiado por mí o si me molestaba. Yo le dije que él era un encanto, pero que quería romper la relación, aunque no le dije por qué, pero le dejé claro que no era culpa suya y que había sido un novio perfecto. El estaba muy triste, me dijo que me quería pero que lo aceptaba. Me dio muchísima pena, pero... No puedo estar con él si no estoy enamorada.-

-Ya... También me siento mal por él. Es culpa mía, ¿verdad?- Harry miró el suelo mientras ambos caminaban.

-En el amor no hay culpables, Harry.- repuso Brianna con suavidad, retirando su cabeza del hombro del chico, enganchando su brazo al suyo y buscando su mirada.-Nadie puede elegir de quién se enamora y de quién no. Las cosas pasan y debemos fluir con ellas, en vez de negarnos a aceptar lo que sentimos. Si nos oponemos a nuestros sentimientos, todo será peor.-

-Sí... Supongo que tienes razón.- suspiró Harry frotándose el ojo derecho, el cuál le picaba.

-Mañana iré al velatorio de Sarah en la iglesia. Valery también vendrá puesto que, cómo sabrás, solía hablarse con Sarah de vez en cuándo.- explicó Brianna.

-Mmm... Yo tenía entendido, según Aly, que Sarah, Valery y Mairi peleaban por Kai, el primo de Aly...-

-Sí.- Brianna sonrió tristemente.-Lástima que éso ya no pueda suceder más. Estoy segura de que en su momento fue divertido.-

-A él le gusta Celine, así que las tres estaban perdiendo el tiempo. De todos modos, pobre Sarah. Se la echará muchísimo de menos...-

-Está en un lugar mejor ahora. Igual que el feto de Liam y Melanie.- masculló Brianna mirando el suelo.

Sarah, Mairi y Valery nunca más volverían a pelear por Kai. Sarah había sido asesinada, Mairi pensaba ocuparse de cuidar a Ronna en cuánto volviesen a Nueva York, y Valery estaba enamorada de Toby. Aquella breve época de pelearse las tres de manera seria para ellas y graciosa para los demás había terminado.

Media hora después, Liam seguía sentado en uno de los bancos de aquél cementerio, el cuál ya estaba prácticamente vacío. Louis, Zayn, Harry y Niall se sentaron junto a él, quedando los cinco miembros de One Direction sentados en aquél banco. Harry le dio una suave y alentadora palmada en la espalda.

-Oye Li... ¿Cómo estás?- preguntó con voz suave.

Liam tenía los ojos llorosos y se los frotó para mostrarse serio pero fuerte a la vez.

-Estoy... Estoy... Decentemente.- mintió, suspirando.

Zayn le echó un brazo alrededor de los hombros.

-Todavía no me lo puedo creer.- añadió Liam.-Hace una semana que Melanie me lo dijo y sigo sin creérmelo...-

-Es normal. Es muy duro saber que Melanie ha sufrido un aborto involuntario.- dijo Niall procurando hablar con tacto aunque no se le diera bien.-Pensar que había un bebé en camino y ni siquiera pudo haber nacido porque... Venía mal... Debe de ser terriblemente malo. A mí me llega a suceder algo parecido con Aly y no le vuelvo a hablar a nadie en mi vida.-

Louis le lanzó una mirada a Niall, cómo diciéndole: "No importa, ahora hay que preocuparse por Liam." El irlandés asintió con la cabeza y apretó los labios, mientras Harry y Zayn frotaban la espalda de Liam para animarlo.

-No debes preocuparte, ¿de acuerdo? Ésta noticia no saldrá del cementerio.- dijo Zayn.-Todos hemos hecho voto de silencio. Sabemos que Melanie y tú necesitáis tranquilidad.-

-Y respecto a la banda... Tú sabes ser muy profesional, a pesar de éste duro golpe sabemos que no dejarás de hacerlo bien en el escenario.- añadió Louis.-Tú sabes separar la vida personal de la profesional.-

-Es una de las muchas cosas buenas que tienes.- lo animó Harry.

-Además estamos nosotros aquí para todo lo que necesites.- añadió Niall.-Estamos orgullosos de ser tus amigos y te animaremos las veces qué haga falta. Problema de uno, problema de cinco, ¿recuerdas?- sonrió el rubio.

-Sí, os... os lo agradezco...- susurró Liam mirando el suelo.-... Gracias.-

Se oyó un ligero taconeo y Louis se giró. Aly se acercaba a ellos, haciendo que sus pequeños tacones negros resonaran sobre el camino de piedra del cementerio. Louis se levantó del banco para dejar que Aly se sentara un rato. Ésta se lo agradeció con la mirada y una inclinación de cabeza, y acto seguido se sentó junto a Harry en el banco.

-Hey... ¿Cómo estás?- preguntó con su voz femenina y suave, entrelazando sus manos bajo la cartera negra que llevaba.

Liam se encogió de hombros, sin apartar su mirada del suelo.

-¿Cómo quieres que esté?-

-Yo quiero que estés bien.- repuso Aly sentándose más cerca y echando un brazo sobre los hombros de Harry para así poder llegar hasta Liam. Le acarició la espalda con la mano y Liam sonrió ante la caricia.

-En ése caso, estoy bien.- mintió.

-No, y por éso todos estamos tristes. Queremos que Melanie y tú estéis bien y sabemos que ahora mismo os resulta imposible.- suspiró Aly apoyando su cabeza en el hombro de Harry mientras rascaba suavemente la espalda de Liam.

-¿Tienes sueño, mequetrefe?- bromeó Harry soplando en la cara de Aly para retirarle el flequillo de la frente.

-No hagas éso.- repuso Aly con una risita apenas notable, colocándose su liso flequillo rubio de lado. Apartó su cabeza del hombro de Harry y retiró su mano de la espalda de Liam, esperando a escuchar qué decía el afectado.

-Yo... Supongo que ésto nos llevará tiempo superarlo.- dijo finalmente Liam tras tragar saliva.-Sí, éso es todo. Necesitamos tiempo. Estamos muy conmocionados, especialmente ella. Se siente muy decepcionada consigo misma y no deja de repetir que ha perdido un bebé. Yo intento calmarla pero la verdad es que estoy igual que ella.-

-¿Precauciones?- suspiró Zayn.

-Tomó la píldora.- repuso Liam secamente.

-En ése caso fue mala suerte. Cuándo nos comunicasteis la noticia y fui a consolarla, me dijo que el feto venía deforme y por éso murió antes de nacer. No había nada que se pudiera hacer para arreglarlo. El feto estaba destinado a vivir durante unos pocos días en la matriz de Mel y entonces morir debido a que no venía bien formado.- dijo Aly con la voz vacía y baja, mientras miraba a todos sus amigos con expresión de cansancio en el rostro.

-Estoy convencido de que no había otra opción.- dijo Louis hablando con cuidado.-Si murió en el vientre de Melanie, no estaba destinado a nacer. Puede sonar terrible, pero es mejor así. Melanie y tú sois muy jóvenes, famosos, y con toda la vida por delante. Un bebé ahora mismo habría sido mucha responsabilidad.-

Liam miró, con una expresión impasible, a Louis. Harry se esperaba que Liam le diera un puñetazo, así que lo agarró por los hombros. Pero Liam bajó la cabeza. Asintió lentamente. Su ira ya había desaparecido, sólo le quedaba la tristeza, así que no iba a pegar a nadie, y mucho menos a uno de sus amigos.

-Sí. Es mejor así.- dijo para sorpresa de todos.-Puede que Mel y yo estemos destrozados ahora, pero ésta herida cicatrizará con el tiempo. Las heridas se curan con el tiempo. Pero un hijo es para toda la vida. Tengo claro que la amo más que a nada en éste mundo, y me encantaría tener hijos con ella, pero... No ahora.-

-Quizá por éso el pequeño vino con malformación y murió.- suspiró Niall frotándose los ojos para no llorar.-Melanie y tú no estabais preparados. Es terrible saber que el feto ha fallecido, pero sí, es mejor así. Además, murió dentro de Melanie. Aunque hubiera nacido, no habría podido hacerse nada.-

-Si un bebé muere tras nacer, al menos ha habido una posibilidad de salvación. Pero el tuyo no, Liam. Si murió antes de nacer, era porque debía hacerlo sí o sí. La vida siempre va un paso por delante, se anticipa a todos los sucesos.- dijo Aly abriendo su cartera y sacando un pañuelito de seda. Se lo tendió a Liam.

-Lo sé.- Liam cogió el pañuelito que Aly le ofrecía, y se frotó los ojos mojados con él.-Ahora sólo debemos esperar a que ambos recuperemos poco a poco nuestro humor habitual. El tiempo es lo único capaz de curarlo todo.-

-Y la terapia.- habló Aly de nuevo.-Cómo os comenté hace poco, quiero ser psicóloga. Ahora que mi vida ha cambiado debido al concurso de música y mi familia y yo tenemos dinero, podré pagarme la matrícula para estudiar en Yale. Y a todos vosotros os haré terapia gratis.- bromeó Aly forzándose a sí misma a esbozar una sonrisa.

-Vaya, creo que cierto cantante guapo y de rizos castaños va a aprovecharse de su amiga aspirante a psicóloga para salir de sus problemas sin pagar ni un dólar.- bromeó Harry sonriéndole a Aly.

Ésta se rió, pero Louis cortó el ambiente con voz clara:

-Chicos, por favor.- dijo alzando la voz y mostrándose muy serio.-No es el momento ni el lugar para bromear.-

-Louis, lo siento, sólo...- Aly agachó la cabeza.

-No, no.- intervino Liam rápidamente tras secarse los ojos que Aly le había dado.-Al contrario. No me importa, es más, prefiero escuchar bromas y alguna que otra risa. Me anima.- comentó mirando con sinceridad a sus amigos.-Llevo una semana entera llorando en mi habitación del hotel y escuchando música triste. Ya es hora de dejar la autocompasión atrás y empezar con la etapa de... intentar animarse un poco.-

-Es lo mejor que puedes hacer.- asintió Aly.-En su momento es normal que sintieras ira y depresión, pero una vez que ha pasado lo peor, en éste caso la muerte y el funeral, es recomendable abandonar el victimismo y acopiar toda la fuerza necesaria para mirar hacia adelante.-

Niall parpadeó sorprendido y miró a su novia.

-Hablas cómo una verdadera psicóloga y aún ni siquiera has empezado a estudiar la carrera.- comentó, asombrado.

-Talento.- bromeó Aly encogiéndose de hombros.

Zayn abrazó a Liam al notar que éste estaba temblando.

-Ey, ey... Está bien.- murmuró Zayn reconfortando a Liam.

-Oh madre...- suspiró Harry, también abrazándolo.

Louis, Niall y Aly también se unieron al abrazo, todos tratando de animar a Liam. Los séis se quedaron abrazados un buen rato y vestidos de negro en aquél cementerio vacío. Liam poco a poco dejó de llorar en mitad de aquél perfecto abrazo de grupo. Aquél momento dulce y triste a la vez iba a ser recordado siempre por "Los Séis Grandes," apodo que, cómo todos sabían, había inventado Harry cosa de una semana anterior y habían acordado en llamarse así a ellos mismos para tener algo que los uniera definitivamente cómo los grandes amigos que eran.

~~~

Llegó el día siguiente. Las lágrimas no habían acabado, pues aquél día era el velatorio de Sarah. Iba a ser enterrada en Nueva York, ya que allí nació, pero sus padres prefirieron hacerle homenaje en París, el lugar dónde había sido vilmente asesinada. En la semana que había sucedido desde que Sarah fue asesinada, los padres de ésta habían llamado a toda la familia para que viajasen a París y acudieran al funeral. Posteriormente planeaban regresar a Nueva York llevándose Sarah con ellos, ya que preferían enterrarla en su lugar de nacimiento. Les daba igual pagar gastos extra de vuelos o firmar varios papeles. Pero ahora era el momento del velatorio, y en la iglesia había amigos y familiares de Sarah. Los bancos estaban llenos de gente.

-Pidamos al Señor una oración por su alma, para que la acoja en el cielo dónde pueda encontrar paz y descanso eterno.- decía el cura en inglés para ser entendido por todos los presentes, con voz clara, alta y que hacía eco debido a la inmensidad de la iglesia.

-Te rogamos por su alma, Señor.- dijeron todos los presentes al mismo tiempo en un susurro generalizado.

La madre de Sarah lloraba desesperada, arreglada con un vestido largo negro, guantes negros y un velo negro que le cubría la cara. Su esposo la abrazaba mientras también lloraba sin parar por su hija. Al frente de todos los bancos, en el altar y al lado del cura, estaba depositado el ataúd de madera, con la puerta de arriba abierta, dejando ver a Sarah de cintura para arriba. La joven fallecida tenía la piel blanca casi tirando a gris, debido a que la sangre ya no circulaba por sus venas, y los ojos y la boca cerrados de par en par, con ambas manos colocadas sobre el pecho. Daba la sensación de que estuviera durmiendo tranquilamente, salvo por su pecho que no se movía arriba y abajo, pues no respiraba, y su piel que era extremadamente pálida.

-Te pedimos misericordia, Padre Nuestro, para que recibas con los brazos abiertos a ésta joven cristiana muerta en pecado, asesinada por indeseables que jamás pisarán la gloria. Lleva el alma de ésta muchacha a la luz de la salvación y dale reposo eterno en el cielo.- continuaba diciendo en voz alta el cura, mientras de fondo se escuchaba la Marcha Fúnebre de Chopin, tocada en el piano por la pianista de la iglesia, una anciana bajita, con la piel arrugada y el cabello blanco recogido en un moño alto.

Al acabar de hablar el cura, la familia de Sarah fue pasando al lado del ataúd y dejando flores alrededor. Los padres de Sarah acariciaron la cara de su hija una última vez, y su madre le besó la frente numerosas veces, derramando lágrimas sobre el rostro de su hija. Una hora después, mientras se preparaba el coche fúnebre y la iglesia empezaba a vaciarse, los familiares de Sarah, especialmente sus padres, fueron abrazados por todos los presentes, los cuáles no dejaban de darles el pésame y algunos se dedicaban a llorar con ellos.
One Direction y compañía se encontraban en el exterior de la iglesia, hablando.

-Por fin os encuentro.- dijo Aly elevando la voz mientras salía de la iglesia. Bajó los escalones y se reunió con sus amigos.-Hay muchísima gente saliendo de la iglesia a la vez. Me he quedado atrás y la multitud no se movía. Por fin estoy fuera.-

-Ya decía yo que faltaba alguien.- bromeó Harry.

-Pobres padres de Sarah.- dijo Celine secándose los ojos llorosos con un pañuelito de seda.-¿Habéis visto cómo lloraba su madre? Me daba muchísima pena.-

-Han matado a su hija, es normal.- dijo Faline sin tacto ninguno pero una notable tristeza en la voz.

-Ojalá pillen a los delincuentes.- sentenció Zayn.-Deben encerrarlos y hacerles pagar su crimen.-

-Deberían condenarlos a muerte.- dijo Toby mientras Valery le agarraba el brazo.

-Mairi, ¿recuerdas las riñas que teníamos con Sarah?- comentó Valery mostrando una triste sonrisa.

-Sí. Ojalá pudiéramos seguir compitiendo las tres, éso significaría que ella aún estaría viva.- dijo la pelirroja tristemente y con sus ojos azules a punto de dejar caer las lágrimas.

-La policía va detrás de los asesinos con la información que les proporcionó Annabel, pero tenemos que averiguar qué hizo Sarah para que la mataran. ¿Que sabía demasiado? Vale. Pero, ¿cómo averiguó tantas cosas?- decía Aly en tono introspectivo.

-A Sarah le encantaba investigar.- reflexionó Mairi.-Podía buscar algo y encontrar información exacta, era muy lista y sabía cómo encontrar cosas precisas.-

-Se trajo su pequeño portátil con ella. Debe seguir en el hotel.- musitó Harumi frotándose la barbilla.

-Probablemente encontrara la información por internet. Debemos coger su portátil y averiguar lo que ella averiguó.- dijo Louis en un susurro.

-Louis, éso es una imprudencia.- reafirmó Aly.-Si a ella la mataron por "saber demasiado," entonces matarán a cualquiera que sepa más de la cuenta.-

-El policía nos dijo que Sarah espiaba a la banda X, Aly.- intervino Niall agarrando a su novia de la muñeca.-Sarah no sólo buscaba la información, también la recogía por su cuenta. Puede que pillase a alguien X espiándonos y lo siguiera o algo para descubrir acerca de ellos.-

-El sueño de Sarah siempre fue ser actriz o investigadora.- habló Mairi de nuevo.-Así que puede que pusiera todo su empeño en investigar, espiar o ir en busca de información acerca del equipo X. Estoy convencida de que ha llevado con ella a la tumba un montón de secretos que no conocemos, y, probablemente, nunca conozcamos.-

Todos guardaron silencio y se miraron unos a otros, tensos.

-De todas formas...- habló Perrie de repente.-Si hay alguna manera de saber cómo obtuvo toda ésa información, debemos averiguarlo. La policía está en el caso, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. La han matado delante de nuestras narices y debemos reaccionar.-

-¿Y arriesgarnos a que nos hagan algo a nosotros también?- dijo Celine.-Aly tiene razón, deberíamos intentar mantenernos alejados del tema, al menos hasta que hayan capturado a los asesinos.-

-Y en caso de que investiguemos.- habló Harry, situado junto a Brianna.-Tenemos que ser cuidadosos y hacerlo sólo cuándo sepamos que no hay ningún peligro, ¿de acuerdo?-

-Claro que sí.- asintió Faline con la cabeza.

El grupo se dispersó y cada uno fue a su respectivo sitio, Brianna y Valery se alejaron juntas dispuestas a regresar a su hotel, dónde Scott esperaba con Valerianna.

-Por cierto.- dijo Harry acercándose a Faline, la cuál estaba jugando al Angry Birds con su móvil. Dirigió su vista a Harry y bajó sus manos con el móvil entre ellas, escuchándolo.-Me he dado cuenta de que cada vez que hablo y estoy cerca de ti, ya no te lanzas a estrangularme entre abrazos y besos.-

-¿Eh? Ah, sí.- Faline soltó una risita nerviosa.-La primera vez recuerdo que incluso te pegué, pero fue cuándo te vi por primera vez y estaba tan emocionada que tuve que estrangularte, darte besos por toda la cara y darte puñetazos con amor, al fin y al cabo eres Harry Styles y ésa fue la primera vez que te vi en persona, aunque todos creíais que yo era Celine. Y ahora, pues... supongo que me he acostumbrado a estar contigo y con los chicos.-

-Sí, pero... Ha sido un cambio muy drástico, ¿no crees?- Harry alzó una ceja.-Es decir, hasta hace nada estabas obesionadísima, conmigo, incluso decías los nombres que le tendríamos que poner a nuestros hijos. Ahora cuándo me ves te limitas a sonreír y saludarme tranquilamente... No lo entiendo. Está bien que ya no sientas una obsesión hacia mí, pero sólo quiero saber qué ha pasado.- se expresó el cantante de rizos castaños.

-Oh... Bueno...- Faline se mordió las uñas.-Emm... No lo sé, la verdad. Supongo que el ambiente de París me ha calmado. Y desde lo de Sarah, y el bebé de Melanie y Liam pues... No sé, supongo que ya he dejado de lado mis ganas de abrazarte y apretujarte cada vez que te veo.- se encogió de hombros y miró hacia otro lado.

-Ah... Ya veo...- Harry sonrió educadamente y asintió con la cabeza, aunque no parecía muy convencido.-Faline, a ti te gusta alguien, alguien que no soy yo.- afirmó tras pensar unos segundos.

-¡¿Qué?!- Faline se sonrojó ligeramente y miró a Harry con los ojos muy abiertos.-¡No! ¡¡No!! ¿Qué dices, tonto...? No digas bobadas, a mí no puede gustarme nadie.- forzó una risita que sonó más bien a carcajada histérica y nerviosa.

-Yyyaaa...- Harry alzó una ceja burlonamente.-Bueeeno, serán imaginaciones mías...- añadió, divertido.

-Harry.- gruñó Faline en modo de advertencia.

-Vale, vale, te dejo tranquila.- Harry se rió con ganas y acto seguido se alejó.

Faline miró de nuevo su móvil y se concentró en la partida de Angry Birds. Pero un pensamiento no dejaba de darle vueltas en la mente, a pesar de que ella lo intentara apartar: Edmond.

~~~


Aly entró en la suite del hotel quitándose la chaqueta, acompañada de Harumi, Perrie, Mairi y Eleanor. Los chicos de One Direction habían salido a firmar autógrafos, Toby, Alfred y Kai estaban paseando, Celine estaba en el comedor del hotel y Faline había vuelto a casa de Edmond tras el funeral de Sarah. Entraban en la suite de Mairi, Celine, Harumi, y, anteriormente, Faline y Sarah, antes de que la primera fuera expulsada y la segunda asesinada. Mairi suspiró y abrió la puerta del dormitorio de Sarah. Pronto llegarían sus familiares a llevarse las propiedades que Sarah tenía en la habitación, pero para éso quedaban horas.

-Aquí está.- dijo Mairi señalando algo.-Tal y cómo dije.-

El portátil de Sarah estaba sobre la cama. Las cinco chicas, todas vestidas de negro, se acercaron a la cama que pertenecía a Sarah. Aly se sentó sobre ésta y colocó el portátil sobre sus rodillas, abriéndolo y pulsando el botón de encendido.

-No sé si tiene contraseña o no.- murmuró Mairi sentándose en la cama, al lado de Aly.

-Esperemos que no.- suspiró Aly mientras la pantalla se encendía y se iniciaba el sistema lentamente.

Eleanor, Harumi y Perrie también se acomodaron en la cama de Sarah, todas dispuestas a ver el la pantalla del ordenador. Automáticamente apareció el escritorio y Eleanor sonrió, tranquilizada al ver aquello.

-Bien. No tenía contraseña.- comentó con su suave tono de voz.-Habría sido imposible acceder al escritorio si hubiera una.-

-Veamos.- Aly deslizó el dedo por la parte del portátil que movía el ratón e hizo doble clic en el navegador.-Debemos mirar su historial para averiguar cosas.-

El navegador se abrió, mostrándoles el buscador Google. Aly fue a las opciones de la barra superior del navegador y clicó en su historial. Las cinco chicas esperaban impacientes mientras se cargaba. Finalmente se cargó y apareció totalmente vacío.

-¡No! ¡Está borrado!- exclamó Harumi agarrando con una mano la pantalla del portátil.

-Me lo temía. Me temía que estuviera borrado desde que vi que no había contraseña. Sarah le habría puesto una contraseña a su ordenador si hubiese dejado el historial tal y cómo estaba.- suspiró Aly cerrando el historial.

-¿Ahora qué hacemos?- suspiró Perrie pasándose una mano por el corto y ondulado cabello rubio.

-Sarah debería tener un diario o un bloc de notas.- murmuró Harumi mientras cogía el portátil de las rodillas de Aly y lo colocaba sobre las suyas. Escribió "Naruto Road to Ninja" en el buscador.-Si lo tenía, debemos encontrarlo y seguro que ahí está apuntada la información que encontró.- pulsó "Enter" al terminar de escribir.

-Un diario...- Perrie se rascó la barbilla.-Éso tiene sentido. Al menos para mí.-

-¡Sí, tiene que haberlo!- exclamó Mairi.-Sarah se tiraba boca abajo en su cama, ésta misma sobre la que estamos ahora, antes de dormir, y escribía en su diario acerca de cosas que sólo ella conocía.-

Aly se frotó la barbilla, pensativa, se acercó a la almohada de la cama de Sarah y la levantó. Bajo ésta había un pequeño cuaderno rosado y con un boli azul sobresaliendo de entre sus páginas.

-El diario debajo de la almohada. Típico.- masculló Aly sujetando la almohada con una mano.

-¿Cómo sabías que estaba ahí?- preguntó Perrie, parpadeando atónita.

-Lo acabo de decir. Es muy típico.- repuso Aly agarrando el diario de Sarah y colocando la almohada justo dónde estaba.

Harumi lo agarró y lo abrió por una página al azar.

-¿De verdad creéis correcto leer los pensamientos íntimos de alguien que ha fallecido?- intervino Eleanor con la voz cargada de inseguridad, agarrando un cojín y abrazándolo suavemente para calmar sus nervios.

-¿Queremos averiguar quiénes la mataron o no?- dijo Mairi.

-Sí, pero...- Eleanor se encogió de hombros.-No sé, no me parece correcto.-

-"Kai está buenísimo, ojalá yo tuviera un primo así."- leyó Harumi en voz alta mientras miraba el diario abierto de Sarah y leía atentamente.-"Valery y Mairi también lo quieren, pero está claro que yo voy a ganármelo porque soy más guapa y simpática que ellas dos juntas."-

-¡Pero bueno!- Mairi cruzó los brazos.

Harumi reprimió una risita y le mostró el diario a Mairi.

-Es lo que pone aquí.- dijo encogiéndose de hombros. Le entregó el diario a Mairi y volvió a coger el portátil se Sarah, dispuesta a mirar los resultados en Google de Naruto Road To Ninja.

Mairi empezó a pasar las páginas mientras fruncía el ceño.

-¿Pone algo acerca de los miembros del equipo X?- preguntó Aly sentándose junto a ella.

-Éso estoy buscando.- contestó la pelirroja.

-¿Y encuentras algo?- se interesó Aly mirando el diario mientras que Mairi pasaba las páginas.

-De momento no.-

Ambas revisaron el diario por un par de minutos más, mirando todas las páginas, pero no ponía nada del Equipo X, sólo los pensamientos personales de Sarah, los cuáles no leyeron por respeto hacia ella, mientras Harumi, Eleanor y Perrie se entretenían con el portátil de Sarah. Cinco minutos después llamaron a la puerta de la suite y Harumi, entregándole el portátil a Perrie, fue a abrir. Se encontró a uno de los recepcionistas.

-Hola, ¿compañeras de suite de la señorita Sarah, verdad?- dijo el joven.

-Sí, ¿por qué?- sonrió la japonesa educadamente.

-Su familia ha venido aquí a recoger sus cosas. Nos han comunicado que ésta misma noche se irán de París llevándose a la difunta con ellos. Están ocupándose del papeleo y necesitan llevarse todas las pertenencias que la joven tenía aquí.- explicó el recepcionista en tono neutro.

-Oh, claro. Diles que suban y que se lleven todo lo de Sarah. Gracias.- asintió Harumi.

El recepcionista asintió y se marchó. La japonesa cerró la puerta y fue de nuevo con sus cuatro amigas.

-¿Quién era?- preguntó Aly cerrando el diario de Sarah.

-El recepcionista, dice que la familia de Sarah subirá ahora a llevarse todo lo de ella, así que será mejor que apaguemos ya el portátil y dejemos su diario dónde estaba.- suspiró Harumi cruzándose de brazos.

Las demás asintieron y se pusieron a ello.

~~~

Llegó el día siguiente. La familia de Sarah ya habían partido hacia Nueva York con ella para enterrarla ahí. El resto seguían en París, tratando de olvidar aquél horrible suceso, sumado al asunto de Liam y Melanie. El día se presentaba gris, oscuro y posiblemente hasta lluvioso. One Direction, Aly y Mairi se encontraban en un bar cercano tomando café. Harumi estaba de compras con Perrie y Eleanor, reforzando su ligera amistad con ellas. Toby estaba con Valery paseando a Valerianna. Celine, Faline, Kai y Alfred estaban haciendo turismo. Tras tomar el café, One Direction, Aly y Mairi decidieron subir a la azotea del bar, ya que desde ésta se podía ver la Torre Eiffel, aunque el cielo estaba prácticamente gris y lleno de oscuras nubes.

-Ahí está.- señaló Liam hacia el horizonte con un suspiro.-¿La veis?-

-Claro que la vemos.- bromeó Zayn.-Es muy bonita.-

Sonó un trueno lejano mientras el viento empezaba a soplar con fuerza. Harry apretó sus manos contra sus rizos castaños.

-Oh, no.- murmuró por lo bajo.-No me digas que se va a levantar viento ahora...-

Aly se había hecho una larga trenza rubia, de modo que sólo se le despeinaron sus mechones más cortos, que eran los cercanos a la cara. La melena pelirroja de Mairi empezó a sacudirse cómo si fuera una lisa seda anaranjada. Louis caminó un poco hacia adelante y sacó su móvil, decidido a fotografiar la Torre Eiffel por muy tormentoso que estuviera el cielo.

-Parece que está cerca, pero si ahora nos ponemos a caminar está más lejos de lo que parece.- opinó Mairi, también acercándose al borde de la azotea y mirando hacia la Torre Eiffel.

Sonó otro trueno y acto seguido, sonó el móvil de Zayn. Tenía un mensaje de Perrie. Sacó su móvil del bolsillo del pantalón y abrió el mensaje. Ahogó una exclamación.

-¡Perrie me acaba de decir que hay alguien del equipo X en el hotel dónde nos alojamos!- soltó sin ningún tipo de tacto, alarmando considerablemente a todos los presentes con su tono de voz preocupado y alto.

Mairi, que seguía mirando la Torre Eiffel, se giró bruscamente al escuchar las palabras de Zayn. El viento se hizo más fuerte y resonó otro trueno, el cuál parecía advertir a los chicos de que lo que Perrie le había comunicado a Zayn era cierto.

-¿Cómo es posible?- dijo Niall parpadeando sus ojos azules, atónito y asustado ante la noticia.

Otro mensaje de Perrie llegó al móvil de Zayn. Éste lo leyó para sí mismo antes de mirar a sus demás amigos.

-Dice que Aly y Harumi le hablaron acerca de ésa tal Annabel. Annabel describió físicamente a los dos agresores que acorralaron a Sarah antes de asesinarla.- explicó el cantante de pelo negro.-Perrie acaba de comunicarme, por mensaje, que ha visto a alguien ocultándose en los pasillos del hotel, un hombre cuyo físico encaja perfectamente con la descripción que dio Annabel de uno de los dos agresores.-

-Y, ¿la policía no hizo un retrato robo ni nada parecido?- se interesó Louis.

-Sí, claro que los hicieron.- asintió Niall, convencido.-Siempre los hacen en casos cómo éste. Pero los retratos robots no siempre son exactos a los verdaderos criminales.-

-De todas maneras Perrie es lista y sabe lo que dice.- intervino Aly, cuya larga trenza rubia daba latigazos debido al fuerte viento que soplaba sin parar.-Si ella te ha dicho éso, Zayn, por algo será.-

-¿Pero ella no estaba de compras con Eleanor y Harumi?- dijo Louis.

-Obviamente ya han terminado sus compras y han regresado al hotel.- gruñó Harry ante algo tan evidente.

-Posiblemente han decidido regresar antes debido al mal tiempo.- repuso Mairi.

-Es lo más probable.- asintió Liam.

-En ése caso, debemos ir allí cuánto antes. Podrían estar en peligro.- se alarmó Louis.

-¡Pero! Es probable que no lo estén.- lo tranquilizó Harry con voz calmada.-Nuestro equipo de seguridad está por los alrededores. Si alguien intenta tocarles un pelo de la cabeza, ellos se enterarán y no permitirán que éso ocurra.-

-¿Ah, sí? ¿Cómo ocurrió con Sarah?- ironizó Mairi poniendo sus manos en sus caderas, mientras su melena anaranjada se revolvía y sacudía debido al viento.

Los demás guardaron silencio unos segundos. Aquél comentario por parte de Mairi tenía razón.

-Ahora que hemos descubierto la gravedad del asunto tras el asesinato de Sarah...- respondió Harry mirando fijamente a Mairi, aunque manteniendo la calma en su voz.-... Estamos más protegidos que nunca. Se ha doblado, o incluso triplicado el nivel de cautela. Nuestros guardias no permitirán que éso se repita.-

Mairi suspiró y dejó caer sus manos, mirando hacia el horizonte cubierto por nubes grises.

-Claro que no se va a repetir. Sarah no se va a morir más veces.- ironizó Niall, aún ligeramente molesto y triste por lo sucedido una semana atrás.

-Me refiero a nosotros, los demás. Estamos a salvo, ¿de acuerdo?- corroboró Harry.

-Opino lo mismo que Harry.- dijo Zayn.-Lo que ha pasado con Sarah ha servido de lección a todos nuestros seguratas para que estén bien atentos. Ahora estamos más protegidos que nunca.-

Louis asintió lentamente, confiando en las palabras de sus amigos.

-Todo estará bien.- zanjó Zayn con determinación en la voz y mirada tranquila.-Venga, vayamos a ver qué tal lo han pasado ellas tres yendo de compras.-

Los demás asintieron igual que había hecho Louis y, acto seguido, bajaron de la azotea del bar, para luego salir de éste y dirigirse los séis juntos al hotel The Ritz de París.

~~~

Aquella misma tarde, Melanie se dirigió al cementerio para llevarle flores a su hijo que nunca llegó a nacer. Iba ataviada con un conjunto de falda negra, camisa blanca, chaqueta negra de manga larga y botas de tacón negras. Un paraguas gris con bordados plateados colgaba de su brazo, mientras que entre sus manos portaba un ramo de flores variadas. Había estado asistiendo al psicólogo desde que aquello sucedió. Liam le había prometido que iría enseguida, pero ella fue la primera en llegar. Suspiró y se arrodilló frente a la lápida del bebé. Colocó el ramo de flores sobre el césped, soltando un suspiro muy profundo y lleno de tristeza. Acarició la fría piedra de la lápida con delicadeza.

-Hola, pequeño...- dijo antes de que se le quebrara la voz. Se alzó, poniéndose recta de nuevo, y se abrazó a sí misma, mirando hacia el cielo cargado de nubes grisáceas. 

Miró hacia la puerta del cementerio y vio a Liam acercándose. Se había cambiado y también iba vestido de negro. Llevaba otro ramo de flores en la mano, aunque el suyo estaba formado sólo por rosas blancas. 

-Melanie...- susurró en cuánto llegó junto a su novia. La abrazó estrechamente.-¿Cómo estás?-

La modelo se encogió de hombros mientras lo abrazaba de vuelta.

-No podemos quejarnos, ¿verdad? No había nada que hubiéramos podido hacer.- dijo con su voz femenina y suave mientras las lágrimas caían despacio de sus ojos marrones.

Él la abrazó durante unos segundos más y acto seguido la soltó y dejó su ramo de flores en el césped, al lado del de Melanie, frente a la pequeña lápida de la tumba. Miró de nuevo a Melanie y la rodeó con un brazo mientras ésta lloraba en su hombro.

-¿Cómo podremos superar ésto?- suspiró Melanie, ya que era muy sensible.

Liam se hizo la misma pregunta. Suavemente, acarició el cabello de Melanie mientras apoyaba su brazo en los hombros de ella. Miró hacia el suelo y luego alzó la mirada hacia las nubes. Sin más, respondió:

-No sé cómo. Pero lo haremos.- besó la cabeza de Melanie y repitió en voz más baja.-Lo haremos.-

Melanie asintió lentamente y se abrazó a Liam. Éste estaba convencido de que superar aquello no sería fácil. Pero también estaba convencido de sus propias palabras. Ambos lo conseguirían.



Faline se cruzó de brazos, sentada junto a Edmond en el banco de aquél parque. Ambos esperaban a Maddy, ya que Edmond había quedado con ella para charlar. Hugo y Helinette estaban en casa de una amiguita de ambos, la cuál tenía un hermano mayor de edad que en aquél momento los cuidaba a los tres.

-Sigo sin entender por qué quieres quedar conmigo y con tu ex al mismo tiempo.- gruñó Faline.

-¿Qué tiene de malo? ¿No puedo quedar con dos personas a las que aprecio? Ambas sois mis amigas.- sonrió el chico en respuesta, encogiéndose de hombros.

-Um... Ya, pero...- Faline resopló.-Te besé estando borracha y... Creo recordar que me dijiste que no pensabas volver a salir con Maddy... Entonces no sé...- se encogió de hombros.

-¿Qué quieres decirme?- la interrumpió Edmond.

-¿Yo? Nada, hombre... Nada.- Faline apretó sus brazos cruzados todavía más y miró hacia el suelo.

-Mira, ya viene Maddy.- Edmond sonrió y saludó a su ex novia.

Maddy se acercaba lentamente, caminando hacia ellos. Estaba igual de informal y guapa que el día que Faline la conoció. Sonrió y le saludó a Edmond de vuelta. Faline forzó una sonrisa y saludó sin ganas con un vago gesto de la mano.

-Ey Maddy, ¿qué tal?- la saludó Edmond poniéndose de pie.

-Muy bien, ¿vosotros?- se interesó ella.

-Chachi.- respondió Faline informalmente, sin elegancia alguna. Se ruborizó ante su tono de voz, comparándolo con el de Maddy.

-Edmond.- dijo Maddy. Acto seguido habló en francés, diciendo algo que, por su entonación, parecía ser una pregunta.

Edmond rodó los ojos y le contestó también en francés. Maddy respondió con el mismo tono de pregunta que antes y ambos entablaron una avivada conversación en francés, en la cuál, claramente, Faline no pintaba nada porque no entendía un carajo. Ésta misma se preguntó si estarían hablando sobre ella, ya que sabían que ella no entendía nada. Carraspeó y colocó sus manos, cerradas en un puño, sobre sus esbeltas caderas, mientras miraba a los dos jóvenes franceses.

-Escuchadme, ¿no os parece de mala educación hablar en otro idioma delante de una persona que no lo entiende?- preguntó con voz autoritaria.

Ambos la miraron, callándose súbitamente al escuchar su voz. Lo cierto era que tenía razón, pero ella no era la más indicada para dar lecciones de educación. Y éso fue lo que Edmond apuntó, bromeando.

-¿Sabes acaso algo de educación?- ironizó en tono juguetón.

-Ñá ñá ñá, qué gracioso eres, Edmond.- ironizó Faline cruzándose de brazos de nuevo.

Maddy volvió a decir algo en francés, mirando a Edmond, y éste le respondió rodando los ojos y con un suspiro bastante profundo. No habló para responder a Maddy, sino que lo hizo mirando a Faline y en inglés.

-Iremos a un bar cercano a tomar café, ¿queréis?- suspiró antes de echar a andar de nuevo, dejando que las dos guapas chicas lo siguieran a su aire.

Faline y Maddy, sin pensárselo, empezaron a caminar detrás de él, ambas lanzándose miraditas de advertencia, sobretodo Faline. Maddy, aún así, forzó una bonita sonrisa y Faline se cruzó de brazos.

-¿Sigues pensando en volver con él?- preguntó por lo bajo Faline, para que sólo Maddy la escuchara.

-Se lo he intentado decir ahora mismo, en francés, pero dice que no quiere hablar de ello.- suspiró Maddy.

-Normal. Según me dijiste, cortaste con él porque sus hermanos lloraban demasiado.- replicó Faline.

-No fue por éso, y te lo dije.- contestó Maddy.-Te dije que fue porque, cómo lloraban tanto, no podía tener ningún encuentro romántico con Edmond...-

-Vale, vale, no hace falta que sigas.- la detuvo Faline mientras bufaba ligeramente.

Los tres siguieron dirigiéndose hacia el bar más cercano para tomar algo y hablar tranquilamente.

~~~

-La policía nos acaba de informas de que han capturado a los dos asesinos de Sarah.- sentenció Zayn entrando, junto a Perrie, en aquél pequeño salón de estar The Ritz.

El resto de miembros de One Direction, Aly, Harumi, Eleanor y Melanie miraron a la pareja que acababa de entrar. Zayn y Perrie se miraron y miraron a los demás, asintiendo una sola vez con la cabeza para afirmar lo que el cantante de pelo negro acababa de decir. Aly, que estaba sentada en el sofá junto a Niall, se puso de pie de un salto, mirando atentamente a Zayn y a Perrie.

-¿Lo dices de verdad?- preguntó con la voz cargada de esperanza y alivio.

-Sí. Y adivinad dónde estaban.- añadió Zayn mirando severamente a los demás.

-¿Aquí?- exclamó Liam abriendo mucho sus ojos color café. Melanie se abrazó a él.

-Exacto.- asintió Zayn.-Tal y cómo dije éste mediodía, ya que me avisó Perrie por mensaje, ambos estaban aquí en el hotel y planeaban atentar de nuevo contra nosotros, cómo ya lo intentaron en Nueva York con el asunto de la "bomba en el cine," cosa que, por suerte, nunca consiguieron ni conseguirán. Van camino a prisión, y les obligarán a confesar dónde está el resto de gente del Equipo X.-

-¿Entonces estamos a salvo?- preguntó de repente Eleanor con una leve y dulce nota de esperanza en su voz.

-Sí, por ahora.- repuso Zayn forzando una sonrisa cerrada. Acto seguido miró a Perrie y ambos sonrieron.

Aly soltó un pesado suspiro, cómo si le hubieran quitado una tonelada de hierro de encima, se volvió a sentar y abrazó desesperadamente a Niall, aferrándose a él. Estaban a salvo, estaban a salvo. Aly repitió aquellas palabras en su mente varias veces hasta que sintió que la paz la invadía por dentro de nuevo. Niall le devolvió el abrazo y le acarició el pelo. La tensión acumulada desde que las amenazas comenzaron había desaparecido de momento.

-Todo va bien.-dijo Niall mientras seguía abrazando a Aly.-Todo está bien...-

Melanie se abrazó a Liam y suspiró. Louis rodeó a Eleanor con un brazo y ésta sonrió cansadamente, cómo si acabara de correr veinte kilómetros sin tomarse ni un descanso. Harumi también suspiró, aliviada y relajándose por primera vez en bastante tiempo. Harry sonrió ante la renovada calma del ambiente y le alborotó a Harumi sus largos y lisos cabellos negros.

-¡Ay! Harry. No estropees éste momento.- lo regañó la japonesa apartándole la mano de un manotazo y, acto seguido, colocándose sus cabellos negros y ahora despeinados.

-Perdón, perdón.- Harry soltó una risita y abrazó a Harumi, haciéndole cosquillas por sorpresa.

-¡Harry Styles, ¿qué es lo que te acabo de decir?!- gritó Harumi con una risa ahogada. Empujó al cantante con suavidad, haciendo que éste se torciera en su sillón, cerrando ambos ojos, abriendo la boca y haciéndose el muerto.

-Uy, parece que Harry la ha palmado.- bromeó Louis mientras Eleanor le besaba la mejilla y reía.

-¿Y si llamamos a Brianna?- Aly guiñó un ojo a los demás.-Podría hacerle el boca a boca...-

-Entre que llega y no llega sería demasiado tarde, mejor le hago yo el boca a boca.- tronó Zayn con una sonrisa burlona. Perrie sonrió y le propinó a Zayn una palmada en el brazo.

Harry abrió los ojos de golpe mientras inspiraba por la nariz. Se incorporó en su sillón rápidamente, alzando los brazos.

-¡No! No. No hace falta, he revivido. Estoy vivo, ¿lo veis?- dijo mirando a todos los presentes.-Miradme. Vivito y coleando. No hace falta que Zayn me haga el boca a boca.-

-Qué curioso, si Brianna estuviera aquí habrías suplicado internamente que ella lo hiciera.- bromeó Harumi cruzándose de brazos y sacándole la lengua a Harry.

-Pues no es necesario, porque a partir de ahora voy a poder besarla cada vez que yo quiera.- replicó el cantante en el mismo tono burlón que Harumi había empleado.

-¿En serio?- sonrió Aly mirando a Harry.

-Sí. Ha roto con el chico con el que salía. Me ha dicho que sólo yo puedo hacerla feliz. Y, no sé por qué, pero ahora siento que es verdad.- el rostro de Harry se iluminó y esbozó una sonrisa sin darse cuenta.

Los demás también sonrieron, contagiados ante la alegría que emanaba el rostro sonriente de Harry. Todos se pusieron en pie y empezaron a abrazarse entre ellos. Estaban a salvo, por ahora, pero a salvo. Aquél viaje a París les había dado varios duros golpes, pero todos ellos eran fuertes, y lo sabían. Aly, que en aquél momento había abrazado a Eleanor, se separó de ella y abrazó a Melanie con ternura.

-¿Estás bien?- susurró cerca del oído de ella.

-Os tengo a vosotros.- Melanie esbozó una pequeña sonrisa sincera, aunque la tristeza aún podía leerse en sus bonitos ojos marrones.-Sois todo lo que necesito. Liam y yo saldremos de ésta. Lo sé bien.-

-Ayyy.- Aly suspiró tristemente y abrazó a su amiga con más fuerza.-Te quiero mucho.-

-Todos nos queremos mucho.- tronó Louis con voz alegre tras escuchar aquél comentario, y abrazó a Melanie y a Aly a la vez, estrujándolas y provocando risas ahogadas por parte de ambas.

Los demás sonrieron y siguieron intercambiando entre ellos abrazos y sonrisas. Los diez recordarían aquella escena, en aquél lujoso salón de The Ritz, para el resto de sus vidas. Habían pasado por dificultades muy duras durante aquél viaje a París. Pero ahí, abrazándose tranquilos (por fin) en ése salón, en ése preciso momento, en ése exacto instante... Eran felices.

~~~

Pasó otro día y el viaje a París tocaba a su fin. Había sido un viaje cargado de tragedias, momentos inesperados y emociones fuertes, pero todos ellos estaban dispuestos a permitir que sus heridas cicatrizaran, por mucho que costase, y a mirar hacia adelante. Al fin y al cabo, lo malo ya había pasado. Podían quitarse ése peso de su espalda, y seguir dolidos y tristes por lo ocurrido, pero también dispuestos a ir superando todo aquello poco a poco, ya que encerrarse en uno mismo no era la mejor opción, sino más bien al contrario. Tenían que seguir adelante y superar los sucesos nefastos de aquél viaje que en un principio parecía magnífico y acabó siendo triste para todos.

-Ojalá hubiéramos tenido más tiempo de descubrir París y todos sus lugares.- suspiró Harumi apoyando la cabeza contra el frío cristal de la ventana de su suite.

-Sí, habría sido genial.- asintió Celine.-Pero debemos volver.-

-Éste viaje ha sido lamentable.- se quejó Mairi.-Es más, ni siquiera nos hemos subido en el ascensor de la Torre Eiffel.-

-Vamos a ver, dejad las quejas de lado.- intervino Aly con su voz más clara. Todas la miraron.-Sé que éste viaje a París no ha salido según lo esperado, sino todo lo contrario. Sé que ha sido terrible, y los chicos de One Direction también lo saben. Pero volveremos pronto y la próxima vez será fantástica, estoy segura.-

Celine soltó un largo suspiro y cogió su móvil.

-Voy a llamar a mi hermana. Me apuesto cualquier cosa a que todavía no se ha enterado de la hora a la que tenemos que estar en el aeropuerto para partir.- comentó.

Mientras tanto, en casa de Edmond...

-¿Te vas hoy?- preguntó el chico mientras encendía su PlayStation 2 y conectaba dos mandos.

-Síp. Triste pero cierto.- suspiró Faline mientras cogía uno de los mandos que Edmond le entregaba.

-¿Y nos llamaremos o...?-

-Supongo que sí. Me ha gustado estar contigo.- sonrió la chica dándole una cariñosa palmada en el brazo.

-Igualmente. Ha sido genial reencontrarme con una amiga de mi infancia y que ahora está más crecida y más guapa que nunca.- Edmond le guiñó un ojo.

-Anda, cállate.- rió Faline rodando los ojos.

Ambos jugaron al Tekken 5 durante tres horas hasta que el móvil de Faline sonó. Edmond pausó el juego mientras ella miraba su móvil. Suspiró y se levantó del sofá.

-Es... es un mensaje de mi hermana. Nuestro avión sale en cuatro horas.- repuso entrando en su dormitorio prestado y empezando a sacar toda su ropa del armario.

-¿Tan pronto?- Edmond se asomó al cuarto.

-Sí, vaya mierda, yo esperaba que no nos fuésemos hasta mañana.- bufó Faline dejando caer su maleta sobre la cama y abriéndola de par en par.

-¿Entonces antes de que acabe el día estarás en Nueva York de vuelta?- preguntó Edmond mientras abría la cómoda del dormitorio, cogía todas las camisetas de Faline del primer cajón y las empezaba a meter en la maleta.

-Éso espero.- asintió la chica.-Gracias por ayudarme.- suspiró doblando unos pantalones vaqueros y dejándolos caer dentro de la maleta perezosamente.

-No es nada, te hace falta ayuda, tienes una cantidad increíble de ropa...- rió el chico por lo bajo.

-No me refiero sólo a éso.- Faline se sentó en la cama y dobló otra camiseta.-Me refiero... A todo lo demás. Me has dejado dormir en tu casa, has conseguido que tus hermanitos me hablen en inglés, has convencido a Maddy de que soy buena persona... Sin ti no sé qué habría hecho. Estaría sola en cualquier otro hotel ahora mismo, sin ninguna compañía.-

Edmond se sentó a su lado y le sonrió.

-Para éso estamos los amigos, ¿no?- dijo.

Faline lo miró, se sonrojó y le plantó otro beso en los labios, el segundo, ya. Edmond parpadeó, confuso.

-¿Qué haces? ¿Vuelves a estar borracha?- preguntó sobresaltado una vez que Faline se apartó.

-No. Ésta vez no.- Faline se rió y besó a su mejor amigo otra vez. Éste se tensó al principio pero luego le acarició el pelo a Faline y le devolvió el beso.


Llegó el momento de regresar a Nueva York y el grupo fue al aeropuerto. Al principio del viaje eran 16, ahora eran 15. Una vida se había perdido durante aquella estancia en París (sin contar lo del asunto de Liam y Melanie), pero ahora, los demás estaban a salvo, y podían regresar a casa tranquilos.

-¿Volveremos?- preguntó Harumi tomando asiento en el avión.

-Volveremos.- repuso Aly sentada a su lado. Al lado de ella estaba Niall, y al lado de Niall, Harry.

-Sí, y cuándo volvamos, será el viaje de nuestras vidas.- añadió Niall con una sonrisa.

-Se suponía que éste iba a ser el viaje de nuestras vidas.- repuso Harry tristemente. Sacó su móvil, pues aún no habían despegado, y le mandó un mensaje a Brianna diciéndole que la esperaba en Nueva York.

-Sí, pero la mala suerte ha querido que no sea así.- contestó el rubio mirando a su amigo.

-Pero la próxima vez, será todo perfecto. Nada malo ocurrirá. Ya hemos tenido suficiente mala suerte.- sentenció Aly mirando a sus tres acompañantes de fila.

Quince minutos después se produjo el despegue. Todos los miembros de aquél viaje estaban tranquilos, mirando por la ventana. Cada uno se encontraba perdido en sus propios pensamientos.

-Tengo ganas de volver a ver a Ronna.- dijo Mairi, sentada junto a Faline, Celine y Kai.-He cometido un error viniendo a París, pues es mi mejor amiga y me necesita muchísimo.-

-¿Sigue ciega?- se interesó Faline, recordando cuándo la llamaron al hospital por la grabación en ruso, y ella, al haberse criado en Rusia pese a nacer en Nueva York, la tradujo sin ningún esfuerzo.

-Claro que sí. Espero que me perdone, la he abandonado en su peor momento y me siento muy mal.- declaró la pelirroja mirando por la ventana y contemplando el cielo.

-Está bien, todos cometemos errores.- la reconfortó Celine con su dulzura de siempre.-Estoy segura de que te perdonará, las amigas siempre se perdonan.-

Mairi asintió y suspiró. Faline se encogió de hombros y miró la película que estaban empezando a poner en los televisores del avión. Celine miró a Kai y apoyó su cabeza en el hombro de él.

-¿Tienes ganas de verlos?- dijo en voz baja.

-Sí. Quiero asegurarme de que están... De que siguen vivos. Sé que lo están, pero necesito verlos y notar que respiran, que siguen ahí aunque no puedan hacer nada.- contestó el chico con voz triste.

-Despertarán, estoy segura. Te mereces cosas buenas.- Celine besó la mejilla de Kai y le dedicó una sonrisa forzada, aunque igualmente bonita y dulce.

El viaje duraba varias horas, y cuándo llegaron a Nueva York, ya era de noche. El avión aterrizó suavemente, los pasajeros bajaron y recogieron sus maletas dentro del aeropuerto. Todos los que habían ido juntos a París se despidieron en el aeropuerto: había estado bien viajar juntos aunque el viaje hubiese estado repleto de sucesos horribles. Se abrazaron entre ellos, deseándose un buen verano, el último antes de entrar a la universidad o, en caso de algunos, al trabajo. Quedaron en el aeropuerto Aly, Harumi, One Direction y las idénticas gemelas Parker.

-La gente del instituto casi siempre es buena gente.- opinó Faline con sinceridad.-Espero verlos por ahí de nuevo en éste largo y a la vez corto camino llamado vida.-

-¡Caray, eres toda una poeta!- rió Harry, feliz de que ya pudiera hablar con Faline sin que ésta se volviera loca.

-Lo sé.- Faline sonrió y fingió quitarse polvo de un hombro con la mano.

-Bueno, Fa, mamá y papá deben tener muchas ganas de vernos así que, ¿cogemos el próximo autobús?- intervino Celine enganchando su brazo al de su gemela.

-Claro. El de siempre, ése que para aquí y que luego tiene una parada cerca de casa. Así luego sólo tenemos que andar unos diez metros hasta casita.- rió Faline.

-Adiós a todos, ¡buen verano! Espero que quedemos algún día.- se despidió Celine girándose, sacudiendo la mano y dedicando una dulce sonrisa a sus dos mejores amigas y sus cinco amigos.

-¡Dios, peña!- se despidió Faline también a su manera, demasiado perezosa cómo para pronunciar la "A" delante de "Dios," alzando una mano para despedirse aunque sin mirar atrás.

Los otros siete rieron y se despidieron de las gemelas con la mano. Ambas arrastraron sus maletas hasta el exterior del aeropuerto y corrieron hacia la parada de autobús al ver que éste llegaba justo en aquél instante.

-Bueno, ahora vuelta a la carga.- suspiró Harry.-Tengo entendido que mañana nuestro mánager nos dirá la fecha del próximo concierto.-

-Oh, qué pereza.- bromeó Louis.-Pero bueno, es lo que debemos hacer por nuestras directioners.-

-Puede que hagamos más giras también.- objetó Harry.

-¿De verdad? Perezón...- se quejó Zayn.

-Espera. ¿Qué?- Aly giró la cabeza súbitamente para mirar a sus cinco mejores amigos.-¿Más giras?-

-Giras que no volverán a ser de siete meses, así que no cunda el pánico.- dijo Niall riéndose por lo bajo.

-De hecho, en alguna que otra te podríamos traer, cómo por la gira de California.- recordó Liam.

-Yo también os quiero, chicos.- bromeó Harumi colocándose una mano a un lado de la boca, cómo si contara un secreto.

-Harumi, sólo podemos traer a una persona que no sea del grupo con nosotros.- repuso Louis echando un brazo alrededor de los hombros de la japonesa.-Te queremos mucho, pero de paso creímos correcto llevar a Aly por nuestra gira de California ya estaba participando en el concurso y todas las directioners de por allí querían verla, por no mencionar que cuándo regresamos a Nueva York ganó el concurso y sigue siendo novia de Niall y...-

-¡Vaaale, vale! No me digas más. Ya lo pillo.- rió Harumi apartando el brazo de Louis de sus hombros.-Todo el mundo prefiere a Aly antes que a mí. Es comprensible.-

-¡Harumi! ¡No seas tonta!- Aly rodó los ojos y abrazó a su mejor amiga.

-¡Que os estoy tomando el pelo a todos! Estoy de broma.- rió Harumi abrazando a Aly y a Louis al mismo tiempo.-Ya deberíais conocer el sentido del humor de los japoneses.-

-La madre que te...- bromeó Aly mientras la abrazaba de nuevo.

-Bueno, tendríamos que ir yéndonos del aeropuerto.- repuso Liam.-Ésto podría llenarse de directioners gritonas en cero coma segundos.-

-Sí, larguémonos ya.- sonrió Niall.


Aly decidió ir caminando y de paso, dar un paseo. Era de noche, y ya que estaba, decidió pasar por el lugar dónde se encontraba su antigua casa. Al pasar frente a ésta, vio las luces encendidas. A través de la ventana se veía a una mujer de pelo castaño, un hombre sonriente de pelo negro, y un perro labrador de pelaje dorado saltando alegremente. Aly miró alrededor para asegurarse de que nadie la veía y se acercó más a su antigua casa, mirando por la ventana. En el interior de la casa, el hombre empezó a acariciar el cuello del perro, mientras que la mujer, sonriendo, se dirigía a una cuna cercana, se inclinaba sobre ésta y sacaba un bebé de unos dos meses de ésta. Volvió junto a su marido y al perro y ambos miraron al bebé. Su padre cogió al pequeño y el perro lo olfateó. La pareja feliz se sentó en el sofá, con su bebé en brazos. El labrador los perseguía felizmente, queriendo jugar con el bebé. Aly se fijó en varias cajas de cartón dispersas alrededor del sofá.

-Se acaban de mudar...- dijo para sí misma, sin poder evitar sonreír.

Aquella familia estaba viviendo en su antigua casa. La pareja estrenaba casa, bebé, y perro. Eran muy felices, tal y cómo Aly lo había sido en aquella misma casa. Se le hacía raro ver a otra gente viviendo en aquél lugar dónde ella había estado viviendo durante diecinueve años. No obstante, observó la escena con ternura.

-Ahora ésta es su casa.- murmuró mientras acariciaba el umbral de la ventana suavemente.-Por favor, casa, hazlos tan felices cómo en su día nos hiciste a mi familia y a mí.-

Agarró sus maletas con suavidad y se alejó lentamente de la ventana, marchándose de allí antes de que nadie la viera. Admiró su antigua casa a medida que se alejaba caminando por la acera. Ahora había una pareja con un bebé y un perro viviendo en aquella casa. Ya no estaba en venta, ahora estaba ocupada. La antigua casa de Aly y su familia era ahora, oficialmente, la casa de otra familia,que comenzaba a despegar con su recién llegado bebé. Aly sonrió mientras miraba hacia adelante, retirando la mirada de la casa. Siempre la recordaría con cariño.
Ahora tocaba regresar al apartamento de lujo que tenía junto a su familia.


-¡Ha vuelto, ha vuelto!- gritó Cindy mirando por la terraza del apartamento. Estaba tan alto que le entraron náuseas, pero le daba igual. Acababa de ver a su hermana mayor dirigiéndose hacia el edificio en el que se encontraba.

-¿Ya viene?- preguntó Richard, asomándose desde la cocina. Llevaba a Talia en brazos y le daba el biberón con cuidado.

-¡Sí! ¡Acabo de verla entrar! Ahora mismo debe estar llamando al ascensor. ¡Vamos, terminemos de preparar la mesa!- gritaba Cindy radiante de alegría y corriendo en círculos.

-¡Un momentito!- exclamó Lara saliendo de la cocina con un pavo asado enorme en una bandeja que sostenía con las dos manos.-¡Paso, paso! ¡Fuera todos de mi camino! ¡Quemo! ¡Éste pavo quema!-

Lo colocó sobre la mesa cuidadosamente y suspiró, acto seguido empezó a soplarse las manos, que le ardían. Richard colocó a Talia en la pequeña cuna del salón y se sentó a la mesa. Cindy también se sentó y Lara fue hacia la puerta, esperando a que su primogénita llegara. Dos minutos después se oyó el sonido de las llaves, la puerta abriéndose y apareció Aly llevando sus maletas.

-¡Cariño!- gritó Lara abalanzándose sobre Aly. La abrazó con fuerza.-¿Qué tal te ha ido en París? ¿A que es bonito? ¿Has estado en la Torre Eiffel? ¿Y en Disney? ¿Has comprado muchas cosas?- le llenó la cara de besos al terminar de hacer las preguntas.

-Hola mamá.- rió Aly soltando el asa de sus maletas de ruedas. Cuándo Lara la soltó, Aly cerró la puerta e inspiró por la nariz.-¿Éso que huelo es pavo?-

-Sí, sí, ven a la mesa, todo se enfriará pronto.- sonrió Lara cogiendo a su hija del brazo y llevándola hasta la mesa.

Aly abrazó a su padre y a su hermana, luego se dirigió a la cuna para ver a su otra hermana, cogerla en brazos, abrazarla, besarla en la frente y hacerle mimos. Luego, la dejó de nuevo en la cuna y se encaminó hacia la mesa para cenar en familia.

-Pues dinos, ¿qué has comprado para nosotros?- se interesó Cindy mostrando una amplia sonrisa.

-Os he traído llaveros, camisetas y peluches.- sonrió Aly mientras cogía los cubiertos y empezaba a comer.-La próxima vez que vaya os traeré más cosas. O podemos ir alguna vez en familia si vosotros queréis. Recordad que nuestra cuenta corriente no es la misma que la de hace un año.-

-Cierto. Nos basta con mirar alrededor para recordarlo.- dijo Richard mientras se echaba a reír con ganas.-Gracias a que ganaste el concurso y que ahora tengo el puesto de subjefe en la empresa, ésta familia va a vivir en la alta sociedad por un largo tiempo, si bien para siempre.-

La mesa en la que estaban constaba de ocho sillas, y aunque sólo eran cuatro comiendo, usaban el resto de la mesa libre para colocar las bandejas de los platos de aquella cena familiar.

-Hoy, es más, ahora mismo, antes de llegar, he pasado por delante de nuestra antigua casa.- habló Aly.

-Se vendió hace una semana.- dijo Lara tras beber un poco de vino sin alcohol.-La han comprado una pareja con su bebé, creo.-

-Sí. Me acerqué a mirar por curiosidad. En efecto, ahora allí viven unos padres con su bebé y un perro labrador. Se nota que son muy felices. Me alegra saberlo, ya que nosotros también los somos en éste precioso apartamento.- explicó Aly. Miró su plato.-Por cierto, la cena está deliciosa.-

-Gracias.- Lara guiñó un ojo a su hija mayor y siguió comiendo.

-Ahora que lo pienso.- dijo Cindy de repente.-Desde que somos millonarios se supone que hemos entrado a formar parte de la élite de Nueva York, gente de la "alta sociedad"- marcó comillas en el aire con los dedos.- Cómo bien ha dicho papá. Pero aún no estamos formalmente presentados. ¿No hay que hacer celebraciones ni nada de éso?-

-¿Te refieres a un cotillion?- dijo Lara.

-¡Harumi me habló de éso!- exclamó de repente Aly.-Me dijo que un cotillion es una fiesta dónde acude un montón de geste con pasta para presentarse en la alta sociedad.-

-Exacto.- asintió Lara.-Y es cierto, quizá deberíamos presentarnos a uno, ¿no crees, Richard?-

-Y precisamente, el cotillion es originario de Francia.- explicó Richard.-El lugar del que Aly acaba de llegar.-

-Sí, supongo en ése caso que la familia Willson necesita ir a un cotillion.- bromeó Aly hablando de su propia familia.

-No es necesario acudir a un cotillion urgentemente. Presentarse en sociedad no es obligatorio. Podemos ir cuándo queramos, algún día que organicen uno y nos aburramos. No estamos obligados a acudir a fiestas de la alta sociedad todavía si no queremos.- dijo Lara con su tono de voz maternal y suave.

-De hecho, en París acudí a una fiesta de la alta sociedad.- habló Aly.-Una especie de cena de gala. Estaba lleno de gente rica y todos íbamos muy elegantes. Luego os enseño el vestido que me puse, es largo, azul, sin mangas y escote palabra de honor, muy bonito. Me tuve que recoger el pelo en un moño para quedar más formal. Aquella misma noche me tenía que ir al teatro con Niall antes de ir a la gala.-

-Uala.- Cindy escuchaba embobada.-Estás más sumergida en el lujo de lo que yo creía.-

-¿Al teatro?- dijo Lara mirando a su primogénita.-¿Y qué obra visteis, cielo?-

-Bueno, exactamente era un musical.- respondió Aly.-Vimos Los Miserables. Me gustó mucho, y los actores cantaban increíblemente bien en directo. El teatro era muy elegante y creo que tanto Niall cómo yo íbamos bastante bien arreglados. -

-Yo quiero.- se quejó Cindy medio en broma y medio en serio.

-Suena todo tan bien.- Lara aplaudió entusiasmada.-Me alegra ver que lo has pasado tan bien.-

Aly sonrió educada y forzadamente. Prefería no decirles a sus padres lo ocurrido con Sarah o con el embarazo fallido de Melanie por parte de Liam. Lo que sí tenía que contarles, y no sabía cómo, era lo de los padres de Kai estando en coma. Pero debía hacerlo tarde o temprano, pues Kai y ella eran primos porque la madre de Kai era hermana de Richard. Aly necesitaba encontrar las palabras para darle la noticia a sus padres, sobretodo a su padre.

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Al día siguiente, Brianna, Valery y Scott seguían en París, aunque regresarían a Nueva York al día siguiente. Valery y Brianna se encontraban en una cafetería cercana al hotel, y ambas desayunaban mientras compartían risas y comentarios llenos de felicidad. Las dos estaban pletóricas debido a sus turbulentas, aunque ahora felices vidas amorosas.

-Te veo bien, Peters.- bromeó Brianna antes de morder un cruasán, llamando a Valery por su apellido.

-Y yo a ti, Stevenson.- le siguió el juego Valery, soltando un suspiro de felicidad acompañado de una sonrisa.

-Se nota que Toby está influyendo de manera positiva en tu vida.- añadió Brianna dejando sobre su platito el delicioso cruasán relleno de chocolate.

-Sí.- Valery bebió un sorbito de su batido de chocolate y cogió otro cruasán de la cesta.-Te lo dije. Estoy enamorada. Es un cielo de chico. Cuánto más lo conozco, más me gusta. Es... No sé, perfecto.- soltó un suspiro soñador y mordió el cruasán.

-Estás enamorada hasta las entrañas, ¿eh?- bromeó la morena mientras se echaba a reír.

-Sí, ¿y qué?- se mofó Valery.-Tú también estas igual de pillada. Harry por aquí, Harry por allá... Y el pobre Scott todavía está intentando superar que hayas cortado con él.-

-Valery, para, vas a hacer que me sienta mal. Ya le dejé claro a Scott que él es un chico fantástico.- dijo Brianna con aire culpable y frunciendo el ceño levemente.

-No pretendo ofenderte, sólo soy sincera.- la rubia se encogió de hombros inocentemente.-Y es cierto que Scott sufre.-

-Sí, lo sé, ya sé que es cierto, pero por favor, no me hables de éso, ¿de acuerdo? Ya me dio suficiente pena cortar con él. No hagas que sea peor.-

-Es verdad, cambiemos de tema. ¡Harry sigue enamoradísimo de ti!- Valery rompió en alegres risas ante su propio comentario y acto seguido aplaudió un poco de entusiasmo.-¡Y tú de él! ¡Y pensar que hace tiempo ni os podíais ver! No os soportabais el uno al otro. Pero poco a poco, ¡bum! ¡Ding dong! ¡El amor llama a la puerta y ambos habéis estado abriéndola y cerrándola tantas veces, sin ningún motivo salvo vuestro orgullo, ¡y yo es que me parto!- se rió de nuevo.

Brianna alzó una ceja y bajó la otra, desconcertada. Miró la bebida de su amiga. Batido de chocolate. Miró de nuevo a Valery, la cuál seguía riéndose de todo.

-¿Seguro que éso es batido de chocolate y no café?- inquirió con desconfianza.

-Vamos, no estés tan seria.- Valery dejó de reír aunque mantuvo su sonrisa.-Estoy tomándote el pelo. Y, además, me siento verdaderamente pletórica. Toby me tiene encantada. ¡Y Valerianna por fin me ha dejado peinarla! Antes de que viniéramos le he hecho un moño. Y... no sé, me hizo mucha gracia verla así y hoy me hace gracia todo.-

-Ya veo.- Brianna soltó una risita y mordió su cruasán.

-Luego quiero llevarte a una tienda que vi ayer por casualidad con unos vestidos...- Valery juntó su pulgar con los dedos índice y corazón y se los besó, cómo un chef.-Que quitaban el aliento. En serio, ¡adoro la ropa de París!-

-Bien, pues después de desayunar iremos.- asintió Brianna.-Y mañana volvemos a Nueva York... Qué pena, con lo que me empezaba a gustar éste sitio.-

-Sí, pero bueno, podrás volver cuándo quieras.- Valery guiñó un ojo y sonrió. Cogió su vaso de cristal con el batido de chocolate y lo alzó.-Por todo lo bueno que está por llegar.-

Brianan agarró su taza de café y también la alzó.

-Y también por nosotras.- añadió mirando a Valery.

Ésta asintió y ambas chicas entrechocaron sus bebidas suavemente antes de beber. Acto seguido rieron suavemente y siguieron intercambiando conversaciones y anécdotas durante aquél desayuno en París.

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Dos semanas más tarde, Aly ya le había comunicado la noticia del coma a sus padres. Poco después toda la familia sabía acerca de aquello. Los padres de Kai recibían visitas cada día, aunque ellos no pudieran notarlas. Kai prácticamente vivía en el hospital, negándose a separarse de sus padres en coma. De vez en cuándo alguna enfermera bondadosa o algún doctor compasivo le decían que se marchara y se fuera a casa, que ellos cuidarían de sus padres muy bien. Kai les hacía caso, volvía a su apartamento con Toby y Alfred, y al día siguiente se levantaba temprano, se vestía y se dirigía al hospital. Quería ser el primero al que vieran sus padres si éstos se despertaban. Y él quería ser el primero en enterarse de que despertarían.

Pero fuera del hospital era verano y las calles, playas y piscinas estaban a rebosar. En el apartamento de los Willson, Aly se encontraba sola, pues sus padres y sus dos hermanas estaban fuera, de compras, buscando sombreros de verano para bebés, ya que querían evitar que Talia se quemase la cabecita. Aunque el verano acababa de comenzar, Aly quería escribir su solicitud de acceso a Yale cuánto antes, ya que los nervios la carcomían por dentro. Tenía planeado lo que iba a escribir y lo que sería lo correcto para que la admitieran en la preparatoria de Psicología. Estaba dispuesta a estudiar y aplicarse tanto cómo siempre, lo único que pedía era que la admitieran.

-Bueno.- suspiró sentándose en el largo y cómodo sofá del lujoso apartamento. Cogió una libreta color crema que reposaba sobre un cojín y la abrió por la mitad.-Ahora todo lo que debo hacer es terminar de apuntar la carta que llevo planeando durante la última semana para que nada se me olvide, y mañana mismo pasaré todo lo que he escrito aquí al ordenador y lo mandaré al correo de la Universidad de Yale.- dijo en voz alta, hablando consigo misma.

Antes de sentarse en el sofá había encendido dos barritas de incienso con olor a vainilla para relajarse mientras escribía. Las miró, estaban colocadas en una estantería de madera al extremo de la sala de estar. Las delgadas barritas se iban consumiendo y soltaba finos hilos de humo que bailaban lentamente en el aire. Aly inspiró profundamente por la nariz y notó el aroma de vainilla. Sonrió relajada debido al incienso, y, con cuidado, sacó un bolígrafo negro del bolsillo de su pantalón.

-Bien...- besó el boli y lo destapó.-Allá vamos.-

Tras besar el boli otra vez para que le diera suerte, empezó a escribir en la libreta aplicadamente. Aquél texto era lo que más tarde escribiría en el ordenador para mandarlo a Yale, pero prefería escribirlo a mano primero para ordenarlo todo y no sentarse delante del ordenador sin ideas en mente. Escribió y escribió durante media hora, en aquella libreta que llevaba usando desde hacía una semana, de modo que la carta a Yale ya iba por la mitad. Aquél día, pensaba finalizarla, y al día siguiente, pasarla a ordenador y enviarla a Yale. Los nervios crecían en su interior y apretaba el boli entre sus dedos con más fuerza a medida que seguía escribiendo. Las puntas de sus cabellos rubios rozaban las páginas de la libreta. Cómo muestra de concentración, de tanto en tanto se mordía el labio inferior o mascullaba por lo bajo palabras de su carta. Pasó otra media hora; ya llevaba una hora seguida escribiendo y pensando, pensando y escribiendo, procurando que su solicitud quedase lo más perfecta posible. Yale sólo admitía alumnos excelente, y ella lo sabía. Finalmente, soltó el boli y agarró la libreta con ambas manos.

-Ya está.- dijo suspirando. Se pasó una mano por el flequillo para retirárselo de la cara.-Me ha llevado una semana planearla y escribirla correctamente, pero ya está. Mañana la paso al ordenador en un momento y la envío.-

En la solicitud hablaba de ella misma, de sus notas en el instituto, los trabajos extra escolares que había hecho, lo mucho que siempre había estudiado, con voluntad y aplicación, y añadió todos los conocimientos que poseía acerca de Yale y la carrera en psicología, para que los receptores de dicho mensaje supieran que valía la pena darle una oportunidad a Aly. Así cómo Harumi deseaba ser la próxima gran diseñadora de moda japonesa, Aly deseaba ser la próxima psicóloga famosa, atendiendo los problemas personales de gente mundialmente conocida y recibir un gratificante orgullo ante ello.
Subió a su cuarto y guardó la libreta bajo la almohada de su cama. Suspiró y cogió su móvil, dispuesta a mandarle un mensaje a sus amigos. Debía celebrar que su carta a Yale estaba lista y que lo había hecho lo mejor que había podido.

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Harry se encontraba en la radio siendo entrevistado. El hombre y la mujer que lo entrevistaban le habían hecho ya unas cuántas preguntas y Harry las respondía a todas con agrado, sabiendo que algunas directioners lo estarían escuchando por la radio o la televisión. La entrevista llevaba ya cómo media hora de duración y quedaba otra media hora para que finalizara.

-Así que, Harry, ¿es cierto que hace unas dos semanas fuiste de viaje a París con el resto de One Direction?- inquirió la mujer, hablando cerca de su micrófono pero mirando a Harry.

-Sí, es una ciudad muy bonita y los fans por allí son geniales.- asintió el cantante.

-Tengo una pregunta, Harry.- dijo el hombre de repente.

-¿Sí? ¿Qué es?- dijo el cantante.

-En internet se han filtrado unas imágenes en las que podemos verte a ti en París, paseando junto a una chica y un pequeño perro. En otras fotos podemos verte besando en los labios a dicha chica.- explicó el hombre, interesado, poniendo énfasis en la palabra "en los labios."-Así que dinos, ¿quién es ésa joven? ¿Y cuándo pensabas decirnos que hay alguien especial en tu vida?-

-¿Y por qué el perrito?- bromeó la entrevistadora.

Harry abrió la boca y sonrió, pasmado, al saber que Brianna y él habían sido fotografiados en París. Paparazzis escondidos, cómo no. Aquella cantidad de información que el entrevistador poseía le provocaba sorpresa y gracia a la vez.

-Emmm... Bueno...- carraspeó, procurando que su tono de voz sonase maduro y profesional, aunque la sonrisa que mantenía en su rostro lo delataba por completo.-Ella es... Es una chica a la que conocí en Blue Moon High, el instituto al que hace tiempo financié junto a One Direction. Tras un tiempo conociéndonos empecé a sentir cosas por ella y estuvimos hablando de nuestra relación en París. Y respecto al perrito que paseábamos, pertenece a una amiga suya, aunque ella también tiene un perrito.-

-Ésa chica me suena de algo, ¿es famosa?- inquirió la entrevistadora.

-Cómo sabréis, mi madre, Anne Cox, empezó a trabajar cómo diseñadora de ropa hace poco tiempo. La chica en cuestión es una de sus modelos. En cuánto mi madre organice el primer desfile de su primera marca de ropa, estoy seguro de que todas sus modelos empezarán a tener más fama y reconocimiento.- respondió Harry.

-Entonces, ¿te enamoraste de una de las modelos de tu madre?- añadió el entrevistador.

-No, es decir... Me gustó desde que la conocí en el instituto. Luego ya mi madre la contrató cómo modelo, pero yo sentía cosas hacia ella antes de que éso ocurriera.- 

-¿Y ella es modelo desde hace tiempo o...?- preguntó la mujer.

-No, nunca ha sido modelo. No tiene experiencia pero a mi madre no le importó, le pareció una chica preciosa, porque lo es, y le ofreció el contrato enseguida.- repuso Harry con sinceridad.

-Acabas de decir que es preciosa, lo cuál es cierto, pero, ¿ése sentimiento es verdadero?- se interesó el hombre.

-Sí.- Harry no dudó ni un poco.-Me parece una chica perfecta, inteligente, divertida, carismática, valiente y sí, preciosa.-

-¡Guau!- la entrevistadora se rió cómo una colegiala.-¡Alguien está enamorado hasta las trancas!-

El entrevistador también rió. Harry sonrió, contagiado por la alegría de ambos, y alzó una mano.

-Sí, me declaro culpable.- bromeó aún con la mano el alto.

Todos los oyentes de aquella radio sabían, por fin, que Harry Styles estaba, verdaderamente, enamorado. 
Pronto la noticia recorrería el mundo.

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Aquella misma tarde, One Direction y Aly se reunieron frente a los muelles para celebrar que Aly había finalizado su solicitud a Yale y que aún tenían todo el verano por delante. Los séis estaban apoyados sobre la barandilla del muelle, y contemplaban el mar, y, en la lejanía, la Estatua de la Libertad.

-Estuvisteis geniales en el concierto de anteayer.- sonrió la chica.

-Gracias.- Zayn le devolvió la sonrisa.

-Ya lo sabemos.- bromeó Harry con un tono de falsa modestia.

-Sí, por cierto, he estado escuchando la radio.- dijo Niall sonriéndole angelicalmente a su amigo de cabellos rizados.

-¿Ah, sí?- Harry se sonrojó levemente.

-Así que Brianna y tú estáis oficialmente saliendo...- Niall le hizo cosquillas a Harry.

-¡Para!- gritó Harry entre risas.-Y sí, es más, ya os lo dije en París, ¿os acordáis?-

-Yo sí me acuerdo.- asintió Aly.

-Li, ¿cómo estás?- Zayn le dio un ligero codazo a Liam.

-¿Hm?- éste, pensativo lo miró.-Oh... Bien, estoy bien. Llamo a Melanie cada día y sé que poco a poco nos iremos reconstruyendo, somos fuertes, los dos.-

-Así me gusta.- Zayn abrazó a Liam y suspiró, mirando hacia el cielo.

-Os merecéis cosas buenas. En el futuro la suerte os recompensará.- habló Louis.-Estoy seguro de que lo superaréis, y algún día, volveréis a ser completamente felices. Hay que seguir siempre adelante, hermano.-

-Ya lo sé...- Liam miró hacia el agua. El mar estaba tranquilo.-De nuevo, gracias por todo. No sería el mismo sin vosotros. Mis cuatro mejores amigos y mi mejor amiga. Sois personas muy importantes para mí.-

-Oh, Liam.- Aly abrazó al cantante.-Te queremos mucho todos, lo sabes, ¿verdad?-

-A ti y a Melanie. Ambos contáis con nuestro apoyo.- dijo Niall uniéndose al abrazo de Aly, Liam y Zayn.

-Para siempre.- sonrió Louis, y también se unió.

Harry los miró, rodó los ojos, y, con los brazos apoyados en la barandilla del muelle, elevó su mirada al cielo y empezó a silbar una melodía. Sólo faltaba él, pero quería jugar y hacerse el loco.

-Hazza.- gruñó Zayn.-Estamos en un emotivo momento de abrazo de grupo.-

-Sí, no lo estropees. Ven aquí inmediatamente.- ordenó Aly cómo una madre.

-¿Eh?- Harry se rascó la nuca y fingió no haber oído nada.-¿Qué decís, chicos? Estaba silbando, no os he oído.-

Aunque Harry fue el que inventó el apodo de "Los Séis Grandes," siempre prefería hacerse el duro y el despistado a la hora de la verdad. A veces era tierno y a veces no. Así era él. Miró a Louis, su mejor amigo.

-Anda... ven aquí.- dijo Louis soltando una carcajada, aún pegado al abrazo de grupo.

Harry sonrió cómo un niño pequeño, y, dando brincos, se acercó a sus cinco acompañantes y se unió al abrazo de grupo. Acto seguido los séis soltaron un "Aaaaawww" seguido de risas, conmovidos ante lo monos que ellos mismos eran y lo mucho que se querían entre ellos. Cada abrazo de grupo que se daban sellaba la amistad de ellos séis para otra eternidad más.
El tiempo transcurría, imparable, rápido e implacable, y sin más, pasó un año.