miércoles, 17 de septiembre de 2014

Nueva temporada empezada

¡Hola! Quería deciros que ya he publicado el capítulo 102, el primero de la tercera temporada. ¡Espero que os guste! Si aún no habéis leído el 101, os lo dejo aquí.
Capítulo 101 (Final de la temporada 2.)
Espero que os guste tanto el final de temporada cómo el inicio de ésta nueva y que sigáis leyendo, ya que gracias a vuestro apoyo consigo continuar. Un abrazo y, ¡gracias por leer!

domingo, 7 de septiembre de 2014

102- La vida sigue


Había pasado un año desde que One Direction y Aly terminaron el instituto. Tras aquello habían viajado a París, dónde pasaron poco más de una semana, y allí ocurrieron sucesos duros pero que lograrían superar. Un año más tarde, todos seguían siendo igual de amables, sonrientes y ocupados que aquél entonces. Viajaron a París en junio del 2013, y ahora era junio del 2014. Pero aún no había llegado el verano. De hecho, junio acababa de comenzar. Era día 2 de junio y hacía un precioso día de sol, temperaturas suaves, y ni una sola nube en el cielo color azul pálido. En aquél último año, habían sucedido varias cosas. Aquél parecía que fuese a ser un gran día.
Durante el verano del 2013, One Direction organizaron varias giras, aunque ninguna demasiado larga, y mientras tanto, Aly aprovechaba aquél tiempo para estar con su familia y sus tres mejores amigas, Harumi, Celine y Faline. Cuándo estaba con los chicos, veían películas, en el cine o en la casa de cualquiera de ellos, salían a cenar y paseaban los séis juntos, compartiendo risas, helados y momentos inolvidables.
En julio, Anne Cox organizó su primer desfile, el cuál arrasó. Ya no era conocida cómo la madre de Harry Styles, sino cómo la nueva diseñadora de moda del momento. Brianna fue admirada por todos cómo modelo debido a su belleza natural. Harumi seguía trabajando para Anne, dándole ideas acerca de los diseños para la ropa.
Ronna seguía ciega, los padres de Kai seguían sin despertar del coma, y a Melanie le estaba costando bastante superar lo ocurrido con el embarazo que Liam le había provocado, pero sabía que tarde o temprano lo superaría. La cicatriz de su vientre iba desapareciendo según el tiempo, aunque la de su corazón tardaría algo más.
En agosto Edmond llamó por teléfono a Faline diciéndole que durante el último mes había estado planteándose si quería mantener una relación con ella o no, ya que él vivía en París y ella en Nueva York. Faline alegó que fueron amigos mientras ella vivía en Rusia y él seguía en París, y que entonces la distancia no era un problema. Edmond estuvo de acuerdo y ambos iniciaron oficialmente una relación cómo pareja. Celine apoyaba a Kai en todo momento con lo de sus padres, y pasaba horas junto a él en el hospital. Éste agradecía inmensamente el apoyo de la chica.
Eleanor y Louis estaban tan felices cómo Perrie y Zayn. Harry y Brianna pasaban mucho tiempo juntos debido al trabajo de ésta cómo modelo de la madre de él. Éso les ayudaba a fortalecer su relación. Melanie y Liam se llamaban cada día. Y Niall y Aly... Bueno, seguían siendo la pareja del momento.

-Qué calor... ¡Y ni siquiera ha empezado el verano todavía!- exclamó nuestra protagonista saliendo del edificio en el que se encontraba su apartamento. No era cierto que hiciese calor, pues las temperaturas eran suaves y medias aquél día. Por las calles circulaban muchísimas personas, atareadas cómo abejitas, y las carreteras estaban llenas de coches, si bien no había ningún atasco, lo cuál era algo bueno.

Una Aly de 20 años, y no 18 cómo al principio de la historia, dejó atrás del todo la entrada del edificio dónde vivía y se encaminó por la calle, poniéndose sus gafas de sol tintadas de castaño. Llevaba blusa blanca de manga hasta los codos, pantalones largos leggins de color azul vaquero, zapatos blancos cómo la blusa y un bolso castaño cómo las gafas colgado al hombro. En su mano izquierda sostenía una libreta azul, en la tapa de la cuál se leía "Estudiante de Yale." En efecto, había sido admitida en septiembre del 2013 y sus notas estaban siendo, cómo siempre, magníficas. Se apartó del hombro el pelo, tan rubio, suelto, largo y liso cómo siempre. Debía llegar hasta el coche y conducir hasta Yale si no quería llegar tarde ni tener una mancha en su expediente. Entró en el coche, lo arrancó y encendió la radio para que hubiese sonido.

-... Y ahora vamos con A Thousand Miles de Vanessa Carlton, una canción alegre igual que ésta preciosa mañana.- anunció una voz masculina por la radio.-¡Tened un feliz lunes 2 de junio!-

La música empezó a sonar mientras que Aly se quitaba las gafas de sol y se abrochaba el cinturón.

-Sí, para ti es fácil decirlo, hijo...- bufó por lo bajo, aún sabiendo que el emisor de radio no la oía.

Se puso las gafas de sol en lo alto de la cabeza, agarró el volante y pisó el acelerador, sacando el coche del sitio dónde estaba aparcado y tomando la carretera.
Making my way downtown, walking fast, faces pass and I'm homebound...
Condujo varios hasta llegar a una curva y girar, mientras tamborileaba en el volante con los dedos al ritmo de la música.
Staring blankly ahead, just making my way, making a way through the crowd... And I need you, and I miss you, and now I wonder... If I could fall, into the sky...
Aly detuvo el coche pues había llegado a un semáforo en rojo. Suspiró y bajó su ventanilla, permitiendo que la suave y fresca brisa le refrescara un poco el rostro. Aunque no hiciera demasiado calor, ella lo sentía debido al estrés, pues aquél día tenía varios exámenes. El curso de Psicología era más complicado de lo que ella nunca se hubiera imaginado, y sabía que no sería fácil. El semáforo se puso verde y la joven volvió a conducir, sabiéndose la carretera hasta Yale de memoria.
'Cause you know I'd walk a thousand miles, if I could just see you, if I could just hold you, tonight...
La universidad de Yale estaba compuesta por altísimos edificios que parecían muy antiguos, pero a la vez conservaban la clásica y sutil elegancia característica de la calidad que mostraban todos sus servicios.

-Pues aquí estamos. Otro día, otros veinte exámenes.- suspiró Aly bajando del coche, cogiendo su mochila del maletero y entrando en el recinto de la universidad.

La universidad de Yale ofrecía cursos de posgrado y licenciatura en psicología, entre otras muchísimas asignaturas. Y éso era lo que a Aly le interesaba. Si había algún lugar en el que pudiera formarse bien cómo psicóloga, ése era Yale.
Aly no era alumna interna de Yale, aunque solía pasarse allí el día entero, puesto que el ambiente de calma era algo muy poco común en las universidades. Además, en los meses que llevaba allí, había hecho varias amistades, todas muy buenas. Le encantaba estar en el campus de la universidad.

-¡Hola Aly!- saludó cordialmente una guapa chica de pelo castaño oscuro y ojos verdosos acercándose a Aly. Transportaba un par de libros abrazados contra su pecho, y sonreía amablemente.

-Hola Lexi, ¿qué tal te ha ido el fin de semana?- se interesó Aly caminando a través del césped junto a su amiga.

-Muy bien. ¿Y a ti?-

-Genial. Estudiando mucho, cómo siempre.- dijo la rubia riéndose.

-¿Me acompañas a echarle un vistazo a Feather antes de ir a clase?- pidió Lexi sonriendo.

-Claro.- asintió Aly.

Feather era el pequeño loro color verde de Lexi. Lo había llevado consigo a la universidad, y se lo permitían ya que nunca salía de la jaula, salvo cuándo Lexi lo sacaba un rato para enseñarle trucos. No obstante, al pequeño Feather se le veía feliz, y Lexi lo había entrenado para que hablara y ya sabía más de cien palabras. (Y sí, Lexi había estado anotando las palabras que Feather aprendía desde que lo adoptó.)
Ambas amigas entraron en la universidad y se encaminaron hacia los dormitorios. Lexi compartía habitación con otra chica que era amiga de ambas. Entraron en el dormitorio y cerraron la puerta tras de sí.

-Hola Lexi.- saludó Feather desde su jaula.-¡Prrrrrrrra! Hola Lexi.-

-Ey Feather.- saludó Lexi.-Dile hola a Aly.-

El loro ladeó su cabeza mirando a ambas chicas.

-Feather.- ordenó Lexi.-Hola Aly.- repitió, vocalizando de manera muy clara.

-¡Prrrrra! Hola Aly. Hola Lexi.- exclamó Feather.

-Qué mono es.- sonrió Aly acercándose a la jaula mientras dejaba su mochila en el suelo suavemente y sus libros sobre ésta. Acercó su su rostro a la jaula del loro.-Hola Feather. ¿Cómo estás?-

-Hola Lexi. Hola Aly. Hola Elma. ¡Prrrra!-

Elma era la compañera de habitación de Lexi, a la cuál Aly también conocía. Lexi se acercó a su cama y se sentó en el borde de ésta, sonriendo mientras veía a Aly interactuar con Feather.

-¿Feather ha engordado o es impresión mía?- preguntó Aly abriendo la puertecita de la jaula.

Lexi se echó a reír con ganas.

-Sí, bueno, es cierto que hace un mes estaba más delgado.- bromeó desde su cama.

-Ey Feather, hola guapo.- sonrió Aly mientras acariciaba con cuidado la cabeza del loro, cubierta de plumas.

-Hola Lexi, hola Aly, hola Elma. ¡Prrrrrt! Soy Feather.- decía el loro, hablando sin ton ni son con su graciosa voz chillona.

Aly rió mientras lo acariciaba.

-¿Puedo cogerlo?- preguntó.

-Ya lo has cogido otras veces. Lo importante es que no debe mearse ni nada peor fuera de la jaula ni salir de ésta habitación, de lo contrario no podrá estar aquí.- explicó Lexi acomodándose aún más en su cama.

Aly colocó su mano bajo las patas de Feather y éste se subió, poniendo sus patas en el dorso de la mano de la rubia. Aly sonrió, se colocó a Feather en el hombro y se sentó junto a Lexi en su cama. Se fijó en que, de repente, su amiga tenía la mirada triste.

-Lexi, ¿qué pasa?- preguntó Aly poniendo una mano en el brazo de la chica.

-¡Prrrrra! ¡Lexi, Lexi! ¡Lexi es mi mamá!- gritó Feather en el oído de Aly, aún posado en el hombro de ésta.

-Oh, Feather.- Lexi soltó una risita ante aquello y acto seguido suspiró tristemente.-Llámame tonta si quieres, pero sigo pensando en él.-

-¿En Eric? ¿Todavía piensas en él?- suspiró Aly.-Oh vamos Lexi, te puso los cuernos con la capitana de las animadoras de la universidad. ¿Y todavía le quieres?-

Lexi se encogió de hombros tristemente.

-¡Prrrrrrrrt!- se quejó Feather.-¡Eric es un capullo! ¡Eric es un capullo! ¡Odio a Eric!-

Aly se rió entre dientes mientras miraba boquiabierta al pequeño y vivaracho loro.

-Lexi. ¿Le has enseñado tú a decir éso a Feather?- preguntó mirando a Lexi.

-¿Quién iba a hacerlo si no?- rió Lexi, aunque su mirada de color verde seguía mostrando tristeza.

-Lexi, olvídate de él. Sabes que no te merece, y tú te mereces a alguien mejor.- suspiró Aly mientras cogía a Feather de su hombro y lo colocaba en el hombro de Lexi.-Olvídalo ya y rehaz tu vida.-

-No es tan fácil, ¿sabes?- susurró la morena con tristeza, acariciando a Feather. Éste saltó sobre su mano y Lexi lo colocó sobre la cama, a su lado.-Yo estaba realmente enamorada de él.-

-¡Prrrrrt! ¡Un capullo, un capullo!- vociferó Feather con su estridente voz.

-¿Lo ves? Hasta Feather piensa que deberías olvidarte de él.- bromeó Aly, y cogió las manos de Lexi.-Venga, anímate. Eres guapa, lista y amable, debe de haber un montón de chicos geniales detrás de ti.-

-Pues no los hay. Y Eric era el único que me hacía sentir especial.- repuso la morena.

-Lexi, Eric te engañó.- objetó Aly.-Y no se merece ni que le sigas queriendo. Se enrolló con la capitana del equipo de animadoras de la universidad mientras salía contigo, y cuándo te enteraste éso te hizo muchísimo daño. Te fue infiel y sé que aún sigues dolida por éso, así que no deberías quererle, al contrario. Tendrías que odiarle tanto cómo yo.-

-Lexi es mi mamá, Lexi es muy guapa.- intervino Feather. Acto seguido silbó.

Lexi se echó a reír sin poder evitarlo y miró a Aly.

-Está bien, está bien, intentaré olvidarme de él.- dijo mientras sonreía a medias.

-Así me gusta.- Aly aplaudió y cogió a Feather con cuidado.-¿Verdad que Lexi es la mejor?-

-Prrr. Hola Aly.- repuso el loro.

Ambas chicas se echaron a reír ante el gracioso animalillo y sus ingenuos comentarios.

-Deberíamos ir a clase, está a punto de empezar la primera hora.- dijo Lexi cogiendo a Feather y levantándose de la cama.

-Estoy de acuerdo. Además, hoy hay que estudiar varias cosas importantes.- repuso Aly, también levantándose. Se alisó los pantalones, pasándose las manos sobre sus rodillas para quitar posibles arrugas de la tela.

-En ése caso...- Lexi colocó a Feather dentro de la jaula y la cerró.-Adiós, bichito. Te veo luego.-

Feather silbó en respuesta. Acto seguido se sacudió, hinchando sus plumas verdes. Ambas chicas rieron, recogieron sus mochilas y salieron de la habitación de Lexi y Elma, cerrando la puerta tras de sí. Echaron a andar por el pasillo, dispuestas a ir a clase y empezar un nuevo día en Yale.

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Harry bostezó ruidosamente mientras estiraba los brazos hacia arriba. Abrió despacio sus ojos verdes y los dirigió hacia su mesita de noche, dónde tenía el pequeño reloj despertador que indicaba la hora. Estaba apagado, pero aún así lo miró para saber qué hora era. Las 8:59 de la mañana. Quedaba un minuto para que fuesen las nueve. Harry suspiró y cerró los ojos.

-Tres... Dos... Uno...- murmuró.

Biiiiiiiiip. Harry apagó el despertador de un sonoro manotazo antes de que éste pudiera sonar más veces. Se frotó la cara con ambas manos para espabilarse y miró a su izquierda, observando a la persona que dormía a su lado. Sólo entonces recordó que Brianna estaba ahí, ya que de recién despierto no lo recordaba. Suspiró, le apartó a Brianna el pelo de los hombros y le besó el cuello.

-Despierta, gatita en celo.- susurró en tono de broma y juguetón.

La chica se removió, despertando lentamente.

-¿Mmm? ¿Qué hora es?- preguntó con un hilo de voz.

-Las nueve de la mañana. Hay que ducharse y desayunar.- Harry dio una sonora palmada y se levantó de la cama con energía. Llevaba puestos unos graciosos calzoncillos negros con el símbolo de Batman estampado en la parte del trasero.

-Cinco minutos más...- replicó Brianna sin ni siquiera abrir los ojos.

-De éso nada. Hay que ponerse en marcha. Hoy hace un día perfecto.- añadió Harry con voz alegre.

Brianna lo ignoró, y, de repente, abrió los ojos de golpe, soltando un pequeño chillido, al notar que Harry la cogía en brazos cómo los recién casados.

-¡Suéltame!- exclamó presa del pánico, rodeando el cuello de Harry con sus brazos.

-¿Hoy te has despertado gruñona o qué?- bromeó el cantante, aún llevando a Brianna en brazos.

Brianna miró a Harry, le besó una mejilla y le dio una palmada en la otra.

-He dicho. Suéltame.- repitió, exclamando la última palabra con voz muy clara.

-Tus deseos son órdenes para mí.- repuso Harry, balanceando a Brianna en sus brazos.-Uno... Dos...-

-¡Harry, espera!-

-¡Tres!- Harry arrojó a Brianna a la cama.

-¡Aaaah!- chilló ésta mientras cruzaba el aire y aterrizaba boca abajo en el mullido colchón.-¡HARRY!- 

-¡No está, se va a la ducha, deja tu mensaje, biiip!- exclamó Harry corriendo hacia el cuarto de baño. Cerró de un portazo, el cuál hizo retumbar las fotos enmarcadas de las paredes. 

Brianna se incorporó de nuevo en la cama y se volvió a arropar con el edredón. Estaba muy pensativa y aunque era feliz con Harry, empezaba a temer que la madre de éste, Anne, se enterase de lo que tenían y despidiera a Brianna por ello. Al fin y al cabo, ella era una de sus modelos, y quizá Anne no quería a una de sus modelos saliendo con su hijo. Aunque quizá si le explicaba que ella se enamoró de Harry en el instituto, antes de empezar a ser modelo para ella... Bueno, pero en aquél momento daba igual. Brianna sólo quería dormir otros diez o quince minutos más, debido a que la noche anterior Harry y ella no habían estado durmiendo demasiado. Sobraba dar explicaciones. La joven cerró los ojos y se dispuso a dormir más cuándo...

-You and I... We don't wanna be like them... You don't knooow, you don't know you're beautiful! Wooo! That's what makes you beautiful! 'Cause I can love you more than this... Tonight let's get some, and live while we're young!- cantaba Harry desde la ducha, mezclando la letra de varias canciones de One Direction. 

Brianna abrió los ojos, se rió entre dientes, agarró un cojín y lo lanzó hacia la puerta cerrada del baño. Ésta pegó con un fuerte ruido y cayó al suelo. Harry dejó de cantar.

-¡Baja la voz!- exclamó Brianna de broma.-¡Aquí hay gente intentando dormir!-

-Vaaaaaale, vale... Pero sólo por hoy, y porque me declaro culpable de no haberte dejado dormir anoche. Ya me callo...- respondió el cantante desde el cuarto de baño. Su voz sonaba amortiguada debido a la puerta cerrada.

Brianna se incorporó en la cama, abrazándose a la almohada, y cerró los ojos, sonriendo.
No era la primera vez que hacían aquello, pero sí que era cierto que la noche anterior habían estado despiertos hasta muy tarde, por lo menos hasta las tres de la madrugada. Y siendo las nueve de la mañana, aquello significaba que sólo habían dormido durante séis horas.
Y de nuevo, sobraba dar explicaciones.
Harry salió de la ducha diez minutos después y dejó a Brianna dormir. Bajó a la cocina y empezó a preparar el desayuno. Veinte minutos después, Brianna bajó por las escaleras, rascándose la cabeza con los ojos entrecerrados y alborotando así su cabello castaño. Sus ojos verdes estaban entrecerrados debido al sueño. Había dormido media hora más desde que Harry la despertó. Brianna bajó el último escalón y estiró los brazos hacia arriba.

-Vale, ahora si me siento algo más descansada.- repuso con un profundo bostezo.

-De nuevo, buenos días.- ironizó Harry.

-Días...- farfulló Brianna con voz adormilada.

-¿Tienes hambre?- sonrió Harry mientras terminaba de servir la mesa.-He preparado tortitas, fresas y café.-

-Oh, genial, estoy hambrienta.- sonrió Brianna mientras aplaudía y se sentaba en la mesa. Inspiró por la nariz y el delicioso aroma de las tortitas calientes le encandiló el sentido del olfato.

-Aquí tienes tu fuente de azúcar.- anunció Harry dándole a Brianna su plato de tortitas, con una rebanada de mantequilla en lo alto del todo y mucho sirope de caramelo.-Soy un gran cocinero, ¿a que sí?-

-Oh, sí, el mejor.- rió Brianna cogiendo su cuchillo, su tenedor y empezando a desayunar con ganas.

-Gracias.- Harry sonrió, satisfecho.

-¡A COMER!- gritó Brianna sin más dilación al escuchar que le rugían las tripas cómo un tigre.

-Whoa, tenías hambre, ¿eh?- dijo Harry soltando una pequeña risa al ver las ganas con las que Brianna desayunaba.

-No tienes ni idea.- bromeó la chica.

Ambos desayunaron tranquilamente, disfrutando de toda la comida que Harry había preparado para ambos. Al finalizar, lavaron los platos y fueron a cepillarse los dientes al cuarto de baño. Cada uno cogió su cepillo de dientes y empezaron a lavarse sus dentaduras. Una vez listos, ambos quisieron escupir la pasta de dientes a la vez, lo que provocó que hablasen con la boca llena de pasta de dientes.

-Ym prmerm.- sentenció Brianna con la boca llena de pasta de dientes.

-Npf, ym prfmrmf.- rebatió Harry apartando a Brianna suavemente.

Aquél diálogo se traducía cómo "Yo primero," y "No, yo primero." En respuesta, Brianna también apartó a Harry, y éste la apartó a ella. Ambos se empujaban mutuamente con sus espaldas tratando de escupir antes que el otro en el lavamanos del baño. Finalmente Harry lo logró, escupiendo primero y alzando ambos brazos en señal de alegría.

-¡Yujuuu! ¡Victoria para Harry Styles!- exclamó, sonriendo y fardando de sus blancos y recién lavados dientes.

Brianna puso sus manos en sus caderas, alzó una ceja y escupió su pasta de dientes en la camisa de Harry.

-Ups.- soltó sonriendo dulcemente y en tono de falso pesar.

-¡Aaagh! ¡Qué asco!- Harry agarró una toalla y se frotó el escupitajo de la camisa.-¡Brianna!-

La chica se destornilló de risa.

-No me has dejado otra opción, tenía que hacerlo para vengarme.- explicó, riendo al ver la cara del cantante.

-¿Cómo te atreves?- Harry estaba entre molesto y divertido. Corrió hacia la ducha, agarró el mango de ésta, abrió el grifo y, apuntando a Brianna con la ducha, la empapó de arriba a abajo.

-¡Ahhh! ¡Harry!- gritó Brianna al notar el agua fría empapándola. Se giró y se frotó sus ojos, llenos de agua al igual que su cara.

-¡Ñejejejejeee! ¡Toma ésto!- exclamó Harry mientras seguía disparándole agua a Brianna. Se acercó más a ella y colocó el mango de la ducha sobre su cabeza.

Brianna soltó un chillido y echó a correr por todo el baño, con Harry persiguiéndola. Por suerte, ninguno de los dos se había vestido del todo aún, ambos seguían en ropa interior de modo que se secarían pronto. Harry siguió empapando a Brianna cuándo ésta, de manera hábil, le quitó el mango de la ducha, apuntándolo hacia él. Harry gritó al notar el agua disparándose hacia su rostro, y retrocedió cubriéndose la cara con ambas manos. Sus cabellos rizados ya estaban completamente mojados.

-¿Verdad que ahora no es tan divertido?- sonrió Brianna, desafiante, con su oscuro y mojado cabello cayéndole sobre los hombros y la espalda. Se acercó más a Harry y lo regó por completo con el mando de la ducha.

-¡Aaaaaaah!- chilló el cantante. Aquél grito fue música para los oídos de Brianna, la cuál siguió empapando al chico sin piedad, igual que él había hecho con ella.

Harry se puso erguido y agarró la muñeca de la mano con la que Brianna sostenía el mango de la ducha, tratando de hacer que dejase de apuntarlo a él. Brianna, para liberarse, le hizo cosquillas a Harry. Éste la apartó de un manotazo mientras reía a carcajadas debido a las cosquillas producidas. Brianna trató de mojarlo de nuevo y Harry de nuevo le agarró los brazos para evitarlo. En el suelo del baño se empezaban a formar charcos de toda el agua derramada. Harry agarró a Brianna por detrás, de la cintura, y la alzó en el aire. Está pataleó en el aire mientras reía y gritaba tratando de soltarse. Sus pies encontraron el suelo y Harry la soltó, poniendo el mango de la ducha sobre la cabeza de ella y mojándola de nuevo. Despeinó con una mano los mojados cabellos de la chica.

-¡Nooo! ¡Aaaah!- gritó ella entre risas, y le hizo de nuevo cosquillas a Harry.

-¡Ahhhh!- gritaba el cantante.

Ambos continuaron con su pelea de agua, intentando quitarse mutuamente el mango de la ducha, del cuál salían chorros de agua indefinidamente, corriendo por todo el cuarto de baño, chillando ante lo fría que estaba el agua y riendo sin parar.

~~~

En Yale, todos los alumnos de psicología se encontraban en clase. A cada uno de ellos le habían prestado un ordenador portátil de la marca Macbook para que aquella clase la pudieran ejercer con internet. Aunque ya no estaban en el instituto y ya eran todos jóvenes adultos, maduros y aplicados, siempre había alguno que aprovechaba que estaba con su ordenador para navegar por internet sobre cosas que no estaban relacionadas con la asignatura.

-Bien, ahora, una vez que hayáis entrado en la página que os he dicho, haced clic en el primer enlace y comenzad a hacer el test mencionado.- explicó la profesora con voz alta y clara.-Recordad que las respuestas a las preguntas debéis escribirlas por vuestra cuenta, dando vuestra opinión personal y lo que haríais en situaciones con pacientes que acuden al psicólogo, de modo que es inútil copiaros entre vosotros o buscar las respuestas por internet. En éste test no hay respuestas ni correctas ni erróneas, sino que debéis escribir lo que vosotros penséis con sinceridad para de éste modo poder evaluar el nivel de comprensión de los alumnos. ¡Podéis empezar ahora!-

-Menos mal que no se trata de nada serio.- suspiró Lexi, sentada junto a Aly, ambas con sus respectivos ordenadores.-Pensé que iba a ser un examen de Psicopatología General.-

Aly se echó a reír por lo bajo para no ser oída en el silencio de la sala.

-Aunque ésto no sea un examen cómo los demás, sí que es algo serio.- repuso mirando a su amiga.-Ésto contará para nuestra nota de actitud.-

-Lo sé, lo sé... Um... ¿Que responderías a la primera pregunta?- Lexi se rascó una mejilla.

-Lexi, ya has oído a la profesora. Cada uno debe responder con sus palabras, de éso trata el test.- añadió la rubia mientras seguía escribiendo, usando las teclas del portátil.

Tanto Aly cómo Lexi estudiaban la especialidad de Psicología. La compañera de cuarto de Lexi, Elma, estudiaba, por otro lado, Ciencias Políticas. Luego estaba Leo, el amigo de ambas chicas y también de Aly, el cuál estudiaba Historia del Arte.
Aly acabó el test rápidamente y acto seguido entró en Google y empezó a buscar información sobre los próximos conciertos de One Direction. Dentro de cinco días habría uno en el backstage cerca del barrio Upper West Side. Suspiró. Los chicos estaban mucho más ocupados que ella, así que no podía quejarse.
Una hora después finalizó aquella clase y todos los estudiantes de psicología salieron de la estancia.

-Ahora toca una hora de descanso. ¿Salimos de Yale y vamos de tiendas? También podemos parar a desayunar en ése bar tan bonito de la esquina, son sólo las diez de la mañana.- propuso Lexi mientras ella y Aly salían juntas de clase.

-No puedo, tengo un montón de deberes de Neurobiología.- suspiró Aly.

-Pues igual que yo, pero ya sabes que ésos son muy fáciles.- objetó la morena.-Podemos hacerlos en hora de estudio.-

-Bien, cómo quieras.- sonrió Aly, rendida. Lexi era genuinamente persuasiva.

Ambas fueron al dormitorio de Lexi y Elma dejaron allí sus mochilas, y salieron de Yale, llevando sólo sus pequeñas carteras guardadas. Eran las diez de la mañana y ninguna e ellas había desayunado aún, por lo que ambas jóvenes estaban hambrientas. Caminaron por las soleadas calles hasta llegar a la mencionada cafetería. Tras entrar y tomar asiento, ambas chicas se pidieron un café y unos donuts. Hablaron un poco en lo que el desayuno llegaba.

-Y, para no hablar siempre de la universidad, ¿qué tal te va con tu familia? ¿Y Niall? ¿Y Harumi, cómo está?- preguntó Lexi amablemente.

-Oh, todos están bien, gracias.- sonrió Aly dejando el menú sobre la mesa.-Niall, cómo ya sabes, es una estrella y está bastante ocupado con One Direction. Mi familia tan perfecta cómo siempre. Y Harumi sigue trabajando para Anne Cox, y ésta le ha contratado un profesor particular para que le dé clases de diseño, corte y confección. De modo que puede estudiar en casa y luego trabajar con Anne.-

-Debe de ser genial trabajar con Anne Cox, la madre de Harry Styles y la diseñadora de moda del momento.- sonrió Lexi apoyando el codo en la mesa y la barbilla en la mano.-Además, también tengo curiosidad por conocer al resto de tus amigos. Harumi debe de ser muy buena chica, por lo que me cuentas.-

-Sí. Harumi, Celine y Faline son mis mejores amigas desde hace años. Elma y tú también sois mis mejores amigas, pero a vosotras os conozco desde septiembre, mientras que a ellas las conozco desde hace muchísimo tiempo. Con Harumi llevo ya diez años de amistad.- explicó la rubia.

-¿Diez años?- exclamó Lexi, boquiabierta.-¡Éso es fantástico!-

-Sí, lo es. Cuándo ella se mudo desde Japón hasta aquí y nos conocimos, ambas teníamos diez años, y ahora tenemos veinte. Con lo que nos conocemos desde hace diez años y siempre hemos sido grandes amigas.-

-Ojalá yo tuviera amigos desde hace diez años. Mi amistad más larga ha sido la que tengo con Elma, que somos amigas desde hace tres o cuatro años.- suspiró Lexi.-Y bueno, a ti te conocí en septiembre del año pasado y ahora estamos a principios de junio, con lo que somos amigas desde hace unos nueve meses. Pero aún así, ya te considero cómo mi hermana.-

-Ayyy, gracias, qué dulce eres.- Aly sonrió y frotó uno de los hombros de Lexi.-Elma, Leo y tú también sois cómo hermanos para mí. Tengo varias amistades en la universidad pero vosotros tres sois mis mejores amigos de allí, especialmente tú.-

Lexi sonrió de nuevo y asintió con la cabeza.

-Creo recordar que en septiembre apenas nos hablábamos. Elma, cómo es muy extrovertida y simpática, se acercó a ti y las tres íbamos juntas por los pasillos. Luego se nos unió Leo y desde entonces los cuatro hemos ido paseándonos juntos por el campus durante todo el curso.-

-Exacto.- Aly se echó a reír.-En septiembre estábamos todos tan tensos y tímidos... Y mira ahora, nos ha ido todo muy bien.-

-Sí. Ojalá siga así todo.- asintió la morena con sinceridad.

-Sus cafés.- intervino un joven camarero posando dos tazas humeantes en la mesa.

-Gracias.- asintió Lexi.

-Invito yo.- dijo Aly sacando su cartera.

-No, no, de éso nada, invito yo.- la detuvo Lexi.

El camarero se retiró y segundos después volvió con la caja de Donuts cerrada.

-Y sus donuts. ¡Que aproveche!- añadió con amabilidad.

-Gracias. La cuenta, por favor, y cóbreme a mí.- se adelantó Aly.

-Ni hablar, a mí.- exclamó Lexi agitando el dinero en una mano.

-Bueno, ¡pues que cada una pague lo suyo!- cortó Aly, tajante.

El camarero y Lexi parpadearon a la vez, ambos confusos.

-Vale.- Lexi guardó algo de dinero.-Y entonces... los donuts lo pagamos entre las dos. ¿No?-

-Perfecto.- asintió Aly.

-Um... Muy bien. Enseguida traigo la cuenta.- el joven camarero reprimió una risa y fue a por la cuenta.

Aly y Lexi abrieron la caja de Donuts a la vez y se les iluminó el rostro al ver el contenido. Donuts glaseados, de chocolate, con virutas, nueces, azúcar y de varios tipos más estaban dentro de la caja esperando a ser degustados por alguien. Ambas chicas se miraron y sus estómagos rugieron a la vez. Soltaron una carcajada, cogieron un donut cada una y empezaron a comer.

-Tenía más hambre que un oso después de hibernar.- comentó Lexi con el donut a medio comer en su mano.

-Yo también. Mis padres y mi hermana más pequeña han salido pronto de casa para ir de compras, mi otra hermana está en el instituto y a mí no me apetecía desayunar sola, así que me fui para Yale directamente.- explicó Aly cogiendo su taza de café y bebiendo un poco.

-Hm.- asintió Lexi con la boca llena. Tragó, dio un sorbo de su café y habló, señalando el periódico de la cafetería que había en la mesa antes de que ellas llegaran.-¿Te has fijado en ésto? Aquí pone que Harry Styles, el famoso y tu amigo, pronto cumplirá un año de relación con su pareja, la modelo Bria... Brianan... Brinana...- se trabó Lexi.

-Brianna Stevenson.- rió Aly, corrigiéndola.

-Exacto.- Lexi se frotó los ojos con la mano libre y suspiró.-¿Crees que puedo tener dislexia?-

-No lo creo, ambas estamos estudiando Psicología y antes de empezar la carrera te hacen las pruebas de lectura para hacer seguro que sabes leer correctamente. Ambas pasamos las pruebas con buenos resultados así que, por lógica, no es posible que tengas dislexia.- opinó la rubia.

-Bueno, mi bisabuela tenía. Podría ser hereditaria. Además, las pruebas que tú mencionas fueron en septiembre y ahora estamos en junio, ha pasado tiempo ya desde que las hice.- se explicó Lexi bebiendo más café.-Bueno, cambiando de tema, ¿es cierto que Harry va a cumplir su primer aniversario con alguien?-

-Sí. Brianna es una modelo de la madre de Harry. Empezaron a salir en junio del año pasado y por éso, éste mes cumplirán su primer aniversario de novios, aunque no sé exactamente qué día.- afirmó Aly. Acto seguido le dio otro bocado a su donut.

-Aquí hay fotos de ambos. De ella no sabía nada.- Lexi colocó su donut sobre el platito de porcelana y cogió el periódico con ambas manos.-Es guapa. Hacen buena pareja.- dijo mientras miraba las fotos en blanco y negro del periódico.

-Sí. Harry está más feliz que nunca.- Aly sonrió al hacer aquella declaración y acto seguido bebió un poco más de su café.

Media hora después, al acabar de desayunar, pagaron la cuenta, salieron del local y se dirigieron a Yale de nuevo. Todavía les quedaba mucho por estudiar aquél día, y no había tiempo que perder.

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No muy lejos de allí, en una elegante tienda C&A, sonaba la canción Fashion de Lady Gaga por la megafonía de la tienda. Valery recorría todo el lugar, admirando los productos.
Ooh la la la... I am, I'm too fabulous, I'm so, fierce that's it's so nuts... I live, to be model thin. Dress me, I'm your mannequin.
Mirando el probador de las joyas, Valery pasó una mano por encima de un collar dorado, admirándolo.
... Gucci, Fendi et Prada, Valentino, Armani too, merde I love them Jimmy Choo. Fashion! Put it all on me, don't you wanna see these clothes on me. Fashion! Put it all on me...
Valery sonrió mientras pasaba de largo, dejando las joyas atrás, y llegó a la sección de gafas de sol. Cogió unas y fue hasta la caja, dispuesta a comprarlas.
Ooh la la la. We love designer. I need, some new stilettos. Can't walk, down the street in those. You are, who you wear it's true...
Una vez que terminó con sus compras, se dirigió a la salida de la tienda, caminando de manera estilosa y elegante, cómo una modelo. Antes de salir, se colocó sus nuevas gafas de sol y se acicaló el pelo, formando en sus labios una sonrisa satisfecha. Seguía siendo igual de fabulosa que cuándo estaba en el instituto. Caminó, alejándose de la tienda y dejando atrás la música que resonaba en ésta. Siguió caminando a paso seguro, con el estilo, la clase y la elegancia que tanto la caracterizaban. Se sentía cómo una diva aquél día. Sabía que los chicos jóvenes la iban a mirar debido a su belleza, y aunque salía con Toby, saber que era deseada por más gente le hacía sentirse poderosa y guapa.

-¡Valery!- exclamó una voz femenina y conocida a sus espaldas. La rubia se giró para ver quién la había llamado, y se encontró con Mairi, a la cuál hacía muchísimo tiempo que no veía. Valery se bajó las gafas de sol por la nariz.-¡Hola! ¿Te acuerdas de mí?- saludó la pelirroja.

-¿Mairi? ¡Mairi! ¡Qué alegría verte!- sonrió mientras se acercaba a la pelirroja.

Ambas se abrazaron a modo de saludo.

-Igualmente, ¿qué tal te va?- preguntó la pelirroja.

-Genial, ¿y a ti?- sonrió Valery quitándose las gafas de sol para mirar a la chica a los ojos.

-Muy bien, estoy estudiando en la New York University.- asintió la pelirroja.-¿Y tú? ¿A qué universidad estás yendo?-

-De momento a ninguna, éste verano miraré a ver si hay alguna que me interese. De todos modos mis padres siguen ganando un pastón, cómo siempre.- sonrió Valery encogiéndose de hombros, mientras se colocaba sus gafas de sol en la cabeza.-Ahora prefiero disfrutar un poco, al fin y al cabo estamos en la mejor edad de nuestras vidas.-

-Ya veo... Bueno, me ha alegrado verte.- comentó Mairi con sinceridad.-¿Estás yendo de compras?-

-Sí.- asintió la rubia.

-Yo tengo hora libre en la NYU y ahora me dirigía a mi casa para ver a mis padres, tengo una hora para ir a dónde quiera antes de volver a clase. La universidad es un verdadero estrés, pero tiene sus cosas divertidas, por ejemplo los amigos.-

-¿Qué tal es la New York University? No tengo claro si asistir a ésa universidad, a Yale o a Harvard.-

-La NYU está bien, de hecho yo estudio bastante cómoda allí. Yale y Harvard no sé cómo son, pero sí sé que ambas tienen una gran rivalidad entre ellas, su rivalidad es legendaria e históricamente conocida. Por éso también decidí apuntarme a la NYU, ya que se mantiene algo más alejada de competiciones que las demás universidades. Y, ¿en serio piensas elegir entre ésas tres? Yo que tú lo haría cuánto antes, hay que enviar solicitudes y es muy difícil que te cojan en cualquiera de las dos.- explicó Mairi hablando con mucha motivación. Sin duda su personalidad burbujeante y entusiasta seguía igual que en el instituto.

-Para mí no es tan difícil, mis padres tienen muchos contactos y me pueden enchufar en cualquier lado.- Valery le guiñó un ojo a Mairi y se rió, satisfecha de su propia facilidad para conseguir objetivos.

-Pero si vas enchufada a los sitios no sentirás el orgullo de haberlo logrado por ti misma.- opinó Mairi.

-¿Ah, no?- Valery alzó una ceja y arrugó la nariz.

-No. Si quieres sentir gratificación, debes hacer las cosas por ti misma. Conseguir puesto en una universidad, un trabajo, o lo que sea porque te hayan enchufado no es tan gratificante cómo saber que te lo has ganado.- se expresó la pelirroja.

-Hmmm...- Valery se rascó la cabeza con suavidad, sobre la cuál reposaban sus recién adquiridas gafas de sol.-Puede que tengas razón...-

-¿De verdad?- a Mairi se le iluminó el rostro.

-¡O puede que no! Ahora, lo siento, pero tengo que despedirme de ti. Debo seguir haciendo comprar, las tiendas de ropa me llaman. Me ha gustado verte de nuevo. ¡Chaíto!- Valery se despidió con la mano, se colocó sus gafas de sol ante los ojos de nuevo y siguió andando cómo una modelo, dejando a Mairi con la palabra en la boca.

-Uf...- Mairi rodó los ojos y resopló, apartándose un mechón pelirrojo que le había caído sobre la cara.

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Una Cindy de 15 años, y no 13 cómo al principio de ésta historia, se encontraba caminando por la calle y mirando alrededor con disimulo. Iba con su mochila colgada a la espalda. Suspiró, no muy convencida de lo que estaba haciendo.

-Veamos, llevo el móvil... Estuche... Libros... Sí, todo.- dijo echándole un vistazo a su mochila abierta.-Todo para que parezca que he ido al insti y he vuelto de él.-

Había salido de casa a las nueve menos cuarto, cómo cada mañana, para ir al instituto. Desde septiembre del mes pasado había estado acudiendo a un instituto muy privilegiado y lleno de adolescentes de su edad, hijos de padres ricos. No hizo amigos hasta enero, cuándo empezó a hablar con los demás alumnos y compañeros de clase, diciéndoles que era hermana de Alyson Willson, la ganadora de un concurso de canto y novia de Niall Horan. Desde entonces, hizo varias amistades en aquél instituto, haciéndose además bastante popular. Aunque sólo tenía amistades desde cinco meses, ya se le había metido en la cabeza la idea de que eran amistades verdaderas.

¿Y si se equivocaba?

Pero el caso es que Cindy aquél día no fue al instituto. Se dirigía a otro sitio, esperando que ninguno de sus padres pasaran por ésas calles con el coche, la vieran y descubrieran que no estaba en clase.
Al tener ahora quince años, Cindy estaba algo cambiada. Su voz ya no era tan aniñada, sino que estaba empezando a cambiar, aunque de vez en cuándo seguía sonando aguda. Había crecido, haciéndose más alta, y se le habían desarrollado los pechos. Su cabello había crecido bastante en el último año, y había pasado de ser corto a tener una longitud mediana. Aquél día se lo había recogido en una corta coleta que le caía sobre la nuca y le rozaba los hombros. Se había arreglado un poco más de lo habitual, tratando de dar buena impresión. Se detuvo frente al edificio, y sonrió.

-Sí, es aquí.- masculló para sí misma.

Entró y se dirigió al ascensor. Una vez dentro de éste, pulsó una tecla y esperó. Al rato, salió del ascensor, caminó por el pasillo y se detuvo frente a la puerta indicada. Le temblaron las manos. Cerró los ojos, respiró profundamente y llamó al timbre. Le abrió la puerta una chica de su edad, unos quince o dieciséis años, muy guapa, de largo cabello castaño y liso y ojos marrones. Llevaba una elegante camisa, falda negra, tacones negros y una chaqueta de estampado escocés rojo y negro con las mangas hasta los codos. A diferencia de Cindy, la cuál llevaba pantalones negros, camiseta de manga corta a finas líneas blancas y negras y manoletinas negras.

-¡Cindy!- saludó, mostrando una sonrisa.-Buenos días, ¿qué tal te está yendo?-

-Hola, Treisy..- suspiró la rubia.

Su amiga abrió la puerta aún más para que su invitada pasara. Cindy entró, aunque se detuvo a los pocos pasos, sin querer adentrarse en el apartamento de los padres de su amiga. 

-Ven, vamos al salón. Hay galletitas saladas.- repuso Treisy guiñándole un ojo.

-Treisy, ésto no está bien.- repuso Cindy, de repente sonando arrepentida.-Y lo sabes.-

Su amiga borró rápidamente la sonrisa de su cara, mostrándose muy seria de repente. Miró a Cindy y alzó una ceja, pues no le gustaba lo que acababa de escuchar.

-No te entiendo. ¿El qué no está bien, querida? ¿Que vengas a casa de una amiga a visitarla?- inquirió con voz cargada de sarcasmo.

-Hacer pellas. Ambas. Está mal.- Cindy se mordió el labio inferior.

-Te lo dije hace una semana cuándo te comenté la idea. Por una vez que quieras hacer pellas porque sí no te vas a morir.- repuso Treisy en tono cansado, colocando sus manos en sus caderas.-Además, siempre podrías haber dicho que no.-

-Si hubiera dicho que no...- empezó Cindy, pero se interrumpió a sí misma.

-¿Si hubieras dicho que no, qué?- la alentó su amiga a seguir, alzando una ceja en señal de curiosidad e intriga por lo que Cindy fuese a decir.

-Me... Me...- tartamudeó Cindy, indecisa.-Me habría perdido la experiencia y la diversión.- mintió, forzando una sonrisa.

<<Me habríais podido rechazar.>>
Treisy esbozó una bonita y blanca sonrisa ante la declaración de Cindy y asintió una sola vez con la cabeza.

-Exacto, te habrías perdido la diversión y la experiencia de probar algo nuevo.- opinó, apartándose del hombro su largo cabello castaño y sonriendo con suficiencia.-Faltar a clase una vez al año no hace daño.-

-Yo he faltado a clase varias veces, pero por estar enferma, nunca porque sí.- suspiró Cindy quitándose la mochila de los hombros y dejándola en el suelo, junto a la puerta.

-Bueno, pero siempre hay una primera vez para todo, ¿verdad?-

-Sí, supongo...- la rubia miró el suelo.

-Venga, anímate.- Treisy le dio un leve codazo a su amiga.-Yo he faltado varias veces y nunca me han regañado ni nada. No te preocupes tanto, pásalo bien ahora que podemos.-

-Lo que no entiendo es que queda muy poco para las vacaciones de verano y aún así dices de hacer pellas. No está bien, sé que dije que vendría, y he venido, pero me empiezo a arrepentir...-

-Bueno, ¡pues haberlo pensado antes!- la morena se encogió de hombros.-Además, Wen y Simon llegarán en cualquier momento. Y Wen te sigue gustando, ¿no es verdad?-

-Sí, pero...- Cindy tragó saliva y miró el suelo.

-Anda, relájate un poco y vamos al salón, siéntete en casa.- sonrió Treisy.

Echó a andar hacia el salón animadamente. Cindy suspiró, miró su mochila, la cuál había dejado en el suelo de la entrada, y dudó si cogerla y correr hacia el instituto para aplacar su sensación de culpa, o si seguir a Treisy hasta el salón de su apartamento y olvidarse del instituto por aquél día.

-¿Vienes o no?- la sobresaltó la voz de Treisy desde el salón.

La invitación sonaba demasiado tentadora, y además, ya estaba allí, no podía echarse atrás. Ya llegaba una hora tarde al instituto. Tras otro largo minuto reflexionando y pensando, finalmente decidió...

-Sí, ya voy.- dijo en respuesta.

Miró su mochila de reojo y se adentró en el apartamento, dejando el recibidor atrás y llegando a un bonito salón de estar, decorado agradablemente y con mucha elegancia. Treisy la esperaba sentada en una butaca frente a la televisión.

-Bonito salón.- sonrió Cindy mirando alrededor.

-Lo sé, ¿verdad?- repuso Treisy con una sonrisa.-Mi madre lo decoró personalmente.-

-Nunca antes he estado en tu casa.- comentó Cindy sentándose en otra butaca cercana.-Y es genial ver un apartamento así de elegante.-

-¿Acaso tu apartamento no es tan bonito cómo éste?-

-Claro que lo es.- se sinceró Cindy.-Bueno, no tiene tantos accesorios, pero igualmente es un apartamento de lujo precioso. Con lo que he dicho me refería a que es genial ver un apartamento elegante que no sea el mío.- añadió.

-Mi madre opina que la decoración influye en el estado de ánimo de las personas.- sonrió Treisy. Señaló una mesita baja de madera con cristal azul oscuro en la superficie-¿Quieres galletitas saladas?- preguntó cogiendo el platito de galletitas que había sobre la mesa y ofreciéndoselo a Cindy.

-Gracias.- Cindy se encogió de hombros, cogió una de las galletas, pequeñas, redondas y saladas, y se la comió de un sólo bocado debido a su pequeño tamaño.

-De nada, ¿te apetece ver la tele o te enseño mi colección de zapatos? Oh, y mi armario, te lo debo enseñar sí o sí. Ayer me compré un vestido fantástico.- fardó Treisy animadamente, mirando con alegría a la rubia.

-¿Eh?- Cindy alzó una ceja y bajó la otra, pero acto seguido sonrió y asintió con la cabeza.-Oh, sí, claro, claro, vamos a ver tu armario. Me súper encanta la ropa.- se sonrojó al soltar aquella última frase. ¡Había sonado demasiado pija!

Pero Treisy no se burló del "súper-encanta," sino todo lo contrario, hizo palmaditas y se levantó de la butaca de un salto.

-¡Genial! ¡Pues ven! ¡Corre, corre!- exclamó.

Treisy corrió hacia su dormitorio, seguida por Cindy, la cuál iba caminando mientras miraba alrededor. Seguía sintiéndose culpable por estar haciendo pellas sin motivo, pero no obstante, no pensaba echarse atrás. Entre sus cualidades, se encontraba la determinación.

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Niall, Liam, Louis y Zayn seguían llevaban quince minutos en el garaje de la casa de éste último,y ambos parecían impacientes y ligeramente enfadados. Niall estaba cruzado de brazos, Liam estaba sentado en el sofá del garaje, Louis leía una revista sentado sobre el capó del coche de Zayn, y Zayn caminaba de un lado a otro, mirando cada cinco segundos el reloj de pulsera que llevaba colocado en su muñeca derecha.

-¿Por qué llega tan tarde?- preguntó Niall con el ceño fruncido y mirando a sus amigos.

Louis se encogió de hombros y pasó otra página de la revista.

-Se habrá entretenido con Brianna otra vez.- opinó Liam.

-Probablemente.- asintió Zayn. Cogió a Louis del hombro con suavidad.-Y tú, deja de apoyarte en el capó de mi coche, hay un sofá ahí al lado.-

Louis asintió con la cabeza, sin apartar la mirada de la revista, se quitó del capó del coche de Zayn y caminó hacia el sofá del garaje. Se sentó al lado de Liam. Éste miró por encima del hombro de Louis, observando la revista.

-¿Qué lees?- se interesó.

-Aquí hay artículos realmente interesantes.- contestó Louis pasando otra página y leyendo con curiosidad.-Al final voy a aficionarme a éstas revistas de cotilleo y todo...-

-¿A ver?- Liam cogió la revista, mostrando un vago interés por ella, y Louis se la dio sin rechistar.

-¿Dónde se ha metido? En serio.- bufó Zayn mientras seguía caminando de un lado a otro.

Se oyó el sonido de las ruedas de la limusina que llegaba, y acto seguido, pasos corriendo, dando zancadas largas. Harry apareció en el umbral de la gran puerta abierta del garaje, por la cuál salía el coche de Zayn cada vez que éste lo cogía.

-¡Ya estoy aquí!- exclamó falto de aliento, adentrándose en el garaje.-Siento el retraso.-

-¿El que has producido o el que tienes?- se mofó Louis.

-Quizá el que te voy a dejar a ti si te lanzo una silla a la cabeza.- replicó Harry sonriendo inocentemente.

-Oh.- Louis abrió mucho sus ojos, poniéndose serio, y acto seguido sonrió y rompió en carcajadas.

-Bueno, ya estamos los cinco aquí.- suspiró Niall descruzando los brazos y mirando a sus amigos.-Así que Zayn, por favor, haz los honores.-

Zayn sonrió, alzó ambos brazos y exclamó:

-¡Qué comience nuestro pequeño concurso para ver quién alcanza las notas más altas!-

Los cinco se colocaron de pie y en línea, comenzando a hacer cada uno calentamientos de la voz por su cuenta. Cinco minutos más tarde, agudos cánticos y notas altas capaz de trepanar oídos salían del garaje de la mansión de Zayn.

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Aly estaba sentada en el césped, en los jardines de Yale, y acababa sus deberes de Neurobiología. Todo aquello era mucho más complicado de lo que parecía a simple vista, Aly debía entender el razonamiento humano, los distintos comportamientos de las personas, y una manera de expresarse con tacto si quería llegar a ser psicóloga en un futuro cercano. Suspiró y se apartó un mechón rubio de la cara, alzando su bonito rostro en dirección al sol. Hacía un día precioso, perfecto para ir un rato a la piscina. Pero sus responsabilidades eran lo primero, y la universidad de Yale suponía más estudios que diversión.
Un pequeño perro de raza bulldog se acercó a Aly para saludarla. Iba arreglado con un collar de pinchos y una camiseta para perros azul marino con la Y de Yale en blanco, estampada en el pecho. Olfateó los cuadernos de Aly que había sobre el césped y acto seguido se acercó a la chica.

-Ey, hola Handsome Dan.- sonrió Aly, dejando su cuaderno y su boli a un lado. Se incorporó, pasando de estar sentada a arrodillada, y comenzó a acariciar al perro.-¿Qué tal estás?-

Handsome Dan era la mascota de la universidad de Yale. Algunos días lo dejaban suelto por el campus para que paseara y jugara con los alumnos libremente, alegrándoles el día y procurándoles algo de compañía animal.

-Me alegra verte por aquí. ¿Saludando a los alumnos, eh? No vuelvas a comerte los deberes de nadie, pequeño glotón, que son importantes.- sonrió Aly mientras seguía acariciando al perro.

Éste le lamió las manos y se tumbó a su lado, olfateando uno de los libros de la chica. Aly rió y entonces divisó cómo Lexi se acercaba hacia aquél sitio. Aly saludó con la mano y Lexi hizo el mismo gesto. Al ver a Handsome Dan, se agachó un poco e hizo dos palmaditas. El perro enseguida lo escuchó, se puso en pie y corrió hacia Lexi, dispuesto a saludarla. La chica se agachó para acariciarlo y rehizo su camino hacia el sitio dónde estaba Aly, seguida por el perro.

-¿Acabando los deberes para mañana?- dijo Lexi sentándose en el suelo, junto a su amiga. Handsome Dan se situó de nuevo junto a ellas y empezó a olisquear el césped con aire curioso.

-Sí, me quedan sólo dos páginas de Neurobiología.- sonrió Aly cogiendo su cuaderno de nuevo. Agarró el boli que estaba sobre el cuaderno y siguió escribiendo.-¿Y tú? ¿Ya has vuelto de la clase de...?-

-¿Psicología social? Sí.- Lexi asintió con la cabeza.-Es complicada, aunque no tanto cómo las clases de Estadísticas. Por lo menos la especialidad de Psicología no tiene matemáticas.-

-Lo sé, ¿verdad?- Aly sonrió ampliamente, bajando ambas cejas y soltando un suspiro.-Siempre aprobé matemáticas en el instituto pero fue con mucho esfuerzo, nunca me han gustado tanto cómo las demás asignaturas.-

-Yo siempre las he odiado, son tan rígidas y poco abiertas a la creatividad...- se quejó Lexi abrazando sus propias rodillas.

-Bueno, depende de cómo quieras poner los problemas de matemáticas.- se expresó Aly alzando ambas cejas pícaramente.-Por ejemplo, un unicornio azul más un ninja bailarín rosa igual a...-

Lexi se echó a reír, y ella y Aly dijeron a la vez:

-Una borrachera tremenda.- acto seguido ambas rompieron en risas, lo que confundió a Handsome Dan, el cuál movió la cola animadamente en señal de alegría al ver a ambas chicas riéndose.

Aquél chiste lo habían inventado ambas un día de diciembre a las ocho de la mañana. En clase de Psicopatología, ambas estaban, junto al resto de alumnos, esperando a que llegara el profesor, encontrándose adormiladas y muertas de frío. Comenzaron a conversar sobre lo bueno que era el hecho de que no tuvieran que volver a estudiar matemáticas nunca más, y Lexi preguntó de broma cuánto era un unicornio azul sumado a un ninja bailarín rosa, a lo que Aly respondió que aquella suma era fruto de una borrachera. Ambas rieron y tomaron ésa broma inventada por ellas cómo su nueva broma favorita, y la repitieron varias veces durante el curso, igual que acababan de hacer ahora.

-Veamos.- suspiró Aly en cuánto ambas terminaron de reír.-¿Has contestado ya a ésta pregunta de los deberes? Me sigue teniendo confundida.- se quejó entregándole su cuaderno a Lexi y señalando el ejercicio en concreto.

-Déjame ver.- Lexi se sentó más cerca de ella y cogió su cuaderno, leyendo lo que ponía. 

-¿No sigues paseando, bicho?- le preguntó Aly a Handsome Dan mientras le acariciaba la cabeza.

Éste se relamió la nariz, se puso en pie de un saltito y echó a andar de nuevo, correteando alrededor de todo el campus. Aly sonrió, la compañía de Handsome Dan era siempre muy alegre, el tipo de compañía desinteresada y fiel que sólo un perro puede dar. Minutos después, Lexi le dio unas suaves palmadas a Aly en el brazo y le tendió su boli.

-La respuesta al ejercicio es trastorno bipolar breve.- dijo con seguridad mientras señalaba de nuevo el correspondiente ejercicio del cuaderno.

-Oh, gracias.- Aly cogió de nuevo su cuaderno, su boli, y escribió la respuesta.-Sí, trastorno bipolar breve. Lo que había sospechado debido al enunciado del ejercicio, pero no estaba segura. Por cierto, éso es lo que nos da a todas las chicas cuándo tenemos la regla, ¿no?- bromeó.

Lexi se echó a reír con ganas.

-Sí, ni que lo digas. Yo cuándo estoy en mis días de regla parezco Carrie White, no sólo por la sangre de la ropa, sino también por la mala leche y las ganas de matar a todo el mundo.- explicó en tono risueño.

-Creo que todas las chicas parecemos Carrie White cuándo estamos con la regla.- se unió Aly a la broma, asintiendo varias veces con la cabeza.-Y sí, también por lo del vestido manchando de sangre.-

-Quedan diez minutos para ir a clase de nuevo, ¿te apetece ir a por una Coca-Cola al comedor de la universidad o...?- preguntó Lexi, a todas luces aburrida de estudiar tanto.

-No, prefiero acabar las dos páginas que me quedan antes de que llegue la última hora. Tengo éstos diez minutos y luego otra hora libre para acabarlos.- suspiró Aly, notándose en su voz un ligero nivel de estrés. No obstante, sonrió.-Invita a Leo a una de mi parte.- repuso mientras se sacaba una moneda del bolsillo del pantalón, la colocaba sobre su dedo índice y la golpeaba desde abajo con el pulgar, lanzándosela a Lexi.

-Uops.- se alarmó Lexi dando un paso al frente, y cogió la moneda al vuelo.-¿Y no prefieres que, con la moneda que me acabas de dar, compre una para ti en vez de Leo y te la traiga?-

Aly se encogió de hombros.

-Cómo quieras.- repuso mientras se volvía a centrar en sus deberes.

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-Y ésto viene a ser una magdalena perfecta hecha por Brianna. Me quito el sombrero, damisela. Tienes un don para hacer magdalenas, son deliciosas.- dijo Scott con una sonrisa educada, masticando una magdalena.

-Gracias.- la chica asintió, sonriendo.

Scott y Brianna habían roto en París, el año pasado, y al principio el chico había mostrado mucha tristeza y decepción hacia ella. Pero según pasaron las semanas, el se fue recuperando del duro golpe, y Brianna sabía que, aunque no estaba enamorada de él, era un gran chico. Por lo que, debido a que la herida emocional de Scott ya había sanado, ambos habían acordado en quedar cómo amigos. Hablaron sobre ello en octubre del año pasado, cuándo Scott ya pudo superar la ruptura completamente. Y desde entonces se habían estado viendo de vez en cuándo, pero dedicándose a hablar y echarse unas risas. Ambos habían conectado desde que se conocieron y aunque ya no salían juntos, se tenían aprecio y su querían mucho, sólo que ahora cómo amigos. Los dos se encontraban en la casa de Brianna, y la chica acababa de hacer magdalenas caseras para merendar algo antes de que llegase la hora de comer.

-Lo digo en serio, tus magdalenas son las mejores que he probado.- añadió él con notable sinceridad.

-Éso dice todo el mundo.- bromeó la chica.

-Que no, que lo digo de verdad. Ni mi madre hace las magdalenas tan buenas.- objetó Scott antes de morder otro trozo de magdalena. Masticó, saboreándola.-Y con azúcar extra...-

Brianna se echó a reír ante la cara que ponía Scott al masticar. Resultaba cómodo tenerlo cómo amigo. Mejor que cómo novio, de hecho.

-¿Valery sigue viéndose con Toby?- preguntó el chico tras unos minutos de comer magdalenas en silencio.

-Sí, llevan saliendo oficialmente tres meses.- declaró Brianna con orgullo.-Estoy muy feliz por ella.-

-Yo también.- asintió Scott.-Es una buena chica, igual que tú. Os tengo mucho cariño a ambas.-

-Tú le tienes cariño a todo el mundo, Scott. A la mínima que alguien te trata bien, les coges aprecio. Eres así de afectivo con toda la gente amable que conoces.- bromeó Brianna alzando una ceja y esbozando una media sonrisa.

-Bueno, sí. Le cojo aprecio a las personas rápidamente.- confesó el chico.

Brianna se rió de nuevo y dejó el envase de la magdalena, ahora vacío, sobre el platito dónde reposaban todas las magdalenas que había preparado. Se acomodó más en el sofá, cruzando las piernas de modo elegante, las cuáles estaban descubiertas debido al informal pero bonito vestido que la chica llevaba.

-He tenido desayuno con mi novio, merienda con mi mejor amigo y ahora en un rato almuerzo con Valery. Éste día lleno de comidas en compañía de mi gente está siendo perfecto.- comentó con voz satisfecha.

-Pues mi día no está siendo perfecto aún, dentro de un rato tengo que regresar a ver qué tal se encuentra mi hermano mayor. Sigue un poco malo y nuestra madre lo tiene en cama tomando sopa, cómo si tuviera once años. Voy a pasar a verle.- repuso Scott neutralmente.-Espero que haya mejorado, aunque mi madre siempre lo exagera mucho todo.-

-¿Te vas ya?- se interesó Brianna.

-De hecho, sí.- Scott se puso en pie y agarró otra magdalena.-¿Te importa si me la llevo para el camino?-

-Toda tuya.- Brianna sonrió y también se puso de pie para acompañar a su amigo hasta la puerta.-De hecho, puedes llevarle una a tu hermano si quieres.-

-¿Con la leche que tenía la masa de las magdalenas y la alergia que él le tiene a la lactosa? Ni de coña.- bromeó Scott.-Pero agradezco tu intención.- repuso yendo a la cocina de casa de Brianna y cogiendo su chaqueta, la cuál había dejado allí, en el respaldo de una silla, anteriormente.

-Bueno, pues dale saludos de mi parte y que se mejore.- comentó ella abriendo la puerta de su casa.

-Lo haré. Gracias.- Scott le dio una suave palmada a Brianna en el codo, y, mordiendo la magdalena que llevaba en la mano, salió de la casa de ésta, encontrándose en la calle.

-¡Adiós!- se despidió Brianna, agitando la mano. Acto seguido cerró la puerta, debido al calor que había en la calle y que quería evitar en su casa.

Fabbie, que hasta entonces había estado en el piso superior, durmiendo en la cama de Brianna, bajó las escaleras dando saltitos al escuchar que la puerta principal se abría y cerraba.

-Hola, Fabuloso. ¿Ya se acabó tu siesta?- sonrió Brianna al ver a su alegre yorkshire.-Scott se acaba de ir, no lo busques. ¿Y si te doy un baño?- añadió, agachándose y cogiendo al perro en brazos. El animal le lamió la cara por toda respuesta.-Ay, Dios mío, sí que necesitas un baño, Fabbie. Y urgentemente.- sonrió Brianna mientras, con el perro en brazos, empezaba a subir las escaleras rumbo al cuarto de baño del piso superior, ya que ése tenía bañera y el de la planta baja, no.

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-¡Vamos, vamos, vamos!- gritaba Anne dando palmadas.-¡Necesito que ésos vestidos estén listos ya! ¡El próximo desfile es en menos de dos semanas! ¡No hay tiempo que perder!-

Modistas y costureros corrían arriba y abajo, transportando telas, tijeras, agujas, y algunos, máquinas de coser. Los vestidos de Anne Cox eran preciosos, pero muy difíciles de diseñar, ya que estaban llenos de detalles y medidas muy precisas.

-Se está volviendo estricta cómo ella sola.- masculló una modelo por lo bajo, de ojos azules y cabello largo y castaño, llevando puesto un precioso vestido de vuelo color verde menta. La falda del vestido le llegaba hasta los pies.

-Qué va.- repuso Harumi con una sonrisa. Estaba arrodillada delante de la modelo, y cosía, con hilo y aguja, una tela verde con lentejuelas al dobladillo de la falda del vestido.-Sólo trata de sacar lo mejor de todos sus empleados, y sabe que hay algunas personas que funcionan mejor bajo presión.-

-Bueno, pues en ése caso podría meterle prisa sólo a dichas personas. No al personal entero.- suspiró la modelo poniendo los brazos en jarras.

Harumi se rió mientras seguía pinchando la tela al vestido con la aguja y cosiéndola en el proceso.

-Sí, sí, pero estate quieta, por favor.- le dijo a la modelo, la cuál, al moverse, hacía que la falda del vestido se moviera también, lo cuál dificultaba las cosas para Harumi.

Alguien le dio un toquecito en el hombro. Giró la cabeza y vio a otra de las modistas de Anne. Ésta sonrió.

-Ya lo termino yo, Anne quiere verte.- repuso amablemente.

-Oh, de acuerdo, gracias por avisar.- sonrió Harumi. La otra chica se agachó junto a ella y la japonesa le entregó el hilo y aguja.

Acto seguido Harumi se irguió, colocándose totalmente de pie, y se dirigió a la zona del estudio dónde Anne solía estar. El corazón le empezó a latir con algo más de fuerza. ¿Y si había hecho algo mal y Anne quería reñirla, o, aún peor, despedirla? Harumi sabía que la madre de Harry era una mujer amable y bondadosa, pero también sabía que su nuevo trabajo cómo diseñadora significaba mucho para ella, por éso no quería decepcionarla. Esquivó a un chico el cuál caminaba transportando un montón de telas para hacer ropa y finalmente llegó junto a Anne, la cuál estaba hablando animadamente con Lou Teasdale.

-Hola Anne. Lou.- saludó Harumi educadamente a ambas mujeres, inclinando la cabeza cada vez que dijo el nombre de ellas en señal de respeto. En Japón los amigos solían saludarse así.-¿Me necesitáis?-

-Sí, querida, necesitaba verte.- repuso Anne enganchando su brazo al de Harumi.-Lou, ven tú también.-

La estilista de One Direction asintió y las tres caminaron de nuevo por el estudio, hasta llegar a la zona dónde se encontraban las máquinas de coser. Anne suspiró, se sentó frente a una, la cuál tenía tela roja alrededor, y empezó a coserla con la máquina, haciendo así una bonita camiseta nueva.

-Necesito preguntarte algo. ¿Sabes coser con éstos aparatos?- habló Anne sin retirar la vista de la máquina de coser, color blanco.

-Sí. Bueno... Alguna vez lo he hecho, pero necesitaría algo más de práctica si quieres poner a trabajarme con una.- contestó Harumi, procurando que le temblara la voz lo menos posible. Se agarró la mano derecha con la izquierda y la empezó a apretujar.

-No hagas éso con tus manos, cielo, o te sudarán demasiado.- intervino Lou agarrando una mano de Harumi para que ésta dejase de apretujarse sus propias manos. La soltó y le colocó detrás del hombro un mechón de cabello negro que había estado cayendo sobre éste.-No tienes que preocuparte, todos sabemos que trabajas genial. De modo que mantén la calma, ¿vale? Anne sólo te ha llamado para hablar contigo.-

-Gracias, Lou, suelo ponerme nerviosa sin saber por qué.- agradeció Harumi inclinándose un poco hacia adelante en una pequeña reverencia oriental. Aunque fuese solamente hablar, Anne era la jefa, y hablar con la jefa siempre ponía de los nervios.

-Bueno, Harumi, talento para diseñar tienes...- habló de nuevo Anne, aún sentada frente a la máquina de coser y rematando aquella tela roja.-... Lo único que necesito es que tengas más maña con éstas máquinas de coser y con el arte de elaborar ropa en persona. Llamaré a una profesora licenciada en corte y confección para que te dé clases y sepas lo máximo posible acerca de crear ropa. Tienes talento, potencial y ganas. Hay que aprovechar tus habilidades al máximo. Eres... cómo una naranja. Y tengo que exprimir hasta la última gota de zumo.-

Harumi abrió mucho los ojos, sin entender aquello último. Lou se echó a reír.

-Suena doloroso.- comentó Harumi con temblores en la voz.

-Es una metáfora, querida.- sonrió Anne terminando de coser la camiseta roja. Se levantó y la alzó con aire triunfal y victorioso ante los ojos de Lou y Harumi.-¿Ves, Harumi? No es tan difícil cómo parece. A lo que me refiero con la naranja es a que tienes mucho talento y no quiero que te quedes desaprovechada. Hay que sacarle el máximo partido a tus habilidades y de éste modo podrás ascender y ser mi mano derecha. Quiero que aprendas todo lo posible acerca del mundo de la moda para que, con ésto, puedas mejorar tu rendimiento, capacidades e ilusión.-

-Entiendo.- asintió Harumi, más relajada.-Mejoraré todo lo que pueda, lo prometo. Gracias de nuevo por la oportunidad, Anne. Aprecio mucho que me tengas en cuenta.-

-No es nada, querida.- Anne se colgó la camiseta recién cosida al hombro y se dirigió a Lou.-Lou, por favor, échale un cable a la nueva ayudándola a conjuntar la nueva ropa que acaba de llegar, no tiene buen gusto para la ropa de momento. Dile cómo ordenarla, por favor.-

-Claro, no hay problema. Adiós Anne.- se despidió de su amiga.-Y buena suerte, cielo.- le dijo a Harumi guiñándole un ojo.

-¡Espera Lou!- Harumi rebuscó en el bolsillo de su pantalón.

-¿Sí?- Lou, que ya se estaba alejando, se giró para mirar a Harumi.

Ésta sacó del bolsillo de su pantalón un pequeño animal de peluche, un búho de plumas rosas y ojos azules. Era muy pequeño, del tamaño de un dedo índice. Se acercó a Lou y se lo dio.

-Peluche kawaii. Dáselo a Lux de mi parte.- repuso con una sonrisa.

-Oh, muchas gracias.- asintió la mujer.-A mi hija le encantará.- guiñó un ojo de nuevo a Harumi y a Anne, se giró y echó a caminar otra vez, marchándose.

Anne se acercó de nuevo a Harumi y le dio unas palmaditas alentadoras en la espalda.

-Bueno, regresemos al trabajo. Hay mucho por hacer.- dijo.

-Claro, Anne.- Harumi asintió y volvió a su puesto rápidamente.

Anne caminó de nuevo por los estudios, dando palmadas.

-¡Venga, vamos, no hay tiempo que perder! ¡Seguid así todos! ¡Lo estáis haciendo muy bien! Pero mantened el buen ritmo de trabajo, ¡menos de dos semanas! Repito, ¡menos de dos semanas para el desfile! ¡Vamos, vamos!- gritaba en tono neutro mientras recorría el estudio entero antes de volver ella misma a sus propios encargos del trabajo.

Y el ajetreo continuó entre los entusiastas, aunque levemente estresados trabajadores.

~~~

Kai seguía en el hospital. Miraba a sus padres, los cuáles estaban tumbados en dos camillas, con los ojos totalmente cerrados al igual que la boca. El rubio bajó la cabeza, mirando al suelo, y soltó un suspiro. Pronto harían un año en coma. Las esperanzas de que despertasen disminuían, a pesar de que él trataba de ser positivo y mantenerlas altas, pero era cada vez más difícil. Los echaba muchísimo de menos y sabía que, aunque seguían vivos, no podían estar ahí con él, aunque él siempre estaba ahí.
Seguía sintiéndose muy triste a pesar del tiempo transcurrido. Añoraba estar de paseo con su padre, ver películas con su madre, y compartir risas con ambos. Eran las dos personas que le habían traído al mundo, y no podía seguir adelante sin ellos. Se sentía solo, aunque no lo estuviese. En aquellos momentos, su única razón para seguir viviendo era Celine, y ella acababa de entrar a la habitación aunque él no se diese cuenta.

-Hola Kai.- saludó con su vocecita dulce y suave de siempre, aunque llena de tristeza.-¿Alguna novedad?-

Caminó un poco más hasta estar a pocos metros de la silla dónde estaba el chico. Kai, aún mirando el suelo, suspiró otra vez y negó con la cabeza en señal de tristeza y decepción.

-¿No?- Celine también se mostró desilusionada.-Lo siento. Verás cómo despertarán pronto.- se acercó aún más a la silla dónde estaba Kai y le puso una mano en el hombro.

El rubio giró lentamente su cabeza y la miró a los ojos. Celine, para variar, se sonrojó y le dedicó una pequeña sonrisa de esperanza. Kai se levantó despacio, sonrió muy levemente, y abrazó a Celine.

-Gracias por venir.- dijo.

-No es la primera vez que vengo. He venido otras veces, y tú también estabas.- replicó Celine, devolviéndole el abrazo al chico.

-Lo sé, pero igualmente debo agradecértelo cada vez que vengas. Significa muchísimo para mí que estés conmigo, apoyándome, tratando de animarme... Te debo mucho.- repuso él una vez que se separaron del abrazo.

Celine miró el suelo mientras esbozaba una sonrisa, dejando ver, un poco, sus blancos dientes. Acto seguido, llevó una de sus manos al pelo corto y rubio de Kai y le retiró una pelusa diminuta de éste, antes de acariciarle el flequillo con los dedos. Seguía sonrojada, pero Kai se dejaba hacer. El chico miró hacia el suelo y luego se giró para mirar a sus padres.

-Les habría encantado conocerte, y a ti te habría encantado conocerlos a ellos.- opinó con voz suave.

-Cuándo despierten, que será pronto, los conoceré.- repuso Celine colocando de nuevo una mano en los hombros de Kai. Acto seguido asintió con la cabeza, provocando que sus mechones de pelo, lisos, castaños y largos hasta la cintura, resbalasen por su hombro.-Créeme que sí los conoceré. Y despertarán pronto, ¿me oyes? Mantengamos la calma y seamos positivos. No tenemos otra opción.-

-Éso intento.- repuso el chico.-Pero cuesta, cuesta mucho.-

-Sé que es difícil.- Celine le dio un suave apretón en el hombro.-Pero sé fuerte, igual que has estado siéndolo hasta ahora. Trata de llevarlo lo mejor que puedas. La vida sigue, al fin y al cabo.-

-Sí.- suspiró Kai, encontrando alivio en Celine, y rodeó los hombros de ella con el brazo.

Celine apoyó su cabeza en el hombro de él y cerró los ojos unos segundos, quedándose ambos así mientras miraban a los padres de Kai. Ambos confiaban en que todo iba a salir bien y, tarde o temprano, despertarían.


jueves, 21 de agosto de 2014

101- Au revoir París, hola mundo


Una semana había pasado desde aquello. Toda la tropa seguía en París. Iba a ser un día lleno de lágrimas para todos, aunque lo peor ya había pasado. Aquél día hacía exactamente una semana de la muerte del hijo prematuro de Liam y Melanie, y ocho días desde la muerte de Sarah, asesinada por una puñalada en el estómago. Aquél día iba a celebrarse el funeral del pequeño feto engendrado por Liam y muerto en el vientre de Melanie. Ambos estaban emocionalmente destrozados, especialmente ella.

Melanie recordó cuándo, una semana antes, en el exterior del hospital, mostró el feto a Liam bajo la luz de la luna. Recordó cómo a Liam se le descolgó la mandíbula, cómo sus ojos se abrieron de par en par, y cómo parecía incluso incapaz de hablar. Se había dejado caer de rodillas al suelo, y de sus ojos marrones brotaron incontables lágrimas. Melanie se había sentado en el suelo, junto a él, y ambos habían llorado juntos, abrazando, los dos, el frasco en el que reposaba el feto fallecido del que habría sido su hijo. El hijo de ambos. Luego ella había vuelto a su habitación del hospital a recoger su ropa mientras Liam, con las manos cerradas en puños, comunicaba la noticia a One Direction, Aly, Harumi y las gemelas Parker, además de las tres modelos amigas de Melanie y Pierre, su fotógrafo, pues eran los que estaban con él en el hospital.

En aquél momento, Melanie se encontraba en su dormitorio de la mansión de las modelos, con la puerta cerrada y vistiendo un conjunto negro, formado por chaqueta negra de manga larga, falda lisa negra hasta las rodillas y tacones negros. Estaba en la puerta cerrada de su dormitorio, sentada en el suelo y con la espalda apoyada en la puerta. Abrazó sus propias rodillas y lloró sobre éstas, mientras oía pasos resonar al otro lado de la puerta. De repente, alguien llamó a la puerta con suavidad, dando tres suaves golpes y haciendo que Melanie parpadeara, espabilando.

-¿Melanie?- preguntó la suave y triste voz de Aly, colocando su mano abierta sobre la madera de la puerta. La rubia llevaba un vestido liso, sencillo y, cómo no, negro, además de tacones del mismo color y una chaqueta negra de manga larga.

La modelo, sentada en el suelo al otro lado de la puerta, no respondió. Abrazó sus rodillas con más fuerza.

-Por favor, sal. Sé que estás ahí dentro.- habló Aly mirando hacia el suelo, de pie delante de la puerta y acariciando la madera de ésta con una mano.-Abre la puerta, por favor. Te lo suplico.-

De nuevo, no recibió respuesta. Esperó unos instantes, pero vio que Melanie no iba a contestar.

-Escúchame, Mel.- dijo Aly, hablando con voz suave, calmada y triste.-Sé que ésto está siendo increíblemente duro para ti, pero por favor... Tienes que salir. Debemos asistir al funeral y al entierro, no tenemos otra opción. Tenemos que darle al pequeño la despedida que se merece.- corroboró reprimiendo un sollozo y apoyando su frente en la puerta, con la mirada fija en el suelo.

Melanie, aún sentada en el suelo y con la espalda apoyada en el otro lado de la puerta, cerró los ojos y se limpió las lágrimas de las mejillas. Por su parte, Aly sabía que Melanie estaba muy afectada después de aquello, y, aún con la frente y las manos apoyadas en la puerta, soltó un pequeño suspiro de derrota, dispuesta a rendirse y dejar a Melanie ahí dentro. Miró el pomo de la puerta de reojo y vio que éste se movía. Abrió mucho sus ojos y se apartó de la puerta, retrocediendo un par de pasos. La puerta se abrió despacio y Aly vio a Melanie de pie, sujetando el pomo, con una mueca de tristeza en la cara y varias lágrimas surcando sus mejillas. Lo había conseguido, la había sacado de su habitación. Melanie miró a Aly a los ojos, y Aly fue hacia ella. La abrazó. Melanie le devolvió el abrazo mientras se echaba a llorar de nuevo.

Veinte minutos después todos ya salían de sus respectivos vehículos, pues habían llegado al cementerio. Aly ayudaba a caminar a Melanie, pues el dolor le nublaba la vista y le provocaba temblores en las piernas. Todos los asistentes iban completamente vestidos de negro, mientras un pequeño agujero era excavado en la tierra para guardar el diminuto ataúd de madera con el prematuro bebé dentro. El dolor era aún demasiado reciente cómo para que Liam o Melanie pudieran articular palabra. Estuvieron todo el entierro en silencio.

Brianna acudió, pues sabía que Harry debía estar realmente triste por lo que le acababa de ocurrir a uno de sus mejores amigos. No había vuelto a hablar con Harry desde la última vez que se vieron. Ella sabía lo ocurrido porque Aly se lo contó por mensaje de teléfono, diciéndole que podría ir, ya que cuánto más apoyo recibieran, mejor. Una vez allí, Brianna abrazó a Harry, luego a Liam y luego a Melanie, a pesar de que a ella no la conocía casi de nada, salvo sabiendo que era amiga de Aly y Harumi y novia de Liam. Pero la abrazó igualmente, al igual que a Liam, porque sabía que lo necesitaba. Harry se apartó del grupo para hablar un rato con Brianna a solas. Ambos empezaron a caminar despacio entre las lápidas.

-¿Qué tal estáis?- preguntó la chica en voz baja, caminando alrededor del cementerio junto a Harry.

-Liam... Liam está...- Harry soltó un profundo suspiro.-Se quiere morir, igual que Melanie. Ésto va a dejarlo marcado durante mucho tiempo y éso será un problema para la banda.-

-¿Vais a comunicárselo a la prensa?- quiso saber la chica.

-Ni hablar.- negó Harry con la cabeza.-Ésto no debe saberlo nadie más salvo la gente necesaria. Puede que en un futuro muy lejano Melanie y Liam lo cuenten cómo anécdota, pero ahora éste asunto debe mantenerse lejos de la prensa, las televisiones y los medios de comunicación.-

-Lo entiendo.- asintió Brianna con la cabeza.-Me imagino que ellos dos estarán pasando por el peor momento de sus vidas. Debe de ser muy duro.- añadió con voz suave. Su tono de voz era bajo, ligeramente triste, y compasivo debido a lo mal que se sentía por Liam y Melanie.-¿Qué hay de sus familias?-

-Hemos optado por no decirle nada a la familia de Liam, al menos no de momento. Puede sonar... cruel, lo sé. Pero es mejor que no se llevan tal disgusto. Y Melanie... Bueno, no tiene demasiado contacto con sus padres. Por cierto, ¿sabes ya lo de Sarah?- preguntó Harry.

-Me lo comunicó Aly. Mañana es su funeral, ¿verdad?-

-Sí, hoy uno y mañana otro.- resopló Harry.-Así no hay quién se relaje. Están siendo unos días llenos de lágrimas y estrés para todos. Me siento muy mal al ver a todo el mundo tan deprimido.-

-Eres un cielo de persona.- Brianna agarró el brazo de Harry y apoyó su cabeza en el hombro de él mientras caminaban juntos.

-¿Ya has cortado con Scott?-

-Ajá.-

-¿Cómo se lo ha tomado...?- quiso saber Harry.

-Al principio muy mal, y lo entiendo.- suspiró Brianna.-Se puso a preguntarme si estaba haciendo algo mal, si se preocupaba demasiado por mí o si me molestaba. Yo le dije que él era un encanto, pero que quería romper la relación, aunque no le dije por qué, pero le dejé claro que no era culpa suya y que había sido un novio perfecto. El estaba muy triste, me dijo que me quería pero que lo aceptaba. Me dio muchísima pena, pero... No puedo estar con él si no estoy enamorada.-

-Ya... También me siento mal por él. Es culpa mía, ¿verdad?- Harry miró el suelo mientras ambos caminaban.

-En el amor no hay culpables, Harry.- repuso Brianna con suavidad, retirando su cabeza del hombro del chico, enganchando su brazo al suyo y buscando su mirada.-Nadie puede elegir de quién se enamora y de quién no. Las cosas pasan y debemos fluir con ellas, en vez de negarnos a aceptar lo que sentimos. Si nos oponemos a nuestros sentimientos, todo será peor.-

-Sí... Supongo que tienes razón.- suspiró Harry frotándose el ojo derecho, el cuál le picaba.

-Mañana iré al velatorio de Sarah en la iglesia. Valery también vendrá puesto que, cómo sabrás, solía hablarse con Sarah de vez en cuándo.- explicó Brianna.

-Mmm... Yo tenía entendido, según Aly, que Sarah, Valery y Mairi peleaban por Kai, el primo de Aly...-

-Sí.- Brianna sonrió tristemente.-Lástima que éso ya no pueda suceder más. Estoy segura de que en su momento fue divertido.-

-A él le gusta Celine, así que las tres estaban perdiendo el tiempo. De todos modos, pobre Sarah. Se la echará muchísimo de menos...-

-Está en un lugar mejor ahora. Igual que el feto de Liam y Melanie.- masculló Brianna mirando el suelo.

Sarah, Mairi y Valery nunca más volverían a pelear por Kai. Sarah había sido asesinada, Mairi pensaba ocuparse de cuidar a Ronna en cuánto volviesen a Nueva York, y Valery estaba enamorada de Toby. Aquella breve época de pelearse las tres de manera seria para ellas y graciosa para los demás había terminado.

Media hora después, Liam seguía sentado en uno de los bancos de aquél cementerio, el cuál ya estaba prácticamente vacío. Louis, Zayn, Harry y Niall se sentaron junto a él, quedando los cinco miembros de One Direction sentados en aquél banco. Harry le dio una suave y alentadora palmada en la espalda.

-Oye Li... ¿Cómo estás?- preguntó con voz suave.

Liam tenía los ojos llorosos y se los frotó para mostrarse serio pero fuerte a la vez.

-Estoy... Estoy... Decentemente.- mintió, suspirando.

Zayn le echó un brazo alrededor de los hombros.

-Todavía no me lo puedo creer.- añadió Liam.-Hace una semana que Melanie me lo dijo y sigo sin creérmelo...-

-Es normal. Es muy duro saber que Melanie ha sufrido un aborto involuntario.- dijo Niall procurando hablar con tacto aunque no se le diera bien.-Pensar que había un bebé en camino y ni siquiera pudo haber nacido porque... Venía mal... Debe de ser terriblemente malo. A mí me llega a suceder algo parecido con Aly y no le vuelvo a hablar a nadie en mi vida.-

Louis le lanzó una mirada a Niall, cómo diciéndole: "No importa, ahora hay que preocuparse por Liam." El irlandés asintió con la cabeza y apretó los labios, mientras Harry y Zayn frotaban la espalda de Liam para animarlo.

-No debes preocuparte, ¿de acuerdo? Ésta noticia no saldrá del cementerio.- dijo Zayn.-Todos hemos hecho voto de silencio. Sabemos que Melanie y tú necesitáis tranquilidad.-

-Y respecto a la banda... Tú sabes ser muy profesional, a pesar de éste duro golpe sabemos que no dejarás de hacerlo bien en el escenario.- añadió Louis.-Tú sabes separar la vida personal de la profesional.-

-Es una de las muchas cosas buenas que tienes.- lo animó Harry.

-Además estamos nosotros aquí para todo lo que necesites.- añadió Niall.-Estamos orgullosos de ser tus amigos y te animaremos las veces qué haga falta. Problema de uno, problema de cinco, ¿recuerdas?- sonrió el rubio.

-Sí, os... os lo agradezco...- susurró Liam mirando el suelo.-... Gracias.-

Se oyó un ligero taconeo y Louis se giró. Aly se acercaba a ellos, haciendo que sus pequeños tacones negros resonaran sobre el camino de piedra del cementerio. Louis se levantó del banco para dejar que Aly se sentara un rato. Ésta se lo agradeció con la mirada y una inclinación de cabeza, y acto seguido se sentó junto a Harry en el banco.

-Hey... ¿Cómo estás?- preguntó con su voz femenina y suave, entrelazando sus manos bajo la cartera negra que llevaba.

Liam se encogió de hombros, sin apartar su mirada del suelo.

-¿Cómo quieres que esté?-

-Yo quiero que estés bien.- repuso Aly sentándose más cerca y echando un brazo sobre los hombros de Harry para así poder llegar hasta Liam. Le acarició la espalda con la mano y Liam sonrió ante la caricia.

-En ése caso, estoy bien.- mintió.

-No, y por éso todos estamos tristes. Queremos que Melanie y tú estéis bien y sabemos que ahora mismo os resulta imposible.- suspiró Aly apoyando su cabeza en el hombro de Harry mientras rascaba suavemente la espalda de Liam.

-¿Tienes sueño, mequetrefe?- bromeó Harry soplando en la cara de Aly para retirarle el flequillo de la frente.

-No hagas éso.- repuso Aly con una risita apenas notable, colocándose su liso flequillo rubio de lado. Apartó su cabeza del hombro de Harry y retiró su mano de la espalda de Liam, esperando a escuchar qué decía el afectado.

-Yo... Supongo que ésto nos llevará tiempo superarlo.- dijo finalmente Liam tras tragar saliva.-Sí, éso es todo. Necesitamos tiempo. Estamos muy conmocionados, especialmente ella. Se siente muy decepcionada consigo misma y no deja de repetir que ha perdido un bebé. Yo intento calmarla pero la verdad es que estoy igual que ella.-

-¿Precauciones?- suspiró Zayn.

-Tomó la píldora.- repuso Liam secamente.

-En ése caso fue mala suerte. Cuándo nos comunicasteis la noticia y fui a consolarla, me dijo que el feto venía deforme y por éso murió antes de nacer. No había nada que se pudiera hacer para arreglarlo. El feto estaba destinado a vivir durante unos pocos días en la matriz de Mel y entonces morir debido a que no venía bien formado.- dijo Aly con la voz vacía y baja, mientras miraba a todos sus amigos con expresión de cansancio en el rostro.

-Estoy convencido de que no había otra opción.- dijo Louis hablando con cuidado.-Si murió en el vientre de Melanie, no estaba destinado a nacer. Puede sonar terrible, pero es mejor así. Melanie y tú sois muy jóvenes, famosos, y con toda la vida por delante. Un bebé ahora mismo habría sido mucha responsabilidad.-

Liam miró, con una expresión impasible, a Louis. Harry se esperaba que Liam le diera un puñetazo, así que lo agarró por los hombros. Pero Liam bajó la cabeza. Asintió lentamente. Su ira ya había desaparecido, sólo le quedaba la tristeza, así que no iba a pegar a nadie, y mucho menos a uno de sus amigos.

-Sí. Es mejor así.- dijo para sorpresa de todos.-Puede que Mel y yo estemos destrozados ahora, pero ésta herida cicatrizará con el tiempo. Las heridas se curan con el tiempo. Pero un hijo es para toda la vida. Tengo claro que la amo más que a nada en éste mundo, y me encantaría tener hijos con ella, pero... No ahora.-

-Quizá por éso el pequeño vino con malformación y murió.- suspiró Niall frotándose los ojos para no llorar.-Melanie y tú no estabais preparados. Es terrible saber que el feto ha fallecido, pero sí, es mejor así. Además, murió dentro de Melanie. Aunque hubiera nacido, no habría podido hacerse nada.-

-Si un bebé muere tras nacer, al menos ha habido una posibilidad de salvación. Pero el tuyo no, Liam. Si murió antes de nacer, era porque debía hacerlo sí o sí. La vida siempre va un paso por delante, se anticipa a todos los sucesos.- dijo Aly abriendo su cartera y sacando un pañuelito de seda. Se lo tendió a Liam.

-Lo sé.- Liam cogió el pañuelito que Aly le ofrecía, y se frotó los ojos mojados con él.-Ahora sólo debemos esperar a que ambos recuperemos poco a poco nuestro humor habitual. El tiempo es lo único capaz de curarlo todo.-

-Y la terapia.- habló Aly de nuevo.-Cómo os comenté hace poco, quiero ser psicóloga. Ahora que mi vida ha cambiado debido al concurso de música y mi familia y yo tenemos dinero, podré pagarme la matrícula para estudiar en Yale. Y a todos vosotros os haré terapia gratis.- bromeó Aly forzándose a sí misma a esbozar una sonrisa.

-Vaya, creo que cierto cantante guapo y de rizos castaños va a aprovecharse de su amiga aspirante a psicóloga para salir de sus problemas sin pagar ni un dólar.- bromeó Harry sonriéndole a Aly.

Ésta se rió, pero Louis cortó el ambiente con voz clara:

-Chicos, por favor.- dijo alzando la voz y mostrándose muy serio.-No es el momento ni el lugar para bromear.-

-Louis, lo siento, sólo...- Aly agachó la cabeza.

-No, no.- intervino Liam rápidamente tras secarse los ojos con el pañuelo que Aly le había dado.-Al contrario. No me importa, es más, prefiero escuchar bromas y alguna que otra risa. Me anima.- comentó mirando con sinceridad a sus amigos.-Llevo una semana entera llorando en mi habitación del hotel y escuchando música triste. Ya es hora de dejar la autocompasión atrás y empezar con la etapa de... intentar animarse un poco.-

-Es lo mejor que puedes hacer.- asintió Aly.-En su momento es normal que sintieras ira y depresión, pero una vez que ha pasado lo peor, en éste caso la muerte y el funeral, es recomendable abandonar el victimismo y acopiar toda la fuerza necesaria para mirar hacia adelante.-

Niall parpadeó sorprendido y miró a su novia.

-Hablas cómo una verdadera psicóloga y aún ni siquiera has empezado a estudiar la carrera.- comentó, asombrado.

-Talento.- bromeó Aly encogiéndose de hombros.

Zayn abrazó a Liam al notar que éste estaba temblando.

-Ey, ey... Está bien.- murmuró Zayn reconfortando a Liam.

-Oh madre...- suspiró Harry, también abrazándolo.

Louis, Niall y Aly también se unieron al abrazo, todos tratando de animar a Liam. Los séis se quedaron abrazados un buen rato y vestidos de negro en aquél cementerio vacío. Liam poco a poco dejó de llorar en mitad de aquél perfecto abrazo de grupo. Aquél momento dulce y triste a la vez iba a ser recordado siempre por "Los Séis Grandes," apodo que, cómo todos sabían, había inventado Harry cosa de una semana anterior y habían acordado en llamarse así a ellos mismos para tener algo que los uniera definitivamente cómo los grandes amigos que eran.

~~~

Llegó el día siguiente. Las lágrimas no habían acabado, pues aquél día era el velatorio de Sarah. Iba a ser enterrada en Nueva York, ya que allí nació, pero sus padres prefirieron hacerle homenaje en París, el lugar dónde había sido vilmente asesinada. En la semana que había sucedido desde que Sarah fue asesinada, los padres de ésta habían llamado a toda la familia para que viajasen a París y acudieran al funeral. Posteriormente planeaban regresar a Nueva York llevándose Sarah con ellos, ya que preferían enterrarla en su lugar de nacimiento. Les daba igual pagar gastos extra de vuelos o firmar varios papeles. Pero ahora era el momento del velatorio, y en la iglesia había amigos y familiares de Sarah. Los bancos estaban llenos de gente.

-Pidamos al Señor una oración por su alma, para que la acoja en el cielo dónde pueda encontrar paz y descanso eterno.- decía el cura en inglés para ser entendido por todos los presentes, con voz clara, alta y que hacía eco debido a la inmensidad de la iglesia.

-Te rogamos por su alma, Señor.- dijeron todos los presentes al mismo tiempo en un susurro generalizado.

La madre de Sarah lloraba desesperada, arreglada con un vestido largo negro, guantes negros y un velo negro que le cubría la cara. Su esposo la abrazaba mientras también lloraba sin parar por su hija. Al frente de todos los bancos, en el altar y al lado del cura, estaba depositado el ataúd de madera, con la puerta de arriba abierta, dejando ver a Sarah de cintura para arriba. La joven fallecida tenía la piel blanca casi tirando a gris, debido a que la sangre ya no circulaba por sus venas, y los ojos y la boca cerrados de par en par, con ambas manos colocadas sobre el pecho. Daba la sensación de que estuviera durmiendo tranquilamente, salvo por su pecho que no se movía arriba y abajo, pues no respiraba, y su piel que era extremadamente pálida.

-Te pedimos misericordia, Padre Nuestro, para que recibas con los brazos abiertos a ésta joven cristiana muerta en pecado, asesinada por indeseables que jamás pisarán la gloria. Lleva el alma de ésta muchacha a la luz de la salvación y dale reposo eterno en el cielo.- continuaba diciendo en voz alta el cura, mientras de fondo se escuchaba la Marcha Fúnebre de Chopin, tocada en el piano por la pianista de la iglesia, una anciana bajita, con la piel arrugada y el cabello blanco recogido en un moño alto.

Al acabar de hablar el cura, la familia de Sarah fue pasando al lado del ataúd y dejando flores alrededor. Los padres de Sarah acariciaron la cara de su hija una última vez, y su madre le besó la frente numerosas veces, derramando lágrimas sobre el rostro de su hija. Una hora después, mientras se preparaba el coche fúnebre y la iglesia empezaba a vaciarse, los familiares de Sarah, especialmente sus padres, fueron abrazados por todos los presentes, los cuáles no dejaban de darles el pésame y algunos se dedicaban a llorar con ellos.
One Direction y compañía se encontraban en el exterior de la iglesia, hablando.

-Por fin os encuentro.- dijo Aly elevando la voz mientras salía de la iglesia. Bajó los escalones y se reunió con sus amigos.-Hay muchísima gente saliendo de la iglesia a la vez. Me he quedado atrás y la multitud no se movía. Por fin estoy fuera.-

-Ya decía yo que faltaba alguien.- bromeó Harry.

-Pobres padres de Sarah.- dijo Celine secándose los ojos llorosos con un pañuelito de seda.-¿Habéis visto cómo lloraba su madre? Me daba muchísima pena.-

-Han matado a su hija, es normal.- dijo Faline sin tacto ninguno pero una notable tristeza en la voz.

-Ojalá pillen a los delincuentes.- sentenció Zayn.-Deben encerrarlos y hacerles pagar su crimen.-

-Deberían condenarlos a muerte.- dijo Toby mientras Valery le agarraba el brazo.

-Mairi, ¿recuerdas las riñas que teníamos con Sarah?- comentó Valery mostrando una triste sonrisa.

-Sí. Ojalá pudiéramos seguir compitiendo las tres, éso significaría que ella aún estaría viva.- dijo la pelirroja tristemente y con sus ojos azules a punto de dejar caer las lágrimas.

-La policía va detrás de los asesinos con la información que les proporcionó Annabel, pero tenemos que averiguar qué hizo Sarah para que la mataran. ¿Que sabía demasiado? Vale. Pero, ¿cómo averiguó tantas cosas?- decía Aly en tono introspectivo.

-A Sarah le encantaba investigar.- reflexionó Mairi.-Podía buscar algo y encontrar información exacta, era muy lista y sabía cómo encontrar cosas precisas.-

-Se trajo su pequeño portátil con ella. Debe seguir en el hotel.- musitó Harumi frotándose la barbilla.

-Probablemente encontrara la información por internet. Debemos coger su portátil y averiguar lo que ella averiguó.- dijo Louis en un susurro.

-Louis, éso es una imprudencia.- reafirmó Aly.-Si a ella la mataron por "saber demasiado," entonces matarán a cualquiera que sepa más de la cuenta.-

-El policía nos dijo que Sarah espiaba a la banda X, Aly.- intervino Niall agarrando a su novia de la muñeca.-Sarah no sólo buscaba la información, también la recogía por su cuenta. Puede que pillase a alguien X espiándonos y lo siguiera o algo para descubrir acerca de ellos.-

-El sueño de Sarah siempre fue ser actriz o investigadora.- habló Mairi de nuevo.-Así que puede que pusiera todo su empeño en investigar, espiar o ir en busca de información acerca del equipo X. Estoy convencida de que ha llevado con ella a la tumba un montón de secretos que no conocemos, y, probablemente, nunca conozcamos.-

Todos guardaron silencio y se miraron unos a otros, tensos.

-De todas formas...- habló Perrie de repente.-Si hay alguna manera de saber cómo obtuvo toda ésa información, debemos averiguarlo. La policía está en el caso, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. La han matado delante de nuestras narices y debemos reaccionar.-

-¿Y arriesgarnos a que nos hagan algo a nosotros también?- dijo Celine.-Aly tiene razón, deberíamos intentar mantenernos alejados del tema, al menos hasta que hayan capturado a los asesinos.-

-Y en caso de que investiguemos.- habló Harry, situado junto a Brianna.-Tenemos que ser cuidadosos y hacerlo sólo cuándo sepamos que no hay ningún peligro, ¿de acuerdo?-

-Claro que sí.- asintió Faline con la cabeza.

El grupo se dispersó y cada uno fue a su respectivo sitio, Brianna y Valery se alejaron juntas dispuestas a regresar a su hotel, dónde Scott esperaba con Valerianna.

-Por cierto.- dijo Harry acercándose a Faline, la cuál estaba jugando al Angry Birds con su móvil. Dirigió su vista a Harry y bajó sus manos con el móvil entre ellas, escuchándolo.-Me he dado cuenta de que cada vez que hablo y estoy cerca de ti, ya no te lanzas a estrangularme entre abrazos y besos.-

-¿Eh? Ah, sí.- Faline soltó una risita nerviosa.-La primera vez recuerdo que incluso te pegué, pero fue cuándo te vi por primera vez y estaba tan emocionada que tuve que estrangularte, darte besos por toda la cara y darte puñetazos con amor, al fin y al cabo eres Harry Styles y ésa fue la primera vez que te vi en persona, aunque todos creíais que yo era Celine. Y ahora, pues... supongo que me he acostumbrado a estar contigo y con los chicos.-

-Sí, pero... Ha sido un cambio muy drástico, ¿no crees?- Harry alzó una ceja.-Es decir, hasta hace nada estabas obesionadísima, conmigo, incluso decías los nombres que le tendríamos que poner a nuestros hijos. Ahora cuándo me ves te limitas a sonreír y saludarme tranquilamente... No lo entiendo. Está bien que ya no sientas una obsesión hacia mí, pero sólo quiero saber qué ha pasado.- se expresó el cantante de rizos castaños.

-Oh... Bueno...- Faline se mordió las uñas.-Emm... No lo sé, la verdad. Supongo que el ambiente de París me ha calmado. Y desde lo de Sarah, y el bebé de Melanie y Liam pues... No sé, supongo que ya he dejado de lado mis ganas de abrazarte y apretujarte cada vez que te veo.- se encogió de hombros y miró hacia otro lado.

-Ah... Ya veo...- Harry sonrió educadamente y asintió con la cabeza, aunque no parecía muy convencido.-Faline, a ti te gusta alguien, alguien que no soy yo.- afirmó tras pensar unos segundos.

-¡¿Qué?!- Faline se sonrojó ligeramente y miró a Harry con los ojos muy abiertos.-¡No! ¡¡No!! ¿Qué dices, tonto...? No digas bobadas, a mí no puede gustarme nadie.- forzó una risita que sonó más bien a carcajada histérica y nerviosa.

-Yyyaaa...- Harry alzó una ceja burlonamente.-Bueeeno, serán imaginaciones mías...- añadió, divertido.

-Harry.- gruñó Faline en modo de advertencia.

-Vale, vale, te dejo tranquila.- Harry se rió con ganas y acto seguido se alejó.

Faline miró de nuevo su móvil y se concentró en la partida de Angry Birds. Pero un pensamiento no dejaba de darle vueltas en la mente, a pesar de que ella lo intentara apartar: Edmond.

~~~


Aly entró en la suite del hotel quitándose la chaqueta, acompañada de Harumi, Perrie, Mairi y Eleanor. Los chicos de One Direction habían salido a firmar autógrafos, Toby, Alfred y Kai estaban paseando, Celine estaba en el comedor del hotel y Faline había vuelto a casa de Edmond tras el funeral de Sarah. Entraban en la suite de Mairi, Celine, Harumi, y, anteriormente, Faline y Sarah, antes de que la primera fuera expulsada y la segunda asesinada. Mairi suspiró y abrió la puerta del dormitorio de Sarah. Pronto llegarían sus familiares a llevarse las propiedades que Sarah tenía en la habitación, pero para éso quedaban horas.

-Aquí está.- dijo Mairi señalando algo.-Tal y cómo dije.-

El portátil de Sarah estaba sobre la cama. Las cinco chicas, todas vestidas de negro, se acercaron a la cama que pertenecía a Sarah. Aly se sentó sobre ésta y colocó el portátil sobre sus rodillas, abriéndolo y pulsando el botón de encendido.

-No sé si tiene contraseña o no.- murmuró Mairi sentándose en la cama, al lado de Aly.

-Esperemos que no.- suspiró Aly mientras la pantalla se encendía y se iniciaba el sistema lentamente.

Eleanor, Harumi y Perrie también se acomodaron en la cama de Sarah, todas dispuestas a ver el la pantalla del ordenador. Automáticamente apareció el escritorio y Eleanor sonrió, tranquilizada al ver aquello.

-Bien. No tenía contraseña.- comentó con su suave tono de voz.-Habría sido imposible acceder al escritorio si hubiera una.-

-Veamos.- Aly deslizó el dedo por la parte del portátil que movía el ratón e hizo doble clic en el navegador.-Debemos mirar su historial para averiguar cosas.-

El navegador se abrió, mostrándoles el buscador Google. Aly fue a las opciones de la barra superior del navegador y clicó en su historial. Las cinco chicas esperaban impacientes mientras se cargaba. Finalmente se cargó y apareció totalmente vacío.

-¡No! ¡Está borrado!- exclamó Harumi agarrando con una mano la pantalla del portátil.

-Me lo temía. Me temía que estuviera borrado desde que vi que no había contraseña. Sarah le habría puesto una contraseña a su ordenador si hubiese dejado el historial tal y cómo estaba.- suspiró Aly cerrando el historial.

-¿Ahora qué hacemos?- suspiró Perrie pasándose una mano por el corto y ondulado cabello rubio.

-Sarah debería tener un diario o un bloc de notas.- murmuró Harumi mientras cogía el portátil de las rodillas de Aly y lo colocaba sobre las suyas. Escribió "Naruto Road to Ninja" en el buscador.-Si lo tenía, debemos encontrarlo y seguro que ahí está apuntada la información que encontró.- pulsó "Enter" al terminar de escribir.

-Un diario...- Perrie se rascó la barbilla.-Éso tiene sentido. Al menos para mí.-

-¡Sí, tiene que haberlo!- exclamó Mairi.-Sarah se tiraba boca abajo en su cama, ésta misma sobre la que estamos ahora, antes de dormir, y escribía en su diario acerca de cosas que sólo ella conocía.-

Aly se frotó la barbilla, pensativa, se acercó a la almohada de la cama de Sarah y la levantó. Bajo ésta había un pequeño cuaderno rosado y con un boli azul sobresaliendo de entre sus páginas.

-El diario debajo de la almohada. Típico.- masculló Aly sujetando la almohada con una mano.

-¿Cómo sabías que estaba ahí?- preguntó Perrie, parpadeando atónita.

-Lo acabo de decir. Es muy típico.- repuso Aly agarrando el diario de Sarah y colocando la almohada justo dónde estaba.

Harumi lo agarró y lo abrió por una página al azar.

-¿De verdad creéis correcto leer los pensamientos íntimos de alguien que ha fallecido?- intervino Eleanor con la voz cargada de inseguridad, agarrando un cojín y abrazándolo suavemente para calmar sus nervios.

-¿Queremos averiguar quiénes la mataron o no?- dijo Mairi.

-Sí, pero...- Eleanor se encogió de hombros.-No sé, no me parece correcto.-

-"Kai está buenísimo, ojalá yo tuviera un primo así."- leyó Harumi en voz alta mientras miraba el diario abierto de Sarah y leía atentamente.-"Valery y Mairi también lo quieren, pero está claro que yo voy a ganármelo porque soy más guapa y simpática que ellas dos juntas."-

-¡Pero bueno!- Mairi cruzó los brazos.

Harumi reprimió una risita y le mostró el diario a Mairi.

-Es lo que pone aquí.- dijo encogiéndose de hombros. Le entregó el diario a Mairi y volvió a coger el portátil se Sarah, dispuesta a mirar los resultados en Google de Naruto Road To Ninja.

Mairi empezó a pasar las páginas mientras fruncía el ceño.

-¿Pone algo acerca de los miembros del equipo X?- preguntó Aly sentándose junto a ella.

-Éso estoy buscando.- contestó la pelirroja.

-¿Y encuentras algo?- se interesó Aly mirando el diario mientras que Mairi pasaba las páginas.

-De momento no.-

Ambas revisaron el diario por un par de minutos más, mirando todas las páginas, pero no ponía nada del Equipo X, sólo los pensamientos personales de Sarah, los cuáles no leyeron por respeto hacia ella, mientras Harumi, Eleanor y Perrie se entretenían con el portátil de Sarah. Cinco minutos después llamaron a la puerta de la suite y Harumi, entregándole el portátil a Perrie, fue a abrir. Se encontró a uno de los recepcionistas.

-Hola, ¿compañeras de suite de la señorita Sarah, verdad?- dijo el joven.

-Sí, ¿por qué?- sonrió la japonesa educadamente.

-Su familia ha venido aquí a recoger sus cosas. Nos han comunicado que ésta misma noche se irán de París llevándose a la difunta con ellos. Están ocupándose del papeleo y necesitan llevarse todas las pertenencias que la joven tenía aquí.- explicó el recepcionista en tono neutro.

-Oh, claro. Diles que suban y que se lleven todo lo de Sarah. Gracias.- asintió Harumi.

El recepcionista asintió y se marchó. La japonesa cerró la puerta y fue de nuevo con sus cuatro amigas.

-¿Quién era?- preguntó Aly cerrando el diario de Sarah.

-El recepcionista, dice que la familia de Sarah subirá ahora a llevarse todo lo de ella, así que será mejor que apaguemos ya el portátil y dejemos su diario dónde estaba.- suspiró Harumi cruzándose de brazos.

Las demás asintieron y se pusieron a ello.

~~~

Llegó el día siguiente. La familia de Sarah ya habían partido hacia Nueva York con ella para enterrarla ahí. El resto seguían en París, tratando de olvidar aquél horrible suceso, sumado al asunto de Liam y Melanie. El día se presentaba gris, oscuro y posiblemente hasta lluvioso. One Direction, Aly y Mairi se encontraban en un bar cercano tomando café. Harumi estaba de compras con Perrie y Eleanor, reforzando su ligera amistad con ellas. Toby estaba con Valery paseando a Valerianna. Celine, Faline, Kai y Alfred estaban haciendo turismo. Tras tomar el café, One Direction, Aly y Mairi decidieron subir a la azotea del bar, ya que desde ésta se podía ver la Torre Eiffel, aunque el cielo estaba prácticamente gris y lleno de oscuras nubes.

-Ahí está.- señaló Liam hacia el horizonte con un suspiro.-¿La veis?-

-Claro que la vemos.- bromeó Zayn.-Es muy bonita.-

Sonó un trueno lejano mientras el viento empezaba a soplar con fuerza. Harry apretó sus manos contra sus rizos castaños.

-Oh, no.- murmuró por lo bajo.-No me digas que se va a levantar viento ahora...-

Aly se había hecho una larga trenza rubia, de modo que sólo se le despeinaron sus mechones más cortos, que eran los cercanos a la cara. La melena pelirroja de Mairi empezó a sacudirse cómo si fuera una lisa seda anaranjada. Louis caminó un poco hacia adelante y sacó su móvil, decidido a fotografiar la Torre Eiffel por muy tormentoso que estuviera el cielo.

-Parece que está cerca, pero si ahora nos ponemos a caminar está más lejos de lo que parece.- opinó Mairi, también acercándose al borde de la azotea y mirando hacia la Torre Eiffel.

Sonó otro trueno y acto seguido, sonó el móvil de Zayn. Tenía un mensaje de Perrie. Sacó su móvil del bolsillo del pantalón y abrió el mensaje. Ahogó una exclamación.

-¡Perrie me acaba de decir que hay alguien del equipo X en el hotel dónde nos alojamos!- soltó sin ningún tipo de tacto, alarmando considerablemente a todos los presentes con su tono de voz preocupado y alto.

Mairi, que seguía mirando la Torre Eiffel, se giró bruscamente al escuchar las palabras de Zayn. El viento se hizo más fuerte y resonó otro trueno, el cuál parecía advertir a los chicos de que lo que Perrie le había comunicado a Zayn era cierto.

-¿Cómo es posible?- dijo Niall parpadeando sus ojos azules, atónito y asustado ante la noticia.

Otro mensaje de Perrie llegó al móvil de Zayn. Éste lo leyó para sí mismo antes de mirar a sus demás amigos.

-Dice que Aly y Harumi le hablaron acerca de ésa tal Annabel. Annabel describió físicamente a los dos agresores que acorralaron a Sarah antes de asesinarla.- explicó el cantante de pelo negro.-Perrie acaba de comunicarme, por mensaje, que ha visto a alguien ocultándose en los pasillos del hotel, un hombre cuyo físico encaja perfectamente con la descripción que dio Annabel de uno de los dos agresores.-

-Y, ¿la policía no hizo un retrato robot ni nada parecido?- se interesó Louis.

-Sí, claro que los hicieron.- asintió Niall, convencido.-Siempre los hacen en casos cómo éste. Pero los retratos robots no siempre son exactos a los verdaderos criminales.-

-De todas maneras Perrie es lista y sabe lo que dice.- intervino Aly, cuya larga trenza rubia daba latigazos debido al fuerte viento que soplaba sin parar.-Si ella te ha dicho éso, Zayn, por algo será.-

-¿Pero ella no estaba de compras con Eleanor y Harumi?- dijo Louis.

-Obviamente ya han terminado sus compras y han regresado al hotel.- gruñó Harry ante algo tan evidente.

-Posiblemente han decidido regresar antes debido al mal tiempo.- repuso Mairi.

-Es lo más probable.- asintió Liam.

-En ése caso, debemos ir allí cuánto antes. Podrían estar en peligro.- se alarmó Louis.

-¡Pero! Es probable que no lo estén.- lo tranquilizó Harry con voz calmada.-Nuestro equipo de seguridad está por los alrededores. Si alguien intenta tocarles un pelo de la cabeza, ellos se enterarán y no permitirán que éso ocurra.-

-¿Ah, sí? ¿Cómo ocurrió con Sarah?- ironizó Mairi poniendo sus manos en sus caderas, mientras su melena anaranjada se revolvía y sacudía debido al viento.

Los demás guardaron silencio unos segundos. Aquél comentario por parte de Mairi tenía razón.

-Ahora que hemos descubierto la gravedad del asunto tras el asesinato de Sarah...- respondió Harry mirando fijamente a Mairi, aunque manteniendo la calma en su voz.-... Estamos más protegidos que nunca. Se ha doblado, o incluso triplicado el nivel de cautela. Nuestros guardias no permitirán que éso se repita.-

Mairi suspiró y dejó caer sus manos, mirando hacia el horizonte cubierto por nubes grises.

-Claro que no se va a repetir. Sarah no se va a morir más veces.- ironizó Niall, aún ligeramente molesto y triste por lo sucedido una semana atrás.

-Me refiero a nosotros, los demás. Estamos a salvo, ¿de acuerdo?- corroboró Harry.

-Opino lo mismo que Harry.- dijo Zayn.-Lo que ha pasado con Sarah ha servido de lección a todos nuestros seguratas para que estén bien atentos. Ahora estamos más protegidos que nunca.-

Louis asintió lentamente, confiando en las palabras de sus amigos.

-Todo estará bien.- zanjó Zayn con determinación en la voz y mirada tranquila.-Venga, vayamos a ver qué tal lo han pasado ellas tres yendo de compras.-

Los demás asintieron igual que había hecho Louis y, acto seguido, bajaron de la azotea del bar, para luego salir de éste y dirigirse los séis juntos al hotel The Ritz de París.

~~~

Aquella misma tarde, Melanie se dirigió al cementerio para llevarle flores a su hijo que nunca llegó a nacer. Iba ataviada con un conjunto de falda negra, camisa blanca, chaqueta negra de manga larga y botas de tacón negras. Un paraguas gris con bordados plateados colgaba de su brazo, mientras que entre sus manos portaba un ramo de flores variadas. Había estado asistiendo al psicólogo desde que aquello sucedió. Liam le había prometido que iría enseguida, pero ella fue la primera en llegar. Suspiró y se arrodilló frente a la lápida del bebé. Colocó el ramo de flores sobre el césped, soltando un suspiro muy profundo y lleno de tristeza. Acarició la fría piedra de la lápida con delicadeza.

-Hola, pequeño...- dijo antes de que se le quebrara la voz. Se alzó, poniéndose recta de nuevo, y se abrazó a sí misma, mirando hacia el cielo cargado de nubes grisáceas. 

Miró hacia la puerta del cementerio y vio a Liam acercándose. Se había cambiado y también iba vestido de negro. Llevaba otro ramo de flores en la mano, aunque el suyo estaba formado sólo por rosas blancas. 

-Melanie...- susurró en cuánto llegó junto a su novia. La abrazó estrechamente.-¿Cómo estás?-

La modelo se encogió de hombros mientras lo abrazaba de vuelta.

-No podemos quejarnos, ¿verdad? No había nada que hubiéramos podido hacer.- dijo con su voz femenina y suave mientras las lágrimas caían despacio de sus ojos marrones.

Él la abrazó durante unos segundos más y acto seguido la soltó y dejó su ramo de flores en el césped, al lado del de Melanie, frente a la pequeña lápida de la tumba. Miró de nuevo a Melanie y la rodeó con un brazo mientras ésta lloraba en su hombro.

-¿Cómo podremos superar ésto?- suspiró Melanie, ya que era muy sensible.

Liam se hizo la misma pregunta. Suavemente, acarició el cabello de Melanie mientras apoyaba su brazo en los hombros de ella. Miró hacia el suelo y luego alzó la mirada hacia las nubes. Sin más, respondió:

-No sé cómo. Pero lo haremos.- besó la cabeza de Melanie y repitió en voz más baja.-Lo haremos.-

Melanie asintió lentamente y se abrazó a Liam. Éste estaba convencido de que superar aquello no sería fácil. Pero también estaba convencido de sus propias palabras. Ambos lo conseguirían.



Faline se cruzó de brazos, sentada junto a Edmond en el banco de aquél parque. Ambos esperaban a Maddy, ya que Edmond había quedado con ella para charlar. Hugo y Helinette estaban en casa de una amiguita de ambos, la cuál tenía un hermano mayor de edad que en aquél momento los cuidaba a los tres.

-Sigo sin entender por qué quieres quedar conmigo y con tu ex al mismo tiempo.- gruñó Faline.

-¿Qué tiene de malo? ¿No puedo quedar con dos personas a las que aprecio? Ambas sois mis amigas.- sonrió el chico en respuesta, encogiéndose de hombros.

-Um... Ya, pero...- Faline resopló.-Te besé estando borracha y... Creo recordar que me dijiste que no pensabas volver a salir con Maddy... Entonces no sé...- se encogió de hombros.

-¿Qué quieres decirme?- la interrumpió Edmond.

-¿Yo? Nada, hombre... Nada.- Faline apretó sus brazos cruzados todavía más y miró hacia el suelo.

-Mira, ya viene Maddy.- Edmond sonrió y saludó a su ex novia.

Maddy se acercaba lentamente, caminando hacia ellos. Estaba igual de informal y guapa que el día que Faline la conoció. Sonrió y le saludó a Edmond de vuelta. Faline forzó una sonrisa y saludó sin ganas con un vago gesto de la mano.

-Ey Maddy, ¿qué tal?- la saludó Edmond poniéndose de pie.

-Muy bien, ¿vosotros?- se interesó ella.

-Chachi.- respondió Faline informalmente, sin elegancia alguna. Se ruborizó ante su tono de voz, comparándolo con el de Maddy.

-Edmond.- dijo Maddy. Acto seguido habló en francés, diciendo algo que, por su entonación, parecía ser una pregunta.

Edmond rodó los ojos y le contestó también en francés. Maddy respondió con el mismo tono de pregunta que antes y ambos entablaron una avivada conversación en francés, en la cuál, claramente, Faline no pintaba nada porque no entendía un carajo. Ésta misma se preguntó si estarían hablando sobre ella, ya que sabían que ella no entendía nada. Carraspeó y colocó sus manos, cerradas en un puño, sobre sus esbeltas caderas, mientras miraba a los dos jóvenes franceses.

-Escuchadme, ¿no os parece de mala educación hablar en otro idioma delante de una persona que no lo entiende?- preguntó con voz autoritaria.

Ambos la miraron, callándose súbitamente al escuchar su voz. Lo cierto era que tenía razón, pero ella no era la más indicada para dar lecciones de educación. Y éso fue lo que Edmond apuntó, bromeando.

-¿Sabes acaso algo de educación?- ironizó en tono juguetón.

-Ñá ñá ñá, qué gracioso eres, Edmond.- ironizó Faline cruzándose de brazos de nuevo.

Maddy volvió a decir algo en francés, mirando a Edmond, y éste le respondió rodando los ojos y con un suspiro bastante profundo. No habló para responder a Maddy, sino que lo hizo mirando a Faline y en inglés.

-Iremos a un bar cercano a tomar café, ¿queréis?- suspiró antes de echar a andar de nuevo, dejando que las dos guapas chicas lo siguieran a su aire.

Faline y Maddy, sin pensárselo, empezaron a caminar detrás de él, ambas lanzándose miraditas de advertencia, sobretodo Faline. Maddy, aún así, forzó una bonita sonrisa y Faline se cruzó de brazos.

-¿Sigues pensando en volver con él?- preguntó por lo bajo Faline, para que sólo Maddy la escuchara.

-Se lo he intentado decir ahora mismo, en francés, pero dice que no quiere hablar de ello.- suspiró Maddy.

-Normal. Según me dijiste, cortaste con él porque sus hermanos lloraban demasiado.- replicó Faline.

-No fue por éso, y te lo dije.- contestó Maddy.-Te dije que fue porque, cómo lloraban tanto, no podía tener ningún encuentro romántico con Edmond...-

-Vale, vale, no hace falta que sigas.- la detuvo Faline mientras bufaba ligeramente.

Los tres siguieron dirigiéndose hacia el bar más cercano para tomar algo y hablar tranquilamente.

~~~

-La policía nos acaba de informas de que han capturado a los dos asesinos de Sarah.- sentenció Zayn entrando, junto a Perrie, en aquél pequeño salón de estar The Ritz.

El resto de miembros de One Direction, Aly, Harumi, Eleanor y Melanie miraron a la pareja que acababa de entrar. Zayn y Perrie se miraron y miraron a los demás, asintiendo una sola vez con la cabeza para afirmar lo que el cantante de pelo negro acababa de decir. Aly, que estaba sentada en el sofá junto a Niall, se puso de pie de un salto, mirando atentamente a Zayn y a Perrie.

-¿Lo dices de verdad?- preguntó con la voz cargada de esperanza y alivio.

-Sí. Y adivinad dónde estaban.- añadió Zayn mirando severamente a los demás.

-¿Aquí?- exclamó Liam abriendo mucho sus ojos color café. Melanie se abrazó a él.

-Exacto.- asintió Zayn.-Tal y cómo dije éste mediodía, ya que me avisó Perrie por mensaje, ambos estaban aquí en el hotel y planeaban atentar de nuevo contra nosotros, cómo ya lo intentaron en Nueva York con el asunto de la "bomba en el cine," cosa que, por suerte, nunca consiguieron ni conseguirán. Van camino a prisión, y les obligarán a confesar dónde está el resto de gente del Equipo X.-

-¿Entonces estamos a salvo?- preguntó de repente Eleanor con una leve y dulce nota de esperanza en su voz.

-Sí, por ahora.- repuso Zayn forzando una sonrisa cerrada. Acto seguido miró a Perrie y ambos sonrieron.

Aly soltó un pesado suspiro, cómo si le hubieran quitado una tonelada de hierro de encima, se volvió a sentar y abrazó desesperadamente a Niall, aferrándose a él. Estaban a salvo, estaban a salvo. Aly repitió aquellas palabras en su mente varias veces hasta que sintió que la paz la invadía por dentro de nuevo. Niall le devolvió el abrazo y le acarició el pelo. La tensión acumulada desde que las amenazas comenzaron había desaparecido de momento.

-Todo va bien.-dijo Niall mientras seguía abrazando a Aly.-Todo está bien...-

Melanie se abrazó a Liam y suspiró. Louis rodeó a Eleanor con un brazo y ésta sonrió cansadamente, cómo si acabara de correr veinte kilómetros sin tomarse ni un descanso. Harumi también suspiró, aliviada y relajándose por primera vez en bastante tiempo. Harry sonrió ante la renovada calma del ambiente y le alborotó a Harumi sus largos y lisos cabellos negros.

-¡Ay! Harry. No estropees éste momento.- lo regañó la japonesa apartándole la mano de un manotazo y, acto seguido, colocándose sus cabellos negros y ahora despeinados.

-Perdón, perdón.- Harry soltó una risita y abrazó a Harumi, haciéndole cosquillas por sorpresa.

-¡Harry Styles, ¿qué es lo que te acabo de decir?!- gritó Harumi con una risa ahogada. Empujó al cantante con suavidad, haciendo que éste se torciera en su sillón, cerrando ambos ojos, abriendo la boca y haciéndose el muerto.

-Uy, parece que Harry la ha palmado.- bromeó Louis mientras Eleanor le besaba la mejilla y reía.

-¿Y si llamamos a Brianna?- Aly guiñó un ojo a los demás.-Podría hacerle el boca a boca...-

-Entre que llega y no llega sería demasiado tarde, mejor le hago yo el boca a boca.- tronó Zayn con una sonrisa burlona. Perrie sonrió y le propinó a Zayn una palmada en el brazo.

Harry abrió los ojos de golpe mientras inspiraba por la nariz. Se incorporó en su sillón rápidamente, alzando los brazos.

-¡No! No. No hace falta, he revivido. Estoy vivo, ¿lo veis?- dijo mirando a todos los presentes.-Miradme. Vivito y coleando. No hace falta que Zayn me haga el boca a boca.-

-Qué curioso, si Brianna estuviera aquí habrías suplicado internamente que ella lo hiciera.- bromeó Harumi cruzándose de brazos y sacándole la lengua a Harry.

-Pues no es necesario, porque a partir de ahora voy a poder besarla cada vez que yo quiera.- replicó el cantante en el mismo tono burlón que Harumi había empleado.

-¿En serio?- sonrió Aly mirando a Harry.

-Sí. Ha roto con el chico con el que salía. Me ha dicho que sólo yo puedo hacerla feliz. Y, no sé por qué, pero ahora siento que es verdad.- el rostro de Harry se iluminó y esbozó una sonrisa sin darse cuenta.

Los demás también sonrieron, contagiados ante la alegría que emanaba el rostro sonriente de Harry. Todos se pusieron en pie y empezaron a abrazarse entre ellos. Estaban a salvo, por ahora, pero a salvo. Aquél viaje a París les había dado varios duros golpes, pero todos ellos eran fuertes, y lo sabían. Aly, que en aquél momento había abrazado a Eleanor, se separó de ella y abrazó a Melanie con ternura.

-¿Estás bien?- susurró cerca del oído de ella.

-Os tengo a vosotros.- Melanie esbozó una pequeña sonrisa sincera, aunque la tristeza aún podía leerse en sus bonitos ojos marrones.-Sois todo lo que necesito. Liam y yo saldremos de ésta. Lo sé bien.-

-Ayyy.- Aly suspiró tristemente y abrazó a su amiga con más fuerza.-Te quiero mucho.-

-Todos nos queremos mucho.- tronó Louis con voz alegre tras escuchar aquél comentario, y abrazó a Melanie y a Aly a la vez, estrujándolas y provocando risas ahogadas por parte de ambas.

Los demás sonrieron y siguieron intercambiando entre ellos abrazos y sonrisas. Los diez recordarían aquella escena, en aquél lujoso salón de The Ritz, para el resto de sus vidas. Habían pasado por dificultades muy duras durante aquél viaje a París. Pero ahí, abrazándose tranquilos (por fin) en ése salón, en ése preciso momento, en ése exacto instante... Eran felices.

~~~

Pasó otro día y el viaje a París tocaba a su fin. Había sido un viaje cargado de tragedias, momentos inesperados y emociones fuertes, pero todos ellos estaban dispuestos a permitir que sus heridas cicatrizaran, por mucho que costase, y a mirar hacia adelante. Al fin y al cabo, lo malo ya había pasado. Podían quitarse ése peso de su espalda, y seguir dolidos y tristes por lo ocurrido, pero también dispuestos a ir superando todo aquello poco a poco, ya que encerrarse en uno mismo no era la mejor opción, sino más bien al contrario. Tenían que seguir adelante y superar los sucesos nefastos de aquél viaje que en un principio parecía magnífico y acabó siendo triste para todos.

-Ojalá hubiéramos tenido más tiempo de descubrir París y todos sus lugares.- suspiró Harumi apoyando la cabeza contra el frío cristal de la ventana de su suite.

-Sí, habría sido genial.- asintió Celine.-Pero debemos volver.-

-Éste viaje ha sido lamentable.- se quejó Mairi.-Es más, ni siquiera nos hemos subido en el ascensor de la Torre Eiffel.-

-Vamos a ver, dejad las quejas de lado.- intervino Aly con su voz más clara. Todas la miraron.-Sé que éste viaje a París no ha salido según lo esperado, sino todo lo contrario. Sé que ha sido terrible, y los chicos de One Direction también lo saben. Pero volveremos pronto y la próxima vez será fantástica, estoy segura.-

Celine soltó un largo suspiro y cogió su móvil.

-Voy a llamar a mi hermana. Me apuesto cualquier cosa a que todavía no se ha enterado de la hora a la que tenemos que estar en el aeropuerto para partir.- comentó.

Mientras tanto, en casa de Edmond...

-¿Te vas hoy?- preguntó el chico mientras encendía su PlayStation 2 y conectaba dos mandos.

-Síp. Triste pero cierto.- suspiró Faline mientras cogía uno de los mandos que Edmond le entregaba.

-¿Y nos llamaremos o...?-

-Supongo que sí. Me ha gustado estar contigo.- sonrió la chica dándole una cariñosa palmada en el brazo.

-Igualmente. Ha sido genial reencontrarme con una amiga de mi infancia y que ahora está más crecida y más guapa que nunca.- Edmond le guiñó un ojo.

-Anda, cállate.- rió Faline rodando los ojos.

Ambos jugaron al Tekken 5 durante tres horas hasta que el móvil de Faline sonó. Edmond pausó el juego mientras ella miraba su móvil. Suspiró y se levantó del sofá.

-Es... es un mensaje de mi hermana. Nuestro avión sale en cuatro horas.- repuso entrando en su dormitorio prestado y empezando a sacar toda su ropa del armario.

-¿Tan pronto?- Edmond se asomó al cuarto.

-Sí, vaya mierda, yo esperaba que no nos fuésemos hasta mañana.- bufó Faline dejando caer su maleta sobre la cama y abriéndola de par en par.

-¿Entonces antes de que acabe el día estarás en Nueva York de vuelta?- preguntó Edmond mientras abría la cómoda del dormitorio, cogía todas las camisetas de Faline del primer cajón y las empezaba a meter en la maleta.

-Éso espero.- asintió la chica.-Gracias por ayudarme.- suspiró doblando unos pantalones vaqueros y dejándolos caer dentro de la maleta perezosamente.

-No es nada, te hace falta ayuda, tienes una cantidad increíble de ropa...- rió el chico por lo bajo.

-No me refiero sólo a éso.- Faline se sentó en la cama y dobló otra camiseta.-Me refiero... A todo lo demás. Me has dejado dormir en tu casa, has conseguido que tus hermanitos me hablen en inglés, has convencido a Maddy de que soy buena persona... Sin ti no sé qué habría hecho. Estaría sola en cualquier otro hotel ahora mismo, sin ninguna compañía.-

Edmond se sentó a su lado y le sonrió.

-Para éso estamos los amigos, ¿no?- dijo.

Faline lo miró, se sonrojó y le plantó otro beso en los labios, el segundo, ya. Edmond parpadeó, confuso.

-¿Qué haces? ¿Vuelves a estar borracha?- preguntó sobresaltado una vez que Faline se apartó.

-No. Ésta vez no.- Faline se rió y besó a su mejor amigo otra vez. Éste se tensó al principio pero luego le acarició el pelo a Faline y le devolvió el beso.


Llegó el momento de regresar a Nueva York y el grupo fue al aeropuerto. Al principio del viaje eran 16, ahora eran 15. Una vida se había perdido durante aquella estancia en París (sin contar lo del asunto de Liam y Melanie), pero ahora, los demás estaban a salvo, y podían regresar a casa tranquilos.

-¿Volveremos?- preguntó Harumi tomando asiento en el avión.

-Volveremos.- repuso Aly sentada a su lado. Al lado de ella estaba Niall, y al lado de Niall, Harry.

-Sí, y cuándo volvamos, será el viaje de nuestras vidas.- añadió Niall con una sonrisa.

-Se suponía que éste iba a ser el viaje de nuestras vidas.- repuso Harry tristemente. Sacó su móvil, pues aún no habían despegado, y le mandó un mensaje a Brianna diciéndole que la esperaba en Nueva York.

-Sí, pero la mala suerte ha querido que no sea así.- contestó el rubio mirando a su amigo.

-Pero la próxima vez, será todo perfecto. Nada malo ocurrirá. Ya hemos tenido suficiente mala suerte.- sentenció Aly mirando a sus tres acompañantes de fila.

Quince minutos después se produjo el despegue. Todos los miembros de aquél viaje estaban tranquilos, mirando por la ventana. Cada uno se encontraba perdido en sus propios pensamientos.

-Tengo ganas de volver a ver a Ronna.- dijo Mairi, sentada junto a Faline, Celine y Kai.-He cometido un error viniendo a París, pues es mi mejor amiga y me necesita muchísimo.-

-¿Sigue ciega?- se interesó Faline, recordando cuándo la llamaron al hospital por la grabación en ruso, y ella, al haberse criado en Rusia pese a nacer en Nueva York, la tradujo sin ningún esfuerzo.

-Claro que sí. Espero que me perdone, la he abandonado en su peor momento y me siento muy mal.- declaró la pelirroja mirando por la ventana y contemplando el cielo.

-Está bien, todos cometemos errores.- la reconfortó Celine con su dulzura de siempre.-Estoy segura de que te perdonará, las amigas siempre se perdonan.-

Mairi asintió y suspiró. Faline se encogió de hombros y miró la película que estaban empezando a poner en los televisores del avión. Celine miró a Kai y apoyó su cabeza en el hombro de él.

-¿Tienes ganas de verlos?- dijo en voz baja.

-Sí. Quiero asegurarme de que están... De que siguen vivos. Sé que lo están, pero necesito verlos y notar que respiran, que siguen ahí aunque no puedan hacer nada.- contestó el chico con voz triste.

-Despertarán, estoy segura. Te mereces cosas buenas.- Celine besó la mejilla de Kai y le dedicó una sonrisa forzada, aunque igualmente bonita y dulce.

El viaje duraba varias horas, y cuándo llegaron a Nueva York, ya era de noche. El avión aterrizó suavemente, los pasajeros bajaron y recogieron sus maletas dentro del aeropuerto. Todos los que habían ido juntos a París se despidieron en el aeropuerto: había estado bien viajar juntos aunque el viaje hubiese estado repleto de sucesos horribles. Se abrazaron entre ellos, deseándose un buen verano, el último antes de entrar a la universidad o, en caso de algunos, al trabajo. Quedaron en el aeropuerto Aly, Harumi, One Direction y las idénticas gemelas Parker.

-La gente del instituto casi siempre es buena gente.- opinó Faline con sinceridad.-Espero verlos por ahí de nuevo en éste largo y a la vez corto camino llamado vida.-

-¡Caray, eres toda una poeta!- rió Harry, feliz de que ya pudiera hablar con Faline sin que ésta se volviera loca.

-Lo sé.- Faline sonrió y fingió quitarse polvo de un hombro con la mano.

-Bueno, Fa, mamá y papá deben tener muchas ganas de vernos así que, ¿cogemos el próximo autobús?- intervino Celine enganchando su brazo al de su gemela.

-Claro. El de siempre, ése que para aquí y que luego tiene una parada cerca de casa. Así luego sólo tenemos que andar unos diez metros hasta casita.- rió Faline.

-Adiós a todos, ¡buen verano! Espero que quedemos algún día.- se despidió Celine girándose, sacudiendo la mano y dedicando una dulce sonrisa a sus dos mejores amigas y sus cinco amigos.

-¡Dios, peña!- se despidió Faline también a su manera, demasiado perezosa cómo para pronunciar la "A" delante de "Dios," alzando una mano para despedirse aunque sin mirar atrás.

Los otros siete rieron y se despidieron de las gemelas con la mano. Ambas arrastraron sus maletas hasta el exterior del aeropuerto y corrieron hacia la parada de autobús al ver que éste llegaba justo en aquél instante.

-Bueno, ahora vuelta a la carga.- suspiró Harry.-Tengo entendido que mañana nuestro mánager nos dirá la fecha del próximo concierto.-

-Oh, qué pereza.- bromeó Louis.-Pero bueno, es lo que debemos hacer por nuestras directioners.-

-Puede que hagamos más giras también.- objetó Harry.

-¿De verdad? Perezón...- se quejó Zayn.

-Espera. ¿Qué?- Aly giró la cabeza súbitamente para mirar a sus cinco mejores amigos.-¿Más giras?-

-Giras que no volverán a ser de siete meses, así que no cunda el pánico.- dijo Niall riéndose por lo bajo.

-De hecho, en alguna que otra te podríamos traer, cómo por la gira de California.- recordó Liam.

-Yo también os quiero, chicos.- bromeó Harumi colocándose una mano a un lado de la boca, cómo si contara un secreto.

-Harumi, sólo podemos traer a una persona que no sea del grupo con nosotros.- repuso Louis echando un brazo alrededor de los hombros de la japonesa.-Te queremos mucho, pero de paso creímos correcto llevar a Aly por nuestra gira de California ya estaba participando en el concurso y todas las directioners de por allí querían verla, por no mencionar que cuándo regresamos a Nueva York ganó el concurso y sigue siendo novia de Niall y...-

-¡Vaaale, vale! No me digas más. Ya lo pillo.- rió Harumi apartando el brazo de Louis de sus hombros.-Todo el mundo prefiere a Aly antes que a mí. Es comprensible.-

-¡Harumi! ¡No seas tonta!- Aly rodó los ojos y abrazó a su mejor amiga.

-¡Que os estoy tomando el pelo a todos! Estoy de broma.- rió Harumi abrazando a Aly y a Louis al mismo tiempo.-Ya deberíais conocer el sentido del humor de los japoneses.-

-La madre que te...- bromeó Aly mientras la abrazaba de nuevo.

-Bueno, tendríamos que ir yéndonos del aeropuerto.- repuso Liam.-Ésto podría llenarse de directioners gritonas en cero coma segundos.-

-Sí, larguémonos ya.- sonrió Niall.


Aly decidió ir caminando y de paso, dar un paseo. Era de noche, y ya que estaba, decidió pasar por el lugar dónde se encontraba su antigua casa. Al pasar frente a ésta, vio las luces encendidas. A través de la ventana se veía a una mujer de pelo castaño, un hombre sonriente de pelo negro, y un perro labrador de pelaje dorado saltando alegremente. Aly miró alrededor para asegurarse de que nadie la veía y se acercó más a su antigua casa, mirando por la ventana. En el interior de la casa, el hombre empezó a acariciar el cuello del perro, mientras que la mujer, sonriendo, se dirigía a una cuna cercana, se inclinaba sobre ésta y sacaba un bebé de unos dos meses de ésta. Volvió junto a su marido y al perro y ambos miraron al bebé. Su padre cogió al pequeño y el perro lo olfateó. La pareja feliz se sentó en el sofá, con su bebé en brazos. El labrador los perseguía felizmente, queriendo jugar con el bebé. Aly se fijó en varias cajas de cartón dispersas alrededor del sofá.

-Se acaban de mudar...- dijo para sí misma, sin poder evitar sonreír.

Aquella familia estaba viviendo en su antigua casa. La pareja estrenaba casa, bebé, y perro. Eran muy felices, tal y cómo Aly lo había sido en aquella misma casa. Se le hacía raro ver a otra gente viviendo en aquél lugar dónde ella había estado viviendo durante diecinueve años. No obstante, observó la escena con ternura.

-Ahora ésta es su casa.- murmuró mientras acariciaba el umbral de la ventana suavemente.-Por favor, casa, hazlos tan felices cómo en su día nos hiciste a mi familia y a mí.-

Agarró sus maletas con suavidad y se alejó lentamente de la ventana, marchándose de allí antes de que nadie la viera. Admiró su antigua casa a medida que se alejaba caminando por la acera. Ahora había una pareja con un bebé y un perro viviendo en aquella casa. Ya no estaba en venta, ahora estaba ocupada. La antigua casa de Aly y su familia era ahora, oficialmente, la casa de otra familia,que comenzaba a despegar con su recién llegado bebé. Aly sonrió mientras miraba hacia adelante, retirando la mirada de la casa. Siempre la recordaría con cariño.
Ahora tocaba regresar al apartamento de lujo que tenía junto a su familia.


-¡Ha vuelto, ha vuelto!- gritó Cindy mirando por la terraza del apartamento. Estaba tan alto que le entraron náuseas, pero le daba igual. Acababa de ver a su hermana mayor dirigiéndose hacia el edificio en el que se encontraba.

-¿Ya viene?- preguntó Richard, asomándose desde la cocina. Llevaba a Talia en brazos y le daba el biberón con cuidado.

-¡Sí! ¡Acabo de verla entrar! Ahora mismo debe estar llamando al ascensor. ¡Vamos, terminemos de preparar la mesa!- gritaba Cindy radiante de alegría y corriendo en círculos.

-¡Un momentito!- exclamó Lara saliendo de la cocina con un pavo asado enorme en una bandeja que sostenía con las dos manos.-¡Paso, paso! ¡Fuera todos de mi camino! ¡Quemo! ¡Éste pavo quema!-

Lo colocó sobre la mesa cuidadosamente y suspiró, acto seguido empezó a soplarse las manos, que le ardían. Richard colocó a Talia en la pequeña cuna del salón y se sentó a la mesa. Cindy también se sentó y Lara fue hacia la puerta, esperando a que su primogénita llegara. Dos minutos después se oyó el sonido de las llaves, la puerta abriéndose y apareció Aly llevando sus maletas.

-¡Cariño!- gritó Lara abalanzándose sobre Aly. La abrazó con fuerza.-¿Qué tal te ha ido en París? ¿A que es bonito? ¿Has estado en la Torre Eiffel? ¿Y en Disney? ¿Has comprado muchas cosas?- le llenó la cara de besos al terminar de hacer las preguntas.

-Hola mamá.- rió Aly soltando el asa de sus maletas de ruedas. Cuándo Lara la soltó, Aly cerró la puerta e inspiró por la nariz.-¿Éso que huelo es pavo?-

-Sí, sí, ven a la mesa, todo se enfriará pronto.- sonrió Lara cogiendo a su hija del brazo y llevándola hasta la mesa.

Aly abrazó a su padre y a su hermana, luego se dirigió a la cuna para ver a su otra hermana, cogerla en brazos, abrazarla, besarla en la frente y hacerle mimos. Luego, la dejó de nuevo en la cuna y se encaminó hacia la mesa para cenar en familia.

-Pues dinos, ¿qué has comprado para nosotros?- se interesó Cindy mostrando una amplia sonrisa.

-Os he traído llaveros, camisetas y peluches.- sonrió Aly mientras cogía los cubiertos y empezaba a comer.-La próxima vez que vaya os traeré más cosas. O podemos ir alguna vez en familia si vosotros queréis. Recordad que nuestra cuenta corriente no es la misma que la de hace un año.-

-Cierto. Nos basta con mirar alrededor para recordarlo.- dijo Richard mientras se echaba a reír con ganas.-Gracias a que ganaste el concurso y que ahora tengo el puesto de subjefe en la empresa, ésta familia va a vivir en la alta sociedad por un largo tiempo, si bien para siempre.-

La mesa en la que estaban constaba de ocho sillas, y aunque sólo eran cuatro comiendo, usaban el resto de la mesa libre para colocar las bandejas de los platos de aquella cena familiar.

-Hoy, es más, ahora mismo, antes de llegar, he pasado por delante de nuestra antigua casa.- habló Aly.

-Se vendió hace una semana.- dijo Lara tras beber un poco de vino sin alcohol.-La han comprado una pareja con su bebé, creo.-

-Sí. Me acerqué a mirar por curiosidad. En efecto, ahora allí viven unos padres con su bebé y un perro labrador. Se nota que son muy felices. Me alegra saberlo, ya que nosotros también los somos en éste precioso apartamento.- explicó Aly. Miró su plato.-Por cierto, la cena está deliciosa.-

-Gracias.- Lara guiñó un ojo a su hija mayor y siguió comiendo.

-Ahora que lo pienso.- dijo Cindy de repente.-Desde que somos millonarios se supone que hemos entrado a formar parte de la élite de Nueva York, gente de la "alta sociedad"- marcó comillas en el aire con los dedos.- Cómo bien ha dicho papá. Pero aún no estamos formalmente presentados. ¿No hay que hacer celebraciones ni nada de éso?-

-¿Te refieres a un cotillion?- dijo Lara.

-¡Harumi me habló de éso!- exclamó de repente Aly.-Me dijo que un cotillion es una fiesta dónde acude un montón de geste con pasta para presentarse en la alta sociedad.-

-Exacto.- asintió Lara.-Y es cierto, quizá deberíamos presentarnos a uno, ¿no crees, Richard?-

-Y precisamente, el cotillion es originario de Francia.- explicó Richard.-El lugar del que Aly acaba de llegar.-

-Sí, supongo en ése caso que la familia Willson necesita ir a un cotillion.- bromeó Aly hablando de su propia familia.

-No es necesario acudir a un cotillion urgentemente. Presentarse en sociedad no es obligatorio. Podemos ir cuándo queramos, algún día que organicen uno y nos aburramos. No estamos obligados a acudir a fiestas de la alta sociedad todavía si no queremos.- dijo Lara con su tono de voz maternal y suave.

-De hecho, en París acudí a una fiesta de la alta sociedad.- habló Aly.-Una especie de cena de gala. Estaba lleno de gente rica y todos íbamos muy elegantes. Luego os enseño el vestido que me puse, es largo, azul, sin mangas y escote palabra de honor, muy bonito. Me tuve que recoger el pelo en un moño para quedar más formal. Aquella misma noche me tenía que ir al teatro con Niall antes de ir a la gala.-

-Uala.- Cindy escuchaba embobada.-Estás más sumergida en el lujo de lo que yo creía.-

-¿Al teatro?- dijo Lara mirando a su primogénita.-¿Y qué obra visteis, cielo?-

-Bueno, exactamente era un musical.- respondió Aly.-Vimos Los Miserables. Me gustó mucho, y los actores cantaban increíblemente bien en directo. El teatro era muy elegante y creo que tanto Niall cómo yo íbamos bastante bien arreglados. -

-Yo quiero.- se quejó Cindy medio en broma y medio en serio.

-Suena todo tan bien.- Lara aplaudió entusiasmada.-Me alegra ver que lo has pasado tan bien.-

Aly sonrió educada y forzadamente. Prefería no decirles a sus padres lo ocurrido con Sarah o con el embarazo fallido de Melanie por parte de Liam. Lo que sí tenía que contarles, y no sabía cómo, era lo de los padres de Kai estando en coma. Pero debía hacerlo tarde o temprano, pues Kai y ella eran primos porque la madre de Kai era hermana de Richard. Aly necesitaba encontrar las palabras para darle la noticia a sus padres, sobretodo a su padre.

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Al día siguiente, Brianna, Valery y Scott seguían en París, aunque regresarían a Nueva York al día siguiente. Valery y Brianna se encontraban en una cafetería cercana al hotel, y ambas desayunaban mientras compartían risas y comentarios llenos de felicidad. Las dos estaban pletóricas debido a sus turbulentas, aunque ahora felices vidas amorosas.

-Te veo bien, Peters.- bromeó Brianna antes de morder un cruasán, llamando a Valery por su apellido.

-Y yo a ti, Stevenson.- le siguió el juego Valery, soltando un suspiro de felicidad acompañado de una sonrisa.

-Se nota que Toby está influyendo de manera positiva en tu vida.- añadió Brianna dejando sobre su platito el delicioso cruasán relleno de chocolate.

-Sí.- Valery bebió un sorbito de su batido de chocolate y cogió otro cruasán de la cesta.-Te lo dije. Estoy enamorada. Es un cielo de chico. Cuánto más lo conozco, más me gusta. Es... No sé, perfecto.- soltó un suspiro soñador y mordió el cruasán.

-Estás enamorada hasta las entrañas, ¿eh?- bromeó la morena mientras se echaba a reír.

-Sí, ¿y qué?- se mofó Valery.-Tú también estas igual de pillada. Harry por aquí, Harry por allá... Y el pobre Scott todavía está intentando superar que hayas cortado con él.-

-Valery, para, vas a hacer que me sienta mal. Ya le dejé claro a Scott que él es un chico fantástico.- dijo Brianna con aire culpable y frunciendo el ceño levemente.

-No pretendo ofenderte, sólo soy sincera.- la rubia se encogió de hombros inocentemente.-Y es cierto que Scott sufre.-

-Sí, lo sé, ya sé que es cierto, pero por favor, no me hables de éso, ¿de acuerdo? Ya me dio suficiente pena cortar con él. No hagas que sea peor.-

-Es verdad, cambiemos de tema. ¡Harry sigue enamoradísimo de ti!- Valery rompió en alegres risas ante su propio comentario y acto seguido aplaudió un poco de entusiasmo.-¡Y tú de él! ¡Y pensar que hace tiempo ni os podíais ver! No os soportabais el uno al otro. Pero poco a poco, ¡bum! ¡Ding dong! ¡El amor llama a la puerta y ambos habéis estado abriéndola y cerrándola tantas veces, sin ningún motivo salvo vuestro orgullo, ¡y yo es que me parto!- se rió de nuevo.

Brianna alzó una ceja y bajó la otra, desconcertada. Miró la bebida de su amiga. Batido de chocolate. Miró de nuevo a Valery, la cuál seguía riéndose de todo.

-¿Seguro que éso es batido de chocolate y no café?- inquirió con desconfianza.

-Vamos, no estés tan seria.- Valery dejó de reír aunque mantuvo su sonrisa.-Estoy tomándote el pelo. Y, además, me siento verdaderamente pletórica. Toby me tiene encantada. ¡Y Valerianna por fin me ha dejado peinarla! Antes de que viniéramos le he hecho un moño. Y... no sé, me hizo mucha gracia verla así y hoy me hace gracia todo.-

-Ya veo.- Brianna soltó una risita y mordió su cruasán.

-Luego quiero llevarte a una tienda que vi ayer por casualidad con unos vestidos...- Valery juntó su pulgar con los dedos índice y corazón y se los besó, cómo un chef.-Que quitaban el aliento. En serio, ¡adoro la ropa de París!-

-Bien, pues después de desayunar iremos.- asintió Brianna.-Y mañana volvemos a Nueva York... Qué pena, con lo que me empezaba a gustar éste sitio.-

-Sí, pero bueno, podrás volver cuándo quieras.- Valery guiñó un ojo y sonrió. Cogió su vaso de cristal con el batido de chocolate y lo alzó.-Por todo lo bueno que está por llegar.-

Brianan agarró su taza de café y también la alzó.

-Y también por nosotras.- añadió mirando a Valery.

Ésta asintió y ambas chicas entrechocaron sus bebidas suavemente antes de beber. Acto seguido rieron suavemente y siguieron intercambiando conversaciones y anécdotas durante aquél desayuno en París.

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Dos semanas más tarde, Aly ya le había comunicado la noticia del coma a sus padres. Poco después toda la familia sabía acerca de aquello. Los padres de Kai recibían visitas cada día, aunque ellos no pudieran notarlas. Kai prácticamente vivía en el hospital, negándose a separarse de sus padres en coma. De vez en cuándo alguna enfermera bondadosa o algún doctor compasivo le decían que se marchara y se fuera a casa, que ellos cuidarían de sus padres muy bien. Kai les hacía caso, volvía a su apartamento con Toby y Alfred, y al día siguiente se levantaba temprano, se vestía y se dirigía al hospital. Quería ser el primero al que vieran sus padres si éstos se despertaban. Y él quería ser el primero en enterarse de que despertarían.

Pero fuera del hospital era verano y las calles, playas y piscinas estaban a rebosar. En el apartamento de los Willson, Aly se encontraba sola, pues sus padres y sus dos hermanas estaban fuera, de compras, buscando sombreros de verano para bebés, ya que querían evitar que Talia se quemase la cabecita. Aunque el verano acababa de comenzar, Aly quería escribir su solicitud de acceso a Yale cuánto antes, ya que los nervios la carcomían por dentro. Tenía planeado lo que iba a escribir y lo que sería lo correcto para que la admitieran en la preparatoria de Psicología. Estaba dispuesta a estudiar y aplicarse tanto cómo siempre, lo único que pedía era que la admitieran.

-Bueno.- suspiró sentándose en el largo y cómodo sofá del lujoso apartamento. Cogió una libreta color crema que reposaba sobre un cojín y la abrió por la mitad.-Ahora todo lo que debo hacer es terminar de apuntar la carta que llevo planeando durante la última semana para que nada se me olvide, y mañana mismo pasaré todo lo que he escrito aquí al ordenador y lo mandaré al correo de la Universidad de Yale.- dijo en voz alta, hablando consigo misma.

Antes de sentarse en el sofá había encendido dos barritas de incienso con olor a vainilla para relajarse mientras escribía. Las miró, estaban colocadas en una estantería de madera al extremo de la sala de estar. Las delgadas barritas se iban consumiendo y soltaba finos hilos de humo que bailaban lentamente en el aire. Aly inspiró profundamente por la nariz y notó el aroma de vainilla. Sonrió relajada debido al incienso, y, con cuidado, sacó un bolígrafo negro del bolsillo de su pantalón.

-Bien...- besó el boli y lo destapó.-Allá vamos.-

Tras besar el boli otra vez para que le diera suerte, empezó a escribir en la libreta aplicadamente. Aquél texto era lo que más tarde escribiría en el ordenador para mandarlo a Yale, pero prefería escribirlo a mano primero para ordenarlo todo y no sentarse delante del ordenador sin ideas en mente. Escribió y escribió durante media hora, en aquella libreta que llevaba usando desde hacía una semana, de modo que la carta a Yale ya iba por la mitad. Aquél día, pensaba finalizarla, y al día siguiente, pasarla a ordenador y enviarla a Yale. Los nervios crecían en su interior y apretaba el boli entre sus dedos con más fuerza a medida que seguía escribiendo. Las puntas de sus cabellos rubios rozaban las páginas de la libreta. Cómo muestra de concentración, de tanto en tanto se mordía el labio inferior o mascullaba por lo bajo palabras de su carta. Pasó otra media hora; ya llevaba una hora seguida escribiendo y pensando, pensando y escribiendo, procurando que su solicitud quedase lo más perfecta posible. Yale sólo admitía alumnos excelente, y ella lo sabía. Finalmente, soltó el boli y agarró la libreta con ambas manos.

-Ya está.- dijo suspirando. Se pasó una mano por el flequillo para retirárselo de la cara.-Me ha llevado una semana planearla y escribirla correctamente, pero ya está. Mañana la paso al ordenador en un momento y la envío.-

En la solicitud hablaba de ella misma, de sus notas en el instituto, los trabajos extra escolares que había hecho, lo mucho que siempre había estudiado, con voluntad y aplicación, y añadió todos los conocimientos que poseía acerca de Yale y la carrera en psicología, para que los receptores de dicho mensaje supieran que valía la pena darle una oportunidad a Aly. Así cómo Harumi deseaba ser la próxima gran diseñadora de moda japonesa, Aly deseaba ser la próxima psicóloga famosa, atendiendo los problemas personales de gente mundialmente conocida y recibir un gratificante orgullo ante ello.
Subió a su cuarto y guardó la libreta bajo la almohada de su cama. Suspiró y cogió su móvil, dispuesta a mandarle un mensaje a sus amigos. Debía celebrar que su carta a Yale estaba lista y que lo había hecho lo mejor que había podido.

~~~

Harry se encontraba en la radio siendo entrevistado. El hombre y la mujer que lo entrevistaban le habían hecho ya unas cuántas preguntas y Harry las respondía a todas con agrado, sabiendo que algunas directioners lo estarían escuchando por la radio o la televisión. La entrevista llevaba ya cómo media hora de duración y quedaba otra media hora para que finalizara.

-Así que, Harry, ¿es cierto que hace unas dos semanas fuiste de viaje a París con el resto de One Direction?- inquirió la mujer, hablando cerca de su micrófono pero mirando a Harry.

-Sí, es una ciudad muy bonita y los fans por allí son geniales.- asintió el cantante.

-Tengo una pregunta, Harry.- dijo el hombre de repente.

-¿Sí? ¿Qué es?- dijo el cantante.

-En internet se han filtrado unas imágenes en las que podemos verte a ti en París, paseando junto a una chica y un pequeño perro. En otras fotos podemos verte besando en los labios a dicha chica.- explicó el hombre, interesado, poniendo énfasis en la palabra "en los labios."-Así que dinos, ¿quién es ésa joven? ¿Y cuándo pensabas decirnos que hay alguien especial en tu vida?-

-¿Y por qué el perrito?- bromeó la entrevistadora.

Harry abrió la boca y sonrió, pasmado, al saber que Brianna y él habían sido fotografiados en París. Paparazzis escondidos, cómo no. Aquella cantidad de información que el entrevistador poseía le provocaba sorpresa y gracia a la vez.

-Emmm... Bueno...- carraspeó, procurando que su tono de voz sonase maduro y profesional, aunque la sonrisa que mantenía en su rostro lo delataba por completo.-Ella es... Es una chica a la que conocí en Blue Moon High, el instituto al que hace tiempo financié junto a One Direction. Tras un tiempo conociéndonos empecé a sentir cosas por ella y estuvimos hablando de nuestra relación en París. Y respecto al perrito que paseábamos, pertenece a una amiga suya, aunque ella también tiene un perrito.-

-Ésa chica me suena de algo, ¿es famosa?- inquirió la entrevistadora.

-Cómo sabréis, mi madre, Anne Cox, empezó a trabajar cómo diseñadora de ropa hace poco tiempo. La chica en cuestión es una de sus modelos. En cuánto mi madre organice el primer desfile de su primera marca de ropa, estoy seguro de que todas sus modelos empezarán a tener más fama y reconocimiento.- respondió Harry.

-Entonces, ¿te enamoraste de una de las modelos de tu madre?- añadió el entrevistador.

-No, es decir... Me gustó desde que la conocí en el instituto. Luego ya mi madre la contrató cómo modelo, pero yo sentía cosas hacia ella antes de que éso ocurriera.- 

-¿Y ella es modelo desde hace tiempo o...?- preguntó la mujer.

-No, nunca ha sido modelo. No tiene experiencia pero a mi madre no le importó, le pareció una chica preciosa, porque lo es, y le ofreció el contrato enseguida.- repuso Harry con sinceridad.

-Acabas de decir que es preciosa, lo cuál es cierto, pero, ¿ése sentimiento es verdadero?- se interesó el hombre.

-Sí.- Harry no dudó ni un poco.-Me parece una chica perfecta, inteligente, divertida, carismática, valiente y sí, preciosa.-

-¡Guau!- la entrevistadora se rió cómo una colegiala.-¡Alguien está enamorado hasta las trancas!-

El entrevistador también rió. Harry sonrió, contagiado por la alegría de ambos, y alzó una mano.

-Sí, me declaro culpable.- bromeó aún con la mano el alto.

Todos los oyentes de aquella radio sabían, por fin, que Harry Styles estaba, verdaderamente, enamorado. 
Pronto la noticia recorrería el mundo.

~~~


Aquella misma tarde, One Direction y Aly se reunieron frente a los muelles para celebrar que Aly había finalizado su solicitud a Yale y que aún tenían todo el verano por delante. Los séis estaban apoyados sobre la barandilla del muelle, y contemplaban el mar, y, en la lejanía, la Estatua de la Libertad.

-Estuvisteis geniales en el concierto de anteayer.- sonrió la chica.

-Gracias.- Zayn le devolvió la sonrisa.

-Ya lo sabemos.- bromeó Harry con un tono de falsa modestia.

-Sí, por cierto, he estado escuchando la radio.- dijo Niall sonriéndole angelicalmente a su amigo de cabellos rizados.

-¿Ah, sí?- Harry se sonrojó levemente.

-Así que Brianna y tú estáis oficialmente saliendo...- Niall le hizo cosquillas a Harry.

-¡Para!- gritó Harry entre risas.-Y sí, es más, ya os lo dije en París, ¿os acordáis?-

-Yo sí me acuerdo.- asintió Aly.

-Li, ¿cómo estás?- Zayn le dio un ligero codazo a Liam.

-¿Hm?- éste, pensativo lo miró.-Oh... Bien, estoy bien. Llamo a Melanie cada día y sé que poco a poco nos iremos reconstruyendo, somos fuertes, los dos.-

-Así me gusta.- Zayn abrazó a Liam y suspiró, mirando hacia el cielo.

-Os merecéis cosas buenas. En el futuro la suerte os recompensará.- habló Louis.-Estoy seguro de que lo superaréis, y algún día, volveréis a ser completamente felices. Hay que seguir siempre adelante, hermano.-

-Ya lo sé...- Liam miró hacia el agua. El mar estaba tranquilo.-De nuevo, gracias por todo. No sería el mismo sin vosotros. Mis cuatro mejores amigos y mi mejor amiga. Sois personas muy importantes para mí.-

-Oh, Liam.- Aly abrazó al cantante.-Te queremos mucho todos, lo sabes, ¿verdad?-

-A ti y a Melanie. Ambos contáis con nuestro apoyo.- dijo Niall uniéndose al abrazo de Aly, Liam y Zayn.

-Para siempre.- sonrió Louis, y también se unió.

Harry los miró, rodó los ojos, y, con los brazos apoyados en la barandilla del muelle, elevó su mirada al cielo y empezó a silbar una melodía. Sólo faltaba él, pero quería jugar y hacerse el loco.

-Hazza.- gruñó Zayn.-Estamos en un emotivo momento de abrazo de grupo.-

-Sí, no lo estropees. Ven aquí inmediatamente.- ordenó Aly cómo una madre.

-¿Eh?- Harry se rascó la nuca y fingió no haber oído nada.-¿Qué decís, chicos? Estaba silbando, no os he oído.-

Aunque Harry fue el que inventó el apodo de "Los Séis Grandes," siempre prefería hacerse el duro y el despistado a la hora de la verdad. A veces era tierno y a veces no. Así era él. Miró a Louis, su mejor amigo.

-Anda... ven aquí.- dijo Louis soltando una carcajada, aún pegado al abrazo de grupo.

Harry sonrió cómo un niño pequeño, y, dando brincos, se acercó a sus cinco acompañantes y se unió al abrazo de grupo. Acto seguido los séis soltaron un "Aaaaawww" seguido de risas, conmovidos ante lo monos que ellos mismos eran y lo mucho que se querían entre ellos. Cada abrazo de grupo que se daban sellaba la amistad de ellos séis para otra eternidad más.
El tiempo transcurría, imparable, rápido e implacable, y sin más, pasó un año.