miércoles, 22 de abril de 2015

111- Tanto tiempo sin ésto...

Pasaron las semanas, siendo unos días felices y cálidos. El verano transcurrió tranquilo y llegó el mes de julio. One Direction habían hecho una pequeña gira de tres semanas entre junio y julio, mientras que Aly disfrutaba del verano con su familia y amigos. Faline, misteriosamente, se había marchado de casa el día 10 de julio, pues podía ser sustituida en la tienda Game dónde trabajaba de dependienta, y siempre que recibía un mensaje de Celine o de sus padres, sólo contestaba con un "Estoy bien, volveré pronto, no os preocupéis." Al haber sido secuestrada de bebé, Faline entendía que sus padres estuvieran tan preocupados por ella, pero de momento no quería decir dónde estaba. Celine, desde casa, podía hacerse una ligera idea... Pero no estaba convencida del todo.

Lexi había descubierto al culpable del envenenamiento de su loro. El gamberro de la universidad. Había sido una broma pesada (muy pesada) y ella no se había cortado en ponerle una denuncia. Pero Feather ya volvía a estar sano y feliz.

Anne, Harry, Harumi y Brianna pasaban mucho tiempo juntos, debido a que eran diseñadora, hijo, ayudante y modelo respectivamente. A pesar de que Brianna estaba preocupada por decirle a Anne que estaba saliendo con su hijo, resultaba que ella ya lo sabía, pues había salido en las noticias, la radio y los periódicos. Harry era una celebridad, después de todo. Anne le hizo prometer a Brianna que mientras mantuviera feliz a Harry, todo iría bien. Aquello resultó un enorme alivio para la chica.

Aly no dejaba de estudiar de vez en cuándo para mantener su nivel en la asignatura de psicología. Cindy y Wen eran "novios," aunque a ellos no les gustaba usar ésa palabra pues les daba vergüenza. Todos disfrutaban del verano en paz y tranquilidad.

Llegó el día jueves 7 de agosto. El clima era soleado, y Celine, vestida con un bonito vestido veraniego, estaba terminando su ronda cómo voluntaria en el hospital. Se dirigió al lugar dónde Kai estaba con sus padres. El estado de ánimo del chico seguía igual. Sonreía y se divertía de vez en cuándo, pero era algo muy difícil de conseguir.

-Hola, Kai.- saludó Celine una vez en la habitación.

-Celine, hola de nuevo. ¿Qué tal ha ido hoy?- preguntó el chico.

-Me siento tan bien cómo siempre, sólo por saber que estoy ayudando a personas que lo necesitan. Es muy agradable.- contestó ella.

-¿Hay noticias de tu hermana?- inquirió el rubio.

-No... Siempre tiene el móvil apagado o en silencio. Pero las pocas veces que lo coge dice que está bien y que regresará pronto.- dijo Celine acercándose a la silla.

Kai se levantó y abrió un poco los brazos, forzando una risa.

-Tu hermana está cómo una cabra. Pero mola.- objetó.

-Sí. Supongo.- Celine sofocó una risita y se acercó a Kai para ponerle una mano en el hombro.-Y tú, ¿qué tal estás?-

Él se encogió de hombros y miró a sus padres.

-Ya ha pasado un año...- dijo en voz baja.

Celine pudo escucharle y le dio un suave abrazo. Él se lo devolvió, acariciándole suavemente el liso y largo cabello castaño. Celine suspiró y se apartó para mirarle a los ojos, manteniendo sus manos en los hombros del chico.

-Quiero que sepas que seguiré a tu lado. Nunca te sientas solo. Mientras yo esté contigo, nadie más te hará daño.- dijo algo sonrojada, pero a la vez, segura de sus palabras.

Él parpadeó, también sonrojándose, y le dio un beso en los labios a Celine. Ésta agrandó los ojos, sorprendida, notando que su cara entera se volvía tan roja cómo sus mejillas. Reunió valor y le devolvió el beso, notando mariposas en el estómago.
Pero algo los interrumpió a los pocos segundos. Un murmullo ahogado, proveniente del padre de Kai, hizo que ambos se sobresaltaran, rompiendo el beso y mirándolo a él. El hombre movió inconscientemente los dedos de una mano.

-¿P-papá?- Kai se acercó a la camilla de su padre a toda prisa.

Celine salió disparada hacia el pasillo para llamar a una enfermera. Enseguida, dos de ellas entraron en la estancia y obligaron a Kai a salir. Éste se negaba, aferrándose a la camilla de su padre.

-¡No, quiero quedarme! ¡Quiero estar aquí! ¡Ha movido una mano!- exclamaba, agitado.

Pero una de las dos enfermeras seguía empujándolo con cuidado hacia la salida. Una vez fuera de la habitación, Celine le agarró suavemente un brazo y colocó su barbilla en el hombro del chico, procurando calmarlo. La enfermera volvió dentro y cerró la puerta.

-¡Tú también lo has visto! ¡¿Verdad?!- exclamó Kai, atónito, mirando a su novia.

-Sí, claro que sí. Pero no te preocupes, las enfermeras cuidarán de él.- lo reconfortó ella.

Kai estaba respirando con rapidez, su pecho bajando y subiendo repetidamente, y los ojos muy abiertos. El corazón le latía con suma fuerza. Su padre, tras un año y dos meses en coma, había emitido un sonido y movido una mano. El agobio y la esperanza se juntaban en la cabeza del joven. Si no despertaba, aquella falsa señal supondría la mayor de las decepciones para él. Celine le dio un suave apretón en el brazo, cómo si le leyera el pensamiento.

-Tranquilo.- le dijo en tono dulce.-Todo estará bien...-

Él sólo pudo mirarla y asentir con la cabeza. Su cabeza empezaba a doler debido a la tensión. Se obligó a sí mismo a respirar profundamente. Celine y él tomaron asiento en las sillas del pasillo. Transcurrieron diez minutos muy largos, sobretodo para Kai. Finalmente, la puerta se abrió y salieron las dos enfermeras. Miraron directamente a Kai.

~~~

-Harry, ¡que no quiero!- gritó Brianna, alejándose velozmente.

-¡Por favoooooooor!- insistió el cantante.

-¡Que no! Que pervertido eres...- gruñó Brianna por lo bajo.

Harry acababa de enseñarle, con su móvil, una postura muy rara para practicar sexo. Brianna, ante aquello, se había limitado a enrojecer cómo un tomate y darle una suave bofetada a su novio en la mejilla. Él sólo le insistía.

-Soy un chico joven y con una novia preciosa. ¡No puedo evitar ser un pervertido!- se defendió Harry cómo buenamente pudo.

-¡B-búscate otra excusa, idiota!- Brianna se sonrojó con la palabra "preciosa," pero no iba a ceder por mucho que Harry le hiciera la pelota.

El cantante soltó un suspiro frustrado y se dejó caer en el sofá de su mansión.

-Entonces, ¿qué propones?- dijo algo molesto.

-Salir a dar un paseo. Te hace falta algo de aire fresco.- sentenció la chica.

-Nooo, me refiero a qué propones para la próxima vez que nosotros...-

-¡Calla!- lo interrumpió Brianna, volviéndose a ruborizar.-Lo que sea, ¡lo que sea! Pero desde luego no ésa postura. Parece sacada del juego Twister.-

Harry examinó su móvil de nuevo y alzó una ceja, algo divertido.

-Pues ahora que lo dices, tienes razón.- asintió, riéndose entre dientes.

Brianna rodó los ojos y cogió su chaqueta del respaldo del sofá.

-Vamos, anda. Hace un día precioso.- sugirió.

Harry iba a responder cuándo llamaron al timbre. Brianna frunció el ceño, sorprendida. Harry se levantó y se dirigió a la puerta para abrirla. Se encontró a sus cuatro amigos y compañeros de banda.

-¡Harold!- saludó Louis con su habitual alegría, dándole un abrazo a su amigo.-¡Cuánto tiempo!-

-¿Qué? Pero si los cinco merendamos juntos ayer.- contestó el chico de cabello rizado, confuso.

-Es mucho tiempo para mí.- repuso Louis.-Te echaba de menos.- tapó la boca de Harry con una mano y fingió que le daba un beso.

Niall hizo una mueca.

-No soy homófobo, pero desde luego, vosotros dos no pegáis ni con cola. Sois cómo hermanos.- comentó, pasándose una mano por el cabello rubio.

-¿Que no pegan ni con cola?- inquirió Zayn.-Busca "Larry Stylinson" en Google y me cuentas. Las directioners los adoran a ellos dos juntos.-

Niall alzó una ceja y sacudió los brazos, fingiendo de forma exagerada que tenía un escalofrío por la espalda. Liam se echó a reír. Brianna se cruzó de brazos. Louis soltó a Harry y éste le sacó la lengua, colocándose su cabello por si se hubiera despeinado.

-¿Debería ponerme celosa?- inquirió Brianna.

-Na.- respondió Liam en tono tranquilo.

-Bueno, ¿qué es lo que queréis?- preguntó Harry algo sorprendido por la visita no planeada de sus amigos.

-Oh, Harry, nosotros también nos alegramos de verte.- ironizó Niall.

-No es éso.- Harry chasqueó la lengua y miró a Niall.-Me encanta estar con vosotros, pero Bri y yo teníamos pensado dar un paseo y luego pasar un rato solos aquí.-

-Pues venimos a fastidiaros el pol...- empezó Louis.

Liam, rápidamente, le tapó la boca con la mano antes de que pudiera terminar la palabra.

-En realidad, veníamos a ver una peli. Pero es verdad que es un poco desconsiderado por nuestra parte presentarnos aquí sin avisar primero.- dijo educadamente.

Louis rodó los ojos y lamió la mano de Liam que le tapaba la boca. Éste soltó un grito desgarrado de puro asco y se frotó la mano en los pantalones.

-¡Louis!- lo regañó.-¡Qué asco!-

Louis se echó a reír ante su propio acto y Zayn, también riendo, puso una mano en alto. Louis se la chocó.

-Que ascazo...- masculló Liam por lo bajo, aunque tampoco fue capaz de reprimir una sonrisa.

-Bueno, ¿vais a quedaros ahí bromeando o qué?- intervino Harry cruzándose de brazos, igual que Brianna.

-No, pero sí nos vamos a quedar.- respondió Louis en tono feliz.

Brianna y Harry descruzaron los brazos a la vez, ambos con la misma cara de sorpresa.

-Pero íbamos a pasear ahora...- trató de decir ella, mirando casi suplicante a Louis.

-Bueno.- Louis se encogió de hombros.

-Sabéis que puedo daros una amistosa patada en el culo, ¿verdad?- bromeó Harry observando a sus cuatro amigos.

-No lo harás. Somos demasiado adorables.- objetó Niall colocando sus manos bajo su barbilla y parpadeando repetidas veces.

-Cierto.- asintió Zayn.

Harry rodó los ojos y se encogió de hombros.

-Vaaaaale, venga, sólo por hoy podéis quedaros a ver una película. Pero la elijo yo.- dijo al fin.

Brianna lo miró de reojo.

-Harry...- masculló.

-Perdón, la elige Brianna.- se corrigió el cantante.

-¡No!- murmuró Brianna.-Que debíamos pasear...-

-¿Y qué quieres que haga? ¡Son unos acoplados!- se burló Harry mirando a sus cuatro amigos.

Louis ya estaba en el salón y se dejó caer en el sofá, colocando las manos tras la cabeza cómodamente.

-Exacto, lo somos.- declaró con orgullo y mostrando en sus labios una expresión alegre y calmada a la vez.

Zayn sofocó otra carcajada y Niall, divertido, se frotó la frente con la mano, sintiéndose algo mal por Harry. Sabía que al final, Brianna y Harry siempre acababan en la cama, y no precisamente durmiendo. Sabía que estaban frustrando los planes "divertidos" de su amigo y su novia, pero en cierto modo, a los cuatro miembros restantes de la banda les divertía aquello, sobretodo porque Harry les resultaba gracioso cuándo se enfadaba de broma y se quedaba con las ganas de "hacer cosas" con Brianna, aunque fuese después de un romántico e inocente paseo por el parque.

-¿Que película vemos?- habló de repente Liam, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón.

-¿Qué tal "Los cuatro chicos que salen por la puerta"?- repuso Brianna girando a Liam y empujándolo con suavidad hacia la salida.

-¿Eh?- Liam alzó una ceja y se rió. Brianna era algo bajita y débil, por lo que le costaba horrores empujarlo.

-En serio, chicos. Me caéis bien y éso, pero no podéis intervenir así cómo así en los planes de los demás. No es bueno para nadie.- habló Brianna, cansándose a cada paso que daba mientras dirigía a Liam a la salida. Se giró, colocó su espalda contra la de Liam e hizo presión, pero éste parecía clavado en el suelo.

Niall y Zayn se echaron a reír.

-Brianna, cariño.- dijo Harry acercándose y sosteniendo a su novia.-Tranquilízate. Veremos la película, se irán y ya podremos pasear.-

-Y luego venir aquí y...- empezó Zayn.

-¡Qué pervertidos que sois todos!- gritó Brianna roja de rabia y de esfuerzo.-¡Que sepáis que no pienso ver la película con vosotros!- exclamó cruzándose de brazos.

-Qué tragedia.- ironizó Louis desde el sofá, colocando la parte trasera de su muñeca en la frente con gesto teatral.

Brianna resopló y se dirigió escaleras arriba murmurando que todos los hombres eran iguales. Al menos podría entretenerse pasando el rato con los bonitos y alegres gatos de su novio.

-Sois bastante fáciles de odiar ahora mismo.- bromeó Harry mirando a sus amigos.

-Ay, gracias.- Niall sonrió cómo un niño pequeño y abrazó a Harry.

Éste rodó los ojos por enésima vez aquél día. Por su parte, Liam se sacó del bolsillo del pantalón un pequeño DVD en una caja transparente. Se trataba de la película que iban a ver.

-¿Os apetece un poco de Bievenidos al Norte?- sugirió, revelando el nombre de la película.

~~~

Wen y Cindy se encontraban en una heladería, pues habían quedado allí para pasar la tarde, ella estaba tomando helado de fresa y él de vainilla, además de algunos donuts pequeños. Ambos reían mientras intercambiaban varios chistes.

-Está una pareja hablando y ella le dice al novio "Cariño, dime algo que me vuelva loca." Y él responde "Me he tirado a tu hermana."- explicó Cindy uno de sus chistes favoritos, removiendo con la cuchara su helado de fresa, el cuál tenía un bonito tono rosado.

Wen, que acababa de meterse en la boca una cucharada de helado, hizo una extraña risa en forma de pedorreta con los labios y manchó a Cindy sin querer. Ésta abrió los ojos y la boca, atónita ante la inesperada lluvia de helado de vainilla.

-¡Uy, perdón! Lo siento...- se apresuró a disculparse Wen, un poco avergonzado por lo que acababa de ocurrir.-Me he reído con la boca llena y te he manchado sin querer...-

Cogió la servilleta más cercana y se la tendió a Cindy. Ésta la recogió de las manos de Wen y se limpió la cara, fingiendo estar molesta, aunque en realidad la situación le divertía.

-¿Me perdonas?- habló Wen de nuevo, ante el silencio de Cindy.

-No, ésta camiseta me encantaba.- repuso Cindy, ocultando su broma.

Wen bajó los hombros, decepcionado.

-Pero... Pero... ¡Ha sido sin querer!- se excusó.

Cindy no pudo contener su gracia y se echó a reír. Le dio una suave palmada al chico en el hombro.

-¡Ya lo sé, tonto!- dijo para calmarlo.-Estaba de broma.-

-Ah, menos mal...- él también se rió, aliviado.

-Pero debo devolverte las manchas, así estaremos en paz.- repuso Cindy.

-¿Eh?- Wen alzó una ceja.

Cindy se inclinó sobre su bol y presionó sus labios en el helado rosa. Luego se dirigió a Wen y le cubrió la mejilla de besos, dejando marcas de crema rosada en forma de labios sobre la piel de la mejilla del chico. Éste se rió a carcajadas, notando cosquillas. Finalmente, Cindy le plantó un beso en los labios, muy corto y breve. Wen se sonrojó, ahora con sus propios labios cubiertos por un pequeño rastro de helado de fresa que Cindy había dejado.

-Eh... Ejejeje...- se rió Wen con nerviosismo, ruborizado y rascándose suavemente la nuca.

-Bien, ya estamos en paz.- repuso Cindy volviendo a concentrarse en su comida. Tomó otra cucharada de helado y luego le dio un bocado a su donut. Dejó que varios mechones de cabello rubio tapasen su rostro, de modo que Wen no podía ver cómo ella se sonrojaba.

-No sé si limpiarme la mejilla o no.- reflexionó Wen.-Debo limpiarme el helado, pero éso significaría limpiarme tus besos.-

La chica sonrió rodando los ojos, cogió una servilleta y le limpió la mejilla a Wen, borrando las manchas de helado. Éste se cruzó de brazos fingiendo enfado.

-Tu idea de darme besos de helado ha sido muy mala. Ahora me acabas de limpiar todos los besos para quitarme las manchas, y éso no vale.- gruñó poniendo cara de fanfarrón, aunque claramente bromeaba.

Cindy se echó a reír de nuevo, y con gesto burlón, le tendió la mitad de su donut a Wen, manteniendo su alegre sonrisa. Wen alzó una ceja, un poco confundido.

-Ya sé que mis ideas son siempre estúpidas y muy terribles, pero te puedo compensar con medio donut. ¿Te parece? Yo lo veo un trato justo.- opinó risueña.

-Vaya trato más horrible.- respondió Wen descruzando los brazos y reprimiendo una escurridiza sonrisa.

-Venga, va. Sé que te encantan los donuts de éste tipo.- insistió la rubia colocando el donut en el plato de Wen. Éste lo miró y luego la miró a ella de nuevo.-Además, tiene dibujitos hechos con glaseado, y éso te encanta. Échale un ojo.-

Wen miró el medio donut, la otra mitad había sido engullida por Cindy. Rodó los ojos otra vez y le sonrió a la alegre chica rubia que seguía sonriendo.

-De acueeeeeerdo.- repuso en tono resignado. Cogió el medio donut y empezó a devorarlo.

Cindy se rió otra vez e hizo repetidas palmadas, alegre ante lo mono que era Wen cuándo bromeaban entre ellos dos. Los momentos felices y divertidos con él le encantaban, y no los cambiaría por nada.

-Una vez que nos vayamos de aquí.- repuso Wen tras tragar, refiriéndose a la heladería.-Podríamos dar un paseo por Central Park y tomar el sol sentados en el césped. Hace un día precioso, y éso que éstas últimas semanas ha habido muchas tormentas de verano.-

-Es verdad.- ella asintió con la cabeza.-Hoy hace un clima perfecto. Ni hay una tormenta de verano, ni hace el calor exagerado de cada agosto.-

-El típico día que quieres pasarlo completamente fuera de casa.- rió el chico.

-¡Es verdad!- Cindy le alzó la mano a Wen ante la acertada definición.

Wen le chocó la mano y ambos sonrieron con complicidad.

-¡Lo sé!- exclamó Wen.

-En ése caso, vayamos luego a Central Park. Y quizá a pasear por el resto de la ciudad, si nos da tiempo, claro.- propuso Cindy agarrando su cuchara.

-Me parece bien.- asintió él.

Ambos se sonrieron mutuamente, una vez más, y continuaron comiendo sus helados mientras hablaban de cosas graciosas y se contaban todo tipo de chistes con humor. Cindy llevaba tiempo sin ser tan feliz, y por fin, volvía a estarlo. Era una sensación maravillosa.

~~~ 


Kai y Celine se levantaron de las sillas a la velocidad de la luz. Las dos enfermeras miraban a Kai, el cuál las observaba a ambas. Notó que su frente empezaba a sudar sin control.

-¿Y bien?- preguntó con un hilo de voz, el pulso tan fuerte que lo notaba en el pecho, la cabeza y el cuello. No estaba listo para llevarse una decepción, para que le dijeran que sólo había sido un espasmo muscular. Sus ojos estaban a rebosar de lágrimas, y en aquél momento, estaba mostrando su capacidad para retenerlas y evitar que cayeran.

Celine le volvió a coger del brazo, mirándolo sin que él se diera cuenta. Ella estaba nerviosa, pero sabía que sus nervios no eran nada comparados con los de Kai.
Las dos enfermeras se miraron entre ellas y luego miraron al desesperado Kai de nuevo.

-Tu padre ha despertado.- dijo una de ellas.-Pregunta por ti.-

A Kai se le descolgó la mandíbula y le temblaron las piernas. Las lágrimas cayeron de sus ojos, ignorando el esfuerzo que había hecho para retenerlas. Celine sonrió, llevándose ambas manos a la boca, y emitió una pequeña risa de pura felicidad. Abrazó a Kai efusivamente, notando cómo el chico temblaba. Él le devolvió el abrazo, pero estaba muy tenso debido a la sorpresa y la conmoción. Acto seguido se despegó de ella, la cogió de la mano y corrió dentro de la habitación, arrastrando a Celine tras de sí.

-¡Papá!- gritó en un sollozo de felicidad.

Su padre estaba tumbado en la cama, igual que durante el último año entero, pero tenía los ojos abiertos y una débil sonrisa en los labios. Kai corrió hacia él, se inclinó y le dio un fuerte abrazo, echándose a llorar con más fuerza, aunque silenciosamente. Su felicidad y su alivio eran indescriptibles. Celine observó la escena, enternecida, frotándose el rabillo del ojo con los nudillos, pues también a ella se le saltaban las lágrimas.

-Las enfermeras me lo han contado todo.- dijo el padre, mirando a su mujer, Angie (hermana menor de Richard, el padre de Aly) la cuál estaba en otra camilla a pocos centímetros de él. Su rostro se llenó de tristeza al ver a su esposa así.

-Sí, papá... Lleváis un año así. Un año entero en coma. Yo... No podía más. Cada día era más triste que el anterior. Os echaba tanto de menos...- decía Kai muy agitado, sentado en la cama. Se aferraba a su padre cómo un niño pequeño que se pierde en el supermercado y luego es encontrado.

-No te preocupes, estoy aquí ahora.- lo tranquilizó su padre, abrazándolo con calma. Estaba orgulloso de su hijo. Una vez más, había demostrado ser un joven muy fuerte. Le enorgullecía ser su padre.

Kai se secó las lágrimas de felicidad y se giró hacia Celine.

-Papá, ésta es mi novia, Celine. Celine, mi padre, Jackson.- dijo aún con la voz cargada de emoción.

Ella se acercó y sonrió tímidamente. Jackson se incorporó y la abrazó, encantado.

-¡Qué mona y qué bajita eres! ¡Me dan ganas de protegerte y cuidarte!- exclamaba.-Enhorabuena Kai, tienes buen gusto.- añadió despegándose de Celine y dándole una palmada a su hijo en la espalda.

Kai se dejó caer en la silla cercana a la camilla de su padre, aún tratando de asimilar que éste había despertado del coma tras un año y dos meses. Era real, estaba ahí, hablando de verdad. Celine inclinó la cabeza en señal de respeto.

-Gracias, señor. Estoy encantada de conocerle.- se expresó algo cohibida.-Su hijo es una gran persona. Merecía ser feliz al fin. Me alegra enormemente que haya despertado.-

Jackson asintió con la cabeza, aprobando la educación de la novia de su hijo.

-Tranquilo Kai, no te vas a deshacer de mí tan fácilmente, ni de mamá tampoco. En cuánto ella despierte, ambos volveremos a ser los mismos padres pesados de siempre.- bromeó, tratando de relajar el ambiente.

Por primera vez en un año, Kai se echó a reír de forma genuina, repleto de felicidad. Estaba eufórico, aliviado y emocionado. Se frotó los ojos de nuevo para quitar cualquier posible rastro de lágrimas, mientras sonreía sin cesar. Aquél momento era de los más felices de su vida.

-Te dije que todo iba a estar bien.- repuso Celine acercándose a Kai y mirándolo con dulzura. No era un "te lo dije" molesto, sino un recordatorio de que todo estaba bien.

-Lo sé... Y tenías razón.- contestó Kai asintiendo con la cabeza. Su felicidad era inmensa, y también al recordar que Celine había sido su luz en aquél último año de oscuridad.

-Por cierto, todavía no me han dicho cuándo me darán el alta. Tendremos que esperar hasta que pueda salir de aquí.- intervino Jackson mirando a su hijo y a Celine.

-Ah... Dios. Llevaba tanto tiempo sin ésto...- murmuró Kai, pasándose una mano por el cabello.-Tanto tiempo sin sentirme realmente feliz... Cómo lo echaba de menos.-

Su padre sonrió con cariño y Celine también mostró una pequeña sonrisa. Ella sabía que Kai estaba de buen humor cuándo ella le hacía compañía, pero que, obviamente, el despertar de su padre le hacía mucho más feliz. La joven se sonrojó al ver lo adorable y mono que era Kai cuándo se emocionaba, lloraba de felicidad y se le escapaban risas sin querer. Agradeció en silencio que Jackson hubiese despertado. La felicidad de Kai era su felicidad.

-Siento cómo si hubiese dormido por unos pocos días, pero no un año entero. Es difícil de explicar.- comentó Jackson reflexionando sobre su estado.-Éso sí, me duele muchísimo la cabeza.-

Kai y Celine se rieron por lo bajo; los ojos azules de Kai brillaban de alegría.

-Tranquilo, papá. Pronto estarás mejor. Te cuidaremos hasta que te den el alta.- dijo con entusiasmo.

-Entonces, ¿cuando me den el alta, nadie me cuidará?- bromeó el hombre.

-¿Qué dices? Siempre os he cuidado a ti y a mamá, y vosotros a mí.- replicó su hijo.

Por instinto, los tres presentes miraron a la madre de Kai, el cuál se sintió invadido por una pizca de tristeza, aunque la felicidad de que su padre hubiese despertado era mucho mayor. Celine le puso una mano en el hombro a Kai, reconfortándolo. Él la miró y sonrió.

-Sólo faltas tú, Angie.- habló el padre de Kai.-No tardes demasiado.-

Los dos jóvenes se miraron, emocionados por las palabras del padre, y luego miraron de nuevo a la mujer en coma. Jackson no apartaba la vista de su esposa. Suspiró y luego miró de nuevo a su hijo y ala novia de éste. Les sonrió.

-Me alegra tanto que hayas despertado, papá...- repuso Kai devolviéndole la sonrisa.-Soy muy feliz.-

-Yo también, hijo.- asintió Jackson.-Yo también...-

-Debe de tener hambre, ¿me equivoco?- preguntó Celine dirigiéndose al padre de su novio.-Las enfermeras le traerán la comida en breve, pero si quiere algún alimento especial puedo traérselo, soy voluntaria aquí.-

-Mmm... ¿Tienen hamburguesas?- inquirió Jackson, pensativo.

-Papá, deberías comer sano hasta que te recuperes totalmente.- intervino su hijo.

-Vale, vale. sólo era curiosidad.- repuso él con una pequeña carcajada.-Por cierto, quiero ver a la Señorita Jackelyn. ¿Sigue viva?-

Celine agrandó los ojos, recordando, y comprendió que se refería a la tarántula, la cuál le había trepado por el brazo accidentalmente cuándo conoció a Kai. Tuvo un pequeño escalofrío al recordar al pequeño y aterrador bicho en su brazo.

-¡Claro que sigue viva! Ya sabes que es una tía dura.- bromeó el chico.-No está permitido traer mascotas a éste hospital, pero en cuánto te den el alta iré a visitarte y la llevaré para que puedas verla.-

-Bueno, me retiro por si me necesitan en alguna otra zona del hospital.- dijo Celine de repente, dispuesta a dejar a padre e hijo a solas, a fin de cuentas tenían mucho de lo que hablar.

-Adiós, encantado de conocerte.- se despidió Jackson con la mano.

Su hijo, por su parte, se levantó de la silla y acompañó a Celine hasta la salida de la habitación. Una vez que estuvieron los dos en el pasillo, Kai entrecerró la puerta y le sonrió ampliamente a Celine.

-Celine, te agradezco muchísimo todo tu apoyo durante éste último año. Ha significado mucho para mí.- dijo, mostrándose algo tímido y metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.-Necesito que sepas que... te quiero y eres cómo mi ángel. Me has animado y has estado a mi lado todo el tiempo.- se sonrojó y miró hacia el suelo, permitiendo que su flequillo rubio le cayese sobre la frente.-Sólo... gracias.-

Celine parpadeó, reprimiendo una sonrisa de emoción. Soltó un pequeño suspiro de alivio y se puso de puntillas para abrazar a Kai. Éste esbozó una sonrisa cerrada y le devolvió el abrazo. Era tan pequeña y frágil, pero aún así lo suficientemente valerosa cómo para hacerle sonreír cuándo nadie más podía.

-Gracias a ti por enseñarme a ser valiente.- respondió Celine en voz baja.

Kai se apartó del abrazo poco a poco, se inclinó un poco más, y, colocando una de sus manos bajo la barbilla de Celine, la besó en los labios con suma dulzura y delicadeza, cerrando los ojos. Ella, por su parte, reaccionó cómo siempre; sus ojos se agrandaron y sus mejillas se tiñeron de un rojo vivo. Le devolvió el beso, pero no se relajó, pues estaba muy sorprendida; aquél beso de Kai había sido mucho más dulce y tierno que de costumbre. Se sintió afortunada; para ella, si había un chico totalmente perfecto en la Tierra, ése era Kai. Y sus besos eran sólo para ella.
Se separaron tras unos segundos, Celine muy sonrojada y Kai también algo azorado.

-Bueno, voy a... a...- Celine se sentía tan tímida que no podía ni hablar.-A casa. Cuida de tu padre.-

-Lo haré. Gracias.- Kai sonrió, tan adorable cómo siempre, y se dirigió a la puerta de la habitación de nuevo, con algo de rubor en sus mejillas.-Adiós, Celine.-

Ella se despidió con la mano y suspiró, descargando la tensión de su timidez, una vez que Kai había entrado en la habitación del hospital y cerrado la puerta.

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Aly y Harumi se encontraban en casa de ésta última. Habían preparado palomitas y se disponían de ver algunos capítulos de la primera temporada de la famosa serie Friends, una serie que ambas adoraban, y que Aly había traído desde su casa, pues tenía todas las temporadas en DVD.

-¿Te acuerdas cuándo vimos juntas el último capítulo de la última temporada el día de su emisión? A las dos se nos saltaron las lágrimas.- repuso Harumi saliendo de la cocina con un pequeño bote de sal.

-Ah sí, qué recuerdos.- repuso Aly poniendo una carita triste a propósito y pasándose las dos manos por su melena rubia y lisa, para luego colocarlas en sus propias mejillas de manera graciosa.-Fue tan triste... Parecía el fin de una etapa de mi vida.-

-Y de la mía.- asintió Harumi. Echó algo de sal sobre las palomitas y sonrió ampliamente; iba muy guapa aquél día, levemente maquillada y con su liso cabello negro recogido en una pequeña trenza que caía sobre su hombro izquierdo.

-Por cierto, hablando de cosas que terminan, éste año seguro que acaba Naruto. ¿Recuerdas cuándo jugamos a uno de tus videojuegos de Naruto aquí mismo?- repuso Aly.

-¡Sí! Ya habíamos conocido a los chicos, pero aún no estabas oficialmente saliendo con Niall. Fue el mismo día que volvisteis de Irlanda, ¿te acuerdas? ¡Y al día siguiente fuimos todos a la feria!- explicó Harumi en tono entusiasmado.

-Caray, te acuerdas tú mejor que yo.- bromeó Aly.

-De todas formas, por muy triste que nos pusiéramos cuándo terminó Friends, fue genial porque se trataba del final perfecto para la serie. Seguro que Naruto también tendrá un final increíble.- opinó Harumi.

-¡Sí! El Naruto con el que hemos crecido cumplirá todos sus objetivos; se casará con Sakura, será el próximo Hokage, conseguirá que Sasuke se quede y tendrá una vida muy feliz.- repuso Aly aplaudiendo.

-Es que no podría acabar de otra manera.- coincidió la japonesa asintiendo con la cabeza.-Mi tía sigue diciendo que el anime es cosa de niños... ¡Debería ver Elfen Lied!- 

-Agh, no podía dejar de taparme los ojos.- repuso Aly negando con la cabeza y sonriendo.-He visto más sangre en Elfen Lied que en cualquier película de terror.-

-Sí, resulta muy doloroso ver ciertas escenas de Elfen Lied.- repuso Harumi colocando el CD de Friends en el DVD.-Pero ahora toca disfrutar de Friends. Ésta serie es lo que hace que en ocasiones piense de un modo tan occidental.- bromeó.

-¿Qué?- rió Aly.-¿Qué piensas de modo occidental? Qué tontería. Yo no pienso, por ejemplo, de modo oriental cuándo veo anime contigo o cuándo leo manga.-

-Era broma.- repuso la japonesa sentándose en el sofá, cogiendo unas cuántas palomitas y llevándoselas a la boca. Mostró satisfacción en su rostro ante el sabor salado del aperitivo.

-¿Cuántos capítulos de Friends nos dará tiempo a ver?- inquirió Aly.

-Mmm, un par, supongo.- respondió Harumi con la boca llena. Tenía los mofletes hinchados, cómo una ardilla o un hámster, debido a la cantidad de comida que había en su boca.

-Pero trágate las palomitas primero, tonta.- la rubia se echó a reír.-Por cierto, ¿qué tal te va trabajando con la madre de Harry?-

Harumi masticó y tragó las palomitas, para acto seguido sonreír ampliamente.

-¡Me va genial! Dice que le ayudo mucho a perfeccionar sus diseños. Me encanta poder trabajar en lo que me gusta. Espero poder empezar mi propia línea de moda algún día y ser famosa en todo Japón. Ya sabes que siempre ha sido mi sueño.- se expresó.

-Y yo ojalá consiga ser una gran psicóloga...- repuso Aly.-Aunque la carrera sea muy complicada... Pero nada me gustaría más que ser una psicóloga capaz de resolver cualquier problema posible.-

-Lo serás, estoy segura. Tienes un montón de talento para animar a la gente.- la apoyó su amiga, cómo siempre hacía. Le mostró una sonrisa tranquilizadora a Aly para reafirmar sus palabras.

-Gracias.- asintió la rubia.-Y tú para diseñar ropa.-

-¡Sí, estoy orgullosa de mis ideas! Pero gracias por reconocérmelo.- Harumi inclinó levemente la cabeza en señal de agradecimiento.

-Bueno, vamos a ver Friends ya antes de que se haga más tarde.- sugirió Aly amablemente.

La japonesa asintió y agarró el mando, reproduciendo el DVD de Friends. Empezó a reproducirse la introducción de los amigos bailando en la fuente, con la canción I'll be There for You de fondo. Pero justo en ése instante el móvil de Aly sonó. Ambas suspiraron con el mismo aire de molestia.

-Justo ahora que hemos puesto Friends...- se quejó Harumi. Cogió el mando y pausó el DVD.

Aly descolgó su móvil y se lo pegó a la oreja.

-¿Sí?- inquirió.

-¡Aly, soy Kai!- resonó la alegre voz de su primo al otro lado de la línea.-¡Mi padre se ha despertado! ¡¡Se ha despertado!! ¡Y está bien!-

Aly agrandó los ojos y soltó un pequeño chillido de alegría, mientras que sus ojos se humedecían. Harumi, sentada junto a ella, pegó un brinco de puro susto. La miró cómo preguntándole que sucedía y Aly dio pequeños saltitos sentada en el sofá. Miró a Harumi y le agarró una mano efusivamente.

-¡Mi tío ha despertado del coma, el padre de Kai!- gritó, llena de felicidad.

-¡Aaaah, Aly-chan! ¡Éso es fantástico!- Harumi la abrazó, entusiasmada y contenta.

Aly se apresuró a poner el altavoz, sonriéndole cómo una loca a su móvil.

-¡¿Qué tal está?! ¡¿Y tú?! ¡Dios, me alegro tanto!- exclamaba entre incontenibles risas de alegría.

-¡Está bien! Bueno, con dolor de cabeza. ¡Pero nada grave! ¡Ha despertado sano del coma!- exclamaba Kai, su voz ahora resonando por todo el salón de casa de Harumi debido al modo altavoz del teléfono.

-Y lleva un año en coma... ¡Es increíble que esté sano!- repuso Aly, feliz a más no poder.

-¡Kai-kun, felicidades! ¡Por fin ha ocurrido!- lo felicitó Harumi, mirando sonriente al teléfono. Juntó las palmas de sus manos e hizo pequeñas y rápidas palmaditas.

-¡Lo sé, es alucinante!- gritaba Kai sin parar. Su voz irradiaba felicidad en estado puro.

-¿Puedo ir a verle?- preguntó Aly, impaciente.

-De momento, sólo me han dejado a mí y a Celine, por ser voluntaria. Pero en cuánto permitan más visitas, ¡te avisaré! Así podrás venir con tus padres y tus hermanas.- contestó Kai.

-¡Vale!- repuso Aly, alegre.

-¡Adiós!- se despidió Kai con la voz cargada de emoción, y colgó antes de que Aly o Harumi pudiesen responder.

-¿Eh? Pensé que iba a pasarme con su padre para que pudiera hablar con él... Es mi tío al fin y al cabo.- suspiró Aly algo decepcionada.-Pero bueno, lo importante es que ha despertado y que está bien.-

-Sí.- asintió Harumi.-Me alegra verte tan feliz, y a Kai... Bueno, a él lo he escuchado, técnicamente.- repuso con una pequeña risa.

Ambas amigas se dieron otro breve abrazo y acto seguido pulsaron el "play" del mando. Ésta vez sí, pudieron ver el DVD de Friends de una vez, tras una hora desde que Aly había llegado a casa de Harumi. Hacía tanto tiempo que no veían la tele juntas, tranquilamente... Por fin algo de calma.

~~~


Llegó el día siguiente. Los chicos de One Direction, Aly, Harumi, Celine y Kai se encontraban desayunando en un Starbucks que One Direction habían reservado sólo para ellos, de modo que no se acumularían multitudes dentro del bar. Todos habían felicitado a Kai en persona por el despertar de su padre, y él aún no podía creer lo feliz que era.

-Por cierto, ¿cuándo podremos visitarle?- inquirió Aly.-Mis padres y Cindy están cómo locos por verle. Talia aún es pequeña, pero también irá.-

-Posiblemente a partir de mañana.- contestó Kai, sonriéndole a su prima mayor.

-Perfecto.- repuso ella, asintiendo.

Los nueve continuaron desayunando con calma, disfrutando de los alimentos que había en el menú de desayuno de Starbucks. De repente vieron dos personas acercándose a aquél bar, y llamaron a la puerta.

-¡¿Eh?!- exclamó Celine levantándose de su silla de golpe, bastante atónita y confundida.

¡Eran Faline y Edmond! Harry le indicó a uno de los seguratas que podía dejarlos entrar. Una vez dentro, Faline, armada con una camiseta negra con una calavera dibujada, shorts vaqueros y botas negras, se acercó a la mesa a grandes zancadas, una gran sonrisa en su cara, y abrazó a su gemela menor con una fuerza enorme. Edmond, por su parte, vestía vaqueros largos y una camiseta verde de manga corta. Saludó con la mano a todos los presentes.

-¡Faline! Pero, ¿dónde has estado?- exclamó Celine, preocupada y aliviada a la vez.

-¡Menos mal que sigues viva!- bromeó Aly. Ella y Harumi se levantaron y también abrazaron a la recién llegada.

-¡Por supuesto! ¡De hecho, me he sentido más viva que nunca!- exclamó orgullosa la chica.

-Pero, ¿adónde fuiste?- dijo de nuevo Celine.

-¿Recuerdas que te dije que quizá íbamos a romper?- dijo Edmond mirando a Celine.-Estuvimos hablando, y, en vez de romper, decidimos coger un avión.-

-¿Es decir, que salisteis de aquí?- inquirió Liam, curioso.

-Sí.- asintió Edmond.

Él y Faline agarraron dos sillas y se colocaron junto a ellos en la mesa.

-¿Y adónde habéis ido?- preguntó Harumi, intrigada.

Faline y Edmond se miraron, sonrieron y miraron a sus amigos de nuevo.

-A Bélgica.- soltó Edmond.

-¿Bélgica?- repuso Niall.-Es un lugar muy bonito, pero, ¿por qué Bélgica?-

-Adivina.- retó Faline cruzando los brazos.

Louis se frotó la barbilla. Harumi se rascó la cabeza, pensativa. Aly y Celine saltaron al mismo tiempo.

-¡Lo sé!- dijeron a la vez, Aly con una exclamación y Celine con su voz suave de siempre.

-¿Lo sabéis?- sonrió Edmond.

-Os lo diré igualmente. ¡Hemos ido a Tomorrowland!- gritó Faline, sonriendo ampliamente.

Celine y Aly aplaudieron entusiasmadas al ver que habían acertado en sus suposiciones. Celine lo suponía, y ni siquiera sabía que Tomorrowland 2014 era en Bélgica. Pero lo sabía por lo mucho que Faline y Edmond hablaban de ello por teléfono.

-¡Qué guay!- gritó Harumi.

-¡Sí!- asintió Liam.

-¿Y qué tal os fue?- preguntó Zayn.

-Éso, ¡contadnos!- insistió Aly.

Edmond y Faline se pusieron a recordar...



La multitud estaba loca, los fuertísimos gritos se fusionaban en una sola gran ovación y las miles de personas presentes bailaban sin parar. Estaba sonando a todo volumen Mammoth de Dimitri Vegas, Moguai y Like Mike. Un chico de 1'86 de ojos azules y cabello color café sostenía a su novia sobre sus hombros. Ella también tenía grandes ojos azules y el cabello liso, castaño y casi por la cintura. Ella movía las manos hacia arriba frenéticamente, al igual que la multitud, contemplando el escenario donde los DJs seguían en la mesa de mezclas, haciendo sonar Mammoth.

-¡Joder, sí! ¡Viva todo! ¡Coño!- gritaba Faline, demasiado eufórica y acelerada cómo para controlar su vocabulario. Su sonrisa le ocupaba la cara entera y el sudor caía por su frente.

Edmond sólo reía, pues a pesar del atronador volumen de la música, había logrado oír a su novia. Le sujetaba los muslos con cuidado para que no cayera de sus hombros. La música se tornaba cada vez más pegadiza, más alta y más tentadora para bailar. Por la noche repetirían aquella canción con un espectáculo repleto de fuegos artificiales, pero ahora era de día y podían bailar a la luz del sol. Además, Edmond y Faline habían llegado a Bélgica cuatro horas atrás. Entre la reserva de su tienda de campaña, sus entradas y la cola, habían tardado dos horas en adentrarse por completo en el mayor festival de música del mundo.
La masa de personas cada vez se movía más, bailando de una forma desenfrenada.

-¡Ésto es el paraíso!- exclamó Edmond.

-¡Sí! ¡¡El puto paraíso!!- gritó en respuesta un chico cercano a ellos que bailaba agitando la cabeza con tanta fuerza que parecía que se le iba a caer.

Faline, que estaba prácticamente en éxtasis, alzó los brazos hacia el cielo y gritó a voz en cuello:

-¡Mirad lo que tengo, peleles!- acto seguido, se levantó su camisa negra de tirantes con el símbolo de Batman, y al no llevar sujetador, reveló sus pechos a la multitud entera.

Edmond miró hacia arriba y soltó un grito, pero no de la emoción de la fiesta, sino de puro nerviosismo. ¡Su novia estaba mostrando su pecho a una multitud enorme! Aunque la mayoría, seguían bailando cómo si no hubiera un mañana. Edmond se agachó y colocó a Faline en el suelo, mientras que ésta volvía a bajar su camiseta y sacudía la cabeza con fuerza al ritmo de la música, agitando sus largos y lisos cabellos castaños. Edmond se sonrojó profundamente y le lanzó a su chica una mirada mortal. Ella estaba demasiado ocupada bailando cómo para darse cuenta.

-¡¿Pero qué haces?!- exclamó Edmond todo lo alto que pudo, aunque obviamente la alta música ahogó el sonido de su voz.

-Perdón.- repuso ella con una risa.-Me he dejado llevar por el momento.-

-¡Podrían denunciarte!- la riñó él.

-¿Por qué? No soy la primera ni seré la última en hacer un poco de topless aquí.- se defendió ella.-Además, ya sabes que sólo admiten en Tomorrowland mayores de 18. No pasa nada.-

-De todas formas n-no lo hagas de nuevo.- dijo él.

-¿Acaso estás celoso de no haber podido verlas antes que ellos?- bromeó Faline.

-¡C-calla!- repuso Edmond cruzándose de brazos.

Faline se echó a reír y le abrazó. Acto seguido empezó a dar saltos de nuevo al ritmo de la música, mientras que Edmond mantenía su cara de Tardar Sauce.


Al igual que muchos asistentes al festival de Tomorrowland, Faline y Edmond habían alquilado una tienda de campaña en Dreamville, de modo que podían dormir sin abandonar el lugar. La mayoría de tiendas eran azules y muy pequeñas, de modo que sólo podías estar dentro si te sentabas o agachabas.

-¡Qué mona es!- gritó Faline, satisfecha, una vez Edmond y ella colocaron sus propiedades y sacos de dormir en su respectiva tienda de campaña.

-Y qué... Pequeña.- repuso Edmond. Ya se le había pasado el enfado de que Faline mostrara sus pechos durante uno de los espectáculos, pero ahora le enfadaba el hecho de medir un metro ochenta y séis, pues no sólo era un chico alto, sino que además se esperaba que las tiendas de campaña de Tomorrowland fuesen más grandes de lo que parecían en las fotos.

-¡Hazme una foto!- Faline colocó su cámara en las manos de Edmond. Se metió en la tienda, se sentó sobre su saco de dormir rojo y extendió ambos brazos, colocando en ambas manos dos dedos en alto en señal de "victoria" mientras sonreía ampliamente.

-¿Y... de verdad crees que vamos a caber los dos ahí? Quiero decir, voy a tener que encogerme muchísimo en mi saco de dormir... No quepo en ésta tienda. Mírame, y mira la longitud de la tienda. ¿Cómo voy a conciliar el sueño?- quiso saber Edmond mientras se colocaba la cámara y hacía la foto.

-No pasa nada. Cómo mucho dormiremos unas cuatro horas, ya que los festivales de noche duran mucho y por la mañana venden los desayunos ambulantes muy temprano.- opinó Faline.

-Ah, perfecto.- ironizó Edmond. Estaba molesto, pero en el fondo seguía muy feliz de estar finalmente allí y además, con su novia.

-Éste lugar es la caña.- comentó Faline con genuina alegría.

-Sí, la verdad es que sí.- admitió Edmond mientras asentía con la cabeza.

-Mola mucho que por fin hayamos podido venir. Ha sido uno de mis sueños desde siempre.-

-Estoy de acuerdo. Me alegra mucho verte tan feliz. Yo también lo estoy.- dijo él, sentándose junto a ella y dándole un beso en la mejilla.

-¿Eh? Sí, bueno...- Faline rió y le dio un suave puñetazo en el hombro a su chico.

Ambos estaban cansados después de bailar tanto, de modo que ambos entraron por completo en la tienda de campaña y durmieron la siesta por una hora.


-¡Qué guay!- gritó Aly a medida que Faline y Edmond iban explicando.

Celine, por su parte, estaba roja a más no poder. ¡No se creía lo que había hecho su hermana! Pero sabía que Faline no necesitaba hacerle prometer que no diría nada.

-¡¿A que sí?!- se emocionó Faline.

-La música era alucinante. Estaba tan alta que notaba la pulsación en la garganta.- decía Edmond mirando a Aly y a Celine, que eran las más cercanas sentadas a ellos.

-¿Por qué me miras cuándo dices "alta"?- dijo Celine encogiéndose en su silla, tratando de agacharse para hacer menos notable su estatura de poco más de metro y medio.

La mayoría de presentes rieron. Aly acarició la cima de la cabeza de Celine, cómo haciéndole la gracia de lo bajita que era. Kai, por su parte, besó la mejilla de Celine y se rió.

-Lo siento, te juro que no era mi intención.- replicó Edmond.

Él y Faline nombraron todas las canciones que habían bailado en su primer día en Tomorrowland, ya que era un festival enorme y los espectáculos parecían no acabar nunca. La joven pareja se emocionaba cada vez más con cada cosa que explicaban. Aunque hubo algún que otro momento que no quisieron contar...


Era el segundo día que pasaban en Tomorrowland. Se habían levantado, salido de su tienda de campaña, bailado durante horas, y en aquél momento, en Bélgica, el reloj daba las cinco de la tarde. Los dos se habían dirigido de nuevo a su tienda de campaña para dormir la siesta y luego levantarse de nuevo para bailar más por la noche. Estaban dentro de la tienda, mirando hacia el cielo soleado.

-Ojalá ésto fuera permanente. Me quedaría a vivir aquí.- repuso Faline.

-¿Y qué hay de tu familia?- preguntó Edmond, sentado sobre su saco de dormir y muy encogido debido a lo pequeña que era la tienda y lo alto que era él.

-Bueno, iría a visitarlos, claro.- respondió la chica.-Pero ésto es cómo el paraíso...-

Edmond se sonrojó cuándo una brisa recorrió la zona y agitó suavemente los cabellos de su novia. Echó un vistazo al exterior; la zona de las tiendas de campaña estaba prácticamente vacía, sólo había algunas personas paseando u otras dentro de sus respectivas tiendas. Suspiró y se rascó la nuca con suavidad. De repente, notó que Faline lo besaba en los labios.

-Cómo molas cuándo te sonrojas...- susurró ella tras despegarse del beso.

-¿Qué clase de piropo es ése?- preguntó él ahogando una risa.

-Uno de mi estilo.- ironizó la chica.

Él rodó los ojos y apartó la mirada, tratando de ocultar su sonrojo.

-En parte, tienes razón. Sería genial poder detener el tiempo y quedarnos en éste momento.- dijo por lo bajo.

-Lo sé.- Faline miró alrededor de nuevo. 

-Y... creo que hay un modo.- dijo Edmond, sonrojándose más y mirándola.

Ella también se sonrojó, aunque alzó las cejas en señal de acuerdo. Edmond sonrió, se acercó a la entrada de la tienda de campaña y la cerró mientras que Faline le besaba otra vez. Pasaron unos cuántos minutos. La gente que paseaba por ahí cerca notaban que la tienda de campaña de Edmond y Faline comenzaba a moverse. Algunos de ellos murmuraban y otros sólo se reían y se guiñaban un ojo entre ellos.

-¡AY! ¡CABRÓN!- se oyó gritar a Faline, y acto seguido una bofetada y un quejido de Edmond.

-¡No es mi culpa! Siempre duele la primera vez...- respondió él por lo bajo.

La gente de alrededor se reía, y hubo un breve momento en el que un pequeño grupo de personas se iba formando alrededor de la tienda de campaña.
Entre ésas personas, había dos jóvenes amigos españoles. Estaban paseando tranquilamente por el lugar cuándo notaron el ajetreo, y uno de ellos tiró del brazo de su amigo.

-¡Mira, Rubiuh! ¡Mira cuánta gente hay allí!- exclamó en idioma español con un marcado acento.

-Madre mía, ¿pero qué está pasando?- inquirió el otro.

Ambos se acercaron a la pequeña multitud que se había formado, y en cuánto vieron la tienda de campaña moverse agrandaron los ojos, aunque ambos llevaban gafas de sol. Acto seguido se echaron a reír.


-Holy shit, Mangel, estamos presenciando un polvaso.- dijo el más alto, pronunciando la última palabra mal a propósito para hacer reír a su amigo.

-Sí, ¿qué hacemos, lo grabamos y lo ponemos en nuestros canales?- bromeó el llamado Mangel por su amigo, mientras le mostraba una sonrisa para darle a entender que era broma.

-¡Hala tío, no!- el otro se echó a reír.-¡No podemos grabarlos, necesitan privacidad! Aunque... Si podríamos asomarnos un poco y ver si...-

-¡Pervertido!- gritó Mangel apretando sus manos en el cuello de Rubius y fingiendo que lo asfixiaba.

-¡¡Aaaaagh no!! ¡No me mates!- gritó él en respuesta, desesperado.

La tienda se abrió de repente y asomaron Edmond y Faline, él sin camisa, muy rojo y ella toda despeinada, poniéndose una camiseta. La cara de Faline se tornó rojiza cómo un tomate al notar que su tienda de campaña estaba rodeada de gente riéndose por lo bajo. Abrió la boca de par en par, cerró los ojos con fuerza y...

-¡¡¡MIRONES, GENTUZA, HIJOS DE PUTAAAAAAA!!!- su potente voz resonó por todo el país de Bélgica.

-¡Oooh, Dios mío, está mazo de buena, Mangel! ¡Cómo está la tía, holy shit!- gritó el famoso Rubius, bajándose las gafas de sol al ver a la guapa Faline.

-¡Sí, sí, y qué puto enfado tiene! ¡Corre Rubiuh, por tu vida, corre!- gritó Mangel, asustado, empujando con insistencia a su amigo.

Ellos dos, igual que el resto de personas de alrededor de la tienda de campaña, salieron corriendo, alejándose de allí, mientras que Faline se levantaba y echaba a correr. Edmond, entrando en pánico, la siguió y la sujetó, evitando que asesinase a alguien a base de mordiscos y arañazos. Ella estaba de nuevo con el modo de rabia extrema activado, y daba zarpazos al aire, añadiendo alguna que otra patada y soltando palabrotas que nadie sabía ni que existían.

-¡Faline, Faline! ¡¡Calma!! Seguro que no somos los únicos que han pasado por algo así en éste lugar. ¡Tranquilízate, por favor! Tranquila.- decía Edmond, aún sujetando a su novia de los hombros y notando la resistencia que ella oponía.

-¡Voy a coger una motosierra y voy a convertir Tomorrowland en Sangreland!- gritaba ella fuera de sí y con las mejillas al rojo vivo, debido a la mezcla de ira y vergüenza que sentía.

-¿Te avergüenza que nos pillen haciendo ésto y no te avergüenza mostrar los pechos en público?- exclamó Edmond.-¡No tiene ningún sentido!-

-¡Porque es la primera vez que hago ésto!- dijo ella en respuesta.

-Espera, ¡¿entonces no es la primera vez que muestras los pechos en público?!- se sobresaltó Edmond.

Faline dejó de sacudirse y se quedó muy quieta, agrandando sus ojos azules.

-Eh... Em... Eeehhh...- se mordió el labio inferior, se zafó de Edmond y corrió de nuevo hacia el interior de la tienda de campaña, pensando en una respuesta que darle a Edmond.

Éste suspiró, negando con la cabeza, y luego se dirigió hacia la tienda para reunirse con Faline.



Edmond y Faline no dejaban de hablar sobre todas las actuaciones y las cantidades de veces que habían bailado. Habían pasado los mejores días de sus vidas en Tomorrowland. Los demás escuchaban atentamente mientras seguían desayunando. Y obviamente, ambos aprovecharon para tomar también algo de desayunar, sin ni siquiera mirar la carta del menú.

-Me dan ganas de ir a mí también.- habló Harry de repente.

-No puedes.- repuso Aly.-Creo que se celebra cada año en un sitio distinto, y éste año ya ha acabado.-

-Exacto, porque de no haber acabado aún, Fa y yo seguiríamos allí.- repuso Edmond sonriendo.

Celine estaba aliviada al ver que su hermana y Edmond seguían juntos a pesar de sus discusiones puntuales. Justo cuándo parecía que iban a romper, lograron reconciliarse y viajar a Tomorrowland juntos para estar más felices que nunca. Sumándole a éso que el padre de Kai había despertado, todo estaba resultando feliz. Era fantástico. Celine estaba muy contenta al ver a todos los que le rodeaban tan felices. Llevaban tiempo sin estar plenamente felices, calmados y sin problemas. Pero por fin, empezaban a formar una racha de buenas noticias. Ojalá, ésta vez, no terminase la buena racha.

-¿En qué piensas?- dijo Kai de repente, mirándola con dulzura.

-¿Eh?- Celine lo observó y se sonrojó un poco.-Sólo... Sólo recordaba el tiempo que llevábamos todos sin estar tan tranquilos y felices.-

-Qué mona.- dijo Harumi, sonriéndole a Celine.-Eres muy kawaii, Celine.-

Kai rió, asintiendo con la cabeza, y rodeó los hombros de Celine con su brazo, acercándola hacia él. Ella sonrió disimuladamente mientras que su pequeño sonrojo aumentaba ligeramente.

-Oye, pues en parte es cierto.- intervino Louis, entusiasmado.-Estamos teniendo todos un verano genial. Ya era hora de que dejáramos atrás las cosas malas, incluyendo los recuerdos negativos.-

-Ni que lo digas.- resopló Aly, sonriendo.

-Lo sé, ¿verdad? Ya iba siendo hora.- bromeó Louis con una sonrisilla graciosa de las suyas.

-Y tanto, y tanto.- asintió Niall sonriente, dándole un sorbo a su café y frunciendo el ceño al notar que se había enfriado bastante.

-Oíd, ¿cuánto tiempo llevamos ya aquí desayunando?- inquirió Zayn, que notó la cara de Niall.

-Unas dos horas más o menos.- contestó Harry.-Son las once de la mañana y hemos venido a las nueve.-

-Entonces Edmond y yo llevamos una hora aquí.- habló Faline, recordando la hora a la que habían entrado en el Starbucks. En efecto, había sido a las diez, hacía una hora.-Ambos llevamos una hora hablándoos sin parar acerca de Tomorrowland, qué bueno.- añadió con una risa.

-Pues se ha hecho muy ameno.- repuso Harumi con una pequeña sonrisa, asintiendo una sola vez con la cabeza en señal de respeto, humildad y atención hacia las historias de su amiga y el novio de ésta.

-Deberíamos irnos ya, tendrán que abrir éste Starbucks al público antes de que empiecen a recibir quejas o denuncias.- opinó Liam mirando a todos los presentes.

-Vale.- asintió Louis levantándose de su silla y yendo a hablar con los dueños de aquél sitio.

-Espero que no haya ninguna avalancha de Directioners por la calle...- repuso Harry en voz baja.

-Lo mismo digo.- asintió Zayn.

-Por cierto, el desayuno estaba buenísimo.- comentó Harumi.

-¿A que sí?- rió Faline.

-Dios, yo estoy llena...- se quejó Aly.-No sé si voy a poder comer luego.- bromeó.

-Claro que sí. Te encanta comer, cómo a mí.- repuso Niall besando la mejilla de su novia.

-Sois tal para cuál, sin duda.- rió Kai alborotando el cabello rubio de su prima mayor.

-Lo mismo se aplica a ti y a Celine.- respondió Aly con un guiño.

-¿Eh? Bueno... Gracias.- dijo Kai mientras que él y Celine se sonrojaban a la vez.

-Tímidos.- los picó Zayn en tono juguetón, guiñándoles un ojo.-Aunque tiernos.-

-¿Y qué hay de nosotros?- inquirió Faline rodeando los hombros de Edmond con un brazo.

-También, también sois el uno para el otro.- repuso Aly rodando los ojos.-Y porque Edmond es paciente...-

-Lo sé, dímelo a mi, Aly... Bendita paciencia.- contestó él, dando a entender que era necesario ser paciente para salir con Faline.

Ella le dio un suave puñetazo en el hombro y todos se echaron a reír, menos Louis que se había levantado de su silla. Los demás también se levantaron de sus respectivos asientos y se despidieron entre ellos. Todos ellos tenían cosas que hacer, aunque tenían claro que volverían a quedar pronto. Les había resultado muy agradable pasar aquella mañana juntos, llevaban tiempo sin desayunar en grupo, pareciendo una pequeña familia.
Todos ellos llevaban tanto tiempo sin estar completamente relajados y felices... Pero ahora, por fin, podían estar así. Resultaba un alivio.
Pero... ¿Cuánto les duraría la tranquilidad y la alegría? Nadie podía saberlo...


miércoles, 25 de marzo de 2015

110- Calma y verano

-¿Seguro que te encuentras mejor?- suspiró Zayn.

-Sí, bueno, todo está bien ahora.- repuso Perrie.

-Me siento tan impotente... Tú secuestrada y yo sin saberlo.- resopló él.

-Y a mí lo mismo.- dijo Louis dirigiéndose a Eleanor y dándole un fuerte abrazo.

Todos se habían reunido en casa de Harry; los chicos de One Direction, Gemma, las cuatro secuestradas, Faline y Edmond. Los once hablaban acerca de lo ocurrido, muy preocupados y a la vez aliviados por lo que acababa de pasar. De los cinco miembros de la banda, sólo Harry había estado presente y había sabido que Brianna no había sido la única secuestrada.

-Vaya día más jodido. Por suerte todo ha salido bien. Menos mal que Edmond y yo te vimos.- habló Faline rodeando los hombros de Aly con un brazo.

-Si me hubiera enterado, habría ido yo mismo a darle una paliza a los secuestradores.- repuso Niall, observando preocupado a Aly mientras se pasaba una mano por el pelo y bajaba la mirada.

-Hemos logrado salir todos bien parados, y éso es lo importante.- lo calmó ella, dándole un beso en la mejilla y abrazándolos a él y a Faline a la vez.

Brianna estaba sentada en un sofá, temblando. Harry, sentado junto a ella, la tranquilizaba con abrazos y besos en la frente. La chica aún seguía conmocionada al ver a su novio recibir un disparo. Liam, Edmond y Gemma la miraron con algo de pena. Gemma sabía que su hermano había llevado chaleco antibalas, pero de no haberlo sabido, probablemente al oír el disparo habría reaccionado igual que Brianna. Louis, Zayn y Niall no podían creer todo lo que habían oído. Y ellos tres pensando que sus novias estaban bien... Y Liam igualmente estaba preocupado por el bienestar de las cuatro secuestradas. Por suerte, no habían estado ni un día entero cautivas. Aquello podía considerarse una victoria. Además, los criminales habían sido arrestados y no escaparían de la cárcel en una buena temporada.

-¿Qué tal ha conducido Faline? ¿Se ha excedido demasiado?- quiso saber Edmond.

Aly, Brianna, Eleanor y Perrie lo miraron, las cuatro con la misma expresión en el rostro.

-¿Yo? Pffff. Qué va. Qué poco me conoces, Eddi.- intervino Faline emitiendo una risa entre dientes.

-Claro, claro, sigue haciéndote la loca.- refunfuñó él por lo bajo.-Se te da de maravilla.-

Ella rodó los ojos y se encogió de hombros, sonriendo.

-Casi nos estrellamos con un contenedor, pero Fa pudo frenar a tiempo.- intervino Aly.

-Estábamos todas aterradas. Nunca antes en mi vida he ido en un coche a tanta velocidad.- comentó Eleanor en tono tímido y gentil.

Edmond fulminó a Faline con la mirada y ésta volvió a encogerse de hombros.

-Lo bueno es que hayan metido a ésos...- Zayn se tragó las palabras malsonantes que iba a decir y suspiró.-... En la cárcel. Ahora todo estará bien, o éso espero.-

-Éso esperamos todos.- repuso Liam.

~~~

Corinne, tras regresar de hablar con Niall y Liam, se había pasado el resto del día en su mansión, sin hacer nada. Se encontraba sentada en el sofá de la habitación dónde se encontraba la enorme tele y varias estanterías. Cogió su móvil y entró en internet, equivocándose un par de veces antes debido a que no lograba encontrar el navegador del móvil, pues había muchas aplicaciones y no recordaba nada. Entró en Twitter, aunque no tenía cuenta propia, y se dirigió al de One Direction para ver si habían hecho el favor que les pidió. Leyó un tweet en voz alta:

-"¡Hola a todos! Queremos, por favor, pedir algo de calma. No nos gusta saber que Corinder von Connor ha recibido amenazas de alguien que nos defiende. Tranquilos, todo ha cambiado. No hay necesidad de amenazarla ni odiarla. Todo está bien ahora. ¡Saludos!"- murmuró mientras iba leyendo el tweet. 

Suspiró, sonrió y cerró los ojos, aliviada. El tweet había sido publicado horas atrás y ya había tenido un millón de ¿retwiteaciones? ¿Retweets? Daba igual. Corinne no sabía lo que era éso de "retwittear" ni cómo se pronunciaba, pero le daba igual. Lo importante era que los chicos habían cumplido su palabra. Iba a estar tranquila ahora. Todavía debía arreglarse la ventana rota de su habitación, pero éso podía llevarse a cabo en un momento. Se sentía bastante aliviada y mucho más tranquila. La próxima vez que viese a One Direction, no se olvidaría de agradecerles el favor que le habían hecho.
De todas formas, aún no se sentía bien del todo. Seguía sintiéndose muy sola y perdida, y su familia apenas pasaba tiempo con ella, aún sabiendo que había perdido toda la memoria que tenía para siempre. Suponía que era porque estaban muy ocupados, pero no tenía ningún recuerdo de lo que se sentía al tener una familia, y tampoco lo estaba experimentando ahora. Suspiró algo triste y se dirigió a la cocina para picar algo y distraerse. La gata la siguió al notar que iba hacia la cocina.

-Vaya, parece que ya te voy cayendo mejor, ¿eh? Sólo debo ganarme tu cariño con comida.- bromeó Corinne entrando directamente a la cocina. No trató de acariciar a la gata porque sabía que huiría de ella.

~~~

Aquél día tan largo, movido y lleno de tensión llegó a su final, por fin, y pasaron los días. Llegó el día viernes 20, y ya quedaba muy poco de curso. Cindy estudiaba mucho en su instituto, aunque ahora muchísima gente había dejado de hablarle por no ser cómo Treisy, cómo ellos. Pero a Cindy ya no le importaba. Sabía que había gente que la quería por cómo era, sin necesidad de cambiar. Podía aferrarse a ellos. No necesitaba ser popular en el instituto para ser feliz. Estaba feliz con Wen, con su familia y consigo misma.
De todas formas, el ambiente era muchísimo más agitado en Yale. Aly, Lexi y los demás se pasaban horas allí, y al salir, varias horas más haciendo deberes. El final de curso en la universidad estaba siendo complicado: las materias eran cada vez más difíciles y los profesores mandaban cada vez más deberes. Al menos el día 21 finalizaría aquél curso, pero todavía quedaba otro por delante. A finales de septiembre todos deberían regresar a Yale para estar allí un último año, el cuál sería el más emocionante, pero por consiguiente, el más duro y difícil. Estudiar todo aquello era mil veces más complicado de lo que parecía, y requería una concentración enorme por parte de los estudiantes.

-No puedo más.- se quejó Lexi dejándose caer en su cama.-Llevo cuatro horas seguidas copiando apuntes sin parar... Matadme, por favor.-

Elma, sentada en su respectiva cama, soltó una risita mientras le hacía una trenza a Aly.

-Vamos, Lexi, ¿sabes cuántas horas llevo yo copiando apuntes? Siete.- repuso en tono animado.-Y no me quejo tanto.-

-Tú no eres vaga por naturaleza, yo sí.- gruñó Lexi, tumbada boca abajo en su cama.

-Españoles...- bromeó Elma rodando los ojos, aún trenzando el cabello rubio de Aly.

-¡Oh! ¡Maldita racista de españoles!- exclamó Lexi alzando la cabeza, agarrando un cojín y tirándoselo a Elma. Ésta colocó una mano frente a sí, sin apartar la mirada de la trenza de Aly, y evitó el golpe.-Además, ni siquiera soy española del todo. Nací aquí, cómo mi madre. Mi padre es el verdadero español de pura raza.-

-No te justifiques. Estaba bromeando.- repuso Elma. Su dedo índice, por accidente, se quedó enganchado en un mechón rubio de Aly.

-¡AAAAAAAH!- Aly echó un brazo hacia atrás y le dio una palmada a Elma en la frente.

-¡Au, tranquila, tranquila! Lo siento.- se apresuró a decir la morena.

-¿Por éso insistías tanto en hacerme una trenza? ¿Para darme tirones?- ironizó su amiga.

-Qué no, tonta. Que era para probar el nuevo modelo de trenza que encontré por internet.- contestó Elma mientras seguía trenzando el cabello rubio y largo de su amiga.-Ya verás, te va a quedar mucho más bonita que una trenza corriente.-

Lexi, ahora tumbada boca arriba sobre su cama, abrazó un cojín.

-Mañana acaba el curso... Pero en septiembre debemos volver. Y será ya el último año.- dijo, para luego suspirar en tono desconsolado.

-Lo cuál debería alegrarte.- la corrigió Elma.

-¿Alegrarme? Aunque sea el último curso, va a ser el más difícil.-

-Ésa es la idea. Estamos en la universidad.- habló Aly.

-Argh. Gracias por recordármelo, no tenía ni idea.- ironizó la castaña.

Elma y Aly se rieron entre dientes de nuevo. Lexi solía ponerse de muy mal humor cuándo estaba estresada. Ella, por su parte, sacó un libro de debajo de su almohada y empezó a estudiar un rato. Pocos minutos después, Elma terminó de arreglar el cabello de Aly y se separó de ella.

-Ya está. Me ha quedado genial. Soy una genia.- se jactó.

Aly se puso de pie y se acercó al espejo más cercano. La trenza que Elma le había hecho era, en efecto, muy bonita. Sonrió y se giró para mirar a su amiga.

-Me encanta, gracias por hacérmela. Tendrías que enseñarme, o al menos, pasarme el tutorial de internet en dónde encontraste los pasos para hacerla.-

-Luego, ahora tengo que volver a clase. Aunque sea viernes, los profes no van a darnos descanso a mis compañeros de clase ni a mí.- comentó Elma agarrando su mochila del suelo y dirigiéndose hacia la puerta.-Os veo luego.-

Lexi agitó la mano sin apartar la mirada de su libro y Aly le sonrió a Elma, también despidiéndose con la mano. Ésta salió del dormitorio, cerrando la puerta tras de sí, y Aly suspiró, acercándose a la cama de Lexi y sentándose junto a ella.

-Entonces, ¿Feather ya está totalmente recuperado?- preguntó algo preocupada.

-Sí, se ha mejorado en condiciones. Está a salvo en casa. No pienso traerlo aquí de vuelta...- suspiró Lexi. Dobló la esquina de la página del libro para no perder la lectura, lo cerró y lo dejó a un lado.

-Pobrecito. Se le echa de menos por aquí. Ésto está muy silencioso sin él.-

-Lo sé, ¿verdad? Sigo sin entender cómo alguien podría envenenarlo. Lo que más me preocupa es quién pudo haberlo hecho...-

-Elma no, y yo tampoco. No se me ocurre quién más ha podido entrar aquí, en vuestro dormitorio...- repuso Aly muy pensativa.

-Ni a mí. Estoy asustada, pero desde ése día no ha vuelto a suceder nada raro.- suspiró Lexi pasándose una mano por el cabello.-¿Y tú qué? ¿Ya te has recuperado del secuestro?-

-Sí, estoy mucho mejor. Brianna, Eleanor y Perrie también. Todo ha vuelto a estar tranquilo.- respondió Aly en tono calmado y sereno. Estaba preocupada por el simple motivo de que en ocasiones recordaba todos los momentos agitados de su vida, pero siempre trataba de apartarlos de su memoria y sonreír.

-Éso es bueno.- se alegró Lexi.-Me gusta ver que te recuperas fácilmente de las malas experiencias por las que has pasado, y que han sido muchas. Éso muestra lo fuerte que eres. Yo... por otro lado, soy la idiota que sigue torturándose por otro idiota que le puso los cuernos con otra tía aún más idiota con la que encima planea casarse.-

Aly asintió con la cabeza lentamente, bajando la mirada, y tragó saliva. Cuándo días atrás Lexi le había comentado éso, no se lo podía creer. Y seguía algo incrédula, sinceramente.

-Te agradezco que pienses que soy fuerte, pero no debes desmerecer tu propia fuerza. Sufrir de una infidelidad debe de ser algo terrible, y tú sigues intentando estar de buen humor siempre. Éso tiene mucho mérito.- la animó Aly colocándole una mano en el hombro.

La castaña esbozó una sonrisa a medias y dejó escapar un pequeño suspiro.

-Supongo...- repuso.-Pero lo mío sigue sin ser nada comparado a todo por lo que has pasado desde que conociste a One Direction.-

-Ésto no es una competición.- repuso Aly.-No se trata de ver quién es más fuerte. Sólo se trata de serlo, cada uno a su manera. Y tarde o temprano, tú conseguirás encontrarte mejor.-

-Gracias Aly.- Lexi sonrió y cogió su libro de nuevo.-Bueno... Voy a seguir estudiando.-


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Aquella noche, los chicos estaban dando un concierto. Habían acudido miles de personas, cómo siempre. Sus seres queridos los observaban desde sus casas, por la televisión. Los gritos de las Directioners invadían el estadio, algunas más calmadas y dulces, y otras mucho más pervertidas. A los cinco cantantes les hacía ternura y gracia respectivamente.

-¡Harry, te quiero!-

-¡Niall, cásate conmigo!-

-¡Zayn y Liam! ¡Haced un trío conmigo!-

-¡Louis sé el padre de mis hijos!-

-¡Chicos, os amoooo!-

-¡No, yo más! ¡Os violo a los cinco ahora mismo!-

Ellos se limitaban a pasar a la siguiente canción, sabiendo que a sus respectivas novias no les molestaban aquellos comentarios, y por lo tanto, a ellos tampoco. Preferían tomárselo todo con humor. De ése modo, y siendo infantiles conseguían ser mucho más felices que personas totalmente "maduras" y serias. Estaban contentos porque la experiencia del secuestro a las cuatro chicas había quedado atrás y todas ellas estaban a salvo. Sacaban ésa felicidad a relucir en sus conciertos y se lo pasaban en grande. Sabían que eran unos privilegiados al poder trabajar de lo que les gustaba. El concierto duró dos horas y al terminar, los cinco estaban agotados, pero felices.

-Bueeeeno, hora de volver a casa.- habló Niall una vez que salieron del escenario.

-Sí, no puedo con mi alma ahora mismo. Mi garganta está en llamas.- bromeó Zayn.

-Qué ganas de irme a dormir y despertar mañana sabiendo que será el primer día de verano.- comentó Liam en tono alegre y entusiasta.

-Es verdaaaaad.- repuso Louis abriendo mucho los ojos y haciéndose el sorprendido.

-Yo he quedado con Brianna para dormir con ella en su casa. Sus padres no estarán en casa ésta noche, ya sabéis... Vamos a celebrar que mañana empieza el verano.- explicó Harry.

-Es decir, que vais a darle al tema cómo si fuera el fin del mundo.- intervino Niall, tajante, soltando una pequeña risa.

Harry lo miró de reojo y le dio una suave colleja. Niall se quejó y se frotó la nuca, ahora roja debido al repentino ataque de Harry. Louis, Zayn y Liam se rieron a carcajadas.

-Bueno tíos, nos vemos mañana.- repuso Liam chocando los puños con Louis antes de alejarse.

Niall aprovechó para sacar su móvil y entrar en su Twitter. Escribió un tweet diciendo lo alucinante que había sido el concierto y luego entró en el Twitter de la banda. El tweet a favor de Corinder von Connor tenía ya millones de retweets y miles de comentarios, todos afirmativos. Le alegraba saber que habían conseguido calmar a las "Directionators" enfurecidas, pues las fans de verdad, las Directioners, nunca serían tan violentas cómo para amenazar de muerte a alguien. Todos ellos habían conseguido perdonar a Corinder, o cómo debían llamarla ahora, Corinne, su diminutivo afectivo y de confianza. Al principio había sido difícil, sobretodo para él, pues tiempo atrás había recibido una gran paliza por los motivos conocidos. Pero aunque no lo pareciera, se sentía mucho mejor después de haberla perdonado. Sabía que ella, ahora, con su memoria en blanco y su nueva personalidad, era inocente.

~~~

-¡¡¡PUES TÚ ERES UN TREMENDO GILIPOLLAS!!!- la voz de Faline resonó por todo el globo terráqueo.

Edmond se agachó y una maleta voló por encima de su cabeza. Ésta chocó con la pared y cayó en el suelo con un ruido sordo. Edmond se giró para mirar a su novia, abriendo mucho los ojos. Faline agarró su balón de fútbol y se lo lanzó a Edmond. Ésta vez, acertó, y el balón golpeó la frente del chico. Éste gritó y cayó al suelo de culo.

-Um...- la cabeza de Celine asomó desde el pasillo.-¿Q-qué está ocurriendo?- preguntó algo asustada con su frágil y dulce vocecita de siempre.

-¡La loca de tu hermana! ¡Me está tirando cosas!- gritó Edmond, sentado en el suelo.

Celine se apresuró hacia su gemela mayor y la agarró de los brazos. Faline parecía endemoniada, estaba gruñendo por lo bajo y casi echando espuma por la boca.

-¡Faline, tranquila! ¿Qué sucede?- inquirió Celine, preocupada.

-¡¡TENGO LA REGLA!! ¡APARTAOS!- Faline se revolvió y se liberó de Celine.

-¿Qué? ¡Pero si nunca antes te has enfadado tanto al tener la regla!- se extrañó la menor, retrocediendo algo asustada.

-Estábamos en desacuerdo en algo, ¡y la muy loca de la cabeza se ha puesto a tirarme cosas y a gritar!- replicó Edmond poniéndose de pie. Corrió hacia Celine y se escondió tras ella. Resultaba gracioso ver a un chico de 1'86 escondiéndose tras una joven de 1'54.

-¡Voy a cargarme a cualquiera que se ponga en mi camino!- exclamó Faline. Ella, por su parte, medía 1'62. A pesar de ser físicamente igual a Celine, Faline era más alta debido a la gran cantidad de ejercicio, sobretodo baloncesto, que había hecho desde pequeña.

-¡Fa, tranquilízate, por favor! No hay necesidad de enfadarse... ¡Ni de tirar cosas!- trató de decir la sorprendida Celine en tono tembloroso. Edmond sí que estaba tembloroso, todavía agachado y escondido tras la hermana de su novia.

Faline se quitó la camisa mientras iba hacia su dormitorio dando pisotones. Se cambió y segundos después, salió con una camiseta de Kiss, uno de sus grupos de música favoritos. Era algo que hacía siempre para relajarse; cuándo estaba ardiendo de enfado pero sabía que debía calmarse, se ponía cualquier camisa de sus grupos o cantantes favoritos. Sus camisetas "sagradas" le transmitían algo de paz cuándo las llevaba puestas, y eran lo único capaz de calmar un poco su enfado.

-¡Me voy a dar un paseo!- gritó de mala gana.

-Pero Fa...- intervino Celine.

-¡No! Ya sabes que cuánto estoy cabreada es mejor que me aleje un rato hasta que me tranquilice. ¡De lo contrario, voy a cortar los testículos de ALGUIEN!- dijo ésta última palabra mirando a Edmond.

-¡Ah!- éste palideció, agrandando sus ojos, y se escondió todavía más detrás de Celine, cómo si ésta fuera su única salvación en el mundo.

-Nos vemos luego.- repuso Faline con el ceño muy fruncido. Alzó la barbilla, se alisó su camisa de Kiss y salió por la puerta a pisotones, cerrando, cómo no, con un portazo tan sonoro que sólo ella podía provocarlo.

Edmond y Celine estuvieron dos segundos en silencio, hasta que se oyeron unas llaves y la puerta se abrió de nuevo. Faline entró, dando pisotones, cómo no, y recogió con gesto solemne y orgulloso su móvil y sus auriculares de la mesilla del salón.

-Me olvidaba ésto.- dijo en tono de enfado.-Ahora sí, nos vemos luego.- 

Se fue, dio otro portazo y ésta vez más fuerte que el anterior. Edmond cerró los ojos al escucharlo. Celine lo miró de reojo y se giró hacia él. Le dio unas pequeñas palmaditas en la cabeza, mostrando compasión.

-Lo siento. Ya sabes lo exagerada que es mi hermana a veces.- dijo en tono dulce.

-E-exagerada es poco...- murmuró él. Seguía temblando y encogido cómo un perrito abandonado.

-Ven, vamos.- Celine se dirigió a un sofá y Edmond se sentó junto a ella.-¿Por qué discutíais?-

-Estábamos hablando de lo de Tomorrowland de éste año.- repuso Edmond.-Y sobretodo, de los artista de música electrónica, participen o no en él. Y bueno, ella se puso a defender a sus favoritos y yo a los míos. Yo estaba tranquilo, pero por su mal humor, todo escaló muy rápidamente. Qué violenta es... He visto pasar toda mi vida por delante de mis ojos.-

-Tranquilo.- Celine sonrió y cerró los ojos, bajando las cejas.-Ya sabes que ella tiene un fuerte carácter, pero nunca te haría daño... de forma grave.-

-¿Tú crees?- Edmond alzó una ceja.-Yo le tengo miedo... No sé si cortar con ella...-

Celine agrandó un poco los ojos y negó con la cabeza.

-No, Edmond. Ella te quiere mucho.- repuso Celine.-Sólo que cuándo se enfada... En fin, se vuelve loca.-

Él trató de sonreír pero estaba demasiado preocupado. Quería a Faline, estaba totalmente enamorado de ella, pero enfadada daba miedo... Miedo de verdad. Siempre trataba de no hacerla enfadar, pero en ocasiones cómo ésta, al tener, por ejemplo, la regla, se enfadaba mucho más de lo debido por cualquier tontería. Éso a él no le gustaba en lo absoluto, obviamente.

-Gracias Celine. Te lo agradezco.- repuso Edmond con un suspiro.-Y perdona por esconderme detrás de ti. Estoy dándole una mala impresión a mi querida cuñada.-

Ella se rió por lo bajo y negó con la cabeza.

-No te preocupes. Está bien.- dijo en tono calmado.

-Bueno, supongo que debería irme. Buena suerte en con los estudios y el hospital.- dijo él amablemente, levantándose del sofá.

Celine también se levantó y ambos se dieron un breve abrazo. Acto seguido ella se despidió con la mano mientras él iba hacia la puerta. Una vez sola de nuevo, Celine se volvió a sentar en el sofá y suspiró. Parecía que ella no era la única que tenía una relación complicada. No entendía a Faline. Ella tenía a Edmond a su completa disposición, y aún así se enfadaba con él. Y Celine, por su parte, quería a Kai y sabía que, aunque él también la amara ella, se encontraba en un constante estado de depresión y ausencia por lo de sus padres. Era injusto...

~~~

Todos los estudiantes de la universidad se despedían con abrazos y promesas de quedar mucho durante el verano antes de reencontrarse en septiembre. Aly estaba muy contenta con sus notas; había sacado sobresalientes y notables. Lo cuál le resultaba un alivio después de estudiar tanto y hacer tantos deberes.

-Verano, ¡al fin!- exclamó saliendo de la universidad de Yale mientras estiraba los brazos hacia arriba.

Lexi asintió mientras caminaba junto a ella.

-Qué ganas tengo de conocer a un chico guapo para olvidarme, por fin, de cierto idiota.- repuso.-O a lo mejor no. También puedo seguir soltera, debo aprender que no necesito pareja para ser feliz. Pero debo olvidarme de ésa mala experiencia cómo sea.-

-Con unos helados y una tarde de playa se te pasará todo, ya lo verás. Invitaremos a Elma y Leo también. Los cuatro lo pasaremos guay.- sonrió la rubia echando un vistazo al cielo.

-Seguro que sí... ¡Me encanta el verano!- repuso Lexi alegremente, dando pequeños saltos.

-¿A quién no?- añadió Aly sin borrar su sonrisa. Su angustiosa experiencia del secuestro iba desapareciendo de su cabeza lentamente, pero ella hacía todo lo posible por estar alegre y ser positiva.

Ambas se dirigieron a sus respectivos hogares. Lexi, Leo, Elma y los demás estudiantes internos se habían llevado sus maletas y pertenencias a casa el día anterior al salir de la universidad, de modo que aquél día podían marcharse sin tener que cargar con todas sus cosas.
Aly llegó al apartamento muy feliz y vio a Cindy en el sofá, dándole mordiscos a un bocata de pan de barra con Nutella. Se acercó a ella, se sentó a su lado y le dio un fuerte abrazo.

-¡Cin! ¡Por fin verano! ¿Qué tal las notas?- preguntó.

-¡Estupendas!- repuso la menor con la boca llena.

Cogió el boletín de sus notas, dejando en éste pequeñas manchas de Nutella. Aly las revisó; había aprobado todas. Sonrió y abrazó a su hermana de nuevo.

-Genial, Cindy. Lo has hecho genial.- la felicitó.

-Gracias. Seguro que tú también.-

-¡Sí! ¡Qué ganas de que llegue el próximo curso! Aunque sea muy difícil estudiar Psicología, mis compañeros y yo lo pasamos genial.- comentó Aly.

-Que vieja eres.- bromeó la menor en tono burlón.

-Calla, anda.- contestó ella, también de broma, mientras le revolvía el pelo.

-Vale, vale.- repuso Cindy de broma.

-Ahora vamos a por algo de picar, ¿te parece?- propuso Aly felizmente.

Cindy asintió con la cabeza y ambas, sonriendo, fueron a la cocina a por algo de comida para merendar juntas. Les esperaban unas más que merecidas vacaciones.

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No quería dejar el capítulo aquí ni escribir ésto, pero no puedo terminarlo ahora mismo y no quería teneros más tiempo esperando. Siento que sea tan corto y tan malo, pero ya sabéis lo que ha pasado... No puedo creerlo, de verdad que no puedo. Me encuentro en un estado emocional nefasto, igual que muchas otras fans de 1D. Sólo quiero llorar, o leer que es una broma. Debe de ser una broma. Nunca será lo mismo. Seguiré con la novela, por supuesto, y en la próxima que escriba también estarán los cinco chicos. CINCO. No cuatro. Para mí siguen siendo cinco, cinco chicos que me hicieron la vida más llevadera, cinco ídolos. Ésta noticia me ha arruinado el día.
Gracias por leerme y por apoyarme, si sois Directioners también contáis con todo mi apoyo. Ahora debemos apoyarnos más que nunca entre nosotr@s para afrontar ésto.
Te queremos mucho, Zayn.