viernes, 19 de junio de 2015

113- Guarda el secreto y respira

Los coches de policía y la ambulancia surcaban las carreteras a toda velocidad. Valery estaba en el exterior de su casa, temblando de miedo y mirando alrededor. Uno de los coches de policía se paró enfrente de ella y ella se subió rápidamente. El policía al volante la miró de reojo, algo desconfiado.

-¿Está usted segura?- preguntó en tono inquisitivo y algo escéptico.

-¡Sí, lo juro! ¡Lo juro por mi vida!- gritaba a voz en cuello la rubia, muy agitada y con las pequeñas lágrimas cayéndole de los ojos.-¡Vamos! ¡Rápido! ¡¡Debemos darnos prisa!!-

El policía que iba de copiloto asintió, y el del volante aceleró, haciendo que el vehículo avanzara por la carretera de nuevo. Valery, que había cogido su móvil antes de salir, lo agarró con fuerza y marcó un número de teléfono.


Harry abrió los ojos, despertando, sobresaltado al notar que el teléfono de su casa sonaba. De repente, en el exterior, oyó el leve sonido de unas cuántas sirenas sonando. Tenía tanto sueño que no sabía diferenciar si eran sirenas de ambulancia o de policía. ¿O quizá ambas? Suspiró y se colocó en la cama. Observó la ventana; todavía era de noche. ¿Quién llamaba a ésas horas? ¿Y por qué había tanto ajetreo en la ciudad? Se rascó la cabeza mientras que el teléfono seguía sonando. Se levantó de la ama y salió de su dormitorio para ver que estaba pasando, justo cuándo alguien respondió el teléfono.

-¿Qué dice?- oyó a Zayn decir desde el piso de abajo.

-Shhh...- Anne pidió silencio. Harry supuso que ella había respondido el teléfono.

Bajó las escaleras muy despacio. Ya había tenido un día suficientemente malo cómo para que ahora la noche también fuese larga. Estaba agotado y deprimido, cómo era de esperar. Su novia estaba muerta y aquél día había sido su entierro. Sólo quería que aquél día terminase ya, pero parecía imposible.

-¿En serio?- oyó a Aly susurrar por lo bajo.

-Será una broma...- comentó Niall.

-¿Una broma de algo tan serio?- dijo Gemma.

Finalmente, Harry llegó a la planta baja tras bajar las escaleras, y se presentó en pijama en el salón. Todos los presentes le miraron. Seguían todos allí y vestidos con la ropa que habían llevado al funeral. Parecían sorprendidos y serios a la vez.

-¿Qué es lo que pasa?- preguntó Harry rascándose la cabeza.

-No es nada, Harry. Vuelve a la cama.- dijo el irlandés con decepción en la voz.

-Niall.- repuso Liam, mirando muy serio a su amigo.

-Chicos, Harry ya ha tenido suficiente.- repuso Niall.-No hagamos que todo vaya a peor contándole ésto.-

-¿El qué?- quiso saber el menor, entrecerrando los ojos.

-Harry, acaba de llamar Valery.- dijo Louis en tono cuidadoso y cauteloso.

-Dice que...- Anne suspiró y negó con la cabeza. No podía; si era una broma o algo falso, destruiría la esperanza de su hijo. No quería hacerle ilusiones con algo tan grave.

-¡¿Qué?!- Harry lamentó levantarle la voz a sus madre, hermana y amigos, pero supo que lo entenderían, pues tras un día tan trágico no podía evitarlo. Se estaba impacientando.

-Nos ha afirmado que Brianna está viva.- dijo Zayn de repente. Él era el mismo que el día anterior dijo en voz alta que Brianna había muerto, y ahora estaba diciendo lo contrario. Parecía que era oficialmente el encargado de dar las noticias en el grupo.

Los ojos de Harry se agrandaron por un momento y luego volvieron a entrecerrarse. Sus rodillas temblaron.

-¿C-cómo?- preguntó con voz temblorosa.

-Ella es la que se ha ocupado de llamar a todos los vehículos oficiales, por éso se oyen tantas sirenas.- dijo Louis en tono severo.-Pero éso es imposible... Debe de haberlo imaginado. Quizá el dolor de la muerte de Brianna le haya provocado alucinaciones y oiga su voz en su cabeza...-

-Louis.- intervino Gemma.-Dice que la han llamado por teléfono, que ha contestado y que era Brianna. Si es cierto que le ha sonado el teléfono de su casa y que lo ha contestado, también será cierto que ha escuchado a Brianna. Valery no se está volviendo loca. Yo la creo. Brianna la ha llamado de verdad.-

-No es posible. Brianna...- empezó a decir Aly, aunque se interrumpió para no hacerle daño a Harry.

-¡¿No os acordáis?! Brianna fue enterrada con un montón de objetos suyos en el ataúd, porque quería que el día de su muerte, la acompañasen sus posesiones más valiosas. Entre éstos objetos estaba su móvil, lo dijo el cura.- añadió Gemma, convencida de que la novia de su hermano había llamado a Valery.

No tenía sentido aquello, pues Brianna, al estar muerta, no podía llamar por teléfono, así que, ¿por qué enterrar a un fallecido con su teléfono móvil? Se debía a que Brianna tenía sus preferencias; siempre fue su voluntad que, el día de su muerte, pudiese estar bajo tierra con sus objetos personales.

-De todas formas, sería normal que Valery creyera escuchar la voz de Brianna. Está muy dolida, al igual que todos nosotros.- dijo Niall.-De modo que no, Brianna no la ha llamado. De ningún modo puede haber sido así.-

-Es lo que yo estoy diciendo. Hemos visto a Brianna en el ataúd, fallecida. Su piel estaba blanca. Su pecho no se movía. Tuvo un infarto, y no hay más que hablar.- dijo Louis, al cuál también le dolía hablar de aquél tema.

-¡Valery acaba de decir que la ha llamado!- insistió Gemma.

-Gemma, por Dios.- dijo Niall.-De ninguna manera puede haber sido Brianna la emisora de la llamada. ¿O qué es ésto, el apocalipsis de los zombis y los vampiros?-

-Niall, no bromees.- se apresuró a decir Liam, algo alarmado.

-¡No bromeo! Pero es cierto. ¡Pensar que Brianna está viva sólo hace que las cosas sean peores!- gritó el irlandés.

-¡Estoy con Niall!- opinó Louis.-Ya ha sido bastante doloroso despedirnos de ella. Hay que aceptarlo. Tener falsas esperanzas de éste tipo sólo servirá para llevarnos otro cubo de agua fría.-

-Pues yo estoy con Gemma y con Valery.- afirmó Zayn, muy serio.

-¡Zayn! ¿Cuál es tu problema?- exclamó Niall.

-No, ¿cuál es TU problema?- se ofendió el moreno.

-Chicos, parad, por favor...- dijo Liam en tono preocupado.

La discusión estaba escalando muy rápidamente, la tensión crecía y las voces se alzaban cada vez más.

-¡Mi hermano ama a Brianna! Si hay una mísera posibilidad de que esté viva, ¡debemos aferrarnos a ésa posibilidad!- comentó Gemma.

-¿Para que luego resulte ser todo una falsa alarma y que Harry se sienta todavía peor y más dolido?- Louis se cruzó de brazos.-No, Gemma. Piensa en tu hermano.-

-¡Éso estoy haciendo!- exclamaba la joven.-¡Tengo la sensación de que Valery está en lo correcto!-

-Valery acaba de perder a su mejor amiga y su mente le está jugando malas pasadas.- dijo Niall.-¡No podemos pensar que Brianna está viva! Si lo hacemos, superar su muerte será más difícil.-

-¡¿Pero y si está viva?! ¡Debemos hacer algo, estúpido enano irlandés!- gritó Gemma.

-¡Gemma!- amonestó Anne, mirando a Niall a modo de disculpa por lo que había dicho su hija.

-¡¿Qué?! ¡Mamá, es cierto!- se molestó Gemma, mirando a su madre. Ambas tenían los ojos humedecidos.

-¡Yo opino lo mismo! Valery no armaría tal revuelo, llamando a la policía y a las ambulancias, de no estar completamente segura de que ha oído la voz de Brianna. ¡La ha llamado de verdad!- dijo Zayn en tono convencido.

-Zayn, ésto sólo empeorará las cosas.- dijo Louis.

-No, Louis. Te equivocas. Debemos confiar en que ha sucedido algo extraño y todo ha sido una confusión. ¡Tenemos que aferrarnos a cualquier tipo de esperanza! ¡Es lo único que nos queda!- insistió Zayn, manteniéndose firme en sus ideas.

-Pero, ¿cómo explicas que Brianna la haya llamado? ¡No hay forma posible en la Tierra de que haya podido llamarla si falleció ayer! ¡Ésto no es una película, Zayn!- se exasperó Niall, molesto a que sus amigos se negaran a ver lo evidente.

-Bajad la voz.- pidió Liam, aunque nadie le hizo caso.

-¡No, Liam, estoy harto de que lo nieguen! ¡Niall tiene razón! Deben abrir los ojos a la realidad por la que hemos pasado hoy.- gritó Louis.-Deben hacerlo. ¡Deben asumir que Brianna se fue!-

-Dejad de discutir, por favor.- dijo Anne, con la misma actitud que Liam.-Podéis hablar de forma tranquila...-

-¡Es lo que hacemos!- chilló Gemma apretando los puños, claramente mintiendo. Estaba muy agitada y Niall, Louis y Zayn también.-¡Debemos confiar en Valery y en lo que ha dicho!-

-¡Gemma, no podemos! ¡Ésto es surrealista! ¡Hay que afrontar lo que ha pasado!- gritaba Louis.

-¡Ya lo hemos hecho, y ahora hay posibilidad de que Brianna esté viva!- insistió Zayn.

-Pero, ¿os estáis oyendo? ¡Hemos visto a Brianna en el funeral! ¡Y no estaba viva!- Niall agitaba las manos mientras se expresaba a voces, cómo todos los demás.

Harry no decía nada, sólo miraba a los presentes discutir. Aly también llevaba mucho rato callada. Ambos sólo iban mirando alternativamente a los que hablaban. El cantante de rizos castaños estaba demasiado confundido, agobiado y cansado cómo para decir nada. Aquella situación le superaba.

-¡Pero Valery ha dicho que está viva!- exclamó Gemma.

-¡Que no puede ser!- exclamaba Louis, ya perdiendo la paciencia.

-¡Exacto! ¡Sólo estáis haciéndole más daño a Harry con ésto!- gritó Niall.

-¡Debemos confiar en Valery!- repitió Gemma.

-¡Gemma, niños, calmaos!- inquirió Anne mirando a todos los jóvenes.

-¡Valery no bromearía ni llamaría por tonterías!- Gemma miró a su madre cómo buscando su apoyo.

-Chicos...- habló Liam de nuevo.

-¡Necesitamos averiguar qué está pasando! ¡Brianna sigue viva!- exclamaba Zayn.

-¡La hemos visto muerta en el funeral! ¡¡No está viva!!- rebatió Louis elevando la voz.

-¡¡¡Silencio!!!-

La orden de Aly fue tan potente, autoritaria y seria que la fuerte discusión cesó de repente y todos se quedaron callados, mirándola a ella.
Harry seguía sin decir una palabra. Gemma y Louis miraron hacia el suelo, avergonzados por haber discutido tanto. Zayn y Niall también. Liam dejó escapar un suspiro silencioso, imposible de oír. Anne se cruzó de brazos y cerró los ojos. Aly bajó la cabeza, algo aliviada por haber conseguido detener la pelea. Pero aún así, ¿qué estaba sucediendo? Mientras los demás discutían sin parar, ella había estado pensando en silencio y reflexionando.
Guardaron silencio durante un par de minutos. Aly seguía dándole vueltas a las ideas de su cabeza, buscando una explicación. Niall y Harry la miraron de una forma inquisitiva al notar lo pensativa que parecía. Los demás también la miraron, preguntándose en qué pensaba.

-Catalepsia.- murmuró finalmente Aly, con la mirada perdida.



~~~


Era muy tarde, bien entrada la noche, pero aún así, las sirenas de policía y de ambulancia no se cortaban a la hora de sonar. Se veían sus luces desde todos los edificios y el estruendoso sonido. Reinaba el caos y la tensión, parecía que los extraterrestres estaban invadiendo la Tierra debido a la cantidad de agitación que mostraban los vehículos oficiales. Las personas que dormían se despertaban sobresaltadas con el sonido de las sirenas, y algunos, los más curiosos, se asomaban a sus ventanas y terrazas para ver los vehículos. Se dirigían al cementerio, al parecer. La gente estaba preocupada, parecía que había ocurrido algo realmente grave para que, a tales horas de la noche, se formara tal revuelo. Formaban varias teorías en sus mentes, preguntándose que demonios estaba sucediendo en aquellos momentos.
Coches de policía y una ambulancia. ¿Que habría pasado? ¿Se habría cometido algún crimen? ¿Un atraco en algún banco con gente herida? Nadie lo sabía, todos los habitantes se encontraban adormilados y cansados. Además, la noticia del día anterior sobre la muerte de la modelo Brianna seguía teniendo a la gente entristecida. ¿Tendría ésto algo que ver? Probablemente no, pensaban. Brianna había fallecido y lo correcto sería dejarla descansar... ¿Verdad?
Los sonidos se iban alejando de la ciudad a medida que los vehículos se acercaban al cementerio. En uno de los coches de policía, Valery estaba luchando para no tener un ataque de ansiedad. Pero, no obstante, lloraba y temblaba, pues no podía evitarlo después de lo que había sucedido minutos antes.

-Cálmese, señorita.- dijo el policía copiloto con gentileza en la voz.-Todo estará bien.-

La rubia no supo si asentir o negar con la cabeza, simplemente se sujetó las sienes con fuerza y siguió sollozando silenciosamente, agobiada, preocupada, con el corazón a mil y notando el pulso en su cabeza. No entendía nada, sentía que su mente se caía a pedazos y sólo quería que todo éso acabara, que todo fuera bien de una vez, que pudiera estar tranquila al fin. No podía más. Había vivido dos de los peores días de su vida. Aquellos días sólo eran superados por el fatídico día del accidente que se llevó a su hermano menor cuándo aún era sólo un bebé, historia que todos los demás ya conocían. Aquél pensamiento la atormentaba cada día; por ello, usaba su ligero aire pijo, su actitud feliz y sonriente, y su alegría de rubia positiva para esconder los malos sentimientos.

-Por favor...- murmuró con voz ahogada por el llanto.-Dense prisa.-

El vehículo iba muy rápido, pero Valery estaba ansiosa. Sólo quería ver que ocurría, y, fuese lo que fuese, poder ir a la cama al final y concluir con aquél horrible día de una vez por todas. Ya estaba incluso dudando de sí misma. ¿Habría estado alucinando de verdad? ¿La voz que había oído por teléfono había estado sólo en su cabeza? Estaba tan triste, deprimida y devastada que ya ni siquiera se fiaba de sí misma. Pero debía ir al cementerio. Debía hacerlo. Debía saber si se lo había imaginado todo o si aún había esperanza...

Llegaron varios minutos después, y descubrieron que ya había allí varios coches más; el de los padres de Brianna, el de la prensa y por la carretera se acercaba la limusina de One Direction. Algunos de los coches de policía ya habían llegado. Valery salió corriendo del vehículo en cuánto éste frenó, permitiendo que el aire nocturno le agitase el cabello y golpease sus mejillas mojadas. Corrió hacia el lugar dónde Brianna había sido enterrada horas atrás. Unos cuántos hombres estaban cavando en la tierra rápidamente, tratando de desenterrar su ataúd.

-¡Más rápido!- gritó uno de los policías.

-¡Deprisa! ¡Debemos sacarla cuánto antes!- añadió la madre de Brianna, que rondaba cerca.

La limusina de One Direction se detuvo frente al cementerio, y Harry fue el primero en salir. Corrió para adentrarse en éste, notando que la cabeza le dolía entre el estrés, la desesperación y el sonido de todas aquellas sirenas. Aly, Anne, Gemma y los otros cuatro chicos también salieron de la limusina y corrieron tras él, siguiéndolo de cerca.

-¡Vamos, vamos!- gritaba otro policía.-¡Cavad más rápido! ¡El tiempo es oro!-

Harry llegó junto a la tumba de Brianna, pero el agujero de ésta estaba rodeada de policías, de modo que no podía ver nada. Oyó algo pesado, y acto seguido, cómo el ataúd era abierto. Trató de correr hacia allí para empujar a los policías y ver a Brianna, pero su hermana lo alcanzó justo a tiempo y lo sujetó con fuerza. Harry trataba de zafarse de los brazos de Gemma, pero ella era fuerte y sostenía a su hermano menor con firmeza, aunque estuviese casi tan preocupada cómo él.

-¡Deprisa, traed la camilla!- gritó una voz.

Dos doctores trajeron una camilla de ruedas velozmente, la cuál acababan de sacar de la ambulancia. Los policías se apartaron un poco, justo cuándo Aly, Anne y los demás llegaban junto a Harry y Gemma. Pudieron ver cómo entre varias personas, colocaban a Brianna sobre la camilla. Sus ojos estaban cerrados y su piel seguía pálida cómo un cadáver, pero ahora había una pequeña diferencia; sus mejillas, que durante el funeral no habían tenido ningún color, estaban ahora ligeramente coloreadas. Harry notó una punzada en el corazón. Las mejillas de Brianna. Nunca antes se alegró tanto de verlas. Estaba... ¿estaba viva? ¡Pero todos la habían visto muerta en el funeral!

-Es imposible...- susurró Louis.

-¡Brianna!- gritó Aly, aunque la chica parecía inconsciente.

-Pero... pero ¿cómo? Nadie puede resucitar, es surrealista.- murmuró Niall, fascinado y aterrado a la vez.

-Niall, te lo expliqué antes.- dijo Aly mirando a su novio.-La catalepsia no es lo mismo que una resurrección.-

-Se parecen, pero no son lo mismo.- añadió Zayn, tratando de sonar calmado, aunque no lo logró.-La resurrección es cuándo mueres y luego revives. Por otro lado, con la catalepsia nunca llegas a morir.-

-Pero la catalepsia es lo más parecido a la muerte... Por éso hemos enterrado a Brianna.- dijo Liam tratando de procesar toda la información.

-¿Cómo es posible? ¡Con los medios de hoy en día se puede distinguir la diferencia, para, de ése modo, no enterrar a personas vivas!- exclamó Anne.

-Exacto... éso es lo más raro de todo ésto, mamá.- dijo Gemma.

Los dos doctores transportaban a Brianna en la camilla hacia el interior de la ambulancia. Harry, reuniendo fuerzas, se zafó de los brazos de Gemma y corrió tras ellos. Quiso subirse a la ambulancia pero uno de los ayudantes lo hizo retroceder.

-Atrás, chico. Síguenos hasta el hospital, pero no subas. No sabemos qué está ocurriendo.- dijo en tono preocupado.

En el interior de la ambulancia, enseguida le colocaron a Brianna un monitor cardíaco, conectáncola a un electrocardiograma. La línea se formó. Y, justo antes de que las puertas de la ambulancia se cerraran, Harry pudo ver cómo se oía un breve pitido y la línea se elevaba un poco. Notó otro pinchazo en su corazón. Aquella forma y aquél pitido de la línea significaba que... Brianna tenía pulso. Muy débil, pero lo tenía. Su corazón estaba latiendo.
Estaba viva.
Harry dejó escapar un sonoro llanto, casi un grito, de puro alivio, notando que las piernas le fallaban y se arrodilló en el suelo. Rompió a llorar mientras se tapaba los ojos con las manos. Nunca antes en su vida había estado tan aliviado. En aquél momento, le daba igual qué era lo que estaba pasando; sólo le importaba que Brianna estaba viva. Estaba viva, estaba viva, estaba viva... Repitió ésas palabras en su mente una y otra vez, tratando de creérselas, tratando de calmarse. Pero su alivio era tan fuerte que no pudo dejar de llorar y emitir sollozos, sin moderarse, sin cortarse, sólo quería liberar toda aquella tensión. Su madre, su hermana y sus amigos llegaron junto a él, se agacharon y lo rodearon.

-Tranquilo, Harry...- murmuró Aly, agachada junto a él, abrazándolo y reprimiendo las lágrimas.

-Ahora averiguaremos qué diablos está sucediendo aquí.- añadió Louis en tono seguro.

Harry sólo lloraba, feliz, triste, histérico, tenso, aliviado, y generalmente confundido. Los sentimientos y las emociones se tropezaban en su mente, y sólo podía expresarlo con gritos y sollozos mezclados. Los demás lo dejaban desahogarse; sabían que reaccionaba así porque la situación no era para menos. Había pasado por los dos peores días de su vida y ahora el alivio era inmenso. Harry, en aquél momento, era extremadamente frágil emocionalmente.
Aly y One Direction miraron alrededor para comprobar que la ambulancia ya se había ido, pero que la policía seguía ahí para examinar la tumba de Brianna e investigar un poco. Aly y Gemma tiraron ligeramente de Harry, tratando de hacer que se levantara.

-Vamos, Harry.- dijo Gemma con voz urgente, pero suave.-Debemos ir al hospital.-

El cantante de rizos castaños se dejó sostener, y caminó, sin dejar de llorar, hacia el interior de la limusina, acompañado y abrazado por los demás. Se sentía más feliz que nunca, aunque a la vez, estaba asustado, confundido, y no entendía que era lo que acababa de pasar.
Valery, asustada, encontró a los demás justo cuándo iban a cerrar las puertas de la limusina. Llorando, la rubia divisó a Louis sentado en el interior. Éste también la vio a ella y le indicó con un gesto de la mano que se subiera. Valery se subió a toda prisa, cerrando la puerta, para así poder ir al hospital con los demás.

-Tranquilo, tranquilo.- decía Anne abrazando a su hijo, el cuál seguía llorando.

-¡Lo sabía, sabía que me llamó!- dijo Valery temblando y secándose sus mejillas húmedas.-No entiendo nada, ¡¿qué ha pasado?! ¡La vimos muerta, la vimos ser enterrada!-

-Debe haber una explicación.- decía Aly muy agitada.-Evidentemente Brianna ha sufrido de catalepsia, pero no entiendo cómo han podido decir que había muerto. A día de hoy es posible distinguir una persona fallecida de una con catalepsia.-

-No lo comprendo.- comentó Niall pasándose una mano por el cabello.

Se notaban los nervios y la tensión en el interior de la limusina. Todos los presentes estaban muy agitados y sólo querían entender qué había sucedido. Pero lo más importante era que Brianna estaba viva. Aquello era lo único que les importaba en aquél momento.



~~~

Cómo era de esperar, la noticia de que Brianna había sido desenterrada y llevada al hospital recorrió todo internet y las televisiones en pocos minutos, a pesar de que eran altas horas de la madrugada. En el hospital se había formado un gran revuelo y Brianna había sido llevada a una habitación. No despertaba, pero su pulso continuaba latiendo. No había cambiado, seguía igual de débil que cuándo la metieron en la ambulancia, se mantenía bajo y constante. Los doctores la habían atendido y habían procurado mantenerla a salvo. No despertaba, pero al menos tenía pulso. One Direction, Gemma, Anne, Aly y Valery habían llegado prácticamente detrás de la ambulancia, mientras que la prensa y los paparazzis se agolpaban el la puerta del hospital tratando de reunir información.

-¿De verdad que no puedo entrar para verla?- preguntó Harry con voz temblorosa y débil, mirando desesperado y suplicante a uno de los doctores.

-No, no de momento. Pero no te preocupes, la cuidaremos y no dejaremos que le pase nada malo. Debemos observarla y hacerle análisis para observar qué ha pasado. Si despierta, te avisaremos de inmediato.- lo reconfortó.

-Y en caso de ser catalepsia, que es lo más probable, debemos saber por qué nadie lo ha notado antes de que fuera enterrada.- añadió una enfermera.

Harry asintió y finalmente dejó caer la cabeza, agotado. El sueño, el cansancio, el agobio y el estrés se revolvían en el interior de su cabeza cómo un tornado. Pero al menos había logrado dejar de llorar. Zayn lo rodeó con el brazo y lo llevó hacia las sillas del pasillo para sentarlo, necesitaba reposar todo lo posible para afrontar aquella noche, que tenía pinta de ser muy larga.

-Voy a por café.- se ofreció Niall, alejándose para ir al ascensor y dirigirse a la cafetería del hospital.

-Voy contigo.- repuso Aly.

Anne y Gemma se sentaron cada una a un lado de Harry y lo abrazaron con suavidad. Él suspiró y trató de calmarse, relajando los hombros. En aquél momento debía ser más paciente que nunca. Quería que Brianna se despertara, quería abrazarla, besarla, oír su voz. Sólo quería que estuviera con él.

-Todo estará bien.- murmuró Anne.-Tranquilo, cariño. Respira.-

Harry asintió con la cabeza de nuevo, agradecido.
Por otro lado, en la cafetería del hospital, Aly y Niall habían pedido cafés para todos, y de paso, habían cogido unas galletas debido a que el irlandés tenía hambre cuándo se ponía nervioso. Se sentaron en una mesa, y Aly empezó a beber su café mientras que Niall mordisqueaba las galletas.

-¿Qué habrá ocurrido...?- preguntó Aly.

-No lo sé. Sólo... me alegro tanto de que Brianna esté viva. Cuándo Harry me enseñó el anillo, noté que se me rompía el corazón en pedacitos diminutos. Había sido demasiado tarde...- dijo el rubio después de tragar sus galletas.

-Lo sé. Lo importante ahora es que Brianna despierte y podamos encontrar una explicación.- dijo Aly, bajando la mirada. Sentía que los chicos de One Direction y ella debían apoyar a Harry en todo momento.

-Confío en que todo irá bien. Ya hemos recibido la buena noticia de que Brianna vive. Ha sido un gran alivio...- Niall dejó de hablar al ver lo pensativa que estaba su novia.-¿Aly?-

-¿Sí?- ella parpadeó y lo miró.

-No, nada, sólo que tenías la mirada perdida.- dijo Niall, observándola con aire inocente.

-Lo siento.- Aly se mordió el labio inferior, muy pensativa.-Es sólo... Tengo la sensación de que se me olvida algo. Pero no sé decir el qué.-

-¿Qué se te olvida algo? ¿Y qué es?-

-Niall, si lo supiera no se me habría olvidado.- suspiró Aly antes de dar otro trago a su café.

-Oh. Cierto.- Niall sonrió con nerviosismo ante su propio despiste.

Aly se rascó la cabeza con suavidad y miró alrededor.

-Espero que ningún paparazzi consiga colarse.- dijo en tono cansado.

-No te preocupes, Anne ya se ha ocupado de llamar a seguridad y hacer que cubran el perímetro del hospital. Nadie va a entrar sin nuestro permiso. Nadie salvo los pacientes, claro.- explicó Niall.

-Evidentemente.- Aly dio otro pequeño sorbo a su café e hizo una mueca. Con todo aquél tema de Brianna, ni se había dado cuenta de lo mucho que quemaba el café. Aunque no era de extrañar; era cómo si todo su cuerpo hubiera perdido sensibilidad menos el cerebro. Estaba muy cansada y agitada, al igual que todos los demás. Y seguía muy distraída en aquello que se le olvidaba... Faltaba algo, se le había olvidado algo... Pero no podía decir el qué ni cuándo.

-¿Ya te has acordado de éso?- dijo Niall mirando a su novia.-¿De lo que has olvidado?-

-No, aún no. Suelo olvidar detalles fácilmente. Sólo espero que no haya sido nada importante.- dijo con un pequeño suspiro y forzando una sonrisa. Pero en el fondo, se sentía alarmada; le daba la impresión de que era algo importante.

Pero en aquél momento todos ellos debían centrarse en Brianna, de modo que apartó aquello de su mente y siguió tomando su café, sentada junto a Niall en la mesa de la cafetería del hospital.



~~~

Pasaron las horas hasta que se hizo de día. Eran las ocho de la mañana y todos seguían en el hospital. Los padres de Brianna también habían permanecido allí toda la noche. Todos ellos tenían unas enormes ojeras. Niall incluso se había quedado dormido, tumbado sobre tres de las sillas de los pasillos. Aly, sentada junto a su cabeza, sonrió con ternura y le acarició el pelo.

-Qué mono es. Parece un niño pequeño cuándo duerme.- murmuró.

-¿A que sí?- Anne sonrió.-Recuerdo cuándo lo conocí hace unos años, a él y a los otros tres compañeros de mi hijo. Han crecido muchísimo... Cómo pasa el tiempo.- se expresó en tono emotivo y dulce.

Aly asintió en señal de acuerdo. Todos habían estado despiertos gracias a los cafés, pero un par de horas atrás, el sueño había sido más fuerte que Niall y no había podido evitar caer rendido. Los demás, por el contrario, tenían los ojos rojizos debido a la falta de sueño. El más despierto era Harry; claro que tenía sueño, muchísimo. Estaba agotado, cansado a más no poder, de hecho, si lo tumbasen en una cama, se habría dormido en menos de diez segundos. Pero sus ansias por saber cosas de Brianna lo mantenía despierto. Finalmente, salieron un par de doctores a su encuentro. Todos los presentes (menos Niall) los miraron, esperando explicaciones.

-Efectivamente, la señorita Stevenson padece catalepsia.- dijo uno de ellos, refiriéndose a Brianna.

Harry suspiró de puro alivio. Ya lo suponía, pero necesitaba oírlo de los doctores para relajarse y calmarse por completo. Brianna estaba viva, se lo repitió una y otra vez en su mente, y supo que nunca antes se había sentido tan feliz.

-¿Hay algún indicio de cuándo despertará?- dijo Valery, abrazándose a sí misma.

-Es imposible saberlo.- respondió el otro doctor.-Pero hay algo que nos preocupa más. ¿Cómo es posible que nadie se diese cuenta de que su catalepsia? Nosotros hemos logrado diagnosticarlo, aunque ya era evidente debido a que fue enterrada y luego despertó. Pero podría haber sido diagnosticado antes, así no habría hecho falta enterrarla y ustedes se habrían ahorrado el disgusto y la depresión.-

-Éso es lo preocupante.- asintió la madre de Brianna.-Mi hija podría haber muerto asfixiada dentro del ataúd si no la hubieran sacado a tiempo.-

-¿Fue la señorita Stevenson traída a éste hospital tras sufrir el supuesto infarto?- preguntó un doctor.

-Sí, fue traída a éste mismo hospital.- respondió Zayn.-La llamada recibida fue de aquí.-

-Y recogimos su cuerpo de aquí para el funeral. Ella estaba aquí, en éste hospital.- añadió el padre de Brianna, muy confundido aunque tratando de mantenerse firme.

Los dos doctores intercambiaron una mirada. El más alto de los dos se encogió de hombros.

-Les recomendamos que contraten unos detectives. Que examinen éste hospital e interroguen a los médicos que atendieron a la paciente en la hora de su supuesta muerte. El informe de la autopsia debe ser falsificado. Ella nunca llegó a morir, de modo que nunca le practicaron una autopsia.- dijo el otro, tomando la encogida de hombros de su compañero cómo un indicio de que no sabía qué decir.

Louis sacó su móvil. Los demás se miraron entre ellos. Niall seguía durmiendo en silencio.

-Cuándo despierte, les avisaremos sin perder ni un segundo.- repuso el doctor más alto.

Acto seguido, ambos se dieron la vuelta y se alejaron. Valery resopló y se rascó las sienes.

-Ya lo has oído, Harry.- dijo Gemma.-Todo está bien, hermano.-

-Deberíamos ir a casa.- habló Anne.-Puede que Brianna tarde en despertar.-

-No, yo me quedo...- dijo Harry.

-Harry, no empieces.- dijo Louis.-Necesitas comer, dormir y relajarte, y lo necesitas ya. Si hace falta, te sacaremos de aquí a rastras. Es por tu propio bien.-

-Puedo comer y dormir aquí. Estaré bien.- dijo el cantante de rizos castaños.

-En ése caso, ven conmigo a la cafetería.- dijo Anne cogiendo a su hijo del brazo y haciendo que se levantara de la silla.-He oído a tu estómago rugir hace media hora. No puedes fingir que eres de piedra, cariño. Necesitas alimentarte y descansar.-

Harry suspiró, resignado, y se frotó los ojos hinchados. Su madre lo abrazó y ambos se alejaron de aquél pasillo. Valery se sentó junto a Aly, la cuál seguía acariciando el pelo de Niall con suavidad. El irlandés soltó un pequeño ronquido repentino. Aly y Valery se rieron por lo bajo. A Valery aquello le sentó bien; horas atrás había estado llorando cómo nunca antes, camino al cementerio para desenterrar a su amiga. Y ahora por fin podía calmarse, estar relajada e incluso permitirse sonreír. Suspiró, relajando los hombros. Reírse un poco después de pasarlo tan mal era fantástico. Le hacía falta.

En la cafetería, Anne había cogido en un plato el desayuno para su hijo; huevos, bacon y un par de tostadas. Harry se había sentado en una mesa cercana. Anne le llevó el desayuno y Harry la miró.

-Gracias mamá. ¿Tú... no tienes hambre?- dijo en tono inquisitivo, y algo preocupado.

-Una madre no come hasta que sus hijos hayan comido.- respondió ella en tono tierno, sentándose frente a él.

Harry agarró los cubiertos y empezó a engullir la comida a gran velocidad. Tenía muchísima hambre y ni siquiera se había dado cuenta antes. Dejó los cubiertos a un lado para calmarse mientras masticaba la comida. Anne ladeó la cabeza, y sonrió, mirando a su hijo.

-Eres un encanto, cielo. Has pasado por los dos peores días de tu vida y te preocupas de que yo tenga hambre. Aún cuándo deberías preocuparte por ti mismo, te preocupas por los demás. Estoy tan orgullosa de ti, cariño... Tan orgullosa...- añadió cogiendo una de las manos de su hijo y besándola.

Harry notó que sus ojos (y los de su madre) se humedecían a la misma velocidad. Alejó su mano de su madre un momento, para poder tomar él la mano de su madre.

-Éso es porque he tenido una madre fuerte, amable y ejemplar. Te quiero, mamá. Gracias por haber estado a mi lado cuándo todos pensábamos que Brianna... que...- suspiró, incapaz de acabar la frase.

-Mi niño... No tienes nada que agradecerme... Siempre estaré ahí para ti, para consolarte y darte abrazos. Siempre serás mi bebé, al igual que Gemma. Por mucho que hayáis crecido, siempre seréis mis niños. Pero debes crecer todavía más: cuándo Brianna despierte, no pierdas un segundo más, saca el anillo y pon una rodilla en el suelo. Quiero que os caséis. Después de éste gran susto, quiero verte casado con la mujer que amas. Nada me hará más feliz que verte sonreír mientras os convertís en marido y mujer. Tu felicidad y la de Gemma... vuestra felicidad es mi felicidad.- se expresó en tono sincero, necesitaba contarle a su hijo lo mucho que lo quería aunque él ya lo supiera.

Harry se levantó de su silla, se acercó a la de su madre y la abrazó con gran afecto y gratitud. Ésta lo abrazó de vuelta y permanecieron así veinte segundos enteros, hasta que finalmente, Anne besó la mejilla de su hijo y sonrió.

-Venga, sigue desayunando. Sigue antes de que se enfríe.- le dijo a Harry en tono tranquilo.

Él asintió con la cabeza y regresó a su silla, dispuesto a continuar comiendo el desayuno.
Anne sonrió de nuevo mientras observaba, feliz, cómo su hijo desayunaba.



Los detectives contratados por One Direction habían llegado un par de horas más tarde y estaban interrogando a todos los doctores y trabajadores de aquél hospital para averiguar por qué no le habían diagnosticado la catalepsia a Brianna antes de su entierro. De haberlo hecho, nunca la habrían enterrado. Los demás esperaban pacientemente novedades sobre el estado de Brianna. Ya eran las once de la mañana y nadie parecía haberse dado cuenta. Niall, Zayn, Aly y Liam se habían ido a casa debido a que tenían mucho sueño. Dormirían un poco y se cambiarían de ropa para luego regresar al hospital. Los padres de Brianna y Valery seguían en el hospital, hablando entre ellos. Harry, Anne, Gemma y Louis tampoco se habían movido de ahí. Era evidente que Harry no iba a marcharse; Gemma y Anne, al ser familia suya, no querían dejarlo sólo. Y Louis, al ser su mejor amigo, tampoco.

-Estoy agotada...- bostezó Gemma. Sus ojeras estaban mucho más marcadas que antes.

-Y yo... Agotado, quiero decir.- bromeó Louis con un largo suspiro.

-Deberíais iros. Yo me quedaré aquí con Harry.- dijo Anne, mirando a su hijo.

Harry estaba de pie, mirando por una de las ventanas de aquél pasillo del hospital. Estaba tan limpio, que, si enfocaba la vista, podía dejar de ver la ciudad para ver su propio reflejo, y lo hizo. Estaba pálido, despeinado, con ojeras y los ojos hinchados y doloridos. Además, sus labios estaban agrietados debido a que había estado toda la noche mordiéndolos para liberar la tensión. Hizo una leve mueca. Con lo guapo que estaba siempre... Y ahora sólo quedaba aquello de él. No volvería a ser el Harry de antes hasta que Brianna despertase. Ella hacía ése efecto en él. Podía hacerlo feliz y al mismo tiempo, hacerlo entristecer, todo éso en cuestión de segundos. Notó que alguien le ponía una mano en el hombro, era Gemma. Harry la miró y ella lo abrazó.

-Sé fuerte, hermanito.- dijo con un suspiro.

Harry agradeció aquellas palabras al asentir con la cabeza una sola vez, devolviéndole el abrazo.

-Por cierto, el doctor ha dicho antes, mientras comías, que ya podéis entrar a verla. Aunque no despierte, lo importante será que podrás ver su rostro y sentirte cercano a ella.- añadió su hermana mientras lo miraba con expresión cansada.

El cantante de rizos castaños, sin pensárselo más, se dirigió al bolso de su madre, Anne, y sacó dos pequeños auriculares, sabiendo que debería afrontar verla de nuevo con música para no echarse a llorar en su presencia, aunque ella no pudiera escucharlo ni verlo. Se colocó los auriculares en el interior de los oídos, tapándolos con sus rizos castaños, y los conectó a su móvil. Una vez listo, echó a correr hacia la habitación dónde Brianna estaba. Gemma y Anne lo observaron, preocupadas por él. Harry no se detuvo hasta llegar al sitio correspondiente.
La doctora que vigilaba el exterior de la habitación de Brianna lo observó y se hizo a un lado, dejándolo entrar. Harry suspiró. Usó su móvil en busca de música y a los pocos segundos pudo escuchar la canción Signs de Bloc Party. Aquella canción describía su situación a la perfección, y le transmitía alivio. Respiró profundamente y cerró los ojos, tratando de permitir que la música le calmara. Agarró el pomo y abrió la puerta lentamente, tomándose su tiempo. Entró y cerró la puerta tras de sí con sumo cuidado. Avanzó unos pocos pasos y pudo divisar a Brianna, con los ojos cerrados, tendida en su camilla, vestida con camisón blanco, muy pálida, desmaquillada y algo despeinada.
<<Sigue estando preciosa.>> pensó el cantante.
Two ravens in the old oak tree and, one for you and one for me and... Bluebells in the late december, I see signs now all the time.

Harry prestó atención a la última frase; "veo señales ahora todo el tiempo."

The last time we slept together, there was something that was not there, you never wanted to alarme me, but I'm the one that's drowning now.
"La última vez que dormimos juntos, había algo que faltaba. Tú nunca quisiste alarmarme, pero soy yo el que se está ahogando ahora."

El joven chico examinó el rostro de Brianna. Se dirigió a una silla cercana a su camilla y la siguió mirando. Debía despertar, debía hacerlo. No podía estar así siempre.

I could sleep forever these days, 'cause in my dreams I see you again...

Harry bajó la mirada. ¿Y si era todo un error? ¿Y si Brianna iba a morir igualmente?

It was so like you to visit me to let me know you were okay...
"Fue tan propio de ti visitarme para dejarme saber que estabas bien."

El miedo a perder a Brianna era demasiado fuerte. Ya había pasado por ello, ya había pasado por el funeral, y no quería volver a hacerlo. No quería que su ilusión se rompiera.

At your funeral I was so upset, so up, so upset...
"En tu funeral yo estaba tan molesto, tan, tan molesto..."

Harry se pasó una mano por el pelo para luego llevarla hacia la camilla y coger la mano de Brianna con suma delicadeza. No podía morir, no podía hacerle aquello. Aquél susto y aquél alivio ya habían sido demasiado grandes cómo para que ahora se desvanecieran. Su pulso era débil, muy débil, pero allí estaba. La mano del chico apretó ligeramente la de la chica. Harry se aferraría a ella. Se aferraría a cualquier esperanza de que Brianna pudiese despertar y volver a vivir una vida sana. No lograba comprender qué había ocurrido, pero en aquél momento no le importaba. Sólo quería ver a Brianna abrir sus ojos, verla sonreír, verla vivir. No podía quitarse de la cabeza el miedo de que ella fuese a morir definitivamente, era su mayor miedo. Su mayor miedo de todos. No podía morir. De repente, Brianna le propinó a él un ligero apretón en la mano y Harry agrandó los ojos, entreabriendo los labios y notando un ligero cosquilleo en sus tripas. Miró a su novia, incrédulo.

I see signs now, all the time, that you're not dead, you're sleeping... I believe in anything, that brings you back home to me.
"Veo señales ahora, todo el tiempo, de que no has muerto, estás durmiendo. Creo en cualquier cosa que te traiga de vuelta a casa, conmigo."

Brianna le había dado un apretón en la mano. El corazón de Harry se aceleró. Brianna tenía espasmos, su cuerpo funcionaba. Aquél apretón de mano había sido una señal, una buena señal. Estaba seguro; Brianna iba a vivir. Iba a despertar. Iba a despertar pronto y a volver con él y los demás. Su interior se hinchó de esperanza y felicidad. Nunca antes el cantante se había sentido tan esperanzado. Sonrió y notó que sus ojos se humedecían.

I see signs now, all the time, that you're not dead, you're sleeping... I believe in anything, that brings you back home to me.
"Veo señales ahora, todo el tiempo, de que no has muerto, estás durmiendo. Creo en cualquier cosa que te traiga de vuelta a casa, conmigo."

Harry se frotó los ojos con su mano libre para secar sus propias lágrimas, ya que éstas amenazaban con salir, mientras la música terminaba. Se inclinó un poco y besó la mano de Brianna. Acto seguido se colocó de nuevo en su silla y la miró. Ella tenía una expresión de calma, paz y tranquilidad en su rostro. Harry sonrió a medias, fascinado.

-No estás muerta, Brianna. Sólo estás durmiendo.- murmuró, repitiendo la letra de la canción.



~~~

Pasaron tres días. Era de noche y los detectives contratados habían llamado a One Direction y los familiares y amigos cercanos de Brianna al hospital. Habían resuelto el caso de lo sucedido. Estaban redactando el informe para más tarde fotocopiarlo y entregarlo a los seres queridos de Brianna. La cuál, por cierto, aún no había despertado.

-Anota.- dijo un hombre trajeado con voz pausada y tranquila, colocado frente a la ventana, desde la cuál se observaba el cielo nocturno.

La mujer sentada en la mesa asintió, con un boli en la mano, y esperó.

-Cuatro de los doctores de éste hospital eran unos farsantes. Han confesado todo lo sucedido tras ser sospechosos y sometidos a métodos de confesión debido a las sospechas que levantaban. Éstos falsos doctores, que están ahora bajo arresto, formaban parte del equipo cuyos miembros secuestraron a las señoritas Stevenson, Willson, Calder y Edwards.- empezó a decir en tono constante.

La compañera asintió y escribió todo lo que oía con el mismo ritmo constante que usaba su compañero para hablar, apuntando cada palabra que él decía y añadiendo detalles que habían descubierto.

-Cuándo dos de los secuestradores se llevaron a la señorita Stevenson tiempo atrás, descubrieron que sufría de catalepsia, pues al llevarla al sitio en el que las mantenían cautivas, observaron que estaba, aparentemente, muerta. Hasta que recuperó la consciencia y ellos fueron los primeros en enterarse de su catalepsia.- añadió el hombre caminando de un lado a otro en la habitación.

Ella sólo asentía y seguía apuntando. Otro detective entró en la sala de aquella oficina del hospital y se cruzó de brazos. Miró al hombre que estaba hablando y le asintió con la cabeza una sola vez.

-Ellos han estado vigilando a la señorita Stevenson todo éste tiempo. De modo que cuándo ella sufrió el nuevo ataque de catalepsia, ellos estuvieron allí para llevarla al hospital a escondidas, poniendo la excusa de que una llamada anónima de un peatón había visto a la joven desmayarse desde la ventana de su hogar. Falsificaron el informe de la autopsia e hicieron creer a todo el hospital, y luego a todo el mundo que la señorita Stevenson había muerto de un infarto. Su plan era que fuera enterrada viva y muriera de verdad, asfixiada dentro de su ataúd.- siguió hablando sin interrumpirse.

-Y han estado a punto de conseguirlo.- dijo el otro señor, cruzado de brazos y con su espalda apoyada en la puerta cerrada. Observó el suelo por unos segundos y luego miró a la mujer que escribía sin parar.

-Ésto se debe a que uno de ellos no logró matar a Harry Styles  durante el secuestro de las señoritas debido a que el señor Styles llevaba un chaleco antibalas. Querían, por consiguiente, acabar con la señorita Stevenson para destruir igualmente al cantante.- repuso el otro hombre, el cuál había relatado todo lo sucedido que habían descubierto sus compañeros y él al investigar.

-Ahora debemos pasar ésto a ordenador y fotocopiarlo para que todos sepan lo sucedido. Mientras tanto, los doctores de éste hospital seguirán cuidando a la señorita Stevenson hasta que despierte y podremos cerrar el caso.- dijo la mujer que había estado escribiendo.

Los dos hombres asintieron con la cabeza. Por fin se sabía lo ocurrido y el motivo por el cuál Brianna había sido enterrada viva en vez de ser detectada con catalepsia. Ya podían relajarse y hacer que se relajaran los seres queridos de la víctima, Brianna.



~~~

Pasó un mes. Brianna no había despertado, pero los médicos la habían mantenido en observación y dijeron que despertaría pronto, lo cuál resultaba un alivio. Todos habían leído ya el informe de lo ocurrido y por fin podían calmarse al recibir las explicaciones. 
Los chicos de One Direction, Aly y Harumi estaban en casa de Harry, ayudándolo a distraerse viendo películas, cocinando y merendando todos juntos. En aquél momento, Louis, Harumi y Zayn estaban en el salón ordenando películas para verlas después. Niall y Aly preparaban un bizcocho en la cocina. Y Liam y Harry estaban tratando de hacer que los gatos de Harry dejasen de corretear por ahí.

-Chicos, tengo que ir al baño.- dijo Zayn de repente, notando su necesidad de orinar ir en aumento.

-¿A mear?- preguntó Louis de broma.

-No, a saltar a la comba.- respondió Zayn en tono irónico.

-¡¿De verdad?! ¡Qué guay! No sabía que se podía saltar a la comba en el baño.- dijo Louis.

Harumi se echó a reír. Zayn rodó los ojos y fue hacia el baño.

-Eh, psst, Harumi. Vamos a seguirlo y a gastarle una broma, abrimos la puerta cuándo esté meando y le gritamos ¡COMBA!- propuso Louis en tono pícaro, susurrando y mirando de reojo a Zayn.

-¡Sí! ¡Qué bueno! ¡Vamos, vamos!- respondió la japonesa.

Ambos siguieron a Zayn por el pasillo sin que éste se diera cuenta. El cantante de cabello negro entró en el baño y suspiró, dirigiéndose al váter y dispuesto a hacer sus cosas. Pero de repente, algo llamó su atención. Algo que sobresalía de un cajón cerrado de la encimera. Aquella forma le resultaba familiar. ¿Sería un...? Curioso, abrió el cajón y lo cogió.

-¡Santa madre de los espejos!- gritó al ver aquello.

Louis y Harumi se precipitaron al interior del baño, acercándose a Zayn. Éste estaba tan sorprendido que ni siquiera so molestó al ver que Louis y Harumi lo habían seguido hasta el baño.

-¡Zayn!- gritó Harumi llegando junto a él y colocando una mano en su hombro para ver qué ocurría.

-¡¿Qué pasa?!- inquirió Louis, también colocando otra mano en el hombro de su amigo.

-Tíos... Tíos. No puede ser. Mirad lo que he encontrado.- dijo el sorprendido cantante.

Harumi y Louis prestaron atención. Zayn alzó las manos y les mostró aquél objeto a sus dos amigo.

-Ostia.- susurró Louis.

-¿Qué...? ¿Cómo...?- Harumi agrandó los ojos.

-No puede ser.- añadió Louis.

Se hizo el silencio en el baño por unos cuántos segundos. Ambos estaban estupefactos ante aquella situación. Se esperaban que Zayn hubiera encontrado cualquier cosa, pero no aquello. Zayn les estaba enseñando un test de embarazo. Pero éso no era lo importante. Lo importante era que daba positivo.

jueves, 21 de mayo de 2015

112- Lágrimas de luto

-Espera, Melanie.- insistió Kea suspirando y andando por el pasillo.

Pero Melanie ya había entrado en su dormitorio y cerrado la puerta bruscamente. Se dirigió a la ventana y suspiró. Oyó a su amiga pelirroja llamar a la puerta.

-Mel, por favor, vamos a hablar.- repuso ella.

-No, hablo en serio Kea.- contestó la castaña.-Luego bajaré a cenar. Pero déjame sola, por favor.-

Escuchó a Kea suspirar y acto seguido, el sonido de sus tacones alejándose. Melanie suspiró y miró por la ventana, entristecida. Todavía no había superado del todo lo sucedido un año atrás. Un aborto involuntario era mucho más dañino para la salud mental de lo que podía parecer en un principio. Sólo las mujeres que hubieran pasado por lo mismo que ella podrían entenderla.

También había desarrollado una especie de odio hacia sí misma. Sabía que la culpa había sido sólo de ella y de Liam por no usar protección, pero al mismo tiempo, se culpaba sólo a sí misma. Nunca imaginó que una chica madura, responsable y precavida cómo ella fuese a pasar por algo así. Y que Liam, que era igual que ella, también tuviese que haber superado ésa mala experiencia. Obviamente ni las personas más responsables podían librarse de meter la pata (y hasta el fondo) de vez en cuándo. Y el precio a pagar era caro... Nunca antes se había sentido tan decaída.
Se oyeron unos pasos corriendo y un gran estruendo.

-¡Uff!- resopló la voz de Monique, dolorida.

La puerta del dormitorio de Melanie estaba abierta y Kea, Monique y Janis estaban al otro lado de ésta, Monique frotándose la frente con una mueca de dolor en el rostro. Janis y Kea sostenían una bandeja con un enorme pastel de chocolate.

-¿Pero qué hacéis?- preguntó Melanie con un suspiro, sintiendo que su espacio personal era reducido a cero. Aunque seguían siendo sus amigas y por ello las perdonaba.

-Estaba intentando tirar tu puerta abajo para que pudiéramos entrar.- dijo Monique, tratando de ignorar el dolor, todavía frotándose la frente.

-No he cerrado con llave. Podrías haberla abierto sin más...- repuso Melanie parpadeando confundida.

-Oh, ¿de verdad?- Monique agrandó los ojos y empezó a murmurar palabrotas en francés.

-Mira lo que te hemos hecho entre las tres. Podemos saltarnos la dieta de verano por un día.- dijo Janis entrando en la habitación, transportando la bandeja y el pastel de chocolate junto a Kea.

-Gracias chicas, pero... No tengo hambre. Lo siento.- se expresó Melanie frotándose un brazo.

-Oh, anda ya. Llevamos tres horas cocinando.- se quejó Kea.

-Sí, y mira qué bien huele. No puedes rechazar éste manjar.- añadió Janis asintiendo enérgicamente con la cabeza, haciendo que el flequillo de su cortísimo cabello rubio le cayese por la frente.

Melanie sonrió levemente y se dirigió hacia sus amigas. Janis y Kea dejaron la bandeja sobre la cama de Melanie. Ésta las abrazó a las dos a la vez de un modo dulce y tranquilo.

-Gracias.- dijo de nuevo, aunque ésta vez con más sinceridad.-Os agradezco de verdad que tratéis de animarme y que me cuidéis. Os quiero mucho.-

-Y nosotras.- respondió Janis mientras que Kea y ella le devolvían el abrazo a Melanie.

-¡Oye! Yo soy la que ha tratado de tirar la puerta abajo. Y encima para nada, porque estaba abierta. Merezco el abrazo más que ellas.- se enfadó Monique cruzando los brazos.

-Lo sé, lo sé.- le siguió el rollo Melanie, despegándose de sus dos amigas y dirigiéndose hacia Monique. La abrazó y sonrió.-A ti también te quiero mucho.-

La chica francesa sonrió en respuesta, devolviéndole el abrazo.



~~~


Liam suspiró, sentado frente a su ordenador. Esperaba pacientemente la llamada de Skype que Melanie le prometió. Ella estaba muy ocupada últimamente, de modo que Liam la dejaba a ella organizar las llamadas. Él también estaba ocupado, pero siempre que hablaban por teléfono se ponían de acuerdo para usar Skype a una hora en la cuál ambos tuviesen tiempo libre.

-¿Todavía nada?- preguntó Louis pasando junto a él.

-No.- Liam negó con la cabeza. Llevaba ya media hora con el ordenador encendido.-Pero no pasa nada. Sé que se conectará en cualquier instante.-

Y, cómo si alguien lo hubiese oído, el icono de Melanie apareció cómo conectado y enseguida a Liam le apareció la llamada. El cantante sonrió, aceptando, y su rostro se iluminó al ver la cara de su novia en la pantalla. Melanie saludó con la mano y activó el sonido de su ordenador.

-Hola Liam.- saludó con su voz suave de siempre.

-Melanie, ¡por fin puedo hablar contigo! Me alegro tanto de que estés conectada...- repuso Liam, y fingió darle un abrazo al ordenador.

Ella se rió por lo bajo.

-Lo mismo digo.- asintió.

-Y yo, y yo.- resonó la voz de Louis desde fuera de cámara, pues no estaba en el salón.

-¿Louis?- preguntó Melanie acercándose más a la cámara de su ordenador, sin ver a Louis.

-Louis.- respondió Liam para luego reírse levemente.-Ha venido a por una copia de las notas de la próxima canción y ha decidido quedarse porque sí.-

-Ya veo.- contestó la modelo reprimiendo una pequeña risa. Se pasó una mano por su largo cabello para apartarlo de su rostro.

-¿Qué tal estás?- inquirió Liam.

-Bien, supongo.- respondió la joven.-Gracias.-

-De nada, Mel.- repuso Liam, feliz al poder usar de nuevo el diminutivo del nombre de su chica.

-¿Y tú? ¿Qué hay de ti?- preguntó ella apoyando la barbilla en una de sus manos y escuchando.

-No hay mucho que contar.- respondió él.-Seguimos bastante ocupados y nuestro número de fans crece cada día. Es increíble.- 

-Me alegra oír tal cosa.- Melanie sonrió de nuevo y asintió levemente con la cabeza.

-Sí... Aunque... Te echo de menos.- suspiró Liam con la mirada algo triste de repente.

-Lo sé... Y yo a ti.- la mirada de la chica también se ensombreció.

-¿Cuándo crees que podrás venir?- quiso saber Liam.

-Sinceramente, no tengo ni idea.- respondió ella, decepcionada.-A ninguna de las modelos nos dan ni un respiro en ésta época del año, pleno verano. Estamos bastante ocupadas. Pero me encantaría ir allí ahora mismo y abrazarte, y también ver a todos los demás...-

-Lo sé. Yo también daría lo que fuera porque pudiéramos pasar más tiempo juntos.-

Tras la respuesta de Liam, se hizo el silencio completo. Ambos permanecieron unos segundos en sin decir nada, sentados frente a sus respectivos ordenadores. Era complicado mantener la confianza y la complicidad estando a tanta distancia. Finalmente, Melanie entreabrió los labios y dijo;

-¿Y qué tal tu familia?-

-Oh, están bien, gracias.- respondió el cantante con una sonrisa.-¿Y las demás modelos?-

Louis, desde la cocina, abusaba de las chocolatinas de Liam mientras rodaba los ojos.

-Qué sosos son...- murmuró por lo bajo. Nadie lo oyó salvo las chocolatinas que estaba engullendo.

En el salón, Liam seguía observando a Melanie desde su ordenador.

-Ellas están bien, igual de ocupadas que yo. Pero gracias por preguntar.- habló Melanie.

De repente, a Louis le sonó el teléfono.

-¿Es tu móvil, Liam?- preguntó Melanie algo desilusionada.

-No, no. Es de Louis.- la reconfortó él.-¡Louis!-

-¡Ya lo oigo!- fanfarroneó él, corriendo a través de todo el salón.

Se lanzó sobre el sofá, dónde estaba su móvil, y descolgó.

-¿Diga?- repuso.-¡Hola, Harry! ¿Qué pasa?-

Salió del salón con el móvil pegado a la oreja y Liam y Melanie retomaron su conversación. Hablaron por cinco minutos hasta que la cabeza de Louis apareció por el salón. Liam lo miró y giró la webcam del ordenador para que Melanie también lo viera. Ella rió y Liam volvió a colocar la webcam en su sitio.

-¿Qué pasa ahora?- preguntó Liam.

-Harry y Brianna han tenido movida.- informó Louis.-Ayer cuándo nos acoplamos a ver una película, dice que luego ella se fue muy nerviosa y que hoy no la ha visto ni ha hablado por teléfono con ella en todo el día. Fuimos directamente a Starbucks a desayunar, pero cómo ya sabes, Brianna no vino.-

-¿Y qué ha pasado?- preguntó Liam.-¿Por qué han discutido?-

-Ni idea.- Louis se encogió de hombros y regresó a la cocina.

-Li, cariño.- intervino Melanie de nuevo.

Liam giró su vista hacia la pantalla del ordenador.

-¿Sí?-

-Me tengo que ir ya.- la voz de la modelo estaba algo decaída, pues ella esperaba poder hablar más con él.

-¿Tan pronto?- Liam tensó los hombros mientras que la luz de sus ojos desaparecía.

-Sí... Lo siento.- dijo ella.-Nos ha salido una nueva sesión de fotos para dentro de una hora y me tienen que maquillar y peinar. Espero poder llamarte luego.-

-No pasa nada, lo entiendo. Buena suerte.- Liam le guiñó un ojo.

Melanie le lanzó un beso a Liam con la mano y sonrió, o al menos lo intentó.

-Hasta pronto.- dijo antes de aparecer cómo "desconectada."

A Liam se le revolvieron las tripas al leer ésa palabra. Suspiró y se dispuso a apagar el ordenador. Por otro lado, Louis entró de nuevo en el salón, sosteniendo su móvil en una mano y agitando la otra.

-Madre mía.- masculló.-La que se ha liado con Harrianna...-



~~~

-Necesito un respiro. Ya está. Necesito un respiro ahora...- repuso Aly despeinada, con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes, cubriéndose el pecho con las sábanas blancas.

-Qué bien has estado. Y... Y pensar que íbamos a ver una película...- dijo Niall asomando de entre las sábanas, con la frente sudorosa.-Madre mía, Aly, llevamos cinco veces ya, y en apenas una hora y media.-

Después del desayuno en grupo en el Starbucks, Niall había invitado a Aly a su casa para ver una película juntos. Por el trayecto en limusina, Faline había llamado por teléfono a Aly, y le explicó con todo detalle cómo al final había sucedido lo sucedido con Edmond en la tienda de campaña de Tomorrowland. Decía que si no se lo contaba a alguien, iba a explotar. Aly sólo la escuchaba sonrojada. Faline explicándole por teléfono paso por paso su primera experiencia sexual había resultado incómodo, pero oír hablar de ello hizo que en cuánto Niall y ella llegaran al hogar de éste, Aly se lanzara a besarle sin control. Y Niall, cómo el chico que era, lo entendió todo sin que ella dijera nada. Aquello escaló bastante en pocos minutos.

-Deja que vaya al baño un momento, que con tanto... En fin... me entran muchas ganas de hacer pis.- dijo Aly levantándose de la cama y tirando de las sábanas.

-Hace cinco minutos estabas soltando todas las palabrotas que existen y ahora dices que tienes que "hacer pis." Muy coherente, tú. Cariñito.- bromeó Niall sacándole la lengua.

Ella en respuesta dio otro tirón, llevándose las sábanas por completo. Niall agrandó los ojos y rápidamente, agarró un cojín y se cubrió su zona íntima con él.

-Hace cinco minutos estabas...- empezó Aly.

-¡Lalalalala, no te oigo!- gritaba Niall mirando hacia el techo.

-...Y ahora no quieres que te vea.- finalizó Aly, sus palabras anteriores amortiguadas por el canto de Niall.

-Tú también te estás tapando. De hecho, si me tapo con un cojín es porque acabas de arrebatarme la sábana de cuajo, Alysoymuycoherente.- ironizó el irlandés.

-¡Porque tengo frío!- exclamó ella, y era verdad. No sólo se había tapado el pecho con las sábanas, sino que se las había echado por encima de los hombros, atado a la cintura, y sujetado con las manos de modo que parecía una extraña mezcla de abrigo y vestido.

Aly se retiraba hacia el baño cuándo de repente, el móvil de Niall, colocado en la mesita de noche de su dormitorio, sonó estruendosamente. El irlandés suspiró, y, aún tapando sus partes nobles con un cojín, alargó la otra mano y cogió el móvil. Descolgó y se lo colocó en la oreja.

-¿Hola?-

-Oye Ni, soy Louis.- sonó la voz de su amigo.

-¡Louis! Hola. ¿Qué pasa?- quiso saber.

-Harry y Brianna acaban de romper, tío.- murmuró Louis en tono chismoso.

Niall frunció el ceño, sorprendido a más no poder. Se levantó de la cama y se puso sus calzoncillos. Luego se colocó los pantalones del pijama, mientras seguía hablando por teléfono con Louis.

-¡¿Qué?! ¡Pero si se adoran...! ¡Brianna no se despegaba de él desde lo del secuestro!- exclamó.

-Espero que no haya sido porque nos presentamos en casa de Harry el otro día...- dijo Louis con algo de remordimiento.-Ay Dios, creo que la hemos cagado.-

-¡Que no, hombre! ¿Cómo van a romper por ésa tontería? Hace falta algo tan fuerte cómo una bomba nuclear para que Harry y Brianna rompan.- opinó Niall, que no se equivocaba.

-No sé que es lo que ha pasado, sólo sé que han roto. Harry me llamó hace un momento para contármelo.-

-Y, ¿cómo se encuentra? ¿Está de mal humor?- quiso saber el irlandés, algo preocupado por lo ocurrido.

-Sí. Pero es curioso, me esperaba que se lo tomase peor. Tenía un tono de voz enfadado, obviamente. Pero pensé que si algún día Brianna y él rompían, Harry no se hablaría con nadie... Ésto es muy curioso.- opinó el mayor, genuinamente sorprendido.

-¿Quiere Harry hablar del tema o contarnos por qué han roto?-

-No, no quiere. Sólo me ha dicho que os lo cuente a los demás chicos...- suspiró Louis.

-Estoy preocupado. Su estado de ánimo podría verse afectado.- pronunció Niall,

-Lo sé. Le he dicho que si necesita hablar nos lo diga y que estamos ahí para él.- contestó el mayor.-Pero él no quería dar demasiados detalles ni tampoco expresarse. Es cómo si le diera igual y al mismo tiempo, cómo si fuera lo más importante para él. Se le escuchaba afectado e indiferente al mismo tiempo... Una cosa muy rara.-

-Ya sabes cómo es Harry a veces. Pero sí es cierto que ésta reacción es bastante inesperada y nada propia de él. Me pregunto qué habrá pasado para que rompan.- dijo el rubio.

-Puede que sea una tontería y que pronto vuelvan. Quién sabe. Sólo espero que no haya pasado nada grave... De lo contrario podríamos tener problemas.-

-¿A qué te refieres?- Niall alzó una ceja, curioso.

-A que espero que la ruptura no tenga nada que ver con X.- Louis suspiró de nuevo.

Niall agrandó los ojos, alarmado. No lo había pensado antes. Su amigo Louis estaba en lo cierto.

-No... No creo. ¿No?- dijo tartamudeando un poco.-Hace tiempo que no ha pasado nada.-

-Ya... Pero nunca se sabe. De todas formas lo más probable es que hayan tenido una pelea tonta y regresen juntos en una semana o menos.- comentó Louis tratando de animar su tono de voz.

Niall sólo asintió con la cabeza, aunque Louis no podía verle.

-Bueno Louis, te dejo. Debo ir a ducharme.- comentó.

-De acuerdo. Hasta luego.- se despidió su amigo.

-Adiós.- Niall colgó y dejó el móvil en la mesita de la cuál lo había cogido.

Aly salió del baño, envolviéndose de nuevo con las sábanas blancas.

-¿Louis?- preguntó, pues lo había oído saludar a su amigo.

-Sí. Harry y Brianna han roto.- informó Niall.

Aly parpadeó confundida y se rascó la cabeza.

-¿Qué? ¿Cómo que han roto?- inquirió.

Niall se encogió de hombros y suspiró.



~~~

Brianna suspiró. Caminaba en círculos por el salón de su casa sin parar, maldiciendo en voz baja. Su frente brillaba con el sudor. El corazón le latía fuertemente en el pecho. ¿Debería decírselo a Harry? ¿Debería decírselo a sus padres? ¿Debería decírselo a alguien? Si no lo hacía, las consecuencias podrían ser peligrosas. Podrían cambiarlo todo para ella. Podrían, directamente, terminar con su vida. Tales eran las consecuencias. Pero a la vez, no se encontraba con el valor de decírselo a nadie. Era un tema delicado y ni ella misma estaba segura de si era cierto o no. Sólo un médico podía saberlo. Pero ella ya era, en cierto modo, famosa. No quería arriesgarse a que nadie la viese yendo al médico. No quería que nadie se enterase. Seguía caminando en círculos, maldiciendo y murmurando cosas en voz baja.

-No quiero que me entierren viva.- susurró.

De repente, sonó el timbre, pillándola desprevenida. Se sorprendió y sobresaltó a la vez. Se le puso la piel de gallina de puros nervios, no esperaba a nadie. Suspiró, respiró profundamente, tratando de recomponer su calma, y se dirigió a la puerta.

-Vamos, Brianna. Cálmate...- dijo mirando hacia abajo, hacia el pomo de la puerta, mientras que lo empezaba a sujetar con manos temblorosas.

Empezó a dudar si abrir o no. ¿Y si era Harry? ¿Y si eran sus padres? ¿Y si era alguien de la prensa? Sacudió la cabeza y echó un vistazo por la mirilla. Acto seguido, suspiró de puro alivio, agarró el pomo otra vez y abrió la puerta. Valery se encontraba en el exterior, sonriendo y jugando con un mechón de su largo y ondulado pelo rubio.

-¡Bri!- gritó al tenerla delante.-¡Cuánto tiempo!-

La abrazó súbitamente antes de que la morena pudiese decir algo. Ella sólo le devolvió el abrazo cuidadosamente, tratando de esconder lo tensa y nerviosa que estaba. Respiró silenciosamente por la nariz y trató de colocar, en su rostro, su mejor sonrisa.

-Hola, Val.- dijo con voz alegre. Para su suerte, era bastante buena actuando.-¿Cómo te va todo?-

-¡Genial! ¿Y a ti?- repuso la rubia adentrándose en el hogar.

Brianna tragó saliva y cerró la puerta. Finalmente sonrió de nuevo y mintió:

-También. Me va todo estupendamente.- dijo con un escalofrío recorriendo su espalda. Trató de disimularlo agrandando su sonrisa.

-¿Seguro? Te veo algo preocupada.- dijo Valery sentándose en uno de los sofás.

Brianna maldijo mentalmente. Una de las desventajas de tener una mejor amiga es que difícilmente se la puede engañar. Sacudió la cabeza en señal de negación y se sentó junto a ella.

-Qué va. Estoy bien, no te preocupes. Sólo me encuentro un poco estresada porque ya sabes, soy modelo y estamos en verano con lo cuál estoy bastante ocupada.- explicó tratando de sonar convincente.

-Ah... Ya veo.- Valery no parecía muy convencida. Alzó una ceja.

-¡Que sí!- insistió ella.

-Vale, vale.- Valery se echó a reír.-Ya no te insisto más, perdona.-

-Bueno, ¿has empezado a estudiar en alguna universidad?- inquirió Brianna, tratando de cambiar de tema.

-Emmm, ¿holaaa? ¿Tierra llamando a Brianna?- bromeó Valery.-Mis padres tienen un pastón, ¿recuerdas? Pueden enchufarme en cualquier lado.-

-Pero éso no es bueno. No te sentirás realizada cómo persona.- dijo Brianna cruzando los brazos.

-¿Y qué más da? Lo importante es ganar dinero. Además, tú misma fuiste contratada cómo modelo de rebote.- repuso Valery.

-Sí, pero yo al menos hago bien mi trabajo de modelo.- suspiró la morena, frustrada.-Tu deberías hacer algo que te guste también, y no trabajar haciendo básicamente nada, sin ganas, sólo por enchufe.-

-Lo que tú digas, mamá.- bromeó su amiga.

Brianna rodó los ojos. Trataba de fingir el buen humor, pero no podía hacerle gracia aquello.

-Aunque no sea tu madre quiero lo mejor para ti. Eres mi mejor amiga. Me gustaría verte trabajando de algo importante y sentirme aún más orgullosa de ti.- opinó con voz clara y tranquila.

-No hay problema, en ése caso mis padres me pueden enchufar en algo importante.-

Brianna se dio una sonora palmada en la frente.

-Déjalo...- murmuró.-Da lo mismo.-

-Oye, ¿seguro que estás bien? Sueles reírte de mis chistes de éste tipo...- dijo Valery.

-Que sí, estoy bien, de verdad.- respondió Brianna.-Un poco estresada, ya te lo he dicho. Ser modelo no es tan fácil cómo parece.-

-Está bien, siento insistir.- comentó la rubia.-Bueno, ¿merendamos? Me apetecía robarte ésas galletas tan deliciosas que tienes siempre, pero pedirte permiso es más educado.-

Brianna rodó los ojos, se levantó del sofá y se dirigió a la cocina. Una vez allí, cogió las galletas.

-¡Tráeme también el zumo ése de manzana tan rico, por favor!- reclamó Valery desde el salón.

-Si vamos a merendar las dos, ¿no podrías venir y coger lo que quieres por tu cuenta?- repuso Brianna.

-Soy la invitada, prefiero quedarme aquí. ¡Gracias!- contestó la rubia.

-Gracias dice...- Brianna sacudió la cabeza antes de volver a la tarea.

Discutir con Valery, aunque fuera de broma, resultaba inútil. Además, ahora mismo tenía cosas más importantes en las que pensar. Decidió que iba a quedarse callada, por muy grave que pudiera resultar aquello. Necesitaba tiempo para pensar y saber qué hacer. Aunque pudiera resultar desastroso, era agobiante y ella pensaba esperar al menos un par de días, y reflexionar. No podía reaccionar ahora.



~~~


Cindy y Wen entraron en la casa de éste último. Habían quedado para ver unas cuántas películas de géneros variados; romance, comedia, terror, aventuras...  Mientras tomaban palomitas y aperitivos varios.
La casa de Wen era muy bonita. Elegante, pero no tanto cómo el apartamento de la familia de Cindy. Era un hogar que no llegaba a lo lujoso, pero estaba cuidado, bien decorado y resultaba muy acogedor.

-Creo que me he arreglado demasiado.- dijo Cindy mirando hacia abajo para observar el vestido veraniego que se había colocado. Además, se había arreglado el pelo y puesto un poco de maquillaje. Ahora se arrepentía; iban a ver películas a casa de Wen, no a una cena importante en un congreso de la ciudad.

-No pasa nada, tranquila. Estás perfecta.- la reconfortó Wen con una sonrisa sincera.

Acto seguido borró su sonrisa y empezó a enrojecer rápidamente al darse cuenta de lo que había dicho, y Cindy también se sonrojó un poco. Ambos estuvieron en silencio mientras que Wen cerraba la puerta de la casa. Una vez hecho, se adentraron en el salón y Wen sonrió.

-Siéntate, por favor. Voy a coger algo de picar.- dijo amablemente señalando el sofá.

Cindy asintió con la cabeza. Tomó asiento. No sabía por qué, pero estaba muy nerviosa. Siempre que tenía citas con Wen, se encontraba a sí misma tensa, preocupada por si algo salía mal y con su corazón latiendo a mil por segundo. Lo conocía desde hacía mucho tiempo, había confianza y ambos se gustaban mutuamente. Pero ella seguía sin acostumbrarse a tener citas. Cada cita que tenían, sentía cómo si fuera la primera.

-Cindy, oye.- dijo Wen desde la cocina.-¿Quieres patatillas, Doritos, palomitas, helado...?-

-Oh, bueno...- Cindy pensó.-Una mezcla de patatillas y Doritos, ¿te parece?-

-Buena idea.- repuso él con una suave risa. Cindy se sonrojó levemente al escuchar la risa de Wen. Él, por su parte, se aclaró la garganta mientras sacaba los aperitivos y añadió.-Cerca de ti verás un mueble muy grande, ahí están todas las películas. Échales un vistazo y coge las tres o cuatro que más te gusten.-

-De acuerdo.- Cindy asintió con la cabeza, aunque Wen no podía verla desde la cocina.

Se puso en pie y se acercó al mueble que Wen había mencionado. Se inclinó un poco y sonrió. Había decenas, casi cientos de películas, todas ellas perfectamente organizadas y colocadas.  Se puso un mechón de pelo tras la oreja y examinó todos los tomos de películas variadas. Wen realmente era un coleccionista, aunque supuso que su hermana mayor y sus padres también compraban y aportaban muchísimas películas a la colección. Hablando de ellos, la casa parecía estar vacía, o quizás la hermana mayor de Wen estaba en su habitación escuchando música o jugando a videojuegos. Pero de ser así, Wen se lo habría dicho. Sacudió la cabeza para no distraerse más y decidió hablar para que los silencios no fuesen demasiado largos.

-Caray, qué cantidad de películas. Es impresionante.- masculló, admirada. El mueble, además, era alto y ancho y contenía muchas más películas de las que parecía en un principio, sobretodo teniendo en cuenta la longitud y altura de éste.

-Gracias.- dijo Wen en respuesta soltando una pequeña risa.-Desde que teníamos yo cuatro y ella siete años, mi hermana y yo hemos ido pidiendo películas para Navidad hasta formar ésta colección tan extensa. Hay de todo; muchas son de Tim Burton, otras de puro terror con sangre, otras de risa, un montón de Disney, otras muy tristes, algunas películas son incluso documentales. Tenemos un verdadero cine en casa.-

-Ya veo, ya.- Cindy se había impresionado más al escuchar la explicación de Wen. Rozó las películas con la yema de los dedos y finalmente cogió cuatro: Pretty Woman, Las Colinas tienen ojos, Billy Elliot y Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Regresó al sofá, se sentó y colocó las películas sobre la mesa.

Wen salió de la cocina con dos boles de cristal; uno lleno de patatillas y otro de Doritos. Los colocó en la mesa, se sentó junto a Cindy y encendió la televisión.

-¿Éstas has elegido?- preguntó señalando las cuatro películas de la mesa.

-Sí.- asintió Cindy. Alargó la mano, cogió una patatilla y se la comió. Acto seguido notó cómo Wen le revolvía el pelo mientras se reía.-¡Eh! ¡Mi pelo!- gritó, enfadada.

-Lo siento, es que eres muy mona cuándo comes aperitivos tan feliz.- comentó Wen entre risas.

-C-calla y... pon las películas.- repuso Cindy ruborizada.

Wen sonrió, encogiéndose de hombros, y se levantó, cogiendo las películas y poniéndolas junto a la mesa. La primera que escogió fue la de Las Colinas tienen ojos, pues era de terror y así luego podrían relajarse viendo las otras tres. Se sentó de nuevo junto a Cindy y ambos empezaron a comer viendo la película. Wen estaba feliz, pensando que, en las escenas de miedo, Cindy se abrazaría a él. No tardaron en aparecer los primeros momentos de terror.

-¡Aaaaaaaah!- gritó Wen, y justo entonces, se lanzó a los brazos de Cindy.

-Calma, calma.- ella sonrió divertida y le dio palmaditas en la cabeza.

Wen temblaba y no quería mirar a la pantalla. Apareció otro momento de terror y Wen chilló de nuevo. Debido a estar pasando por la pubertad, sus gritos sonaban bastante agudos y casi femeninos.

-Es sólo una película, no te preocupes.- dijo Cindy.-¿Nunca antes la has visto?-

-No, ésta es una de las pocas películas de terror que nunca he visto.- repuso Wen, aún abrazado a Cindy.

-¿La quitamos?-

-No, no, se me pasará enseguida...- decía él.

Pero apareció otra escena terrorífica y Wen volvió a gritar. Cindy sólo río con suavidad otra vez y le siguió dando palmaditas. Al final el plan de Wen había salido al revés...

-Tranquilo.- dijo Cindy intentando calmarlo, y, con gentileza, le dio un beso en la mejilla.

-Eh...- Wen soltó una risita nerviosa y se sonrojó considerablemente.

Después de casi dos horas, la película terminó. Wen se levantó y fue a poner más Doritos y patatilla en los dos boles, puesto que se habían acabado todos los que había puesto primero. Cindy se fue a la cocina con él y sacó dos vasos, para acto seguido sacar un poco de batido de chocolate de la nevera.

-¿Te ha gustado la película?- preguntó alegremente, destapando el batido.

-No ha estado mal. ¿Y tú qué opinas?- respondió él, mintiendo. Estaba aterrorizado a más no poder.

-Me ha gustado mucho. Las películas de terror suelen ser bastante guays.- opinó ella mientras vertía el batido de chocolate frío en los vasos. Acto seguido colocó dos cañitas comestibles de galleta en cada uno y los llevó al salón.

-Ve poniendo la película que quieras mientras tanto, yo estaré enseguida.- respondió Wen.

-Vale.-

Cindy colocó los dos vasos en la mesa del salón y revisó las tres películas restantes. Finalmente se decidió por Pretty Woman. Colocó en el disco en el reproductor, se sentó en el sofá y esperó a Wen. De paso, cogió su vaso, le dio un mordisco a la cañita de galleta y acto seguido tomó un sorbo del batido de chocolate. Era refrescante y dulce. Oyó la puerta del baño más cercano cerrarse y supuso que Wen necesitaba ir. O éso pensaba hasta que lo oyó hablar por lo bajo.

-Vamos a ver.- dijo Wen mirándose a sí mismo en el espejo.-Eres idiota. Eres MUY idiota. Está ella aquí y te pones a gritar durante la película de terror. ¿Cuál es tu maldito problema? Acabas de quedar en ridículo delante de Cindy. ¡De Cindy! La chica más guapa y simpática que has conocido en toda tu vida. Y vas y metes la pata. Espabila, Wen. Por favor. Necesitas quedar bien delante de ella, ¿vale? Vale.- decía en voz baja matándose a sí mismo con la mirada.

Respiró profundamente y se dirigió a la puerta del baño. Al abrirla, se encontró a Cindy colocada de lado, cómo si hubiera tenido la oreja pegada a la puerta. Se puso algo roja al notar que Wen la había pillado y retrocedió, silbando, colocando las manos sobre la falda de su vestido.

-Cin, ¿qué hacías pegando la oreja?- preguntó Wen cruzando los brazos.

-¿Eh? Oh, yo... nada... Sólo paseaba.- dijo ella.

-Venga ya.-

-Vale, vale. Te he oído hablar y pensé que te pasaba algo...- explicó ella.

-No es nada, sólo me quejaba porque mi hermana ha olvidado traer otro rollo de papel y éste que queda es el último.- repuso Wen rascándose la cabeza. Era bueno con las excusas rápidas y convincentes.

-De acuerdo. ¿Vemos la peli?- Cindy sonrió.

-Claro.-

Ambos volvieron al salón, se sentaron en el sofá, pusieron la película y empezaron a beber el batido de chocolate y a comer los adictivos y deliciosos aperitivos de los boles. Justo antes de que empezara la película, Cindy se inclinó un poco hacia Wen y susurró:

-Así que... la chica más guapa y simpática que has conocido, ¿eh?- sonrió.

Wen sólo se quedó muy quieto mientras notaba cómo el sonrojo invadía su cara.



~~~

La familia de Aly acababa de salir del hospital. Habían visto al padre de Kai, Jackson, y hablado con él. Todos se encontraban muy felices. Aly llamó a Niall y media hora después, ellos dos y el resto de chicos de One Direction se encontraban en casa de Harry. Él parecía normal, un poco decaído, pero no tan afectado cómo los demás esperaban.

Aly había intentado preguntarle con sutileza qué había sucedido con Brianna, pero Harry prefirió no hablar del tema. Ella suspiró y se lo comentó a los otros cuatro chicos. Los séis amigos decidieron ver algunas series de televisión juntos. Aly, Niall y Liam se sentaron en un sofá. Louis y Harry en otro. Zayn, por su parte, se dejó caer en una butaca. Los tres miraron la televisión por media hora hasta que el teléfono de Harry sonó.

-Será mi madre o Gemma. Da igual...- dijo Harry sin apartar los ojos de la pantalla.

El móvil de Harry sonó por unos segundos más hasta que el emisor de la llamada colgó. Pasaron otros cuántos minutos y entonces, sonó el de Zayn. El moreno lo revisó, y al ver que era un número desconocido, se levantó, descolgó y salió de la estancia.

-¿Sí?- inquirió.-Soy yo. ¿De qué hospital me llaman?-

Los otros cinco continuaron viendo la televisión, mientras que Zayn permaneció lejos de ellos, con el móvil, por un largo rato. De hecho, pasaron diez minutos y Zayn no volvía a entrar en el salón. Aly y Liam, que eran los más sensibles, estaban empezando a preocuparse. Tras otros diez minutos (en total Zayn había estado veinte fuera del salón), el cantante moreno entró de nuevo en la estancia dónde sus amigos continuaban viendo la tele. Sostenía su móvil cómo si estuviera roto, y la expresión de su cara era inquietante; miraba al suelo con los ojos cómo platos y los labios entreabiertos.

-Zayn.- habló Aly.-¿Qué sucede?-

Zayn la miró, luego a Niall y Liam, luego a Louis y finalmente a Harry. Éste seguía mirando la televisión y los ojos de Zayn se llenaron de lágrimas.

-B-B-B...- tartamudeaba, demasiado conmocionado cómo para hablar.

-¿Qué?- añadió Niall.

-Brianna ha muerto.- la frase escapó de los labios de Zayn cómo un soplo de viento escapando por una ventana. Cerró los labios súbitamente y miró su móvil en su mano.

Aly y Niall agrandaron los ojos. Louis frunció el ceño. Liam apagó la tele y se llevó una mano a la frente. Ninguno de ellos se creía aquello, pero estaban temiéndose lo peor. Zayn no bromearía sobre Brianna, menos sabiendo que ella acababa de romper con Harry. 
Hablando de Harry. Él, por su parte, sólo parpadeó ligeramente y giró muy despacio su cabeza hacia Zayn, cómo si lo hubiera oído hablar pero no se hubiera enterado de lo que había dicho.

-¿Cómo dices?- inquirió con voz calmada y neutra.

-Brianna.- Zayn tragó saliva y las lágrimas cayeron de sus ojos cafés.-Ha muerto. Me acaban de llamar del hospital. Le ha dado un infarto y no han podido... no... salvarla. Ella... No... No es una broma.- empezó a temblar, haciendo que sus últimas palabras se confundieran, pues también estaba tartamudeando.

-Zayn.- amonestó Liam con voz autoritaria y recta.-No tiene ninguna gracia. Para, por favor.-

-¡Acabo de decir que no es una broma!- exclamó Zayn.

Aly negó con la cabeza.

-No... No puede ser. Brianna es joven cómo nosotros, y tenía buena salud. ¿Por qué...? ¿Por qué motivo iba a darle un infarto? No puede ser posible.- dijo notando que sus ojos se humedecían.

-Uno de los doctores me lo acaba de decir. Brianna Stevenson, fallecida de infarto.- Zayn tenía rabia en la voz, señalando su móvil de forma acusadora.

Niall empezó a llorar silenciosamente y Aly lo abrazó. Louis miraba a Liam y a Niall alternativamente, notando la creciente tensión entre ambos. Harry, sin decir ni una palabra, cogió su móvil y miró el número de su llamada perdida; un número desconocido. Se levantó del sofá, le quitó el móvil a Zayn y miró el número de la llamada que había contestado. Era el mismo número.
Los del hospital habían llamado a Harry primero. Y él no lo había contestado. Había dicho secamente que se trataba de su madre o de Gemma. Y entonces llamaron a Zayn para hacérselo saber.
Brianna había muerto, lo habían llamado del hospital y él no había contestado. Era la persona más despreciable, horrible y ruin del mundo.
Dejó caer los dos móviles al suelo y se apresuró fuera del salón, corriendo hacia su dormitorio.

-¡Harry!- gritó Zayn. Se agachó rápidamente y recogió su móvil y el de Harry del suelo.

La pantalla del móvil de Harry tenía rajas formadas al chocar contra el suelo. El de Zayn estaba bien. Era el momento perfecto para comparar a Harry con su móvil; ambos habían caído siendo frágiles y ambos se habían roto. Niall interrumpió el silencio con un sincero y triste sollozo. Aly sólo lo abrazaba, llorando con él. Liam y Louis también permitieron que sus lágrimas cayeran. Brianna era la persona más importante para Harry. No querían ni imaginar cómo se sentía su amigo, y mucho menos cómo se sentirían los familiares de Brianna al enterarse. Una chica como ella... Por muchos errores que hubiera cometido en el pasado, no merecía morir. Había cambiado para mejor. Había superado los malos momentos. Había ayudado a Perrie y Eleanor a huir del secuestro. Había cumplido su trabajo cómo modelo de forma feliz y entusiasmada. Había hecho feliz a Harry. No, no merecía morir.

-¿Cómo es posible...?- dijo Louis entre lágrimas. Enterró la cara entre las manos, desolado.

-Los infartos suceden cuándo menos lo esperas. Y Brianna...- Liam no pudo terminar la frase. Sacudió la cabeza y cerró los ojos con fuerza, haciendo que más lágrimas resbalaran por su rostro.

-Pero... Pero si tenía buena salud...- decía Aly, con los ojos totalmente rojos y las mejillas mojadas. Abrazaba sin parar a Niall y soltaba pequeños sollozos mientras hipaba silenciosamente.

-No hace falta tener mala salud para morir por infarto...- respondió Liam.

En la sala reinaba el silencio, salvo por los llantos de los cuatro chicos y Aly, pues Liam había apagado la televisión cuándo Zayn dijo aquello por primera vez. Lloraban por mucho que pasasen los minutos, y las lágrimas no dejaban de caer. Pasó media hora y ahí seguían, en el salón, con la televisión apagada, llorando y lamentándose cómo si fuesen a morir todos. No podían creer lo ocurrido, era trágico, injusto, violento. Se secaban las lágrimas pero éstas volvían. Se abrazaban entre ellos pero no servía de nada. Sus sollozos no se achicaban, al revés, a cada minuto lloraban más. 
Y Harry no salía de su habitación.



~~~

Al ser una famosa modelo que trabajaba para la madre de Harry Styles y que salía con el propio Harry Styles, Brianna enseguida fue el tema más agitado y expandido durante el resto del día. Televisión, periódicos, internet, conversaciones, todos los lugares repletos de noticias sobre su muerte. Los periódicos dedicaban artículos enteros a anunciar lo sucedido;

Fallece la joven Brianna Stevenson, novia del cantante Harry Styles y modelo de la línea de ropa de la madre de éste, Anne Cox. Éste mediodía fue encontrada muerta en su casa por sus padres. Con sólo veinte años de edad, la modelo fue arrebatada de sus seres queridos. La causa de su muerte fue un infarto, un trágico infarto que la llevó lejos de éste mundo para siempre. Desde nuestra redacción, queremos darle el pésame y nuestras más sinceras condolencias a su familia, a sus amigos, y a Harry Styles. Una pérdida irreparable que nos ha afectado a todos. Queremos hacer saber que no pasará un sólo día sin que sea recordada por su belleza y encanto. Que descanse en paz.

Las redes sociales cómo Twitter estaban explotando de mensajes, la mayoría dirigidos a Harry, en el que las Directioners le escribían que estaban llorando por lo ocurrido y que lo apoyaban ahora más que nunca. Las Directionators más crueles y estúpidas escribían cosas cómo que, por ejemplo, se alegraban de lo ocurrido. Harry, por suerte, no leía el Twitter. No cogía el móvil. No miraba la televisión. No hacía nada. Había estado el resto del día en su cuarto. Se había tumbado sobre la cama y había permanecido así. ¿Habría llorado, roto objetos, golpeado las paredes...? Nadie lo sabía. No había permitido que nadie entrara en su habitación. No quería saber nada de nadie.

-Aly.- dijo Niall frotándose los ojos enrojecidos. Eran ya las siete de la tarde y Niall, Liam, Louis, Zayn y Aly no habían dejado de llorar. Seguían en la mansión de Harry, en su salón.

-¿Sí?- Aly sorbió por la nariz y dejó caer otro pañuelo de papel arrugado. Éste rebotó en una montaña de pañuelos que ella había ido usando para sonarse la nariz, limpiarse las lágrimas y que había dejado caer junto a ella, en el suelo del sofá.

-Acabo de leer las noticias. Brianna es tan famosa que su funeral y su entierro se celebrarán mañana. Sus padres quieren acabar con ésto cuánto antes. No pueden con su dolor.- dijo Niall.

Aly miró a su alrededor. Louis lloraba silenciosamente, con una expresión impasible en el rostro, sentado en el mismo sitio del sofá, con el móvil en la mano y los cascos sobre las orejas, escuchando Mt. Washington de Local Natives. Liam, sentado junto a él, estaba dormido, con la cabeza apoyada en uno de los hombros de Louis. Al ser tan sensible, Liam había llorado tanto que estaba agotado. Zayn se había sentado en la butaca de antes y llevaba cinco minutos negando con la cabeza, la cabeza tan gacha que era imposible ver si lloraba o no. Aly negó con la cabeza, cogió otro pañuelo y se sonó la nariz para luego secarse las lágrimas. Aquél momento era de los peores de sus vidas. La novia de Harry acababa de morir...

-Es... comprensible.- repuso Aly con la voz rota y nasal, pues al llorar tanto no podía respirar por la nariz. Ésta estaba roja debido al roce con los pañuelos de papel.-Después de la pérdida vienen cinco etapas del duelo... Y... Da igual. Lo digo porque estudio psicología...- ni siquiera ella sabía por qué sacaba el tema de las cinco fases del duelo. Supuso que era porque todos ellos iban a pasarlas tras la muerte de Brianna.

-A las once de la mañana. Debemos ir.- suspiró Niall.

-Por supuesto. Y Harry también.- al pronunciar "Harry," a Aly se le quebró la voz de nuevo.

-Debería ir a hablar con él. No nos ha dejado entrar en su habitación, pero debe hacerlo tarde o temprano...- Niall se frotó los ojos con ambas manos.

-Tú primero, si...- Aly se secó las lágrimas de nuevo.-Si vemos que te deja a ti, iremos los demás.-

Niall asintió, echó una última mirada alrededor, y subió las escaleras hacia el dormitorio de Harry. La puerta estaba cerrada, cómo no. Agarró el pomo y, para su sorpresa la abrió. No había podido abrirla antes. Entró con cautela y se encontró un jarrón roto en el suelo. Harry se había recogido el pelo con una pinza, y estaba sentado en el borde de la cama, de espaldas a él. Pudo notar abolladuras en la madera del cabezal de la cama. Niall soltó un par de lágrimas de nuevo sin querer, pero caminó y se sentó junto a Harry.

-Harry...- dijo con voz suave.

Él no contestó. Miraba el suelo con la expresión en blanco, las mejillas empapadas y los ojos hinchados, irritados y rojos. A Niall se le partía el alma (más todavía) al verlo de ésa manera.

-Harry, lo siento mucho.- habló de nuevo.-Lo siento muchísimo...-

Harry cerró los ojos.

-Lo sé.- dijo con la voz más ronca que nunca.

-Aly y los chicos están desconsolados. Hemos estado llorando en el salón durante éstas horas.- continuó Niall, con la voz dolorida y los ojos húmedos.-En internet hay un apocalipsis. Todos hablan de lo sucedido. Las Directioners están destrozadas. El mundo entero llora contigo y te da el pésame.-

-Qué más dará...- susurró Harry.

-Harry, no estás sólo. Todos estamos contigo y...- Niall se frotó las mejillas mojadas por las lágrimas, aunque seguían cayendo de sus ojos.-Todos lo sentimos mucho. Era tan importante para nosotros... Y para ti. La gente no deja de darte sus condolencias por internet.-

-¡¿Y qué coño importa?!- estalló Harry, lleno de ira, elevando la voz.-¡¡No me importa!! ¡Da igual! ¡Vuestras condolencias no van a traer a Brianna de vuelta! ¡Da lo mismo que me deis el pésame! ¡No sirve de nada! ¡¡Es inútil!! ¡Brianna está muerta! ¡¡Me da igual todo lo demás!!-

Acto seguido miró hacia el suelo de nuevo. Su rostro transformó la ira en desesperación ,y luego en desconsuelo. Niall no sabía qué hacer, le dolía muchísimo que Harry le hubiera gritado de ésa forma y con palabras tan duras. De los ojos azules del irlandés cayeron todavía más lágrimas, y sorbió por la nariz sonoramente, cómo un niño. Harry emitió un leve sollozo y cerró los ojos otra vez, con el corazón tan roto que casi no podía sentirlo latir. Sentía que estaba muerto.

-Niall...- murmuró en tono tan bajo que casi ni se le oyó.-Lo siento...-

El rubio se quedó quieto por unos segundos y finalmente se frotó la nariz con suavidad.

-No, no. No pasa nada, lo entiendo. Yo en tu lugar estaría igual o peor.- dijo con voz dulce y triste a la vez.

-Duele... Duele tantísimo...- Harry dejó caer la cabeza, casi pegando la barbilla al pecho. Sus lágrimas caían en picado y aterrizaban en sus pantalones. Sus hombros convulsionaban debido al llanto.

-Lo sé. Y lo siento, de verdad.- Niall negó con la cabeza, aún sin querer creerse lo ocurrido. Mirar a Harry le provocaba una horrible pena. Nunca antes lo había visto así.

Harry se llevó la mano al bolsillo y sacó un pequeño anillo de oro. Se lo mostró a Niall. Éste agrandó los ojos y miró a Harry. Luego el anillo. Luego a Harry de nuevo.

-No puede ser.- susurró.

-Sí puede ser, Niall...- Harry parecía totalmente roto.

-¿Tú ibas a...?- dijo sintiendo que su tristeza se multiplicaba por mil.

-Sí.- Harry soltó otro sollozo bajo y casi inaudible.

-¿Por éso os peleasteis?-

-No... No pude llegar a hacerlo. Planeaba hacerlo ésta noche. Ella se molestó un poco porque notaba que le estaba ocultando algo, y bueno... Nos peleamos por éso. Pero ella no lo sabía, simplemente discutimos. Ya sabes el carácter que tengo yo y el carácter que ella...- Harry se cortó en seco. No quería decir "tenía" sino "tiene." No podía decir "tenía." No podía hacerse a la idea...

Niall rompió a llorar, ésta vez de forma más sonora, y abrazó a Harry, cerrando los ojos con fuerza. Aly entró en la estancia con cuidado y los ojos muy rojos.

-He oído gritos...- dijo.

Vio a Niall abrazando a Harry mientras que los dos lloraban y suspiró, temblando. Se sentó al otro lado de Harry y lo abrazó también. Zayn, Louis y Liam, que ya había despertado, entraron también. No dijeron ninguna palabras, sólo se acercaron a la cama, se colocaron cerca de Harry, Niall y Aly, y abrazaron también al chico de rizos castaños. Los cinco estaban abrazando a Harry. Éste lloraba sin parar, notando cómo su pena iba a más y más a cada segundo que pasaba. No obstante, había diez manos y brazos rodeándole, abrazándole, apoyándole. Y a pesar de su enorme dolor, agradeció de corazón tenerlos ahí en ése momento.
De haber estado sólo, estaría perdido.



~~~

Al día siguiente, a las once de la mañana, la iglesia estaba abarrotada de gente. El funeral iba a ser muy grande, largo y con muchísimos invitados. Habían acudido absolutamente todos los conocidos de Brianna. Alrededor de los exteriores de la iglesia sólo se veía a gente vestida de negro, algunos abrazándose y otros transportando coronas de flores y ramos. También muchos de ellos llevaban el pequeño lazo negro del luto atado al traje.

-"Son las once de la mañana, y el funeral de la joven modelo Brianna Stevenson, fallecida ayer, dará comienzo en cualquier momento. Los familiares han pedido comprensión y han invitado sólo a los amigos y conocidos de la difunta que al parecer, sufrió un infarto. Ofrecemos nuestras condolencias y..."-

-Apaga éso.- dijo Louis secamente.

Zayn obedeció, al volante, y apagó la radio, acallando a la mujer que hablaba por ésta. Ya sabían que era el funeral de Brianna. De hecho, allí se estaban dirigiendo. Tras unos segundos conduciendo, divisaron la iglesia, situada en un jardín enorme para un ambiente más tranquilo e íntimo. Pronto suspiraron al ver la pequeña multitud de personas vestidas de negro. Los familiares más cercanos de Brianna estaban histéricos, llorando, chillando de puro dolor, y abrazándose en busca de consuelo.

-Dios... Me destruye todo el ánimo ver a la gente así.- comentó Zayn tras aparcar el coche, fijándose en las caras desesperadas y tristes de las personas allí presentes. Su empatía con los demás hizo que todos ellos le dieran muchísima pena. 

Suspiró y se frotó los ojos, notando cómo se humedecían. Sacó las llaves del coche y Louis y él salieron. En unos momentos vieron a Aly, Niall y Liam llegar en el coche de éste último, el cuál iba al volante. Aly llevaba líneas negras bajo los ojos; aún ni siquiera había empezado el funeral y ella ya había llorado, haciendo que se le corriera el rímel. Ahora, de los chicos sólo faltaba Harry.

Él iba en su coche, conduciendo mientras lloraba sin parar. En la radio sonaba Take Me To Church de Hozier. Take Me To Church significaba "Llévame a la iglesia." Era lo que Harry planeaba hacer. Él planeaba llevar a Brianna a la iglesia, sí. Pero no para éso. Para casarse con ella. Pero ahora, Brianna había sido llevada la iglesia para ser despedida por todos y enterrada. Harry pensó que la gente debía especificar lo que querían decir con "llévame a la iglesia." Brianna y él debían acabar en la iglesia, pero dándose el sí quiero, no el adiós. Harry debía hincar su rodilla en el suelo, y lo habría hecho la noche anterior. Ella debía decir que sí. Y ambos debían haber asistido a una boda. No un funeral.

Take me to church, I'll worship like a dog at the shrine of your lies...

Harry inspiró por la nariz, aún llorando, y bajó el volumen de la radio al notar que había llegado a los exteriores de la iglesia. Se fijó en el entorno verde y colorido debido a las numerosas flores variadas que crecían por doquier. Quitó las llaves del coche y la música se detuvo en seco. Se quedó mirando el volante por unos segundos, tratando de asimilar que aquello era real.
De repente, alguien tocó al cristal de la ventanilla de su coche. Era su madre, Anne. Llevaba un bonito y sencillo vestido negro, de falda plana que le llegaba hasta las rodillas y una chaqueta negra con las mangas hasta los codos. Harry la miró durante unos segundos, para acto seguido suspirar y salir del coche. Anne se apartó, y en cuánto Harry salió y cerró la puerta, le dio un abrazo. Su hijo la abrazó de vuelta y sus ojos empezaron a derramar lágrimas de nuevo.

-Sé fuerte, cariño.- susurró Anne en el oído de su hijo.

-Gracias, mamá.- dijo Harry en un sollozo, con la voz tan baja y triste que su madre notó un dolor instantáneo en el pecho. Sin poder evitarlo, Anne también se puso a llorar, abrazando a su hijo.

Ambos se dirigieron hacia los alrededores cercanos de la iglesia abrazados. Anne le susurraba en voz baja cosas a su hijo, cómo cuándo era pequeño y se despertaba llorando por culpa de las pesadillas, para intentar tranquilizarlo. No tardaron en reunirse con Aly y los demás chicos de la banda. Todos ellos abrazaron a Harry y a Anne. Gemma también llegó y abrazó con suma fuerza a su hermano. Entonces, Anne y ella se dirigieron hacia el resto de personas. No encontraban a los padres de Brianna, suponían que ya debían estar dentro de la iglesia. Todos se morían de ganas de darles un abrazo, sobretodo Harry.
Pero había otra persona cercana a Brianna que también necesitaba un abrazo.
Divisaron a Valery entre la multitud. Llevaba un bonito vestido negro, el pelo ondulado cómo de costumbre, y estaba llorando. Parecía totalmente perdida y pillada por sorpresa, cómo los demás, pero aún así daba la impresión de que se estaba aguantando las ganas de gritar. Lloraba de un modo quieto, dejando que sus lágrimas cayeran, pero no sollozaba ni abrazaba a nadie.

-Hola, Valery.- dijo Aly acercándose.-¿Cómo estás?-

-Quiero... Quiero morirme.- repuso Valery en tono cortante.

Aly quería abrazarla, pero decidió esperar. Los cinco cantantes se acercaron, colocándose junto a ella, y todos miraron a Valery, que al parecer iba a seguir hablando.

-Mi mejor amiga... La que siempre ha estado a mi lado cuándo nadie más quiso... No puedo imaginarme un día sin ella. Y nunca más la volveré a ver.- negó con la cabeza para luego agacharla del todo.

Harry, que estaba muy quiero, se acercó a Valery y la abrazó, para sorpresa de todos. Sabía que ella estaba tan dolorida cómo él, pues ambos querían muchísimo a Brianna. Valery lo abrazó de vuelta y ambos lloraron en silencio.

-Lo siento.- murmuró Valery, sabiendo lo mucho que Brianna y Harry se amaban.-Lo siento mucho, Harry. Siento que la hayas perdido.-

-Ambos, ambos la hemos perdido y la queríamos. Yo también lo siento.- contestó el cantante.

Tras un rato se separaron y Aly abrazó a Valery.

-Lo siento, Valery.- dijo Aly por lo bajo.

Ésta le devolvió el abrazo, recordando su extraña amistad con ella gracias a Talia, la más joven hermana de Aly.

-¿Lo sabe Scott?- preguntó Zayn de repente, acordándose del simpático ex novio de Brianna.

-Sí...- asintió Valery.-Llegará en cualquier momento.-

-Me pregunto cómo se lo habrá tomado...- murmuró Liam con lástima en la voz.

Los demás asintieron dándole la razón a Liam. Aunque la reacción de Scott no era ningún misterio. Estaba claro que él tenía buena relación de ex pareja y amistad con Brianna, y que debía estar tan afectado cómo Valery, aunque no tanto cómo Harry y los padres de Brianna, que eran los que más la querían. Pero aún así, Scott era de las personas más doloridas y a las que más les costaría superar aquello, sin duda.
Horas atrás, antes de salir de casa, Scott se había pasado tres horas llorando sin consuelo por toda su habitación, dudando si debería ir o no. Si no iba, se arrepentiría toda su vida por no poder despedirse de ella. Y si iba, debería afrontar que aquello estaba ocurriendo de verdad, y no quería. Brianna era una de las personas que más había querido, recordó cuándo estaba enamorado de ella, y más tarde, cuándo le hizo daño al romper con él. Pero al final habían vuelto a hablarse y a ser buenos amigos, y él la quería muchísimo. Había sido una novia muy dulce y una mejor amiga para él. Después de hacer tremendos esfuerzos para calmarse, Scott había terminado saliendo de casa y cogiendo el coche para dirigirse al funeral. Cuánto más se lo pensara, peor. Y cuánto antes terminase con ésto, mejor.

-Deberíamos entrar ya.- comentó Niall señalando la iglesia. La gente estaba empezando a entrar.

-Niall, yo quiero esperar a Harumi y a Scott.- dijo Aly agarrándose a su brazo.

-Lo mismo digo.- asintió Valery.

-Creo que Celine y Faline también se pasarán por aquí para...- Louis se interrumpió a sí mismo. Se disponía a decir "para darle el pésame a Harry y a la familia de Brianna," pero Harry seguía allí mismo y no quería hacerle recordar lo frágil que era en ése momento.

De repente llegó Scott en su coche, lo aparcó y bajó de éste. Tenía los ojos rojos e hinchados cómo el resto de presentes. Cerró la puerta del coche de un portazo y se dirigió al grupo de amigos. Enseguida, Valery fue corriendo hacia él y se abrazaron. Scott lloraba cómo si se hubieran muerto sus padres, aunque el caso era parecido, pues la muerte había sido de su mejor amiga y ex novia. Cuándo Valery y él se separaron del abrazo, Scott miró a todos los presentes y su mirada se detuvo en Harry. Éste dirigió sus ojos hacia el suelo. Entonces Scott lo abrazó.

-Harry, lo siento.- dijo en voz baja.-Yo también estuve enamorado de ella.-

-Gracias. Yo también lo siento.- repuso Harry devolviéndole el abrazo a Scott. Se sintió enormemente culpable y arrepentido de haber sentido aquella especie de "odio" hacia Scott cuándo éste salía con Brianna. Scott era una gran persona.

-Scott, lo sentimos mucho.- añadió Aly acercándose.

Una vez que Harry y Scott se despegaron del abrazo, Aly abrazó a éste último. Todos los presentes estaban tratando de no llorar y de ahorrar sus lágrimas para el entierro, pero resultaba imposible.

-Malditos infartos.- susurró Zayn para sí mismo, mirando alrededor de nuevo y observando a la gente que lloraba sin parar. Odiaba estar en medio de tanta tristeza. Le deprimía mucho.

-Chicos.- comentó Niall mirando su reloj de muñeca.-La gente sigue entrando. Deberíamos dirigirnos ya al interior de la iglesia.-

Los demás asintieron, suponiendo que los que faltaban llegarían tarde o temprano. Entraron en la iglesia y tomaron asiento.
Lo más difícil de todo era tener el ataúd de Brianna allí. La mitad de arriba estaba abierta, revelando a la chica. Estaba preciosa; la habían maquillado con los labios rojos, una bonita sombra de ojos y pestañas negras. Las coronas de flores estaban colocadas alrededor de su ataúd. Harry no paró de llorar durante todo el discurso del cura. Los padres de Brianna, sentados en la primera fila, tenían ratos de impasibilidad, demasiado amargados y rotos cómo para reaccionar, y luego ratos de completa desesperación en los que rompían a llorar sonoramente. Resultaba sobrecogedor ver sus muecas de dolor ante la pérdida de su hija.
Más tarde, por la iglesia pasaron las gemelas Parker y Harumi. Las dos primeras se fueron a la media hora, no sin antes dar el pésame, pues estaban ocupadas con sus respectivos trabajos, pero Harumi se quedó, pues trabajaba para Anne Cox la cuál estaba allí mismo en el funeral, pues la fallecida era la novia de su hijo. Harry también le había contado a Anne que había pensado pedirle matrimonio a Brianna, lo cuál hizo que su tristeza y la pena por su hijo aumentara mucho más. Anne, Gemma, Aly y One Direction eran los únicos que sabían lo del anillo de Harry.

-Vamos, chicos.- dijo Aly, con voz algo cansada de tanto llorar, al cabo de un rato, levantándose de su asiento junto a Liam y Niall.-Es hora de darle las flores a Brianna.-

Uno a uno, los presentes fueron pasando por el ataúd de Brianna y le dejaron flores, cartas y fotos suyas. Una vez terminó la ceremonia, los presentes salieron de la iglesia hasta quedar sólo Harry. Había sido el último en pasar por delante del ataúd de Brianna, y allí se había quedado, mirándola en silencio.

-Debemos sacarlo de aquí.- dijo Harumi, dolida, en el exterior de la iglesia.

Aly y los otros cuatro chicos entraron de nuevo en la iglesia. Ellos se quedaron en la entrada, pero Aly siguió avanzando y abrazó a Harry por detrás. Éste no dejaba de soltar lágrimas y ambos miraron juntos la cara de Brianna, tumbada en el ataúd con la parte de la tapa de arriba levantada, de modo que se veía el torso de la chica pero no sus piernas.

-Harry, por favor... Debemos ir para el cementerio.- pidió Aly con voz suave, entre sollozos.

-No puedo dejar que la entierren. No me puedo separar de ella...- murmuró él en respuesta.

Los otros cuatro chicos también se acercaron y se unieron al abrazo. Tras cinco minutos así, sacaron lentamente a Harry de la iglesia, abrazándolo para transmitirle fuerza y apoyo.
Harumi, que seguía allí fuera esperándolos, suspiró entristecida al verlos salir. Se había hecho un bonito peinado y su vestido era de un gris oscuro casi negro. Se había puesto muy guapa sin darse cuenta.

-Venga. Vamos, Harry, vamos. Tranquilo... Todo estará bien. No llores, por favor.- decía Louis rodeándolo con el brazo afectuosamente para animarlo.

-Chicos, no he tenido la oportunidad de abrazaros antes dentro de la iglesia.- dijo la amable japonesa mientras se acercaba a sus amigos.

Los abrazó uno a uno, y finalmente a Harry, abrazándolo con especial fuerza y cariño en señal de pésame. Él había recibido tantos abrazos aquél día... Y ninguno de ellos le hacía sentirse mejor. Pero al menos sabía que no estaba sólo. Todos lo querían mucho.

-Gracias Harumi.- dijo el cantante de cabello rizado.

Ella se despegó de él e hizo una profunda reverencia, cómo era tradicional en Japón para mostrar respeto, arrepentimiento o dolor. En éste caso, respeto y dolor.

-Lo siento muchísimo, Harry. De verdad.- dijo mientras mantenía la reverencia. Tras unos cuántos segundos así, se puso recta y se frotó el rabillo de ambos ojos para no llorar.

-Está siendo un día muy duro para todos...- habló Liam en un suspiro.

-Lo sé. Deberíamos dirigirnos al cementerio y esperar...- dijo Niall, pues después del funeral en la iglesia, llegaba el momento de enterrar a la fallecida en el cementerio.

Los otros cuatro chicos y las dos chicas asintieron y, cabizbajos, se subieron a sus respectivos coches. Tras un par de minutos, dejaron la iglesia atrás.
El cementerio no estaba muy lejos, de modo que la mayoría de presentes al funeral ya se encontraban allí. Los llantos parecían no cesar nunca, y lo mismo con los abrazos. El coche fúnebre con el ataúd de Brianna no tardaría en aparecer. Al ser tan joven, Brianna no tenía testamento, pero al ser una chica tan apegada a sus bienes materiales, desde pequeñita había pedido que, el día de su muerte, fuese enterrada con algunas de sus posesiones.
De modo que iba a ser enterrada con su cámara de fotos, su móvil, una foto de Harry, otra de su familia, otra de Valery y Scott, uno de los collares de su querida perra Fabbie, y todos sus amuletos de la suerte favoritos. Aunque no fuera a usarlos, siempre quiso que sus posesiones más valiosas descansaran con ella el día de su muerte, aunque fuese mucho más temprana de lo que debía ser.

-Ya viene.- dijo Niall señalando el coche fúnebre.

El ataúd de Brianna, ya totalmente cerrado, fue situado frente al hueco dónde iba a ser enterrado. El cura, que había ido hasta allí también, dio otro conmovedor discurso para despedir a Brianna. Luego, lo hizo Valery, y finalmente los padres de la fallecida.

-Harry.- dijo la madre de Brianna al finalizar el discurso.-¿Te... te gustaría decir unas palabras?-

Harry sintió cómo le temblaba el labio inferior. Sí. Había tantas palabras que quería decir... Tantas palabras que le quería decir a Brianna. Entre ellas "cásate conmigo." Quería decirle todo lo que sentía, quería decirle que la quería. Claro que quería decir unas palabras, pero decírselas a Brianna y que ella las escuchara. Suspiró, bajando la cabeza, y negó levemente con ésta.

-No puedo...- murmuró, notando un nudo en la garganta y sintiendo que el dolor le impediría dar un discurso en voz alta sin romper a llorar y tartamudear cómo un niño pequeño y asustado.-Lo siento.-

-Ánimo.- susurró Aly en voz muy baja, colocando su mano en el hombro de Harry.

Los demás se mostraron comprensivos. El dolor de Harry era demasiado cómo para ser expresado en palabras. Ni el discurso más largo del mundo habría servido para explicar cómo se sentía.
Al cabo de otros minutos, más ramos de flores fueron colocados alrededor del ataúd, y el más grande, de parte de sus padres, fue colocado encima. Cómo de costumbre en todos los funerales, los presentes guardaron un minuto entero de absoluto silencio. Al pasar el minuto, los llantos volvieron a alzarse en el aire y los presentes continuaron abrazándose entre ellos y dejando escapar sus lamentos de dolor.

-Pueden empezar a enterrar a mi hija.- comunicó el padre de Brianna. Le dolió en el alma decir aquellas palabras.

La mayoría de personas no pudieron mirar mientras el ataúd era metido hacia el interior de la tierra y enterrado. Harry estaba a punto de caer de rodillas al suelo, si no fuese porque Aly y Zayn lo estaban sosteniendo, abrazándolo. Todos los presentes lloraban sin parar, sus lágrimas no paraban, sólo iban a más. El dolor de ver el ataúd siendo enterrado era indescriptible. No podía ser real... No podía suceder aquello.

-Vayámonos.- dijo Louis pasados unos minutos, una vez que el ataúd había sido enterrado por completo.

Los demás suspiraron, les daba mucha pena marcharse tan pronto, aunque también querían irse para seguir llorando en casa. Pero Harry, mirando la lápida de Brianna, negó con la cabeza.

-No. Yo no me muevo de aquí.- dijo serio, con la voz firme y segura, sin apartar la vista de ése lugar.

-Harry, necesitas descansar. Has tenido un día muy duro. Todos lo hemos tenido. La noche anterior no dormiste nada.- dijo Niall, sabiendo que Harry había sido incapaz de conciliar el sueño.

-Sí, necesitas dormir y descansar un poco. Así reposarás y estarás más tranquilo.- añadió Aly, pareciendo una madre preocupada, mientras le acariciaba el cabello rizado a Harry.

-Quiero quedarme. No quiero irme lejos de ella.- repuso el cantante.

-Harry... Es ella la que se ha ido.- dijo Louis. Su voz sonaba dulce, pero las palabras eran cortantes.

-No servirá de nada que te quedes aquí.- añadió Zayn.-Harás algo más productivo si vas a casa, comes algo y duermes unas horas. Brianna querría que estuvieses en buen estado...-

Aquellas palabras hicieron eco en Harry.

-Zayn tiene razón.- insistió Liam.

-Sí. Venga, vamos a picar algo y a descansar.- dijo Niall.

Harry sabía que sus amigos tenían razón. Pero seguía sin querer irse.

-Vosotros id adónde queráis... Ya os alcanzaré.- dijo en voz baja.

Harry se arrodilló en el suelo cerca de la lápida mientras contemplaba cómo los presentes empezaban a marcharse. Luego observó la lápida y no volvió a apartar los ojos de ésta. Finalmente, se quedó allí sólo, pues poco a poco todos se habían ido. Los chicos de One Direction y Aly también, pues aunque no querían dejarlo sólo, decidieron que era mejor respetar su voluntad y sus deseos.
Se hizo de noche y Harry seguía allí, arrodillado en el lugar dónde habían enterrado a Brianna. Empezaba a hacer frío y sus tripas rugían cómo locas; el cantante tenía muchísima hambre. Finalmente, después de pasar horas y horas allí sin mover ni un músculo, se besó la palma de la mano y la colocó con suavidad encima de la piedra fría y dura de la lápida.

-Te quiero.- susurró con lágrimas en los ojos.

Se levantó muy despacio, se aferró a la chaqueta negra que llevaba, pegándola más a su cuerpo, y salió de allí a un ritmo calmado. A cada paso que daba, sus sentimientos dolían más. Finalmente llegó a la verja y salió entristecido de aquél lugar, dejando atrás el cementerio.
Toc, toc.




~~~

-Toma, cariño.- dijo Anne colocando el plato en la mesa, delante de su hijo.

Harry había acabado de engullir una pizza entera, y ahora de postre, su madre le había preparado unas deliciosas tortitas caseras. No quería comer, obviamente, pero el día anterior no había cenado y aquél día tampoco había desayunado ni comido nada. En resumen, llevaba dos días sin comer. De modo que la comida la agarró de buena gana, le hacía falta, y Anne le insistió mucho. En realidad, el prefería morir de hambre, pero no quería preocupar a su madre, al quería mucho, de modo que comió sin rechistar.

-Gracias mamá.- dijo humildemente y con un hilo de voz.

Agarró el tenedor, el cuchillo y empezó a comer despacio. Aly y los otros cuatro jóvenes estaban sentados junto a él. Harry tragó la comida y acto seguido estornudó con fuerza.

-Has cogido frío de quedarte hasta la noche en el cementerio...- suspiró Liam.-Aunque sea verano, por la noche refresca mucho, y lo sabes.-

Harry no respondió, sino que siguió comiendo.

-Oh...- dijo Niall, tosiendo por lo bajo.

-Hmm... Liam.- masculló Aly aclarándose la garganta.

-Pero entiendo que te hayas quedado hasta la noche.- añadió Liam en tono sincero.-Yo también lo habría hecho de estar en tu lugar.-

Reinó el silencio por unos cuántos minutos hasta que Harry terminó de comer. Cogió su vaso, dio un sorbo de agua y suspiró, mirando la mesa con expresión agotada e indiferente. Alzó un poco la mirada y observó a los presentes.

-Has comido bien.- comentó Louis satisfecho. Ya estaba más tranquilo respecto a Harry. Al menos comía.

-Sí, estamos orgullosos.- asintió Zayn.

-Nos preocupaba que ignorases la comida...- añadió Aly suspirando.

Gemma entró en la cocina de repente, se inclinó y le dio un beso a su hermano menor en la mejilla, para luego frotarle el hombro. Sin decir nada más, se dirigió junto a su madre y la ayudó a lavar los platos. Louis se puso en pie y ayudó a ambas mujeres.

-Estaba todo muy rico.- comentó sin emoción en la voz el cantante de rizos castaños.

-Me alegro, cielo.- respondió Anne, ocupada limpiando con Gemma y Louis.

-Sí, y además, te hacía falta comer.- dijo Aly.

Harry sólo asintió una sola vez con la cabeza, sin dejar de tener la mirada perdida.

-Gracias por preocuparos.- musitó con delicadeza.

Aly y Niall intercambiaron una mirada. Zayn y Liam otra. Gemma, Anne y Louis seguían ocupados fregando los platos y cubiertos. No usaban el lavavajillas porque, al menos mientras fregaban los platos, pensaban en éso y su mente no se centraba en Brianna y Harry. Cualquier distracción era una buena excusa para despistarse por unos momentos de la cruda realidad de la muerte y el funeral.

-Bueno, Harry.- dijo Zayn con voz suave.-Deberías irte a la cama. Nosotros recogemos todo.-

-Sí. Y luego le pondremos de comer a tus gatos, no te preocupes.- repuso Niall.

-Éso, nosotros los cuidaremos.- añadió Liam.

Harry parpadeó al pensar en sus mascotas. Se acordó de Fabbie, la mascota de Brianna. Supuso que los padres de ésta cuidarían a la perra. Notó un nudo en el estómago al saber que pronto, Fabbie notaría la ausencia de su dueña. Tantos iban a echarla de menos... 

-Gracias, chicos.- dijo con un pequeño suspiro silencioso. Se levantó de la silla.

-No hay de qué. Buenas noches.- dijo Aly acercándose a él y abrazándolo.

-Qué descanses.- añadió Liam dándole una palmada en el hombro.

Niall le dio otro abrazo y Zayn le revolvió el pelo. Pero Harry no se quejó de que su pelo hubiese sido tocado por alguien que no fuese él o su peluquero. En aquél momento, su pelo era la menor de sus preocupaciones. Le daba exactamente igual.

-Consigue reposo, ¿quieres?- añadió Zayn en un suspiro tras terminar de revolverle el pelo, metiendo su mano en uno de los bolsillos del pantalón de su traje, el mismo que había llevado al funeral.

Aly y los cuatro chicos que habían regresado más temprano del funeral habían ido directamente a la mansión de Harry para esperarlo y seguir apoyándolo, y ninguno de ellos se había cambiado de ropa. Aquél luto tan grande merecía ser llevado por un poco más de tiempo, no sólo unas horas.

-Sí, necesitas descansar.- comentó Niall.

El menor sólo se limitó a asentir de nuevo, haciendo que sus rizos oscuros ondeasen.

-Buenas noches, chicos.- dijo en voz baja.

Dio media vuelta, cabizbajo, salió de la cocina, pasó la entrada y subió escaleras arriba. Caminó con parsimonia por los pasillos hasta entrar en su dormitorio. Se quitó el elegante traje negro que había llevado durante todo el día y se puso el pijama mientras estornudaba de nuevo. Se tumbó en la cama, observando el techo con la mirada perdida. No quería apagar la luz; su miedo a la oscuridad había regresado. 
Las lágrimas salieron de sus ojos y lloró durante media hora sin parar. Finalmente sus músculos faciales se cansaron y dejó de llorar. Cerró los ojos y trató de calmarse. La imagen de Brianna en el funeral vino a su mente. En el ataúd, vestida con aquél precioso traje negro, bien peinada, maquillada, y preciosa.

"Nunca me habría cansado de mirarla, de sentirla, de estar con ella..." pensó Harry.

Resultaba imposible creer que estaba pensando en pedirle matrimonio justo el día en el que falleció. Había sido una terrible coincidencia, y le daba la impresión de que quizás pareciera pronto, pues llevaban un año saliendo, pero en realidad, había resultado demasiado tarde. Sentía que todavía mantenía una relación con ella, que nunca iba a marcharse realmente. No quería dejarla ir. No podía. La quería demasiado y sabía que ella a el también. Pensó que siempre iban a estar juntos, pegados, unidos. Era la única chica de la que realmente se había enamorado. Y ahora debía dejarla ir, pero no podía. Era demasiado débil sin ella, demasiado cobarde. Quería aferrarse a ella.
Tras soltar un largo y cansado suspiro de agotamiento, Harry se quedó dormido.



~~~

-¿Por qué...?- preguntó lentamente con un hilo de voz y los ojos llorosos.

Valery, la cuál siempre portaba una alegre y contagiosa sonrisa en la cara, acababa de terminar de cenar ella sola, pues su padres estaban de viaje, en silencio absoluto, casi sin ganas de tocar la comida, consumiéndola sólo porque sabía que le hacía falta. Y en aquél momento lloraba desconsoladamente, sollozando sin disimular. Al fin y al cabo nadie iba a escucharla.

-¿Por qué... es todo... tan injusto...?- se preguntaba en voz baja, recordando que no era la primera vez que perdía a un ser querido. Lo de su hermano pequeño años atrás ya había sido suficiente, y ahora de repente fallecía Brianna. Se sentía sola y desgraciada.

El día anterior y aquél día habían sido de los peores de toda su vida. Lo único bueno era que en el funeral había podido estar con los familiares de Brianna, con Scott, Aly, One Direction y los demás, y que Toby también se había presentado durante unos minutos para abrazarla y calmarla ante la pérdida de su amiga.

El funeral había sido terrible, asfixiante, algo que no olvidaría nunca. Algo que parecía una pesadilla, algo que deseaba que no fuera real. Su mente todavía no procesaba que su mejor amiga ya no estaba. Era algo imposible, parecía encontrarse en un pozo bien profundo, y no sabía cuánto tardaría en superar aquello. ¿Diez años? ¿Quince? ¿O quizás no lo superaría nunca? Quería tanto a Brianna, a su querida amiga, que probablemente nunca. Era demasiado para ella. La pérdida de un amigo era algo que no le desearía a nadie, ni a su peor enemigo. Parecía el fin del mundo para ella. Se sentía cómo si le hubiesen quitado la mitad de su ser. Era dolorosamente agónico.

Y en aquél momento estaba en su casa, sentada en el sofá, pasando las páginas del álbum de fotos particular que tenía, siendo todas las fotos de éste suyas con Brianna. Aquellas fotos le traían recuerdos, y muy bonitos, de su amistad con la fallecida morena. Había sido su mejor amiga de toda la vida.
Había tantas fotos, y en éstas se podía apreciar cómo ambas habían crecido, pues eran amigas desde niñas y en las primeras páginas del álbum aparecían siendo muy jóvenes, risueñas y felices.
Las más recientes eran, quizás, de la semana pasada. Ella iba pasando páginas aleatorias y mirando las fotos, pues el álbum era enorme.
Una de sus favoritas era la que se hizo con Brianna en un centro comercial, en la cuál ambas salían sonriendo a cámara y sosteniendo sus pequeñas piruletas redondas.
Valerianna, la adorable perrita que rescató de la calle tiempo atrás, (antes de ser salvada de un atracador por Toby) se acercó y se subió al sofá de un salto en busca de su dueña.

-Hola, bonita...- dijo Valery forzando una sonrisa. Acarició dulcemente la cabeza de su mascota.

Ésta, al notar que su dueña lloraba, se puso de pie, apoyando sus patas delanteras en el hombro de Valery, y le lamió las mejillas, limpiándole las lágrimas. Valery se rió y sollozó a la vez. Colocó el álbum en sus rodillas, sujetó a Valerianna en brazos y le besó la cabeza con ternura.

-Gracias. Eres tan mona...- dijo volviendo a mostrarle una sonrisa a su mascota.

La perra sólo sacó la lengua en respuesta. Valery borró la sonrisa de su rostro, cerró los ojos, apretándolos, y más lágrimas cayeron; incluso el nombre de su mascota era una mezcla de su nombre, Valery, y de Brianna. Para ella, Brianna estaba en todas partes. Su amiga había sido su mayor apoyo en la vida, y cómo una hermana para ella. Jamás iba a superar aquello. Notaba cómo la angustia en su corazón crecía y no la dejaba respirar, ni le permitía evitar que las manos le temblaran.
Abrazó a Valerianna con fuerza, mientras que ésta se removía y trataba de seguir lamiendo sus lágrimas.

-Vete y juega un poco.- repuso Valery.

Dejó a la perra en el suelo suavemente. Ésta se sentó, la miró y se relamió la nariz.

-Venga, mamá está deprimida. No quiero que me veas así.- añadió la rubia.

Valerianna se subió al sofá de nuevo y Valery la volvió a abrazar. Realmente los perros eran unos animales muy fieles y leales, que siempre estaban ahí, pasase lo que pasase. Valerianna le lamió la nariz a su dueña y ésta soltó una pequeña risa, a pesar de que el alma le dolía cómo nunca antes. La perra se situó junto a ella, encima del sofá, se sentó, estiró una pata y empezó a lamer su propia barriga.

Valery aprovechó que su mascota estaba ocupada y sostuvo el álbum de nuevo. Empezó a pasar las páginas de nuevo y a mirar las fotos, rozándolas con la punta de los dedos. Se topó con una foto de hacía unos años, en la que ella y Brianna tenían cómo quince años. En la foto en cuestión ambas salían con la cara pintada de forma graciosa, con poses muy cómicas y poniendo caras muy estúpidas.
Al observar aquella foto, Valery se rió ligeramente para luego sollozar de nuevo y llevarse una mano a la cara, tratando de secar su mejilla empapada y sus ojos. Aquella foto había conseguido sacarle una sonrisa a pesar de la situación. Los recuerdos que tenía con Brianna eran fantásticos, sus mejores recuerdos, de hecho. Pero saber que nunca más podría vivir momentos así con ella resultaba devastador.

-Oh, Valerianna...- murmuró en un sollozo ahogado.-Si supieras cuánto la echo de menos... Hemos compartido tantos buenos momentos juntas... No puedo creer que nunca más vaya a verla. La voy a echar de menos toda la vida... Era mi mejor amiga, la dueña de Fabbie, tu amiguita. Pues ésa es.-

Su mascota dejó de lamerse la tripa y estornudó de una manera muy mona.

-Y pensar que ayer estuve en su casa y hablamos tan tranquilas... Y poco después de que me fuera le dio el infarto. Ojalá no me hubiera ido. Habría podido llamar a la ambulancia. Me siento tan culpable, Valerianna... Tan culpable...- siguió llorando.

Las fotos del álbum parecían observarla a modo de consuelo, cómo si quisieran recordarle que contaba con aquellos bonitos recuerdos. Pero no servía de nada, al contrario; aquello sólo aumentaba su dolor y lo mucho que echaba de menos a Brianna.

-Desearía que estuviera aquí... Que pudiéramos ir de fiesta otra vez. Desearía que nos hiciéramos más fotos juntas...- explicó mientras sus lágrimas caían sin parar y trataba de limpiarlas, aunque caían más.

Valerianna la miró y ladeó la cabeza, sin entender. Estiró su hocico hacia ella y le olfateó una rodilla. Valery seguía sollozando y hablando, la voz cargada de dolor.

-Desearía poder verla otra vez, desearía poder abrazarla... Desearía poder escuchar su voz una vez más.- murmuró desconsolada entre llantos inacabables.

En ése momento sonó el teléfono fijo de su casa, sobresaltándola y haciéndole dar un pequeño brinco, y a Valerianna igual. De hecho, la perra se cayó del sofá debido al susto y aterrizó de bruces en el suelo. Pero pronto se levantó de nuevo y sacudió la cola, nerviosa y curiosa por el ruido del teléfono.

-Tranquila, tranquila, es el teléfono fijo, no te preocupes.- dijo Valery, sabiendo que Valerianna estaba acostumbrada al sonido del móvil, y no del teléfono fijo.

Se levantó del sofá y se dirigió al mueble dónde reposaba el teléfono de cable. Sorbió por la nariz, se secó las lágrimas y suspiró. Descolgó y se pegó el teléfono a la oreja, enredando uno de los dedos de su otra mano en el cable y tratando de hacer que su voz sonara firme.

-¿Diga?- inquirió. Había disimilado el temblor en su voz bastante bien.

-¿Valery?-

La rubia notó cómo su mandíbula se descolgaba. Su corazón se aceleró de una forma exagerada y precipitada, su frente se cubrió de sudor y sus piernas temblaron. Acto seguido soltó un grito y dejó caer el teléfono, el cuál rebotó en el suelo y se quedó colgando del cable.