domingo, 11 de enero de 2015

107- Esperanza... ¿o desesperación?

Aly releyó el documento de Harry y abrió los ojos cómo platos.

-¿De verdad has mandado quince partidas de búsqueda?- preguntó.

Los chicos de One Direction y Aly se encontraban en casa de Harry. Después de que éste les comunicara lo ocurrido por el chat del teléfono, todos enseguida fueron a su casa para apoyar y calmar a Harry.

-Sí. Quince grupos de agentes para que la busquen. En cada grupo hay cinco.- repuso Harry sentado en el sofá, muy serio y apoyando la barbilla en una de sus manos.-Sigo pensando que no son suficientes.-

-¿Que no son suficientes?- Aly hizo un cálculo mental. Quince grupos y cinco agentes en cada uno era igual a...-¡Hay 75 personas buscándola!-

-Lo sé.- repuso Harry-Lo que he dicho. No son suficientes. No la han encontrado todavía.-

-Harry, han salido a buscarla hace media hora, por supuesto que no la han encontrado todavía. Tranquilízate.- le dijo Niall con serenidad.

-¡No puedo! Necesito saber dónde está. Qué le ha pasado. Si está sana y salva.- se impacientó el chico de cabello rizado, mirando a todos los presentes, muy inquieto.

-La encontrarán, no te preocupes.- lo alentó Liam con una pequeña sonrisa calmada.

-Sí, ¿pero cuándo?- repuso Harry, desesperado.

-Pronto.- intervino Zayn.-Y ten paciencia, ¿de acuerdo? Seguro que en seguida volvéis a estar juntos.-

Harry miró de reojo a Zayn y suspiró, cansado. Deseaba que su amigo tuviera razón.

-Sí, no te preocupes, Harry.- habló Aly de nuevo.-Con 75 profesionales buscándola, es imposible que no aparezca, ¿no crees?-

Harry suspiró otra vez y se pasó una mano por el cabello.

-Supongo que no tengo otra opción que esperar...- murmuró por lo bajo.

Liam le dio una palmada en el hombro para tranquilizarlo.

-Éso es.- dijo calmadamente.-Espera y verás cómo aparece pronto, muy pronto.-

~~~


Brianna empezó a respirar aceleradamente, cogiendo sonoras bocanadas de aire. Trató, una vez más, de soltarse las cuerdas que le ataban las manos, pero no era posible. Cerró los ojos con fuerza a medida que los pasos se acercaban. Cuándo parecía que alguien iba a entrar en la habitación, los pasos se detuvieron en seco y segundos después, retrocedieron, dando marcha atrás. Brianna abrió los ojos despacio, algo temerosa, y oyó un portazo lejano que la hizo sobresaltarse.
Suspiró con fuerza, descargando la tensión de aquellos últimos segundos en los que pensaba que le iban a hacer algo. De nuevo, empezó a agitar las manos atadas a su espalda, a intentar separarlas, a frotar las cuerdas de ésta con la madera vieja de la silla... De repente, las cuerdas se quedaron enganchadas en algo. Brianna abrió mucho los ojos y trató de mirar hacia atrás lo máximo que pudo. En uno de los dos palos de madera vieja que unían el respaldo de la silla con el asiento, había un clavo atravesado, y las cuerdas se le habían enganchado en la parte más afilada de éste.

-Bien.- murmuró para sí misma, sonriendo al ver que podía usarlo para liberarse.

Trató de frotar con más fuerza todavía las cuerdas que ataban sus muñecas contra la parte afilada del clavo para que las cuerdas se rompiesen. Lo hizo tan rápido y con tanta desesperación que, por accidente, se hizo un rasguño en el dorso de la mano izquierda.

-¡Ay!- exclamó, aunque acto seguido apretó los labios. No podía permitirse el lujo de que la oyeran.

Enganchó de nuevo las cuerdas al clavo y sacudió sus manos, tirando de las cuerdas. Éstas se rasgaron tras un par de minutos. Brianna sonrió eufóricamente y con un golpe de muñecas hacia los lados, terminó de romper las cuerdas, ahora finas debido al clavo que las había ido rompiendo. Se miró las manos y se frotó las muñecas. Luego miró el dorso de su mano izquierda. El rasguño sangraba un poco, pero daba igual. ¡Al fin tenía las manos libres! Se levantó de la silla cautelosamente. Miró alrededor y se acercó a la puerta de la estancia. Pegó la oreja a ésta, no se oía nada. Trató de abrirla, pero claramente estaba cerrada con llave. Se giró. Había otro pasillo en ésa habitación. Suspiró para luego respirar profundamente. Luego se adentró en el pasillo.

~~~

Celine se dirigió al hospital. Ya que le había comentado a Faline y Aly su decisión de hacerse voluntaria y había obtenido la aprobación de ambas, decidió que empezaría aquél mismo día. Cuánto antes comenzase a ayudar a las personas, mejor. Entró y presentó el documento que había imprimido de la web oficial del hospital para presentarse oficialmente cómo voluntaria. La mujer que la atendió le ofreció una lista con actividades del hospital en las cuáles podría participar. La primera de la lista se trataba de leerle cuentos a los niños pequeños que estaban ingresados. Celine asintió, agradeció a la mujer y se dirigió al lugar correspondiente. Tras unos pocos minutos caminando por los pasillos del hospital, había llegado.
El sitio en cuestión era una bonita y colorida sala, con asientos de tonos alegres y una televisión enorme, en la cuál se estaba reproduciendo una producción de Disney y Pixar, la famosa película Buscando a Nemo. Sentados en los sillones multicolor y sofás amarillentos, había niños de entre 4 y 9 años, algunos de ellos vestidos con camisón blanco y pantuflas, y otros con ropa estándar. En cuánto Celine entró en la sala, los niños más mayores la miraron, mientras que los más pequeños seguían absortos en la película.

-Hola. Oye, ¿no eres un poco mayor para venir a ésta sala?- preguntó una niña de unos ocho años, examinando a Celine y extrañándose ante su físico de adolescente.

-Hola.- saludó Celine tímidamente, aunque sonrió.-En realidad, venía a leeros unos cuentos.-

-¡Sí, cuentos!- chilló un niño pequeño, bajito, de probablemente séis años o menos.

-Menos mal, Nemo está a punto de acabar y no sabía qué íbamos a hacer después.- habló otro niño.

Celine se dirigió tranquilamente a la esquina de la sala dónde reposaban todos los cuentos ilustrados sobre una pequeña mesa y cogió varios cuentos clásicos. Caperucita Roja, los Tres Cerditos, la Bella Durmiente, Hansel y Gretel, los Siete Cabritillos... Sabía que los niños ya conocían ésas historias, pero también sabía que lo clásico nunca pasaba de moda.
Una vez que Buscando a Nemo finalizó y la pantalla se puso en negro, un aviso salió en ésta, informando que en media hora pondrían Cómo Entrenar a tu Dragón, de Dreamworks. Los niños se apartaron de la televisión y rodearon a Celine, la cuál se colocó en una pequeña silla.

-Bien, hasta que empiece Cómo Entrenar a tu Dragón y la podáis ver, voy a leeros algunos cuentos. Éstos son los que he elegido.- dijo antes de colocar los cinco cuentos que escogió en el suelo.

Los niños se situaron en pequeñas sillas alrededor de Celine y observaron los cinco libros colocados en el suelo. Celine hizo una votación entre los niños y el cuento más votado fue el de Caperucita Roja, el primero que eligió. Sin más preámbulos, lo cogió y empezó a leer en voz alta y clara:

-Érase una vez, en un pequeño pueblecito, vivía una alegre aunque desobediente niña, conocida por todos cómo Caperucita Roja, debido a que siempre vestía una capucha y una capa roja. Un día, su madre le comunicó que su abuela estaba enferma, y le ofreció una cesta de comida para que se la llevara...-

La media hora transcurrió, durante la cuál, Celine pudo leer otros dos libros más. Después empezó Cómo Entrenar a tu Dragón y Celine pudo retirarse de la sala, feliz por haber entretenido a los niños con los cuentos. La niña más pequeña incluso le había dado un abrazo. Aquella sensación le hizo sonreír: acababa de empezar cómo voluntaria y ya se sentía genial.
Estuvo otra media hora dando vueltas por el hospital, pues ya se había estudiado el mapa de éste desde que decidió presentarse cómo voluntaria. Ayudaba a las enfermeras a transportar bandejas a las correspondientes y daba indicaciones a la gente que estaba perdida y debía encontrar una ubicación urgente, sin tiempo a mirar un mapa. De momento sólo tenía tiempo para presentarse quizás una hora o dos al día, de modo que debía irse temprano.

-Muchas gracias por haberte presentado.- le dijo una amable enfermera en uno de los pasillos.-Éste ha sido tu primer día, pero ya verás cómo a medida que vienes más, te irás sintiendo mejor y más cómoda.-

-No hay de qué, gracias a ustedes por ésta oportunidad. Siempre me ha encantado la idea de ayudar a los demás, pero quizás era demasiado tímida cómo para hacerlo...- repuso Celine inclinando un poco la cabeza en señal de respeto.

-Bueno, no pasa nada, mejor tarde que nunca.- la tranquilizó la enfermera.

-Antes de irme haré una pequeña visita a Kai, viene aquí cada día desde hace un año para estar con sus padres.-

-Ah, sí, Kai... Pobrecito. Sus padres llevan casi un año en coma, sí. No se separa de ellos más que para ir al baño y volver a casa por la noche. Pero por la mañana bien temprano está aquí de vuelta. Es un cielo de chico.- se expresó la mujer.

-Lo sé... Es mi...- Celine tragó saliva y se sonrojó.- ... Nos gustamos.-

-Oh, qué dulces.- la enfermera sonrió.-En ése caso verte le hará bien.-

Celine se sonrojó de nuevo y se despidió de la enfermera. Se dirigió a la habitación de los padres de Kai, llamó a la puerta suavemente y entró.
Los padres de Kai reposaban cada uno en su camilla con los ojos cerrados. A Celine le dolía verlos así, aunque ya estaba más o menos acostumbrada. Kai se encontraba mirando por la ventana, sentado en el umbral de ésta. Celine no podía verle la cara, pero sabía que Kai tenía la mirada perdida. Miraba la ciudad, pero sin observarla, pues en sus pensamientos sólo reinaba el ansia de que sus padres despertasen pronto. Celine carraspeó y habló con voz suave y baja:

-Hola, Kai...-

Él giró la cabeza rápidamente y su rostro se iluminó al ver a Celine. Se levantó del umbral de la ventana y sonrió, mientras un ligero rubor se formaba en sus mejillas.

-Celine... Hola. Gracias por venir.- dijo tímidamente.

-Siempre me lo agradeces, y no tienes por qué hacerlo.- repuso ella con una sonrisa dulce.

-Lo sé... Pero gracias igualmente, tu apoyo significa mucho para mí.- se expresó él con sinceridad.

Celine amplió su sonrisa.

-Me alegra saberlo.- dijo mientras trataba de evitar sonrojarse.-Verás, yo... He decidido hacerme voluntaria en éste hospital.- le comunicó en voz baja y tranquila.

-¿De verdad?- preguntó Kai abriendo mucho los ojos en señal de sorpresa.

-Sí.- repuso Celine con timidez.-Así puedo ayudar y de paso, estar más tiempo contigo. Sé que no puedo hacer mucho, pero así al menos...-

Kai la abrazó antes de que pudiera seguir hablando, interrumpiéndola de la manera más dulce posible. Celine se ruborizó y le devolvió el abrazo con cautela. Acto seguido Kai apartó su cabeza del hombro de Celine y la miró a los ojos. Se inclinó ligeramente hacia ella y la besó en los labios con ternura, cerrando los ojos. Celine por su parte, abrió mucho los suyos, mirando sorprendida al chico. Ambos estaban bastante sonrojados, y al cabo de unos pocos segundos, Kai se separó, rompiendo el beso, abriendo los ojos y sonriendo mientras se mordía el labio inferior suavemente. Celine se palpó sus propias manos y bajó la mirada hacia éstas. Aquél era posiblemente su segundo beso real.

-Bu-bueno... Eh... Me alegra ver que estás de acuerdo.- tartamudeó por lo bajo.

-Gracias.- dijo Kai con sencillez y suavidad. De repente, parecía más feliz.

-¿Eh?- Celine se sorprendió ligeramente.-No... no hay por qué darlas. Hago ésto por voluntad propia. Es algo que siempre quise hacer. Sólo tenía que superar mi timidez y decidirme.-

-Es una gran noticia.- dijo Kai sonriendo de nuevo.-De verdad.-

Celine volvió a sonreír.

-Trataré de venir cada día. Tengo la universidad, muchos deberes y luego está mi trabajo en la pastelería, pero en cuánto tenga un rato libre vendré y cumpliré cómo voluntaria. Lo haré lo mejor que pueda.- dijo decidida y con la mirada firme.

-Te lo agradezco mucho.- Kai sonrió de nuevo y volvió a abrazarla.

Ella sonrió tímidamente y lo abrazó de vuelta una vez más.

-¿Sabes?- Kai se despegó del abrazo lentamente y miró a sus padres.-Ahora que vas a venir aquí más frecuentemente cómo voluntaria, confío más que nunca en que despertarán. De algún modo, sabrás que están por aquí, y querrán despertar para conocer a la novia de su hijo.-

-¿L-la n-n-novia?- Celine se puso roja mientras se colocaba un mechón de pelo tras la oreja.

-Sí, bueno... Eh...- Kai soltó una risita nerviosa mientras se rascaba la nuca con suavidad.

-De... de acuerdo.- la joven sonrió, cohibida, y besó la mejilla de Kai.

Éste sonrió. Celine miró el suelo, sonriendo disimuladamente. Era la primera vez que Kai la mencionaba cómo su "novia." Y sinceramente, le encantaba cómo sonaba.

~~~

En Yale, Lexi se encontraba caminando por los pasillos, dirigiéndose al comedor para merendar. De repente, de una esquina salió repentinamente Yvana, la capitana de las animadoras de Yale. Lexi pegó un pequeño brinco al verla. Si a alguien no quería ver, era a ella.

-¡Lexiii!- gritó con un tono de alegría.

-Yvana.- siseó Lexi.-¿Qué quieres?-

-¡Ven, corre, corre, corre!- gritó la feliz animadora, dando saltitos y haciendo ondear su melena rubia. 

Sin más preámbulos, agarró a Lexi de la muñeca y echó a correr, arrastrando a la morena tras de sí.

-¡Eh! ¡Para, para, para!- se quejó Lexi. La chica con la que su novio le había sido infiel estaba tirando de ella por los pasillos de la universidad, tan tranquilamente. ¿En serio?

-¡No puedo, corre, corre!- exclamaba la animadora alegremente.

Tras unos segundos, la llevó a un sitio familiar: el dormitorio de Eric y sus compañeros de habitación. Abrió la puerta y prácticamente empujó a Lexi dentro. Ésta miró alrededor confundida.

-¿Por qué me has traído aquí?- gritó frunciendo el ceño.-¿Acaso quieres restregarme por la cara que aquí es dónde Eric me fue infiel contigo?-

-Lexi, te juro que yo no sabía nada.- se excusó Yvana inocentemente.

De detrás del sofá de la estancia asomó la cabeza de Eric. Se estaba poniendo la camiseta. Aparentemente, Yvana y el acababan de darle al tema detrás del sofá. La mandíbula de Lexi prácticamente cayó al suelo. ¿Yvana la había llevado allí para presenciar su escena post-sexo?

-Hola, Lexi.- se atrevió a saludarla Eric. Se terminó de poner la camiseta y se levantó, abrochándose la bragueta del pantalón.

-Pero, pero...- Lexi no cabía en sí del estupor y la incredulidad.

-Verás...- Yvana juntó las palmas de sus dos manos mientras daba saltitos alrededor de Lexi.-Te he traído por un motivo muy especial.-

-¿Qué motivo? No quiero saber nada de vosotros dos.- dijo Lexi, prácticamente escupiendo las palabras.

-Bueno, el caso es que...- dijo Eric acercándose a ambas chicas.-He estado hablando con Yvana y hemos decidido que, una vez que acabemos la universidad...-

-¡Vamos a casarnos!- terminó Yvana la frase, con su voz chillona cargada de alegría y felicidad.

Lexi se quedó a cuadros. Pensó que no había oído bien, pero sí, sin duda, había oído bien. La sorpresa la invadió por dentro, aunque de mala manera. ¿Que se casaban? ¿Cómo que se casaban? Debía ser una broma... Lexi abrió la boca para hablar, pero enseguida volvió a cerrarla. Miró a Eric, luego a Yvana y luego de nuevo a Eric. Finalmente fue capaz de articular palabra:

-¿Qué?-

-Que nos casaremos cuándo acabe la universidad.- vocalizó Yvana, hablando lentamente, por si Lexi no la había entendido.

-¿Y para qué demonios me traéis aquí? No, mejor aún: ¡¿para qué me lo contáis?!-

-Para invitarte.- soltó Eric tan campante encogiéndose de hombros.-Vamos a traer aquí a todos a los que vayamos a invitar, uno por uno, para comunicarlo de manera ordenada...-

-¡¿Invitarme?!- gritó Lexi apretando los puños.-¡¿POR QUÉ?!-

-Eres mi ex.- repuso Eric con tranquilidad.-De modo que te podemos invitar.-

-Sííí.- asintió Yvana alegremente.

Lexi sintió que le estallaba un trozo de cerebro debido a la escena tan surrealista, estúpida y poco lógica que estaba presenciando. Es decir, Eric le fue infiel a ella con Yvana, y ahora de repente planeaban casarse una vez que finalizasen la universidad, pese a que Yvana sabía que Eric era un infiel. ¿Y encima, tenían el descaro de invitarla a la boda? O se trataba de una broma pesada, o ambos eran, efectivamente, estúpidos a rabiar. Lexi prefería lo primero antes que lo segundo.

-Estáis de broma.- afirmó con una sonrisa forzada en su rostro.

-No.- Yvana negó con la cabeza. Su mirada mostraba inocencia.

Lexi entreabrió los labios y acto seguido los cerró, frunciendo el ceño de manera marcada.

-¡¿Cómo tenéis la poca vergüenza de invitarme?!- gritó, molesta.-¡¿Cómo carajos voy a acudir a una boda dónde el novio es mi ex que me fue infiel y la novia es la chica con la que me fue infiel?! ¡¡Estáis mal de la cabeza!!-

-Lexi, Eric te pidió perdón unas mil veces.- suspiró Yvana.

-Sí, lo hice.- se excusó él.

-¿No sería bonito enterrar vuestra hacha de guerra?- Yvana sonaba dulce, sincera. Y a la vez, tonta debido a la situación.

-¡Si él no la hubiera usado para cortarme el corazón en dos, quizás ni siquiera habría un hacha de guerra!- chilló Lexi, enfadadísima.

Eric e Yvana intercambiaron una mirada confusa. No entendían el enfado de Lexi. Bueno, sí, lo entendían. Pero pensaron de manera genuina en invitarla a su boda. Sí, eran estúpidos.

-¡Jamás iría a vuestra boda! ¿Me oís? ¡JAMÁS!- gritó la morena.

Dio media vuelta apretando los puños aún más y mordiéndose el labio inferior para no llorar. La situación habría sido graciosa para cualquiera menos para ella. Subió a su dormitorio, olvidándose de merendar. Llegó y cerró de un portazo. Se dirigió a la jaula de Feather para hablar con él, buscando apoyo en su mascota. Pero cuál fue su sorpresa que el loro estaba tumbado en el suelo de la jaula. Lexi agrandó los ojos y dejó caer su mochila, corrió hacia la jaula y abrió la puerta velozmente. Cogió al pequeño animal con cuidado, entrando en pánico.

-Feather. ¡Feather! ¡¡Feather, despierta!! ¿Qué ha pasado?- gritó, asustada.

El loro no emitió ninguna palabra. Sus ojos estaban cerrados. Lexi le examinó el pecho: subía y bajaba lentamente. ¡Estaba vivo! Lexi se apresuró a llamar a los servicios veterinarios antes de que el estado de Feather empeorara. ¿Qué le había pasado? Era un loro joven y con una salud excelente...

~~~


Corinne asomó la cabeza desde el coche de su familia. Miró el bar Starbucks que había frente a ella. Suspiró. Esperó pacientemente dentro del coche. El chófer estaba sentado al volante sin decir nada.

-Espero que Aly no me mintiera por mensajes cuándo me dijo que Liam y Niall estaban comprando cafés aquí.- dijo hablando en voz alta.

-Claro, señorita von Connor.- se limitó a asentir el chófer.

-Qué buena es, a pesar de todo lo que le hice me ha contado dónde estaban Liam y Niall sin pedirme explicaciones. Ha bastado conque le dijera que era urgente.- sonrió dulcemente la joven, alegre por tener a Aly cómo amiga.-Es tan buena persona, ¿no crees?-

-Sí, señorita von Connor.- habló de nuevo el chófer con tono autómata.

Corinne asomó de nuevo la cabeza y suspiró.

-Las calles están llenísimas de gente...- se quejó.

-Desde luego, señorita von Connor.-

-Si salen del Starbucks, no podré verlos.- suspiró Corinne.

Se desató el cinturón de seguridad y abrió la puerta del coche, pisando la carretera con cuidado.

-Por favor, espérame aquí, ¿de acuerdo?- dijo mientras le sonreía al chófer y cerraba la puerta.

-De acuerdo, señorita von Connor.- dijo el chófer, aunque la puerta ya estaba cerrada, pero ella podía oírle a través de la ventana abierta.

Corinne se aferró al bolsito de mano que sostenía en su puño derecho y empezó a caminar.

-No sabía que en las calles podía haber tanta gente...- murmuró para sí misma.

Esquivó a varias personas mientras se dirigía a la puerta del Starbucks. Se asomó a la ventana y observó a Niall y Liam haciendo cola. Sonrió levemente al comprobar que Aly le había sido sincera. Se separó de la ventana y cruzó la carretera para esperarlos al otro lado. Mientras tanto, empezó a observar los vestidos de una tienda de ropa cercana, mirándolos a través del escaparate con aire soñador y deseoso. Tras varios minutos se giró de nuevo hacia el Starbucks y esperó pacientemente. Al cabo de un pequeño rato, vio a Liam y a Niall salir del Starbucks, ambos con una bandeja repleta de vasitos con cafés del Starbucks.

-Anda, vamos a llevarlas a casa de Harry, que Aly, Louis, Zayn y él siguen allí.- habló Niall.

-Claro, a no ser que Harry se haya impacientado y se haya unido a la búsqueda.- dijo Liam.

Corinne los miró mientras salían del Starbucks y acto seguido, trató de elegir las palabras con las que iba a hablarles cuidadosamente. No había hablado con ellos, sólo con Aly, y no sabía cómo reaccionarían. Sólo sabía que ella estaba nerviosa por hablarles, no sólo por todo lo que les había hecho, aunque no lo recordase, sino también porque, al fin y al cabo, eran famosos, aunque ella no lo hubiese sabido de no haber sido informada. Salió de sus pensamientos con rapidez y cruzó la calle de nuevo.

-¡Liam! ¡Niall! ¡Esperad, por favor!- exclamó suavemente, con la voz insegura, algo temblorosa.

Los dos cantantes se giraron y abrieron mucho los ojos al verla. Niall por poco no dejó caer la bandeja con los cafés. Ella sólo los miró, preguntándose qué les habría hecho tiempo atrás para que ambos estuvieran tan sorprendidos e incluso algo asustados.

-C-Corinder.- dijo Liam. Acto seguido carraspeó y forzó una sonrisa.-Hola...-

-Hola.- repuso la chica tímidamente, aunque también sonrió para transmitir confianza.

-¿Qué...? ¿En qué podemos ayudarte?- trató de hablar Niall lo más educadamente posible. Jamás olvidaría la paliza que los dos aliados de Corinne le dieron años atrás. Aunque también, gracias a éso, Aly le besó por primera vez. Niall sonrió al recordar aquello.

Corinne tomó las sonrisas de Liam y Niall cómo una invitación para seguir hablando.

-Veréis, antes que nada quiero pediros perdón por todo lo malo que os haya podido hacer.- dijo bajando la cabeza con suavidad.-Aly me contó varias cosas. De verdad que no recuerdo nada, pero sea lo que sea, siento mucho los daños que causé.- se inclinó un poco para dar más énfasis a su disculpa.

Liam y Niall intercambiaron una mirada. Luego miraron a Corinne de nuevo, la cuál seguía inclinada y mirando al suelo. Liam carraspeó otra vez y sonrió calmadamente.

-No pasa nada, todos hemos decidido perdonarte.- le comunicó con voz amable.

Corinne se puso recta y sonrió brillantemente.

-¿De verdad?- exclamó feliz.

-Sí.- asintió Liam. Miró a su amigo.-¿Verdad, Niall?-

-¿Qué?- el irlandés había sido el menos convencido del discurso de Aly sobre perdonar a Corinne.

Liam le pegó un codazo en la tripa disimuladamente mientras le seguía sonriendo a Corinne.

-¡Ogh! Digo... Verdad, verdad. Sí, te hemos perdonado.- repuso, dolorido por el repentino golpe.

-¡Bien! ¡Gracias! Gracias, gracias, muchas gracias, de verdad.- empezó a agradecer Corinne dando saltitos.

-No hay de qué.- repuso Liam, tranquilo.-Bueno, ¿éso era todo? Tenemos un poco de prisa, van a enfriarse los cafés.-

-No, esperad, hay algo más.- Corinne se acercó aún más a ellos y abrió su bolso. Sacó de él la piedra con la nota y se la ofreció a los chicos.

-¿Una pierda?- Niall alzó ambas cejas, confundido.

-No, mirad. Ésta piedra me la lanzaron a la ventana de mi dormitorio seguida de una nota.- Corinne cogió la nota con cuidado y la desdobló delante de los dos cantantes.-Leedla, mirad lo que pone.-

Ambos cantantes leyeron el papelito que la chica sostenía.

-"Ahora que estás fuera del manicomio, pagarás por lo que le hiciste a One Direction."- leyó Liam en voz alta. Abrió mucho los ojos, preso de la sorpresa.

-Sí. Rompió la ventana de mi dormitorio. Antes de éso me llamaron por teléfono de un número desconocido. Decían ser Directioners enfadadas y que iban a venir a por mí.- explicó Corinne muy nerviosa.

Liam y Niall se miraron entre ellos de nuevo antes de mirar a Corinne de nuevo.

-No lo entiendo.- dijo Corinne.-Sé que hice cosas malas, pero...-

-No te preocupes.- la calmó Liam.-Nosotros haremos una llamada pública a las Directioners para que todas sepan que ya puedes estar en paz, de modo que las que te mandaron el mensaje lo oirán.-

-Las que te han llamado y tirado la piedra no son Directioners.- repuso Niall.-Sino Directionators.-

-¿Directionators?- parpadeó Corinne confundida.

-Son la versión malvada de las Directioners.- explicó Niall en tono chismoso, cómo si estuvieran en una película de fantasía y él le estuviera hablando de los guerreros enemigos.-Normalmente sólo aman a uno del grupo de One Direction y a los demás los dejan de lado. Son perversas, pueden hacer sentir mal a cualquiera. Nuestras Directioners de verdad nunca serían tan obsesivas y retorcidas cómo para hacerte éso, ni a ti ni a nadie.-

-Oh... Entiendo.- Corinne asentía con la cabeza, prestando atención.

Liam soltó una pequeña risa y miró a Niall.

-Bueno, vayámonos ya.- dijo calmadamente.

-Gracias por vuestra ayuda.- sonrió Corinne, quedándose mucho más tranquila.

~~~

Más tarde, Cindy regresó a casa, encontrándose con sus padres, los cuáles acababan de volver de trabajar. Lara acababa de contarle todo sobre Cindy a Richard, para que ambos pudieran pensar un castigo para ella sin que ella lo supiese. Ambos miraron a Cindy con aire reprochable.

-Hola.- saludó ella.

-Cindy...- habló Richard, mirando severamente a su hija.-¿Qué opinas de los mentirosos?-

La joven enrojeció y tragó saliva ruidosamente.

-Eh...- trató de decir.

-¿Cómo has podido hacer ésto, Cindy?- soltó Lara, dolida.-Mentirme aún cuándo ya sabía la verdad...-

-¿Qué?- Cindy achicó los ojos, tratando de hacer cómo que no comprendía la situación.

-Deja de hacerte la loca.- dijo su padre.

-Fui al médico a informarme. Nunca fuiste. Fingí creerte para ver si ibas a decir la verdad o no.- se exasperó Lara, poniéndose de pie.

-Yo... Ésto...- Cindy miró alrededor en busca de excusas.

-No, Cindy.- sacudió Richard la cabeza.-Ésta vez has mentido demasiado.-

-Yo sólo quería integrarme, llevarme bien con los demás alumnos de mi nuevo instituto.- se apresuró a decir Cindy, con sus ojos azules suplicando que la comprendieran.

-¿Y prefieres integrarte antes de serte fiel a ti misma?- interrogó Lara.-Me has decepcionado, Cindy.-

La joven se mordió el labio inferior con fuerza y acto seguido seguido empezó a llorar inevitablemente.

-Mamá, ¿de verdad crees que es fácil sobrevivir en mi instituto? Si no eres guay, todos se meten contigo. Yo necesito ser y actuar igual que los demás alumnos. ¿Crees que puedo portarme bien y que todo siga correctamente?- se quejó en tono infantil, cómo si les pidiera a sus padres una muñeca nueva.

Richard cruzó los brazos. Lara entreabrió los labios. Les costaba reconocer a su propia hija.

-¿Pero tú te estás oyendo?- exclamó Lara.-Estás hablando cómo las niñatas superficiales que acuden a tu instituto. ¿Cómo que no puedes portarte bien?-

-Necesito seguir sus pasos.- dijo Cindy.-¡Necesito que me acepten! Y si para éso debo beber alcohol, ir de fiesta y mentir, lo siento, pero lo haré. No tengo otra opción.-

-Cindy Cloe Anne-Marie Willson, castigada a tu cuarto. ¡Ahora!- dijo Richard, empleando el nombre completo de su hija mediana.

-¡No!-

-¿Cómo dices?- habló de nuevo el hombre.

-Cindy, no te atrevas a ponerte contestona.- la avisó Lara.-Ya has hecho bastante. ¡A tu cuarto!-

-¡No, mamá!- la voz se le quebraba debido al llanto.-¡No me entendéis! ¡No me apoyáis! ¡¡No me queréis!!-

-¡Cindy!- amonestó Lara alzando la voz.-¡¿Cómo puedes decir que no te queremos?! Si nos enfadamos es precisamente porque te queremos. No podemos consentir que vayas por el camino incorrecto. ¡Queremos lo mejor para ti!-

-La pregunta es, ¿nos quieres tú a nosotros?- la retó Richard, aunque conocía la respuesta; sí. Claro que sí. Era su hija. Los amaba y ellos la amaban a ella. Entonces, ¿por qué hacía éso?

-No lo sé. Yo quiero a unos padres que me apoyen.- dijo Cindy.

Mientras la discusión seguía, Aly entró en el apartamento. Acababa de llegar de casa de Harry. Nada más entrar oyó los gritos y llantos de su hermana mediana, y dedujo que el problema había llegado a su punto más alto. Abrió mucho los ojos y se acercó al salón.

-¡Te apoyamos, Cindy, pero no podemos apoyarte en las malas decisiones!- gritó Lara, aguantándose las ganas de llorar.

-¡Entonces no me queréis!- gritó la chica.

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó Aly en tono cansado y frustrado, acercándose a su familia y colocando sus manos en sus caderas. Miró a sus padres, luego a Cindy, y finalmente se frotó la frente con la mano derecha, suspirando en silencio.

-¡Papá y mamá me están riñendo!-

-¿Cómo se te ocurre decirles que no te quieren?- dijo Aly en tono calmado aunque dolido, mirando a su hermana con decepción.

-¡Porque no me apoyan! Por otro lado, ¡Wen siempre me apoya en todo! ¡Aunque se enterase de la verdad, él me seguiría apoyando!- gritó Cindy.-¡De hecho, me ha dolido más mentirle a él que a vosotros!-

-¡Ah, claro, es que Wen te ha traído a éste mundo y te mantiene! ¡¿Verdad?!- ironizó Lara.

-¡Lo mismo se aplica para vosotros! ¡Estáis dónde estáis por Aly! ¡Si ella nunca hubiera ganado el concurso, nunca habríamos llegado hasta aquí, a papá nunca le habrían ascendido y seguiríamos con cargas económicas! ¡Aly os ha mantenido, vuestra propia hija!- atacó Cindy apretando los puños.

-¡Cindy, para!- Aly se alarmó y elevó la voz.

-¡¡A tu cuarto!!- gritó Lara señalando hacia el pasillo.-¡Y no me hagas repetírtelo!-

Cindy dio un pisotón en el suelo mientras las lágrimas seguían cayendo de sus ojos.

-¡¡¡Os odio!!!- chilló antes de darse media vuelta y correr hacia su dormitorio.

Aquellas palabras llegaron hacia el interior de Lara y Richard. Dolían. Dolían de verdad, sobretodo si eran de una de sus hijas. Ambos se sentaron en el sofá al mismo tiempo. Aly no supo si las palabras iban también dirigidas hacia ella, pero igualmente sintió el dolor de sus padres.

-No os preocupéis.- dijo con voz suave una vez que se hizo el silencio.-Las adolescentes de hoy en día son muy influenciables y tienen la necesidad obsesiva de encajar entre la gente de su misma edad. Se le pasará pronto.- añadió en tono profesional, recordando lo último que había estudiado sobre el tema de las necesidades psicológicas.

Ambos miraron a su primogénita y le sonrieron. Las palabras de Aly iban con buena intención, pero a ellos dos no les tranquilizó en absoluto. Estaban muy decepcionados con su hija mediana.

~~~


Lexi suspiró nerviosa, mordiéndose las uñas. Se encontraba en la clínica veterinaria más cercana a la universidad de Yale, pues no quería ir a ninguna lejana para que su mascota no se pusiera peor. Un par de veterinarios estaban echándole un vistazo a Feather. Aquél día se había llevado dos pequeños disgustos con la noticia de la boda, y ahora su loro se había desmayado sin motivo aparente.

-Lexi.- dijo uno de los dos veterinarios que habían revisado a Feather, saliendo de la pequeña sala consulta.

-¿Qué le pasaba?- inquirió preocupada la chica.-¿Se va a poner bien?-

-Sí, sí, no te preocupes.- la tranquilizó él.

Lexi suspiró, algo más calmada.

-Lo que le pasaba era un poco raro. Hemos encontrado un poco de veneno en su aparato digestivo, aunque le hemos hecho defecar de inmediato antes de que le afecte. ¿Qué le has dado últimamente? No sé si lo sabes, pero dar productos tóxicos o venenosos a las mascotas es tan denunciable cómo dárselos a otra persona.- dijo el doctor.

-¿Eh? ¿Ve-veneno?- preguntó Lexi abriendo mucho sus ojos verdosos.-No, no, debe ser un error. Yo nunca envenenaría a mi loro, lo quiero mucho.-

-¿Entonces qué ha pasado? Alguien había intentado envenenar a tu loro. Por suerte lo hemos pillado a tiempo, de lo contrario habría muerto.- repuso el hombre.

-No... No lo sé... Revisé su comida y su agua, no había nada raro ni colores extraños en éstas. No lo entiendo...- Lexi miró el suelo y se rascó la cabeza ligeramente.-Deberé llevarlo a casa para que se quede ahí en vez de dejarlo en la universidad. No quiero que le vuelva a pasar nada similar.-

El doctor asintió y volvió a revisar a Feather junto al otro veterinario, para asegurarse de que iba a estar bien y de que ya no quedaban restos de veneno en él. Lexi por su parte se cruzó de brazos, muy preocupada. ¿Quién habría envenenado a Feather, y por qué...?

~~~

Brianna llevaba unos diez minutos dando vueltas por aquél lugar, asustadísima. De repente, escuchó lloriqueos cercanos. Se estremeció, agrandando los ojos; aquellos parecía una película de terror. Siguió caminando, guiándose por el sonido de los suaves llantos, que al parecer, procedían de una mujer. Abrió una puerta de metal gastado y se encontró, en aquella habitación, a Perrie Edwards y Eleanor Calder. Estaban bastante lejos la una de la otra: Eleanor estaba sentada en el centro de la sala, llorando, de modo que el llanto provenía de ella. Y Perrie, un poco más alejada, también estaba sentada en el suelo y tenía la cabeza apoyada en la pared. Ambas tenían sus manos atadas tras la espalda.

-¿Pero qué...?- murmuró Brianna.

-¡Brianna!- gritó Eleanor tras alzar la cabeza y ver a la joven.-¡Gracias a Dios! ¡Sácanos de aquí!-

-¡Shhh, Eleanor! No grites. No podemos dejar que nos oigan.- la reprendió Perrie, la cuál no lloraba, sino que más bien parecía tranquila debido a que Brianna acababa de entrar y se disponía a ayudarlas.

-¿Qué os ha pasado? ¿Qué hacéis aquí?- preguntó Brianna mientras corría hacia Eleanor, le limpiaba las lágrimas y se agachaba tras ella para desatar sus cuerdas.

-No lo sabemos.- habló Perrie de nuevo.-Yo iba pasando por un callejón vacío para atajar y de repente me golpearon en la nuca, perdí el conocimiento y desperté aquí.-

-Lo mismo me pasó a mí.- repuso Eleanor.-Pero en mi caso acababa de salir del garaje de mi casa. Dos hombres me metieron en un saco y me trajeron hasta aquí. Me metieron en ésta habitación, y cuándo llegué, Perrie ya estaba aquí.-

Brianna terminó de desatar las cuerdas de Eleanor y le cogió la mano para ayudarla a ponerse de pie. Acto seguido se dirigió hacia Perrie. Ésta apartó su espalda de la pared para que Brianna pudiera desatarle las manos. Eleanor fue a ayudarla.

-A mí me metieron en un saco mientras iba por el parking del centro comercial. Harry y yo estábamos allí, pero él había ido a firmar discos y yo estaba esperando en su camerino. Cuándo quise salir para mirar las tiendas del centro comercial y pasé entre los coches del parking, me metieron en un saco, me desmayé y desperté atada a una silla. He podido liberarme rasgando las cuerdas con un clavo mal puesto que había.- explicó en voz baja para no ser oída por nadie de otras habitaciones, aunque parecía que estaban ellas tres solas.

Brianna y Eleanor terminaron de desatar a Perrie y cada una la cogió de una mano para impulsarla hacia arriba y levantarla. Perrie se alisó el pantalón, pasándose las manos sobre éste, y se retiró su liso y largo pelo rubio del hombro.

-Bien. Ahora, ¿qué hacemos?- preguntó con voz suave e inquisitiva.

-Debemos salir de aquí. ¿Cuánto hace que os han traído?- quiso saber Brianna.

-A mí me trajeron hace unos veinte minutos y Eleanor unos diez.- habló Perrie. Rodeó con un brazo los hombros de Eleanor. Ésta ya no lloraba, pero seguía temblando y mirando alrededor, aterrada.

-Puede que estemos solas en éste lugar.- repuso Brianna.

-Éso espero.- dijo Eleanor, insegura.

-Tenemos que salir de aquí. Vamos a ir con cuidado y muy juntas.- planeó Brianna, feliz de estar con dos aliadas en aquella situación tan siniestra y peligrosa.

-Y si vuelven y tratan de hacernos algo, a pelear.- afirmó Perrie.-Ésta vez estamos tres chicas juntas y tenemos la guardia alta. No van a capturarnos otra vez.-

-¿Conseguiremos escapar?- quiso saber Eleanor mirando a ambas chicas.

-No sé cómo, pero sí.- afirmó Brianna.

-Desde luego. No vamos a quedarnos aquí encerradas cómo damiselas en apuros.- sentenció Perrie, muy decidida y cruzándose de brazos.

Brianna asintió decidida y ellas dos, seguidas por Eleanor, empezaron a caminar por aquella lúgubre, oscura y vieja estancia, decididas a encontrar una salida y ser libres de aquél secuestro.


viernes, 19 de diciembre de 2014

106- Jóvenes e incautos

Antes de que Niall se fuera del apartamento de los Willson, Cindy ya estaba dirigiéndose a su quedada con Wen, pues no sabía si podía llamarse "cita" o todavía no. Estaba nerviosa; ver a Wen le hacía sentir cómo una niña de doce o trece años otra vez. Ahora tenía quince, la diferencia no era tanta, pero seguía sintiéndose nerviosa cuándo se trataba de Wen.
Tras un largo rato caminando, Cindy llegó a Central Park dónde estaba Wen esperándola desde hacía un largo rato. Lo divisó de pie junto a la entrada.

-¡Wen!- gritó Cindy agitando la mano para que el chico la viera.

Él se giró y la pudo ver. Sonrió y alzó una mano igual que ella.

-¡Hola!- exclamó con su voz, ya algo más cambiada debido a la recién iniciada pubertad.

Cindy caminó unos segundos, notando que el corazón se le aceleraba levemente, y el calor en sus mejillas, más hasta llegar a Wen. Éste sonrió al tener a la chica cerca, y dio unos pasos hacia ella, sonrojándose ligeramente, sin saber si abrazarla, darle un beso en la mejilla, o dejarla estar. Optó por lo último.

-¿Qué tal estás?- preguntó algo tímido.

-Genial ahora que hemos quedado para pasear después de tanto tiempo.- bromeó Cindy.

-¿Dos semanas? Bueno, objetivamente no ha sido tanto, aunque para mí se ha hecho bastante largo. Desde que te cambiaste de instituto y dejamos de vernos cada día, te he echado mucho de menos.- sonrió Wen.

-Lo sé. Yo a ti también. Ojalá todos en mi actual insti fuesen tan simpáticos cómo tú. Nadie podrá sustituirte nunca, por muy ricos y elegantes que sean todos en mi nuevo instituto.- dijo Cindy sonriéndole de vuelta.-Tú solito eres mejor que todos ellos juntos.-

Acto seguido, le dio un beso en la mejilla, haciéndolo sonrojar. Sólo se habían besado en los labios una vez, y fue cuándo estaban jugando a la botella. Lo hicieron por respetar las normas del juego, ya que en realidad les daba demasiada vergüenza besarse. Aunque se gustaban y lo sabían, todavía no eran "novios" debido a que se veían demasiado buenos amigos. Iniciar una relación podría estropear su amistad. Preferían esperarse un tiempo más y hablar claramente del asunto antes que nada.

-He oído que tu amiga, Treisy, dio una fiesta hace unos días.- dijo Wen, tratando de romper el hielo.

-Sí, es cierto.- asintió la rubia. No sabía si debía decirle que estuvo o no, ya que éso incluiría contarle que bebió más alcohol del debido y cogió algo parecido a una borrachera. Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y suspiró, desviando la mirada.

-Lo sé porque recibí una invitación de uno de mis amigos que va al mismo instituto que tú. Aunque la rechacé. Seguramente había alcohol y ésas cosas.- dijo el joven.

-Sí, seguramente.- Cindy miró al suelo mientras ambos caminaban lentamente, paseando. Meditó si mentirle o no acerca de la fiesta. Al darse cuenta de éso, suspiró, decepcionada. Antes nunca pensaba si mentir o no. Sólo decía la verdad directamente.

-Entonces, ¿no te pasaste por la fiesta? ¿Ni siquiera un rato? Lo digo porque seguramente Treisy te hubiese insistido para ir un rato.-

-Qué va.- soltó Cindy sin darse cuenta.-Ya sabes que prefiero mantenerme alejada del alcohol y las fiestas ruidosas de ése tipo.-

La culpabilidad la invadió por dentro. Mentirle a Wen dolía más que mentirle a su madre. Y éso tampoco tenía sentido. Su madre era su madre, y claramente la quería más que a Wen. Entonces, ¿quizá le dolería más decepcionar a Wen que a Lara...? No lo sabía. Sólo sabía que cuánto más mentía, más culpable se sentía. Y a la vez, más emocionada y adulta.

-Lo sé. Éso es una de las muchas cosas que me gustan de ti.- confesó Wen. Se sonrojó levemente al darse cuenta de lo que había dicho.

Cindy también se ruborizó. Con aquello había conseguido pasarlo bien en la fiesta, y a la vez, seguir gustándole a Wen. Estaba consiguiendo usar la mentira a su favor. Ésa sensación era emocionante, le encantaba. Y el encanto podría sobrepasar a la culpa en cualquier momento.

~~~

Zayn frunció el ceño y ladeó ligeramente la cabeza ante la declaración que Louis acababa de dar.

-¿Cómo que la están acosando?- preguntó.

-Es lo que me dijo, y yo por supuesto la creo.- repuso Louis.

-Pero un momento, ¿quién la acosa?- intervino Harry en tono severo y serio.

-No lo sabemos, no sabe ningún nombre. Sólo sabe que en ocasiones un par de personas la han perseguido por la calle, personas con gafas de sol y otras prendas que sirven para ocultar el rostro.- explicó Louis mirando con seriedad a sus cuatro mejores amigos.

-Pobrecilla.- susurró Liam.-¿Ha denunciado?- preguntó antes de dar un trago de su pequeña botella de Coca-Cola.

-Para denunciar necesita datos y pruebas, y de momento no tiene ninguna de ésas.- repuso el mayor del grupo sacudiendo la cabeza.

-¿Y qué le has dicho?- preguntó Zayn, el cuál también acababa de darle un trago a su Coca-Cola.

-Que si le vuelve a pasar, me avise. Debo estar a su lado todo el tiempo, debo protegerla.- sentenció Louis, muy decidido de sí mismo.

-Claro que sí. Y nosotros estamos contigo.- añadió Niall.

-No dejaremos que le pase nada a Eleanor.- dijo Zayn para reconfortar a su amigo.

-Lo sé, sé que puedo confiar en vosotros, por éso os lo he dicho.- se expresó Louis.

-¿Qué hay de Aly?- habló Niall de nuevo.

-Puedes contárselo si quieres, también confió en ella.- asintió Louis.-Además Eleanor sabe que cuánta más gente la proteja, mejor. Necesita apoyo.-

-Y lo tendrá.- aseguró Liam.

-Chicos... Creo que lo mismo podría estar pasándole a Brianna. Primero lo de la llamada amenazante que recibió, y antes me dijo que se encontró a un tipo raro en los estudios de diseño de mi madre.- habló Harry, haciendo que sus amigos fijasen sus miradas en él.

-¿De verdad? ¿Y está asustada? ¿Tiene miedo?- inquirió Niall. Tiempo atrás, Brianna y Valery se habían metido con él en Blue Moon High, pero ahora la primera era novia de uno de sus mejores amigos y tenía ésa necesidad de preocuparse con ella.

-Un poco, la verdad.- asintió Harry.-Pero no ha llegado a ser acosada, de modo que entiendo que la preocupación de Louis por Eleanor sea mayor.-

-Lo es.- asintió Louis con la cabeza.-Pero sé que no va a ocurrirle nada mientras yo esté a su lado.- añadió con determinación y una ligera agresividad.

-Tranquilo.- repuso Liam calmadamente.-Todo va a estar bien.-

Los cinco se miraron entre ellos, cuatro de ellos confiando en que las palabras de Liam fuesen ciertas.

~~~


Llegó el día siguiente, martes 10 de junio. Hacía un día soleado y muy agradable. Aly se levantó temprano, se vistió y peinó, tomó para desayunar un vaso de leche con cacao y se dirigió a Yale cómo de costumbre. Al llegar aparcó, bajó del coche y divisó a Lexi en el exterior del edificio.

-¡Hola, Aly!- saludó Lexi alzando la voz, ya que estaba esperando a Aly cerca del cartel de entrada, en el que se leía "Bienvenidos a Universidad de Yale."

-Hola Lexi. ¿Qué tal?- saludó Aly una vez que llegó junto a su amiga.

-Genial. Bueno, regular. Ya sabes, sigo intentando no cruzarme con Eric por los pasillos.- habló la morena.

-Lexi...- empezó Aly.

-¿Qué? No puedo evitarlo. Puedes regañarme si quieres, pero no puedo ir en contra de mis nervios. Además, es normal que odie verle, ¿no?- repuso Lexi.

-Sí, pero evitarlo sólo hará que te sientas peor. Si lo ves, y te ve, no pasa nada. Ignóralo y punto, pero no vayas esquivándole y escondiéndote de él cómo si estuviera buscándote para matarte.- aconsejó Aly.

-Éso es porque le doy más importancia de la que él nunca me dio a mí.- suspiró Lexi bajando la mirada.

-Oye, anímate, ¿de acuerdo? ¿Puedo ver a Feather?- sugirió Aly sonriendo.

-Claro.- su amiga asintió desganada y ambas entraron a la universidad.

Cinco minutos después estaban en el dormitorio de Lexi y Elma, hablando con el pequeño loro. Elma acababa de entrar a clase, de modo que estaba ausente en su habitación, de nuevo.

-Hola Feather. ¿Qué me tienes que decir hoy?- sonrió Aly, acariciando la cabeza emplumada del ave.

-Prrrrrrraaaaaaaaaaa. Hola Aly.- dijo el loro. Sus plumas verdes estaban brillantes y preciosas. Pero su pico se abrió de par en par y soltó:-Eric es un gran capullo asqueroso y va a arder en el infierno. Prrrrrra.-

Aly parpadeó y miró a Lexi.

-¿Qué?- Lexi sonrió y se encogió de hombros.-Sólo dije "Ojalá Eric arda en el infierno por serme infiel" y éste chiquitín de aquí lo captó.- se justificó con una sonrisa y las cejas bajadas.

-Deberías enseñarle a hablar educadamente.- la regañó Aly en broma.-Aunque... ¿A quién quiero engañar? Mola un montón.- añadió riéndose.

-Lo sé, ¿verdad?- Lexi también se echó a reír.

-Ay Dios mío.- Feather soltó un silbido.-Estudiar es tan estresante.- añadió.

-¿Qué? Pero si...- empezó Aly.

-Éso también lo ha oído de mí.- se rió Lexi acariciando las plumas verdosas de su mascota.-Ya sabes, siempre me quejo de lo mucho que hay que estudiar.-

-Lo sé.- asintió Aly antes de rascar la cabeza del animalillo.-Y no te culpo.-

Justo entonces un timbre resonó por toda la estancia indicando que todos los alumnos debían acudir a sus respectivas clases. Ambas jóvenes dejaron a Feather en su jaula y entraron a clases antes de que se hiciera tarde.

-Praaaaa.- dijo Feather una vez que estuvo a solas.-Intrusos. Ha habido intrusos aquí. ¡Praaaa!-

¿A qué se refería el pequeño loro? ¿Acaso sabía algo que los demás no?

~~~

Ésa misma tarde, Aly fue a visitar  Faline y Celine, aunque en la casa sólo se encontraba ésta última, pues Faline estaba trabajando en la tienda Game y no salía hasta pasadas unas pocas horas. Hacía tiempo que Aly y Celine no se sentaban a hablar, y les apetecía pasar un rato juntas y charlar acerca de cómo les iba todo. La rubia llegó y Celine enseguida le abrió la puerta. Ambas se saludaron, se abrazaron y se adentraron en la casa. Aly nunca antes había estado en el nuevo hogar en el que vivían sólo las gemelas Parker, ahora independizadas de sus padres.

-¿Te gusta cómo hemos dejado la casa?- inquirió Celine.

-Sí, es chulísima.- repuso Aly. Fueron al dormitorio de Celine.-Y... qué dormitorio tan rosa.-

-Gracias...- Celine soltó una pequeña y dulce risita.

-Dime, ¿qué pasa?- preguntó Aly tranquilamente.

-Verás, he tenido una idea...- Celine se sentó en el borde de la cama y suspiró.-He decidido ir al hospital cómo voluntaria para ayudar a las personas ingresadas. Echarle una mano a las enfermeras a la hora de llevarle el almuerzo a la gente, llevarles regalos, tarjetas de "Mejórate", flores, y de paso podría pasar más tiempo con Kai mientras ayudo a otras personas.-

-¿De verdad?- sonrió la rubia.-¡Es genial! Una gran idea. Me alegro mucho por ti.-

-¿En serio?- Celine sonrió cohibida.

-Sí, es algo muy bonito. Con 16 años yo hice lo mismo y fui voluntaria durante ocho meses. Luego empezaron a mandar más deberes en el instituto y tuve que dejar de ir al hospital. Pero es algo muy satisfactorio y tierno.- asintió Aly dulcemente.-Además, mi primo lo apreciará mucho.-

-¿Éso crees?-

-Sí, por supuesto. Conozco a Kai, es mi primo y mi mejor amigo. Sé que tú significas casi todo para él. También están sus padres y el resto de nuestra familia, pero quiere más a sus padres que al resto de la familia, claro. Y ahora sólo te tiene a ti.- explicó Aly con ternura.

-Oh...- Celine se ruborizó y bajó la mirada. Ella era todo lo que Kai tenía. Ése pensamiento resonó en su mente hasta la saciedad. Sintió cómo si fuese una responsabilidad. Cómo si Kai fuese un chico al borde del abismo, y ella la única opción de él, el último destello de luz que separaba la depresión de la esperanza. Ambos se debían apoyar el uno al otro. Y Celine se prometió no defraudar a Kai, no dejarlo caer. Sintió que estaba cargando a un ángel herido.

-¿Se lo has dicho ya a Faline?- dijo Aly, sacándola de sus pensamientos.

-¿Eh? ¿Lo del hospital? No, todavía no.- repuso Celine.-En cuánto vuelva de trabajar se lo digo. Espero que le parezca bien.-

-¿Cuándo vuelve?-

-En media hora termina su turno en la tienda Game.- contestó Celine.

-Vale, merendemos o algo. Tengo hambre.- sonrió Aly frotándose la tripa.

-Claro.- repuso Celine sonriendo y poniéndose de pie.

Ambas prepararon una merienda de tostadas con Nutella y charlaron un rato de sus estudios. Media hora después llegó Faline y las tres jóvenes merendaron juntas mientras que Celine le comunicaba su nueva decisión a su gemela mayor. Ésta sonrió calmadamente:

-¿Y te pagan?- preguntó con la boca llena.

-No, Faline.- Celine suspiró y negó con la cabeza.-Por algo se llama ir de "voluntario."-

-Vale... No lo pillo.- repuso Faline.

-Lo haces para ayudar sin esperar recibir nada a cambio, sólo por ayudar.- aclaró Aly, recordando su propia experiencia cómo voluntaria a los 16 años.

-Sí recibes algo a cambio: las sonrisas de la gente a la que ayudas y la sensación de que has participado en un acto benéfico.- repuso Celine amablemente, sonriendo con dulzura.

-Ah...- Faline sonrió aunque luego frunció una ceja, dejando alzada la otra mientras mordía otra rebanada de pan con Nutella. Faline era una buena chica, pero no veía el sentido a hacer cosas sin recibir nada a cambio. Ella siempre estaba dispuesta a ayudar, pues era simpática, pero si le daban algún tipo de agradecimiento, mejor que mejor, o así lo veía ella.

-¿No estás de acuerdo?- Aly fingió que la regañaba, bromeando.

-Mmm... No sé.- Faline se encogió de hombros.-Yo creo que éso de "es mejor dar que recibir" se aplica sólo al boxeo.-

Aly no pudo evitar troncharse de risa ante el ingenio de su amiga. Celine sonrió, aunque no estaba de acuerdo con su hermana, pero reconoció que era un buen chiste.
Al acabar de merendar, Celine se ofreció a limpiar ella los platos y Aly la ayudó. A los dos minutos, Celine la empujó suavemente fuera de la cocina, insistiendo en que Aly era una invitada y que se relajara. Aly suspiró, sonriendo levemente ante la bondad excesiva de Celine, y se sentó en el sofá junto a Faline, la cuál jugaba a Pokémon con su Nintendo DS negra.

-¿Y tú que te cuentas, Fa?- inquirió Aly mirando a la Nintendo DS.

-Nada.- repuso ella vagamente mientras capturaba a un pequeño Gulpin. Acto seguido abrió mucho los ojos y miró a Aly.-No, mentira. Me cuento algo, algo muy... gordo. ¡No, es decir...! Algo muy... grande. ¡No, espera! Algo... curioso.- dijo mientras se sonrojaba con todas las últimas palabras. Se maldijo a sí misma por soltar las palabras "gordo" y "grande", aunque para Aly no significaban nada raro.

-¿Qué ha pasado?- se preocupó Aly bajando las cejas.

Faline cogió aire y empezó a hablar todo lo deprisa que pudo, cerrando los ojos con fuerza:

-Edmondsecayóencimamíaytuvounaereccióntanenormequeyocreíqueerasurodilla.- soltó sin hacer ninguna pausa, sintiendo que su sonrojo iba en aumento.

-¿Qué?- Aly sólo había entendido el nombre de Edmond.

-¡Que Edmond tiene un pene enorme!- exclamó Faline sin ningún tipo de tacto.

-¡¿Qué?!- Aly se echó a reír por lo bajo ante lo absurdo de la frase.

-¡Shhhh!- Faline bajó su propia mano para que Aly bajara la voz y Celine no las oyera.-No es coña. Verás. Al caerse encima mía, su pequeño e inútil cerebro le mandó que se empalmara.-

-Que tuviera una erección.- corrigió Aly en tono profesional, entre risas ahogadas por el lenguaje tan bravucón de Faline.

-Pues éso, empalmarse de toda la vida.- bufó Faline.-Pero mi cerebro, tan pequeño e inútil cómo el de Edmond, no se dio cuenta, y pensé que me estaba clavando la rodilla en la barriga.-

-¿La rodi...?- Aly se interrumpió a sí misma y abrió mucho los ojos ante la comparación.

-¡Que sí! Fíjate si es grande.- Faline se sonrojó de nuevo.

-Faline, es biológicamente imposible.- repuso Aly con franqueza.-Por muy grande que un genital masculino pueda llegar a ser, es ridículo compararlo con una rodilla.-

-Aly.- repuso Faline, sonrojada.-Edmond es un chico bastante delgado y sus rodillas son pequeñas, lo bastante cómo para cofundirlas con su... asunto. Y créeme, de verdad pensé que me estaba clavando la rodilla en la barriga. ¡Tiene una gran cualidad!-

-Faline, tranquila. Estás respirando más deprisa y todo.- trató de calmarla Aly.

-Ahora entiendo por qué su ex, Maddy, estaba tan interesada en acostarse con él. ¡Ahora lo entiendo todo!- Faline sonrió cómo si tuviera esquizofrenia paranoide, mostrando toda su blanca dentadura y abriendo mucho sus ojos azules.

-¡Faline, relájate!- Aly le pegó una leve bofetada a Faline en la mejilla.

-¡Oh!- Faline se colocó la mano en la mejilla, miró a Aly estupefacta y le devolvió la bofetada, aunque con más fuerza.

-¡Ay!- Aly se acarició la mejilla afectada.-¡Faline!-

-¿Qué? Tu me has dado una torta primero.-

-Sí, pero sin tanta fuerza.- se quejó la rubia, gruñendo por lo bajo.

-Resumiendo, ¿qué debo hacer? Ahora me paso todo el día pensando en el gran atributo de Edmond, y no quiero ser cómo su ex. Ella le insistía demasiado en quitarle la virginidad. Al principio no entendía por qué, pero ahora sí, y no quiero ser cómo ella respecto a éso. Yo quiero a Edmond de verdad. Empecé a salir con él antes de que me enterase de su... En fin. Y ahora no puedo dejar de pensar en éso.- explicó Faline ligeramente frustrada.

-Pervertida.- la picó Aly.

-Lo sé.- gruñó Faline.

Celine salió de la cocina, entrando en el salón y encontrándose a Aly y Faline sentadas en el sofá.

-Ya he acabado.- dijo sonriente.-¿De qué habláis?- preguntó sentándose en el otro sofá.

Aly y Faline se miraron y luego miraron de nuevo a Celine.

-De política.- sentenció Aly.

-Sí.- apoyó Faline, asintiendo enérgicamente con la cabeza.

Celine asintió inocente y cogió el mando para encender la televisión, mientras que Faline y Aly intercambiaron otra mirada entre ellas, aguantándose las ganas de reír.

~~~

En la mansión Von Connor, Corinne se encontraba en uno de los salones, con un pequeño diario, un bolígrafo y una taza llena de batido de chocolate. Estaba distraída escribiendo todo acerca de sus pensamientos, sus sentimientos, y el estrés causado por el hecho de despertar en un mundo lleno de desconocidos para ella. Antes, había leído por internet que escribir un diario promovía la relajación.

-Corinne.- dijo su madre, Coral, entrando en la estancia a paso calmado.

-¿Eh? Hola, Co... Mamá.- se corrigió la joven cerrando el diario de golpe

-¿Te encuentras bien?- quiso saber su madre, preguntando con voz suave.

-Sí, sólo estaba... Tomando algo de chocolate con leche.- repuso Corinne cogiendo la taza y alzándole un poco mientras sonreía.

-¿Te sigue doliendo la nuca?- inquirió Coral.

-No, no...- negó Corinne con la cabeza. En realidad, sí, le dolía un poco.-Estoy muy bien, gracias.-

-De acuerdo. Si necesitas algo, avísame.- su madre mostró una sonrisa amable y se alejó.

Corinne suspiró, dio un pequeño sorbo del batido de chocolate y abrió su diario de nuevo. Cogió el bolígrafo y siguió escribiendo aplicadamente.

"... Hice cosas imperdonables. Por mi culpa se causaron daños físicos y mentales a personas inocentes. Lo que Aly me dijo hizo que me sintiera cómo la peor persona del mundo. ¿Por qué yo? ¿Por qué a ellos? ¿De verdad merecían que yo les hiciera cosas malas? Aún no conozco los detalles, pero sé que necesito ganarme el perdón de las personas a las que herí, cueste lo que me cueste. No recuerdo nada, pero siento remordimientos, dolor, pena. No puedo soportar el hecho de saber que fui prácticamente un monstruo. Busco y busco en mi memoria pero no hay nada, todo está en blanco. No recuerdo lo que hice, pero sé que jamás me lo perdonaré."

Inspiró por la nariz, sorbiendo por ésta para que la mucosidad no cayera, mientras sus ojos se humedecían y una pequeña lágrima caía de éstos, aterrizando en el papel de la página del diario. Se formó una pequeña mancha oscura al impactar la lágrima contra el papel. Corinne oyó pasos de tacón acercándose de nuevo y se secó las lágrimas rápidamente, respirando con calma para que no se notase que había llorado. Pero los pasos, pertenecientes a su madre, pasaron de largo.

-Ufff.- resopló Corinne, aliviada. Tomó otro sorbo del batido y siguió escribiendo varias frases, procurando plasmar sus pensamientos en papel para desahogarse.

Diez minutos después los pasos de su madre se acercaron de nuevo y ésta se asomó a la estancia, justo cuándo Corinne estaba más inspirada escribiendo en su diario.

-Corinne, cielo.- habló Coral de nuevo, interrumpiendo una vez más a la joven que escribía.

Corinne se levantó, cerró el diario con suavidad y lo dejó en la mesa. Se giró para mirar a su madre y se llevó una mano al pelo, frustrada ante todo lo que acababa de escribir y ante la interrupción repentina.

-Hace un día precioso, ¿te apetece ir en coche a algún lado?- preguntó Coral.

-¿De verdad? ¿Contigo?- Corinne sonrió, su cara mostrando esperanza, mientras la mano con la que se había rascado la cabeza se dejaba caer hasta su hombro.

-No, cariño, yo estoy ocupada. Ya sabes, tu padre dirige varias empresas y debo ayudarle con el papeleo. Él está trabajando y yo debo guardar el resto de sus documentos.-

-Oh, entiendo.- la desilusión se reflejó en los ojos de Corinne.-No pasa nada, otro día.-

-Pero puedes salir igualmente. Aprovecha hoy que hace un buen día.- repitió Coral antes de sonreír y salir del salón, haciendo que sus tacones resonaran de nuevo.

Corinne suspiró por enésima vez y se tomó lo que le quedaba del batido. Cogió el diario y se dirigió a su habitación. Se sentó en la cama, escondió el diario bajo la almohada y se tumbó, suspirando una vez más. En ése momento sonó su teléfono y lo sacó del bolsillo de su pantalón.

-¿Diga?- preguntó tras descolgar.

-¿Corinder von Connor?- preguntó una voz femenina.

-Sí, ¿por qué?- inquirió.

-Directioners enfadadas aquí. Vamos a ir a por ti.- amenazó la misma voz.

-¿Qué?- la joven abrió del todo sus ojos azules.-¿Cómo habéis conseguido mi número?-

Colgaron y justo en ése momento una piedra rompió la ventana de su dormitorio. Corinne gritó, sobresaltada, y se giró para ver los cristales rotos de su ventana y la piedra que acababa de aterrizar en el suelo. Se agachó y recogió la piedra al ver que llevaba un pequeño papelito pegado, y lo leyó. Decía: "Ahora que estás fuera del manicomio, pagarás por lo que le hiciste a One Direction."
Ahogó una pequeña exclamación ante aquello. Se asomó por la ventana, rodeando los cristales rotos para no pisarlos, pero no logró divisar a nadie en la calle. Su cara denotó una mezcla de terror y sorpresa.

~~~

Harry se dirigió al parking de coches del centro comercial en el que estaba con Brianna. Lo cruzó, mirando de reojo su coche para confirmar que seguía ahí. Claro que sí. No sabía por qué lo confirmaba, pero tenía la necesidad de hacerlo. Había ido a aquél centro comercial para firmar autógrafos, y los dueños le habían preparado el camerino que usaban cada vez que un famoso iba a aquél centro comercial. El cantante de rizos castaños entró, encontrándose a Brianna sentada en el sofá. Ésta le sonrió.

-¿Qué tal la firma de autógrafos?- preguntó levantándose del sofá de un salto.

-Bastante bien, gracias.- asintió Harry amablemente.-Es mucho más sencillo cuándo estamos los cinco. Hoy he venido sólo yo cómo acto benéfico.-

-¿Benéfico?- preguntó Brianna interesada.

-Ya sabes, hacer que una Directioner tenga un autógrafo mío de verdad es benéfico a más no poder.- bromeó el cantante de cabellos rizados.

-Creído.- repuso Brianna, también bromeando.

-Lo sé, y éso es lo que te encanta de mí.- dijo Harry guiñándole un ojo.-De hecho, quiero una selfie ahora mismo para contemplar mi propia belleza, ser más creído aún y gustarte todavía más.-

Brianna sonrió y rodó los ojos antes de que Harry sacase su móvil y se colocara junto a ella para hacerse ambos una foto, cómo aquella que se hicieron en la sala de cine. Brianna se arrimó a Harry mientras éste colocaba su móvil y ambos posaron. Ella sonrió muy natural, mientras que Harry optó por hacer una cara graciosa. Hizo la foto y ambos miraron la pantalla.

-Sales horrible.- bromeó Brianna echándose a reír.

-¿Disculpa? Discrepo, incluso poniendo caras raras soy el chico más guapo del mundo.- repuso el chico haciéndose el ofendido.

-Mmm... Para mí sí.- confesó Brianna.

-Pero tú no sales guapa.- Harry hizo una pausa.-Sino que sales preciosa. Cómo siempre.-

Brianna esbozó una amplia sonrisa justo antes de que Harry se acercase a ella, la cogiera suavemente de la cintura y le plantara un corto beso en los labios. La chica sonrió y rodeó el cuello de Harry con sus manos, atrayéndolo hacia sí para ambos besarse de nuevo. Ambos estuvieron besándose por un minuto completo, justo antes de que Harry hiciera un ademán de quitarse la camisa.

-Styles, ¿qué haces?- lo regañó Brianna.

-¿No quieres jugar?- Harry alzó una ceja, extrañado.

-Aquí no, idiota.- repuso ella dándole un suave puñetazo en el pecho.

-¡Ay! Qué agresiva eres.- dijo el cantante en tono medio serio, medio de broma.-Éso me vuelve loco.-

Brianna alzó una ceja y observó que Harry se mordía el labio inferior sensualmente. Ella se sonrojó y fue a besarle de nuevo. Harry se quitó la camisa por completo y se sentó en el sofá, sosteniendo a Brianna y haciendo que ella se sentara sobre él, en dirección contraria, para así poder seguir besándose y abrazándose sentados. Justo entonces se oyeron unos gritos agudísimos al otro lado de la puerta a la vez que varias manos llamando con insistencia. A su vez, una voz masculina dijo:

-¡Chicas, por favor, retroceded!-

Harry y Brianna se habían quedado mirando la puerta atónitos. Brianna se quitó de encima de Harry, estirándose en el resto del sofá, mientras que el cantante se ponía su camisa rápidamente. Segundos después, los gritos cesaron, y Harry abrió la puerta del camerino lentamente.

-¿Qué ha pasado?- preguntó al guarda que había pedido a las chicas retroceder segundos antes.

-Una horda de fans habían conseguido colarse y querían entrar en el camerino. Quieren que les vuelvas a firmar autógrafos.-

-¿Otra vez?- Harry soltó una risita ante el entusiasmo y cariño de sus fans.-Qué monas son...-

-Hemos conseguido hacer que salgan fuera del centro comercial y ahora mismo están cantando a pleno pulmón la letra de One Thing.- habló de nuevo el guarda.

En el exterior, la multitud de Directioners sostenían carteles con el nombre de Harry, que era el único que estaba ahí ése día, y en efecto, cantaban al unísono One Thing todo lo alto que podían.

-Pues bueno, tendré que hacerlas felices. Diles que hagan cola de nuevo, si quieren otro autógrafo, no puedo negarme. Voy en diez minutos.- ante ésto el guarda asintió con la cabeza y se retiró mientras Harry cerraba la puerta.-Bueno Bri, ¿jugamos o no? Le he dicho que tengo diez minutos. Podríamos entretenernos hasta que me toque salir a firmar autógrafos de nuevo...-

-Harry, en diez minutos no nos da tiempo a nada.- repuso Brianna con una sonrisa ante la tensa conversación.

-Podríamos hacer un pequeño "aperitivo" y luego en mi casa terminar el "plato."- dijo Harry marcando comillas con los dedos dos veces.

Brianna soltó una carcajada.

-Se te dan muy mal las metáforas.- admitió.

-Lo sé.- Harry sonrió y se rascó la cabeza, levemente azorado.-Pero oye, ¿tu sabes lo sexy que es quedarse con ganas de más?-

-¿Y que tú recibas a tus fans con un calentón para que la prensa lo publique? Ni hablar. Ve y firma los autógrafos tranquilamente. Ansioso.- lo picó Brianna, guiñándole un ojo y tocándole la punta de la nariz con el dedo índice.

Harry parpadeó varias veces, se frotó la nariz y carraspeó.

-Está bien. Debo ser... ¿Profesional?- suspiró.

-Sólo en tu carrera de cantante.- lo alentó Brianna.-Conmigo no hace falta que lo seas.-

Harry se sonrojó de nuevo.

-¡Eres mala!- le gritó a Brianna, levemente enfadado.-¡Me niegas jugar aquí pero me intentas seducir!-

-¿Qué?- Brianna se echó a reír y empujó a Harry hacia el baño del camerino.-Anda, lávate la cara con agua fría y espabila. Te hace falta.-

Harry se lavó la cara y se arregló antes de salir de nuevo, pues el deber lo llamaba. Brianna, algo aburrida de esperarle en el camerino, de modo que salió para ir a dar una vuelta por el resto del centro comercial. Pasó por el parking para ir a la zona central dónde se encontraban todas las tiendas y en ése momento su móvil emitió un pitido bajo. Lo sacó y leyó un mensaje de un número desconocido:
"Te dije que vigilases tu espalda."
La chica abrió mucho los ojos al recordar la misteriosa llamada. Su espalda... Rápidamente se giró, sólo para ver cómo dos hombres con máscaras blancas la metían dentro de un saco. Brianna gritó y empezó a dar patadas y puñetazos aleatorios, pero notó que era cargada por ambos hombres. 

-¡Soltadme! ¡Soltadme ahora mismo! ¡¡Ayuda!!- gritaba desde el interior del saco.

Siguió dando golpes a lo que creía que era los hombres que la transportaban, pero éstos no soltaban el saco con ella dentro, sino que seguían cargándola. Las lágrimas cayeron por los ojos de Brianna mientras que seguía tratando de liberarse. Pronto, la falta de oxígeno hizo que se sintiera mareada, y debido a éso y a la tensión, no tardó en desmayarse.

~~~

Aly entró en su apartamento, acababa de regresar de casa de las gemelas, además de merendar con ellas. Se sentó en el sofá y encendió la tele. Miró alrededor. La casa estaba vacía, de modo que Talia seguía en el cole para niños pequeños, sus padres trabajando, y Cindy en su cita con Wen. Sonrió al recordar aquello. Ella sabía que Wen era un buen niño, y que podía hacer que Cindy sentara la cabeza. De repente, su móvil sonó. Lo sacó y vio que se trataba de un mensaje del grupo de chat en el que estaban los cinco chicos de One Direction y ella. Abrió el grupo y leyó los últimos mensajes.

Harry: He tenido que ir yo sólo a ofrecerme para firmar autógrafos, panda de vagos :P

Niall: No se trata de éso, Styles. Estamos ocupados.

Harry: Ya claro, seguro que Aly y tú estáis con otra "Sesión de Psicología."

Zayn: ¡BUAJAJAJAJAJAJAJA! Muy buena, Harry.

Harry: Gracias ;)

Niall: ¡Que no, pesado! Aly no se conecta porque está acabando sus deberes. Además, me dijo que luego iría a ver a Faline y Celine.

Liam: Aly, si lees ésto antes de ir a verlas, dales saludos de mi parte :)

Louis: ¡Shhhh, dejad de petar el grupo ya! Estoy intentando dormir la siesta.

Niall: Pues pon el móvil en silencio.

Zayn: Éso.

Harry: ¿Soñabas con Eleanor, con zanahorias, o con Eleanor disfrazada de zanahoria sexy?

Louis: ¡¡¡¡¡HARRYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!!!

Zayn: Dios xD Calmaos ya, ¿no? Perrie y yo estamos viendo una peli en su casa.

Harry: Sí, sí, una """peli""" :3

Zayn: Tonto que eres ¬.¬

Harry: :(

Liam: Pero te queremos igual, no te preocupes.

Harry: Muchas gracias papá Direction :3

Niall: Eres un pelota, Harry >:(

Harry: Qué va, sólo tienes envidia porque papá me quiere más a mí.

Niall: ¡¡¡MENTIRA!!!

Liam: Calma, calma. Yo os quiero a todos por igual.

Zayn: Gracias pa :3 

Louis: Os recuerdo que el mayor del grupo soy yo >.> Y por vuestra culpa ya no tengo sueño. Ni duermo la siesta ni nada. Enhorabuena, bobos.

Niall: Pues genial, conversamos todos los de 1D.

Zayn: ¿Y Aly por qué no se ha conectado aún?

Niall: Que no lo sé, pero se conectará luego.

Zayn: ¡ALYYYYY! ¡ALYYYYYYYYY! ¡AAAAAAALYYYYYYYYY! ¡¡¡AAAAAAAAAALYYYY!!! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLLLLLLLLLLLLLLYYYYYYYYYY!

Niall: ¡Qué dejes de petar el grupo Zaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyn!

Harry: XDD Bueno chicos voy a firmar los autógrafos de nuestros tesoros, luego me conecto de nuevo.

Liam: Okey :3

Aly soltó una pequeña carcajada por lo bajo mientras leía todos los mensajes que sus cuatro mejores amigos y su novio se enviaban entre sí. Todos aquellos mensajes eran los que ella aún no había leído. De modo que colocó sus manos sobre el teclado táctil y escribió:

Aly: Estáis muy locos, va en serio XD

Zayn: ¡Alyyyyy! ¡Por fin te conectas! ^.^

Aly: Sí :3 

Zayn: ¿Crees que hemos petado demasiado el grupo de chat?

Aly: No... No demasiado.

Harry: CHICOS.

Aly: Hola Hazza :3

Zayn: ¿Qué pasa?

Harry: ES URGENTE.

Louis: Joder, ahora que me estaba quedando dormido otra vez T.T

Liam: ¿Qué sucede, Harry?

Niall: Sí, ¿qué es urgente?

Harry: BRIANNA HA DESAPARECIDO. SU MÓVIL, SUS COSAS, TODO SIGUE EN MI CAMERINO. SÓLO FALTA ELLA. ¡NO SÉ DÓNDE ESTÁ!

Aly: ¿Qué?

Tras escribir el "¿Qué?", Aly releyó el mensaje de Harry, y abrió mucho los ojos ante la aparente gravedad del asunto. Así que todas las pertenencias de Brianna seguían en su sitio, pero ella no estaba. ¿Qué habría ocurrido? La preocupación la invadió por dentro. Brianna y ella no eran grandes amigas, pero sabía que Brianna significaba el mundo entero para Harry. Y Harry era uno de sus mejores amigos. Sí él sufría, Aly también. Y Niall. Y Louis, Liam y Zayn. El problema no era sólo de Harry: ahora que lo había contado, era de los séis. Debían encontrar a Brianna. Pero, ¿cómo?

~~~

Tras el desmayo, Brianna despertó sentada en una vieja silla de madera, y con las manos atadas al respaldo de ésta. Veía borroso, y parpadeó varias veces para recuperar la visión. Pudo apreciar el entorno en el que estaba; un lugar oscuro, desordenado, viejo y casi en ruinas. Las paredes estaban destrozadas y los muebles rotos. Abrió mucho los ojos al recordar los últimos sucesos; era metida en un saco, era cargada, y se desmayó. Y había despertado ahí... Examinó las paredes. No había ventanas.

-¿Hola? ¿Hay alguien?- exclamó inseguramente, con la voz cargada de miedo e impotencia.

Un gran eco hizo resonar su propia voz. Esperó diez segundos. No obtuvo respuesta. Un escalofrío recorrió su espina dorsal al pensar que estaba sola y atrapada en un lugar desconocido.

-¡Soltadme! ¡Quiero irme de aquí!- gritó, pues la ira estaba superando al miedo.

Esperó un minuto entero. Nada.

-No hay nadie...- dijo para sí misma. 

Suspiró. No sabía si éso era un alivio o una preocupación. Por un lado, le alegraba ver que sus secuestradores no estaban con ella. Pero por otro, sólo quería que alguien la encontrara y la sacara de allí. Notó sus muñecas atadas tras ella, al respaldo de la silla. Apretó los dientes y sacudió sus muñecas, tratando de romper las cuerdas. Fue en vano. Suspiró y lo intentó con más fuerza, haciendo que la silla entera se agitara. Al cabo de cinco minutos intentándolo se rindió y agachó la cabeza, suspirando de nuevo. Era imposible soltarse, estaba muy bien atada.
Pasaron otros cinco minutos. Brianna estaba tratando de mantener la calma y no echarse a llorar. De repente oyó que una puerta se cerraba violentamente y pegó un pequeño salto del susto. Miró alrededor, aterrada. Oyó unos pesados pasos acercándose a pisotones.
Alguien estaba viniendo.