jueves, 23 de febrero de 2017

123- Verdades ocultas

Barry, ahora de cinco meses, dormía tranquilamente en su cuna. Brianna lo observaba, algo preocupada. El pequeño llevaba toda la mañana con fiebre. Con cuidado, su madre le puso una mano en la frente. Acto seguido la retiró al notar que estaba extremadamente cálida.

-Harry.- llamó Brianna elevando la voz.-Harry, ven, por favor.- insistió.

Se oyeron pasos corriendo y acto seguido, el cantante de rizos castaños se chocó con la puerta entreabierta de la habitación del bebé. Brianna reprimió sus repentinas ganas de reírse.

-¡Sí, sí, estoy aquí! ¡¿Qué pasa?!- exclamó el joven, muy nervioso, adentrándose en el cuarto.

-Tranquilo, respira.- repuso Brianna.-Barry está ardiendo. Ya sabes que lleva toda la mañana así, y le hemos dado el jarabe, pero... La fiebre no le baja y empiezo a preocuparme seriamente.-

Harry miró a su hijo, y extendió una mano para ponérsela en la frente, justo cuándo Brianna iba a hacer lo mismo otra vez. Las manos de ambos se rozaron y Brianna apartó su mano rápidamente, mientras que Harry se sonrojaba, colocando su mano en la frente de su hijo.

-Es verdad.- suspiró, preocupado, observando a su bebé y bajando más la cabeza para que sus rizos castaños tapasen su rubor.

-Me da mucha pena. ¿Lo llevamos de nuevo a la clínica infantil?- preguntó ella.

-No, fuimos ésta mañana a primera hora. Es muy pronto para llevarlo de nuevo. Se ve que el jarabe para la fiebre tarda un poco en actuar. Nos dijeron que si mañana sigue así, entonces podremos llevarlo de nuevo.- repuso Harry calmadamente, acariciando la frente de Barry.

-No quiero que le pase nada.- Brianna se agarró a la cuna mientras miraba a su hijo.

-No te preocupes, ya tiene cinco meses y se ha encontrado muy bien. Pero es normal que se ponga malito de vez en cuándo, los bebés tienen una salud muy delicada. ¿A que sí, pequeño?- decía Harry, hablándole a su esposa y a su hijo a la vez.

Barry seguía durmiendo, aunque se removió un poco al notar que su padre le acariciaba la frente con dulzura. Harry retiró la mano y miró con ternura a su bebé.

-Estoy seguro de que cuándo crezca va a ser la mejor persona del mundo.- opinó.

Brianna sonrió tímidamente, también mirando a su hijo.

-Yo también estoy segura.- dijo.

Harry la miró. Ella le devolvió la mirada. El joven de rizos castaños se sonrojó de nuevo. Apartó la mirada y observó la puerta de la estancia.

-Quédate a su lado si quieres. Yo... Debo... En fin. Debo hacer una llamada. Y luego prepararle el otro biberón.- dijo con la voz más tranquila que pudo poner, aunque se le notaba ligeramente nervioso.

-Claro.- repuso Brianna, asintiendo con la cabeza. Miró de nuevo a su hijo y sonrió, mientras que Harry salía de la habitación a paso más bien apresurado.



~~~

Aly se encontraba haciendo los deberes de la universidad, escribiendo muy concentrada, en su bonito cuarto de grandes ventanas. De repente sonó su teléfono móvil. Aly golpeó la parte trasera del bolígrafo contra el escritorio para guardar la punta del mismo, agarró su móvil, descolgó sin mirar quién llamaba y habló, colocándose el aparato junto a la cara.

-¿Hola?- habló.

-Hola Aly, soy Harry.- oyó la voz de su amigo.

-¡Harry! Me alegra que me llames, necesitaba una excusa para tomarme un pequeño descanso de los deberes. Llevo dos horas y media con ellos, así que gracias por llamar.- pronunció Aly alegremente, justo antes de soltar una pequeña risa.

-Oh, bueno, de nada.- Harry también se rió.

-Dime, ¿en qué te puedo ayudar?- inquirió la rubia.

-Verás... Me gustaría pedirte un favor.- pidió Harry con la voz algo insegura. Parecía un poco nervioso.

-Claro, dime, ¿qué pasa?- Aly agarró el bolígrafo de nuevo y lo mordisqueó mientras examinaba sus deberes, dudando sobre si los estaba haciendo bien o no.

-Pues... El caso es que... Bueno... Yo... Es algo... Extraño, pero...- tartamudeó Harry.

-Habla yaaa.- insistió Aly, sin presión en su voz, sino más bien curiosidad.

-Me gustaría saber si podrías hacerle una terapia a Brianna.- dijo el cantante.

Aly alzó ambas cejas, levemente desconcertada por la petición.

-Sé que tus notas son buenísimas, como siempre, lo que demuestra que serás una excelente psicóloga en el futuro. Y, si no te importa, me gustaría que tratases a Brianna, por favor.- añadió Harry al percatarse del silencio que guardaba su amiga.

-Sí... Sí, Harry, claro que puedo. Pero, ¿por qué? ¿Ella quiere terapia?- preguntó la joven.

-No, no. Es una idea que me ha surgido. Mira, han pasado ya cinco meses desde que Barry nació, y... Y sigo sin saber por qué Brianna hizo lo que hizo. Ella insiste en que lo hizo por pánico, por miedo, pero todos sabemos que fue la decisión más ridícula que pudo tomar.- explicó Harry, con la voz ligeramente acelerada por los nervios, aunque trataba de controlarse.-Y solamente... Solamente quiero que la trates, y quizá, con tus terapias, consigas averiguar los verdaderos motivos por los que huyó del país embarazada.-

-¿Y crees que ella estará dispuesta?- quiso saber Aly.

-Sí. Creo que sí. Sé que... En fin. Sé que me sigue queriendo, igual que yo a ella. Y le explicaré que ésta idea podría ayudarnos a...-

-Ayudaros a arreglar vuestro matrimonio, lo capto.- finalizó ella su frase, sonriendo.

-Exacto.- Harry asintió una sola vez con la cabeza a pesar de que Aly no podía verle.

-Está bien, lo haré.-

-¿De verdad?- la voz del joven se llenó de esperanza.

-Sí. En junio me graduaré, ya lo sabes. Estoy a pocos meses de conseguir el título de psicóloga, por lo que mi carrera ya está casi completa. Además, eres uno de mis mejores amigos. Haré todo lo posible para que Brianna me explique. Me esforzaré al máximo con ella, haré mi mejor terapia hasta ahora. Lo prometo.- respondió Aly, con confianza en la mirada y en la voz.

Harry suspiró de alivio y sonrió.

-Gracias, Aly. Eres la mejor. Te quiero mucho, y te debo una.- dijo.

-Eso es. Me debes una. Quiero que mi próxima cena romántica con Niall en cualquier restaurante la pagues tú.- contestó ella.

-¿Qué? Pero... Bueno, vale.- el chico de rizos castaños rodó los ojos.

-¡Que era broma!- Aly rompió a reír.

-¡Aly!- Harry también se rió.-No, pero vale. Lo haré. Lo haré con gusto. Niall y tú sois importantes para mí, así que sí.-

-¿De verdad? ¡Estupendo! Luego le aviso. Te dejo ya, debo seguir con los deberes. Cuándo acabe te mando un mensaje diciéndote qué día y a qué hora puedo atender a Brianna.- se despidió la muchacha.

-Está bien, Aly. Un abrazo. Adiós.- Harry sonrió de nuevo.

-¡Adiós!- Aly se apartó el móvil de la oreja y colgó. Acto seguido miró sus deberes y suspiró. Le quedaban al menos otras dos horas hasta terminar con ellos.




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Cindy se encontraba en una cafetería con Wen, merendando y estudiando.

-¿Has oído lo que han dicho ésta mañana en las noticias?- preguntó Wen.

-¿El qué?- inquirió Cindy.

-Dicen que desde todo lo que hizo mi prima, el matrimonio Styles está hecho pedazos. Yo podría averiguarlo personalmente, pero... No me quiero meter. Mi prima está muy sensible y muy arrepentida.- explicó el chico, mordiendo su lápiz mientras observaba su cuaderno y con su mano libre, rodeaba su taza de café con hielo.

-Bueno...- Cindy suspiró.-A mí también me gustaría saber qué está pasando, no voy a mentir. Pero... Es mejor dejar que se arreglen ellos solos.-

-Ya van cinco meses.- objetó Wen.

-Lo sé. Cinco meses desde que nació tu sobrino, Barry.- asintió la rubia.

-Estoy preocupado. No sólo por mi prima, sino por Harry y por mi sobrino, el hijo de ambos. Ya nunca organizamos cenas familiares, ésas cenas a las que vamos todos y nadie falta. Echo de menos que estén bien. La inestabilidad de su matrimonio nos está afectando a todos.- confesó el joven bajando la mirada.

Cindy ladeó la cabeza, enternecida ante la bondad del chico.

-Wen, tranquilo.- dijo colocando su mano encima de la de él.-Sé que ésta situación es complicada y no es buena para nadie. Y es peor aún que hablen de ello en las noticias. Pero no hay nada que podamos hacer... Solamente esperar.-

El muchacho asintió, dejando su lápiz a un lado y dando un sorbo de su café.

-Además, puede que mi hermana los ayude. Ya sabes, dentro de poco será oficialmente psicóloga.- añadió la rubia alegremente.-Seguro que les hace terapia de pareja o algo. No te preocupes.-

-Sí, también he pensado en éso. ¿Por qué no? Sería un buen plan.- asintió él.

-¡Claro que sí! Tú debes estar tranquilo. Todo tiene arreglo.- Cindy sonrió ampliamente.

Wen también sonrió y acarició la mano que Cindy había colocado antes sobre la suya.

-Gracias. Eres increíble. Siempre haces que me sienta mejor.- objetó.

-Me alegro.- Cindy asintió una sola vez con la cabeza.

Wen tomó la mano de Cindy y se la besó brevemente.

-Yo también.- respondió.

Cindy se sonrojó y bebió un trago de su café para ocultar su rostro aunque fuese durante un momento.



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Celine había terminado su jornada como voluntaria en el hospital, y se había despedido de Kai, el cuál seguía cuidando a su madre en coma. En aquél momento se dirigía a un elegante bar no muy lejano. Se había arreglado mucho, luciendo un vestido rosa pálido y con el pelo suelto, aunque recogiendo una parte de él en un pequeño lazo en lo alto de su cabeza.
Tomó asiento y se pidió un café.
Tras unos minutos, llegó otra persona al lugar. Un hombre de unos treinta años, vestido con corbata, atractivo, aunque con una mirada no muy digna de fiar. Buscó a Celine con la mirada hasta encontrarla.

-Ahí estás.- dijo en tono predatorio, aunque tan bajo que nadie lo pudo oír.

Se acercó a la mesa. Celine, que acababa de dar un sorbo de su café, lo miró. Parecía ligeramente desconfiada, pero trató de sonreír por pura educación, y así lo hizo, mostrando sus dientes blancos y brillantes. Él le devolvió la sonrisa y se sentó en la misma mesa que ella, justo enfrente, mirándola cara a cara.

-Buenas tardes, señorita Parker. Me alegro de que haya venido.- dijo.

-Buenas tardes a usted también, señor Greenlaw. Por supuesto que he venido, usted me llamó.- respondió ella.

-Sí, lo sé, pero... En fin. No me esperaba que viniera de verdad. Es fantástico verla aquí. Está usted muy guapa. Aunque bueno, ya que estamos fuera del trabajo, podemos tutearnos, ¿no crees?- preguntó el hombre.

-Claro, señor Greenl... Quiero decir...- tartamudeó Celine.

-Albert, por favor.- sonrió él. El camarero se acercó.-Un café con leche, por favor.- pidió.

-En seguida.- el camarero asintió y se alejó.

-Dime, Albert, ¿por qué razón me has pedido que nos veamos aquí? ¿Y por qué me has pedido que venga tan arreglada?- quiso saber la joven.

Albert Greenlaw era el director de una empresa de repostería. Dicha empresa tenía tiendas por todo el mundo, y Celine trabajaba vendiendo pasteles en una de ellas.

-Verás, Celine, si lo que te preocupa es que se trate de asuntos laborales, no lo es.- repuso el hombre, sonriendo con tranquilidad.-Más bien es por un asunto personal. Simplemente me apetecía tomarme un café contigo.-

La muchacha parpadeó.

-¿Conmigo? ¿Por qué?- quiso saber.

-Me gusta conocer a los empleados de las tiendas de mi empresa, y creo que tú eres la mejor. Siempre mantienes la repostería en perfecto estado y tratas a los clientes muy amablemente. Me despiertas un gran interés, Celine.- respondió Albert.

-Agradezco el cumplido.- Celine, ligeramente cohibida, dio otro sorbo de su café.

-Tengo interés en saber si podemos vernos más a menudo.- añadió él.

Celine colocó su taza sobre la mesa y miró al señor Greenlaw a los ojos.

-¿Para qué?- murmuró.

-Conocernos, pasar el rato...- Albert apoyó un brazo en el respaldo de su asiento, tratando de fingir poco interés en el asunto.

-Lo entiendo, pero agradecería que fueras un poco más específico. ¿Qué es lo que quieres?- insistió Celine, palpándose sus propias manos para ver si le sudaban o no. Se empezaba a sentir nerviosa.

-Bueno, cómo ya he dicho, me resultas muy interesante, además de hermosa. Mis intenciones son buenas, éso puedo prometerlo. Me gustaría simplemente que nos conociéramos, entablar amistad, y ver si, más adelante, surge algo más. Disculpa mi atrevimiento.- habló Albert, sonriendo encantadoramente mientras sorbía su café, sin dejar de mirar a Celine.

Las alarmas internas de Celine estallaron durante un breve segundo, pero rápidamente recuperó la calma. Rodeó su vaso con ambas manos y miró el poco café que quedaba en su interior.

-Señor Greenlaw, debo hacerle saber que no estoy soltera.- dijo, volviendo a hablar formalmente por culpa de los nervios.

-Oh, entiendo... Bueno, quizá éso no tenga importancia.- añadió él, frotándose la barbilla.

-Sí la tiene. Desde luego que la tiene.- replicó Celine, ligeramente ofendida.-No tengo ninguna intención de serle infiel a mi pareja. Tampoco tengo intención de cortar mi relación. Soy muy feliz.-

Albert siguió frotándose la barbilla durante unos instantes, mirando fijamente a Celine. Ésta se sentía intimidada, pues los ojos del hombre eran fríos e inescrutables, pero procuró devolverle la mirada.

-Me gustaría que tomes en consideración la idea, de todos modos. Podría ofrecerte lujos, cómo por ejemplo, un ascenso considerable, grandes aumentos de sueldo, o incluso cualquier capricho que desees. Estoy dispuesto a lo que sea con tal de captar tu atención.- replicó él.

-¿Disculpe? Lamento decepcionar su ilusión, pero yo no soy algo que usted pueda comprar.- Celine parecía mucho más ofendida que antes.-Soy una persona vinculada a una relación estable, y no la cambiaría por nada, ni siquiera por todo el oro del mundo.- añadió, y el tierno, atractivo y suave rostro de Kai apareció en su mente.

-Lo comprendo.- dijo Albert Greenlaw finalmente.-En ése caso, no hay nada que pueda hacer. Gracias por venir y por escucharme. ¿Me permites, al menos, invitar al café?- añadió mientras el camarero traía la cuenta y la dejaba sobre la mesa.

-No es necesario.- Celine sonrió a la fuerza, observando la cuenta mientras sacaba su cartera.-He rechazado su oferta, por lo tanto, lo menos que puedo hacer es invitarle yo a usted.-

Colocó las monedas necesarias sobre la cuenta, agarró su taza, y se terminó de un trago el poco café que quedaba. Lo dejó sobre la mesa y sonrió forzosamente una vez más.

-Que tenga un buen día, señor Greenlaw.- se despidió, antes de agarrar su bolso, levantarse de la silla, y marcharse de allí, tratando de no correr, a pesar de sus ganas.

El hombre se inclinó sobre la mesa y apoyó los codos en ésta. Se frotó la barbilla de nuevo mientras pasaba uno de los dedos por el borde de la taza de café de Celine. Sintió un pequeño escalofrío placentero al saber que los finos labios de la joven habían rozado ésa taza.

-Tiempo al tiempo.- murmuró antes de llevarse el dedo a los labios.



~~~

Poco después, llegó el mes de mayo. Era viernes día 20, día para el que Aly les había dado una cita a Harry y Brianna, cita de consulta que Harry le había pedido previamente.
Ambos llegaron a casa de Aly, la cuál estaba sola en casa y los recibió con un abrazo.

-Gracias por éste favor, Aly.- agradeció Harry tomando asiento en el sofá más cercano.

-De nada, ¿cómo está Barry del resfriado?- preguntó ella.

-Mucho mejor, gracias.- respondió Brianna amablemente mientras se sentaba junto a Harry.

-Ahora mismo está con mi madre. Hoy ella ha querido quedarse con sus dos nietos.- respondió él.

-Me alegro. Ahora vayamos al asunto: Harry, recordemos que la terapia es para Brianna.- respondió la rubia señalando a la joven.

-Entonces... ¿no me puedo quedar?- quiso saber el cantante de rizos castaños.

-Más adelante, en otras sesiones, podrás quedarte, porque aplicaré la terapia de pareja.- explicó Aly pacientemente, sentándose en un sillón.-Pero por ahora necesito tratar solamente a Brianna para poder comprender mejor sus pensamientos, y más adelante, podréis estar los dos a la vez.

Harry asintió con la cabeza, algo desilusionado, aunque lo comprendía. Aly agarró el cuaderno y el bolígrafo que reposaban sobre la mesa y los colocó sobre su propio regazo, pasando las páginas hasta que llegó a una que estaba en blanco. Escribió el nombre de Brianna y suspiró.

-Bueno.- dijo.-Empezamos en cuánto te vayas, Harry.-

-Menuda forma más poco sutil de echarme.- bromeó el cantante, sin poder evitar que una risa escapara de sus labios.-Habría sido de mejor educación que directamente me dieras una patada en el culo hacia la puerta.- añadió.

-Rizos, hablo en serio.- murmuró Aly, aunque ella también tenía ganas de reírse.-Vamos, largo. Déjame tratar a Brianna en privado o al final te daré una patada en el culo de verdad.-

-Ésa es la Aly que yo conozco. Menos mal. En fin, llamadme por teléfono cuándo hayáis acabado. Me voy con los chicos, que hasta la noche no tengo que recoger a Barry de casa de mi madre. ¡Hasta luego!- Harry se puso en pie y se marchó, cerrando la puerta del apartamento tras de sí.

Salió del edificio. Sacó su teléfono y llamó a Liam. Al cabo de unos segundos, su amigo respondió.

-¿Hola?-

-Hola, Li. Soy yo.- saludó Harry.

-Ah, hola. ¿Qué pasa?- respondió Liam.

-Nada, de hecho. Me aburro un montón. ¿Vamos al cine con Niall, Zayn y Louis?- propuso Harry mientras echaba a andar por la calle, buscando su coche.

-¿Y tu familia?-

-Hoy Barry se está quedando en casa de mi madre, y a Brianna acabo de llevarla a casa de Aly, para que le haga terapia. No tengo nada que hacer ahora mismo.-

-¿Terapia? ¿Para qué?- preguntó su amigo.

-Ya sabes, para intentar entender en qué pensaba a la hora de huir a Londres embarazada. Aly y yo hemos hablado y llegado a la conclusión de que Brianna y yo podemos arreglar nuestro matrimonio, pero para éso necesitamos aclararlo todo primero.- respondió el chico de rizos castaños.

-Harry... ¿Sigues pensando que vuestro matrimonio se puede arreglar?- quiso saber Liam.

-Por supuesto. ¿Qué clase de pregunta es ésa?- replicó Harry, pareciendo muy ofendido.

-Los chicos y yo pensamos que te estás aferrando a falsas esperanzas... Te apoyamos en todo, pero empezamos a preocuparnos de que lo vuestro no se pueda arreglar.- admitió Liam.-Y de verdad, esperamos que se arregle, ojalá sea así. Pero hay que ser realistas, Harry.-

Harry siguió caminando mientras Liam hablaba hasta que encontró su coche, sacó las llaves y lo abrió. Se sentó y observó el volante que había frente a él mientras escuchaba a Liam.

-¿Realistas?- Harry frunció el ceño, pronunciando esa palabra cómo si fuera la mayor tontería que hubiera oído en años.-¿Y desde cuándo nosotros hemos sido realistas? ¿Desde cuándo nosotros, One Direction, somos realistas y no optimistas? ¿Desde cuándo nos hemos enfrentado a la vida sin esperanza? Nunca, Liam. Cuándo Brianna me pidió el divorcio antes de huir a Londres, tú fuiste el que me miró a los ojos y me dijo que íbamos a averiguar lo que estaba pasando, y que todo iba a salir bien. No cambies de parecer ahora. Estoy convencido de que Brianna y yo arreglaremos nuestro matrimonio, todo irá como la seda, y seremos felices de una vez por todas.- añadió, casi como prometiendo sus palabras.

Diez segundos de silencio pasaron hasta que Liam respiró sonoramente al otro lado de la línea.

-Tienes razón.- dijo al final.-Hay que ser positivos. Los chicos y yo te seguimos apoyando, recuerda éso. Ojalá la terapia de Brianna con Aly sirva para aclarar cosas.-

Harry asintió con la cabeza.

-¿Y bien? ¿Entonces vamos al cine, o no?- repitió.

-Sí, sí, cuenta conmigo. No sé si los demás chicos podrán. Ahora los llamaré y los aviso. Yo estoy en mi casa, pasa por aquí para recogerme, si puedes, y si los demás se vienen iremos pasando por la ciudad para recogerlos también.- propuso Liam amistosamente.

-Recibido.- Harry esbozó una pequeña sonrisa mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

-¡Te veo en un rato!- se despidió Liam.

Harry, satisfecho, colgó el teléfono, arrancó el coche, y empezó a conducir.



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Melanie se encontraba yendo de compras con Harumi. La japonesa seguía tratando de alcanzar su meta de diseñadora, pero hasta aquél entonces continuaba estudiando para ello y trabajando con Anne, la madre de Harry, la cuál estaba cuidando a sus dos nietos aquél día.
Ambas jóvenes entraron en una tienda cercana y empezaron a observar la ropa.

-Sigo preguntándome cuándo se casarán Zayn y Perrie.- dijo Melanie.

-Lo mismo digo. Ya hay dos chicos de One Direction casados, Harry, y el mes pasado, Louis. Si Zayn se casa éste año, será el tercero.- repuso Harumi, mientras cogía una camiseta roja y la observaba cuidadosamente.

-O puede que el cuarto.- susurró Melanie en voz muy baja.

Harumi la miró sin entender.

-¿Cómo que el cuarto?- repitió, confusa, mientras dejaba la camiseta en su sitio sin apartar su mirada de la joven de cabello castaño.

Melanie sonrió con aire misterioso y agarró otra camiseta para mirarla.

-¡Melanie! ¡Contesta! ¿Cómo que el cuarto?- repitió Harumi, zarandeando uno de los brazos de su amiga.

Melanie se inclinó ligeramente hacia Harumi para que nadie la oyera.

-Liam y yo hemos hablado de matrimonio.- confesó.

Harumi agrandó los ojos.

-¡¿QUÉ?!- exclamó, con una voz tan chillona que varios presentes en la tienda giraron la cabeza para mirarla.

-¡Calla, habla más bajo!- rió Melanie.

-Entonces, ¿cuándo?- susurró Harumi.

-No lo sabemos todavía. Ninguno de los dos ha pedido matrimonio, aún. No estamos prometidos ni nada de éso. Pero a éste paso puede que lo estemos muy pronto. Y estamos en mayo, de modo que cabe una posibilidad de que éste mismo año nos comprometamos y nos casemos.- explicó Melanie, agarrando otra camiseta y mirándola para disimular, mientras hablaba con voz suave.

-¡Eso es fantástico!- dijo Harumi, tratando de controlar el volumen de su voz. Abrazó a Melanie alegremente y ella le devolvió el abrazo, entusiasmada.

-Gracias. Ojalá Liam y yo volvamos a hablar pronto de ésto.- añadió Melanie.

Diez minutos después, ambas salieron de la tienda, aunque no habían comprado nada. Fueron a un café cercano para tomar helado, ya que el calor empezaba a notarse en mayo.
Tomaron asiento en dos sillas frente a una de las numerosas mesas del lugar, y empezaron a conversar mientras comían sus helados.

-Por cierto, Aly me contó que hoy iba a hacerle terapia a Brianna.- habló Harumi de repente.

-¿Sí? Me alegro. Creo que puede ser bueno para ella y para su relación con Harry, aunque han pasado séis meses y siguen sin comportarse como una pareja. Lo único que los mantiene unidos es Barry.- opinó Melanie.

-Aly sabrá qué hacer. Conseguirá que ellos dos se entiendan. Lo primario es conseguir averiguar por qué Brianna tomó esa decisión.- replicó la joven japonesa.

-Ella misma lo dijo, tenía miedo, no quería que Barry fuese un problema en la carrera musical de Harry. Pero sigue siendo una decisión ridícula. Si no la hubiéramos encontrado, Harry se habría pasado la vida entera sin saber que tiene un hijo.- Melanie cogió la galleta de su helado y mordió.

-Puede ser... No estoy segura. Brianna actuó de forma muy precipitada, aunque cómo dijo, solamente quería evitar posibles problemas con la carrera de One Direction por el nacimiento de Barry. Creo que lo hizo con la mejor intención, aunque, evidentemente, era una idea disparatada.- asintió Harumi.

-Desde luego. Por suerte, al final todo salió bien, dentro de lo que cabe. Ahora esperemos que Aly consiga arreglar el matrimonio Styles.- añadió la modelo.

-Creo que lo conseguirá. Aly tiene todo el talento de una verdadera psicóloga paciente y entregada. Además, Harry es uno de sus mejores amigos. Hará todo lo posible por conseguir que él y Brianna sean un matrimonio feliz otra vez.- se expresó Harumi antes de comer una cucharada de su helado.

-Bien dicho, muy bien dicho.- Melanie sonrió con orgullo ante las palabras de la muchacha asiática.-Estoy totalmente de acuerdo.-

-¡Claro que sí! Hay que tener fe.- añadió ella.

-Espero poder seguir aquí cuándo todo esté solucionado. Creo que a finales de año debo regresar a Francia.- dijo Melanie.

-¿De verdad? ¿Te marcharás otra vez?- las comisuras de los labios de Harumi se precipitaron hacia abajo en un amago de desilusión y tristeza a medida que su voz perdía energía.

-Sí... Pero, ¡todavía falta mucho para éso! Solamente estamos en mayo, no lo olvides.- Melanie consumió otra cucharada de helado con sirope de caramelo.

-Mel, yo creo que deberías mudarte aquí definitivamente.- opinó Harumi con firmeza.-Te echamos mucho de menos, e imagino que tener una relación a distancia con Liam es muy triste. Necesitamos estar todos juntos aquí.-

-Harumi... Lo sé, y tienes razón. Me siento muy feliz aquí. Pero... Hace años, tuve que trabajar muy duro para poder ser modelo. En ningún otro sitio se le daba tanta importancia a la moda cómo en París. Por éso me fui allí, para perseguir mi sueño. Me costó mucho lograrlo, pero conseguí ser una modelo exitosa. Marcharme de Francia significaría renunciar a todo aquello por lo que luché de joven.- suspiró Melanie con nostalgia.

-Si lo vemos así, te entiendo... Pero yo sé que todos tus seres queridos estamos aquí, aunque también tengas amigas en París. Lo importante es que Liam, tu novio, está aquí. Y cuándo no está ocupado con conciertos o giras junto a los otros cuatro chicos, siempre intenta hablar contigo. Te quiere mucho.- añadió Harumi.

-Y yo a él. Pero del mismo modo que él se debe a su profesión, yo me debo a la mía. Harumi, no te preocupes. Ambos pudimos superar lo que me pasó aquella vez, en París. Mi accidente, mi embarazo desconocido con un desastroso final. Si Liam y yo hemos podido con éso, podemos con cualquier cosa.- dijo, sonriendo, aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas y su voz sonaba insegura.

Harumi cogió una de las manos de sus amigas, fría a causa de sostener la copa de helado.

-Todavía duele, ¿verdad?- preguntó con delicadeza.

-Siempre dolerá.- repuso Melanie.-Aunque en el futuro me quede embarazada de nuevo. Aunque Liam y yo tengamos uno o unos cuántos hijos. Ése fue mi primer embarazo, ése fue mi primer hijo, aunque nunca llegase a nacer. Sí... Siempre dolerá.- añadió con resignación.



~~~

Pasaron tres horas. Aly llamó a Harry para comunicarle que la terapia había finalizado. El cantante, que al final sí había ido al cine con sus cuatro compañeros, se dirigió a casa de Aly para recoger a Brianna, la cuál estaba tomándose un café que Aly le había preparado. Tras recibir a Harry y saludarlo, Aly se lo llevó a la cocina del apartamento para poder hablar con él sin que Brianna los oyese.

-¿Cómo ha ido?- preguntó Harry.

-Bien, he conseguido analizarla de forma detallada.- repuso Aly.

-Y, ¿cuál es tu conclusión?-

-Desde hace tiempo, sabemos que Brianna padece catalepsia, por éso parecía que estuviese muerta y fue enterrada viva, ¿verdad?- empezó a decir Aly.

-Oh, no me lo recuerdes. Me angustia recordarlo.- suspiró Harry, pasándose una mano por el pelo.

-Pues bien, la catalepsia puede ser provocada por varios motivos, pero por lo general la padecen personas con esquizofrenia, psicosis o histeria. Hoy le he prestado mucha atención a Brianna, y creo que padece histeria. Lo sé por algunas cosas que ella me ha contado, ocasiones de su juventud en la que le daban ataques, y cosas así. Su caso no es grave, era mucho peor cuándo ella era una niña, y por suerte siempre ha ido evolucionando para mejor. Pero ésa fue la causa de su catalepsia. Lo cuál nos lleva al punto siguiente.- explicó Aly.

Harry la escuchaba con atención.

-Cuándo se enteró de que estaba embarazada, sufrió otro ataque de histeria. El miedo tomó el control total sobre ella, porque ya estabais casados, unidos, y ella sentía que aquél embarazo podía arruinar tu carrera. Obviamente no era el caso, pero ella, debido a su histeria, no era capaz de razonar con normalidad. Por lo que tomó la decisión de huir a Londres estando embarazada y desaparecer de tu vida. Por supuesto, fue una decisión ridícula, pero en su cabeza tenía sentido y era una idea perfecta. Su capacidad de razonar estaba muy dañada, y por éso tomó esa decisión. No podemos entenderla porque no podemos entender a una persona con histeria.- continuó explicando.

-Entonces... ¿Ella estaba mentalmente inestable cuándo tomó esa decisión?- preguntó Harry, apoyado contra una de las encimeras de la cocina, mirando hacia el suelo.

-Por supuesto. Nadie en su sano juicio haría lo que hizo ella. Contrató a Caroliz para destruir vuestro matrimonio y huyó embarazada a Londres porque en aquél momento estaba completamente inestable, no solo mentalmente, sino emocionalmente.- respondió la rubia.

Harry se frotó la cabeza. Tenía ganas de llorar. Aly lo notó y cogió un vaso de cristal cercano, echó agua en él y se lo ofreció a Harry mientras le acariciaba la espalda con afecto.

-Gracias.- repuso Harry agarrando el vaso y empezando a beber agua.

-Ahora, Brianna está bien, ya que aquél episodio de histeria tan complicado tuvo lugar solamente cuándo se enteró de que estaba embarazada. Pero pudo disimularlo, y creó ese plan. A ella le dolió mucho llevarlo a cabo, pero en su cabeza no cabía otra idea. Ella realmente pensaba que estaba haciendo lo correcto. Así funcionan los trastornos mentales, haces cosas inimaginables, que no tienen ningún sentido, pero que para ti sí lo tienen.- decía Aly.

Harry suspiró, bebió un poco más de agua y dejó el vaso en la encimera.

-Muchas gracias por tu ayuda, Aly. Eres una amiga increíble.- repuso Harry, abrazando a la joven.

-No hay de qué.- Aly le devolvió el abrazo.-Pero ésto no ha terminado aún, Brianna necesita al menos un par de sesiones más de terapia, para que yo pueda ultimar algunos detalles, y entonces, si ambos queréis, comenzaré a haceros la terapia de pareja, y entonces tendréis que venir los dos a la vez.-

-Me parece bien.- Harry se separó del abrazo y se frotó los ojos.-¿Puedo pagarte?-

-Ni hablar. Todavía no me he graduado y no tengo el título de psicóloga. Y de todos modos, cuándo lo tenga, no dejaré que me pagues. Eres mi amigo. Ésto es un favor que os hago.- replicó Aly, negando con la cabeza.

-Pero me gustaría pagarte.- se quejó el cantante.

-Pues te aguantas.- Aly le sacó la lengua.

-Por cierto, ¿le has confirmado a Brianna tu diagnóstico?- preguntó Harry.

-Todavía no. Lo haré más adelante. De todas formas, lo único que ella necesita ahora es apoyo, y saber que no la culpas por lo que hizo. Antes la culpabas, pero ya no. Nadie puede culpar a una persona por tomar una decisión estando mentalmente inestable. Debéis perdonaros y evitar el rencor a toda costa.- añadió Aly con paciencia y tranquilidad, mientras Harry asentía con la cabeza.

Brianna, que los había seguido a escondidas y estaba detrás del umbral de la cocina, apoyó la espalda en la pared y derramó una lágrima. Se sentía horrible, seguía arrepintiéndose de haber huido a Londres estando embarazada, pero a la vez, le reconfortaba saber que no había sido culpa suya.
Oyó pasos y se apartó a toda prisa de la entrada de la cocina, pero Aly y Harry salieron de la cocina en apenas un segundo, y la vieron a ella, de pie en el pasillo, llorando. Aly se acercó, preocupada.

-¿Por qué lloras?- preguntó con voz suave, poniéndole un mano en el hombro.

-Brianna, ¿qué te pasa?- añadió Harry, frunciendo el ceño y acercándose a ambas.

-Nada, nada... Simplemente os he oído hablar. Quería escuchar lo que ibais a decir de mí. Y ahora... Simplemente recuerdo la decisión que tomé, pensando que alejar a Harry de su hijo era lo correcto. Fui tan estúpida... No sé cómo pude hacer aquello. A medida que pasaban los meses me iba dando cuenta de que era una locura, pero ya no había vuelta atrás. Solamente entonces me di cuenta de lo grave que fue lo que había hecho, contratando a Caroliz para acusar a Harry de serme infiel, y darle así un motivo para pedirle el divorcio antes de irme a Londres... No entiendo por qué lo hice, no pensé, simplemente tuve miedo. No sabía como iba a reaccionar Harry a mi embarazo, y tampoco sabía como iba a repercutir en la carrera de One Direction. Fue algo ridículo, y lo siento tanto...- sollozó Brianna, secándose las lágrimas con la mano.

-Brianna, no fue culpa tuya. Tu consciencia, tus facultades mentales, todo eso fallaba y por éso no podías pensar bien. Te asustaste tanto que tu lógica se estropeó a causa del miedo de que un bebé pudiera arruinar la carrera de Harry. No tomaste esa decisión en uso de tus facultades mentales, no fue tu culpa. No pasa nada.- la reconfortó Aly, rodeándola con el brazo mientras agarraba un paquete de pañuelos que había cerca y se lo ponía a Brianna delante.

-Lo siento. He causado muchísima preocupación y muchísimos problemas...- repitió la morena, sacando un pañuelo de papel de la caja que Aly le ofrecía. Se limpió las lágrimas haciendo uso del pañuelito y luego se sonó la nariz silenciosamente.

-Éso ya forma parte del pasado.- intervino Harry, decidido y serio.-Ahora que Aly me ha contado ésto, todo tiene más lógica para mí. No sabías lo que hacías, y para ti esa decisión tenía sentido porque no podías pensar con claridad debido a un trastorno mental. Ahora sé que realmente no fue culpa tuya, y por éso te perdono.- añadió.

Acto seguido, se acercó a Brianna y la abrazó. Ella lloró con más fuerza y le devolvió el abrazo, apretándolo como si fuera un salvavidas. Harry le acarició el pelo a Brianna. Aly los observó, conmovida. Era la primera vez que se abrazaban en muchísimo tiempo.

-Te quiero mucho, Harry. Muchísimo.- murmuró Brianna entre lágrimas.

-Y yo a ti.- repuso el cantante con voz sincera.-Vamos a arreglarlo todo, ¿de acuerdo? Ahora las cosas están más claras y sé por qué lo hiciste. Volvamos a ser como antes.-

-Sí...- asintió Brianna, como si la sola idea de aquello fuera el mejor plan del mundo.

-De nada.- carraspeó Aly, de pie junto al joven matrimonio.

-Aly, gracias por todo.- repuso Brianna, y la abrazó.

-No, ahora ya no vale.- bromeó la rubia, aunque le devolvió el abrazo.

Harry también se sumó y abrazó a ambas chicas. Los tres permanecieron abrazados durante unos minutos hasta que Brianna dejó de llorar. Entonces se separaron.

-Bueno.- repuso Harry.-Podemos irnos ya. Vamos a casa de mi madre a recoger a Barry, y entonces nos iremos a casa.-

-Sí, de acuerdo. Vamos a por Barry, me muero de ganas de darle un abrazo, aunque solamente llevo unas horas sin verlo, pero lo echo mucho de menos.- añadió Brianna.

-Nos vemos pronto, chicos.- dijo Aly, poniéndoles una mano en el hombro a cada uno.

Segundos después, Harry y Brianna se marcharon de allí. Justo entonces, el móvil de Aly sonó. Era Niall, llamándola. Ella descolgó y se pegó el móvil a la oreja.

-Hola, Niall.- saludó.

-EEEEEEEEESTÁ PASANDO.- gritó el irlandés alegremente.

-¿Qué?- Aly frunció el ceño.

-¡ESTÁ PASANDO! ¡ESTÁ PASANDO!- chillaba su novio, feliz y entusiasmado.

Acto seguido empezó a gritar más cosas, pero chillaba muchísimo y su acento irlandés parecía haberse reforzado, de modo que Aly no entendió ni una sola palabra de lo que decía. Trató de decirle que se calmara, pero Niall no la escuchaba.

-Niall, Niall. ¡Niall! Tranquilo. ¡Baja la voz!- exclamó Aly.

Niall gritó un par de veces más y acto seguido empezó a respirar profundamente. Se hizo el silencio.

-¿Y bien? ¿Qué pasa? Me estás asustando.- añadió la rubia.

-¡No, no te asustes, son buenas noticias! Pero tienes que prometer que no se lo dirás a nadie.- repuso el joven.

-Vale, lo prometo.- asintió ella.

-Es que, bufff, sabía que pasaría, pero no tan pronto. Pero está pasando. ¡Está pasando!- volvió a gritar Niall, elevando la voz de nuevo.

-¡¿Qué está pasando, Niall?!- chilló Aly, sintiendo que se impacientaba.

-Vale, un momento.- el irlandés volvió a respirar profundamente para calmarse.

Aly rodó los ojos, aunque sabía que Niall no podía verla. Pasaron otros dos segundos en los que Aly procuró no tirar el móvil al suelo, ir adónde estaba su novio, y darle una patada en el trasero por tenerla en ascuas durante tanto rato.

-¡Otro embarazo! ¡Otro chico de One Direction va a ser padre!- chilló Niall finalmente.

-¿Qué? ¡¿Quién?!- se sobresaltó Aly.

-No te lo puedo decir.- la voz de Niall se volvió neutral de repente.

-¿Cómo que no? ¡¿Y entonces para qué me avisas de ésto?!- se indignó ella.

-Para que te comas la cabeza pensando en quién podría ser.- se rió el irlandés.

-Niall, ¡habla!- insistió Aly.

-No.-

-¡¿Quién?!-

-No.-

-¡Niall!-

-¡Que no!- el cantante volvió a elevar la voz.

-¿Sabes que no voy a dejar de insistir hasta que me lo digas, verdad?- repuso ella colocando una de sus manos en su cadera y alzando una ceja.

-No te lo puedo decir.- gimoteó Niall, dividido.-Se supone que es un secreto.-

-¡Pero si me lo acabas de contar!- se exasperó su novia.

-Sí, pero no te he contado los detalles ni la identidad de...-

-Niall.- lo interrumpió Aly.-Uno.-

El irlandés se silenció antes de hablar de nuevo.

-No, éso no, Aly.- murmuró.

-Dos.- añadió ella.

-¡Noooo!-

-Y.... Tr...-

-¡Vale, vale!- la interrumpió Niall.-¡Te lo diré! Pero por Dios, deja de contar. Das mucho miedo cuándo haces éso, y ni siquiera sé que es lo que harás si llegas al "tres."-

-Y no quieres saberlo.- sonrió Aly, victoriosa.

-Chantajista.- bufó Niall.-De acuerdo, escucha...-




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Al día siguiente, Kai y Celine habían quedado en Central Park para pasear. Celine no le había dicho nada a Kai sobre la reunión con su jefe en aquél café, pues creía que solamente serviría para ponerle celoso y provocar conflictos. Y tampoco pensaba decirle que el jefe se pasaba por la tienda en la que ella trabajaba al menos una vez por semana para "revisar personalmente el estado de los pasteles," mirándola a ella mientras pronunciaba la última palabra. Celine sacudió la cabeza para alejar aquellos pensamientos y se acercó a su novio.

-Hola, Celine.- saludó Kai, sonriendo al verla llegar.-Me alegro mucho de verte.-

-Hola. Y yo a ti.- respondió ella, esbozando también una tímida sonrisa.

Kai la agarró suavemente de las manos y le dio un pequeño beso en los labios, haciendo que la joven se sonrojara.

-¿Cómo estás?- preguntó él.

-Muy bien, ¿y tú?-

-Estupendamente ahora que estás delante de mí.- repuso Kai, abrazando a su bajita novia.

Ella soltó una pequeña risa y le devolvió el abrazo dulcemente. Acto seguido ambos se separaron, se tomaron de la mano y empezaron a caminar por Central Park, el cuál estaba lleno de gente de todas las edades que paseaban de un lado a otro o que simplemente estaban sentados sobre el césped o los bancos. Kai y Celine hablaron de varios temas mientras seguían paseando.

-¿Qué tal los estudios?- preguntó el joven rubio.

-Muy bien, ¿y tú?- repuso ella.

-También bien. Aunque ya sabes, me cuesta aprobar en ocasiones debido a que me distraigo fácilmente, pero lo intento lo mejor que puedo.- respondió Kai.

-Te esfuerzas mucho con los estudios, igual que tu prima Aly.- sonrió Celine acariciando la mano de Kai a medida que paseaban agarrados.

-Sí, ambos somos muy aplicados. Supongo que irá en los genes.- Kai también sonrió.-Y dime, tu trabajo en la tienda de repostería, ¿cómo va?-

-Bien.- Celine bajó la mirada.-Cada vez se venden menos pasteles, porque ahora se acerca el verano y la gente prefiere los helados. Pero por suerte tenemos una clientela diaria, cómo siempre.-

-Me alegro. Ésa marca de pastelería es muy famosa. Una de las empresas de repostería más conocidas. El hombre que las dirige debe de ser extremadamente rico.- reflexionó Kai.

-Supongo que sí, aunque también debe de ser muy creído y déspota.- se quejó Celine.

-Qué raro es oírte hablar mal de alguien.- Kai la miró, extrañado.

-Lo sé, es solamente una suposición. Pensaba en voz alta. Ya sabes, por lo general, los empresarios son muy creídos debido a su gran fortuna, aunque no todos, claro.- se apresuró a replicar Celine, encogiéndose de hombros para quitarle importancia al asunto.

Ambos llegaron a la fuente de Bethesda, uno de los lugares más bonitos de todo el lugar. La rodearon, paseando, sin dejar de hablar de sus asuntos, riendo y bromeando. Celine trató de salpicarle un poco de agua a Kai, pero éste la esquivó, agarró a Celine, la cargó en su espalda, y la llevó a caballito durante unos segundos. Los dos se reían, hasta que Kai, algo cansado de correr, se detuvo y Celine desmontó de su espalda con cuidado.

-¡Éso ha sido muy divertido!- exclamó ilusionada la joven, dando alegres saltitos.

-Lo habrá sido para ti.- rió Kai.-Por suerte pesas poco, pero me sigue costando correr mientras cargo a una persona en mi espalda. Debería practicar más, o de lo contrario no alcanzaré a correr ni diez metros contigo a cuestas. Cómo cansa ésto.- añadió.

-Lo sé. Pero gracias por el breve paseo a caballito.- Celine le dio un beso en la mejilla a Kai y éste sonrió todavía más, agarrando la mano de su novia de nuevo.

-Se suponía que lo de llevarte en mi espalda era una venganza por intentar salpicarme con agua de la fuente, pero al final te lo has pasado bien y todo.- habló Kai, rascándose el cabello rubio.

-Eres tan dulce conmigo que no puedes ni vengarte.- opinó ella, soltando otra pequeña risa de nuevo y apoyando su cabeza en el hombro del chico.

-Tal vez.- Kai se encogió de hombros, sonriendo, y siguió caminando, tirando de la mano de Celine para que retomara la marcha con él.

Ambos siguieron caminando, totalmente ajenos a un hecho escalofriante; el señor Albert Greenlaw, desde una distancia prudente, los había estado observando, más concretamente a Celine. Gracias a sus numerosos contactos, él había conseguido enterarse de que la joven había quedado allí con su novio ése mismo día, y había estado siguiéndolos y espiándolos desde que ambos llegaron.
Se escondió todavía más detrás de un árbol, y observó a Celine del mismo modo que un depredador observa a su presa.
No estaba acostumbrado al rechazo, y definitivamente tampoco estaba dispuesto a rendirse.




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El timbre de casa de Valery sonó. Su adorable perrita, Valerianna, empezó a ladrar cómo si no hubiera un mañana. Valery abrió y se encontró a Brianna en el umbral.

-¡Hola, Bri! ¿Qué tal?- preguntó la rubia alegremente.

-Hola, Val. Bien, simplemente me apetecía verte un rato.- respondió su amiga.

Entró en la casa y Valery cerró la puerta. Brianna se agachó para acariciar a Valerianna, la cuál empezó a lamerle las manos y a dar saltos para saludarla.

-Hola, bonita, hola.- decía ella entre risas.

-¿Qué tal está Barry? Cada vez que lo veo está más grande y más guapo.- habló Valery.

-Barry está bien. Harry se lo ha llevado con él a una tienda de ropa para bebés, le quiere comprar pijamas nuevos de verano. Gracias. por preguntar.- respondió la morena amablemente.

-¿Cómo no voy a preguntar? Al fin y al cabo, ¡soy su madrina! Y lo soy porque tú me elegiste.- repuso Valery con entusiasmo.-Bueno, dime, ¿quieres que te traiga algo? ¿Café, agua, zumo...?-

-Un agua está bien, gracias.- contestó Brianna.

Valery se fue a la cocina mientras que Brianna se agachaba de nuevo y seguía acariciando a la pequeña y amistosa perra. Valerianna ladraba alegremente cada vez que Brianna se reía.

-¿Y qué tal está tu sobrina, Nataly?- preguntó Valery desde la cocina, preguntándose a la hija de Gemma, la hermana de Harry.

-También está estupendamente, aunque hace un par de semanas que no la veo. Harry y yo tenemos que organizar una comida familiar pronto con Gemma y su novio, y con los pequeños, de ése modo Barry podrá jugar de nuevo con su prima Nataly.- respondió Brianna, dejando de acariciar al animal y levantándose, quedándose erguida.

-Hablando de Harry... ¿Cómo va lo vuestro?- quiso saber su amiga, saliendo de la cocina con un vaso de agua. Se lo tendió a Brianna.

-Creo que ya lo hemos arreglado.- dijo Brianna antes de agarrar el vaso y beber un poco de agua.

-¿De verdad?- los ojos azules de Valery se llenaron de esperanza.-¿Cuándo? ¿Cómo?-

-Ayer, Harry me llevó a casa de Aly para que me hiciera terapia. Me propuso la idea hace unas semanas y yo dije que sí, de modo que ayer fuimos y él se marchó. Me quedé a solas con Aly y empecé a hablar con ella, y estuvimos así largo rato.- explicó Brianna en tono calmado, antes de terminarse el agua y dejar el vaso vacío en una mesa cercana.

-¿Y cómo fue?- inquirió Valery.

-Bien, creo que bien. Aly pudo confirmar que he sufrido episodios de histeria, aunque éso yo ya lo suponía porque me pasaba durante mi infancia. Y cuándo me enteré de que estaba embarazada, sufrí otro y por éso tomé la decisión de huir a Londres. Literalmente no sabía lo que hacía, estaba trastornada y no podía pensar bien, de modo que ésa decisión me pareció lógica.- respondió Brianna.

-¿Éso te dijo Aly?-

-Realmente no me lo dijo a mí, se lo dijo a Harry. Se lo había llevado aparte para hablar con él sin que yo los oyera, pero los seguí y lo escuché todo. En su momento no comprendía por qué hice todo éso, pero ahora lo entiendo. Era por mi trastorno. Cuándo escuché a Aly hablando con Harry, no pude evitar echarme a llorar. Quise volver a mi sitio antes de que ellos me vieran, pero me pillaron.- siguió explicando la muchacha, manteniendo la mirada pegada al suelo.

-Y, ¿qué te dijeron?- preguntó Valery con delicadeza.

-Me disculpé por todo, y primero Aly me dijo que no fue mi culpa, que yo no estaba en posesión de mis facultades mentales. Entonces Harry dijo que estaba de acuerdo con ella, y que me perdonaba. Tanto él como yo acordamos arreglar nuestro matrimonio, nos abrazamos y nos dijimos que nos queríamos. Luego abracé a Aly para darle las gracias y Harry nos abrazó a ambas. Fue bonito. Me sentí aliviada... Y feliz. Muy feliz.- añadió Brianna, y sus ojos se iban llenando de lágrimas. Un par de ellas cayeron de sus ojos.

Valery miró a su amiga mientras ésta se limpiaba las lágrimas con las manos. Esperó unos segundos, y entonces se acercó a ella y la abrazó. Brianna le devolvió el abrazo. Ambas permanecieron abrazadas con fuerza, y Valery frotó con afecto la espalda de su amiga para ayudarla a calmarse.

-Todo está bien. Todo irá bien. Estoy muy contenta de que todo se esté arreglando. Mereces ser feliz.- dijo Valery con voz suave, mientras que sentía como las lágrimas de Brianna caían sobre su hombro.-Te quiero muchísimo, eres como mi hermana, lo sabes, y siempre estaré aquí para ti.-

-Yo también te quiero mucho, Val. Gracias.- respondió Brianna con un pequeño sollozo, aunque sonrió de felicidad.

Valery apretó a Brianna con más fuerza, recordando lo destrozada que se sintió cuándo su amiga estaba en teoría muerta, aunque fuese en realidad catalepsia, y lo mucho que la echó de menos durante los meses que estuvo oculta en Londres. Llevaban incontables años siendo amigas, y en efecto, eran como hermanas de distintos padres. Se querían de forma desinteresada e incondicional. El vínculo de las dos muchachas se trataba de una amistad genuina, pura, y ambas se necesitaban mutuamente.

-Bueno.- murmuró Valery, separándose del abrazo. Ella también tenía los ojos llorosos.

-¿Sí?- repuso Brianna, secándose las lágrimas de nuevo.

-Vamos a tranquilizarnos. Creo que ambas necesitamos una buena merienda. Ayúdame a preparar algo. Galletas, tortitas, magdalenas, da igual, lo que sea. Vamos a preparar una merienda espectacular para nosotras mismas. ¿Te parece?- propuso la rubia con renovada alegría.

-Gran idea.- sonrió Brianna, asintiendo con la cabeza. Dejó su bolso en el sofá que tenía al lado.

-Estupendo. Voy a buscar mi libro de recetas, entonces.- repuso Valery con otra sonrisa.

Valerianna volvió a ladrar y ambas jóvenes rieron.

-No, Valerianna.- repuso Valery.-Tú no puedes comer nada de lo que nosotras vayamos a preparar. Eres un perro, el azúcar no es algo bueno para ti.-

-La próxima vez que venga, me aseguraré de pararme antes en una tienda de chuches para mascotas, y compraré unas cuántas chuches de perro para ella.- objetó Brianna agachándose y acariciando una vez más a la mascota de su amiga.

-Ya le compro yo un montón, pero es una impaciente y las quiere todas a la vez.- replicó la rubia rodando los ojos mientras sonreía.

-Motivo de más para que yo también le traiga algunas.- rió Brianna.

Valerianna ladró de nuevo y las dos chicas se volvieron a reír.



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Al día siguiente, domingo 22 de mayo, Harumi caminaba por las calles a paso acelerado. Entró en un pequeño establecimiento, el cuál se trataba de la tienda de pasteles dónde Celine trabajaba. Su amiga estaba tras el mostrador, colocando unas magdalenas de chocolate en fila. Al girarse y ver a Harumi, no pudo evitar sobresaltarse un poco.

-Harumi.- murmuró, y trató de sonreír.-¿Qué haces aquí?-

-¿Tú qué crees?- replicó la japonesa.-Vengo a estar contigo. Hoy tengo el día libre, y no pienso moverme de aquí.-

-¿Por que?- Celine ladeó la cabeza.

-¡Me llamaste anoche llorando, diciéndome que tu jefe te está acosando!- respondió Harumi.

-¿Yo hice éso?- Celine agrandó los ojos.

-¡Claro que lo hiciste! ¿No te acuerdas?-

-No.-

-Me llamaste muy nerviosa, llorando, diciéndome que hace un tiempo tu jefe intentó que salieras con él, y que desde entonces, viene aquí como mínimo una vez a la semana. ¿Cómo es posible que no te acuerdes? ¡Me lo dijiste anoche mismo!- insistió Harumi.

Celine repasó los hechos de la noche anterior.

Celine estaba en su casa con Faline, la cuál no dejaba de beber vino tinto mientras que Celine bebía un zumo de mora del mismo color.

-Necesito ir al baño.- dijo Celine al cabo de un rato.

-Captado. Yo creo que me voy ya a la cama.- repuso Faline.

Mientras su gemela entraba en el baño, Faline se dispuso a coger su vaso de vino, pero en lugar de ello cogió por accidente el vaso de zumo de mora de Celine, ya que ambos vasos eran iguales y ambas bebidas tenían el mismo color. Faline llevó el vaso a la cocina y lo fregó creyendo que era el suyo. Salió y se dirigió a su cuarto mientras hacía un saludo militar, a pesar de que nadie la pudiera ver.

-¡Muy buenas noches, soldado!- gritó antes de meterse en su dormitorio.

-Buenas noches.- respondió Celine al mismo tiempo que salía del baño. 

Se sentó de nuevo en el sofá y siguió viendo la película. Cogió el vaso de vino de la mesa, creyendo que era su vaso de zumo de mora, y se bebió todo lo que quedaba de un trago. Hizo una mueca al notar que el sabor de su bebida había cambiado por completo, pero la película estaba tan interesante que no quería distraerse pensando en aquello. Al cabo de unos minutos, empezó a sentirse mareada. Celine no había tomado alcohol nunca, y por lo tanto, aquella cantidad había bastado para llevarla a un ligero estado de embriaguez. 
Asustada por el repentino mareo, se masajeó la frente mientras notaba que le costaba pensar con claridad. La invadió un profundo miedo y recordó la situación que más estrés le provocaba desde hacía tiempo: lo de su jefe. Necesitaba contárselo a alguien. Jamás se lo habría contado a nadie, pero en aquél momento lo necesitaba de verdad, y no sabía por qué. Ni se imaginaba que se había bebido por accidente el vino de su hermana.
Empezó a llorar ante los nervios, el miedo y los fuertes mareos. Agarró su móvil y empezó a pasar contactos. Reparó en el nombre de Harumi. Era una amiga buena, fiel y leal, pensó Celine. Pulsó "llamar" sin ninguna duda.

-¿Hola?- preguntó la voz medio adormilada de Harumi.

-Harumi.- sollozó Celine.-¿Puedes hablar?-

-Claro. Bueno, estaba quedándome dormida en el sofá, pero me has hecho un favor ya que necesito irme a la cama. Pero antes dime, ¿qué pasa?- respondió Harumi.

-Tengo que contarte algo.- murmuró Celine.-Es sobre mi trabajo... Sobre mi jefe. El jefe de la empresa de la tienda en la que trabajo. Verás...-

Celine iba recuperando poco a poco los fragmentos de aquél momento, aunque le costaba recordar el resto, ya que había estado más o menos borracha debido a que ella no bebía nunca y aquél poco alcohol que bebió por accidente había bastado.

-Oh, Dios.- susurró, llevándose una mano a la frente.-Lo siento mucho.-

-¿Por qué? Hiciste bien en contármelo.- replicó Harumi.

-No, no. Fue sin darme cuenta. Suena estúpido, pero me bebí por accidente el vino de mi hermana creyendo que era mi zumo de mora. Nunca bebo alcohol, así que en seguida me encontré mal. Te llamé sin querer, por eso tampoco me he acordado hasta ahora.- explicó Celine.-De todas formas, lo que te dije no era verdad. Fue una tontería que solté porque había bebido, aunque fuese sin querer.- mintió para proteger a Harumi y evitar que se preocupara.

-Celine, estabas llorando.- rebatió Harumi cruzándose de brazos.

-Supongo que hasta yo misma me creí lo que te estaba contando. Pero no es verdad, en serio.- se apresuró a responder la joven.

-Corre el dicho de que los borrachos siempre dicen la verdad.- insistió Harumi.-Sé que me dijiste la verdad, aunque fuese sin querer. No intentes negarlo ahora para no preocuparme. Me voy a quedar aquí contigo, te guste o no.- sentenció firmemente.

En aquél momento, por la puerta entró el señor Albert Greenlaw. Celine se tapó la boca con ambas manos. Harumi se giró y fingió estar mirando unos pasteles de crema que había tras el cristal de otro mostrador.

-Buenos días.- repuso Albert.

-Buenos días, señor Greenlaw.- respondió Celine, tratando de evitar que le temblara la voz.

-Vengo de nuevo para revisar el local. ¿Todo bien por aquí?-

-Por... Por supuesto.- asintió Celine, y tragó saliva ruidosamente.

-Me alegra ver que todo está en perfectas condiciones, especialmente los pastelitos.- repuso Albert en tono descarado, mirando a Celine de arriba abajo.

Cualquier otra clienta habría interpretado ése comentario de forma literal, pero Harumi, conociendo la situación, captó el doble significado y se giró de golpe, mirando al hombre.

-Disculpe, señor, que maleducada he sido al no presentarme.- intervino.-Por cómo Celine habla con usted, debe de ser el jefe. Mi nombre es Harumi Yuriko. Soy la pareja de la señorita Parker.-

Celine abrió mucho los ojos y miró a Harumi. El señor Greenlaw parpadeó.

-¿Pa... Pareja?- murmuró.

-Sí. ¿No le comentó la señorita Parker que tiene una relación estable?- repuso Harumi, tratando de sonreír.

-Sí, pero... No sabía que...-

-¿En algún momento especificó que su pareja fuese un chico?- Harumi ladeó la cabeza.

-No.- replicó él.

-Pues ahí tiene la respuesta.- Harumi entrecerró los ojos mientras sonreía.-Celine Parker es mi novia. Y ambas somos muy felices juntas.-

-Harumi...- dijo Celine en un hilo de voz, queriendo preguntarle qué estaba haciendo.

Harumi miró a Celine y alzó ambas cejas.

-¿Verdad que sí, mi amor?- preguntó entre dientes.

Celine, comprendiendo, asintió con la cabeza y miró al señor Greenlaw.

-Sí... Sí, sí, somos muy felices juntas. En fin, señor Greenlaw, me alegro de que haya conocido a mi pareja. Ha venido a verme en mi jornada laboral y poco más.- añadió tratando de parecer convincente.

-Y también para asegurarme de que nadie la molesta.- intervino de nuevo Harumi.-Celine es una chica muy guapa, y no me gusta la idea de que nadie trate de conquistarla, sobretodo teniendo en cuenta que no está soltera.- dijo Harumi, desafiante, mirando al señor Greenlaw directamente a los ojos.

El hombre recapacitó y decidió que no se creía ni una sola palabra de aquello. Recordó que había visto a Celine y Kai juntos en el parque, abrazándose, caminando de la mano, besándose, y sabía de sobra que aquél joven rubio era la verdadera pareja de Celine. Por lo que la muchacha japonesa trataba de engañarlo, y Celine colaboraba con ella. Aquello solamente podía significar que Celine le había contado a alguien las intenciones de su jefe. El señor Greenlaw sonrió.

-Desde luego, tiene mucha suerte de estar con alguien como Celine. En efecto, es una joven preciosa y una de mis mejores empleadas.- respondió amistosamente. Si les decía que sabía que mentían, y que sabía la verdad, entonces ellas descubrirían que había estado siguiendo a Celine a sus citas con Kai, acosándola en las sombras. Por lo que les siguió la corriente con mucho gusto, fingiendo que habían conseguido engañarlo cuándo él en realidad sabía la verdad.

-Gracias.- replicó Celine con timidez, notando en su interior una mezcla de miedo y alivio.

-En ése caso, me retiro. Debo seguir revisando las demás tiendas de mi empresa, al fin y al cabo están por toda la ciudad.- se rió Albert.-Tengan un buen día, señoritas.-

Y sin más, salió de la tienda. Celine respiró, aliviada, y Harumi sonrió. Celine soltó un gritito de felicidad y se acercó a Harumi, abrazándola.

-¡Gracias! ¡Gracias! Has tenido una maravillosa idea. Seguro que ahora me deja tranquila. No puede seguir acosándome si se piensa que me gustan las chicas. ¡Muchas gracias!- chillaba mientras abrazaba a su amiga.

La joven oriental le devolvió el abrazo.

-¡Exacto! Éso mismo he pensado yo. Menos mal que nunca le especificaste que tu pareja es un chico. Gracias a éso, hemos podido engañar a tu jefe. Ahora él creerá que te gustan las chicas y que no tiene ninguna oportunidad contigo, porque él es un chico. ¡Ahora te dejará en paz!- asintió.

-Mil gracias. Has tenido la mejor idea del mundo. ¡Seguro que no le vuelvo a ver en mi vida!- decía Celine, separándose del abrazo y aplaudiendo sus pequeñas manos pálidas.

-Que aprenda un poco a dejar de acosar. Menudo estúpido.- Harumi se cruzó de brazos y negó con la cabeza. Miró alrededor de nuevo y añadió:-Oye, que buena pinta tiene todo. Mira, ya que estoy aquí, voy a llevarme algunos postres.-

-Estupendo.- Celine asintió, sonriendo, y se colocó detrás de la caja registradora.-¿Cuál primero?-

Harumi se acercó a otro mostrador y señaló un pequeño bizcocho de chocolate con crema por encima.

-Un trozo de ésto. También quiero dos magdalenas, una normal y otra de chocolate. Y un pastelito relleno de nata. Luego, unas cuatro o cinco galletas glaseadas. Y también...- dictó.

-Vale, vale, más despacio, no me da tiempo a agarrarlo todo a la vez.- rió Celine.

Fuera, en el exterior, el señor Greenlaw se había subido a su lujoso coche, más caro de lo que alguien pudiera imaginar, y repiqueteó sus dedos sobre el volante.

-Tratando de engañar a un empresario...- murmuró.-Tendré que ocuparme de la insolente muchacha japonesa para que aprenda a no mentir. Ya me ocuparé más adelante del niño rubio escuálido. Él es la verdadera pareja de Celine. Y éstas dos jovencitas mintiéndome a la cara. Aunque claro, ¿cómo iban a saber que conozco la verdad? No tienen ni idea. Y no deben tenerla. Discreción ante todo.- siguió diciendo, hablando consigo mismo.

Atándose el cinturón de seguridad, arrancó el coche y empezó a conducir, marchándose de allí.




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Cayó la noche. Brianna se cepillaba el cabello delante del espejo del baño mientras observaba su reflejo para asegurarse de que no se dejaba ningún mechón sin despeinar. En ésos momentos, entró su marido, Harry, y la contempló con dulzura durante un par de segundos antes de hablar:

-Barry se ha dormido. He estado cantándole durante diez minutos pero ha valido la pena.- comentó, apoyándose en la encimera del baño.

-Me alegro mucho de que por fin se encuentre mejor. Ahora podrá volver a descansar bien mientras duerme. Ésa fiebre me tenía muy preocupada.- opinó ella mientras continuaba cepillándose la melena.

-Lo sé, y a mí. Sobretodo teniendo en cuenta que la salud de los bebés es bastante frágil y delicada. Pero por suerte, Barry ya está mucho mejor. 

-Éso es porque lo cuidas mucho.- opinó Brianna, dejando el cepillo a un lado y girándose hacia su marido.-Y yo... En fin, soy un desastre.-

-No digas éso.- rebatió Harry.-Que estés sensible por la terapia de Aly no significa que no cuides a Barry. Yo sé que le prestas toda tu atención. No seas tan dura contigo misma.-

-Lo sé... Simplemente quiero mejorar rápido. Pero ya estoy muy feliz de que todo esté arreglado entre nosotros.- asintió ella, acercándose y apoyando su cabeza en el pecho de su marido.

-Yo también. Todo se ha aclarado y la explicación no te perjudica. No tienes de qué preocuparte. Tomar ésa decisión no fue culpa tuya. Desde que Aly me lo explicó todo, sé que puedo volver a confiar en ti. Sé que no ha cambiado nada, porque tú no hiciste aquello a propósito, no podías pensar de manera normal y no sabías lo que hacías. Lo entiendo y lo acepto. No fue culpa tuya. Por éso tienes todo mi apoyo.- repuso él mientras rodeaba con sus brazos la espalda de su mujer, acercándola más a él y estrechándola entre sus brazos mientras ella se recostaba contra él.

-Gracias, Harry. Estoy muy aliviada, de verdad. Lo siento tanto... Lo siento tanto por todo...- murmuró ella, reprimiendo sus ganas de echarse a llorar de nuevo.

Harry colocó sus manos en las mejillas de su esposa.

-Deja de disculparte.- murmuró el cantante con voz calmada.

Ella parpadeó sin querer, haciendo que las lágrimas cayeran de sus ojos. Harry se las secó con el pulgar, y, acto seguido, plantó un pequeño beso en los labios de Brianna. Ella agrandó los ojos en respuesta, pero en seguida los cerró y le devolvió el beso. Hacía muchísimo tiempo que no se besaban. Tanto, que para ellos era cómo revivir su primer beso. Ambos habían olvidado el tacto de los labios del otro sobre los suyos propios, y aquél contacto hizo que ambos sintieran que flotaban en al aire. Permanecieron así durante unos cuántos segundos, hasta que se separaron y Harry pegó su frente con la de Brianna. Los dos notaban un leve cosquilleo en los labios, en la cabeza y en el estómago. Se sonrojaron debido al largo período de tiempo que habían estado sin besarse. Les resultaba algo vergonzoso, pero a la vez, les hacía enormemente felices.

-Todo está bien ahora, ¿de acuerdo?- susurró él mientras la miraba.

Ella asintió, mirando al suelo. Acto seguido lo miró a él y suspiró de felicidad.

-Te quiero mucho, Harry.- repuso con un breve sollozo.

-Y yo a ti. Te quiero con locura. Barry y tú sois las dos personas más importantes de mi vida. Y estoy muy feliz de que estemos los tres juntos y bien.- respondió Harry, abrazando a su esposa una vez más.

Ella sonrió de pura felicidad y le devolvió el abrazo a su marido.



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Aly caminaba en círculos, muy nerviosa. Hacía dos días que Niall le había contado aquello, y todavía no se lo podía creer. Otro bebé en One Direction. Algo que podría poner en peligro la carrera de los cinco chicos. Aunque trataba calmarse a sí misma, pensando que, si Barry no lo había hecho, un nuevo bebé no tenía por qué hacerlo. Pero no era lo mismo tener a un miembro de la banda el doblemente ocupado con un hijo que a dos. Los chicos ya estaban muy ocupados de por sí, y tener descendencia haría que estuvieran todavía más ocupados. Ésa era una de las desventajas de ser famosos a nivel mundial. En algún momento, quizás tendrían que elegir entre sus carreras o sus familias, lo cuál nunca acababa bien.
Aly le había prometido a Niall no decírselo a nadie, pero solamente habían pasado dos días y ya estaba estresada. Quería tratar el tema, quería saber más. Pero en aquél momento Niall estaba ensayando con los chicos, y ella no podía decírselo a nadie más. De modo que agarró su diario, buscó un bolígrafo, se tumbó en su cama, y empezó a escribir:

"No me lo puedo creer. Antes de ayer, Niall me contó algo increíble. Me llamó por teléfono y mencionó que otro de los chicos de One Direction iba a ser padre, pero no quiso aclararme cuál. Tras varios minutos insistiendo, conseguí que lo dijera, aunque prometí no decírselo a nadie. Pero necesito desahogarme y por éso lo escribo aquí. Estoy preocupada porque no quiero que la carrera de One Direction se vea afectada, aunque por suerte, ése no fue el caso cuándo nació Barry, el bebé de Harry y Brianna. Pero un bebé más entre los cinco chicos podría desagradar a la discográfica que se ocupa de representarlos. De modo que no sé lo que va a pasar, nadie lo sabe... Solamente puedo pensar en una cosa... Y éso es en desearle suerte a los futuros padres del bebé.
Buena suerte, Zayn. Buena suerte, Perrie."


martes, 20 de diciembre de 2016

¡Sigo viva! + Disculpas y futuro regreso

¡Hola a tod@s! Antes que nada, me gustaría disculparme de corazón por todos éstos meses sin dar señales de vida. Lo siento muchísimo, de verdad. No tengo perdón. No ha sido mi decisión, pero sé que puede que os hayáis sentido abandonad@s o que hayáis echado de menos la historia, y lo siento mucho. Por favor, perdonadme.
Han pasado muchas cosas en el mundo de 1D últimamente. El nacimiento del hijo de Louis, la separación temporal, la muerte de la madre de Louis... Y todo ésto resulta complicado, pero no son los verdaderos motivos del parón.
Sé que os debo un montón de explicaciones. Cómo he dicho antes, ausentarme tanto tiempo nunca fue mi decisión. Éste parón se debe a un cúmulo de sucesos que han hecho que durante un tiempo me resulte físicamente imposible escribir o tener siquiera acceso a internet. No trato de poner excusas, simplemente intento daros las explicaciones que os debo sin entrar en detalles. No me gusta hablar de mi vida, éso es algo que en ocasiones personas cercanas a mí han hecho sin mi permiso, y por éso trato de evitarlo a toda costa. Por éso, aunque agradezco que os intereséis por mí, siempre prefiero que en los comentarios habléis de los puntos de la historia sobre los que queréis expresar vuestra opinión, y no sobre mí. No es algo personal, simplemente no me gusta que mi vida sea relevante en un blog que está dedicado exclusivamente a contar una historia. Así que no os preocupéis. Nada de lo que ha pasado tiene por qué importaros ni preocuparos, lo digo de verdad. Todo está bien ahora y por éso quiero hacer un anuncio:
-La historia regresa en febrero.
Todavía no sé en qué día, pero en febrero continuaré con el blog. Siento muchísimo que no pueda ser antes, pero todavía estoy arreglando algunos asuntos personales, académicos, profesionales, etc, asuntos míos, para resumir. Y en febrero se supone que ya lo habré puesto todo en su sitio y se terminará de solucionar cualquier inconveniente. Siento muchísimo el parón y retrasar el regreso por culpa de situaciones que solamente me incumben a mí, pero no puedo manejarlo de otra forma. Quiero estar al 100% para continuar con la historia, por éso regresa en febrero y no ahora. Ésto es una entrada explicativa más que nada.
También quiero recordaros que una vez que termine ésta historia, lo más probable es que haga un blog nuevo y empiece a escribir otra, también de 1D, porque me apasiona escribir y me sigue apasionando 1D, ya que para mí siempre serán una banda de cinco (los apoyo aunque decidan intentarlo en solitario, pero ya sabéis a lo que me refiero. En nuestros corazones sigue existiendo 1D y siguen siendo cinco chavales sentados en una escalera.)
Os mando fuertes abrazos, gracias por leer ésta entrada, pues significa que seguís aquí. De nuevo, miles de disculpas por todos los problemas ocasionados. Si queréis, para no perder el hilo de la historia, podéis releer los capítulos anteriores al próximo las veces que queráis, antes del regreso en febrero. Siento muchísimo el parón, y espero que me perdonéis, aunque si algunos/as no lo hacéis, lo entenderé.
¡Ésto no ha terminado todavía!
Un abrazo enorme, ¡nos vemos en febrero!
So I'm coming back for you! (Ésa siempre fue de mis canciones favoritas de 1D.)

viernes, 11 de marzo de 2016

122- Rutina familiar

Cindy se encontraba con Wen en una cafetería cercana. Ambos habían pedido cafés calientes para llevar y acto seguido salieron a la calle. Se dirigieron a las escaleras que había frente a un banco, un edificio enorme. La joven pareja de adolescentes tomó asiento en los escalones y se sonrieron mutuamente.

-Un brindis.- sugirió Wen alzando su café cubierto por plástico.

-¿Con café?- inquirió Cindy entre risas.

-¿Y por qué no?- Wen hizo una falsa mueca de tristeza.

-Venga, vale.- Cindy rodó los ojos.

Ambos alzaron sus cafés y los entrechocaron. Luego retiraron los plásticos y el humo cálido les llegó hasta la cara. Empezaron a beber a sorbos pequeños el delicioso café.

-¿Estás feliz?- preguntó Cindy al cabo de unos instantes de silencio.

-¿Eh?- Wen la miró, con sus ojos verdes desprendiendo curiosidad y confusión por la pregunta.

-Ya sabes, en cierto modo, eres tío. No por parte de hermanos, pero por parte de prima. Brianna. El hijo de ella y Harry. Es tu sobrino segundo, más o menos.- opinó Cindy, apoyando su cabeza en una de sus manos, tratando de acomodarse para hablar con Wen.

-¿Barry? Ah, claro. Es mi sobrino, en cierto modo. Brianna, su madre, es mi prima, así que sí. Podría decirse que sí, ¡soy tío!- Wen sonrió ampliamente y acto seguido sorbió su café de nuevo.

-No lo he visto todavía, pero Aly sí, y dice que es muy mono.- dijo Cindy bostezando, cansada debido a caminar con aquél clima tan frío.

-Lo es. Es precioso y chiquitín. He tenido oportunidad de tenerlo en brazos, también. Creo que ahora tiene unos diez días de vida. Es muy pequeño y duerme bastante.- declaró felizmente Wen, con la mirada llena de alegría y la voz repleta de ternura.

-Qué bien... Ojalá pueda verlo pronto. Me gustan mucho los bebés, cuándo no lloran ni chillan, claro.- opinó Cindy antes de dar otro trago de su café.

-Podrás. Y créeme, te encantará. Es un bebé muy bonito. Normal que mi prima haya cambiado tanto últimamente. La maternidad le ha sentado bien. Y creo que Harry también está cambiando. Ahora ambos son padres, al fin y al cabo.- se expresó Wen con calma y franqueza.

-Creo que te entiendo. No creo que tu prima y Harry hayan cambiado totalmente, pero sí que han desarrollado... ¿Cómo decirlo? Un sexto sentido, el de la paternidad, se supone. Por ejemplo, mis padres aseguran que tienen la misma personalidad que cuándo eran jóvenes. Tener hijo no cambia la personalidad de alguien, simplemente le da un sentido de renovada madurez y responsabilidad.- contribuyó Cindy a la opinión de Wen.

-Exacto. Ahora mi prima y su marido tienen una vida que depende de ellos, un bebé indefenso que les pertenece y deben criarlo. Un hijo es el mayor cambio que alguien puede tener en la vida. De modo que entiendo que ahora estén preocupados, pero sé que van a ser unos buenos padres.- asintió Wen.

-Yo también lo pienso.- repuso Cindy.

Ambos volvieron a sonreírse y bebieron sus cafés de nuevo, sentados en aquellas enormes escaleras de la calle. Acto seguido siguieron conversando durante largo rato cómo la pareja charlatana que eran.



~~~

Harry y Brianna se encontraban en su hogar, junto al pequeño Barry.
En aquél momento, Brianna estaba revistiendo una habitación antigua con papel de pared, ayudada por Harry. Había aprovechado su vuelta de Londres a Nueva York para colocar algunas cosas en la mansión de Harry y de ella, y con ello re-decorando algunas habitaciones que necesitaran ser pintadas de nuevo o cubiertas por papel de pared.
El matrimonio hacía aquello también para mantenerse ocupados mientras Barry dormía. Al ser un bebé de poco más de una semana de vida, dormía mucho. Y los jóvenes padres se sentían ansiosos y nerviosos cuándo el bebé dormía y ellos dos se quedaban sin nada qué hacer, nadie de quién cuidar.

-Brianna, por favor, ¿me pasas las tijeras? Queda una parte del papel de pared sin recortar.- pidió Harry ocupado mientras sostenía un trozo gigante de papel fino y rugoso.

-Claro, toma.- Brianna le entregó unas tijeras a su marido.

-Gracias.- murmuró Harry antes de ir directo a cortar el papel de pared.

Brianna, por su parte, agarró otro gran trozo de papel de pared y lo fue colocando a lo largo de una de las paredes de la estancia mientras lo iba pegando y adhiriendo con cuidado.

-Oye, Brianna.- habló Harry mientras seguía cortando el papel de pared, concentrado.

-¿Sí?- repuso la joven, aún atareada.

-¿Tú todavía me quieres?- preguntó el cantante en tono tranquilo y calmado, cómo si fuera una pregunta poco importante, y sin apartar la mirada del papel que estaba recortando.

Brianna se quedó quieta de repente, aún sosteniendo el papel de pared contra ésta. Giró un poco su cabeza para mirar a su marido. Luego volvió a mirar hacia el papel de pared, cómo si esperase encontrar una respuesta apropiada escrita en éste.

-¿A qué viene ésa pregunta?- quiso saber, ligeramente ofendida y dolida.

-No puedes responder a mi pregunta con otra pregunta.- objetó Harry, terminando de recortar su trozo de papel y estirándolo.

Brianna alisó el papel de pared que sostenía y siguió moviéndose de lado a lado mientras lo seguía pegando. Dejó escapar un pequeño suspiro de frustración. La duda le ofendía.

-Claro que sí. No entiendo por qué me preguntas algo, conociendo la respuesta.- dijo en voz baja.

-Quería asegurarme.- Harry no apartaba la mirada de su trozo de papel, pareciendo muy concentrado en éste.-Menos mal que has dicho que sí. Porque yo también te sigo queriendo.- añadió como si nada.

Brianna se volvió a quedar quieta. Giró de nuevo la cabeza para mirar a su esposo Harry, y al ver que éste no se giraba, la joven volvió a lo suyo. 
Desde su reencuentro en Londres, desde lo de Barry, no habían tenido ningún tipo de interacción romántica. Ni un beso, ni un abrazo, ni una caricia. Sólo ligeros toques en la espalda o los hombros para llamarse la atención cuándo el bebé necesitaba algo. Y ambos habían estado durmiendo juntos, en la misma cama. Pero sin abrazarse, cada uno en posición fetal, dándose la espalda mutuamente. Su relación se había enfriado tras aquellos nueves meses en los que Brianna había huido embarazada. Al menos, los dos habían roto sus papeles del divorcio, lo que daba indicios de que no planeaban divorciarse. Pero su complicidad se había ido. Pese a la distancia emocional entre ellos, se seguían amando. Hablando metafóricamente: Las cenizas de su amor seguían cálidas. Pero aún no había vuelto a formarse el fuego. La frialdad mutua era todo lo que les quedaba tras nueve meses sin verse ni mantener ningún tipo de contacto.

-Es un alivio saberlo, la verdad. Sé que tienes muchos motivos para dejar de quererme, y aún así, no lo haces.- masculló Brianna por lo bajo, todavía concentrada en adherir el papel de pared.

-En cierto modo, es verdad. Sigo sintiéndome engañado, herido, abandonado. Pero al fin y al cabo, te he encontrado. He vuelto a estar contigo. He podido ver al hijo que me has dado. Y sé que nunca me fuiste infiel, del mismo modo que sabes que yo nunca te fui infiel a ti. Cuándo me dijiste que tenías a otra persona en tu vida, no mentías, porque esa otra persona era Barry.- decía Harry, dejando las tijeras a un lado y colocando el papel sobre la pared más cercana a él.

-Exacto. Respecto a éso, no te mentí. Nunca te mencioné ningún amante, aunque mi intención era que lo interpretaras de ésa forma.- suspiró Brianna.-Pero el caso es que tomé una decisión equivocada, aunque yo pensaba que era la mejor opción. Está claro que me equivoqué.-

-Sí, aunque en cierto modo no te culpo del todo. Sentiste miedo.- Harry adhirió el papel de pared y luego fue a por otro rollo del mismo.-El ser humano reacciona fatal ante el miedo.-

Brianna asintió lentamente. Seguía sin comprender por qué había hecho todo aquello. Pero lo importante en aquél momento era que las cosas iban bien, a pesar de que su relación con su marido se había enfriado y vuelto distante. A pesar de aquello, ambos no podían evitar sonreírse mutuamente cuándo cuidaban de su hijo. La ternura del pequeño les iba uniendo, muy poco a poco, pero servía.
Se oyó un pequeño sollozo infantil desde otro cuarto. Brianna y Harry se miraron.

-Ya voy yo.- dijo el joven.-Tú sigue colocando el papel de pared, ¿sí?-

-De acuerdo.- asintió Brianna, y trató de esbozar una pequeña sonrisa cerrada.

Harry salió de aquella habitación y caminó por el pasillo hasta llegar al dormitorio de Barry. Se dirigió a la cuna y vio a su pequeño bebé despierto. Tenía los ojos medio abiertos y vestía un traje de cuerpo entero azul. Harry sonrió, y, con delicadeza, alargó sus brazos al interior de la cuna, y sostuvo a su hijo en sus manos. Acto seguido se lo colocó entre los brazos con sumo cuidado.

-Hola, pequeñín.- lo saludó con voz suave.-¿Ya tienes hambre otra vez?-

El bebé agitó sus diminutos puños, mirando a su padre. Acto seguido hizo otra mueca y empezó a llorar. Harry lo alzó un poco y le olió el trasero. Se apartó y sonrió, frunciendo el ceño.

-Oh, vaya. Has hecho de vientre, ¿eh? Espero que no te hayas puesto malito de la tripa.- murmuró mientras, con ternura, tumbaba a su bebé en el cambiador de pañales.

Mientras tarareaba One Thing de su grupo, Harry le cambió los pañales al pequeño. Para ello tuvo que quitarle la ropa primero, y se dio prisa para que no cogiera frío. Tras ponerle el nuevo pañal, Harry volvió a vestir a su hijo, acto seguido agarró una pequeña y suave manta de color azul pálido con pequeños animales estampados, y envolvió a Barry en ella. El bebé mostró un inmediato alivio, dejando de llorar, mostrándose tranquilo y sereno de nuevo, muy cómodo ante su nueva condición.

-Muy bien. Mejor ahora, ¿verdad? ¿Estás calentito? Sí, lo estás. Mi pequeño Barry está a gusto. Te ves tan mono envuelto en ésta manta.- decía Harry inclinándose sobre el pequeño, el cuál seguía tendido en el cambiador de pañales.-No me extraña que ya todo el fandom de One Direction te adore. Eres una preciosidad.-

Barry pareció sonreír, aunque su expresión facial denotaba un cansancio profundo, y ansiedad por ser sostenido en los brazos de alguien. Daba pequeñas patadas, aunque sus diminutas piernas estaban cubiertas por la manta en la cuál su padre lo había envuelto. Se veía muy gracioso tratando de moverse.

-No debes destaparte mientras estás en la cuna. He notado que le das patadas a tus sábanas, vas a coger frío y te vas a resfriar. No hagas éso, ¿de acuerdo? O papá y mamá se pondrán muy tristes. Papá y mamá no quieren que te pongas malito. ¿Entendido, Barry? ¿Lo entiendes?- decía Harry en tono dulce, tomando de nuevo a su hijo en brazos y mirándolo a los ojos con ternura.

Barry sólo se removió, intentando mover sus brazos y sus piernas, los cuáles estaban completamente envueltos por la manta, igual que todo su cuerpo. Acto seguido soltó un silencioso bostezo, abriendo mucho la boca. Harry no pudo evitar bostezar también, contagiado por su hijo.

-Sigues con sueño, ¿verdad? Ésta forma de bostezar no miente. Venga, duerme un poquito más. Tienes que descansar, que hoy te has despertado muy temprano porque tenías hambre.- decía el cantante caminando de nuevo hacia la cuna.

Con sutileza, tumbó a Barry en el interior de la cuna, y, aunque ya estaba envuelto en una manta, Harry lo tapó igualmente con unas sábanas de bebé y otra manta, a todas luces tratando de evitar que el frío de noviembre atacara la frágil salud de su hijo.

-Duérmete, ¿de acuerdo? Ya te he puesto un pañal limpio y envuelto en una mantita suave. Estoy seguro de que tienes unas ganas increíbles de dormir ahora mismo.- murmuraba Harry, apoyando sus brazos y su barbilla en el borde de la cuna, mirando a su hijo.

Barry respondió con otro bostezo silencioso. Acto seguido empezó a cerrar sus ojos lentamente. Harry, sin poder evitarlo, volvió a bostezar. Siempre bostezaba cuándo veía a su bebé hacerlo.

-Éso es. Duerme calentito.- murmuró sonriendo.

Se alzó para luego inclinarse sobre la cuna, le dio un beso a la delicada frente de Barry, y se fue de la habitación, dejando la puerta entornada para que la luz del día no molestase a Barry, pero sin cerrarla por completo por si éste se ponía a llorar, para que Brianna y él pudieran oírlo.
Acto seguido llamaron al timbre. Harry se dirigió hacia la planta baja y caminó hacia la puerta. La abrió, encontrándose con sus cuatro compañeros de banda y con Aly.

-¡Holaaa!- chillaron los cuatro a la vez.

Se lanzaron sobre Harry para abrazarlo, y éste trató de devolverles el abrazo torpemente, pues no podía abrazar a cinco personas a la vez.

-Chicos, Aly. Me alegro de veros. ¿A qué viene la visita?- preguntó Harry.

-¡Queremos ver al bebé!- Niall aplaudió y una sonrisa cruzó su rostro.

-¡Sí, tenemos muchas ganas de ver al pequeño Barry de nuevo!- corroboró Zayn.

Harry asintió y dejó pasar a los cinco visitantes antes de cerrar la puerta de la casa.
Brianna bajó para recibirlos. Ellos la abrazaron a modo de saludo y acto seguido ella y Harry les ofrecieron café. Los siete jóvenes se sentaron alrededor de una larga mesa del salón de estar.

-Barry se ha dormido hace un momento.- dijo Harry.-De modo que podréis verlo cuándo se despierte.-

-Se despertará en dos o tres horas, de modo que no os preocupéis.- añadió Brianna.

-¿No os han dicho nada los de arriba, verdad?- inquirió Liam antes de dar un sorbo de su café.

-No, por suerte. Ya sabéis que han decidido ser generosos conmigo. No pueden negarme que pase un tiempo con mi hijo, es un recién nacido. Y nuestra carrera es importante, pero todos saben que Barry lo es mucho más. De modo que no, no me han dicho nada por suerte.- Harry se frotó los rizos castaños.

-Menos mal, porque a nosotros tampoco nos han dicho nada.- asintió Louis, más tranquilo.

-Me alegro.- Brianna mostró una sonrisa sincera y tomó su café.

-¿Y todo ha salido bien con lo de la venta de la casa que tenías en Londres, Brianna?- preguntó Aly.

-Sí, ya está puesta en venta. Es barata, seguro que alguien la compra pronto y podré recibir mi parte.- respondió la joven de cabello oscuro.

-¿Y tu perro?- se acordó de repente Niall.

-Se volvió aquí con vosotros, ¿recordáis? Y mis padres lo recogieron del aeropuerto, de modo que no hay que preocuparse. Mi mascota Fabbie está de nuevo con mis padres, a salvo en casa.- contestó Brianna.

-¿Y Barry, qué tal? No puedo esperar a verle la carita de nuevo.- sonrió Aly con dulzura.

-Barry está bien. Cómo ya os dije, se acaba de dormir, pero en general se encuentra de maravilla. Come mucho y se pasa el día durmiendo, cómo es de esperar. Siempre que mira alrededor, lo hace con una curiosidad inmensa.- respondió Harry.

-Pero lo más importante es que está bien de salud. Los bebés tan pequeños suelen ser frágiles ante los resfriados y les da fiebre en seguida. Por suerte, no vamos a permitir que éso pase.- añadió Brianna.

-Es bueno saberlo. Sería horrible si se pusiera malito.- asintió Louis.

-Si sois silenciosos, cuándo nos acabemos el café dejaréis que lo veáis dormir durante un rato. Siempre me gusta mirarlo cuándo duerme, es tan bonito...- Harry suspiró.

-Sí, lo es. Y decidme, ¿para cuándo el segundo?- preguntó Niall pícaramente, dirigiendo una mirada cotilla al joven matrimonio.

-¡Niall!- exclamó Liam dándole una palmada al irlandés en el brazo a modo de desaprobación.

Louis se desternilló de risa. Zayn hizo lo mismo. Aly se rió por lo bajo, tapándose la boca con una mano para evitar ser vista por nadie.
Harry y Brianna se habían sonrojado a la vez ante la pregunta del rubio. Justo antes estaban hablando sobre su relación mientras decoraban las paredes porque no se atrevían a actuar cómo un matrimonio, sino que más bien parecían dos desconocidos.

-No le hagáis caso...- repuso Zayn al terminar de reír.-Simplemente os lo pregunta para disimular su deseo de tener hijos con Aly.-

-¡Zayn! ¿Qué te he hecho yo ahora? ¡El de la pregunta desafortunada ha sido Niall, no yo!- gritó Aly ruborizándose, fulminando con la mirada a Zayn.

-Venga ya, no lo digo con mala intención.- repuso éste.-Solamente estaba molestando a Niall.-

-No me molestas.- dijo el irlandés sacándole la lengua.-De hecho, tienes razón. Quiero que Aly sea la madre de mis hijos cuándo el momento llegue.- añadió.

-Qué bonito.- Liam ladeó la cabeza, algo divertido.

-Silencio.- murmuró Aly enterrando su cara roja entre las manos.

Los demás presentes de la mesa se echaron a reír.

-Bueno, bueno, vamos a dejarla tranquila, a la pobre.- bromeó Louis justo antes de tomar otro sorbo de su taza de café y darle unas palmaditas a Aly en el hombro.

-Éso, cambiemos de tema.- agregó Harry.

-¿Necesitáis algo de ropa nueva para el bebé? O peluches, chupetes, lo que sea.- quiso saber Liam.

-Yo iba a preguntar lo mismo. Barry es el primer bebé descendiente de One Direction y...- empezó a decir Louis, aunque se interrumpió bruscamente y miró a Liam.

Liam lo miró de vuelta. Louis se disculpó con la mirada. Al fin y al cabo, Barry no era exactamente el primer bebé de uno de los componentes de One Direction. El primero había sido de Liam, aunque las circunstancias hubiesen resultado duras y con un horrible final.

-Sigue.- repuso Liam con voz suave, diciéndole a Louis con la mirada que no pasaba nada y que no tenía de qué preocuparse.

-Yo...- Louis carraspeó, incómodo y avergonzado a pesar de que Liam se lo había tomado bien.

-Lo que Louis intenta decir...- interrumpió Niall.-Es que queremos mimar a Barry. Comprarle cositas. Que esté cómodo, feliz y mono todo el rato. Por éso, si necesitáis algo para él, no dudéis en decírnoslo.-

-Gracias, Niall.- asintió Brianna volviendo a sonreír.

-No hace falta, Brianna y yo le compraremos las cosas, al fin y al cabo somos sus padres.- objetó Harry.

-Lo sabemos, pero también queremos cuidar de él y traerle cosas. ¡Dejad que lo mimemos! Es vuestro hijo, sí, pero todos los demás también lo queremos mucho.- habló Zayn arrugando la nariz.

-Vale, vale.- Harry alzó ambas manos en señal de rendición y acto seguido se rió.



~~~

Eleanor había ido al cine con Perrie, pues a ambas les apetecía. La película había terminado, y la gente empezaba a levantarse de sus sillas para marcharse.

-Ha estado bien. Entretenida.- dijo Perrie refiriéndose a la película.

-Sí... De todas formas, los últimos eventos por los que hemos pasado hace varios días sí que han sido entretenidos, y ni siquiera se trataban de una película.- repuso Eleanor.

-Cierto.- Perrie asintió.-Todo lo de Harry y Brianna... El bebé del que nadie sabía... Ha sido todo muy extraño, pero cuenta cómo aventura, al fin y al cabo.-

-Sí, éso es verdad.- admitió la morena.-Por cierto, ¿recuerdas que Louis me pidió matrimonio en la boda Styles?-

-Ajá.- Perrie asintió de nuevo, distraída, y se comió las palomitas que le quedaban en el bol, dejando solo un par de ellas.

-Pues resulta...- Eleanor bajó un poco más la voz.-Que Louis y yo ya tenemos fecha para la boda.- murmuró.

Perrie se atragantó con las palomitas. Eleanor le dio un par de palmadas en la espalda. Acto seguido, la rubia respiró profundamente y miró a su amiga de golpe.

-¡¿Lo dices de verdad?!- gritó.

-¡Shhh!- Eleanor se echó a reír mientras se colocaba un dedo sobre los labios.-¡Baja la voz!-

-¿Cuándo es la boda?- Perrie obedeció, aunque sus ojos estaban llenos de felicidad e ilusión.

-Muy pronto... No te lo puedo decir, no se lo hemos dicho a nadie. Pero sí que puedo contarte éso, que ya hemos decidido la fecha.- objetó Eleanor calmadamente.

-¡Pero si no me lo vas a decir, no me digas nada!- resopló Perrie rodando los ojos y comiéndose otra palomita. Masticaba y respiraba ruidosamente debido a la impaciencia.

Eleanor se rió de nuevo. Acto seguido dio un trago de su botella de agua y miró hacia la enorme pantalla de la sala de cine, por la que circulaban los créditos finales.

-Lo siento. Pero tenía que contárselo a alguien. Me hace mucha ilusión.- comentó.

-Dame una pista, al menos.- insistió la rubia.

-Estamos casi a finales de año, de modo que la boda será el año que viene. Pero será muy pronto... Éso es todo lo que puedo contar.- Eleanor sonrió y se mordió una uña suavemente, tratando de reprimir su alegría.

-Bueno, aunque no vayas a darme detalles, ¡me alegro mucho! ¡Qué ganas tengo de que llegue el 2016!- murmuró Perrie, abrazando a su amiga.

Eleanor rió y le devolvió el abrazo.



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Noviembre terminó y llegó diciembre, y con él, las fiestas navideñas. Era el día 24, Nochebuena y además el cumpleaños de Louis.
En el apartamento de la familia de Aly, ella y su hermana Cindy se encontraban decorando el árbol de Navidad. Tenían que decorar todo el hogar, y no lo habían hecho días atrás, por lo que iban con retraso.

-Hemos tenido todo el mes de diciembre para poner el árbol y tenemos que ponerlo a última hora... Somos tontas.- dijo Aly mientras se daba una palmada en la frente. Llevaba un grueso jersey rojo con estampados de copos de nieve, y un gorrito de Santa Claus colgaba desde lo alto de su cabeza.

-Da igual, así es más emocionante.- opinó Cindy mientras colgaba un adorno de una de las ramas del árbol. Ella llevaba un jersey parecido al de su hermana, pero verde.

-Lo sé, ¡pero tenemos que ir con prisa!- se quejó la mayor. Se dirigió al sofá más cercano a buscar una guirnalda navideña y la colgó de la pared más cercana, luego hizo lo mismo pero en otra pared.

-¡Deja de lloriquear! No pasa nada por poner el árbol a última hora. Parecemos tú la hermana pequeña y yo la grande, cuándo es al revés...- bufó Cindy, rodando sus ojos azules, mientras que seguía arrodillada junto al árbol, sacando adornos de una caja cercana y colgándolos por el árbol.

-No se trata solamente del árbol, ¡sino de decorar la casa entera! ¡Decorarla para Navidad! ¡Y Navidad es mañana! ¡Tendríamos que haber empezado antes!- insistió Aly en tono frenético y algo exasperado, cómo si quisiera decorar toda la casa en cinco minutos, lo cuál era imposible.

-Cómo se nota que eres ya una adulta. Cada vez sientes menos emoción por hacer las cosas a última hora y eres más maniática de la responsabilidad.- bromeó Cindy.

-¿Me estás llamando aburrida?- Aly puso sus manos en sus caderas y frunció el ceño.

-Nooooooooooo, por Dios...- ironizó Cindy exagerando su tono de voz.

Aly rodó los ojos y colocó unas luces navideñas alrededor del árbol mientras que Cindy la iba esquivando para poder seguir colgando sus decoraciones favoritas.

-Cuándo tenemos de decorar la casa, tenemos que envolver los regalos. Yo tengo que envolver en doble de regalos, los de Navidad, y los extras para Louis porque hoy es su cumpleaños.- dijo Aly.

-Entiendo... Yo debería haberos comprado algo a ti, a Talia, a papá y a mamá, y también a Wen... Pero no se me ha ocurrido nada.- repuso la menor rascándose la frente y luego la barbilla, pensativa.

Aly señaló el sofá.

-No hace falta. Los de papá y mamá los envolví ayer y están ahí.- dijo mientras seguía con el árbol.

Cindy se levantó del suelo, se alisó su jersey navideño de color verde y se dirigió al sofá más cercano. En efecto, allí había varios regalos envueltos por Aly para Lara y Richard.

-Buena idea. ¿Puedo poner mi parte de dinero por ellos?- preguntó Cindy cogiendo uno de los regalos y mirándolo.

-No hace falta. Pero si quieres, está bien, puedes hacerlo. También tengo regalos para Talia y para ti, pero ésos no los he envuelto todavía. Luego tengo los de los chicos, el de Harumi, el de Melanie, los de mis amigos de Yale... Madre mía, a veces sería más sencillo tener simplemente un par de amigos.- repuso Aly con una pequeña sonrisa al saber todo el trabajo que le quedaba por hacer.

-Ése es mi caso. Es mucho más cómodo y mejor.- opinó Cindy poniendo un peluche de muñeco de nieve sobre el mueble que sostenía la televisión.

-Mamá y papá estarán a punto de llegar del centro comercial con Talia. Deberíamos preparar chocolate caliente mientras tanto para que entren en calor. Acaba de empezar el invierno, pero ya hace un frío tremendo.- se quejó la mayor.

-Buena idea. Tú ve preparándolo y déjalo en el microondas para que no se enfríe. Yo termino con el árbol y empiezo a poner más figuras de renos y muñecos de nieve, y las guirnaldas, claro...- sonrió Cindy colgando una madera en forma de corazón rojo con copos de nieve blancos en el árbol.

-De acuerdo. En cuánto prepare el chocolate, vuelvo corriendo a ayudarte.- dijo Aly. Pasó cerca de Cindy, le revolvió el pelo con afecto y entró en la cocina.

Cindy sonrió y sacó de la caja un adorno para el árbol con forma de Santa Claus, pero estaba aplastado debido al peso de la caja y se veía deforme. Resultaba gracioso y escalofriante a la vez. Cindy se echó a reír sin poder hacer nada para evitarlo.

-¿Qué se supone que es ésto?- murmuró entre risas, sin dejar de mirar el curioso adorno.



~~~

Cómo era Nochebuena, era el cumpleaños de Louis, de modo que éste iba a celebrar una cena en su casa. Sus cuatro mejores amigos estaban invitados, junto a sus novias (esposa en el caso de Harry) y también el hijo de éste último. Al día siguiente, todos ellos pasarían la Navidad con sus respectivas familias y demás amigos.
Brianna y Harry habían decidido pararse a comprar una tarta para llevarla a la cena a casa de Louis justo antes de dirigirse allí. Ya que eran invitados, querían tener el detalle de traer algo de postre para la cena.
Cuándo salieron de la tienda, había decenas de paparazzis esperándolos en el exterior. Brianna se adelantó hacia el coche mientras que Harry llevaba en brazos a su hijo. Barry ya tenía poco más de un mes, y en ése tiempo le había crecido mucho el pelo, herencia de su padre, aunque el bebé seguía viéndose pequeño y frágil.
El cantante sonreía a las cámaras, orgulloso y feliz de estar siendo fotografiado con su hijo. No obstante, trataba de apresurarse, pues al ser Nochebuena, hacía mucho frío y el pequeño Barry podía pillar un resfriado, cosa no deseada. Brianna se metió en el coche y poco después Harry hizo lo mismo, tras colocar a Barry en la cuna amarrada a los sillones con un cinturón de seguridad especial. El cantante despidió a los paparazzis con la mano y empezó a conducir acompañado de su mujer y su hijo.
Eran las ocho de la noche y la cena empezaría a partir de ésa hora, de modo que llegaban tarde. Por suerte, solamente tardaron quince minutos en llegar a la mansión de Louis. Les pillaba un poco lejos porque la ciudad era muy grande, pero Harry había sabido llegar de forma rápida y segura a la vez, pues, al fin y al cabo, había un bebé a bordo.
Bajaron del coche, Harry volvió a llevar al bebé en brazos, y se dirigieron a la entrada.
Eleanor les abrió la puerta y entraron. Todos los demás ya estaban allí.

-¡Bienvenidos! Louis está en la cocina terminando de adornar su tarta. Será el postre de la cena, claro.- murmuró la joven tras abrazar a Brianna, a Harry, y de acariciar la suave cara de Barry.

-Nosotros también hemos traído una tarta para regalársela a Louis y que de paso haya el doble de postre tras la...- Harry se interrumpió a sí mismo al ver que Brianna no llevaba la tarta.

-¡La tarta!- gritó Brianna llevándose ambas manos a la cara.-¡La hemos dejado en el maletero!-

Salió corriendo de la casa de Louis dirigiéndose a la zona del jardín en la que habían aparcado el coche. Harry y Eleanor se rieron con suavidad. Eleanor señaló a Barry.

-¿Puedo tenerlo en brazos un ratito, por favor?- preguntó.

-Claro, por supuesto. Mientras tú lo sostienes, yo iré a saludar a los otros.- asintió sonriente el joven cantante de rizos castaños.

Le dio varias vueltas más a la manta azul y verde que envolvía a su hijo, asegurándose de que se mantenía cálido, y se lo entregó a Eleanor. Ésta lo tomó en brazos con delicadeza y le sonrió.

-Hola, hola precioso, feliz Nochebuena, pequeño.- decía en tono dulce y bajo mientras sostenía al bebé. En cierto modo, ella era la otra madrina de Barry, pues ella era la futura esposa de Louis, el cuál era el padrino.

Harry, por su parte, saludó a sus cuatro amigos y a Aly, Perrie y Melanie. Abrazó a Louis.

-Feliz cumpleaños, Louis.- sonrió amablemente.

-Gracias compañero. Feliz Nochebuena.- respondió Louis.

Eleanor seguía sujetando a Barry en sus brazos y todos los demás hicieron cola para sostener al bebé, mientras que Brianna volvía a entrar a la casa llevando la tarta olvidada en el coche. Ella también saludó a todos los presentes y felicitó a Louis. Ella y Harry colocaron a Barry en su pequeña cuna portátil, tapándolo con otras dos mantas, poniéndole su chupete y colocándole un pequeño osito de peluche junto a la cabeza. El pequeño bebé se quedo dormido en apenas menos de diez minutos.
Acto seguido los diez jóvenes procedieron a cenar. La mesa estaba decorada con adornos navideños y muchas velas. El frío se hacía mayor por momentos, incluso habían dado probabilidad de nieve. Louis y Eleanor encendieron la chimenea, aunque también activaron los aires acondicionados un rato para caldear la estancia, puesto que la chimenea no llegaba ella sola a trasmitir el calor necesario.
Louis también encerró la radio y reprodujo una mezcla de música navideña que duraba varias horas, poniéndola a un volumen bajo para crear ambiente, y que se pudiera escuchar solamente de fondo, sin superar las voces de ninguno de los presentes al hablar.
La cena de Nochebuena transcurrió de forma agradable. Los diez cenaron, rieron, y hablaron animadamente. Se contaron mil anécdotas y curiosidades. Lo estaban pasando en grande.

-¡Y entonces Louis me dijo que se plantaba en los veinte años y que no envejecería más!- gritó Niall, emocionado, mientras los demás se reían a carcajadas.-¡Y miradlo! ¡Hoy mismo cumple veinticuatro! ¡Viejoooo!- chilló antes de echarse a reír junto a los demás.

-¡Pero si solamente soy dos años mayor que tú, estúpido!- se ofendió Louis. 

Cogió un trozo de pan y se lo tiró a Niall, pero éste lo atrapó con las manos y le dio un mordisco.

-¡Gracias!- murmuró con la boca llena.

Todos los demás se volvieron a reír. Zayn le daba golpes a la mesa mientras reía por todo lo alto. Por suerte, Barry estaba situado en la otra habitación de la sala del comedor, para no despertarse.

-¡Hora del postre!- anunció Eleanor poniéndose de pie.

-¡Espera!- exclamó Liam.-¿Del postre o de la tarta?-

-Buena pregunta.- Melanie se rascó la barbilla ante el comentario de su novio.

-Primero deberíamos traer la tarta y luego tomar el postre.- opinó Niall.

-Sí, que Louis sople las velas primero y luego ya nos comemos la tarta y los demás postres.- asintió Perrie.

-Como por ejemplo la tarta que hemos traído nosotros.- dijo Harry señalándose a sí mismo y a Brianna.

-¡Buena idea!- asintió Louis.

Aly, Zayn y Liam se encargaron de apagar todas las luces mientras que Eleanor iba a la cocina a preparar la tarta con las velas. Al cabo de un rato, ella apareció de nuevo, sosteniendo la tarta de cumpleaños de Louis e iluminando la oscuridad con las velas de la misma.
Todos los presentes comenzaron a cantarle cumpleaños feliz a Louis. Teniendo en cuenta que Niall, Liam, Zayn, Harry, Perry y Aly eran cantantes (o habían sido en el caso de la última), consiguieron que la canción sonara preciosa. Eleanor, Melanie y Brianna no eran cantantes, pero aún así las res tenían voces bonitas. Louis sonrió, y al finalizar los demás, cerró los ojos y sopló hacia las velas, provocando que se apagasen. Los demás rompieron en aplausos.

-¡Feliz cumpleaños, Louis!- exclamó Eleanor abrazándolo y dándole un suave beso en los labios.

-¡Viejo!- volvió a bromear Niall.

-¡Feliz cumpleaños! ¡Y feliz Nochebuena a todos!- sonrió Liam mientras aplaudía.

El ruido de los aplausos provocó que Barry, desde el otro salón, empezase a llorar.

-Voy a por él.- dijo Brianna.-Cortad un trozo de tarta para mí, por favor. Pero que sea pequeño, me siento llena por la cena.-

-Claro.- asintió Louis amablemente.

Brianna salió de la estancia y llegó hacia el salón dónde estaba la cuna portátil de Barry. Lo cogió en brazos con cuidado y le tocó la cara con suavidad. Por suerte, se mantenía cálido.

-¿Te has quedado dormidito, verdad? Venga, ven, mi amor. Ya no haremos más ruido, ya puedes estar con nosotros.- dijo tiernamente mientras acariciaba la suave mejilla de su bebé.

Lo volvió a colocar en el transportador y acto seguido llevó el mismo hacia el comedor. Lo dejó sobre uno de los sofás con cuidado.

-¡Barry! ¡Felicita a tu tío Louis!- gritó Louis levantándose de la silla de un salto.

Se dirigió hacia el sofá y sacó a Barry de su transportador. Acto seguido le dio un besito en la frente y sonrió. Barry abrió sus ojos lentamente y miró a su padrino, el mejor amigo de su padre.

-Éso es, abre los ojos. ¡Mírame! ¡Hola! ¡Hoy es mi cumpleaños! ¿Quién es el bebé más mono del mundo? ¿Quién es?- decía Louis mientras le sonreía todo el rato al pequeño.

Los demás presentes soltaban risitas por lo bajo.

-Louis, déjame sostener en brazos a mi hijo un rato.- pidió Harry de broma.

-¡Tú y Brianna podéis tenerlo en brazos cuándo queráis, pero yo no! Dejadme en paz.- Louis puso morritos y aferró a Barry con más fuerza, aunque con cuidado de o hacerle daño.

Brianna se rió por lo bajo y Harry rodó los ojos, encogiéndose de hombros ante el comentario de su amigo. Los demás también se reían y sacudían la cabeza. Louis estaba encantado con su ahijado.

Llegó el día siguiente, y con él, la Navidad. Pasaron las fiestas hasta que al final llegó el año nuevo, 2016. Pasaron enero, febrero, y llegó el mes de marzo.



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-Harry se ha vuelto increíblemente responsable. Es casi surrealista, de repente se preocupa con mucha facilidad por todo. Actúa como un adulto, cada vez más.- murmuró Niall frotándose la barbilla mientras miraba al techo.

Estaba sentado en el sofá del hogar de Aly y su familia. Aly asintió con la cabeza.

-Y Brianna. Creo que ambos todavía no se han reconciliado. Pero están sabiendo como criar a su hijo a pesar de no tener ninguna experiencia.- respondió la rubia en tono orgulloso.-Estoy tan feliz... Harry por fin vive tranquilo con su mujer y su hijo.- añadió.

-Y yo tam...- Niall fue interrumpido por el sonido de su teléfono móvil, el cuál estaba siendo recargado.

Aly le dio un beso en la mejilla a su novio mientras que éste miraba el móvil.

-¡Contesta, no te quedes mirando!- exclamó, y acto seguido se echó a reír.

-Es que tengo miedo, puede que sea Zayn llamándome para echarme la bronca... Hoy me comí su desayuno y...- empezó a decir el irlandés.

-¡Que contestes! A lo mejor es importante.- repuso ella.

Niall suspiró y cogió su móvil. Era Louis. Descolgó.

-¿Hola?-

-¡Niall!- gritó la voz de Louis.

-¡Pero no grites!- exclamó Niall.

Aly rodó los ojos mientras se aguantaba la risa. Niall le pedía a Louis que no le gritase, a pesar de él mismo pedírselo gritando. Resultaba irónico, aunque típico de Niall.

-¡Claro que grito! ¡Tengo una gran noticia!- exclamó Louis, feliz, alzando la voz cada vez más.

-¡¿Pero qué pasa?!- chillaba Niall, cada vez más impaciente e histérico ante la voz de su amigo.

-¡Eleanor y yo nos casamos en abril, el mes que viene!- gritó Louis con voz cantarina y alegre, sin dejar de hablar por lo alto.

-¡¿QUÉ?!- Niall agrandó los ojos.

-¿Qué pasa?- preguntó Aly, curiosa y sobresaltada, moviéndose en el sofá para sentarse más cerca de su novio.

-¡¿Y por qué no lo has dicho antes?! ¡¡Yo te mato!!- chilló Niall, furioso, gritándole al teléfono móvil.

-¡Lo siento, queríamos que fuera una sorpresa!- repuso Louis desde la otra línea.

-¡¿UNA SORPRESA?!- Niall tenía la cara roja de rabia al saber que uno de sus mejores amigos había ocultado la fecha de su boda.

-¿Pero qué pasa?- insistió Aly, aguantándose la risa que le provocaban los nervios de su novio.

-¡Que Louis se casa el mes que viene y me lo dice ahora!- se indignó el rubio.

-¡Aly! ¿Aly está ahí? ¡Aly, haz entrar en razón a tu novio! ¡Haz que se calme! ¡Niall, cálmate!- siguió vociferando Louis entre risas.

-¡¿Pero qué?! No, ¡Niall tiene razón! ¡¿Por qué no nos lo has dicho antes?! ¡¿Y por qué Eleanor tampoco nos ha dicho nada?!- repuso Aly, agarrando el móvil de Niall y sacudiéndolo mientras le gritaba, exasperada.

-¡Perdóoooooooooon!- Louis había dejado de reírse y parecía algo preocupado, incluso asustado.

-¡Ah, es decir que si yo me enfado tú te ríes, pero si Aly se enfada, te asustas! ¡Nada de lo que haces tiene sentido, Louis!- vociferó Niall volviendo a agarrar su móvil de las manos de Aly y alzando la voz todavía más, asegurándose de que Louis escuchaba bien su voz repleta de molestia.

-¡Aaaah, vale, vale, callaos ya por favor! ¡Me voy! ¡Cuelgo!- chilló el mayor.

Y colgó. La llamada terminó.

-¡Louis! ¡¡LOUIS!!- gritaban Aly y Niall a la vez, igual de indignados.

Ambos se levantaron del sofá a la vez.

-¡Voy a buscarlo y a darle una patada en el culo!- gritó Niall apretando los puños.

-¡Voy contigo!- repuso Aly, cuyo nivel de indignación equivalía al de Niall, o incluso lo superaba.

Ambos salieron del apartamento casi al compás, dando pisotones.



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La boda de Louis y Eleanor tuvo lugar en abril, cómo la pareja había acordado, y fue tan bonita como la de Harry y Brianna. La noticia de ésto hizo que el asunto de Brianna y Harry pasara a un segundo plano para la prensa, lo cuál les brindó algo de calma, aunque las Directioners seguían adorando al pequeño Barry.
One Direction seguían ocupados con sus conciertos, aunque por suerte a Harry le habían concedido más tiempo libre para que pudiera ocuparse de su hijo.
Y él siempre llevaba consigo una foto de Brianna sosteniendo en brazos a Barry cuándo éste apenas tenía unos días de vida. Guardaba ésa foto en su cartera y siempre que la miraba sonreía. Habían pasado ya varios meses y su relación con Brianna no mejoraba, era como si el interés romántico se hubiese alejado y no quisiese regresar entre ellos. Al menos, se seguían queriendo y lo sabían. Pero debido a las circunstancias, la complicidad y química de ambos se había esfumado.
Los dos se centraban al cien por cien en cuidar a Barry, por lo cuál casi no le prestaban atención a su relación de matrimonio, herida a causa de las decisiones que Brianna había tomado al estar embarazada.
No obstante, Harry mantenía la fe en que tarde o temprano, todo volvería a ser como antes, y la relación de Brianna y él volvería a ser perfecta tarde o temprano. Al fin y al cabo, tenían un hijo pequeño en común y debían cuidarlo juntos.
Los otros cuatro chicos de la banda apoyaban a Harry, aunque al ver que el tiempo pasaba y nada cambiaba, empezaban a pensar que tal vez Harry se aferraba a ilusiones falsas. Pero una parte de ellos también quería confiar en que Brianna y él podrían arreglarlo todo.
Parecía que todo iba bien. Dos de los cinco componentes de One Direction ya se habían casado, y uno de ellos tenía un precioso hijo. La única complicación era que Brianna y él seguían sin comportarse como una pareja, pero por lo demás, todos vivían felices y tranquilos.
Al ser abril, faltaban dos meses para la llegada del verano. Aly por fin terminaría sus estudios en Yale y podría obtener el título de psicóloga.
Los chicos de One Direction habían empezado una gira de dos semanas, la cuál inició cinco días después de la boda de Louis y Eleanor.

Además, Nataly, la hija de Gemma, ya había cumplido su primer año. Todas las Directioners adoraban a los dos bebés de descendencia Styles, Nataly por parte de Gemma, y sobretodo Barry por parte de Harry.

Perrie y Zayn seguían comprometidos, y se rumoreaba que su boda iba a ser aquél mismo año, 2016, pero todavía no se sabía nada seguro, pues la pareja no había dado detalles.


En resumen, desde noviembre hasta abril habían estado viviendo una agradable rutina.
¿Por fin iban a ser felices de forma definitiva? ¿O todavía quedaban algunos obstáculos en el camino?

-¡Lo averiguaremos en el próximo capítulo!- gritó la voz narradora de la serie a la que Aly y Cindy estaban enganchadas.

Aly arrojó el mando por los aires y éste aterrizó en la cabeza de Cindy.

-¡Au!- gritó la menor frotándose la cabeza.

-¡Siempre hacen lo mismo! ¡Justo cuándo parece que los protagonistas enamorados van a reencontrarse después de diez años sin verse, se termina y empiezan a echar las noticias! ¡Odio la tele!- chilló Aly.

-¡Ya, relájate!- gritó Cindy agarrando a su hermana de los brazos.

Aly, para liberarse, le hizo cosquillas a su hermana menor. Cindy chilló y empezó a reír, y Aly, sin poder evitarlo, hizo lo mismo.